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LA TECLA CON CAFÉ

Cronicafeando

Camilo germinado

Camilo germinado


sábado, 26 de octubre de 2019
26/10/2019 18:23:25 

Por Mercedes Rodríguez García

Fue su destino ir, sin un regreso. Fue duro, muy duro, tristísimo. Pero como hay hombres que la historia resguarda, ampara, defiende y abriga, lo veo a cada rato como debió haberse ido, risueño y severo, explosivo y alegre. (Foto: Ramón Barreras) 

¿Perdido? ¿Caído? ¿Hundido?

¡Qué cosa! Lo he soñado: presidiendo actos, inaugurando una escuela, recorriendo una fábrica; compartiendo en un taller con las mujeres; con los muchachos, en una secundaria; atravesando parques, desandando calles, sentado en la sala de mi casa…

No trae sombrero, ni gorra, ni casco. ¡Se ve muy bien! Pelado varonil, la barba arregladita, camisa arremangada. ¿De dónde vendrá tan guapo? ¿Del mar? ¿Del viento? ¿De la bruma? ¿De alguna nube habitada?

Por él no ha corrido el tiempo. No han querido los años marcarle con arrugas ni la luna puntearle con sus rayos los cabellos. Veterano sí. Curtido de la guerra rebelde, y de la otra, la última que se llevó consigo. Conspiración contrarrevolucionaria, conjura, traición. ¿Cuántos viajes Habana-Camagüey-Habana?

¿Se pierde? ¿Cae? ¿Se hunde?

No queda cuadrante de mar ni cayo donde buscarle. Francés, Palomo, Anguila, Blanquizal. ¡Nada! La enorme Ciénaga. ¡Tampoco! Ni una mancha de aceite; ni un pedazo de ala, de la cola, del tren de aterrizaje. ¿Error humano, magia, misterio, cuestión de atmósfera? Hipótesis sobran, también lucubraciones perversas.

Pero ¡no! Yo sé que esquivó el viento, la luz desconocida que intentó atraerlo a la constelación más grande, y evitó el fondo para entrar en los sueños y propagarse. «Por los campos se escuchan cantos bonitos, cuando pasan cantando los Camilitos».

Lo sé. Ha vuelto. Y no creo pueda demostrar de dónde. Ni el porte ni el rostro me lo dicen, aunque lo veo con un fusil Winchester de juguete, y de su cuerpo emana el incienso serrano y la resina del llano. ¿O es perfume del ajetreado combate? La Plata, Arroyo del Infierno, Altos de Espinosa, Pino del Agua, Mar Verde, Seibabo, Venegas, Zulueta, General Carrillo, Jarahueca, Iguará, Meneses, Mayajigua, Yaguajay.

Tal vez venga de Sagua, de Isabela, del caney de La Punta, dentro del agua, sobre pilotes, donde firmaba autógrafos y abanicos, y un día le puso su sombrero a una joven. O del parque La Libertad, en la calle Martí, que allí habló en apoyo a la Reforma Agraria. O del cementerio, donde discursó en honor de los mártires del 9 de abril.

Quizá se me revela desde la terraza norte del Palacio Presidencial, porque veo la estrella solitaria en su frente —la del triunfo y la lealtad, la del amigo sincero—, y un espectro tricolor que le circunda: Si deshecha en menudos pedazos / llega a ser mi bandera algún día / nuestros muertos alzando los brazos / la sabrán defender todavía.

Pero muerto, no. Muerto él no viene. Y no es mito ni milagro solamente de octubre. Sobre un caballo de fuego monta «en julio como en enero».

Por eso le cuento cómo en el pasado siglo —sí que ha llovido— suspiraron y lloraron por él mi abuela, mis tías y mi madre; cómo le amaron, encendieron velas y dispusieron altares mis vecinas; cómo yo, mi prima y mis amigas —pese a la angustia y el dolor de toda Cuba— continuamos danzando arroz con leche se quiere casar… ¿Cómo iba a desaparecer nuestro Rey Mago, el más barbudo de todos los barbudos?

Por eso, 60 años después, puedo pintárselo a mi nieta, contarle sus hazañas, y a veces, bajo rocío, el mismo 28, buscarle flores en los patios y modestos jardines del reparto: mariposas, jazmines, clavellinas, marpacíficos —«abuela, son grandes y se quedan flotando»—, vicarias, rosas, orquídeas, girasoles. «No importa, abuela, si no hay, las dibujo y recorto».

