&wid Octubre 2008 | LA TECLA CON CAFÉ
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EL CHE EN EL NUEVO COMBATE

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Por Mercedes Rodríguez García

Comenzaba los estudios de preuniversitario cuando la certeza del asesinato del Che impactó a todos. En otras ocasiones ya lo habían matado a nivel de titulares. Mas, en esta oportunidad las noticias -en algunos aspectos contradictorias- llegaban acompañadas de fotografías, páginas fotocopiadas del Diario escrito hasta el mismo día 7 de octubre de 1967, y que se decía ocupado. No obstante, en los primeros momentos primó la tendencia a rechazar que fuera el jefe de la guerrilla boliviana. Incluso, recuerdo cierta hipótesis de que podía tratarse de una figura de cera y no del cuerpo real.

El día 15 de octubre de 1967 el propio Fidel cumplió la dolorosa misión de informar al pueblo ante las cámaras de la televisión nacional. Había transcurrido una semana. Las noticias se cotejaron y estudiaron cuidadosamente. Lo reveló todo con lujo de detalles: antecedentes, circunstancias que rodearon los hechos, las noticias que circularon; la evaluación del Diario, las frases, el estilo de escribir y la forma de la letra, imposibles de imitar.

Naufragaba la esperanza, se esfumaba cualquier posibilidad remota. En una bellísima carta modo de recordatorio Haydée Santamaría, expresaría de manera honda y sentida, lo que Cuba entera llevaba dentro:

«Una bala no puede terminar el infinito [...] Cómo puede ser cierto, este continente no merece eso».

No existía otra verdad: las fotos, verídicas; el Diario, auténtico. El propio Comandante en Jefe lo explicaba entonces:

« ¿Qué sentido tendría para los revolucionarios mantener ilusiones falsas? ¿Qué se ganaría con ello? ¿Es acaso que los revolucionarios no debemos ser los más preparados para todas las circunstancias, para todas las vicisitudes, para todos los reveses incluso? ¿Es que acaso la historia de las revoluciones o de los pueblos revolucionarios se ha caracterizado por la ausencia de golpes duros? ¿Es que acaso los verdaderos revolucionarios no son los que se sobreponen a esos golpes, a esos reveses, y no se desalientan? ¿Es acaso que no somos los revolucionarios precisamente los que pregonamos el valor de los principios morales, el valor del ejemplo? ¿Es que no somos acaso los revolucionarios los que creemos en la perdurabilidad de la obra de los hombres, de los principios de los hombres? ¿Es que no somos los revolucionarios los primeros que empezamos por reconocer lo efímero de la vida física de los hombres y lo perdurable y duradero de las ideas, la conducta y el ejemplo de los hombres, si ha sido el ejemplo que ha inspirado y ha guiado a los pueblos a través de la historia?»

Y aunque el Che siempre fue muy él, muy único, por entonces no era de la foto de Korda ni tampoco el Guerrillero Heroico. Con su muerte, apareció el mito de San Ernesto de la Higuera, el icono de la rebeldía esculpido o dibujado de mil formas y en mil lugares diferentes, el estandarte de la lealtad a los principios revolucionarios, de la integridad, del valor, del desprendimiento, del desinterés...

El asesinato lo inmortalizó para siempre, lo redimió para Cuba, para Latinoamérica y para el mundo.

Cuantos por ahí -creyendo más en la vida física que en la fuerza invencible del ejemplo- se duelen y conduelen que el Che no permaneciera vivo. ¿Acaso lo están Martí, Maceo, Máximo Gómez?

Sabemos que su probada condición de revolucionario, su lealtad, inteligencia, cultura, capacidad de previsión y trabajo, honestidad, espíritu de sacrificio, desinterés, austeridad, disciplina, actitud ante la inacción y otras muchas cualidades difíciles de aunar en una sola persona, nos hubieran sido de gran utilidad a lo largo de todos estos años de Revolución.

Que el Che haya sido un antidogmático y creador no debe llevarnos a olvidar su apego al pensamiento originario del marxismo-leninismo. El Che retomó verdades centrales y no pocos detractores han tratado de sepultarlo para salvaguardar sus intereses. Lo triste, lo que insulta, es que en su segunda Patria lo hayan dejado al rescoldo en lo que respecta a su pensamiento económico y la totalidad del proyecto y pensamiento revolucionarios.

No basta con proclamar que seguimos su ejemplo, con rendirle homenaje de octubre a octubre. No veo al Che como un delirio bien intencionado, sino como un detonador que pone en marcha la acción revolucionaria misma, potencial decisivo para forzar la marcha de los acontecimientos.

Por estos días de destrozos materiales ocasionados por la fuerzas de dos huracanes, discurren en mi cerebro términos y conceptos en los que el Che insistió en su bregar como Ministro de Industrias: subdesarrollo, ley del valor, dependencia de la economía internacional, individualismo, falta de educación completa para el trabajo social, necesidad de coerción, malos métodos de dirección, interés material individual, relaciones vanguardia-masa...

¿Ese pensamiento quedó truncado al caer su creador en el combate internacionalista?

Podría -como afirma Carlos Tablada Pérez, Premio Extraordinario (1987) Ernesto Che Guevara, Casa de las Américas - «listarse largamente los escollos y las fallas que el Che va señalándole al proceso, con honestidad y el rigor autocrítico, que contribuyeron tanto a su inmenso prestigio personal e influencia educativa».

El cuerpo ya no existe, aunque el bronce semeje el paso luengo americano, o el brazo rebelde en cabestrillo, la batalla libertadora final. Sus huesos -encontrados según vaticinó el Poeta Nacional- reposan en santuario. A 41 años de su caída en combate, deberán inspirarnos.

