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LA TECLA CON CAFÉ

Cronicafeando

Último parte al Presidente

Último parte al Presidente

Por Mercedes Rodríguez García

Si se hubiera tratado de una misión  militar ahora mismo me terciaría ante tí, con el brazo derecho doblado hacia la frente, la mano segura  sobre la sien y...

Pero la que escribe carece de ese tipo de disciplina y prefiere notificarte de la manera más informal, dulce y responsablemente posible que ya están listos los muchachos que en septiembre de 2002 no pasaban de una tropa alegre, desordenada, y con no sé cuántos sueños en sus mochilas.

¿Recuerdas cuando les diste la bienvenida en la Casa de la Prensa y echaste aquellas décimas entre jocosas y picantes? ¡Qué lástima que quien lo anota todo —o casi todo— no trajera dispuestos lápiz y papel o grabadora! ¿Quedarán imágenes?

Pero antes de aquella tarde hubo que trabajar mucho. Tanto que nos cogían las madrugadas en tu oficina o delante de la computadora planificando estrategias de categorización con tribunales de La Habana. ¡Qué clase de rollo el que nos había legado Pantoja cuando planteó a Fidel lo de la carrera de Periodismo en Villa Clara.

Memorable marzo de 1999: VII Congreso de la UPEC, en el que no estuviste porque tu mandato llegó poco después. Y fue entonces cuando nos pusimos bajo tus órdenes a confeccionar los expedientes de los primeros periodistas que, como profesores adjuntos asumiríamos la docencia en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas.

Bien sabes que no fue nada fácil. Pero como todo lo que se emprende con amor, saldría.

¿Y luego? ¡Ah, tu misión en Paraguay, y de ahí a Venezuela! Por eso fue que Rayma cogió por un tiempo la batuta de una singular orquesta de maestros y pupilos bisoños de toda la región central.  Hasta que llegaste. Y con algo de ángel tutelar, te convertiste en guía y guardián de la criatura. Desde entonces no le perderías pies ni pisadas.

La carrera se convirtió un una benéfica obsesión que figuraba en cada  informe a la UPEC nacional y en objeto de decenas de reuniones “con todos los factores”, como solemos decir.Se afirma de un tirón, pero ya pasaron cinco cursos y  en la Universidad Central existen varios pelotones en preparación y ha salido la primera hornada. Los tienes de Camagüey, de Ciego de Ávila, de Sancti Spíritus, de Cienfuegos,  de Villa Clara.T

e faltaba la voz para darnos las órdenes, pero llevabas  bien puestas las botas de guerrillero para seguirnos los pasos, y orientar y pedir, y exigir vía correo electrónico, desde tu casa, tantas veces convertida en puesto de mando, con almuerzo, merienda y comida incluida. Y por supuesto, café, y a veces discrepancias y malos entendidos superados sobre la marcha cuando nos dábamos cuenta de que nuestro lema era el mismo de Los Tres Mosqueteros.

Hasta el último día, en el hospital, te mantuvimos al tanto. William mismo te llevó la noticia de que todo su grupo terminó las defensas con calificación de Excelente. Al otro día, de vuelta a la Universidad, me contó: “Mercedes yo no lo vía tan mal, anota los nombres de todos los que van a verlo”.

Nada. ¡Genio y figura hasta la sepultura!

Y aunque no alcanzaste a ver a estos primeros 31 jóvenes recibiendo ayer sus títulos de Licenciados en Periodismo; y aunque no hubo fiesta porque tú, el principal animador no estarías; y auque no se tratara de una misión militar, desde donde quiera que te encuentres, colega, amigo, Presidente... Con el brazo derecho doblado hacia la frente, la mano segura  sobre la sien, te comunico como la más disciplinada soldado, en nombre de todos los involucrados en la formación de periodistas revolucionarios: ¡Misión cumplida, Ifraín Sacerio Guardado! 

En Mala Hora, Cien años y cincuenta cuartillas de más

En Mala Hora, Cien años y cincuenta cuartillas de más

Por Mercedes Rodríguez García 

Equivocada de profesión y algo “quemada” por trasnochar meses y meses con libros de Medicina, me vi sumergida de pronto en el mundillo periodístico, y un día invernal de los años 70, frente a frente con uno de los  escritores más famosos del momento, a quien —lo juro— jamás había visto en fotografías. Pero de él sabrán más adelante, pues constituye el motivo central de esta anécdota que me han pedido recupere para la (¿mi?) historia. 

