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LA TECLA CON CAFÉ

Cafetal adentro

Es el momento más crítico en la historia de la humanidad: Chomsky

Es el momento más crítico en la historia de la humanidad: Chomsky

 

3:18:59 a.m. 

Chomsky repasa las principales tendencias del escenario internacional, la escalada militarista de EU y los riesgos crecientes de guerra nuclear. 

"Estados Unidos fue siempre una sociedad colonizadora. Incluso antes de constituirse como Estado estaba eliminando a la población indígena, lo que significó la destrucción de muchas naciones originarias", sintetiza el lingüista y activista estadunidense Noam Chomsky cuando se le pide que describa la situación política mundial. 

Crítico acérrimo de la política exterior de su país, sostiene que desde 1898 se volcó hacia el escenario internacional con el control de Cuba, "a la que convirtió esencialmente en colonia", para invadir luego Filipinas, "asesinando a un par de cientos de miles de personas". 

Continúa hilvanando una suerte de contrahistoria del imperio: "Luego le robó Hawai a su población originaria, 50 años antes de incorporarla como un estado más". Inmediatamente después de la segunda Guerra Mundial Estados Unidos se convierte en potencia internacional, "con un poder sin precedente en la historia, un incomparable sistema de seguridad, controlaba el hemisferio occidental y los dos océanos, y naturalmente trazó planes para tratar de organizar el mundo a su antojo". 

Acepta que el poder de la superpotencia ha disminuido respecto al que tenía en 1950, la cima de su poder, cuando acumulaba 50 por ciento del producto interno bruto mundial, que ahora ha caído hasta 25 por ciento. Aun así, le parece necesario recordar que Estados Unidos sigue siendo "el país más rico y poderoso del mundo, y a nivel militar es incomparable". 

Un sistema de partido único 

En algún momento Chomsky comparó las votaciones en su país con la elección de una marca de pasta de dientes en un supermercado. "El nuestro es un país de un solo partido político, el partido de la empresa y de los negocios, con dos facciones, demócratas y republicanos", proclama. Pero cree que ya no es posible seguir hablando de esas dos viejas colectividades políticas, ya que sus tradiciones sufrieron una mutación completa durante el periodo neoliberal. 

"Están los republicanos modernos que se hacen llamar demócratas, mientras la antigua organización republicana quedó fuera del espectro, porque ambas partes se desplazaron a la derecha durante el periodo neoliberal, igual que sucedió en Europa". El resultado es que los nuevos demócratas de Hillary Clinton han adoptado el programa de los viejos republicanos, mientras éstos fueron completamente desplazados por los neoconservadores. "Si usted mira los espectáculos televisivos donde dicen debatir, sólo se gritan unos a los otros y las pocas políticas que presentan son aterradoras".

Por ejemplo, destaca que todos los candidatos republicanos niegan el calentamiento global o son escépticos, que si bien no lo niegan dicen que los gobiernos no deben hacer algo al respecto. "Sin embargo el calentamiento global es el peor problema que la especie humana ha enfrentado jamás, y estamos dirigiéndonos a un completo desastre". En su opinión, el cambio climático tiene efectos sólo comparables con la guerra nuclear. Peor aún, "los republicanos quieren aumentar el uso de combustibles fósiles. No estamos ante un problema de cientos de años, sino de una o dos generaciones". 

La negación de la realidad, que caracteriza a los neoconservadores, responde a una lógica similar a la que impulsa la construcción de un muro en la frontera con México. “Esas personas que tratamos de alejar son las que huyen de la destrucción causada por las políticas estadunidenses". 

"En Boston, donde vivo, hace un par de días el gobierno de Obama deportó a un guatemalteco que vivió aquí durante 25 años; tenía una familia, una empresa, era parte de la comunidad. Había escapado de la Guatemala destruida durante la administración Reagan. En respuesta, la idea es construir un muro para prevenirnos. En Europa es lo mismo. Cuando vemos que millones de personas huyen de Libia y de Siria a Europa, tenemos que preguntarnos qué sucedió en los últimos 300 años para llegar a esto". 

Invasiones y cambio climático se retroalimentan 

Hace apenas 15 años no existía el tipo de conflicto que observamos hoy en Medio Oriente. "Es consecuencia de la invasión estadunidense a Irak, que es el peor crimen del siglo. La invasión británica-estadunidense tuvo consecuencias horribles, destruyeron Irak, que ahora está clasificado como el país más infeliz del mundo, porque la invasión se cobró la vida de cientos de miles de personas y generó millones de refugiados, que no fueron acogidos por Estados Unidos y tuvieron que ser recibidos por los países vecinos pobres, a los que se encargó recoger las ruinas de lo que nosotros destruimos. Y lo peor de todo es que instigaron un conflicto entre sunitas y chiítas que no existía antes". 

Las palabras de Chomsky recuerdan la destrucción de Yugoslavia durante la década de 1990, instigada por Occidente. Al igual que Sarajevo, destaca que Bagdad era una ciudad integrada, donde los diversos grupos culturales compartían los mismos barrios, se casaban miembros de diferentes grupos étnicos y religiones. "La invasión y las atrocidades que siguieron instigaron la creación de una monstruosidad llamada Estado Islámico, que nace con financiación saudita, uno de nuestros principales aliados en el mundo". 

Uno de los mayores crímenes fue, en su opinión, la destrucción de gran parte del sistema agrícola sirio, que aseguraba la alimentación, lo que condujo a miles de personas a las ciudades, "creando tensiones y conflictos que explotan apenas comienza la represión". 

Una de sus hipótesis más interesantes consiste en cruzar los efectos de las intervenciones armadas del Pentágono con las consecuencias del calentamiento global. 

En la guerra en Darfur (Sudán), por ejemplo, convergen los intereses de las potencias con la desertificación que expulsa poblaciones enteras de las zonas agrícolas, lo que agrava y agudiza los conflictos. "Estas situaciones desembocan en crisis espantosas, como sucede en Siria, donde se registra la mayor sequía de su historia que destruyó gran parte del sistema agrícola, generando desplazamientos, exacerbando tensiones y conflictos, reflexiona". 

Aún no hemos pensado detenidamente, destaca, sobre lo que implica esta negación del calentamiento global y los planes a largo plazo de los republicanos que pretenden acelerarlo: "Si el nivel del mar sigue subiendo y se eleva mucho más rápido, se va a tragar países como Bangladesh, afectando a cientos de millones de personas. Los glaciares del Himalaya se derriten rápidamente poniendo en riesgo el suministro de agua para el sur de Asia. ¿Qué va a pasar con esos miles de millones de personas? Las consecuencias inminentes son horrendas, este es el momento más importante en la historia de la humanidad". 

Chomsky cree que estamos ante un recodo de la historia en el que los seres humanos tenemos que decidir si queremos vivir o morir: “Lo digo literalmente. No vamos a morir todos, pero sí se destruirían las posibilidades de vida digna, y tenemos una organización llamada Partido Republicano que quiere acelerar el calentamiento global No exagero –remata– es exactamente lo que quieren hacer”. 

A continuación cita el Boletín de Científicos Atómicos y su Reloj del Apocalipsis, para recordar que los especialistas sostienen que en la Conferencia de París sobre el calentamiento global era imposible conseguir un tratado vinculante, solamente acuerdos voluntarios. "¿Por qué? Debido a que los republicanos no lo aceptarían. Han bloqueado la posibilidad de un tratado vinculante que podría haber hecho algo para impedir esta tragedia masiva e inminente, una tragedia como nunca ha existido en la historia de la humanidad. Eso es lo que estamos hablando, no son cosas de importancia menor". 

Guerra nuclear, posibilidad cierta 

Chomsky no es de las personas que se dejan impresionar por modas académicas o intelectuales; su razonamiento radical y sereno busca evitar furores y, quizá por eso, se muestra reacio a echar las campanas al vuelo sobre la anunciada decadencia del imperio. "Tiene 800 bases alrededor del mundo e invierte en su ejército tanto como todo el resto del mundo junto. Nadie tiene algo así, con soldados peleando en todas partes del mundo. China tiene una política principalmente defensiva, no posee un gran programa nuclear, aunque es posible que crezca". 

El caso de Rusia es diferente. Es la principal piedra en el zapato de la dominación del Pentágono, "porque tiene un sistema militar enorme". El problema es que tanto Rusia como Estados Unidos están ampliando sus sistemas militares, "ambos están actuando como si la guerra fuera posible, lo cual es una locura colectiva". Cree que la guerra nuclear es irracional y que sólo podría suceder en caso de accidente o error humano. Sin embargo, coincide con William Perry, ex secretario de Defensa, quien dijo recientemente que la amenaza de una guerra nuclear es hoy mayor de lo que era durante la guerra fría. Chomsky estima que el riesgo se concentra en la proliferación de incidentes que involucran fuerzas armadas de potencias nucleares. 

"La guerra ha estado muy cerca innumerables veces", admite. Uno de sus ejemplos favoritos es lo sucedido bajo el gobierno de Ronald Reagan, cuando el Pentágono decidió poner a prueba las defensas rusas mediante la simulación de ataques contra la Unión Soviética. 

"Resultó que los rusos se lo tomaron muy en serio. En 1983 después de que los soviéticos automatizaron sus sistemas de defensa detectaron un ataque de misil estadunidense. En estos casos el protocolo es ir directo al alto mando y lanzar un contraataque. Había una persona que tenía que transmitir esta información, Stanislav Petrov, pero decidió que era una falsa alarma. Gracias a eso estamos acá hablando". 

Sostiene que los sistemas de defensa de Estados Unidos tienen errores serios y hace un par de semanas se difundió un caso de 1979, cuando se detectó un ataque masivo con misiles desde Rusia. Cuando el consejero de Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski, estaba levantando el teléfono para llamar al presidente James Carter y lanzar un ataque de represalia, llegó la información de que se trataba de una falsa alarma. "Hay docenas de falsas alarmas cada año, asegura". 

En este momento las provocaciones de Estados Unidos son constantes. "La OTAN están llevando a cabo maniobras militares a 200 metros de la frontera rusa con Estonia. Nosotros no toleraríamos algo así sucediendo en México". 

El caso más reciente fue el derribo de un caza ruso que estaba bombardeando fuerzas yihadistas en Siria a fines de noviembre. "Hay una parte de Turquía casi rodeada por territorio sirio y el bombardero ruso voló a través de esa zona durante 17 segundos, y lo derribaron. Una gran provocación que por suerte no fue respondida por la fuerza, pero llevaron su más avanzado sistema antiaéreo a la región, que le permite derribar aviones de la OTAN". Argumenta que hechos similares están sucediendo a diario en el mar de China. 

La impresión que se desprende de sus gestos y reflexiones es que si las potencias que son agredidas por Estados Unidos actuaran con la misma irresponsabilidad que Washington, la suerte estaría echada.

(Fuente: VCMX

 

 

 

Es Lucho, y va a la carga

Es Lucho, y va a la carga


11:00:45 p.m.

