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LA TECLA CON CAFÉ

Cronicafeando

Supuesto sarín, muertos sirios inocentes...

Supuesto sarín, muertos sirios inocentes...

 

jueves, 06 de abril de 2017
5:23:53 a.m.
 

Ante decenas de miles de personas reunidas en la Plaza San Pedro para su audiencia general semanal, el Papa Francisco condenó ayer la masacre atribuida al uso de armas químicas en la zona siria de Idlib y pidió al mundo frenar esta tragedia que afecta a ese país, a lo largo seis años de muerte y destrucción.  

Sean o no los grupos armados los que están detrás de los sucesos en la ciudad de Khan Sheikhun, el hecho de sacrificar la vida de civiles de esta forma, en aras de objetivos políticos, y amén de la manipulación mediática, la tragedia —no más que otras tantas que ocurren y difunden incompasivamente la prensa y las redes sociales por internet—insta a la conciencia de quienes tienen esas responsabilidades a nivel local e internacional. 

  

Dos de las más recientes tragedias ampliamente difundida por lnternet

"Rezo por las víctimas y sus familiares”, ha pedido el Papa. ¿Y qué más puede hacer? Al menos ello consuela. 

Unos se acusan a los otros —a veces sin pruebas sustanciales—, y nadie ejercerse su misión con prudencia y honestidad. 

Da lo mismo si los muertos son o no por gas sarín, que afecta los músculos y al sistema nervioso, induce al vómito y vacía la vejiga y los intestinos, y en un área concentrada puede matar a miles de personas. Da igual que haya sido en un bastión rebelde en el noroeste de Siria o en cualquier otra localidad de la hermana nación. 


Pero los muertos de Khan Sheikhun este 4 de abril fueron (solo) 58 civiles, 11 de ellos niños. Personas inocentes. 

La guerra de Siria ha dejado, desde 2011, más de 320,000 muertos y millones de desplazados y refugiados. 

¿Cómo frenar esta tragedia? No se me ocurre. Entonces hagamos como Francisco: condenemos y recemos por las víctimas, que no son las primeras ni serán las últimas. 

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Morir ahogada en una taza de café

Morir ahogada en una taza de café

sábado, 25 de marzo de 2017
7:14:06 p.m.

 

Por Mercedes Rodríguez García 

En mi caso, el café es más que una simple infusión, es una forma de vida. Cuando me falta o escasea,  no solo me indispongo físicamente sino que de ánimo me comporto insoportablemente anormal. Desde que amanece hasta que me acuesto, lo necesito. No importa si fuerte o ligero, dulce o amargo, frío o caliente. Su olor, es la gloria; su sabor, el paraíso. 

No sé cuanto colegas periodistas desperdigados por el mundo —Cuba es también el mundo— recurran como yo al maravilloso elixir, ese al que tal vez una hacendado europeo con sentimientos racistas acuñó en tiempos memoriales como el “néctar negro de los dioses blancos”, presupuesto que sí se encargó de refutar nuestro Ignacio Jacinto Villa y Fernández,  cuando inmortalizó —allá por los años 50 del pasado siglo—en su peculiar estilo el tango congo de Eliseo Grenet Ay Mamá Inés”, que luego ya sabemos lo que reitera en su estribillo: “todos los negros tomamos café”.  

 Pero no es de canciones, ni de prejuicios discriminatorios por pigmentación epìtlial, ni de mis hábitos “cafeínicos” particulares extendidos a la humanidad lo que me trae a las páginas de mi weblog que, un día de 2005, decidí bautizar La Tecla con Café, denominación tan justa y real, que ahora mismo, en este instante, tengo al lado mi tacita blanca —es blanca—, y ya mediada del tercer “cafetacito” del día. 

Me interesa comentar un artículo que me hizo llegar por email una amiga médico desde Paraguay, muy preocupada por mis últimos requiebros de salud que, les juro, nada tienen que ver —hasta ahora—con lo que sugiere la publicación  del Journal of the National Cancer Institute, la cual sugiere —para mi tranquilidad— que el consumo de café podría estar asociado con un menor riesgo de desarrollar melanoma maligno. 

Dice mi amiga: “No te preocupes, Mercy, sigue emborrachándote con tus cafés medicinales, que en concreto la investigación, con una muestra de 447.357 personas, concluyó que los que consumían cuatro tazas al día o más tenían un 20% menos de riesgo… ¡así que a ti el cangrejo no te muerde”. 

