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Presidente cubano se reúne con familiares del médico villaclareño secuestrado en Kenya y le expresa aliento y afecto en tan difícil situación

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jueves, 01 de agosto de 2019
11:49:41 a.m.

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, se reunió este miércoles 31 de julio en Santa Clara con familiares del médico villaclareño Landy Hernández, secuestrado junto a su colega Assel Herrera Correa desde el pasado mes de abril en Kenya. 

Díaz-Canel publicó en un mensaje a través de su cuenta en la red social Twitter: «En Santa Clara nos encontramos y conversamos con la familia del Doctor Landy Rodríguez Hernández. Le expresamos aliento y afecto en tan difícil situación. Familia trabajadora y humilde que todos debemos apoyar».

        

Tras el intercambio, Marta Hernández de la Concepción, madre del colaborador de la salud villaclareño, expresó: «Siempre he confiado que la Revolución nunca abandona a sus hijos. Nuestro Presidente nos ratificó que no han cesado ni un momento en los esfuerzos y gestiones para su regreso a salvo a nuestro país. Como ellos son buenos muchachos y su labor es humanitaria, confiamos en su retorno».

Por su parte, Leticia Díaz Rojas, esposa de Landy Rodríguez, agradeció el encuentro sostenido con el Presidente cubano: «Desde que lo vimos nos inspiró confianza y nos ratificó que se está haciendo todo lo posible para el regreso a la Patria, tanto de Landy como de Assel. Queremos transmitir el agradecimiento en nombre de nuestra familia por la visita del Presidente. Nos ofreció aliento y nos dio detalles del proceso que se está realizando».   

En el encuentro participaron también Yudí Rodríguez Hernández, miembro del Comité Central y primera secretaria del Partido en Villa Clara; Alberto López Díaz, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular; así como las máximas autoridades del municipio de Placetas, tierra natal de Landy Rodríguez.

Assel Herrera Correa, especialista de Medicina General Integral de la provincia de Las Tunas, y Landy Rodríguez Hernández, especialista en Cirugía de la provincia de Villa Clara, fueron secuestrados en el condado de Mandera, República de Kenya, mientras prestaban servicios de salud como parte de la brigada médica cubana en ese país.

(Fuente: vanguardiadecuba)

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Cuba en el quinto lugar del medallero en Panamericanos 2019

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viernes, 02 de agosto de 2019
12:42:55 a.m. 

Boxeo cubano en su primera final de los Juegos Panamericanos de Lima 2019, aporta cuatro oros (Danier Peró, Julio C. la Cruz, Roniel Iglesias y Lázaro Álvarez) y una plata (Yosbany Veitía). —Oro y boleto olímpico para Jorge Álvarez, y plata de Leuris Pupo en pistola de tiro rápido a 25 m.

 

 

 

Cartel final de este viernes

Jorge Félix Álvarez tuvo tirada de cuatro dianas en la última ronda y se llevó el título en la pistola de tiro rápido a 25 metros. Leuris Pupo marcó en tres ocasiones y con acumulado de 26 puntos ganó la plata. Esta es la cuarta medalla de oro del tiro deportivo cubano en Lima. 

Esta es la cuarta medalla de oro del tiro deportivo cubano en Lima. Además, con este éxito Jorge Félix Álvarez consigue boleto olímpico a Tokio 2020.

(Fuente: vanguardiadecuba/agencias)

 

 

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Confluencia de sonido y silencio

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jueves, 08 de agosto de 2019
10:05:49 p.m. 

Por Mercedes Rodríguez García 

Si no fuera por el cuerpo, que con sus órganos y sistemas ya defectuosos me cobra cada día el tiempo transcurrido, diría que fue ayer cuando conocí Vanguardia desde la oficina de un director que reclamaba mucho a cambio de muy poca plata, y que no tardó en decirme que prescindía de mis servicios como secretaria, pero que según el jefe de información, tal vez como reportera diera la talla. 

De lo narrado a la fecha falta solo un mes para los 47 años, y ya el pasado 9 de agosto el periódico cumplió diez años por encima. Así que ambos nos empezamos a tratar jóvenes, lozanos, plenos, en una Cuba políticamente consolidada, pero donde a nivel ideológico —en sus afanes de equidad y justicia— el dogma se imponía desde una óptica optimista e idealizada, y no existía nada más cierto que lo práctico.

De modo que le di a Vanguardia la espalda como secretaria y, junto con él y un grupo de curtidos colegas, me fui haciendo periodista, que lo soy más de práctica y trastazos que de tesis y academia, conseguidas estas a más corto término, cuando 1980 asomaba su esplendidez en todos los sentidos. 

El tiempo, ¡caray! El tiempo y su marcha inexorable me han otorgado la veteranía en un oficio que también tiene de arte, y ahora más que nunca, de ciencia. 

No obstante, aún me arropan la misma angustia y el miedo sostenidos durante décadas, cuando bajo presiones y exigencias trataba de redactar la información exacta y sintética, el artículo de fondo comprensivo y expansivo; el comentario breve, pero colorido y juicioso —mucho antes de que se escuchara el primer disparo—; el borrador de un extenso reportaje, la entrevista que develara los ojos y el corazón del otro, la crónica circunstancial, aunque tónica, poética y vehemente… «No quiero pintoresquismos, hay que bajar al fondo», repetían sin ambages los jefes de información y redacción.

Y así —decana por canas y razones—, continúo temerosa de no tener ojos, oídos y cerebro suficientes para mirar, escuchar y comprender lo que en el difícil entramado de las sociedades ajenas acontece, pero más, lo duro y hermoso de la mía, nación que lleva inscrita en su bandera la fórmula fraternal y humana de la vida.

Y no, no vayan a pensar en añoranzas, que nunca me he dejado arrastrar por la nostalgia ni permitido que me arrebaten la alegría, la que define en versos Benedetti como un principio, un destino, una certeza, un derecho.

¿Evocaciones garciamarquianas? Sí, hasta donde resulte útil el recuerdo de los antaño agitados y ruidosos talleres de composición e impresión, y las siempre animadas salas de redacción, cuando en informal tertulia se discutían en caliente los temas de cada página y se le daban los toques finales a la edición del otro día; cuando entre los periodistas no se hablaba de nada distinto que del oficio mismo, y todo el periódico era un magisterio ambulatorio y apasionado de 24 horas.

Ahora las salas de redacción —parafraseo al Gabo—parecen laboratorios asépticos para navegantes solitarios, y resulta más fácil comunicarse con los fenómenos cósmicos que con el corazón de los lectores. Falta —digo yo— el «sonido colectivo», porque ahora entra personalizado por un cable que lo lleva al oído desde el celular o la laptop. Aunque existe certeza en tal apreciación y en eso de que urge moverle el alma al periodismo, ¡quién sabe! Es tanta la contaminación sonora circundante que nos hemos acostumbrado a la percepción del ruido. Tal vez, como ha confesado sucederle a nuestra poetisa Fina García Marruz, las nuevas generaciones se comunican mejor con el silencio.

Entonces, a un lado las evocaciones inoportunas y las morriñas a deshoras que, en lugar de entonar los ánimos, quiebran el espíritu y constriñen el júbilo.

Otro asunto sería la necesidad de no olvidar ni desaparecer de un plumazo lo que fue, lo que fueron e hicieron los predecesores. Vale, pues, lo del tango gardeliano: «con el alma aferrada / a un dulce recuerdo». Pero hasta ahí, porque como canta Tony Ávila, el trovador cubano, «los que no son iguales son los tiempos», y «tiene que haber de to’ para que haya mundo y humanidad».

Y en este caso, no es asunto neto generacional , sino de política editorial y dinámicas de producción consecuentes e inteligentes.

Desde las redacciones tenemos que sumarnos todos al giro revolucionario transformador de la nación y, como verdaderos mosqueteros, actuar y crear productos comunicativos sin diferencias sustanciales entre los puntos de vista del que escribe y el que exige una información detallada, esclarecedora y convincente.

De ahí la preeminencia para continuar innovando, cambiando, moviendo, proyectando, aprovechando ahora los recursos que brindan las no ya tan nuevas tecnologías, lo cual les ha permitido desarrollar en su plataforma digital proyectos exitosos, encabezados por quienes son hoy —en su época— como de cierta manera fuimos ayer, en la nuestra.

Los padres desearíamos siempre que nuestros hijos fueran parecidos a nosotros, aunque no siempre sabemos cómo lograrlo, ni ellos comprenden por qué queremos. Esa es la parte mala de la ausencia de diálogo y el exceso de complacencia, no genéticos.

De cambio en cambio —directores y logotipos incluidos—, Vanguardia ha sabido mantener su esencia, principios y razones desde que viniera al mundo bajo los metálicos y fragosos engranajes de una terca rotativa, ungido de aceites y chamusquina, en el más caluroso de los meses del año 1962, del pasado siglo.

No son los mismos tiempos, ni posee estrepitosos linotipos ni escandalosas máquinas de escribir, pero es escuela.

Para bien, hay nuevos y silenciosos bullicios que disipan las antiguas y «ruidosas» nostalgias del gran Gabo.

Celebremos, pues, con alegría tan genuina y legítima confluencia.

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Fina García Marruz: Me comunico mejor con el silencio

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viernes, 09 de agosto de 2019
5:01:09 p.m.

Es tan proverbial su timidez que rara vez ha dado una entrevista. Cuando aparece en un diálogo para la prensa es porque ha sido testigo de alguno en el que el protagonista ha sido su esposo, Cintio Vitier, «el Presidente de la República de las Letras cubanas», como lo  ha llamado Roberto Fernández Retamar.

Su sigilosa presencia pública no la hace menos conocida. Fina García Marruz es autora de una obra en la que se reconocen algunos «de los poemas de más apasionada belleza que se hayan compuesto en lengua española desde que se asomó el milnovecientos», diría otro grande de su espléndida generación vinculada a la Revista Orígenes, Eliseo Diego.

Madre de dos músicos geniales, Sergio y José María Vitier, a la poesía y a la ensayística de Fina no le ha faltado el reconocimiento internacional ni la lectura apasionada de sus contemporáneos. Difícilmente quien ame nuestra literatura desconozca, por ejemplo, los versos de Visitaciones y los de Créditos de Charlot, o sus juicios martianos, publicados en coautoría o no con Cintio, que los convierte a los dos en genuinos descubridores de nuestro Héroe Nacional. «Apóstoles del Apóstol», diría, otra vez, Retamar.  A sus premios ahora se suma el Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, que recibirá en junio, en Chile, de manos de la Presidenta Michelle Bachelet.

Blindada con este pretexto para intentar la entrevista tantas veces deseada, llegué la misma tarde del anuncio del Premio al apartamentito del Vedado que comparten los esposos Vitier-García Marruz. No hay paz en los teléfonos y todavía Fina no sale de la sorpresa, mientras Cintio se balancea en su sillón, feliz como un niño. 

El diálogo se prolongó por dos horas y aunque muchas preguntas quedaron en mi agenda, dejé que la entrevista siguiera su propio rumbo, bordeando a veces ámbitos de intimidad, fascinada no solo por lo que decía, sino por cómo lo decía.  Fina recuerda de memoria, sin esfuerzo, versos de Neruda, de Gabriela Mistral, de Vallejo, de Lezama, e imita las voces conocidas. Cuando habla de música, tararea las notas. Es imposible apresar tanto talento solo con palabras. Podrían, si acaso, asomarnos a la otra orilla de la timidez de esta mujer que en abril cumplirá 84 años y que sigue entrando con el alma tremolante, como una lengua de fuego, en toda empresa: un libro, una carta, una conversación, un verso.

 NERUDA

—Fina, se impone hablar de Neruda 

Fina García Marruz: Es un gran poeta, eso no cabe la menor duda. Como todos los jóvenes de mi época, me sabía de memoria los 20 poemas de amor y una canción desesperada. Es un clásico del romanticismo americano, que no era de escuela, sino de esencias. Venía del romaticismo libertario. También leí con gusto Crepusculario y La tentativa de un hombre infinito, pero sobre todo Residencia en la tierra.

