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LA TECLA CON CAFÉ

Cronicafeando


Por Mercedes Rodríguez García

 

La Agencia EFE difundió a la velocidad de Internet que travestis de toda Cuba celebraron con un espectáculo, singular por lo maratónico, lleno de luces, lentejuelas y «divas», los 25 años de El Mejunje, centro cultural de Santa Clara, desde hace años meca del transformismo y una de las ciudades más cosmopolitas de la Isla.

 

Ubicado en una edificación ruinosa y con el cielo como techo, centenares de personas de todo el país acudieron este fin de semana a la extraordinaria cita.

La existencia de El Mejunje, en una ciudad del interior, resulta para muchos un hecho mágico. «Ha sido un lugar para realizarse personalmente, un acto de fe y un acto de entender a la gente. Pero nunca se ha propuesto ni se propondrá ser un lugar gay», explicó a la EFE su creador y director, Ramón Silverio.

Muchos consideran a Silverio el alma de El Mejunje, incluso lo juzgan insustituible: «Nada de eso, no soy eterno, y la muerte no me preocupa, aunque tampoco me interesa .Cuando me muera no sé cómo continuara, a lo mejor quienes sigan al frente harán una obra mejor», refirió día antes al reportero del semanario provincial Vanguardia.

Más adelante, explicó: «Yo jugué mi momento histórico. Y mientras me queden fuerzas, y tengo muchas todavía, voy a continuar con el mismo entusiasmo.»

Ramón Silverio Gómez, artífice indiscutible e inconfundible del proyecto cultural más conocido de la Isla y en el extranjero, declaró que al fundarlo (1984) «pensó en una alternativa en una ciudad muy aburrida, necesitada por demás de un espacio abierto a todos los artistas y jóvenes, sin marginaciones de ningún tipo, en el que pudieran departir y disfrutar plenamente del arte.»

«Me considero una persona muy respetada. (...) Nadie me ha llamado nunca para impedirme hacer algo. Si se han sentido inconformes, me lo han planteado de la manera más suave posible.  (...) He hecho las cosas por placer. Me atrae estar en el filo de la navaja (...) Existen muchas instituciones aburridas, porque casi todas hacen lo mismo. Aquí, para bien, marcamos la diferencia.»

Sobre una referencia que hiciera Abel Prieto, Ministro de Cultura, durante en el pasado Congreso de la UNEAC,  Silverio acotó: «Cierto, expresó que debían existir muchos Mejunjes. Es un reconocimiento merecido, tampoco uno puede ser extremadamente modesto. El Mejunje se lo ha ganado por lo hecho durante todo este tiempo, lo cual ayudó a cambiar la forma de pensar de alguien 'de arriba', para fijarse en nosotros.»

En su opinión no es tan sencilla la creación de espacios similares, pues resulta un hecho único con características propias. «He visto surgir muchos proyectos basados en el nuestro, y todos han quedado en el camino. La cultura cubana necesita de sitios diferentes, romper esquemas. Querer reproducirlos constituye un error.»

 

 

 

 

 

 

 

IL DIVO ¿La fórmula de lo imposible?

IL DIVO ¿La fórmula de lo imposible?

 

Por Mercedes Rodríguez García

 

Cuatro jóvenes cantantes, procedentes de cuatro nacionalidades España, Suiza, EE.UU. y Francia, unieron sus cualidades vocales bajo el nombre Il Divo, un intento intermedio entre el la ópera (lo clásico) y la canción (lo popular).

 

Unirse, no costaría tanto trabajo como demostrar que la fórmula funciona, más allá del glamour, el espectáculo y los expertos en promoción pública. No me atrevería a afirmar que han llenado la brecha entre un estilo y el otro, algo que hoy se conoce como «popera» (Pop Ópera) pues lo principal que les falta es voz.

 

Hace pocos días, la Televisión Cubana retransmitió un recital de Il Divo.Los cuatro jóvenes, Carlos, Urs, David y Sebastien, no me enseñaron mucho, aunque no niego que «refresqué» los ojos.

 

Mezcla, fusión o como se le llame, la fórmula tal vez funcione para el mercado del disco y el mundillo del espectáculo, cada vez más banal y estandarizado como la cultura misma.

 

No creo que quienes saben de música les auguren mucho tiempo de vida. Porque ni están hechos para escucharse en una favela ni en la Opera de Milán.