Periodista, locutor, editor y director de programas radiales. Premio Nacional de Radio 2014. Presidente de la UPEC por dos mandatos en Villa Clara y miembro de su Comité Nacional. Fundador de la carrera de Periodismo en la Universidad Central.  Nació en Ranchuelo. Antes de 1952 se vinculó con la Juventud Ortodoxa. Secretario de Propaganda del Movimiento 26 de Julio. Fichado y perseguido por el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) de Batista, vivió exiliado en Ecuador, Argentina, Estados Unidos y Panamá. En abril de 1959 regresó a la Patria. La Revolución lo necesita, a ella se entrega.

Por Mercedes Rodríguez García

Poquísimos saben que le llamaban Lucho. El apelativo no aparece siquiera en una de esas biografías que nunca se ha sentado a redactar, «porque otros se han encargado de hacerlas, y yo de vivirlas»… ¡Y de qué manera! Porque desde que su dulce y bondadosa madre lo parió, el 12 de enero de 1933, Luis Orlando Pantoja Veitía no ha dejado de descolgarse a todo riesgo entre soles y lunas, en una inverosímil calistenia que lo ha mantenido vital, inteligente y galán.

Lo de Lucho fue en Ecuador, adonde llegó en 1957, una de las 11 veces que salió de la cárcel, en este caso gracias a una institución jurídica conocida por Habeas Corpus, y luego de exiliarse en la embajada de ese país en La Habana. Allá, en el centro del mundo, firmó por primera vez papeles matrimoniales y nació su primogénito. Luego, otros cinco casamientos e igual número de hijos lo convertirían en abuelo de siete nietos. Pero desde hace 26 años su vida es de Olga, una compañera que lo supo conquistar definitivamente por su «mente rápida y capacidad para hacer varias cosas a la vez, entre ellas, seguirme».

—Debes habértele escapado al diablo, Pantoja. Tu historia es bien larga, y mejor que cualquiera de esas zagas del cine y seriales de la televisión. No dejas de ser un trotamundos, un andariego, el periodista más itinerante que he conocido. Has criticado, denunciado, retado, enjuiciado micrófono de por medio. Has escrito hasta novelitas rosas a lo Corín Tellado. En tu vida hay de todo: asaltos, luchas, misiones, desafíos, travesuras, amor apasionado…

—¿Tú sabes? Eso de la voz radiofónica les atrae mucho a ustedes las mujeres, que para mí son lo mejor del mundo. Son ellas las que iban a verme, me daban cita por teléfono, me esperaban a la salida del estudio para conocerme. Lo otro, sí, así mismo.

—¿Y la cárcel? Te apresaron por primera vez en 1956, en Ranchuelo. Después otras diez veces. Si no es un récord, es muy buen average. No creo que hayan sido muchos los que lograron salir sanos y salvos tantas veces de las mazmorras batistianas.  ¿Te consideras un hombre de suerte?

—Bueno, tal vez. Pero de la cárcel salía gracias a mi madre, que cogía un jabuco con dinero y corría a buscar la mejor puerta donde tocar, por muy lejos que estuviera. 

—¿Hasta con el tristemente conocido jefe del Buró de Investigaciones, coronel Orlando Piedra Negueruela, el hombre de oro de Batista?

—No puedo asegurarlo. Pero esa vez, en La Habana, no me soltaron. Me cambiaron a otra prisión con mejores condiciones. Quizá medió mi padre. Tenía bastante influencia entre los políticos, y la sabía utilizar. Nunca me interesó averiguar.

—¿Cómo saliste del más prolongado de tus encierros, aquí en Santa Clara?

—Una tarde el capitán Gómez Rojas, jefe de la policía de Ranchuelo, se apareció en la celda y me preguntó si me estaban dando comida, si me habían torturado, si esto y lo otro. Me limité a responderle sí y no. «Mira, te voy a soltar, y te voy a decir por qué. Al morir mi madre el único que fue a la casa y me dio 100 pesos para el entierro, fue tu padre», me dijo. Cuando triunfó la Revolución, se escondió en la cisterna de una casa en el Condado. La habilitaron de tal manera que logró vivir allí unos 30 años. Tuvieron que sacarlo muy enfermo. Murió en el hospital.

—¿Y en la Florida?

—No sé. En 1958, el FBI me apresó en Cayo Hueso. De la cárcel de Miami me sacaron y me montaron en un avión que había trasladado ganado. Sin preguntar, me acomodé como pude entre el pasto y las heces. Ni yo mismo me soportaba cuando llegué a Panamá. Un puertorriqueño, hijo de cubano, me brindó su casa. Allí viví hasta que crucé la frontera y entré con pasaporte falso a Ecuador, de donde había salido tratando de acercarme a Cuba.

—¿Escribías en la cárcel?

—No lo creo. Mi verdadero periodismo comenzó en Ecuador, escribía crónicas y comentarios sobre las luchas en Cuba, la situación en América Latina y semblanzas de compañeros asesinados. Pero eso fue ya con la Revolución, que me nombró cónsul allí. Escribía para el periódico La Nación, dos o tres artículos semanales, y para El Universo, de la ciudad de Guayaquil. También conduje un noticiero en La Voz de Guayas. En esa misma emisora arrendé un espacio de tres horas diarias con una revista informativa de mucha audiencia.

—Durante los años 60 mantuviste una columna fija en Vanguardia. ¿Qué prefieres, la prensa escrita o la radio?

—La radio. Pero no concibo a un periodista que no sepa escribir, y escribir bien, ya sea una nota, un guion, un informe, una carta. Escribir te obliga a poner en orden las ideas, a ser coherente de principio a fin, a que tu discurso tenga una lógica, a buscar la palabra precisa.

—Fuiste alfabetizador y sé que te encanta el magisterio. En varias oportunidades te he escuchado comentar que la Campaña de Alfabetización fue una verdadera escuela forjadora de conciencia y que despertó en ti el maestro que llevas dentro…

—Y del que nunca me desprenderé. Si no fuera periodista, sería maestro.

—En 1966 pasaste un curso de Periodismo en la Escuela Superior del Partido Ñico López. Me constan tus métodos pedagógicos y tu libérrima metodología. Eres un antidogmático por excelencia. Pero dime, ¿qué no dejarías de enseñarle, de repetirle, a un periodista en formación?

—Que sea un defensor de las políticas públicas, de los valores humanos. El periodismo no puede separarse de la política ni de la ideología. De la política, porque es sobre todo acción; de la ideología, porque es la esencia de tu conciencia. Un periodista está obligado a leer, y tiene que saber interpretar, confrontar, deducir, observar. Martí decía que la palabra es para impulsar ideas, y eso falta o falla a veces. En ocasiones leo, o escucho, pura palabrería, cosas muy vagas, imprecisas, insustanciales. Ya casi nadie narra, no se describe, se regalan los adjetivos, se dice o se escribe con un vocabulario escaso, incoloro.

—¿Por qué no escribes más?, por ejemplo, episodios de cuando estuviste en Angola. ¿Por qué no aceptaste ir de corresponsal de prensa, sino como «soldado tiratiros», utilizando tu propia expresión?

—Porque lo que hacían falta eran soldados. Me entrenaron para tirar con una ametralladora checa, de cuatro patas, que no sabía cómo ponerlas, y en el barco me dieron una rusa. Desembarcamos cerca de Lobito. Me asignaron a la infantería de tanques, atrás de ellos todo el tiempo, hasta Cachama. Si levantaban velocidad, tenía que colgarme. Cuando vine a ver, ya estaba de jefe de pelotón con grados de sargento. Después pasé a la vida civil en Huambo y Luanda atendiendo la esfera político-ideológica del MPLA.

—¿No te enfermaste, no te hirieron, algún arañazo…?

—Siempre fui flaco, pero fuerte. Parece que heredé la salud de mi madre, que jamás padeció de nada. Una guajirita de San Fernando de Camarones. La única cicatriz con alguna historia es la que tengo en una rodilla. Me la hizo un guardia de Batista con la bayoneta de un Springfield.

—¿Verdad que posees 23 medallas y otras distinciones; entre ellas, la Orden Número Uno del Comandante en Jefe, la Jesús Menéndez, Majadahonda de la Uneac, Juan Gualberto Gómez, 40 y 50 Aniversario de las FAR?

—No las he contado, son varias, sí. Ahí las tiene Olga, todas las medallas prendidas en una franela colgadita en la pared.

—Cada una de ellas resume una o varias historias. Algunas recogidas en textos como Los combatientes del mayor, libro en tres tomos de la autoría de Gildardo Benito Estrada Fernández.

—Así es, por si no me creen.

—¿Qué te falta que no tienes o quisieras tener?

—Salud.

—¿No te aburres en casa? ¿Lees? ¿Oyes radio?

—La gente viene a verme, los vecinos siempre me dan vueltecitas; estoy operado de catarata, no debo abusar de la lectura, y el radio lo tengo roto.

—Sí, me acaba de contar una vecina que en la cuadra te dicen el Señor de la Vanguardia.

—Una exageración de ella en franca alusión a Camilo. No, no lo creo.

—Sin mucho tiempo para responderme, ¿te atreverías a definir brevemente y poner en orden de importancia para ti las siguientes palabras: periodista, Revolución, magisterio, Fidel, Martí?

—Placer y disfrute, dolor y llanto: Revolución. Después, todo lo demás.

Y Pantoja ríe, pausadamente, al por ciento que le permite su bondadoso corazón. Dulce y tiernamente niega que le haga falta algo material. Vive con lo básico, lo necesario, por muy difícil que sea. Está preparado. Siempre ha sido fuerte, resistente al dolor y al cansancio. Vive sin miedos, cree en el futuro. Todavía es Lucho, y va a la carga, dispuesto a descolgarse, como siempre, entre soles y lunas, o a sumergirse tranquilo en sus versos de antaño:

Dispara fusil, dispara / contra la muerte que muerde / que el disparo no se pierde / si al futuro das la cara. / Dispara, que así te ampara / la vida en su porvenir / mas, no me vayas a herir / mira que voy caminando / mira que ya estoy llegando / ¡mira que quiero vivir!

¿Cómo afectan los bajos precios del petróleo la economía venezolana?

¿Cómo afectan los bajos precios del petróleo la economía venezolana?

 

7:12:45 a.m. 

Por Leonardo Buitrago 

El presidente de la República, Nicolás Maduro, informó que el precio del petróleo venezolano se ubicó este martes en 24 dólares por barril, lo que representa el nivel más bajo registrado en los últimos 12 años. 

La disminución en el precio de los hidrocarburos, tiene un efecto importante en la economía nacional, ya que las exportaciones petroleras constituyen la principal fuente de ingresos de divisas con que cuenta el Estado para impulsar el desarrollo social y económico del país. 

En proporción, de cada 100 dólares que entran a la nación, 96 provienen de la renta petrolera. En condiciones favorables, cuando suben los precios del petróleo ingresan más dólares y aumentan las reservas internacionales, mientras que al caer los precios de la cesta petrolera, la cantidad de divisas que entra al país es menor, lo que disminuye los recursos con los que cuenta el Estado para continuar impulsando el desarrollo socio económico nacional. 

