Una red social se compone de gente con intereses comunes. Las llamadas redes sociales para perros, están diseñadas para que los dueños de perros intercambien información sobre el cuidado de sus mascotas.
Existe una gran variedad de redes sociales para perros. Lo demás depende del idioma y geografía. La mayoría están en inglés, y otras en España, por lo que habrá referencias específicas para ese país.
De todas maneras, no creo que los perros ladren en un idioma específico y mucho menos que los de España difieran a los de otra parte del mundo. Lo sí cambia de es el status y poder adquisitivo de sus dueños, que casi nunca prefieren a un sato callejero, que lo mismo come una cáscara de plátano que las sobras de la comida de sus dueños.
Varias de estas redes sociales cuentan también con foros, donde los dueños de las mascotas intercambian información, consejos y experiencias. En ocasiones también son asesorados con veterinarios en línea, a quien pueden preguntar sobre el estado de salud de sus perros, alimentación. También
Dado que el principal interés es la mascota, los datos de perfil y fotos corresponden a ésta, no al dueño. Se puede decir que una red social para perros funciona como un club de perros virtual.
Si dispone de acceso a internet es muy conveniente crear un perfil para tu can pues así tendrás un canal para acceder a consejos y experiencias de otros dueños de perros, compartir tus experiencias con ellos y acceder a información relevante para su cuidado, como por ejemplo consejos para mantenerlo sano.
Además, constituyen un medio para interactuar con personas que tienen un interés similar al tuyo, y resultan una fuente adecuada de de fotos y vídeos divertidos para los amantes de los perros.
Aquí les dejo cinco de esas redes sociales. Son nada más que unas pocas de las decenas que existen en la red de redes.
Dogster : http://www.dogster.com Sólo disponible en inglés, es una de las redes sociales para perros más completas.
El Comandante presidente hizo hoy su último recorrido terrenal. A través de la capital de Venezuela el trasladado comenzó en el centro militar donde estudió y graduó como oficial, y terminó en el llamado Cuartel Revolucionario, unidad militar desde donde dirigió el alzamiento del 4 de febrero de 1992 (4F). Allí se acaba de construir el mausoleo donde descansará.
No fue una despedida pues, no se separa de sus coterráneos, todo lo contrario, está y quedará sembrado en los corazones y presente y futuro de sus sentimientos.
Las ceremonias efectuadas desde su fallecimiento el pasado día cinco, siempre fueron distinguidas y arropadas por su familia, compañeros de lucha así como los dirigentes y hombres honestos de todo el planeta. Pude conocerlas por completo, gracias al eficiente servicio informativo de TeleSur.
El cortejo de hoy tuvo una extraordinaria brillantez, dada sobre todo por la presencia de una compacta masa roja, que bordeó y acompañó todo el recorrido. Muchos de quienes no lograron acceder a verle en la capilla de la Academia Militar antes de su cierre a las 2:00 am. (Hora de Caracas), esperaron durmiendo a la intemperie. Sabedores desde ayer que no tenían posibilidad de llegar a tiempo, por pura precaución llevaron mantas, colchonetas y otros artículos para acomodarse y abrigarse en las graderías inmediatas al Paseo de los Próceres.
El cielo amaneció gris, encapotado. La extensa caravana la abría cuatro carros militares en los cuales viajaban, de pie, personal de la seguridad, soldados, familiares, el presidente de Bolivia Evo Morales y dirigentes del gobierno venezolano.
Le seguían un bello caballo enjaezado, el carro fúnebre cubierto de flores, donde viajaba el presidente. Seis agentes de la seguridad, con cuello, corbata, zapatos negros y alba camisa, distribuidos convenientemente a ambos lados, corrían a la misma velocidad de la caravana. Le imitaban diez llamativas cabalgaduras, de muy elegantes monturas y arreos. Bordeándolas, en perfecta fila de una en fondo, doce motos de la Policía, mientras, detrás un microbús donde viajaban el resto de los familiares, dirigentes y amigos. Inmediatas a contenes y aceras, se vio adelantar una interminable caravana de motoristas con ondeantes banderas con los colores de la bandera nacional.
