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LA TECLA CON CAFÉ

Cafetal adentro

China desplazó a E.U. como primera potencia económica mundial

China desplazó a E.U. como primera potencia económica mundial


1:21:34 a. m

«Las tres décadas de reformas económicas en China iniciada en 1979 representan el proceso de industrialización más intenso que haya conocido la humanidad» (CEPAL).

Panorama general

1. China desde hace unos años ya es la primera potencia económica en el mundo. Estados Unidos sigue siendo la potencia hegemónica en el mundo, al considerar las relaciones entre su poderío económico, tecnológico, militar, político, unido al predominio de su ideología económica y cultural. Sin embargo, en todos estos planos China está disputando esa hegemonía global de Estados Unidos.

2. Estimaciones de instituciones internacionales y de varios investigadores han ido acortando el plazo, de décadas a períodos más corto. Recientemente el Fondo Monetario Internacional ha estimado el año 2017, como el año en que China superaría a Estados Unidos como principal potencia económica mundial.

3. Esas estimaciones están basadas exclusivamente en comparaciones cuantitativas de la Producción Global en China y en Estados Unidos.

4. En este documento demostramos que China ya es primera potencia económica mundial, vinculando varias categorías económicas cuantitativas y cualitativas, en particular, teniendo presente el papel de China en el ciclo económico, tanto en el auge como durante la crisis económica mundial de 2008 y en la actual débil recuperación de la economía mundial.

5. Sin el dinamismo de China y su política económica diseñada para enfrentar la crisis, desde el punto de vista nacional y su impacto en la economía mundial, la crisis mundial hubiese sido mucho más grave, e incluso, mucho más grave que la crisis de los años 30’s. Dada la situación actual,— por ahora—, China ha salvado al capitalismo mundial. Sin embargo, el capitalismo mundial ha quedado, tendencialmente en la práctica y en sus fundamentos teóricos muy dañado.

6. Este documento es una confrontación, continuidad y cambios de nuestros estudios en los primeros años de la década de 2000 sobre la economía china que titulamos «Estados Unidos y China: ¿Locomotoras en la recuperación y en las crisis cíclicas de la economía mundial?». El título mismo sintetiza las grandes transformaciones cualitativas que se estaban consolidando a inicios de la década de 2000 y la creciente y acelerada importancia de China en la economía mundial. 

Después de analizar y confrontar a Estados Unidos y a China —entre otros indicadores—, a nivel de la producción, exportaciones, inversiones, ganancias y reservas internacionales a nivel mundial, concluimos con un apartado especial que titulamos «El capitalismo mundial depende de China y China depende del capitalismo. ¿Quién depende más de quién?» y concluimos que en perspectiva histórica el capitalismo dependía más de China, que China del capitalismo mundial». Esta conclusión en el documento de 2004 se basaba en los siguientes análisis.

I. China: Impactos en el ciclo y crisis de la economía mundial

Destacábamos los impactos de China y las modificaciones en la economía mundial señalando que fue muy importante en el origen, desarrollo y superación de la crisis asiática de 1997. También China fue muy importante para evitar la profundización de la crisis cíclica de 2001 iniciada en Estados Unidos y en la posterior recuperación de Estados Unidos y de la economía mundial. En este documento destacaremos el papel fundamental de China, que ha evitado que la crisis mundial actual, -que se inició en 2008-, fuera más profunda aún; e incluso, llegar a ser tan desastrosa o más que la crisis mundial de los años 30’s, como ya hemos mencionado.

II. China: Competencia en el mercado mundial, precios y ganancias

En 2004 señalábamos que China a través de la diversificación acelerada de su producción y de sus exportaciones, estaba compitiendo en el mercado mundial y en los mercados nacionales, provocando quiebras de empresas y desplazamiento de la producción hacia China. Agregábamos que con el fuerte incremento de sus importaciones, ha modificado la tendencia general a la sobreproducción de mercancías, que subsiste en bienes industriales y ha transformado la sobreproducción de materias primas y energéticas en subproducción con incrementos significativos de precios. Señalábamos también, que era posible que China estuviera generando un cambio histórico en los términos de intercambio: disminución de los precios mundiales de los productos industriales y aumento de los precios de las materias primas. Agregábamos que los más beneficiados serían las transnacionales, porque se han apropiado de los recursos naturales - minerales, energéticos, forestales, productos del mar y también de la propiedad privada sobre parte del agua.

Por otro lado, la disminución de precios de los productos industriales y el aumento de costos, —por aumento de los precios de las materias primas— presionan a la baja la tasa de ganancias de las empresas a nivel mundial, situación que también tiene impacto en el origen y desarrollo de la crisis. En una perspectiva más amplia, China genera serios problemas al capitalismo mundial. Sin embargo, evita un desenlace que podría afectar seriamente a la economía y a la sociedad china.

III. Las ganancias en China. Fundamentales para el funcionamiento de la economía mundial.

(Fuente: ArgenPress)

 

1959: Dos días y una noche con Fidel en Santa Clara

1959: Dos días y una noche con Fidel en Santa Clara


5:18:35 p.m. 

Por Mercedes Rodríguez García 

Una foto tomada en el piso 11, donde vivía el entonces administrador Danilo García Rodríguez y su familia, dejó constancia gráfica de la primera visita al Gran Hotel, propiedad de Orfelio Ramos Valdés. De la segunda, cuando se quedó a dormir en la habitación 414, no se han podido localizar imágenes, aunque sí la información publicada por El Villareño. 

El 15 de marzo de 1959 un helicóptero aterriza en la Universidad Central, en las cercanías del actual policlínico. Fidel desciende, ágil, vital. A grandes zancadas, seguido de una multitud de estudiantes, avanza hacia la biblioteca. 

Dos meses atrás, el 6 de enero, la ciudad lo vio entrar en un jeep descapotable, de pie, vestido con traje verde olivo y gorra de la guerra, con su fusil de mira telescópica al hombro. Marchaba al frente de la Caravana de la Libertad. 

En ambas oportunidades el líder rebelde fue acogido en el hotel más alto, lujoso y confortable erigido en provincia cubana. Una foto tomada en el piso 11, donde vivía el entonces administrador Danilo García Rodríguez y su familia, dejó constancia gráfica de la primera visita. También quedó la versión de una indisposición momentánea de Fidel, que requirió atención médica y una inyección que le puso el doctor que allí laboraba. 

Pero la noche del domingo 15 de marzo, Fidel se queda a dormir en una habitación del hotel. No hay constancia gráfica del momento, aunque sí la información publicada por El Villareño,1 un periódico que a 55 años de distancia ofrece detalles valiosos, un tanto perdidos en la memoria histórica de la ciudad, y prácticamente desconocidos por las generaciones más jóvenes. 

También de una y otra visita del Comandante en Jefe a Santa Clara, quedan para la historia los testimonios de dos venerables ancianos, quienes en aquellos momentos entregaban lo mejor de sus años mozos a una  Revolución, que mantenía la Isla en permanente efervescencia y conflicto. 

La firme tierra universitaria 

Se dice que Santa Clara despertó más temprano que de costumbre, y en masa compacta marchó por la Carretera a Cama­jua­­ní, y otras vías de acceso, hacia el lugar de la cita. El Villareño así lo describe: 

«Desde esa hora grandes núcleos humanos comenzaron a desplazarse hacia los predios de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, y a medida que las horas avanzaban nuevos contingentes nutrían la ya extraordinaria cantidad de público de todos los lugares de Las Villas allí estacionado. El tránsito desde esta capital a la Universidad se hizo imposible debido a la enorme congestión de vehículos». 

Para la mañana de ese domingo está anunciada la visita a Santa Clara del presidente de la República, doctor Manuel Urrutia Lleó, y el primer ministro del Gobierno y máximo líder de la Revolución, Comandante Fidel Castro Ruz. Ambos procederían a inaugurar el edificio general de la Biblioteca de la Universidad Central, que según narra el Dr. Eberto Morgado Morales en su libro Sucesos y anécdotas de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas,2 se dio por inaugurada, sin que pudiera realizarse la ceremonia en la forma en que se había previsto debido a la enorme cantidad de público que se había congregado allí. 

Aún vive el veterano periodista Guido de Armas Bermúdez, quien en 2009 rememoró para Vanguardia3 la llegada de Fidel  a los predios universitarios aquella tarde: 

«Serían algo más de las 5:00 de la tarde cuando escuchamos el ruido de un helicóptero que evolucionaba sobre nuestras cabezas y descendía en un lugar cercano a donde nos encontrábamos. En ese instante, escuchábamos a Manuel Urrutia, entonces presidente de la República, quien había llegado a la Universidad como a las 3:00, y le dirigía la palabra a un grupo de estudiantes y trabajadores. 

El helicóptero en que venía Fidel aterrizó a un costado del edificio de Ingeniería y, de inmediato, quedó rodeado por una multitud que lo aclamaba delirante. La voz de “¡Llegó Fidel, llegó Fidel!” se regó como pólvora, y Urrutia quedó con la palabra en la boca». 

Fidel habló durante dos horas seguidas. Prometió la construcción de la Ciudad Universitaria, convertir el Regimiento Leoncio Vidal en una Ciudad Escolar y crear otra para los niños campesinos del Escambray. También enfatizó en la importancia de la Reforma Agraria, e hizo alusión a otras leyes relacionadas con la rebaja de los alquileres y del precio de las medicinas. 

«Me gustaría decir muchas cosas hoy a los villaclareños; me gustaría hablar y decir todas aquellas cosas que Santa Clara se merece, que el pueblo de Santa Clara se merece; me gustaría hablar de la historia de la provincia, del patriotismo de esta provincia, porque fue la provincia de Las Villas, conjuntamente con la de Oriente, las que dieron las batallas principales por el triunfo de la Revolución (APLAUSOS). Y fue también la provincia de Las Villas la que, conjuntamente con Camagüey y Oriente, libraron las principales batallas de la guerra de independencia. El patriotismo de Villa Clara viene de atrás, que por algo se llama a esta provincia, “las inquietas villas”».4 

El lunes 16 de marzo, Fidel regresó a la Universidad para conversar con los niños de la Escuela Anexa, quienes el día anterior lO habían esperado infructuosamente durante horas. 

Samuel Feijóo,5 en una crónica titulada «Fidel en la Universidad» relató lo allí acontecido:6 «[…] improvisó entonces para todos un discurso muy sencillo, que no se grabó ni se radió, que se perdió en el aire, su mejor discurso tal vez, su discurso de la intimidad». 