La producción actual de crudo y de líquidos de gas natural (LGN) del país supera los 3 millones 800.000 barriles por día, de los cuales 2 millones 400.000 barriles diarios se comercializan en el mercado mundial. 

Si estas exportaciones se calculan a un promedio de 100 dólares por barril ingresarían al país, un total de 240 millones de dólares diarios; pero si el petróleo se comercializa a 24 dólares por barril, la cifra disminuye a 57 millones 600.000 dólares por día. 

De acuerdo con las estadísticas del Ministerio de Petróleo y Minería, durante el 2015 el crudo venezolano registró un promedio de 44,65 dólares por barril, lo que representa la mitad de la media de 66,42 dólares por barril que mantuvo en 2014. 

Producto de esta caída en el precio del petróleo, la nación perdió el 68 % de los ingresos en divisas en 2015, tal y como informó el jefe de Estado, el pasado 12 de diciembre, en una alocución al país. 

Impacto en la industria petrolera 

La baja en la cotización del crudo tiene un impacto directo sobre las inversiones que debe emprender Petróleos de Venezuela (Pdvsa), cuyos costos de producción por cada barril de crudo oscila entre los 8 y los 19 dólares, dependiendo de la zona en donde se extraiga el petróleo y de acuerdo a su densidad medida en grados API (American Petroleum Institute), que determina que tan liviano o pesado es. 

Asimismo, tiene un efecto negativo sobre los proyectos estratégicos que debe emprender la empresa estatal para impulsar el crecimiento de la producción de crudo en el país. 

De hecho, las mayores inversiones dentro de la Industria se realizan en las áreas medulares de exploración y producción, refinación y gas, para lo cual se destina un monto de 30 mil 978 millones de dólares. 

Guerra de precios 

Desde mediados de 2014, el precio de los hidrocarburos en el mercado internacional ha caído progresivamente, al pasar de un promedio de 100, a menos de 30 dólares por barril, como consecuencia del aumento de la producción de gas y petróleo de esquisto, por parte de los Estados Unidos. 

Esta acción cumple un propósito político de inundar de crudo el mercado internacional de hidrocarburos para ocasionar la caída de los precios, y a la vez, afectar las economías de los países exportadores de hidrocarburos, que se oponen a sus intereses hegemónicos, como es el caso de Rusia, Irán y Venezuela. 

En este sentido, el presidente Nicolás Maduro señaló el pasado martes al firmar la convención colectiva de los trabajadores de Petróleos de Venezuela que Estados Unidos "apuesta a quebrar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) y el imperio ha logrado colocar estos precios para intentar ahogar a los países independientes que producimos petróleo y que estamos decididos a ser libres e independientes, soberanos y no nos vamos a poner de rodillas a los intereses transnacionales". 

A esta situación se ha sumado la negativa de algunos miembros de la Opep de reducir el techo conjunto de producción establecido, y el temor sobre la ralentización de la economía de China y las naciones europeas, que pudiera mermar la demanda de crudo. 

Ante este escenario de baja en la cotización del crudo, el presidente Maduro instruyó el pasado martes al ministro de Petróleo y Miinería, Eulogio Del Pino, liderar junto con los miembros de la Opep y los países que no forman parte del bloque, un nuevo plan de acción para recuperar los precios de los hidrocarburos. 

Durante su participación en la conferencia número 168 de la Opep que se celebró en Viena, Austria, en diciembre de 2015, el ministro venezolano planteó la necesidad de que los países miembros del grupo redujeran en 5% su nivel de bombeo conjunto para respetar la cuota estipulada de 30 millones de barriles diarios, con la finalidad de evitar una caída más abrupta de los precios. 

"Tenemos que reducir la producción en la Opep en al menos 1,5 millones de barriles diarios, de lo contrario el precio continuará cayendo. Lo que estamos proponiendo es hacer algo para buscar un precio que reconozca las inversiones que se hacen en el sector petrolero y que permita la estabilidad del suministro energético del mundo", indicó en esa oportunidad. 

Del Pino, quien representa a Venezuela ante la Opep, también ha llamado al resto de los miembros del grupo a aplicar estrategias conjuntas que permitan estabilizar el mercado, y lograr el paulatino ascenso del precio del crudo a un promedio de 88 dólares por barril, que garantice la sostenibilidad de la producción petrolera. 

Economía productiva 

A pesar del duro escenario económico, el Presidente Maduro ha dicho que la reducción de los ingresos provenientes de las exportaciones de crudo representan una oportunidad para que Venezuela diversifique su economía e impulse su crecimiento industrial como vía para superar el rentismo petrolero impuesto por los gobiernos de la Cuarta República. 

Por ello, Maduro instó este martes a la clase trabajadora y a todos los sectores del país a liderar la construcción de una nueva economía productiva de la nación. 

El mandatario informó que ha venido preparando con el nuevo equipo económico "líneas estratégicas para que Venezuela aproveche esta oportunidad, para el desarrollo de una economía productiva, para iniciar una revolución económica". 

"Hay que hacer un gran esfuerzo para generar nuevas fuentes en divisas convertibles en dólares, un gran esfuerzo nacional y estamos listos para hacerlo, lo estamos haciendo, vamos a incrementar el ritmo (...) hay que asumir una nueva cultura del trabajo", afirmó. 

(Fuente: AVN)

 

Relaciones Cuba-EE.UU: Sin parábolas ni fábulas ni alegorías

Relaciones Cuba-EE.UU: Sin parábolas ni fábulas ni alegorías

 

5:42:11 p.m. 

Por Mercedes Rodríguez García 

Si quiere compárelo con el primer año de vida de cualquier bebito,  cuyo nacimiento y desarrollo estarán condicionados en adelante por factores hereditarios y otros que dependerán de las atenciones que le prodiguen sus padres… 

Y si de caminar se trata, entonces coteje lo suscrito en el presente comentario con lo que sucede a la mayoría de los pequeños cuando, a esa edad, comienzan a caminar con los brazos en alto, para no perder el equilibrio. De ahí la cautela de sus padres para evitar caídas que lo lastimen. 

Para que el niño viniera al mundo debieron transcurrir largos años, luego de la ruptura total y unilateral que los mantuvo alejados. De modo que la concepción resultó harto difícil. Se trataba de una pareja —bien dispareja— que arrastraba, además, el síndrome de las antinomias en un conflicto histórico. Especie de Montescos y Capuletos, configuraron el acercamiento y gestación en el más absoluto secreto, pues lo delicado del asunto podía interferir en la concepción de un feto con malformaciones. Las lecciones databan desde más de dos siglos atrás. 

Por voz unísona de sus padres —uno aquí y el otro allá—, el 17 de diciembre de 2014 el mundo conoció la noticia del nacimiento. Una sorpresa que pocos pudieron haber imaginado. 

El parto fue exitoso. En adelante, las desavenencias entre ellos debían resolverse sin prontitudes pero sin interrupciones, y lo más importante, sin quebrantar la independencia de ambos. Solo así el crío podría desarrollarse como esperaban, hasta alcanzar la mayoría de edad sano y salvo, circunstancia que no debe revertirse, pues los avances han sido significativos, aunque en lo doméstico cuesta percibirlos. 

Entonces, para qué continuar con la parábola del niño y los padres, si la verdad importante y la enseñanza moral de los sucesos largamente esperados corren ante nuestros ojos, creando un modelo de coexistencia civilizada, sin imposición de ninguna índole para lograr determinados cambios o correcciones, esenciales en los ámbitos político y diplomático, pero también a escala internacional y macroeconómica nacional. 

¿Para qué? Si ya Silvio lo cantó en su memorable concierto Los Cinco, la Victoria, tres días después del regreso a Cuba de Gerardo, Antonio y Ramón, y luego el presidente cubano lo habló con el corazón y con «el alma de la persona» en la VII Cumbre de las Américas, celebrada esta primavera en Panamá, como acertadamente valorara Juan Carlos Varela, el mandatario panameño. 

Para qué persistir con la narración de un suceso fingido, si no hay que deducir por comparación o semejanza la oportunidad de continuar unas relaciones bilaterales nuevas y distintas a todo lo anterior. 

¿Para qué? Si los tigres avileños vencieron 2-0 a la selección de la Universidad Estatal de Pensilvania  en el segundo de los cuatro partidos de la serie amistosa programada con selecciones de la isla, y el Cosmos de Nueva York brilló sobre la grama del estadio Pedro Marrero y acabó goleando a la selección cubana de fútbol (4-1). ¿Para qué? Si Omara, una de las grandes de la música cubana cantó en la Casa Blanca;  y en La Habana deslumbraron  Rihanna  y  Katty Perry, y los norteamericanos que nos visitan con permisos de Washington ya pueden comprar e importar productos isleños como el ron y los habanos, encabezados, por supuesto, por los Cohíba. 

Pero sobre todo, para qué si por acuerdo recíproco ya Estados Unidos tiene embajada en La Habana, y La Habana, en Washington DC. En las dos ondean sendas banderas, solo que la cubana  lo hace en el mismo distrito central donde se encuentra el Sheridan Circle, escenario que se estremeció el 21 de septiembre de 1976, con una aterradora explosión que cegó las vidas del diplomático chileno Orlando Letelier y su secretaria. 

Los autores materiales, terroristas confesos, viven hoy un plácido retiro en la Florida. Los mismos que, sin haber transcurrido un mes, idearon y ejecutaron la explosión en pleno vuelo de la aeronave CU-455 de Cubana de Aviación: las 73 personas a bordo resultaron muertas. Los mismos que ahora rabian porque Obama eliminó a Cuba de la lista donde injustamente sus victimarios la criminalizaban. 

Para qué insistir en un relato alegórico de  preñez y nacimiento si están de vuelta en la Patria quienes —luego de 16 largos años de encierro— trataban de impedir los planes criminales del imperio contra su Patria, donde ya Fernando y René disfrutaban la libertad tras haber cumplido las condenas dictadas por jueces venales. 

Fidel lo prometió: ¡Volverán!  «Los Cinco Héroes antiterroristas, que nunca hicieron daño alguno a Estados Unidos, trataban de prevenir e impedir los actos terroristas contra nuestro pueblo, organizados por los órganos de inteligencia norteamericanos que la opinión mundial sobradamente conoce», escribió el líder histórico de la Revolución tras recibirlos en su casa 73 días después que pisaron tierra cubana. 

En sentido directo: el desafío es grande. Solo la eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero, la devolución del territorio ocupado en Guantánamo y el respeto a la soberanía de Cuba darán sentido al hecho histórico presente. 

El 17 de diciembre de 2014 fue el día que muchos habían pedido al santo, rogado al cielo, visto en sus sueños o vislumbrado fugazmente cuando Obama y Raúl se dieron la mano en el memorial a Nelson Mandela, celebrado en Johannesburgo, el 10 de diciembre de 2013. 