Tras ellos avanzaba una multitud sin final adivinable, donde predominaba el rojo. Los congregados levantaban fotos ampliadas, carteles de todos los tipos, procedencias y materiales, mientras coreaban: ¡Chávez vive, la lucha sigue! Se dejaban escuchar canciones patrióticas: El himno del Batallón del Estado de Apure (unidad que dirigió Chávez), canciones de Alí Rivera. En los balcones, colmados de público, ondeaban banderas de la Patria, Cuba, Bolivia, Chile y otros países.
A su llegada al Cuartel de la Montaña, bello conjunto presidido por un edificio que ostenta en su frontis el acróstico 4F, el féretro, cubierto por la bandera nacional y flores, fue cargado por altos oficiales de las Fuerzas Armadas Bolivarianas de Venezuela, caminó sobre alfombra roja hasta ganar la ermita, bordeado por ambos lados de filas de combatientes de diversas armas en ¡Presenten armas! Le seguían familiares y dirigentes gubernamentales. El paseo estaba escoltado también por las treinta y dos banderas de los países miembros del Consejo Económico de América Latina y el Caribe, CELAC. Eran las 3:15 de la tarde, hora de Caracas.
Ya en la puerta de la capilla lo pusieron sobre sus hombros participantes del 4 de Febrero quienes lo llevaron hasta el interior del recinto, amplia y sencilla habitación en cuya pared final resaltaba una gran foto del soldado fiel a los pobres y desvalidos, sosteniendo al frente un crucifijo. Hubo discursos de un alto oficial; sermón y oraciones de un sacerdote; palabras de su hermano Adán Chávez; Evo Morales, presidente de Bolivia; Nicolás Maduro, presidente de la República Bolivariana de Venezuela; y el Padre Númar Alonso dio el sermón de La flor de las cuatro elementos.
Vino entonces el toque de trompetas y después, los oficiales que le acompañaron en la asonada del 4 de Febrero hicieron una cadena para depositar en la tumba cuyo diseño representa La flor de los cuatro elementos, de un afamado escultor nacional, que representa el agua, viento, tierra y el fuego, cual bella parábola de las guías de la vida de Hugo Chávez. Nicolás Maduro entregó a la familia del Comandante presidente, la bandera que cubrió el féretro.
Así transcurrió el traslado de los restos mortales de Hugo Rafael Chávez Frías, el hombre que rescató el proyecto de Bolívar, cambió el destino de Venezuela así como el presente y futuro de América Latina y otros muchos países.
Esta crónica escrita por mi siempre querida alumna, graduada de Periodismo, docente en la Universidad Central de Las Villas, y siempre colega de fila, trae a mi ya vieja pero lúcida memoria, el recuerdo de muchos otros colegas,—vivos y fallecidos—, a quienes ella rinde muy merecidos honores en el Día de la Prensa Cubana, que —no siempre de la mejor manera— fue celebrado este 14 de Marzo.
No hacen falta los nombres de todos ellos, el de la dedicatoria es elocuente y representativo de lo humanamente bello y profesionalmente brillante, aunque pudieran añadírsele decenas de adjetivaciones que el propio Julio condenaría. Transcribo, además, los comentarios dejados por sus seguidores—incluyendo el mío, al final del texto— en Botellas al Mar, su weblog en Wordpress, Por supuesto, lo he «retuitiado» y añadido a mi página en Facebook. Bueno, disfruten la crónica que—conociendo yo bien a su autora y pormenores de la escritura—, les aseguro que es honesta y sentida.
y a todos los periodistas sinceros, valientes y cubanos que hoy celebran su Día.
A un periodista amigo que acaba de causar baja…y me ha ensombrecido el día.
A mis amigos, casi todos periodistas, como yo.
La mayoría de mis amigos son periodistas. Y hasta con cierto orgullo y sin temor a pecar de categórica reclamo que son de los mejores periodistas del país.
Pasan horas analizando informaciones, debaten de lo humano y lo divino, protestan decisiones y sufren tanto esta profesión (u oficio) que han estado alguna vez al borde del infarto o al menos de un palpitar más intenso. Se encorajinan (no utilizan la otra palabrita) ante la tranquilidad con que algún «bicho sabiondo y con carro» se parquea delante de la redacción para declarar que es mejor «refritar» de otro medio porque es más seguro no buscarse problemas.
