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LA TECLA CON CAFÉ

Cronicafeando

Sorpresas en la campaña por la presidencia de EE.UU.

Sorpresas en la campaña por la presidencia de EE.UU.

 

3:22:45 p.m.

Por David Brooks

Estados Unidos vive uno de los fenómenos más inusuales en la historia reciente: un político, Bernie Sanders, que orgullosamente se proclama socialista democrático, está obteniendo el apoyo de millones de ciudadanos. Ha impuesto el mensaje de movimientos sociales, sobre todo el de Ocupa Wall Street, en el centro del debate electoral, y con su invitación a una revolución política ha generado entusiasmo, sobre todo entre jóvenes. La imagen, ayer en un mitin de campaña en una preparatoria de San Luis, Missouri.

Con toda la atención sobre Donald Trump y su alarmante expresión de populismo derechista, o sea, sus tintes fascistas, con todo y su difusión de citas de Mussolini, saludos estilo nazi donde pide a sus seguidores jurar lealtad a, pues, a él, y con la incitación de violencia física contra opositores, es fácil —sobre todo fuera de este país— perder de vista algo tal vez aún más importante: la sorpresa de la izquierda en Estados Unidos. 

Estamos viendo uno de los fenómenos más inusuales en la historia reciente de este país, donde un político, Bernie Sanders, que orgullosamente se proclama socialista democrático, está obteniendo el apoyo de millones de ciudadanos. 

La amplia y profunda corriente progresista en este país tiene una historia larga, aunque bastante oculta, pero con una limitada expresión en el ámbito electoral nacional. O sea, no nace con Sanders. Ni tampoco se genera ahora sólo por él. 

De repente millones y millones de estadunidenses se identifican como socialistas. El veterano periodista progresista Harold Meyerson, que escribe en The Guardian, señala que, poco antes del primer concurso electoral en Iowa este año, más de 40 por ciento de los votantes demócratas probables se identificaban como socialistas. 

En un sondeo del Boston Globe en el segundo estado de la contienda, Nueva Hampshire, 31 por ciento de los votantes demócratas se identificaban como socialistas. Y, un dato aún más sorprendente por ser un bastión ultraconservador, en Carolina de Sur una encuesta de Bloomberg de probables votantes demócratas reveló que 39 por ciento se describían como socialistas. 

Pero esto no se reduce a los seguidores de Sanders. En una encuesta del New York Times, en noviembre del año pasado, 58 por ciento de los demócratas, incluyendo más de la mitad de los que decían que apoyan a Hillary Clinton, la contrincante de Sanders en el Partido Demócrata, afirmó que tenían una opinion favorable del socialismo. 

Y estas expresiones no brotan sólo por la presencia de Sanders en esta coyuntura: en una encuesta de 2011 del Centro de Investigación Pew, 49 por ciento de estadunidenses —no sólo demócratas— menores de 30 años de edad tenían una percepción positiva del socialismo, mientras 47 por ciento veían favorablemente al capitalismo.

Vale señalar que el término socialismo es bastante ambiguo en este contexto, con una amplia variedad de definiciones, y muchos, tal vez la mayoría, lo definen de manera parecida a Sanders, lo cual en cualquier otro país sería una posición más bien socialdemócrata al estilo europeo.

Los jóvenes son factor clave en el inesperado surgimiento de Sanders, algo que desquicia y alarma a las cúpulas políticas y económicas del país. Aquí está no sólo el eco, sino un buen número de los veteranos de Ocupa Wall Street, como el de Black Lives Matter, el movimiento para elevar el salario mínimo de trabajadores, el movimiento ambiental frente al cambio climático, el eco de las movilizaciones por los derechos de los inmigrantes, y del movimiento antiguerra.

Pero sobre todo, lo que impulsa estas expresiones son las consecuencias de la aplicación de las políticas neoliberales (desregulación, desmantelamiento de programas sociales, privatización de servicios públicos, asalto contra los sindicatos, y sobre todo liberalización del sector financiero) dentro de Estados Unidos, que han inclinado al país hacia una plutocracia mientras se eleva la desigualdad económica a niveles sin precedente desde poco antes de la gran depresión.

Mientras tanto, Sanders ha impuesto el mensaje de estos movimientos, sobre todo el de Ocupa Wall Street, en el centro del debate electoral, y con su invitación a una revolución política ha generado entusiasmo, sobre todo entre jóvenes, con el cual está sacudiendo a las cúpulas y también obligando a Clinton a girar hacia la izquierda sobre temas como la migración y la desigualdad económica.

Sanders ha logrado interrumpir la narrativa oficial al poner sobre la mesa asuntos que no se tocaban, como los acuerdos de libre comercio (sobre todo el TLCAN), como el aparente derecho de Estados Unidos a intervenir en otros países y promover cambios de régimen. En el último debate, la semana pasada en Miami, no sólo repudió el bloqueo contra Cuba, sino recordó la invasión de Bahía de Cochinos, al igual que los intentos por derrocar al gobierno sandinista con el apoyo estadunidense de la contra en Nicaragua (vale recordar que Sanders visitó Nicaragua en los 80). Anteriormente ha recordado las intervenciones estadunidenses en Irán y en el Caribe. 

A la vez, su mensaje de convocar a todos —de todas las razas, a los inmigrantes y ciudadanos, a los géneros y más— a rescatar este país de las manos del 1 por ciento y retornarlo a las mayorías, o de presentarse como defensor de los trabajadores, incluidos los inmigrantes, como los de la Coalición de Trabajadores de Immokalee, está resucitando la retórica en el ámbito político que ya casi había desaparecido. 

Este fin de semana, en un comentario digno de otra época, Trump llamó a Sanders nuestro amigo comunista, al acusar que fueron sus simpatizantes los que se manifestaron y lograron cancelar un mitin masivo del multimillonario en Chicago, y el sábado criticó a Clinton por no ser lo bastante fuerte como para poder derrotar a un comunista. Ah, los viejos tiempos…

Pero hay promesas de nuevos tiempos con la acción de miles de latinos, blancos, afroestadunidenses, gays y otros que lograron, por primera vez en la memoria, clausurar un acto de campaña electoral al juntarse y decir frente a una amenaza fascista algo así como no pasarán.

¿Quién podría imaginarse que una de las noticias electorales de 2016 sería un enfrentamiento entre el socialismo y el fascismo?

No sorprende el surgimiento de un Trump —eso se ha estado cultivando durante 30 años—, pero pocos pronosticaban una ola cada vez más grande desde la izquierda en el ámbito electoral.

Eso sí es sorpresa. 

(Fuente: Cubadebate/La Jornada)

 

 

Con alma de mujer

Con alma de mujer


5:01:58 a.m.

En un mundo en que las mujeres y niñas rebasan la mitad de la población mundial, también es mayoría para ellas la vulnerabilidad ante los males que parecen haberse globalizado a ritmo etéreo.

No hay cima conquistada sin las huellas de sus pies en la escalada. No hay gloria escrita sin el sudor, muchas veces anónimo, de su esfuerzo. Quizá por eso tanta vida nace de su vientre. Y no podrían resumirlo mejor estas líneas martianas, con la fina certeza de que “sin sonrisa de mujer no hay gloria completa de hombre”. 

En un mundo en que las mujeres y niñas rebasan la mitad de la población mundial, también es mayoría para ellas la vulnerabilidad ante los males que parecen haberse globalizado a ritmo etéreo. Pobreza, inseguridad alimentaria, falta de cobertura sanitaria universal y otros tantos peligros acechan cuales aves de rapiña a la humanidad toda, pero es a ellas a quienes les toca la parte más aciaga y el futuro más incierto. Y por si no bastara, los corolarios propios de las crisis económicas globales y del cada vez más tangible cambio climático, le hacen el juego a un terreno ya de difícil acceso femenino. 

Mucho ha llovido desde aquel 8 de marzo de 1975, cuando la Asamblea General de la ONU declaró esta fecha como Día Internacional de la Mujer y de que la proclamara, dos vueltas de calendario después, Día Internacional de los Derechos de la Mujer y la Paz Inter­na­cional. Pero el tiempo transcurrido se traduce en metas, y nosotros en actores. Urge replantearnos no el Qué queremos, sino el Cómo y el Cuándo lo concretaremos. 

Y ello a varios meses de cumplirse las cuatro décadas de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer, más de 20 años de aprobada la Declaración de Beijing y a menos de uno de celebrarse en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York la Conferencia de Líderes Mundiales sobre Igualdad de Género y Empoderamiento de las Mujeres, tema este último que reunió por vez primera en ese sistema a los más altos estadistas y mandatarios en el camino de compromisos más perceptibles por ese desvelo común. 

En medio de ese contexto mundial, la realidad cubana exhibe un rostro diferente, muy esperanzador para borrar las máculas de la discriminación y cerrar de cuajo las brechas que se imponen entre un género y otro. 

Justo en el último de estos eventos, efectuado en septiembre del 2015, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro comentaba los logros cosechados por Cuba en materia de empoderamiento y reivindicación de sus mujeres, en una historia que involucra a varias generaciones.