Fue durante las honras fúnebres del líder sudafricano. El sitio web Cubadebate referenció lo dicho por Raúl al reportero que le interrogó: «Normal, somos civilizados. Si lees mi discurso, ¿lo viste? Obedece a eso». ¿Eso? ¡Claro!, a tan altas instancias nada transcurre de manera improvisada o fortuita. 

El hecho causó furor en las redes sociales, la imagen se convirtió en viral poco después de que fuera captada por las cámaras. Auguro que los servidores colapsarán —más cercano que tarde—, si ambos se saludan en el aeropuerto José Martí. 

Ya lo escribió nuestro Apóstol en carta a Manuel Mercado, el 18 de mayo de 1895: «[…] Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin». 

¿Para qué fábulas? Si los gobernadores de Nueva York, Andrew Cuomo, y de Texas, Greg Abbott  visitaron  la isla para ver y dialogar sobre las perspectivas de comercio; Penny Pritzker , secretaria de Comercio de los Estados Unidos, recorrió la Zona Especial de Desarrollo Mariel; Thomas Vilsack, secretario de Agricultura, anduvo un agromercado en el Vedado, y sucedieron encuentros personales entre los mandatarios de Cuba y los Estados Unidos, así como los del canciller Bruno Rodríguez Parrilla con el secretario de Estado, John Kerry. 

Continuarán las rondas de conversaciones. No hacen falta parábolas. Josefina Vidal Ferreiro, directora general de EE.UU. del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex),  confiesa que en el área económico-comercial los resultados apenas son visibles. «Muchas de las medidas aplicadas hasta ahora en este campo —dijo— son positivas pero tienen un alcance limitado. Además, incluyen elementos que hacen inviable su aplicación. Sin embargo expresó que el «abanico» de opciones para 2016 es amplio y numerosos los planes. ¿La clave del éxito de todo este proceso?

«El respeto y el tratamiento de igual a igual», enfatizó en sus más recientes declaraciones la diplomática cubana. 

¿Para qué fábulas, alegorías, parábolas? Si en medio de la Isla crece una niña de verdad, que nacida hembra, a las 8 :30 a.m.del 6 de enero, Día de Reyes, de 2015, Año 57 de la Revolución. Es la hija de Gerardo Hernández Nordelo y Adriana Pérez O Connor, la mujer que esperó más que Penélope por el héroe de la Patria y de su vida. 

La hija largamente deseada por los fieles y amorosos progenitores, crecerá como una  auténtica joya.  Y como nadie disfrutará lo que disponga el prolongado y complejo camino escogido millones de cubanos dispuestos a recorrerlo sin abandonar raíces, memorias ni principios. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

América Latina vive los estragos de la política económica

América Latina vive los estragos de la política económica

 

6:59:52 p.m. 

Lo  aseguró este jueves en La Habana Ignacio Ramonet:  Las fuerzas progresistas de este continente viven un momento de preocupación por lo sucedido en Argentina con el triunfo presidencial de Mauricio Macri, en las elecciones parlamentarias de Venezuela y por la situación en Brasil, y también, los estragos de la política económica internacional. 

“Hay mucha reflexión sobre si se estaría agotando el ciclo progresista que comenzó el 6 de diciembre de 1998, con la victoria en las elecciones del Presidente Chávez… Estamos a 17 años de esa victoria, es necesario reflexionar. En algunos países no se ha agotado nada, no hay ninguna fatalidad. Pero sí hay problemas en la economía de América Latina, que sigue basada en la exportación de los productos primarios”, dijo en la Mesa Redonda de la Televisión Cubana, en diálogo con el director de este espacio televisivo, Randy Alonso. 

Ante el actual escenario mundial de baja brutal de los precios del petróleo, la contracción de las economías del continente ha afectado a los gobiernos de izquierda, que se ven obligados a reducir su inversión social, reconoció. 

Ignacio Ramonet (Pontevedra, 1943) dirigió durante 18 años Le Monde Diplomatique, uno de los medios más prestigiosos del mundo y principal tribuna del movimiento contra la globalización neoliberal. Afincado en Francia, este periodista español que actualmente dirige Le Monde Diplomatic, la versión española del citado mensual, aseguró que otro elemento a tomar en consideración en la geopolítica mundial es China, que durante años mantuvo una expansión productiva con vistas a la exportación. 

“Recientemente, ese modelo dejó de ser sostenible y en estos momentos potencia la producción hacia su mercado interno y exporta menos. Por otro lado, hay sobreabundancia del petróleo y los precios se derriten”, añadió el autor de Cien horas con Fidel y Hugo Chávez, mi primera vida. 

No es que la derecha haya reencantado a las sociedades. Puso como ejemplo que en Venezuela el movimiento de los votos no se corresponde con los escaños. La diferencia entre el campo chavista y la MUD, en termino de votos, es del 14 por ciento, y sin embargo los escaños es el doble para la derecha, dijo. 

La pregunta es por qué se votó a la oposición, en Venezuela, y también ocurre en Argentina. El problema es que los parámetros de agradecimiento y desagradecimiento no son pertinentes en política electoral, aseguró Ramonet. “No, porque la gente ya lo recibió. La elección se gana con una promesa de mejoría”. Es muy interesante lo que dijo Maduro cuando se dieron los resultados de las elecciones del domingo, y lo dijo con mucha nobleza: nosotros debemos plantearnos la calidad de la Revolución. 

A continuación, en Cubadebate, una amplia versión de las palabras de Ramonet esta noche en la Mesa Redonda.

Una reflexión sobre el supuesto agotamiento de la izquierda

Efectivamente, una cuestión que se expresa en los debates y reflexiones en estos momentos, es sobre si se estaría agotando el ciclo progresista que comenzó el 6 de diciembre de 1998, con la primera elección a la presidencia del Presidente Chávez.

En estos últimos meses, el campo progresista ha conocido una serie de reveses, primero municipales -en las elecciones en Ecuador, Colombia… Luego disturbios, protestas populares contra gobiernos progresistas, en Brasil, donde sigue una situación complicada. La derrota la selección presidencial en Argentina, y ahora la derrota en la elección legislativa parlamentaria en Venezuela.

Por consiguiente, aparece ahora este tipo de opinión. Estamos a 17 años de la victoria (de Chávez) y yo pienso que en todo caso es necesario reflexionar. En algunos países, este ciclo no se ha terminado para nada. Es el caso de Uruguay, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, donde hay muchas perspectivas para el progreso. Entonces, evidentemente es un tema para la reflexión, pero no hay ninguna fatalidad.

¿Cuáles son los elementos que impactan en esta situación?

Primero: La economía en América Latina sigue siendo una economía de exportación de los productos del sector primario -productos mineros o productos de la agricultura. Hay pocos productos elaborados. El contexto económico internacional tiene una enorme importancia para lo que está ocurriendo en América Latina. Hablemos por ejemplo, del petróleo. El petróleo es decisivo para muchos países de América Latina: México, Venezuela, Ecuador, Argentina y Brasil.

El petróleo desde hace unos años ha entrado en un período de baja brutal, no desde hace unos años, sino de apenas 12 ó 14 meses. Hemos pasado de un petróleo que estaba a 100-110 de dólares el barril, ahora está a 31 y va, según los observadores hacia los 20-25.

¿Cómo es posible? Son parámetros muy diferentes que tienen que ver con la geopolítica y con la actitud de Arabia Saudita, quien es uno de los principales exportadores del mundo. El costo de producción de un barril de Petróleo en Arabia Saudita es de 8 dólares; o sea que puede permitirse que el precio del petróleo internacional esté a 20-30 dólares, sin que eso afecte fundamentalmente a su economía. Además posee una población relativamente pequeña. Entonces Arabia Saudita, por razones geopolíticas, porque no quiere que Estados Unidos se retire del Oriente próximo, como tienen intención de hacerlo, ni quieren que Estados Unidos firmen el acuerdo de paz con Irán, que ya se estableció, de todas maneras, intentan que EEUU mantenga su dependencia del petróleo del Oriente próximo.

La nueva lucha por el petróleo

Los sauditas se han lanzado a una hiperproducción de petróleo, inundando el mercado para romper el petróleo proveniente del fracking de los EEUU.

EEUU desde hace 4 ó 5 años está produciendo este tipo de petróleo que se obtiene presionando unas rocas mediante un sistema hidráulico, y este petróleo hace que EE.UU. sea prácticamente autosuficiente en petróleo. De aquí a cinco años será exportador de petróleo, cosa que no sucede desde 1948, cuando el petróleo de Texas comenzó a ser insuficientemente para transformarlos en exportadores.

EEUU intentó instalarse en el Oriente próximo, lanzando toda una serie de políticas de golpes de Estado, tanto en América Latina y como en Oriente próximo, para controlar el petróleo, que es una materia prima para ellos fundamental. Hoy es menos estratégica que se posicionen en el Oriente, por eso se han retirado de Iraq y Afganistán, lo cual plantea otros problemas, porque se han retirado demasiado rápido y ha traído como consecuencia el surgimiento del Estado Islámico, que se ha aprovechado de la debilidad tras esta retirada y ha lanzado estas operaciones de terrorismo a escala internacional.

Arabia Saudita -lo hemos visto en el fracaso de la reunión de Viena de la semana pasada-, inunda el mercado y busca nuevos productores como Irán, que estaba fuera del juego por razones políticas. Entonces hay sobreabundancia de petróleo.

Por otro lado, el crecimiento de China ha bajado, por lo que importa menos. Además, el cambio climático ha traído como consecuencia que no haya un frío tan fuerte en Europa, y por consiguiente hay sobreabundancia del petróleo. Es decir, y el precio del petróleo se derrite.

El fracking

EEUU ha reducido su importación de petróleo obtenido mediante fracking. La producción de un barril de petróleo de fracking costaba hace dos años 40 dólares. El objetivo de los sauditas era reducirle el precio del petróleo por debajo de los 40 dólares para que no fuese rentable el petróleo de fracking. Lo que ocurre es que con esta amenaza y rivalidad la tecnología en EEUU ha hecho progresos y hoy día la producción de un barril de fracking cuesta ente 20 y 25 dólares.

Por eso pensamos que el petróleo va a bajar a 20 dólares. Esta política produce estragos a escala internacional. Muchísimos países que dependen del petróleo para equilibrar sus economías, porque a veces el petróleo es la fuente de divisa, se encuentran prácticamente ahora sin este recurso. Evidentemente es el caso para muchos países como Angola, Argelia o Venezuela.

En Venezuela el petróleo es el 96 por ciento de los recursos en divisa. Para ellos ya es demasiado costoso con métodos tradicionales explotar el petróleo. Y también, se está abandonando la explotación de petróleo en alta profundidad. Por ejemplo, los grandes yacimientos brasileros en altamar ya se han abandonado; también los yacimientos en el Ártico, donde impacta el cambio climático. No olvidemos que aún sigue la conferencia del Cambio Climático. Por ejemplo los americanos acaban de anunciar que no van a hacer el oleoducto en Alaska. Lo dicen como si fuese una victoria de su reflexión ecológica. Pero no, es porque actualmente no es rentable. Y tienen que abandonarlo. Y eso es importante para detener el cambio climático.