Sobre el tema he leído bastante. También otros estudios que circulan por la red de redes han relacionado el consumo de café con un efecto protector en el hígado, frente a la diabetes, el párkinson, el alzheimer y algunos tipos de cáncer. 

También —¿para mi tranquilidad?—,  se han desmontado mitos como el que afirma que el café es malo para la salud cardiovascular. De hecho, un estudio publicado hace años en la revista The New England Journal of Medicine,  concluyó que tomar tres tazas de café diarias podría reducir en un 10% el riesgo de muerte por enfermedades cardiacas, respiratorias, accidentes cerebrovasculares, lesiones y por accidentes, diabetes e infecciones. (Claro, yo a veces me paso en la dosis). 

Otra investigación, realizada entre los centenarios habitantes de la isla griega de Ikaria, relaciona su longevidad con el consumo de café hervido. Ellos tienen un mejor funcionamiento cardiovascular endotelial. O sea —explica mi coetánea doctora—. “Para tu tranquilidad, Mercy,  los viejitos ikarianos debían padecer de disfunción en el endotelio, que vuelve más rígidas las arterias, y más frecuentes los ataques al corazón y los trombos. Pero no, sobrepasan todos los 95 años”. 

Una invitación a tomar cafe-3

—Bueno, hija, de algo hay que morirse, y si de irse de este mundo se trata, a mí que me quiten lo bailado, y asegúrense que para entonces tenga a la mano mi tacita blanca—. Le escribo y a renglón seguido “torpedeo” con uno de mis razonamientos lógicos. 

— Como cardióloga  que eres, tú lo sabrás mejor que yo. Mas, no creo mucho en ese tipo de estudio, en ocasiones manipulados para probar la tesis, incluso poco científicos porque solo ven el aspecto cuantitativo. Sencillamente porque el café, como producto de origen natural, resulta una mezcla de miles de sustancias. Por lo tanto es complicado determinar qué lo convierte en beneficioso, o no. ¿Acaso no está validado que el café es una de las fuentes más importantes de antioxidantes del mundo vegetal, y que en la prevención de determinadas enfermedades juegan un papel más importante los antioxidantes, y en otras la cafeína, o ambos? 

—Lo malo, Mercy, es la cantidad y la frecuencia con que lo ingieres. A partir de ahí es cuando pueden aparecer efectos perjudiciales sobre el sistema nervioso, como palpitación, taquicardia, insomnio y aumento de la presión arterial—, me advierte durante el intercambio electrónico… y yo, con otro “torpedo” le reprocho: 

—Las cantidades también dependen de cómo metaboliza cada persona la cafeína. Y no existe motivo alguno para que un hipertenso bien controlado no pueda tomar café. Cualquier sujeto que sea hipertenso o padezca alguna enfermedad cardiaca puede tomar, en principio, hasta cuatro o cinco tazas de café, puesto que no se ha podido evidenciar nunca su carácter nocivo en relación a la patología cardiovascular. Mi extrasístole no tiene que ver con el café. ¿O sí? 

Al café, no renunciaré jamás, algo que sí hice varios años atrás con las bebidas espirituosas, y llevo a media práctica con el cigarrillo, tan dañino para el sistema cardiovascular y respiratorio que, defectuosos, pero aún me funcionan. Eso sí, desaconsejo el consumo de café en niños pequeños, en personas muy ansiosas o que padecen crisis de pánico o insomnio, y en algunas otras que siempre están con taquicardias, que no es mi caso. 

Sí, reitero. Desde que amanece hasta que me acuesto, lo necesito. No importa si dulce o amargo, frío o caliente, fuerte,  puro o mezclado. Bajo sus efectos he escrito millares de cuartillas y sobrepasado el medio siglo de existencia. Soy su amante frenética. Su aroma me enloquece, su sabor me lleva al éxtasis, y  al solo contacto de la taza blanca con mis labios, quedo grávida de él. Y si de morir quisiera, sería ahogada en una taza de café.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde mi cuartel general, ¡felicidades colegas periodistas!


martes, 14 de marzo de 2017
9:51:20 a.m.
 

Este 14 de marzo los periodistas cubanos celebramos nuestro día, que también rememora el aniversario 123 de la publicación del periódico martiano Patria. 

Desde Villa Clara, Cuba, mis saludos y felicitaciones a todos mis colegas, alumnos y exalumnos de periodismo, de oriente a occidente y de norte a sur de mi querida Cuba, y a los que en otras partes del mundo prueban suerte sin olvidar la tierra que los vio nacer y las lecciones de aula y de vida que les ofrecí con todo mi corazón.

