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LA TECLA CON CAFÉ

Cronicafeando

Cuando un colega se va en enero

Cuando un colega se va en enero


6:42:12 p.m.

Por Mercedes Rodríguez García

Comenzando 2016, una tras otra, las noticias me sacudieron. Primero Aldo, el día 2ocho días después, Vera. No. No era solo la pérdida física de dos coterráneos queridos y admirados a lo largo de mis años de ejercicio en la prensa escrita. No. Con ellos también se me iba un tiempo de insustituible aprendizaje reporteril, cuando allá por los años 70 del pasado siglo, los conocí a ambos. Y por si fuera poco, enero 11 me llegaba triste con el recuerdo del «profe» Julito—sagüero, como Vera— noqueado cuatro años antes, en plena calle, por un desalmado y desatinado infarto.

Y es que esta inevitable cuestión de morirse, por ser la única certeza en la vida —apena salidos por el hueco más femenino y maternal que existe—, no deja de sorprendernos. De modo, que a los tres: Aldo Isidrón del Valle, Ernesto Vera Méndez y Julio García Luis, por haber sido gente extremadamente seria y formal, no podré perdonarles la chacota de abandonarnos en este primer mes del calendario, cuando los revolucionarios cabales solemos celebrar la gran fiesta del Triunfo.

Pero me han pedido hablar de Vera, un hombre que, pese a las más de dos décadas de diferencia de edad, supo guiarme en la conducción de la delegación provincial de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), que él presidía a nivel nacional.

Entonces no existía eso de «jóvenes» y «viejos». La diferencia entre unos y otros, solo la marcaba el estilo. Pero no el del vestir, ni el de los gustos, sino el de escribir, y sobre el cual siempre me aconsejaron responsabilidad, autenticidad, claridad y elegancia, cualidades que se enseñan pero no se aprenden en la universidad.

El estilo viene con el hombre o el estilo es el hombre, se dice. Y el de Vera se traslucía de los pies a la cabeza, de la cabeza al corazón, del corazón a la mano. Pero más que todo en el azul antiestresante de sus ojos, que un día me atreví a lisonjear en plena tertulia porque «tenían el poder de paralizarme» si me miraba «en el mismo momento en que iba decir un disparate».

Vera era él mismo en todas partes: en las reuniones, en las tribunas, en el aula, en la oficina, en la casa. Sé que tenía su genio, pero lo mordía o se lo tragaba junto al café, o con el humo de los inveterados cigarrillos que en sus años de fumador sentaron cátedra pulmonar y amarillo indeleble en aquellos dos dedos humeantes con los que rebelaba, demostraba, denunciaba, descubría, incitaba, diciendo con ellos  en alto lo que su boca callaba por prudencia, o exclamaba sin miedos y sin manchas.

Con Vera compartí muchos momentos, hasta que tras el V Congreso de la Upec (1986), y luego de encabezar durante 20 años a la organización, pasó a dirigir en México el Centro Regional de la Organización Internacional de Periodistas de la cual fue vicepresidente.

Mas, antes de marcharse, el 8 de julio de 1985, Vera me puso a Fidel en el camino. O mejor, me invitó a una recepción que organizó el Comandante en Jefe para los delegados e invitados del IV Congreso de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap), que acaba de concluir en La Habana. Nunca me reprochó lo que algunos tildaron de locura al pedirle yo a Fidel «dos minutos para hablar de Medicina». Al contrario. «Aprovechaste bien la oportunidad», como dijo poco después durante una reunión de presidentes de las delegaciones provinciales de la Upec, mientras me entregaba el cuadro con la foto de aquel momento inolvidable.

Con Vera viajé a la URSS en febrero de 1982, vi Espartaco en el Bolshoi, caminé por Volokolansk, degusté el vodka y el caviar, la piba, la smetana y el borsch, y trabajé y trabajé organizándole y mecanografiándole documentos traducidos del ruso al español, cumpliendo otras encomiendas en la agencia Novosti o en la embajada de Cuba, o en las tiendas, porque a él tiempo nunca le alcanzaba para establecer contactos y afianzar relaciones. Siempre cumplí al pie de la letra sus instrucciones, sin más advertencias que «no me hagas quedar mal».  A veces sentía miedo. Yo solo tenía 31 años. A mi regreso, con algo de ironía y más de suspicacia, un colega a quien le conté me dijo: «te estaba probando». No lo creo.

Y juntos Vera, Irma Armas y yo, bautizamos la editorial de la organización.  «No se rompan más la cabeza, vamos a hacer una encuesta», les dije. Y sin esperar autorización salí con un papelito por toda la Upec para que la gente marcara el de su preferencia: Pablo de la Torriente Brau, Julio Antonio Mella y Rubén Martínez Villena. El primero acaparó la mayoría. No recuerdo cuántas, pero sí lo que Vera, con apropiado tacto, me dijo al otro día, cuando sin permiso irrumpí en su oficina para informarle. «Cualquiera de los nombres sería el mejor, pero ya veo que la mayoría coincide con Irma y conmigo… Y tú, ¿también? ¿Por qué?». Ese era su magisterio. El magisterio de los pedagogos sabios.