Algunas de las palabras del máximo líder de la Revolución las reflejó así el inquieto intelectual sanjuanero: «Cristo decía: da lo tuyo a los pobres y sígueme. Yo repito: da lo tuyo a los pobres y sígueme. Esta es la Revolución de los pobres».

Y continúa Feijóo: «Largo tiempo le vimos y le oímos, jugaba a veces con las palabras. Le vimos recibir centavos de los niños que subían a interrumpirle mientras hablaba y guardárselos en los bolsillos para la Reforma Agraria».

Después de la improvisada pieza oratoria, el coro de niños de Las Antillas cantó el Himno de la Universidad de Las Villas acompañado por las notas musicales de Agustín Anido, y cerró con la Marcha del 26 de Julio. «A Fidel se le humedecen los ojos», menciona Feijóo en la referida crónica. 

El «rascacielos» del parque Vidal

«Este lugar ha tenido la capacidad de mantenerse y trascender en el tiempo, por eso no podemos pasar por alto el hecho de que Fidel haya dormido y desayunado aquí», manifiesta Armando Dávila González, director del Hotel Santa Clara Libre, en su afán de mantener viva la historia, y de velar por la exactitud y veracidad de los hechos.

El Villareño, diario de la tarde deja constancia del suceso:  «Cuando las estaciones de radio habaneras ofrecían la noticia de que Fidel Castro volaba sobre la Ciénaga de Zapata, el líder de la Revolución se encontraba desayunando en el Gran Hotel de donde partió de nuevo a la Universidad Central a donde llegó a las 9 y 30 de la mañana en una visita que le había prometido a las alumnas de la Escuela Anexa a dicho centro acompañándolo el doctor Antonio Núñez Jiménez, profesor de dicha universidad».

De los reunidos con Fidel en el Gran Hotel aún vive un hombre. En su casa de la calle 6a. no. 61, e/ A y B, en el reparto Vigía, Santa Clara, nos recibe. «Adelante, estoy presto a contar solo aquellos detalles que guardo más vivos en la memoria». No tiene fotos, pero sí conserva una tarjeta de presentación con un diminuto membrete rojinegro. Dice: «Justo Pastor Borges Gutiérrez, jefe de despacho del coordinador provincial. Casa del 26 de Julio, Santa Clara. Teléfono: 214».

«Yo tenía 24 años y hacía poco había llegado de La Habana, donde trabajaba como dirigente del Frente Obrero Único de Masas. Aquel día Quintín Pino Machado me informó que junto con él y el capitán Rodolfo de las Casas (Casitas), teníamos que recibir a Fidel al Gran Hotel. No recuerdo exactamente el local, tampoco el piso exacto, sí que había una mesa larga a la que nos sentamos.

«Fidel entró por la puerta principal del hotel, y nosotros fuimos a su encuentro, porque él subió por elevador. Cuando se abrió la puerta y lo tuve enfrente, me paralicé. Enseguida fue a saludar Casitas, a quien requiere: “Oye, por qué no has ido a buscar tus grados de comandante”. Enseguida Casitas le contesta: “Porque yo no voy a estar ante los politiqueros diciéndoles que soy comandante”. Entonces Fidel, sonriendo, le riposta: “tan malcriado como siempre”, y le tira la mano por el hombro. Casitas, que era flaquito, chiquito, a su lado, a la derecha; Quintín, a la izquierda, y yo al lado de Quintín.

«Yo estaba muy impresionado con Fidel, no pude darle la mano ni saludarlo, pero aquel día fui todo ojos y oídos. Recuerdo con claridad como Goro le iba mostrando las vistas de lo que Obras Públicas estaba haciendo en Santa Clara, y también cuando Fidel le preguntó a Morales, el ingeniero jefe, si el pueblo sabía todo eso. Yo pienso que no, porque Morales se quedó callado la boca.

«Si hay fotos de aquel encuentro las debe haber tenido Goro.7 Sí les puedo asegurar que nos reunimos en una mesa larga, y que no había nada de comida. Fue la primera y única vez que tuve a Fidel tan cerquita. Tiempo después volví a verlo cuando estuvo en el Regimiento Leoncio Vidal, pero de muy lejos. Yo era muy joven, le repito, y no salía de mi asombro».

Según El Villareño Fidel se quedó en el hotel, «donde por espacio de dos horas estuvo reunido con el gobernador doctor Rodríguez de la Vega, con Quintín Pino, con el profesor doctor Antonio Nú­ñez Jiménez, con el doctor Ma­riano Rodríguez Solveira y con otras personas, que permanecieron allí hasta altas horas de la noche».

Y aunque consigna la habitación como la 415, se estima que fue en la 414. Una y otra eran las únicas especiales que tenía el hotel en sus inicios. La primera se utilizaba como dormitorio y la segunda como recibidor, con un baño espacioso y cómodo.

En la actualidad ambas habitaciones se comunican, para dar espacio a una salita donde se exponen objetos de la época y fotos relacionadas con la historia del hotel, inaugurado el domingo 22 de abril de 1956. Recibió el nombre de Cloris, nombre de una de las hijas de su dueño, Orfelio Ramos Valdés. 

También la habitación 816 fue notable en la historia. En ella, con la complicidad de los carpeteros, que casi nunca la alquilaban habitación, se reunían clandestinamente los miembros del Movimiento 26 de Julio.

Por su privilegiada ubicación geográfica pronto se convirtió en sitio obligado de reunión de diferentes clases sociales y fue sitio ideal para la celebración de congresos y convenciones. Llegó a publicitarse como Centro de Convenciones Corazón de Cuba, Crucero de la República.

Casi con seis décadas de existencia, el hoy Hotel Islazul Santa Clara Libre, se yergue majestuoso. En su fachada permanecen los impactos de los proyectiles durante la gloriosa batalla por la liberación definitiva de la urbe que lo acoge. Un «rascacielos» que desafía el tiempo y es reconocido en muchas partes del mundo como un verdadero icono de la Ciudad de Marta y del Che. 

Notas:

1, 3, 6 Periódico de la tarde referenciado por el colega Narciso Fernández Ramírez, en el reportaje «Fidel en la UCLV: dos días de una visita histórica», Vanguardia, p. 3, sábado 14 de marzo, 2009.

2 Eberto R. Morgado Morales. Sucesos y anécdotas de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. pp. 109-110. Editorial Feijóo. Universidad Central de Las Villas. Disponible en http://revistas.mes.edu.cu/greenstone/collect/repo/import/repo/20101104/9789592505162.pdf

5 Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, en la Universidad Central «Marta Abreu», de Santa Clara, Las Villas, el 15 de marzo de 1959.  (Versión Taquigráfica de las Oficinas del Primer Ministro). Disponible en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1959/esp/f150359e.html

7 Se refiere al maestro Goro Enomoto Sakura, hijo de japoneses. Como delegado de la Dirección del Frente de Propaganda del

M-26-7, participó junto al Che en la Campaña de Las Villas. Una vez liberada Santa Clara, Goro continuó trabajando como fotógrafo-camarógrafo de Obras Públicas, bajo las órdenes de Enrique Oltuski. 

En la órbita del periodismo

En la órbita del periodismo

 

7:18:08 p.m. 

Por Mercedes Rodríguez García

Caricatura: Pedro Méndez Suárez 

Vino al mundo en Santa Clara, la noche del 29 de octubre de 1969. Y no sé si fue favorecido por algún astro o planeta regente, pero luego de decirle Risett Curí que el feto no se movía en su vientre, lo sacaron vivito y coleando mediante cesárea, para alegría suprema de José Ramón Falcón, el padre. Pero fue la madre, hija de palestina y francés, quien decidió ponerle Abel, que viene del hebreo y significa aliento. 

Y el niño creció, estudió, se hizo periodista y se casó dos veces. De cada matrimonio tiene un hijo: Gabriela, de 17 años, y Abelito, de nueve. Abel Falcón Curí más que un periodista de la radio, es un gran reportero de la cotidianidad, de la que extrae el zumo y salen la mayoría de sus premios. Para él «la vida está llena de tentaciones, de escaramuzas y de necesidades», por lo que ha aprendido a «enfrentarlas y vencerlas», y no hay lauro que «aprecie más que el de la opinión pública, porque es a quien en última instancia, sirvo y me debo». Incluso, se niega a relacionarme los más importantes. 

Más de 200, ¿verdad? , le pregunto tirando un cálculo. «Por ahí, por ahí», me dice restándole importancia, y no logro que me hable siquiera del más reciente: el «Juan Gualberto Gómez», que reconoce a nivel nacional la obra periodística del año 2013, y el cual le ha sido otorgado en varias oportunidades. Pero como es Abel, el hombre, el periodista, el colega y amigo, no me lo han dicho ni los diplomas, ni los trofeos, ni las medallas. Ahora intento revelarlo ante esa opinión pública que tanto respetamos una y otro. 

El cuestionario era muy largo, pero solamente disponía de una hora, la mañana de este jueves. Nos encontramos en la Casa de la Prensa, signados y apremiados como siempre por la prisa y el tiempo. Respondió a todas las preguntas, aún las imprevistas, surgidas durante la conversación que terminamos entablando, café y cigarrillos de por medio. A ver Abel… 

¿Cómo te recuerdas de pequeño? 

—Soy hijo único, pero no niño mimado. Siempre muy intranquilo, provocador, bronquero, por momentos quería ser el malo de la película para hacerme sentir en el grupo. No era un muchacho muy obediente que digamos. Me encantaba jugar pelota,  pero en la escuela pasé por todos los deportes: quise ser luchador, boxeador, esgrimista, pero terminé jugando ajedrez. 

—¿Algún primer acercamiento «prenatal», infantil al periodismo? 

—Ninguno, descubrí el periodismo con el paso de los años, durante la adolescencia, cuando me veía involucrado en no pocos conflictos, porque cuando estos no aparecían yo los buscaba. Entonces me di cuenta que necesitaba un espacio donde expresarme, donde defender mis puntos de vista y el de otros por lo que hacía causa. Y me pareció que el periodismo era el vehículo más idóneo. 

—Decía un famoso pedagogo, cuyo nombre no recuerdo, que a un niño se le forma veinte años antes de nacer. ¿Qué le debes en tu formación a tus padres, y qué, a ti mismo? 

