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LA TECLA CON CAFÉ

Cronicafeando

Ceguera o lucidez

Ceguera o lucidez

Por: Yandrey Lay Fabregat

Cierre los ojos, imagine que usted se ha quedado ciego. Imagine más, imagine un país en el que todos sus habitantes se van quedando ciegos: primero uno, otro, después alguno más... luego una ciudad, una nación entera. El gobierno decide tomar medidas urgentes: aislar a los enfermos bajo la custodia del ejército. En la oscuridad de una prisión los dolientes se atacan entre ellos mismos; mientras los militares, temerosos del contagio, los asesinan en masa. En un hospital de campaña los enfermos viven la tragedia...

Este argumento pertenece a la novela Ensayo sobre la Ceguera escrita por José Saramago en 1995 (Premio Nobel de Literatura’1998). En ella, el escritor lusitano invita a reflexionar sobre la sociedad en que vivimos, una sociedad corrupta que asume una depreciación drástica de los más elementales valores humanos, y la cual eleva insospechadamente el egocentrismo del hombre común.

Utilizando un oxímoron consecutivo y borgiano, Saramago representa el mundo nuestro de todos los días como una continua multitud de ciegos tambaleantes, ajenos a la realidad que les rodea, ajenos a la virtud, ajenos a sí mismos, porque el hombre es fruto del ambiente en que se desarrolla.  

Porque resulta que el libro atrapa hasta sacarte la última gota de curiosidad, y es que Ensayo sobre la Ceguera representa uno de esos volúmenes que expresan la mediocridad de la vida cotidiana desde un punto de vista totalmente absurdo, pero no por eso menos real, porque resulta que lo absurdo es partícipe de lo cotidiano.
Una amiga leyó Ensayo... hace ya algunos años. «Lo leí por primera vez cuando estudiaba en la Universidad, se lo habían regalado a un compañero. En el cuarto nos lo rotábamos y cuando iba al aula lo sacaba despacito por debajo de la mesa y continuaba leyendo sin que el profesor se diera cuenta. Al terminar noté que me estaba quedando ciego". 

Al decir de César Antonio Molina: "Saramago ha bajado hasta las cavernas más profundas de la trastienda humana y nos ha prevenido de los males no sólo de la razón, sino de la sinrazón".

Aunque Ensayo... peca de apocalíptico, no dejaremos de señalar que las advertencias del viejo don José no son palabras vanas tiradas al aire, más bien consejos de un anciano sabio que llama a construir un verdadero Ensayo sobre la lucidez, que él mismo propone y ejecuta recurrentemente porque como ya ha dicho: "Tenemos el compromiso de ver... cuando otros han perdido sus ojos".

¿Se pondrá Chávez la camiseta?

¿Se pondrá Chávez la camiseta?
Por Mercedes Rodríguez García.

No tuve más remedio que reírme cuando el presidente venezolano mostró el domingo ante las cámaras de televisión una camiseta con la frase "¿Por qué no te callas?", obsequio del Rey de España. Quedada así zanjado un incidente diplomático de otrora, durante la Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile.

Su majestad Juan Carlos le espetó el año pasado la famosa frase, lo cual generó una crisis con mas visos mediáticos que diplomáticos. Pero como todo incidente entre grandes que se respetan y saben salir al ruedo elegantemente, el incidente quedó superado con una visita del mandatario venezolano al monarca, en su residencia veraniega de Mallorca.

"El Rey y yo somos buenos amigos desde el primer día, así que tenía que llegar el día del reencuentro, después del incidente que hubo allá en Santiago", comentó el mandatario en su programa semanal de televisión.

La grabación del enfrentamiento entre el rey y Chávez dio la vuelta al mundo e inspiró tonos de teléfonos móviles, bromas y por supuesto, camisetas.

¿Se la pondrá? A lo mejor. Lo que sí resulta difícil es que se calle, y menos las verdades que tanto le molestan a los yanquis y burgueses que dan lo que sea porque enmudezca.



Fidel "tan cariñoso"...

Fidel "tan cariñoso"...

Gabriel García Márquez, nunca había visto "tan cariñoso" a Fidel Castro como la semana pasada, cuando mantuvo una reunión de más de cinco horas con él, según comentario de las agencias de prensa extranjera radicadas en Cuba, quienes difundieron la noticia como si el encuentro hubiera sido entre Dios y el Diablo.