Sin antecedentes sociales ni genéticos al respecto, mi probada y apasionada afición por la Literatura resultó la primera carta de triunfo para, desde el humilde puesto de secretaria del director del periódico Vanguardia, “colar” de vez en cuando en la página dos del diario villaclareño crónicas del acontecer cultural y alguna que otra reseña de libros que, por aquel entonces, dormían el sueño de los invendibles en los estantes de las librerías. Una gestión publicística que no aportó ni un centavo de más a mi pírrico salario de empleada, mucho menos un ejemplar gratuito de aquellos a los que les sacaba pulpa de donde no existía masa. 

Pues  fue en este ambiente de franquezas y zancadillas donde me convencí de que nada me afiliaba ya al bisturí, si no a la incansable y autodidáctica lectura de la Teoría y Práctica del Periodismo, amén de toda la poética, cuentística, novelística y ensayística que caía en mis manos. Por eso seguí el consejo de quienes me apreciaban y disfrutaban de mis escritos: “Mercedes, matricula un curso para trabajadores en la Universidad Central de Las Villas”.  

Y sin pensarlo dos veces, en 1974, integré la nómina de los pioneros en la especialidad de Lengua y Literatura Hispanoamericana y Cubana, al tiempo que asistía cada lunes por la noche al Taller Literario bajo el patrocinio de dos poetas locales: Félix Luis Viera y Roberto Orihuela, con el devenir también narrador y dramaturgo, respectivamente. 

Ya pasaban las cinco de la tarde y yo, dale que dale, a las desgastadas teclas de la máquina de escribir del no menos desgastado colega Otto Palmero, maestro y amigo hasta los últimos días de su vida. Inspirada, danzando junto con las mil musas que llegan a los veintitantos años, rescribía un cuento titulado “Por donde caminan las jutías”, el cual pensaba enviar —y mandé y gané— a un concursoauspiciado por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). 

Con el ojo izquierdo y la mente en el Olimpo de la creación, vislumbro tres figuras a contraluz. Sin dejar de “machucar” a la deteriorada Underwood contesto a las preguntas que me hace el único desconocido del grupo: —Buenas tardes, ¿qué escribes?—Nada, un cuento.—¿Te gusta la Literatura?—Sí, soy miembro del Taller Literario y estudio Lengua y Literatura Hispanoamericana y Cubana. Y vuelvo a jurarles que lo expresé como si se tratara de un sueño cierto del que podía mostrar pruebas irrefutables, o del más arduo magisterio en ciencias cosmenológicas y cibernéticas. 

Y, ¿que has leído de los escritores latinoamericanos?

Y le relacioné una extensa lista que incluía a todos los del BOOM sin excluir, como es lógico, a los clásicos del continente. 

Pero ¿a quién tienes entre tus preferidos?

—Pues los de BOOM: Rulfo, Borges, Cortazar, Fuentes, Vargas Llosa, ¡y por supuesto, a García Márquez. (Risitas de los dos restantes del grupo: Ángel Álvarez y Arturo Chinea, director y jefe de información)

—¿Qué has leído de ese último señor?

La mala hora y Cien años de soledad, la novela que ahora lee fascinado todo el Mundo.

—¿Te gusta Cien años...?

—Sí, algo extensa, con un final metafísico; creo que se le pueden quitar unas cincuenta cuartillas… 

El personaje no comentó nada más, tampoco Ángel ni Chinea. Para mí se trataba de uno de los tantos visitantes que concurrían a diario al periódico: artistas de la televisión y la radio, políticos extranjeros, cantantes, trabajadores destacados, militares de alta jerarquía…Segundos antes de marcharse, entró al departamento un joven alto, fuerte. Sacó de su estuche un rollo de película Kodak de 1000 ASA, lo puso en la cámara y sin flash, apretó el obturador. Solo en ese segundo sin luminiscencia, comencé a… 

—Bien, muchacha, sigue escribiendo tu cuento, que cuando yo vuelva a escribir Cien años de soledad, te prometo que le voy a quitar algo más de cincuenta cuartillas. Ahora deja que Gabito nos saque una foto.   

Y el domingo 6 de mayo de 2007, mientras leía el artículo de Luis Raúl Vázquez Muñoz, El libro que cambió al mundo, en el periódico Juventud Rebelde, me percaté que no estaba muy desacertada. Según relata el propio García Márquez, el escritor argentino Jorge Luis Borges le comentó en una oportunidad: “Le sobran cien páginas”: En eso de eliminar yo había sido más piadosa. Ahora, treinta y tantos años después, frente a la Pentium 4, recordaré el día que conocí al Gabo y la Mala Hora en que no pude recuperar aquella foto que nos tomó Gabito.      

 

¿Dónde está la Justicia Made in USA?