 

Que la ópera siga siendo ópera y la canción, canción. Si la naturaleza no los dotó de las cuerdas vocales y el aparato respiratorio privilegiado de los grandes, que se dediquen al Pop con lo que tienen.

 

Mientras, que las disqueras y empresarios continúen ampliando su fortuna a favor de la industria cultural, cuyas verdaderas intenciones yacen bien lejanas de acercar lo culto a lo popular.

 

En fin, que para mí Il Divo,  solo como colirio refrescante porque,

la musicoterapia conviene a ciertos públicos enfermos.

 

Salvando la distancia...  ¿No recuerdan la historia de Farinelli, el más famoso de los castrati contratado por la corte española para cantar varias arias por noche con el fin de curar las depresiones del rey Felipe V?

 

 

 

«Bailando con lobos»: Un recuerdo que me trajo Saramago

«Bailando con lobos»: Un recuerdo que me trajo Saramago

Por Mercedes Rodríguez García

 

El 28 de diciembre de 2008, cuatro años después de su muerte, la recordé de modo extraño. Y no soy de las que fija muchas fechas en mi ocupadísima memoria. Tal vez fuera por motivos del subconsciente, en un punto de encuentro allá por los últimos años de 1960, cuando cursaba el bachillerato.

 

Entonces Susan Sontag no era conocida en Cuba. Mucho menos aquel  texto que llegó a mis manos, escrito a máquina y reproducido en esténcil.  Lo recibí doble, con una o dos semanas de diferencia, por correo certificado, gracias a dos amigos filatélicos: uno español, el otro norteamericano. Si mal no recuerdo trataba sobre lo antinatural, artificioso y exagerado de una serie de fenómenos de la sociedad contemporánea que entonces -con solo 17 años- me preocupaban sobremanera: las guerras, las drogas y la pornografía.

Después le cogí el gusto a su estilo, por lo que concluyo  que se trataba de una magnífica traducción al español. Los artículos de Susan me dejaban boquiabierta y de mucho me sirvieron para adentrarme en el mundo de la música, el cine, la danza y el arte moderno, temas que hicieron de esta ensayista y novelista estadounidense nacida en l933, en Nueva York, una verdadera autoridad en la materia. De alguna manera creo que fue ella la «culpable» de mi temprano acercamiento a la creación literaria, del mismo modo que lo fue respecto al periodismo, Oriana Fallaci, ya bien entrado los 70.

Luego le perdí la pista. Y volví a recuperarla -sin que mediara el cartero- a través de internet, en un par de artículos en los cuales criticaba la actuación de su país tras los ataques terroristas a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001. Ya yo ejercía el periodismo.

Pese a los pro y a los contra que signan las ideologías, Susan Sontag continúa siendo para mí un paradigma por su obra crítica, en la que examinó diversos aspectos sociales, culturales y políticos de la sociedad contemporánea. Sus libros exploran temas tan diversos como la política, la fotografía o la enfermedad.

Entonces, ¿por qué recordé el día de su muerte y no el de su cumpleaños? Muy sencillo. Quizás, también, cuestión del subconsciente, pero a casi 40 años de distancia.

No, obstante existe un punto de contacto con la realidad: la noche antes me quedé dormida leyendo Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago. Y dentro del libro, manuscrita por mí -copiada de algún sitio online-, una sencilla y conmovedora crónica suscrita por el novelista, poeta y periodista portugués. Al día siguiente, falleció la última tía de las que me crió. Ella odiaba a Susan Sotang, y lo justificaba en pocas palabras: «Te convirtió en rebelde sin causa, te alejó de la tranquilidad.»

Mi tía amaba la tranquilidad, murió tranquila, consumida luego de tres años de encamamiento lúcido. Su velorio fue breve; su entierro, lluvioso y frío. En soledad la lloré, sobre el hombro de mi hermano, una hora después que le echaron la última paletada.

Sin embargo,  esa noche no soñé con mi tía sino con Susan, aunque apenas la conocí en fotos. Como Saramago la vi flotar y salir por la ventana con su melena blanca desplegada. Pero ¡horror!,  no pudo consumar el asenso. Su cabellera quedó enredada entre las persianas de aluminio. Creo que aún está ahí, atrapada, queriéndome advertir: «Mercedes, el mundo no ha cambiado mucho.»