—Sabio pedagogo. A mis padres les debo la constancia, la dedicación, la fidelidad, la perseverancia, el nunca sentirme defraudado, el estricto cumplimiento del deber, el siempre tener en un plano muy alto el compromiso. Les tengo que agradecer ser como soy porque simplemente soy un reflejo de lo que ellos han sido durante toda su vida. Mi padre, un viejo guerrero, combatiente del ejército rebelde, y mi madre, una maestra consagrada, que todo lo hizo y lo hace por los demás. 

—¿Qué definió tu entrada a la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana? Una vez allí, ¿qué cambió respecto a la perspectiva del futuro periodista y qué en el ser humano? 

—Ideas, ideas. Esa rebeldía, con causa o sin causa, pero indocilidad al fin. Yo sentía sensaciones y necesidades, y  hubiera podido estudiar Derecho, pero me pareció más abarcador el periodismo, porque la considero, como ha dicho García Márquez, la mejor profesión del mundo. La Universidad me dio el ABC, las herramientas. Como ser humano no me hizo ni mejor ni peor, ni más ni menos aplicado. Fui un universitario desobediente. Mientras la mayoría se dedicaba a estudiar mucho, yo me dedicaba a escribir demasiado. Yo prefería los medios de prensa, siempre tratando de hacer periodismo desde el primer año de la carrera, algo que se ha perdido porque es mucho el academicismo que todavía predomina en la mentalidad del futuro periodista. 

—¿Tu primera práctica de producción? Califícamela en pocas palabras. 

— En 1988, aquí en Villa Clara, en Vanguardia. Fue una excelente práctica periodística, aprendí mucho de todos ustedes. 

—Y ¿tu primer trabajo publicado como profesional? 

—En este periódico, algo sobre la «juventud perdida» y creó revolico. 

—¿Cómo fue tu tránsito hacia la CMHW? 

—Prefiero no hablar de tema, pero te digo que solo duré 22 días en la prensa escrita, que era donde yo soñaba trabajar. Sin embargo, no fue muy feliz. Eran tiempos de muchas limitaciones materiales, en medio del período especial, cuando la limitación de papel redujo drásticamente las páginas, tirada  y circulación de los periódicos, y el espacio era bien disputado para que un recién graduado pudiera desatar todas sus energías creadoras. Pues entonces le agradezco a la radio, que me recogió no obstante el cartelito de políticamente «conflictivo» que alguien me endilgó y tuve que llevar durante algunos años. Eso, de verdad, me defraudó muchísimo, pero aquí estoy, como siempre he sido, consecuente conmigo mismo, como me enseñaron mis padres, levantándome después de cada trastazo que te da la vida. 

—Tu álbum de premios es bien abultado y data desde la escuela primaria. ¿Te gustan los concursos? ¿Te los propones? ¿Suerte loca que a cualquiera le toca…? O ¿Acaso un hábito, una manera de probarte, de medirte como profesional, o de compensar tus ingresos personales? 

—Los que me conocen saben que siempre he trabajado con el mismo rigor. Esto de los concursos viene tal vez a compensar, hasta cierto punto, los bolsillos tan flacos que tenemos los periodistas. No trabajo para ningún concurso, de entre lo hecho, escojo y envío. ¿Gané?, perfecto, algo más para sustentar el alto costo de la vida. ¿No gané? OK, cambio y fuera, no tengo nada que perder. 

—¿Cuántos de tus premios periodísticos se los debes a Alta Tensión, por ejemplo, y cuántos a llamados géneros periodísticos «puros»? A veces tengo la impresión de que te han encasillado en un programa, que si bien es controvertible y novedoso  en el contexto mediático nacional, su realización es colectiva. 

—La mayoría son en concursos netamente periodísticos. En Alta Tensión, yo soy una pieza más, junto con Jorge Gómez, el director, y la colega Xiomara Rodríguez. Se trata de un programa de facilitación pública, donde incluso no puedes desarrollarte todo lo que quisieras en el ejercicio de la opinión porque el objetivo del programa es crear un puente para el diálogo autoridad-pueblo y viceversa. Y si uno de los tres eslabones de esta cadena falla, incluyendo al operador de sonido, el programa no tendría ningún sentido. Y conmigo o sin mí, Alta Tensión va a durar hasta que la sociedad lo necesite, aunque lo hagan otros. Y sí, ha sido el programa más multipremiado de la radio cubana, desde su nacimiento en 1994 hasta el año 2001, en que decidimos retirarlo de toda competencia. 

—¿Por qué te has aceptado lo de periodista loco, y te has autocalificado «periodista bodeguero, de los arrabales»?  

—Lo de loco lo agradezco porque al menos atemperó lo del cartelito que te conté. Fue Díaz-Canel el responsable de aclararlo públicamente y de una vez cuando dijo: «Abel no tiene problemas políticos, Abel lo que está es medio loco». Lo segundo yo mismo lo acuño, un poco en broma y un poco en serio, porque una vez me dijeron que yo hacía la crónica de bodega. Y es verdad. A mi me interesan y estoy al tanto de cada uno de los detalles que preocupan o inquietan al ciudadano común en este cuartico llamado Cuba, donde las expectativas informativas son bien distintas a las del mundo entero.

—Qué le dices a quienes te tildan de periodista sensacionalista…

—Para mí el periodismo es como una telenovela, y más que un acto de didactismo, lo considero un acto de entretenimiento. El asunto sigue estando en el contenido. Si hacer atractivo un contenido es ser sensacionalista, perfecto, que me lo sigan diciendo. Me lo dicen constantemente en el móvil, que es lo que más yo hago, y de donde salen la mayoría de mis premios porque yo soy un reportero… 

—¿Y a quienes te consideran un periodista agresivo? 

—Yo hago mis preguntas porque los periodistas somos dueños de las interrogantes, y los funcionarios o las fuentes, de las respuestas. Si en determinadas circunstancias el ser incisivo se interpreta como agresividad, ese no es mi problema. El periodismo, como la vida, es un constante porqué. Usted no puede hacer una pregunta para que la fuente institucional se despache, sin usted establecer un careo, sin establecer la causa- efecto-causa. Yo soy un periodista incisivo, como lo son y han sido otros. 

Pero Abel, ¿no te agobian tanta gente detrás de ti? ¿No te cansas de estar cayéndole a atrás a dirigentes, empresarios, funcionarios, administradores, directores…? 

—Quien más lo sufre es mi familia porque hasta la casa llega cualquiera, el  teléfono suena a toda hora, me esperan en la puerta de la emisora. Esta semana, por ponerte un solo ejemplo, con el «chuchuchú» que anda por ahí con las motos de 49 cc., y que ya no pueden circular. ¿Por qué yo?, me pregunto. ¿Qué puede hacer un periodista ante una decisión oficial, que no se toma en Villa Clara, que se toma más allá? ¿Por qué esa confianza en uno? Yo no puedo modificar una ley? ¿Por qué vienen a mí? Bueno, en ese momento asumo un compromiso muy serio con ese ciudadano. Él quiere soluciones, y yo no se las puedo dar. 

—Lo cual resulta un conflicto, como mismo lo es el que te identifiquen en cualquier lugar, como si fueras una de esas celebridades del mundo del espectáculo… 

—No exageres. Mira, es bonito darte cuenta de que no pasas inadvertido ante los demás. Por momentos hasta te eleva la autoestima, pero a la vez resulta muy incómodo porque no tienes vida privada y, en mi caso, me ha traído muchos problemas con la familia, con mis hijos, con mi esposa. Mas, por incómodo que por momentos te resulte, es de agradecer que alguien te pare por la calle y te diga «compadre, te la comiste», o «compadre, no estoy de acuerdo con lo que dijiste». No te imaginas cuánto agradezco ese conflicto, porque yo no practico el periodismo populista. Yo extiendo ideas y a través de ellas trato de crear en la opinión pública sensaciones y sentimientos de todo tipo. Pero, sobre todo, trato de estimular el pensamiento, de compartir ciertos juicios a favor del debate, no importa si están en contra o a favor de determinada idea. 

—Y esa filosofía, ese diálogo entre tú y tú que estableces con la gente, ese cara a cara sin pelos en la lengua, ¿también lo prácticas en tus clases de periodismo en la Universidad Central? 

—Trato de conciliar lo metodológico, lo establecido con mi yo. No tendría sentido suplantarme a mí mismo. Y parece que el sistema funciona. Habría que preguntarles a los muchachos.

 —En tu vida ¿has cometido errores de los que te has retractado o de esos otros que nos hacen desear volver a empezar de cero? 

—Si yo pudiera darle rewing a la vida, evidentemente con conocimiento de causa a esas escenas de la vida, no cometería los mismos errores, pero sí otros porque soy un ser humano imperfecto juzgado por otros seres humanos imperfectos. Yo asumo con un elevado sentido de pertenencia todos mis errores. Y yo diría que si no fuera por todos esos errores, yo no sería quien hoy soy. Y si yo no soy como soy, entonces ¿para qué existo? Así que bienvenida mis sanciones y las que estén por venir, que no significa que apruebe esas actitudes que me han llevado en un momento determinado a ser requerido. 

—Como colega, coincido, pero como mujer te pediría una severa sanción por desatención a la esposa, y creo que Deilys me daría su voto a favor. 

—Tengo etapas que me sumerjo tanto en el periodismo y en los problemas de los demás que se me olvidan ciertas cosas, ¿no? Mi esposa es médica, y no creo que le dedique todo el tiempo que ella se merece, tal vez tampoco el suficiente a mis hijos y a mis padres. Pero es una vida muy vertiginosa la que uno lleva, y ese estrés uno se lo va transmitiendo a la familia. Bueno, ni mi hija quiere ser periodista, ni mi hijo tampoco. Sí, yo cocino, friego y esas cosas de la casa... 

—Tu imagen es muy varonil: hablas fuerte, tu ropa es muy normal, fumas a lo Humpery Bogart, a veces gesticulas y te expresas con rudeza, ¿machista o tradicionalista? 

—Ni lo uno ni lo otro, soy una gente extremadamente abierta. Hay cosas que yo no hago. Me gusta el pelo en el pecho, y nunca me lo rasuraría, no me gustan los pantalones ni nada ajustado al cuerpo. En eso y otras cosas obedezco a mi tiempo. Sí, soy un tipo bastante tolerante y hasta estaría de acuerdo con el matrimonio gay si se aprobara en Cuba. Me gusta  todo lo que lo que apunte a democracia, apertura, libertad, individualidad. ¡Ah!, también el cine, el teatro, la música, la lectura, incluso, leo una y otra vez los mismos libros, casi todos relacionados con el periodismo o escritos por periodistas. 

