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LA TECLA CON CAFÉ

Cafetal adentro

Ocho hombres que poseen los ingresos de 3,6 mil millones de personas

Ocho hombres que poseen los ingresos de 3,6 mil millones de personas

martes, 17 de enero de 2017
9:30:31 a.m.
 

Ocho hombres concentran un nivel de riqueza equivalente al de 3,6 mil millones de personas, la mitad más pobre de la población mundial, según un nuevo reporte de Oxfam —una confederación internacional de organizaciones dedicadas a combatir la pobreza—, que deja en claro la extrema desigualdad entre los ricos y pobres en el planeta:

1.  Bill Gates, el fundador de Microsoft, con un patrimonio de 75 mil millones de dólares.

2.  Amancio Ortega Gaona, el español dueño de la firma Inditex, que incluye la tienda Zara, con 67 mil millones de dólares.

3.  Warren Buffet, de la firma de inversiones Berkshire Hathaway, quien acumula 60,8 mil millones.

4.  Carlos Slim Helú, magnate de telecomunicaciones mexicano, con 50 mil millones de dólares.

5.  Jeff Bezos, de Amazon, con 45,2 mil millones de dólares.

6.  Mark Zuckerberg, creador de Facebook, quien suma 44,6 mil millones.

7.  Lawrence Ellison, de la empresa tecnológica Oracle, con 43,6 mil millones.

8. Michael Bloomberg, exalcal de de Nueva York y fundador del conglomerado de medios Bloomberg, quien acumula 40 mil millones de dólares. 

El reporte, basado en la lista anual de multimillonarios de Forbes, fue preparado con vistas al inicio este 17 de enero del Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, un encuentro anual de líderes empresariales y de la política. 

Se trata de un informe similar al del año pasado, que halló que la riqueza conjunta de las 62 personas más acaudaladas del mundo era igual a la de la mitad de la población mundial. Pero Oxfam revisó sus hallazgos ante nuevos datos recopilados por la compañía global de servicios financieros Credit Suisse. 

“Este año hemos averiguado que la riqueza del 50 por ciento más pobre de la población mundial es inferior a lo que se había calculado anteriormente, y que tan solo ocho personas bastan para igualar su patrimonio total”, señala la confederación en su documento “Una economía para el 99% por ciento”. 

La situación en América Latina 


En la región la situación sigue recrudeciéndose si no se toman medidas concertadas para reducir la brecha. Por ejemplo, la existencia de paraísos fiscales que permite a multimillonarios y grandes multinacionales eludir el pago de impuestos, y los salarios mínimos legales, que no cubren lo necesario para la subsistencia.

Datos preliminares de Oxfam para este 2017, compilados a partir de cifras de Credit Suisse y Forbes, muestran cierta reducción en las fortunas, sobre todo de los grandes multimillonarios latinoamericanos. Aun así, el año pasado, 32 personas de la lista de Forbes de América Latina ya concentraban la misma riqueza que el 50 por ciento de la población de la región.

De hecho, un informe de 2016 de Oxfam sobre América Latina y el Caribe definía a la región como la más desigual de todo el mundo, a partir de la distribución de los ingresos per cápita.

En Honduras, por ejemplo, los más acaudalados percibían hacia finales de 2014 un salario anual 3919 veces mayor que el del quintil más pobre del país centroamericano, de acuerdo con el reporte. En México, de donde es originario Slim, uno de los ocho hombres más ricos, el quintil* más pobre tiene ingresos anuales 482 veces menores que los multimillonarios.

Las brechas que se ven en la región no solo en ingresos, sino en oportunidades, siguen siendo muy profundas, lo cual resulta bastante preocupante dada la época de desaceleración que empieza la región, en particular por las caídas en precios de materias primas o por el efecto económico que la elección de Donald Trump con promesas proteccionistas empieza a tener en países como México. Gobiernos como el brasileño ya anunciaron fuertes recortes sociales.

(Fuente: NYT) 

* Un quintil es la quinta parte de una población estadística ordenada de menor a mayor en alguna característica de esta. Corresponde a dos deciles, o a veinte percentiles. El término es bastante utilizado en economía para caracterizar la distribución del ingreso de una población humana.

 

Las claves de Noam Chomsky sobre Trump y el futuro

 

15 de enero de 2017
8:58:21 p.m.
 

Chomsky encuentra varias similitudes entre Trump y otras figuras demagógicas de la historia, como Adolfo Hitler. (Video: Fragmento del documental Requiem para el sueño americano)*

El fin de la República de Weimar, en 1933, es el escenario que se asemeja más a la situación que está viviendo Estados Unidos con el arribo de Donald Trump al poder, de acuerdo con Noam Chomsky, profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts y una de las figuras más contestatarias frente a las políticas neoliberales de diversas administraciones estadounidenses. 

En una entrevista con Truthdig, en el 2010, Chomsky hizo una predicción que parece estarse cumpliendo: “Si llega alguien carismático y honesto, este país está en problemas, sobre todo debido a la frustración, la desilusión, el enojo justificado y la ausencia de una respuesta coherente (...) Se nos dirá que los hombres blancos son una minoría perseguida. Nos dirán que tenemos que defender el honor de la nación. La fuerza militar será exaltada. La gente será golpeada. Esto podría convertirse en una fuerza abrumadora”.  

Chomsky se interesó desde muy pequeño por dos cosas: el lenguaje y la política. Sus estudios lingüísticos lo llevaron a convertirse en el fundador de toda una rama de esta ciencia, la gramática generativa, la cual cimbró los cimientos de la lingüística tradicional. Pero desde hace varias décadas, su intenso activismo político y social han hecho que sea uno de los intelectuales más contestatarios del siglo XX. En una conversación con Sam Fragoso, de la revista Pacific Standard, Chomsky detalló su opinión sobre lo que espera que ocurra con el ascenso al poder de un hombre cuya demagogia compara con la política de Adolfo Hitler. 

1. Es un estafador 

A la pregunta de Fragoso sobre si un personaje con una personalidad vacía y con una política confusa, como Chomsky ha definido a Trump en repetidas ocasiones, puede llegar a los votantes, el profesor en lingüística del Instituto Tecnológico de Massachusetts respondió que el presidente electo de Estados Unidos es “como un estafador. Fue capaz de decir cosas a un sector de la población que, de alguna manera, articuló sus propias preocupaciones y sentimientos, y lo hizo con bastante eficacia”. 

Chomsky encuentra una contradicción crucial en el carácter de Trump al comparar la retórica de éste cuando le habla a la clase trabajadora con los nombramientos de su gabinete. Cuando habla con la clase trabajadora “él es anti-establishment, él va a enfrentar a Wall Street (…) Él dice que va a traer de vuelta trabajos (...) ¿Cómo va a hacer eso? Al elegir a un secretario de Trabajo (Andrew F. Puzder) que es sumamente anti-laboral”. 

2. Para Trump, todo es culpa de los demás 

Muchas de las personas que votaron por Donald Trump también votaron por Barack Obama en el 2008 y en el 2012. El periodista de Pacific Standard le preguntó a Chomsky el estado al que tendría que llegar Estados Unidos para que las personas se den cuenta de que Trump no está actuando con las mejores intenciones. Para el activista y escritor, el eslogan de Trump “Make America Great Again” le dio a los votantes la misma sensación que ofreció el discurso de Obama durante sus campañas electorales, una sensación de esperanza y cambio, la cual fue disminuyendo conforme avanzaba su administración. 

Pero cuando las personas se den cuenta de que el gobierno de Trump tampoco puede ofrecer esa esperanza y ese cambio, hay varias alternativas que, de acuerdo con Chomsky, no son nada alentadoras. Una de estas alternativas es “una usual acción de las figuras y de las estructuras autoritarias cuando no pueden cumplir sus promesas, buscar un chivo expiatorio: ‘Vamos a culpar a las personas más vulnerables y que están sufriendo. Hagamos que sea culpa suya’”, explica Chomsky. El investigador recuerda que Trump ya ha comenzado con esta práctica, ya que ha culpado a los inmigrantes por los problemas que enfrenta la Unión Americana. 