Entre las conquistas más plausibles, se inscribe una esperanza de vida al nacer superior a los 80 años, una de las tasas de mortalidad materna di­recta más bajas del orbe, y “representan el 48 % del total de las personas ocupadas en el sector estatal civil y el 46 % de los altos cargos de dirección”. Constituyen además, “el 78,5 % del personal de salud, el 48% de los investigadores científicos y el 66,8 % de la fuerza de mayor calificación técnica y profesional (…),  el 65,2 % de los graduados en la educación superior (…) y el 48,86 % de nuestro Parlamento”. A lo que se une la condición de ser el primer país del mundo en eliminar la transmisión vertical (de madre a hijo) del VIH/sida. 

Ese último resultado posiciona a la Mayor de las An­tillas en el segundo escaño del hemisferio americano y en la cuarta plaza del mapa mundial en este sentido. 

“No negamos que existan logros en las últimas décadas, pero resultan frágiles e insuficientes. Para avanzar hacia la plena realización de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer es preciso, ante todo, el logro de un orden internacional justo y equitativo, que erradique la pobreza y el hambre, ponga fin a los conflictos bélicos, privilegie al ser humano por encima del capital y preserve el medio ambiente”, reflexionaba entonces el mandatario cubano. 

Entonces me permito calcar esta realidad contrastante para proponer un close-up a los nortes que ella descubre a todas luces: no solo con erogaciones millonarias de fondos se resuelve el segregacionismo irrisorio a estas alturas, como tampoco se puede pregonar igualdad de género al por mayor desde una discursiva flácida, sin una estrategia coherente amparada en acciones concretas. Eso solo llega con el autocompromiso y la responsabilidad social, de los que estamos tan sedientos como especie, a 360° del planeta. Y exige también de ejercitar los músculos del respeto y la conciencia. 

La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados por 193 Estados miembros de la ONU, en septiembre del 2015, vuelcan la mirada al pedacito de cada cual, para desterrar todo vestigio de discriminación. Una palabra se olfatea en la ruta hacia la solución: liderazgo. Impostergable es, entonces, el adjetivo de orden. 

Ya lo dijo Mahatma Gandhi: “Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido./Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche./Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro./Toma una lágrima, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar./ Descubre la vida, nárrala a quien no sabe entenderla./Toma la esperanza y vive en su luz./Toma la bondad y dónala a quien no sabe donar./Descubre el amor y hazlo conocer al mundo…” 

Y si después de esto se nos hace aun largo el camino, volvamos a leerlo allí donde advierte cambiar primero el yo individual, antes de intentar hacerlo con el mundo, que es decir el yo colectivo. 

(Fuente: Granma/Sheyla Delgado G di Silvestrelli)

 

 

Las ceibas que ha tenido El Templete


8:21:12 p.m.

A mediados del siglo XVIII murió la primera ceiba y ha sido reemplazada varias veces hasta llegar a la actual, que fue sembrada en el año 1960. En la mañana el martes 9 de febrero la Ceiba que se encontraba en el Templete fue cortada por una brigada de la empresa constructora Puerto Carenas, de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Llevaba 16 años en el lugar y ya mostraba señales de deterioro debido al comején.

“La ceiba ha sido uno de los ejes fundamentales para la celebración por el aniversario de la ciudad”. Como también expresara el Doctor Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana, con motivo de las celebraciones por el aniversario 492 de la otrora villa, cada 16 de noviembre “a ella regresan habaneras y habaneros”.

La relevancia que en el imaginario de los pobladores de la urbe tiene este árbol, calificado como un símbolo por el etnólogo cubano Fernando Ortiz, ha ocasionado que algunos se alarmen ante la noticia del proceso de sustitución del ejemplar que hemos visto en los últimos años, el cual se hallaba en El Templete desde la década de 1960.

Sin embargo, fuentes históricas han corroborado que el emblema del acto fundacional ha sido cambiado en varias ocasiones y por diferentes razones, algunas de ellas desconocidas.

Para comenzar esta mirada al pasado, nos remitimos a José Martín Félix de Arrate, considerado el primer historiador de La Habana, quien explica en su obra “Llave y antemural de las Indias Occidentales” (1760), “que hasta el año 1753 se conservaba robusta y frondosa la ceiba en que, según tradición, al tiempo de poblarse La Habana se celebró bajo su sombra la primera misa y cabildo”(1).

La afirmación de Arrate es descartada en 1963 por Emilio Roig de Leuchsering, Historiador de La Habana entre 1935 y 1964, cuando declara que la frondosa ceiba no puede ser la misma “bajo la cual se celebraron la primera misa y el primer cabildo en esta villa, ni tampoco la que sirvió para el castigo de los esclavos infractores de las disposiciones municipales”, porque “la primitiva plaza de la villa de La Habana —ya en su asiento de la costa Norte—, en la cual se levantaba esa última ceiba, estaba emplazada en lugar muy distinto al que ocupó después la actual Plaza de Armas”.

Tanto Arrate como Roig coinciden en que el gobernador Francisco Cagigal de la Vega, en homenaje al acto fundacional, erigió en el año 1754 en el lugar donde hoy se halla El Templete, “una columna de tres caras que ostentaba en lo alto una pequeña imagen de la virgen del Pilar y en su base dos inscripciones alusivas a estos acontecimientos, una en latín y otra en castellano antiguo” (2).

La de 1753 tuvo una muerte natural

Según consta en la lápida del zócalo, la ceiba que en 1753 estaba en este lugar tuvo una muerte natural. Por lo contario, ha quedado recogido por la bibliografía que hubo quienes acusaron al gobernador Cagigal de su destrucción (3). Mientras, el Dr. Eugenio Sánchez de Fuentes en su texto “Cuba monumental, estatuaria y epigráfica” (1916), sostiene que el árbol fue derribado por un huracán o se esterilizó a causa de los trabajos realizados cerca de él para la erección de la pilastra (4).

Entre 1755 y 1757, tres ceibas

El mismo Sánchez de Fuentes, citado por Lescano, aclara que años más tarde, entre 1755 y 1757, por orden del Rey y siendo gobernador el Teniente General Don Francisco Cagigal de la Vega, sembró el Capitán Don Andrés de Acosta tres ceibas, de las cuales sobrevivió una hasta 1827 (5).

Con el paso de los años, la columna erigida en tiempos de Cagigal se deterioró. Al despuntar el siglo XIX, el padrón de la piedra y la estatuilla de la Virgen del Pilar se hallaban muy maltratados. Es por ello que en 1827 el Capitán General Dionisio Vives decide restaurar el monumento y, finalmente, ordena edificar El Templete.

A propósito de estas obras, argumenta Mario Lescano, el hacha municipal derribó la ceiba que allí crecía pues se estimó que sus fuertes y hondas raíces podían poner en peligro la solidez de la nueva construcción.

En 1829, nueva ceiba

El Templete se inaugura en el año 1828, y según continúa Lescano, “al año siguiente, el Ayuntamiento dio órdenes para que se sembrasen nuevos árboles: ceibas, álamos, palmas”. En 1928, fecha en que escribe esta obra en homenaje al centenario del Templete, la ceiba que se conservaba era una de aquellas que fueron sembradas en 1829.

No existen en la bibliografía consultada otras referencias a las ceibas que perecieron o se conservaron. Según ha confirmado el Doctor Eusebio Leal en otras ocasiones, la ceiba que llegó hasta nuestros días y que desde el año 2015 se hallaba enferma, fue colocada a principios de la década de 1960 del siglo pasado.

La de 1960 llegó hasta 2016

Leal recuerda que “cuando triunfa la Revolución, con el viejo orden, se estaba muriendo también el viejo árbol y había un enorme cartel que decía: ‘Áreas Verdes de la Ciudad de La Habana, municipio de La Habana, tratamiento terapéutico para salvar la ceiba’. Le estaban poniendo como sueros. Pero qué va, el árbol se muere y es despedazado piadosamente y la gente se lleva astillas; hasta yo conservo una”.

“Ahora bien, ese árbol es el sucesor de los que le precedieron en el tiempo. Y de hecho, el obispo Morel dice una cosa muy simpática, que es también de la voz popular: dice que la ceiba original se seca por las orinas de un orate que todos los días solía tomar el árbol como punto de referencia. Lo cierto es que yo creo que el manto freático, contaminado cuando sube la marea por la salinidad del puerto, hace que, llegado un determinado punto, esa raíz caudal toca un lugar y se envenena y muere”.

Más adelante, el también Director de la Red de Oficinas del Historiador y el Conservador de Ciudades Patrimoniales Cubanas, considera “que es muy bonita esa idea de que distintas generaciones, cada cierto tiempo, vuelvan a plantar el árbol” (6)

Notas:

1. Arrate, José Martín Félix de. Obras Completas. Editorial Imagen Contemporánea, La Habana, 2013. p. 79.

2. Roig de Leuchsering, Emilio. La Habana. Apuntes históricos. Editora del Consejo Nacional de Cultura, La Habana, 1963. Tomo I. p. 8.

3. Lescano Abella, Mario. El Primer Centenario del Templete. Sindicato de Artes Gráficas de La Habana, La Habana, 1928.

4. Ídem

5. Ídem

6. http://www.habanaradio.cu/articulos/492-anos-fidelidad-y-grandeza-de-la-habana-2/

(Fuente: HR)

 

 




 

 

La batalla electoral en Estados Unidos

La batalla electoral en Estados Unidos


8:07:18 p.m.