"Tengo la impresión de haberlo conocido ayer. Nunca, lo había visto así, tan cariñoso", señala hoy el periodista Gabriel Molina en un artículo publicado en el diario oficial Granma, en el que cuenta las impresiones de García Márquez y su mujer, Mercedes Barcha, tras el encuentro que sostuvieron el pasado miércoles con Castro.

Según la agencia de prensa francesa, la esposa del escritor afirmó que en ese encuentro el líder cubano, que el mes próximo cumplirá 82 años, "estaba cariñoso y relajado" y "se habló de todo... de Birán", el pueblo natal de los Castro, en la provincia oriental de Holguín.

En sus Reflexiones, publicado el jueves en la página digital Cubadebate, Fidel afirmó que las cinco horas y media que pasó con el Nobel y Mercedes Barcha fueron "las más agradables" desde que enfermóhace ya dos años. 

"Lo que escribió Fidel me dejó frío", señaló García Márquez en el encuentro que sostuvo con el periodista cubano y otras personas, y agregó que Castro habló "de muchos temas con muchísima profundidad y lucidez".

 

 

Maceo, Fidel y mi dibujo

Maceo, Fidel y mi dibujo

Por Mercedes Rodríguez García

No parece oportuno hablar de muerte cuando de cumpleaños se trata, pues el próximo 14 de junio arribamos al año 163 del natalicio de Antonio Maceo y Grajales.

Mas, cuando la herida mortal la infiere con saña el enemigo, cuando la caída acrecienta la dimensión del adalid, cuando la gloria definitiva llega en el campo de batalla, entonces renace  el héroe, que en forma de Titán, anda y desanda la tierra que defendió de Oriente a Occidente y fertilizó definitivamente en Punta Brava .

Recuerdo cuando en la escuela primaria debía redactar una composición sobre Maceo y luego, con crayolas, dibujar algo alegórico en una hoja de libreta. Más por gracia que por evasión le dije a la maestra que no podía pintar a Maceo de cuerpo entero porque el papel resultaba demasiado chiquito para sus casi siete pies de estatura y más de 200 libras de peso: tal y como ella nos lo había descrito minutos antes. La recriminación salió junto con la orden: "Usted no tiene noción de la perspectiva, ajústese al tamaño y matice, ¡matice, qué para eso son los colores!" 

Y ¿maticé?, maticé tanto a quien decidí dibujar en su caballo y en una hoja arrancada del medio de la libreta, que la maestra decidió aprovechar en bien del colectivo mis absurdos pictóricos. Con la fina ironía que la caracterizaba Nidia Bendoyro, pedagoga por los cuatro costados, mulata sin empaques, pero elegante, culta e inteligente, discurrió el lacónico y contundente discurso:

"María Mercedes, tiene usted una imaginación desbordante,  pero le falta proporcionalidad a su dibujo: Maceo parece un gigante sobre un potrillo con cara de dragón". Y tomando la hoja por ambas puntas la elevó hasta más allá de su cabeza y la mostró a toda el aula, caminando entre las filas de pupitres, al tiempo que instaba a responderle: "A ver, ¿qué les parece lo que ha pintado hoy Merceditas?"

Varios levantaron la mano y enseguida escogió: "Usted, Fernández Laguía, contésteme..."  Mi compañero se levantó, llevó ambas manos a los bolsillos del pantalón, se paró en puntillas, miró al techo, luego hacia atrás, y finalmente,  dando una ojeada entorno con carita distraída, alegó:

-Pues, maestra, ese es el día cuando mataron a Maceo, ¿no?

- No está seguro, dígame: ¿en qué fundamenta su idea?

-Pues en el rojo, sí, en el rojo. A Maceo  lo han herido y la sangre corre por su cuerpo y moja al caballo, que tiene las patas de atrás fracturadas, la cola flotando entre las llamas y, de la rabia y dolor, echa humo por la  nariz y las orejas...".

-Y usted María de las Mercedes, ¿coincide con él?

-No. Mi Maceo va naciendo de la muerte, por eso lo pinté rojo, como una rosa que crece desde su caballo, sobre un volcán en llamas.

El tiempo no ha borrado ni un solo detalle de aquel dibujo casi surrealista por el que me dieron 85 puntos. (Sí, ya sé, la ausencia de perspectiva, el uso excesivo del color rojo, el empastelamiento, la transfiguración del caballo potrillo-dragón...)