—Es que tu vida gira entorno al periodismo y no te das otras oportunidades. Necesitas una pausa. No la obligatoria  que llega con los años, y que no obstante las hojas arrancadas al  calendario laboral, muchos se resisten a tomar. ¿Nunca has pensado en ese día? 

—No. Mi vida se ha debatido siempre entre lo urgente y lo importante. Lo que si quisiera es tener la suficiente visión para darme cuenta de cuando se acabó mi tiempo. Y pido tener fuerzas para como mismo he desarrollado mi trabajo con dignidad, poder jubilarme con dignidad. Nunca me he pensado en mi casa escribiendo un libro para que mi tiempo quede en letra impresa. Veremos cuando llegue ese momento. Pero de verdad, no me imagino fuera de la órbita del periodismo. 

 

 

Pepe Mujica: En el mundo que viene no hay lugar para los débiles

Pepe Mujica: En el mundo que viene no hay lugar para los débiles

 

5:23:36 p.m. 

El presidente uruguayo, José Mujica, concedió una entrevista en exclusiva a Russia Today en la que abordó asuntos neurálgicos como la legalización de las drogas, el proceso de paz en Colombia y la necesidad de integración en América Latina.

Mujica abrió la entrevista haciendo referencia a la actual situación de inequidad que existe en Sudamérica, afirmando que «seguimos siendo el continente más injusto que hay sobre la Tierra, hay una desigualdad enorme». 

Según el mandatario, además de los problemas de desarrollo, existen problemas asociados a la «mala distribución del ingreso en las capas de nuestra sociedad». «Naturalmente, nos damos cuenta de que la lucha contra la pobreza, contra la indigencia, es uno de los cometidos más importantes de esta etapa y, bueno, lo tenemos que señalar», aseguró.

En el mundo que viene no hay lugar para los débiles, y los que son débiles tienen que juntarse entre sí, para ser fuertes y tener peso en el mundo que nos toca vivir

Otro hecho que impide la total integración y frena el desarrollo radica en que, históricamente, «cada capital importante, cada puerto importante miraba hacia Europa y hacia el resto del mundo».

Sin embargo, Mujica dijo que hay algo básico en lo que coinciden los pueblos miembros de la Celac. «Ahora hemos llegado a una etapa en la que nos hemos dado cuenta de que tenemos que mirarnos a nosotros mismos. Los latinoamericanos pensamos en una lengua en común, tenemos un patrimonio religioso común. En la base de nuestra sociedad, a pesar de las diferencias, tenemos mucha más identidad que la que existe en muchísimos macroestados».

Al referirse a las críticas en contra de la Alianza del Pacífico, organización a la cual Uruguay quiere pertenecer, Mujica recalcó que su país es observador en dicho organismo. «Nosotros somos observadores en la Alianza del Pacífico. También somos observadores en el ALBA, aunque somos miembro pleno en el Mercosur. Donde se hable de fenómenos de integración de América Latina, nosotros siempre vamos a estar. Es posible que la Alianza del Pacífico algunos la puedan ver como un instrumento de la política de Estados Unidos. Si no estamos, va a ser más instrumento».

Es posible que la Alianza del Pacífico algunos la puedan ver como un instrumento de la política de Estados Unidos. Si no estamos, va a ser más instrumento

Las negociaciones de paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC también fueron tema central. Al preguntarle sobre cuál podría ser su función en estas negociaciones, Mujica respondió con vehemencia y prudencia.

«Yo lo único que puedo hacer es aplaudir. Me parece que los caminos de paz hay que ayudarlos siempre, como principio, en cualquier parte de la tierra. Pero acá en América Latina, mucho más. Por supuesto, es una decisión de los colombianos. Será el Gobierno y las FARC los que tendrán que decidir -en definitiva- lo que hacen». 

Además aseguró que este proceso es algo «saludable» porque siendo un conflicto de Colombia es una «amenaza de continuar como conflicto para toda América Latina».

El presidente habló también de la legalización de las drogas, aclarando que «nosotros no tenemos ninguna receta mágica, lo que constatamos es que la represión sola no resuelve este problema y lo que tratamos de experimentar es un camino que procure robarle el mercado al narcotráfico», señaló.

El mandatario advirtió que hay que olvidarse de la idea de que va a haber un turismo atraído por el fácil acceso a las drogas, de que «vas a ir a Uruguay y vas a comprar en un café marihuana, no, no es así, no somos tan ingenuos», enfatizó Mujica. «No es bueno el consumo de drogas, no hay que defender el consumo de drogas. La drogadicción es un castigo», agregó.

(Fuente: Cubadebate)

 

Puede leer la entrevista completa aquí 

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Cuba en la Cumbre de la Patria Grande

Cuba en la Cumbre de la Patria Grande


6:02:05 p.m.

Por Mercedes Rodríguez García

Los 33 países que integran la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños declararon este miércoles  a la región como Zona de Paz.Culminaba así la II Cumbre de la Celac que durante los días 28 y 29 reunió en La Habana a dignatarios y jefes de delegaciones de los estados miembros, convocados para integrarse y emprender acciones diversas contra el hambre, la pobreza y la desigualdad.

Puede parecer un sueño, una quimera, una utopía, concordaron muchos de los que intervinieron, algunos de manera enérgica y categórica; otros, muy diplomáticamente, nada desafiantes. Pero todos sabedores de la gran responsabilidad que comparten hacia la unidad del inmenso y rico territorio, desgraciadamente muy mal distribuidos sus recursos, fruto de «sistemas perversos», como precisó el presidente de Ecuador, Rafael Correa.

Muchos discursos. Pero ninguno tan vertical, intenso, vital, apasionado, como el de Cristina Fernández, la presidenta argentina. Con firmeza pidió a los demás jefes de Estado y de Gobierno allí reunidos, reconocerse como iguales, una vez que elegidos por «voluntad popular, democráticamente  representan a todos los pueblos de América Latina y el Caribe».

Y aunque Argentina es el país latinoamericano con más desarrollo de energía nuclear pacífica, Cristina habló de paz, e instó una vez más a Reino Unido para que entregue las Islas Malvinas: «Eso tiene que ver con la desmilitarización del Atlántico Sur, es vital para el desarrollo de la región que se conserve la desmilitarización».

Cristina, testigo de todas las reuniones regionales que se han realizado desde 2003, imprimió confianza en la Celac y en «el proceso sin precedentes que más tarde o temprano, con más o menos dificultades, deberá necesariamente darse, porque el mundo está marchando claramente a la confrontación de bloques», y nuestra región es «particularmente favorecida»: recursos naturales sin precedentes, capacidad de producción de materia alimentaria, «y sin embargo junto a todo esto, subyace el problema de la desigualdad, de la injusticia, la brecha entre los que tienen más y menos. Y es nuestro continente el más desigual».

Para la mandataria argentina el primer desafío de la Celac es construir una agenda que «deje de lado la burocracia y no nos convierta en un organismo multilateral con declaraciones que nunca se cumplen. La primera cuestión para que esto sea posible es considerar que todos los aquí sentados, más allá de las diferencias, somos iguales y tenemos las mismas obligaciones».

En esencia, se trata de reconstruir una identidad común que facilite la cooperación, lo que no significa que todos los presidentes asuman el reto de la misma manera ni bajo el mismo prisma ideológico ni con la misma exigencia. Cada gobierno tiene sus «urgencias, sus sobredosis, sus sobrecargas». Y no habrá soluciones mágicas.

Sin embargo, como afirmara también ese hombre sencillo y luchador que preside la República del Uruguay y al que todos llaman Pepe Mujica, «existe un sentimiento histórico, una tradición cultural y hondas raíces desde tiempos de los libertadores por la integración», que es la lucha para «ser alguien en este mundo». 

Se trata de una marcha larga, pero se puede emprender juntando fuerzas, voluntades, recursos; «luchando por ser fuertes y poder influir en este mundo a favor de defender la vida», pensando como especie. «Tenemos que integrarnos», exhortó. Porque si la humanidad «sigue pensando apenas como país, y como clase social, y pensando solo en lo nuestro, entonces la civilización está condenada», precisó.

Sus palabras, tan bien alineadas con la personalidad de quien vive como piensa y piensa como vive, fueron concluyentes, conmovedoras, tanto que muchos mandatarios echaron mano apresurada a la escritura. Y hubo quienes tragaron en seco, entornaron los ojos o sonrieron amargados. Grande, grandísimo es el reto. «Lo bueno viene con lo malo de la mano, no hay mundo perfecto, tenemos que integrarnos por nuestro propio desarrollo, que no es solo sumar riquezas, es la lucha por la felicidad humana», enfatizó.

La Patria Grande ha cobrado conciencia gracias al Eterno Comandante Hugo Chávez, legítimo descendiente de Simón Bolívar y de José Martí, el mejor amigo de Cuba, de Fidel, de Lula. Chávez, padre de la Celac, que tanta altura y brillo alcanzó recientemente en La Habana, erigida por dos días capital de América Latina y el Caribe.

Cuba, sí. Profunda y solidaria, crisol de vergüenza, resistencia e intransigencia. Cuba firme, indoblegable. Cuba escenario garante para convocar, desde la diversidad, a la unión, a la concordia. ¡Nunca como ahora se vio desde su capital, el mundo!

Cada cual contó de sus pasos en aras de los objetivos comunes. «La pobreza, el hambre, la desigualdad, son síntomas de las economías débiles que no crecen a un ritmo suficiente para mejorar la situación de los pueblos», manifestó la primera ministra de Jamaica, Portia Simpson.

«Es nuestra obligación continuar con el proceso de liberación. Tenemos que seguir reduciendo la pobreza y lograr que los recursos naturales sean de los pueblos bajo la administración de los Estados. Esa es la experiencia del pueblo boliviano», afirmó Evo Morales, quien no vaciló en denunciar la política exterior injerencista y el espionaje de los Estados Unidos. Y hasta bromeó sobre el tema cuando dijo que sin ese país en la Celac «no habrá golpes de Estado»,  cuando al recordar un discurso de Obama diciendo que no espiaría a las naciones «amigas», comentó sonriendo: «Si hay que hacer espionaje para la seguridad mundial, todos espiemos a Obama, y así habrá seguridad mundial».