Por eso soy capaz de verle entre su pueblo y de permanecer atenta al disparo de su rifle promisorio que me alerta de nuevas ofensivas imperiales, batallas más ingentes por ganar y otras posibles escaramuzas locales. «Vivo estará en la pelea, tu brazo de guerrillero, si por el patrio sendero, asoma una mala idea».

¡Y nada!, que ya no te buscamos, Camilo, seguros de que estás. Definitivamente encontrado, germinado, igual de fiel, de bravo y de bonito.

 

Que así sea

Que así sea

 

viernes, 18 de octubre de 2019
4:56:31 p.m. 

Por Mercedes Rodríguez García 

Cuba mía. ¡Celebramos cultura patria! Estamos en Bayamo. Peleada victoria en la bravamente plaza defendida. Capitula el enemigo. Himno interpretado y coreado por el pueblo en la patricia iglesia de San Salvador. 1868. Octubre 20. Céspedes, Padre de la Patria, entona. Mucha gente. Y Candelaria, la hija de Figueredo, pasea la bandera por su pueblo natal. Lleva traje de blanco, gorro frigio y estrella solitaria. Lo demás, estirpe, tronco, raíces…

Cuba mía. La que me aqueja y me duele, la que me canta y le canto, vértigo de amor, vorágine de arpegios y de escalas, armónica combinación de cascabeles, tamborinos y flautas, laúd y guitarra, güiros, claves y maracas conjurados bajo la ceiba, la palma, y los preciosos cedros, caobas, ácanas y granadillos.

Cuba mía, la del punto, la rumba, el guaguancó, la conga y la comparsa, el danzón, el son, la guaracha, el mambo y el chachachá. La del café, el ron y el aguardiente de caña. La que inventó el ajiaco, la del arroz y frijoles negros invariables, masas de cerdo fritas, yuca con mojo, guayaba hecha dulce… y ya casi exóticos buñuelos y casabe.

Cuba mía. Sincrética. La del Monte y La Ermita. La de la Virgen santísima, Patrona, católica, apostólica y mambisa, la de otros credos cristianos, y deidades yorubas, abakúas, palo monte, santería, cabildos y cofradías. La de Martí —todo y siempre—, laica, fidelista, guevariana, la del partido único y gobierno popular, garantías de unión y fortaleza, por y para el bien de todos.

Cuba mía. La de Heredia, Del Casal, Avellaneda, Zenea, Plácido, Dulce María, Guillén, Ballagas, Lezama, Piñera, Carilda, Eliseo, Retamar, Whichy y algunos más que otros poetas de la diáspora. La de Sindo, Lecuona, Benny, Barbarito, Sara, Nicola y demás vivísimos de la canción protesta, un día de antaño llamada Nueva Trova, ahora trova, trovísima, Trovuntivitis, Longina seductora cual sol primaveral…

Cuba mía. No la estrecha y larga, única —verde caimán antillano—, sino la extendida en 1600 cayos, islotes e islas adyacentes. Archipiélago. La que no tiembla, la que no duda, la que no tiene y alarga su mano franca y auxiliadora a los cuatro puntos cardinales donde haya menos, o falte, o sobre, no importa.

Cuba mía. La de los 11 millones —y más—, la de mis hermanos distantes y cercanos, porque ellos la bordan y desbordan, dibujan y desdibujan, mundo allá, mundo acá. ¡Patria! La que percibo y me sumerge en su fondo, la que me hechiza y disgrega, me ata y redime; levantisca, rebelde, liberada. ¡Nación!  Emprendedora en sueños materiales, sostenedora de ideas y principios, la que sufre y no implora, la que redime y rescata, la de cultos cimientos, educación e historia blasonados. 

Cuba mía. La del mar que nos une y nos separa. La de verdes luminosos y azules deslumbrantes, señora majestuosa, doña respetable, muchacha contendida. ¡Qué linda!