 

Tanto Tala, de Gabriela Mistral, como Residencia… son libros focales de la poesía americana. Cuando a Cintio le dieron la Medalla de Honor por el Centenario de Pablo Neruda, terminó su discurso con los versos de Residencia…

Cintio Vitier: Del poema «Entrada en la madera», que cierra con ese verso relampagueante: «y ardamos, y callemos, y campanas.»

—¿Han visitado Chile?

Fina García Marruz: Estuvimos en Santiago y en Valparaíso.

Cintio Vitier: Visitamos la casa de Neruda en Isla Negra, que más que una casa es un castillo. 

Fina García Marruz: Isla Negra es impresionante, con ese mar dando sobre aquellas soledades. No sé cómo se puede vivir contemporáneo con ese mar.  La casa está llena de objetos marinos de toda especie y mascarones de proa bellísimos. Aquella casa parecía en sí misma los restos de algún naufragio.

—Hablando alguna vez por usted y por él, Cintio dijo que «desde La Araucana de Alonso de Ercilla, profunda es nuestra deuda con la cultura chilena». ¿Ratifica esas palabras?

Fina García Marruz: Absolutamente. Leí esa obra en el bachillerato y allí descubrí el valor arauco que admiró a Ercilla, como también sorprendió al cubano Manuel de Zequeira, que hablaba de «esos indios que llevan penachos de plumas», enfrentados a un ejército mucho mejor armado. Ese valor ha persistido en el pueblo chileno, que dio a un líder tan entrañable como Salvador Allende.

 

—¿Usted conoció a Neruda personalmente?

Fina García Marruz: Solo lo vi una vez, y fue aquí, en La Habana, en marzo de 1942. Hizo una lectura preciosa de los sonetos de amor y muerte, de (Francisco de) Quevedo.  

Cintio Vitier: En la Academia de Artes y Letras de Cuba, al amparo del Arco de Belén, centro mágico de La Habana Vieja. Dijo algunas palabras de presentación, pero su homenaje fundamental fue recitar, inolvidablemente, los poemas de Quevedo.

Fina García Marruz: ¿Te acuerdas, Cintio? Recorría la sala de un extremo a otro, recitando de memoria. Recuerdo, como si lo estuviera oyendo: Cerrar podrá mis ojos la postrera/ sombra que me llevare el blanco día… Aspiraba la última sílaba, pero mucho más débilmente que Gabriela Mistral, sin esa voz declamatoria que adquirió después y hemos escuchado por la televisión, recitando el Canto General.

—Perdóneme la pregunta obvia: ¿qué se siente con un premio que lleva el nombre de Pablo Neruda?

Fina García Marruz: Un honor, una sorpresa. Estoy muy agradecida, pero ante un premio, cualquiera que sea, uno piensa siempre en tantos escritores que lo merecían, y no lo recibieron. Martí, «el hombre más puro de nuestra raza» —como lo llamó Gabriela—, no tuvo sobre su pecho más que una medallita escolar que recibió a sus nueve años. Eso obliga a una gran humildad. 

PROFECÍAS MARTIANAS

 —En el argumento del jurado se reconoce su «espiritualidad cristiana, abierta a las preocupaciones sociales del mundo.» ¿Qué es para usted lo más urgente hoy?

Fina García Marruz: Permíteme responder con dos profecías que hizo Martí para Nuestra América. La primera está en la frase «Ya se probó el odio, ahora se prueba el amor». Me extrañó siempre esa frase, porque da por sentado que el amor ya está instalado en el presente. Pero es que el tiempo de su prosa —como en los profetas— es el del presente que será, porque, como tú sabes, el odio se probó y se sigue probando.  No ha quedado atrás. Tengo la impresión de que él alude aquí a su discurso fundacional, que conocemos como «Con todos y para el bien de todos», donde dice que habrá que poner alrededor de la estrella, la fórmula del amor triunfante -con todos y para el bien de todos.  Ese amor triunfante no excluirá absolutamente a ningún país.  El habla de un presente un poco más lejano al tiempo que vivimos hoy en Nuestra América, donde vemos un indudable alborear. El habla para ese momento en que todos puedan vivir pacíficamente. Tiempo que llega.

Sobre este sentido del presente en Martí, Cintio ha recordado esta anécdota, que me parece hermosísima. El padre de Martí, que era un militar escaso de luces, aunque con la «honradez en la médula» —como decía Martí—, temía por su hijo desde niño, como Doña Leonor que le dijo «quien se mete a redentor termina crucificado». Cuando Martí publica La Patria Libre —como sabes, él tenía 16 años—, Mariano también trata de advertirle a su hijo los enormes riesgos que se corría en una cárcel a la que podían llevar hasta niños pequeños. Los dos temían por su vida. Años después, Mariano le increpa: «Pero tú eres solo de ‘presente». Sin quererlo, fíjate qué clase de elogio. 

—¿Cuál es la segunda profecía? 

Fina García Marruz: Tiene que ver con la gran esperanza en el progreso de la Ciencia que caracterizó al Siglo XIX, que la ve solo como fuente del  Progreso y de libertad absoluta. Pero Martí escribe: «Riesgo de la ciencia sin el espíritu», que vio simbolizado en el personaje Wagner del Fausto, de Goethe, lo que estaba ya en el Génesis, en lo del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, situado en el Paraíso frente al Árbol de la Vida.  Libertad no absoluta, sino con ese límite -señalado en el Libro de la Sabiduría salomónica-, que lo había puesto en los cuatro elementos para que no inundaran, arrasaran o hicieran arder la tierra. La idea no era nueva, y estaba ya en el libro de Job y en los griegos.  Pero cuando Martí señala esto, el tema estaba muy lejos de ser preocupación para los ecólogos de su tiempo. Hoy es el tema central del nuestro.

—Estas no parecen ser preocupaciones urgentes del Imperio que domina hoy.

Fina García Marruz: La primera víctima del Imperio fue Cristo, y sus seguidores, a los que con crueldad característica el Imperio echó a los leones en lo que Martí llamó «los primeros cinco siglos puros» de la Iglesia -a los que acaso añadió uno, ya que fue en el Siglo IV que el Emperador Constantino se proclamó cristiano sin serlo. Él puso a la Iglesia al servicio del Imperio, y no al revés. El nada «católico» Rey Fernando -no así la Reina Isabel que sí se preocupó por los indios-, trajo un Cristo «impío», «inquisitorial», y no al de los «brazos abiertos», como diría Martí. Fue una gran traición al verdadero legado de Moisés, a quien, a su llegada a Caracas, Martí dedicaría su gran discurso, desdichadamente perdido.

—Dice Ernesto Sabato que si vamos a juzgar a la humanidad por lo que ha hecho hasta hoy, tendríamos que admitir que ella ha dado más pruebas de locura que de cordura. ¿Lo cree usted?

Fina García Marruz: No hay nada más parecido al Apocalipsis que los titulares de la prensa de hoy: inundaciones nunca vistas, terremotos, guerras, la miseria apoderada de medio planeta; los cuatro Jinetes, en fin… Pero no te olvides de que el Apocalipsis termina bien. Cristo dijo: «cuando vean que suceden estas cosas, sepan que el reino de Dios está cerca.» Reino que habría de empezar en la tierra, no extraña a ella, ya que enseñó el «Venga a nosotros tu Reino». Ya en nuestra América empiezan a surgir fuerzas que están tratando de encontrar una solución a la ambición imperial, y aun en los propios Estados Unidos -antes de que se acabe el mundo. La catástrofe ecológica alcanzaría por igual a todos.

GABRIELA

—Hablemos de Gabriela Mistral. ¿Cuándo la conoció?

Fina García Marruz: Ella vino en 1934, cuando yo solo tenía once años, pero cuando regresó a Cuba, en 1938, le llevé al entonces Hotel Vedado -donde residieron Juan Ramón Jiménez y su esposa Zenobia por tres años- mi ejemplar de Tala, como le llevaban otros. La Editorial Sur acababa de publicarle su libro Tala. Ella me lo dedicó bondadosamente.

—Usted tenía entonces solo 15 años 

Fina García Marruz: Era una adolescente que hacía mis primeros versos y ella se comportaba como la generosa maestra que era para todos. Con sus letras anchas, abiertas, fluidas, que se tomaban casi entera la página, me escribió: «Para Fina García Marruz, compañera en el amor de nuestra madre la poesía. Gabriela Mistral.»

Cintio Vitier: ¡Qué linda dedicatoria!

Fina García Marruz: Esa tarde también estaban allí el poeta Emilio Ballagas, un grupo de damas del Lyceum de La Habana y otros poetas mayores que ya conocía. Tú no estabas, Cintio. Aunque Cintio y yo  nos habíamos visto en la Hispano-Cubana de Cultura, en el 36,  cuando Fernando Ortiz invitó a Juan Ramón y otros exiliados de la Guerra Civil española, nos tratamos realmente —también a Eliseo— en nuestra entrada en la Universidad, en 1940.

En aquella ocasión en que conocí a Gabriela, desde donde yo estaba sentada, en una sillita un poco retirada, no podía oírla del todo bien, pero sí lo suficiente para que me sorprendiera su voz lenta, aindiada…

—Que algunos dijeron que era monótona 

Fina García Marruz: Yo no lo creo. Tenía, si acaso, la monotonía del paisaje andino. Yo tengo muy mala memoria visual, pero muy buena memoria auditiva. Y recuerdo cómo ella leía su propia poesía. Me parece que tengo todavía en el oído su peculiar cadencia, como aspirando, hacia adentro, la última sílaba: Tengo -la -di-cha fi-el/ y la di-cha  per-di- da.  Son muy frecuentes esos cambios acentuales de la poesía popular anónima española y en la latinoamericana, como cuando dice (Rubén) Darío a Francisca Sánchez: acompaña-mé, volviendo aguda la entonación llana. O (César) Vallejo: cuando habráse quebrado el propio hogar…

—¿Qué fue lo que más le impresionó del  primer encuentro con Gabriela?

Fina García Marruz: Su físico. Era una mujer que parecía una montaña, no solo por lo grande y recia, sino por esa sensación que daba de pureza elemental. Tenía la risa niña, una risa que me recordaba lo blanco de la sal, o cuando rompe el agua entre peñascos oscuros.

—Gabriela regresó en 1953 a La Habana, para asistir a la conmemoración del Centenario de Martí. ¿La vio entonces?

Fina García Marruz: Yo no asistí, desgraciadamente, a la conferencia que ella dio. Aunque mi nombre aparece en una larga lista de personas que colaboraron en esa celebración, nosotros no recibimos invitación alguna, ni tuvimos nada que ver con esas fiestas que se celebraron. La  fecha, por supuesto, no podía dejarse pasar, en una República que estuvo lejos de la que quiso Martí. En el primer ensayo que escribí, dedicado a él y publicado en 1952, me referí precisamente a la «tristeza del homenaje oficial». Fue Fidel quien dio a la Generación del Centenario su verdadero sentido.

Cintio Vitier: Aunque estaba Batista en el poder, el Centenario había que celebrarlo y hubo aportes importantes, como el estudio de Fernando Ortiz y el de Anderson Imbert, quien prácticamente descubrió la novela de Martí Amistad funesta. Aún en medio de la política andando y ardiendo.

Fina García Marruz: Desde luego que los que fueron invitados a hablar hicieron bien en saltar por encima de la situación política del país y rendirle —a él solo— una recordación y homenajes tan necesarios en aquel momento.

—En esa época Gabriela colaboró con Orígenes.

Fina García Marruz: Cintio y yo la vimos en casa de Dulce María Loynaz, donde ella residía. Le pedimos una colaboración para la Revista y ella, con una gran sencillez, nos dijo: «espérense», y fue un momento a su cuarto y regresó con varios manuscritos. Elegimos el poema que figura, en lugar principal, en el número que Orígenes dedicó al Centenario de Martí.  Número, por cierto, en el que (José) Lezama publica sus comentadísimas palabras que avizoraban las «cúpulas de los nuevos actos nacientes», que como ha dicho Cintio, en esa época nadie podía imaginar cuáles eran esos nuevos actos nacientes que se gestaban. Fue profético.