Ya entrado el nuevo siglo Vera me ayudó en la adecuación de asignaturas y preparación del personal docente para la apertura de la carrera de Periodismo en la UCLV. Jamás rechazó a ninguno de los alumnos que mandé a consultarle. Dos de sus textos, «Mentira organizada y verdad dispersa»,  y «Periodismo, lucha ideológica» —en coautoría con Elio Constantin Alfonsoresultan indispensables en la especialidad. Pero además, su memoria privilegiada, su protagonismo y capacidad para integrar y valorar sucesos, lo convertían en el experto perfecto para cualquier tesis de grado. Siempre lo llamaba antes por teléfono «Que venga, que me localicen, que ya buscaremos el tiempo y el lugar», me respondía invariablemente.

Me apeno de que Ernesto ya no viva, y del dolor de su último dolor físico incalmable. «Ya no habrá nueva oportunidad de recibir su mirada dulce; o escuchar sus ideas en palabras directas, precisas, pausadas, de impecable dicción; ni hojear más el libro de su vida, abierto siempre a todos; y no disfrutar más la maravilla de medir la altura de su modestia. Y de su dignidad», dijo en la despedida de duelo Túbal Páez, vicepresidente primero de la Felap y Presidente de Honor de la UPEC. Y aunque es la muerte es única certeza de la vida, la de Ernesto Vera Méndez continuará sorprendiéndome. Siempre lo recordaré. Cuando repase uno sus textos, cuando lea cualquiera de sus artículos, cada vez que asome Enero y los revolucionarios continuemos aportando por el Triunfo.

 

 

 

 

The New Yorker fue tentado por El Chapo a escribir sus memorias

The New Yorker fue tentado por El Chapo a escribir sus memorias


6:54:10 a.m.

El periodista de la prestigiosa revista The New Yorker Patrick Radden Keefe recibió una oferta del jefe máximo del narcotráfico en México, Joaquín Guzmán Loera, alias "El Chapo", para escribir sus memorias, reveló en el semanario el propio autor e investigador de la Century Foundation.

El galardonado escritor recibió en mayo de 2014 una oferta inusual: "Yo acababa de publicar un largo artículo, La caza del 'El Chapo', acerca de la carrera criminal, y la eventual captura, del narcotraficante prófugo Joaquín Guzmán Loera (recién consumada en febrero de ese año)", que llamó la atención de la prensa en México.

En un mensaje a su cuenta de correo electrónico escrito por el abogado de la familia Guzmán tenía una propuesta tentadora: "'El Chapo' estaba listo para escribir sus memorias. ¿Podría estar interesado en una colaboración?".

El ganador del premio National Magazine Award por su reportaje de la masacre del 12 de febrero de 2010, perpetrada por la neurobióloga Amy Bishop en la Universidad de Alabama, había escrito ya dos largos artículos sobre el modelo de negocio del cártel del "Chapo" y había pasado días entrevistando a exempleados de esa mafia que habían trabajado para él y los agentes que lo habían cazado.

Ésta era su oportunidad de escuchar la historia de Guzmán en sus propias palabras: "Terminé diciendo que no", dice el escritor del medio, argumentando que habría sido un acto ilegal.

Esa entrevista fue una pista que provocó la caída del narcotraficante más buscado del mundo: "La noción de que el criminal más buscado del mundo pudiera haber sido atrapado así, por su propia vanidad, sería bastante surrealista si se tratara de cualquier otro", afirmó en la reciente edición de The New Yorker.

La aceptación de la oferta probablemente hubiera sido ilegal, dice el periodista: "ayudando de alguna manera con un libro de memorias, podría haber entrado en conflicto con el Departamento del Tesoro de EEUU, que había decretado sanciones contra Guzmán y su organización en virtud de la llamada Ley Kingpin", explica en su testimonio.

"Pero también me preocupaba que todo el escenario se sentía como el primer acto de una obra de suspenso en el que el desgraciado escritor de una revista, cegado por su deseo de una primicia, no necesariamente sobrevive al tercer acto", reflexiona el periodista.

Tratando de ser lo más discreto posible, le dijo al abogado que, "incluso bajo las mejores circunstancias, la relación entre un escritor fantasma y el personaje puede de vez en cuando… terminar en refriega".

Un libro de memorias es "un ejercicio de vanidad, y mi verdadera preocupación era que nuestros respectivos imperativos, entrando en una asociación de ese tipo, serían imposibles de conciliar".

Durante los años que estuvo prófugo en su carrera delictiva, generalmente invisibles para la Policía y la gente, "el ser humano real llamado Joaquín Guzmán había sido completamente subsumido por el personaje invencible, inalcanzable, proscrito romántico: 'El Chapo'".

El periodista consideró escasas las posibilidades de que el capo de la droga quisiera que escribiera "con algún grado de precisión sobre el hombre en sí mismo, cuando el mito era tan potente y tan ampliamente aceptado".

"Pensé en esta distinción entre el hombre y el mito mucho durante el fin de semana", tras la publicación de la cita secreta de Penn en la entrevista en Rolling Stone "Habla 'El Chapo'", reflexiona el periodista del The New Yorker.

El periodista se hace eco de la alarma por diversos aspectos de la pieza de Penn: el hecho de que la revista Rolling Stone publicó la versión personal de un capo de la droga; que el interlocutor es un actor de Hollywood, quien escribe que tenía la intención de "suspender el juicio" acerca de Guzmán; que la revista, según una nota del editor, presentó el artículo a Guzmán antes de su publicación para su aprobación", a pesar de que el capo no pidió cambios.

En cambio, la cobertura de los cárteles en México está plagada de increíbles peligro —puntualiza—: "decenas de periodistas han sido asesinados, golpeados, intimidados y obligados, por los carteles, a autocensurarse".