Cuba mía. La de este a oeste y de norte a sur, por donde el mar empieza y por donde el mar acaba. Por donde el sol estalla y por donde el sol culmina. Por lo bueno, que causa contentura, y lo malo, que no ha podido arrebatarnos la alegría ni el jacarandoso cuento; mucho menos la combativa pose que se adopta y adapta bajo la amenaza, el asedio, el tratar de rendirte…

Cuba mía —no hay otra igual en todo el orbe—, situando ya las cosas en tiempo y en espacio, poniendo freno a quien ataca y dispersa, alentando al que crea y erige. Lo auténtico no cae ni pueden derribarlo. Allá los que propugnan que, como nación, mi Cuba es inviable. Manipulan. No saben, ignoran, desconocen su dignidad a prueba de huracanes, tornados, sismos, tormentas tropicales. La cultura nos vertebra.

Y digo como Eusebio Leal: «Hay quien quiere explicar la poesía, sin saber que lo esencial es sentirla, porque la poesía no tiene explicaciones». Cuba tampoco. Hay que abrigarla.

Cuba mía, sin más definiciones.

¡Cuba libre y culta! Que así sea.

 

Che necesario

Che necesario

 

viernes, 18 de octubre de 2019
4:39:54 p.m.

Por Mercedes Rodríguez García

No, no es como entonces. No es el mismo, ni es otro muy distinto.  Ni siquiera es exactamente el de los huesos salvados y memorializados en la emblemática cripta de la Plaza más guerrillera de esta isla.

Pudiera decir que —como el buen vino— su calidad humana y el tiempo de fermentación, nos lo han devuelto irrepetible, inimitable, renovado, irreconciliable con imperialistas, oportunistas, burócratas, timoratos, adulones, mentirosos, y chapuceros.

Porque de su marcha transcontinental con botas de siete leguas no regresó personaje, sino hombre perpetuado en ideas. Y —porque también los iconos hacen falta para identificarnos—, avivado en afiches, llaveros, manillas, bolsos, jarras, zapatos deportivos, pulóveres, camisetas, remeras, mochilas, gorras y pasamontañas y otros productos no tan «adorables» marcados con su firma o su imagen, la de Korda.

Y sí. Al cabo de 52 años recorre el mundo convertido en leyenda. Pero no en fantasma, ni en dogma, ni en credo. Si acaso basamento de pobres, miserables, explotados, desplazados, e indignados de los cuatro puntos cardinales.

Y muy aparte, ajeno a circunstancias, fechas o asuntos, debo decir: que de aquí nunca se ha marchado. Está. Reintegrado a la memoria de contemporáneos y extemporáneos, y por derecho y deber, habitándonos a tantísimos cubanos que lo acogimos comandante, ministro y nacional querido.

Pudiera ser asunto de leer —o releer—, de estudiar y contextualizar sus artículos, que nos dejó bastante. Pero nunca de clonar ni trasplantar al ídolo, que de carne y huesos fue, sino de ponerle contenido humano y de pensamiento al mito, al que soñó con el hombre nuevo, el Hombre del Siglo XXI; al que ponderó el papel de la conciencia, del trabajo voluntario, de los sindicatos y de la emulación en la construcción del socialismo; al que abrazó los movimientos de liberación en África, Asia y América Latina.

Ya nada es como entonces, pero a escala planetaria es, y la isla sigue única, luminosa, irredenta, aunque en cuestiones materiales siempre perseguida y torpedeada por el desabrido vecino del Norte, y un aluvión de propaganda mediática, caústica y venenosa, empeñados en quitarnos el sueño y el empeño de ser algún día como él, revolucionario como él: «Sobrio, tranquilo y tajante», que «Ni un solo instante se perdió en flojeras, nimiedades, jactancias, quejas», al decir de Samuel Feijóo. 

Reencarnado. Sí, «después de tanto tiempo y tanta tempestad». Aunque algunos se burlen y a algunos les duela, volvió de La Higuera, viva la utopía, revolucionario de América, faro, brújula, camino. 

Y volvió sonriente, pero con la mano en la maza, matador de canallas, para seguir pensando, hablando y actuando en consecuencia, para que teoría y práctica, decisión y discusión, dirección y orientación, análisis y síntesis, no dejen de ser nunca «contraposiciones dialécticas» que pidió dominar a los administradores revolucionarios. 

Aquí lo tenemos. Sigue médico, político, guerrillero, escritor, periodista, ideólogo, comandante inmanente de la Revolución cubana. Estoico, sacrificado,  combativo, internacionalista, proletario, sin prejuicios, chovinismos, ni egoísmos, «bregando dulce y tenaz por la dicha del hombre» —escribió Benedetti. Naturaleza única, paisaje innombrable. 

Recojamos su lluvia, retomemos su sol.