Cintio Vitier: Ella vino con una bandeja cubierta con un montón de poemas y dijo: «escojan el que quieran».

Fina García Marruz: Otra vez más la vimos, creo que en el Ateneo, donde Dulce María leyó los versos de Gabriela. No recuerdo si fue en esa ocasión, o en otra posterior, que pude oírle a ella misma leer fragmentos de su bellísimo poema inédito dedicado a la geografía de Chile. ¿Qué pasó con este poema que nunca se ha publicado completo? ¿Qué pasó con las notas que dejó para una biografía de Martí, que ni siquiera la entrega del Nobel hizo posible que se rescatara? Son preguntas que nos hemos estado haciendo todos estos años.

—¿Por qué este homenaje tan sentido a Gabriela en el momento en que usted recibe el Premio Pablo Neruda?

Fina García Marruz: Por causas obvias, estuvimos muy cerca de la poesía de Gabriela. Y de algún modo ella es Chile para nosotros.

Cintio Vitier: Es que a ella también le debemos el mejor ensayo que se ha hecho a los Versos sencillos, de Martí.

Fina García Marruz: Y también, Cintio, su texto «La lengua de Martí». Son dos clásicos de la estimativa martiana. En el estudio que estoy preparando sobre Gabriela, me detengo bastante en su lenguaje. Ella tiene lo que Juan Ramón llamaba «acento», pero esto tiene que ver más con la escritura. En ella se aprecia el «tono», que en el lenguaje americano se expresa como «deje», que es lo que quedó de la Conquista en la lengua indígena. Es decir, el traspaso al habla del signo escrito. Está en el «parla y parla» de la «tarde cocinera» de Vallejo y en la Gabriela de «El ruego» por su novio suicida, por el que reza a Dios familiarmente «parlándote un crepúsculo entero». Gabriela tomó muchas de sus palabras del vocabulario hogareño. Ella dice, cuando llevan a la tierra «humilde y soleada» al que perdió para siempre, «luego iré espolvoreando tierra y polvo de rosas», con el gesto del que esparce canela sobre el dulce hogareño. Ella es, a mi juicio, nuestra Teresa americana, recia como la de Ávila. Es extraordinaria como poeta.

SER POETISA NO ES UNA DEBILIDAD

—¿Poeta o poetisa?

Fina García Marruz: Hay algunas escritoras a las que no les gusta la palabra «poetisa», porque piensan que es más débil que poeta, que afortunadamente termina en «a».  Yo creo que son dos cosas completamente distintas. La poetisa a la que se le pudiera llamar «poeta» es alguien que crea un idioma y Gabriela creó uno. Sor Juana Inés de la Cruz, por la que siento una admiración enorme, con toda la riqueza de su sensibilidad y estilo, es más bien una poetisa, lo cual no es una debilidad. Sor Juana no es débil en lo absoluto. Un poema es un poema, no tiene adjetivos: tan grande es un poema suyo, como el de Gabriela. Lo que quiero distinguir es que como indica la palabra poiesis, la poesía como creación, es algo muy diferente. James Joyce es un creador de idioma, lo que no son otros excelentes novelistas. Eliseo Diego decía, con toda razón, que había que sacar a Gabriela de la Historia de la Literatura para incorporarla a la Historia de la Lengua.

—¿Usted se siente poeta o poetisa?

Fina García Marruz: Soy más bien una poetisa, si nos atenemos a este análisis.

LA MÚSICA

—Una vez le pregunté a Cintio cuál era su mayor orgullo, y me dijo, sin pensarlo: «mis hijos músicos.» Doy por descontado que la madre de las criaturas va a decir lo mismo, pero me gustaría que explicara por qué.

Fina García Marruz: Tengo que decir lo mismo.

Cintio Vitier: Me estas plagiando (ríe)

Fina García Marruz: Sí, tengo que plagiarte. Tú sabes que nosotros somos de un pájaro las dos alas. Lo que él siente, es exactamente lo que siento yo.

  

Cintio Vitier: En mi caso hay una razón: yo quise ser músico y no lo fui, y mis hijos lo han cumplido.

Fina García Marruz: La música quizás fue en nosotros la primera poesía. Mi madre y mis hermanos, mi casa toda —como ha contado Cintio— era «musical». Estaban todos los géneros representados: Cintio, violinista; mamá (Josefina Badía) lo acompañaba al piano con un amplio repertorio clásico; mi hermano, Felipe Dulzaides, fue uno de los que introdujeron en Cuba el jazz latino; mi hermano Sergio, que era médico, tenía una voz preciosa.

Con 15 años, mi madre fue Premio del Conservatorio Orbón, de La Habana, en un certamen al que llegaban muchachas de toda la Isla que habían estudiado con maestros particulares. Era tan niña cuando empezó que el maestro tenía que cargarla, pues no llegaba a los pedales. Decía que en Cárdenas no había otra que hacer que tocar el piano, año tras año, sin llamarlos primero ni octavo. Así cuando llegó al último año, fue examinarse la guajirita de Cárdenas, con trencitas y vestidita de blanco, al Conservatorio de Benjamín Orbón —el padre de Julián, que como se sabe perteneció a Orígenes—, las habaneras le preguntaban: «¿Y tú no estás nerviosa? ¿Tú sabes qué va de Chopin?». Y ella: «¿Yo? No. Mi maestro me lo hizo aprender todo.» Y ganó el Premio, que era ofrecer un concierto por la noche con Benjamín, en la fiesta de graduación. Mi hermana Bella conserva el suelto del periódico con el comentario que él hizo de nuestra madre: «Puede llegar a ser una concertista.» 

Esa fue su formación, al igual que Cintio, que estudió por años y años el violín. De hecho, me ha dicho, que él tenía más ambiciones como músico, que como escritor.

Cintio Vitier: Pero ahí está, difunto, mi violín (se ríe).

Fina García Marruz: Un violín, que yo creo que es alemán, con una sonoridad muy buena. A mamá le gustaba tocar con «su yerno violinista». ¿Te acuerdas?

Cintio Vitier: Ella tocaba perfectamente a primera vista.

—¿Estudió usted algún instrumento?

Fina García Marruz: No, por razones largas de explicar. Pero lo que más amo sobre la tierra es la música, igual que Cintio. Para mí es más fuerte, casi, que la poesía. La música es mi madre, mis hermanos, mis hijos, mi familia.

—¿Y su padre?

Fina García Marruz: Era médico y mi hermano no se dedicó a la música, porque mi padre lo influyó en su pasión por la medicina. Y como a él no lo conocían como el Doctor García, sino como el Doctor Marruz, él decía: «Yo quiero que mi hijo sea partero como yo», y fue al juzgado a cambiarle su apellido por «García-Marruz», cuando el niño llevaba poco de nacido. Pero mamá le dio el amor por la música. Y él no solo se sabía las óperas que todos se saben, sino otras, raras. A casa iba el barítono Hugo Marcos, a quien le gustaba cantar con mi hermano, que tenía una voz linda. No tenía tanta extensión, como un timbre muy bonito. De modo que mi hermano Sergio aportó el gusto por la música italiana; Felipe, la música norteamericana, y mamá, el repertorio clásico, las danzas cubanas, la zarzuela española y Manuel de Falla, de quien nos enseño las siete canciones. Hasta Cintio cantaba en el coro de la casa…

Cintio Vitier: Sí, y hasta Eliseo, que en el coro de las sombrillas baritoneaba: «¡Yo soy un caballero español!»

Fina García Marruz: Y a eso se sumaría que  Alfredo Hernández, el esposo de mamá —ella se casó tres veces— era el mejor trompeta de Cuba, al extremo de que cuando fueron a filmar El Manisero, en Hollywood, lo mandaron a buscar a él. Alfredo nació en Remedios. Sus hermanos eran músicos y tocaban todos los instrumentos. Mamá tocaba más bien las danzas de Saumell y la canción romántica cubana. Cuando venían a La Habana escuchábamos entonces lo que nos faltaba en casa: el danzón y el son.

Cintio Vitier: Ellos eran de Remedios, como Alejandro García Caturla…

Fina García Marruz: Donde casi todos fueron discípulos de un cura que enseñaba solfeo cantado, pero sobre todo rezado, que es ya más difícil. Aprendían a leer una partitura solo con las notas, tomando las distancias, que es muy complicado. Esta es una de las razones que me alejó a mí de la música. Tenía buen oído y en el primer año de solfeo me aprendí de memoria las notas, pero el problema era el de cantar sin ellas, el solfeo mudo. Y además mi hermana y yo tuvimos un maestro que no nos gustaba para nada.

—¿Se distanció de la música?

Fina García Marruz: Por esa dificultad y porque yo me abstraigo. A mí me cuesta mucho trabajo atender dos cosas a la vez y para tocar ese instrumento se requiere independencia de las manos y leer a la vez la clave de sol y la de fa. 

Eso no lo hace ni el violinista, ni el saxofonista. Solo el pianista. Y mamá nos enseñaba mucha música, pero a ella no le gustaba dar clases, sino repertorio. Además de todo eso, tuve desde niña gran afición a la lectura. Me era más apasionante que jugar, y eso también me alejó de la música.

Cintio Vitier: Fina, el orgullo por nuestra familia «musical» se extiende también al amigo genial que los dos tuvimos.

Fina García Marruz: Sí, nuestro entrañable Julián Orbón, que como dice Cintio «es el único genio que había conocido».

Cintio Vitier: No solo como músico, sino como persona.

Fina García Marruz: Lezama mortificaba a veces a Julián y decía: «Cintio siempre dice que es músico, pero nadie le ha oído tocar nunca el violín.»

Cintio Vitier: Es verdad que no toqué nunca delante de él ni tampoco delante de Julián, por lo que este me dijo: «Cintio, trae el violín un día.»

Fina García Marruz: Una noche fuimos al «Palacio Orbón» -como la llamaba Lezama, con sus hipérboles-, la casa de Julián medio deshabitada. Cintio tenía una característica: nunca tocaba el violín, pero cuando lo sacaba no lo soltaba.

Cintio Vitier: Julián me hizo el honor de darme, para que yo lo tocara, el único cuarteto que él escribió, cubanísimo… 

Fina García Marruz: Después de aquella experiencia Julián le dijo a Lezama: «Cintio domina el violín… Puede tocar como primer violín en la Sinfónica.»

Cintio Vitier: La música para nosotros es un alimento.

Fina García Marruz: A veces siento una pequeña depresión y cuando busco el por qué me doy cuenta de que hace algún tiempo que no escucho música. Sin música me siento mal.

EL SILENCIO

—Hablemos de su poesía, que ha recibido las mejores críticas que podría esperar un autor.

Fina García Marruz: He tenido suerte, porque nunca necesité llevarle a nadie mis poemas. Tenía en la casa a Cintio y a Eliseo, y como amigos a José Lezama Lima.

—Si me deja elegir una frase de los críticos que han escrito sobre su poesía, quisiera recordarle las palabras de Cintio, en la antología Diez poetas cubanos (1948): «Fina hace de sus poemas verdaderos movimientos del alma.»

 

¿De qué, silencio, eres tú silencio?", una cuidada antología de la obra de la autora, que incluye poemas inéditos y la reproducción de algunos manuscritos. 

Fina García Marruz: El elogio viene de muy cerca.

—A la opinión de Cintio podríamos añadir la de María Zambrano: Fina testifica de modo más nítido la actitud de la poesía en su función de salvar el alma. 

Cintio Vitier: Eso aparece en un artículo de María, bellísimo: «La Cuba secreta».

Fina García Marruz: En cambio, los críticos más importantes de la época no entendieron el lenguaje nuevo de los extraordinarios Sonetos de la muerte de Gabriela, que la darían a conocer en el mundo de las letras.  

