Cronicafeando
Che, siempre en Santa Clara
domingo, 08 de octubre de 2017
5:26:56 a.m.
Por Mercedes Rodríguez García
Y aquí lo tenemos. Desde hace 20 años definitivamente vuelto.
Che: desde donde estés, vigila, alerta, critica, ¡cuídanos!
No ha vivido Santa Clara mayor silencio ni más grande solemnidad. Ni más dolor peregrino y alegre que el de la vuelta concluyente a su ciudad centrada, radial, con luz de estrella alta que lo puso aquí, hará dos décadas.
Regresó en octubre de otro siglo el héroe que la desfloró en un ya antaño diciembre de metralla, proyectiles, humo. Novio del amanecer, amante del alba, guerrero de la noche. Viento y nube bajados en agosto desde la Sierra rebelde. Paladín bruñido atravesando el llano rumbo al occidente. Voz y mando reconocidos, jefe de indiscutibles hazañas insurrectas.
Hay quien dice que el Che le habla, que percibe su jadeo por las calles. Como en el poema de Cintio, «otra vez al fragor de la batalla / lleno de luz el pecho, grave el ojo / de gaucho que a la muerte pone a raya». Hay quien dice que le llora, pues «aunque llorar es de humanos, es su rifle el que suspira del «Oriente al altiplano», como el verso de Guillén. Hay quien dice que le canta. Y no es extraño que entone una zamba a Santa Clara, «con redoble libertario», como cantó Víctor Jara: «Selvas, pampas y montañas/ patria o muerte su destino». Destino guerrillero.
Es el Che. Lo dijo Fidel. Lo musicalizó Silvio: «Se perdió el hombre de este siglo allí…» De mentiras lo incineraron. Para que no existieran dudas cercenaron sus manos. Le enterraron hondo para Guevara fantasma no saliera a recorrer el mundo.
¡Qué de miedos, caray!
De Santa Clara, ya antes se había despedido por escrito, en ocasión de retirarse con destino al nuevo cargo que la Comandancia General del Ejército Rebelde le ordenara asumir en La Cabaña. Y lo hizo, «con el sentimiento de dejar un lugar querido y profundos afectos personales», invitando al pueblo «a mantener el mismo espíritu revolucionario para que en la gigantesca tarea de la reconstrucción también fuera vanguardia y puntal de la Revolución».
Luego volvió. Volvió. Y volvió hasta aprendérsela de memoria, de amor, en los comienzos, caminándola junto con Aleida; o siguiéndole a otros con sus pasos largos, rápidos, de palabra que ejecuta el mando; o cortos, apresurados, de ministro que llega a inaugurarle fábricas.
Y aquí lo tenemos. Desde hace 20 años definitivamente vuelto. No santo, no varón, no infante. No en el bronce y el mármol escultóricos. No en el silencio del nicho. Tal vez en las flores húmedas de rocío. En un himno. En una marcha inmanente de percusiones andinas adoquinadas en el Parque, tres veces asaltado; liberado, una, a finales del año luminoso que vendría.
Entonces, aquí estás, Guevara americano; Guerrillero del hierro y de las balas. Fiel escolta de esta clara ciudad de muchos sitios, pregonero del valor, de los principios y el ejemplo.
Es tiempo de trabajo, solidaridad y amor.
Che, desde donde estés, vigila, alerta, critica, ¡cuídanos!
Hasta siempre Comandante no fue compuesta al morir el Che
domingo, 08 de octubre de 2017
4:00:21 a.m.
Erróneamente muchas personas creen que Puebla compuso Hasta siempre Comandante al morir el Che. Pero no fue así. Revelaciones de Rosalba Juárez, viuda de Carlos Puebla, creador de la canción Hasta siempre Comandante, a Che Guevara.


“Nosotros estábamos viendo por la televisión el acto de constitución del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Fue el 3 de octubre de 1965, y precisamente esa noche Fidel dio a conocer la carta de despedida del Che. Mi esposo, conmovido por la noticia, se dirigió a su estudio y no salió de allí hasta haber concluido la canción, la cual hizo al momento”, confesó Rosalba en 2005 a la periodista de Juventud Rebelde, Julieta García Ríos.
LA ENTREVISTA
Rosalba Juárez, viuda de Carlos Puebla, compartió ese momento de su vida como quien confiesa una verdad necesaria.
La conocí un día de mayo de 2005, en una reunión de la Sociedad Cultural José Martí, de la cual fue miembro, donde se entonaron las notas de una canción que Puebla dedicara al Apóstol.
Alguien mencionó que ella estaba presente en el auditorio. Salí a su encuentro. Días después sostuvimos la entrevista en su casa del capitalino municipio de Guanabacoa, en cuya fachada atrae la atención un gran pentagrama.
Era una mujer risueña, de voz pausada y excelente dicción, cualidades que se sumaron para hacer posible un diálogo muy agradable.

— ¿Cuándo y en qué circunstancias conoció a Carlos Puebla?
—Fue por los primeros años de la década del 40. Estaba yo en Manzanillo, pasando unos días con unas amistades de aquel lugar. Allí conocí a una muchacha llamada Nena Mahy, quien me invitó a ir a su casa a escuchar a un joven muy romántico que hacía unas canciones preciosas. Acepté, y fui. Me encontré a un muchacho sentado con una guitarra en la mano. Luego empezó a deleitarme con sus canciones.
— ¿Qué pasó?
—Me impactó, y al parecer yo también a él.
—Y continuaron viéndose…
—Sí, en la iglesia, Puebla era ateo y murió siéndolo. Pero por mí fue y se sentó allí. Al salir me invitó a tomar helados en un salón llamado La Dominica. Después seguimos viéndonos pero solo por unos días porque yo fui para Santiago a visitar a mi hermana mayor.
“Comenzamos a cartearnos. A veces él venía a verme a Holguín, mi tierra natal, y en otras ocasiones yo lo visitaba. Estuvimos noviando unos cinco años, porque al no tener salario fijo no tenía forma de mantenerme”.