La derecha latinoamericana se pudre

La derecha latinoamericana se pudre


sábado, 12 de octubre de 2019
11:43:18 a.m.  

El retorno eufórico de la derecha a los gobiernos latinoamericanos ha producido la derrota espectacular de Mauricio Macri, el estado de excepción de Lenin Moreno en Ecuador para intentar contener la ira popular en contra de su paquete neoliberal, y la proyección de Bolsonaro como el más ridículo, caricaturesco y grotesco jefe de Estado del mundo. 

Esos eran los personajes que iban a recuperar las economías de nuestros países en la línea de sanear las finanzas públicas, recuperar el prestigio internacional de nuestros países, terminar con la corrupción, superar a gobiernos populistas y hacer nuestros países llegar a la estabilidad, el desarrollo y el bienestar social. 

Han pasado pocos años, quizá meses, para que los heroicos personajes de la restauración neoliberal sean personajes ridículos: Macri, Lenin Moreno, Bolsonaro. ¿Quién da algo por ellos? ¿Quién cree que Macri va a revertir las elecciones argentinas? ¿Quién cree que Moreno va a logar salir indemne de la crisis ecuatoriana actual? ¿Quién cree que Bolsonaro es el futuro de Brasil? 

La derecha ha tomado el gobierno de países que habían recuperado los países, permitiendo que volvieran a crecer, que disminuyan la desigualdad, que tenían buenas relaciones de cooperación con sus vecinos, que lograron estabilidad política, convivencia pacífica y democrática entre las fuerzas políticas, sociales y culturales, que posibilitaron que Estado sea respetado por sus políticas de gobernar para todos y garantizar los derechos de todos. 


Es suficiente mirar cuál es la situación de países como Argentina, Brasil, Ecuador, entregados a la recesión, al desempleo, a la miseria, a la pérdida de apoyo y de legitimidad de sus gobiernos, a pocos años de que los presidentes de derecha volvieron al gobierno de esos países, para darnos cuenta de lo que los esfuerzos, legales e ilegales, que la derecha ha hecho para frenar los gobiernos de izquierda y volver a la presidencia de esos países. 

Solo basta ver lo que era el Ecuador de Rafael Correa y en lo que se convertido en manos de alguien elegido en base al éxito del gobierno de Correa, que traicionó a todos los lo eligieron e hizo que la derecha planteaba y arrojó al país al borde del caos, con ¡ocupación militar de las calles de Ecuador! 


Lo que era el Brasil de Lula, país respetado en escala mundial, con un presidente que dejó su mandato con el 80% de referencias negativas en los medios, pero con el 87% de apoyo de la población. Brasil crecía y distribuía renta, saliendo del mapa del hambre. Y ahora está en manos de un presidente al que nadie respeta, que está condiciendo el país a la miseria y a la violencia desenfrenada. 

Miremos cómo Néstor y Cristina rescataron a Argentina de la peor crisis de su historia, el país volvió a desarrollarse y a generar empleos. Logró superar el endeudamiento con el FMI y el país volvió a ser un país respetado en el mundo. Vale compararlo con el país que Macri no tiene vergüenza en entregar a las fuerzas democráticas que vuelven, un país que cumple tres años de estanflación, con el pueblo sumido en la miseria y el hambre. 

Pero hay una lógica en la locura que la derecha hace en esos países y quiere hacer en otros. Su rol es, antes de todo, buscar quitar legitimidad y apoyo popular a los liderazgos populares más importantes que esos países han tenido. Esos líderes han sido transformados en los principales enemigos de las oligarquías locales y de la política norteamericana, porque con sus políticas han conquistado la confianza de sus pueblos y el prestigio internacional, con políticas que privilegian los procesos de integración regional y no los tratados de libre comercio con los EEUU. 


  

En segundo lugar, sustituir políticas económicas que han privilegiado el desarrollo del mercado interno de consumo de masas, por las políticas de ajuste fiscal, que promueven los intereses del capital financiero. Retoman el modelo neoliberal, vigente en el capitalismo mundial, a pesar de que ha llevado a las grandes potencias a una profunda y prolongada recesión. Apostar por el modelo antineoliberal es un ejemplo de política económica alternativa, que prueba que no hay un solo camino, como el consenso de Washington y el pensamiento único tratan de imponer. 

