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LA TECLA CON CAFÉ

Cronicafeando

Nombres raros para hijos de famosos

Nombres raros para hijos de famosos

 

jueves, 24 de agosto de 2017
10:00:09 p.m. 

Muchos ricos y famosos, estrellas del espectáculo y los deportes, suelen destacarse por sus excentricidades también a la hora de elegir los nombres a sus hijos, desde Michael Jackson a Beyoncé o de Gwyneth Patrow a Francesco Totti. (Foto: Gwyneth Patrow con su hija Apple Blythe Alison, de 12 años, y Moses Bruce Anthony, de 10 años. 

 

Beyoncé y Jay Z llamaron Rumi y Sir a sus recientes gemelos: el nombre unisex de Rumi empleado para la niña, ya había sido utilizado por la modelo Josie Maran para su hija en 2006, en tanto que Sir demostraría la admiración del padre rapero por su colega Sir The Baptist. 


Liam Payne y Cheryl Cole le dieron el nombre Bear (Oso) a su primogénito; Bradley Cooper e Irina Shayk eligieron Lea De Seine; Candice Swanepoel y Hermann Nicoli llamaron a su primer hijo, Anacã; Alicia Keys se distinguió con Egypt y Genesis, para sus hijos y Kim Kardashian y Kanye bautizaron a su primogénita como North West (Noroeste). 

Michael Jackson, decididamente volcado a los delirios de grandeza, bautizó a sus hijos Prince Michael I y II. Nicolas Cage, superfanático de Superman, homenajeó a su ídolo llamando a su hijo Kal-El, verdadero nombre del superhéroe. En tanto que Christina Aguilera parece haber consultado el pronóstico del tiempo al bautizar a su hija como Summer Rain (Lluvia de verano).

 

La militante del estilo de vida saludable Gwyneth Paltrow eligió para su hija el nombre verde de Apple (Manzana). En tanto que la actriz Zoe Saldaña bautizó a los hijos que tuvo con su marido Marco Perego: Cy Aridio, Bowie Ezio y Zen.

 

Muchos se preguntan en qué pensaba Cher cuando le puso a su hija mayor Chastity (Castidad), una joven que luego cambió de sexo y se convirtió en hombre, haciéndose hoy llamar Chaz, con 48 años de edad, y destacándose como activista de los derechos de las minorías.

 

John Elkann y Lavinia Borromeo llamaron Océano a su primer vástago; Flavio Briatore y Elisabetta Gregoraci optaron por Nathan Falco; mientras que la bien italiana familia de Francesco Totti y su esposa Ilary demostró amar los nombres extranjeros: sus hijos se llaman Isabel, Chanel y Cristian.

(Fuente: ANSA)

Cumpleaños de ideas

Cumpleaños de ideas

 

sábado, 13 de agosto de 2017
5:24:26 p.m. 

Sin Fidel físicamente será indispensable, sobre todo para las nuevas generaciones, remitirse a sus Reflexiones. Las escritas en su último año de vida, corroboran la profética visión del histórico líder cubano.

Por Mercedes Rodríguez García 

Fue la última vez que le vimos. Entre aplausos y gritos de ¡Fidel, Fidel, Fidel!, apareció, junto a Raúl y Maduro, en el teatro Karl Marx de La Habana, la noche del 13 de agosto de 2016. El líder histórico de la Revolución sorprendía a sus compatriotas y al mundo al entrar caminando a la espléndida sala donde La Colmenita le haría, en nombre de su pueblo, el mejor regalo de aniversario.

Ese mismo día publica uno de sus más íntimos artículos: «El cumpleaños». 

   

Tuvo que haberse sentido muy feliz. Llegar a tan avanzada edad, frágil de salud, pero lúcido y combatiente, era otro regalo que le concedía la vida a quien, por encima de errores y defectos humanos, habría de destacarse por sus cualidades de líder y estadista, y por su legado teórico y práctico. 

Hombre de gran sensibilidad social y nobleza de sentimientos, su pensamiento creativo le hizo —no pocas veces— romper dogmas y esquemas. Su «chaleco moral», su voluntad inquebrantable de luchar, de no ceder ante el enemigo, le conceden en la historia patria un lugar excepcional, ajeno a idolatrías y efigies en su honor, que nunca le gustaron. «Los que dirigen son hombres y no dioses», diría al respecto en su discurso del 1.º de mayo de 2003, en la Plaza de la Revolución. 

  

Será entonces la penetrante visión de futuro de Fidel Castro —amén de su prédica y ejemplo, de que se le cante, se le pinte o se le escriban versos—  la que hará que sus coterráneos, y hombres y mujeres de todo el mundo, rindan homenaje al excepcional conductor de la Revolución Cubana y defensor de las más profundas ideas en defensa de la humanidad y de su hábitat, el planeta. 

Sin atribuírselo a alguien en particular, se ha dicho —con estas o similares palabras— que Fidel «vino del futuro». No adivino; sí, visionario. Por inteligente, estudioso y culto, por inquisitivo y previsor, debió alertar, advertir, preparar sobre lo uno y lo otro, sobre esto o aquello, sobre lo trascendente oculto en lo cotidiano o lo velado tras lo coyuntural.

