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LA TECLA CON CAFÉ

Cafetal adentro

El «intapable» sol sin sus manchas

El «intapable» sol sin sus manchas

 

9:22:14 a.m.

Por Mercedes Rodríguez García.

Lúcidas  y sinceras apostillas al VIII Pleno del Comité Central.

En la tarde de este jueves, presidido por el Primer Secretario Raúl Castro Ruz, sesionó el VIII Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central, leyó el informe sobre la gestión del Buró Político en el primer semestre de 2014, instancia partidista que continúa centrándose en el control del cumplimiento de los acuerdos aprobados por el VI Congreso del Partido.

Bien sabemos que a través de sus diferentes comisiones, el Buró Político analiza semanalmente las políticas y demás asuntos relacionados con la implementación de los Lineamientos, aspecto este último que, a mi modo de ver, la mayoría de los cubanos continúa tratándolo en abstracto, tal vez porque no ha visto resultados en lo particular, porque se aprecien resultados de incidencia directa en el trabajador de a pie.

También durante la habitual reunión los miembros del Comité Central conocieron sobre la ejecución del Plan de la Economía y el Presupuesto del Estado en el primer semestre de este año. Una economía y un presupuesto nacional que la mayoría del pueblo no conoce en detalles ni divulgan ni analizan los medios de prensa, que casi siempre se van por lo noticioso, sin profundizar en hechos ni consecuencias. Valga entonces algunas reflexiones que a modo de añadiduras siento mi deber expresar, sin temor, con tota sinceridad y lucidez.

Para la nación urgen resultados concretos, palpables en el día a día, en una política de precios fijados y controlados por el Estado, como mismo se ha hecho en Venezuela, Bolivia, y más recientemente aprobara la nueva presidencia de Honduras. ¿Por qué continuar la espiral regida por la oferta y demanda cuando en realidad no se produce y todo se basa en la reventa y en la especulación?

De esa manera pasan los días, las semanas, los meses y los avances no se muestran sustanciales. El pueblo carece de motivaciones, porque no se puede estar motivado cuando el trabajador se enfrenta por sobre su labor a la búsqueda básica del día a día, pasando por alto horarios, contenidos, misiones y deberes para no buscarse problemas, ni caer pesado, escapando, surfeando entre oportunismos, privilegios, burocratismos, egoísmos de quienes disfrutan o manejan recursos y acceden por una vía u otra a la moneda convertible.

Se llama a decir la verdad, pero nadie la dice por miedo, porque no la tiene, porque la desconoce, porque trae problemas y enemistades, porque carece de elementos, porque prefiere callar y otorgar a comportarse con dignidad ciudadana. Los valores no se afianzan solo con propaganda ni con discursos engañosos, carentes de argumentos y explicaciones convincentes en boca de superiores que andan en sus carros, que viajan a otros países, que van de vacaciones a hoteles en Varadero, que sus choferes le hacen los mandados, les  llevan los niños al círculo infantil o a la escuela y hasta a las suegras a los turnos médicos. Nada cambiará hasta que no se palpe un estado de bienestar que a nivel individual se revierta en lo común. Y es justo que quienes hemos entregado una vida a la Revolución también tengamos una vejez próspera y sostenible.

Sin economía no hay país. Y nuestra economía se desacelera a un ritmo no esperado y en un contexto internacional donde la banca parece controlarlo todo. Y aquí si funciona el embargo, la cruzada arreciada contra aquellos bancos con los que hemos operado. Y no van a parar, ni a desistir, ni a condonar. A este paso, ¿dónde efectuarán sus transacciones bancarias quienes desean invertir en Cuba?

Sobre estos temas y otros relacionados con el mundo de la economía y las finanzas hay que hablar sin tapujos, pedagógica y científicamente. Porque la economía no se puede subordinar ni a la política ni a la ideología.

Soy cubana, me siento cubana y moriré abrazada a Martí y a mi bandera. Junto a mi familia y a Dios, siempre he colocado a mi Patria, a sus héroes, mártires y líderes paradigmáticos. He vivido Cuba desde su corazón, la he palpado en el tiempo, de este a oeste y de norte a sur, la he visto desde arriba, desde Atlántico y del Pacifico. La he extrañado, llorado, sufrido, adentro y en la distancia… ¡Qué mal le puedo desear! Jamás la abandonaré. Pero mis dos manos juntas  no alcanzan para tapar el sol, ese sol del mundo moral al que nunca le he sacado sus  manchas. 

 

 

 

Acabar con los buitres

Acabar con los buitres

 

8:57:20 a.m.  

El neoliberalismo tiene la culpa. Son apenas cinco palabras que sentencian justamente lo que está sucediendo desde hace décadas con esos buitres que sobrevuelan a su antojo sobre la faz de la Tierra, con viento a favor, por encima del bien y del mal. Tienen licencia para matar, y absoluta soberanía para elegir a quién, cómo y cuándo quieren atacar.

Son buitres particulares, porque no se alimentan de animales muertos, como diría cualquier manual de ciencias naturales. Más bien, se nutren de países con alguna patología derivada de una herencia maldita. Son un nuevo espécimen de buitre, muy parecido al ser humano, con ojos, nariz y boca, pero sin corazón, ni sentimiento, ni ética.

Son realmente los denominados fondos buitre que inhumanamente se constituyen en juez y parte del designio de cualquier pueblo. No acuden a elecciones; dicen no participar de la política; buscan ser un sujeto parademocrático situándose por afuera del control democrático. Optan apodarse con eufemismos estafadores: mercado, libre mercado, seguridad jurídica o capital de riesgo.

Pero, por el contrario, los fondos buitre son seres inhumanos con nombres y apellidos, con amigos poderosos, que actúan mafiosamente poniendo a jueces, financiando campañas electorales, comprando medios de comunicación, creando fundaciones, centros de investigación, revistas académicas.

¿Por qué la culpa la tiene el neoliberalismo? Porque es el neoliberalismo el encargado de gestionar el mapamundi capitalista con reglas del juego a favor de unos fondos buitre sin necesidad de pasaporte, con visado propio. El neoliberalismo se empeñó en crear un nuevo mundo ficticio financiarizado. La economía real fue desplazada por un sinfín de apuestas, por la economía del casino, de ruleta rusa donde la pistola está trucada para que el disparo siempre vaya a parar a las sienes del pueblo.