No sorprende a los expertos que el republicano Trump, un electrón libre de la política que nunca había votado en unas elecciones primarias del Partido Republicano, se reivindique como figura central del proceso de sucesión de Obama; mientras Bernie Sanders, quien se sienta como independiente en el Senado de Estados Unidos, demuestra su capacidad para encarar a la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, favorita como propuesta del Partido Demócrata.

En criterio de los analistas, que el magnate Donald Trump y el senador socialista Bernie Sanders ganaran las primarias en New Hampshire, el primero con el 35,1% de los votos, casi 20 puntos de ventaja con respecto al segundo, John Kasich (15,9%); mientras por el bando demócrata Sanders se impusiera con el 60%, seguido de Clinton (38,4%), es la reacción de los electores frente a un escenario en el que las poses de los políticos tradicionales no ha resuelto el estado de contradicciones que afronta ese sistema.

Tras las votaciones del martes 9 de febrero, la batalla electoral demócrata y republicana se encamina a momentos más decisivos.

El bando demócrata

Lo sucedido en New Hampshire, para el analista Ernesto Domínguez no es razón de asombro. “Bernie, según las encuestas, gozaba de una ventaja amplia, por su discurso de campaña. Y se cumplió lo que se venía prediciendo, porque los sondeos fueron exactos en el diseño de los escenarios. Este fue el primer paso, luego va a venir una oleada de discusión sobrevalorando lo que pasó, cuando lo sucedido estaba predeterminado”.

El periodista Reinaldo Taladrid partió de la frase de que “dicen que en Iowa producen maíz y en New Hampshire presidentes. Bernie es del estado contiguo, Vermont, y es muy conocido allí. Además, por qué la gente votó por él: por la economía y la economía, a pesar de que muchas personas pensaban que las motivaciones eran el terrorismo y la seguridad nacional. Y dentro de la economía, la preocupación número uno es la mala distribución de la riqueza. Eso quedó demostrado en las entrevistas de los votantes, quienes reafirmaron que les preocupaba eso, y ahí está la fortaleza de Bernie, y no la debilidad de Hillary.

“Los estrategas de la campaña de Hillary pensaron retirarla de la competencia y presentarla en otro estado, porque sabrían que los votos quedarían en su contra. Eso se valoró, pero se decidió no hacerlo para no dar una mala imagen. Pero en cuanto perdieron publicaron un documento hablando de sus fortalezas. En Carolina del Sur posiblemente veremos un comportamiento inverso, y Hillary le sacará una ventaja a Sanders con más de 20 puntos.

“Bernie Sanders, en tanto, a partir de ahora estará acosado sobre cómo va a pagar lo que está diciendo. Se le traba el dominó y con la palabrita socialismo ya le cayeron arriba. Tiene que decir que es un socialismo democrático, y repetir tres veces este apellido. Pero nadie va a analizar si son serias esas acusaciones, y lo tendrán políticamente a la defensiva. Lo que llama la atención, además, es que quienes lo atacan son los liberales, y no Donald Trump u otro republicano”.

Para el Doctor Jorge Hernández, desde un punto de vista comparado, el Partido Demócrata manifiesta más unidad, mientras el Republicano evidencia muchísimos grados de divisiones y confrontaciones internas. “Anteriormente habíamos hablado de estas cosas, y algunos nos inclinábamos por la idea de que Hillary tendría posibilidades. Lo que uno no puede pasar de observaciones de carácter general, porque cuando nos asomamos a procesos generales y presidenciales en esta etapa, todavía es muy temprano para hacer vaticinios y lo que está ocurriendo lo corrobora”.

No obstante, añadió, los analistas y la tradición de pensamiento norteamericana considera al caucus de Iowa y a las primarias de New Hampshire como definitorias para que los que ganan las denominaciones tengan grandes posibilidades de llegar victoriosos a la Convención de sus partidos, y este mito es un elemento a retener.

En su mirada sobre este proceso, recordó la visión de su colega Jorge Gómez, quien decía que los procesos electorales en Estados Unidos no están diseñados para cambiar el sistema, sino para reproducirlo y fortalecerlo. “Se trata de una maquinaria con cálculos muy interesantes. Sanders está sufriendo los epítetos y los calificativos de socialista, pero él no es ingenuo y sabe que en Estados Unidos está demonizada la imagen del socialismo, pero apostó por asumir ese costo. De hecho, un analista soviético al observar las posiciones de los liberales y los conservadores, consideró que estos últimos se caracterizan por un odio al socialismo y los liberales por el temor al socialismo y al comunismo. Lo que pasa es que el miedo los puede llevar a acciones más fanáticas. Y eso es lo que está pasando cuando están crucificando a Bernie por esta postura, que no es la del radicalismo de la izquierda tradicional, ni tiene una orientación troskista, la idea que ha tratado de vender es la causa social en el centro de su agenda. Esto lo ha hecho de forma muy inteligente y ha logrado capitalizar todo ese descontento y resentimiento con lo que pasa”.

Taladrid añadió que una parte de los que están votando son los llamados milenios, y él no desconoce esto y trata de manipular los sentimientos sociales. “A estos jóvenes que votan no les preocupa el término socialismo, sino el terrorismo, porque nacieron en un escenario de otros influjos ideológicos. De hecho, ellos están usando el término Revolución, que no tiene nada que ver con nuestro concepto ni con lo que conocemos por socialismo, y lo hacen por su ansiedad de cambio. Lo cual no quiere decir que Sanders no se exponga al bombardeo político ideológico de todos los medios”.

Ernesto Domínguez, en este sentido, precisó que el socialismo del cual habla Bernie es de tradición socialdemócrata. “Y no se puede desconocer que la presencia de Bernie podría movilizar a un sector del electorado que se pensaba podría estar desmovilizado y se pone sobre el tapete determinados temas que se temiera quedaran fuera”.

Ante esta idea Jorge Hernández matizó: “son temas de campaña. Ellos no han levantado la bandera de la política internacional”.

La franja republicana

Por la parte Republicana, Iowa ofreció ventaja a Ted Cruz, quien no es bien visto por el establishment republicano y se considera una persona peligrosa, aunque, según Reinaldo Taladrid, puede ser la única alternativa posible que les quede para parar a Trump, ante la variante de cómo elegir el menor de los dos males.

En su opinión, Jeb Bush, a pesar de tener más de 40 millones de dólares recaudados no levanta cabeza, “y a Marco Rubio le va fatal. En el último encuentro repitió 11 veces la misma frase. En tanto, los números de Trump son fuertes. De hecho, debe ganar Carolina del Sur y si se consolida, ¡ataja!, que empieza a ganar”.

Jorge Hernández hizo referencia a que en las filas republicanas lo que pasa tiene una base en lo que pasa entre los demócratas: el rechazo a las figuras políticas tradicionales, lo que ha creado un terreno fértil para personas que uno pensaba que no tendrían oportunidades. “En condiciones normales, en otros tiempos, ni Trump ni Sanders tendrían mucho que ver con este proceso. Pero hay un telón de fondo distinto: las contradicciones de ese sistema, que han conducido a la crisis de liderazgo que explica que las figuras menos esperadas dentro de una lógica normal sean las que aparezcan a la cabeza”.

Sanders, dijo, pone sobre la mesa el discurso change, por eso cautiva a los jóvenes. “Mientras Trump lo que propone es cambiar con todo, y es escandalosamente contracorriente”.

Ernesto Domínguez se apuró a aclarar que Trump no es un loco, “él ha interpretado a ese público que es su audiencia y ha montando una narrativa de campaña. Cuando miramos su discurso observamos que no es diferente de lo que dice Ted Cruz, lo que pasa es que está envuelto en un papel de regalo”.

En su criterio, hay que ver si con John Kasich se moviliza el electorado. “Este candidato no se debe despreciar, es gobernador de Ohio, un estado importante y pendular, del que se dice que quien lo gana, gana el país. Obvio que no decide, pero tiene un impacto muy grande. Kasich puede hablarle a un público que es difícil. Y si quitamos toda la bruma, hay que pensar en la narrativa”.

Taladrid retomó el punto de quién sigue a los republicanos. “Si vas a lo que dice Trump, lo siguen los blancos, de bajos ingresos, pobres, de edad media o avanzada; y quién apoya a Ted Cruz, los evangélicos. Y uno se pregunta cuántos son evangélicos. Todo esto tiende a confundir. Es una cuestión de imagen. Lo de quién apoya a quién, esto es engañoso. Ninguno de los contendientes se mete en los contenidos, sino que están en una batalla de imagen. Con Obama se habló de gatopardismo y este es un niño chiquito respecto a lo que vamos a ver con el resultado”.

Ted, ahondó, acusa a Trump de no ser un conservador real, pero hay que ir a cuando llegan al poder, a cuando tienen que afrontar la realidad de gestionar el gobierno. “Por ello no estamos más que visualizando imagen y estilo, lo que puede llevar a cualquiera a la confusión. Hay mucha diversidad de estilo y menos de contenido; y con todo esto gana mucho la TV”.

Como resumen final de lo ocurrido, manifestó que se reducen a 5 los precandidatos  reales por el Partido Republicano en lo adelante, lo que habrá que ver cómo se redistribuyen. “Hay que ver si se quedan con Trump o no, y si eso trae consecuencias nefastas”.