Es más, el 8 de diciembre de 2007, mientras leía en el periódico Granma una de las más breves y profundas  reflexiones de Fidel titulada "El Titán de Bronce, Antonio Maceo",  sentía como si aquel apunte infantil me hincara las neuronas, revoloteara el corazón y acendrara la piel.

En el más aséptico estilo y lenguaje Fidel describe los últimos momentos del jefe insurrecto.  Sin negar ni afirmar ninguna de las más de 40 versiones al respecto, construye la suya. Cada verbo, cada sustantivo, cada adjetivo, lleva el peso y la exactitud, no del entendido en cuestiones gramaticales ni periodísticas, si no la del guerrillero, la del estratega, la del acucioso investigador, la del lector lúcido y voraz, la del filósofo, la del político...

Apenas 574 palabras en la que trasluce el mensaje. Predominan las ideas implícitas, subyacentes, no como un miedo a lo desconocido ante la hora extrema, ni como síntoma de consternación. Su palabra descubre al caudillo que desde hacía varios días "sufría de una fiebre epidémica alta y dolores en todas sus heridas", "indignado por el sorpresivo ataque", que reclama "a un corneta que no estaba disponible en ese instante"; un Maceo sobervio, "dando órdenes de abrir una brecha en la cerca de alambre que se interponía entre él y los atacantes".

Pero el Titán muere, no sin que los fieles y bisoños soldados intenten bajo fuego cerrado redimir su corpulento cadáver. Y sin entrar en detalles, con extremo recursos de palabras, Fidel prepara, no sin dramatismo, el último párrafo:

"La tropa encabezada por Juan Delgado, en gesto valiente, rescató los cuerpos sin vida de El Titán y su joven ayudante, hijo del General en Jefe Máximo Gómez. Los enterraron después de largas horas de marcha en la altura dominante de El Cacahual.  Los patriotas cubanos no dijeron entonces una palabra del valioso secreto."

Y luego, la estocada de cierre.

"El rostro ceñudo de Martí y la mirada fulminante de Maceo señalan a cada cubano el duro camino del deber y no de qué lado se vive mejor. Sobre estas ideas hay mucho que leer y meditar."

A estas alturas de la vida no se me ocurre borrar o cambiar ni un solo detalle de aquel irrecuperable dibujo infantil, donde imaginé a Maceo naciendo de la muerte, por eso lo pinté rojo, como una rosa que crecía desde su caballo.

En la hoja solo me faltó un detalle: bosquejar a Martí, en lo alto, tal vez entre las nubes o en la copa de un árbol. Pero ya sería pedir mucho a una niña que a  pocos años después del triunfo revolucionario, nada podía saber del duro camino del deber. Y aunque bien sabe que no se vive mejor del lado de quien da más, sobre estas y otras ideas de Fidel, tiene mucho que leer, mucho que meditar.

Y buenos son los tiempos. No tanto para evocar, que en toda evocación yace la pena,  si no para inspirar, que es verbo propio que enardece y engendra fuerzas y mueve a voluntades.

                                                                                                                                                  

Como sábanas verdes...

Como sábanas verdes...

Por: Mercedes Rodríguez García.

(Reclamo ante un fotorreportaje publicado en el periódico Granma, página 4, edición del viernes 9 de mayo de 2008) http://www.granma.cubaweb.cu/2008/05/09/nacional/artic02.html

Árboles no, arbustos. Pero mejor, barbas: luengas, ralas, hirsutas, cerradas, enmarañadas. Honorables. Descendientes de los días tras los días, de los meses tras los meses, de los años tras los años. Hijos que han propiciado los resquicios donde la tierra y la humedad fungieron como cuna, tina prodigiosa, artesa natural. Proles de simiente vegetal cargada por abejas e insectos voladores en sus patas y antenas.  Progenies del viento y de las aves que dispersaron las semillas. Renuevos de la lluvia y el sol acariciando regularmente la arcilla sazona de las tejas y el adobe aliñoso de las paredes.  

Pudieran calificarse de perennes, leñosos y elevados, ramificados o no a cierta altura del suelo. Y serían árboles. Pero no. Se trata de poesía colgante: virutas, rebabas, adornos. Poema del tiempo asoman como labios, filamentos sutiles que guarnecen el astil de la pluma.