Daniel Ortega,  el mandatario nicaragüense, recordó que cuando se libraban las batallas por la independencia contra España en toda nuestra región, se dio el momento de unidad tanto en el Sur de Nuestra América como en Centroamérica, pero no fue posible. Sin embargo, dijo: «Ahora hemos retomado el camino, hemos alcanzado un alto grado de madurez los latinoamericanos y caribeños». Y se mostró agradecido a Fidel y a Raúl. «Gracias a Cuba que nos da la fuerza para creer en que las revoluciones victoriosas son posibles y en la convicción de que el socialismo es posible». Nicaragua ha retomado el camino.

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, resaltó la manera diferente en que cada nación o grupo de países dentro de la región manifiesta su forma de pensar, su camino, sus ideas. En ese sentido, aludió a la experiencia de la Alianza del Pacífico (Perú, Chile, Colombia y México), basada en mecanismos económicos y financieros.

Mencionó los avances de su gobierno en los indicadores de pobreza, desigualdad y creación de empleo, pero dijo que aún quedaba mucho por hacer. Agradeció el apoyo de los países de la región al proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) que se desarrolla en La Habana, especialmente a Cuba, país garante, y a Chile y Venezuela, que fungen como acompañantes.

Al respecto, Santos se mostró «más optimista de lo que era hace un año». Reconoció voluntad de ambas partes, y afirmó: «No hay valor más importante que la paz. Si seguimos como vamos, ojalá en la próxima Cumbre en Costa Rica, podamos decir que el conflicto armado en Colombia ha terminado. Seguiremos trabajando muy duro para que así sea».

Kenny Anthony, primer ministro de Santa Lucía, compartió el criterio de otros jefes de gobierno cuando advirtió sobre el peligro de que la Celac se convierta en una organización que se mida en declaraciones y abogó por diálogos más francos. «No sería honesto si no expresara mi desencanto ante las reacciones a los desastres naturales recientes que golpearon a tres países del Caribe Oriental». Recalcó que la solidaridad es más que una empatía, y puso el ejemplo del auxilio ofrecido por Cuba y Venezuela, que han «ayudado a cambiar la calidad de vida de nuestro pueblo».

El presidente de Guyana, Donald Ramotar, y el primer ministro de Barbados, Freundel Stuart, también reconocieron la ayuda de Cuba a la región. Para Ramotar la unidad es  imprescindible para enfrentar las consecuencias del cambio climático, fenómeno que a su juicio «ha afectado nuestra habilidad para garantizar la seguridad alimentaria en nuestra región». Por su parte, Stuart señaló la capacidad de «comunicarse para ser más fuertes» y a la Celac como «un espacio para compartir prácticas y aprender unos de otros».

Otros presidentes y primeros ministros requirieron la necesaria energía política para combinar esfuerzos y poner fin de una vez a la pobreza, encauzar los deseos en acciones concretas, y hacer de la Celac «expresión de nuestras más legítimas aspiraciones comunes», como expresara el vicecanciller de Honduras, Roberto Ochoa Madrid. O como refiriera Ollanta Humala, presidente del Perú, al referirse a las emisiones globales contaminantes y a las urgentes labores de adaptación para canalizar recursos, conocimientos y tecnología de parte del mundo desarrollado hacia el subdesarrollado: «Es preciso actuar para asumir compromisos», zanjando diferencias de forma «madura y responsable».

En fin, no habrá espacio suficiente en ningún periódico del mundo para escribir sobre una agenda que en esencia e intento ha estado históricamente presente en quienes han luchado por la defensa de los principios de respeto y de inviolabilidad de la soberanía de las naciones.

«Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz». Palabras de Benito Juárez, conocido como Benemérito de las Américas. Su vida puede decirse que es la historia misma de México en las décadas centrales del siglo xix. Cuánto conviene, junto a Bolívar y Martí, estudiar a ese indígena zapoteca, electo en dos ocasiones presidente de su país. Abogado y patriota que supo hablar de socialismo como «tendencia natural a mejorar la condición, o el libre desarrollo de las facultades físicas y morales». Tendencia que avizoró mayor «mientras mayor sea el despotismo y la opresión».

Por Juárez se puede admirar mucho más a Evo Morales. Como por lo que dijo acerca de la mujer a Cristina: «La mujer es nuestra compañera, y como tal, y jamás como esclava, debe ser tratada. Elevándola, nos elevamos nosotros mismos».

Ojalá que juntos, hombres y mujeres que rigen los destinos de América Latina y el Caribe, lleguen a convertirse en dignos representantes de las 33 naciones independientes que se abrazaron, no tan tímidamente como algunos puedan pensar, en La Habana, durante una Cumbre «surgida sobre el acervo de doscientos años de lucha por la independencia y basada en una profunda comunidad de objetivos», como expresa en su discurso de apertura el presidente cubano Raúl Castro Ruz, y de algún modo ratificara Laura Chinchilla, presidenta de Costa Rica, país que asume la presidencia pro témpore de la Celac.

Se trata del logro político más importante de la región, y su impacto ha de sentirse en el sistema-mundo. Por La Habana anduvieron por primera vez los ojos de Ban Ki-moon, el secretario general de la ONU. Dilma Rousseff, la presidenta de Brasil, y Michelle Bachelet, de Chile, calificaron de histórica la magna cita. La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, afirmó que la Celac ha hecho realidad lo soñado por mucho tiempo.

Valgan entonces los pensamientos distintos e, incluso, diferencias. La II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), ha multiplicado las luces del Maestro en el año 161 de su natalicio.  Sirva lo acontecido en su entorno para levantar el optimismo de los cubanos en el futuro socialista y próspero de la patria, para sentirnos orgullosos de nuestro incansable Comandante en Jefe. Pero sobre todo, para agradecer eternamente a Chávez el haber hecho realidad el sueño bolivariano de una América unida y el haber depositado antes de morir toda su confianza en Nicolás Maduro, ese hombre que hoy cumple y defiende con hechos, la paz, la soberanía, la unidad y la dignidad venezolana. 

¡Qué bueno! Cuba en la Cumbre de la Patria Grande. ¡Qué bueno! La región de «las venas abiertas» ha decidido «juntar su sangre en un solo Amazonas, alzar sus brazos en un solo Aconcagua». Pueblos con una misma historia y cultura, sin amos, sin tutelas, sin exclusiones, empiezan a entenderse.

Martí, villaclareño en el bronce y en el mármol

Martí, villaclareño en el bronce y en el mármol

 

6:59:22 a.m.

Por Luis Machado Ordetx

Los monumentos que se levantan en Villa Clara al Héroe Nacional de Cuba. Caibarién atesora la esfinge más célebre, una pieza de Ettore Salvatore (Foto). También es obra del escultor italiano la estatua develada en Placetas, el 4 de agosto de 1926. Antes de comenzar la década de los años 40, Sagua la Grande y Encrucijada también erigieron monumentos al Apóstol.  Sobre un pedestal, en el parque Vidal, de Santa Clara,  un busto, obra del artista cienfueguero Mateo Torriente Bécquer, inaugurado  el 28 de enero de 1941. 

Una cívica sugerencia brotó, en última instancia, desde Santa Clara: colocar flores frescas en la tumba de José Martí. Esa propuesta la formuló un periodista, escritor e historiador nacido en esta ciudad. El texto apareció inicialmente en la  revista habanera El Fígaro, del número correspondiente al domingo 7 de marzo de 1915. También lo reprodujeron de inmediato los diarios La Discusión y el Diario de la Marina, de la capital, El Cubano Libre y La Independencia, de Santiago de Cuba, y también La Publicidad, de Santa Clara.

La idea, indestructible, original y exclusiva, ¿de quién es?... Pertenece Carlos de Velasco y Pérez (Santa Clara, 1884-Paris, 1923), director      entonces de la revista Cuba Contemporánea (1913-1927), la más representativa, antiimperialista y nacionalista de las publicaciones cubanas de la primera mitad del pasado siglo.

En las «Notas Editoriales»,2 correspondientes a la revista de julio de 1915, hay un extracto titulado «Flores frescas en la tumba de Martí», así como la repercusión del artículo «Tres tumbas gloriosas: Céspedes, Martí y Estrada Palma», texto que reprodujeron otros periódicos.

La referencia es directa. Lo recoge Martí en sus Versos Sencillos: «¡Yo quiero, cuando me muera/ Sin patria, pero sin amo/ Tener en mi losa un ramo/ De flores y una bandera!».  ¿Quiénes acogieron el proyecto de Carlos de Velasco? Fue la Comisión Pro Martí, formada por profesoras y estudiantes de la escuela Spencer número 3, de Santiago de Cuba.

El nicho 134 de la galería sur del Cementerio Santa Ifigenia, de la oriental ciudad, protegió las sagradas reliquias del Apóstol desde el 27 de mayo de 1895. En 1907 fue inaugurado allí un modesto templete. A ese sitio llegaron a partir del miércoles 19 de mayo de 1915 las maestras y alumnos santiagueros a rendir tributo permanente al Apóstol. Era la invitación que antes realizó Carlos de Velasco. El Consejo Provincial de Oriente (Ayuntamiento), aprobó el martes 20 de abril un crédito de $ 20.00 para adquirir diariamente un ramo de flores naturales que durante todas las mañanas se colocó en la tumba de Martí, el más universal de todos los cubanos.

La primera estatua a Martí fue develada en el Parque Central de La Habana el viernes 24 de febrero de 1905. El presidente Tomás Estrada Palma descorrió el velo que protegía el monumento, obra escultórica del habanero José Villalta de Saavedra. La estatua tiene una altura de 2,75 metros, y 5,03 de pedestal, y en total 7, 78. Costó 4 500 dólares, incluidos aportes pecuniarios del artista.

Un mes antes, el Ayuntamiento de Santa Clara acordó que la calle de Santa Rosalía, antiguamente Tahonas o Matanzas, se denominaría en lo adelante Martí. El viernes 8 de septiembre de 1922, rectificó el señalamiento anterior, y la suscribió como José Martí, aunque el imaginario popular la titula solo por el primer apellido del Apóstol cubano.  Era un tributo  «Ad Perpetuam» en la historia de una región central, a la cual Martí la menciona en siete ocasiones. Excepto a los territorios de Placetas, Camajuaní, Cifuentes, Encrucijada, Corralillo, Santo Domingo y Quemado de Güines, existen referencias a las otras seis municipalidades de Villa Clara, entre las que trascienden Sagua la Grande, Manicaragua y Santa Clara, focos de los preparativos revolucionarios de la Guerra Necesaria.