(Fuente: MSM /Reuters)

 

 

 


 

Las poderosas lágrimas de Obama

Las poderosas lágrimas de Obama


8:54:55 a.m.

Por Ines Pohl*

Barack Obama, el hombre más poderoso del mundo, luchando por contener las lágrimas. Puede que con esa imagen pase a la memoria colectiva, dice Inés Pohl. Y tal vez suponga un punto de inflexión en su presidencia.

Es muy posible que este momento configure la forma en la que Barack Obama será recordado. El Presidente llorando. Hace una pausa. Detrás de él, familiares de víctimas de ataques con arma de fuego. Maridos, esposas, hermanas, padres de los niños de las escuelas primarias atacadas. Cerca de 90 personas mueren en los Estados Unidos cada día. Casi tantas como en accidentes de tráfico.

El presidente Obama comenzó su último año en el cargo con un potente gesto. Anunció su intención de establecer un mayor control en la venta de armas mediante decretos presidenciales. Promete emplear más funcionarios para comprobar los antecedentes de los compradores. Quiere destinar cientos de miles de dólares a rastrear las armas robadas. Pretende ocuparse mejor también de quienes adolecen de salud mental y que, en demasiados casos, acaban disparando a sus familiares antes de hacerlo contra sí mismos. Y espera que el Congreso le secunde para prohibir la venta de armas a través de internet. Para él, ellobby armamentístico ha venido impidiendo que se examine más de cerca quién está autorizado a tener armas. 

Él les dedica palabras duras. Argumentos contundentes. Pero también suelta un par de chistes en el momento oportuno. No obstante, sus lágrimas son su arma más poderosa. 

Obama llora. Y lo hace por los niños inocentes, los jóvenes que fueron acribillados, los profesores que dieron sus vidas para proteger la de sus alumnos. Y probablemente llora también un poco por sí mismo. Por las esperanzas que despertó hace ocho años cuando era candidato electoral, incluso por sus propias aspiraciones personales, que le llevaron a la Casa Blanca. Él, que como trabajador social en Chicago vio morir a tantos jóvenes por arma de fuego. 

Yes we can 

Todavía le queda un año. Normalmente los presidentes se concentran en la política exterior en su último periodo de mandato. Llegados a ese punto, cuidan de cómo será su inserción en los libros de historia. Y, sobre todo, evitan dejar a su sucesor políticas internas que continuar. A menudo esto no viene exento de un cálculo electoral: para no perjudicar al candidato de su partido durante la campaña. 

Hasta ahora habían fracasado todos sus planes para el control de armas. No cabe duda de que ha luchado. Lo ha dicho una y otra vez. Después de cada uno de estos casos, se podía percibir cómo su rabia iba creciendo. Y también su frustración.

Desde el exterior, sus medidas parecen ridículamente insignificantes. Que los compradores de armas sean comprobados. Que los compradores deban contar con una licencia. Parecen una obviedad. 

Pero cuando se trata de armas, en Estados Unidos todo es diferente. Quien intenta imponer restricciones, choca con un poderoso lobby. Y ataca una concepción de la libertad extraña para los no norteamericanos. El derecho a poseer armas de fuego es un derecho fundamental que, para muchos, es tan relevante como que haya elecciones libres. 

Sin embargo, las lágrimas del presidente quizás marquen un punto de inflexión. Obama no tiene otra estrategia política. Tampoco argumentos nuevos. Pero quiere hacer todo lo posible para cumplir esta promesa, al menos. Obama sabe que las lágrimas son una poderosa arma. Especialmente en su país. 

*Inés Pohl es corresponsal de DW en Washington

 

 

Venezuela candente

Venezuela candente


6:52:57 a.m.

Por Ignacio Ramonet

El año 2016 podría ser de alta conflictividad en Venezuela. Por razones internas y por razones externas.

En el plano interior, la amplia victoria en las elecciones legislativas del pasado 6 de diciembre de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) configura una Asamblea nacional controlada –por mayoría cualificada, y por primera vez desde 1999– por fuerzas hostiles a la revolución bolivariana. Pero en cuyo seno, la bancada chavista del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) sigue siendo la más numerosa con 51 diputados. Lo cual permite augurar, a partir del 5 de enero, un enfrentamiento dialéctico de alta intensidad.

Con el control de los dos tercios de la cámara legislativa, la oposición cree sin duda que ha llegado la hora de la revancha y sueña con deconstruir pieza a pieza la revolución bolivariana. Teóricamente podría hacerlo. La Constitución lo permite siempre que se cuente también con el apoyo del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), que hace funciones de Tribunal Constitucional, y del Poder Ciudadano (integrado por el Defensor del Pueblo, la Fiscal General y el Contralor General de la República [1]).

Pero sería un gravísimo error. La MUD no debe confundirse. Porque está claro —un simple análisis de los resultados lo demuestra— que los electores no le han dado mandato para ello, ni potestad absoluta para gobernar jurídicamente. El enfrentamiento institucional podría ser frontal y brutal [2].