Por la parte demócrata, cree que Hillary va a ganar poco a poco, y que Bernie no va a poder con los estados sureños, salvo que haya un escándalo o algo que distorsione el rumbo.

Sobre el Congreso, agregó que no considera que la Cámara de Representantes cambie a Demócrata, lo que sí las fuerzas se pueden reducir. “No obstante, seguro los demócratas apostarán más por el Senado”.

Los expertos coincidieron en que esto apenas está empezando. Quedan 48 estados más y vamos a presenciar una lucha intensa, donde va a tener mucho peso la manera de llegar.

(Fuente: Mesa Redonda)

Mi Martí contigo

Mi Martí contigo


7:04:06 a.m.

Por Mercedes Rodríguez García 

El primer Martí me llegó de niña, ¡muy niña!, junto con una caja de 24 colores: «Para Mercy, duran toda una vida, cuídalos». Así decía la tarjeta que —con exquisita grafía— colocó dentro de un sobre adjunto mi tía Olga, por entonces maestra rural en Sagua la Chica. Leí machaconamente, como leen los niños cuando están aprendiendo. 

Una segunda recomendación —tan dulce como autoritaria— me llegaría de inmediato en su propia voz: «Aquí tienes una hoja de papel, dibújame al Apóstol de la independencia de Cuba». «Pero ¿ahora mismo?, tía», le pregunté con el tono más fastidioso que recuerdo. «Sí, ahora mismo, ven, vamos a sentarnos a la mesa».

Sentí deseos de devolverle aquel precioso estuche que me hubiera gustado estrenar tirada en el piso, coloreando cuando tuviera deseos, pintando lo que me viniera en ganas. Pero fui. Y salió él, desproporcionado y bigotudo, en medio de un jardín con flores.

Mi segundo Martí vino en un libro: La Edad de Oro, regalo también de otra tía, Mary, dependienta en tienda de ropa, el día de mi quinto cumpleaños, y con una sola condición: «Es para ti, para tu prima y tu hermano». De modo que el ejemplar permaneció siempre al alcance de ellos, y además, de los amiguitos del barrio que por las tardes venían a jugar a la escuelita, en la cual invariablemente yo hacía de maestra.

Mi tercer Martí fue rojo y dorado, impreso en un diploma. Me lo gané cursando el sexto grado, cuando en el primer semestre de clases salí vanguardia del grupo de la señorita Georgina Irastorza.

El cuarto, lo compré en una quincalla, un cuadrito de pequeño formato, por solo 50 centavos. Los había de Maceo, Céspedes, Agramonte, Gómez, La Caridad, San Lázaro, Santa Bárbara, Mike Mouse, Pato Donald, Lazie, Rin Tin Tin, mas, el dinero solo alcanzaba para uno.

Pero el que más recuerdo me lo dejó Martica Ubals, mi compañera de secundaria, cuando se fue de Cuba y nos despedimos en la plaza del mercado, que en menos de un año sería Coppelia. Lo colgué en mi cuarto y allí estuvo hasta que una foto de Camilo ocupó su lugar debajo del cristal. (Mi madre decía que ya había muchos Martí en la casa, y mi padre, que hacían falta más Martí en la calle).

El sexto, lo compré en la recién estrenada librería Pepe Medina. Ya estudiaba en el preuniversitario Osvaldo Herrera, y muy pocos entendían mis desafueros por The Beatles, que para la «gran cátedra» no era más que una banda diversionista, y nada tenía que ver con el idioma que el profesor Mauro de la Torre me repasaba en «secreto» con ejemplos extraídos de Míster Postman, Yellow River , Sgt. Pepper’s o Lady Madonna.

Ese, mi Martí más lindo, el de Jorge Arche, paisaje rural de fondo, vestía de guayabera, y como El Sagrado Corazón de Jesús en eso de llevar la mano al pecho, resultaba a mi ojo —afinado por la pintora Aida Ida Morales en sus clases de Artes Visuales— un Martí icónico, sublimado: el de «con los pobres de la tierra», el de «con todos y para el bien de todos», el que años después, en la Universidad me revelara como un Martí seminal, el doctor Ordenel Heredia.

Otro Martí, de busto en bronce, estaba en casa antes de yo nacer en posesión de mi abuelo, calzando adeudos sobre el aparador. Un día desapareció y apareció luego en una caja, entre sus cosas de muerto. Pasó a mi padre que lo cedió por derecho justo a su hermana, la maestra, que lo llevó a su escuela en la montaña.

Martí volvió. Lo trajo chamuscado. Fue lo único que no se quemó cuando los alzados prendieron fuego al cañaveral del fondo. Lo limpié con agua, detergente y franela. Apenas le quedó la pátina del tiempo. Martí fue mío. Desde el librero vio crecer mis niños, disfrutó mis fiestas, mis lutos, mis desvelos nocturnos apremiada por el cierre. Ese ha sido mi Martí más íntimo y valiente. Fundacional, vigila ahora la casa de mi hijo, los pasos de mi nieta.

Y tengo más Martí: Martí moneda conmemorativa por el Centenario de su natalicio, y otros Martí valores numismáticos, y muchos Martí libros, obras completas, grabados, recortes, Bohemias incunables. Y algunos que me enervan y me salvan de odios y egoísmos. Martí romántico, didáctico, político, poético. Martí sol, Martí rosa, Martí abeja, Martí ojo del canario… 

¡Ah!, cuánto tiempo ha pasado. Martí dibujado, aprendido, querellado, heredado, compartido, interpretado, desde que era niña, ¡muy niña! Martí necesario, imprescindible, entrañable, enraizado, avizor, eterno. Es mi Martí. El que me va por dentro y quisiera compartir contigo. 

“Con todos y para el bien de todos”

“Con todos y para el bien de todos”


7:25:40 a.m. 

Este discurso fue dado por José Martí en el Liceo Cubano en Tampa el 26 de noviembre de 1891. El señor Francisco María Gonzáles lo tomó taquigráficamente y después fue reproducido bajo el nombre de “Con todos y para el bien de todos” y distribuido en hojas sueltas. 

Cubanos: 

Para Cuba que sufre, la primera palabra. De altar se ha de tomar a Cuba, para ofrendarle nuestra vida, y no de pedestal, para levantarnos sobre ella. Y ahora, después de evocado su amadísimo nombre, derramaré la ternura de mi alma sobre estas manos generosas que ¡no a deshora por cierto! acuden a dármele fuerzas para la agonía de la edificación; ahora, puestos los ojos más arriba de nuestras cabezas y el corazón entero sacado de mí mismo, no daré gracias egoístas a los que creen ver en mí las virtudes que de mí y de cada cubano desean; ni al cordial Carbonell, ni al bravo Rivero, daré gracias por la hospitalidad magnífica de sus palabras, y el fuego de su cariño generoso; sino que todas las gracias de mi alma les daré, y en ellos a cuantos tienen aquí las manos puestas a la faena de fundar, por este pueblo de amor que han levantado cara a cara del dueño codicioso que nos acecha y nos divide; por este pueblo de virtud, en donde se aprueba la fuerza libre de nuestra patria trabajadora; por este pueblo culto, con la mesa de pensar al lado de la de ganar el pan, y truenos de Mirabeau junto a artes de Roland, que es respuesta de sobra a los desdeñosos de este mundo; por este templo orlado de héroes y alzado sobre corazones. Yo abrazo a todos los que saben amar. Yo traigo la estrella, y traigo la paloma en mi corazón. 

No nos reúne aquí, de puro esfuerzo y como a regañadientes, el respeto periódico a una idea de que no se puede adjurar sin deshonor; ni la respuesta siempre pronta, y a veces demasiado pronta, de los corazones patrios a un solicitante de fama, o a un alocado de poder, o a un héroe que no corona el ansia inoportuna de morir con el heroísmo superior de reprimirla, o a un menesteroso que bajo la capa de la patria anda sacando la mano limosnera. Ni el que viene se afeará jamás con la lisonja, ni es este noble pueblo que lo recibe pueblo de gente servil y llevadiza. Se me hincha el pecho de orgullo, y amo aún más a mi patria desde ahora, y creo aún más desde ahora en su porvenir ordenado y sereno, en el porvenir, redimido del peligro grave de seguir a ciegas, en nombre de la libertad, a los que se valen del anhelo de ella para desviarla en beneficio propio; creo aún más en la república de ojos abiertos, ni insensata ni tímida, ni togada ni descuellada, ni sobreculta ni inculta, desde que veo, por los avisos sagrados del corazón, juntos en esta noche de fuerza y pensamiento, juntos para ahora y para después, juntos para mientras impere el patriotismo, a los cubanos que ponen su opinión franca y libre por sobre todas las cosas, -y a un cubano que se las respeta. 