En tal sentido su herencia intelectual es gigante, destacándose en los últimos años sus Reflexiones, «trabajos» que no inició «como parte de un plan elaborado previamente», sino por un fuerte deseo de comunicarse con «el protagonista principal de nuestra resistencia» a medida que observaba «las acciones estúpidas del imperio», y que  «ahora constituye, igual que cuando estaba en lo que se llamó prisión fecunda, un enorme deseo de estudiar y meditar mientras dura mi rehabilitación», según él mismo expresara en la titulada «Reflexión sobre las reflexiones», del 22 de junio de 2007.

Desde entonces y hasta el 9 de octubre de 2016 Fidel escribiría 484 textos así denominados, la mayoría referidos a temas internacionales. El año más prolífero fue 2009 (111 artículos), y el menos fértil, el que precedió a su muerte, acaecida el 25 de noviembre de 2016. Sin embargo, para mí —y debió haberlo sido para él—, el más iluminado por saberse escaso ya de tiempo, y compelido por la urgencia de acontecimientos nacionales, inéditos e irreversibles, ante los cuales debía ratificar que, más allá de su persona, el proceso revolucionario continuaría.

Todo lo contrario deseaban y pensaban los enemigos de Cuba, mucho más a partir de la euforia desatada en ciertos sectores —dentro y fuera del país— con el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos, un «deshielo» que en la práctica apenas ha dejado ver la punta del iceberg.

Humano al fin, su vida atípica y abundante en peligros —vida de burlador de más de medio millar de complots magnicidas, del que tantas veces «mataron» los grandes medios de prensa, del que debía vivir— se disipaba sin noticias oficiales de hospitalizaciones ni agravamientos de salud que hicieran pensar en el duro golpe de su desaparición física, a los 90 años. Mas, ante el tiempo y las circunstancias, Fidel volvió a ser práctico, y como siempre, fecundo y productivo en consideraciones, entre las más importantes las referidas a la supervivencia de la especie humana, enfrentada hoy «al mayor riesgo de su historia», el empleo de las armas nucleares, y la necesidad de preservar la paz.

  

Sobre el tema escribió en una de sus más breves Reflexiones, «Luchar por la paz es el deber más sagrado de todos los seres humanos», publicada el 15 febrero 2016, con motivo del encuentro entre el papa Francisco y Su Santidad Kirill, en La Habana: 

«La paz ha sido el sueño dorado de la humanidad y anhelo de los pueblos en cada momento de la historia. Miles de armas nucleares penden sobre las cabezas de la humanidad. Impedir la más brutal de las guerras que puede desatarse, ha sido sin duda el objetivo fundamental del esfuerzo de los líderes religiosos de las iglesias dirigidas por hombres como el papa Francisco, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, y Su Santidad Kirill, Patriarca de Moscú y de Toda Rusia».

El 8 de mayo, en ocasión de conmemorarse el aniversario 70 de la victoria del pueblo soviético en la Gran Guerra Patria, publicó «Nuestro derecho a ser marxista-leninistas», artículo en el que recuerda las grandes masacres que ocasionaron dos guerras mundiales, así como las esperanzas que cifran los pueblos en los esfuerzos que hace la  Organización de Naciones Unidas, «por crear la cooperación que ponga fin a las agresiones y las guerras, donde los países puedan preservar la paz, el desarrollo y la cooperación pacífica de los Estados grandes y pequeños, ricos o pobres del planeta […] ya amenazado con la escasez de agua y alimentos para miles de millones de personas en un breve lapso de tiempo».

En el año de su cumpleaños 90, Fidel tenía la seguridad de que pocas personas percibían la importancia de lo que calificó como momento singular de la historia humana. «No diré que el tiempo se ha perdido, pero no vacilo en afirmar que no estamos suficientemente informados, ni ustedes ni nosotros, de los conocimientos y las conciencias que debiéramos tener para enfrentar las realidades que nos desafían», asentó en su artículo «El hermano Obama», publicado el 28 marzo 2016, ocho días después de la visita del presidente norteamericano a Cuba.

Muchos se preguntaban por aquellos días si Fidel recibiría al mandatario norteamericano. Personalmente nunca consideré tal posibilidad. Él, martiano convencido, marxista-leninista confeso, antimperialista «genético»… Él, Fidel Castro Ruz ¿extendiéndole la mano al estudiadamente simpático, pero «engañoso y almibarado» mandatario de la nación más poderosa del mundo? No. ¿Gestos de «buena voluntad» sin devolución de la base naval ni levantamiento de bloqueo?

    

El avezado, longevo y astuto político cubano consideró impostergable, descubrir las sutilezas —de pensamiento y lenguaje— del «ilustre visitante», en cuyo discurso en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, dijo haber venido a Cuba «para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas», porque al igual que Estados Unidos, «el pueblo cubano tiene herencias de esclavos y esclavistas», y «es hora ya de olvidarnos del pasado», de que juntos «miremos el futuro» esperanzador.

«Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del presidente de Estados Unidos», escribe Fidel, y termina de manera contundente: «No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta».

Se trata de un extenso artículo en que Fidel hace de la letra un látigo con cascabeles en la punta, y de la ironía, el recurso más inteligente.