En todo caso aquí tienes un parámetro que no tiene que ver con la política latinoamericana; sino con la política energética en general, pero que tiene repercusiones muy importantes en América Latina. Y de la misma manera que el petróleo es un parámetro fundamental para algunos países, hay otros parámetros de la economía internacional que están teniendo repercusiones, y que, claro está, modifican la situación en estos países. Las políticas de redistribución de los ingresos en las clases desfavorecidas, se ven afectadas en estos países, Venezuela entre ellos.

El caso de China

Hay que valorar la situación de China, por ejemplo. La actividad económica de China en el mundo es considerable. Cualquier movimiento o progreso o reducción del crecimiento, tiene importancia para el mundo entero, porque China es la fábrica del mundo. Ahí se produce entre el 60 y 80 por ciento de lo que se fabrica en el mundo. China ha decidido cambiar su modelo crecimiento. Ha pasado de un crecimiento basado en la exportación de producción masiva en condicione a veces extremadamente difíciles para los trabajadores, de productos de baja calidad a bajo precio. Esto ha creado una situación social muy difícil -hay una explotación de los trabajadores muy alta- y por otra parte también esto produce una contaminación enorme. Estamos viendo en estos días en la informaciones, que Beijing está asfixiada por la contaminación. China ha decidido reducir su crecimiento, al 6-7 por ciento.

Por otra parte cambiar de modelo significa que ahora que se le va a dar más importancia al mercado interior, que es enorme, de 1 500 millones de habitantes, y por otra parte, habitantes, que gracias a los progresos excepcionales de China en los últimos 40 años, es una población con capacidad adquisitiva relativamente importante. Es una sociedad que está buscando calidad de vida.

Esto significa que va a producir menos para la importación, y al hacer eso afecta a los países exportadores. Hemos dicho que todos los países de América Latina tienen economías de exportaciones, una estructura que no ha cambiado desde la época colonial. Si China consume menos e importa menos, tiene repercusión en estos países: el crecimiento en Brasil y Argentina ha bajado, entre otras cosas por estos parámetros. Lo anterior provoca que el balance comercial se ha reducido, de manera que esto afecta a todos los países latinoamericanos, en particular a los países progresistas que son los que más redistribuyen. Maduro ha dicho varias veces que aunque el precio del petróleo ha disminuido, la misión del Estado bolivariano de redistribución no ha disminuido. Es una prueba de esta voluntad de los gobiernos progresistas de mantener esta promesa hecho al pueblo.

De alguna parte tiene que salir dinero, probablemente del endeudamiento o la obtención de crédito. Esto inevitablemente tiene repercusiones. Por otra parte, ¿cuánto tiempo se puede vivir a crédito? No lo sabemos.

El dólar

El tercer parámetro es el dólar, que siempre es un elemento fundamental en la economía mundial, porque es esencialmente capitalista, en un momento neoliberal, dominada por la economía financiera. Aquí el dólar tiene una función muy importante, porque es la moneda principal de reserva del mundo.

La crisis del 2008 fue de créditos que afectó a decenas de millones de personas que no podían devolver el crédito. Entramos en la crisis que caracteriza al mundo. ¿Cómo EEUU combatió los efectos de esa crisis? Los bancos se declararon en quiebra y lo que hizo el gobierno de EEUU fue inundar de liquidez y darle mucho dinero a los bancos, sin tasas de interés, casi gratuitamente, en el sentido de que no tienen que pagar interés.

Esa cantidad de dinero sin interés fue utilizada por muchos especuladores, por muchos inversores, para sacarlo de EEUU. y se fueron a invertirla a otros país, a lo que llamamos en aquel momento, entre el 2010 y el 2012, países emergentes. Ya casi no se habla de eso, como tampoco de los BRICs, países que han tenido muchas dificultades, particularmente monetarias. ¿Qué pasó?: los dólares que no eran rentables en EEUU y eran muy abundantes, se colocaron en los países emergentes. Ahí podían generar hasta un 15 por ciento de rentabilidad. Y así se colocaron decenas de miles de millones de dólares, que reforzaron el real brasileño, el peso argentino y chileno… Se creó la ilusión de bonanza, de que todos los países latinoamericanos tenían una materias al más alto nivel e inversiones en dólares que venían masivamente a colarse y a reforzar sus monedas.

Todo parecía magnífico y en particular los países progresistas con sus políticas de redistribución pudieron llevar a cabo unas políticas muy generosas. ¿Qué ha ocurrido últimamente? La Reserva Federal de EEUU ha empezado a decir que la crisis estaba resuelta y que iba a remunerar el dinero, es decir, que iba a vender el dólar por unos intereses de 1 y 1,5 por ciento. Aunque parezca que no es demasiado, muchos inversores prefieren tener el dinero en EEUU porque ahí está muy seguro, que en un país en emergencia, donde puede que no esté seguro. Lo que ha estado ocurriendo en los últimos dos o tres años, es que los miles de millones de dólares que se fueron, están regresando masivamente a EEUU y están retirándose de estos mercados. Esto participa del ciclo económico en el que estamos y repercute en los países de América Latina.

La derecha no propone nada 

En Argentina la derecha no propone nada, la MUD tampoco ha propuesto ningún programa en estas legislativas, más bien se ha concentrado en el descontentos de la población. Se ha enfrascado en hacer una guerra contra los gobiernos como la guerra económica: los desabastecimientos forzados, en Venezuela; en Argentina, la guerra de los fondos buitres.

Estos países se han desendeudado. La derecha tiene muy poco argumentos, no es que la derecha haya reencantado a las masas populares. En Venezuela el núcleo duro del chavismo ha votado por su partido, pero el movimiento de una pequeña franja del electorado amplifica los escaños en el Parlamento. Los 14 puntos obtenidos por delante del chavismo, se transforman en más de un 50 por ciento de los escaños.

Quizás haya que reflexionar sobre si en estos 17 años, en todo este tiempo quizás haya que reflexionar sobre el desgaste de estos gobiernos progresistas. Yo recuerdo en las elecciones en Ecuador, cuando la oposición ganó las municipales, había muy poco que reprocharle al partido de Correa. Las infraestructuras y las condiciones, eran mucho mejores.

Por qué se votó a la derecha

Entonces habría que preguntarse por qué se votó por la MUD o contra el kichnerismo en Argentina.

Qué no ha hecho la revolución bolivariana por su pueblo, te lo digo yo que conozco esa sociedad desde antes de la Revolución, yo creo que los parámetros de agradecimiento o desagradecimiento no son medibles. No es nada excepcional. No hay nada que agradecer realmente, la elección se gana con una promesa de mejoría. ¿Cuál fue la primera reflexión de Maduro cuando aceptó la derrota electoral? Ahora debemos hacernos muchas preguntas en términos de calidad de la Revolución.

Es decir, no se trata de cantidad, no se trata de hacer 100 mil escuelas, sino de qué pasa dentro de ellas. Eso fue lo que ocurrió en Brasil cuando la gente comenzó a protestar. Se estima que Lula da Silva y Dilma Rousseff han sacado de la pobreza a 15 millones de pobres. Tú no puedes luego de sacar de la pobreza, no puedes pensar que te lo agradezcan, sino que ahora quieren calidad de los servicios.

Esto plantea muchas preguntas teóricas a la izquierda, porque es una experiencia para todos los movimientos de izquierda en la región. Los menores de 30 años en Venezuela, ya no saben lo que es el neoliberalismo, lo que es la pobreza, porque Chávez sacó a miles de personas de la pobreza. Si se sigue hablando únicamente con los pobres y los más humildes, te equivocas porque hay un grupo importante que ya salió de esa pobreza y no puedes entregarle ese sector la derecha.

Si una vez que terminas la pobreza no tienes discurso la gente se va para los partidos de centro derecha o pasa como en Brasil, que protestan por la calidad. Los electores son inteligentes, son adultos y saben por quién votan.

Poca iniciativa derechista para ganar el electorado

Pero esta indica también que esa derecha tiene muy poca iniciativa para ganarse ese electorado. Mauricio Macri, que gana por muy pequeña diferencia, controla el poder ejecutivo, pero no tiene el poder legislativo. Y otro elemento importante es que los movimientos de trabajadores son kischneristas y peronistas y estos podrán movilizarse en la calle. Otro tema es que mediáticamente ha sido una batalla fundamental en los últimos 12 años. El Ejecutivo hereda la gestión de los canales públicos, pero va a tener batalla.

Para un no peronista siempre ha tenido históricamente muchas dificultades y Macri va a tener que negociar si tiene cordura política. En el caso de Venezuela, la oposición tiene una sola carta, que es la Asamblea, donde domina dos tercios de los escaños. Y esto significa que puede tener múltiples poderes. En Venezuela, una mayoría de 3/5 te permite realizar leyes habilitantes y con las 2/3 partes se puede modificar hasta la Constitución.

Maduro tiene la capacidad de movilizar a los movimientos chavistas. Incluso el PSUV es el que mas escaño tiene, porque la MUD es una coalición de partidos por lo que la fuerza mas importante es el chavismo. Recordemos que el chavismo sociológico es superior al 50 % de la población, si la derecha se pone a legislar en contra de los progresos, el chavismo sociológico se volverá a movilizar y esto es lo que tiene que aprovechar Maduro.

El año que viene tendremos un gran debate entre el legislativo y el ejecutivo.

No sabemos si habrá un debate digno de una Asamblea. No sabemos si la Asamblea también va a reclamar un debate contra Maduro. Lo que sí sabemos es que el debate se va intensificar. Habrá que ver si el desabastecimiento, la inflación y la inseguridad se pueden corregir.

El imperio de la vigilancia

Es un libro que salió hace un mes en Francia, pero que saldrá en español en febrero próximo. Se titula El imperio de la vigilancia e incluye dos entrevistas, una con Julian Assange y otra con Noam Chomsky, donde conversamos sobre la vigilancia y las sociedades de control.

Aborda las consecuencias que debemos sacar de las revelaciones de Snowden, que reveló que la NSA tiene un programa de vigilancia total llamado PRISM, que devela todas las comunicaciones a nivel global. El libro también habla de Internet, que cuando surge parecía una herramienta de liberación, una guerrilla comunicacional, porque con un teléfono puedes tener las mismas herramientas que la CNN —subir mensajes, poner videos—. Parecía que nos estaba dando la posibilidad de la democratización de la comunicación.

Hoy la internet se ha recentralizado. Está en manos de cuatro o cinco empresas, como Google, Amazon, Facebook, que son las que controlan Internet. En el caso de Google, es una de las grandes empresas mundiales, básicamente un gran motor de búsqueda, que llega a conocer mejor que tú. Conoce tus relaciones. Toda tu vida intima la tiene Google, la tuya y la de 1500 millones de personas, y le vende nuestros datos a los anunciantes. Evidentemente te indica que, más que libertad, hay mayor control.