Porque si en las cosas de mi patria me fuera dado preferir un bien a todos los demás, un bien fundamental que de todos los del país fuera base y principio, y sin el que los demás bienes serían falaces e inseguros, ese sería el bien que yo prefiriera: yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre. En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre: envilece a los pueblos desde la cuna el hábito de recurrir a camarillas personales, fomentadas por un interés notorio o encubierto, para la defensa de las libertades: sáquese a lucir, y a incendiar las almas, y a vibrar como el rayo, a la verdad, y síganla, libres, los hombres honrados. Levántese por sobre todas las cosas esta tierna consideración, este viril tributo de cada cubano a otro. Ni misterios, ni calumnias, ni tesón en desacreditar, ni largas y astutas preparaciones para el día funesto de la ambición. O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre, o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos. Para verdades trabajamos, y no para sueños. Para libertar a los cubanos trabajamos, y no para acorralarlos. ¡Para ajustar en la paz y en la equidad los intereses y derechos de los habitantes leales de Cuba trabajamos, y no para erigir, a la boca del continente, de la república, la mayordomía espantada de Veintimilla, o la hacienda sangrienta de Rosas, o el Paraguay, lúgubre de Francia! ¡Mejor caer bajo los excesos del carácter imperfecto de nuestros compatriotas, que valerse del crédito adquirido con las armas de la guerra o las de la palabra que rebajarles el carácter! Este es mi único título a estos cariños, que han venido a tiempo a robustecer mis manos incansables en el servicio de la verdadera libertad. ¡Muérdanmelas los mismos a quienes anhelase yo levantar más, y ¡no miento! amaré la mordida, porque me viene de la furia de mi propia tierra, y porque por ella veré bravo y rebelde a un corazón cubano! ¡Unámonos, ante todo, en esta fe; juntemos las manos, en prenda de esa decisión, donde todos las vean, y donde no se olvida sin castigo; cerrémosle el paso a la república que no venga preparada por medios dignos del decoro del hombre, para el bien y la prosperidad de todos los cubanos! 

¡De todos los cubanos! Yo no sé qué misterio de ternura tiene esta dulcísima palabra, ni qué sabor tan puro sobre el de la palabra misma de hombre, que es ya tan bella, que si se le pronuncia como se debe, parece que es el aire como nimbo de oro, y es trono o cumbre de monte la naturaleza! Se dice cubano, y una dulzura como de suave hermandad se esparce por nuestras entrañas, y se abre sola la caja de nuestros ahorros, y nos apretamos para hacer un puesto más en la mesa, y echa las alas el corazón enamorado para amparar al que nació en la misma tierra que nosotros, aunque el pecado lo trastorne, o la ignorancia lo extravíe, o la ira lo enfurezca, o lo ensangriente el crimen! ¡Cómo que unos brazos divinos que no vemos nos aprietan a todos sobre un pecho en que todavía corre la sangre y se oye todavía, sollozar el corazón! Créese allá en nuestra patria, para darnos luego trabajo de piedad, créese, donde el dueño corrompido pudre cuanto mira, un alma cubana nueva, erizada y hostil, un alma hosca, distinta de aquella alma casera y magnánima de nuestros padres e hija natural de la miseria, que ve triunfar al vicio impune, y de la cultura inútil, que sólo halla empleo en la contemplación sorda de sí misma! ¡Acá, donde vigilamos por los ausentes, donde reponemos la casa que allá se nos cae encima, donde creamos lo que ha de reemplazar a lo que allí se nos destruye, acá no hay palabra que se asemeje más a la luz del amanecer, ni consuelo que se entre con más dicha por nuestro corazón, que esta palabra inefable y ardiente de cubano! 

¡Porque eso es esta ciudad, eso es la emigración cubana entera, eso es lo que venimos haciendo en estos años de trabajo sin ahorro, de familia sin gusto, de vida sin sabor, de muerte disimulada! ¡A la patria que allí se cae a pedazos y se ha quedado ciega de la podre, hay que llevar la patria piadosa y previsora que aquí se levanta! ¡A lo que queda de patria allí, mordido de todas partes por la gangrena que empieza a roer el corazón, hay que juntar la patria amiga donde hemos ido, acá en la soledad, acomodando el alma, con las manos firmes que pide el buen cariño, a las realidades todas, de afuera y de adentro, tan bien veladas allí en unos por la desesperación y en otros por el goce babilónico, que con ser grandes certezas y grandes esperanzas y grandes peligros, son, aun para los expertos, poco menos que desconocidas! ¿Pues qué saben allá de esta noche gloriosa de resurrección, de la fe determinada y metódica de nuestros espíritus, del acercamiento continuo y creciente de los cubanos de afuera, que los errores de los diez años y las veleidades naturales de Cuba, y otras causas maléficas no han logrado por fin dividir, sino allegar tan íntima y cariñosamente que no se ve sino un águila que sube, y un sol que va naciendo, y un ejército que avanza? ¿Qué saben allá de estos tratos sutiles, que nadie prepara ni puede detener, entre el país desesperado y los emigrados que esperan? ¿Qué saben de este carácter nuestro fortalecido, de tierra en tierra, por la prueba cruenta y el ejercicio diario? ¿Qué saben del pueblo liberal, y fiero, y trabajador, que vamos a llevarles? ¿Qué sabe el que agoniza en la noche, del que le espera con los brazos abiertos en la aurora? Cargar barcos puede cualquier cargador; y poner mecha al cañón cualquier artillero puede; pero no ha sido esa tarea menor, y de mero resultado y oportunidad, la tarea única de nuestro deber, sino la de evitar las consecuencias dañinas, y acelerar las felices, de la guerra próxima, e inevitable, e irla limpiando, como cabe en lo humano, del desamor y del descuido y de los celos que la pudiesen poner donde sin necesidad ni excusa nos pusieron la anterior, y disciplinar nuestras almas libres en el conocimiento y orden de los elementos reales de nuestro país, y en el trabajo que es el aire y el sol de la libertad, para que quepan en ella sin peligro, junto a las fuerzas creadoras de una situación nueva, aquellos residuos inevitables de las crisis revueltas que son necesarias para constituirlas. Y las manos nos dolerán más de una vez en la faena sublime, pero los muertos están mandando, y aconsejando, y vigilando, y los vivos los oyen, y los obedecen, y se oye en el viento ruido de ayudantes que pasan llevando órdenes, y de pabellones que se desplegan! ¡Unámonos, cubanos, en esta otra fe: con todos, y para todos: la guerra inevitable, de modo que la respete y la desee y la ayude la patria, y no nos la mate, en flor, por local o por personal o por incompleta, el enemigo: la revolución de justicia y de realidad, para el reconocimiento y la práctica franca de las libertades verdaderas. 

Ni los bravos de la guerra que me oyen tienen paces con estos análisis menudos de las cosas públicas, porque al entusiasta le parece crimen la tardanza misma de la sensatez en poner por obra el entusiasmo; ni nuestra mujer, que aquí oye atenta, sueña más que en volver a pisar la tierra propia, donde no ha de vivir su compañero, agrio como aquí vive y taciturno: ni el niño, hermano o hijo de mártires y de héroes, nutrido en sus leyendas, piensa en más que en lo hermoso de morir a caballo, peleando por el país, al pie de una palma! 

¡Es el sueño mío, es el sueño de todos; las palmas son novias que esperan: y hemos de poner la justicia tan alta como las palmas! Eso es lo que queríamos decir. A la guerra del arranque, que cayó en el desorden, ha de suceder, por insistencia de los males públicos, la guerra de la necesidad, que vendría floja y sin probabilidad de vencer, si no le diese su pujanza aquel amor inteligente y fuerte del derecho por donde las almas más ansiosas de él recogen de la sepultura el pabellón que dejaron caer, cansados del primer esfuerzo, los menos necesitados de justicia. Su derecho de hombres es lo que buscan los cubanos en su independencia; y la independencia se ha de buscar con alma entera de hombre. ¡Que Cuba, desolada, vuelve a nosotros los ojos! ¡Que los niños ensayan en los troncos de los. caminos la fuerza de sus brazos nuevos! ¡Que las guerras estallan, cuando hay causas para ella, de la impaciencia de un valiente o de un grano de maíz! ¡Que el alma cubana se está poniendo en fila, y se ven ya, como al alba, las masas confusas! ¡Que el enemigo, menos sorprendido hoy, menos interesado, no tiene en la tierra los caudales que hubo de defender la vez pasada, ni hemos de entretenemos tanto como entonces en dimes y diretes de localidad, ni en competencias de mando, ni en envidias de pueblo, ni en esperanzas locas! ¡Que afuera tenemos el amor en el corazón, los ojos en la costa, la mano en la América, y el alma al cinto! ¿Pues quién no lee en el aire todo eso con letras de luz? Y con letras de luz se ha de leer que no buscamos, en este nuevo sacrificio, meras formas, ni la perpetuación del alma colonial en nuestra vida, con novedades de uniforme yankee, sino la esencia y realidad de un país republicano nuestro, sin miedo canijo de unos a la expresión saludable de todas las ideas y el empleo honrado de todas las energías,-ni de parte de otros aquel robo al hombre que consiste en pretender imperar en nombre de la libertad por violencias en que se prescinde del derecho de los demás a las garantías y los métodos de ella. Por supuesto, que se nos echarán atrás los petimetres de la política, que olvidan como es necesario contar con lo que no se puede suprimir,-y que se pondrá a refunfuñar el patriotismo de polvos de arroz, so pretexto de que los pueblos. en el sudor de la creación, no dan siempre olor de clavellina. ¿Y qué le hemos de hacer? ¡Sin los gusanos que fabrican la tierra no podrían hacerse palacios suntuosos! En la verdad hay que entrar con la camisa al codo, como entra en la res el carnicero. Todo lo verdadero es santo, aunque no huela a clavellina. Todo tiene la entraña fea y sangrienta: es fango en las artesas el oro en que el artista talla luego sus joyas maravillosas; de lo fétido de la vida saca almíbar la fruta y colores la flor; nace el hombre del dolor y la tiniebla del seno maternal, y del alarido y el desgarramiento sublime: y las fuerzas magníficas y corrientes de fuego que en el horno del sol se precipitan y confunden, no parecen de lejos a los ojos humanos sino manchas! ¡Paso a los que no tienen miedo a la luz: caridad para los que tiemblan de sus rayos! 