Sociológicamente, el chavismo sigue siendo ampliamente mayoritario. En un eventual referéndum a favor o en contra de la revolución bolivariana, todos los estudios concluyen que una sólida mayoría votaría a favor de la continuidad del proceso. El 6 de diciembre pasado, se trataba únicamente de elecciones legislativas, de designar diputados, y no de cambiar de República, ni de cambiar de Presidente. Los ciudadanos, inteligentemente, aprovecharon para enviar un mensaje de alerta y de protesta a las autoridades. Muchos de ellos no imaginaban ni remotamente que otorgarían a la oposición una victoria tan excesiva. Nunca fue un voto de adhesión a un (oculto) programa de la MUD, sino un voto de advertencia a la actual Administración.

Y es bastante normal. Porque desde hace largos meses, como consecuencia —en parte— de una “guerra sucia” económica fomentada y auspiciada por las oficinas de la Internacional conservadora, y también —tal y como lo ha denunciado el Presidente Nicolás Maduro—, a causa de “la asfixia de la burocracia y de la corrupción”, la vida cotidiana se ha vuelto bastante infernal para la gente. El desabastecimiento de productos de primera necesidad —tanto alimentarios como de higiene personal y del hogar— y de medicamentos transforma el día a día de los venezolanos en una incesante lucha para resolver escaseces que casi nunca antes se conocieron a este nivel. Aunque muchos comentaristas no lo reconocen, las autoridades han hecho un esfuerzo colosal y prioritario para combatir esta plaga. Pero los electores consideraron que no fue suficiente. Y sancionaron con su voto negativo esa ausencia de victoria en un frente capital.

Esa es la causa principal de los adversos resultados del 6-D para el chavismo. Si a eso añadimos diversos problemas que siguen sin solución –como los temas de la inflación, de la inseguridad y de la corrupción, que contaminan la imagen de la revolución bolivariana–, completamos el diagnóstico de un malestar general que se ha tornado en sentimiento crítico contra los gobernantes.

La oposición, decíamos, cree que le ha llegado su hora: la hora de la restauración neoliberal. Y después de haber ocultado cuidadosamente su programa durante la campaña electoral, ya está anunciando en voz alta su intención de multiplicar las privatizaciones, de reducir los servicios públicos, de revocar las leyes laborales, de liquidar los logros sociales, de desmantelar los acuerdos internacionales... Ante semejante provocación (recordemos que el chavismo es sociológicamente mayoritario), el presidente Maduro ha alertado a la opinión pública y acelerado la constitución de un Parlamento Comunal cuya función en la arquitectura del Estado aún no está clara, pero que podría funcionar como un órgano representativo y consultivo de la sociedad en paralelo a la Asamblea Nacional.

Todo indica que puede haber choque de trenes. La sociedad venezolana es profundamente democrática y pacífica —tal y como lo ha demostrado en los últimos diecisiete años—, pero estamos ante un duro pulso entre las dos grandes fuerzas políticas, chavismo y derecha, que controlan, respectivamente, el poder ejecutivo y el poder legislativo. La tentación de recurrir a la calle y a las manifestaciones de masas va a ser muy grande. Con el peligro que ello conlleva en términos de enfrentamientos y de violencia.

Este escenario de guerra civil tampoco es el deseado por la mayoría de los electores cuyo mensaje del 6 de diciembre pasado significaba abiertamente una llamada al diálogo entre oficialismo y oposición con un propósito claro: que las dos fuerzas se entiendan para resolver los problemas estructurales del país.

Decíamos al principio que, en 2016, la conflictividad podría ser alta en Venezuela también por razones externas. Y es que este año se anuncia, en términos de coyuntura económica internacional, como uno de los peores en los dos últimos decenios. Esencialmente por tres razones: el ­derrumbe del precio de las materias primas y del petróleo, la crisis de crecimiento en China y el aumento del valor del dólar estadounidense.

Es inútil insistir en que los precios del petróleo tienen una incidencia fundamental en la vida económica de Venezuela, ya que más del 90% de los recursos en divisas del país proceden de la exportación del oro negro. En dieciocho meses, los precios del barril, que estaban en 115 dólares, se derrumbaron a 30 dólares... Y no es imposible que, a lo largo del año, bajen hasta 20 dólares... Para cualquier país petrolero (Angola, Argelia, México, etc.), eso representa en sí una catástrofe, pero para Venezuela (y, en cierta medida, Ecuador o Bolivia), que redistribuye en políticas sociales lo esencial de su renta petrolera, significa un golpe muy duro y una amenaza mortal para el equilibrio de la revolución bolivariana.

El segundo parámetro exterior es China. Este país ha modificado su modelo de desarrollo y crecimiento apostando ahora por su mercado interior (1.500 millones de consumidores), por el aumento de los servicios y de la calidad de vida que la contaminación amenazaba de muerte. Las tasas de crecimiento, antes del 10 o 12%, se han reducido al 6 o 7%. Consecuencia: la importación de materias primas (minerales o agrícolas) se ha reducido, lo cual ha acarreado un derrumbe de los precios que afecta de manera frontal a los países exportadores latinoamericanos de metales (Perú, Chile) y de soja (Argentina, Brasil). Las crisis políticas que están viviendo estos dos últimos países no son ajenas a esta situación, y ello afecta indirectamente también a Caracas, socio importante de Brasilia y Buenos Aires en el marco del MERCOSUR.

Por último, el dólar. La decisión que tomó el 16 de diciembre pasado la Reserva Federal de subir los tipos de interés en un 0,25%, después de nueve años sin hacerlo, aumenta la fuerza del dólar. Que el dólar sea más rentable en Estados Unidos alienta a los inversores a retirar sus capitales –invertidos masivamente en los “países emergentes” desde que empezó la crisis en 2008–, y a desplazarlos hacia Norteamérica. Consecuencia: el valor de la moneda de los “países emergentes” (Brasil, Colombia, Chile) se desploma y se devalúa doblemente por el reforzamiento del dólar y por la huida de capitales. Y todos los productos importados se encarecen.