Hay quien solo en lo práctico y moderno vislumbra la belleza. Y no puede compartir interiores sublimes. ¿Por qué guillotinar la poesía si ella nos ayuda a sobreponer cada período crítico de la sociedad, trascendiéndolo? ¿Por qué pedir  la muerte de lo bello fecundado en lo vetusto? Quitadle a esos rostros las barbillas y parecerán  difuntos congelados.

Vástagos irremediables del abandono patrimonial, ¿por qué rasurarles ahora y poner al descubierto su vergüenza? Probad. Sería como antaño cortale a un chino su coleta. Lucirán mondas ruinas, huérfanas de belleza terrenal. Y como formas que afectan solemnidad extrema, parecerán indignos edificios, simple basura argamasada, roca árida, mole  mugrienta, ventanales fallecidos, balaustradas  herejes, frontispicios sacrílegos, cornisas resignadas, soleras ortodoxas.

Sí, medida y control. No tomad ahora el toro por los cuernos. Dejadle a las ruinas,  por favor, sus barbas mientras vivan. Restaurarlos primero, derruirlos si no existe corrección. Esas raíces, esas frondas no siempre resecas, superviven como sábanas verdes y, en muchos casos, otorgan majestad al desierto.

Recordad muy bien lo que un día escribió el poeta: “Desde el pozo de la angustia también se eleva el mejoramiento humano”[1].



[1] Norberto Codina (2004), “La condición perturbadora de la poesía”, a manera de prólogo en “El peor de los oficios”, de Gustavo Pereira, editorial Arte y Literatura, La Habana, Cuba.

Carisma de Víctor contra Santiago en la pelota.

Carisma de Víctor contra Santiago en la pelota.

Por Mercedes Rodríguez García. 

Ver un juego de pelota por quien poco sabe de este deporte parece no impregnar apasionamiento a ningún texto. Pero anoche, cuando comprobé  la derrota de Villa Clara frente a  Santiago de Cuba, sentí la necesidad de hacer mi primer comentario deportivo, pese a ser mi favorito el equipo Industriales, destronado de las semifinales. Lo sabía. Que en Santiago, contra Santiago, ningún equipo contrario le gana a los Indómitos. Lo que sucede es que el team de Víctor Mesa  se porta como los buenos periodistas que, apremiados por el cierre, hacen maravillas. 

No dudo que los Naranjas ganen esta 48 Serie Nacional. Víctor es un verdadero show man. Le gusta llamar la atención. Conoce lo que hace y se inspira en sus Santos. Se persigna, hace muecas, manda al carajo a sus peloteros y le canta las cuarenta a los árbritos, mientras se aferra a Yemayá, Changó; a Santa Bárbara, San Lázaro o al mismísimo Jesucristo con spike.  

Un día, hace muchos años, lo confundí con un músico de la orquesta Aliamén, cuando Fulgueiras, mi colega especialista en deportes, me llamó para presentármelo. Una o dos semanas después me lo encontré en El Sótano, un centro nocturno de los más populares en Santa Clara. Me saludó y de seguido me preguntó si sabía quien era él. “De la Aliamén ¿no?”, le respondí. 

Ahora bien sé que no es músico pero que sabe tocar bien “el instrumento”, que entretiene  como buen artista. Que sabe lo que hace y tiene carisma. Y no lo duden. Villa Clara, va a ganar. Pero eso sí, como artífice del baseball, necesita de un escenario cercano, apropiado y candente de emoción beisbolera. Y por supuesto de fanáticos que le rían sus “payasadas”.

Ello lo inspira, lo hace único, grande, virtuoso.

Del verano a las aulas, siempre como el Che

Del verano a las aulas, siempre como el Che  Por Mercedes Rodríguez García

Cualquier historia del verano precedente servirá para contarla este lunes en el rencuentro con los compañeros del último curso cuando, ya agotados por el calor y los avatares del transporte, en medio de las pruebas finales, la meta parecía un espejismo a decenas de metros de distancia.

Ahora otra vez a las aulas y a ¡desperezarse!, que retornan los meses de uniformes, de estudio y de trabajo.