Un año antes, en su «Mensaje al presidente Nicolás Maduro» por la celebración el 17 de marzo de la Cumbre del ALBA para analizar la insólita política del gobierno de Estados Unidos contra Venezuela y esa organización, Fidel expondría convencido que la nación bolivariana «nunca aceptará amenazas e imposiciones de ese país». Al imperio Fidel lo sabía de memoria. No se equivocó. Lo valida el tiempo transcurrido, los más frescos acontecidos en la patria de Chávez.

En su última reflexión, «El destino incierto de la especie humana», escrita en víspera del segundo debate presidencial de EE. UU. y publicada el 9 octubre 2016, Fidel recuerda la conmoción causada al quedar descalificadas las políticas de Obama y Trump, por lo cual estima darles «una medalla de barro», y concederles una «insólita» presea de oro a los científicos, capaces de observar y explicar el fenómeno de «una estrella cuya luz tardó 12 mil millones de años luz; es decir, a 300 mil kilómetros por segundo, en llegar a la tierra», y de «perfeccionar los equipos de investigación que puedan operar» en la Tierra y el espacio».

A una primera lectura el artículo puede parecer algo enigmático, dada la carencia de explicaciones y argumentaciones explícitas al analizar la importancia de la política, la ciencia y la religión, y concluye que: «Hay muchas más cualidades en los principios religiosos que en los que son únicamente políticos, a pesar de que estos se refieren a los ideales materiales y físicos de la vida. También muchas de las obras artísticas más inspiradas nacieron de manos de personas religiosas, un fenómeno de carácter universal».

 En contraposición, y de manera definitiva, vuelve a enfocar su ojo avizor sobre «el país imperialista más poderoso que ha existido», del que dice «se autoengaña al asumir como doctrina un párrafo de la Declaración Universal de Derechos Humanos». En concreto, el que afirma que «todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y, dotados como están por naturaleza de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros».

Sin Fidel físicamente, será indispensable —sobre todo para las nuevas generaciones— remitirse a sus Reflexiones. Las escritas en su último año de vida corroboran su profética visión.

Los actuales intentos de EE. UU. por imponer la hegemonía de cara a los cambios en la correlación de fuerzas en el mundo constituyen una gran amenaza para la paz y la seguridad internacional. La mecha está más prendida que nunca. Incongruente y desconcertante, la  «despolítica» de la actual administración estadounidense resulta tan incierta como el propio destino en riesgo de la especie humana, sobre el cual tantas veces hablara y escribiera —alertándonos, preparándonos— el líder histórico de la Revolución.

Volver, una y otra vez, sobre lo escrito por él, leerlo y reelerlo. No habrá mejor manera de hacer tangible su memoria, de mantener vivo al hombre que no buscó la gloria, pero que debe haberla hallado dentro del pétreo, sencillo y austero grano de maíz que guarda sus cenizas.

En este y los demás onomásticos de Fidel, evoquémosle de carne y hueso, como aquella noche que le vimos entrar caminando a la espléndida sala del «Karl Marx», lúcido y combatiente, de porte deportivo, y de piernas rebeldes, como en pantalón verde olivo.

Como un rascacielos


miércoles, 09 de agosto de 2017
6:13:43 p.m. 
 

Por Mercedes Rodríguez García 

Desde su nacimiento, el 9 de agosto de 1962, Vanguardia celebra los cumpleaños de acuerdo con las circunstancias, recursos materiales, y voluntad de sus directivos y dirigentes —que los ha tenido entusiastas y apáticos—, pero sobre todo en dependencia de la «redondez» de los aniversarios…

De modo que el del próximo miércoles debería transcurrir «por todo lo alto», que no quiere decir exactamente a la altura de dos pisos que levanta el edificio en Céspedes No. 5 e/ Plácido y Maceo. 

Vanguardia nació cuando yo tenía 10 años, pero lo conocí a los 23. Me enamoré de él a primera vista. Los dos estábamos en plena lozanía. Él, noctámbulo y ruidoso a más no poder, me atrapó todo el tiempo —¡tanto ya!— que en un antológico poema debí reconocer como «en cada cuartilla he dejado un poco de ser madre». Ello, después que le di la espalda como secretaria y junto con él me fui haciendo periodista, que lo soy más de práctica y trastazos, que de tesis y academia, conseguidas a más corto término. 


Desde entonces a la fecha, cuánta historia registrada en la memoria de quienes aún estamos con la mente ágil y, de espaldas al calendario, llevamos con dignidad y orgullo frunces, presbicia, alopecia, canicies, cardiopatías, distensiones y adiposidades. Y cero nostalgias, cero evocaciones con ánimo de asentar que cualquier tiempo pasado fue mejor, que 20 años no son nada… /«Que febril la mirada/ errante en las sombras/ te busca y te nombra…/» 

Sí, porque las melancolías y las morriñas en lugar de entonar los ánimos, quiebran el espíritu y constriñen la alegría. Otra cosa sería la necesidad de no olvidar ni desaparecer de un plumazo lo que fue, lo que fueron e hicieron los predecesores, nuestros muertos lejanos, o los que partieron hace apenas unos años, de pronto, sin muchas señales previas. Entonces ¡sí!, como dice el tango gardeliano «Con el alma aferrada /a un dulce recuerdo…/». Pero hasta ahí, que como canta Tony, el trovador cubano, «los que no son iguales son los tiempos». 

