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LA TECLA CON CAFÉ

Cronicafeando

GANA ARGENTINA, BOSTEZOS PARA MARADONA

GANA ARGENTINA, BOSTEZOS PARA MARADONA

La selección de Argentina logró su primera victoria en el Mundial de Sudáfrica al derrotar (1-0) a Nigeria en el partido que cerró el Grupo B con Corea del Sur y la albiceleste con los primeros tres puntos, dejando a los africanos y a Grecia en tercer y cuarto puesto.

Se han escrito páginas y páginas, sobre todo en Argentina, sobre las diferencias entre el Messi que maravilla en el Barcelona y el que a duras penas puede ayudar a su equipo en su selección. El debut en el Mundial 2010 de la Albiceleste fue un nuevo ejemplo.

Messi fue el mejor, fue el que más peligro creó sobre la portería contraria, pero sigue sin mostrar el nivel que exhibe en el Barcelona. Posiblemente porque no está rodeado de Xavi, ni de Iniesta, ni de el resto de futbolistas que forman el mejor equipo del mundo.

En Argentina, Messi juega más retrasado, como enganche entre el centro del campo y los dos puntas, Higuaín y Tévez, y no le llegan los balones con los que sí cuenta en el Barça. Verón no aporta al equipo y con Mascherano no hay ’feeling’. El estilo de Maradona provoca bostezos. Domina más que su rival, pero no sirve más que para ver cómo sus jugadores se pasan el balón.

El futuro de Argentina es gris a tenor de lo visto en su debut mundialista. El problema se llama Maradona: fue el mejor en su momento sobre el terreno de juego, pero nunca lo será en el banquillo. O sus jugadores dan un golpe de estado y deciden hacer la guerra por su cuenta o no llegará muy lejos. A no ser que vaya cruzándose con equipos inocentes como Nigeria uno tras otro.

 

MI SEGUNDO VOTO POR BRASIL

MI SEGUNDO VOTO POR BRASIL

Por Mercedes Rodríguez García

A punto de comenzar el Mundial de Sudáfrica, apuesto todo por Brasil, que cerró este lunes su ciclo preparatorio con fácil goleada 5-1 en Dar Es Salaam, ante la enérgica Tanzania.

El encuentro mostró la evolución del astro Kaká, recuperado de una lesión muscular. Jugo sin problemas al frente de un grupo de jugadores, en quien cifro mis esperanzas para la Copa Mundial de la FIFA.

No tengo dudas que Brasil, seguirá ganando hasta la gran final contra España. Para ello, además de Kaká, cuenta con Ramires y Robinho, quien el primer chance recibió solo de Luis Fabiano en el área y sacó un remate rasante cruzado que venció al golero africano.

A pesar de que Tanzania demostraba garras de tigre africano, ya Brasil había dictado sentencia. A final Daniel Alves, Ramires y Kaká tomaron el control. Este fue mi segundo voto por los vediamarillos.
El primero fue hace ya rato, antes de viajar a Sudáfrica, pues se mantuvo practicando hasta última hora en su complejo deportivo perteneciente al club Atlético Paranaense, en la sureña ciudad de Curitiba, donde se fortificó durante cinco días.



Cuba, Marcelo, y sus lentes de aumento

Cuba, Marcelo, y sus lentes de aumento

Por Mercedes Rodríguez García

El pasado mes de mayo la Asociación de Padres de Becarios Ecuatorianos en Cuba (APAMBECU) demandó al gobierno de Estados Unidos el levantamiento inmediato del bloqueo a la Isla y la libertad de Gerardo, René, Antonio, Fernando y Ramón, y  expresó su desacuerdo con la campaña mediática contra de la Revolución. Entre esas casi cuatro mil firmas deben haber estado las de los padres de Marcelo López Falcón, joven psicólogo titulado en julio de 2009 por la Universidad Central de Las Villas.

Marcelo, con quien mi hijo estableció gran amistad, lleva casi un año en su país, sin trabajar aún y con unos tremendos deseos de regresar a la tierra donde plantó y llevó bandera, y a la cual quisiera regresar pronto. 