— ¿No debió ser fácil la condición de esposa de un artista?
—No cuando lo amas y confías en él. Nosotros nos llevábamos muy bien porque ambos nos aceptamos tal como éramos, con nuestras virtudes y defectos. Eso es fundamental en las parejas. Además teníamos mucho en común. Ambos disfrutábamos de la lectura y nos recomendábamos libros.
“Existía muy buena comunicación entre los dos; hay parejas que viven juntas y están separadas, pero nosotros estábamos muy unidos. A mí me gustaban sus canciones y cuando él terminaba de componerlas me las cantaba para que le diera mi opinión.
“También disfrutaba de nuestras salidas, aunque él no era amigo de cócteles y farándula. Me encantaba bailar, pero desde que me casé con él no lo hice más porque él no sabía. A decir verdad él no daba un paso”.
— ¿Y a Puebla le molestaba que usted lo hiciera?
—Él me decía que bailara con sus amigos. No era celoso, pero siempre me negué porque me hubiese gustado mucho bailar con mi esposo.

—Fue un hombre que conoció a muchas personalidades…
—Sí, entre ellos a Nicolás Guillén, quien lo apreciaba muchísimo; tanto fue así que él prologó su disco Este es mi pueblo. Ellos se veían a menudo en La Bodeguita del Medio. Un día llegamos allí y Puebla, al saludarlo, le preguntó: ¿Cómo está, poeta? Y Guillén le dijo: ¡El poeta eres tú!
“Otros de sus amigos fueron Guayasamín —en la sala de la casa se exhibe un retrato que el pintor ecuatoriano le hiciera a Puebla— también Salvador Allende, Pablo Neruda. Siempre que venían a Cuba lo visitaban. En el extranjero se entrevistó con Agostinho Neto, y en República Popular Democrática de Corea departió con su Presidente”.

— ¿Cómo era Puebla?
—Igual de bromista en la calle que en la casa. Siempre fue amable y cariñoso, tanto conmigo como con su hija y nietos. Era un hombre extremadamente cuidadoso y tremendo lector. Solo llegó a hacer el sexto grado, pero leía muchísimo. Sus libros no estaban en el librero clasificados pero él sabía dónde estaba cada uno.
“Cierta vez un periodista le preguntó cuál le había gustado más de los países él había visitado —más de 30— y le respondió que Cuba, y ante la interrogante de cuál era el lugar dónde se había sentido mejor, dijo: mi casa.
“Puebla era un repentista nato, de esas personas de las cuales las ideas surgen como un manantial. De cualquier tema sacaba una canción o un chiste.

“Le gustaba quedar siempre bien en su trabajo. Un día tenía fiebre de 40 grados y le sugerí que no fuera a trabajar enfermo. Me contestó que de cualquier manera seguiría sintiéndose de ese modo y que prefería irse.
“Padecía de diabetes, pero decía que él era el dueño de su enfermedad. La niña tenía como 12 años cuando le pedí que se cuidara, porque lo necesitábamos. Entonces me dijo: “Si tengo que vivir diez años tomándome la pastillita y limitándome a comer ciertas cosas, prefiero regalarle cinco años a la muerte y vivir el resto feliz”.
(Fuente: Cubadebate/Julieta García Ríos)
Letra de Hasta Siempre, Comandante
Aprendimos a quererte
Desde la histórica altura
Donde el sol de tu bravura
Le puso un cerco a la muerte.
Aquí se queda la clara,
La entrañable transparencia,
De tu querida presencia
Comandante Che Guevara.
Tu mano gloriosa y fuerte
Sobre la historia dispara
Cuando todo santa clara
Se despierta para verte.
Aquí se queda la clara,
La entrañable transparencia,
De tu querida presencia
Comandante Che Guevara.
Vienes quemando la brisa
Con soles de primavera
Para plantar la bandera
Con la luz de tu sonrisa.
Aquí se queda la clara,
La entrañable transparencia,
De tu querida presencia
Comandante Che Guevara.
Tu amor revolucionario
Te conduce a nueva empresa
Donde esperan la firmeza
De tu brazo libertario.
Aquí se queda la clara,
La entrañable transparencia,
De tu querida presencia
Comandante Che Guevara.
Seguiremos adelante
Como junto a ti seguimos
Y con Fidel te decimos:
Hasta siempre comandante.
Aquí se queda la clara,
La entrañable transparencia,
De tu querida presencia
Comandante Che Guevara.
Che Guevara: el hombre contra el mito
sábado, 07 de octubre de 2017
6:05:55 p.m.
Un hombre que en su vida personal dio potencial para muchas leyendas y sobre lo cual expresa su criterio el Doctor en Filosofía Pablo Guadarrama González.
Por Mercedes Rodríguez García
Aunque naciera en Argentina el Che pertenece a la Humanidad; sin embargo, los cubanos lo hicieron suyo para siempre. Su rostro, inmortalizado por el lente de Korda, compite con el de Jesucristo y se erige como el mito más revolucionario de la historia. Su imagen, estampada en carteles, ropas y hasta perforada en la piel, deviene icono genético de los rebeldes, explotados y oprimidos del universo. Su estatua de Guerrillero Heroico encuentra sitio en los más diversos parques y plazas del mundo.
Pero existe otro Che, más humanizado, real y polémico, y sobre el cual expresa su criterio el Hijo Ilustre de la ciudad de Santa Clara, Doctor en Ciencias y Doctor en Filosofía Pablo Guadarrama González.
Profesor de Mérito de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas, Guadarrama González es autor de varios libros sobre problemas de la cultura y el pensamiento filosófico latinoamericano, así como de numerosos artículos publicados en Cuba y otros países. De hecho, esta apretada síntesis curricular le otorga crédito suficiente para debatir y opinar sobre cualquier tema por muy difícil que sea.