¿Dónde está la Justicia Made in USA? Por Mercedes Rodríguez García

(Comentando un cable de la EFE)

Kathleen Cardone, una jueza federal estadounidense ordenó la libertad provisional  del terrorista Luis Posada Carriles, y declaró a la agencia española de noticias: "Posada Carriles no representa un riesgo de fuga, ni un peligro para la comunidad, pero los fiscales pidieron que permanezca en prisión una semana”.

No le quepan dudas, señores:  el sujeto saldrá, habita en los Estados Unidos de W.Bush.

Se espera que este caso vaya a juicio a partir del 11 de mayo en un tribunal estadounidense. Los cargos son por mentir a las autoridades migratorias. ¿Y los cargos por asesinato no pesan?  

La jueza Cardone impuso una fianza de US $250.000 para su liberación y ordenó que Posada Carriles permanezca en su casa de Miami las 24 horas y sea vigilado con dispositivos electrónicos.  

"Es una fianza demasiado alta, pero la comunidad de exiliados en Miami está dispuesta a pagar lo que sea necesario por liberarlo", dijo a la agencia EFE uno de los abogados del detenido, Felipe Millan.

¿Dispositivos electrónicos? iVaya gracia si esos dispositivos están controlados por el imperio más electrónico del mundo! ¿Fianza demasiado alta? ¡Qué risa, con tanto dinero que ha corrido por las manos de Posada  para financiar el terrorismo, le debe sobrar dólares para eso y mucho más! 

La comunidad de exiliados en Miami está dispuesta a pagar lo que sea necesario por liberarlo”, dijo a la agencia EFE uno de los abogados del detenido, Felipe Millan. Agradecimiento, puro agradecimiento, señores. 

Otro de sus defensores, Eduardo Soto, señaló a BBC Mundo que debido a los trámites legales es muy difícil que Posada Carriles regrese este fin de semana a Miami. “Pero estamos muy cerca de lograr la libertad a Luis”, agregó el abogado.  Si Dios, si es verdaderamente Dios, no lo va a permitir. Bueno, la Corte Celestial no ha resuelto acusaciones más graves. ¿estaría la mano del redentor en el suicidio de Adolf Hitler?  

Posada Carriles no regresará a Cuba hasta que Fidel Castro esté muerto y tengamos democracia y tampoco regresará a Venezuela, por considerar que su vida corre peligro.  "Él no regresará a Cuba hasta que Fidel Castro esté muerto…”, dijo su abogado. ¡Pues que de todos modos se cuide porque Fidel Castro es de los que resucita!... Y está sentado a la Izquierda de Dios Padre. 

 

Solo un pacto entre colegas

Solo un pacto entre colegas

Por Mercedes Rodríguez García

Estoy obligada a declarar la verdad y solo la verdad. Fue absolutamente necesario y de mutuo acuerdo para no prescindir de su nombre y foto, cuando ella misma se convirtió en noticia. Por eso la crónica titulada La sede que disfrutamos (Vanguardia, sábado 24 de febrero, pág. 3) no debía llevar su crédito. Cuestión de ética. Entonces, como buenas colegas, conspiramos y pactamos. La firmé yo. Y muy a gusto porque saldría «al aire» bajo la misma inspiración con que ambas —y todos los demás colegas de la prensa villaclareña— .«no nos bajamos del ring» y trabajamos duro para obtener la sede del acto nacional por la efeméride. Pensamos entonces que la gente se daría cuenta por los modos diferentes de asumir el género. Yo, más lírica; ella, más informativa. «No importa, Rayma, cuestión de estilo. La semana que viene aclaramos a los lectores.»Daban casi las siete de la noche cuando llegué a la redacción, cámara fotográfica en mano. Allí estaba ella. frente al display, rastreando datos de última hora: De pronto: «!Eh, Mercy, mírame ahí!»Leyó con avidez el texto digital de la página web de la Unión de Periodistas de Cuba. Asombro y alegría. Al unísono devorábamos las líneas. La redacción se convirtió en un avispero. Me volví, busqué la cámara: ¡Click! Atrapada para siempre en el instante. «Vamos, Rayma, levántate, que yo acabo.»Y fue así como la Hernández García, plenamente convencida, con todo el peso de su modestia encima  —sin descartar la presión por la hora de salida del ómnibus a Placetas—, accedió a que yo revisara y asumiera el final del texto, precisamente aquellas últimas líneas que la constituían en juez y parte. De este modo quedaba registrada en letra impresa la Mención del Premio Anual Juan Gualberto Gómez:«Otra noticia llegó este viernes. Rayma Elena Hernández, ante todo, voluntad, trinchera:  ‘Se destaca la integralidad de su trabajo en el año 2006, que abordó temas locales e internacionales con originalidad y acierto, y mediante el uso de distintos géneros. Por desarrollar con eficacia un periodismo de alto interés público, signado por la inmediatez’. Los premios, constituyen solo una avanzada. El resto, se arraiga en la cotidianidad, y se afianza en la verdad. » Aclarado el asunto, dejo a Rayma ocupadísima en cuestiones organizativas de esta Jornada por el Día de la Prensa Cubana, que arrancó ayer y no parará hasta el día 14. Y como entre otras características de su personalidad figuran la capacidad de trabajo, fuerza de voluntad e inteligencia, La sede que disfrutamos, es toda tuya. ¿OK?   