Recuerdo las porfías entre un grupo de estudiantes de Comunicación Social,  Psicología, Derecho y Periodismo, una mezcla altamente explosiva cuando el tema de los Cinco Héroes u otro cualquiera de contenido político-económico salía a la palestra, en los pasillos, durante los recesos entre uno y otro turno de clases; o cuando los más afines en cuestiones de gusto musical se reunían en alguna casa a escuchar las mejores bandas de rock, aunque siempre prefirieron las peñas nocturnas de los martes en el Mejunje.

En aquellos debates Marcelo se mostraba el más sosegado. Sobre los Cinco, pensaba que demostraban más paciencia que la de sus compatriotas y que habían convertido el encarcelamiento una profunda e invulnerable trinchera desde la que resistían.

Acerca del bloqueo, además de oprobioso, lo consideraba, como troglodita, Y no creía que ningún presidente de Estados Unidos echaría abajo esa estrategia, pues formaba parte de la esencia imperialista. Lo peor de todo, para él, radicaba, en la impunidad. «No tienen razón, pero tienen la fuerza. Y, la fuerza es de algún modo poder», deducía.

En su visita de mayo a Cuba, Galo Velepucha, el presidente de la APAMBECU, me recordó mucho a Marcelo. Galo también habló de impunidad. Pero de la impunidad con que se movilizan en Estados Unidos terroristas confesos como Luis Posada Carriles, Orlando Bosch y otros, que son entrevistados y asisten a actos, sin pruritos ni recatos.

«La Cuba de José Martí y Fidel Castro, de Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, el Che Guevara, Celia Sánchez y tantos héroes será siempre el referente para la segunda y definitiva independencia de todos los pueblos y éste es el momento de apoyarla», expresó entonces Galo en sus declaraciones a la prensa cubana.

Como Galo Valepucha, Marcelo apoyará siempre a Cuba, lo sé.

Antes de marcharse a Ecuador mi hijo le regaló una vieja pero conservada  y enorme bandera cubana que siempre ondeó en las escuelas rurales donde mi tía dio clases, antes y después de la Revolución. La compró de su bolsillo y la conservó hasta su muerte, en noviembre de 2009.

Fue lo único que Marcelo aceptó.

«Me llevo en esta bandera un trofeo, el corazón de todos los cubanos, el alma de vuestro Héroe Nacional y la vergüenza de Fidel, a quien considero irrepetible. (...) Ustedes no saben apreciar lo que tienen, tal vez porque se acostumbraron a no vivir las grandezas de lo cotidiano.»

Fueron sus palabras de despedidas, las que muchas veces repitió de diversas maneras en las informales tertulias universitarias en Santa Clara.

No era el más apasionado, cierto, pero sí el único que miraba nuestra Isla con lentes de aumento.




 





 

EL HOMBRE SENCILLO Y SINCERO

La popular «Guantamera» inmortalizada por Joseíto Fernández hoy recorre el mundo en las voces de cantantes de las más diversas nacionalidades. En su música,  los versos sencillos de José Martí, constituyen esta oportunidad mi pequeño homenaje a quien tan grande fue en vida, y aún lo es en la muerte. La cantante se llama Nana Mouskouri y es de nacionalidad griega.


EL DÚO VARGAS-ALMODÓVAR EN CONVITE MADRILEÑO

EL DÚO VARGAS-ALMODÓVAR EN CONVITE MADRILEÑO

Por Mercedes Rodríguez García

En un convite madrileño Mario Vargas Llosa y Pedro Almodóvar han clamado «democracia para Cuba». O mejor, la han condenado por ser un país libre.

Del escritor peruano Mario, no me extraña, ya estoy acostumbrada: su odio contra la Isla y todo lo que huela Fidel Castro, raya lo visceral. Ahora, que al carrito de «apretarle el cuello a Cuba» se sume el cineasta español, me hace dudar de sus buenas películas, «lo mejor que hace en este mundo», al decir del bayamés David Rodríguez en su artículo publicado en Kaos en la Red.

Pero, suerte. Cuba está de moda gracias a los acólitos de los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea, pues soy quienes piensan que es mejor que hablen mal a que la omitan. De todas maneras ambos «genios» no viven sus mejores momentos y de algo tienen que valerse para que sus nombres no desaparezcan de los titulares.