Es la nueva economía de papel que nunca tiene valor de uso. El valor dominante es el valor de cambio que se impone en mercados encarcelados donde no hay competencia, ni libertad, ni justicia. El neoliberalismo fue la forma elegida por una reducidísima elite enriquecida para hacernos creer que el mayor de los disensos se puede denominar Consenso de Washington. Se crearon dogmas y mandamientos bajo amenazas, chantajes y castigos. En ese hábitat, nacieron los fondos buitre, que se especializan en comprar deuda pública de dudoso cobro que posee una empresa privada.

El fondo buitre justifica su existencia por asumir un supuesto riesgo por comprar un papel de complicado cobro. Del dicho al hecho hay un largo trecho. El fondo buitre nunca asume riesgo porque cuenta con todo a su favor para acabar obligando a pagar a quien sea, como sea y cuando sea. El fondo buitre tiene tanto dinero que compra toda la seguridad jurídica que exija su usurera tasa de ganancia. No hay riesgo; el fondo buitre sabe que no pierde por comprar una deuda a bajo costo por dudoso cobro, porque tiene el poder necesario para hacer pagar a ese país.

¿Cómo? Porque el neoliberalismo, en lo concreto, se dedicó minuciosamente a escribir la letra pequeña que regulaba este tipo de negociaciones. La trampa de los poderes hegemónicos es que el juez es también parte. El neoliberalismo obliga a ceder soberanía y, por consiguiente, el juicio sobre el pago de la deuda pública de un país acaba teniendo lugar en Nueva York, en La Haya o en Washington.

El gobierno kirchnerista heredó la deuda de los gobiernos neoliberales para uso ilegítimo de los fondos públicos. Se decidió pagar ese lastre, pero negociando. El 92,4 por ciento de los tenedores de la deuda aceptaron; el resto, no. Ahí entra en acción el fondo buitre, que se fija en esa supuesta carroña que no es tan carroña porque tiene todo a favor para que acabe logrando sentencias que obliguen el pago, embargo, bloqueo o amenaza.

El fondo buitre compra esos papeles para cobrarlos cuando pueda. No tiene prisa; es la paciencia que le concede ser poderoso sin necesidad de pronto cobrar. El gobierno argentino no conocía ni al fondo buitre ni le vendió nada a él. Y resulta que ahora está en sus manos. ¿Por qué no prohibir revender deuda pública al igual que se prohíbe revender las entradas en los mundiales? El neoliberalismo favorece a ese capitalismo financiero caníbal y, por ello, no prohíbe esta reventa.

La transitividad no siempre es válida como criterio de eficacia económica y social. En relación con la propiedad de la deuda pública, aceptar la imposición neoliberal de la transitividad es ir en contra de la soberanía.

Estar en manos de un buitre —o de cualquier juez en Nueva York— es lo mismo que aceptar los tiempos de la colonia, esto es, la periferia en manos de la metrópolis; el Sur dependiente del Norte. Es una oportunidad histórica para que Unasur, Celac, G77+China, Mercosur, Brics, todos esos nuevos actores en la transición geopolítica multipolar, sean inquebrantables con este tema y prohíban de una vez por todas que la soberanía del pueblo esté en mano de una apuesta de un jugador que sabe que tiene todas las fichas a su favor.

Es la ocasión para vedar la venta sobre venta de otra venta de algo tan soberano como es un título de deuda pública. Es momento de considerar a la deuda pública, en tanto pública, como parte de la declaración de los derechos humanos. Es la hora de tener mecanismos reactivos en las nuevas alianzas estratégicas regionales e internacionales que respondan con alternativas financieras que permitan pago de deuda pública en condiciones de soberanía. Es de imperiosa necesidad que la Argentina no acepte las condiciones de los fondos buitre, porque entonces el resto de acreedores también serán buitres.

La Argentina no está sola en este mundo y, por tanto, en vez de ir a Nueva York, deberá buscar acuerdos con todos los países amigos para hallar las vías de cobrar en otras latitudes que son igual de seguras que el suelo estadounidense. Si la Justicia del Norte no deja pagar, la voluntad política ha de ser encontrar otra forma de pago para aquellos que estén dispuestos a cobrar en las condiciones soberanamente establecidas. 

(Fuente: Pagina 12 / Alfredo Serrano Mancilla ,Doctor en Economía. Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag)

 

Escándalo en EE.UU. por experimento con ántrax

Escándalo en EE.UU. por experimento con ántrax


7:30:41 p.m. 

Los trabajadores de tres laboratorios de del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), que se encarga de la prevención y control de enfermedades y otros problemas de salud ambiental no sólo en EE.UU., sino también en el resto del mundo, manipularon y experimentaron con las muestras de la bacteria sin la protección adecuada. Pensaban que el ántrax estaba inactivo. 

El ántrax, una bacteria que vive en esporas inactivas, se activa al ser ingerida o inhalada por personas. De ser así, puede causar la muerte. 

Existen formas de inactivar la bacteria, pero para hacerlo se necesita de radiación, y no todos los laboratorios de la prestigiosa agencia estadounidense están equipados con las tan necesarias y costosas máquinas de irradiación. 

Razón por la cual científicos del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) intentaron desarrollar una técnica de desactivar estas bacterias con sustancias químicas. Pero el experimento fue un fracaso. 

El problema es que pensaron que sí había funcionado, y en el CDC unos 75 científicos terminaron expuestos al ántrax. 

La exposición ocurrió entre el 6 y 13 de junio, pero sólo este jueves se dio a conocer la noticia. 

En un comunicado, el CDC explicó que es posible que se hayan «rociado las esporas». Es decir, se esparcieron al aire. 

El origen de este polémico error está en el objetivo del primer experimento, en el que científicos estaban desarrollando una forma de probar polvos y líquidos que pueden o no tener ántrax en laboratorios más pequeños con sustancias químicas, en lugar de radiación. 

Después de que la bacteria fue tratada con las sustancias, se dejó 24 horas en incubación. Una vez cumplido el plazo, los investigadores vieron que las colonias no habían crecido, por lo que asumieron que la bacteria estaba muerta.

Pero, como explicó a los medios Paul Meechan, director de seguridad y salud ambiental del centro, «no funcionó tan bien como pensaron». 

Esta bacteria que creían muerta se envió a laboratorios de menos seguridad, donde trabajan con organismos de bajo riesgo y —por consiguiente—  los técnicos no están vacunados contra el ántrax ni usan equipos avanzados de protección. 

Una vez que este segundo grupo de científicos terminó de usar las muestras, empezaron a eliminar las placas de Petri. 

Para su asombro, y el del resto del mundo, se dieron cuenta que habían crecido colonias de ántrax. La bacteria había sobrevivido. 

 Cepa letal 

Lo que agrava la situación es que se trataba de una cepa letal.