Claro, en 55 años Vanguardia ha modificado el rostro en varias ocasiones y hasta una vez, con el «naranja», perdió su identidad. Largo sería un recorrido a los orígenes,  un camino de ida y vuelta por el laberinto de las palabras a través de su existencia. Descarto pues el viaje a la semilla y me afianzo en los frutos, que ahora crecen de diferentes colores, olores y sabores a cuando lo conocí de cerca y me enamoré para siempre del papel y la tinta, que ahora es también web e internet, donde se le ve bien, y dinámico.


 

La edad, no importa. Los cincuentones también tienen su encanto, y
elegancia, si la saben llevar.

Hasta hace poco se decía que un adulto alcanzaba su mediana edad antes de cumplir los 40 años y que a los 58 ya era «viejo». Pero un estudio relativamente nuevo indica que hoy en día la «edad madura» comienza a los 55, exactamente la que dentro de cuatro días cumplirá Vanguardia. Nada, cuestión de actitud y de estado mental. Cierto, por fuera también hay que cuidarse, lucir agradables, pues como dice el refrán «el hábito hace al monje».

Lo malo, lo irremediable es la apatía y el cansancio, sin encontrarle significado a lo que hacemos para nuestro propio bien y el de los demás. Y como el periodismo es ciencia y es arte, valen aquí asuntos de metodología y estrategia, de estilo y de lenguaje, que vienen, no en latas de pintura ni en muebles renovados, sino en el ser humano, perfectible y atendible.


En fin, tenemos un Vanguardia sobrio y prudente, radicado en la santaclareña, cosmopolita y heterogénea esquina del «Boulevard de Céspedes», como ya comienzan a llamarle a la populosa calle. Un Vanguardia que se alza sin neón, tímido y desdibujado en el colorido entorno. En su cuerpo de dos pisos, no hay gran puerta ni portón, apenas una incongruente y metálica entrada por donde a veces veo subir fantasmas; y las más, veloces, a irreverentes gnomos y presumidas hadas con «la vida como único extremismo/ y una pequeña luz para soñar». (También lo dice el trovador). Y punto.

Felicidades. Celebremos por todo lo alto, como si Vanguardia fuera un rascacielos. Ansiémosle siempre fuerte, robusto, saludable; andando al unísono, en el mismo sentido, con sus alegres e imprescindibles duendecillos, sin puntear servicios ni administración, cada cual respetable en lo suyo; honorable, en lo común. Bien lo sé, queridos que nos leen. De alguna, de distintas o de innúmeras maneras todos, somos su legado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuevos fotogramas para Julio

Nuevos fotogramas para Julio

 

miércoles, 26 de julio de 2017
10:36:45 p.m.

Por Mercedes Rodríguez García 

Fue a la hora martiana de los hornos, cuando un puñadito de jóvenes villaclareños asumió el deber que los obligó al sacrificio, y al combate como una posibilidad de crecimiento total, el verdadero, que insufla a salvaguardar la Patria para levantar sobre ella alegrías, no dolores.

Nadie lo dude, sus corazones se habían vuelto temerarios —¡tanta era la afrenta!— que por Cuba oprimida morir sería deleite, y la gloria, aureola apetecida.


Difícil imaginarlos en la distancia, que no se acorta debidamente en las clases de historia, y amenaza con perderse entre los líos actuales.

   

Difícil pensarlos coterráneos un tiempo, en una villa solo de postales antiguas, dolorosas representaciones huérfanas de color, pero pobladas de luces y de sombras que aúllan en los rostros el desamparo, la incertidumbre, la miseria y desolación de entonces.

Sin embargo, 64 años después, hemos de saberlos ciudadanos magníficos, héroes de carne y hueso, cuya heroica resistencia, en silencio y sin arrancar palabra, los perpetuó para siempre.

El más el más generoso, querido e intrépido —dicho así por Fidel— tenía azules los ojos, fanales increíbles de dulzura que a Haydée, la hermana, estremeciera uno de ellos, removido, quieto, frío, esférico, matado. Salido de su casa natal en el central Constancia, no puso más excusa que el compromiso de emprender otros caminos. Abel soñaba con justicia y fue a buscarla en el Moncada, «a la luz precisa de urgentes disparos».

  

Haydée, quien lo acompañó, le sobrevivió 27 años, hasta aquel día del suicidio en que dicen vio por última vez al niño que un día confesó tenerle miedo a los fantasmas.

Como Abel, tampoco reveló ninguna información. «Morir por la patria es vivir», nada más dijo. Y desde entonces hizo del dolor silente su cualidad de vivir, para de morir, ya puesto en alto —lo dijo Fidel— el heroísmo y dignidad de la mujer cubana, esa que en justísimos y generosos versos Fina García Marruz redime:

Pónganle a la suicida una hoja en la sien /Una siempreviva en el hueco del cuello. /Cúbranla con flores, como a Ofelia. /Los que la amaron, se han quedado huérfanos /Cúbranla con la ternura de las lágrimas. /Vuélvanse rocío que refresque su duelo. /Y si la piedad de las flores no bastase /Díganle al oído que todo ha sido un sueño. /Ríndanle honores como a una valiente /Que perdió solo su última batalla. /No se quede en su hora inconsolable /Sus hechos, no vayan al olvido de la hierba. /Que sean recogidos uno a uno, /Allí donde la luz no olvida a sus guerreros. 