De las ya lánguidas vacaciones sol, arena y mar resultaron los más codiciados. Las piscinas no funcionaron muy bien que digamos. Como siempre: campismo, Zoo, viajes a casas de amigos y familiares en otras ciudades y provincias, películas y  muñes en la tele, y música - ¡mucha música y baile!-; dulces caseros y galleticas, panes con cualquier cosa,  refrescos y comidas sin sometimiento a la tirana majestad de los relojes; baños bajo los chaparrones, béisbol y fútbol callejero... 

Y lo más novedoso. Dos opciones que no todos -niños, adolescentes, jóvenes y adultos-  supieron aprovechar o ganar al máximo: el acceso a los Joven Club de Computación y a las Lecturas de Verano, especie de mini ferias del libro, pues hubo ventas, acciones dirigidas y actividades colaterales.

Manuel Alberto ni siquiera se acercó a un río. Si por él hubiera sido continuaría todo el tiempo delante de la computadora en uno de esos juegos que entretienen y enseñan a la vez, aunque prefiere explorar Encarta.  «Incluso -dice- hay veces que estoy durmiendo y me despierto de pronto con la imagen de la enciclopedia en la pantalla o la de un juego que abrí por la tarde.»

Carlos Andrés conoció muchos lugares del Mundo en estas vacaciones, gracias a un Atlas Geográfico que la tía Carmen le trajo de Venezuela como regalo de cumpleaños, el 24 julio. Ella asegura que con apenas quinto grado -y desde entonces- el sobrino despierta de madruga para echarle mano al cuaderno dormido junto con él, sobre su pecho. «Le encantan los libros, pero si se trata de mapas, entonces constituyen casi una obsesión.»

Bertha, la abuela de Marcos Víctor, no para de aconsejarle al nieto de secundaria que lea, porque para ella -martiana de raíz- «la vida se hace mejor cuando se comparte con los libros. Y el chico

 -confiesa- «solo abre aquellos que le indican en la escuela (...) y a remolón no hay quien le gane.»

Laura, estudiante de preuniversitario, no conoce rivales en tales lides. La chica leyó completas este verano las fábulas y los relatos sentenciosos, con máximas y consejos, de Esopo, La Fontaine, Samaniego; Cuentos de la Selva, de Horacio Quiroga; El Principito, David Copperfield, e Ismaelillo.

De seguro que en próximo curso le irá mejor en las asignaturas y perfeccionará la ortografía y la redacción. Porque como dice su mamá, experta profesora de Español y Literatura: «No puede olvidarse que la lectura, además de un hábito, consiste en una actividad intelectual que se manifiesta claramente al interpretar el texto y reconstruir su significado, y eso ayuda mucho durante el aprendizaje de cualquier asignatura. Lo que más agradece un docente es un alumno con hábitos lectores."

Entonces, ojalá...

Que al curso escolar 2007-2008 en Villa Clara lo distinga la formación de hábitos lectores.

Que lo bueno y nuevo del verano no se desvanezca en las aulas de las ninguna de las mil 32 escuelas de la provincia, que ya informaron tener garantizados los recursos imprescindibles.

Que para las necesidades de educadores continúen promoviéndose alternativas, como la participación de un contingente de 230 alumnos universitarios y la reincorporación de 70 pedagogos.

Dedicado al Guerrillero Heroico, el período lectivo ya aproxima sus brisas olorosas a lápices y libretas, libros y cuadernos, mochilas y jabitas, pizarrones y tizas...

Porque en todo tiempo cubano siempre continuarán los intentos por  parecerse al Che. Como él,  en vacaciones y en clases, desde el preescolar hasta la Universidad.   

        

 

Vanguardia, del paso de la pulgada al Viaje a la Semilla

Vanguardia, del paso de la pulgada al Viaje a la Semilla

Por Mercedes Rodríguez García 

La venida al mundo resultaba inevitable, urgente y necesaria políticamente. Del inicio a la corporeidad se sabe que la nueva célula fundía materiales genéticos patriarcales diversos, aunque resulta desconocido el tiempo exacto de gestación.  

Pero lo más difícil y trabajoso fue el parto de aquella criatura de papel y tinta que arrancaba de la madre quejidos metálicos, fragosos, venidos de engranajes ya lubricados para el acto natal: Uno, dos, tres: ¡Clic, clic, clic!... ¡Nada! … !Puja, rotativa, puja! 

