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sábado, 15 de junio de 2019
11:22:41 a.m. 

Donado al Dr. Eusebio Leal Spenglero por el empresario y filántropo Richard Herman Driehaus, coleccionista norteamericano de autos antiguos, un “De Soto” de 1949 enriquece la colección del Museo del Automóvil de La Habana, que bajo el nuevo nombre de “El Garaje”, reabrió sus puertas por el 500 aniversario de la capital cubana. 

En representación del Señor Herman, la entrega oficial del vehículo estuvo a cargo del Sr. Stephen Murphy, quien aseguró que el donativo no fue planeado,  “ocurrió —dijo— durante la entrega oficial a Eusebio del premio Henry Hope Reed 2016, que concede la Universidad de Notre Dame y que tuvo lugar en Chicago, donde se utilizan autos antiguos para transportar a los premiados. Entonces, en el espíritu de agradecer a Leal por su obra, Driehaus anunció en su discurso que le iba a regalar este coche”. 

En su intervención, expresó además su asombro por el sitio ambientado para la exposición de este De Soto: “Cuando se abrió la puerta se descubrió como una especie de cápsula que le transporta a uno a otro lugar. Los gráficos están impresionantes, muy bien diseñados, muy bien pensados y el color añil que está en combinación con las capota del automóvil es sorprendente. Aquí se ha cuidado todo al detalle”.

En sus palabras de agradecimiento, el Dr. Leal aseveró que dos años se esperó para que se hiciera realidad este sueño: “Finalmente la admirable generosidad del Sr. Richard Driehaus nos ha permitido recibir en La Habana el carro precioso que él tuvo la bondad de obsequiarme en un acto público, deseando que yo luciese en La Habana”. 


El Historiador recordó que al otorgársele el premio Henry Hope Reed le expresó públicamente que lo recibía “como custodio del Museo de la Ciudad de La Habana y que sería un grato honor para nosotros unir su nombre al esfuerzo por la restauración del Centro Histórico de La Habana. Al concedérseme entonces aquel importante premio de arquitectura y restauración, el Dr. Driehaus hacía una contribución notable al trabajo tan largo y esforzado que por mucho tiempo hemos realizado. Bien sé lo que significaba para él desprenderse de una pieza de su colección; sin embargo, lo hizo con admirable esplendidez”.

El también Director de la Red de Oficinas del Conservador y el Historiador de las Ciudades Patrimoniales de Cuba aseguró que cuando le anunciaron la visita de Stephen se alegró extraordinariamente para que fuera testigo del esfuerzo que se ha realizado. 

 

El diseño de la parcela 305 que resguarda el De Soto corrió a cargo del grupo Cabarrocas y en su primera parte se puede apreciar el devenir de las ciudades Chicago y La Habana.

Junto al automóvil de impecable conservación, se incluye una leyenda que describe las características de la pieza que ya puede ser admirada por el público, en San Ignacio, entre Amargura y Teniente Rey, en el Centro Histórico de La Habana.

(Fuente: HabanaRadio)