La derecha latinoamericana ha retomado los gobiernos de países como Argentina, Brasil, Ecuador, y ha demostrado que no han aprendido nada de su fracaso anterior y del éxito de los gobiernos progresistas. Fracasan de nuevo, fracasan mejor, fracasan más, son y serán derrotadas de nuevo. 

(Fuente: progresosemanal/alainet/Emir Sader*) 

*Emir Simão Sader (São Paulo, 13 de julio de 1943). Sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

 

 

 

 

Sombrío recordatorio del 11 de septiembre 2001


martes, 01 de octubre de 2019
10:52:46 p.m.
 

Esta animación muestra la rápida puesta a tierra del tráfico aéreo en los Estados Unidos y la redirección del tráfico internacional entrante, en respuesta a los ataques terroristas del 11 de septiembre. 

El tiempo está en la parte inferior izquierda, el número de planos en el aire en la parte inferior derecha. 

A las 9:06 a.m., la FAA emitió una parada en tierra para todo el tráfico que aún no había salido y que se encontraría con el espacio aéreo de Nueva York ("nivel uno"- NY, DC, Boston, Cleveland). 

 

Siguieron una serie de decisiones rápidas, que incluyeron redirigir el tráfico entrante lejos de Nueva York, y advertir a los aviones en el aire de una posible intrusión en la cabina. 

A las 9:45 a.m., el Centro de Comando de la FAA decidió cerrar todo el espacio aéreo de los Estados Unidos por primera vez en la historia. 

En unas pocas horas, todo el tráfico aéreo comercial estaba en tierra. 

Esta animación se exhibe en la exposición America by Air del Museo Nacional del Aire y del Espacio.

(Fuente: flightaware)

 

 

 

 

 

 

Almeida, mi Comandante de los enanitos

Almeida, mi Comandante de los enanitos


jueves, 12 de septiembre de 2019
10:01:43 p.m. 

Mercedes Rodríguez García 

Estuve cerca de él en más de una oportunidad. La primera, recién triunfada la Revolución. Vivía yo en Anderson número 14, una calle de 24 casas a la que, sin serlo, todo el mundo anteponía los sustantivos «pasaje» y «callejón», definiciones impropias por su doble tránsito vehicular hacia las calles Síndico y Caridad, en Santa Clara.

Un día, en un auto negro cuyo modelo y marca he olvidado, conocí a Almeida. El carro lo parqueó próximo a mi casa. Tenía yo siete años y no sabía nada de la jerarquía militar del visitante, al no ser por mis dos tías treintañeras y demás vecinas jovencitas, tras cuya algarabía salíamos el Primero de Enero a dar la bienvenida a los barbudos y a pedirles collares de santajuana, peonías, pojas y otras semillas con los que adornaban sus cuellos.

En casa de Joseph, un negro norteamericano, casado con una señora gruesa, blanca y «bigotuda», pasó como media hora encerrado, aunque nunca supe de que hablaron. Cuando salió, le esperaba un tumulto de gente llegada de las cuadras aledañas. La chiquillería siempre salía ganando.

Nos interrogó sobre la escuela, si leíamos muñequitos y si nos gustaba coleccionar postalitas, que por entonces hacía furor el álbum de Blancanieves. «A ver, a ti, ¿te gusta Blancanieves?», me preguntó. «No, me gustan las caperucitas y los lobos», le respondí. «Pero los enanitos sí te gustan, ¿verdad?», insistió poniéndome ambas manos en los hombros. «Los enanitos, sí». Entonces me dijo que estaba muy flaquita y que si no comía me iba a quedar como uno de ellos, tiró de una de mis «motonetas» y, dándome un coscorrón, me mandó a comer harina y boniato para que engordara.

Nunca se me olvidó aquel rebelde que con los años se convirtió en una de las figuras más representativas de la Revolución.


Ya al paso del tiempo, ejerciendo el periodismo, volvimos a encontrarnos en dos o tres coberturas de prensa, entre ellas la tribuna abierta en Cifuentes, en junio del 2004. Intenté entrevistarle. Pero, a decir verdad, no tuve suerte. Tal vez porque fui demasiado disciplinada ante las medidas protocolares por parte de los funcionarios que organizan a la prensa provincial en actos de primer nivel; o porque, en última instancia, no apliqué la técnica del «abordaje kamikaze», que en otras ocasiones, me ha dado buenos resultados.