Semejante contexto latinoamericano e internacional dibuja, para 2016, un entorno poco favorable para la economía de Venezuela. Y coloca muy cuesta arriba la perspectiva de hallar soluciones rápidas para resolver los problemas del país. Desde que ganó las elecciones el 14 de abril de 2013, el presidente Nicolás Maduro ha lanzado llamadas a la oposición y al sector privado en repetidas ocasiones para establecer un Diálogo Nacional. Es muy importante, ante las tempestades que se avecinan, que la MUD responda ahora a esas llamadas con espíritu constructivo de responsabilidad. Venezuela se lo merece.  

[1] Tres cargos ejercidos actualmente por personalidades afines al Ejecutivo.

[2] Véase Gisela Brito, “Asamblea Nacional, Ejecutivo y Tribunal Supremo de Justicia, Claves sobre la disputa institucional en Venezuela”, América Latina en movimiento, Quito, Ecuador, 18 de diciembre de 2015. http://www.alainet.org/es/articulo/174345

(Fuente: LMD)

URGENTE ACLARACIÓN DE FIN DE AÑO

URGENTE ACLARACIÓN DE FIN DE AÑO


10:03:20 a.m.

Por Mercedes Rodríguez García, más conocida como Mercy La Tecla

Como desde hace 42 años me gano el pan como redactora-reportera del periódico Vanguardia, Villa Clara —los dos últimos como Jefa de Redacción— muchos de mis trabajos no aparecen en La Tecla con Café, mi blog personal, que desde 2007 mantengo actualizado en el domino Blogia, con actualidades de Cuba y del Mundo, pero sí localizables una mínima parte en la página web del semanario villaclareño, identificado como órgano del Comité Provincial del Partido.  (Foto: Junto a mis alumnos y colegas «Juveniles», en la redacción de Vanguardia, el día de mi cumpleaños 64)

De modo que es en el «periódico de papel», donde aparecen miles de informaciones, comentarios, crónicos, artículos, reportajes y entrevistas… salidos de mi cabecita,  e imposibles de consultar sino visita su archivo, eufemísticamente rebautizado Centro de Documentación. Entonces esta sería la primera razón para —antes de que termine 2015—, dejarles los enlaces (al final de este escrito) a una ínfima cantidad  de trabajos e fondo publicados en la web. Así que «pinche», llegue y lea.

Los otros, los que no se «suben» a la web, y por lo cuáles muchos me han preguntado el «porqué no están donde pudieran o debieran estar», debe ser por asuntos de perfil y de política editorial. No obstante,  pueden recuperarlos bajando el PDF de la edición impresa correspondiente, con solo «cliclear» en el borde superior izquierdo de la portada. Una vez que se despliegue el menú, seleccione el día y la página. De paso les informó que no tengo nada que ver con la edición web de Vanguardia, conformada por un grupo de talentosos colegas periodistas, un informático y un diseñador, que integran su redacción digital, pero que responden a la misma dirección y subdirección tradicional.

Sobre los que me piensan todavía en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV), como profesora adjunta, les informó que, aunque no he dejado del todo la docencia, ya no visito ni sus instalaciones, por dos razones: una que no vale la pena comentar, y otra, porque me queda demasiado lejos, tanto de mi casa, como del periódico. 

En la UCLV me mantuve una década en trajines técnico-docentes (del 2000-2010), pues en el curso 2002-2003 abrió allí la carrera de Periodismo  y me dieron la responsabilidad por la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), de seleccionar y preparar al personal adjunto que impartiría las asignaturas de la disciplina Teoría y Técnica de los Lenguajes del Periodismo, por entonces, 27 en total. De ellas me correspondió impartir tres, desde el primero al quinto año. Así que, literalmente, a esas cinco primeras promociones les impartí la primera y la última clase. De modo que puedo jactarme de los muchos y muchas «Merceditas y Merceditos» regados ya dentro y fuera de la isla: una verdadera clonación que todavía me llama «profe».

De mi vida en Vanguardia, donde comencé en 1973 como secretaria del director, podría escribir una serial o un libro con varios tomos, una especie de  Obras Completas, pues en ese periódico —excepto el bautizo y la primera comunión— han transcurrido los mejores y peores hitos de mi andar por este contaminado planeta Tierra, donde Cuba ocupa un lugar, desde mucho antes que Colón la descubriera y los españoles la colonizaran.

Pero no viene al caso, como tampoco mi microlocalización en el mismo centro del largo, verde y paradójico caimán antillano, que no es el paraíso, ni el infierno. Y mucho menos—como algunos se empeñan en hacer ver, y de acuerdo con la Iglesia católica—, el purgatorio, especie de punto intermedio  en el «itinerario» al más allá, donde las almas de los que mueren en gracia, sin haber hecho en esta vida penitencia entera por sus culpas, satisfacen la deuda con las penas que padecen, para ir después a gozar de la gloria eterna. O dicho de manera más concisa: lugar donde se pasa la vida con trabajo y penalidad.