Los monumentos en Villa Clara

Caibarién atesora la esfinge más prestigiosa de Villa Clara. Es Martí de cuerpo y alma. El pedagogo e investigador Juan Emerio Sánchez Freire ofrece datos precisos: La pieza escultórica del italiano Ettore Salvatore, de mármol de Carrara, debió llegar a puerto cubano antes del miércoles 24 de febrero de 1926, «fecha en la cual quedaría estacionado el conjunto monumental, de 6,20 metros de altura y 4,04 de ancho, y 4, 85 de profundidad.

Está provisto de una pirámide escalonada de base cuadrada, y la estatua de Martí, a tamaño natural, descansaría en una figura femenina, con espada y escudo, símbolo de la libertad». El emplazamiento está de espaldas al norte. Las fotografías de Martínez Otero permiten reconstruir ese hecho.

El barco «Vulcano», en el cual viajaba Salvatore y las piezas del conjunto escultórico, «sufrió un desperfecto en el Atlántico, y llegó con retraso según los cálculos previstos por Francisco Bolaños, el Alcalde de la localidad, razón por la cual se inauguró en la mañana del domingo 7 de marzo de 1926», apuntó Sánchez Freire.

En Placetas, casi simultáneo al montaje del conjunto escultórico de Caibarién, se emplazó otro monumento a Martí. Fue esculpido por el italiano Ettore Salvatore. La ubicación de la pieza, también mira hacia el sur, como el abrazo inconfundible entre los  pueblos de Nuestra América, aquellos situados del Río Bravo a la Patagonia, y se inauguró el miércoles 4 de agosto de 1926. Todos, de un modo u otro, gozan de una belleza inigualable.

Santa Clara no quedó detrás de esa iniciativa. Un año antes, el 10 de febrero de 1925, el Palacio de Gobierno Provincial dedicó una parte del inmueble a biblioteca pública «Martí», al tiempo que colocó en su salón de celebraciones un busto de bronce del prócer cubano, y proyectó la realización de un Museo con su nombre.

 El jueves 23 de enero de 1941, reseñó en primera página el periódico La Publicidad,3 que en el Parque Vidal, se colocaría un Rincón Martiano, ubicado donde antes estuvo el monumento al Niño de la Bota, y de espaldas al teatro «La Caridad», como quien mira al sur.

La obra escultórica fue iniciativa del Centro de Veteranos, el Ateneo de Villaclara, el Club Rotario, la profesora Julia Elisa Consuegras de Montalvo  y del doctor Aurelio Hernández de la Barca. El busto, sobre un pedestal, lo hizo el artista cienfueguero Mateo Torriente Bécquer. El martes 28 de enero quedó develado. Era una obra de gratitud.

Aunque el pueblo de la ciudad asistió a la inauguración, no mostró total satisfacción por la factura artística del sencillo monumento. Durante un tiempo se aguantaron las críticas en la prensa de la localidad.  A partir de enero de 1944, con la oficialización del «Grupo de los Mil»,  intenta promover «el bienestar de la comunidad […] y alentar todo empeño de utilidad común…», según su manifiesto constitutivo, arrecian las refriegas y se proyecta la creación de otro espacio urbanístico dedicado a Martí, junto a los mártires o héroes villaclareños de las gestas independentistas.

En agosto de 1950 ya el busto del Rincón Martiano no estaba en su lugar de origen. El parque Vidal sufría otras transformaciones urbanísticas, incluidas las de siembra de árboles, sistemas de irrigación y de alumbrado público. La pieza de Mateo Torriente Bécquer fue conservada en el Club Rotario, y luego instalada en el parque Zoológico —un sitio adecuado para el esparcimiento infantil—,  en las cercanías del cementerio local.

El lunes 14 de mayo de 1953, La Publicidad anunció el Programa  de los Festejos Conmemorativos del Centenario de la Independencia de Cuba, que se celebrará en Santa Clara del 14 al 20 de mayo»,4  fecha última en la cual se hizo la primera peregrinación al Rincón Martiano, en el Parque de los Mártires o de la Independencia, como también denominaron a la espaciosa plaza frente a la terminal ferroviaria. Al acto acudió el ensayista Jorge Mañach Robato, quien habló sobre la trascendencia histórica de José Martí, así como el artista Alfredo Gómez Rodríguez, escultor del busto.

Antes de comenzar la década de los años 40, Sagua la Grande y Encrucijada también erigieron monumentos a Martí. Después vendrían los ubicados en Placetas.  En el Undoso, el sábado 28 de enero de 1939 construyen el Rincón Martiano, idea de Pepe Guardiola en el denominado Parque El Pelón —dedicado a perpetuar la memoria del coronel del Ejército Libertador José Sánchez Jorro—, a un lado del Puente El Triunfo. El amplio busto en bronce se hizo en la fundición de MacFarlane, de esa localidad. También mira el Apóstol hacia el suroeste. El Encrucijada solo queda emplazado uno de los sitios recordatorios al Apóstol, instalado por alumnas y profesoras del colegio Verbo Encarnado, en ese municipio.

En la denominada Villa de los Laureles, está la réplica, casi a tamaño natural, de la casa natal de Martí, aquella de la calle de Paula, en La Habana. Es la primera de su tipo que existió en la antigua provincia de Las Villas, inaugurada también en el año del Centenario del Apóstol. Está situada en el Paseo de Martí y Avenida Segunda del Sur.

De un lado a otro de Cuba está Martí, el Apóstol, el hombre que el pedagogo Salvador Salazar definió como la «aguja magnética que señala un polo: la redención de Cuba»,5 en la hora de las virtudes y los sacrificios humanos.

 

NOTAS

1- Federico Henríquez y Carvajal (2013):«Duelo de América», en Álbum de un Héroe (A la augusta memoria de José Martí), Archivo General de la Nación (Vol. CCII),  p. 57, República Dominicana.

2- «Flores frescas en la tumba de Martí», en revista Cuba Contemporánea,, Tomo viii, 3(3): 301-302, La Habana, julio de 1915. Las Notas Editoriales,  sin firma, en muchas ocasiones, son redactadas por el director de la publicación: en este caso Carlos de Velasco.

3- Sergio R. Álvarez (1941): «Villaclara y Martí», en La Publicidad, 38(12943):1, Santa Clara, jueves 23 de enero.

4- La Publicidad, Santa Clara, 40(19461):1-3, lunes 14 de mayo de 1953.

5- Salvador Salazar (1918): «Martí», en revista Cuba Contemporánea, Tomo 17, La Habana, 6(1):7, mayo-agosto.

 

 

 

 

Plomo, plomo y metralla en Santa Clara

Plomo, plomo y metralla en Santa Clara

 

6:50:48 a.m.


 

Por Luis Machado Ordetx y Horacio Pérez Noa

El Che fue fotografiado por una adolescente de las inmediaciones Santa Clara. La imagen es exclusiva. Ocurrió en la mañana del lunes 29 de diciembre de 1958, previo al asedio y ofensiva final contra las fuerzas batistianas acantonadas en la antigua capital de Las Villas.

El jefe de la columna No 8 Ciro Redondo aparece en el extremo derecho, con un puro humeante en la boca, vestido de verde olivo y una boina oscura que esconde su lacio y largo cabello. Tiene el brazo izquierdo enyesado, y llegó al lugar para ultimar detalles sobre la propaganda en tiempos de una guerra que consideró crucial en el plan «operativo» que elaboró a mediados de octubre, fecha en la cual arribó al Escambray con el propósito de tomar pueblos y ciudades, hasta aislar a Santa Clara del resto del país.

¿Quiénes son los acompañantes? ¿Qué lugar  dejó la huella? El domingo 28, el Che llegó a la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. En ese Día de los Santos Inocentes, estableció allí su Comandancia. Había recorrido ya el trayecto Placetas a Santa Clara, último en el camino de la victoria. En la estrategia, el Che definió el movimiento de las huestes  rebeldes. Tomarían los cuatro puntos cardinales que bordean la ciudad. Sitiaría y aislaría, desde la periferia, a todas las fortalezas militares existentes en la localidad. Ese constituyó su soberano propósito.

En el extremo derecho está el capitán Juan Abrantes Fernández, y al centro, el ingeniero eléctrico Ignacio Díaz Pérez. El Che aparece a la izquierda. El terreno exterior que captó la imagen corresponde al transmisor de la CMQ-Radio, en las inmediaciones del colegio saleciano «Rosa Pérez Velazco», de Santa Clara. La impresión quedó registrada por una cámara alemana Dacora Daci, de 1950, un equipo de cajón hecho de aluminio prensado. El accedió a fotografiarse, como quien asume una complacencia, y una muchacha, hija de Díaz Pérez, dejó grabado un instante para la historia cubana.

El jefe guerrillero visitó en su hogar-centro de trabajo al ingeniero eléctrico y le solicitó «echar a andar» con premura ese transmisor, vital en las comunicaciones radiales entre el centro-oeste, y la región oriental del país. — ¿Qué necesitan?, dijo el Che.

—   ¡Una planta eléctrica!, respondió el hombre de inmediato.

—   Entonces no tendrán problemas, precisó el Comandante.

«El Che dio instrucciones a sus ayudantes, y en pocas horas llegó una planta eléctrica. El transmisor se convirtió en estudio radial para difundir partes de guerra y alentar al pueblo cubano en la ofensiva rebelde contra la tiranía. Las voces que difundieron los mensajes fueron de Jesús (Chucho) Fernández García, joven rebelde, antes locutor de CMHW y miembro de la columna del Che, y de Aida Pérez Abradelo, integrante del departamento de Propaganda del Movimiento 26 de Julio en la ciudad», contó Enrique Romero de la Paz, un hombre imprescindible en la reconstrucción de la historia de la Radio en Santa Clara. 

Desde el domingo anterior, el 28, «los estudios de W, en Buen Viaje y Parque, se fueron del aire. Serían las 10: 00 am., hora en la cual se cortó la transmisión, primero de audio y después de electricidad. Oscar Ruiz, jefe del transmisor ubicado en la Carretera Central me comunicó que no llegaba ninguna señal», afirma Romero de la Paz.

Gracias al repetidor de la CMQ, ese lunes, antepenúltimo día de diciembre de 1958, las emisoras de los territorios liberados en Las Villas, excepto CMHW, quedaron encadenadas, y las arengas revolucionarias fueron  continuas, mientras tanto a los residentes en la localidad se les distribuía un Manifiesto al pueblo de Santa Clara concentrado en redimir un combate final.  