Atrás, muy atrás quedaron los tiempos del preuniversitario, cuando la muerte del Che provocó incredulidad y asombro. Los soldados yanquis se desgastaban en Viet Nam, los hippies protestaban contra el «establishment», los Beatles retumbaban en los cuatro puntos cardinales...

Todavía multitudes lo lloran con rabia y decisión. Jóvenes de un lado a otro del planeta tatúan su hechura en brazos y pechos. Aparece en banderas, carteles, gorras, pollovers, vidrieras, etiquetas y anuncios. Mientras nuestra cabellera encanece, la de él permanece negra, lacia, inalterable bajo la boina tocada con la estrella de cinco puntas, humedecida de cañaverales, salpicada de cemento, prisionera de la niebla de octubre o del aire soleado de la plena mar.

Como velocistas temibles los años implantan records formidables y la meta se torna ardua, comprometida.

El camino es largo y lleno de dificultades. La tarea, ardua, pero magnífica.







 

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MÚSICO SIN CONCESIONES

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Por Alejandro César González Rodríguez

Villa Clara es una cantera inagotable de talentosos músicos dentro de la escena rockera nacional. Su seno ha parido tantos que sería imposible nombrarlos a todos. Y sin ánimo de demeritar voluntades y aptitudes, Abel Oliva constituye uno de los más destacados que ha concebido la provincia.

Este arquitecto, devenido músico, tatuador, productor, arreglista, y recientemente inseminador de un segundo hijo, a pesar de la insistente tutela de la China, accedió a contar sus memorias a quien escribe mediante una amena plática, acompañada por el siempre bienvenido café y el no menos sempiterno cigarrillo. Comencemos pues, a conocer la interesante historia de este músico de rock cubano.

Abel Oliva Menéndez dice haber venido al mundo el 9 de enero de 1967, en el norteño pueblo de Caibarien, en el barrio de la Loma, a casi cinco cuadras del mar, cuya cercanía bien pudo despertar inclinaciones pesqueras, pero para nuestra suerte se inclinó hacia metas intelectuales.  En la Escuela Vocacional Ernesto Guevara de Santa Clara,  descubrió el mundo mágico del rock:

«Allí tenía amigos mayores. Yo estaba en séptimo y ellos, en décimo, onceno. Ellos oían  la FM norteamericana, que transmitía mucha música rock, funk, country... A mi no me interesaba  la música que se hacía en aquel momento en Cuba: salsa, son, boleros, danzón, etc. Pero cuando descubro esta otra forma de hacer música me doy cuenta de que esto era lo mío. A mí nunca se me olvida que una de las canciones que me hizo cogerle el gusto al rock fue I love Rock and Roll, de Joan Jet and Black Heart, ¡fíjate tú que nombre!»

Se abre una nueva etapa en la vida de Abelito.  Con su radio Selena a cuestas, descubre una nueva dimensión cultural, la afluencia de conocimientos, las investigaciones. Cada vez se sumerge más en el alucinante mundo del rock.

Como siempre sucede, la música aúna multitudes. En su natal Caibarien consigue discos de acetato con lo que comenzaba a oírse en la época: Led Zeppelin, Black Sabbat, The Beatles, y siempre la insustituible FM norteamericana para mantenerlo al tanto del acontecer rockero internacional. . Recuérdese que corrían los primeros años de 1980 cuando nada o casi nada de rock era difundido por la radio o la televisión cubanas.

A esta etapa siguió una de las más fecundas de su vida, pues entra en la Universidad Central «Marta Abreu» de las Villas (UCLV) a cursar la carrera de Arquitectura:

«Aquí la cosa resultaba diferente porque allí existía una comunidad de raros, con nuestros pelos un poquito largos, a quienes nos gustaba el rock. Corrían los años 1986, 1987 cuando conozco a Franto Paul, dos años menor que yo, estaba en primer año y yo en tercero. Ya él escuchaba cosas mas fuertes: Slayer, Metallica, Manowar, por lo que descubro un rock más agresivo y más crudo que el que yo estaba acostumbrado a escuchar. Ya graduado me compro una guitarra Musima y junto a unos amigos, tan o más locos que yo, armamos un grupo que se llamaba Nekrobiosis, una suerte de hard-core un poco tosco pero funcionó en su época. Tocamos varias veces en Caibarien, aunque no salimos de ahí. Hicimos una grabación que creía desaparecida pero alguien allá la tiene, así que tengo que recuperarla aunque sea para reírme de lo que hacía en aquel momento. El demo se llamaba Escuadrón de la muerte, relacionado con temas antibelicista, un poco inmaduro, pero bueno.»

Despierta de ese modo el Abel compositor. Como es de esperar en un primer proyecto las cosas no salen perfectamente, por lo que esta banda desaparece al poco tiempo. Pero el muchachón aprende rápido, apunta bien y el segundo tiro da en el blanco: uno de los binomios más reconocidos en la historia del rock villaclareño. Dejemos que él mismo nos cuente:

«Estaba loco por hacer otra banda. Franto había disuelto una que ahora no recuerdo el nombre, sólo sé que era de deth metal. Lo llamo por teléfono y le pregunto si quería hacer algo conmigo, y acepta. Sólo nos separaban 80 kilómetros, los que median de Caibarién a Sagua, que era donde él vivía. Y es aquí cuando empieza la locura con Sectarium

Cada escalón de la vida de Abel se torna más interesante e intenso. Estamos a punto de ver -en mi criterio personal-,  el nacimiento de una de las bandas más completas  que ha formado a lo largo de su carrera. Paradójicamente esto sucede en los años más crudos de la economía cubana. Si ahora el transporte constituye una dificultad mayor, los instrumentos resultan prácticamente incosteables. ¿Cómo sería en pleno período especial?