—Sé que Gabriela le escribió una dedicatoria muy especial, que usted comenta en un poema.

Fina García Marruz: A las jóvenes que iban a verla, ella les dedicaba algunos estímulos en tarjetones que ocupaban toda una página. En el que me dedicó, lo que me impresionó fue solo esto: «Escriba solo por urgencia del alma.» Es lo que recuerdo en el poema que le habría de dedicar, tanto tiempo después.

A Juan Ramón Jiménez —que había pedido que los jóvenes le llevaran sus versos— sí le mostré algunos poemas, cosa que me avergüenza. Cuando se los entregué, yo no había leído nada de él todavía. Cintio sí lo había leído un año entero antes de que llegase y por tanto, tuvo la posibilidad de un aprendizaje directo de su obra.  Pero yo solo había leído poesía en los libros del colegio y en textos de poca calidad. Aunque conocía a Bécquer —tengo todas sus Rimas copiadas por mamá—, según costumbre de los jóvenes de la época, yo no sabía qué era realmente la poesía. Y se puede leer la poesía buena como si fuera mala y no descubrir qué es lo esencial en un poema; lo «herédico» —como decía Martí—. Yo no sabía qué era lo becqueriano. No hay que aprender el griego, decía él, sino saber qué es lo griego.

—En Hablar de poesía usted niega que exista una «poética».

Fina García Marruz: Digo que no se debiera tener «una» poética. En la poética personal debieran entrar todas las otras poéticas posibles. Juan Ramón nos enseñó a buscar: no una poética en general, sino la característica principal de cada poética.

Cintio Vitier: Lezama decía: «Juan Ramón no nos enseñó su poesía, sino la poesía.»

Fina García Marruz: Exactamente eso fue lo que nos enseño.

—Fina, ¿qué le falta por escribir?

Fina García Marruz: Desearía terminar algunos trabajos que tengo inconclusos, por ejemplo, uno acerca de José Asunción Silva, poeta que me interesa mucho. También, el de Gabriela. Cintio y yo tenemos dos tomos aún inéditos de Temas Martianos y yo otro sobre las ideas educacionales de Martí. Cintio llama la «Cueva de Montesinos» al lugar en que guardo esos  trabajos.

Nunca me apuré por publicar. En el tiempito que nos queda, me gustaría tener alguna paz para terminar al menos algo que no he dicho ni en la poesía, ni en el ensayo: sobre las relaciones de la Religión y la Revolución, que forma parte de un trabajo que me pidiera el Padre Espeja para su coloquio sobre ateos y creyentes, que se dio en el aula Bartolomé de las Casas, de San Juan de Letrán, bajo el título «El rumor del alma cubana, y que no pude terminar de leer por el apagón más grande que ha conocido el Vedado.

—¿Sigue escribiendo poesía?

Fina García Marruz: Muy poca, aunque no he dejado de escribirla del todo, pero no la busco: la espero cuando viene, aunque es bien huidiza.

—¿A qué se debe esa resistencia suya, desde muy jovencita, a publicar sus obras?

Fina García Marruz: Siempre me costó mucho trabajo decidirme. Si te fijas, suelen pasar 20 años desde que he terminado un libro a la fecha en que se publica. Pero ahora «antes de morirme quiero» decir algunas cosas. Solo algunas, veremos si el tiempo me lo permite.

—¿Por qué le cuesta tanto trabajo dar entrevistas y hablar de sí misma?

Fina García Marruz: Me siento en esos casos como una violinista a la que le piden un concierto de flauta.  Yo me comunico mejor con el silencio, sin el que no se podrían dar la poesía, la música, ni el encuentro con uno mismo.

(Fuente: Cubadebate/Rosa Miriam Elizalde*/19 marzo 2007)  

*Periodista cubana. Doctora en Ciencias de la Comunicación y autora o coautora de los libros «Antes de que se me olvide», «Jineteros en La Habana», «Clic Internet» y «Chávez Nuestro», entre otros. Ha recibido en varias ocasiones el Premio Nacional de Periodismo «Juan Gualberto Gómez». Fundadora de Cubadebate y su Editora jefa hasta enero 2017. En twitter: @elizalderosa

 

 

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Hoy, Última jornada oficial de los Panamericanos

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domingo, 11 de agosto de 2019
12:29:37 p.m. 

  • La cubana Idalys Ortíz ya está en la final (11 de agosto)
  • Para Cuba serán hoy apenas seis las opciones de títulos

Luego que el sábado Cuba alcanzara una buena cosecha de medallas de oro, válidas para llegar a 31 y anclar en sexto lugar por países, llega la última jornada de estos XVIII Juegos Panamericanos Lima 2019. 

Solo una actuación rozando lo perfecto este domingo concretaría el milagro de ascender en la tabla de posiciones, pues no depende solamente de los resultados propios sino de lo que ocurra con otros países como Argentina y Colombia. Para Cuba serán hoy apenas seis las opciones de títulos. 

Los cubanos que compiten hoy: 

  • Judo: Liester Cardona, Andy S. Granda, Kaliema Antomarchi e Idalys Ortíz (eliminatoria-final)

  

Karate: Cirelys Martínez y Maikel A. Noriega (Round Robin-final)

 

(Fuentes: Cubadebate/VanguardiadeCuba)

 

 

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Fidel, el más preclaro hijo de Cuba en el siglo XX

 

martes, 13 de agosto de 2019
10:59:41 p.m. 

Fragmentos del discurso pronunciado por el Primer Secretario del Comité Central del Partido, el 3 de diciembre de 2016. 

La autoridad de Fidel y su relación entrañable con el pueblo fueron determinantes para la heroica resistencia del país en los dramáticos años del periodo especial (…).

Entonces pocos en el mundo apostaban por nuestra capacidad de resistir y vencer ante la adversidad y el reforzado cerco enemigo; sin embargo, nuestro pueblo bajo la conducción de Fidel dio una inolvidable lección de firmeza y lealtad a los principios de la Revolución.

Al rememorar esos difíciles momentos, creo justo y pertinente retomar lo que sobre Fidel expresé el 26 de Julio de 1994, uno de los años más difíciles, en la Isla de la Juventud, hace más de 22 años, cito:  «...el más preclaro hijo de Cuba en este siglo, aquel que nos demostró que sí se podía intentar la conquista del Cuartel Moncada; que sí se podía convertir aquel revés en victoria», que logramos cinco años, cinco meses y cinco días, aquel glorioso Primero de Enero de 1959, esto último añadido a las palabras textuales que dije en aquella ocasión.

Nos demostró «que sí se podía llegar a las costas de Cuba en el yate Granma; que sí se podía resistir al enemigo, al hambre, a la lluvia y el frío, y organizar un ejército revolucionario en la Sierra Maestra tras la debacle de Alegría de Pío; que sí se podían abrir nuevos frentes guerrilleros en la provincia de Oriente, con las columnas de Almeida y la nuestra; que sí se podía derrotar con 300 fusiles la gran ofensiva de más de 10 000 soldados», que al ser derrotados el Che escribió en su Diario de Campaña, que con esa victoria se le había partido la columna vertebral al ejército de la tiranía; «que sí se podía repetir la epopeya de Maceo y Gómez, extendiendo con las columnas del Che y Camilo la lucha desde el oriente hasta el occidente de la isla; que sí se podía derrocar, con el respaldo de todo el pueblo, la tiranía batistiana apoyada por el imperialismo norteamericano.

«Aquel que nos enseñó que sí se podía derrotar en 72 horas» y aún menos, «la invasión mercenaria de Playa Girón y proseguir al mismo tiempo la campaña para erradicar el analfabetismo en un año, como se logró en 1961.


«Que sí se podía proclamar el carácter socialista de la Revolución a 90 millas del imperio, y cuando sus naves de guerra avanzaban hacia Cuba, tras las tropas de la brigada mercenaria; que sí se podía mantener con firmeza los principios irrenunciables de nuestra soberanía sin temer al chantaje nuclear de Estados Unidos en los días de la Crisis de los misiles en octubre de 1962.

«Que sí se podía enviar ayuda solidaria a otros pueblos hermanos en lucha contra la opresión colonial, la agresión externa y el racismo.

«Que sí se podía derrotar a los racistas sudafricanos, salvando la integridad territorial de Angola, forzando la independencia de Namibia y asestando un rudo golpe al régimen del apartheid.

«Que sí se podía convertir a Cuba en una potencia médica, reducir la mortalidad infantil a la tasa más baja del Tercer Mundo, primero, y del otro mundo rico después; porque en este continente por lo menos tenemos menos mortalidad ­infantil de menores de un año de edad que Canadá y los propios Estados Unidos, y, a su vez, elevar considerablemente la esperanza de vida de nuestra población.

«Que sí se podía transformar a Cuba en un gran polo científico, avanzar en los modernos y decisivos campos de la ingeniería genética y la biotecnología; insertarnos en el coto cerrado del comercio internacional de fármacos; desarrollar el turismo, pese al bloqueo norteamericano; construir pedraplenes en el mar para hacer de Cuba un archipiélago cada vez más atractivo, obteniendo de nuestras bellezas naturales un ingreso creciente de divisas.

«Que sí se puede resistir, sobrevivir y desarrollarnos sin renunciar a los principios ni a las conquistas del socialismo en el mundo unipolar y de omnipotencia de las transnacionales que surgió después del derrumbe del campo socialista de Europa y de la desintegración de la Unión Soviética.

«La permanente enseñanza de Fidel es que sí se puede, que el hombre es capaz de sobreponerse a las más duras condiciones si no desfallece su voluntad de vencer, hace una evaluación correcta de cada situación y no renuncia a sus justos y nobles principios».

Esas palabras que expresé hace más de dos décadas sobre quien, tras el desastre del primer combate en Alegría de Pío (…), nunca perdió la fe en la victoria, y 13 días después, ya en las montañas de la Sierra Maestra, un 18 de diciembre del año mencionado, al reunir siete fusiles y un puñado de combatientes, exclamó: «¡Ahora sí ganamos la guerra!».

Ese es el Fidel invicto que nos convoca con su ejemplo y con la demostración de que ¡Sí se pudo, sí se puede y sí se podrá! O sea, repito que demostró que sí se pudo, sí se puede y se podrá superar cualquier obstáculo, amenaza o turbulencia en nuestro firme empeño de construir el socialismo en Cuba, o lo que es lo mismo, ¡Garantizar la independencia y la soberanía de la patria!

(Tomado de Granma)




 

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La vida de Natalia Bolívar llevada al cine documental por Ernesto Daranas

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domingo, 18 de agosto de 2019
11:23:34 p.m.
 

Natalia, documental de Ernesto Daranas sobre la vida de la importante etnóloga, antropóloga y escritora cubana Natalia Bolívar, tendrá su premier este martes 20 de agosto, a las 8:00 p.m., en el habanero cine 23 y 12. El audiovisual recoge la historia pasada y el día a día actual de a la etnóloga e intelectual cubana Natalia Bolívar. 

En 74 minutos Daranas propone una aproximación a la personalidad de Natalia Bolívar, quien a sus 84 años vive con dos de sus hijas y prepara su autobiografía auxiliada por ellas. 

De estas jornadas de trabajo se descubren nuevos pasajes de la reconocida intelectual, según nota de prensa de la ACN que anuncia la proyección del audiovisual. 

Producido por Sinsonte Films y RTV Comercial, Natalia fue realizado por un equipo de profesionales, entre los que figuran la asistente de dirección Laura Daranas, los productores Adriana Moya, Joel Ortega y Luis Tejera, el fotógrafo y editor Rafael (Felo) García y los músicos Juan Antonio Leyva y Magda Rosa Galbán. 

Nacida en La Habana y proveniente de una familia adinerada, Natalia estuvo influenciada por los estudios de arte, siendo la pintura la primera inclinación artística de la escritora. En su familia también destaca la tradición de lucha, que data desde las guerras independentistas en el siglo XIX, pasajes que se narrarán en el documental de 74 minutos de duración. 