¿Se acabó el piropo?

¿Se acabó el piropo?

  «Se necesita solo de un minuto para que te fijes en alguien, una hora para que te guste, un día para quererlo… pero se necesita toda una vida para que lo olvides».Anónimo 

¿A quién no le gusta escuchar un halago, o no se siente recompensado con una sonrisa cómplice tras lanzar una de esas simpáticas frases —ya sea propia o copiada— al paso de una persona que llamó su atención?   Piropear es una de esas tradiciones a las que no deberíamos renunciar por ninguna modernidad en el lenguaje o las comunicaciones.

Sin embargo, una estudiante que conocimos en un viaje entre Ciego de Ávila y Cienfuegos preguntó qué pasaba con la imaginación de los jóvenes —y de los que ya no lo son—, porque últimamente solo escuchaba frases soeces para llamar su atención o la de sus amigas. «Nada que ver con los piropos lindos que le decían a mi mamá cuando yo era chiquita, o los que le oí a mis primos muchas veces cuando venían de visita a mi pueblo hace dos o tres años», comentaba ella en el ómnibus.  «¿Será que se olvidaron las frases más famosas? ¿Se acabó la creatividad de los hombres o están todos contagiados con esas letras horribles de reguetón y salsa que solo hablan de groserías y desprecio hacia las mujeres?», preguntó alarmada.  

Al llegar a la Redacción echamos a rodar su inquietud entre los colaboradores electrónicos de Sexo Sentido, y aquí están algunas de las respuestas. SABOR CUBANO «En mi opinión, el piropo es muy hermoso, ya sea romántico o un poquitín descarado, pero siempre sin pasarse ni caer en faltas de respeto. Cuando dices algo así ellas miran, sonríen y a veces dan las gracias… y la que no, por lo menos lo oye y piensa inconscientemente en él». 

Así opina Alain, joven capitalino que se encargó de contactar con otros lectores para armar esta página, sobre todo entre  muchachos de la UCI, donde estudia su novia, la santiaguera Daymi, de 22 años, quien piensa que los piropos son «la forma de expresar con palabras lo que cada cual ve cuando tiene una chica en frente o la ve pasar por su lado. «Es muy agradable saber que nuestros encantos causen asombro», reconoce ella. «Algunos se pueden oír, pero hay otros que se las traen… Eso depende de la educación de cada persona y de la cultura que con sus ojos alcanza a ver. «Mientras el piropo es atrayente, encantador, interesante, sugestivo, nos llama la atención; pero todo se convierte en una mirada desapacible y un gesto retraído cuando el hombre se propasa».

Con esta opinión coincide Indira, de 22 años, otra de las muchachas informáticas contactadas, quien afirma que le gustan tales expresiones «si es algo espontáneo, a lo cubano… que cuando te lo dicen, no sabes si ponerte colorada o reírte de la ingeniosidad. Pero detesto que me digan una frase grosera». El santiaguero Adonis, también de 22 años y estudiante del mismo centro, es partidario de los requiebros originales. A su juicio los piropos se utilizan «para enriquecer el lenguaje corporal y ensalzar una conversación entre un hombre y una mujer cuando él desea conocerla… o al revés». Por eso los describe como un puente para el coqueteo y la zalamería típicas del cubano. «Cuando se piropea, el estado anímico cambia completamente», asegura este joven, quien desaprueba esas «bromas pesadas que siempre terminan en desagradables desenlaces». Tal fenómeno no siempre es culpa de ellos, asevera. También puede pasar porque no a todas las mujeres les gusta que las piropeen y a veces miran con desagrado o responden con un mal gesto, lo cual lleva a la réplica  ofensiva.  