Han pasado por alto horarios de almuerzo, de comida, de sueño y hasta de bañarse en aras de hacer un reportaje. Se han despertado en la madrugada para escribir y han quedado horas delante de una hoja en blanco porque además del contenido deben conquistar con el estilo.
La sangre se les pone caliente y la mirada intensa cuando algún «bicho sabiondo y con carro» les dice que no hay paradigmas de periodistas cubanos, que son triunfalistas y hasta mentirosos. Mis amigos, soldados rasos al fin y al cabo, que saben que la raíz no está en las ramas, preguntan al bicho (sabiondo y con carro y que además está en la raíz), qué ha hecho él para cambiar eso.
Mis amigos no tienen problemas con ir a pie por las calles, deteniéndose a conversar con las personas que no conocen. Mis amigos leen, adoran los libros, se reúnen de dos en tres para hablar de filosofía, política, religión, deportes, cultura, economía… mientras vacían tazas de café, una botella de ron, cervezas o un pomo de refresco.
Son periodistas que no publican todo lo que hacen, porque siempre queda alguna «reserva» retenida en el buró de un «bicho sabiondo y con carro».
Los quiero, los respeto y los admiro por defender lo que creen, por hacerse Quijotes contra molinos y demostrar que los buenos periodistas serán siempre buenas personas.
Se entristecen cuando descubren que alguno de entre ellos ha dejado definitivamente su corazón por la profesión (y no solo metafóricamente). Es entonces cuando los demás amigos guardan luto, pero no hacen silencio porque saben que una vez más un «bicho sabiondo y con carro» ha podido más, les ha ganado en juego sucio, les ha llevado un buen amigo. Entonces algún 14 de marzo, entre las felicitaciones por el día de la prensa, alguien mencionará a sus amigos periodistas y dejará un In memorian en el espacio destinado al ausente. Y se dolerá porque no quiere que a los otros, a los que cuenta como los mejores periodistas del país, algún «bicho sabiondo y con carro» también les detenga el corazón.
Comentarios:
meteoradar: El problema no está en el carro, ni en lo de sabiondo, el problema está en lo de bicho. Dondequiera hay buenas y malas personas. También hay bichos de a pie. Muy malo es cuando un bichomalo tiene el poder, y si anda en carro es peor porque tiene mas movilidad, mas capacidad de acción….destructiva. Es muy simple, hay que quitar a los oportunistas para seguir haciendo revolución.
Leydi Torres Arias: hay que quitar a los bichos, pues…para que dejen a mis amigos hacer, ya verán como ni siquiera tienen que pedir un «periodismo crítico», porque justo eso es lo que mis amigos hacen y los bichos se lo engavetan….:(
Yurisander Guevara ZailaExcelente Leydi, EXCELENTE!!!! Por favor no permitas que nunca me convierta en un bicho sabiondo y con carro!!!!! Prefiero seguir a pie, pero con la mente bien clara. FELICIDADES DOBLES!!!
Leydi Torres Arias: feliz día también a ti. Ojalá nunca nos frenara algún bicho sabiondo y con carro…ojalá, porque entonces no tendría que escribir de torpezas, cosas tristes, ni necesitaría un abrazo ahora mismo…
Enrique: Leydi: ¡Qué casualidad! Tengo una amiga periodista idéntica a esos que describes. Vive por allá por Santa Clara y navega en una botella. Si la ves, dale un abrazo de mi parte.
Rosana Berjaga: Genial Leydi! Que bueno que quedan bichitos buenos, sin carro y de mar como tú.
Mercedes Rodríguez García:Leydi, los llevaste bien, no se trata de «bichos con carro», sino de sabandijas en patinetas; de esos eternos «surfeadores» los que hablamos, gente que se las pasa todo el tiempo surfeando las olas. Pero como no son expertos en cuestiones de mares ni de profundidades, algún día irán a parar a las profundidades. Y como tampoco han practicado la apnea profunda, sus días acabarán asfixiados. Oriana Fallaci decía que ella escribía mejor bajo los estados de rabia o de furia, no recuerdo bien la frase. Tú, debes haber escrito esta crónica bajo esa corriente emocional que viaja directo (en los buenos humanos-profesionales), del cerebro al corazón a la mano. Te quiero, un beso. Nunca dejes de escribir. Y si es con tinta roja, mejor. Mercy.