Natalia proviene de una de las familias más ilustres de Latinoamérica, con una descendencia que abarca más de cuatro siglos de historia. Su relación con grandes intelectuales cubanos del pasado siglo, en especial con Fernando Ortiz y Lydia Cabrera. 

«En Natalia confluyen muchas esencias de lo cubano. Proviene de una de las genealogías más aristocráticas de este país, y al mismo tiempo fue destacada integrante del Directorio Revolucionario. Desde muy joven se relacionó con lo más selecto de nuestra cultura: Lezama, Lam, Portocarrero, Rita Longa, Titón, Monseñor Carlos Manuel de Céspedes y muchos otros», expresa Daranas en entrevista. 

NATALIA BOLÍVAR: «NO LLEVO TANTOS COLLARES POR GUSTO» 

Entrevista realizada por Amaury Pérez Vidal* en el estelar de verano de la Televisión Cubana, Con 2 que se quieran, y publicada el 28 abril 2011 en el sitio Cubadebate. 


Amaury: Nos acompaña la eminente museógrafa, eminente escritora y etnóloga, Natalia Bolívar. Mi respeto para usted. Y todo mi cariño y gracias, gracias por tener la gentileza de, a la primera llamada por teléfono, decirme que estaba dispuesta a venir a Con 2 que se quieran. Cuba necesita este programa. Yo quería empezar ya con esos puntos curiosos para el televidente. 

Natalia: Espérate, Amaury, antes que hagas una pregunta. Yo, sinceramente, y esto lo estoy declarando aquí, y me da mucha pena. Yo le dije a mi hija, oye, me voy a poner unos popis para ir bien vestida, con popis. Y ella: no hagas eso, porque Amaury va y lo interpreta mal. 

Amaury: No, no, me hubiera encantado tener un compañero de tenis. Tuve uno ya, Gerardo Alfonso también vino con tenis. Además, los cambié, ahora son… Natalia….No, ahora estás con unos negros. 

Natalia: Porque la gente ha dicho tantas cosas de mis tenis blancos, que dije: déjame ir con unos negros. Natalia. Yo creo que la mejor manera de andar es en tenis. 

Amaury. Es más cómodo para cualquier irregularidad que uno tenga en los pies. Natalia ¿qué cosa es la Letra del Año? 

Natalia: Bueno, la Letra del Año, antes de la Revolución, durante los años 30, 40, se sacaba por los grandes babalaos. Había grandes casas de babalaos, sobre todo cinco casas y ellos sacaban la Letra del Año. Ahora, ¿qué es la Letra del Año? Es la predicción, a través de Ifá, que tú sabes que es uno de los sistemas adivinatorios más perfectos que hay, si quieres que te diga que para mí es el más perfecto, porque no se te escapa. Son 16 patas con 256 combinaciones, con cuatro mil y pico, no hay escape posible. Sacaban la Letra del Año para Cuba y para el mundo entero. Esto se suspendió un tiempo y volvió otra vez en los años 90, ochenta y pico o noventa, se volvió a sacar la Letra del Año. La Letra del Año es una predicción, generalmente muy exacta, que se lee a través del Oddun, de la letra que salga, con refranes, los rezos, quienes gobiernan, qué te va a pasar, qué enfermedades van a ser fuertes en ese año, qué terremotos y problemas terrenales va a haber en el Universo, y te da las recomendaciones,  mas si tú eres religioso, te haces el ebbó del año, el ebbó quiere decir la limpieza del año para que puedas afrontar todo lo que te está diciendo la letra; tanto negativo como positivo de lo que te pueda pasar. 

Amaury: ¿Y por qué nunca sale en la Letra del Año opolopo owo? 

Natalia: Ah, porque… (risas) 

Amaury: ¿Qué cosa quiere decir, a ver? 

Natalia: Opolopo owo quiere decir mucho dinero. Opolopo es mucho, owo es dinero. ¿Por qué? Porque antiguamente tú ibas al pie de Ifá o al pie de un santero que tirara el diloggun, o sea, los caracoles, y él, cuando tú le decías ¿qué derecho tengo que pagarle? —porque usted tiene que pagarle derechos, porque la persona que se está consultando, le está soltando todo lo malo que lleva a quien lo consulta, ya bien sea santero, ya bien sea babalao y él necesita ese dinerito para poderse hacer el ebbó correspondiente que puede ir desde un gallo, o cuatro patas, o puede ser nada más que poner unas flores— y entonces, ¿qué quiero decir?, que cuando tú le preguntabas, qué le debo, él te podía decir, opolopo owo, pero opolopo owo quiere decir mucho dinero, pero puede ser muchos quilitos, centavitosy más nada. Tú le das lo que puedes. 

Amaury: Ahora tocó el tema de los animales de cuatro patas y me parece interesante también hacer una aclaración. Cuando yo estoy mucho tiempo fuera y trato de explicar un poco el mundo sincrético en Cuba y todo esto, los conservacionistas, las personas que adoran a los animales, me dicen que por qué hay que hacer, en esa religión, sacrificios de animales. 

     

Natalia: ¿Y tú no les has dicho a ellos que cuando ellos van al Wallmart, o a cualquiera de los mercados, se comen el pollo y se comen el carnero y se comen el buey y matan toros? Porque esa es la respuesta. 

Tú haces los sacificios dándole la sangre que vivifica los receptáculos. Ahora ¿qué pasa?, que esa sangre se le das a tu santo, a tus orishas, a tus deidades, a tus ngangas, y después ese animal lo confraternizas con todos, comiéndolo como si fuera una comunión, para ponértelo un poco sincrético, como una comunión, ¿no se comen a Cristo en la comunión? Aquí lo que te estás comiendo es el animal que tú sacrificas sin dolor y sin hacerlo sufrir. Esa es la cosa. En vez de irte al supermercado, vas y le das su sangre y después te comes ese animal con todos los hermanos que están contigo. 

Amaury: No voy a decir lo que yo respondo, porque quería que usted fuera la que respondiera, que es la que tiene autoridad. ¿Qué pasó con la Letra del año en el año 1957? 

Natalia: ¡Ay, chico, eso es muy interesante! Los babalaos  tiraron la Letra del año y Batista tenía hecho santo, además era ngangulero, y tenía de todo. 

Amaury: ¿Ah, sí? 

Natalia: Sí, sí, de todo. Él era mayombero de Sancti Spíritus y él tenía hecho Santo y tenía su casa de Ifá por la que se regía. Cuando sale el Oddun, la Letra, sale hablando con el presidente, diga presidente, diga rey, el que gobierna el país, por lo tanto, uno de los que sacó la Letra del Año, era padrino de Batista, y la Letra era Obbara Meyi, que quiere decir: el rey tiene que buscar una salida por los lugares donde él está constantemente, que nadie la conozca. Una salida oculta. Y él siguiendo las instrucciones lo llevó a tres lados, a Palacio Presidencial, a Kuquine, que era la finca donde él vivía, y al campamento militar de Columbia. 

Amaury: Entonces tenía puertas ocultas en todos los… 

Natalia:  …En los tres lados. Le dio tiempo desde enero a marzo, a hacer sus tres puertas secretas. La gente del 13 de marzo había estudiado todo el plano del Palacio Presidencial perfectamente bien y no aparecía ninguna salida oculta de su despacho. 

Y él, que no era bobo ni perezoso, corrió y se mandó a hacer esa salida oculta en su despacho. Fíjate que Wangüemert, que es uno de los que llega hasta el despacho de él, se encuentra el café echando humo y el tabaco encendido y empiezan a buscar como unos locos y no encuentran la puerta esa, no encuentran nada. 

Amaury: ¿Y cuándo se descubrieron esas puertas secretas? 

Natalia: Bueno, se descubrieron después cuando se empezó a averiguar, el plano era perfecto, y decían ¿pero cómo se ha ido este hombre? Nadie se lo podía imaginar. 

Amaury: ¡Qué cosas! Natalia, cuando uno siente su nombre, Natalia Bolívar, y usted es nacida en el 34, si no me equivoco -no sé si es un secreto-… 

Natalia: Qué malo eres, no, no, yo digo mi edad, yo cumplo ahora 77. Yo soy Virgo y soy, en el horóscopo chino, el perro, o sea, la fidelidad absoluta a la amistad. 

Amaury: Normalmente aquí las personas dicen su edad, pero yo siempre digo que las mujeres no tienen edad, la edad la cumplen los hombres. 

Natalia: No chico, uno tiene edad, porque olvídate, que aunque yo me siento joven…, yo, hay veces, voy a ver a los más jóvenes, yo soy fanática de William Vivanco y una serie de gente, de Kelvis Ochoa, yo los vacilo, me encanta ir a verlos. El problema es que tú no te sientes que tienes la edad que tienes ¿por qué?, porque en mi vida espiritual no tengo esa edad. Pero el problema es que en la material, sí, (risas) y esa sí me golpea. 

Amaury: Esa sí va pasando la cuenta. Entonces, vuelvo nuevamente a la pregunta para no irme yo mismo en la fascinación que estoy sintiendo, me voy yendo. Bolívar, ¿descendiente de Bolívar? 

Natalia: Sí, directamente ¿tú sabes cuántos Bolívar hay en el apellido de mi padre? Mi padre era Arturo Bolívar y Bolívar Espinache y Bolívar. Tres Bolívar, porque mi padre es descendiente del tío paterno de Simón Bolívar que se estableció en Santiago de Cuba, como antiguamente los venezolanos españoles, iban a Santiago de Cuba buscando mujeres casaderas. Él se casó con otra Bolívar y después se casó con otra prima hermana cuando enviudó. O sea, nosotros llevamos Bolívar por todos lados. 

Hay gente que cuando me conocía, de joven, me decían: tú tienes el perfil de Simón Bolívar. 

Amaury: ¿Y cómo fue su niñez? ¿Cómo era su entorno familiar? ¿Cómo funcionaba, porque era una familia católica, no? 

Natalia: Bueno, nosotros somos todos católicos. A mí me queda, porque yo, cuando empieza a tronar, le tengo pavor a los truenos, y enseguida le digo: Oye, Shangó, aguanta. Pero también le digo: Oye, Santa Bárbara ¿cuál es el problema, cuál es la bolá? Yo todavía no le he dicho que no a la religión católica. 


No, el problema es que yo me crié en una familia totalmente católica, apostólica y romana, de todo. Y me crié en una escuela de monjas. Primero en Saint George School, que Zenaidita Romeu también estudió allá. De ahí sé el inglés que sé, se lo debo a los de Saint George. Y de ahí me pasaron al Sagrado Corazón. Decían aquí, compañeras mías de escuela, que el Sagrado Corazón era los Jesuitas de las monjas, cosa que es verdad, eran muy estrictas y quién sabe si la educación que yo recibí, férrea, que ya se me ha ido olvidando al paso del tiempo. Y como bueno… 

Amaury: No creo mucho que se le haya olvidado. 

Natalia: No es que se me olvide, pero yo soy mucho de hablar en jerga y eso. 

Amaury: Está bien. 

Natalia: Aquí no, aquí me estoy cuidando. 

Amaury: No, pero usted tiene que ser aquí como es en su vida. No, no, aquí se habla como cada cual habla. 

Natalia: Bueno, entonces las monjas del Sagrado Corazón, yo me gradué de Bachiller en Ciencias y Letras allí, donde tuve de profesor a Levy Marrero y a todos los grandes profesores maravillosos. Y las monjas querían que yo entrara a monja, ¡imagínate tú! ¿Qué me hubiera perdido yo? Y no, yo decidí que no, que yo no tenía nada que ver con las monjas. 

Amaury: ¿Y el entorno cómo era? ¿Quién vivía con usted? 

Natalia: Todos vivíamos juntos. Yo soy prima hermana de Rita Longa, vivía al lado de mi casa, de Pedro Álvarez Tabío. Y vivíamos, la familia era muy unida, Amaury, fíjate tú si somos tan unidos, que antes de la Revolución nos reuníamos toda la familia que venía del tronco González de Mendoza, nos reuníamos y éramos 5 mil, 6 mil personas. Y actualmente cada cinco años se reúne toda la familia en Miami. Pero bueno, me queda que la familia fue muy unida, fue una niñez muy bonita. 