 

BAILABA CON LOBO

Por José Saramago

No volveremos a ver la melena blanca de Susan Sontag, no escucharemos nunca más su voz fuerte y a la vez aterciopelada, no encontraremos en los periódicos los artículos de análisis, de crítica y también de protesta e indignación que nos aseguraban que la honradez intelectual seguía obstinada en no ser una mera conjunción de vocablos. Tampoco sus novelas y ensayos luminosos tendrán continuación. Ahora mismo Estados Unidos debe de estar de luto -si el luto cívico fuera, hoy por hoy, en este país, compatible con la atmósfera perversa y enrarecida que el poder da a respirar a la mentalidad de sus ciudadanos. Susan Sontag "bailaba con lobos", ella misma era una loba, y a veces ululaba de desesperación porque el dolor no se acaba en el mundo, porque la guerra no se acaba en el mundo, porque lo humano tarda en llegar y lo inhumano nos va calcando a los pies todos los días y en todos los lugares. Adiós, Susan, no volveremos a vernos. Te voy a echar de menos, te lo aseguro. Tú ya eres, según el tópico manido, una "pérdida irreparable". Mañana comenzaremos a saber mejor hasta qué punto.

 

PARA SER LEIDO ANTES DE LA MEDIA NOCHE

PARA SER LEIDO ANTES DE LA MEDIA NOCHE

 

Hoy, cuando la luna asome apenas un cuarto de su rostro y el reloj junte instantáneamente sus manecillas en el número doce, habremos dado un salto que agregó -en este caso- 366 días más a nuestras vidas. A esa hora, en muchos hogares de Cuba y el Mundo, familiares y amigos alzaremos copas para recibir al Año Nuevo. Besos, abrazos, promesas, peticiones...

 

ES EL ÚLTIMO DÍA DEL 2009

 

Por Mercedes Rodríguez García

 

Las costumbres imponen sus reglas y muy pocos las violan desde el año 336 antes de Cristo cuando los romanos decoraban sus casas con luces y hojas de vegetales, y daban regalos a los niños y a los pobres en un clima que hoy llamaríamos «navideño» , a pesar de que el año romano comenzaba en marzo.

No obstante, conviene adentrarnos en el sentido de los hechos más que en los hechos mismos. Razones sobran si decidimos echarnos un vistazo caja del cuerpo adentro para que hoy, pasada la medianoche, empecemos a transformarnos en mejores seres humanos, independientemente de credos y filiaciones de cualquier índole. Y ello equivale -sin miedos ni titubeos- a mudar la falsa piel conque algunos cubren su camaleónico caparazón en uno y otro sentido.

Y puede que griten los más estruendosas vivas atomizados en sidra,  champaña barata o licores de exportación. ¿Cuánto del corazón les va en la euforia del último día de 2008? ¿Dejarán de existir por un acto increíble de concientización, por voluntad propia, o porque le cortemos la retirada en el 2009?

Mucho he meditado en los últimos tiempos sobre el tema. Porque más allá de los precios falseados por intermediarios, de los avatares del transporte y de las carencias materiales cotidianas, me duelen los rumbos torcidos, las adopciones de modos y costumbres ajenos a creencias e idiosincrasias; la indolencia, el olvidarte del hermano pobre al lado de tu casa, o del otro, del que distante en un punto del planeta cae víctima de genocidios o de hambrunas.

No. No tengo intención de echarme a llorar en medio de las doce campanadas. Pero créanme, luego de lanzarle una ojeada a las noticias y artículos que pueblan los mares internianos, la bomba cardíaca acelera su ritmo. Ante los contrastes abismales, inspiro y expiro mi impotencia. Y van desde la cena navideña más espectacular del año en Londres, organizada en casa del Príncipe de Gales con la presencia de uno de los iconos mundiales de la elegancia, Isabel Preysler, y la actriz Nicole Kidman, hasta las superofertas de microchips y satélites de última generación en tiendas especiales del Irak mil veces bombardeado y saqueado.

O la supuesta carta de un niño latinoamericano a Santa Claus, a quien le aclara: «Yo no le escribo para pedirle juguetes, porque tenemos otras urgencias»; o las tarjetas de Navidad de la UNICEF para pagar abortos en el Tercer Mundo. Buena la época también para que los medios de prensa europeos ametrallen África con imágenes dramáticas de negritos famélicos: es cuando más dinero se recauda para proyectos de desarrollo en ese continente.