“¿Qué hay delante de la vida, /por detrás de la muerte, /al lado del amor?/” dice una canción de Noel Nicola.

     

Lo sabían con seguridad otros cuatro hijos del centro de la isla: el santaclareño Osvaldo Socarrás Martínez; los sagüeros Roberto Mederos Rodríguez y Elpidio Sosa González, y el caibarienense Pablo Agüero Guedes, que como Abel y Haydée Santamaría Cuadrado, tampoco dejarían morir al Apóstol en el año de su centenario. Nos falló —después de Enero triunfante— Gustavo Arcos Bergnes, por traidor juzgado y condenado. Su bizarría de ayer, trocaríase empaque humanitario hasta morir no mártir, al margen de la estrella solitaria: innombrado.

Entonces, los nobles, los justos, los íntegros, los virtuosos no deberán olvidarse en la distancia del tiempo, malamente ordenado en medio de tantos precarios materiales.

Difícil conformarlos más allá de sus nombres —y de lo escrito— en un terruño que los lanzó a la calle, o con dos camisas y un bocado apenas a rumbos ajenos y distantes. Pero de eso, ya se ha hablado. Urge no quede en desmemoria, ni en papelería de archivo, ni en añejos fotogramas de Bohemia.


A Osvaldito —por ejemplo— le cortan sus sueños de un tirón. A los 13 años se le acabó la escuela, las canicas, las postalitas Susini, el bate y la pelota... ¡A trabajar! Y ni una queja, aunque de vez en cuando pregunta a Felicia, su hermana, si la pobreza, que ya lo tenía aburrido, se acabaría algún día. 

Roberto, ha debido mentir. La noche del 24 de Julio de 1953, salió de su casa con el pretexto de un viaje con unos amigos a la playa. La madre lo hace en Varadero, pero va en un auto conducido por Abel rumbo a Santiago de Cuba. El "Saturnino Lora, es su destino. Qué cosas más dispar, de la playa más linda del mundo a la realidad más cruel. Ninguno sobrevivió. En las caballerizas del Moncada fueron asesinados. 

A Elpidio le decían Sosita. En él resaltan el pelo negro y ondulado, y unos espejuelos de marco oscuro que atemperan la miopía, pero a la vez le endurecían el rostro. Es uno de los pocos que saben a dónde y a lo que van. También ocultó a la madre el rumbo cierto; al hermano, no pudo: «Voy a la muerte, tengo la seguridad de que voy a morir, pero la causa que defendemos no admite demoras...»

  

La víspera del asalto no se le nota ni serio, ni triste, ni preocupado; tampoco, alegre en exceso. En La Granjita se pone el uniforme del ejército que iban a combatir, la gorra le queda bailando en la cabeza. Los demás bromean, él ríe. No tiene miedo de que le maten, quiere luchar, participar en la historia. Su presentimiento se cumple.

Pablito fue el noveno hijo de una escalera de chiquillos que junto con la madre parten en tren de Caibarién hacia La Habana, donde creció, estudió y aprendió albañilería. Solo dos días antes conoció que debía partir de la capital para cumplir una tarea del movimiento. Salieron del barrio Pocito, en Marianao.

En las primeras horas de la mañana del 26 de julio el grupo realiza el ataque al cuartel de Bayamo. La acción fracasa y los jóvenes se dispersan hasta hallar un bohío abandonado a unos 10 kilómetros de Bayamo. Al parecer fueron delatados, capturados y asesinados sin poder ofrecer resistencia.

Como lo había escrito el poeta Gómez García, cayeron en la lucha, como  héroes dignos… Por defender la idea de todos los que han muerto. / Para arrojar a los malos del histórico templo/ Por el heroico gesto de Maceo, / Por la dulce memoria de Martí.


Con hidalguía, entereza y valor inscribieron al terruño en la histórica gesta. Todo lo brindaron. Clamorosos han de alzarse sus sueños, venerarse la sangre derramada. Y si no resulta pedir mucho, que todo el mundo tenga su Moncada, sus nuevos coloridos fotogramas. Más o menos, en Cuba, siempre es julio. Hay un almanaque lleno de días 26. La cuestión es mostrarse afines, parejo, similares.


Lea también sobre la celebración del 64 Aniversario del 26 de Julio en Pinar del Río, sede del acto central por la efeméride:

     

Pinar del Río recibe el 26 con una gala cultural en el teatro Milanés

    

Fidel en distintas celebraciones del 26

  


Mi ciudad a ultranza

Mi ciudad a ultranza

 

sábado, 15 de julio de 2017
10:05:47 a.m.

 

Por Mercedes Rodríguez García 

Y en una cerca sin brillo, se enredaba el coralillo,
se enredaba el coralillo floreciendo para ti.
(Canción infantil de Teresita Fernández).