Las celebridades pueden darse el lujo de caer en estos chismorreos de carroza. No son los primeros ni serán los últimos. Detrás de la pasarela y el look, están los políticos y toda una cohorte de cubanos nostálgicos y reprimidos en tierras bien lejanas a la que los vio nacer.

Arman su alharaca, y la prensa, que ahora más que nunca tiene que vender y hacer más con menos redactores y reporteros, acoge más allá de banalidades, insensateces tan repetidas que pasan al «Larousse» de frases hechas contra Cuba. Una especie de «periodismo de croqueta», como sueñen llamarle los propios españoles.

Como a David, a mí también me resulta difícil a veces «entender a algunos intelectuales, entre ellos a muy buenos intelectuales, capaces de escribir y legar obras maravillosas a la humanidad y al mismo tiempo gozar de una ceguera en el corazón que los coloca en la frontera del ridículo.»

A uno y a otro, es decir, al gran Mario y al pequeño Pedro, los insto a que miren a sus respectivos países. No vaya a ser que la paja en el ojo ajeno «encachorre» más al primero, y le haga decir más cosas sobre su madre, a Almodóvar.

Y aunque no me gusta el tono doctrinal ni asumo lo reiterativo del discurso del articulista (cada cual con su estilo), acierta en lo que escribe para la publicación digital antes citada.


 

 

 

 

 

 

DESDE CUBA A HAITÍ: CARTAS CRUZADAS

DESDE CUBA A HAITÍ: CARTAS CRUZADAS

Por Mercedes Rodríguez García

El 3 de abril de 1984, día de su cumpleaños, ya el vientre de María del Carmen Hernández Carus, profesora de Control Automático en la Facultad de Automática de la Universidad Central de Las Villas, estaba a punto de eclosionar. Quince días después, el 18, no aguantó más y dio a luz a la segunda de sus tres hijos: Leticia, a la que siempre llamó «Ele», por la letra inicial del nombre.

«Ella es la persona que más extraño aquí», me escribe Leticia, desde Haití, a donde marchó casi recién egresada de la primera promoción de la carrera de Periodismo en Villa Clara, y la cual, estoy segura, pensó en viajar nunca e intempestivamente al «Infierno de este mundo», como ella misma tituló las primeras, sentidas y bien logradas crónicas, sobre la inimaginable catástrofe que sufrió, y sobrelleva aún, la nación más empobrecida del planeta.

«La realidad supera con creces las lecciones aprendidas en clases, profe.» Bien lo sé. Ningún libro explica cómo atemperar el dolor ni sobrellevar la rabia; tampoco muestran recetas para salvar las nostalgias que impone el alejamiento de los seres queridos y la tierra que nos vio nacer.

¿Recuerdas, Leticia, la noche cuando te avisaron que en la madrugada partirías para Puerto Príncipe?  Nada más que una llamada a mamá para decirle, «me voy». Y del otro lado del teléfono su voz siempre cálida: «Cuídate mucho, Ele.» Y luego, cuando te informaron que se alargaría tu estancia en Haití y de nuevo la imposibilidad de verla antes de salir ella a cumplir misión en una universidad de Mozambique. Mira como te reconforta:

 «Ele, hay otras gentes peor que tú. (...) Yo estoy contenta porque tú estás en un momento importante de tu carrera, aprendiendo del periodismo en campaña y de las miserias y bondades humanas. Un año lo pasa un sapo debajo de una piedra, cuando abras los ojos estoy de vuelta. Además lo más importante es que yo te llevo en mi corazón donde quiera que vaya.»

Fíjate, Leticia, qué atinadas sus reflexiones: « ¿Tú sabes cuánta gente se ha separado de su familia por tiempo indefinido para ser útil a otros? Piensa en los hijos de Che que no pudieron estar con él ni un poquito porque su papá estaba pensando en los hijos de otras gentes que lo necesitaba. Piensa en el presidio de Martí siendo un jovencito. Piensa en la vida que tuvieron nuestros mártires en las montañas para que tú pudieras ser lo que hoy eres. Piensa sobretodo en Jesucristo, que siendo Rey de Reyes y Señor de Señores, se humilló al extremo por todos nosotros. Esa es tu trinchera. Nosotros estamos orgullosos de ti. Estamos contigo y tú estás con nosotros, no estas sola en esto.»