Yo tuve la suerte de codearme con los grandes pintores cubanos, ser amiga personal de ellos, de algunos, muy personal. Lam fue un gran amigo mío, Wifredo Lam. Mariano (Rodríguez) fue el hombre que más me enseñó a apreciar la pintura. Y a mí me gustaba mucho pintar y di clases en San Alejandro. 

Amaury: ¿Cuánto tiempo? 

Natalia: No, nada más que pude estar dos años, porque empezaron las revueltas y mi madre me dijo: no, no te puedes meter en eso, porque una vez nos rodearon en la Anexa, la policía, y nos entraron a golpes, y yo llegué sangrando, a mi madre le dio un ataque, y dijo: ni un San Alejandro más. 

Amaury: Ahora, una de las cosas que a mí me llama la atención, estudiando sobre todo la vida de Natalia Bolívar, es que detrás de ese haz de luz que la acompaña a usted y de esa bondad de la que yo hablé hace rato, que la comentan las personas que la conocen bien, hay una mujer con un gran coraje ¿A qué edad es que usted se vincula al Directorio Revolucionario y a participar con personalidades queridas y respetadas de Cuba? 

Natalia: Bueno, Amaury, yo me vinculo, ¿tú me dices al Directorio o a las armas? 

Amaury: A las armas.

Natalia: A las armas yo me vinculo desde los 10 ó 12 años. Yo tenía un primo que, según la historia que nos narran ahora, era un ganster, para mí era mi hermano, era mucho mayor que yo, ¿no?, pero él fue quien me enseñó a disparar 45, Thompson, M-1, M-3 y a quitar las espoletas de las granadas metiéndoles el dedo. Que mi madre cuando se enteró, no quería que yo saliera con mi primo, que vivía en mi casa. Él era hijo de mi tía Natalia, pero era un personaje, un personaje que según cuenta la leyenda, porque yo sí no lo voy a aseverar, se robó el famoso brillante del Capitolio porque él estuvo casado con Tata Grau, la sobrina de Grau. Yo era una niña, pero bueno, yo gocé mucho con él. (risas) 

Amaury: Una perla el muchacho, una perla que se robó un brillante. 

Natalia: Pero te voy a decir que es una persona que yo llevo tan adentro, tan, tan adentro y él me enseñó de todo. Entonces yo disparaba como si fuera un juguete. Y cuando yo me empato con Wangüemert, con José Luis Gómez Wangüemert en el Palacio de Bellas Artes, acuérdate, bueno, acuérdate no, tú no te tienes que acordar, yo fui antes que empezara Bellas Artes, yo empecé allí a ir… 

Amaury: Usted fue la primera directora después de la Revolución ¿no?

Natalia: Yo fui la directora, lo tomé en las armas después de la Revolución, pero antes yo fui guía de turismo allí con Lidia Cabrera, que tenía las Salas de Etnología, que estaba haciendo con Odilio Urfé y el niño Santos Ramírez, de la comparsa del Alacrán, me empato con ella, porque ella era muy amiga de mi familia, Raymundo Cabrera, era íntimo de mi abuelo y todo, y me empato con ella y le pido que me deje empezar a investigar, con ella, por supuesto, de guía, sobre la sala, para yo poder ser la conferencista de esa sala. Porque uno tenía que hacer una vez al mes una conferencia de la sala que escogiera. Y yo escogí la de Etnología. 


Amaury: ¿Pero ahí es donde surge su interés entonces por la Religión Afrocubana? 

Natalia: No, surge con mi nana negra. 

Amaury: Ah… 

Natalia: Isabel Cantero, que maferefun ella. 

Amaury: ¿Pero ella le hablaba de religión también? 

Natalia: ¡Hombre! 

Amaury: ¿Y no había una contradicción interna, quiero decir, entre esa niña del Sagrado Corazón de Jesús, del Saint George, con lo que la Tata le enseñaba? 

Natalia: Pero, Amaury, si te hago una confesión que siempre son públicas, porque esto va para… 

Amaury: …Esto se ve, esto se ve, y se ve en el mundo entero, además. 

Natalia: No, yo lo sé. Yo te voy a decir, yo he tenido muchas contradicciones con los principios de la Iglesia Católica, muchas, de niña y todo, pero era una obligación ser católica. Ahora, no sé si tú sabrás, me imagino que sí, que yo soy muy amiga de determinados curas, ¿eh? 

Amaury: También sé que de determinados. 

Natalia: De determinados curas, pero muy amiga y los quiero con el alma, pero yo siempre tuve mis contradicciones. Contradicciones, por ejemplo, muy sencillas: ¿Por qué me tienen que obligar a ir a misa todos los días? ¿Por qué si dejo de comulgar dos días, llaman a mis padres a decirle que no estoy comulgando y que no me confieso? No me da la gana de confesarme ¿por qué tengo que confesarme? Vaya, eso pensaba yo con 12 años, 13 años, no me da la gana. 

Por eso a mí me gusta mucho la religiosidad popular, yo quiero decirte que yo he vivido con los indios americanos, con los indios de Canadá. Ahora estuve en África, en Camerún, buscando las sociedades secretas. 

Amaury: La otra vez que la estuve buscando para el programa, estaba en Camerún. 

Natalia: Estaba en Camerún. Estuvimos con las sociedades secretas. Gracias a una fundación española y gracias a los socios, ¿sabes? Porque pude ir a África por primera vez. Yo estudio África y nunca había ido. 

Amaury: ¿Nunca había estado en África? 

Natalia: Estuve en Haití también. 

Amaury. El otro día me reía, porque a un amigo mío, cura le digo: voy a entrevistar a Natalia Bolívar y él me dice: ella fue novia de Carlos Manuel de Céspedes. 

Natalia: Bueno, yo siempre digo que él es mi marido espiritual y lo digo en todos lados. Y él dice: Natalia, un día se lo van a creer. A mí que me importa que se lo crean. Él es, él ha sido como, ¿tú te acuerdas del bálsamo, ese bálsamo que se ponía? 

Amaury: ¿Cuál, el ruso? 

Natalia: No. (risas) 

Amaury: Ah, no, porque había uno que se llamaba bálsamo de Shostakosky o algo así. 

Natalia: No, eso…, para tú calmarte. 

Amaury: Ah, ya, 

Natalia: Él es el que me escucha todas las descargas, él es mi gran amigo. Para yo decirte amigo, es muy especial, porque para mí el amigo, lo escojo yo. Yo te digo primos, hermanos, esos me tocaron por la libreta. Pero cuando yo te digo amigo, es el que yo escogí como amigo y Carlos Manuel y yo nos entendemos muy bien y nos comprendemos. Él me comprende a mí muy bien. Quién sabe si yo a él no, pero él a mí sí. 

Amaury: No, no, además, él va a estar invitado en el programa y haré la pregunta a la inversa, para el otro lado. Ahora, voy a volver, porque no se pueden quedar las cosas colgando y a mí, a veces, me voy fascinando y se me quedan las cosas colgando.

Primero hablamos de cuándo conoció las armas. Pero usted tuvo una labor importante, con compañeros importantes y queridos de la Patria, con Héroes de la Patria en la clandestinidad. Y quiero hablar de eso hasta donde usted quiera llegar.

Natalia: Bueno, yo soy la presa número 24 837, para el que juegue la bolita, ya sabe cómo.

Amaury: (risas) Ay, Natalia.

Natalia: Este, yo estuve… Yo me siento muy orgullosa de ser del Directorio Revolucionario. Yo no te digo fui, ni te hablo en pasado.

Amaury: No, soy.

Natalia: ¡Yo soy del Directorio Revolucionario!, para que sepas y me siento muy orgullosa. Y me siento muy orgullosa de mis compañeros. Y no orgullosa por lo que hicieron, sino por la unidad que teníamos durante el clandestinaje. Yo fui presa, fui torturada y, por supuesto, me botaron del Museo ipso facto y me tuve que ir al clandestinaje, estuve asilada en la embajada de Brasil, compañera de Raúl Díaz Argüelles, a quien mataron en Angola.

Amaury: Ahí iba yo.

Natalia: El Tavo Machín, el Alejandro de la Guerrilla de Bolivia, estuvo en el clandestinaje conmigo. Hicimos el atentado a la 15 Estación de Policía. Y siempre estuve con ellos. Los llevé a la Sierra, porque yo me quedé con una casa llena de armas, ya clandestina, en el reparto Orfila, donde sucedieron los hechos de Orfila.

Íbamos a hacerle un atentado a Batista, y ya estaba planificado y lo que fueron es a la Sierra a comunicarle a Faure (Chomón) y a la dirigencia que estaba en la Sierra que nosotros íbamos a hacer el atentado. Ya lo teníamos todo, bazooka y todo, pero vino la ofensiva y la toma de Santa Clara y se acabó el atentado que le íbamos a hacer.

Entonces también estuve con Alberto Mora, el hijo de Menelao Mora, Julio García Olivera, Jimenito. Pero el hombre que varió mi vida completa, se llamó José Luis Gómez Wangüemert. Yo puedo decir que mi vida es antes de José Luis y después de José Luis, que le llamaban Peligro.Así que te puedes imaginar.

Amaury: Varias veces ha usado la palabra amigo; amigos, varias veces la ha usado, y cuando nos hemos visto, yo veo que esos amigos suyos le rinden pleitesía, la homenajean constantemente. ¿Uno siempre se merece los amigos que tiene, los amigos que escoge?

Natalia: No, yo no creo que me merezco los amigos que tengo. Pero en realidad, mira Amaury, yo le abro las puertas a todo el mundo. Se pueden quedar amigos o se pueden quedar enemigos. Y en realidad tengo poderosos enemigos.

Amaury: Reconoce que tiene enemigos poderosos.

Natalia: Poderosos, porque, bueno, vamos a ver. Déjame pensar para no caer en una…

Amaury: Es que nadie ha hablado en este programa de sus enemigos y todo el mundo tiene.

Natalia: No, ¡muchacho! yo tengo poderosos enemigos. Yo creo que es que nosotros somos envidiosos. A algunos los respeto, a otros no los respeto. Pero yo también tengo algo que, como tú ves, esto no lo llevo por gusto (se refiere a los collares que lleva puestos), nada de lo que hay aquí está por gusto, nada, nada de lo que tú ves, está por gusto.

Amaury: Sí, no son adornos, está claro.

Natalia: No, no, ninguno es adorno. Los adornos están guardados en la casa porque no los uso. Porque me pesarían mucho y tendría que usar, como me dijo un amigo mío: Oye, ahorita te vas a tener que poner una minerva. Digo, bueno, pero no pienso por ahora, todavía aguanto.

Yo te voy a decir una cosa, si tengo poderosos enemigos, tengo poderosas protecciones. Hay cosas que yo ni me atrevo a hablarlas delante de algo que me rodea. Porque sé que no dura una semana. Entonces no me atrevo a hablar.

Pero eso de los enemigos, quién sabe sea por un problema de envidia, quien sabe sea por un problema de hacerle daño a uno, porque yo he sido muy trabajadora toda la vida. Creo que soy buena madre, me parece, por ahí anda una de mis hijas.

Amaury: Claro, vino con usted, claro.

Natalia: Yo creo que he sido…

Amaury: ¿Y que trabaja también con usted, no?

Natalia: Ella trabaja conmigo. No, ella es la heredera de todo el archivo mío que es muy grande y de todos los libros y de todo. Y en realidad, ella a veces hace más trabajos que yo, y yo le digo, ponle esto y esto y ya. Y dice: ¡pero mami, ya tú no quieres ni escribir! Y le digo, yo, la verdad que no, porque como estoy pintando. Volví a retomar después de 50 años la pintura. Para mí es mi… yo descompresiono, yo me voy del mundo pintando.