A pesar de los años, no he cambiado ni mi carácter ni forma de ser y de pensar. No soy de esas personas que se acomodan a los vaivenes del tiempo ni a los determinismos de los jefes, aunque de estos he tenido pocos dada mi estabilidad laboral y mi fidelidad a los principios inviolables del periodismo, pues créanme que todo lo que soy, y todo (lo imprescindible) que tengo, lo he conseguido desde  su primera trinchera, con muchas horas de autoestudio, y por supuesto, acción y pasión en dosis superlativas.

¡Ah!, lo olvidaba: ¿Quién me «epitetó» Mercy La Tecla? Yo misma. No por ser yo una gran Tecla, sino porque Tecla puede haber más, y Mercy, ¡ni se diga! Profesional, sí, y confiable, solo a mis principios, que no pretendo que sean ni comunes ni mutables. Allá quienes gusten de «surfear», yo prefiero la apnea profunda.

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Querido, respetado, admirado, dominando un nuevo tiempo de estudios y de ensayos necesarios, justos, primordiales. Aquí está, sigue vivo, humano, sabio, guerrillero, fiel. Nunca ajeno, nunca ausente. Victorioso. Privilegiado del tiempo, hoy de fiesta....

A Antonio Maceo y a Ernesto Che Guevara los separan 83 años. Pero más allá de la coincidencia de haber nacido un mismo día, el 14 de junio, estos combatientes por excelencia y jefes de elevado prestigio se unen en la historia por haber tejido con hilos...

La mayoría de los protagonistas del asesinato del Che ya están muertos, pero desde el 9 de octubre de 1967 el Guerrillero Heroico continúa llamando a la humanidad: ¡Hasta la victoria siempre! A Ernesto Guevara y sus compañeros de lucha en Bolivia,...

En la década del 70 del siglo XX, Raúl García Martí, el último familiar directo de José Martí que quedaba vivo en Cuba, ofreció a Vanguardia sus valoraciones sobre la muerte en combate del Apóstol...

Urge abordar el tema de hacer las necesidades sin cobertura ni recato, donde y cuando aparecieron los deseos…

No siempre las cosas salen como se quiere, y mucho menos en el tiempo que uno quiere, pero hay que trabajar por ellas. Se trata de adelantar al paso de elefante: lento, pero aplastante y conforme a la realidad que vivimos…

No es fácil encajar una noticia como la que recibimos el domingo 1º del último mes del año. Y aunque ya debía estar acostumbrada a lo desacostumbrado, a lo que de una manera u otra debía suceder más temprano que tarde, fue paralizante…

 

 

 

 


2016 de buena fe

2016 de buena fe

 

10:17:50 p.m.

Por Mercedes Rodríguez García 

«El año se me fue volando», dijo. Y tomó de encima de la mesa uno de aquellos libros «viejos» que había separado para vender. «No, este no, está dedicado». Con cuidado lo retiró de la pila, no tan grande, apenas unos 20 volúmenes, que todavía se veían «nuevos»...

En realidad no estaba seguro de que los hubiera leído todos, pero ya no tenía espacio donde meterlos. Luego dirigió  su mirada a una esquina del  balcón donde tres días antes había amontonado algunos objetos de los que también se desprendería: una olla a presión INPUD, un ventilador Orbita, la bocina agujereada de un «Selena», el motor de una lavadora Aurika, hasta pomos vacios de compota Mashenka y un par de aquellos «cabezones» en que envasaban la col agria. «Cosas viejas de los 80», comentó para sus adentros tratando de justificar cierta añoranza. Luego, los echó todos en un saco  —incluso los libros, y salió con el bulto a rastras. «¡Año nuevo, vida nueva!», se animó tras el portazo. Como si tirar al vertedero lo antiguo, lo pasado de época, fuera a cambiarle la vida. Pero era una tradición familiar no pasar de un año a otro ni con la casa sucia, ni con trastos inútiles dentro. «Ikú habita en los basureros», había aprendido en el diplomado en cultos sincréticos. Así que, junto con la promesa de abandonar el cigarrillo y los CUC ahorrados con trabajo nocturno en un paladar, despidió 2015 en casa de un amigo, por todo lo alto. Había sido un año bueno. «Bueno, no tan bueno, aún no tengo internet», especuló mientras con sus veloces pulgares redactaba el mensaje que «Nauta» se encargaría de hacerle llegar a los abuelos. Entonces se acordó del libro «viejo» que había separado, por la dedicatoria: «Para cuando aprendas a leer. Nuestro Martí, que tenía un anillo de hierro, y esa fue su joya más preciada…» Sí, sí lo había leído. No completo, porque no le gustaba mucho la lectura. «A Martí debían editarlo en mp3», meditó mientras se ajustaba los auriculares. Le gustaban las canciones de Buena Fe y también unas cuantas de la trova tradicional y muchas más de los Beatles. «Cuba está de moda», y a la mente le vinieron los más destartalados «almendrones», aunque también los remotorizados Cadillac  y Chevrolet en que tanto les gusta pasear a los turistas cuando visitan La Habana. ¡Ah, La Habana!, con su Malecón, la Plaza de la Catedral, pero sobre todo con Eusebio Leal y el alma Mater de la Universidad. «¡Cómo subí de veces sus escaleras!», pensó con una extraña nostalgia por el Período «que de Especial nada tenía», y que como tantos cubanos pudo sortear con dignidad, con Fidel entre ciclones, de un lado para otro de la isla.«¡Cómo llovió aquel día de septiembre que estuvo en Santa Clara!». Eran años de sacrificios y penurias, aunque eso sí, las calles estaban más limpias y no había tantos huecos y salideros. «Yo creo que la gente era mejor, menos egoísta con las cosas materiales», reflexionó. Y recordó la Plaza del Che, de bote en bote; a la prima y a su marido italiano; a la novia mulatica de «Las Marianas»; al abuelo y la abuela, que llegan en vuelo directo la próxima semana. No por lo que le traigan, que siempre resuelve. «Sería yo demasiado egoísta», y profundizó en su cerebro y en su corazón: la agresividad, la hostilidad; la crisis económica que ha golpeado a países enteros y parece quitar horizontes de esperanza a tantísimas personas, la desequilibrada y miope relación con la naturaleza; el relativismo cultural y moral que hace perder el sentido de la búsqueda y de la existencia de la verdad; la pobreza de multitud de seres que viven en la miseria o que no conocen otra cosa que sufrimiento y explotación, la crisis de la familia, insustituible célula básica de una sociedad sana y próspera. Y siguió prendido a los auriculares, decidido a  zambullirse como pez en la música. Compay Segundo, The Beatles, y siempre Buena Fe: De Alto Cedro voy para Marcané/ Luego a Cueto voy para Mayarí (…) When I find myself in times of trouble/ Mother Mary comes to me/Speaking words of wisdom, let it be* (…) el patriotismo entraña muchas restricciones/ Yo soy cubano por cuatro generaciones… «Así que palante y palante, cubañolito». Y recorrió en panorámica visual  toda la casa. En la sala, el mismo cuadro de Jesucristo y los mismos muebles de caoba comprados a plazo en los 50, dos cómodos y dispendiosos butacones de la TRD, y el Panda con la cajita digital arriba. Sobre la mesa, en un florero de Artex, la madre recién, había puesto girasoles. «¡Qué bueno que no ha hecho  frío!». Por eso seguro le sonreían.

