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LA TECLA CON CAFÉ

Cronicafeando

Los cubanoamericanos y la política hacia Cuba

Los cubanoamericanos y la política hacia Cuba

 

12:05:04 a.m. 

Por Jesús Arboleya 

La muerte de Fidel Castro despertó sórdidas pasiones en la extrema derecha miamense. 

Algunas personas salieron a la calle a celebrar con aires de carnaval y los medios locales de información divulgaron todo tipo de improperios contra el líder cubano, dejando la impresión que la mayoría de la comunidad cubanoamericana se opone a las relaciones con Cuba. 

Sin embargo, la realidad que se esconde detrás de esta imagen pública es bien distinta, como lo demuestra cualquier investigación seria sobre esta problemática. 

¿A quiénes representa la extrema derecha en la actualidad? 

Prácticamente todos los estudios coinciden en que su base social ronda el 50 % de los electores cubanoamericanos, en su mayoría personas de edad avanzada, con escasos vínculos familiares y sociales en Cuba, que arrastran  fuertes sentimientos de oposición al sistema político cubano. 

También a sectores económicos asentados en el enclave miamense, que a través de estos grupos han logrado alcanzar un alto nivel de control de las estructuras políticas y administrativas de la localidad, lo que explica el éxito de sus candidatos en las elecciones a esta escala y su impacto en la vida política norteamericana, cuando son funcionales a la estrategia gubernamental. 

La hostilidad hacia Cuba devino el factor de cohesión social por excelencia para estos grupos, por lo que cualquier avance en las relaciones entre los dos países pone en crisis esta estructura de dominación. A su favor cuenta con la existencia de una cultura de la confrontación, cimentada por más de medio siglo, que abarca a sectores de poder norteamericanos, los cuales han servido de nicho a esta corriente y comparten sus posiciones. 

En el otro polo del acontecer político cubanoamericano, aparece una población  que responde a otras experiencias de vida y una visión distinta respecto a las relaciones con Cuba. Más que la política o la ideología, toda vez que este interés no puede interpretarse como una muestra de apoyo a la Revolución Cubana, impera en estos sectores una voluntad de convivencia, que se expresa a través de los contactos filiales, sociales, culturales, incluso económicos, con la sociedad cubana. 

Encuestas llevadas a cabo en agosto pasado por la Universidad Internacional  de la Florida, indicaron que el 55 % de los cubanoamericanos eran favorables de las relaciones con la Isla, mostrando un aumento porcentual en el caso de los jóvenes y los inmigrantes más recientes, lo que permite hablar de una tendencia que se proyecta hacia el futuro. 

Aunque no es el único factor, las contradicciones respecto al tema de las relaciones con Cuba explican el incremento de la afiliación de los cubanoamericanos al Partido Demócrata, la cual se ha duplicado en los últimos años, hasta alcanzar un 44 % de los electores. 

Pero incluso en sentido favorable a las relaciones también se manifestó un 41,6 % de los que se definieron como simpatizantes de Donald Trump, lo que muestra que esta posición no deja de tener un fuerte respaldo en los sectores conservadores republicanos. 

Con vista a tener una visión más clara del diapasón de corrientes políticas que existen en su seno, una investigación pendiente es determinar el apoyo que tuvo Bernie Sanders en la comunidad cubanoamericana, pero es un hecho incontrovertible el resquebrajamiento del monolitismo anticubano, que sirvió de base a la preponderancia de la extrema derecha en el pasado. 

Contrario al mito de que los votantes cubanoamericanos apoyaron masivamente a Trump para castigar a Clinton por la política de Obama hacia Cuba, los investigadores Giancarlo Sopo y Guillermo Grenier han demostrado que, a escala nacional, más del 50 % de ellos votó por la candidata demócrata, superando los indicadores históricos de cualquier otro contendiente de su partido dentro de este electorado. 

Incluso en el sur de la Florida, donde se concentra el llamado “exilio histórico” y las maquinarias de la extrema derecha cuentan con su máximo potencial, el apoyo a Trump apenas sobrepasó la mitad de los votantes y el candidato republicano perdió todos los distritos con alta concentración de electores  cubanoamericanos.

Cientos de miles de emigrantes de origen cubano y sus descendientes viajan al país anualmente, envían remesas a sus familias, incluso invierten en pequeños negocios en el país, para no hablar de lo que ello ha significado en términos culturales y existenciales. En la actualidad, se aprecia un clima donde impera un alto grado de estabilidad en estos contactos, con resultados positivos para ambas sociedades. 

Poco se habla de que en el sur de la Florida existe una inmensa red de negocios relacionados con los vínculos con Cuba, ahora incrementada por el aumento de viajeros norteamericanos, los vuelos directos y los cruceros, en su mayoría procedentes de Miami. 

Las declaraciones de Donald Trump y el peso que ha dado a figuras de la extrema derecha cubanoamericana en su equipo de transición, hace pensar que se planea una reversión de esta política, cuyas consecuencias serían muy nocivas para la comunidad cubanoamericana y sus familiares en Cuba. 