La llevo en la sangre, la tengo en la cabeza, y aunque a veces me perturban sus no pocos e incómodos lunares en aceras, calles, esquinas y paredes, así, con esa fealdad interesante, se ajusta perfectamente a mis reclamos.

Adoro su rara mansedumbre por la tarde, el parque que ventea residuos de pájaros chillones, o el humo de basurales cercanos. Huele también entonces a tejado, a calleja, a boñiga, a tránsito abigarrado, a café Cubita y a café mezclado, a flor de mariposa, a rock, a trova, a Mejunje, a Marquesina, al Carmen, Condado y Dobarganes, a Brisas del Oeste y a Capiro.

  

La extraño cuando salgo y me hundo en otras noches más rotuladas, más lumínicas, más aristócratas y ordenadas, con muro y salitre de verdad, con extensas avenidas, espléndidos jardines, mansiones versallescas, portones protectores, farolas Fernandina…

Honro su historia, al bardo que bautizó sus corretonas aguas poniéndoles de indígena los nombres Bélico y Cubanicay, y que a falta de playa fueron pocitas del estío, lugares de citas y escapadas, de fresco y verdor de copeyes, tecas, caobas, sabana, tomeguines, palomas en bandadas.

 

 

Cuentan que llovía mucho el día que llegaron, después de una penosa marcha a campo traviesa, con ánimo de fundar una nueva comunidad, 37 remedianos al cuartón de Orejanos, y que junto con 138 personas asentadas ya en el hato de los Díaz de Rojas y Díaz de Pavía, emprendieron caminata loma abajo, hasta encontrar sitio apropiado para la nueva villa, de lo que dicen fuera un tamarindo.

De eso ya hace tiempo, mucho tiempo. Hoy se cumplen tres siglos y 28 años.

Villa pobre, moradas de madera, palma y guano, casa consistorial, cabildo y un alcalde. Creció lento. Con un maestro en sus anales de origen jamaicano, y campos con ganado, y un activo comercio de cueros y de carnes, y un molino de trigo, y calles polvorientas con nombres patronales, iglesias y pila bautismal, y plaza, y cementerios, y patriotas, literatos, poetas, músicos, cronistas, no muchas damas de abolengo, bomberos voluntarios, ferreteros, albañiles, acueducto y alcantarillado, cafetines, hosterías y hoteles, cines, ayuntamiento, teatros y ferias, mercados y verbenas.


No puede haber desmemoria con ella, ni simple maquillaje de ocasiones, ni adoquines plásticos, ni fiesta de efemérides, ni hijos de impostados juicios, ajenos a su historia y tradiciones, pilongos disfrazados.


Gloriosa, Santa y Clara como su patrona, es también Marta y es Guevara, y más que concreto, tejas y rasilla de casas y edificios, y más que mármol, piedra, losas y bronce de Plaza nueva de estirpe americana.  

     

Ella es mi ciudad, la llevo en la sangre, la tengo entre mis canas. Adoro sus olores, sus tonos despintados, extraño sus sonidos, sus calles en penumbras, sus noches de luna ida, sus octubres de tímido celeste, su inédito verano de piscinas, su diciembre de batallas que me queman, que me abrazan.

     

Demasiado longeva, muy ruidosa, estrecha, mustia de agua, acalorada, abigarrada, sin donaire, dicen unos… ¡No la quieren! 

Cosmopolita, anciana transgresora, dama memorable, dueña de la danza, hija de dos ríos, de la cruz, del puente, de la bota, dicen otros. Esos, como yo… ¡La conocen, la aman!

Los perros del Titanic

Los perros del Titanic

 

martes, 11 de julio de 2017
10:56:07 a.m.
 

Los perros que viajaban en el Titanic forman parte de legendaria historia del no tan insumergible, tragado por las aguas la noche del 14 a la madrugada del 15 de abril de 1912 durante su viaje inaugural desde Southampton a Nueva York. 

A 105 años de la catástrofe es bastante lo escrito sobre los perros que viajaban a bordo del trasatlántico británico, y puede que ello esté rodeado de falsedad o de la inexacta imaginación de quienes han querido hacer del caso una verdadera novela. 

De todos los documentos de la empresa White Star —operadora de la nave—, y testimonios de los sobrevivientes, se sabe que a bordo del Titanic viajaban entre 10 y 12 costosas mascotas, como sus dueños, pasajeras de primera clase. 

El Titanic tenía un lugar específico para los perros en la cubierta F en el costado de estribor, entremedia de la proa y la popa. Contaba con todo tipo de comodidades, desde confortables jaulas, hasta un sistema de calefacción. El encargado de cuidarlos era el carpintero del buque, John Hall Hutchinson, un inglés de 26 años.

El lunes 15 de abril el Capitán Edward John Smith, un gran amante de los perros, había organizado un desfile de mascotas para que todos pudieran deleitarse con los hermosos ejemplares que transportaba el Titanic. No podría ser. Un día antes, a las 23,40 horas, el buque chocaría con un iceberg que lo hundiría en apenas dos horas y 40 minutos.

Tan sólo tres de sobrevivieron al naufragio:

Sun Yat Sen, un Pekinés, propiedad de Henry Harper, acaudalado empresario británico, quien junto con su esposa Myra lograron ser rescatados.