—En carta al semanario uruguayo Marcha*, el Che decía: «El esqueleto de nuestra libertad completa está formado, falta la sustancia proteica y el ropaje: los crearemos». En este sentido, ¿cuánto le falta a la sociedad cubana?
—Permíteme primero dos anécdotas. En 2007, en un hotel de Cochabamba, me percato de que el jefe de la policía, muy indígena y viril él, además de todos los atavíos de un guardia normal, traía el rostro del Che impreso en su gorro pasamontañas. ¡Quién se iba a imaginar que 40 años después el jefe de una unidad de la policía boliviana iba a portar, con un orgullo extraordinario, la imagen de Guerrillero Heroico.
—Bueno, los tiempos cambian y las mentalidades también. ¿Le preguntaste por qué la llevaba?
—Claro. Me explicó que para él el Che era un héroe. Y es verdad.

—¿Admites al Che como un símbolo?
—El simbolismo es importante y debe tomarse en consideración, sobre todo en estos tiempos necesitados de revivir imágenes, porque no solo de ideas se vive, se vive también de imágenes, de símbolos. Y así un símbolo de la cruz ha marcado a la humanidad y una imagen puede ser para bien o para mal, porque una cruz puede ser también para el Ku Klux Klan o puede convertirse en una esvástica, depende de cómo se utilice. En el caso del Che, que es una figura tan simbólica, ha sido utilizado hasta para mercantilizarlo. Un hombre que en su vida personal dio potencial para muchas leyendas.
—¿Y como un heterodoxo...?
—El Che poseía una sólida formación filosófica, nutrida no solamente de los clásicos: Marx, Engels y Lenin, como algunos piensan. También de Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino, Hegel, Mao Tse Tung, Trotski, Gramsci, lo que le permitió tener una visión muy heterodoxa, muy herética, de lo que se conoce como marxismo, porque el Che es ante todo un hereje de todos los dogmas, y ante todo del dogma de la construcción de una sociedad nueva.
«Su pensamiento económico reconoce que la construcción de una sociedad nueva —llámese socialismo, comunismo, no vamos a entrar en esa discusión— requiere de una serie de ingredientes que, primero, no están en ningún libro».

—¿Che retoma algunas de las ideas del socialismo que no estaban en Marx, y sí en el teórico marxista Antonio Gramsci, por ejemplo?
—Para el Che el socialismo no es simplemente un cambio de economía, un cambio de fuerzas productivas, sino un cambio de concepción, de cultura, de ideas; es el cambio de mentalidad de las personas. O sea, el Che aspiraba a un hombre distinto para una sociedad distinta. Gramsci había dicho que el socialismo no es solo un cambio de relaciones de producción, sino también un cambio de cultura, de ideología, de formas de pensamiento. Y eso parece que el Che lo interiorizó bastante temprano. Y además, la idea de oponerse también a los determinismos históricos. Es decir, que si usted toma este algoritmo y este otro y este otro, entonces tiene que darse el socialismo y tiene que darse el comunismo. El Che era totalmente enemigo de tales criterios.
—¿Crees que el ideal del Che se haya materializado en la Cuba de hoy?
—La historia demuestra, y eso es de Marx en El capital, que hay que tratar de que lo real se aproxime a lo ideal para que lo ideal se aproxime a lo real. Nosotros asumimos una sociedad que no es ideal, pero tenemos ideales y conservamos una serie de cambios que se han ido produciendo en la sociedad cubana en medio de adversidades terribles.