Mamá es extraordinaria. Por eso te pide «no desmayes nunca. Solo los valientes alcanzan la corona. Si no nos ves pronto, nos veras más tarde, de todas formas nos verás. Escribe mucho y bien, lee, comparte con los demás que están allí, como tú. Lo mejor está por venir. Un abrazo muy fuerte mi hija querida. Ele, tu mamá, que es quien más te quiere y te añora, sabrá esperar. Hazlo tú también.»

Leticia, Me resulta gracioso como mamá te evalúa y sugiere nuevos temas. «Ele, leí el trabajo de hoy sobre la pelota, ¡verdad que hasta pelotera te has vuelto en Haití!  Te quedó bien. Estaba pensando que ya no te queda ni de que hablar. Ayer vi en la televisión que Mentepollo dice que iba para allá, ahí tienes otro tema (...) Sale a caminar por los lugares que estén menos maltrechos, visita a la gente de la Brigada de Kcho.» La recomendación viene de cerca, mas, tiene razón.

¿Y qué decirte cuando le comentaste que estuviste en el lugar más pobre que habías visto en tu vida, de lo afortunado que éramos los cubanos y que la juventud nuestra debería saber de miserias como las que viste entonces? «Hola, Ele. Me imagino lo desagradable del día de ayer, los jóvenes de este país no saben ni medianamente la miseria de este mundo, si así fuera algunos no serían tan simplones. Me alegró mucho ver algunas intervenciones en el congreso de la UJC, hay que tener esperanzas. Tú amigo, el poeta, leyó la declaración de la juventud contra el oprobio, y yo hasta lo aplaudí. Otro dijo que hay que trabajar para que a los jóvenes les importe más un libro que un jeans. Y así varios, pero es muy fuerte lo que vende el otro bando. Yo sigo haciendo lo que me toca por trasmitir lo verdaderamente importante a quienes me rodean.»

Mamá está muy orgullosa de ti. Quienes te dimos clases en Periodismo, también. Ahora más que nunca tus reportajes se pueden evaluar de cinco. Aunque María del Carmen los califica de manera muy especial, por eso no puede ocultar la satisfacción que siente cuando le dicen: «Vi a tu niña el domingo, se ve bien, pero no se paró ni habló de frente a las cámaras.»

Y ella, tan campechana como siempre, les responde: «Esa fue la misión más difícil que le dieron en Haití. Bastante hizo que habló». Supongo que ya habrás dejado atrás esa «callada manera» de comportarte que te caracteriza.

Nunca le reproches a una madre que se preocupe por un hijo. Tampoco le ocultes nada. Sigue al pie de la letra sus consejos, los primeros y últimos. Aunque sabes que detesto los lugares comunes, las madres vemos con el corazón, por eso ya se imagina « (...) los problemas que se van a formar cuando empiece a llover fuerte», y te advierte: «Cuídate mucho de que no se te mojen los pies con aguas que corran por las calles (...) Con la situación epidemiológica que hay allí no solo se coge catarro si te mojas.»

Hasta pronto, ya falta menos para que regreses a Cuba, aunque más para que lo haga María del Carmen. Cuestión de cubanos, nada más. Mis felicidades a las madres haitianas. Nadie como tú conoce de sus tristezas, agonías y dolores pero también de sus alegrías cuando alguno de nuestros médicos salvó a sus hijos.

Y para terminar le pido prestado el final a tu mamá. No encuentro otro mejor. «Esta experiencia es muy importante para ti, como periodista y como persona. Aprovéchala al máximo. Esfuérzate y sé valiente.» Tu profe.


 


 

ESKRIVO KOMO YIO KIERA, ¡TOTAAL ES INTERNEET!

ESKRIVO KOMO YIO KIERA, ¡TOTAAL ES INTERNEET!