3. La educación está bajo ataque 

En palabras de Chomsky, el sistema educativo estadounidense, del que ha formado parte desde hace más de 65 años, no motiva la curiosidad de los estudiantes. Por el contrario, las escuelas y universidades han convertido a este sistema en una estructura que fomenta el control del aprendizaje y la falta de curiosidad entre sus miembros, fortaleciendo un sentimiento de pasividad en ellos. Además, de acuerdo con el lingüista, con la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos el sistema educativo estadounidense se encuentra bajo ataque, sobre todo si se considera que el presidente electo ha elegido a una persona que está en contra de la educación pública, la empresaria Betsy DeVos, como su próxima secretaria de Educación. 

4. Hay sólo fragmentos de verdad en el panorama

Las palabras de Trump han conducido a Estados Unidos y a buena parte del mundo a vivir en una era post-factual, es decir, que los hechos y la realidad han dejado de tener importancia; son las palabras y su interpretación la moneda de cambio de una era en la que la opinión vertida en redes sociales es más relevante que los hechos reales. Para Trump, “si yo digo que es falso, entonces es falso”. 

Chomsky compara esta actitud con la propaganda nazi que llegó 10 años después de que Alemania alcanzara la cumbre de la civilización occidental. “El pico de la civilización occidental, en muchos sentidos, fue Alemania en los años 20 en las artes, las ciencias e incluso como un modelo para la democracia. En 10 años, había descendido a las profundidades de la barbarie en una sociedad post-factual”. Para Chomsky, al igual que durante el régimen nazi, flotan en el aire fragmentos de una verdad que confunden más que esclarecen. 

5. Estamos en una situación histórica específica 

Chomsky encuentra varias similitudes entre Trump y otras figuras demagógicas de la historia, como Adolfo Hitler. La diferencia que existe entre la Alemania nazi de Hitler y Estados Unidos con Trump, es que en este caso existen formas efectivas de evitar los peligros que implica que un personaje como él llegue a la Oficina Oval y de aprovechar las oportunidades que se presenten para construir la base de un mejor futuro. El activista pone como ejemplo el plan de infraestructura que Trump ha anunciado que llevará a cabo durante su mandato. Según Chomsky, el plan de infraestructura de Trump implica que las empresas les quitarán dinero a los contribuyentes para construir la infraestructura que ellos creen es la necesaria. Sin embargo, para Chomsky esto no es más que un acto de corrupción. 

“Una alternativa sería un programa de infraestructura que desarrolle cosas que realmente necesitamos, como un tren de alta velocidad, por ejemplo, o sistemas de escuelas públicas con salarios docentes dignos y con respeto por los maestros (...) Esto requeriría la inversión del gobierno, lo que significa el compromiso popular de utilizar los fondos para el beneficio del público en general”, refiere. 

6. Debemos defender los derechos fundamentales 

Las últimas preguntas de Fragoso a Chomsky tienen un matiz más personal, más cercano. La voz del escritor y activista social es una de las más escuchadas y reconocidas en el ámbito de las prácticas políticas estadounidenses. Pero para el investigador, perder su voz, es decir, ser censurado, no es un problema relevante. “Ha habido tiempos mucho peores, y hay muchas oportunidades y mucha protección para la libertad de expresión y asociación, si defendemos estos derechos enérgicamente, lo mismo que las oportunidades que tenemos”. 

De acuerdo con Chomsky, sus opiniones no son complejas y en realidad no importa quién las diga, sino que sean dichas, para que sean escuchadas. Uno de los intelectuales más importantes del último siglo concluyó la entrevista apelando a la responsabilidad que tienen todos los estadounidenses para cumplir objetivos comunes. “Todos tenemos cosas que podemos hacer. Tenemos oportunidades, debemos perseguirlas en la mayor medida posible”. 

(Fuente: EE)

Fragmento del documental Requiem para el sueño americano. La concentración de poder y la construcción del sistema político desde el financiamiento de la política que produce legislaciones favorables hasta el resguardo último de aplicación realizado por un poder judicial contramayoritario. Los griegos tenían una alerta para los gobiernos democráticos: cuidaos del gobierno, de los jueces o de los brujos.

“Democracia o corporaciones” no es un eslogan, sino un dilema que enfrentan las llamadas democracias del mundo, que muestran un rostro político diseñado por el rostro económico.
Chomsky indaga desde los albores del sistema y el dilema de “minorías que debían ser especialmente protegidas” poniendo frenos y cristalizando instituciones para limitar la voluntad de las mayorías; y como los padres fundadores norteamericanos desconfiaban de cualquier “apelación a la ciudadanía, dada la tendencia de la misma a dejarse guiar por sus pasiones”. 

Por eso, y como último resguardo para preservar riquezas y acreencias diseñaron sistemas donde los jueces tienen la facultad de contradecir al Poder Legislativo con sus fallos y se preocuparon por estructurar el poder judicial de modo que las decisiones de sus miembros fueran “completamente independientes de las decisiones a las que pudiesen llegarse a través del debate público”.

2007, ningún momento mejor

2007, ningún momento mejor

 

viernes, 06 de enero de 2017
8:15:23 p.m.

Por Mercedes Rodríguez García 

En Santa Clara, el 6 de enero de 1959, Fidel conversa con la multitud. Consecuente y visionario centra su discurso en la unidad del pueblo y en la capacidad de los jóvenes para hacer «grande y feliz nuestro destino».  

Dejamos atrás un año duro y llegamos al año del aniversario 59 del triunfo de la Revolución.

Como ningún otro, 2017 reclamará de la unidad de todos los cubanos y de la guía espiritual de su eterno Comandante rebelde, quien siempre vio en el pueblo la inteligencia más brillante, el sentimiento más puro, y en los jóvenes, el desinterés y la moral extraordinarios para hacer «grande y feliz nuestro destino», como expresara a los santaclareños el 6 de enero de 1959.

Evocar aquellas horas junto a Fidel nos devolverá al hombre íntegro y cabal que, tras agotadoras jornadas desde el oriente cubano, sin el propósito deliberado de «hacer una marcha triunfal ni mucho menos», se detenía en una y otra localidad para «atender el deseo del pueblo de hablar con nosotros y de saludar a los combatientes del Moncada».

 

A Santa Clara llegaba no para pronunciar un discurso glorioso, porque «la gloria de los revolucionarios, de todos los que han combatido, pertenece al pueblo y pertenece a la historia.  ¡Los muertos que han caído, cualquiera que haya sido su brazalete, pertenecen a la patria y pertenecen a la historia, no pertenecen a nadie!  ¡Los sacrificios que se han hecho pertenecen a la patria y pertenecen a la historia!»  

Más que una alocución, Fidel conversa con la multitud. Fue su cualidad. «[…] Desde que el pueblo manda hay que introducir un nuevo estilo:  ya no venimos nosotros a hablarle al pueblo, sino venimos a que el pueblo nos hable a nosotros…».

Y al pueblo pidió estar muy alerta, «[…] no puede creer que en un día vayamos a resolver todos los problemas, que ustedes y nosotros vayamos a resolver los problemas de Cuba. Les voy a decir más: vamos a equivocarnos más de una vez, porque nosotros no tenemos que ser infalibles; empieza el pueblo a gobernar y puede equivocarse».

Por eso estaba allí, junto al «mejor guerrero» —su pueblo— para reclamar, por encima de intereses y vanidades personales la «unión sincera» de todos los elementos revolucionarios. «Quien actúe mal pierde a sus seguidores, quien actúe mal no le seguirá nadie […] Eso es lo que pienso hoy, pensaré mañana y pensaré siempre; la verdad que estoy dispuesto a decir aquí y en todas partes, discutir aquí y donde sea necesario discutirla, delante del pueblo, que es el que manda», dijo.