Con Almeida tenía varios intereses, el principal, que me identificara el día y lugar de una foto que me regalaron en Manicaragua, procedente de los archivos de un famoso y ya fallecido fotógrafo de la localidad. En la imagen, curiosa porque la imprimieron al revés, aparece él, de pie, en una presidencia junto a Camilo; detrás, una bandera norteamericana y otros personajes de cuello y corbata, que imagino empresarios yanquis.

La historia, narrada por Almeida, hubiera terminado en una interesante crónica. Ya la doy por perdida.

Otra de mis interrogantes se relacionaba con la historia de dos de sus canciones: La Lupe y Dame un traguito. De su autoría se conocen más de 300 canciones, de las cuales se han hecho varias producciones discográficas; y su nombre, se inscribe en la literatura con títulos como PresidioExilioDesembarcoLa SierraPor las faldas del TurquinoContra el Agua y el VientoÚnica CiudadanaEl General en Jefe Máximo Gómez¡Atención! ¡Recuento!La Sierra Maestra y más AlláAlgo nuevo en el desiertoLa Aurora de los héroes.

Lo recuerdo también ante las cámaras de televisión en una conversación con la colega Marta Moreno, a propósito del aniversario 42 del triunfo de la Revolución, cuando Raúl Castro se refiere a las características del cubano, a su alegría permanente, y lo pone de ejemplo: «Ni Almeida ha dejado nunca de hacer canciones, desde una Lupita allá por México hasta la última. ¿Cuál es?», le pregunta. Y Almeida, riéndose con picardía le responde: «El toro negro de Pachi».

De Almeida todos recordamos su «¡Aquí no se rinde nadie!», que con ¡Carajo! o sin él, pronunció para levantar el ánimo de cierto combatiente en aquel bautismo de fuego que resultó para los expedicionarios del Granma Alegría de Pío.

Se trata de uno de esos hombres excepcionales, que desde las privaciones de su cuna humilde, en el reparto Los Pinos de La Habana, creció y se formó con los más altos valores de un hijo que desea y lucha por ver su patria libre. El propio hogar con su numerosa familia y la vida misma del pueblo, le enseñaron que solo había un camino, el de la lucha.

Hombre de sensibilidad muy especial, afirmó en una entrevista que solo con el corazón se puede hacer poesía y viajar con la imaginación cuando los avatares de la lucha y la vida nos llevan de prisa por los años.

También un hombre de la Cruz Roja

Corría el año 1961. Luego de participar en las acciones socorristas de Playa Girón, sanitarios, camilleros y demás personal voluntario de la Brigada 17 de la Cruz Roja, disponen sus fuerzas y precarios recursos para atender las necesidades de un sui géneris cargamento humano que hará escala en Santa Clara.

Se trata de brigadistas alfabetizadores que vienen de Matanzas y La Habana por ferrocarril, en vagones de cargar caña, que han sido previamente acondicionados. Vienen con fiebre, vómitos y diarreas. Hace calor y por el camino han bebido agua y refrescos, y comido todo tipo de alimento. La situación es alarmante pues no disponen de los medicamentos necesarios para atender el brote.

Hasta Ricardo González Calvo, responsable de la brigada de cruzrojistas santaclareños, llega el aviso para que se presente con sus hombres en la Estación de Ferrocarriles. Rápidamente toma una decisión. Con algunos de sus voluntarios se presenta en el Estado Mayor del Ejército del Centro. Los recibe un mulato, serio pero afable. Viste de verde olivo, pero sin grados. Se trata del Comandante Juan Almeida Bosque.

Sin rodeos y sin entrar en detalles Ricardo lo pone al tanto de la situación. Almeida le pregunta: «¿Y dónde está pasando eso que me cuentas?» «En la estación de ferrocarril, Comandante», le responde. «Pues vamos para allá enseguida», repuso jefe militar de la región.

Ya en la estación de trenes Almeida comprueba la gravedad del asunto. Son adolescentes, casi niños, varones y hembras, desfallecidos por la fatiga de un viaje que se realizaba en condiciones muy adversas. Sin pérdida de tiempo ordena que le localicen a las autoridades del gobierno local: «Hay que traer esas medicinas y todo lo que haga falta con urgencia». También recomienda montar una cafetería.

Sobre las cuatro de la tarde ya estaba instalada una cantina y parqueada una rastra con medicamentos. También personal médico y de enfermería. Pero los camilleros no resultaban suficientes. «Pues habrá que improvisarlos, así que todo el que tenga brazos y piernas fuertes que se sume», indicó Almeida.