Ni vería yo esa bandera con cariño, hecho como estoy a saber que lo más santo se toma como instrumento del interés por los triunfadores audaces de este mundo, si no creyera que en sus pliegues ha de venir la libertad entera, cuando el reconocimiento cordial del decoro de cada cubano, y de los modos equitativos de ajustar los conflictos de sus intereses, quite razón a aquellos consejeros de métodos confusos que sólo tienen de terribles lo que tiene de terca la pasión que se niega a reconocer cuánto hay en sus demandas de equitativo y justiciero. ¡Clávese la lengua del adulador popular, y cuelgue al viento como banderola de ignominia, donde sea castigo de los que adelantan sus ambiciones azuzando en vano la pena de los que padecen, u ocultándoles verdades esenciales de su problema, o levantándoles la ira:-y al lado de la lengua de los aduladores, clávese la de los que se niegan a la justicia! 

¡La lengua del adulador se clave donde todos la vean,- y la de los que toman por pretexto las exageraciones a que tiene derecho la ignorancia, y que no puede acusar quien no ponga todos los medios de hacer cesar la ignorancia, para negarse a acatar lo que hay de dolor de hombre y de agonía sagrada en las exageraciones que es más cómodo excomulgar, de toga y birrete, que estudiar, lloroso el corazón, con el dolor humano hasta los codos! En el presidio de la vida es necesario poner, para que aprendan justicia, a los jueces de la vida. El que juzgue de todo, que lo conozca todo. No juzgue de prisa el de arriba, ni por un lado: no juzgue el de abajo por un lado ni de prisa. No censure el celoso el bienestar que envidia en secreto. No desconozca el pudiente el poema conmovedor, y el sacrificio cruento, del que se tiene que cavar el pan que come; de su sufrida compañera, coronada de corona que el injusto no ve; de los hijos que no tienen lo que tienen los hijos de los otros por el mundo! ¡Valiera más que no se desplegara esa bandera de su mástil, si no hubiera de amparar por igual a todas las cabezas! 

Muy mal conoce nuestra patria, la conoce muy mal, quien no sepa que hay en ella, como alma de lo presente y garantía de lo futuro, una enérgica suma de aquella libertad original que cría el hombre en sí, del jugo de la tierra y de las penas que ve, y de su idea propia y de su naturaleza altiva. Con esta libertad real y pujante, que sólo puede pecar por la falta de la cultura que es fácil poner en ella, han de contar más los políticos de carne y hueso que con esa libertad de aficionados que aprenden en los catecismos de Francia o de Inglaterra, los políticos de papel. Hombres somos, y no vamos a querer gobiernos de tijeras y de figurines, sino trabajo de nuestras cabezas, sacado del molde de nuestro país. Muy mal conoce a nuestro pueblo quien no observe en él como a la par de este ímpetu nativo que lo levanta para la guerra y no lo dejará dormir en la paz, se ha criado con la experiencia y el estudio, y cierta ciencia clara que da nuestra tierra hermosa, un cúmulo de fuerzas de orden, humanas y cultas,-una falange de inteligencias plenas, fecundadas por el amor al hombre, sin el cual la inteligencia no es más que azote y crimen,-una concordia tan íntima, venida del dolor común, entre los cubanos de derecho natural, sin historia y sin libros, y los cubanos que han puesto en el estudio la pasión que no podían poner en la elaboración de la patria nueva,-una hermandad tan ferviente entre los esclavos ínfimos de la vida y los esclavos de una tiranía aniquiladora,-que por este amor unánime y abrasante de justicia de los de un oficio y los de otro; por este ardor de humanidad igualmente sincero en los que llevan el cuello alto, porque tienen alta la nuca natural, y los que los llevan bajo, porque la moda manda lucir el cuello hermoso; por esta patria vehemente en que se reúnen con iguales sueños, y con igual honradez, aquellos a quienes pudiese divorciar el diverso estado de cultura-sujetará nuestra Cuba, libre en la armonía de la equidad, la mano de la colonia que no dejará a su hora de venírsenos encima, disfrazada con el guante de la república. ¡Y cuidado, cubanos, que hay guantes tan bien imitados que no se diferencian de la mano natural! A todo el que venga a pedir poder, cubanos, hay que decirle a la luz, donde se vea la mano bien: ¿mano o guante?-Pero no hay que temer en verdad, ni hay que regañar. Eso mismo que hemos de combatir, eso mismo nos es necesario. Tan necesario es a los pueblos lo que sujeta como lo que empuja: tan necesario es en la casa de familia el padre, siempre activo, como la madre, siempre temerosa. Hay política hombre y política mujer. ¿Locomotora con caldera que la haga andar, y sin freno que la detenga a tiempo? Es preciso, en cosas de pueblos, llevar el freno en una mano, y la caldera en la otra. Y por ahí padecen los pueblos: por el exceso de freno, y por el exceso de caldera. 

¿A qué es, pues, a lo que habremos de temer? ¿Al decaimiento de nuestro entusiasmo, a lo ilusorio de nuestra fe, al poco número de los infatigables, al desorden de nuestras esperanzas? Pues miro yo a esta sala, y siento firme y estable la tierra bajo mis pies, y digo: "Mienten." Y miro a mi corazón, que no es más que un corazón cubano, y digo:- `Mienten." 

¿Tendremos miedo a los hábitos de autoridad contraídos en la guerra, y en cierto modo ungidos por el desdén diario de la muerte? Pues no conozco yo lo que tiene de brava el alma cubana, y de sagaz y experimentado el juicio de Cuba, y lo que habrían de contar las autoridades viejas con las autoridades vírgenes, y aquel admirable concierto de pensamiento republicano y la acción heroica que honra, sin excepciones apenas, a los cubanos que cargaron armas; o, como que conozco todo eso, al que diga que de nuestros veteranos hay que esperar ese amor criminal de sí, ese postergamiento de la patria a su interés, esa traición inicua a su país, le digo: -"!Mienten!" 

¿O nos ha de echar atrás el miedo a las tribulaciones de la guerra, azuzado por gente impura que está a paga del gobierno español, el miedo a andar descalzo, que es un modo de andar ya muy común en Cuba, porque entre los ladrones y los que los ayudan, ya no tienen en Cuba zapatos sino los cómplices y los ladrones? ¡Pues como yo sé que el mismo que escribe un libro para atizar el miedo a la guerra, dijo en versos, muy buenos por cierto, que la jutía basta a todas las necesidades del campo en Cuba, y sé que Cuba está otra vez llena de jutías, me vuelvo a los que nos quieren asustar con el sacrificio mismo que apetecemos, y les digo:-"Mienten". 

¿Al que más ha sufrido en Cuba por la privación de la libertad le tendremos miedo, en el país donde la sangre que derramó por ella se la ha hecho amar demasiado para amenazarla? ¿Le tendremos miedo al negro, al negro generoso, al hermano negro, que en los cubanos que murieron por el ha perdonado para siempre a los cubanos que todavía lo maltratan? Pues yo se de manos de negro que están más dentro de la virtud que las de blanco alguno que conozco: yo sé del amor negro a la libertad sensata, que sólo en la intensidad mayor y natural y útil se diferencia del amor a la libertad del cubano blanco: yo sé que el negro ha erguido el cuerpo noble, y está poniéndose de columna firme de las libertades patrias. Otros le teman: yo lo amo: a quien diga mal de él, me lo desconozca, le digo a boca llena:-"Mienten". 

¿Al español en Cuba habremos de temer? ¿Al español armado, que no nos pudo vencer por su valor, sino por nuestras envidias, nada más que por nuestras envidias? ¿Al español que tiene en el Sardinero o en la Rambla su caudal y se irá con su caudal, que es su única patria; o al que lo tiene en Cuba, por apego a la tierra o por la raíz de los hijos, y por miedo al castigo opondrá poca resistencia, y por sus hijos? ¿Al español llano, que ama la libertad como la amamos nosotros, y busca con nosotros una patria en la justicia, superior al apego a una patria incapaz e injusta, al español que padece, junto a su mujer cubana, del desamparo irremediable y el mísero porvenir de los hijos que le nacieron con el estigma de hambre y persecución, con el decreto de destierro en su propio país, con la sentencia de muerte en vida con que vienen al mundo los cubanos? ¿Temer al español liberal y bueno, a mi padre valenciano, a mi fiador montañés, al gaditano que me velaba el sueño febril, al catalán que juraba y votaba porque no quería el criollo huir con sus vestidos, al malagueño que saca en sus espaldas del hospital al cubano impotente, al gallego que muere en la nieve extranjera, al volver de dejar el pan del mes en la casa del general en jefe de la guerra cubana? ¡Por la libertad del hombre se pelea en Cuba, y hay muchos españoles que aman la libertad! ¡A estos españoles los atacarán otros: yo los ampararé toda mi vida! A los que no saben que esos españoles son otros tantos cubanos, les decimos: "¡Mienten!" 