Aquí dejo para quienes me conocen, o me leen, o me siguen en La Tecla con Café, la entrevista que me hiciera hace un par de semanas mi siempre querida alumna Daniela Hernández Rojas, y trasmitió este lunes por la tarde Telecubanacán…¡Ah!,  perdonen la confusión brechtiana: el espacio no se llama 4ta. Pared, sino 4ta.Cámara. Traté de enmendarlo cuando la subí a YouTube, pero no pude.


Por sobre todas las cosas sean siempre periodistas martianos

Alguien dijo que si le hubiesen preguntado a Martí cuál era su profesión, habría respondido: «¡periodista!» Y es que en su obra, la llamada prosa de prisa devino recurrencia desde que, con solo 16 años, lanzó El Diablo Cojuelo para satirizar al colonialismo español, y más tarde La Patria Libre, el semanario donde publicó su poema patriótico Abdala. De los 28 tomos de sus Obras Completas, la mayoría son trabajos extraídos de periódicos y revistas de la época.

Desde su precoz debut en los predios de la tinta y el papel, nuestro Apóstol intuyó el rol de la prensa en la batalla ideológica en ciernes. Por eso no se debe separar al periodista del revolucionario cuando nos acercamos a su personalidad. Toda su labor en los periódicos refleja el compromiso de su pluma con la independencia de Cuba, su ideal por antonomasia y la esencia de su vida.

Todo el que estudia a Martí coincide en que el periódico Patria fue su obra maestra. Lo fundó el 14 de marzo de 1892 a instancias de patriotas radicados en Nueva York. Desde su primera salida, el órgano devino guía de la emigración en la urbe, y desempeñó un importante papel en la aglutinación de las fuerzas para la Guerra Necesaria que soltaría amarras en Baire el 24 de febrero de 1895.

Fueron los tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso, además de intelectuales cubanos y puertorriqueños, quienes financiaron la publicación inicial de Patria, donde salieron, entre otros trabajos, las bases del Partido Revolucionario Cubano fundado por Martí y un editorial titulado Nuestras Ideas que, aunque aparece sin firma, como es característico, lleva implícito el sello inconfundible de su estilo.

Patria apareció, inicialmente, cada sábado, al precio de cinco centavos. Tenía una aclaración: «Los productos del periódico se destinan a su mantenimiento. Estaba constituido por cuatro páginas a cuatro columnas, con tamaño de 52 x 36 centímetros. Su distribución se realizaba, fundamentalmente, por correo. Desde el 5 de octubre de 1895 hasta su desaparición en 1898, fue bisemanal.

 

Fue en Patria Martí donde exhibió dotes de periodista integral. Sus biógrafos atestan que, amén de redactar, buscaba noticias, proponía diseños, elegía tipografía, corregía galeras y hasta empaquetaba bultos de periódicos. Todo eso, a pesar de que era uno de los periodistas más conocidos del continente gracias a sus colaboraciones con importantes diarios norteamericanos y a su activa correspondencia con el periódico La Nación, de Argentina.

Patria jamás se alineó con el ultranacionalismo. Desde su salida anunció que surgía «de la voluntad y con los recursos de todos los cubanos y puertorriqueños para decir lo que está en el corazón de todos los patriotas puros». Clamó no solo por liberar a Cuba, sino también a Puerto Rico. De ahí que reprodujera en sus páginas las letras de La Bayamesa —luego nuestro Himno Nacional— y de La Borinqueña, marcha de los revolucionarios de esa isla hermana.

Juan Marrero, autor cubano, dice que «cuando Martí toma la decisión de marchar a Cuba para incorporarse al Ejército Libertador, no olvida un instante a Patria. El 26 de febrero de 1895, dos días después de estallar la Guerra Necesaria, envía desde Santo Domingo una carta a Gonzalo de Quesada y a Benjamín J., Guerra, donde da orientaciones sobre la forma y el contenido de ese periódico. “Embellezcan y regularicen a Patria… mucha noticia ahora…todo lo de Cuba…y siempre amenidad revolucionaria…”», dijo, entre otras cosas.