—¿Optimista en relación con la Revolución Cubana?
—Cuando salgo fuera del país siempre me preguntan: ¿cómo está Cuba? Y yo digo siempre: mejorando. Por los años 90 me interrogaban: ¿y cómo está aquello? Y respondía: está muy mal, pero mejorando. Lo malo es que en algunos países latinoamericanos lo veo todo empeorando. En esa misma década nuestro optimismo pudo resquebrajarse un poco ante ciertas situaciones difíciles que atravesó la Revolución Cubana, pero había confianza. Y el Che sí tenía confianza en el pueblo, porque si algo caracterizó a Fidel fue eso, y si algo ha caracterizado a esta Revolución y a este pueblo mismo es la confianza. No solamente en Fidel, sino en sí mismo, en el pueblo mismo. Entonces, yo sí creo que la Revolución Cubana avanza.
—¿Razones?
—Tengo más de una razón para seguir siendo optimista, para seguir siendo revolucionario y seguir siendo comunista en el sentido en que algunos no profundizaron mucho sobre el concepto, y en que Marx insistía. Porque el comunismo no es un estado de cosas por implantar, es un movimiento crítico, de superación permanente de un estado de cosas. ¡Ah!, que hay problemas, sí; que hay enajenación, eso no se va a acabar nunca. Entonces yo sí creo que el ideal comunista se está realizando, y el ideal del Che se está realizando, al menos en Cuba.
—Lo que pasa es que el ser humano se enfrenta a formas históricamente enajenables y las supera para asumir otras, digo yo.
—Pero la sociedad sí avanza, y avanza con creces, y sobre todo avanza gracias a la juventud, o a nosotros que fuimos jóvenes también y en un momento determinado tuvimos que alfabetizar, cortar caña. Entonces las revoluciones son eso: la confianza en la juventud. Y yo creo que tenemos razones suficientes para confiar en los jóvenes. Si algo caracteriza a las juventudes en las sociedades capitalistas contemporáneas es la crisis existencial, la pérdida de referente, la pérdida de valores esenciales, en esperando del Mesías, un nuevo presidente con su varita mágica para resolver todos los problemas de esa sociedad, la droga, el alcoholismo, la inseguridad en los empleos...
«Yo sí creo que el Che criticaría algunas actitudes y posiciones asumidas por determinados personajes y personajillos nuestros de cada día, pero también se sentiría muy satisfecho de ver realizado en esta Revolución el humanismo práctico, asumido de Marx, que él mismo preconizó en muchas cosas, en muchos aspectos. Existen paradigmas y “paradogmas”. El Che está en Santa Clara no solo porque aquí descansan sus restos, él mismo anda diseminado por toda Cuba llena de gente buena, saludable, alegre, solidaria, humana, capaz».

—Y su imagen recorre el mundo, y no precisamente como un fantasma.
—Pero no es la imagen, es el mensaje de que sí es posible una sociedad distinta al capitalismo. Entonces yo sí me siento cada vez más optimista, pues si bien el futuro de la humanidad no deberá ser el socialismo real, tampoco debe ser el capitalismo real. Deberá ser una sociedad que supere las falencias de ambos y no solo sea más eficiente, sino sobre todo más justa y humana, es decir, más culta y más libre.
* Marcha fue un semanario uruguayo fundado el 23 de junio de 1939, y que se editó hasta el 22 de noviembre de 1974.
La muerte como una saeta
sábado, 07 de octubre de 2017
7:28:27 a.m.
Che, una muerte que lo señala como «saetas de la posibilidad» hacia quienes ven en su imagen, en su leyenda, un camino.
Solo en el mundo con el cual soñó, para el cual vivió y por el cual luchó hay espacio suficiente para él.
(Fidel, discurso El 12 de julio de 1997)
Dicen que antes de cumplir la orden los soldados «echaron a la suerte» quién sería el encargado de «fusilar» a Che Guevara (Fernando o Ramón), el jefe guerrillero que tanto quehacer dio al ejército boliviano y a los Rangers entrenados por la CIA. Herido en una pierna, con su carabina inutilizada y agotada las balas de su pistola, solo así, pudieron capturarlo, el 8 de octubre de 1967. En cualquier caso, a esa altura, el Ejército boliviano, en pleno régimen del general Barrientos (1), lo tenía prácticamente cercado.


El día antes había escrito la última página de su Diario:
« Se cumplieron los 11 meses de nuestra inauguración guerrillera sin complicaciones, bucólicamente; hasta las 12.30 hora en que una vieja, pastoreando sus chivas entró en el cañón en que habíamos acampado y hubo que apresarla*. […] de resultados del informe de la vieja se desprende que estamos aproximadamente a una legua de Higueras y otra de Jagüey y unas 2 de Pucará. […] se le dieron 50 pesos con el encargo de que no fuera a hablar ni una palabra, pero con pocas esperanzas de que cumpla a pesar de sus promesas… […]».
Caída la noche, salieron los guerrilleros. En lo alto, «una luna muy pequeña» aseguraba la marcha, que resultó «muy fatigosa». En el camino, un cañón «que no tiene casas cerca, pero sí sembradíos de papa regados por acequias del mismo arroyo». Se amontonaban las pisadas. A las dos de la madrugada pararon a descansar, «pues ya era inútil seguir avanzando. El Chino [Juan Pablo Chang-Navarro Lévano] se convierte en una verdadera carga cuando hay que caminar de noche», anotó Che. Luego dilucida acerca de una «rara información» del Ejército, que ubica «la zona de nuestro refugio entre el río Acero y el Oro». La noticia le «parece diversionista». Están a dos mil metros de altura.


Para entonces el ejército mostraba más efectividad en sus acciones, los campesinos actuaban como delatores, y los más flojos desertaban y daban declaraciones, como es el caso de Camba (Orlando Jiménez Bazán) y León (Antonio Rodríguez Flores), quienes luego de abandonar la guerrilla, a finales de septiembre, fueron apresados. Conminados a hablar dieron «abundantes noticias de Fernando, su enfermedad y todo lo demás, sin contar lo que habrán hablado y no se publica», según anotaciones que hace el Che el día tres de octubre.
Por si fuera poco, la pérdida de Miguel (Manuel Hernández Osorio), Coco (Roberto Peredo Leigue) y Julio (Mario Gutiérrez Ardaya). «malogró todo y luego hemos quedado en una posición peligrosa». Los días que restan se presentarán angustiosos y difíciles para el mermado grupo de 17 guerrilleros, prácticamente sin vanguardia. Se acerca la etapa más «angustiosa y difícil».
En su libro Seguidores de un sueño —Casa Editorial Verde Olivo, 2007— la colega Elsa Blaquier Ascano (esposa de René Martínez Tamayo), relata lo acontecido luego las dos horas perdidas en el descanso nocturno:
Sobre las cuatro «continuaron el avance hasta la unión de las quebradas del Yuro (2) y San Antonio. Poco después detectan la presencia del ejército que comienza el cerco, situación que lleva al Che a recoger las exploraciones e internarse en la Quebrada del Yuro para evitar ser detectados durante el día, pues en ese instante se encontraban a 200 metros de la cima de una elevación, y si los soldados no lo detectaban podían ganar el firme en las primeras horas de la noche y romper el cerco».