No existe una explicación racional para esta conducta, toda vez que antes ésta no era su posición, el lobby de la extrema derecha miamense no apoyó su candidatura y se está embarcando en una alianza condenada al fracaso, con grupos que muestran un pleno descenso en el respaldo popular y ni siquiera cuentan con el apoyo de los principales empresarios cubanoamericanos, la mayoría de los cuales respaldó la política de Obama e incluso acompañaron el presidente durante su visita a Cuba. 

Evidentemente, en la solución de esta ecuación no funciona la lógica de los factores objetivos y de nuevo tenemos que remitirnos a la existencia de una cultura del odio, que se vio exacerbada por un cuestionable morbo triunfalista, resultante de la muerte de Fidel Castro. 

La extrema derecha apuesta a la capacidad demostrada durante medio siglo para imponer sus posiciones al resto de la comunidad cubanoamericana. Para ello han utilizado todo tipo de mecanismos de coacción, incluido el terrorismo, creando un clima que se extienden a muchos aspectos de la vida social, donde prima un alto nivel de intolerancia. 

En Miami la gente tiene miedo expresarse y ello influye en la percepción de sus sentimientos. No obstante, aunque las apariencias muestren lo contrario, en Estados Unidos la mayor resistencia a esta cultura de la confrontación con Cuba se encuentra precisamente dentro de la comunidad cubanoamericana, porque son los más perjudicados. 

Para Cuba resulta muy importante comprender esta situación y actuar en consecuencia. Tanto por interés propio, debido a su impacto en las relaciones con Estados Unidos, como por solidaridad con estas personas y sus familiares cubanos, lo más recomendable sería impulsar medidas que faciliten aún más los contactos, cualquiera sea la política norteamericana. 

No solo la ideología une a las personas, también las desgracias, y paradójicamente puede ocurrir que, sin quererlo, la extrema derecha esté contribuyendo a la conciliación entre cubanos.  

(Fuente: PS/Jesús Arboleya)

 

Trump y la doble moral

Trump y la doble moral

11:46:10 p.m.

Muy llevada y traída esa promesa del presidente electo norteamericano, Donald Trump, de deportar a los 11,3 millones de emigrados ilegales, que se dice existen en Estados Unidos. 

Ello con el fin de ganarse el voto de la mayoritaria población blanca y de los millones de desempleados en ella, parte de los latinoamericanos que se encuentran ya establecidos y que llevan la solidaridad en la suela de los zapatos, y de algunos descendientes de africanos, que ven así una mayor oportunidad de empleo y están cansados de la política de Obama de incumplimientos y que ha derivado en la exacerbación del racismo. 

Todo se completaba con el levantamiento de un muro a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos, cuyo costo, según Trump, debían asumirlo los mexicanos, además de una serie de medidas económicas, al parecer más en serio, para ahorrar gastos a EE.UU., que produjo la alerta en el vecino país, ya esquilmado parte de su territorio mediante el poder militar norteamericano y la traición de falsos líderes del patio hace dos siglos y medio. 

Pues bien, de aquellos 11,3 millones de indocumentados —más de dos millones deportados ya por la saliente administración de Barack Obama— ahora Trump dice que serán más o menos unos tres millones, todos los cuales entran en la veleidosa calificación de narcotraficante, vendedores de armas y otras “bondades” que son tan “caras” en esa sociedad de consumo, la Reina de la Sociedad de Consumo, para que se lea bien.

 Pero, ¿cómo saber quién es quién? ¿Quién los escogerá? ¿Bajo qué figura jurídica? Y, creo que lo principal: ¿Quién los dejó entrar, los mantuvo y utilizó, no solo en obras agrícolas ni en tantos trabajos que los norteamericanos no quieren hacer —pese al desempleo— y se los deja a la clase menesterosa? 

Para ello hay que ahondar, aunque pienso que no tanto, porque detrás hay todo un negocio en el que figuras del propio Estados Unidos han obtenido jugosas ganancias, incluidos directivos y miembros de las organizaciones que dicen combatir el narcotráfico, pero se apoderan de parte del botín y tienen hondas ramificaciones con los magnates que obtienen los mayores beneficios. 

Series norteamericanas televisivas de diverso estilo han sacado a la luz el tema, como si fuera algo natural, porque lo es en un tipo de sociedad como la norteamericana, en la que se castiga al que se sale de lo pactado o se constituye en un peligro para el vil negocio, aunque en este caso es lo más probable que perezca, abierta o encubiertamente. 

La sucia DEA 

La Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, su sigla en inglés) ha estado detrás, y delante, de toda esta suciedad que hoy envuelve a tantos indocumentados que pueden ser deportados, algunos de los cuales quizás “desaparezcan” en el trayecto, porque “saben demasiado”.

Trascendió que enlos últimos años, la DEA ha participado en operaciones de lavado de dinero para los narcotraficantes del sur del Río Bravo. 