Pero demos una vez más la palabra al dueño de esta historia:

«Ya Franto estaba en quinto año de la universidad cuando formamos la banda. Sectarium fue una cosa tremenda. Franto hacía canciones en Sagua y yo, en Caibarién, ensayaba con el baterista, pues éramos un trío: Franto tocaba el bajo y cantaba, yo tocaba la guitarra, y el baterista hacía lo suyo. Yo montaba mis canciones, escribía las letras y las ensayaba. Cada15 días más o menos iba a Sagua. Franto tocaba en una guitarra las canciones que había compuesto, me daba las letras, yo me las aprendía, viraba para Caibarién y las montaba. A las dos semanas venía Franto a un ensayo general, hacíamos las pruebas, corregíamos errores, veíamos los arreglos... Así era la vida de Sectarium

Me detengo en estas palabras, que cualquiera podría catalogar de simples  bajo una rápida ojeada, para reflexionar sobre su profundo contenido aleccionador y ejemplarizante.

Sacando cuentas como los locos. Ambos, Franto y Abel, tendrían entonces la edad de muchos jóvenes que en la actualidad pertenecen a bandas que hacen rock, que lo promocionan.  Sin embargo ellos nunca cejaron en sacrificios para impulsar su arte, para materializar lo que creían y amaban. Tal vez por eso Abel se hizo tatuar a San Jorge dándole muerte al dragón, alegoría, que a mi modo de ver, demuestra el empeño ante retos difíciles, por lo aparentemente imposible. Nótese que Sectarium se desarrolló en condiciones caóticas, materialmente hablando. Nada de tecnología digital, sino instrumentación arcaica; nada de Internet, ni fanzines en la Isla, y  transporte, paupérrimo. Aún algunos se quejan de las condiciones en las que tienen que lidiar con sus bandas. Sectarium surge y se desarrolla bajo los terribles años 90 cubanos, cuando la hamburguesa se vendía por carnet de identidad, cuando la bicicleta era el vehículo de cirujanos y académicos; cuando hablar de la formación de un grupo era lanzarse a una aventura suicida, sin casi promoción, sin agencias de rock, sin festivales. ¡Nada!, absolutamente ¡nada!, salvo puro coraje por lo que se ama. Aun así, vienen los logros producto del esfuerzo. Dejemos que Abel siga la historia:

«Antes de salir a dar nuestro primer concierto, que por desgracia no me acuerdo donde fue, grabamos en la emisora de Caibarién. Aquel demo nos abrió las puertas. En ese momento fue algo novedoso en Cuba e incluso a nivel underground internacional. El demo lo titulamos God Wrath y lo reseñaron muchas revistas y otras tantas compañías lo empezaron a distribuir -sin pagarnos un centavo por supuesto- Nos piratearon, como sucede habitualmente. Y digo pirateado en el sentido de la gran distribución que se hizo y la tanta publicidad que recibió. Acuérdate que en aquel momento está saliendo Sepultura, que tendría un par de discos creo, lo que ayudó a que, cómo veníamos de un país desconocido -como ellos-, además de la incidencia de Cuba en el mundo atípico del rock. Pues venir una banda de black-death, fue el punto que hizo que se vendiera. No sé cuánto se vendió, lo que si sé es que se distribuyó en casi todo el mundo.»

-También había una compañía, la SoundRayer, brasileña, que lo estaba distribuyendo...

 -Bueno, después me hicieron un pago retroactivo, no con dinero, sino con discos, una caja, casi cien discos. Así que si me pagaron con eso, seguro que vendieron aún más. Estuvimos a punto de lanzar con ellos un 7ep, pero al final la cosa no se dio. En Francia lo estaba distribuyendo otra compañía independiente, ahora mismo no recuerdo el nombre, pero según me dijeron, era bastante, pues me encontré otras distribuidoras por Checoslovaquia, por Rusia, en España, regadas por Europa, que tenían la grabación y la estaban distribuyendo, que a su vez se las había proporcionado la compañía francesa.

«Ya te digo, el demo abrió muchas puertas, nos escribieron muchos fanzines, salimos en la Kerrang, la Heavy Rock, en la Metallium, y zines del mundo entero. Aquí en Cuba tocamos bastante como Sectarium, participamos en aquel concierto del Carlos Marx, en el Festival Rock entre Amigos, de Camagüey, auspiciado por Rhodas, en Ciudad Habana dimos unos cuantos conciertos, muy buenos en cuanto a audio.  Por aquí por el centro: en Santa Clara, Caibarien, en los dos festivales que organicé por allá, con bastante asistencia de público. Eso fue por los años 1993, 1994, cuando casi no había festivales en Cuba. Recuerdo que estuvo el embrión de Mephisto, Destrozer. Desgraciadamente cuando estábamos preparando la segunda grabación de la banda, en los Condomí estudios de Santa Clara, sucede la trágica muerte de Franto y la banda recesa. Yo termino la grabación y me quedo sin ganas de seguir haciendo música, pues había estado con la banda casi cinco años, así que decidí encerrarme en la cápsula a trabajar la arquitectura.»

Es de imaginarse tal reacción de su parte, pues aparte de la banda, lo unía una estrecha amistad con Franto. Mas Abel no permanece inactivo por mucho tiempo. De nuevo, otro giro en su carrera y la demostración de su eclecticismo musical, factor que denota conocimiento y dominio del arte que practica.

En este periodo de inactividad Abel centra todo su tiempo en la terminación del segundo demo de Sectarium, el cual titula Larvae y dedica a la memoria de su antiguo compañero y bajista de la banda. A raíz del paro creativo surge la propuesta de ocupar la segunda guitarra en el reconocido grupo punk Eskoria, la cual debido al gusto por la citada banda y la amistad con William, el director. 

-Entonces es que decides probar otra cosa...

 -Sí, hasta ese momento todo lo que había hecho era hard-core o death metal ¿Por qué no probar con el punk? De probar estuve un año completo con Eskoria.