«Según Becali, al llegar a Cuba, Martí llevaba la acreditación como corresponsal de Patria. “Sólo podemos imaginarlo así, escribiendo su Diario de Campaña, que no es otra cosa que apuntes para futuros e inconclusos reportajes de la guerra, pues si había escrito de todo y de todos, ¿cómo no iba a narrarnos los episodios de su revolución, el diario acontecer de la contienda bélica?”», apunta el autor.

El Martí periodista nos legó un juicio que no pierde actualidad: «La prensa debe ser coqueta para seducir, catedrática para explicar, filósofa para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir. Debe ser útil, sana, elegante, oportuna, valiente. En cada artículo debe verse la mano enguantada que lo escribe y los labios sin manchas que lo dictan. No hay cetro mejor que un buen periódico».

Mensaje de la UPEC por el Día de la Prensa Cubana


Celebramos el Día de la Prensa Cubana con la certeza de que nuestros profesionales de la información saldrán vencedores frente a tantos desafíos de la compleja realidad del país y del mundo.

Nunca como hoy el socialismo cubano nos replantea los deberes éticos y patrióticos en nuestra profesión. Por delante, nos esperan caminos difíciles pero prometedores en la defensa de los ideales de la Revolución cubana y en el combate de todo lo que nos desvíe de ella misma.

El periodismo revolucionario solo pervivirá renovándose constantemente en la belleza, el análisis y el argumento certero ante tanta veleidad mediática que nos asalta desde los grandes centros de poder imperial y sus mercaderes de la información.

En esta jornada por el Día de la Prensa la presidencia de la Upec, desde la heroica Santiago de Cuba, ratifica su fe y confianza en que saldremos victoriosos en las inteligentes y apasionadas batallas por una prensa más cercana a los valores y virtudes del pueblo cubano basada en el paradigma de Martí y Fidel.

Presidencia de la Upec
Santiago de Cuba, 14 de marzo de 2017

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Los “sin género” de Japón entre el rosa y el azul

Los “sin género” de Japón entre el rosa y el azul


domingo, 15 de enero de 2017
8:16:22 p.m.

Se trata de desdibujar las fronteras que han definido la feminidad y masculinidad de rosa y de azul. Los “danshis sin género” (danshi quiere decir hombre joven en japonés) adoptan un nuevo estilo andrógino , una moda asexuada,  e intentan ampliar el alcance de lo que alguien con una anatomía masculina puede vestir.

Una base de maquillaje al rostro, polvos para oscurecer los lados de la nariz y labios pintados con una pequeña brocha. Después de 40 minutos de acicalamiento el espejo le da su aprobación.

Uñas pintadas, cabello largo hasta los hombros, zapatos de tacón y maquillaje lo hacen más femenino que masculino, una elección contrastante con una sociedad en la que los hombres y las mujeres tienden a adherirse de manera estricta a los códigos convencionales de vestimenta según el género.

Sin embargo este danshis japonés no considera que su apariencia sea femenina. ¿Para qué un género en particular? Por dentro es un hombre. El concepto de género no es realmente necesario. Las personas deberían elegir el estilo apropiado para ellas sin preocuparse por lo femenino o masculino. ¿Por qué los hombres tienen que hacer una cosa y las mujeres otra? Todos somos seres humanos.

Quienes así piensan —y visten— están intentando ampliar el alcance de lo que alguien con una anatomía masculina puede vestir. ¿Gay? No necesariamente.

Muchos hombres que se consideran “danshi sin género” dijeron en entrevistas que no ven una conexión entre su apariencia y su identidad sexual, o incluso sus opiniones sobre los roles de género tradicionales. Tal vez no les gusta su rostro y adoptan el maquillaje para esconder s imperfecciones.

Yasu Suzuki, de 22 años, organiza eventos para que otros “danshi sin género” conozcan a sus seguidores de las redes sociales. Sus exploraciones en el campo de la moda han ampliado sus opiniones sobre la sexualidad. Cuenta que cuando comenzó a experimentar con el maquillaje, a veces atraía la atención de otros hombres.

Pensaba que vomitaría cuando un hombre le dijera “te amo”.  Suzuki usa unos pantalones holgados (populares entre las japonesas) y se depila el vello facial porque todavía no le alcanza para pagar los tratamientos que los eliminan con láser y que son populares entre los “danshi sin género” más famosos. 

“Pero ahora que comencé a vestir esta moda asexuada, creo que me deshice de mis prejuicios. Antes no me gustaban los chicos u hombres que se amaban entre sí, pero ahora he comenzado a aceptarlos. La gente bonita es simplemente bonita”, cuenta Suzuki.