TENTACIÓN PELIGROSA  Una amiga especializada en Electrónica, la mexicana Kary, le contó a Alain que en su país aún pervive el arte de los piropos, «si bien es cierto que algunas veces son desagradables y grotescos, en otras son de lo más adulador y agradable para elevar nuestra autoestima, sobre todo cuando viene de alguien seductor, o cuando tu aspecto personal no es de los más atractivo. Entonces se agradece más».  Para otras culturas, en cambio, tales requiebros pueden interpretarse de otra manera. El estadounidense José Alpízar, asiduo a nuestra página, comenta que en su país no es bien vista esta forma de acercarse a otra persona, a la que denominan call cat (llamar al gato). «A mí me gusta ser galante y si le tengo que decir a una mujer que es bonita se lo digo, pero hay que tener cuidado, porque ella puede llamar a la policía y acusarme de que la estoy molestando», comenta jocoso. 

Los habaneros Leonardo, de 45 años, y Alina, de 38, consideran este intercambio de palabras como innecesario y molesto. Para ellos ningún piropo tiene justificación porque «alimentan el ego y envanecen el espíritu con cosas superficiales, como si el sexo fuera lo único importante, cuando no lo es». Pero otros lectores respondieron que no siempre un piropo tiene que terminar en un entendimiento amoroso, ni siquiera en amistad: puede ser simplemente un gesto de cortesía o amabilidad entre ambos géneros, una forma de reflejar nuestra cultura latina, que no debería perderse ni contaminarse con malas palabras. «Eso nos empobrece: con tantas ideas que siempre hemos tenido, tanta metáfora linda que surge a cada momento, ¿por qué usar solo groserías, o peor aún, tener que escucharlas de algunas mujeres?», reflexiona Manuel, universitario capitalino de 25 años que reconoce no sin cierto rubor haber sido piropeado muchas veces. «No veo mal que las muchachas tomen la iniciativa, pero si me dicen una vulgaridad no me río, porque eso es hacerme muy poco favor y dejarlas a ellas en un peor lugar», asevera.   

Otro colaborador ni siquiera nos permite usar su nombre. Se confiesa un hombre tímido, incapaz de decir algo a una muchacha y mucho menos de responder si lo elogian. Para él las gafas oscuras son una suerte, porque esconde el azul de sus ojos, que tantos «dolores de cabeza» le han dado. Pero aunque no diga galanterías, las escribe: «Prefiero dejar papelitos en el bolso de la muchacha que me llama la atención, o en su puesto en el aula… Es menos “exhibicionista”, pero puede guardarlo… algo así como un piropo con efecto a largo plazo». Siguiendo su sugerencia, Sexo Sentido les regala este miniglosario de piropos, recolectados especialmente entre los amigos para iniciar bien el año. 

Regalos

 

Si la belleza fuera un segundo, tú serías 24 horas. Dejaron la puerta del cielo abierta y un angelito escapó. Si barres como caminas, me convierto en basura. ¿Tienes diabetes?, porque tienes unos ojos tan dulces… Si hay ángeles y realmente nos observan, sin duda lo hacen a través de tus ojos. ¿Crees en el amor a primera vista o tengo que volver a pasar delante de ti? ¡Bombón! No camines al sol, que te vas a derretir. S

i tu cuerpo fuera cárcel y tus brazos cadenas, que bonito sitio para cumplir mi condena. ·No me mires tanto y tócame, para que veas que no soy un sueño. Si así es el infierno, ¡que me lleve el diablo! Tú debes ser atea, porque estás como quieres y no como Dios manda. ¿Por qué el cielo está nublado…? Porque todo el azul está en tus ojos. Perdí mi número de teléfono, ¿me das el tuyo? Perdón, ¿no estás algo cansada? Es que estuviste dando vueltas en mi cabeza todo el día…    

Saddam Hussein a prósito de la muerte de un fiscal de Nuremberg

Saddam Hussein a prósito de la muerte de un fiscal de Nuremberg

Por Mercedes Rodríguez García

 Si Bernard D. Meltzer, quien juzgó a los jerarcas nazis de la Segunda Guerra Mundial, no hubiera fallecido hace poco, de seguro hubiera protestado del juicio –y posterior ejecución- seguido contra Saddam Hussein. http://www.lanacion.com.ar/exterior/nota.asp?nota_id=872859

Pero el mundo se queda callado, sumido en la modorra del caos y la incertidumbre postmodernas. ¡Hosanna en las alturas!, Saddan ríe… y Bernard se queja de tanta improvisación y odio norteamericanos.¡Pobre Hussein! No porque fuera bueno, que de santo no tenía un pelo. Nadie es todo bueno… ¡Ni malo! Pero a Saddam, en última instancia, debía haberlo juzgado su pueblo, que ahora, de tanto hábito peregrinacional, puede convertirlo en mito.Lo otro será historia.