–¡Fidel! ¡Fidel! ¡Fidel!…, exclamaban una y otra vez los santaclareños. Los había de todas las edades, de todas las clases y estratos sociales, de todos los barrios de la ciudad, incluso niños en los brazos o de la mano de sus padres, tíos, abuelos… Fidel lo sabe.

«¿Cómo será la juventud que va a venir después de la Revolución, la que vamos a educar con el buen ejemplo?», se preguntó en un momento de su discurso, luego de evocar la conformación del Ejército Rebelde, en su mayoría jóvenes campesinos de la Sierra Maestra, y «estudiantes que abandonaron los libros y vinieron a manejar un fusil que nunca habían usado antes, estos combatientes gallardos de nuestra juventud», a lo que había que «sacarles la calidad humana extraordinaria que tienen, de la inteligencia brillante que poseen, del sentimiento puro que alberga cada uno de ellos en sus corazones».

A la pregunta formulada, no dio una repuesta determinada. Sin embargo, expresó su seguridad en que esa generación daría «formidables gobernantes como ha dado formidables guerreros». Cuba necesitaba de ellos, como también de los estudiantes, «verdaderos graduados y hombres capacitados, porque esta es la hora en que se podrá poner al servicio del país toda la capacidad de nuestro pueblo». 

Fueron entonces jóvenes los gobernadores, los ministros, los administradores, los policías, los milicianos, los alfabetizadores, y en poco más de una década lo serían médicos, ingenieros, maestros, deportistas, veterinarios, artistas e instructores de arte… 

Así de consecuente y visionario fue Fidel durante su larga y fructífera existencia. Siempre que tuvo una dificultad, un problema, una queja acudió al pueblo, agotaba hasta la repetición los razonamientos, los argumentos, la persuasión, la diplomacia. «Si el que manda es el pueblo, y si el pueblo está dispuesto a actuar, como actuará siempre, con honradez y con justicia, el pueblo será quien diga la última palabra sobre todos nuestros problemas», expresó entonces.  

A los santaclareños — «los problemas de una provincia son los problemas de toda la isla», había dicho— pidió no dejarse confundir, no dejarse engañar «[…] Porque vendrán los demagogos, vendrán los oportunistas y vendrán los descarados a querer confundir al pueblo.  ¿Quieren unir al pueblo?  Lo que tratarán es de dividirlo, lo que tratarán es de engañar […] Por fortuna el pueblo tiene un gran sentido crítico y un poder de adivinar quién es demagogo y quién no lo es».  

Dejamos atrás un 2016 duro. No tanto como aquellos convulsos y desafiantes primeros años de la Revolución, en un país sin edades y sin sexo, en que el que todo estaba por hacer y nacer, y nada había más sagrado «que velar por el destino de la República y por el interés de nuestra patria», como refirió Fidel aquella inolvidable tarde del Día de Reyes, hace ahora 58 años.

Tarde en que también recordó a José Antonio Echeverría, caído en combate durante las acciones del 13 de marzo de 1957. Muchacho «todo espíritu santo, todo amabilidad», y cuya muerte sentía  profundamente «porque aquí hacía mucha falta en esta hora y porque aquí estaría abrazado conmigo». Y en su memoria aunaba el desinterés y la moral extraordinarios de la juventud revolucionaria que «se unirá toda como está unido el pueblo, que es lo que hará grande y feliz nuestro destino».


Entonces no mencionó las palabras imperialistas, ni yanquis, ni Estados Unidos. (¡Pronto el águila imperial sacaría sus garras!). En muy poco tiempo no escaparían de sus extensos —por explicativos— discursos.  Pedía «trabajar para hoy y para mañana, para esta generación y para las generaciones venideras», en aras de «sentar sobre bases firmes el futuro grandioso de la patria». Ese pueblo de  Cuba que «con su gesto heroico, le ha dado un ejemplo al mundo entero!».

Ya sobre esos cimientos sólidos, en otro momento no menos histórico y delicado, en medio de profundas transformaciones nacionales y un contexto internacional incierto, la Cuba de 2017 en adelante ha de empinarse por sobre lo conquistado, en busca de prosperidad económica y mayor bienestar social.

No. No puede —aunque se quiera o lo quieran— olvidarse un hombre cuyos destinos lo ataron para siempre a un pueblo en el que depositó la misma confianza, el mismo pensamiento y la misma fe que lo llevaron a derrotar a uno de los ejércitos más poderosos y una tiranía de las más sangrientas de América Latina.

En Santa Clara lo tendremos siempre. 

Y desde allí, donde pasó su última noche junto al Che, le evocaremos y hablaremos. Para como él mismo dijo, o mejor, parafraseándole, pueda sentirse orgulloso de este pueblo unido, que como el de toda Cuba, deberá mantener la fe y la esperanza que siempre le inculcó.  

Dejamos atrás un año duro. Lleno de esperanzas y expectativas. 2017 recién comienza. Ningún momento mejor para la reflexión, para reorganizarnos, exigirnos, disciplinarnos, respetarnos los unos a los otros, recobrar la laboriosidad, el amor al trabajo, la confianza en sí mismos, la certidumbre de que sí podemos…Y  lo que venga será. Y será junto a Fidel.

 

Maestros, que la ciencia sea también el arte de la vida

Maestros, que la ciencia sea también el arte de la vida


jueves, 22 de diciembre de 2016
8:47:27 p.m.
 

Por Mercedes Rodríguez García 

No existe verdad más grande. Después de la familia, los maestros constituyen la figura más importante en la vida de cualquier ser humano. Y así ha de reconocerlo la sociedad para que sus hijos crezcan virtuosos y educados y la Patria no corra el riesgo de de ser sometida por la peor de las miserias, la miseria espiritual.

Porque el docente es la reserva moral del pueblo, porque es la garantía de la confirmación del ser nacional. No hay destino digno sin cultura nacional, no hay cultura nacional sin valores, no hay valores si no hay docentes capaces de vivirlos para poder enseñarlos.

Y enseñar ¿es un arte o una ciencia? Disyuntiva difícil de responder categóricamente. Existe la Ciencia de la Educación, ellos han de dominarla, pero no sin los conocimientos que les da la vida, magna de haberes y saberes.

La ciencia difiere del arte. Se rige por leyes, las cuales establecen que a las mismas causas corresponden los mismos efectos. El arte, en cambio, no tiene reglas fijas ni leyes. El arte se rige por principios. Principios que se enuncian de igual manera, pero que se aplican de infinitos modos y formas.

Si alguna vez me preguntaran a quienes debo parte de lo que soy, sin duda respondería, a mis maestros.

De niña, tutelaron mi pulso —su mano sobre mi mano— para que salieran las primeras letras, pero también, bordados, dibujos y notas musicales. Ellos me inculcaron fe y espíritu solidario, laboriosidad, capacidad de sacrificio, constancia y voluntad, a decir la verdad y hacer el bien.

Como adolescente me sentí dichosa. No tuve profesores «rígidos». El flexible diseño de sus clases, me permitieron sacar más enseñanzas que risas de mis chistes.

De joven, en la Universidad, aprendí de ellos la gran ocasión que brinda la diversidad.  Sentía las clases como una invitación a investigar, a aprender, a construir yo misma el aprendizaje, y no sólo a seguir lo que hacían o decían.

Por eso, cuando me tocó el aula como misión,  nunca adopté un principio equis como cierto. Me sentía artista transformadora de criterios. ¡Había aprendido en la vida que las mismas causas, en la enseñanza, no producen los mismos efectos!

bien lo sé. A veces escoger lo que seremos se nos hace un poco espinoso. Pero cuando nos asiste una vocación definida los primeros pasos del camino ya están recorridos. Lo que resta, depende mucho del esfuerzo de cada uno.

