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7:16:47 a.m. 

A Panamá llegamos con un sueño y terminamos viviendo la pesadilla que todos nos temíamos, no la derrota, sino la goleada y el mal juego de un equipo que volvió a caer en las mismas falencias de siempre, inocente defensa, pobre mediocampo y abuso de los pelotazos. (Tomado del blog Fútbol Cubano)

Un cuatro a cero categórico, que más allá de la dudosa posición del jugador panameño que termina anotando el gol o la clara falta sobre Sandy Sánchez de Blas Pérez en la última anotación local fue un claro reflejo de lo visto sobre el Rommel Fernández donde se vivió por largos lapsos del partido un monólogo rojo, color de cartulinas que debieron ver Daniel Luis y Yosel Piedras por duras entradas a jugadores panameños muestra clara de la frustración de los nuestros que no sólo nos regalaron 12 de juego, un espejismo que permitió llegar y tirar a puerta en la conclusión de la primera mitad y los primeros compases de la segunda.

Cuba sabía que tendría que aguantar los primeros minutos y terminó cediendo un gol apenas a los tres minutos de juego, que sin duda alguna terminó cambiando el transcurso del resto del partido pues Cuba no asimiló el cachetazo y Panamá nos arrinconó contra Sánchez consiguiendo premio a la presión y las ganas cuando Piedra, de noche fatal terminó regalando un penal bien convertido por los Panameños, gol que terminó por borrar a los nuestros. 

Sin alguien para tratar de organizar y controlar el medio campo, léase Cervantes, cuando Clavelo o Daniel lograban recuperar el balón, Cuba no podía controlar el ventarrón y se convertía en un equipo largo que buscaba desahogar con balones largos controlados fácilmente por Panamá lo que convertía a Penedo en un espectador de lujo. 

No era el Beto, a pesar de su inagotable energía y entrega el hombre para manejar los ritmos, tampoco la Perla, que en un planteamiento que se anunciaba como un 4-4-1-1 y terminó siendo un 4-4-2, sin nadie que se sirviera de enlace con Maykel o Arichel muy juntos y casi en paralelo en la línea de "ataque" (entre comillas por ataque realmente no existió). 

Panamá rozó el tercero con un cabezazo y Cuba recién despertó a los 38, con un disparo del Beto al segundo palo y 7 minutos de presión pero sin explotar las bandas y con juego centralizado fue presión, ganas y nada más. 

El segundo tiempo empezó con el mismo tono, con una Cuba más animada que llegó cerca de la puerta defendida por Penedo con un disparo de Andy Baquero estrellándose en la parte exterior de la red de la portería panameña y justo cuando parecía que si se podía nivelar el partido, al menos en el control del balón, Cooper llegó por detrás de Piedra solo y con mucho espacio para ametrallar a Sandyy el 3-0, curiosos que nadie hubiese tomado nota de la jugada previa en la que Cooper había quedado solito por detrás de Piedra, por la tendencia del villaclareño a cerrarse hacia el medio, y donde se quedó reclamando a sus compañeros por no haberle entregado el balón. 

El 3-0 renovó el control local y nuestras miradas se tornaban hacia el reloj en busca del final de un partido ya decidido y con la esperanza de que el tiempo nos salvara del cuarto en la frente, pues la defensa no parecía capaz de poder lograrlo. 

Los cambios tampoco solucionaron el problema y aunque la entrada de Cervantes era algo evidente, hubiésemos preferido ver la salida de Francisco, que volvió a evidenciar problemas en la salida y no de Urgelles un jugador un poco más dinámico que el santiaguero; la entrada de Collado por el Beto sigue siendo incomprensible para nosotros y no por la calidad de un jugador como Yolexis, de talento más que probado, si no por la salida del Beto ya que el pequeñín se mostraba como una opción interesante por la banda, tratando de abrir el juego por su sector y aprovechar la banda, algo nulo en nuestro seleccionado. Nápoles tampoco pudo ser la solución a los males un equipo que tubos deseos y ganas pero que fue superado por un rival superior. 

El cuatro a cero y la clara falta sobre Sandy fue solo un hecho anecdótico para redondear la noche y que en nada cambiaba la historia por lo que no entendemos los reclamos airados del tunero al central al final del encuentro, tres-cero, cuatro-cero, la historia es la misma: Cuba se ha quedado muy lejos  en el fútbol de mayores y necesita un exorcismo urgente si no queremos seguir teniendo sueños rotos.