Al salir de esta banda, vuelve la atracción por Sagua, municipio con una tradición rockera establecida y donde ya estaba ensayando una banda nombrada Anger, a la cual se une y le cambia el nombre por Anger Seed debido a la similitud con una integrada por cubanos en los Estados Unidos. Alrededor de año y medio permanece este inquieto músico en sus filas. Cuando se separa regresa a tiempo completo para Santa Clara y se  da a la tarea, ya picando el 2000, de la formación de su actual banda C-men:

«C-men sale de la disolución de K.K, banda bien conocida a nivel nacional. Cuando están a punto de disolverse, Varela, el director, me llama y me propone hacer una banda nueva. Nace el grupo con Conradito en las voces, Julio Morales en el bajo y Elio Pablo, en la batería.

Santa Clara  y Cuba nos conocemos la historia, algunos cambios de integrantes, un poco de variedad en el sonido, aunque siempre se ha mantenido en la onda del metal moderno. C-men ha producido cinco demos: Shoking, Live, drink, Don´t Rest  y Live an ´Unplugged. Los dos primeros con su versión techno y este último en una orientación al alternativo y al grunge.

Lo demás, reafirmar lo que comentaba en párrafos anteriores, la madera de la que está hecho este músico, capaz de explotar todas las opciones que brinda un pentagrama y hacer confluir la imaginación con sonidos y acordes:

«Del rock me gusta todo, la balada, el funk, el alternativo, la mezcla con otros estilos, el industrial. He tratado de ir experimentando y mezclando. A mi me gusta mucho la música electrónica, de hecho mira este proyecto que estoy grabando, Naurea, le faltan las voces y hay tela por donde cortar, cerca de 17 temas, resume mi visión sobre la música industrial. También he hecho música para desfiles de modas y para teatro. Por lo demás te digo. Aquí nací siendo músico y eso intento hacer, mientras me guste lo que hago seguiré trabajando, ahora con C-men y Naurea. ¿Mañana...? No sé, siempre que tenga amigos que me acompañen en esto. Si no, me quedo con mi computadora, esa no protesta y me sigue en mis inventos.»

Ojalá la suerte lo acompañe, es bueno tener en nuestras filas a un músico de tal estirpe.  Aprendamos, ¿por qué no? Con tesón, madurez y profesionalismo, Abel Oliva Menéndez  ha contribuido a formar. Por lo demás, queda claro: haber  demostrado ser un músico sin concesiones y sin fronteras.

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La Física en Cuba antes de 1959

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Por Lorgio Batard Martínez


La Física en Cuba al igual que la Matemática y la Química, estuvo sumamente desatendida tanto en la etapa colonial como republicana, al punto de que prácticamente no había investigaciones científicas en estos campos antes del triunfo de la revolución. En el presente trabajo se muestran los principales hechos relacionados con la Física antes del triunfo de la Revolución, tanto en el ámbito de la investigación como en el de la enseñanza.

La era de la llamada Física Clásica comenzó con Galileo, quien murió en 1642, el mismo año en que nació Isaac Newton, continuador y superador de su obra. Las Leyes de la Mecánica y la Gravitación Universal abrieron un nuevo campo en la investigación y experimentación científica de la Física. Iba quedando atrás el atraso secular de la Edad Media, para entrar en una nueva etapa de florecimiento cultural, iniciada en la Matemática del siglo XVI, y en el caso de la Física en el siglo XVII.

La Física en la etapa colonial

Nunca el gobierno colonial español se interesó por el estudio y el avance de la ciencia en Cuba; las excepciones aisladas en este campo se debieron al esfuerzo de ilustres cubanos. Tal fue el caso del Padre Juan Chacón, varias veces Rector de la Universidad, quien en 1761 quiso reformar la enseñanza de la Física y la Matemática, reclamando al gobierno español la autorización para el establecimiento de una Cátedra de Física Experimental, que era como se denominaba entonces a la Física Clásica, y dos de Matemáticas Superiores.

A pesar de haber sido aceptada la propuesta por el claustro universitario, la solicitud tenía que ser sometida a la aprobación del gobierno monárquico de Madrid. Finalmente, el 25 de noviembre de 1767, es decir, 6 años después, una Real Cédula de Carlos III denegó la autorización en lo relacionado con la Física y dio el permiso para que se creara una sola Cátedra de Matemática.

Esta negativa no amilanó al destacado intelectual cubano. Los datos históricos revelan que Chacón hizo adquirir, no sin grandes esfuerzos, unos pocos aparatos para la experimentación en el campo de la Física y se declaró a favor de que se diera alguna atención a la enseñanza de la Física Clásica en el marco de la Cátedra de Filosofía, aunque siempre preocupado por una posible sanción de la Corona, al violar lo establecido en la Real Cédula. Lo más importante es destacar que fue precisamente un cubano el que presentó esta lucha frontal por la enseñanza de la Física en Cuba. El progreso científico le estaba vedado a Cuba 50 años después de la muerte de Newton y cuando la mayoría de las naciones europeas, las trece colonias norteamericanas y alguna que otra colonia española, como México, ya transitaban por este camino.

Mientras que en la Universidad se ponían obstáculos oficiales a la enseñanza de la Física, por el esfuerzo e iniciativa de un insigne santiaguero, el obispo Echeverría, se establecía que en el benemérito Real Seminario de San Carlos y San Ambrosio, la enseñanza de la Filosofía debía abarcar tres disciplinas: la Lógica, la Metafísica y la Física Experimental. Sin embargo, las limitaciones para el ingreso eran tantas, que esta posibilidad de estudio de la Física Clásica solamente llegaba a un sector muy reducido de la juventud habanera.