Yo tuve la suerte de contar con auténticos maestros y profesores guías. Y aunque muchos de ellos ya no existen físicamente, continúan entre mis paradigmas. Otros viven y  se resisten a abandonar el magisterio. Recorren lento las aceras de las calles que los llevan a la escuela, los pasillos que los conducen al aula. Mas, continúan alegres, soñadores y lúcidos.

Y  andan por ahí —como simiente— los de mis hijos, que a lo mejor darán clases a mis nietos. Y han de vivir por largos años los más jóvenes, los que ahora se forman, y en cuyas manos recae de inmediato el futuro de las generaciones posteriores.

¡No existe mayor dicha que sentir a un alumno llamarnos «profe»! Incluso, ya convertido en profesional. Y… ¡cuánto más como colegas! En ese preciso instante sentirás el orgullo de haber sido el maestro de ayer, el de hoy, el del mañana: el maestro de siempre.

En este Día del Educador los invito a replantear la praxis y a convertir las aulas en espacios de interacción donde el aprender y el enseñar transcurran con ciencia pedagógica  y con el arte de la vida.

Ambas finalidades son complementarias e indisociables si lo que se quiere es capacitar a los sujetos para que construyan y fortalezcan su capacidad de decisión frente a las necesidades que plantea la Patria.

Lea también:  Atento a las señales de su tiempo

Derechos Humanos en Cuba, base de la sociedad


7:04:25 a.m.

Un análisis desde EE.UU. Declaración de la Red Nacional de Solidaridad con Cuba en EE.UU. (NNOC)*

El mundo entero reaccionó ante la muerte del líder histórico de Cuba Fidel Castro. En la  mayoría de nosotros hubo tristeza y un gran respeto por una vida bien vivida. El proceso revolucionario que él inició creó mejoras cuantificables en las vidas de ciudadanos de todos los continentes.

Pero hubo también otro tipo de reacción. El recientemente electo Presidente de EE.UU. Donald Trump declaró que quería un "mejor trato" con Cuba, exigiendo que la isla libere a los presos políticos, los cuales realmente no existen, y lanzó palabras difamatorias tales como "dictador" y "tirano". En poco más de un mes, el Presidente electo dirigirá un país donde la policía mata a Negros y Latinos —hombres, mujeres, niños, trans— con total impunidad.  Sin embargo Trump  fue citado recientemente en el Washington Post diciendo que el legado de Fidel era la negación de los derechos humanos.

 

Ante otro aniversario del Día Internacional de los Derechos Humanos, la Red Nacional de Solidaridad con Cuba en EE.UU. (NNOC) no puede dejar sin respuesta estas calumnias. Sin entrar en detalle sobre los 30 artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos adoptada en la Organización de Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, la primera frase del preámbulo dice que el reconocimiento de "la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana es el fundamento de la libertad, la justicia y la paz en el mundo."

A medida que se aproxima el invierno en el Hemisferio Norte, más de 500.000 personas dormirán en las calles o bajo puentes en Estados Unidos; familias enteras con sus niños vivirán en automóvilesNo en Cuba donde un mural lo ejemplifica: "300 millones de niños esta noche van a dormir en la calle, ninguno de ellos es cubano". En 2016, el promedio de la deuda de un graduado universitario en EE.UU. es de $37.172. No en Cuba.

Según una encuesta de la Fundación de la Familia Kaiser en el 2016, el promedio de la prima del seguro médico para una familia estadounidense es de $18.412 al año.  Este año  el 83% de los trabajadores tiene deducibles en sus seguros médicos, la cantidad que se paga para recibir atención médica antes de que el seguro lo cubra, de un promedio de $1.478. Por primera vez desde 1999, más de la mitad de los trabajadores deben pagar más de $1000 en gastos médicos antes de que comience la cobertura del seguroNo en Cuba.

Según el Departamento de Educación, en un estudio del Instituto Nacional de Alfabetización en abril de 2016, el 14% o 32 millones de adultos en EE.UU. no saben leer. No en Cuba.

Trump abiertamente aboga por simulacros de ahogamiento y otras formas de tortura. De las más de 800 instalaciones militares de Estados Unidos en el mundo cientos de personas han sido ilegalmente enviadas a sitios, sabiendo con antelación que serán torturadas. Desde 2002, existe la tortura en Cuba, pero solo en la prisión estadounidense de Guantánamo, que se encuentra en el territorio ilegalmente ocupado por la base militar de EEUU.


Afirmamos que la Revolución Cubana es hoy un excelente ejemplo de la aplicación de la Declaración Universal de Derechos Humanos.  Cuba es una pequeña isla, con una historia de siglos de colonialismo y esclavitud, y a pesar de soportar hasta estos días un cruel bloqueo económico, financiero y comercial por mas de 56 años —diseñado para imponer hambre y privaciones al pueblo cubano, la isla continua siendo un brillante ejemplo de humanidad para el mundo.  Todos los recursos de Cuba se utilizan para desarrollar a cada individuo cubano a su máximo potencial. El derecho universal a la salud y a la educación gratuita hasta el nivel universitario, el derecho al empleo, a la vivienda— a la dignidad no sólo es garantizada sino implementado.

Este año se perdieron más de $ 4 mil millones en la campaña presidencial en Estados Unidos. Imaginemos por un instante cuantas personas en EE.UU. podrían haberse beneficiado con esa cifra en término de mejoras sociales. Mientras tanto, el pueblo cubano disfruta de elecciones libres y justas, libre de influencia financiera. Todos los cubanos se registran para votar cuando cumplen 16 años. Cada voto es contado por los ojos honestos y atentos de los niños cubanos. Además de la representación, el pueblo cubano es consultado directamente sobre la dirección de la sociedad a través de la comunidad, sindicatos, organizaciones de mujeres, de agricultores, de jóvenes, y otras organizaciones de masa. Sus opiniones son escuchadas. Individuos transgénico han sido elegidos para representar sus localidades.

 

Así es que cuando escuchamos hablar sobre los Derechos Humanos este sábado 10 de diciembre, recordemos los derechos humanos fundamentales en Cuba donde la Revolución de 1959 convirtió cuarteles militares en escuelas. Una de ellas es la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) donde jóvenes de comunidades marginadas de todas partes del mundo, incluyendo algunos de los Estados Unidos, aprenden a ser médicos sin costo alguno y regresan a sus comunidades para servir a su gente. Sí, estos son los verdaderos derechos humanos. 

* Alicia Jrapko, Banbose Shango, Cheryl LaBash, Greg Klave, Nalda Vigezzi, Co-Directores de la Red Nacional de Solidaridad con Cuba en EEUU (NNOC)

En internet, la verdad no es como la pintan

En internet, la verdad no es como la pintan


5:04:38 a.m.

Por Farhad Manjoo
(Publicado en The New York Times, 10/11/2016)

Donald Trump ganó la presidencia. Nadie sabe qué ocurrirá ahora. ¿Los
estadounidenses, en general, reconocerán la legitimidad del nuevo presidente? ¿Seremos capaces de limpiar la pila de mentiras, engaños y demás suciedad que se ha acumulado en esta elección hipercargada y sin hechos?
 

Hay una ausencia de claridad, porque internet distorsiona qué tanto nos apegamos a la verdad. Las encuestas muestran que muchos de nosotros estamos metidos en cámaras de información con eco. En una encuesta reciente del Pew Research Center, el 81 por ciento de los participantes contestó que los partidistas no solo difieren en lo que respecta a las políticas, sino también en lo que respecta a los “hechos básicos”.

Durante años, los tecnólogos y otros utópicos han argumentado que las noticias en línea serían una bendición para la democracia, lo cual no ha sucedido.

Hace más de una década, como joven reportero que cubría la intersección entre la tecnología y la política, observé lo opuesto. Internet estaba plagado de personas que habían descubierto la verdad del 9/11, y partidarios que creían, contra toda evidencia, que George W. Bush le había robado la elección a John Kerry en 2004, o que Barack Obama era un musulmán nacido en el extranjero (Obama nació en Hawái y es cristiano practicante).