En diario estadounidense The New York Times informó que con frecuencia las investigaciones se hacen con una cepa mucho más segura, que se usa en las vacunas de animales. 

«Puede infectar, pero no puede seguir reproduciéndose porque no tiene la capa exterior que la protege del sistema inmune animal», se lee en el artículo. 

No obstante, en este caso se utilizó la cepa más peligrosa porque, de acuerdo con las declaraciones de Meechan, la prueba era justamente para detectar las más letales. 

Ahora, los científicos afectados están siendo tratados con antibióticos, a pesar de que no han mostrado síntomas. Pero como normalmente el período de incubación es de más de dos semanas, y algunas veces puede llevar meses, es posible que los síntomas aparezcan más tarde. 

Los síntomas a la exposición de ántrax incluyen úlceras en la piel, náusea, vómito y fiebre. Si no se trata, puede causar la muerte. 

Si bien el CDC cree que sólo unas siete personas tuvieron contacto directo con las muestras, sospecha que son unos 75 individuos los que pudieron haber sido expuestos. 

A todos se les aplicó un tratamiento con el antibiótico ciprofloxacina, así como una inyección de la vacuna contra el ántrax.

Entre tanto, la agencia está investigando las razones por las cuales se produjo este incidente. Y el FBI le dijo a la BBC que estaba colaborando. 

El ántrax entró en la conciencia estadounidense y global en el 2001, cuando poco después de los ataques del 11 de septiembre empezaron a llegar cartas contaminadas con polvo de esta bacteria a medios de comunicación y oficinas de senadores estadounidenses. 

Entonces, unas 22 personas resultaron enfermas y cinco murieron. 

(Fuente: BBC)

 

«EE.UU. ha fracasado en su política de intervención en Irak»

 

10:58:15 p.m.

La analista política internacional Francisca Quiroga lo afirma. EE.UU. refuerza la seguridad de su embajada en Bagdad, frente al avance de los milicianos del Estado Islámico de Irak y el Levante en el país, según información de la portavoz del Departamento de Estado Jen Psaki. (Vídeo)

(Fuente: RT/YouTube)

 

Los soldados invisibles de la Guerra Necesaria

Los soldados invisibles de la Guerra Necesaria


5:23:06 p.m.

Magnos y prolongados fueron los esfuerzos de José Martí para unir y vertebrar a todos los cubanos de buena voluntad en aras de hacer una revolución profunda mediante la cual alcanzar la soberanía. De ahí la importancia que les concediera a los órganos secretos que, en el más absoluto anonimato, defienden la causa independentista. Una faceta poco conocida de su vida, todo un batallar clandestino que le permitió organizar y dirigir la gran contienda libertadora. 

Por Mercedes Rodríguez García

Corren los meses finales de 1879. Deportado por segunda vez en tierra ibérica, el joven Martí sospecha que es objeto del espionaje enemigo. Y aunque no se cohíbe de visitar teatros y museos españoles, planea abandonar España cuanto antes. Tan furtivamente lo hizo que se desconoce con certeza el día de diciembre que se trasladó a Francia, desde donde embarcó hacia Norteamérica, el 20 de ese mismo mes y año.

Su actividad patriótica y revolucionaria era tan destacada que a pocos días de establecerse en Nueva York, es nombrado vocal del Comité Revolucionario Cubano. Para fines de marzo ya figura como su presidente interino, en sustitución del mayor general Calixto García Íñiguez.

Como político, organizador y propagandista su actividad es febril. Sabe bien que las autoridades coloniales españolas y sus agentes intentaban destruir la unidad de los cubanos, por lo que trataba de llegarles al corazón en cada una de sus circulares y discursos. «Cuando se lucha por la existencia de la patria, la división y la rivalidad son crímenes», escribió en la proclama «Al Ejército Cubano».

Es por entonces cuando Martí se convierte en blanco principal del espionaje y contraespionaje de las autoridades coloniales españolas y norteamericanas. Del 21 de abril al 21 de agosto de 1880 —ya prácticamente fracasada la Guerra Chiquita— lo mantienen «bajo control permanente de día y ¡de noche!», revela en un artículo el investigador francés Paul Estrade.1 En un solo mes los sabuesos de la Agencia Pinkerton envían a su jefe 67 reportes contra el Apóstol.

Martí lo sabe. Por ello —sin la experiencia que adquiriría ya en la década de los 90 del siglo XIX— alerta sobre la actividad de los órganos secretos y del peligro que esta representaba para los planes revolucionarios, y es de los primeros en denunciar los trabajos inescrupulosos de la Pinkerton’s National Detective Agency (equivalente al actual FBI, y precursora  de la Interpol y la CIA), y la Davie’ Detective Agency.

A pesar de todos los recursos y artimañas empleados por el enemigo, el cubano era genial esquivándolos y neutralizándolos. Tenía un olfato especial para distinguir y reconocer a los agentes o vacilantes y débiles de carácter que pudieran ser captados por el enemigo y traicionar la causa revolucionaria.

Raúl Rodríguez La O, en su libro Los escudos invisibles,2 cita numerosos casos que Martí personalmente descubrió y denunció. «Siempre alertaba y exigía que en revolución los métodos han de ser callados, y los fines, públicos. […] Si la Guerra Chiquita no tuvo éxito, se debió sin dudas a otras razones y no a faltas suyas en ese sentido, pues hizo todo cuanto humanamente le fue posible para lograr la victoria desde la responsabilidad que ocupaban», aclara el historiador y periodista.

En adelante y con las experiencias derivadas de las dos contiendas anteriores, Martí se propone reiniciar los preparativos para la nueva guerra. Seguro estaba. Como en la Guerra Grande (1868-1878) y durante la Guerra Chiquita (1879-1880), el único camino era la vía armada, pero con la organización precisa. A ello dedicó todas sus energías y sabiduría política, hasta que el 10 de abril de 1892 pudo fundar el Partido Revolucionario Cubano (PRC), para organizar la Guerra Necesaria, que, bajo su dirección, dio inicio el 24 de febrero de 1895. 

Invisible la actividad mayor

Aunque entre 1883 y 1886 son más —y a cualquier precio— los partidarios de enviar expediciones armadas a la Isla, Martí está convencido de que a nada bueno conducen las locuras, la desesperación, el aventurerismo y  el inútil derramamiento de sangre. Él fragua «una revolución seria, compacta e imponente, digna de que pongan mano en ella los hombres

honrados».3 «Nuestro país abunda en gente de pensamiento»,4 y urge enseñarles a  los cubanos que la revolución «no es ya un mero estallido de decoro, ni la satisfacción de una costumbre de pelear y mandar, sino una obra detallada y previsora de pensamiento […] que es poco en lo presente visible, y mucho más en lo invisible y en lo futuro».5 

Grande y agotadora faena lo consume. Crecen sus actividades proselitistas de organización y propaganda. Se mueve de un lugar a otro de la inmigración. Polemiza. Envía cartas a todas las amistades y personas que pueden servir a la causa. Enfrenta sectarismos y oportunismos que aparecen en el camino. Nada descuida. Pone al descubierto maquinaciones de los elementos anexionistas. Fuera y dentro de Cuba.