Los comerciantes de armamento de la franja sur de Estados Unidos hacen dinero vendiendo armas sin ningún control oficial, a sabiendas de que buena parte de ellas son enviadas a la delincuencia organizada en México, y no se tiene noticia de que el gobierno de Washington realice un esfuerzo policial significativo contra la introducción de drogas ilícitas por la frontera común, sin que se empeñe en desmantelar las redes de distribución de enervantes en su propio territorio. 

No sé si Trump será consecuente con eso de expulsar a los delincuentes, pero hasta ahora no hay agallas para emprender contra la DEA y otras entidades afines acciones que castiguen su falta de escrúpulos para quebrantar la legalidad nacional, traficar armas de fuego destinadas a los grupos armados que comercian drogas, lavan dinero procedente de estas e incluso participan en fiestas financiadas por narcotraficantes en el país vecino. 

Solo resta esperar que Trump, soez y cantinflesco en lo externo, intente en lo interno eliminar la doble moral que ensombrece y mancha a la nación que debe gobernar, por lo menos nominalmente. 

(Fuente: HR/Arnaldo Alfonso Musa Pachá)

 

 

 

Perdurables lecturas de Fidel

Perdurables lecturas de Fidel

 

7:48:42 a.m.

Por Mercedes Rodríguez García 

Los libros y las ideas que promueven han sido fuentes de aliento y esperanza; gracias a ellos, conocemos lo que vale el injerto del talento y la bondad. Sus nombres se familiarizan y se repiten a lo largo de la vida durante años, que siempre nos parecen breves. (Interpretación libre sobre una idea del Comandante en Jefe) 

Sé que caigo en la bolsa de lugares comunes al repetir que Fidel es un lector empedernido, pero no encuentro otra expresión para referirme al hombre que desde que le conozco, le escucho y le leo, ha dado prueba irrebatible de su pasión por los libros, hábito engendrado desde su infancia y que, entre otros factores históricos y genéticos, han hecho de él un presidente culto y sabio, tal vez el más culto y más sabio del planeta Tierra en la actualidad. 

Varias veces, dejando a un lado su típica modestia —para hacer gala de otra de sus cualidades, la honestidad— ha confesado  haber leído cuantos libros ha podido en su vida, y sentir dolor por no disponer de más tiempo para ello.

«Sufro cuando  veo las bibliotecas, sufro cuando reviso una lista de títulos de todas clases, y lamento no tener toda mi vida para leer y estudiar», confesó a  Tomás Borge, en ocasión de una larga conversación sostenida durante los días 18 y 20 de abril de 1992, publicada ese mismo año en forma de libro, bajo el título «Un grano de maíz»

Muchacho de su época, primero devoró no pocas historietas  o «muñequitos», como se le llamaba entonces. Luego, fue interesándose por la Historia, de modo que leyó no solo sobre los hechos acontecidos en su patria sino también aquellos de carácter universal, incluyendo las biografías de grandes personajes. En el bachillerato entró en contacto con la Literatura Española, fundamentalmente los clásicos. 

Al comandante sandinista reveló haber leído mucho no solo de historia sino también de geografía y literatura política. […] «Tengo una gran colección de libros sobre Bolívar, siento una admiración infinita por Bolívar. Considero a Bolívar el más grande personaje dentro de los grandes personajes de la historia […] Ya no te digo de Martí. Martí es un Bolívar del pensamiento, y Bolívar fue un genio de la política, un genio de la guerra, un estadista, porque tuvo las oportunidades que no tuvo Martí de dirigir Estados». 

Al preguntarle qué estaba leyendo últimamente, Fidel le responde:

«De todo he leído. Se me acaban los libros y entonces tengo que salir a buscar. Anoche estaba leyendo una novelita de ficción que se llama El Perfume, de Patrick Süskind. Es un tema inusitado, muy interesante, muy ameno. […] Voy por esa parte en que el noble francés está tratando de proteger a su hija pelirroja de los riesgos que significan las actividades que está realizando el personaje central, que es el perfumista Grenouille. […]Lo que he aprendido sobre los perfumes en esa obra es increíble, se puede decir que hasta la tecnología de la producción perfumes. Es muy variada la literatura. Tengo libros, algunos son más pesados, otros son menos pesados.  Tengo en remojo otra que se llama La muerte es un asunto solitario, de Bradbury, también de ficción. […] Todo depende, Tomás, del trabajo que tenga, de las actividades en que esté envuelto». 

Inteligencia, memoria, sensibilidad… 


Como la lectura es un hábito de los más benéficos y saludables,—factor genético aparte— la pasión de Fidel por ella debe haber influenciado también en su inteligencia, memoria, creatividad, imaginación y vitalidad, que ahora, a sus 85 años, desborda cualquier límite y hace que muchos lo tilden de profeta cuando en realidad  es un hombre dotado de infinitos conocimientos,  iluminado permanentemente por un ideal, y signado por su ilimitada confianza en los seres humanos. 