Fidel estuvo siempre claro. A  Hussein había que conminarlo para que cambiara su posición respecto a la guerra de Kuwait, una guerra que pudo ser evitada, y que resultó sumamente destructora, tal y como le previera Fidel Castro en alguna de la correspondencia sostenida con el líder irakí a principios de los años 90. http://www.granma.co.cu/secciones/cartas_a_saddam_hussein/index.html

Bernard murió de cáncer de próstata. A Bernard le sobreviven su esposa, dos hijas, un hijo y seis nietos. Hussein fue ejecutado por las muertes de 148 chiítas en la aldea de Duyail en 1982.

Los oficios fúnebres del exfiscal se realizaron en la intimidad. El cuerpo de Saddam Hussein fue sepultado al día siguiente en la aldea de Awja, en la ciudad de Tikrit, donde nació. Según informó la cadena de TV CNN, en el entierro estuvieron presentes cerca de 100 personas y se realizó en el mismo cementerio en que están los cuerpos de sus hijos Uday y Qusay, muertos en el 2003 durante el ataque de las tropas norteamericanas. www.terra.cl/noticias/index.cfm?id_cat=303&id_reg=723204

Claves para descifrar la utopia del gato

Claves para descifrar la utopia del gato

Por Mercedes Rodríguez García

Hay gente que para sentirse feliz se exige demasiado a sí misma. Aunque, a decir verdad, la felicidad —como los yo de la personalidad— exhibe varias caras. De tal modo, cada cual la condiciona según su psicología y su cultura, aunque una gran mayoría lo hace a partir de los bienes materiales que posea, ¡y al diablo la espiritualidad!

Lo cierto: a la larga el tiempo determina, pues lo mucho y lo poco, la nada y el todo comparecen de manera intrínseca en una especie de código que la vida se encarga de imponer en su decursar, hasta que, al final, uno saca la cuenta de si ha logrado o no ese estado de satisfacción, gusto o contento. Mas, como código al fin, nos corresponde hallar las claves para descifrarlo.

Un día, en una de esas peñas improvisadas que se arman cuando llega el aceite y las papas a la bodega y a la placita, el tema de la felicidad consiguió involucrar casi a una decena de contertulios. La cuestión comenzó cuando una señora adujo que el gato adoptado por su vecina era más feliz que la dueña.

Así, de entrometidos que somos los cubanos, pregunté en voz alta —hasta con la intención de que levantaran la mano— si todos los allí presentes pensaban igual. Silencio. Creo que fueron más los avergonzados que los atrevidos a opinar, pues nadie estaba dentro del minino ni de la mujer para afirmar tan particular y complejo asunto.

Más tarde, mientras picaba mis papas y el olor de las fritadas de los inquilinos de abajo se colaba por la caja de aire del edificio, pensaba muy en serio en los motivos que pudiéramos tener los cubanos para ser felices. Vulnerables a los más variados cambios que la cotidianidad nos impone, los hijos e hijas de esta islita maravillosa la hemos pasado grises durante años. Y más las hijas, pues la condición de mujer nos ha exigido no solo esfuerzos físicos gigantescos, sino también extrema voluntad para sobrellevar privaciones, y, al mismo tiempo, mantener incólume el fiel de la balanza hogareña, muchas, incluso, sin dejar de trabajar y con la responsabilidad, además, de cuidar o atender junto con los hijos, a padres, tíos o abuelos.

No puedo olvidar la crudeza de los 90 y cómo en aquel 26 de Julio de 1989, en Camagüey, Fidel planteó cosas que a muchos oídos les parecieron extrañas. Recuerdo cuando recomendó a las mujeres guardar los vestiditos o algo similar. Dos años y medio después, increíblemente, ocurrió la desintegración de la URSS y el llamado efecto dominó sobre los países del Este europeo.

Toda una polvareda ideológica y de pronósticos fatales para los cubanos, que vimos —por suerte— en medio de aquel desastre, las consecuencias del dogmatismo, el burocratismo, el autoritarismo y el divorcio con las masas y la realidad. La lección la aprenderíamos con sangre, sudor y lágrimas.

La bicicleta, los carretones, los mal llamados fogones eficientes, el carbón y la leña, el «picadillo» de cáscara de plátano, el «detergente» maguey, las bañaderas corrales, los polleros en los balcones… signaron aquellos años duros, durísimos, inolvidables. Pero a mi manera no dejé que la felicidad se fugara. Algunos pedacitos, enfermos y octogenarios, los perdí para siempre; los retoños se lastimaron y demacraron.

