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Eusebio nos sigue acompañando

 

Las palabras de tributo estuvieron a cargo del presidente de la Casa de las Américas, Abel Prieto, quien aseguró que los cuatro meses transcurridos desde el fallecimiento de Leal no han disminuido el dolor de los cubanos por su pérdida física. 

De hombre único, imprescindible, de una honestidad ejemplar y una devoción apasionada por la patria, su historia, símbolos y próceres, calificó Abel Prieto al Historiador, además de afirmar que “la obra de Eusebio abarcó más, muchísimo más, que levantar y embellecer edificios ruinosos y convertirlos en palacios.

Se enfrentó con el mismo ímpetu a las ruinas y a la marginalidad, al empobrecimiento moral, y convirtió a las comunidades en protagonistas de esa transformación e hizo crecer a sus integrantes en ese proceso. Niños, adolescentes, jóvenes, ancianos, embarazadas, todos fueron beneficiados por una labor que los favorecía desde todos los puntos de vista, pero particularmente en términos éticos y culturales”. 

Abel Prieto aseveró que Leal recibió numerosas condecoraciones de gobiernos y organizaciones internacionales, pero la que más apreció fue el amor de su pueblo:
“Cuando Eusebio recorría La Habana Vieja, cuando guiaba a algún visitante extranjero para mostrarle las maravillas de su ciudad, la gente más humilde interrumpía su paso rápido, lo llamaba familiarmente por su nombre, le estrechaba la mano, le daba unas palmadas en la espalda, le entregaba un papel, le pedía una cita, una foto. Y es que esa gente sabía que Eusebio trabajaba obsesivamente, de manera incansable, y sabía también que en el centro de su labor estaban ellos”. 

Para Abel, la terrible enfermedad que afectó a Leal logró dañarlo físicamente, pero nunca quebró su voluntad y siguió haciendo planes hasta sus últimos días, aunque aseguró que nos preparó para su muerte cuando en ocasión de las festividades por el 500 aniversario de la ciudad se despidió con este testamento vivamente martiano: “No aspiro a nada, no aspiro a eso que llaman posteridad. Solo aspiro haber sido útil”. 

“Y fue efectivamente útil. Lo sigue y lo seguirá siendo. Los cubanos de hoy y del futuro tenemos en su obra, en su compromiso revolucionario, en sus valores éticos, un fecundo legado de ideas y principios. Eusebio, sin ninguna duda, nos sigue acompañando”, finalizó el Presidente de Casa de las Américas. 
Rosas depositadas ante su urna fueron símbolos de perenne recuerdo y agradecimiento por parte de los presentes en la ceremonia.

Desde la mañana de este propio viernes ya el eterno admirador y defensor de La Habana descansa en el Jardín Madre Teresa de Calcuta, del Convento de San Francisco de Asís.
Eusebio Leal ha desaparecido físicamente, pero en cada piedra, en cada obra restaurada, en cada ser humano de profundos valores morales, en cada rincón de su Cuba querida, siempre estará presente. Su legado perdurará eternamente. 

Homenaje de los cubanos a nuestro eterno Historiador

Para quien nos incitó a soñar y amar nuestra ciudad en cuerpo, y sobre todo, en alma, este homenaje de los cubanos en el Capitolio Nacional. Eusebio Leal Spengler, el eterno Historiador de La Habana, siempre estará presente entre nosotros, al igual que su legado y todo lo que nos brindó, los que nos enseñó. He aquí en imágenes el sentir de quienes agradecemos haber contado con un ser humano excepcional, un auténtico cubano.

 

 

Hijo no solo de La Habana, sino de toda Cuba

La inmensidad de la obra rehabilitadora y restauradora llevada a cabo por el Doctor Eusebio Leal Spengler en el Centro Histórico Habanero trasciende edades, credos, géneros y razas.

 

Cuando el pasado 31 de julio fallecía el eterno novio de La Habana miles de cubanos sintieron su pérdida, aunque no fue posible rendirle el merecido homenaje a causa de la situación epidemiológica. Por eso este 17 de diciembre el Capitolio Nacional acogió sus honras fúnebres y la oportunidad de despedirlo.