Nuestro amigo Julian Assange asegura que Google lo sabe todo de usted y se lo da al Departamento de Estado. Esto no quiere decir que tengamos que prescindir de internet. No se puede hoy concebir el desarrollo sin Internet, que es un mundo aparte, como un mundo cuántico. Necesitamos internet, pero no deberíamos ser controlados y tendremos que lograr que una Carta para proteger los derechos de los usuarios de Internet, como de la ONU, para que no conserven y usen esos datos sin nuestro consentimiento.

(Fuente: Cubadebate)

 

 

 

Torcida derecha contra la paz

Torcida derecha contra la paz


7:10:54 a.m.

Por Mercedes Rodríguez García

Aunque no es mi intención en este comentario vaticinar el futuro de Venezuela, no puedo pasar por alto las adversidades y peligros que se avecinan luego de las pasadas elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, donde la coalición que aglomera los principales partidos de derecha en Venezuela —autodenominada Unidad Democrática (MUD)— obtuvo la mayoría de curules en la Asamblea Nacional (112, incluyendo tres votos de las comunidades indígenas ), contra los 55 del Gran Polo Patriótico (GPP).

Increíble, pero cierto. Lo que muchos cubanos apasionados por la justicia social no pensaron, sucedió. Ahora, en medio de la crisis económica que atraviesa esa nación, la realidad se torna muy cruda. Con dos tercios de los escaños en el Parlamento, las tensiones políticas se incrementarán, sobre todo a partir de enero de 2016, cuando las fuerzas reaccionarias de la derecha asumirán sus asientos en el Parlamento.

Sin embargo, no pueden olvidarse las lecciones de moral y democracia que durante años el gobierno chavista ha dado a las fuerzas retardatarias de la derecha local, generadoras de una guerra económica protagonizada por empresarios y opositores, apoyada por efectivas estrategias mediáticas, y por supuesto, aupada y financiada por quienes desde los Estados Unidos mueven los hilos desestabilizadores de cuanto huela a revolución y socialismo.

Pensemos que se trata de dificultades coyunturales que el presidente constitucional y su renovado gabinete sabrán enfrentar y sortear con efectividad a partir de acciones rectificadoras reorganizativas tendentes a eliminar fisuras internas, y no pocas medidas en aras de fortalecer la maquinaria revolucionaria y proteger al pueblo de las amenazas de la derecha que, envalentonada, escala de manera expedita a nivel internacional, lo cual pone en situación riesgosa la integración suramericana.

Hay que ser objetivos, tal y como lo reconoció el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, cuando denunció que entre los planes de la derecha en su país figura acabar con los convenios suscritos con Petrocaribe y otros organismos de unión regional, «con el fin de atacar la nueva independencia e integración de los países emergentes», expresó.

Sí. La iniciativa cooperativa promovida por Chávez, Kirchner y Lula para garantizar el suministro de recursos energéticos no renovables acordes con las economías de los países de la región, «ya empezó a ser tiroteada», aseveró Maduro. Todo ha sido planificado desde Washington, y el plan para que el imperio retome su poder en el continente incluye a Caracas, Brasilia y Buenos Aires.

En ese sentido, aseveró que el Estado venezolano no se someterá a ningún chantaje, al mismo tiempo precisó que de verse atacado Petrocaribe, se generaría una crisis humanitaria en la región y, «no lo vamos a permitir», afirmó.

Y esta no sería la cara más dolorosa y cruel de la moneda. Los planes de la MUD buscan derogar varias leyes populares, creadas desde la llegada de Chávez a la Presidencia, que tienen como objetivo defender la soberanía y los derechos económicos y sociales de los venezolanos.


A muchos por ahí he escuchado preguntarse cómo si el gobierno ha hecho tanto por los indígenas, los marginados, los pobres, los sin casa, los sin trabajo, incluso los delincuentes —allá nombrados malandros—, los venezolanos votaron por una derecha que representa los intereses empresariales privados, por además, una junta con divisiones internas, que no han logrado conclusiones comunes y viables en beneficio de la nación.

«Cría cuervos, que te sacarán los ojos», han expresado otros cubanos por ahí, los más dolidos por muchísimas razones: por agradecidos y solidarios que somos, por eso nos hincan y duelen hasta el tuétano. Mas, pensemos en el escenario creado por la oposición en el que la guerra económica, la desestabilización, el miedo y la manipulación mediática hicieron de las suyas, en una población que aún no alcanza los niveles de instrucción, educación y cultura política que poseen los hijos de esta paradójica isla, corazón antillano.

La MUD promete, y no precisamente milagros, en su escalada neoliberal. La MUD, embiste. La MUD funciona a través de la venganza e irán en contra de Cuba. Intentará causar un retroceso de lo que hasta ahora han sido los lazos bilaterales con nuestro país. Y sin duda uno de sus primeros ataques será contra los convenios que tanto han beneficiado al pueblo de Bolívar en materia de salud, educación, cultura y deporte.

Pero la mayoría parlamentaria de la MUD contra la minoritaria del GPP no será coser y cantar. En Venezuela los otros cuatro poderes públicos —ejecutivo, judicial, ciudadano y electoral— son dominados por seguidores del Gobierno de Maduro y éstos tienen la última palabra frente a cualquier reforma legal, así que podrían vetarla, no promulgarla o en el mejor de los casos, retrasarlas.

De momento, Maduro ha retomado los Gobiernos de Calle, y ha llamado al pueblo al debate y a reorganizarse para fortalecerse desde la base, y reconstruir una nueva mayoría revolucionaria. «Será una nueva etapa de la revolución», de «profunda rectificación, ¡de sacudimiento!», manifestó el mandatario en su 50 programa televisivo En Contacto con Maduro, trasmitido desde el Cuartel de la Montaña, una trinchera donde yace sembrado y vigilante del Comandante Chávez, cuyo cuerpo —según declaraciones del dirigente de la opositora MUD— han amenazado retirar.

«Han amenazado que van a venir aquí a quitar al comandante Hugo Chávez, no se atrevan, he decido por Ley Habilitante entregar el cuartel de la montaña a la Fundación Hugo Chávez y a partir del decreto esto le pertenece al pueblo de Chávez por los siglos de los siglos, por ley toda esta estructura le pertenece a la Fundación Hugo Chávez, a nuestro comandante no lo tocan, dejen quieto a quien quieto está, por eso en un acto de paz anuncio esta Ley Habilitante para proteger la paz, porque hay que ver qué es lo que podría suceder si tratan de sacar a Chávez de aquí», recalcó Maduro.

No debemos equivocarnos —como la derecha— en la lectura de los resultados de las parlamentarias en Venezuela. Tampoco, ignorar —por indoctas ilusiones— la etapa de ralentización del ciclo progresista que vive Latinoamérica con los a intentos de golpe y ataques antidemocráticos a los gobiernos, sumado ello a la poderosísima ofensiva propagandística de las corporaciones mediáticas proimperialistas.

Pensemos con optimismo que Venezuela sabrá superar las dificultades actuales y por venir. Lo deseo de todo corazón por la paz, el bienestar y la esperanza de nuestros pueblos, para continuar avanzando por la senda que el Comandante Supremo Hugo Chávez Frías delineó a favor de la unidad de los pueblos del Caribe y la América Latina.

Tras el sueño de los varados

Tras el sueño de los varados

 

4:02:41 a.m. 

Por Mercedes Rodríguez García* 

Otra situación migratoria que involucra a miles de cubanos tiene lugar, pero esta vez fuera de nuestra paradigmática isla. La compleja circunstancia humanitaria que viven cerca de 2000 cubanos varados en Centroamérica viene avizorándose desde hace varios años y amenaza con desatar una nueva crisis. 

A la mente me viene la Operación Peter Pan (1960), los embarcaderos de Camarioca (1965) y Mariel (1980) —y por supuesto la Embajada de Perú—, el malecón habanero de 1994 punteado de balseros, y esos embaucadores sorteos de visas. Y siempre el mismo destino tras el mismo sueño (norte) americano inculcado. 

Pero ahora, no. Ahora no es lo mismo. Ahora Cuba y Estados Unidos han restablecido relaciones, y las cosas parecen marchar, aunque no precisamente «viento en popa y a toda vela». Ya sabemos lo que antes habrá que levantar, lo que antes habrá que devolver. 

Sobre los últimos sucesos originados por el éxodo que ha varado a esos cubanos en Costa Rica, a causa del cierre de la frontera nicaragüense, el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) emitió este martes una nota oficial. A primera hora de ese día la difundieron los sitios web de Granma, Cubadebate y otros medios cubanos en internet, así como el NTV. La nota es precisa y objetiva. «Cuba por solución adecuada a situación en frontera con Nicaragua», expresa el titular. «[…] más de mil ciudadanos cubanos han estado arribando a Costa Rica desde otros países de la región con la intención de viajar hacia los Estados Unidos», refiere al comienzo. 

«Estas personas —explica más adelante— han salido de Cuba de manera legal hacia diferentes países de América Latina, cumpliendo todos los requisitos establecidos por las regulaciones migratorias cubanas». 

La otra información que circula por la red de redes es más descriptiva y narrativa, abundante en historias. Pero —como siempre que se trate de Cuba—, la mayoría no se detiene en las causas ni se refiere a los orígenes, y los matices —como era de esperar— favorecen al gobierno de Costa Rica y condenan al de Nicaragua. 

Profusamente graficada y compuesta por verdades desdibujadas, es tan tendenciosa que quienes radicamos acá y sabemos —por vivido— los antecedentes del fenómeno, entre apenados y lastimosos, dudamos. 

Para otros, como el cantautor Silvio Rodríguez, la situación «conmueve profundo y moviliza». Silvio confiesa no saber «lo que hay que hacer», aunque está seguro de que «hay que hacer algo», como escribe en su blog Segunda cita.

Pero las autoridades cubanas sí lo saben, y «se han mantenido en permanente contacto con los gobiernos de los países implicados, con el objetivo de encontrar una solución rápida y adecuada, que tome en consideración el bienestar de los ciudadanos cubanos», como reseña la nota del Minrex. 

Lo cierto. Esos miles de cubanos varados también tienen sus verdades, sus razones, sus motivos. Y aunque algunos los han comparado con los emigrantes árabes que llegan a Europa, no es el caso. No huyen de las bombas, ni de terroristas, ni de una muerte dable. Decidieron iniciar una aventura peligrosa, incitados por un sueño, por una promesa, por una necesidad económica… Y lo peor, junto con sus hijos pequeños. 

Muchos no piensan en la repatriación. Se deshicieron de todos sus bienes para emprender el viaje, y en Cuba deberían partir otra vez de cero. Quieren llegar cuanto antes a Estados Unidos. Piensan que a la Ley de Ajuste Cubano (1966) «le queda poco», en particular, a la llamada política de «pies secos-pies mojados», establecida por el gobierno de Bill Clinton en 1995. Mediante esta recibirían un tratamiento diferenciado y único al admitirlos de forma inmediata y automática, sin importar las vías y medios que utilizan, incluso si llegan de manera ilegal a territorio estadounidense.