No hay duda de que, desde siempre, las teorías de conspiración son bienvenidas en Estados Unidos. Sin embargo, los engaños en línea y las teorías alternativas parecen ser más virales que sus predecesores fuera de internet. Además, tienen mayor número y son más persistentes. Durante la campaña presidencial de Obama en 2008, cada intento de desacreditar el rumor de su lugar de nacimiento parecía aumentar su predominio en línea.

En un libro que publiqué en 2008 argumenté que internet marcaría el inicio de la era “posterior a los hechos”. Ocho años más tarde, cuando el candidato electo mintió durante la campaña sobre el lugar de nacimiento del presidente Obama, hay más razones para perder las esperanzas de conocer la verdad en la era cibernética.

¿Por qué? Si estudiamos las dinámicas de cómo se mueve la información en línea actualmente, casi todo conspira contra la verdad.

No somos racionales

La raíz del problema de las noticias en línea es algo que en un principio suena genial: tenemos más medios de dónde elegir.

 

En los últimos 20 años, internet ha rebasado al periódico matutino y al noticiero nocturno con una variada selección de fuentes de información, que incluye revistas electrónicas bien fundadas, verificadores de información que sacan los trapitos al sol y los tres conocidos de tu club social cuyo grupo de Facebook alega tener pruebas de que Hillary Clinton y Donald Trump son en realidad la misma persona.

Se supone que una mayor variedad de fuentes de noticias debe ser el baluarte de una era racional: “el mercado de las ideas”, como le llaman sus adeptos.

Sin embargo, esto no funciona así. Los psicólogos y otros científicos sociales han demostrado reiteradamente que cuando la gente tiene ante sí distintas opciones informativas, rara vez actúa como autómata racional de mentalidad cívica. En cambio, nos vemos movidos por preconcepciones y sesgos, y por lo general hacemos lo que nos parece más fácil: llenarnos de información afín a nuestras ideas y evitar información opuesta.

Esta dinámica se vuelve en especial problemática en un paisaje noticioso en el que las opciones son casi infinitas. Ya sea que naveguemos por una aplicación para dispositivos móviles de Facebook, Google o The New York Times, tenemos la decisión final: si vemos algo que no nos gusta, con un clic podemos cambiar a algo más agradable. De tal modo que compartimos todo lo que nos parece acorde al pensamiento compartido en nuestras redes sociales, y es así como creamos, en internet, círculos cerrados en los que nos damos palmadas al hombro mutuamente.

Por lo menos así es la teoría. La investigación empírica en las así llamadas cámaras de eco es mixta. Los científicos de datos de Facebook han llevado a cabo grandes estudios sobre la idea y les ha parecido insuficiente. La empresa de redes sociales dice que si estás expuesto a más personas, Facebook añade diversidad a tu régimen noticioso.

Otros disienten. Un estudio publicado el año pasado por investigadores de la Escuela IMT de Estudios Avanzados Lucca, en Italia, descubrió que las redes cibernéticas homogéneas ayudan a que las teorías conspirativas continúen y crezcan en línea.

“Esto crea un ecosistema en el cual el valor real de la información no importa”, explica Walter Quattrociocchi, uno de los autores del estudio. “Todo lo que importa es si la información encaja en tu narrativa”.

Las evidencias carecen de fuerza

La tecnología digital nos ha bendecido con mejores formas de capturar y diseminar noticias. Hay cámaras y grabadoras de audio en todas partes; apenas algo sucede, automáticamente aparece evidencia de primera mano en línea.

Uno pensaría que esta documentación de primera mano conduciría a un mejor consenso cultural en cuanto a la “verdad”. De hecho, ha ocurrido lo opuesto.

 

Consideremos la diferencia en los ejemplos del asesinato de John F. Kennedy y el 11 de septiembre. Aunque es probable que hayamos visto el único video que hay de la escena en la Plaza Dealey en 1963 cuando el presidente Kennedy recibió un disparo, cientos de cámaras de televisión y de aficionados grabaron lo que sucedió el 9/11. Sin embargo, ninguno de estos temas está zanjado para los estadounidenses; en una encuesta reciente, casi el mismo número de personas opinó que el gobierno estaba ocultando la verdad del ataque a las Torres Gemelas así como del asesinato de Kennedy.

Las pruebas documentales parecen haber perdido valor. Si las conspiraciones sobre Kennedy se basaran en la ausencia de evidencias documentales, las teorías del 9/11 se beneficiarían de un exceso de pruebas. La cantidad de imágenes del 9/11 que inundaron internet fue tal, a menudo sin mucho contexto de lo que estaba ocurriendo, que los teóricos de la conspiración tenían mucho de dónde elegir para sustentar la narrativa de su preferencia. Además está el fantasma de Photoshop al acecho: ahora, debido a que cualquier imagen digital se puede manipular, la gente puede desechar sin ningún reparo cualquier prueba documental inconveniente diciendo que fue alterada.

Con esto llegamos al meollo del asunto: todos tendemos a filtrar evidencia documental pasándola por nuestros propios sesgos. Los investigadores han demostrado que dos personas con puntos de vista opuestos pueden ver la misma imagen, video o documento, y sacar conclusiones asombrosamente opuestas.

Esta dinámica se ha visto en repetidas ocasiones a lo largo de este año.

Algunas personas ven las revelaciones de WikiLeaks de la campaña de Clinton y piensan que son una prueba irrefutable, en tanto que otras dicen que no es para tanto y que, además, se han manipulado, fueron robadas o que están fuera de contexto. Las encuestas muestran que los seguidores de Trump consideraron que la cinta de Access Hollywood en la que Trump dice sin ningún tapujo que toca inadecuadamente a las mujeres era “una charla entre hombres”; los que no apoyan a Trump creen que es nefasta.

Las mentiras como institución

Una de las ventajas aparentes de las noticias en línea es su continua corroboración de hechos. Ahora cuando alguien dice una falsedad, los periodistas pueden demostrar que miente y si los sitios que verifican hechos hacen bien su trabajo, es probable que aparezcan en búsquedas en línea y redes sociales, lo que dota de referencias a aquellos que quieren corregir.

Sin embargo, esa no ha sido la norma. Decenas de canales de noticias verificaron los hechos que mencionaban los candidatos todos los días, la mayoría de las veces en línea; no obstante, sus esfuerzos han probado ser bastante ineficaces para contrarrestar la marea de falsedades.

 

Es por ello que mentir también se ha institucionalizado. Ahora hay sitios web cuya única misión es publicar noticias en línea totalmente falsas e indignantes (al igual que las noticias reales, las noticias falsas se han convertido en un negocio). Las páginas de seguidores de Facebook también han puesto manos a la obra; un reciente análisis de BuzzFeed de las principales páginas políticas de Facebook demostró que los sitios de derecha publicaron información falsa o engañosa 38 por ciento del tiempo, mientras que los de izquierda lo hicieron el 20 por ciento del tiempo.

“Antes era tu tía abuela, que no entendía bien internet, la que publicaba engaños; ahora la información que circula en línea se ve reforzada por campañas políticas, candidatos políticos o grupos amorfos de tuiteros que comentan sobre las campañas”, explicó Caitlin Dewey, reportera de The Washington Post, quien alguna vez escribió una columna que se llamaba “What Was Fake on the Internet This Week” (“Qué fue falso en Internet esta semana”).

Dewey comenzó a escribir su columna en 2014, pero para finales del año pasado, decidió colgar su traje de verificadora de datos porque dudaba que convenciera a alguien.

“El desprestigio solo reforzaba de varias maneras el sentido de aislamiento o indignación que tenía la gente en torno al tema y al final se acaba haciendo más mal que bien”, comentó.

Otros verificadores de datos son más optimistas y reconocen los límites de exponerse a los engaños en línea, pero están a favor del esfuerzo.

“Siempre hay más por hacer”, manifestó Brooke Binkowski, directora editorial de Snopes.com, una de las páginas que corroboran rumores de mayor antigüedad en internet. “Siempre hay más. Es como el mito de Sísifo: todos estamos empujando esa piedra colina arriba, solo para verla rodar hacia abajo de nuevo”.