¿Y la W no funcionó durante la batalla?, inquiero a Romero de la Paz. «Mira, al mediodía del lunes 29 encuentro a Chucho Fernández en la calle Julio Jover esquina a Maceo. La gente del bario, al igual que en otros sitios de la ciudad, atravesaba vehículos, y cuanta cosa tenían disponible para obstruir el paso de efectivos militares del ejército batistiano. Ese locutor, vestido de verde olivo y grados de capitán, estaba con otro compañero, un  civil de apellido Toledo, y me comenta, “vamos que te voy a presentar al Che”.  El jefe guerrillero estaba sentado en uno de los carros. Chucho le dice, “Che, este es el hombre de la emisora CMHW del cual le hablé”. El Che me pregunta qué necesidades teníamos para las transmisiones desde los estudios», afirmó.

«¡Comandante!, falta corriente y líneas. Realmente no conocía con exactitud si los problemas eran de cables o de electricidad en el transmisor de la Carretera Central. El Che le ordena a Chucho que buscara a Bonifacio Hernández Cedrón (Demetrio en la clandestinidad), jefe de Propaganda del M-26-7 en Las Villas. Necesitaba formalizar nuestros suministros materiales. Chucho hace las presentaciones, y le expone a Demetrio que acabábamos de hablar con el Che, quien estaba interesado en lograr las trasmisiones en tiempo real desde Buen Viaje y Parque, comenta Romero de la Paz.    

«Localicé a un ingeniero eléctrico que vivía en la calle Conyedo entre Maceo y Unión. Le manifesté aspectos de la situación eléctrica que tenía la emisora, y del interés del Che de poner a funcionar la planta y el transmisor. También se habló con un liniero de la Compañía Telefónica, y ese hombre colocó una línea de cables desde e transmisor de CMQ, en la Carretera de Camajuaní, hasta la calle Independencia, y luego el tendido dobló por Luis Estévez, hasta los balcones de la emisora, en el Parque Vidal. El martes 30 en la noche  teníamos comunicación desde los estudios, y al amanecer del siguiente día, ya transmitíamos  desde W», acotó.

Desatan la guerra

En Santa Clara el Che puso en práctica su estrategia militar: «[…] la impresión de que un cerco completo rodea al adversario […] Para hacer todo esto, es necesaria la cooperación absoluta del pueblo y el conocimiento perfecto del terreno…»2 Las principales fuerzas enemigas estaban concentradas en el Regimiento No. 3 «Leoncio Vidal» de la Guardia Rural, con tanques y tanquetas, y unidades blindadas con más de mil 300 efectivos militares. También la Estación de la Policía, en las inmediaciones del centro urbano, y el Escuadrón No 31 «Miguel J. Gutiérrez» de la Guardia Rural, incluso el Gran Hotel —donde se apostan miembros del Servicio de Inteligencia Militar—, son puntos defensivos del régimen batistiano.

El Gobierno Provincial, próximo a la emisora CMHW, el aeropuerto, el cuartel de los Caballitos, la Audiencia, y la Cárcel, constituyen baluartes enemigos. Un convoy militar, blindado, con más de 300 soldados, permanece estacionado en la ciudad. El derribo del puente ferroviario de Falcón, el lunes 22 de diciembre, detuvo “su paso” al oriente cubano. Todo está calculado por el Che. Las columnas del M-26-7 y del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, las cuales dirige, tienen que cumplir sus respectivas misiones: liquidar a los adversarios en Santa Clara. 

Incluso, «[…] pensaba que sería necesario un mes de lucha […]; el enemigo contaba con alrededor de 3, 000 hombres […], perfectamente armados […], fuertemente atrincherados…»3 Los rebeldes solo tenían unos 300 hombres fogueados en la liberación de una decena de poblados villareños. Tomar Santa Clara era decisivo para fomentar la desorganización militar, o moral de la tiranía. También limitaría el movimiento terrestre de los enemigos hacia el oriente del país, territorio en el cual las columnas rebeldes apuntalaban un triunfo popular que imposibilitaría cualquier intervención de los Estados Unidos en los asuntos nacionales. 

El Che habla por la radio local: «Atención, Aquí la columna No 8 Ciro Redondo, del Ejército Rebelde del Movimiento 26 de Julio. No tardaremos en anunciar nuestro programa al pueblo de Cuba, y más especialmente al de Las Villas. El ataque a Santa Clara terminará con nuestra victoria».4 La ciudad es bombardeada. Descargas de todo tipo de armas se escuchan en diferentes puntos de su geografía central.

El martes 30 se rinden el cuartel de los Caballitos y el Gobierno Provincial. El Escuadrón No. 31, la Estación de Policía y el Regimiento están aislados, y los reductos batistianos se refugian hasta el siguiente día en la Audiencia y el Gran Hotel. Unas 94 horas llevan de combates frecuentes, cara a cara. En Santa Clara el Tren Blindado es tomado por asalto, y sus efectivos se rinden de inmediato. Al norte, en Yaguajay, Camilo Cienfuegos está a punto de vencer el cuartel, enclave principal del enemigo, y en Santiago de Cuba Fidel se apresta a hacer una entrada triunfal. El país entero está en rebelión.

Es jueves 1ro de Enero, Año Nuevo, y hay dolor por los hombres perdidos en las huestes del Che. En el intento de tomar la jefatura de la Policía muere Roberto Rodríguez Fernández, El Vaquerito, jefe del Pelotón Suicida, el capitán rebelde que ascendiera el Che tras la toma de Fomento. Viene desde la Sierra Maestra junto a su jefe guerrillero, quien lo observa desde abril de 1957 cuando se incorporó a la columna No. 1 de Fidel. Apenas tenía 23 años cuando El Vaquerito cae en desigual combate frente a los soldados que protegen la estación de Policía, distante a unos 800 metros del Regimiento “Leoncio Vidal”, la plaza más guarnecida.

Una bala enemiga le cercenó la cabeza a El Vaquerito. Es un hombre historia, por la simpatía y el arrojo que desplegó junto a sus compañeros en el combate. Imagino el dolor infinito del Che al enterarse de la infausta noticia de la muerte de un joven que en múltiples ocasiones le arrancó una sonrisa luego de escucharlo contar historias de su azarosa vida laboral o del deambular por pueblos y ciudades del país. Desde entonces ambos se conocían de los días iniciales de la Sierra Maestra.

El martes 30 de diciembre la muerte en combate de El Vaquerito representó una irreparable pérdida. El Che catalogó a su Pelotón, el Suicida, de ejemplo de la moral revolucionaria.5 Esa fuerza, pequeña y de energía singular, constituyó una tropa de élite, y aunque muchos desearon integrarla, fue el Comandante Guevara quien escogió de manera meticulosa a cada uno de sus componentes, y colocó a su frente a un combatiente que demostraba «realidad y fantasía» en su actuación diaria, comentaría el Che.

Hay una tregua. El Che da 15 minutos para que soldados y oficiales del Regimiento No. 3, depongan incondicionalmente las armas.

El país se tambalea. Batista y sus secuaces más cercanos huyen al amparo del silencio y sus “compinches” norteamericanos. El jefe de la columna No 2 conmina al enemigo a la rendición. En una guagua VW «de anunciantes del Gran Hotel, va hasta las inmediaciones del “Leoncio Vidal”, pero antes se produjo un diálogo de misiones pacificadoras, de una y otra parte, para negociar la rendición», dice Enrique Romero de la Paz, quien facilitó el empleo de ese carro alto parlante.

La misión dada por el Che al teniente Hugo del Río y a los doctores-capitanes Antonio Núñez Jiménez y Adolfo Rodríguez de la Vega, dio sus frutos. En el regimiento quedaron depuestas las armas.

Apenas, con el triunfo revolucionario, el Che estuvo unas horas en la ciudad. Fidel le ordenó, al igual que a Camilo, partir de inmediato hacia La Habana y tomar sus dos principales fortalezas militares: Columbia y San Carlos de la Cabaña. El camino quedó expedito para la Caravana de la Victoria, la luminosidad naciente del pueblo cubano. 

Notas:

1- Cfr. Ernesto Che Guevara (1972): «La Guerra de Guerrillas», en Escritos y discursos, tomo 1, 33-67, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.

2- Idem.

3- Cfr. Oscar Fernández Mell (1970): «La Batalla de Santa Clara», en Días de Combate, 361-380, Instituto del Libro, La Habana.

4- Reginaldo Uztariz Arce (2010): Che Guevara: Vida, muerte y resurrección de un Mito, p. 139, Ediciones Nawtilus S.L., Casa del libro, Madrid.

 5- Rogelio Acevedo (1996): «Suicide squad: Example Of Revolutionary Morale», en The Militant, Vol. 60/No. 11, marzo 18, en http// www.themilitan.com/1996/6011/6011 27.html.

Che Guevara: cifrados en Placetas

Che Guevara: cifrados en Placetas


7:48:57 a.m.


Por Luis Macado Ordetx y Horacio Pérez Noa

Foto: El Che Guevara en espera del enlace con Radio Rebelde. Antonio Depedro Fleites (señalado con la flecha)  le brinda una taza de café al guerrillero. La imagen fue captada por Santana el 27 de diciembre. (Foto: Cortesía del testimoniante). 

¡Números, números!, dicta el Che desde un micrófono de la CMHP Radio Nacional de Placetas. Fidel responde otros ¡números y más números! desde la Sierra Maestra. Todo en clave, comunicación oral-escrita muy cifrada, al estilo del plan de alzamiento que trazó Martí antes de febrero de 1895.

En la pequeña habitación de la emisora de la Villa de los Laureles hay pocos concurrentes en ese instante de la tarde del sábado 27 de diciembre de 1958. Una mujer, Aleida March, anota los códigos que escucha. La cuartilla tiene los trazos estrictos del lápiz y los numerales descritos.

El Che, con el brazo izquierdo enyesado y en cabestrillo, conoce que en la información tiene la orden del Comandante en Jefe: avanzar en su operación relámpago hacia la capital de Las Villas.  Ya, desde Sancti Spíritus hasta Placetas, sus combatientes dominaban más de 50 kilómetros sobre la Carretera Central. Santa Clara quedó a la vista luego de 10 días de combates y la toma de ocho pueblos y pequeñas ciudades.

Dos placeteños fueron partícipes directos de aquellas contingencias ocurridas en la única cabina existente en Radio Nacional de Placetas, y así lo intuyen  Antonio Depedro Fuentes, operador de audio, y Marino Fernández Pérez, económico, administrador y encargado de negocios de la emisora de onda larga que cubría en trasmisiones diarias un espectro de 30 kms de superficie terrestre o aérea.                                  