De acuerdo con el testimonio del hoy general de brigada Harry Villegas Martínez, en su libro Pombo, un hombre de la guerrilla del Che, el Guerrillero Heroico estableció la defensa «sin dejar nada al azar»: Antonio (Orlando Pantoja Tamayo), Chapaco (Jaime Arana Campero), Arturo (René Martínez Tamayo) y Willy (Simeón Cuba Sanabria), a la entrada de la quebrada. Benigno (Dariel Alarcón Ramírez), Inti (Guido Peredo Leigue) y Darío (David Adriazola Veizaga) en el flanco izquierdo «para garantizar la entrada y asegurar una posible retirada por el lugar». Pacho (Alberto Fernández Montes de Oca) en el flanco derecho —en una especie de puesto de observación—, y Urbano (Leonardo Tamayo Núñez ) y él [Pombo], en el extremo superior. « […] También tuvo en cuenta un primer lugar donde encontrarse de entrar en combate, otro para reagruparse estratégicamente y hacia qué zona debían ir si se dispersaban».
Pasada la una de la tarde —cuando el Che envió a Ñato (Julio Luis Méndez Krone), y Aniceto (Aniceto Reinaga Gordillo) para que relevaran a Urbano y a Pombo— el ejército los detecta, generalizándose el tiroteo. Las fuerzas enemigas ocupan una altura similar a la de Pombo y Urbano y dominan una parte del lecho de la quebrada por la que los guerrilleros se ven impedidos a pasar. Ante la situación, Pombo hace señas a Aniceto para que busque instrucciones del Che. Al regreso informa a Ñato que ya no estaba,y cuando intenta llegar hasta donde están los dos guerrilleros cubanos, Aniceto, herido en un ojo, muere de inmediato. Durante más de dos horas se escucha el ruido de las ametralladoras, bazucas, morteros y granadas hasta que el tiroteo se va alejando quebrada abajo. Cuenta Pombo que junto con Urbano y Ñato llegan al punto donde está el puesto de mando, pero ya el Che se ha retirado, llevándose el radio de la mochila de Inti, y dólares y documentos, de la de Pombo.
¿DÓNDE ESTÁ EL CHE?
Por su alto sentido humano y ejemplar solidaridad se llegó a la conclusión de que se había llevado a los enfermos por el lugar donde detectó no estaba cerrado el cerco.
En el libro de Blaquier Ascano, según Gary Prado (3) —entonces capitán y jefe de una de las fuerzas que participó en el combate—, «la firme posición de bloqueo organizada por Antonio y Arturo detiene el avance de la sección del sargento Bernardino Huanca (4), armada de ametralladoras y bazucas, hasta que un ataque con granadas ocasiona la muerte de los dos guerrilleros», y Pacho es alcanzado por una bala. Herido, el Che continúa la marcha con Willy y El Chino. Tiene el propósito de alcanzar la altura que les permitiría ganar la otra quebrada.
Se ha sabido —aclara la periodista— que el encuentro de los soldados Balboa, Choque y Encina con el comandante Guevara y Willy resulta casual, cuando se disponían a instalar un mortero. En ese momento el Che curaba su pierna herida.
Una vez capturado —y ante la duda de que se trate del buscado jefe guerrillero— Huanca avisa al entonces capitán Gary Prado, quien de inmediato notificó por radio a Valle Grande: «Prado desde Higuera, caída de Ramón confirmada, espero órdenes qué debe hacerse. Está herido».
Prado había ordenado que amarraran a un árbol al Che y a Willy. Al rato Che le solicitó una venda para curar la herida en su pantorrilla derecha. También requirió cigarrillos, pero como eran muy suaves, le pidió a los soldados unos de marca Astoria, más fuertes.
—¿Puedo tomar agua?, preguntó el Che al capitán.
«Y le pasé mi propia cantimplora, porque pensé que podía echarle unas pastillas y suicidarse», contó Prado en una oportunidad a la prensa, en su casa en Santa Cruz de la Sierra. El Che llevaba una mochila, dos morrales, una carabina M-1, una pistola alemana calibre 9 mm sin cargador, una olla con cuatro huevos, su diario, varios rollos fotográficos sin revelar y dos libros.
CAMINO A LA HIGUERA
A las cinco de la tarde, «sin brindarle ningún tipo de atención a los heridos, iniciaron la dificultosa marcha hacia el poblado de La Higuera. El Che iba al frente, con las manos amarradas y escoltado por varios soldados, detrás Willy, luego Pacho sostenido por soldados, pues no podía mantenerse en pie. Al final llevan los cadáveres de Antonio y Arturo».