Jamás en la historia de América Latina, un líder político alcanzó una legitimidad democrática tan incontestable. Estas fotos de gente que acudió a despedirlo en capilla ardiente, permanecieron horas y horas en la interminable fila, y más allá del cansancio físico pudieron ofrecele un último adiós.
La hizo el pintor popular «revolucionario» Félix «El Grande», en el Paseo Los Próceres, en el marco de las exequias del Presidente Hugo Chávez, y la tituló «El dolor de un centauro». Tal vez pueda ser algo controvertida, pero al fin, una muestra más del alcance que ha tenido la desapariciónfísica del más auténtico líder latinoamericano.
La Pintura Popular venezolana es la expresión del artista en una variedad de lenguajes y estilos que reflejan la diversidad cultural de ese país. No es una representación fiel de lo que el artista observa, sino más bien una abstracción, una realidad imaginaria, es decir la pintura es como la siente y la ve el artista.
En el arte popular venezolano muchas veces la obra es el resultado de un proceso de fe, de vivencia, de revelación, inspiración o visión particular del artista. Se trata de obras donde el colorido, la ternura y la libertad creativa se mezclan para expresar la verdadera fiesta de la imaginación que las diferencia de las creaciones artísticas de tradición académica.
Muchos de estos pintores populares tienen alguna discapacidad física o han caído bajo la influencia de la droga y el alcohol. Para ellos se ha implementado un plan de apoyo en conformidad con la Ley Orgánica. En los llamados Talleres integrales, algunos han encntrado un espacio para desarrollar su trabajo creativo, con herramientas, materiales y personal docente conocedor de las técnicas y expresiones del imaginario popular; así como también, la ayuda de distintos artistas urbanos populares para ampliar su preparación en mosaico, pintura y tallas.
Catorce días antes de su muerte, ocurrida el 16 de febrero de 1985, el trovador Alí Primera llamó a su pueblo a reencontrarse con el pensamiento bolivariano. Fue en Maracaibo, ciudad del noroeste de Venezuela, capital del estado Zulia.
Por entonces el joven capitán Hugo Rafael Chávez Frías, ya había fundado el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR200) y jurado, bajo el mismo árbol donde se reunió el ejército de Simón Bolívar durante la Guerra de la Independencia, reformar el Ejército e iniciar una lucha para construir una nueva República.
Transcurridos 27 años el comandante Chávez, convertido en presidente de Venezuela, leería a su pueblo aquellas palabras del «Cantor del Pueblo», por cuanto profetizaron el proceso político que viviría el país años más tarde y describieron los movimientos que se gestaban dentro de los cuarteles.
«Alí había empezado para esa época a lanzar con fuerza el canto bolivariano (...) Él sabía lo que estaba haciendo y aún cuando no había conexiones directas habían conexiones indirectas y nos envió un mensaje (...) pies la voz del cantor «estimuló la estirpe bolivariana que renacía en los cuarteles y también en las calles».
«Fue por esos años cuando Alí compuso aquella canción Bolívar Bolivariano...»
Y como el hombre humilde y sencillo que era cantó. Cantó, como lo hizo y lo haría en muchas de sus alocuciones, tal vez para espantar a esos duendes traviesos de los mitos y leyendas venezolanos, huidizos siempre al toque de las aceradas cuerdas del tiple, y tan ligados a la música y los poemas llaneros.
Al terminar, feliz y sin jadeos, precisó:
«Por eso lo lloramos y hoy lo recordamos con amor infinito y hoy decimos ¡Qué viva Alí Primera, que viva el canto bolivariano!», palabras que fueron seguidas de una gran ovación de los asistentes que se reunieron en el Polideportivo José María Vargas con motivo de la I Promoción de Médicos Integrales Comunitarios.
También en su cuenta en la red social Twitter @chavezcandanga, dejaría constancia de la patriótica evocación: «¡Alí Primera vive en el canto y en la batalla del bravo Pueblo de Simón Bolívar! ¡Vamos contigo, Alí, en Amor Mayor!»