Amaury: Ahora, hablando de obra y de legado. ¿Usted cree que nosotros en Cuba le hemos hecho la suficiente justicia a la figura de Lidia Cabrera?

Natalia: No, hijo, ninguna, ninguna.

Amaury: ¿Por qué cree?

Natalia: Porque Lidia Cabrera es la tradición oral. Hay dos sistemas de investigación: el científico de Don Fernando Ortiz, indiscutiblemente, y la tradición oral de Lidia Cabrera. Y ¡por favor!, tú no puedes escribir de religión, ni hacer conclusiones de religión, si tú no te estudias a esos dos personajes y si tú no estudias los libros que tienen ellos hechos. Y uno entiende qué ha pasado en el siglo XIX y principios del siglo XX, porque es la tradición oral.

Amaury: Pero usted tiene un libro donde la homenajea…

Natalia: Yo sí, Tributo, con mi hija Natacha: Tributo, Lidia Cabrera en su Laguna Sagrada. Que nosotros fuimos con Lázaro Ross, lo presentamos, y está dedicado, el libro, a Pedro Betancourt. Y tuve la suerte que los de la Televisión Española, que son muy amigos míos, fueran con su equipo y filmaran todo lo que hicimos allí, que fue el Canto en la Laguna Sagrada, que hay un ojo de agua que lo han tapado, se hizo el canto a San Lázaro, que es fabuloso, fabuloso, el San Lázaro que llora sangre. Fuimos al cementerio. Lázaro cantó en todos lados, Arará, Ayesá, Ganga, Yoruba. Fue precioso, nos pasamos todo el día en eso.

Amaury: Bueno, yo voy a hacer un cambio drástico.

Natalia: Cambia radical, si quieres.

Amaury: Ahora, cualquiera que está mirando se da cuenta que usted es una mujer muy bonita y normalmente la belleza va apareada de muchas relaciones amorosas. Hábleme un poco de sus amores.

Natalia: Bueno, son muchos.

Amaury: Bueno, hábleme de los que pueda, o por lo menos de los más importantes. ¿Usted ha sido una mujer muy enamorada?

Natalia: Sí. A mí un amor nunca me ha durado más de tres años.

Amaury: ¿Pero qué pasa que después del deslumbramiento inicial empieza como un descender?

Natalia: No, es que yo soy celosa, Amaury, muy celosa. Yo soy celosa hasta de las amistades, muy celosa.

Amaury: ¿Ah, sí?

Natalia: Eso te lo estoy confesando, eso nadie lo piensa de mí, pero yo soy muy celosa. Entonces, no sé, las relaciones se volvían un poco complejas y creo que tres años es bastante. Pero te voy a decir, que cada hombre que he tenido, fíjate que yo estoy haciendo mis memorias, no voy a decir que las estoy haciendo, las quiero hacer, y los capítulos van a estar interrumpidos por los hombres que han marcado mi vida. (risas)

Amaury: ¡Que interesante! (risas)¡me va a encantar leer esas memorias!

Natalia: Bueno, vuelvo, quieres que te diga cuáles han marcado mi vida.

Amaury: Sí, sí, quiero que me diga.

Natalia: Bueno, Wangüemert fue un antes y después de Wangüemert.

Amaury: El de siempre.

Natalia: Después de Wangüemert no ha crecido la hierba (risas).  Sí, es verdad, después de Wangüemert, la yerba creció pero se quedó ahí. No llegó a ser…,¿cómo se llama la yerba mala esa?

Amaury: El marabú.

Natalia: Bueno, mira, Mariano fue un hombre que me marcó mucho, pero me marcó intelectualmente, me ayudó mucho a comprender la pintura en toda su magnitud. En la época del 57, yo pintaba los rasgos, le pintaba a él el lienzo, con trazos y él venía detrás.

Amaury: Además, Mariano era un hombre que sabía de todo, era un hombre de mucha cultura.

Natalia: De una cultura tremenda, y sabía de música.

Amaury:  Lo conocí bien, gracias a Dios.

Natalia: Y bueno, a mí me fue muy fuerte, porque una de las cosas que más a mí me impresionó de Mariano, fue el explicarme con lujo de detalles, Las Meninas, de Velázquez.

La primera vez que viajé a España, fui directo, solté maletas para irme a ver Las Meninas, de Velázquez. Sentarme delante y apreciar todo lo que me había enseñado Mariano de Las Meninas.

Amaury: ¿Por qué no tiene correo electrónico con la oportunidad de poderlo tener? me dijo el otro día: No me vayas a escribir por correo electrónico, porque no tengo.

Natalia: Amaury, no uso nada de eso, siempre he escrito a mano o en máquina de escribir y yo tengo mi máquina de escribir. La casa está rodeada de máquinas viejas, desde la Underwood en la que escribí Los Orishas en Cuba, hasta, bueno, todo en máquinas viejas.

Amaury: Ese es un libro capital dentro de la literatura religiosa cubana, Los Orishas en Cuba.

Natalia: Sí, es el que me vuelve a poner en la palestra pública. Bueno, es un libro que yo quise mucho, pero se lo debo y lo voy a decir, porque es que él no me hace ningún caso, a Armando Suárez del Villar y a Reynaldo González.

Amaury: ¿Ah, sí?

Natalia: Armando Suárez del Villar, porque en ese tiempo tuve varios trabajos. Tú sabes que yo limpié tumbas del cementerio, etc., etc. Como no me lo has preguntado, no te lo voy a decir, no te voy a decir más nada.

Amaury: No, no, no se lo pregunté porque pensé que lo iba a decir usted. Pero bueno, ya lo dijo.

Natalia: Es que la vida es muy larga.

Amaury: Ya lo dijo, ya lo dijo. 

Natalia: Entonces, con Armando, yo caigo en el Teatro Nacional. Ya antes yo había ayudado a Titón en La Última cena, cuando estaba en el (museo) Numismático, que le di todas las monedas que tuve que ir con ellos y que Titón me pidió una serie de asesoría que yo en realidad, no me interesaba que me pusiera en los créditos, ni nada —él me decía: Te voy a poner en  los créditos. Le digo: no— hasta el último de Fresa y Chocolate, que me dijo: oye, te voy a poner en el crédito, y lo le dije: está bien, ponme el crédito, más nada. Pero a Armando Suárez del Villar, a él yo lo ayudé mucho en Santa Camila. Yo hice las tres Camilas; con Verónica Lynn, con Adria Santana, y con Isabel Moreno. Las tres Camilas. Por amor al arte todo. Y estuve, sí, por amor al arte en Réquiem por Yarini, bueno, yo asesoré a Manuel Octavio Gómez, vaya, no sé, he asesorado a mucha gente de teatro y de cine. Y ellos mismos, y sobre todo Armando Suárez del Villar, que es un yiyiyí, me dijo: ¿Por qué tú no haces un libro y así no te molestamos más? Y nos dices cómo camina Yemayá y cómo se viste. 

Amaury: Claro, ahí está el referente para todo.

Natalia: Porque el problema es que ellos me enseñaron, y yo lo tengo que decir, porque con Armando Suárez del Villar, yo aprendí a hacer mis conferencias. ¿En qué sentido?, ahora cualquiera las hace, pero cuando yo las hacía, no. De músicos, yo tuve hasta mis grupos musicales y trabajaba con Lázaro Ros. Música y actuación corporal. Y hacía toda la cosa científica, pero hacía también los patakines, los cuentos y todo.

Amaury: Los cuentos, los patakines.

Natalia: Actuados, cantados, o sea, a las conferencias se iba y tú no sabías que estabas viendo una conferencia. Eso lo aprendí, sobre todo, con Armando Suárez del Villar. Porque con Armando tuve que trabajar muy duro.

Amaury: El sentido teatral de todo eso.

Natalia: Y hago como una cosa de teatro. Ahora uso el photoshop, que Natacha hace unos photoshops espectaculares, y además interviene. Pero cuando tengo músicos integro a los músicos. Y cuando tenemos a Coralia aquí, integro a Coralia, de actriz. O sea, yo aprendí mucho con el teatro y con el cine, mucho, mucho, mucho.

Amaury: A ver, voy acercándome a la curva final del programa, porque estos programas desgraciadamente tienen un final.

Natalia: Creo que te hemos llevado demasiado tiempo.

Amaury: No, qué va, para nada, para nada, estoy encantado, estoy fascinado. Ahora son preguntas puntuales. ¿Cuándo la religión afrocubana se convierte en negocio? 

Natalia: Oye, qué complejo tú eres, viejo. Bueno, yo no puedo decir cuando se convierte en negocio, porque yo siempre veo la religión de origen afrocubano con la belleza que tiene de ser ecológica, ¿entiendes?, que te enseña a querer todo lo que hay en la naturaleza. O sea, nosotros somos ecológicos. Y en realidad, yo creo, pudiéramos decir que el problema es económico, Amaury, sí, no le pongas más, la situación, tú conoces porque tú vives aquí, no vives en China, ni en París, ni en nada de eso. Si vivieras allá, cuidado.

Amaury: No, vivo aquí y viviré.


Natalia: Pero en realidad la situación económica es dura y hay veces la gente no tiene conciencia de que cuando tú vas a ayudar a una persona tienes que ayudar de okán, o sea, de corazón.

Amaury: De corazón.

Natalia: Si no estás perdido. Entonces llegan a cobrar más, en exceso, y a vivir de esto, que no debe ser. Porque de verdad estas religiones son de mucho amor, de mucho amor. Los viejos vivían muy pobres, todo lo hacían. Si tienes dinero me das un peso, mi’jita y si no, no me das nada. Entonces yo creo que hay un momento muy difícil mundialmente, no es de Cuba solo, mundialmente, entonces se nos va de la mano.

Amaury: Sí, últimamente, yo tengo amigos que profesan y cultivan y son devotos de la religión afrocubana -a cada ratico vienen a casa- Oye, ¿te has visto, te has consultado? les pregunto, ¿no? Y me dicen: sí, me mandan paraldos constantemente uno y otro y cuatro pollos y no sé qué, un chivo y entonces, bueno, yo digo: ¿pero constantemente tienes que hacerte eso? 

Natalia: No, no, es que se ha perdido un poco la ética, los principios de esta religión que son unos principios tan bellos, porque es ayudar al prójimo.Y yo creo que tú te haces mejor en la vida, y a ti mismo, ayudando al prójimo. Porque dejas parte de tu vida en lo que tú has podido tener de sabiduría, en el trayecto de tus tantos años vividos.

Amaury: Yo creo que una autoridad como usted diciendo eso en televisión, igual llama a las buenas conciencias a que retomen el camino de la ética.

Natalia: Yo no pienso solo que la religión ha perdido la ética, se ha perdido mucho la familia, se ha perdido el amor al prójimo. O sea, la cosa de que me queda un buchito de sal, y me vienen a pedir sal y digo no, no, oye, si le doy un poquito de esta sal a dónde voy a parar yo. No, se ha perdido mucho eso. Pero yo creo que es porque nos hemos volcado mucho en el amor a la Patria. Yo creo que el amor a Cuba es algo que nos toca mucho. Y se ha perdido el amor a la familia. Y la familia es muy importante, Amaury, es muy importante, porque es la que tienes al lado, es la que te conoce a la perfección y es la que vive contigo. Y es la que no te va a tirar cuando seas viejo para la calle ¿me entiendes?

Yo creo que la familia es fundamental. Bueno, es el eje de toda sociedad. Y yo creo que la gente tiene que reflexionar mucho y tenemos que aprender mucho, tenemos que aprender todavía mucho. Yo con mi edad quiero seguir aprendiendo.

Amaury: Bueno, yo estoy ya en el final de la entrevista. Y lamento no tener más tiempo para hablar en extensus, como se dice en latín, sobre algunos temas.

Pero hay una novela, por cierto, preciosa, la de Quintín Banderas, la novela de Quintín Banderas.

Natalia: Ay, sí.