Cientos de personas arribaron al Salón de los Pasos Perdidos donde reposaron las cenizas de Historiador hasta las 4 de la tarde de este jueves; para luego ser colocadas en el Jardín Madre Teresa de Calcuta del Convento de San Francisco de Asís para su descanso eterno.

Para el homenaje llegaron los alumnos de la Escuela Primaria “Rafael María de Mendive”, antigua edificación identificada como Prado 89, lugar que el maestro de Martí arrendara para vivir con su familia y fundar el Colegio de San Pablo, en el cual se formó el Apóstol de Cuba.

La pionera de cuarto grado Victoria Kindelán, “muy triste porque el Doctor Eusebio Leal falleció”, dijo:

“He venido aquí, estoy aquí para decir a todos que lo voy a extrañar siempre. Lo veo en mi corazón, en toda Cuba”. Mientras que su compañero Greg Brayan Blanco Otero, de sexto grado, contó la importancia del colegio y la significación que tiene para él estudiar allí:

“Tengo una escuela muy bonita, además en una de las aulas de sexto grado están los muebles antiguos donde estudió nuestro Apóstol Nacional. Fue una restauración, uno de los mayores sueños de Eusebio Leal”.

Greg y Victoria saben que el espacio donde estudian tiene gran valor patrimonial y en el cual pueden desarrollar un pensamiento martiano en una escuela restaurada, tal como La Habana, por la mano creadora de Eusebio Leal.

A los niños los acompañó la maestra Loyda Vargas Portes, quien aseguró se trata de “una despedida breve al Doctor Leal porque él siempre estará en los corazones de todos los habaneros y cubanos”.

Loyda trabaja en La Habana Vieja desde 1972 y ha visto los cambios de la restauración y de los programas sociales enfocados en los distintos sectores poblacionales.

“He visto La Habana crecer, cambiar y es un sentimiento que uno lleva dentro al ver que ha desaparecido ese hombre que hizo tanto por La Habana Vieja, que tanto luchó, se entregó y desde aquí es una exhortación a todos los cubanos —porque La Habana Vieja no es solamente de los habaneros, sino de todas las personas que transitan por sus calles— cuidar y seguir su legado, el cuidado de su patrimonio que es todo lo que nos rodea y recordarlo siempre por sus calles, sus edificios, por la entrega que tuvo con toda la población”, expresó la educadora.

A escuelas como la “Mendive” se sumaron otras, también restauradas por el Director de la Oficina del Historiador de la Ciudad y sus colaboradores. Por ejemplo: la “Angela Landa”, la “Concepción Arenal” y la “Don Mariano Martí”.

Loyda Vargas, resaltó: “Eusebio estuvo a pie de obra junto con todos los inversionistas, constructores, arquitectos, pintores, inclusive con los maestros porque él iba cada día, cada vez que tenía un tiempecito, a ver cómo estaba la escuela. Porque él era así, incansable en su trabajo. Por eso, a este eterno enamorado de La Habana Vieja que fue, siempre lo vamos a tener presente, siempre, en cada obra que hacemos aquí”.

Cada habanero tiene un Eusebio personal, ese es el caso de la recién graduada periodista Laura Mercedes Giral para quien lo más importante de la figura de Leal fue su trabajo incansable por el rescate de los valores de la cubanía, las raíces y las tradiciones.

Su labor siempre incansable lo convirtió en hijo no solo de La Habana sino también de Cuba. Las nuevas generaciones nos formamos, gracias también a esos valores que él fundó en nuestra nación (…) Eusebio fue un gran orador y creo que rescatar esas conversaciones que tuvo con el pueblo, con nuestros dirigentes y llevarlos a nuestros trabajos, va a ser una buena forma de que no se olvide, aseguró Mercedes.

Por su parte, otra trabajadora de los medios de prensa, Liz Conde Sánchez, no olvidará su manera tenaz de preservar el patrimonio tangible e intangible de la ciudad. Para ella la mejor manera de rendirle homenaje a Eusebio Leal es recordando y manteniendo el legado de su obra.