Para tener una idea precisa del atraso existente en el país basta con señalar que en 1799 dos redactores del importante Papel Periódico de La Habana, confesaban públicamente que no sabían lo que era un metro, cuando en la mayoría de los países de Europa ya se trabajaba con las ventajas del sistema métrico decimal.

En este significativo avance del Seminario de San Carlos estuvo presente la influencia decisiva del trío de sabios de la primera mitad del siglo XIX: Varela, Luz y Caballero y Saco, quienes en su lucha contra el escolasticismo imperante, echaron sobre sus hombros la colosal tarea de enseñar una Física Experimental de avanzada, que estuviera a la altura de los adelantos científicos del mundo y de los planes de estudio de las principales universidades europeas. Es admirable que con el esfuerzo de ellos y el de otros cubanos notables como Domingo del Monte, se consiguieron modernos aparatos en Londres, París, Madrid y otras capitales del mundo desarrollado, con destino al gabinete de Física Experimental del Seminario.

Estos dignos cubanos, que no eran ricos, aprovechaban las ocasiones de sus viajes por el mundo para luchar por el desarrollo de una cultura científica cubana, a pesar de la hostilidad permanente del gobierno español.

Es notable, por ejemplo, que el Padre Félix Varela llegó incluso a fabricar algunos equipos con sus propias manos. Entre los primeros escritos sobre Física en Cuba estuvieron el Tratado elemental publicado por José Antonio Saco en 1823, que incluía temas tales como meteorología, electricidad y un estudio químico de los gases; y el Estudio sobre el magnetismo terrestre de José de la Luz y Caballero, que tuvo un gran impacto en la comunidad científica nacional. También Félix Varela en sus Lecciones de Filosofía, dedicaba los dos últimos tomos al estudio de la Física clásica.

En su Colección de papeles Saco señalaba que ya en el curso 1823-24, en el período de exámenes, los alumnos del Seminario de San Carlos tuvieron que realizar exámenes de Física y de Electricidad, haciendo énfasis en esta diferenciación.

Con la secularización de la Universidad de La Habana en 1840 se incluyó un profesor de Física Clásica en los estudios de alto nivel, aunque las lecciones de Física se siguieron impartiendo dentro de la Facultad de Filosofía.

Así la Universidad de La Habana comenzaba a recuperar su papel protagónico en la enseñanza de las Ciencias, pues el Seminario de San Carlos, por las persecuciones políticas de la época, decaía notablemente.

Mientras tanto el otro Seminario importante del país, el San Basilio Magno de Santiago de Cuba, enseñaba Física desde los albores del siglo XIX, pero sólo en un nivel secundario elemental.

Por esta época los avances en la navegación a vapor, así como la construcción en Cuba del primer ferrocarril iberoamericano, que se inauguró en 1837, crearon la necesidad de que existiera en Cuba una especie de técnicos en mecánica, que requerían ciertos conocimientos de Física Clásica y como no podían matricular en los centros de enseñanza superior, se formaban de manera autodidacta o recurrían a profesores particulares.

Algunos de éstos llegaron a tener cierto renombre como el profesor Eugenio de la Plaza, quien por varios años a partir de 1804 impartió clases de Física Clásica en su propia casa, situada en la calle Acosta número 77 en la ciudad de La Habana.

Se comprendió entonces el enorme beneficio que había representado para el desarrollo de la economía y el progreso de Cuba, el que hombres como el Obispo Espada, Luz y Caballero, y el Padre Varela, hubieran logrado, en lucha abierta con el oscurantismo reinante, que los cubanos conocieran Mecánica, Electricidad, Hidráulica y otras ramas de la Ciencia.

Con estos antecedentes históricos, las novedades científicas del siglo XIX, como el telégrafo, creado por Samuel Morse en 1836; la ley de conservación de la energía, presentada por primera vez en 1847 por el físico alemán Herman Ludwig Von Helmholtz; la dinamita inventada por Alfredo Nobel en Clerk Maxwell, desarrollados con la mayor exquisitez matemática entre los años 1864 y 1873; o la invención del teléfono por Alexander Bell en 1875; no eran ajenas a los científicos cubanos de la época, la mayoría de los cuales eran miembros ilustres de la Academia de Ciencias Médicas, Física y Naturales de La Habana. Incluso uno de estos hombres de ciencias cubanos, el ingeniero E. Carvajal, fue consultado por el inventor Tomás Alva Edison cuando preparaba su bombilla eléctrica. También el ilustre cubano Enrique H. Touceda hizo notables aportes a la industria del acero en Estados Unidos desde su cátedra en el Rensselaer Polytechnic Institute.

El ansia de libertad del pueblo cubano, volcado en la heroica guerra independentista iniciaba en 1868, mermó considerablemente la matrícula en la enseñanza superior e interrumpió este incipiente progreso en el desarrollo de las Ciencias. Aunque después de 1868 hubo algunos progresos en campos como la Medicina, la Ingeniería Civil, la Meteorología y la Agronomía, entre otros, esa no fue la suerte de las Ciencias Físicas.

LA FÍSICA EN LA SEUDORREPÚBLICA

Si el gobierno español constituyó un freno constante al desarrollo de las Ciencias en Cuba, la intervención norteamericana y los gobiernos títeres de la seudorrepública, mantuvieron esta desfavorable situación.

Los grandes descubrimientos de las postrimerías del siglo XIX, como los rayos X, la radioactividad, la aviación, la radio, la refrigeración, los descubrimientos en mecánica cuántica y la teoría de la relatividad, no lograron sensibilizar a los gobernantes de turno, que estaban más interesados en desfalcar el fondo público que en crear un clima favorable para elevar la cultura del pueblo.