“En mi generación, las mujeres envidiaban a los hombres porque podían trabajar y hacer lo que quisieran”, expresó Junko Mitsuhashi, de 61 años, profesora de estudios de género en la Universidad Chuo y una mujer transgénero.

Ahora los hombres envidian a las mujeres porque pueden expresarse a través de la moda… ¡Nada!, mejor pensar que se trata de un nuevo tipo de hombre.

(Fuente: NYT)

 

 

 

Hace un siglo Isadora Duncan visitó La Habana

Hace un siglo Isadora Duncan visitó La Habana


lunes, 02 de enero de 2017
8:54:46 p.m.
 

Por Leonardo Depestre Catony 

Para algunos fue una bailarina genial, para otros ha devenido un mito. Hoy, la realidad sobre su vida se entreteje a la leyenda y abundan las anécdotas que la toman de centro, a veces para bien y otras no tanto. Lo cierto es que Isadora Duncan trascendió el mundo de la danza, de su tiempo y de las costumbres, para insertarse en el mundo tan amplio como diverso de las que denominamos celebridades.

Isadora viajó mucho. Su espíritu y su cuerpo no conocieron de fronteras geográficas ni de limitaciones al pensamiento. Lo curioso es que hace cerca de un siglo, porque no podemos precisar fechas, Isadora se detuvo en La Habana. Del análisis de cuanto ella narra en su autobiografía Mi vida, llegamos a la conclusión de que arribó a La Habana durante el invierno, entre finales de 1916 y comienzos de 1917.

A diferencia de otros artistas, ella llegó por razones personales y no por dictámenes de contrato alguno. Por tanto, no hubo publicidad en torno a su estancia habanera, enmarcada dentro de la más estricta privacidad, pues era su intención recuperar parte de la estabilidad emocional, tras la muerte de sus dos hijos en un accidente ocurrido en abril de 1913.

  

Sin embargo, se relacionó con algunas personalidades de la sociedad cubana de entonces y visitó a Rosalía Abreu, una de las damas más distinguidas y ricas, que tenía como residencia una quinta en la barriada de Palatino, hoy municipio del Cerro. Isadora no menciona el nombre de Rosalía, pero el pasaje reproducido a continuación no deja dudas acerca de la identidad de la propietaria de tan curiosa mansión, conocida en toda la ciudad como La Quinta de los monos, debido a su pasión por los simios. Cuenta Isadora que: 

Visitamos una casa que estaba habitada por una dama de las más rancias familias cubanas, que tenía la manía de los monos y los gorilas. El jardín de la casona estaba lleno de jaulas, donde guardaba a sus animales favoritos. Era esta casa uno de los sitios más curiosos para visitantes. La dueña dispensaba a estos la más pródiga hospitalidad. Los recibía con un mono sobre el hombro y con un gorila que llevaba de la mano.

Una noche de fiesta, después de su habitual paseo a orillas del mar, Isadora decidió entrar en uno de los cafés del entorno portuario habanero, donde halló a un pianista —desconocido y totalmente ebrio— que interpretó una pieza de Chopin con exquisita profesionalidad. Incapaz de resistirse ante el embrujo de aquella música, “me entró —escribe en su autobiografía— el deseo frenético de bailar para aquel extraño concurso. Me envolví en mi capa, di algunas instrucciones al pianista y bailé al ritmo de algunos de los Preludios hasta el amanecer, y cuando terminé me abrazaron”.

  

Fue entre 1926 y 1927 que Isadora preparó sus memorias, o sea, unos 10 años después de su visita, pero recordaba nítidamente los pormenores de sus días en la capital cubana, ocasión en que captó la belleza de los campos y del mar, aunque también la pobreza de los sectores marginales de la población y la proliferación de los vicios. Apuntaría: “Las tres semanas que pasamos en La Habana las invertimos en pasear a caballo por la costa y en contemplar sus pintorescos alrededores”.

El libro Mi vida, traducido a varios idiomas y leído con la amenidad de un best seller por la profusión de datos de interés que su autora incluyó, no fue su único texto; los artículos que dejó se compilaron y fueron publicados con el título El arte de la danza.

Nacida en California, Estados Unidos, en 1878, la Duncan —inquieta y autodidacta— se apartó de los estilos tradicionales de la danza para desarrollar un modo personal de apreciación y ejecución basado en la espontaneidad de los movimientos, ataviada con una túnica y descalzos los pies. Se afirma que su fascinación por el movimiento de las olas fue el punto de partida para desarrollar su estilo danzario.