Yo no trato de arreglar el Mundo, pero tampoco puedo aceptarlo como está. En el caso Cuba, me duele todo: los ciclones que arrasaron hogares y cultivos, los compatriotas que aun no han podido levantar su techo; los enfermos de SIDA y los de cáncer.   Pero, además, el que pasea en auto estatal, el que roba donde administra, el ciego que no ve porque no quiere ver, el sordo que no escucha porque no quiere oír; el que calla y otorga, el que dice con la boca chica.

No es tiempo de cruzar los brazos y sentarse a esperar. Cada cual desde su lugar y sus posibilidades debe prometerse, a partir de la media noche de hoy, luchar por el prójimo; lastrar los egoísmos, las envidias, los resquemores, las bajezas, las superficialidades;  pensar, hablar y actuar en consecuencia, dar lo mejor de sí a su  familia, al trabajo y a la sociedad; ser tolerante y tolerable,  exigir y exigirse...  

¿Cómo es posible pedir sin ofrecer? ¿Cómo es posible recoger sin sembrar? ¿Cómo es posible fundar sin crear? ¿Cómo es posible crecer sin creer?

Brinde usted por lo que quiera y como pueda, y como buen cubano no olvide lanzar un cubo de agua a la calle. ¡No!, no tire el arbolillo con sus luces, sería como tirar el sofá por la ventana. Estamos vivos y a la vida le hacen falta colores y matices.

Encuéntrele sentido a lo que hace. No obre por instinto ni siga la corriente para caer bien. Luche, ayúdese usted primero y pida ayuda después. Abrace y bese a quienes compartan esta noche, ya breve.

Mas, sienta que el beso y el abrazo viajan de casa en casa, de pueblo en pueblo, de nación en nación. Y sí, dé todos los vivas que la Patria se merece. Seguimos en pie. Nos sobra dignidad. Urge juntar todas las manos.

 

Transplante de rostro: medio en serio, medio en broma.

Transplante de rostro: medio en serio, medio en broma.

Por Mercedes Rodríguez García.

Aunque abundan los que quieren cambiar su cara fea por una linda,  —y otros a quienes no les vendría mal deshacerse de su cara dura y sonrisa hipócrita—, se trata ahora de un equipo médico de la Cleveland Clinic, en el estado de Ohio, que reconstruyó hace un par de semanas el rostro de una mujer con el de una donante fallecida.
La paciente, que permanece en el anonimato, padecía graves lesiones en la cara y carecía de nariz y paladar. Además, no podía comer ni respirar con normalidad ya que lo hacía a través de un orificio en la tráquea. Según versiones, la protagonista (la paciente) ha contado "lo feliz que  se sintió cuando se tocó con las manos el rostro y sintió que tenía una nariz y una mandíbula". La enferma, que se recupera según lo previsto, sólo conserva sus propios párpados, frente y labio inferior.

Hace tres años tuvo lugar en Francia el primer transplante de rostro del mundo, practicado a Isabelle Dinoire, una mujer de 38 años.

No sé cómo podrán sentirse los transplantados con tanta parte de la cara de un fallecido, pero valdría la pena generalizar este tipo de cirugía reconstructiva, con carácter obligatorio para quienes a costa de su cara dura hacen y deshacen, y para otros especímenes  de doble cara —fenómeno muy relacionado con la duplicidad moral— y que ojalá también pudiera transplantarse— aunque se que en estos tiempos no abundan los donantes.

Grave adicción a la PlayStation.

Grave adicción a la PlayStation.

Jugar demasiado no es bueno y si no, que se lo digan al joven de 13 años que ha tenido que ser hospitalizado en Italia, en Lecce, por un severo desorden mental que se atribuye a una larga sesión de juego con su nueva PlayStation.

Tras haber jugador muchas horas, el muchacho no parecía comprender las cosas que ocurrían a su alrededor y ni siquiera hablaba. Los médicos diagnosticaron un caso de gran adicción a los videojuegos y observaron un fuerte trauma cerebral.

Ahora el chico a ordenado a su padre que se deshaga de la consola.
Los juegos no son malos, no hay que demonizarlos, muchos de ellos fomentan la creatividad, son educativos y mejoran la capacidad de concentración entre otros beneficios. Pero con mesura y moderación, realizandor descansos tras un par de horas de juego.