Sí, aunque sospecho que esa piedra nos va a aplastar a todos pronto.

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La era del inesperado Donald Trump

La era del inesperado Donald Trump

 

12:10:21 p.m. 

Por Mercedes Rodríguez García 

Un pesimista ve la dificultad en cada oportunidad; un optimista ve la oportunidad en cada dificultad.
Winston S. Churchill
 

Después del martes 8 de noviembre de 2016 los Estados Unidos de Norteamérica asoman ante el mundo con el rostro deformado por los vapores sulfurosos de una campaña que dejó aturdido al mismísimo Satanás con sus mil calderas infernales. Al final ganó el candidato republicano, gracias a los votos de un electorado desencantado con la política tradicional de Washington y sus decisiones en beneficio de una minoría. 

Los analistas coinciden. Luego del Brexit en Reino Unido, que alteró los planes de mayor cooperación entre la OTAN y la Unión Europea (UE); tras el referéndum en Colombia, que dijo NO al acuerdo de paz con las FARC, y el colosal error de los sondeos y otros instrumentos de medición de la opinión pública, comienza otra partida. «Los naipes de la geopolítica se van a remover de nuevo». 

Según Ignacio Ramonet, nos adentramos «en una era nueva cuyo rasgo determinante es lo ‘desconocido’. Ahora todo puede ocurrir», resume con exactitud el catedrático y periodista español, autor de un amplio artículo publicado en Granma donde expone —y así lo titula— «Las 7 propuestas de Donald Trump que explican su victoria». 

En la peculiar contienda que enfrentó a la demócrata Hillary Clinton y al republicano Donald Trump no faltaron ingredientes «exóticos», (¿falsos?) como la amenaza de un fenómeno interestelar —podría ocurrir el propio martes 8—,  y que hizo emitir a Barack Obama con anterioridad «una inesperada disposición ejecutiva» instruyendo a varias secretarías y agencias del Gobierno a establecer «un plan en 120 días para antes, durante y después de un evento climático espacial», cuyo impacto podría provocar— no el Apocalipsis— pero sí tormentas geomagnéticas que afectarían las redes eléctricas y los satélites de comunicación. 

De la disposición apenas comentaron los medios de prensa en internet, tampoco los tradicionales. Era tan conspicuo y perentorio para la humanidad el torbellino Trump-Hillary, que de un polo a otro las páginas y los periódicos digitales, la radio y la televisión no hacían otra cosa que referirse a las tantas aristas de una de las campañas más arduas y vehementes —si no insultantes— en la historia política de EE.UU., con Trump tildando a su rival de «bandida» y la Clinton catalogando al magnate de «misógino». Hillary fue más medida y cautelosa en asunto de palabras. Pero lo que salía de la boca del candidato conservador de 70 años hizo pensar a muchos que se trataba del Anticristo o de uno de aquellos chicos clonados por el médico nazi Josef Mengele, sacados los dos de sendas novelas (Rosemary’s Baby-1967 y The Boys from Brazil-1976) del escritor norteamericano Ira Levin, y llevadas luego al celuloide por Franklin J. Schaffner y Roman Polanski, respectivamente. 

Pero Donald Trump no es ni lo uno ni lo otro, si bien se merece un Óscar al mejor actor en ese reality show insuperable que son las elecciones estadounidenses, en su largo camino hacia la Casa Blanca —puede ser de todo, menos simple—, y donde postularse a la presidencia requiere años de planificación activa, recaudación de fondos y cálculos precisos, así como de estrategias comunicacionales muy bien trazadas por equipos de profesionales altamente competitivos. Pues en esa dirección el magnate Trump fulgura en el centro del reparto comicial que él mismo calificó «más grande que el Brexit» y en el que muy pocos expertos predijeron que tendría tanto éxito. 

Nada lo detuvo, nada lo intimidó 

Trump no será un predestinado, pero ha hecho honor a su apellido, un sustantivo que en inglés significa victoria, triunfo, ganador (victory, triumph, win). Se «apropió» de las redes sociales, arremetió en Twitter contra todo el que estimó, atacó a la prensa de proteger a su rival, acusándola por silenciar los escándalos y «delitos» de la Clinton, amparada por un sistema «roto» y «corrupto»; aseguró que los sondeos electorales estaban amañados y las encuestas, arregladas. Es «vergonzoso», reiteraba y embestía sin pruritos ni misericordia el multimillonario neoyorkino, cuyo discurso acompañaba con poses y gestos caricaturescos, y con frases muy efectivas para descalificar la formación política rival y a los medios de comunicación en general, y por supuesto, hacerse aplaudir hasta el delirio por una audiencia eufórica y renovada. 

¿Un escándalo sexual más?, Trump suelta una carcajada. A la luz de la historia presidencial ello no constituía un obstáculo para ocupar el Despacho Oval, con un cine privado y oficinas para la Primera Dama de los Estados Unidos. La historia presidencial de la «pujante y vigorosa nación» —desde los Padres Fundadores a Bill Clinton— está plagada de escándalos sexuales. Theodore White, el periodista electoral más célebre de la segunda mitad del siglo XX, aseguraba en unas memorias escritas en 1978 que todos los candidatos presidenciales que había cubierto eran mujeriegos. HarryTruman, George Romney y Jimmy Carter eran las únicas excepciones que citaba. 

Y qué decir de la interminable lista de infidelidades de John Fitzgerald Kennedy, uno de los presidentes más populares de la historia de EE. UU. La actriz Marilyn Monroe, la periodista IngaArvad, la stripperBlaze Starr o la amante de mafiosos Judith Exner Campbell se inscriben entre sus romances. 

¡Nada!, asunto de hombres. Pero que en el caso de Bill Clinton supo aprovechar muy bien Trump dado el extenso historial de infidelidades y escándalos sexuales con la becaria Mónica Lewinsky, una espada que todavía pende sobre la cabeza del expresidente, y que suponía una amenaza para las aspiraciones presidenciales de su mujer, Hillary.

¡Nada! Lo deTrump y la palabrota que soltó al enterarse de un vídeo «furtivo» colocado en internet es una tontería, puro asunto de lenguaje, exactamente el tipo de lenguaje que da pie «para que hombres y chicos sientan que está bien abusar de las mujeres». Pero él, uno de los cinco hijos de Fred Trump y MaryAnne MacLeod, nunca se sintió culpable en un país donde —según encuestas— una de cada cinco mujeres resulta víctima de violación o intento de violación, y donde un increíble 83 % de las chicas sufre de acoso sexual en la escuela.

Todas esas y otras «tonterías» podían estar escapándosele de las manos, lo que terminaría por sepultar las posibilidades del candidato republicano de conseguir los votos electorales necesarios para llegar a la silla imperial, rodar en el Cadillac One (The Best), y volar en el E VC-25A (Air Force One).
Pero no. Contra todos los pronósticos, Donald J. Trump es el 45.º presidente de Estados Unidos. Este «ignorante,peligroso y miserable payaso a tiempo parcial y sociópata a tiempo completo» —como lo catalogó el cineasta norteamericano Michael Moore— logró, con astucia política, aplastar a sus rivales. Pocos lo avizoraron tan claro como Moore, quien lo aseguró en un post publicado en el periódico electrónico The Huffington Post, el 29 de julio de 2016 (En español por Cubadebate). El artista, simpatizante con las políticas de izquierda, lamentó entonces ser el portador de las malas noticias y deseó que su predicción estuviera errada. «Presidente Trump. Vamos, vayan practicando, porque será así como nos tendremos que dirigir a éldurante los próximos cuatro años» escribió Moore.

El futuro de la humanidad asusta

Porque, luego de todas las mentiras e insensateces escuchadas y leídas durante los últimos meses de la campaña por la presidencia del país más poderoso e influyente del mundo, no queda más remedio que dudar de la capacidad de raciocinio de su población y también de la integridad de sus políticos.