Pero esa posibilidad no parece factible. Se sabe que la política migratoria norteamericana —incluyendo la de parole, destinada, entre otros, a los médicos cubanos que abandonen sus misiones en terceros países— continúa vigente. Su proceso de derogación es competencia del Congreso de Estados Unidos. El asunto es lento y no depende de lo que quiera o disponga el presidente.

La mayoría de los cubanos involucrados en este lance vive una suerte de tragedia, quizá tan peligrosa como la de los balseros por el estrecho de la Florida. A lo largo del fatigoso e incierto periplo por llegar a territorio de EE. UU. han sido víctimas de extorsiones, asaltos y secuestros a manos de delincuentes y traficantes de seres humanos, «que de manera inescrupulosa lucran a partir del control del paso de estas personas por Sudamérica, Centroamérica y México», de acuerdo con la nota del Minrex.

La emigración cubana es atípica, por lo que no resulta común violentar la legalidad de varios países, cada cual en su derecho de responder soberanamente a tales crisis.

El gobierno cubano no los expulsó. En este caso, la mayoría de los varados dejó legalmente su país natal, por decisión propia y en ejercicio de su propia responsabilidad. (El hecho de emigrar no los hace menos cubanos).

Motivos y argumentos sobran para reflexionar desde todas las aristas del caso, pues sería verdad de Perogrullo aseverar que en el actual contexto bilateral, además de incongruentes, los acontecimientos sucintamente referenciados obstaculizan la normalización de las relaciones migratorias entre Cuba y Estados Unidos, y crean problemas a terceras naciones.

Puede que algunos de estos varados y ajustados al sueño (norte)americano decidan regresar a su patria. Quedó claro en la nota del Minrex: «los ciudadanos cubanos que hayan salido legalmente del país y cumplan con la legislación migratoria vigente tienen derecho a retornar a Cuba, si así lo desean».

Después de la nota oficial, necesitamos entrevistas, reportajes, trabajos de fondo… De seguro resultarán oportunos y aleccionadores testimonios para entender la complejidad del fenómeno en un contexto internacional bastante convulso.

En asuntos de tal índole nadie puede actuar irresponsablemente ni poner en riesgo la integridad de ningún Estado soberano. Soluciones negociadas arán

que las aguas tomen su nivel. Los tiempos han cambiado. No es hora de cerrar puertas. Al menos, las de esta singular, codiciada y vapuleada islita antillana, están abiertas. Lo demás, pura manipulación mediática.

*Este comentario fue publicado en la página 2 edición impresa del sábado 21 de noviembre del periódico Vanguardia, de Villa Clara. Puede bajar el PDF aquí


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El vigoroso músico y hombre bueno, Descemer

El vigoroso músico y hombre bueno, Descemer

 

4:34:34 p.m. 

Nació a inicios de los años 70 del pasado siglo, en un barrio popular de La Habana Vieja. La pasión de su madre por la música —y probablemente los sonidos de la ciudad— lo llevaron tempranamente a una escuela donde lo enseñaron a descifrar partituras. 

Descemer Bueno, ha alcanzado el respeto que se merece como músico en Cuba —profeta en su tierra con 41 años—, aunque ya era Bueno antes. Y no solo por su apellido, que lo dice todo, sino porque, hoy por hoy, constituye una referencia como compositor e instrumentista aferrado a la vigorosa sonoridad de su bajo. 

A continuación la entrevista que concedió a Cuba Contemporánea: 

—¿Qué rasgos caracterizan la llamada música cubana contemporánea y en qué medida se inserta en ese contexto tu producción? 

—La música cubana contemporánea es lo que podemos brindar a partir de todo un periplo de conocimientos, de muchas influencias que vienen desde lo primero que empezamos a escuchar cuando estábamos en el conservatorio. La música cubana es una de las que más se ha abierto a las influencias del mundo, y cuando me refiero a la actual hablo de esa mezcla con los argentinos, el Caribe, Jamaica con el reggae, la música dominicana... Elementos de otros países que nuestra música arropa y acepta muy bien. 

—En toda esa mezcla, ¿qué es para ti lo cubano? 

—Somos nosotros, los que la hacemos. Es Kelvis Ochoa, es David Torrens... Y te menciono estos nombres porque a través de los artistas se empieza a hablar de una música cubana diferente. Si buscas una música cubana cuya historia termina en 1959, bueno…, pero desde entonces hemos evolucionado mucho. 

«Si fuera por la música como tal, estaríamos tratando de resolver un sello que se ha defendido por más de un siglo y, realmente, no tiene mucho sentido para mí y creo que tampoco para otros artistas como yo, defender algo que ha estado pasando durante mucho tiempo. Un ejemplo puede ser Buenavista Social Club, que respeto mucho, y cuyo gran momento debió llegar mucho antes, porque incluso nos permite a nosotros respirar un poco el ambiente del éxito. Tuvieron que envejecer para que sucediera. Siempre he querido violentar el proceso, que no tengamos que envejecer para subirnos a los escenarios del mundo». 

—Tu vida ha sido, de algún modo, un peregrinaje. ¿Qué te han aportado y qué has dado tú a otros sitios donde estuviste? 

—Cuando me fui en el año 2000 a los Estados Unidos nunca pensé que iba a vivir 14 años allá. Estuve por primera vez en 1997 para impartir unas clases en la Universidad de Stanford, donde compartimos con muchas personas interesantes. Creo que ocurrían cosas en aquella época que ya no suceden. Tuve la oportunidad de encontrarme con importantes jazzistas norteamericanos. Allí me di cuenta de algo que había escuchado antes: el gran nivel de nuestra música. Cuando llegas a un lugar así, la gente te empieza a mirar como si fueras un marciano. 

«Por allá se encontraba Xiomara Laugart, y regresé a ese país para hacerle un repertorio. Entonces surgió Yerba Buena. Llegamos a vender como 250 mil copias; poco para los Estados Unidos, donde se vendía y todavía se vende mucha música, pero visto desde 2013 no está nada mal». 

—Tuviste éxito. Aquí llegaron los ecos. 

—Pasaron muchas cosas importantes, como el comercial de la Pepsi Cola del año 2002, para la televisión nacional de los Estados Unidos. Y muchas películas de Hollywood que empezaron a venir a través de eso. Entonces me di cuenta de que tenía que permanecer ahí, porque, sobre todo la ciudad de Nueva York, es la meca, y en aquel momento todavía más. Al final todo está escrito, y es el destino el que te escoge. Me escogió el destino de ver cómo se caían las Torres, cómo cambiaba una ciudad de lo claro a lo oscuro. Ver cómo la música, todo, de repente se para. Y verla llena de militares, camiones por ahí y un olor bien extraño. Abandonar Nueva York fue una de las decisiones más grandes que he tomado. 

«En 2002, 2003, empecé a sentir una necesidad muy grande de conectarme con Cuba de nuevo, porque nunca ha habido una justificación para estar lejos. Le decía a la gente de Yerba Buena que me quería ir. 

«Ahora estoy haciendo una canción con Gente de Zona, con Desiguales, pensando más en educar a un público. No puedes hacerlo hablando mal del reguetón, porque no te llevará a ninguna parte». 

—Sigue siendo bastante raro el proceso inverso, como si no fuera muy lógico regresar… 

—En aquella época pasaban cosas raras. Una vez me llamaron de Radio Taíno para hacerme una entrevista por teléfono. Y me dije: están pasando cosas… Llevaba fuera cerca de dos años, no tenía la residencia norteamericana, que me dieron en 2008. Entonces inventaba razones para viajar, historias… Tenía que estar cuatro horas en cualquier aeropuerto de los Estados Unidos cada vez que regresaba. 

«Hubo instituciones en Cuba, como la Casa de las Américas, a las que les interesaba lo que estaba haciendo. Ya tenía el disco con Fernando Álvarez, y se daba ese pasa-pasa de discos. Algo que les había sucedido antes a Silvio y a Pablo, me empezó a ocurrir a mí con un disco que tuvo su edición aquí después». 

—Pero ya estaba circulando. 

—Sí, ya estaba circulando. Intentaba hacer un poco de música bailable y tenía un público que me decía: “A nosotros no nos gusta eso, queremos que cantes los boleros”. Y canté muchos boleros, me fui conectando con gente que me seguía. Sentí que se comenzaron a romper barreras. Violenté muchos procesos para intentar que no se me negara tocar y compartir mi música con mi público. 

—Si tuvieras que localizar geográficamente un espacio o espacios puntuales donde tiene lugar lo mejor de la música cubana, más allá de Cuba, ¿cuál o cuáles serían? 

—En la ciudad de Nueva York, que es muy difícil, sigue habiendo excelentes músicos cubanos haciendo cosas sorprendentes. Hay músicos impresionantes defendiendo lo nuestro. No sé qué está pasando en Europa, pero sigue habiendo creadores importantes en Madrid, España. 

—¿Y en Cuba? 

—Ahora mismo, La Habana es la capital musical del mundo a nivel de música cubana. Si la música fuera un cuerpo, algo físico, se sentiría muy feliz. Se le está empezando a dar importancia a mucha gente. Voy bastante a la radio en Cuba y me entero de que había cosas que no se podían poner, y ya ese veto se levantó. Las personas que están dirigiendo la cultura cubana lo están haciendo muy bien. Y que la gente pueda venir de cualquier parte del mundo a tocar me parece muy significativo. El hecho de que se pueda hablar de muchas cosas en las canciones también ha refrescado la atmósfera. Es muy bueno que la gente empiece a regresar. 

—¿Descemer versus reguetón? 

—La juventud estaba muy metida en el reguetón, hasta un punto que llegó a molestarme. Luego me di cuenta de que al reguetón no había quien lo parara. Y no solamente eso: los cubanos lo estaban haciendo mejor que los puertorriqueños, lograron una fusión magnífica. Cuando hice el disco Bueno, nunca esperé que compitiera con el reguetón, porque hace unos años era impensable. Alguna gente pensó que había aprovechado la colaboración con Baby Lores. El concepto está mal llevado, porque no se trataba de usar. Las cosas se fueron dando de ese modo. 

—Por otra parte, las colaboraciones son bastante típicas de tu carrera, ¿no? 

—Sí, sí. Al principio, por ejemplo, cuando empecé a cantar las canciones que componía para Enrique Iglesias, al primero que le daba un poco de pena era a mí, porque se salían del margen de mi gusto personal, pero me di cuenta de que ese gusto estaba también en mi mente. Se trata, sencillamente, de distintos estados de ánimo, y hay una canción que puede llegar a millones y millones de personas, y otras que no. El público me ha dado respuestas de eso que yo manejo de una manera un poco inconsciente. Cantan Tus luces sobre mí, pero también Cuando me enamoro o Lloro por ti. 

—Algunos ni siquiera saben que son tuyas. 

—Sí. Mucha gente me criticó, se movió un poco el público. Ahora estoy haciendo una canción con Gente de Zona, con Desiguales, pensando más en educar a un público. No puedes hacerlo hablando mal del reguetón, porque no te llevará a ninguna parte. Vas a terminar odiado por la mayoría, que es la que lo consume. Al final son grandes músicos, grandes personas, gente linda, con la que la pasas de maravilla. Cuba siempre fue de músicos populares. Benny no fue a la escuela, Celeste no fue a la escuela, Celia tampoco… 

—Pero tú no eres un músico de la calle... 