* Cuando tengo momentos de angustia/ La madre Mary se acerca a mí/Diciendo sabias palabras, déjalo estar.

 

 

¿Cómo se veía realmente Jesús?

¿Cómo se veía realmente Jesús?

 

7:59:28 p.m. 

Jesús es la figura más retratada del arte occidental. En todo sitio se le reconoce como alguien de cabello largo y barba, que viste una túnica larga con mangas largas, a menudo blanca, y un manto, a menudo azul. ¿Pero realmente se veía así? Probablemente no. (Foto: El 2001, el antropólogo forense Richard Neave creó un modelo de hombre galileo para el documental "Hijo de Dios" de la BBC, con base en una calavera encontrada en la región). 

La tan familiar imagen de Jesús viene de la época bizantina, del siglo IV en adelante, y las representaciones bizantinas de Jesús eran simbólicas. Se basaban en la imagen de un emperador entronizado, como se ve en el mosaico del altar de la iglesia de santa Pudenziana, en Roma. 

En este, Jesús lleva puesta una túnica dorada. Aparece como el gobernante celestial del mundo y es muy similar a la famosa estatua de Zeus con cabello largo y barba, en un trono. Esta escultura era tan conocida que el emperador romano Augusto mandó a hacer una copia que lo representara a él en el mismo estilo, pero sin el cabello largo ni la barba. 

Los artistas bizantinos, esperando mostrar el reinado celestial de Cristo como rey cósmico, lo representaron como una versión más joven de Zeus. 

Lo que pasó a lo largo del tiempo es que esta visualización de Cristo celestial se volvió nuestro modelo estándar de Jesús. Entonces, ¿cómo lucía realmente Jesús? Vayamos desde la cabeza hasta la punta de los pies. 

1. Cabello y barba: Cuando los primeros cristianos no mostraban a Jesús como un gobernante celestial, lo mostraban como un hombre de verdad, como cualquier otro: sin barba y cabello corto. Pero tal vez, como una especie de sabio errante, Jesús pudo haber tenido una barba, por la simple razón de que no iba a peluqueros. Se pensaba que el aspecto desaliñado general y la barba diferenciaban a un filósofo (quien pensaba en cosas más elevadas) del resto.

El filósofo estoico Epícteto consideraba este aspecto como “acorde con la Naturaleza”.
En cambio, en el siglo I del mundo greco romano, estar afeitado y con pelo corto se consideraba absolutamente esencial. Una gran melena de exuberante cabello y una barba eran características atribuidas a los dioses, que no se replicaba en la moda masculina. Incluso los filósofos mantenían su cabello bastante corto.

La barba no era un distintivo de los judíos en la antigüedad. De hecho, uno de los problemas para los opresores de los judíos en diferentes momentos era identificarlos, ya que lucían como todo el mundo, idea señalada en el libro de los Macabeos. Sin embargo, las monedas emitidas por Roma después de la toma de Jerusalén en el 70 d.C. muestran judíos cautivos que llevan barba.

Así que Jesús, un filósofo con look “natural”, puede haber tenido una barba corta, como los hombres representados en las monedas judías, pero su pelo probablemente no era muy largo. Si hubiera tenido el pelo aunque sea un poco largo, hubiéramos esperado alguna reacción. A los hombres judíos que tenían barbas desaliñadas y el pelo ligeramente largo, se les identificaba inmediatamente como hombres que habían tomado un voto nazareo. Esto significaba que debían dedicarse a Dios por un periodo de tiempo, no tomar vino ni cortarse el pelo.