Lady, de raza Pomerania, que viajaba con su dueña Margaret Hays. Ambas fueron rescatadas del bote salvavidas número siete.

Otro Pomerania, del cual se desconoce su nombre, propiedad de Elizabeth Barrett Rothschild, quien viajaba junto a su esposo Martin Rothschild. Este último perdió la vida en el naufragio.

Otros canes pasajeros conocidos fueron: 

Un chow-chow que viajaba con el señor Harry Anderson.

      

Kitty, un Airedale terrier del Sr. Coronel John Jacob Astor.

Frou frou, un perro pequeño, que había sido adquirido pocas semanas antes en Florencia (Italia) por Helen Bishop, que se encontraba de viaje de luna de miel por Europa.

  

Un viejo Airedale terrier y otro perro de raza desconocida, propiedad de la familia Carter.

Gamin de Pycombre, un bulldog francés propiedad de Robert Daniel. Su dueño sobrevivió al naufragio y meses después exigió a la empresa propietaria del Titanic la devolución de los 750 dólares que —sostenía en la demanda—, había pagado por su perro, una verdadera fortuna para la época.

Un dogo alemán (también conocido como gran danés) propiedad de Ann Isham.

Rigel, ¿el héroe? 

Se habla un perro de raza terranova llamado Rigel, para muchos uno más de los héroes que tuvo el Titanic. Sin embargo, conocedores del tema afirman que Rigel nunca existió.


Para ellos todo parte de una leyenda, surgida el 21 de abril de 1912, cuando el periódico New York Herald publicó que Jonas Briggs, un marinero del Carpahia, había adoptado al perro salvador de los pasajeros del bote 4. Cuenta el periódico que cuando el bote se acercaba peligrosamente a las hélices, el valiente perro comenzó a ladrar avisando del peligro.

  

El can parecía pertenecer William Murdoch, primer oficial del Titanic. Sin embargo no existe constancia ninguna de que él viajase de este junto a su mascota. 

Se dice que tal marinero, nunca lo fue, y quienes lo niegan sostienen además, que es imposible que un perro pudiese soportar las heladas temperaturas de las aguas donde tuvo lugar el hundimiento a unos 600 km al sur de Terranova.

Aún así la leyenda de este perro sigue viva y casi siempre aparece en publicaciones sobre el tema.

(Fuente: VHDT)

Rostro de momia peruana es reconstruido con tecnología 3D

Rostro de momia peruana es reconstruido con tecnología 3D


domingo, 09 de julio de 2017
07:26:49 a.m. 

La tecnología forense en 3D de última generación ha permitido a los expertos crear un retrato impresionantemente realista de una mujer noble que vivió y murió en Sudamérica hace unos 1.600 años. 

En 2005, los arqueólogos que trabajaban en el yacimiento de El Brujo en la costa norte de Perú descubrieron un fardo de tela. Había sido enterrado alrededor del año 400 d.C., en un complejo funerario de adobe adornado con pinturas. Dentro se encontraba el cuerpo momificado de una joven aristócrata de la cultura Moche, que floreció en esa región unos mil años antes que la inca.

 

Los expertos han conseguido recrear los rasgos de la mujer utilizando técnicas que normalmente emplearían para resolver asesinatos.

Bautizada como Señora de Cao —en honor a la localidad cercana de Magdalena de Cao— la momia se en el museo de El Brujo, pero resulta difícil verla. Para preservarla, la mantienen en una sala de ambiente controlado. Los visitantes pueden mirar a través de una ventana, pero no pueden ver a la momia directamente, sino que está reflejada en un espejo inclinado en un ángulo preciso.

Los conservadores del museo querían que los visitantes pudieran contemplarla mejor; también, establecer un registro permanente de sus restos, que inevitablemente se descompondrán con el paso del tiempo. ¿La solución? Crear una reproducción fiel de su cara, tanto como permitiese la tecnología, así como una réplica exacta de su cuerpo en su estado actual.

      

Luego de desenvolver las 20 capas de tela que contenían el cadáver de la Señora, así como una serie de objetos —muchos de ellos de oro, plata y cobre—se fue revelando más acerca de la señora momia, que tendría en torno a 25 años cuando murió.

Sin embargo, continúa siendo un misterio el porqué del enterramiento con todas esas galas, así como su papel en la comunidad. No hay registros escritos.

Claramente se trataba de una persona importante. Medía menos de 1,50 y tenía una complexión menuda, por lo que no era una guerrera preparada para la batalla. Pero tal vez sí la de una gobernante o mandataria.

Resolviendo el misterio

Para resolver el misterio de su aspecto los investigadores determinaron producir imágenes digitales de la momia. En los casos de Tutankamón, o el de Ötzi, el Hombre de Hielo, los cuerpos habían sido escaneados mediante una máquina de TAC. Sin embargo, la Señora peruana fue retratada mediante escáneres láseres portátiles de última generación. Los dispositivos habían sido creados originalmente para aplicaciones industriales, pero ahora han probado ser útiles en la investigación forense y en proyectos de patrimonio cultural como es el caso.


Tras introducir los datos escaneados en un ordenador, los expertos forenses comenzaron a reconstruir la cara. Empleando un software especializado, primero retiraron la piel facial para dejar expuestos los huesos del cráneo.