(Enviado por email, anónimo)

Aunque usted no lo crea, esa fue la respuesta a una discusión que tuve con un esperpento perteneciente a alguna subtribu urbana cuando le pedí que por favor escribiera de manera decente. ¿Cuál es la manía de escribir como tarado?

Recuerdo un artículo que leí hace varios años en una revista sobre alguien que se quejaba del «lenguaje xat» utilizado por la juventud y cómo era lo más malo que le había ocurrido a la humanidad. A modo de respuesta un psicólogo explicaba que el lenguaje «xat» simplemente obedecía a la necesidad que tiene la juventud de separarse de los «viejos» y establecer una identidad propia. La pregunta: ¿Hasta qué punto es necesario?

A modo de opinión personal entiendo totalmente el uso de modismos y demás es para separarse de las generaciones actuales y sentirse parte de lo nuevo. Mi molestia sin embargo va apuntada al abuso de este lenguaje que tal como otros excesos propios de la juventud pueden producir secuelas mentales. Tampoco busco que la gente escriba como Cervantes, ya que sería un pensamiento retrógrada, pero sí me conformo con un lenguaje neutro en contextos donde no sabes qué modismos utiliza la otra persona.

Más de alguna vez nos ha llegado correspondencia de gente que busca auspicio para un proyecto y no son las comas faltantes, cambios de V por B erróneos o uno que otro error gramatical, es la forma radical en la que escriben como un simio con síndrome de down la que me sube la presión y me empeora la úlcera. Por otro lado tampoco los puedo culpar, ya que si no escribes igual o peor que la persona a tu lado te catalogan de fome, avejentado o quizás quien sabe quien por decir que una foto está bonita y no que «lha kodak eztha del co0rte ASJKASJKASJKASJKASKJ LOLOLOLOL XDXDXDDDDD :Ñ! 1313 88 77 :B puros perkines en esta wa». Se imaginan si tuviéramos que colocar manualmente la virgulilla (~) en la ñ? Los catastróficos resultados serían peor que un mundo sin Facebook.

Obviamente si te encuentras leyendo esta página es poco probable que escribas como un tarado, después de todo estás optando por educarte e informarte sobre temas de actualidad leyendo nuestro portal noticioso sin que nadie te ponga una pistola en el pecho. A diferencia de ellos, eliges seguir aprendiendo sobre lo que te interesa y tener un tema de conversación que no sea el «blackout» del sistema interconectado central.

Si estás leyendo esto y te identificas con la moda de escribir de la peor forma posible, recuerda que esto no es más que una moda. Aunque sea vía Internet, el «internet» será prácticamente la veintiúnica forma de comunicarnos que tendremos y si no tienes habilidad mental para distinguir entre escribir como todo un poeta español, usar un lenguaje relativamente neutro o todos los modismos que tú y tu círculo de amigos usan no causarás una mejor impresión que el tipo que toma hasta entrar en coma cada carrete o quien abandonó sus estudios no por motivos económicos, sino porque ir a clases no es bacán.

Y por sobre todo, recuerda que en diez años más estarás riéndote como colegiala con tus amigos porque no podrás creer la forma en la que escribías.

 

PALABRAS CÉLEBRES PARA JUAN SIN FIESTA

PALABRAS CÉLEBRES PARA JUAN SIN FIESTA

 

 

Por Mercedes Rodríguez García.   

(Crónica con carácter retroactivo)    

La familia de Juan Pérez -de esos muchos que pueblan nuestra geografía- no es muy numerosa que digamos: él, la esposa, un hijo y dos nietos. Todos viven en la Isla más hermosa que ojos humanos vieran. Sí, la de acá, la de palmas, mariposas y tocororos, pero donde muchos, miles de miles, viven sin doblar el lomo.

¡Caray!, pero ¿cuándo fue que vi por última vez a este Juan Pérez? ¿Ayer, antier, hace una semana, un mes, un año, una década...? Y no me achaquen amnesia porque a fuerza de encontrármelo todos los días, a cualquier hora y en cualquier lugar, suelo embrollarme la memoria en cuestión de tiempo y espacio.

Bueno, lo que sí recuerdo muy bien fueron las preguntas que me hizo:

-Oye, ¿sabes dónde venden tempera, cartulina y sombreros de yarey? Necesito, además, que me resuelvas unos palitos... y si sabes me das la seña para conseguir acetato y unas banderitas cubana de papel.