En esta etapa de oro, de los inicios de la Física Cuántica y Relativista, prácticamente no había Físicos en Cuba. Solamente destellos aislados aparecieron en el oscuro firmamento de las Ciencias Físicas cubanas de la primera mitad del siglo XIX. Por ejemplo, es sorprendente conocer que un cubano natural de Cárdenas, el ingeniero Bermúdez Caldewel, figuró entre los especialistas norteamericanos, italianos y daneses que construyeron los primeros artefactos nucleares. Sin embargo, posteriormente fue a prestar sus servicios en las investigaciones nucleares de Brasil. También es notable el caso del profesor cubano Alonso Roca, quien, tras varios años de estudio en cuestiones nucleares, abandonó nuestro país para radicarse en Washington como consultor en temas científicos de las Organización de Estados Americanos.

Mientras que Argentina, Brasil, Chile, México y Venezuela, ya contaban con Centros de Investigación para utilizar la energía nuclear con fines pacíficos, en los años 50 del siglo pasado, destacados físicos cubanos como el ingeniero Bermúdez o el profesor Alonso Roca, tenían que ofertar sus conocimientos en otras latitudes, ante el lamentable estado de la ciencia cubana de la época.

Ni siquiera después de renovada la enseñanza universitaria con el denominado “Plan Varona”, la enseñanza de la Física recibió la atención debida por parte de las autoridades educacionales de la república mediatizada.

En 1923 ingresa al claustro de la Universidad de La Habana, como profesor interino, el Doctor Manuel Francisco Gran Gilledo. De origen humilde, trabajó como obrero de la construcción para poder realizar sus estudios de nivel medio en la Escuela de Artes y Oficios. En la Universidad de La Habana se graduó de Arquitecto (1918), Ingeniero Civil (1918), Doctor en Ciencias Físico-Matemáticas (1922) y Doctor en Ciencias Físico-Químicas (1925).

Manuel Francisco Gran Guilledo (1893-1962).

Nació en El Cano (La Habana), el 28 de octubre de 1893. Fue la figura cimera de la Física en Cuba en la primer mitad del siglo XX. En 1925 ya había ganado por oposición el nombramiento de Profesor Auxiliar, y dos años después ya era Profesor Titular.
Entre 1923 y 1956 ejerció la docencia de los cursos básicos de física en las carreras de Ciencias Físico-Matemáticas, Ciencias Físico-Químicas e Ingeniería de la Universidad de La Habana. Publicó en imprenta y en mimeógrafo gran parte del material de estudio para sus cursos universitarios de Física Superior, que se estabilizaron hacia 1929. Entre los manuales de física, matemática y otros que publicó con fines docentes, se destaca su obra titulada Elementos de Física General y Experimental, en dos tomos (1939-1940), reeditados posteriormente.

Con Gran comenzó la enseñanza científica de la Física en la Enseñanza Superior. Hombre de vasta cultura y excepcionales dotes como pedagogo en los dos volúmenes de sus Elementos de Física, logró recoger los adelantos más significativos de las Ciencias Físicas de la época, de una manera clara y precisa. Muchas generaciones de profesionales y científicos cubanos se iniciaron en el estudio de la Física con sus textos.

Gran, quien dominaba varios idiomas, desarrolló en sus clases y escritos un estilo muy propio, donde se combinaba el alto nivel de su contenido con elementos que motivaban el interés y la reflexión. Dictó varias conferencias memorables, tales como: “La onda luminosa” (1929), “Félix Varela y la ciencia” (1945), y “Enseñar y educar” (1954), entre otras. Poseedor de una honestidad reconocida, mantuvo una posición liberal-progresista, aunque no radical, y fue postulado para senador de la República en las elecciones de 1948, bajo el lema: "Vergüenza contra dinero" del líder ortodoxo Eduardo Chivás.

Fue también un ciudadano ejemplar, con una trayectoria que le mereció la admiración y respeto de todos. Desde las aulas universitarias se pronunció reiteradamente contra los atropellos de la tiranía de Batista. Al triunfo de la revolución fue designado Embajador de Cuba en Francia, cargo que desempeñó desde mayo de 1959 hasta fines de 1960. Posteriormente, ocupó el cargo de representante de Cuba ante la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA). Falleció el 3 de abril de 1962, en Ciudad de La Habana a los 68 años de edad. El Dr. Juan Marinello, entonces Rector de la Universidad de La Habana, en sentidas palabras señaló que la Universidad había perdido unos de sus hijos más ilustres.

En la historia de las Ciencias Físicas cubanas un hecho excepcional ocurrió el 19 de diciembre de 1930. En la mañana de ese día numerosos periodistas, profesionales y hombres de pueblo en general, concurrieron a la bahía habanera a recibir al vapor Belgenland, donde arribaría el físico más importante del siglo XIX: Albert Einstein, acompañado de su esposa Elsa y una pequeña comitiva.

En esta breve visita de 30 horas a Cuba, Einstein asistió a un merecido homenaje en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales, hoy Museo Nacional de Historia de las Ciencias “Carlos J. Finlay”, que fue auspiciado por la Sociedad de Geografía. También recibió reconocimientos de la Comunidad Hebrea de Cuba y el de la Sociedad Cubana de Ingenieros.

Siguiendo un programa de actividades muy intenso para una visita tan corta, visitó el campo de aviación, la Escuela Técnica Industrial, y quedó gratamente impresionado con la maravillosa obra del acueducto de Vento.

Sin embargo, la esperada visita a la Universidad de La Habana no pudo realizarse; por haberse convertido la alta casa de estudios en una trinchera de lucha contra el gobierno de Machado, quien decretó el cierre de sus aulas.

Albert Einstein (1879-1955)

La modestia y sencillez de Einstein se manifestaron una vez más cuando rechazó una invitación para hospedarse en el lujoso y recién inaugurado Hotel Nacional, permaneciendo en el Belgenland.