Mas, entre las carencias, necesidades y vicisitudes de sus escuelas, se graduaron.Ha terminado el primer quinquenio del siglo XXI y no he podido averiguar si el gatito de marras se siente o no feliz. En cuanto a la dueña, la percibo tranquila en su vejez, escrupulosamente vestida, dispuesta desde muy temprano cuando sale a regar las macetas y los rosales del jardincillo con flores de pascua. La tensión arterial y la diabetes controladas le permiten manejar el hogar. Ya tiene menos carga en la cocina y su monedero pesa más. Sin embargo, no ha renunciado a vender los cigarrillos de la cuota. «Para la alcancía de mi nieta», le he escuchado decir.

Aún la carga es pesada, pero van quedando atrás los momentos de extremo deterioro material. Se vislumbra el camino, que puede convertirse en carretera, en anchas alamedas, si no volvemos a marearnos ni a regodearnos con los logros, si continuamos arrancando la mala hierba, si conservamos el justo equilibrio entre la satisfacción de las necesidades económicas básicas y el mantenimiento de los principios; si continuamos levantando la moral y la solidaridad, integrándonos a todas las comunidades humanas, sin diferencias de credo, raza o sexo; si eternizamos la sensibilidad a prueba de desilusiones, de fracasos, de ingratitudes; si combinamos juventud y experiencia; si en el afianzamiento de nuestra cultura e identidad otorgamos a la modestia la dimensión exacta del valor de los hombres, del valor de sí mismo…

Cada noche, mientras el gatito de mi vecina halla un resquicio por donde salir a zanganear por esquinas y tejados, mientras su dueña espera que la inexorable marcha de las manecillas la acerquen a de su cumpleaños —ya tiene 85— pensemos muy seriamente en qué, quiénes, cómo, por qué y para qué somos. Y más allá de la levedad de los vinos, el placer de las fibras, el baile y la música, meditemos en afectos y convicciones.

Tratemos de hallar las claves para descifrar los códigos de la felicidad. Ya yo encontré algunas de las mías: horror a los lugares comunes y a la arrogancia, rebelde con causa, enemiga de los esquemas, y amante de la crítica y de las utopías. La felicidad, algo muy difícil de alcanzar, casi la toco con las manos.

Hacia la Redacción de Nuevo Tipo

Hacia la Redacción de Nuevo Tipo Diálogo, autocrítica y balance en camino. Con la tinta del Festival Provincial de la Prensa Escrita de Villa Clara. 

(Escrito por Norland Rosendo González para www.vanguardia.co.cu)