El propio Gary Prado, en el libro Cómo Capturé Al Che (1º Ed. 1987) refiere que el ingreso a La Higuera «constituye casi una procesión, pues se lleva a tres soldados de la Compañía B heridos y un muerto, en camillas improvisadas, así como a los dos guerrilleros caídos en el combate, luego vienen el Che y Willy caminando en medio de un dispositivo de seguridad, y luego el resto de la tropa que combatió ese día». A las siete y media de la noche llegan a la humilde escuelita de adobe, paja y piso de tierra.
A las 10 de la noche el coronel Joaquín Zenteno Anaya (5) envía una escueta orden: «Mantengan vivo a Fernando hasta mi llegada… ».
El escritor, periodista y pedagogo boliviano Víctor Montoya, en el artículo Pasajes y personajes de la guerrilla de Ñancahuazú, relata con lujo de detalles:
«Al día siguiente, a primera hora, un helicóptero atestado de militares de alta graduación aterrizó en La Higuera. Andrés Selich (6) fue el primero en interrogar al Che. El militar le aventó un golpe en la cara y el Che le escupió a los ojos.
Se sabe también que el general Alfredo Ovando Candía (7), llegó a tiempo para dar órdenes a su subalterno:
—Liquide a los prisioneros en la forma que sea, pero liquídelos.
«Seguidamente, los mismos autores de la masacre en las minas, subieron al helicóptero y se ausentaron hacia la sede de gobierno.
«Pasado el mediodía, los asesinos cumplieron las órdenes. Un cabo y un teniente entraron en el aula, donde estaban el Chino y Willy. Se plantaron cerca de la puerta y apuntaron sus M-1 respectivamente.
—¡De cara a la pared!, ordenó el teniente.
—Si usted me va a matar, quiero verlo, replicó Willy.
«A los contados segundos, una descarga de fuego desplomó a los guerrilleros.
«El coronel Zenteno Anaya, transmitió las órdenes de ejecutar lo determinado por los asesores de la CIA y poner punto final a uno de los episodios más trascendentales del foco guerrillero en América Latina».
PÓNGASE SERENO Y APUNTE BIEN

En 1977, la revista semanal francesa Paris Match publicó el testimonio del suboficial Mario Terán (8), quien ultimó al Che:
«Dudé 40 minutos antes de ejecutar la orden […] Ése fue el peor momento de mi vida. Cuando llegué, el Che estaba sentado en un banco. Al verme dijo:
—Usted ha venido a matarme.
«Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces me preguntó:
—¿Qué han dicho los otros?
«Le respondí que no habían dicho nada y él contestó:
—¡Eran unos valientes!
«Yo no me atreví a disparar. En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el Che podría quitarme el arma.
—Póngase sereno y apunte bien. Va a matar a un hombre, me dijo.
«Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che, con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto».

El sargento Mario Terán había cumplido, «borracho de pisco y miedo», la orden de la dictadura de Barrientos y sus secuaces, trasmitida por boca del agente de la CIA Félix Rodríguez (9), quien 1998 lo confesó a la revista española Cambio 16. (Edición del 18 de diciembre)
«Salí y mandé a Terán que cumpliera la orden. Le dije que le disparara por debajo del cuello, pues tenía que parecer muerto en combate».
En el fuselaje de un helicóptero llevaron el cuerpo sin vida del Che al hospital Señor de Malta, de Vallegrande.
Ese día estaba de turno la enfermera Susana Osinaga, a quien le encomendaron lavar el cuerpo del Che. «Recuerdo que tenía una bala en el pecho. No tenía sangre en ninguna parte. Le hemos sacado toda su ropa, sus botitas plomas hasta media pierna, sus calcetines, la chamarra, la polera, todo le hemos sacado. Lo lavamos con jabón y lo secamos bien con una toalla. Le hemos puesto un pijama nuevito debajo, lo hemos arreglado bien en la camilla y se quedó ahí. Le hemos cortado su cabello y su barba. Parecía Cristo», contó hace poco al periódico chileno La Tercera.