A partir de ahí, procedieron del mismo modo que con una víctima de homicidio. Colocaron marcadores de profundidad del tejido basándose en medidas medias recogidas de cadáveres y a continuación añadieron músculos faciales.

“Exactamente el mismo proceso por el que pasarías en la práctica del método tradicional, añadiendo características a un modelo de arcilla, pero ahora lo hemos trasladado a un entorno digital”, explica Joe Mullins, artista forense del Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados de Estados Unidos, que ha sido asesor en este proyecto.

El cráneo de la momia presenta mejillas altas y proporciones faciales típicas de los Moche. Sin embargo, una persona viva también tiene rasgos delicados que no suelen sobrevivir después de la muerte, por lo que el resto del trabajo reconstructivo incluyó interpretaciones basadas en conjeturas fundadas.

De hecho, la Señora no está en buena forma. Sus labios se han retraído, su nariz ha desaparecido y sus ojos y párpados yacen hundidos y secos. Los expertos dependían de otras fuentes de pruebas sobre su posible aspecto: la gente pintada en la cerámica y esqueletos moches hallados en excavaciones, fotografías de peruanos del norte sacadas hace un siglo, y los rostros de descendientes de esa etnia que viven en la zona actualmente.

 

Una vez diseñaron su rostro en el ordenador, se imprimió la cabeza entera en 3D. Después, se creó un modelo para su exhibición en el museo a partir de fibra de vidrio. Sin embargo, ese modelo era tan inexpresivo como un maniquí, lo que hizo aparecer otras preguntas.

¿Qué aspecto tenía la Señora peruana? ¿De qué color eran los ojos? ¿Cómo tenía las cejas y las pestañas? ¿Cuál era el tono de su piel? Además, para revivirla totalmente, también necesitaban vestimentas y joyas acordes con su estatus elevado. Tales detalles fueron recreados y “resucitados” por los especialistas.

Una galería especial en El Brujo

El museo en El Brujo creará una galería especial para exhibir la reconstrucción del rostro. Su apertura está programada para finales de agosto e incluirá también exposiciones sobre la tecnología empleada en el proyecto, los recursos visuales consultados y varias presentaciones interactivas.

  

Los habitantes locales ya han recibido a la Señora como una de los suyos, y suelen representarla en eventos cívicos y actividades escolares. «La gente está muy orgullosa de ella. Aparece en debates sobre la identidad cultural de la comunidad indígena y se ha convertido en un icono peruano de la femineidad.

Ahora, los pueblos del norte de Perú tienen una prueba irrefutable de que esta mujer distinguida y poderosa que vivió hace años, tenía una apariencia muy similar a la de ellos. Al mirarla a los ojos, podrán ver tanto a sus propios parientes de la ciudad como a sus propios ancestros. Algo que un rostro momificado no puede mostrar nunca.

(Fuente: NG/A. R. Williams)

Demasiado bajo, Papa Francisco

Demasiado bajo, Papa Francisco

 

jueves, 22 de junio de 2017
4:19:36 p.m.
 

El papa Francisco, en la audiencia general de ayer, habló de los santos y del  matrimonio. Y sin margen para las dudas, afirmó: El verdadero amor entre los esposos da "el coraje de decir para siempre" y en todo caso no funciona pensar "mientras dure el amor" porque un matrimonio "o para siempre, o nada"… 

¡Difícil, difícil en estos tiempos en que las parejas se casan pensando en el divorcio, en la separación de bienes, en la herencia; cuando  la carne y lo material suplantan el goce espiritual, lo práctico se impone, y lo virtual sustituye lo real.

¿Matrimonio? Hay veces que por embullo, por vestir el traje blanco en aras de la imagen. ¿Casarse? Para qué, papeles son papeles… Bueno, un mundo de opiniones, de pareces, de argumentos a favor o en contra, incluso, gente a la que no les importa nada, gente indiferente, sin fe ni religión, ni ideología, ni patria, excéntricos, nihilistas, descreídos, desvergonzados, hijos del libre albedrío y la anarquía a ultranza, personas sin ley, ni dios, ni madre, ni padre, ni familia.

Entonces, ¡cómo extrañarse de que cuatro cardenales ultraconservadores (Carlo Caffarra, Walter Brandmuller, Raymond Burke y Joachim Meisner) replantean en una nueva carta —difundida en estos días en sitios de información vaticana— sus "dubia" relativas a la fe católica sobre la Amoris Laetitia (Exhortación apostólica del Santo Padre Francisco sobre el amor en la familia), y piden por ello audiencia al pontífice.

El Papa invita, entonces, a invocar el apoyo del cielo porque no es cierto que "es más fácil ser delincuentes que santos". Y no hay necesidad de "rezar todo el día" para ser santos, sino sobre todo hay que hacer bien su propio trabajo, en la plegaria pero también en el trabajo y el cuidado de la familia.

Mucha razón tiene Francisco. Pero es que en medio de las bombas terroríficas y demás sonidos apocalípticos de armas y misiles, el mundo va quedando sordo. Entonces hablarle de santos y de matrimonio, me parece, suena demasiado bajo.