—Estudiaba guitarra en la escuela. Mi mamá hizo dos carreras: Arquitectura y Geografía, e iba a la escuela Amadeo Roldán porque estaba en el coro. En una época empezaron a insertar gente que tenía muy buenas condiciones, y en eso mi mamá estuvo allí, y parece que fui un poco el conejillo de Indias para canalizar el deseo que ella tenía de, si volvía a nacer, estudiar música. Era muy duro, porque crecí en un barrio donde ahora son “damos y caballeros”, pero antes podía pararme en el balcón de mi casa y ver dos broncas distintas sucediendo en el mismo momento… 

—¿En qué barrio? 

—Belén. Y de pequeño recuerdo cosas que… Ahora tengo 41 años. La gente se quita la edad pero yo digo que si no tuviera 41 años, me hubiera perdido una cantidad de cosas... Me acuerdo de ver entrar las comparsas del barrio Jesús María a Belén con cuchillos en la mano, y salir gente con machetes y fajarse por aquí, y salir gente por allí, y gente por allá. Yo, mirando y diciendo: “Pero esto qué cosa es, Dios mío”. 

«En el medio de aquello tenía que estudiar guitarra frente a un espejo y ver cómo todos los niños estaban jugando. Yo lloraba. Tengo esa imagen de verme llorando en un espejo tocando la guitarra. Hay que ser duro, hay que estar bien fuerte para no dejarte mover de allí». 

—¿Cuántas horas de práctica? 

—Llegaron a ser cuatro horas diarias, pero si no las hacías, no competías, los muchachos te pasaban por delante, y además, fuera de la escuela de música había que estudiar matemáticas y todo lo demás. 

«Una parte de mí se dio cuenta de que no tenía mucho que ver con la música clásica. Cuando entré al conservatorio Amadeo Roldán iba a comerme el mundo. Venía de la escuela Manuel Saumell. Si hay alguna mejor en el mundo, me gustaría verla. Llegué al Roldán y me encontré con que eran unos locos, unos “barcos”, nadie estudiaba nada, todo el mundo iba a su rollo. Y empecé a convertirme en uno de aquellos muchachos que no estudiaban la guitarra, que sacaban bajas notas. Pero era por algo bien positivo. En los pasillos lo que se escuchaba era jazz, todo el mundo tocaba otra cosa, y sentí que aquello me gustaba. Música popular». 

—No se veía muy bien este tipo de inclinación en un estudiante de música clásica, ¿no? 

—La profesora Marta Cuervo, a quien quiero mucho, cogía tremenda lucha conmigo y me recomendaba irme para la ENIA (Escuela Nacional de Instructores de Arte, ya desaparecida), “donde hacen música popular”. Fue dura conmigo, pero me gradué. Saqué 85 puntos en guitarra, una nota muy mala, pero hice cosas muy importantes. Me gradué con un tema de mi autoría, una guajira. Algunos profesores me apoyaron y otros no. Llamé, para acompañarme al piano, a Ramoncito Valle, el de las trencitas, ¿te acuerdas? Era muy conocido porque daba conciertos en todas partes. Estaba en la televisión. 

«En aquellos tiempos yo iba a ser el bajista de Santiago Feliú, que me volvía loco, y para mí era más importante eso que graduarme. Me iba a los ensayos, tocaba el bajo con Santiago, me ponía uñas plásticas y empezaba a estudiar para mi concierto de graduación. Hoy pienso que hice lo correcto. Todo estaba escrito. Santiago es uno de mis grandes amigos, uno de los tipos que más me han influenciado. Si no hubiera pasado por allí, nunca me hubiera interesado escribir canciones. 

«Escribir canciones es como desangrarse y volver a nacer. Cuando haces la primera, la segunda, todo es tan malo, y tú dices: “¡Qué malo soy!” Empiezas a perfeccionarte, y un día, ya está. Vuelves a nacer. Es muy bonito». 

—¿Cuándo te das cuenta de que una canción está en la cuerda que andas buscando? ¿Hay algún momento o te lo confirma luego el público? 

—Cuando empecé hubo momentos en que no hacía la letra. Comencé a componer muchas cosas a través de las posibilidades que me daba la guitarra, y hubo algunas tan difíciles de tocar que nunca las escribí. Perdí un repertorio muy grande que compuse para guitarra clásica. Después, cuando me metí en el jazz, hubo mucho repertorio que sí está grabado, registros viejos del grupo Estado de Ánimo, de los experimentos que hacíamos con la música. 

«El otro día le compré el CD Bueno a un señor de esos que venden discos en la calle, y tenía otras cosas que yo me pregunto de dónde las habrá sacado. Grabaciones piratas de hace más de 20 años. Me quedé impresionado. Pensé que no me convenía que eso saliera a la luz, porque es muy diferente a como hago las cosas ahora y qué va a pensar la gente... Pero si en algún lugar el público tiene cultura para asimilar todo eso, es en Cuba, y me alegra constatarlo». 

—¿Sientes que has alcanzado un punto importante de tu carrera con el disco Bueno? 

—Constantemente quieren saber qué viene ahora. Hace poco, en Dominicana, me preguntaron en la radio, y dije algo de lo que me arrepentí luego: que me gustaría ser el Juan Luis Guerra cubano. Si bien es cierto que siempre me ha gustado, nunca hubo un disco suyo en mi casa. Tuve de Silvio y de Pablo, y antes oía a Juan Gabriel y a Bob Marley, que era lo que entraba por la ventana. Tenía unos primos que no dormían y ponían a Bob Marley toda la madrugada; estabas durmiendo y soñabas con Marley. Entonces yo decía: “Este Bob Marley me gusta”. Llegaron Silvio y Pablo, y luego seguí con Serrat y otros cantautores españoles y argentinos. Después la música brasileña. Ya me perdí… 

—Me debes varias respuestas. Por fin, ¿cuándo sientes que algo te quedó bien? 

—Lo experimenté con aquel repertorio un poco clásico, de música contemporánea y cosas bien guitarrísticas. Sentí como un éxtasis, bien bonito. 

—¿No hay un elemento que puedas describir, algo tuyo que te guste por un detalle en particular? 

—Me gustó mucho la música instrumental. Pero algo en mí quería pararse en un escenario y cantar para más gente, no quedarme como un bajista de jazz. Ya después, con las canciones, empiezo también a sentirme feliz. 

—¿Por qué el bolero? Hubo una resurrección de los viejos boleros, pero tú los hiciste nuevos. 

—Eso fue lo que me vino a la mente, me dije que no había por qué cantar los mismos. Hubo una época en que compuse canciones en lengua yorubá, porque decía: “Ahora que se cantan canciones a los santos, ¿tienen que ser las mismas?” ¿Te imaginas si no hubiera ocurrido el boom de lo que llamaban la timba? Se hubiera seguido cantando la misma música tradicional. Como mismo Van Van hace una música bailable nueva, se puede hacer un bolero nuevo. Lo que envuelve al bolero es muy sencillo. Al final, es una canción. Estás escuchando una canción lenta, con una tremenda carga emocional. El bolero es un recipiente perfecto para verter en él cualquier tipo de emociones. 

—¿No te preocupa estar compartiendo emociones demasiado íntimas? 

—Es verdad, pero esas cosas enseñan a la gente. Ayer estaba con un señor y me dijo: “Oye, la canción de Siete días me da una sensación extrañísima, porque me parece que me la hiciste a mí y a mi esposa”. Mientras lo oía, yo trataba de buscar algo en la canción que se pudiera reducir a la historia de una pareja y no lo encontré rápidamente. Pero es verdad lo que tú dices. Con los boleros me pasó eso. Nunca los hice pensando que te estaba hablando a ti. Era más bien una necesidad. 

«El primer bolero que compuse fue para una película mexicana del año 1996, que se llamaba Violeta. Tenía en mi casa discos de Fernando Álvarez, el conjunto de Roberto Faz... Cuando me hablaron de hacer la música para la película pensé que tendría que llamarse Violeta, tener determinadas características y un peso emocional muy fuerte. “Déjame ver dónde está ese señor Fernando Álvarez, si está vivo, si todavía sigue cantando, porque me gustaría que cantara esa canción”, me dije. A la gente le gustó mucho la voz de Fernando. Vinieron otros que querían un disco entero con él. Entonces compuse Sé feliz, que tenía otra luz. Me di cuenta de que se podían hacer boleros con otro tipo de acordes. 

«Hay un disco que hice con varias gentes cantando boleros, en el que están Gema (Corredera), Xiomara, Anaís Abreu, Manolo del Valle y otros que ya empezaban a darle a mi carrera un matiz diferente. 

«Con Estado de Ánimo había una época tan linda... Nos subíamos a tocar dondequiera, o en los jardines del ISA. Los músicos con los que toco hoy eran niños entonces. No sé si hay un puente que une a mi generación con el nivel musical que tiene ésta, pero en parte nos debe mucho a nosotros, porque esos eran los muchachitos que iban a los conciertos de Estado de Ánimo. Ruy Adrián López-Nussa era un niño, igual que su hermano Harold. Ahora el nivel ha subido considerablemente, y creo que nosotros, como Gonzalo Rubalcaba y mucha otra gente, somos en parte responsables de ese nivel que no existe en ninguna otra parte del mundo. No sé si se lo achacarán a la crisis, pero aquí siempre hemos vivido con lo justo y no ha afectado nuestro nivel musical». 

—¿Cuál es el lugar de la música en el mundo? 

—Ha sido tan subvalorada, que muchas personas se han sentido por encima de los músicos. Mi mensaje viene a ser que la música es tanto o más importante que el deporte, que la política. 

«Soy sacerdote de Ifá, y veo que hay órdenes que hablan de la transmisión de sonidos como lo primero. Me encanta la cultura oriental, y los grandes maestros del yoga hablan del Om como la transmisión del sonido, que es lo más elemental, lo primero. 

«Estemos donde estemos debemos defender lo mismo: la música es intocable. Convirtiéndome en un defensor de la música por los años que me quedan, seré un cubano más auténtico, mejor persona, enseñaré mucho a mis hijos, que han nacido en los Estados Unidos pero son cubanos. No son cubanoamericanos: hablan español y no van a tener problemas con la clave cubana. No tienen ningún tipo de desarraigo». 

—¿Descemer? 

—Son las sílabas de Mercedes al revés, y lo bonito es que hay varios Descemer ahora. Niños que se llaman Descemer… Y yo digo: “Caballero, no le pongan ese nombre al chiquito que van…”. 

—¿Tu nombre te hizo sufrir? 

—Sufrí. Ya no, pero sufrí mucho, porque era el tipo de los nombretes. Una colombiana me auguró que con ese nombre no llegaría a ninguna parte. Omara Portuondo dijo una vez: “...el que se llama deséame bueno” (risas).