Las manos y la mascarilla del Guevara fueron recogidas y traídas a Cuba por el ex ministro de Interior boliviano Antonio Arguedas (10), quien también entregó al gobierno una copia fotostática de su Diario de Campaña.
Gustavo Sánchez Salazar (11), entonces Corresponsal de Guerra, entrevistado en 2006 para el documental Las manos del Che Guevara, del holandés Peter de Kock, respondió a una pregunta del realizador y director, formulada en off:
«[ ...] Es muy difícil describir las manos, dos manos sueltas de un ser humano, cómo podría describir… te aviso que derramé lágrimas, porque yo esas manos las estreché en 1960. Una vez, por orden de Fidel Castro me mostraron las manos del Che, es impresionante, muy difícil describir cómo estaban las manos del Che, como puedo decir estaban así, si no me saludaban ya… estaban muertas, lamentablemente».
Los documentos del Che pasaron de su mochila a un cajón de zapatos, «que depositaron en la caja fuerte del Alto Mando Militar Boliviano», clasificado como «secreto militar». Su fusil, «fue a dar a manos del coronel Zenteno Anaya». Su reloj Rolex «a la muñeca del coronel Andrés Selich. Y la pipa, al bolsillo del sargento Bernardino Huanca…».
La mayoría de los protagonistas del asesinato del Che están muertos. La gesta de Che Guevara, no fue de nadie en particular. Pasó a inscribirse en la historia universal.
Su imagen —que en la pupila de José Lezama Lima actúa tanto en su accionar pasado como en el presente y en el futuro— es y será la de un hombre que demostró que las utopías podían convertirse en realidades, que las quimeras a base de trabajo eran posibles, y que ahora, a 50 años de su muerte, señalan como «saetas de la posibilidad» hacía cada persona, hacia cada revolucionario que ve en su imagen, en su leyenda, un camino.
* La vieja de las cabras no fue delatora, nunca habló con los militares, no denunció al Che. Se llamaba Epifania Cabrera, y ya falleció. El que hizo la denuncia fue Pedro Peña, que habló con Aníbal Quiroga, el corregidor de La Higuera, y este al ejército.
Notas:
(1) René Barrientos Ortuño, presidente de Bolivia en esa época, confirmó la orden de ejecución del Che. Hizo un viaje a Washington para solicitar a los gringos su opinión de qué hacer con el Che. La orden fue matar al guerrillero. El día 27 de abril de 1969 fallece al precipitarse a tierra el helicóptero en que viajaba.
(2) Aparece escrito indistintamente: Quebrada del Yuro/ Quebrada del Churo. El periodista de origen boliviano Reginaldo Ustariz Arze, testigo de la exposición del cadáver del Che en la lavandería del hospital de Valle Grande y más tarde autor del libro Che Guevara: Vida, muerte y resurrección de un mito, refiere que «yuro», en quechua significa cantarillo o recipiente de arcilla, y «churo» —como le llaman los lugareños—, caracol. De este modo y por su parecido le podríamos decirle a esta quebrada de las dos maneras. En los entrecomillados se respeta la grafía del autor.
(3) En 1996 Gary Prado Salmón reveló a The New York Times que el cadáver del Che no fue incinerado y esparcido, cómo se pensaba, y que permanecía enterrado en algún lugar de Valle Grande. Esta declaración se la han atribuido al cargo de conciencia y al intento de expiar su participación en la captura y el asesinato del Guerrillero Heroico.
(4) A raíz de su participación en la captura y ejecución del Che Bernardino Huanca ha requerido, durante toda su vida, frecuentes tratamientos psiquiátricos.
(5) Joaquín Zenteno Anaya terminó sus días en un atentado ejecutado por un desconocido en París mientras cumplía funciones de Embajador de Bolivia en Francia. La policía francesa vinculó este hecho a la protección que le en Bolivia a Klaus Barbie, el tristemente célebre Carnicero de Lyon.
(6) Andrés Sélich Chop fue apresado durante el gobierno de Hugo Banzer acusado de tratar de fraguar uno más de los golpes de estado que esa nación había sufrido. Fue asesinado a palos durante un Interrogatorio que le practicaron agentes de seguridad militar.
(7) Alfredo Ovando Candía era el jefe de las fuerzas armadas bolivianas, pieza clave en el operativo contra el Che y principal sospechoso del atentado donde murió el presidente Barrientos. A la muerte de Barrientos tomó la presidencia de Bolivia y sufrió un atentado en el que murió su hijo Marcelo Ovando. Escapó de este atentado pero nunca se recupero de la pérdida de su hijo.
(8) Mario Terán Salazar vive actualmente en Santa Cruz, alcoholizado, pobre, casi ciego y con el remordimiento de haber asesinado un hombre de tal magnitud.
(9) Según su propio testimonio desclasificado, en junio de 1967, Félix Rodríguez —o exactamente Félix Ismael Fernando José Rodríguez Mendigutía—recibe una llamada de un oficial de la CIA que se identifica como Larry S. quien le propone sumarse a una operación destinada a capturar al Che Guevara cuya presencia en Bolivia está confirmada. Rodríguez usará el nombre de Félix Ramos Medina. Terminará con el apodo de El Gato. Actualmente vive en La Florida.
(10) Antonio Arguedas Mendieta vivió entre la persecución y el exilio hasta su muerte, ocurrida en febrero del 2000, a la edad de 72 años, según la versión policial, a consecuencia de la explosión de una bomba que, supuestamente, él llevaba y que le destrozó el abdomen. El explosivo hizo difícil la identificación del cadáver, bajo el documento falso de Severo Lozano Lazcano.
(11) Posteriormente ocupó la jefatura de Inmigración y Extranjería del Ministerio de Gobierno boliviano (Interior), y más tarde fue ascendido a Viceministro Primero de esa Institución. Falleció el 2 de febrero de 2015 en Cochabamba.
¡Cómo le gustaba a Paquito hablar del Che!
sábado, 07 de octubre de 2017
9:35:49 a.m.
Por Mercedes Rodríguez García
El testimonio que ofreció en 2012 un obrero fundador de la fábrica Heriberto Mederos, de Caibarién, inaugurada en 1964 por el entonces Ministro de Industrias.
Timbre, timbre, timbre y ¡nada! no salen al teléfono. Así, un par de días; dos, tres veces, a distintas horas. Averiguo. Al fin, me responde Yodeisy Hernández Pérez, especialista en Recursos Humanos. Le explico.
«Es que desde el huracán Irma estamos parados, se llevó los techos de las naves, figúrese, todos estamos en eso, haciendo lo que podamos para arrancar de nuevo», dice y me actualiza algunos datos que le solicito.
—¿Qué me dice de Paquito, de Francisco Echemendía Cárdenas, todavía en la fábrica, me lo pudiera localizar?
—Ay, no, qué pena. ¡Ojalá!, falleció hace dos años, así, de pronto; se nos fue en un mes. De estar vivo seguro que por ahí anduviera trabajando a la par de nosotros. Me parece estar viéndolo entrando con su bicicletica.
No sé cómo continuar. Han pasado cinco años desde que entrevisté a Paquito, el «hombre del Che», fundador de la fábrica Heriberto Mederos.
—Es que quería retratarlo de nuevo, volver a conversar con él, ahora, cuando se cumplen 50 años del asesinato del Guerrillero Heroico…
—Pero mire, por aquí deben tener fotos de él.
—No, amor, no te preocupes. Retomo lo publicado en Vanguardia. Puedo darle otra forma, incluso, revisar mi agenda de entonces, con seguridad tengo anotaciones inéditas. Su testimonio siempre será valioso…
—¡Ay, sí, qué contento se pondría, cómo le gustaba a Paquito hablar del Che!
FRANCISCO Y EL CHE: LA ENTREVISTA