- ¿Ya para qué quieres todo eso, Juan Pérez?

- ¿Para que va a ser mi amiga?, ¡para el desfile! ¿O es que tú no vas al acto del 1º de Mayo?

-No, no puedo, tengo problemas en los huesos y el médico me prohibió las caminatas.

- ¿Por qué no haces el esfuerzo? Oye, los revolucionarios tenemos que dar el paso al frente. Mira yo voy con toda mi gente, el ejemplo vale mucho. Si quieres te llevo con nosotros en el carro y te dejo lo más cercano posible a la tribuna.

-De verdad, quisiera, nunca he faltado...

-Vamos, embúllate, llevamos unas laticas de bucanero para refrescar si hace mucho calor...Bueno, si te decides me avisas. Mira aquí tienes el número de mi celular y este otro es el de Juanito. No te digo que llames a mi mujer porque está para Varadero con Juancitico...

Pues aquel día de desmemoria, y sin pruritos de ninguna índole porque me salió del corazón o de los intestinos, solté dos de esas palabrotas que utilizamos cuando no aparece alguna decente para pedirle que no nos moleste y se vayan para otra casa, la cual no sabemos muy bien donde queda, pero que debe encontrarse muy próxima al infierno.

Y hablando de infierno. Lean esta frase que me ha caído del cielo. Claro, no literalmente. Porque nada cae de allá arriba, aunque existen quienes se caen en contra de la gravedad y tienen hasta la oportunidad de conocer a cierto«Señor», todopoderoso que está sentado a la derecha de «Dios» padre.

«Trabaja en algo, para que el diablo te encuentre siempre ocupado.» La escribió San Jerónimo allá por los años 350 d.n.e.  El personaje se había convertido al cristianismo y traducía sin descanso la Biblia al latín.

Pero de frases, consignas y palabras pueden empedrarse algunos caminos, bastante retorcidos por cierto. Sobre todo el de los Juanes oportunistas a quienes las palabras del referido santo deben caerle como meteoritos en los oídos. A ellos les vendría mejor una de Ronald  Reagan:  «Algunos dicen que el trabajo duro no ha matado a nadie, pero yo me digo ¿Por qué arriesgarse?» Sobran los comentarios.

Y miren esta otra: «Cuando el trabajo no constituye una diversión, hay que trabajar lo indecible para divertirse.» Creo que pertenece a Enrique Jardiel Poncela, dramaturgo y novelista español que renovó el humor de su país y en el que fue maestro indiscutible.

Dice un refrán que para gusto se han hecho colores y para escoger, las flores. Pero ahora la cuestión no es de gusto, sino de necesidad. Lo lamento por tantos Juanes y familia, incluyendo a Juancitico porque «el que desde niño no empieza a trabajar, muy pronto empezará a pedir», según un autor anónimo de mi listado de frases célebres.

Sí, ya lo sé: «El trabajo endulza siempre la vida, pero los dulces no le gustan a todo el mundo», según Víctor Hugo, autor de Los Miserables, su más extensa y famosa obra.

Me pregunto, ¿sabrán estos y otros y otros Juanes y familia porqué van al desfile? ¿Conocerán que el 1º de Mayo fue instituido Día del Trabajo en honor de los Mártires de Chicago, obreros de una empresa estadounidense asesinados hace 124 años en esa ciudad, por llevar a cabo una huelga en demanda de una jornada laboral de ocho horas, cuando lo «natural»  era trabajar entre 12 y 16 horas diarias?

No Juan Pérez y familia. No te voy a decir dónde venden tempera, ni cartulina ni sombreros de yarey, porque tú bien lo sabes? Tampoco te voy a resolver acetato, ni palitos y mucho menos unas banderitas cubanas de papel... Rechazo tu «palique ambulatorio», como decía nuestro Raúl Roa.

Para mí, todos los días, el trabajo constituye motivo de celebración.

Y lo ha sido siempre, aun en las tareas y lugares más arduos.

Vete ¡allí mismo!, Juan Pérez. Esta no es tu fiesta.