Eusebio siempre estará en el alma de su gente

Hasta el Capitolio Nacional también llegó el cineasta Fernando Pérez para dar su adiós al eterno Historiador. A propósito, conversó con Habana Radio de sus impresiones sobre el Doctor Eusebio Leal Spengler.

—Cuál es la importancia que deja el Historiador en las nuevas generaciones?

—El legado de Eusebio Leal es muy grande y abarcador. Creo que una de las características más importantes de su legado es que Eusebio era autodidacta. Recuerdo cuando leí su biografía, quedé muy impactado porque fue realmente un camino de superación, pero siempre creciendo en el amor a Cuba en el interés por nuestra historia. Pero sobre todo mirando nuestra ciudad y nuestro país desde la diversidad, entendiendo la diferencia. Creo que esa Habana, abierta, efusiva, esa Cuba plural estaba en el espíritu de Eusebio y forma parte de todos nosotros.

"Decidí venir hoy porque es un momento muy importante, y porque este lugar, el Capitolio, está restaurado por su visión, por todo lo que él vio y otros no veían. Sentía que era un momento muy especial de comunicación espiritual, para comunicarme con él en silencio y decirle que sí, que La Habana sigue aquí y va a ser esa Habana que él soñó a lo largo de los años".

—¿Cuál es el legado, a nivel espiritual, que dejó Leal en usted?

—A nivel espiritual, Eusebio fue un sabio, fue todo espiritualidad, como Martí. Nunca puso por delante ninguna decisión que no estuviera basada o encauzada justamente en una visión poética de la vida. Esa visión poética la tenía también Martí, no solo porque escribiera versos, sino porque veía la vida a partir de la espiritualidad.

“Recuerdo que una vez iba caminando por La Habana Vieja y lo vi a él, no me le acerqué pero lo seguí. Era uno más, entraba en todos los lugares, se perdía y hablaba con cualquiera, el más común de todos los transeúntes y se detuvo frente a un museo que se había convertido en un aula de primaria y los niños estaban allí, respetando lo que era museable. Eso es espiritualidad, eso es ver lo que otros no veían. Ese es el Eusebio que está todavía en las calles de nuestra ciudad”.

—Desde el cine, ¿cuál es el mejor homenaje que se le puede rendir a Eusebio?

—No solo del cine, de todas las artes, el mejor homenaje que se le podría rendir es justamente hacer un arte comprometido, pero comprometido desde la diversidad, desde la complejidad de nuestra historia y de nuestro presente y de ese futuro que yo avizoro complejo, pero que muchos jóvenes están apoyando, pidiendo, sintiendo, modelando y prefigurando. Creo que entre esos jóvenes seguramente habrá un nuevo Eusebio que va a continuar su obra.

—¿Cómo recuerda a Eusebio en sus encuentros personales, entrevistas….?

—Recuerdo a Eusebio como un cubano de a pie. No tuve mucha entrevistas o participaciones en actos públicos, nunca los compartí junto a él. Los compartí, por ejemplo, cuando mi primera vez como asistente de dirección en Una pelea cubana contra los demonios, yo fui a verlo: era el Historiador de la Ciudad y de pronto me encontré a alguien que me hablaba de tú a tú. Y nos hablábamos desde el respeto. Inmediatamente había una comunicación.

“Si hay tanto pueblo allá afuera es porque Eusebio nunca dejó de ser uno más desde su sabiduría, no marcó una diferencia, nunca miró por arriba; siempre estuvo en el alma de su gente”.

Silvio Rodríguez: “Leal, el gigante escondido en la apariencia de un ser humano”

“Me resulta raro de pronto, hay como un reajuste constante de la percepción con las conclusiones. De pronto veo tantas fotos de Eusebio y me digo: ¿Por qué hay tantas fotos de Eusebio? Y de pronto me doy cuenta: bueno, por qué tú estás aquí. Realmente me cuesta mucho trabajo hablar de un Eusebio ausente. Me sucede con todos los amigos que pierdo, mucho más si son muy queridos como es el caso de Eusebio”, expresó el trovador cubano Silvio Rodríguez.