Miguel Barnet, el presidente de la Unión de Escritores de Cuba (UNEAC), durante la presentación de «Fidel Castro. Guerrillero del Tiempo», se referiría con palabras más precisas a algunas de estos caracteres  de  un líder político «que al final revelan la sensibilidad cincelada por los golpes de la vida: 

   

Gala de una memoria prodigiosa, con detalles insólitos que van desde la edad de dos años cuando aún no tenía idea de la muerte, y había presenciado el triste velorio de un tío hasta los hechos más recientes contados con precisión y vuelo imaginativo. […] Fuerza de carácter, espíritu alerta. […] Una lucidez  deslumbrante y una proyección dirigida a la colectividad, a los cambios sociales y al futuro. Una pupila que ve al ser humano en su devenir, sin menoscabo  del pasado y sus leyes; esa manera de enfocar a la sociedad desde un humanismo profundo singulariza su filosofía y los postulados martianos desde los cuales percibió el mundo». 

A Fidel hay que disfrutarlo de cerquita, y no una sola vez. Amén de su personalidad abrumadora, en muchas ocasiones fascina por ese niño que todos llevamos dentro y que en él aflora, en la mirada pícara y la sonrisa ingenua, bajo las cuales sucumben amigos y enemigos. Como si estuviera invitándote —durante el tiempo que perduran—, a no creerle, o si lo prefieres, a sumarte a sus pensamientos no expresados en palabras, fundados por la enorme información que ha procesado e interpretado con sano juicio y propiedad. 

En 1985, el periodista Joelmir Beting, le refiere lo agitado de su ritmo de trabajo: «Una hora y media de programa de radio todas la mañanas. Media hora de televisión por la noche. Y redacto una columna de comentarios económicos editada diariamente en 28 periódicos brasileños». 

Fidel —ya saben, no le gusta perder— le confronta: 

 

«Todos los días dedico una hora y media a la lectura de los cables internacionales, de casi todas las agencias. […] Si leo que se ha descubierto en algún país un nuevo medicamento o equipo médico innovador y de gran utilidad, mando a buscar rápido información sobre el mismo. […] Desgraciadamente, el tiempo no alcanza para recoger y analizar todas las informaciones que a uno le interesan. […] Quería actualizarme mejor para esta conversación contigo y mandé a buscar todas las noticias económicas internacionales importantes de los últimos dos meses. ¡Recibí cuatro volúmenes de 200 páginas cada uno! No es fácil seguir la dinámica de los acontecimientos, las aventuras del dólar y las consecuencias en la economía mundial de la nefasta política económica de estados Unidos». 

En la era de Internet los despachos pueden resultar infinitos. Pero su método interpretativo no falla. Parece no seguir la recomendación maximiliana de que «aprender a trabajar es aprender a descansar». No le fatiga conversar, descansa conversando. Sigue viviendo, sin prescripción facultativa, la emoción al riesgo, digo yo parafraseando a Ignacio Ramonet, quien asevera que los libros reflejan muy bien la amplitud de los gustos de Fidel. 

   

Abrir caminos 

En la memorable presentación, y al descubrir que entre el público a las madres de los Cinco, Fidel habló de Juan Cristóbal, de Romain Rolland, autor que durante toda su vida buscó medios de comunión entre los hombres, y cuya  imperiosa necesidad de justicia le llevó a buscar la paz más allá de la contienda durante y después de la Primera Guerra Mundial. La novela fue una de las que sobrevivió a la censura de la cárcel de Isla de Pinos. 

Pero si bien las autoridades de la cárcel le aplicaban la severidad de un régimen penitenciario arbitrario y absurdo, Fidel se imponía por encima de este un sistema de vida y de estudio mucho más riguroso y consciente, en que la lectura también le abriría el camino «para los grandes combates del mañana», según reseña Mario Mencía. 

« […] Todo lo quiero saber, y hasta las listas bibliográficas de cada libro las repaso acariciando la esperanza de leer los libros consignados. En la calle me inquietaba porque me faltaba tiempo, y aquí donde el tiempo parece sobrar también me inquieto.» 

En todo el tiempo que duró el presidio la relación de obras y autores que venció Fidel es asombrosa: 


Feria de vanidades, de William Thackeray; Nido de hidalgos, Iván Turgueniev; El capital, Carlos Marx. Además, ha comenzado a estudiar a autores cubanos como Félix Varela y Luz y Caballero, que alterna con las Obras de José Martí de la Editorial Lex. De Honorato de Balzac La piel de zapa; de S. Zweig, Biografía de Napoleón el pequeño; de J. Cronin, Las estrellas miran hacia abajo; de S. Maugham, El filo de la navaja; de Sigmund Freud, cuatro de los 18 tomos que componen las Obras Completas; y de Dostoievski, Los hermanos Karamasov, Humillados y ofendidos, Crimen y castigo, El Idiota, El sepulcro de los vivos, Las pobres gentes y el cuento Proachim. 