Ante su solicitud de conocer las áreas más pobres de la ciudad, recorrió el Mercado Único y los solares y cuarterías de la Calzada del Monte. De estas visitas hizo la siguiente anotación en su diario: “Clubes lujosos al lado de una pobreza atroz que afecta principalmente a las personas de color.” Partió de La Habana a la 1.00 PM del sábado 20 de diciembre de 1930.

La breve visita de Einstein sirvió para ratificar el sentimiento de admiración y respeto del pueblo cubano por tan insigne científico.

La Universidad de Oriente fue fundada en 1948 y la Universidad Central de Las Villas (http://www.uclv.edu.cu) en 1952, pero antes de 1959 ninguna de las tres universidades cubanas podía satisfacer los reclamos del impetuoso desarrollo de la ciencia y la técnica a escala mundial. En un país que en 1958 contaba con más de un millón de analfabetos y más de la mitad de sus niños en edad escolar no tenían aulas ni escuelas, no se podía pensar en una educación masiva y científica. Un cambio radical en la enseñanza e investigación dentro del campo de la Física vino con el triunfo revolucionario, asunto que abordaremos en un próximo trabajo.






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Wole Soyinka apoya causa de los Cinco

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El Premio Nobel de Literatura nigeriano, Wole Soyinka, reafirmó su apoyo total a la causa de los Cinco cubanos presos en cárceles de Estados Unidos por luchar contra el terrorismo. http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub.php/en/Revista/ultimas_ediciones/59_60/soyinka.html

La voluntad del prestigioso intelectual se manifestó en su respaldo a las acciones que se realicen a favor de Antonio Guerrero, Fernando González, Ramón Labañino, Gerardo Hernández y René González, quienes cumplieron diez años de injusta prisión.

Asimismo, autorizó a emplear su nombre en todas las actividades públicas organizadas en nombre de los Héroes cubanos, detenidos en Miami el 12 de septiembre de 1998 y sometidos a un juicio amañado.

Soyinka fue el primer ciudadano africano en obtener el Premio Nobel de Literatura (1986) y en múltiples ocasiones ha expresado su incondicional apoyo a los conocidos internacionalmente como los Cinco. http://www.granma.cubaweb.cu/miami5/solidaridad/africa/nigeria/index.html

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El bloqueo no es un invento cubano

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Por: Mercedes Rodríguez García

El tiempo corre de prisa, pero los hechos dejan cicatrices indelebles. Lo que ayer fue noticia, hoy, ante la proximidad de una nueva votación contra el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos a Cuba en el seno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), adquiere relevancia. Lo ocurrido hace dos años a un niño cubano, dicho en boca de su profesor de Pintura, Jorge Jorge González, constituye una gran verdad.


EL 5 de junio de 2006 el acto de entrega de premios a los ganadores del XV Concurso Internacional Infantil sobre el Medio Ambiente, convocado por las Naciones Unidas, constituyó la noticia del día para las principales agencias internacionales de prensa.nEn horas de la tarde de aquel día las máximas autoridades del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), entregaron las placas metálicas acreditativas a los triunfadores del más importante certamen de su tipo en el mundo.

Desde temprano en la mañana el Palacio de las Naciones de Argel acogía la alegría de los triunfadores, entre estos, un cubano en representación de América Latina y el Caribe, quien asistió acompañado de su profesor de Dibujo.
Los triunfadores no podían sentir mayor felicidad. Además de la placa metálica acreditativa, recibirían otros obsequios: una camiseta con el dibujo ganador de cada niña o niño, materiales de Dibujo de excelente calidad y una cámara digital fotográfica de la firma Nikon, de Japón. Todo bello y cuidadosamente empacado. Mas, ¡sorpresa! En el estuche del cubanito faltaba la cámara prometida…

—Profe, ¿y mi cámara? ¿Por qué todos los niños tienen la cámara y a mí no me dieron ninguna? ¿Mi premio no es igual al de ellos? ¿No tengo derecho a mi cámara?


Aquella noche en la habitación del hotel niño y profesor lloraron, y no de tristeza, sino de rabia e impotencia. La cámara nueva le permitiría atrapar imágenes pa¬ra el recuerdo. Aún le quedaba tiempo antes de regresar a su Patria. Lindos el barrio antiguo y sus estrechas y tortuosas calles, el fabuloso puerto, los vendedores de alfombras, los nuevos amigos… En su corta vida, de por sí azarosa, al tener que luchar contra la hemofilia, una enfermedad hereditaria e incurable hasta hoy, no había sufrido tamaña decepción.

LA VERDAD SALE A FLOTE

Cuatro meses después de la premia¬ción, Ana Auki, reportera de la agencia de prensa japonesa Jijispress, dio a conocer el suceso en boca de Jorge Jorge González, quien no desfalleció en averiguar el porqué de la discriminación, en la que, de alguna manera —pen¬só desde los primeros momentos—, debió tomar parte el Gobierno norteamericano.
En el titular la denuncia queda explícita:

«Empresa japonesa Nikon humilla a niño cubano.» Claro, la gran prensa capitalista pasó por alto la entrevista, aun cuando el representante en Argelia de la firma nipona expresó sin ambages que «debido al embargo, ellos no podían entregar la cámara al niño cubano, pues esta poseía componentes de los Estados Unidos.»


Por eso, Jorge Jorge González respondió con la fuerza del corazón, pero también, de las ideas.


«Nuestro niño no es un terrorista, no pone bombas en ningún lugar. […] Nuestro niño aún no conoce la maldad que abunda en este mundo, porque desde que nació, solo ha tenido amor a su alrededor en la escuela, en los hospitales que visita con frecuencia y en su barrio, donde se mueve sin temor a las drogas, a que lo rapten para quitarle algunos de sus órganos o tema por su vida porque un delincuente común lo asesine…»


¿Cómo entender que una empresa de tanto prestigio por la calidad indiscutible de sus productos, pueda plegarse a las maniobras del Gobierno norteamericano contra el pueblo de Cuba y despojar a un niño de su derecho a sentirse en igualdad de condiciones con el resto de los ganadores?