Y sin esperar la reacción de los allí presentes agarró una de las parihuelas al tiempo que instaba a dos de sus ayudantes personales para que lo siguieran.

Pasaron tres días hasta que la situación más o menos se normalizó. Muchos brigadistas fueron hospitalizados. Mientras tanto los trenes seguían llegando y continuando viaje hacia Camagüey y Oriente.

Cuando lo creyó oportuno el Jefe del Ejército llamó a Ricardo y le dijo: «Ustedes se han ganado el derecho a que se les respete, dentro de dos días me localizas».

Al encontrarse de nuevo le preguntó: «A ver, ¿qué necesita la Cruz Roja?» «De todo, Comandante». Y les firmó un cheque que Ricardo depositó en el banco a nombre del Fondo Operativo de la Cruz Roja Cubana. Cuando al día siguiente le llevaron el comprobante Almeida sonrió diciéndole: «No había tanto apuro, hombre; pero así deben ser las cosas cuando hay dinero ajeno de por medio».

 

Como nadie, el entonces jefe del Ejército Central había sid testigo de las penurias de la Cruz Roja. Poco antes de los sucesos narrados, la organización socorrista compró un carretón. No tenían caballo, pero al menos durante aquellos días les sirvió de improvisada casa de campaña para dormir, incluso al propio Almeida, quien también facilitaría la primera ambulancia y un jeep que tendría la brigada de la Cruz Roja en Las Villas, así como la cierta cobertura de equipos y medicamentos que cubriría la esfera militar.

Ese mismo año el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, presidió el acto de graduación de la primera escuela de sanitarios y camilleros de la Cruz Roja, ubicada en el antiguo Deportivo del Casino Español, actualmente parque Arco Iris.

Hoy 17 de febrero, Juan Almeida Bosque hubiera cumplido 88 años. De él, todavía siento el tirón dado a mi «motoneta». En mi memoria permanece su sonrisa.

  

Además del respetado Comandante de la Revolución, siempre le recordaré como el comandante de mis «enanitos», el eterno novio de Lupita, el rebelde de «aquí no se rinde nadie...», el militar de «así deben ser las cosas cuando hay dinero ajeno de por medio», el compositor cuyas canciones disfruto, el escritor excepcional y sensible de La Aurora de los héroes.

Fuente: Fragmentos inéditos de entrevistas realizadas por la autora a un grupo de fundadores para una serie de reportajes sobre la historia de la Brigada 17 de la Cruz Roja, publicados en varias ediciones del suplemento El Santaclareño (1997). Premio Henry Dunant a la Excelencia Periodística, Delegación Regional del Comité Internacional de la Cruz Roja para América Central y el Caribe 1998.

Aumentan enfermedades respiratorias en Brasil por incendios

Aumentan enfermedades respiratorias en Brasil por incendios

 

jueves, 29 de agosto de 2019
7:24:54 p.m.

El humo persistente en la Amazonía está causando un aumento de los problemas respiratorios, especialmente entre los niños y los ancianos, a medida que crecen los incendios en la región, Y a los niños les afecta más. 

El tiempo seco y el humo causan muchos problemas en niños, como neumonía, tos y secreción. 

Desde el 1 al 10 de agosto, el promedio de casos fue de aproximadamente 120 o 130 niños con problemas respiratorios. Desde el 11 de agosto (al 20 de agosto) subió a 280 casos. 

Los crecientes temores sobre el impacto de los fuegos en la salud aumentan a medida que lo hace el número de incendios, con más de 77.000 documentados por el Instituto Nacional Espacial desde el inicio del año. 

Alrededor de la mitad se registraron en la región amazónica, y la mayoría de ellos en el último mes. 

Aunque las dolencias relacionadas con el aparato respiratorio parecen incrementarse, la situación ha quedado eclipsada en los últimos días por las crecientes tensiones entre Brasil y los países europeos que buscan ayudar a combatir los incendios en la Amazonía y a proteger una región considerada vital para la salud del planeta. 

Si bien el gobierno brasileño ha recurrido a insultos para evadir su responsabilidad por los incendios en la zona del río Amazonas, incendios en Brasil ocurren todos los años. 

La Amazonía ha experimentado un incremento en la tasa de incendios durante periodos secos en los últimos 20 años. 