En Junto a una Gramática Latina, un Diccionario de Modismos y la Oratoria de Demóstenes, rodean su cama de la prisión: Técnica del golpe de Estado, de Cursio Malaparte; de Ortega y Gasset: La rebelión de las masas, Psicología de las multitudes, Fundamentos de la Política, El fascismo al desnudo, La época de la revolución religiosa, La reforma y la contrarreforma; de Tomás Moro, Utopía; las Obras completas de Homero, Cicerón y Mirabeau, y de José Ingenieros, El hombre mediocre. 

Las lecturas aumentan con los días: Las cien mejores poesías, Siete cantos, El lirio del valle, El ruiseñor y la rosa, de O. Wilde; Eugenia Grandet, de Balzac; Calle Mayor, de S. Lewis; Ana Karenina, de León Tolstoi; Cecilia Valdés, de C. Villaverde, y Juan Criollo, de Carlos Loveira. El tema histórico es constante: Martí, Morelos, Bolívar, Bonaparte, y los diez voluminosos tomos de la Historia de la nación cubana. 

Múltiples, variadas, sólidas y constantes lecturas, han hecho de Fidel —entre otras condicionantes—un hombre de ideas sólidas y con una extraordinaria visión. Astuto, curioso, de un torrente de palabras sencillas pero impactantes, su capacidad para valorar una situación concreta es enorme,  y admirable la rapidez de análisis que, acompañada de una información vasta y variada, le permite moverse con facilidad en cualquier medio. 


En mayo de 1955 escribió desde la cárcel, a su hermana Lidia Castro Argota: 

«Valdré menos cada vez que me vaya acostumbrando a necesitar más cosas para vivir, cuando olvidé que es posible estar privado de todo sin sentirse infeliz. Así he aprendido a vivir, y eso me hace tanto más temible como apasionado defensor de un ideal que se ha reafirmado y fortalecido en el sacrificio. Podré predicar con el ejemplo que es la mejor elocuencia. […] Libros solo he necesitado y los libros los tengo considerados como bienes espirituales…». 

Ese temple de estoicismo y confianza, Fidel lo ha impregnado a su pueblo, como un baluarte de moral y de espiritualidad que lo ha sostenido frente a las bajezas de las campañas más denigrantes y el aislamiento mayor.

El mundo podrá juzgarlo por actitudes que no alcancen una cabal comprensión, o por errores que él mismo se ha señalado, pero nadie tendrá el valor de dudar sobre su inteligencia. Los dramas de la humanidad lo han vigorizado. Los retos de cada día han acrecentado su valor. Los libros le han permitido escapar de la ignorancia. Es un hombre culto. En ese sentido, es temible.

Carilda la del Canto a Fidel


10:34:47 p.m.

Transcurría marzo de 1957 y se acercaba el equinoccio de primavera. En Tirry 81 —quizá si escondida en el gabinete de dentista del padre— una muchacha escribía un poema prohibido, casi secreto. Le cantaba a un hombre.

Y sin pensar en la trascendencia de aquellos versos, la muchacha corrió a cantarlos. Desde entonces han caído 50 años sobre la impasible Matanzas y Carilda, que aún sigue siendo aquella muchacha rubia, cuyos ojos invocan al mar, habla hoy del Canto a Fidel y sus secretos.

Despojada de toda vanidad dice que «el Canto... fue escrito sin pensarlo. Fue como un golpe de sangre, una diana adolescente, una convocatoria poética».

Febrero se despide y la poetisa sufre uno de esos estados gripales, casi comunes en esta época del año. Pero ello no le impide hacer derroche de memoria. Con exactitud recuerda lugares, nombres, fechas...

—¿Qué sucedió exactamente?

—Hay misterios en torno al Canto, algunos de los cuales he ayudado a conservar. No sé si cometí un error y hoy deba ser más franca.

«Exactamente no sabemos qué día de marzo fue escrito. Fidel me preguntó mucho después: “¿Qué día lo escribiste?”. Y conté lo que siempre he dicho: que lo escribí el mismo día en que a Matanzas llegó una revista norteamericana, con la entrevista de Herbert Matthews al Comandante, entre el 3 y el 5 de marzo.

«Batista decía que el Comandante no estaba en la Sierra, que allí no había nadie. Realmente no se sabía nada, cuando apareció aquella publicación, en la que estaba una fotografía de Matthews y Fidel, los dos fumando tabaco.

«Recuerdo que era por la tarde y me quedé pasmada cuando vi aquello. Naturalmente, ¿qué es lo que le pasa a un poeta cuando ocurren esas cosas? Pues enseguida coge la pluma. Así escribí el poema».