¿Y temeremos a la nieve extranjera? Los que no saben bregar con sus manos en la vida, o miden el corazón de los demás por su corazón espantadizo, o creen que los pueblos son meros tableros de ajedrez, o están tan criados en la esclavitud que necesitan quien les sujete el estribo para salir de ella, esos buscarán en un pueblo de componentes extraños y hostiles la república que sólo asegura el bienestar cuando se le administra en acuerdo con el carácter propio, y de modo que se acendre y realce. A quien crea que falta a los cubanos coraje y capacidad para vivir por sí en la tierra creada por su valor, le decimos: "Mienten". 

Y a los lindoros que desdeñan hoy esta revolución santa cuyos guías y mártires primeros fueron hombres nacidos en el mármol y seda de la fortuna, esta santa revolución que en el espacio más breve hermanó, por la virtud redentora de las guerras justas, al primogénito heroico y al campesino sin heredad, al dueño de hombres y a su esclavos; a los olimpos de pisapapel, que bajan de la trípode calumniosa para preguntar aterrados, y ya con ánimos de sumisión, si ha puesto el pie en tierra este peleador o el otro, a fin de poner en paz el alma con quien puede mañana distribuir el poder; a los alzacolas que fomentan a sabiendas, el engaño de los que creen este magnífico movimiento de almas, esta idea encendida de la redención decorosa, este deseo triste y firme de la guerra inevitable, no es más que el tesón de un rezagado indómito, o la correría de un general sin empleo, o la algazara de los que no gozan de una riqueza que sólo se puede mantener por la complicidad con el deshonor, o la amenaza de una turba obrera, con odio por corazón y papeluchos por sesos, que irá, como del cabestro, por donde la quiera llevar el primer ambicioso que la adule, o el primer déspota encubierto que le pase por los ojos la bandera,-a lindoros, o a olimpos, y a alzacolas, -les diremos: -"Mienten." ¡Esta es la turba obrera, el arca de nuestra alianza, el tahalí, bordado de mano de mujer, donde se ha guardado la espada de Cuba, el arenal redentor donde se edifica, y se perdona, y se prevee, y se ama! 

¡Basta, basta de meras palabras! Para lisonjearnos no estamos aquí, sino para palparnos los corazones, y ver que viven sanos, y que pueden; para irnos enseñando a los desesperanzados, a los desbandados, a los melancólicos, en nuestra fuerza de idea y de acción, en la virtud probada que asegura la dicha por venir, en nuestro tamaño real, que no es de presuntuoso, ni de teorizante, ni de salmodista, ni de melómano, ni de caza nubes, ni de pordiosero. Ya somos unos, y podemos ir al fin: conocemos el mal, y veremos de no recaer; a puro amor y paciencia hemos congregado lo que quedó disperso, y convertido en orden entusiasta lo que era, después de la catástrofe, desconcierto receloso; hemos procurado la buena fe, y creemos haber logrado, suprimir o reprimir los vicios que causaron nuestra derrota, y allegar con modos sinceros y para fin durable, los elementos conocidos o esbozados, con cuya unión se puede llevar la guerra inminente al triunfo. ¡Ahora, a formar filas! ¡Con esperar, allá en lo hondo del alma, no se fundan pueblos! Delante de mí vuelvo a ver los pabellones, dando órdenes; y me parece que el mar que de allá viene, cargado de esperanza y de dolor, rompe la valla de la tierra ajena en que vivimos, y revienta contra esas puertas sus olas alborotadas... ¡Allá está, sofocada en los brazos que nos la estrujan y corrompen! ¡Allá está, herida en la frente, herida en el corazón, presidiendo, atada a la silla de tortura, el banquete donde las bocamangas de galón de oro ponen el vino del veneno en los labios de los hijos que se han olvidado de sus padres! ¡Y el padre murió cara a cara al alférez, y el hijo va, de brazos con el alférez, a podrirse a la orgía! ¡Basta de meras palabras! De las entrañas desgarradas levantemos un amor inextinguible por la patria sin la que ningún hombre vive feliz, ni el bueno, ni el malo. Allí está, de allí nos llama, se la oye gemir, nos la violan y nos la befan y nos la gangrenan a nuestro ojos, nos corrompen y nos despedazan a la madre de nuestro corazón! ¡Pues alcémonos de una vez, de una arremetida última de los corazones, alcémonos de manera que no corra peligro la libertad en el triunfo, por el desorden o por la torpeza o por la impaciencia en prepararla; alcémonos, para la república verdadera, los que por nuestra pasión por el derecho y por nuestro hábito del trabajo sabremos mantenerla; alcémonos para darle tumba a los héroes cuyo espíritu vaga por el mundo avergonzado y solitario; alcémonos para que algún día tengan tumba nuestros hijos! Y pongamos alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante: "Con todos, y para el bien de todos".

 

¿Unidad? Las divergencias internas en la oposición venezolana

¿Unidad? Las divergencias internas en la oposición venezolana

 

8:11:06 p.m. 

Por Gisela Brito 

La particularidad del momento actual es que el escenario político obliga a la Mesa de Unidad a gestionar sus tensiones internas en el marco de la Asamblea Nacional donde por primera vez en los últimos 17 años tendrán mayoría calificada. (Foto: Jesús Chúo Torrealba, tuvo que disculparse públicamente en nombre de la MUD por “herir las sensibilidades” de los chavistas). 

“Yo no quiero llover sobre mojado, pero a La Salida hay que incluirla en los grandes fracasos nacionales… Ahora hay una política que triunfó (acudir a las urnas en busca de una mayoría) y hay que seguir fortaleciéndola. Aquí no hay espacio para La Salida segunda parte si pretendes mantener la unidad. Quien quiera eso, le saldremos al frente con firmeza” [1]. Con estas declaraciones el dirigente opositor venezolano Henrique Capriles Radonski volvió a avivar la mecha de la disputa interna en la derecha venezolana, apenas unos días después de lo que fue la primera victoria electoral en la historia de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) en Venezuela. 

El punto más álgido de esa tensión interna se hizo evidente durante las protestas de febrero de 2014, donde la ruptura fue imposible de ocultar. “La Salida” a la que se refiere Capriles hace alusión a las protestas violentas convocadas por el sector radical de la oposición liderado por Leopoldo López (Voluntad Popular), María Corina Machado (Vente Venezuela) y Antonio Ledezma (Alianza Bravo Pueblo). Pero las tensiones no se iniciaron allí, sino que están presentes desde el inicio mismo de la MUD, que surgió como un conglomerado de fuerzas cuyo único punto en común es la alianza electoral con la intención de poner fin al gobierno de la Revolución Bolivariana. La pretendida “unidad” es casi un eufemismo en la alianza opositora, donde, tal como sostuvo José Vicente Rangel en reiteradas oportunidades, conviven tendencias irreconciliables que se manifiestan en sectores con estrategias políticas divergentes. 

La particularidad del momento actual es que el escenario político obliga a la Mesa de Unidad a gestionar sus tensiones internas en el marco de la Asamblea Nacional donde por primera vez en los últimos 17 años tendrán mayoría calificada. Cómo administre la oposición esta victoria electoral desde sus escaños será un tema central en los próximos meses; no es una cuestión sencilla para un grupo de partidos demasiado acostumbrados a ser oposición ponerse ahora en el rol de construir una alternativa real de gobierno. Y a esto se suma la disputa interna por el liderazgo, además de las diferencias tácticas sobre el modo de gestionar políticamente la posibilidad de llegar al poder ejecutivo. 

Apenas conocidos los resultados, un sector comenzó a plantear la necesidad de embestir contra los poderes públicos y anunciaron el impulso de una serie de leyes contrarias a las conquistas sociales de la Revolución (se anunció la intención de volver a las privatizaciones, de derogar la Ley de Trabajo, de “recuperar” los poderes públicos, etc.). Capriles, encabezando otro sector se mostró mucho más moderado intentando poner el énfasis más en construir una oposición que se perfile como alternativa real de gobierno, con propuestas para resolver la situación económica, que en la revancha ansiada por los radicales. Por eso indicó que la MUD no convertirá a la asamblea en un “ring de boxeo” y en un artículo del 3 de enero tuvo que aclarar que “puede estar seguro nuestro pueblo de la firmeza del compromiso con la agenda social de cada uno de los 112 parlamentarios. Los diputados de la Unidad no llegarán a la Asamblea Nacional para quitar los casi ya inexistentes beneficios sociales.” [2] A confesión de partes… 

En lo que fue el conflicto central que dividió a la MUD en los días previos a la toma de posesión del cuerpo legislativo, Ramos Allup resultó electo el Presidente de la AN. Según la encuestadora Datanálisis, el mejor valorado para presidir el cuerpo legislativo era Julio Borges, dirigente de Primero Justicia (el partido de Capriles que obtuvo la mayor cantidad de escaños si se discrimina al interior de la MUD). Pero en medio de una disputa mediática y política, finalmente fue electo por un mecanismo cuanto menos extravagante (una votación secreta realizada incluso antes de asumir formalmente las bancas en la Asamblea) el líder de Acción Democrática, que contó con el apoyo de Voluntad Popular (el partido de Leopoldo López), complicando aún más los delicados equilibrios al interior de la MUD. 