Los pulmones y el corazón lo aquejan. Pero Martí calza las botas invisibles «que de un tranco como las del gigante del cuento, van del valle a la montaña», como escribe en carta a su amigo Juan Bonilla, el 8 de agosto de 1890. Presiente que «llegan los días grandes». Se recupera. Vigila y se estremece. Insiste en la necesidad de hacer las cosas en silencio.

Para la nueva contienda, más maduro y experimentado, Martí no se dejó sorprender por el adversario. En ese sentido organizó y estructuró a las fuerzas revolucionarias como nunca nadie había hecho, al tiempo que exigió un alto grado de compartimentación y extremo cuidado con vistas a conservar en secreto lo que no podía llegar a oídos del enemigo. «En la noche en que andamos, no se pueden ver todas las cabezas», escribió en el periódico Patria correspondiente al 25 de junio de 1892.

Mucho le preocupaban los descuidos o delaciones que pusieran en peligro vidas humanas. Por eso él mismo eligió agentes especiales o con nombres figurados o seudónimos para operar y cumplir misiones, tanto en la emigración como en Cuba.

Se trataba en realidad de un sistema eficaz de inteligencia y contrainteligencia en estrecha coordinación con el general Máximo Gómez, capaz «de congregar con unidad de pensamiento y con el sigilo impuesto a la vez por la maestría del adversario y el riesgo de los propios, todos los elementos allegables en una época de confusión y peligro», como orienta a en una misiva a los presidentes de los Cuerpos de Consejo de Key West, Tampa y Nueva York.

Convencido el Apóstol de que los gobernantes norteamericanos esperaban agazapados la oportunidad favorable para lanzarse sobre la Isla, también tomó medidas para que estos no pudieran enterarse de los movimientos y actividades revolucionarios de los emigrados cubanos. «Acá, hallé el peligro que a toda costa hemos de evitar, de la intervención de este Gobierno en nuestras cosas. […] Vd. vigíleme allá. Lo peligroso, a puertas cerradas. […] vele porque no demos asidero al enemigo en lo de preparar ostensiblemente,  […] la invasión armada de un país que está en paz con éste», instruye a Serafín Sánchez en carta fechada el 2 de agosto.

Patriotismo vigilante 

Luego de constituido el PRC el primer comisionado que Martí seleccionó fue el patriota villareño Gerardo Castellanos Lleonart, natural de Esperanza. El 4 de agosto le escribe: «Explique la grandeza, la extensión y la energía del Partido. Recalque hoy que, como Vd. en Las Villas, está organizando la Isla entera. […] Ordéneme los elementos revolucionarios, de modo que en cada región quede un núcleo. […] Mándeme la dirección de Cuba a que, con disfraz suficiente y sólo para Vd. claro, pueda mandarle algún nombre más, y la dirección mía que hayan de poner a las comunicaciones».

Todo el año 1893 Martí había logrado muy buena organización de su sistema de comunicación y espionaje, pero no conforme, continúa impartiendo orientaciones para perfeccionarlo.Sin cesar alerta discreción y silencio para impedir la labor de los agentes españoles y de la Agencia Pinkerton. Con la satisfacción por el éxito de su gira por República Dominicana, Haití, Panamá y Costa Rica, hace más precisas las indicaciones en su batalla silenciosa contra las tinieblas. Nada deja a la improvisación ni al azar.

En noviembre de 1894 ya estaban creadas numerosas claves, seudónimos, siglas, cifrados, palabras y señas convenidas, y agentes especiales para misiones importantes o peligrosas. El 5 de enero de 1895, queda oficialmente constituida en La Habana la más importante agencia de espionaje de la Guerra Necesaria y de todo el proceso independentista cubano desde 1868. Bautizada con el nombre de Agencia General Revolucionaria de Comunicaciones y Auxilios, fue elegido como jefe principal otro villareño, José de Jesús Ramón de la Calendaria Pons y Naranjo (Cándido); a partir de ese momento, el agente General Luis.

Veintiséis días después, el Delegado Martí le hace llegar sus felicitaciones por escrito al patriota santaclareño radicado en la capital cubana:

«¡Cuánto trabaja Vd... cuánto aún nos queda por hacer! [...] La libertad viene hacia nosotros, la veo, la palpo... La sangre vertida en el 68 fertilizó los corazones e hizo surgir nuevos caracteres... Vd. era un descreído y sin embargo hoy cree y es uno de los mejores servidores del ideal. Adiós, hasta la otra que será... enseguida. Le abraza, José Martí».

Una entre muchas misiones 

En noviembre de 1897, el coronel del Ejército Libertador Fernando Méndez Miranda, con quien el agente General Luis mantuvo contacto, recibe la misión de llevar a los Estados Unidos un grueso volumen de correspondencia, dirigida al Partido Revolucionario Cubano.

Para ello se valió de los agentes secretos de la ciudad de Caibarién. Gracias a uno de ellos, es infiltrado clandestinamente. Allí lo afeitaron,  pelaron a rape y cambiaron su vestimentacon el fin de despistar a los españoles. Tres días después, fue conducido a la casa de María Escobar Laredo, la agente Vencedor, quien organiza su salida por ferrocarril hacia La Habana, por cuyo puerto pudo partir el oficial mambí.

La agencia cubana fue una verdadera institución de espionaje. Sus miembros o agentes fueron capaces de obtener todo tipo de información y se encargaron de hacer llegar la correspondencia mambisa a sus objetivos, traslado de armas, municiones, alimentos, medicinas, ropa y calzado, así como de infiltrarse en las filas españolas, y recibir y atender emisarios del campo insurrecto y del exterior.

Al respecto, Rodríguez la O en la página 146 de Los escudos invisibles, resume: «Baste decir que el Agente General Luis tenía penetrado al cónsul general de los Estados Unidos en Cuba, general Fihzhugh Lee y al vicecónsul, Dr. José A. Springer, durante el mando del general español Valeriano Weyler. Igualmente había penetrado al hermano del vicecónsul, Santiago Springer, cuando este era agente consular en Cárdenas».