El Canto a Fidel estuvo oculto poco más de un mes, quizá dos. Es en esa etapa cuando lo conoce Julián Alemán, quien lo grabó con la voz de la poetisa; luego lo leen otros amigos de Carilda, como Manolo García —quien lo sacó del país—, Herácleo Lazco, Armando Huao, Julio Font, Mario Argenter, Ricardo Vázquez, Juan Esnard, Néstor Ulloa, Romualdo Suárez, Hugo Ania y Juan Luis Hernández.

«Como verán, no tuve demasiado cuidado ni reservas. Eran secretos que volaban. Todo el mundo me decía lo mismo: “¿Y no lo vas a mandar a la Sierra?” Yo pensaba: “Eso me va a costar la vida”. Pero, al final, me atreví».

—¿Cómo lo envió?

—El 26 de Julio en Matanzas me llevó con una persona, que era de la región oriental. Ese hombre vivía clandestino, su vida corría peligro; pero se ofreció a llevarlo.

—¿Supo algún dato de esa persona; su nombre, por ejemplo?

—Solo lo que ella me dijo. Se presentó como viajante de la firma Revlin y dijo que se llamaba Rolando, aunque presumo que ese no era su nombre verdadero.

 


 Canto a Fidel

No voy a nombrar a Oriente,
no voy a nombrar la Sierra,
no voy a nombrar la guerra
–penosa luz diferente–,
no voy a nombrar la frente,
la frente sin un cordel,
la frente para el laurel,
la frente de plomo y uva:                            
voy a nombrar toda Cuba:
voy a nombrar a Fidel.

Ése que para en la tierra
aunque la luna lo hinca,
ese de sangre que brinca
y esperanza que se aferra;
ese clavel en la guerra,
ese que en valor se baña,
ese que allá en la montaña
es un tigre repetido
y dondequiera ha crecido
como si fuese de caña.

Ese Fidel insurrecto
respetado por las piñas,
novio de todas las niñas
que tienen el sueño recto.
Ese Fidel –sol directo
sobre el café y las palmeras–;
ese Fidel con ojeras
vigilante en el Turquino
como un ciclón repentino,
como un montón de banderas.

Por su insomnio y sus pesares
por su puño que no veis,
por su amor al veintiséis,
por todos sus malestares,
por su paso entre espinares
de tarde y de madrugada,
por la sangre del Moncada
y por la lágrima aquella
que habrá dejado una estrella
en su pupila guardada. 

Por el botón sin coser
que le falta sobre el pecho,
por su barba, por su lecho
sin sábana ni mujer
y hasta por su amanecer
con gallos tibios de horror
yo empuño también mi honor
y le sigo a la batalla
en este verso que estalla
como granada de amor. 

Gracias por ser de verdad,
gracias por hacernos hombres,
gracias por cuidar los nombres
que tiene la libertad.
Gracias por tu dignidad,
gracias por tu rifle fiel,
por tu pluma y tu papel,
por tu ingle de varón.
Gracias por tu corazón.
Gracias por todo, Fidel.

—¿Cómo lo enviaron?

—Yo era dibujante y tenía un papel que no se transparentaba del todo, pero era resistente. Me acuerdo que le quité cuatro estrofas al poema cuando lo fui a enviar, porque era muy largo y en la forma que se iba a enviar, no podía ser tan extenso.

«En una parte copié la mitad del Canto y en la otra, la segunda mitad, porque Rolando lo iba a llevar en las botas, específicamente entre las suelas y las plantillas.

«Lo reescribí tres veces, porque no sabía calcular e iba reduciendo la letra. Años después supe que a ese hombre lo mataron antes de llegar a la Sierra, pero logró enviarlo».

Pasaron los meses y no se sabía nada del Canto a Fidel. Carilda continuó escribiendo. Así aparecieron los poemas dedicados a Frank País, a José Antonio Echeverría y a Julián Alemán. Antes, ya de su pluma habían salido los versos para los luchadores Reynold García, Abel Santamaría, Miguel Sandarán y Franklin Gómez, quien iba casi todos los días a su casa y que colgaron en El Pocito. Hasta que una noticia la sorprendió.

«Un día entro a una óptica y me dice el administrador, un señor alto, cuyo nombre no recuerdo: “Carilda, ¿usted se volvió loca? Por la Sierra he oído un poema que tiene que ser de usted. Fíjese, que son décimas y tiene el corte del Canto a Matanzas”.

«Sin embargo, la primera persona que me confirma que el poema se había leído en la Sierra fue el entonces capitán René Pacheco Silva, quien era ayudante del hoy general Calixto García.

«Después del triunfo de la Revolución, Pacheco se apareció un día en mi casa sin conocerme. Por él supe que el Canto a Fidel se estrenó el 3 de septiembre de 1958, al abrirse el Tercer Frente Oriental Mario Muñoz».

—¿Dónde se publicó por primera vez?

—En el periódico El Imparcial, de Matanzas, cuando Fidel llegó a la ciudad con la Caravana de la Victoria.

Cincuenta años pueden ser una vida; y los ojos de Carilda continúan invocando al mar, aunque ella ha dejado de esconderse en el gabinete del padre para escribir. Una nítida pregunta juguetea entre nosotros:

—¿Le cantaría otra vez a Fidel?