Pero el fenómeno de este año es inusual porque aún no se presentó la sequía, y la gente suele utilizar el fuego para limpiar tierras para uso agrícola. 

La selva amazónica es uno de los principales focos de absorción de dióxido de carbono del mundo y es considerada una defensa crítica para combatir el incremento en las temperaturas y otros problemas relacionados con el cambio climático. 

Produce una gran cantidad de vapor de agua que afecta los patrones climáticos regionales. 


El humo está en todas partes, y es malo para todo el mundo. 

Ya ese desplazamiento del humo amazónico fue compartida por el Instituto Nacional de Meteorología de Uruguay (INUMET). 

Este 28 agosto a través de su cuenta de Twitter, el Instituto Uruguayo de Meteorología (INUMET) compartió una imagen captada por el satélite meteorológico Goes 16 que muestra el desplazamiento del humo proveniente de la Amazonía por el continente.  

También en África

Aunque con sus difernecias, en el Continente Negro los incendios son todavía más extensos. Los focos de fuego en el continente africano se concentran en Angola y en la República Democrática del Congo, donde se registran 6.902 y 3.395 incendios respectivamente en la actualidad, según muestran los satélites de la NASA.


Son muchos más que los 2.127 de la selva en Brasil. La selva de la cuenca del Congo es comúnmente comparada con el "segundo pulmón verde" del planeta después del Amazonas y tiene una superficie de unos dos millones de kilómetros cuadrados en varios países. La mitad de ese espacio verde está en la República Democrática del Congo, y el resto en países vecinos: Gabón, Congo, Camerún y República Centroafricana. 

Al igual que el Amazonas, las selvas de la cuenca del río Congo absorben toneladas de CO2 en sus árboles y turberas, son santuarios de especies en peligro de extinción, como los elefantes de bosque o los grandes simios. 


Un estudio de la Agencia Espacial Europea (ESA)  relata que África Subsahariana alberga aproximadamente el 70% del área quemada en el mundo. El reporte detalla que esta problemática contribuye con un 25-35% de emisión de gases de efecto invernadero como consecuencia del humo que generan los incendios.

(Fuente: agencias)

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Amar y morir con Benedetti

Amar y morir con Benedetti

 

lunes, 26 de agosto de 2019
3:20:07 p.m.
 

Por Mercedes Rodríguez García 

Me estoy quemando, aquello que necesito ya lo he encontrado, pero aun...
¡Te sigo extrañando!
(Benedetti. Lo que necesito de ti, poema)
 

Cuando un poeta como Benedetti muere*, las almas entran en una especie de conflicto mucho más desconcertante y profundo que el generado en estos días por la Amazonía en llamas.

Y aunque avisó un poco antes, Mario se marchó intempestivamente, dejándome sin ramas, sin brazos, sin hojas, pero creyendo ambos que la utopía constituye el verdadero motor que mueve al mundo, y que la indiferencia continúa siendo una palabra obscena.

Desde mi adolescencia y primera juventud —edades de amores extraviados—, viví sin equilibrio sus poemas, que con letra redondita y clara escribía en hojas de libretas, o interpretaba, susurrados en un parque dominguero y nocturno, en boca de un entusiasta pretendiente, desesperado y furtivo. ¡Oh locura!

Ahora, con 20 años menos que  Benedetti en su muerte —y uno y otra sin próximo libro que escribir—, el tema de la Parca me alucina. ¡Claro! A la edad de los sueños a ninguno de los dos nos importaba Ella, que era solo nombre y jamás luto, sombra o aquelarre.

Por eso, mí amado Mario Benedetti, sigo al pie de la letra tu consejo de sabio colega trastornado, y me ¿preparo? sin prisa ni añoranzas. 

No te preocupes. Iré a recibirla con los brazos abiertos, desesperada mi boca, húmedos mis labios, firmes mis piernas, erguida mi cabeza. 

Seguro que reirá, perpleja al encontrarme como antaño: díscola y alegre, un tanto cansada en materia de métodos y estilos, que como orgasmos tardíos a esta edad de la vida poco importan. 

* En los últimos años de su vida, la salud del escritor uruguayo se resiente y es hospitalizado a menudo, hasta que el 17 de mayo de 2009 muere en su casa de Montevideo, a los 88 años de edad. Su cuerpo descansa junto al de su esposa Luz en el cementerio del Buceo de la capital uruguaya.