Llevó su arte a Europa —Rusia incluida—, y estableció una escuela propia desde la cual promovió el ejercicio de la danza según sus patrones estéticos. Mujer dotada de personalidad e inteligencia singulares, ganó la amistad y simpatías de numerosas figuras de las artes en todo el mundo.

Murió en Niza, Francia, el 14 de septiembre de 1927, al enredarse su chal entre las ruedas del automóvil en que viajaba. La manera en que se cerró su ciclo vital fue tan inusual y poco convencional, como dramáticos lo fueron varios de los episodios de su existencia.

Que Isadora Duncan estuviera en La Habana de un siglo atrás no es un dato desconocido, aunque no deja de ser asunto de interés para nuestros lectores.

(Tomado de La Jiribilla)

Nuestro jubilado Manolo

Nuestro jubilado Manolo


viernes, 23 de diciembre de 2016
4:03:24 p.m. 

Hace dos días despedimos de la vida laboral activa al fotorreportero más experto de cuantos han pasado por el periódico Vanguardia.  Le pusimos «el ingeniero», pero se llama Manuel de Feria García. 

Por Mercedes Rodríguez García
Ilustración: Linares 

Ni yo ni nadie joven en el periódico le llamaba Manolo hasta mucho después en que el tiempo nos colocó en peldaño biológico semejante. Mejor, De Feria. 

Con un apellido tan sonante y castizo radiqué sus ancestros en alguna ciudad real de la Madre Patria, suponiéndole también familiar de una santiaguera que por entonces redactaba notas en Radio Enciclopedia y terminó siendo poetiza .

De Manolos traía llena mi cándida cabeza: el bodeguero y el casillero, un vecino, el padre dos compañeras del pre, un amigo íntimo de mi padre, un músico, una pieza teatral… Pero ninguno fotorreportero como él, que es como nombramos a quien tira fotos para la prensa.

A punto de los treinta, de Feria parecía un galán de novelas. Su físico deportivo y verticalidad al andar, ademanes corteses y elegante manera de comportarse y de hablar, lo convirtieron en paradigma del gremio juvenil, tan proclive al desenfado, la chanza y las informales pláticas.

En mi caso, su profesionalidad, su hablar sin pruritos —de expresar lo que verdaderamente sentía—, me anotaron el primer punto para ganar la confianza que dispenso hoy con él y con su familia de tres hijos, cinco nietos, dos bisnietos (uno en camino), en la cual Tere sigue siendo la esposa modeladora, la misma dama tierna y matriarcal de siempre.

Salir con de Feria era aprender en el camino. Desde meteorología hasta electricidad y estadísticas, pasando por aeronáutica, conducción, salvamento, deportes de combate y, por supuesto, fotografía de todos los tiempos habidos y por haber.

Le pusimos «el ingeniero». De Feria sabía de todo, por lo que frívolamente le tildaban de autosuficiente. Hasta que la vida demostró que se traba del más suficiente de los autosuficientes conocidos. Por su mente innovadora y disposición para resolver «problemas» de la más variada índole, siempre ha sido el mejor consultante a la hora de enfrentar cualquier proyecto.

Porque no es lo que sabe De Feria, sino lo que ha demostrado saber. A contrapelo de expertos en pronosticar el rumbo de los ciclones y de peritos en desechar equipos digitales y analógicos, él acierta con precisión meridiana, o se erige en rescatador ejemplar.

Para quienes hemos caminado, corrido y tropezado juntos en los avatares del Periodismo, De Feria es una institución, una catedral, una montaña de «cosas» que, sumadas, conforman un tipo muy especial de persona, de ser humano consecuente con el paso por esa línea imaginaria que lo sitúa en el año 72 de su existencia, llena de historias sabias, aleccionadoras y de divertidas anécdotas.

Como para hacer un libro, en él abundan coberturas periodísticas especiales o de primer nivel, sin contar aquellas que con la impronta de lo cotidiano o, lo coyuntural, signan el trabajo de los misioneros de la noticia gráfica, o de los virtuosos del lente, que mucho tiene de arte y de ciencia.

Pero Manolo rompió récords de competitividad y talento natural un día del año 2001, cuando le propuse formar parte del claustro de la carrera de Periodismo que, al curso siguiente, abriría en la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villlas.