El Che en la emisora

La planta radial y su local eran chiquitos. Tenía unos 100 watts de potencia y transmisiones de mil 250 Kilociclos. Estaba ubicada en la Avenida General Gómez, número 305, entre 6ta y 7ta del Este. Desde 1954 la emisora arribó a Placetas. Antes radicó en Sancti Spíritus. La adquirieron Argelio García Rodríguez (Chaflán) y los hermanos Santana. De seis de la mañana a las diez de la noche salía al aire con una programación variada, de concursos, noticieros, audiciones de música campesina, mexicana, española y popular cubana. Esa «parrilla» estuvo vigente hasta 1967, momento en que salió del aire y se encadenó con CMHW, la emisora provincial.

En muchas ocasiones «aquí se burló en los noticieros la censura impuesta por el régimen batistiano. El locutor, y luego humorista Chaflán, era un mago; un hombre de la radio y la escena pública», apuntó Marino Fernández Pérez.

En horas de la madrugada del martes 23 de diciembre las fuerzas del Ejército Rebelde entraron a Placetas por la carretera que conduce a Fomento. Llegaron por la calle 7ma del Sur, y tomaron posiciones de combate. La batalla duró unas trece horas hasta doblegar y dominar todas las instalaciones enemigas, incluidas las atrincheradas en el cine «La Caridad», en ese poblado. A las nueve de la mañana el Che propuso, después de una tregua momentánea, la rendición incondicional de los soldados batistianos. El pueblo permanecía sin electricidad.

El Che se interesó por la emisora Radio Nacional de Placetas. Estaba cerrada; sin transmisiones y personal técnico. En la modesta vivienda, en 7ma del Este, entre 1ra y 2da del Sur, lugar en el cual residía Antonio Depedro Fuentes, llegó un jeep «lleno de barbudos. Eran tropas del Che Guevara.

Serían las dos o tres de la tarde, y venían a buscar la llave para abrir la puerta principal de la emisora, una casa de una sola planta, de techo de hormigón fundido, y construcción moderna. Yo la tenía. Figuraba como operador de audio, y con 13 años llegué allí de mozo de limpieza», afirma Antonio Depedro Fuentes, un hombre delgado que rebasa ahora las siete décadas de existencia y reside en la calle 4ta del Norte, número 174, entre 8va y 9na del Oeste, en Placetas. 

«¡No hay problemas!», dije, y monté en el jeep. Todavía sonaban algunos tiros en las cercanías del lugar, a una cuadra y media de distancia de la emisora. Indicaron que el Che quería echar a andar la planta. Ya Placetas estaba tomada por fuerzas rebeldes. Pero, ¿cómo?... No había electricidad desde hacía unos días. El personal técnico de la emisora estaba en el lugar cuando llegué allí. No recuerdo quién de la columna No 8 Ciro Redondo, alertó de inmediato que buscarían una planta eléctrica situada en El Pedrero», precisó Depedro Fleites. 

El Che apareció de pronto. Allí, en la emisora «estaban Irima de la Lastra, el capitán Calixto Morales Hernández, y otro capitán ingeniero de apellido Lastra. La planta eléctrica era de la mina de oro, de la Cia Aurífera Guaracabuya S.A., propiedad de un tal Mac Carrie. El equipo lo emplazaron  en un costado de la Villa Jabón Candado, casa donde residía Chaflán y su familia, aledaño a la emisora, en el entrecruce de la Carretera Central. A eso de las siete de la noche del martes 23 de diciembre ya Radio Nacional de Placetas hacía las primeras transmisiones.  La alocución inicial fue del Che. Habló de la entrada y ofensiva rebelde a la ciudad, y hubo comunicados de prensa, arengas y notas sueltas del Movimiento 26 de Julio y del Directorio Revolucionario 13 de Marzo. El único tema musical era la marcha del Himno Invasor. Nuestros equipos técnicos eran casi artesanales, y así se hicieron emisiones durante casi las 24 horas del día. Pensamos que aquello no resistiría mucho tiempo, pero los filtros y el amplificador electrónicos mantuvieron la frecuencia y la potencia radial deseadas», declaró Fernández Pérez.

A partir de aquel día estuvo en diferentes ocasiones en la emisora. Las temperaturas de los últimos días eran bastantes frías y el jefe guerrillero padecía de constantes ataques de asma. Aleida March le preparaba cocimientos en la vivienda de Chaflán. El sábado 27 de diciembre llegó a la planta. Era de mañana. Estaba aparentemente intranquilo, y de sopetón dijo que deseaba comunicarse con Fidel en la Sierra Maestra. Aquello «era un imposible por el alcance discreto de nuestras transmisiones. A veces captábamos Radio Rebelde, pero con muchas dificultades. La señal se perdía en el dial. Recuerdo que se hicieron reiterados intentos, pero carecíamos de respuestas», relata Fernández Pérez.

En «La Guerra de Guerrillas», el propio Guevara esclarece la misión de radio en instantes en que denomina la «fiebre bélica», y allí recalca su esencia: «Explica, enseña, enardece […], se deben dar, sobre todo, noticias vivas, de combates…»2

Fernández Pérez y Depedro Fleites lo corroboran:«No creas, apuntó el Che se molestó en algunas ocasiones con el colectivo de la emisora. Después del viernes 26 de diciembre, como a las once de la noche, venía de Caibarién, Remedios y Zulueta. Una muchacha vestida de verde olivo daba partes en la emisora, y una avioneta de la tiranía captó la señal con la cual se identificaba el jeep en que viajaba el Che. El aparato aéreo lo persiguió, y hasta tiró una bomba muy cerquita de donde estábamos en la emisora». Por fortuna no pasó nada, a pesar del vuelco del vehículo. Aquello fue una imprudencia».

Al mediodía «viene ¿Coralia? Redondo, una vecina. Trae café caliente y no se atreve a entregarle la taza con el humeante líquido al jefe guerrillero. Le digo, pues dámelo, se lo daré. El Che trata de tomar el recipiente, y yo a rotar el platillo para que lo suspendiera al agarrar el asa. Pero ¿qué va?... Aleida se ríe al contemplar mis peripecias de aparente gastronómico. Él soltó una sonrisa desde el butacón en el que estaba sentado en la pequeña sala de la emisora. Rápido, y con deleite, se tomó el café y dio las gracias. Esa constituye la histórica fotografía que tomó Santana, un artista del lente que tuvo su estudio en la calle 1ra del Norte, entre 2da y 3ra del Oeste, frente a la iglesia católica», comentó Depedro Fleites.                                     

Y, ¿la comunicación...?

Ese día 27 de diciembre de 1958 en Placetas había bajas temperaturas. Junto al «equipo de audio, yo temblaba de frío mientras tratábamos de hacer contacto con la Sierra Maestra. Estaba en mangas de camisa, y no tenía con qué protegerme. Él Che me preguntó, ¿tiene frío?... Sonrió con timidez, y ordenó a un ayudante para que fueran a la oficina de la emisora a buscar un abrigo. Era de vinil negro. Enseguida me lo puse y di las gracias. Con el tiempo y su uso se destruyó. Jamás pensé que aquel gesto marcara tanto mi vida y lo relacionara con los recuerdos de la toma de Placetas», sustentó Depedro Fleites. 

El comandante guerrillero caminaba por las habitaciones de la emisora. Conversaba; impartía órdenes, y estaba al tanto de todo. «Nos llamaba colegas, y a hasta regaló  a todos algunos brazaletes del M-26-7», comentó Fernández Pérez. A las cuatro de la tarde, de pronto, en la casa-emisora retumbó una voz femenina: «¡Aquí!, ¡Aquí, la Sierra Maestra! ¡Adelante, Adelante Che, te escuchamos!», rememoró Fernández Pérez, el antiguo administrador-contador de la planta de Placetas. Era Violeta Casals, la locutora de Radio Rebelde, en una señal limpia, clara, a pesar de las adversidades y de los ruidos ambientales.

Aquello «nos puso de punta todos los pelos del cuerpo. El Che dio un salto de alegría. ¡Era un imposible!, y lo logramos. No sé quién nos encadenó con Radio Rebelde. Seguro fue una emisora de onda corta. No podía ser de Camagüey, territorio todavía dominado por fuerzas de la tiranía. Enseguida comenzó su comunicación con Fidel. Duró unos minutos. Eran códigos, números, cifras…», precisó Fernández Pérez, un hombre de 83 años que marcó toda su vida profesional junto a la radio villareña.

En todo Oriente había combates. Ese día Fidel tenía sitiado a Palma Soriano. También Santiago de Cuba, Guantánamo, Bayamo, Holguín y Las Tunas tenían sus guarniciones cercadas por las fuerzas rebeldes. El Che después de concluir la comunicación partió de la emisora de Placetas. Antes precisó que «éramos civiles, y que nos cuidáramos porque la Revolución todavía no se había ganado. No «volvimos a verlo más hasta el jueves 8 de enero, cuando Chaflán y yo fuimos a La Cabaña con el propósito de que ordenara el reinicio de las transmisiones normales de la emisora. No quería que nos fuéramos de allí. Entonces envió un saludo a todo el colectivo», refirió.

Esa propia noche del 27, en la habitación 22 del hotel Las Tullerías, el comandante Ernesto Guevara se reunió con los principales oficiales del M-26 de Julio y del Directorio Revolucionario. Con Antonio Núñez Jiménez, el capitán geógrafo, trazó planes y estrategias de las rutas de acceso por los diferentes puntos cardinales que conducen a Santa Clara. Con el Che se fueron algunos de los trabajadores de la emisora, esa «fue una parte ínfima de nuestra contribución a la Revolución», declaró Fernández Pérez.

El sábado y domingo, 20 y 21 de diciembre, en General Carrillo, Camilo, junto a más de 800 obreros, interviene en la Plenaria Azucarera en Armas. Ese último día es liberado Zulueta. El  martes 23 fue  tomado Manicaragua, y al siguiente día las fuerzas rebeldes sitian a Remedios y Caibarién, poblados que, a partir del 26, forman parte de los territorios Libres de Cuba.

Desde la madrugada del domingo 28 de diciembre, los rebeldes llegaron a la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, y el Che estableció allí su comandancia. Las fuerzas de la tiranía tenían ya su jaque mate definitorio.       

 Notas

1. Cfr. Ernesto Che Guevara (1972): «La Guerra de Guerrillas», en Escritos y discursos, tomo 1, 33-67, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.

 2. Idem., pp. 117-162.