Epílogo y vigencia 

El agente General Luis y su Agencia General Revolucionaria se mantuvieron en activo aun después de finalizada la guerra de 1895 a 1898. Durante la ocupación norteamericana, continuaron sirviendo a la causa cubana y asumieron una actitud crítica frente a los males de la República neocolonial.

Tanta fue la disciplina, sentido de la responsabilidad y discreción que impregnó, exigió y cuidó el Apóstol a estos patriotas héroes de la Patria, que sus ejemplos perduran y alientan la vocación, entrega y el sacrificio de quienes hoy también la sirven y defienden en silencio.

Notas:

1 «La Pinkerton contra Martí», Anuario del Centro Estudios Martianos, no. 1, 1978. 

2 Editorial Capitán San Luis, La Habana, 2003. 

3, 4, 5 Carta de Martí al general Máximo Gómez, fechada en Nueva York el 20 de julio de 1882.

Remedios, cuna de los grupos infantiles José Martí en Cuba

Remedios, cuna de los grupos infantiles José Martí en Cuba

 

1:44:08 p.m. 

Por Luis Machado Ordetx 

Un cubano-mexicano virtuoso, el abogado Juan Pérez de Abreu y de la Torre, desde San Juan de los Remedios, trazó una senda. A partir del sábado 16 de noviembre de 1929, en su residencia, marcada con el número 9 de la calle Carrillo, dejó constituido el primer grupo infantil José Martí, vía primigenia para inculcar el amor y difundir las prédicas del Apóstol y sus símbolos de virtud ciudadana.

La elevación de Martí a la categoría de «héroe adorado», en medio de una república que languideció con el pillaje de los primeros desgobiernos, no comenzó precisamente con la generación del 23, como aseguran algunos estudiosos. 

Una década antes el pensamiento revolucionario y antimperialista del Apóstol caló en los fundamentos teóricos de los nacionalistas de Cuba Contemporánea, o de los discursos  narrativos de José Antonio Ramos, o en el dominicano Max Henríquez Ureña y otros escritores de ese período. 

En la colección de ensayos Entreactos (1913), Ramos, el también dramaturgo advirtió que todos debíamos «preferir siempre lo nuestro y amar a Cuba y lo que a Cuba pueda convenirle por encima de todas las cosas». Era la invocación para sacudir el sentimiento dormido de la patria ante la irreparable pérdida de Martí, casi al principio de la Guerra Necesaria que preparó en 1895. 

Julio Antonio Mella, incluso, solicitó dar «un bofetón a tanto canalla, tanto mercachifle, tanto patriota, tanto adulón, tanto hipócrita (…) que escribe o habla sobre José Martí». La prédica la asumió la vanguardia política y estética de la revista de Avance (1927-1930), preparada para   reencontrar el camino del hombre nuevo que encarnó el Apóstol antes del fatídico desenlace del 19 de mayo en Dos Ríos. 

En jóvenes aptos a bregar por una «república con todos y por el bien de todos», esas ideas martianas son lícitas, pero en niños, ¿cómo prender la llama por una ética diferente? ante despotismo y la desolación de las tres primeras décadas, o el decurso de otras  siguientes del pasado siglo. 

Un cubano-mexicano virtuoso, el abogado Juan Pérez de Abreu y de la Torre, desde San Juan de los Remedios, trazó una impoluta senda.

A partir del sábado 16 de noviembre de 1929, en su residencia, en la casa número 9 de la calle Carrillo, dejó constituido el primer Grupo Infantil José Martí, vía primigenia para inculcar el amor y difundir las prédicas del Apóstol y sus símbolos de virtud ciudadana. 

Un testamento ológrafo, ubicado en el Museo Municipal de Historia Francisco Javier Balmaseda, en Remedios, da cuenta del valor y la irradiación del deber ciudadano, la generosidad y el civismo inculcados a los estudiantes-niños incorporados a esos Grupos Infantiles. 

La letra y tinta del texto no se corresponden con la firma final —¿Aracelia Isausari?—, pero es innegable la originalidad del pliego, tal vez escrito antes de 1956. Tiene un inestimable valor al mostrar el amor a la bandera, a los próceres de la Independencia, y la incitación por la Patria, acordes a los principios que trazó a los Grupos Infantiles el infatigable Pérez de Abreu, y otros animadores de su proyecto. 

Al cubano-mexicano lo acompañaron otros martianos de la localidad,   entre los que destacan los doctores Luis Ángel Gorordo Juliá  y Arturo Hernández Irarragorri, inspector jefe del distrito escolar de Remedios, así como Teodosio Montalván Fernández y Rafael Cabrera del Río. 

Ya Remedios tenía su plaza central nombrada Martí. También en uno de los frentes del paseo se enaltecía un busto dedicado al Apóstol. En lo adelante los niños propagarían a la patria y los ideales del «guerrero glorioso», como dice una de las estrofas del himno escrito en 1943 por Manuel Rodríguez Ponce, y música firmada por  Agustín Jiménez Crespo. 

El espíritu nacionalista de patria, como lo «mío primero», y la defensa contra cualquier intento de penetración extranjera, marcó la particularidad martiana de los seis grupos creados entre noviembre de 1929 y febrero del siguiente año en escuelas públicas, privadas, o en la Academia de Música de Remedios.

Fue la primera experiencia pedagógica de su tipo en Cuba, un estímulo que, inserto en la valoración de La Edad de Oro, se extendió luego a los cercanos territorios de Yaguajay, Caibarién, o Sagua la Grande. 

Marisela González Monserrat, directora del Museo, transcribe el documento: «entre las reuniones que el Dr. Pérez de Abreu y de la Torre celebraba está la Nochebuena Infantil Martiana, acto cultural que comenzaba […] el 27 de enero  […] dándole la bienvenida al siguiente día; […]  era una velada literaria, tomando participaciones los niños  y personalidades de la cultura cubana, así como grandes patriotas  […] No era solo un acto social, […]  sino de carácter literario […], elevando   […] el nivel pedagógico en esta ciudad». 

Al siguiente día se izaba la bandera  cubana a los acordes del himno nacional. Eran lanzados voladores, y había repiques de campana. Ante el busto de Martí, en el parque central, se depositaban ofrendas florales, y ocurrían desfiles estudiantiles, o populares, con bandas rítmicas de los planteles educacionales.

Después de 1933, consigna el documento, al ausentarse de Cuba  Pérez Abreu, decayeron las acciones pedagógicas de los Grupos Infantiles. La profesora Enriqueta Fraginals Fernández, seis años después, se hizo cargo de la labor  martiana y solicitó que tal propósito se extendiera a todas las escuelas públicas y privadas de Remedios. 