En la instalación de la nueva Asamblea, sesión en la que se formalizó la elección de la Junta Directiva, Ramos Allup manifestó abiertamente la intención de terminar con el gobierno en un plazo de seis meses, dando inicio a lo que será un escenario de fuerte disputa política en la que el sector radical de la oposición intentará impulsar “La Salida II”, ahora haciendo uso de los resortes institucionales para forzar un fin anticipada del gobierno. En el primer día al frente del palacio legislativo, además, Ramos Allup dio una muestra elocuente de lo que será su “estilo” político en esta nueva etapa al ordenar retirar del edificio todos los símbolos que evocaran a Hugo Chávez y Simón Bolívar, generando enorme controversia tanto entre los chavistas, como es evidente, como también dentro de las propias filas de la MUD. Al punto de que el secretario ejecutivo de la alianza, Jesús Chúo Torrealba, tuvo que disculparse públicamente en nombre de la MUD por “herir las sensibilidades” de los chavistas. Gesto al que Allup desautorizó tajantemente sosteniendo que no tenía por qué disculparse. Y es que un sector de la oposición venezolana sabe que nunca llegará a conseguir una mayoría electoral sin contar con una porción del voto chavista, al cual evidentemente no podrán atraer con este tipo de conductas violentas y revanchistas. 

A Ramos Allup, calificado por la propia embajada de EEUU en Venezuela hace ya una década como una “reliquia de pasado”, esto no parece interesarle. Como sostienen cables secretos revelados por Eva Golinger, Ramos Allup siempre estuvo más preocupado por obtener financiamiento internacional que por captar el voto del electorado [3]. Que haya sido electo Presidente de la nueva Asamblea con la cual la oposición buscar retomar posiciones institucionales que le permitan llegar al Ejecutivo es una expresión de las dificultades que tendrá la MUD para erigirse en una alternativa democrática real de gobierno. 

Con ello, se incrementarán las tensiones internas, pues el sector moderado no parece dispuesto a dilapidar la victoria del 6D volviendo a la estrategia golpista. No hay que olvidar que una mayoría a nivel nacional no avalaría de ningún modo un fin anticipado del gobierno fuera de los cauces institucionales, y que la oposición sigue sin tener un líder que pueda aglutinar un voto transversal con miras a volver al Palacio de Miraflores. 

(Fuente: TeleSURtv)

 

 

 

 

¿Nació una nueva Guatemala con Jimmy Morales?

¿Nació una nueva Guatemala con Jimmy Morales?


7:03:53 p.m.

Por Ilka Oliva Corado

Al mejor estilo de pastor de iglesia y de conferencista de motivación personal el ahora (y lo más jodido,  que de pronto durante 4 años) presidente de Guatemala, Jimmy Morales (aunque usted no lo crea) dirigió su primer discurso a la población guatemalteca. Una toma de posesión caracterizada por la impuntualidad típica del guatemalteco que cree que el mundo gira alrededor suyo.

Sin  mayores sobresaltos Jimmy Morales tuvo el privilegio de que lo acompañaran en la toma de posesión luminarias del progresismo latinoamericano como Rafael Correa, (vea usted qué honones los que tienen algunos) aunque su atención siempre estuvo en los parpadeos de Joe Biden, vicepresidente de Estados Unidos con quien previo al acto protocolario de la toma de posesión sostuvo una reunión al pedalazo, donde también al pedalazo le pidió el TPS para los guatemaltecos.

No olvidemos que el TPS  para los presidenciables del triángulo norte de Centroamérica y México también es plataforma política como lo es la Reforma Migratoria para los presidenciables en Estados Unidos. Es decir; es un puro lavarse las  manos y quedar bien para la foto. Y cabe reseñar que para Jimmy Morales el migrante es el mejor producto de exportación que tiene Guatemala para Estados Unidos. Lo ve  como mano de obra barata que puede “ayudar” en el país del norte. Partiendo de ahí la idea del TPS en boca de Morales es un chiste malo.

Es imposible pedirle un discurso como estadista porque no lo es y no lo será nunca. Es imposible pedirle un discurso con palabras salidas del corazón, de la inteligencia, de la solidaridad. Es imposible pedirle a  un personaje como Jimmy Morales un discurso de toma de posesión en donde hable con firmeza de la restauración del tejido social, de Memoria Histórica, de Derechos Humanos, de la refundación del Estado, de Genocidio pues niega todo lo que tenga que ver con dignidad, identidad y entereza.

Es un discurso al nivel de la sociedad guatemalteca por tal razón le quedó como anillo al dedo, le durmió la mona a sus votantes que emocionados exaltaron en la redes sociales al “varón puesto por Dios en Guatemala”. Se leían mensajes al estilo de: “Dios Todo Poderoso nos ha proveído de un presidente como el hermano Jimmy Morales, alabemos su gloria”. Personas en cadenas de oración dentro y fuera del país “para recibir la bienaventuranza del nuevo elegido del Señor”. Palabras al estilo Jimmy Morales que se atrevió a hablar de Dios en su discurso y a utilizar pasajes bíblicos, cuando sabemos que el Estado debe ser laico.  Pero pues, estamos hablando de Guatemala…

Jimmy Morales utilizó el doble estándar en su discurso, porque no hay que olvidar ni por un segundo que viene de un programa televisivo en donde salpicaba a la sociedad con su misoginia, su carácter patriarcal y homofóbico. Donde fue material de primera categoría el racismo y la exclusión. ¿Cómo se le puede creer a un personaje como Jimmy Morales un discurso presidencial donde hable de inclusión, de la mujer, de los Mayas, de los afro descendientes? ¿Buscaba apacharle el ojo al macho? Porque propiamente una reivindicación ni el más cristiano o ingenuo la creería,

Con un olfato de quien sabe en dónde está el hueso habló de las manifestaciones suscitadas en el año 2015, donde alabó a las masas amorfas que vitoreaban canciones y que fingían hermanarse  en una Guatemala unida, sólo para la foto. Porque ahí dentro de esas manifestaciones también se vivió el pulso latente de lo fragmentado que está el país, hablar de una Guatemala unida en estos momentos es un descaro. Utilizar esa carta durante su discurso ensalzó aún más a la ciudadanía que lo votó. Quien escribió el discurso sabe la debilidad de la clase media guatemalteca: el ego, la fanfarronería y la labia. Y siendo un discurso que de alguna manera se vería en el mundo por supuesto el plan era dejar bien parada a la masa amorfa que le dio el voto.  Aprovechó el tema de moda que es la corrupción y con eso les dio atol con el dedo  a los ingenuos.

En un país con la realidad social que tiene Guatemala hablar  de turismo en un discurso presidencial es una insolencia. Por supuesto que el país es hermoso (quienes lo arruinamos somos los guatemaltecos) no se trata de turismo, se trata de los saqueos, de las transnacionales, de la intimidación a los defensores del medio ambiente, se trata de Derechos Humanos, de justicia, de impunidad. De ecocidio. Es algo más profundo, es algo político. Pero bueno, es demasiado pedir a un presidente como Morales y  a una sociedad como la guatemalteca.

Al final el punto no es el discurso que generalmente viniendo de ultraconservadores  se queda en palabras y sirven para recibir las palmaditas en la espalda,  para el repello y darle la sensación de seguridad a la ciudadanía que le dio el voto. Aquí hay algo mucho más complejo de un acto protocolario, aquí es preocupante lo que se le viene encima al país en materia de Derechos Humanos y neoliberalismo. Aquí lo realmente temerario serán los contratos que se firmen desde la poltrona presidencial, lo que se pueda engavetar, lo que se mande directamente a la trituradora de papel, que se entienda pero no se pronuncie, es decir; todo aquello que se quede entre cuatro paredes y que termine hundiendo más al país. Lo que no salga a flote  y que siga permitiendo la injerencia de Estados Unidos en la región.

Fuera del circo de la toma de posesión lo que preocupa es el espiral de cortinas de humo que vendrán para mantener a la población atenta a lo insignificante, mientras que  atrás de bambalinas se dan los verdaderos golpes bajos a un país tan dolido, herido y fragmentado como Guatemala.

Tan arrogante es Jimmy Morales que entre la sublimidad de su oratoria convencional aduce que a partir del momento en que tomó posesión ha nacido una nueva Guatemala, no extraña que sus fieles seguidores le llamen “el elegido del Señor”. No será sorpresa que un día cualquiera se auto entregue “la Orden del Quetzal”  y se autonombre el mejor presidente de Guatemala en la historia del país, como es su sueño de egocéntrico.

Lo que sí es que inicia una nueva función de teatro en Guatemala, de las tantas que han desfilado por el país y lo han dejado en los puros huesos. ¿Cuánto durará? ¿Merece Jimmy Morales el beneficio de la duda aunque se declare ultraconservador? ¿Sea homofóbico, misógino, patriarcal y racista? ¿Puede alguien que niega el Genocidio dirigir un país tan fragmentado como Guatemala? La pregunta del millón, ¿pero dirigirlo hacia dónde?

(Fuente: teleSURtv)