Los tiempos cambian, y con ellos los modos de hacer periodismo. Ahora la Redacción extraña el sinfónico tecleo de las máquinas de escribir; y ya no se lanzan al cesto, desde todos los ángulos posibles, balones de papel gaceta con los textos mal escritos, pues apareció una papelera de reciclaje que nadie puede tocar, y la puntería es más fácil con un clic. Ya no solo tenemos lectores en Cuba, en cualquier otro país, donde haya una computadora conectada a Internet, pueden acceder a Vanguardia; y en menos tiempo del que usted necesita para echar una carta en el buzón de su localidad, otro puede enviarnos un correo electrónico o participar en un foro de discusión on line y discrepar, enriquecer un texto, comentarlo o elogiarlo. Por eso, entre martes y jueves nos fuimos a la periferia de la ciudad, al Centro de Convenciones Bolívar, lejos de la rutina diaria del periódico, a pensar más en quienes nos leen, porque cada día merecen un producto comunicativo mejor, ameno, relevante, redondo, con lenguaje sencillo y diáfano, sin hojarasca pero con elegancia en el estilo. Y partimos de las mismas preguntas de siempre, clásicas desde la academia: ¿quiénes son nuestros lectores?, ¿qué buscan en nuestras páginas?, ¿lo encuentran?, ¿escribimos para ellos o para nosotros mismos?, ¿satisfacemos las expectativas?... Ya la radio, la televisión y las ediciones digitales nos roban la primicia. A la mañana siguiente de los hechos, casi nadie compra un diario para enterarse de la noticia, y menos un semanario. Los lectores quieren ver impreso en blanco y negro (porque todavía nuestros periódicos no salen en colores) otros datos. Aquellos que la premura para adelantarse a la competencia no permite a esos medios: antecedentes, causas, posibles efectos, los por qué. La historia en su contexto, con los aportes de otras fuentes, documentales y vivas. ¿Y acaso lo hacemos así? Sobre el tema reflexionó Iraida Calzadilla, profesora de la Universidad de La Habana y colega del matutino Granma. La nota, útil y necesaria siempre, si no es atractiva desde el propio título: sugerente, breve y exacto, no atrapará, será vista solo como un material de relleno. Un espacio perdido. Abundan las informaciones poco creativas, escritas al tuntún —graficó ella—, con los mismos vicios del discurso administrativo, redactadas sin desconfiar de los datos, como si las fuentes siempre fueran fidedignas, y después, ¿quién las lee?, ¿tendrán el impacto ideológico deseado? La calidad de cada material periodístico, entonces, es cuestión de ética, insistió Luis Machado Ordetx, uno de los más avezados reporteros de nuestro staff. Y de preparación, porque este oficio exige estudio diario, actualización, olfato, y de lectura, mucha lectura. Roger Ricardo Luis, subdirector del Instituto Internacional del Periodismo José Martí, y también experto reportero de Granma, nos convocó a hurgar en los asuntos ocultos, ocultados o en los que rara vez aparecen en la agenda temática de los medios. «A pisar callos de la sociedad», aunque a algunos les duela. Y eso exige pericia, investigación, contraste de fuentes y trabajo en equipo.  Tenemos la deuda de publicar con más frecuencia esos reportajes que abordan, en su mayor amplitud, la cotidianidad, y que ayudan a desnudar problemas para mejorar la sociedad, la economía y hacer más invulnerable nuestro Socialismo. El festival de la prensa escrita fue diálogo, autocrítica, balance y hasta proyectamos la redacción de nuevo tipo que sueña el director. Sin alarde de tecnología; sí de inteligencia. Y esa última idea fue destacada, además, por Tubal Páez Hernández, presidente nacional de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), quien dijo que más recursos no siempre implican más calidad en las propuestas comunicativas. También hubo premios para los mejores trabajos del año (publicados en la primera página), y los integrantes de Melaíto, aunque no suelen hablar todos en las sesiones teóricas, le aportaron a la cita el azucarado sabor de su humor, esta vez con una exposición de Pedro Méndez, y el debut en Internet de un sitio digital con caricaturas de los cuatro (Roland, Martirena, Linares y Pedro). Los tiempos cambian, y Vanguardia examinó sus derroteros, porque los lectores buscan cada sábado por la mañana textos de calidad, y en la gran red de redes, a cualquier hora de cualquier día, solo hacen clic en nuestra dirección electrónica, si perciben un periodismo auténtico, fresco y profundo.   Ganó el buen periodismo Por Yusnel Fleites Martínez El Festival Provincial de la Prensa Escrita llegó a su fin. Fueron días de  Ricardo R. González, el más premiado.   premiaciones, de ganancias para una profesión que no cesa de enriquecerse. El más premiado fue Ricardo R. González, con sendos galardones: en reportaje (Terremotos solidarios) y comentario (Ay… premuras), así como el premio a la obra del año, con 12 trabajos,  sustentado en la diversidad de los temas abordados, la fluidez en su redacción, y lo atractivo de la exposición. Se declaró ganador en artículo a La tarde remediana de Lorca, de Luís machado Ordext, por su acuciosa investigación, y lo interesante del tema. Para Mercedes Rodríguez García, el premio en crónica, con Ojos de madre, alas de la vida, por el ajuste preciso al género. El premio en entrevista se concede a El Che visto desde Alberto Granado, de Narciso Fernández, por llevar al lector de forma amena al conocimiento de un Che, «cuando solo era Ernesto». En trabajos de corte histórico el lauro correspondió a Caturla, un hombre Quijotesco, de Luis Machado Ordext, por su adecuada redacción y profunda investigación. El premio para comentario gráfico fue para el conjunto de Pedro Méndez Suárez, quien abordó de forma excelente la lucha que Cuba enfrenta contra el imperialismo, de igual forma que aspectos esenciales del acontecer mundial. Jorge García Sosa ganó en diseño, con la página 6 de la edición del 24 de junio de 2006: Cántiga por Remedios, por el balance logrado entre las imágenes, textos y espacios en blanco. Al evaluar la muestra fotográfica se otorga el premio a: Multitudinaria marcha por el primero de mayo, de José Hernández Mesa, por la adecuada composición, enfoque, y correspondencia con el objetivo propuesto. Asimismo se concedieron cinco menciones: dos a Mercedes Rodríguez García con los reportajes: El nido de los Anido y Una marcha sonora y ardiente; en igual género se distinguió a Luis Machado Ordext, con Un silencio inquietante. Freddy Pérez Cabrera recibió mención por la entrevista En el filo de la navaja. Y en fotografía, Arelys Echevarría, de la AIN, por el conjunto de muestras sobre el medio ambiente.