La cita en el Capitolio Nacional reunió a amigos, colaboradores y admiradores de la imperecedera obra del Director de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana por más de 50 años. Entre los presentes estuvo Silvio Rodríguez, quien recordó cuando conoció a Eusebio: “Lo conocí cuando recién comenzaba en su carrera de Historiador, hacía muy poco tiempo que lo habían nombrado. Había pasado ya por muchas vicisitudes y luego lo que empezó con todo ese proyecto.

“Lo vi levantarse de la oscuridad en que vivía e ir ganando cada vez más luz, dimensión, y lo que empezó siendo una sencilla amistad de dos personas contemporáneas se fue convirtiendo realmente en una gran admiración. Fue darme cuenta de que lo que uno tenía como un amigo común, normal, realmente no era tan común, ni tan normal, sino una especie de gigante escondido en la apariencia de un ser humano”, resaltó el autor de emblemáticas piezas de la trova cubana.

La relación de amistad entre Silvio y Eusebio transcendió por muchos años durante los cuales compartieron infinidad de situaciones. “Me acuerdo que cuando se puso en Camagüey, en la plaza donde velaron a Agramonte, San Juan de Dios, donde se puso la tarja (…) cuando la estaba develando le dije al oído: Tú vas para el bronce en un brinco. Y eso otras veces se lo repetí después porque Eusebio fue probablemente un prócer. El que no vea eso está ciego”.

Si hay algo que irradiaba Leal era inspiración, y la inspiración para un artista como Silvio es fundamental; por eso hay mucho de Leal en Silvio.

“Uno de los primeros conciertos lo hicimos en la plaza de la Catedral; por eso es una inspiración, un momento de inspiración. Hubo muchos otros, tuvimos muchos intercambios. Ya en los últimos años no nos veíamos quizás tanto como lo hubiéramos deseado; pero siempre hubo una afinidad, era de esas amistades que uno, cuando se reencuentra como que continúa la conversación donde la interrumpió. Era así. No había ningún preámbulo que hacer, no había nada que explicar, todo estaba perfectamente claro sobre nosotros”, confesó Silvio.

Artistas cubanos recuerdan a Eusebio Leal

“Eusebio era un amante de la belleza, era un luchador por la belleza como ideal. En ese andar también por la Habana y por la visualidad de su país, de su naturaleza, de su gente, de sus creadores, él fue un creador más”, expresó el artista de la plástica Roberto Fabelo en ocasión de las honras fúnebres del Doctor Eusebio Leal Spengler en el Capitolio Nacional.


En 2012, el pintor cubano obsequió un cuadro al Director de la Oficina del Historiador de la Ciudad después de recibir este último el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de las Artes (ISA), por su invaluable aporte a la cultura nacional, en particular a la restauración y conservación del Centro Histórico de la capital y la salvaguarda del patrimonio de la nación cubana. Este fue uno de los tantos momentos compartidos por ambos.

“A mí, personalmente, en numerosas ocasiones me estimuló y tuvimos conversaciones enriquecedoras, profundas, sobre un temario que tenía que ver con todo ese registro de la belleza, de la creatividad, de la espiritualidad. Su obra misma, nosotros lo vemos, nos damos cuenta que hubo una capacidad de ese hombre de recoger lo mejor del legado de los más grandes hombres, los más grandes creadores de la nación cubana. Él mismo se convirtió en uno de ellos ya para siempre”, expresó Fabelo.

El artista recordó que a Eusebio se debía escuchar siempre porque cada palabra suya tenía una enseñanza o una sugerencia enriquecedora. “El escribió sobre mi trabajo y me decía: soy un amante de la belleza, y el desafío relacionado con algunas propuestas que yo hice en algún momento a él le resultaron impactantes —continuó Fabelo— y yo se lo agradecí porque él llamaba a un equilibrio entre la belleza, la audacia, la búsqueda y eso, en numerosas ocasiones, lo tuvimos como centro de nuestras conversaciones”.