¿Cómo entender que para poder realizar el viaje a Argelia el Gobierno de Cuba entregara al profesor responsable un lote de medicamentos, cuyo costo superaba los 4 mil 500 U.S.D, y ello, de manera totalmente gratuita, mucho más que el premio en metálico y el costo de la estancia en la capital del país africano?


¿Cómo entender que, en gesto más humano que de desagravio, el presidente Fidel Castro le regalara, luego, una cámara fotográfica similar al niño a quien una poderosa firma se la negara?

MI ESTIMADO JORGE JORGE…

Así inicié mi mensaje a este hombre coordinador del proyecto «Coloreando mi barrio», según él mismo define, «una especie de remanso de paz, no un simple taller de Pintura donde niñas y niños son capaces de hacer, desde sus ideas maravillosas, un mundo mejor.»


Una jornada completa de trabajo en la Redacción, frente al ordenador, y decenas de palabras, frases y oraciones en el explorador de Google, me fueron llevando a numerosas páginas personales, hasta que la «bloguera» Rosa Báez, bibliotecaria de profesión, me facilita los datos para llegar a él.


El tiempo corre de prisa —le explico—, pero los hechos dejan cicatrices indelebles. Por eso, ante la proximidad de una nueva votación contra el bloqueo a Cuba en el seno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), le hago algunas preguntas. Con concisión las responde. Versiono:


—¿Cómo ve la historia a través del prisma de los años, no tantos, verdad?

—La historia de la cámara Nikon la veo igual que hace dos años: como una injusticia cruel contra un niño. Volvería a luchar de nuevo con la misma intensidad que lo hice entonces para que la verdad se conozca en todo el planeta.


—¿Cómo ha evolucionado la salud del niño?


—En estos momentos se halla estabilizado. Mantengo contactos permanentes con el Instituto de Hematología y continúan atendiéndolo como es debido, aunque ya no asiste al taller. 


—Los Estados Unidos, en este caso, a través de una poderosa transnacional, utilizó como blanco humillante al hoy joven Raysel…


—Lo del bloqueo no es un invento cubano, como no se cansan de repetir los enemigos. Constituye una verdad inobjetable, capaz de ensañarse contra un niño, un talento, sin importar las consecuencias sicológicas del acto en sí.


—¿Qué lección o experiencia sacó del caso?


—Un profesor como yo, cuando sucede algo semejante, no puede menos que sentir desprecio ante tales acciones y comprender por qué es necesario defender nuestro socialismo, ese mismo que no repara en gastos para salvarle día a día su vida con medicamentos para controlar la hemofilia hereditaria que padece…


—¿Y lo de la cámara que le regaló Fidel?


—El gesto de Fidel Castro de entregarle a nombre del pueblo de Cuba una cámara similar a la que le negaron en Argelia, sirvió para demostrar que no aceptamos imposiciones de nadie, que somos un país libre e independiente.
«Le repito, un profesor como yo, que a veces solo tiene como pago por su trabajo la sonrisa de una niña o un niño cuando le decimos lo hermoso que ha pintado, no puede pensar en riquezas materiales que, al fin y al cabo, a la hora de convertirnos en polvo, no se irán con nosotros, sino que pasarán a otras manos y a otras y a otras, demostrándonos que lo único verdaderamente nuestro es ese poquito de felicidad que podemos ofrecer a otros y, de paso, nos damos a nosotros mismos… ¿Puede sacarse una experiencia mayor?»


—Ahora creo oportuno repetirle la pregunta que por entonces le hizo una colega extranjera. ¿Cómo se mantienen el arte y la cultura de un país bloqueado?


—Se mantienen mucho mejor que en un país no bloqueado, porque obliga a ser más creativo, a buscar soluciones inimaginables en un contexto económicamente restringido. 


—Leí sobre un nuevo documental que reitera el tema del bloqueo a Cuba y donde Ud. interviene. ¿Cierto?


—Sí, se trata de un documental realizado por Jorge Sosa Chacón, de los Servicios Informativos de la TV. cubana. Se transmitirá próximamente, antes de la votación en Naciones Unidas. Solo conozco la parte en la que hablo y que fue filmada en el taller.


—¿Piensa que pudiera repetirse caso semejante?


Ojalá no suceda. Se trata de una política que también impide el libre intercambio entre estudiantes cubanos y norteamericanos por la negativa a otorgar visas. Cuánto podríamos hacer estableciendo intercambios entre proyectos similares de ambos países, que los alumnos se escribieran, compartieran sus dibujos y sus sueños sin que lo impida ese odio brutal que las administraciones norteamericanas sienten hacia la Revolución cubana.


—Consecutivamente, desde el 2000, sus vecinos lo han elegido como delegado del Poder Popular. ¿No le resta ello tiempo para dedicarse a sus chicos del taller, a su superación, por ejemplo?


—Yo disfruto y amo lo que hago, y no sin esfuerzos, porque problemas, sobran. Si quisiera sacar otro título, ahí está el plan de la Universidad a distancia, pero también podría hacer una maestría, un doctorado… Sí, nos han faltado mercados repletos de perfumes de París, de agencias de autos de último modelo, de tiendas con comidas sofisticadas para perros, gatos y otras mascotas. Lo que no me ha faltado jamás en estos años es la felicidad de ayudar a conseguir la felicidad de los demás, y pienso que eso solo lo puede lograr un ser humano en medio de una revolución verdadera.


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Fotografía

 

La página de MercyLaTecla,
desde el centro de Cuba.
Una mujer que desde hace
mucho decidió sus destinos
por el periodismo y el magisterio,
y aún sigue apostando por ambos.


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