Manos poco asépticas, ungidas de aceites y chamusquina hacían lo indeseable para que asomara una sola pulgada, una mínima pulgada de aquel crío bautizado dos veces, pero inscrito definitivamente como Vanguardia, nombre que le venía  bien por aquello de que va adelante del cuerpo principal; por lo de avanzada o punto más avanzado de la primera posición.  

Desde aquel 8 de agosto de 1962 se celebran los cumpleaños, según las circunstancias, momentos, recursos, gentes y dirigentes. Pitos, matracas, globos de colores, músicos, artistas, dulces, bocaditos, refresco, ron, cerveza, excursiones, homenajes, talleres, simposios, concursos, ferias, visitas, intercambio con lectores, barrio debates, festivales… ¡Vaya a usted a saber! Y ¿paradójico, eh? Poco o nada ha quedado registrado en imágenes. «En casa del herrero cuchillo de palo», pensarán algunos.  

Sin embargo, cuánta historia registrada en las memorias de quienes sobreviven —pasaditos de años—  la inexorable marcha del calendario llevando junto con arrugas, calvicie, canas, torceduras ortopédicas o achaques cardíacos, respiratorios o circulatorios, las anécdotas de aquel «cualquier tiempo pasado». ¿Mejor? Tal vez  porque entonces el cuerpo y la mente respondían con la luz y la furia de un relámpago. ¿Peor? Claro, porque la nostalgia, en lugar de entonar los ánimos, quiebra el espíritu y aplasta la alegría.Y también historia en nuestros muertos lejanos o cercanos, en los que partieron de pronto, por falta de planificación,  y en los que dieron señales previas, por demasiado organizados.  

¿Y la de los que llegaron ayer, como se dice? ¿Y la de quienes apenas rondan la treintena? ¿Y la de que ya pasaron la fecha límite de jubilación y no quieren dar su brazo a torcer porque todavía se sienten aptos para el combate incuestionable del periodismo revolucionario? ¿Y la del indispensable relevo por llegar? 

A lo largo de su vida Vanguardia, ha devenido fusión de códigos genéticos; un ser con proyección, siempre con un programa nuevo de por medio encaminado al desarrollo paulatino. Su genoma original (no repetido) contempla lo material y lo humano, lo tecnológico y lo científico.  De cambio en cambio —directores y logotipos incluidos— Vanguardia mantiene su esencia, principios y razones. De ahí que, al decir de Juan Carlos Díaz Gómez, Jefe del Departamento Ideológico del Comité Provincial del Partido, se haya «ganado el respeto y la consideración de los villaclareños» que anhelan  «la llegada de los sábados para disfrutar comentarios, críticas, reportajes, noticias, realidades escritas o gráficas, serias, muy serias o graciosas, que agradecemos porque informan y ayudan a conducir, a transformar lo malo y generalizar lo bueno.» 

Igualmente, como inquiriera Díaz Gómez la tarde del miércoles 8 en que decidimos realizar nuestro acto central por el 45 aniversario,  debemos preguntarnos y respondernos a la altura de tantos méritos y premios conseguidos: « ¿Conformes con la obra construida? No. ¿Dispuestos a seguir en combate? Sí. ¿Cómo? Interpretando, materializando, defendiendo con realizaciones concretas la política informativa aprobada por el Buró Político.» Con aquellos mismos y otros pasos más pensados y reflexivos, marchamos. Con igual o parecida necesidad del dichoso advenimiento de Vanguardia, existimos… 

Era entonces un verano menos caluroso pero tan candente y convulso como este. En lo internacional y en lo nacional, el rol de la prensa sigue siendo social,  inevitable, urgente y necesario. Del paso de la pulgada continuaremos hablando porque en los orígenes, en las raíces —al modo de Alejo Carpentier— yace lo inesperado, cálido y colorista, lleno de pequeños matices y de grandes descubrimientos.  

Veo a Vanguardia en sus 45 años  como  El viaje a la semilla, como el  relato más fabuloso del escritor y periodista. Un recorrido a los orígenes, un camino de ida y vuelta por el laberinto de las palabras a través de la vida. Un viaje hacia dentro, hacia la simiente de la que un buen día germinamos, y a la que, a contrapelo de  la tesis del insigne Carpentier, regresaremos para recordar… ¡y crecer, crecer, crecer…!  Juntos todos para constituirnos en uno: fuerte, robusto, saludable; bandera y escudo, ara y nunca pedestal.