Al final de este periodo, se afeitaban las cabezas en una ceremonia especial en el templo de Jerusalén, como se describe en Hechos, capítulo 21, versículo 24. Pero Jesús no seguía un voto nazareo, porque frecuentemente se le encuentra tomando vino. De hecho, sus críticos lo acusan de tomar mucho. (Mateo, capítulo 11, versículo 19). Si hubiese tenido cabello largo y lucido como un nazareo, hubiéramos esperado algún comentario de la discrepancia entre su aspecto y su comportamiento.

2. Ropa:  En el tiempo de Jesús, los hombres ricos vestían largas túnicas para ocasiones especiales, para mostrar su alto estatus en público. En una de sus enseñanzas, Jesús dice: “Cuídense de los escribas, que desean caminar en túnicas largas y recibir saludos en los mercados y tener los asientos más importantes en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes.” (Marco, capítulo 12, versículo 38, 39). Los dichos de Jesús generalmente se consideran las partes más precisas de los Evangelios, así que a partir de ello podemos asumir que realmente Jesús no vistió esas túnicas.

Además, en el contexto de Jesús, un hombre hubiera vestido una túnica hasta la rodilla, y una mujer, una túnica hasta los tobillos. Cambiarlas hubiera llamado la atención. Por eso, en los Hechos de Pablo, cuando Tecla, una mujer, viste una túnica corta (masculina), sorprende a sus contemporáneos. Estas túnicas tenían a menudo bandas desde los hombros hasta el dobladillo y podían ser tejidas como una pieza.

Encima de la túnica solía vestirse un manto. Sabemos que Jesús vistió uno de estos porque fue lo que una mujer tocó cuando quiso ser curada por él. (Ver Marco, capítulo 5 versículo 27). Un manto era una pieza larga de lana, aunque no muy gruesa. Para calentarse uno hubiera tenido que ponerse dos. El manto, que podía llevarse en varias formas, como un envoltorio, colgaba por debajo de las rodillas y podía cubrir completamente la túnica corta.

El poder y el prestigio de la persona eran indicados por la calidad, tamaño y color de los mantos. El púrpura y ciertos tipos de azul indicaban grandeza y estima. Eran colores de la realeza ya que los tintes usados para hacerlos eran muy raros y caros.

Pero los colores también podían indicar algo más. El historiador Josefo describe a los zelotes (un grupo judío que quería sacar a los romanos de Judea) como un grupo de travestis que usaban “mantos teñidos”, indicando que eran vestimenta de mujer, lo cual sugiere que los hombres de verdad, a menos que pertenecieran a un estatus más alto, debían vestir ropa sin teñir.

Sin embargo, Jesús no se vestía de blanco. Este color requería de blanqueo y en Judea se asociaba con un grupo llamado esenios, que seguían una interpretación estricta de la ley judía. La diferencia entre la ropa de Jesús y la ropa brillante y blanca se describe en Marco, capítulo 9, cuando tres apóstoles acompañan a Jesús a una montaña para orar y él comienza a irradiar luz.

Marco detalla que el manto de Jesús "empezó a resplandecer, intensamente blanco, tanto que ningún blanqueador en la tierra hubiera podido dejarlo más blanco”. Antes de su transfiguración, Jesús es presentado por Marco como un hombre ordinario, que vestía ropa ordinaria, es decir, lana sin teñir.

Los Evangelios nos dicen más cosas de la ropa de Jesús durante su ejecución, cuando los soldados romanos dividen sus mantos en cuatro partes. (Ver Juan, capítulo 19, versículo 23). Uno de estos probablemente era el manto de oración judío. A este manto con borlas se refiere específicamente Jesús en Mateo, capítulo 23, versículo 5. Este era un manto ligero, hecho generalmente de lana sin teñir, de color crema y probablemente tenía una raya o trama de color índigo.

3. Pies: En los pies, Jesús debe haber llevado sandalias. Todos usaban sandalias. En las cuevas del desierto cercano al Mar Muerto, se encontraron sandalias de la época de Jesús y se puede ver exactamente cómo lucían. Eran muy simples, con las suelas hechas de plantas gruesas de cuero, y las partes superiores, de tiras de cuero que pasaban entre los dedos.

4. Rostro: ¿Y qué hay de las características del rostro de Jesús? Eran judías. Que Jesús era judío (o de Judea) es cierto, como se ha encontrado repetidas veces en una amplia variedad de literatura, incluso en las cartas de Pablo. La Carta a los Hebreos dice: “Está claro que nuestro Señor descendía de Judá”. Así que ¿cómo imaginamos a un judío de ese tiempo, a un hombre “de unos 30 años cuando empezó”, de acuerdo a Lucas, capítulo 3?

El 2001, el antropólogo forense Richard Neave creó un modelo de hombre galileo para el documental "Hijo de Dios" de la BBC, con base en una calavera encontrada en la región. No dijo que fuera la cara de Jesús. Solo tenía la intención de hacer que la gente lo considere como a un hombre de su tiempo y lugar, ya que nunca nos dijeron que luciera distinto.

Por todo lo hecho con modelado en huesos antiguos, se cree que la imagen más cercana de cómo Jesús lucía realmente se encuentra en la representación de Moisés, en los muros de la sinagoga de Dura Europos, del siglo III. La imagen es mucho más apropiada para imaginar al Jesús histórico que las adaptaciones del Jesús bizantino: tiene pelo corto, una barba ligera y lleva puesta una túnica corta, con mangas cortas y un manto.

(Fuente: BBC)