Al principio titubeó, mas le reté en profundidad: «¡Qué no se diga: así que tiraste fotos bajo las balas en Angola y no puedes pararte delante de un pizarrón a enseñar al futuro!».

No fue fácil otorgarle una categoría docente. Por esas formalidades de la academia, no tenía un título universitario. (Más allá del de Ingeniería otorgado por nosotros). A puro expediente se ganó el escaño que más debe haberle aportado en su itinerario efectivo: la docencia.

Por las redacciones de Vanguardia y de otros periódicos de la región central,  andan sus genes. Tampoco le dicen Manolo. «Profe» le viene mejor.

Pues hace dos días despedimos de la vida laboral activa al colega  que decidió acogerse a la jubilación. Ideal la oportunidad  para abrazarlo o darle unos cuantos toquecitos retentivos de memoria. Golpecitos de quererlo siempre. Manotacitos de que no le vamos a olvidar.

Y aunque lleva apellido de abolengo afirmado en Córdova, en Sevilla o en Granada, viene más al caso el linaje criollo de Manolo —como digo ahora—, muchos años después de conocer a Manuel Isauro de Feria García. Ese hombre que mientras tenga vida —lo sé, aún hecho un fantasma— no se ausentará por mucho lapso del periódico, donde ha fundado su mejor y más prolífera biografía.

Al colega, maestro y amigo Manuel de Feria García, le seguiremos viendo en pasillos, oficinas y demás áreas del periódico: delante de la PC, «trasteando» los aires acondicionados, componiendo autos, buscando sobrecargas eléctricas y, de ser preciso, solícito y amable, cámara en ristre, saliendo como antaño.

Por ahora, Manolo, ¡hogar, dulce hogar!

 

 

 

 

 

 

 

Zapatos nada “pontificios” en variados estilos

Zapatos nada “pontificios” en variados estilos

 

jueves, 22 de diciembre de 2016
5:34:38 p.m.

La noticia del papa Francisco saliendo de la Casa Santa Marta para comprar un par de zapatos, me hizo ir a otra sobre los calzados que impone la moda para la temporada invernal… Claro, donde hay invierno.

Pues este martes por la tarde su santidad se fue a un negocio cercano al Vaticano, en busca de algo práctico o cómodo para sus pies, lo cual  quedó documentada por fotos y videos aparecidos en las redes sociales, según ANSA.

En las imágenes se ve al Pontífice que llega con el auto y dos personas lo esperan fuera de la puerta. Posteriormente se ve a Jorge Bergoglio que se mueve por el negocio, habla con el personal, y se pone en pose para las fotos. Luego firma un papel. También hay una en la cual un joven con camisa blanca le muestra un crucifijo y el Pontífice lo bendice.

En cuanto a los zapatos que están de moda para las féminas, no sé qué opinará Francisco,  aunque cabe pensar que luego de echarse a reír exclamaría: «Por Dios, ¡qué locura más loca!».

A continuación los estilos de zapatos más populares. Aunque no son muy apropiados para el clima cubano, ya las veré por ahí calzadas con botas y botines gamuza que, en materia de color los hay crema, marrón, cereza y negros.

Pies desnudos.  Ni gota de pudor para la nueva tendencia de calzado transparente. De este tipo, he visto pocos.

Acordonados. Bellas de botas con cordones entrenzados en la parte del frente. ¡Hay de todo para escoger! Y no hablemos de dinero.

Encorreados. Algo que saben hacer muy bien los zapateros artesanos nuestros. Las botas altas, y los tacos y zapatillas con múltiples tirillas aparecen entre los más buscados.

 

 

Tacones y plataformas: ¡Pobre columna vertebral! Ya no se trata únicamente de la plataforma, ahora también los tacos anchos. Ya los he visto por ahí, en varios estilos. Quienes lo usan parecen artistas de circo caminando por una cuerda floja.

  

 

 

 

 


 

Cuando la belleza significa tener la piel blanca

Cuando la belleza significa tener la piel blanca

 

9:53:32 p.m. 

En el oeste africano, el corazón de la industria multimillonaria de productos para aclarar la piel, hay mensajes contradictorios: a las mujeres les dicen que blanquearse la piel está mal e incluso que es ilegal. Al mismo tiempo, están inundadas de mensajes que les dicen que ser blanca es hermoso. 

El primero de agosto, las autoridades sanitarias de Ghana comenzaron con la prohibición de ciertos productos blanqueadores que contenían hidroquinona, un ingrediente que altera la síntesis y la producción de melanina, la cual puede proteger la piel del intenso sol de esta región. 