No responde de inmediato. No deja de mirarnos, hasta que al fin, en tono de excusa, responde:

—El Canto que Fidel merece ahora yo no lo puedo escribir. Ahora ya él no es un hombre que lucha por la libertad de un país. Es un hombre trascendente que ha pasado los límites.

«Hoy hay que hacerle un poema abierto, en verso libre, que hable del afán de él, la lucha contra el imperialismo. Eso es muy difícil de decir. ¿Y qué pluma tengo yo para hacerlo? Es que quisiera que me dijeran, ¿quién puede hacerlo?».

(Fuente: JR/TV YumuríFB)

 

 

 



Fidel en otro camino

Fidel en otro camino

 

12:11:25 a.m.

Por Mercedes Rodríguez García
(Escrito 26/11/2016, en La Habana)

¿Cómo es el tránsito a la Gloria? ¿Acaso tiene hora, día, fecha fija? ¿Fue el viernes 25 en la noche habanera, o el sábado en toda Cuba llena de silencios?

Sería. De todos modos sería. Ocurriría, sobrevendría, acaecería. ¿Cualquier día después de los 90? Inevitable, inesperado. Cierto. Difícil de admitir. Real. Se ha ido. Camina, lleva la ruta misma de su estrella en la gorra, en los hombros. Va sin prisa, tranquilo. Sube al jeep, al jeep de los ciclones, los temporales, las visitas, los desfiles y concentraciones. Inimaginable para él la paz del descanso en tiempos tan convulsos. Partió de noche el Guerrillero del Tiempo. No hay paradas momentáneas, ni escalas, ni escoltas que lo impidan. Es una racha en el viento. Enérgico y viril salió dispuesto, con la prisa de siempre y la sonrisa pícara. Lo veo, lleva la adarga, va sin escudo y sin yelmo… ¡Mi caballero guerrero! ¿Hasta dónde? No hay sitio para el descanso. Va enérgico y viril. No polvo, no cenizas. Le quedan muchos caminos y destinos. Va con la alforja llena. Lleva a su Isla y al Mundo. Deja ideas vivas. No hay tiempo para llorarlo.

 

 

 

 

 

 

 

Desde mi balcón la superluna de anoche

Desde mi balcón la superluna de anoche

 

8:05:21 a.m.

Así vi desde mi balcón, en el piso 12 de uno de los edificios más altos de Santa Clara, en el centro de Cuba, la superluna de anoche 14 de noviembre de 2016,  la mayor desde 1948. Como no se volverá a ver hasta el 25 de noviembre del 2034, llamé a mi colega y vecino Luis Machado Ordetx para que la fotografiara con su cámara. La Luna de este lunes se vio aproximadamente un 14 por ciento mayor y un 30 por ciento más brillante de lo habitual. 

Como la vieron en otros paises:

 

 



Ella no quiere a ella, lo quiere a él

Ella no quiere a ella, lo quiere a él


11:34:59 p.m.

Ella es una mujer blanca, con estudios universitarios,  y más cercana en edad a Hillary que a Chelsea Clinton. Es madre de una chica católica de Jersey que creció en un hogar amigo de los sindicatos. Su abuela, de 89 años está horrorizada, al igual que muchas de las amigas de mamá, que también son blancas y con estudios universitarios.

No le importa, para la mujer de esta historia resultó una decisión sencilla. A ella le ha tocado explicarle a su hija adolescente cómo es que los hombres —Donald Trump o el equipo masculino de fútbol de Harvard— dicen cosas espantosas de las mujeres en los vestidores o los autobuses de las celebridades. Eso ya es bastante malo. Pero también ella tuvo que explicarle que Hillary llevará de vuelta a Bill Clinton a la Casa Blanca. (Todo el mundo debería estar consciente de que el expresidente, quien fue sometido a un proceso de destitución, mintió acerca de por lo menos un abuso sexual y usó a otra mujer, una pasante, como juguete sexual en la Oficina Oval). 

Luego vienen las plataformas de los candidatos. ¿En serio? Preguntan sus amigos. ¿Construir un muro, prohibir el ingreso de musulmanes al país y meterse con los mexicanos? ¿Hablar de tocar a las mujeres desconocidas de manera inadecuada? Es un bufón, un arrogante, un multimillonario. Se burló de un héroe de guerra, criticó a una reina de belleza y respiró demasiado fuerte durante los debates.

Y sí, a esta mujer le interesan las propuestas de los candidatos, los temas importantes. La economía de su país avanza dando tumbos, con un crecimiento anual de menos de dos por ciento durante los últimos ocho años.

Para ella, Hillary Clinton —como muchas de sus amigas—, no tiene idea de lo importante que es el crecimiento económico para la fortaleza y vitalidad de los norteamericanos. Trump promete construir el oleoducto de Keystone, frenar las normas que estrangulan a las empresas y recortar impuestos para soltar las riendas de la economía. Clinton hará lo opuesto.