Amaury: Y ahí en Quintín Banderas, supuestamente, supuestamente no, ocurrió en la novela, bajaron un muerto. No le voy a preguntar, porque no voy a convertir esto en una consulta espiritual.

No le voy a preguntar cómo es que se baja un muerto, ni qué significa bajar un muerto. Cualquier persona que está viendo el programa sabe lo que es: convocar el espíritu de una persona fallecida y que «aparezca».

Si usted tuviera la oportunidad —y sería mi última preguntaܻ de «bajar» hoy a un muerto ¿a quién bajaría? 

Natalia: Si yo tuviera la oportunidad, yo bajaría a Wangüemert, si yo tuviera esa oportunidad. Porque la tuve con Quintín Banderas, para que veas, pero yo bajaría a Wangüemert, para poder llorar en sus hombros.

Amaury: Bueno, muchas gracias, Natalia, por haber venido y por habernos dado un poquito de su magisterio y por haber visto en sus ojos el destello de lo profundo, nadar en aguas profundas. Hoy pude nadar en aguar profundas. Muchas gracias.

Natalia: No, gracias a ti.

Amaury: Muchas gracias.

* Cantautor cubano. Fundador de la Nueva Trova. Ha conducido varios espacios exitosos en la televisión nacional. Ha escrito varias novelas y poemas.

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Tres millones de turistas han visitado Cuba

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martes, 20 de agosto de 2019
6:53:18 a.m.
 

A pesar de las campañas organizadas y dirigidas por el Gobierno de Estados Unidos para impedir el flujo de turistas a nuestro país, Cuba recibió unos tres millones de turistas en lo que va del año. 

Que tantas personas hayan escogido a la Isla demuestra la confianza y el reconocimiento alcanzado por este destino, que ofrece no solo atractivos naturales y culturales, sino también seguridad.

De acuerdo con una información del Ministerio del Turismo, Canadá se mantiene como el principal mercado emisor, seguido por los países europeos, donde Rusia destaca como el de mayor incremento.

Cuba tiene previsto continuar creciendo en cantidad de habitaciones y en la construcción de hoteles, y para cerrar el año se espera la llegada de más de 4 millones 300 mil turistas.

  

Aunque la meta inicial era lograr la cifra de 5,1 millones de visitantes en 2019, después de las recientes medidas restrictivas aplicadas por EE.UU. que prohíben la entrada a la isla de cruceros, aviones y embarcaciones, las autoridades turísticas cubanas esperan recibir a 4,3 millones a turistas este año.

(Fuentes: radioreloj/ sputniknews/cubadebate)

 

 

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Cuba denuncia política migratoria de Estados Unidos

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martes, 20 de agosto de 2019
10:01:45 p.m. 

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, condenó hoy la política migratoria de la administración de Donald Trump, a la que calificó de violatoria de los derechos humanos. 

A través de Twitter, el jefe de la diplomacia de la isla caribeña denunció que ese gobierno criminaliza la migración con sus políticas de cero tolerancia, y recordó que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE) mantiene recluidos en sus instalaciones de la frontera sur a inmigrantes en condiciones inhumanas.

Este lunes, esas personas detenidas en Estados Unidos presentaron una demanda para exigir asistencia médica adecuada y atención especial a los discapacitados, y denunciaron que son castigados con medidas de aislamiento.

Un reciente informe de la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional confirmó el hacinamiento en diferentes instalaciones, y alertó que la situación representa un riesgo inmediato para la salud y la seguridad de los agentes fronterizos y de los detenidos.

Pese a las reiteradas denuncias de los indocumentados, así como de organizaciones nacionales e internacionales, el mandatario estadounidense mantiene su política de limitar las solicitudes de asilo, fundamentalmente de migrantes centroamericanos que huyen de sus países acosados por la violencia y la pobreza.

Las medidas Trump mantienen a decenas de miles de personas recluidas en espera de una solución para su situación migratoria. 

(Fuente: PL)

 

 

 

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Aeroflot incorporará nuevos aviones en ruta Moscú–Habana

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miércoles, 21 de agosto de 2019
8:48:58 p.m. 

La empresa Aeroflot, principal aerolínea del país euroasiático, proyecta incluir varios Airbus A350 desde septiembre de 2020 para conectar a Moscú con La Habana. 

Los itinerarios entre ambas capitales tendrán una frecuencia semanal de cinco días, exceptuando lunes y miércoles, según la información difundida por Simply Flight.

La más grande aerolínea de la Federación Rusa seguirá conectando el Aeropuerto Internacional Sheremetyevo de Moscú con el Aeropuerto Internacional José Martí de la capital cubana, un destino que ahora mismo se cubre con naves más antiguas.


De esta manera la mayor de las Antillas, que en los últimos años manifiesta un incremento notable de turistas rusos, se cuenta entre los destinos escogidos por Aeroflot para introducir los nuevos 14 aviones A350 que esta compañía le encargó la empresa francesa Airbus.


De hecho, ya se han dado a conocer algunos de los horarios con que operará Aeroflot (la hora reflejada es la local)

  • (vuelo SU150) Saliendo de Moscú a las 7:10 A.M. llegará a La Habana a las 12:40 P.M. en el mismo día.
  • (vuelo SU151) Saliendo de La Habana a las 2:45 P.M. llegará a Rusia a las 9:00 A.M. del día siguiente.

De la misma manera se cubrirán desde la capital cubana aquellos enlaces con intermedio en Moscú Nueva York, Nueva Delhi en la India, Beijing en China y Seúl en Corea del Sur.

Si bien Aeroflot había planteado su deseo de incorporar los nuevos A350 en 2018, sus inesperados resultados financieros retardaron la fecha de entrega para el 2020. En la actualidad solamente se encuentra disponible una simulación de esta aeronave para el juego Flight Simulation.

Hace solo unos días se comunicaba la apertura de una ruta entre Moscú y el balneario de Varadero, por medio de la aerolínea Royal Flight, todo ello a partir del interés turístico de los rusos en la isla.


Aeroflot es una de las compañías aéreas más viejas de todo el mundo, ya que fue fundada en el año 1923 como una empresa estatal, convirtiéndose luego en la aerolínea oficial de la Unión Soviética y la mayor de todo el orbe.

El que ahora mismo incluya nuevas aeronaves se ajusta a todo un programa de modernización de su flota, y un cambio de imagen, así como la incorporación de nuevos destinos.

Miles de cubanos viajan anualmente a Moscú, y verían con agrado un previsible abaratamiento en los costos de los viajes, a partir de la inclusión de mayor número de aviones entre ambos países.

La modernización curso persigue precisamente hacer más confiable a la compañía.

Lea también: Tres millones de turistas han visitado Cuba


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Amazonas, el “pulmón” verde que arde

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viernes, 23 de agosto de 2019
5:56:29 a.m. 

El tesoro ecológico amenazado por la creciente deforestación y los incendios forestales. 

El Amazonas es el bosque tropical más grande del mundo, con una superficie de 5,5 millones de kilómetros cuadrados, un tesoro ecológico amenazado por la creciente deforestación y los incendios forestales.

Aquí algunas de sus características principales:

Santuario de la biodiversidad

La cuenca del Amazonas, que abarca 7,4 millones de kilómetros cuadrados, cubre casi el 40% de América Latina y se extiende por nueve países: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana Francesa, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela. Alrededor del 60% está en Brasil. 

 

 

La selva amazónica, de la cual 2,1 millones de kilómetros cuadrados son zonas protegidas, alberga un santuario de biodiversidad único en el mundo.

Una cuarta parte de las especies de la Tierra se encuentran allí, es decir, 30.000 tipos de plantas, 2.500 especies de peces, 1.500 de aves, 500 de mamíferos, 550 de reptiles y 2,5 millones de insectos, según la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA).

En los últimos 20 años, se han descubierto 2.200 nuevas especies de plantas y vertebrados.

“Pulmones de la tierra”

La zonas del Amazonas contiene un tercio de los bosques primarios del mundo y, a través del río Amazonas y sus afluentes, proporciona el 20% del agua dulce no congelada de la Tierra.

El Amazonas es el río más grande del mundo y, según algunas versiones desde que se realizó una nueva investigación en 2007, es también el más largo, con una extensión de hasta 6.900 kilómetros.

El bosque actúa como un sumidero de carbono, absorbe más CO2 del que emite y libera oxígeno, además de almacenar de 90.000 a 140.000 millones de toneladas de CO2, lo que ayuda a regular el calentamiento global, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

Pero la deforestación está reduciendo esta capacidad de absorción de CO2.

Viven 420 tribus

La Amazonia ha estado habitada durante al menos 11.000 años y hoy cuenta con 34 millones de personas, de las cuales dos tercios viven en ciudades.

 

Casi tres millones son indios que integran unas 420 tribus diferentes, de las cuales alrededor de 60 viven en total aislamiento, según la OTCA. Los indios del Amazonas hablan 86 lenguas y 650 dialectos.

La tribu amazónica más grande es la Tikuna, que cuenta con unos 40.000 miembros que viven en Brasil, Perú y Colombia, según la organización Survival International. 


El jefe indio brasileño de la tribu Kayapo, Raoni Metuktire, es el principal activista en la campaña contra la deforestación en el Amazonas y ha viajado Manaos, la “capital” amazónica

Manaos es la capital del estado de Amazonas, en el norte de Brasil, la región más grande del país vecinos y abarca 1,5 millones de km2.

Fundada por los portugueses en 1669 a orillas del río Negro, cerca de su confluencia con el río Amazonas, Manaos tiene una población de 1,8 millones de habitantes.


Es una de las ciudades más importantes del norte de Brasil, a lo que ayuda su importante puerto, vía de desarrollo de la región, al que incluso pueden acceder transatlánticos (no se si para bueno a para malo). Cuenta con una población de más de 1,7 millones de habitantes, con aproximadamente 2,2 millones de habitantes para su área metropolitana.

Después de una rápida expansión a fines del siglo XIX debido al comercio del caucho, la ciudad entró en un gran declive hasta la creación de una zona de libre comercio en 1967.

Manaos ahora vive principalmente de su sector industrial, importando repuestos e insumos y exportando productos, especialmente equipos electrónicos.

Después de Sao Paulo y Río de Janeiro, Manaos es el tercer centro económico principal de Brasil.

Deforestación masiva

Según el WWF, casi el 20% de la selva amazónica ha desaparecido en el último medio siglo, y esto se está acelerando.

Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, asumió el poder a principios de 2019, la tasa de deforestación medida en julio fue casi cuatro veces mayor que el año anterior, según un sistema satelital conocido como DETER, que es utilizado por el Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE).


Según el INPE, que rastrea la tala de la selva tropical, alrededor de 2.254 km2 de la selva amazónica fueron cortados en julio, un aumento del 278% respecto al año anterior. 

Las principales causas de la deforestación son la producción de soja y ganadería, la construcción de represas hidroeléctricas y carreteras, la industria minera y los incendios forestales.

Además de su rica biodiversidad, la Amazonia es rica en recursos minerales como oro, cobre, tantalio, mineral de hierro, níquel y manganeso

Las cifras del INPE muestran que se registraron cerca de 73.000 incendios forestales en Brasil entre enero y agosto, la cifra más alta en cualquier año desde 2013. La mayoría de ellos se registraron en el Amazonas. Eso es de alto impacto si se compara con los 39.759 registrados en todo 2018.

(Fuente: elobservador)

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La página de Mercylatecla, en el centro de Cuba.
Una mujer que desde hace mucho
decidió sus destinos por el periodismo
y el magisterio, y aún sigue apostando
por ambos... junto al café, el fútbol y el rock.



 

La belleza del café, no está
en la taza, ni en la marca,
ni en cómo lo preparas,
sino en cómo
y con quien lo tomas.


Agosto 2019 | <a href="http://amigaswebs.blogspot.com/2010/12/traductor-con-banderas-animadas-para-tu.html/" target="_parent">Traductor
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En el fútbol, como en la vida,
la velocidad de la cabeza es más
importante que la de las piernas.



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