Y con Amor Mayor, luego de batallar duramente con una enfermedad durante casi dos años, Chávez partía a juntarse para siempre con Bolívar y con Alí. Seguido de un pueblo que parecía despedir a un padre, avanzaba la marea roja que tantas veces le acompañó en discursos y manifestaciones de apoyo.
Al paso del cortejo desde Hospital Militar Carlos Arvelo hasta la Academia Militar, donde se instaló la capilla, Caracas parecía en erupción, inspirada a continuar la obra emprendida por Chávez , ya inerte de cuerpo y corazón, pero tan vivo y estruendoso motivo de inspiración como los cañonazos que sonaban y sonarán cada una hora hasta que los restos de su más legítimo líder sean inhumados, el próximo viernes.
«No canto porque existe la miseria, sino porque existe la posibilidad de borrarla, de erradicarla de la faz de la tierra», declaró en una oportunidad Alí Primera, de quien desde la megafonía sonaban sus versos:
«Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos... Vamos ¡upa!, ¡carajo! que para amanecer no hacen falta gallinas sino cantar de gallos.. Ellos no serán bandera para arroparnos con ella y el que no la pueda alzar, ¡que abandone la pelea!.. No es tiempo de recular... Ni de vivir de leyendas... canta, ¡canta compañero!, que tu voz sea disparo, que con las manos del pueblo no habrá canto desarmado...»
Era el canto bolivariano del «Cantor del Pueblo», como si hubiera sido escrito para el más bolivariano de los hijos de América, porque el canto de Alí fue el alimento diario del cadete, del capitán, del comandante, del presidente Hugo Rafael Chávez Frías, que siempre lo tuvo, «como parte de su credo diario; de su pensamiento diario; de su lucha diaria (...) », al decir de Sol Mussett, compañera eterna del cantautor venezolano.
La última vez que le escuchamos cantar en público fue el 8 de diciembre de 2012, cuando el primer mandatario solicitó a la Asamblea Nacional un nuevo permiso para ausentarse y destacó tenía fe en recuperarse. ¿Lo recuerdan? De Cuba había llegado la noche antes y a Cuba marcharía al otro día para someterse a nueva operación quirúrgica, como él mismo diría a «enfrentar esta nueva batalla. Con el favor de Dios, como en las ocasiones anteriores, saldremos victoriosos, saldremos adelante...»
Ese día reiteró su esencia de patriota, y ahí mismo le vino la música a la boca, porque «cada vez que yo hablo del patriota, recuerdo aquella canción, vieja canción de los solados tanquistas de Venezuela», que aprendió de casi niño y todavía le arrebataba el alma:
«Al rumor de clarines guerrero, ocurre el blindado, ocurre veloz, con celoso dragones de acero que guardan la Patria, que el cielo nos dio, patria, patria, patria querida tuyo es mi cielo, tuyo es mi sol, patria, tuya es mi vida, tuya es mi alma, tuyo es mi amor...»
Y emocionado y conmocionado como solo suelen hacerlo los que aman y defienden una causa verdadera, exhortó: «¡Hoy tenemos Patria! Y pase lo que pase en cualquier circunstancia seguiremos teniendo Patria, Patria perpetua —dijo Borges— Patria para siempre, Patria para nuestros hijos, Patria para nuestras hijas, Patria, Patria, la Patria. Patriotas de Venezuela, hombres y mujeres: Rodilla en tierra, unidad, unidad, unidad de los patriotas».
Entonces pidió la Espada de Bolívar y sobre ella juró, y pidió todos los sectores de todas las corrientes de la vida nacional «continuar arreciando la marcha rumbo a lo que ya está ahí en el horizonte todo el apoyo del Pueblo. «(...) Sea como sea hoy tenemos Patria, que nadie se equivoque (...) Tenemos la Patria más viva que nunca, ardiendo en llama sagrada, en fuego sagrado.
Y el jinete de siempre, sin esperar el toque de corneta, partió a galope, hacia la isla amiga, «aferrado a Cristo, aferrado a mi Señor, aferrado a la esperanza y a la fe». Pero fue en su patria, en la patria del Padre Bolívar donde transcurrieron los últimos días de su batalla física en este mundo.