También exigió que se generalizaran por todo el país con el ánimo de colocar el pensamiento del Apóstol en el pedestal cimero de la patria. El proyecto-programa nacional se refrendó el 17 de  enero de 1940. 

En marzo de1946 la Junta Directiva de la Asociación de Antiguos Alumnos del Seminario Martiano, fundado en la Universidad de La Habana, por Gonzalo de Quesada y Miranda, aprobó la  difusión de los Grupos Infantiles Martianos. Aspiraban a  reafirmar en los niños las doctrinas del Apóstol, y socorrer a familias pobres y encumbrar la educación cívica, doctrinas antes expuestas por Pérez de Abreu en Remedios. 

Aquella idea de que el «Martianismo es acción en beneficio de la colectividad», tiene su origen en la antigua Octava Villa de Cuba, y fue Pérez de Abreu quien defendió, por medio de colectas colectivas, el socorro a los más pobres de la sociedad. Las acciones ocurrían en el advenimiento de cada 28 de enero, y también del 19 de mayo, fechas de recordación al Apóstol José Martí, el hombre ancho que abarcó con su pensamiento a toda nuestra América. 

Al ideario pedagógico de Pérez de Abreu, y de su amor a Cuba, se debe también el diálogo en Remedios con Federico García Lorca, cuando a finales de marzo de 1930 el poeta granadino visitó Caibarién. 

Pérez de Abreu es de espíritu emancipador, y de cultura. Dispuso llevar al pueblo la ilustración a través de la lectura diaria de libros: abogó por crear una biblioteca pública, propósito logrado en 1936. De igual modo contribuyó, con el coauspicio de la filial de la Institución Hispano Cubana de Cultura de Caibarién, en el nacimiento de la Escuela de Acción Artística, concepto  que prendió con la visita  del pintor español Gabriel García Maroto, radicado de manera itinerante entre enero y mayo 1931 en la Octava Villa de Cuba. Allí dio lecciones plásticas, de carácter gratuito, a niños pobres de esa localidad.

Las clases de dibujo, acuarela, grabado en madera, y reconstrucción de la realidad, impartidas por el pintor vanguardista, tenían por finalidad el desarrollo de la capacidad de observación de los niños y el amor a la naturaleza, como inculcó Martí. 

En Remedios, y luego en Ciudad México donde Pérez de Abreu colaboró en 1935 durante la gestación de similares Grupos Infantiles José Martí, habrá que prodigarle siempre un espacio de recordación, al mantener latiente la llama del «Guerrero Glorioso» —como dice uno de los versos del himno que entonaban los niños—, en la acción y el pensamiento de todos los cubanos. 

 

Monika Ertl: Ella ajustició al hombre que cortó las manos al Che

Monika Ertl: Ella ajustició al hombre que cortó las manos al Che


7:03:45 a.m.

En Hamburgo, Alemania, eran las diez menos veinte de la mañana del 1 de abril de 1971. Una bella y elegante mujer de profundos ojos color de cielo entra en la oficina del cónsul de Bolivia y, espera pacientemente ser atendida.

Mientras hace antesala, mira indiferente los cuadros que adornan la oficina. Roberto Quintanilla, cónsul boliviano, vestido elegantemente de traje oscuro de lana, aparece en la oficina y saluda impactado por la belleza de esa mujer que dice ser la australiana, y quien días antes le había pedido una entrevista.

Por un instante fugaz, ambos se encuentran frente a frente. La venganza aparece encarnada en un rostro femenino muy atractivo. La mujer, de belleza exuberante lo mira fijamente a los ojos y sin mediar palabras extrae un revolver y dispara tres veces. No hubo resistencia, ni forcejeo, ni lucha. Los impactos dieron en el blanco. En su huida, dejó atrás una peluca, su bolso, su Colt Cobra 38 Special, y un trozo de papel donde se leía Victoria o muerte. ELN.

¿Quién era esta audaz mujer y por qué habría asesinado a «Toto» Quintanilla?

En la milicia guevarista había una mujer que se hacia llamar Imilla cuyo significado en lengua quechua y aimara es Niña o joven indígena (ahora considerado un insulto en Bolivia). Su nombre de pila: Mónica (Monika) Ertl. Alemana de nacimiento que había realizado un viaje de once mil kilómetros desde la perdida Bolivia con el único propósito de ajusticiar a un hombre, el personaje más odiado por la izquierda mundial: Roberto Quintanilla Pereira.

Ella, a partir de ese momento, se convirtió en  la mujer más buscada del mundo. Acaparó las portadas de los diarios de toda América. Pero ¿cuáles eran sus razones y cuáles sus orígenes?

Retornemos al 3 de marzo de 1950, fecha en la que Mónica había llegado a Bolivia con Hans Ertl —su padre— a través de lo que sería conocida como la ruta de las ratas, sendero que facilitó la huida de miembros del régimen nazi hacia Sudamérica al finalizar el conflicto armado más grande y sangriento de la historia universal: la II Guerra Mundial.

La historia de Mónica pudo ser narrada con grandes pasajes gracias a la investigación de Jürgen Schreiber. La que yo le presento es apenas un pincelazo de ésta apasionante historia que involucra muchos sentimientos y personajes.

Hans Ertl (Alemania, 1908-Bolivia, 2000) alpinista, innovador de técnicas submarinas, explorador, escritor, inventor y materializador de sueños, agricultor, converso ideológico, cineasta, antropólogo y etnógrafo aficionado. Muy pronto alcanzó notoriedad al retratar a los dirigentes del partido nacionalsocialista cuando filmaba la majestuosidad, la estética corporal y las destrezas atléticas de los participantes en los Juegos Olímpicos de Berlín (1936), bajo la dirección de la cineasta Leni Riefenstahl quien glorificó a los nazis.

Sin embargo, tuvo el infortunio de ser reconocido para la historia (y su posterior desgracia), como el fotógrafo de Adolfo Hitler, aunque el iconógrafo oficial del Führer haya sido Heinrich Hoffman del escuadrón de defensa. Citan algunas fuentes que Hans estaba asignado para documentar las zonas de acción del regimiento del famoso mariscal de campo, apodado el «Zorro del Desierto» Erwin Rommel, en sus travesía por Tobruk, África.

Como dato curioso, Hans no perteneció al partido nazi pero, a pesar de que monika ertlaborrecía la guerra, exhibía con orgullo la chaqueta diseñada por Hugo Boss para el ejército alemán, como símbolo de sus gestas de otrora, y su garbo ario. Detestaba que lo llamaran «nazi», no tenia nada contra ellos, pero tampoco contra los judíos. Por irónico que parezca fue otra víctima de la Schutzstaffel.