En cualquier caso no hay que dejar que una consola aleje a menores, o adultos, de los demás, no deben ser una excusa para aislarse. Los padres no pueden evadir la responsabilidad que les va en ello, a la hora de controlar el tipo de juegos de sus hijos así como los horarios. No es fácil hacerlo, pero es necesario.


Y no vayan a pensar que es solo cosas de jóvenes. Los hay adultos, muy responsables y ocupados en sus trabajos que, frente a una PC, no escuchan ni los gritos de auxilio del hijo que se ahoha en la bañera. Y lo peor, hasta la llevan a la cama y hacen el amor con ella. A la larga las consecuencias pueden resultar tan fatales como la de la plays station.

SIN VANIDADES CON MIRIAM PEÑA

SIN VANIDADES CON MIRIAM PEÑA

Por: Mercedes Rodríguez García

Luego de confirmar que el cartel con la frase martiana «Piensa el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea...» colgaba a la vista de todos, Miriam Peña Fraga comenzó una peculiar charla sobre el pasado, presente y futuro del patrimonio cultural en Villa Clara, mundo en el que navega a sus anchas por haberse adentrado en él desde1972, cuando una sola persona desempeñaba el cargo de Coordinador de Museos y Monumentos, y el territorio a controlar comprendía 32 municipios.


Sobre la idea del Apóstol, explicó: «Se trata de un texto tomado del ensayo Nuestra América, uno de los más importantes que se han escrito en lengua española, y me gusta porque en mi vida profesional he tenido que enfrentar muchos ’aldeanos vanidosos’. Por ello les pido reflexionar al respecto pues desde cualquier ángulo que trabajemos habrá que seguir luchando contra criterios aldeanos, las más de la veces vencidos pero otras, impuestos por razones varias.»


Con detalles, fechas y anécdotas abundantes -pese a reiterar que solo recuerda la fecha del cumpleaños de su hijo- Miriam abordó pormenores, argumentando siempre que lo más importante del Patrimonio consiste en «no entenderlo desde una visión tradicionalista, que lo relega al pasado, sino como algo con un significado en la vida cotidiana, conectado a nuestros orígenes y proyectado al futuro. No es quedarnos en el origen, tampoco asirnos al concepto vacío y tradicionalista de porque es viejo, es patrimonio.»


Casi cuatro horas de intercambio valieron la pena para percatarnos de cuánto tiempo ha pasado desde el 7 de marzo de 1978 cuando se fundó la Comisión Provincial de Monumentos, y luego, el 11 de enero de 1989, el Centro Provincial de Patrimonio, cuya sede actual en Céspedes No.10 cambió el panorama del populoso callejón santaclareño, el 13 de diciembre de 1998. Allí, además de oficinas, nacieron nuevos espacios (Viaje a la Semilla, Danza del Alma, La Peña de Los Beatles) para artistas del patio y del país, y que también de cierta manera convirtieron en suyo los ciudadanos al reconocerlo y bautizarlo como La casita de Martí.


Los sabores y sinsabores desfilaron junto con nostalgias y desesperos manifiestos por hacer más, siempre que existan la voluntad política y gubernamental para ello, algo que en Remedios, por ejemplo, primó sobre el dictamen de 29 renombrados especialistas que votaron por la demolición de más de 20 edificios de la Octava Villa y que hoy, restaurados o reconstruidos, constituyen el orgullo de sus ciudadanos, entre otros: el Hotel Mascote y El Louvre.


Sin orden cronológico y en rápida sucesión Miriam Peña enumeró batallas ganadas a la demolición, como: La glorieta del Parque Vidal, que de manera personal defendió Fausto Vilches de la Maza, entonces Historiador de la Ciudad, quien dijo que «para destruirla había que hacerlo con él sentado abajo»; los murales de la Escuela Viet Nam Heroico (ya en franco deterioro) y la decisiva participación en su restauración de la pintora Aida Ida Morales; y El Billarista, actualmente en reconstrucción y futura tienda recaudadora de divisas, en Santa Clara. Citamos en Sagua la Grande: El puente El Triunfo, obra de incalculable valor tecnológico, y los Mogotes de Jumagua, emblemáticos por aparecer en el Escudo de la localidad, llamados a desaparecer como cantera para la construcción de una obra en Ciudad Habana.


Y habló de nombres imprescindibles a lo largo de los años: Eduardo González, Pedro Hernández, Xiomara Fenty, Teresa García, María Antonieta Enríquez, Julián González, Nelly Valdés, Natalia Raola, Elena Gutiérrez, Miguel Madariaga, Remberto Martínez, José Linares, Roberto Ávalos... El listado pudiera ganar en extensión, sino fuera por esas maldades que nos juega la memoria.