Yo no sé si en esta cruzada se dijeron más disparates e invenciones que en las precedentes. Es difícil evaluarlo, mucho más, predecir lo que sucederá con un clown (payaso) tan engreído e indiferente a la verdad en el poder, alguien que ha demostrado no tener escrúpulos.

¿Y si hubiera ganado Hillary, tan impopular que el 70 % de los votantes expresó a una encuestadora no transmitirle confianza ni honestidad? ¿Volver a la era de Clinton/Bush? Retomando lo escrito por Michael Moore: «Eso sería como tener que pagar de repente por escuchar música, o volver a usar MySpace o llevar un teléfono móvil como una maleta de grande».

Ni el discurso de Donald Trump ni el de Hillary Clinton me satisfacen, pero el de Trump, al menos, me «sonó» más convincente; el de Hillary, repelente. Ninguno de los dos habló de los asuntos realmente importantes para su nación ni el mundo, ni sobre cómo enfrentarían los grandes problemas del presente y el futuro.

Como han asegurado los especialistas, Trump es un hombre de negocios que gana y pierde mucho dinero, una persona que llega a presidente sin ningún tipo de pasado ni de experiencia políticos. Trump ha dicho que bajará los impuestos a los más ricos y a las grandes corporaciones, que va a aumentar el presupuesto militar y va a hundir el sistema público, y eso es harto peligroso.

Trump no va a dejar de ser lo que es. Al margen de cualquier control democrático, mantendrá una posición de dominio mundial, y eso entraña riesgos para el planeta, asunto que deja entrever Fidel en su artículo El destino incierto de la especie humana,  y en que alude al primer debate público entre los dos candidatos: «En la primera ocasión, hace dos semanas, se produjo uno que causó conmoción. El señor Trump que se suponía un capacitado experto quedó descalificado tanto él como Barack en su política», escribió.

Lo de la conmoción, de seguro por algunas de estas frases:

Trump: «No me sorprende que hayas estado luchando contra el Estado Islámico durante toda tu vida adulta».
Hillary: «Un hombre que puede ser provocado con un tweet no debería tener sus dedos en ningún lugar cercano a los códigos nucleares».

Refranes pro mode

Tengo mucha confianza en los refranes. Y hay uno muy cubano que especifica: «Una cosa piensa el borracho y otra, el bodeguero», aunque otro asevera que «La lengua es el azote del cuerpo».

A partir del 20 de enero de 2017, cuando asuma constitucionalmente la presidencia de EE. UU., Trump deberá ir atemperando su discurso y frases incendiarias de campaña, cavilando más lo que dice y cómo lo dice. De hecho, ya lo hizo. Poco después de su victoria, desde una sala del hotel Hilton Midtown, de Nueva York: «Vamos a llevarnos bien con todas las demás naciones que estén dispuestas a llevarse bien con nosotros. Vamos a tener unas relaciones fabulosas. Quiero decirle a la comunidad internacional que, aunque los intereses de América siempre serán prioritarios, vamos a tratar justamente a todos. A todas las personas y a todas las naciones. Vamos a buscar
terreno común, nada de hostilidades. Asociaciones, no conflictos», dijo Trump al final del histórico encuentro.

 ¿Con respecto a Cuba? Mantengamos las distancias. De momento, lo mismo que Raúl en su mensaje, felicitarlo «en ocasión de su elección como presidente de los Estados Unidos de América». Nada hay más parecido en Estados Unidos a un candidato demócrata que otro republicano, y ninguno de ellos será capaz de unir a los estadounidenses después de la elección, de acuerdo con un sondeo de New York Times/CBS News que reveló un 82 % disgustado con la campaña.

En adelante, esperar y permanecer alertas. Los cubanos estamos acostumbrados a la espera, aunque la situación internacional se calienta por segundos y puede que el día menos pensado entre en ebullición y desborde el envase.

Como dice un proverbio muy castizo: «Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá»… ¡y que nos coja confesados!

Por qué Francia no es Guantánamo

Por qué Francia no es Guantánamo

 

Por Ignacio Ramonet 

Además de sus efectos asesinos, el terrorismo posee la perversa facultad de poner en crisis cualquier sistema político, incluso el más democrático (1). En vísperas de las elecciones presidenciales de mayo 2017 y en el tenso contexto actual de las primarias, Francia lo está experimentando en este momento.

Sometida a una ola de odiosos atentados yihadistas desde hace casi dos años, la nación francesa ve cómo una serie de dirigentes políticos de derechas y de extrema derecha compiten en proponer, en nombre de una “guerra santa contra el terror”, un catálogo de “medidas antiterroristas” que, sin garantizar el cese de la violencia, podrían poner en peligro el carácter democrático de la República. 

El ex presidente Nicolas Sarkozy y varios responsables importantes de su partido Les Républicains (conservador) –Laurent Wauquiez, Éric Ciotti, Valérie Pécresse, etc.– no dudan, por ejemplo, en proponer que “mediante una simple decisión administrativa, se detenga y coloque en encierro vigilado a personas que todavía no han cometido ningún crimen o delito pero cuya peligrosidad es conocida por los servicios de inteligencia” (2). 

En cualquier régimen democrático auténtico, semejante propuesta constituye una aberración (3). Principalmente porque, en un Estado de derecho donde se respeta la separación de poderes, no se puede detener y encerrar a un ciudadano por una simple “decisión administrativa” (4). Como lo explica el jurista francés Michel Tubiana, presidente de honor de la Liga de los Derechos Humanos (LDH): “La Constitución francesa prevé, en su artículo 66, que sólo la decisión de un juez puede permitir encerrar a alguien, ya sea en una cárcel o en un centro de retención. Eso no lo puede decidir una autoridad administrativa, ni siquiera el Gobierno”.

Por otra parte, la Constitución también prohíbe detener a alguien que todavía no ha cometido delito alguno. Y el Consejo de Estado (5) ha estipulado que, a título preventivo, las autoridades sólo pueden vigilar, no arrestar ni castigar. Lo contrario significaría desconocer la independencia del poder judicial y retroceder a épocas anteriores al habeas corpus, establecido en Inglaterra en 1679, que prohíbe los arrestos arbitrarios y afirma el derecho de toda persona a conocer por qué se la detiene y de qué se la acusa.  

Con la intensificación de la “guerra contra el terrorismo”, las autoridades francesas han identificado nada menos que a unos 20.000 individuos sospechosos... Cada uno de los cuales se halla, en principio, bajo vigilancia y es objeto de una “ficha S” (“S” por “Seguridad de Estado”) (6) establecida por la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI), equivalente al Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) en España. 

Obviamente, no todos esos 20.000 individuos fichados como “S” son potenciales terroristas. El verdadero número de sospechosos que tendrían relación con el movimiento yihadista radical y que estarían dispuestos a cometer un acto de violencia criminal no se conoce con exactitud. Según el primer ministro, Manuel Valls, no serían sin embargo menos de 10.500... Pero según el Fichero de los Señalamientos para la Prevención de la Radicalización de carácter Terrorista (FSPRT) (7), serían más bien unos 15.000 (8), de los cuales más de 4.000 estarían a punto ya de pasar al acto (9)... O sea, estamos hablando de cifras muy considerables: miles de personas dispersas a través del conjunto de la geografía francesa y listas para cometer, en cualquier momento, todo tipo de atentado criminal… 

A esto hay que añadir los cerca de 2.000 franceses que, como “voluntarios yihadistas”, han ido a incorporarse a las filas combatientes de Daesh en los territorios del “califato sirioiraquí”. De los cuales unos 200 habrían muerto. Pero se teme que varios centenares de los que sobrevivan a las actuales ofensivas aliadas en Siria e Irak regresen a Francia con irrefrenables deseos de sembrar la muerte... 