Al término la Segunda Guerra Mundial, cuando el Tercer Reich se derrumbó, los jerarcas, colaboradores y allegados al régimen nazi huyeron de la justicia europea refugiándose en diversos países, entre ellos, los del continente americano con el beneplácito de sus respectivos gobiernos y el apoyo incondicional de Estados Unidos. Se dice que era una persona muy pacífica y no tenía enemigos, así que optó por quedarse en Alemania un tiempo trabajando en asignaciones menores a su status, hasta que emigró con su familia. Primeramente a Chile, en el austral archipiélago de Juan Fernández, «fascinante paraíso perdido», donde realizó el documental Robinson (1950), antes que otros proyectos.

Después de un largo viaje, Ertl se establece en 1951 en Chiquitania, a 100 kilómetros de la ciudad de Santa Cruz. Hasta ahí llegó para instalarse en las prósperas y vírgenes tierras cual conquistador del siglo XV, entre la espesa e intrincada vegetación brasileño-boliviana. Una propiedad de 3.000 hectáreas donde construiría con sus propias manos y materia autóctona lo que fue su hogar hasta sus últimos días; «La Dolorida».

El vagabundo de la montaña, como era conocido por los exploradores y científicos, deambulaba con su pasado a cuestas, por la inmensa naturaleza con la visión ávida de desentrañar y capturar con su lente todo lo percibido de su entorno mágico en Bolivia al tiempo que comenzaba una nueva vida acompañado de su esposa y sus hijas. La mayor se llamaba Mónica, tenía 15 años cuando dio lugar el exilio y, aquí empieza su historia…

Mónica había vivido su niñez en medio de la efervescencia del nazismo de Alemania y cuando emigraron a Bolivia aprendió el arte de su padre lo que le valió para trabajar después con el documentalista boliviano Jorge Ruiz. Hans realizó en Bolivia varios filmes (Paitití y Hito Hito) y trasmitió a Mónica la pasión por la fotografía. Por cierto, fácilmente podemos reclamarla como mujer pionera de las realizadoras de documentales en la historia del séptimo arte.

Mónica se crió en un círculo tan cerrado como racista, en el que brillaban tanto su padre como otro siniestro personaje al que ella se acostumbró a llamar con cariño  «El tío Klaus». Un empresario germano (seudónimo de Klaus Barbie (1913-1991) y ex jefe de la Gestapo en Lyon, Francia) mejor conocido como el «Carnicero de Lyon».

Klaus Barbie, cambiaría su apellido por  «Altmann» antes de involucrarse con la familia Ertl. En el estrecho círculo de personalidades en La Paz, donde este hombre ganó suficiente confianza de tal forma que, el propio padre de Mónica, fue quien lo introdujo, incluso, le consiguió su primer empleo en Bolivia como ciudadano Judío Alemán, de quien se dice asesoró dictaduras sudamericanas.

La célebre protagonista de esta historia, se casó con otro alemán en La Paz y vivió en las minas de cobre en el norte de Chile pero, luego de diez años, su matrimonio fracasó y ella se convirtió en una política activa que apoyó causas nobles. Entre otras cosas ayudó a fundar un hogar para huérfanos en La Paz, ahora convertido en hospital.

Vivió en un mundo extremo rodeada de viejos lobos torturadores nazis. Cualquier indicio perturbador no le resultaba extraño. Sin embargo, la muerte del guerrillero argentino Ernesto Che Guevara en la selva boliviana (octubre de 1967) había significado para ella el empujón final para sus ideales. Mónica —según su hermana Beatriz— «adoraba al “Che” como si fuera un Dios».

A raíz de esto, la relación padre e hija fue difícil por la combinación: ese fanatismo adherido a un espíritu subversivo; quizá factores detonantes que generaron una postura combativa, idealista, perseverante. Su padre fue el más sorprendido y, muy a su pesar, la echó de la granja. Quizás ese desafío produjo en él cierta metamorfosis ideológica en los años 60, hasta convertirse en colaborador y defensor indirecto de los izquierdistas en Sudamérica.

A finales de los sesenta, todo cambió con la muerte del Che Guevara, rompió con sus raíces y dio un drástico giro para entrar de lleno a la milicia empuñando el brazo con la Guerrilla de Ñancahuazú, tal como lo hiciera en vida su héroe por la desigualdad social.

Mónica dejó de ser aquella chica apasionada por la lente para convertirse en «Imilla la revolucionaria» refugiada en un campamento de las colinas bolivianas. A medida que fueron desapareciendo de la faz de la Tierra la mayor parte de sus integrantes, su dolor se trasformó en fuerza para reclamar justicia convirtiéndose en una clave operativa para el ELN.

Durante los cuatro años que permaneció recluida en el campamento escribió a su padre, solamente una vez por año, para decir textualmente; no se preocupen por mí… estoy bien. Lamentablemente, nunca más la volvió a ver; ni viva, ni muerta.

En 1971 cruza el Atlántico y vuelve a su natal Alemania, y en Hamburgo ejecuta personalmente al cónsul boliviano, el coronel Roberto Quintanilla Pereira, responsable directo del ultraje final a Guevara: la amputación de sus manos, luego de su fusilamiento en La Higuera. Con esa profanación firmó su sentencia de muerte y, desde entonces, la fiel «Imilla» se propuso una misión de alto riesgo: juró que vengaría al Che Guevara.

Después de cumplir su objetivo comenzaría una cacería que atravesó países y mares y que solo encontró su fin cuando Mónica cayó muerta en el año de 1973, en una emboscada que según algunas fuentes fidedignas le tendió su traicionero «tío» Klaus Barbie.

Después de su muerte, Hans Erlt siguió viviendo y filmando documentales en Bolivia, donde murió a la edad de 92 años (año 2000) en su granja ahora convertida en museo gracias a la ayuda de algunas instituciones de España y Bolivia. Allí permanece enterrado, acompañado de su vieja chaqueta de militar alemán, su fiel compañera de los últimos años. Su sepulcro permanece entre dos pinos y tierra de su natal Bavaria. El mismo se encargó de prepararlo y su hija Heidi de hacer sus deseos realidad. Hans había expresado en una entrevista concedida a la agencia Reuters:

No quiero regresar a mi país. Quiero, incluso muerto, quedar en esta mi tierra.

En un cementerio de La Paz, se dice que descansan «simbólicamente» los restos de Mónica Ertl. En realidad nunca le fueron entregados a su padre. Sus reclamos fueron ignorados por las autoridades a partir del hecho. Estos permanecen en algún sitio desconocido del país boliviano. Yacen en una fosa común, sin una cruz, sin un nombre, sin una Bendición de su padre.