Su espíritu llanero continuará irradiando luz, cortando el corazón de los Llanos, fluyendo continuamente, atravesando bosques, llanuras y sabanas. Marchará en silencio, acompañado de garzones soldados, tántalos americanos, guacamayas bandera, garzas reales, águilas y halcones. Pero aún callado, seguirá cantando:
«(...) canta canta compañero, que no calle tu canción. Si te falta bastimento, tienes ese corazón, que tiene latir de bongo, color de vino ancestral. Viene tu cuenca de lucha, cabalgando un viento austral..»
Fue la información más dura y trágica que ha recibido el pueblo venezolano en los últimos meses, y la asumió el vicepresidente Nicolás Maduro:
A las 4.25 de la tarde de este 5 de marzo falleció el comandante presidente Hugo Chávez Frías, «luego de batallar duramente con una enfermedad durante casi dos años, por el amor del pueblo, con las bendiciones de los pueblos y con la lealtad más absoluta de sus compañeros, compañeras de lucha».
La muerte del Comandante Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, entristece a todos los latinoamericanos y deja un vacío en el corazón, en la historia y en las luchas de la región. Pero hay hombres que mueren para seguir viviendo, que después de muertos se multiplican y se convierten en el más grande motivo de inspiración para seguir luchando. A esos hombres que la muerte les llega antes de tiempo, la vida los convierte en símbolo y los pueblos los ratifican como guía.
Para sus seguidores, para los hombres y mujeres de buena voluntad diseminados por el mundo, para quienes le admiramos y de alguna manera lo amamos, quedará por siempre la imagen de un Chávez humano, alegre, batallador, justo, cristiano, inteligente, valiente...
Desde donde esté, su espíritu llanero continuará irradiando luz de América. Y aún callado, seguirá siendo un volcán. En lo adelante, más le temerá el enemigo y más lo amaremos sus amigos. ¡Chávez vive!
A las viejas adicciones del alcohol y las drogas, se añaden hoy las adicciones a las compras y a los nuevos aparatos tecnológicos. Toda adicción implica un vacío afectivo. El vacío, reconocido o no, se transforma en una boca voraz e insaciable, que convierte a las personas en devoradoras, que tratan en vano de llenar su vacío interior, y de ocultar bajo montones de cosas su inseguridad existencial.
Por ello, cada día hay más personas hartas de cosas pero hambrientas de cariño. Tienen las neveras y los closets repletos, pero el corazón vacío. Cuanto más compran y consumen, más necesitan comprar y consumir, pues toda adicción exige dosis cada vez mayores. El placer de comprar es muy pasajero, en seguida se disipa, y por ello hay que volver a comprar. Es siempre la nueva compra la que nos hará felices. Por ello, nunca alcanza el dinero y siempre se necesita adquirir más y más sin importar cómo. De este modo, uno termina cada vez más esclavo de sus cosas.
Psicólogos y psiquiatras nos vienen advirtiendo con preocupación que un creciente porcentaje de personas sienten angustia si no tienen a mano el celular, y cada vez más personas se están volviendo esclavos de internet, el chateo, el Facebook y el Twitter. Pero nunca habíamos vivido tan incomunicados como en estos tiempos de explosión de las nuevas tecnologías de la comunicación. ¡Tremenda paradoja!
La revolución de las comunicaciones nos acerca lo lejano y nos está alejando de los cercanos. Vivimos superinformados pero somos cada vez más ignorantes. Chateamos con cualquier desconocido en el otro extremo del planeta, pero nunca hablamos con nuestros vecinos y ni siquiera los conocemos. Se nos ha vuelto imprescindible el celular, pero ya no tenemos tiempo para conversar con la familia, ni con los que tenemos al lado...
Nos la pasamos enviando y recibiendo mensajes de texto, pero ya casi no conversamos, no tenemos tiempo para escuchar los problemas de las personas. Se han puesto de moda las redes sociales, pero raramente nos comunicamos con el compañero de trabajo que tenemos al lado. Vivimos pendientes del nuevo aparato, siempre más potente y con más funciones que el anterior, pero cada vez nos resultan más asfixiantes nuestra soledad e incomunicación.