También se refirió a cómo quisiera recordar al Doctor Leal: “Vivo en la obra”, (…) no hay como pasar por la vida y dejar una obra hecha, porque ahí esta él. Siempre yo decía una frase muy sencilla: él va para el bronce, porque tanto bronce, tanta piedra, tanto muro que levantó y que restauró lo merecía. Así yo quiero verlo, sentir que anda por La Habana y sentir que anda siguiendo su ejemplo de hombre integral, de hombre humanista, de hombre de una suerte de nuevo renacentista. Así es como yo lo sigo percibiendo, con esa integralidad, ese es un modelo de ser humano”. 

Al último adiós del pueblo cubano al ilustre habanero llegó la bailarina y coreógrafa Isabel Bustos, Directora de Danza Teatro Retazos, quien tuvo con Eusebio una cercana relación de amistad y colaboración. “Gracias a él yo tengo una sede en La Habana Vieja; él apoyó todo lo que yo hacía artísticamente, tanto que me dio una sede al lado de su espacio, de su oficina. Siempre tuvimos muchos puntos de contacto, y es una suerte haberlo conocido, haber estado cerca de él y es una gran pérdida para mí su fallecimiento”.

La Premio Nacional de Danza 2012 resaltó cuando en la entrega de ese galardón Eusebio habló e hizo un reconocimiento hacia su trabajo. “Él era una persona muy especial, lo entendía todo, tenía una visión fantástica y grandiosa de lo que es el hombre en la humanidad, poseía un amor tremendo por Cuba y por La Habana Vieja. Él dio su vida por La Habana Vieja”, evocó Bustos.

Por su parte, Carlos Alberto (Tin) Cremata, director de la compañía de teatro infantil La Colmenita, celebró la relación del Director de la Oficina del Historiador de la Habana por más de 50 años con los niños, pues “Eusebio tenía a un niño en el corazón”. Tal afirmación la justificó con varias anécdotas vividas durante varios años de amistad.

“Un día del año 2003, cuando ya éramos prácticamente hermanos, la sede de la Colmenita se incendió, un incendio de grandes proporciones, y perdimos casi todo, y entre los primeritos que estuvo allí fue el hermano Leal, el papá y abuelos de los niños y jóvenes colmeneros, para tendernos la mano”, rememoró. 

 

Tin confesó su admiración por la obra y carácter del Historiador: “Leal nos es un ser querido de Cuba y el mundo, pero nosotros tuvimos el privilegio de tenerlo demasiado cerquita. Cuando me dan la misión hermosa de celebrar el 90 cumpleaños de Fidel, pensamos en quiénes podíamos tener como cantantes o artistas; pensamos en Omara, en Silvio y se nos ocurrió la idea de hacer actuar a Eusebio, representando el maestro, el papel de Varela, de José de la Luz, de Mendive, con los niños de hoy”.

“A mí en ese momento me saltó especialmente el corazón porque eso fue como resumir la propia esencia de Fidel —continuó; es decir, regalarle su propia esencia de educador, de maestro y en la figura de otro maestro por excelencia. Siempre fue muy afectuoso con los niños y cariñoso al extremo, sin dejar de ser el educador. O sea, el educador no es el que consciente todo, sino quien marca el camino, el que enseña la huella: él lo era con todo el pueblo, con los cubanos, era un discípulo de verdad de Martí y de Fidel y a nosotros nos lo demostró”.

En cuanto al legado del Doctor en Ciencias Históricas de la Universidad de La Habana se refirió a que demostró qué significa hacer el bien: “Leal vivió para hacer el bien a los seres humanos. Leal vistió de dignidad y de cultura a todo un pueblo. Es una suerte muy grande para una tierra haber tenido a un Martí, a un Fidel y te aseguro, a un Leal. Lo queremos tanto que es de esas personas que no mueren porque dan luz de aurora”

(Fuente: Habana Radio/ Elaine Caballero Sabugueiro/Fotos: Alexis Rodríguez/Estudios Revolución)

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