Algunos cálculos muestran que el porcentaje de mujeres en África occidental que utilizan crema blanqueadora puede llegar al 70 por ciento; las autoridades dicen que están preocupadas de que pueda haber un alza repentina de cáncer de piel porque estos productos atacan al protector natural de la piel. 

Sin embargo, la prohibición en Ghana no ha llegado al punto de eliminar los innumerables anuncios sobre cómo obtener una piel “perfectamente blanca”. Tampoco han desaparecido las cremas de las tiendas. 

En el mercado Makola, muchísimos puestos tienen las paredes llenas de pociones para aclarar la piel. Están el Ultra Fair Super Whitenizer de Caring Chemistry, que promete “acción blanqueadora restaurativa ultrarrápida”, y la Grace White Loción Corporal de Doble Acción 100 % Blanqueadora de Grace White Cosmetique, que incluso muestra fotografías del antes y después: las fotos del “antes” muestran un par de piernas morenas claras, cruzadas, mientras que la foto del “después” muestra piernas blancas. 

Sin duda los hombres no han abandonado la búsqueda de mujeres de piel clara. La mayoría no lo dice. Sin embargo, por mucho tiempo la situación africana es que mientras más alto en la escala social está el hombre, es más probable que su esposa o novia tenga piel clara. 

En Estados Unidos, la elección de Donald Trump (quien ganó en gran medida gracias al electorado blanco) ha puesto nerviosos a muchos, pues reaviva las dudas sobre cuál es el papel que tiene el color de piel en la vida diaria. 

La ganadora del Nobel de Literatura Toni Morrison, en un ensayo publicado en la revista New Yorker llamado Duelo por la blancura, que escribió después de que Trump fue electo, explora los viejos prejuicios incluso entre los estadounidenses acerca de que ser blanco es mejor. Por ejemplo, Morrison escribió sobre las cosas que damos por hecho y que acompañan al ser blanco, como la “confianza de que no te estarán vigilando en una tienda” para que no robes. 

También la gente se blanquea en Asia; las cremas y lociones son tan comunes en las farmacias de Seúl como las sombras de ojos. Lo hacen en Europa, a pesar de las restricciones a la venta de hidroquinona. Puedes entrar a cualquier salón de belleza para negros en Londres y encontrarás cremas y lociones blanqueadoras. 

Pero ¿en África? Si no puedes tener la piel oscura en África, ¿entonces dónde?

El “porqué” data de varias centurias y revela los efectos de la colonización que aún perduran. Cuando los europeos colonizaron África, trajeron la vieja creencia de que eran una raza superior y establecieron la estructura de clases que existe aún hoy, 50 años después de que los países africanos recuperaron su independencia. 

En muchos países de África occidental, en lo más alto de esa estructura clasista están los blancos migrantes, ya sean diplomáticos europeos que viven en barrios caros, los miembros de la embajada de Estados Unidos que viven en sus complejos residenciales amurallados o los mercaderes libaneses en sus tiendas de electrónicos. 

En la jerarquía le sigue la gente mestiza. Los colonialistas europeos que vinieron a África y se mezclaron con africanos tuvieron descendencia mestiza, que fue entonces considerada como una clase superior a los africanos de raza pura. El sistema apartheid de Sudáfrica llegó al grado de consagrar legalmente a la gente mestiza, llamados coloureds. 

No solo las mujeres se abalanzan sobre las cremas blanqueadoras. Braimah Kamoko, el boxeador de peso completo de Accra, mejor conocido como Bukom Banku, generó una gran controversia este año cuando le confirmó a los reporteros lo que todos podían ver: que obviamente se estaba aclarando el color natural de su piel. Kamoko, en pocos meses, cambió de marrón oscuro a un bronceado amarillento, gracias a, según dijo, crema blanqueadora. 

En Jamestown, Lydia Neequaye, de 46 años, una vendedora de galletas que comenzó a blanquearse la piel cuando tenía 21 años, dijo que está feliz de que el gobierno haya prohibido las cremas. Su cara está descolorida, con manchas oscuras en algunos lugares y manchas más claras en otros. 

Hace unos años dejó de blanquearse cuando se dio cuenta de qué tan descolorida estaba su piel. Después de un tiempo, algunas partes de su piel regresaron a su color original. 

(Tomado de New York Times / Por Helene Cooper)