Así fue la vida de esta mujer que en un período, al decir de la derecha fascista de aquellos años, campeaba en «el comunismo» y por ende «el terrorismo» en Europa. Para unos su nombre quedó grabado en los jardines de la memoria como guerrillera, asesina o quizá terrorista, para otros como una mujer valiente que cumplió con una misión.

En mi opinión, es el costado femenino de una revolución que luchó por las utopías de su época, y que a la luz de nuestros ojos nos obliga a reflexionar, una vez más sobre esta frase: «Jamás subestime el valor de una mujer».

(Fuente: Cubadebate / Nina Ramón)

 

 

 

 

Una silla desde donde ver y pensar a Santa Clara

Una silla desde donde ver y pensar a Santa Clara

 

3:21:37 p.m. 

Por Mercedes Rodríguez García 

Se pueden plantar 18 tamarindos, uno por cada uno de los memorables núcleos fundacionales de la Gloriosa Santa Clara; o 325, uno por cada año que cumplirá este 15 de julio la ciudad; incluso, 240 543 de esos árboles, de acuerdo con el número de ciudadanos que la habitan. Pero ello es propio de aniversario, no de memoria histórica. La memoria de una nación, de un pueblo, de una familia es asunto del día a día, pues una vez que se ha perdido, ya no queda nada. 

Perder la memoria —o irla perdiendo poco a poco— es muy grave. Y ello no debe ocurrir en Santa Clara, única de las capitales de provincia que ha mantenido vacía, durante años y años, la silla del Historiador de la Ciudad, legada excepcionalmente por el filósofo y literato Manuel Dionisio González Yanes (1815-1883), quien una vez licenciado en el habanero Seminario de San Carlos regresó a la querida villa natal, donde alcanzó nombradía por fundar publicaciones periódicas. 

Y aunque a la ciudad no le faltaron ilustres, cultos, doctos y reconocidos hijos que asumieron la promoción, conservación y divulgación de la historia local, ninguno fue ordenado como tal para ocupar la silla, legítimamente ganada por el autor de Memoria histórica de la villa de Santa Clara y su jurisdicción, un texto de obligada referencia desde que viera la luz en 1858. 

Incluso, llegado el siglo xx el nombramiento oficial fue postergado una y otra vez. Tampoco se logró después del triunfo revolucionario de 1959, cuando se valoró como candidato a Fausto Vilches de la Maza, y apareció en la palestra pública el Dr. en Filosofía y Letras Luis A. García González, solo reconocido como Historiador por Excelencia poco antes de morir, a los 86 años. 

Pero no fue hasta 2002 cuando Santa Clara tuvo su historiador oficial: Ovidio Cosme Díaz Benítez, graduado de Historia en el entonces ISP Félix Varela, máster en Historia y Cultura cubanas en aquellos momentos, y con una vasta experiencia gracias a sus largos años de trabajo en el Archivo Provincial de Historia. Santaclareño, profesor e investigador de probada ejecutoria intelectual y revolucionaria, hombre culto, de carácter afable y excelentes relaciones humanas, Ovidio se propuso muy en serio salvar los desarraigos y torpezas de una ciudad absorbida en el ritmo sustancial y apremiante de lo cotidiano. 

Pero como dice el refrán, la alegría dura poco en casa del pobre. Un buen día —malo para su ciudad—, hace ya más de cinco años,  Ovidio decidió marcharse a La Habana por asuntos familiares. Aunque en realidad, creo que no se le atendió como debía. Incluso, el Historiador jamás tuvo Oficina.

Inconcebible, pero cierto. Tan cierto como la soledad de una silla que aún permanece vacante, y que vuelve a convertirse en reclamo de una ciudad urgida no solo de beneficios materiales y maquillaje embellecedor, sino de acciones inteligentes y colegiadas en aras de de rescatar y mantener viva su historia, leyendas, tradiciones, costumbres. Esas que perduran en familias, barrios, instituciones, hombres y mujeres que la habitan.

Todavía recuerdo aquella entrevista1 que me concediera en julio de  2001, durante un recorrido por La Habana Vieja,  el paradigmático Historiador de la capital cubana Eusebio Leal. «Emboscado» por un grupo de colegas en medio del bello Palacio de los Capitanes Generales, me atreví a preguntarle si una ciudad como Santa Clara necesita un historiador.

 «[…] Una ciudad tan histórica, con elementos tan importantes de historicidad, con su teatro, su parque Monumento Nacional, su Plaza de la Revolución Ernesto Guevara, sus museos, el Memorial del Che, con todo esto, requiere de un historiador que realce una labor continúa y constante, y, al menos, de una oficina donde pueda centrarse toda la labor de conservación y divulgación de los temas que le son propios».

Una década y tres años después «el cuartico está igualito».  Trabajo me cuesta pensar que no exista un hombre o una mujer que reúna las cualidades humanas, revolucionarias, educacionales  y culturales para ello. Digamos, una persona honorable, conocedora de la vida pasada y presente de su ciudad, sus tradiciones, identidad, evolución y actualidad; dispuesta a asesorar a los funcionarios del Gobierno, del Partido y demás autoridades locales en lo que a Historia se refiere, en el momento que sea necesario; alguien dispuesto a hacer que su criterio se escuche y a buscarse problemas, porque  sabe lo que quiere y ama lo que defiende, porque es gente trabajadora, sabia y respetable, porque es afable, modesto, sencillo.

Resulta imprescindible un hombre o mujer —un nombre— que al frente de un equipo, con voluntad y abnegación, ordene, encauce, salve y enaltezca; eduque, oriente y contribuya a proteger lo legado. No debe dilatarse más. La Oficina del Historiador de la ciudad de Santa Clara debe existir no solo para la preservación patrimonial, sino también para proponer toda una filosofía ciudadana en aras de reafirmar los conceptos de identidad, el sentimiento nacional, el patriotismo. Al futuro solo se puede ir desde el pasado, y desde este salir a combatir por todo lo que amamos.

Podemos seguir plantando cualquier cantidad de tamarindos cada 15 de julio. Pero mi Santa Clara querida necesita urgente de uno, aquel bajo el cual ha de cobijarse una silla ocupada. Desde ella habrá de verse y pensarse la ciudad y su pueblo trabajador, el que levanta, el que construye, el que la hace día a día gloriosa y memorable.  

Nota:

1 «Mientras esperan Marta Abreu y el Niño de la Bota», en Vanguardia, 7 de julio 2001, p. 3.