Ante tan peligrosas perspectivas, se entiende que haya debate sobre qué hacer para rebajar el nivel de la amenaza yihadista interior. Por eso, las fuerzas más conservadoras están proponiendo que se encierre ya a los miles de sospechosos fichados como “S”... Uno de sus principales argumentos a favor de esa medida es que muchos de los yihadistas que cometieron atentados en los últimos meses en Francia estaban fichados como “S”, pero no se les detuvo... Por ejemplo, los hermanos Kouachi, que asesinaron a gran parte de la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo; o Amedy Coulibaly, que atacó una tienda kosher y mató a varias personas de confesión judía; o Yassin Salhi, que decapitó a su patrón en Saint-Quentin-Fallavier; o Larossi Abballa, que degolló a una pareja de funcionarios del Ministerio del Interior; o Abdel Malik Petitjean, uno de los asesinos de un sacerdote católico en Saint-Étienne-du-Rouvray... Todos ellos estaban fichados como “S”, es decir, “peligrosos para la seguridad del Estado”, pero se hallaban en libertad... y consiguieron matar. 

Por eso, algunos dirigentes políticos reclaman ahora, en Francia, la creación urgente de “centros de retención o de internamiento” donde se encerraría a estos miles de personas del “entorno yihadista”, consideradas como muy peligrosas. Tanto los defensores de esta solución como sus detractores citan el controvertido caso de Guantánamo como ejemplo, según unos, de lo que una democracia debe hacer para su legítima defensa; o como modelo, según otros, de lo que precisamente nunca debe hacer para no perder su alma. 

Guantánamo Bay Naval Base, como se sabe, es una base militar estadounidense situada en territorio de soberanía cubana, alquilada por Washington a La Habana en el marco del desigual tratado leonino de 1903. El Gobierno cubano la considera “territorio ocupado” y reclama su restitución. A principios de los años 1980, el presidente George H. Bush (padre) utilizó las instalaciones de la base para establecer, por primera vez, un centro de internamiento destinado a los miles de refugiados haitianos “sin papeles” que intentaban entrar en Estados Unidos. Unos años después, el presidente Bill Clinton hizo lo mismo con una oleada de emigrantes cubanos. En los dos casos, las organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos denunciaron la violencia de ese tratamiento contra refugiados civiles “sin papeles”. 

Lo cual no impidió que, a raíz de los atentados yihadistas del 11 de septiembre de 2001, el presidente George W. Bush decidiera, en nombre de la “guerra santa contra el terrorismo”, crear en Guantánamo una suerte de penal especial para los prisioneros pertenecientes a la organización yihadista Al Qaeda. La razón principal de la elección de Guantánamo fue que, al no tratarse de territorio estadounidense, el derecho penal de Estados Unidos no tiene vigencia en ese lugar y no puede, por consiguiente, proteger a los prisioneros. Cuando le preguntaron a Donald Rumsfeld, entonces secretario de Defensa, por qué habían elegido la base de Guantánamo, respondió: “Porque es el cosmos... Allí, las leyes de Estados Unidos no se aplican”. Por otra parte, Washington decidió no aplicar tampoco las Convenciones de Ginebra a los yihadistas detenidos, considerando que “la guerra contra el terrorismo” no era una conflicto convencional y que los “asesinos de la peor especie” allí encarcelados no merecían mejor suerte. 

De tal modo que toda persona recluida en las instalaciones del penal de Guantánamo Bay nunca ha visto a un abogado, y se halla desprovista de cualquier tipo de derecho y a merced de la arbitrariedad de las autoridades militares estadounidenses. De hecho, se trata de un islote de iniquidad medieval en el mundo contemporáneo. Lo cual permitió que los prisioneros (procedentes a menudo de “cárceles secretas” y transportados en “vuelos secretos” de la CIA) fuesen torturados, golpeados, colgados de manos y brazos, privados de sueño, sometidos a interrogatorios de varios días seguidos y a la agresión permanente de música ensordecedora. El mundo entero ha denunciado la monstruosidad jurídica que constituye Guantánamo. 

Por eso, apenas electo en 2008, el presidente Barack Obama, profesor de Derecho Constitucional, prometió cerrar ese “agujero negro” de la Justicia. Pero ocho años después, cuando está a punto de abandonar el cargo, constatamos que no ha podido hacerlo. ¿Por qué? Primero, porque el Congreso se opone a ello. Segundo, porque la mayoría (un 52%) de la opinión pública tampoco lo desea. Y finalmente, porque de los 779 presos que fueron enrejados allí, 710 ya fueron liberados (lo cual significa que no eran tan “asesinos de la peor especie” como se pretendía) (10) y sólo quedan 61 detenidos (11). 

Esos 61 se dividen en tres grupos: un primer grupo de 10 presos condenados por una Comisión Militar que no es reconocida por la Justicia estadounidense; un segundo grupo de 20 presos que van a ser liberados pero aún no se ha decidido a qué país o países se van a entregar; y un tercer grupo de 31 presos con los cuales el Gobierno estadounidense no sabe muy bien qué hacer. El presidente Obama ha declarado: “Estos 31 detenidos constituyen un caso bien peliagudo. Sabemos que han actuado mal y que siguen siendo extremadamente peligrosos, pero no podríamos presentar pruebas convincentes contra ellos ante un tribunal de justicia ordinario”. No podrían porque esas “pruebas” fueron obtenidas mediante tortura, y cualquier tribunal las consideraría nulas… 

Por consiguiente, el destino de ese grupo de 31 presos que no puede ser liberado, ni transferido a una cárcel militar en territorio estadounidense, ni entregado a un país de acogida, será morir en el penal de Guantánamo Bay... Quizás algunos de ellos se lo merezcan por los odiosos atentados que cometieron. Pero, para Estados Unidos, como democracia, eso va a significar, para las próximas décadas, una permanente violación de las convenciones internacionales en materia de derechos humanos. 

¿Cómo podría Francia, patria de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, adoptar tan indignante modelo en nombre de una “guerra santa contra el terror”? 

(1) Léase Ignacio Ramonet, “Frente al terrorismo”, Le Monde diplomatique en español, agosto de 2016.

(2) Cable AFP, París, 18 de julio de 2016.

(3) Israel es el único Estado democrático que, en virtud de una ley de excepción heredada de la época colonial británica, aplica las “detenciones preventivas” que le permiten encarcelar, en el marco de la “guerra contra el terrorismo”, a un individuo sin acusación formal y sin juicio. Según la ONU, de los 7.000 palestinos privados de libertad en Israel, unos 700 se encuentran en “detención administrativa”. Las autoridades israelíes justifican esas medidas basándose en una interpretación singular de un artículo de la 4ª Convención de Ginebra. Varias ONG humanitarias han denunciado esa interpretación.

(4) Excepto casos contados relacionados con la psiquiatría.

(5) En Francia, el Consejo de Estado es la más alta autoridad administrativa.

(6) La ficha “S” es una subcategoría del Fichero de Personas Buscadas (FPR, por sus siglas en francés). También hay fichas “M” (por “menores en fuga”), fichas “V” (por “evadidos”) y fichas “T” (por “deudores del Tesoro Público”).

(7) Creado en marzo de 2015, el FSPRT permite a la Unidad de Coordinación de la Lucha Anti-Terrorista (UCLAT) centralizar toda la información que resulta de los señalamientos que le llegan a través del Centro Nacional de Asistencia y de Prevención de la Radicalización (CNAPR). 

(8) Entre los cuales habría unos 2.000 menores de edad. 

(9) Léase Le Journal du Dimanche, París, 9 de octubre de 2016. 

(10) Muchos de ellos eran civiles inocentes capturados por aventureros que los vendieron como “terroristas” a las autoridades militares estadounidenses. Otros fueron declarados “terroristas” simplemente porque llevaban en la muñeca un reloj de marca Casio, modelo F91W, que, según el Pentágono, era el tipo de reloj que Osama Ben Laden regalaba a los mejores combatientes de Al Qaeda...

(11) Ocho detenidos se suicidaron.