Ella, esta mujer, blanca, universitaria y más cercana en edad a Hillary que a Chelsea Clinton, forma parte del consejo escolar de Hoboken, Nueva Jersey, y escribe sobre temas educativos para Forbes.com. Los sindicatos de maestros de escuelas públicas han hecho grandes donaciones para Clinton, a fin de proteger su cuasimonopolio. A cambio la Clinton no ha dicho casi nada sobre la educación primaria y secundaria. El plan integral de Trump para reasignar fondos federales sería una bendición para las iniciativas de selección del centro escolar.

Trump quiere llevar a los constitucionalistas a la Corte Suprema; Clinton no. Ella volverá a apostar por el fiasco de Obamacare; él lo desmantelará. Él quiere acabar con los acuerdos comerciales y en eso está completamente mal.

Sin embargo, Clinton ahora dice que también se opone a un nuevo tratado comercial con los países asiáticos. Los republicanos en el congreso tal vez podrían hacer entrar en razón a Trump. No obstante, Clinton estaría bajo una enorme presión de la izquierda para mantener su postura anticomercial.

Ella es bien conocida por rodearse de gente que le ayuda a ocultar sus mentiras y mal juicio: Benghazi, los correos electrónicos ultrasecretos, el servidor privado, la Fundación Clinton. Él asumiría la presidencia menos agobiado por las lealtades partidistas, con la posibilidad de elegir a miembros del gabinete y asesores sin ataduras de pensamiento.

¿Será Trump un buen presidente? Esta mujer todavía no está segura. ¿Y ella, la Clinton? Es más probable que no.

Nota: Versión de una crónica publicada en The New York Times

EE.UU: Un Congreso caro y aislado

EE.UU: Un Congreso caro y aislado

 

8:34:03 p.m.

Por Randy Alonso Falcón *

La cúpula del Capitolio de Washington tenía tantas rajaduras como la política norteamericana actual. Su reparación, que ha ocupado buena parte del tiempo de la presente legislatura, ha sobrepasado los 60 millones de dólares. 

Pero la cifra es nimia al lado de los 4 mil millones de dólares que ha costado la campaña electoral para elegir a buena parte de los individuos que habitarán el imponente Capitolio los próximos dos años. Este 8 de noviembre, los estadounidenses que vayan a las urnas votarán por los ocupantes de todos los asientos de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Obtener uno de esos curules costará como promedio 8.5 millones de dólares. 

Tanto dinero invertido en el Congreso no es equivalente a la opinión que tienen los ciudadanos estadounidenses sobre este importante componente del sistema político de su país. La valoración es pésima; peor incluso que la que cosecharon los bancos en los momentos más álgidos de la crisis financiera que estalló en el 2008. Encuestas recientes muestran una exigua aprobación de un 10% a la gestión del legislativo. 

Como señala Noam Chomsky: “Hay un enfado generalizado a la forma en que la sociedad se mueve” (1). Y en el caso del Congreso, hay una dislocación entre el reclamo popular y la agenda legislativa. Muestra evidente es la creciente preocupación ciudadana sobre la violencia social estimulada por la posesión generalizada de armas de fuego. Pero nada avanza el Capitolio en este sentido, habida cuenta que buena parte de los legisladores reciben abundante financiamiento de la Asociación Nacional del Rifle. 

Notorio es también el aislamiento del Congreso respecto al sentir popular mayoritario a favor de las relaciones con Cuba. Mientras encuestas recientes muestran amplio apoyo a las relaciones entre los dos países, al fin del bloqueo y la libertad de viajar, el legislativo permanece estancado en el debate de proyectos sobre los viajes a Cuba, las compras agrícolas y el intercambio comercial, presentados con el auspicio de buena parte de los congresistas, pero inmovilizados por el liderazgo del Congreso. 

Este 8 de noviembre, junto al nuevo Presidente. Se conocerá la conformación del legislativo estadounidense para los próximos dos años. Directivos de Engage Cuba, organización que promueve la normalización de relaciones entre los dos países, se han mostrado optimistas públicamente con la nueva composición que debe tener el Congreso y los mayores chances de hacer avanzar la agenda Cuba en el Capitolio. 

Pero, quienes están hoy en los curules congresionales aun tienen chance de librarse del ostracismo político, al menos en el tema Cuba. Todavía les queda casi un mes para el cierre de este periodo legislativo y temas como el de la libertad de viajar a la nación caribeña cuentan con un respaldo amplio en el Senado y creciente en los predios de la Cámara. 

Ojalá los legisladores escuchen a la opinión pública de su país y a la comunidad internacional. Le harían un servicio mejor a su encargo supuesto de representantes del pueblo. 

*Periodista cubano,Director del portal web Cubadebate y del programa de la Televisión Cubana Mesa Redonda. En Twitter @RandyAlonsoFalc Correo: editor@cubadebate.cu