Entre los asistentes hubo invitados de honor que ella misma presentó: Francis Secada, Leyda Quesada, Miriam Aguiar, y Consuelo Lago, mujeres imprescindibles cuando se escriba la historia del patrimonio y de la cultura villaclareña, y para quienes resultó una suerte «encontrar a Miriam Peña en el camino», sentimiento común que resumen la ejecutoria de una persona cuya inteligencia y poder aglutinador, se suman la gran capacidad de trabajo y a la profesionalidad, además de la pasión y el amor con que signó su larga ejecutoria como dirigente. Sin embargo, valen ideas personalizadas:


Leyda: «Miriam nos dio la oportunidad de conocer a todo lo que más valía y brillaba en la museología cubana.» Consuelo: «Hicimos un equipo muy bueno al que le pusimos mucha pasión. Si hoy puedo estar al frente de Cultura en Cifuentes se lo agradezco mucho a Miriam y al grupo de Patrimonio completo.» Miriam Aguiar: «Entré en Cultura a trabajar en la dirección metodológica de biblioteca, fue una etapa bien difícil. Una sola persona para todo. Yo hacía muchas cosas y Miriam, que es una mujer muy sincera y sin pelos en la lengua, me decía que estaba loca.» Francis: «Junto a Miriam aprendí que como arquitecta no solo tenía que salvar un inmueble, sino toda la cultura.»


Lo demás lo suscribieron al comienzo Irina Gutiérrez Pérez, actual directora del Centro Provincial de Patrimonio, y Felicia Fernández Pérez de Alejo, directora de la Oficina de Monumentos: «Cuando la idea de esta charla surgió todo el mundo la apoyó porque necesitábamos un momento de reflexión y de retrospectiva relacionado con nuestro trabajo, con esta obra humana grande, hermosa y difícil.


El tiempo continuará su marcha inexorable. Salvar lo salvable y conservar lo conservable, constituye más que un deber una obligación. Mas, que no falte inteligencia, voluntad y sobre todo pasión. Como la puso otrora Miriam y la pondrán siempre los que recibieron su legado.

UNA AZOTEA PARA NUEVOS CHICOS DE LIVERPOOL

UNA AZOTEA PARA NUEVOS CHICOS DE LIVERPOOL

Por Mercedes Rodríguez García.

No tocaban sobre el tejado del edificio de los estudios Apple, en Saville Road, Londres, sino en la azotea del Museo de Artes Decorativas, edificio situado en Parque Vidal esquina a Luis Estévez, en la ciudad de Santa Clara, y cuya construcción data del siglo XVIII.

Tampoco ejercen la música como profesión, aunque decidieron probar con instrumentos, formato, vestuario y ambiente escenográfico que recordaban los de la última actuación en vivo y sin costo alguno, del mítico cuarteto londinense. Los muchachos que casi 40 años después reeditaron la fabulosa despedida de los chicos de Liverpool, en enero de 1969, conforman la llamada Peña de Los Beatles, proyecto original que sesiona en el Centro Provincial de Patrimonio Cultural, los primeros sábados de cada mes y que hoy 8 de diciembre celebra una década de fundada.

Cerrado al tráfico desde hace años, la populosa plaza central no mantiene idéntico el entorno de los sesenta, aunque sí conserva el aliento de una de las ciudades más cosmopolitas cubanas. De tal modo, a esa hora y en ese lugar, la sui géneris «descarga» también ocurrió por primera vez. Evidentemente, la reacción del público fue de sorpresa. Mas, ni chicos ni chicas corrieron desesperados con el cuello torcido mirando a las alturas; ni tumulto, ni carros atascados, ni policías, ni cámaras ni flash de agencias disputándose primeros planos…

Sin alcanzar las dimensiones ni propósitos del show planificado por John, Paul, George y Ringo, los más entusiastas de la Peña, lograron el efecto deseado: no pasar inadvertidos en su décimo cumpleaños. Observados solo por decenas de transeúntes, la actuación terminó luego de más o menos hora y media. Los improvisados músicos cerraron con la misma canción con la que abrieron y terminaron los famosísimos Beatles: Get back, esta vez compartida con los fans de paso, la nostalgia y la frialdad matinal.