Me lo contó un poco delante de todos, en la oficina del director; y algo más, luego, caminando los talleres de la «Heriberto Mederos» donde aprendió a conocer y a dominar «de verdad» las máquinas herramientas.
Vivaracho, enérgico y locuaz saluda a todos por el trayecto, a veces con un gesto al paso pero las más, desviándose al encuentro de quienes se detenían a esperarlo, ya él con su brazo extendido y la mano larga, delgada y nervuda dispuesta a apretar sin consideración la del otro.
A sus 65 años Paquito tiene «un poco oxidada la memoria», frase que repite cada vez que le insisto me refiriera detalles de aquel 19 de julio de 1964, cuando vio «por primera vez y de cerquita al Ministro», al legendario Comandante Ernesto Guevara, que «vino a inaugurar esta fábrica, todo un suceso en un pueblo de pescadores».
Francisco Echemendía Cárdenas tenía entonces 17 años.
Según el experto ajustador, lo que más lleva «metido en su cerebro» es lo «intranquilo y algo agitado» que notaba al Che ese día.
«Pero écheme, écheme aceite para quitarme el óxido», porque la memoria es como las máquinas y herramientas que bien ajustadas y engrasadas trabajaban toda una vida», me insta.
Y tenía razón. Porque si bien el Che no conversó con él cuando «de completo uniforme y con los medios de protección requeridos todos los obreros lo esperábamos en nuestro puesto de trabajo», sí me comenta con perspicacia sobre el discurso que pronunció el entonces Ministro de Industrias».
—¿Admiraba mucho al Che?
—Sí, el Che siempre fue muy recto, no se andaba con rodeos, no le gustaban las chapucerías, ni las guataquerías, ni las impuntualidades, y eso todo el mundo lo sabe, porque si el Che viviera…

—Me han dicho que lo aplaudieron cantidad cuando comenzó a hablar.
—Claro, porque de sincero como era habló sobre algunos problemas de la planta, y nos dio consejos para el trabajo, recomendaciones que nunca nos habían dado.
«Lo primero que hizo fue explicarle a la gente que no tenía nada nuevo que decirle, porque según él se le había acabado el repertorio porque desde antes ya venía fundando fábricas iguales por toda Cuba».
—Y aquí, en contacto con ustedes ¿qué hizo, qué preguntó, qué le dijeron los obreros?
—Bueno, conmigo no habló. Cuando entró a la fábrica todos estábamos deseosos y ansiosos porque se detuviera a preguntarnos, pero yo no tuve esa suerte. Por cosas de las que habló en su discurso puedo suponer algunas. O no, a lo mejor las traía anotadas desde La Habana.
—¿Cúales cosas?, por ejemplo.
—Pues estimar una falta de planificación la ubicación de esta fábrica en Caibarién, la cual consideró incorrecta. No debían haberla puesto aquí, dijo; que según él debían haberla puesto en Sagua la Grande porque los sagüeros eran los consumidores de bicicletas más grandes de Cuba.
—Yo pienso que no fue muy serio en eso, a veces su humor era sarcástico.
—Quién sabe, en Sagua pusieron la de bujías. En el orden particular me alegro que la de bicicletas fuera de nosotros.
Para Francisco aquellos ciclos eran muy bonitos y fuertes, «todavía anda más de uno rodando por ahí. El primer año fabricamos cinco mil debido a la insuficiente base técnica, pero llegamos a producir hasta 20 mil.
—¿Faltaban piezas de repuesto?
«La industria llevaba cantidad de piezas de importación, algunas no llegaron, o no se compraron, por lo que el Che consideró hacerlas luego en Cuba, en colaboración con otras fábricas que ya se iban inaugurando, y como él mismo dijo, poder desarrollar nuestra industria mecánica de acuerdo con las necesidades del país».
A Francisco le gusta lo que hace, y su compromiso con el Che lo ha mantenido apegado a la fábrica, la cual considera su «vida y primera casa».
Con medio centenar innovaciones e inventivas Francisco es considerado un verdadero galeno de máquinas y herramientas, muchas de ellas en plena activad, gracias al «cariño que les tengo y lo mucho que las conozco, porque son como mis brazos y mis piernas, una prolongación de mis manos, parte de mi corazón y de mi cerebro, aun cuando pueda tener alguna que otra insatisfacción».
—Francisco, en varias ocasiones ha expresado que si el Che viviera «esto», que si el Che viviera «aquello», pero no concluye la idea, ¿por qué?
—Bueno, a veces me pongo a especular sobre el asunto, y creo que de haber vivido en estos tiempos, el Che nos hubiera criticado y sancionado por muchas barbaridades cometidas, llámense improvisación, despilfarro, chapucería. Pero también pienso que el Che no ha muerto, que vive en mucho de nosotros y en fábricas cómo la nuestra, que no se han rendido, que han sabido capear el temporal, como se dice, y salir adelante.
«Hoy andamos caminos más objetivos, aunque no menos difíciles por lo complicado de la economía mundial, y otras cuestiones que dependen de nosotros. Pero si trabajamos, bien y con la productividad, calidad y exigencia que él Che requería, las cosas serían mejor.
—¿Cuál sería su mejor homenaje al Che en el 45 aniversario de su muerte?
—El que no he dejado de hacerle ni un solo día porque me he formado en sus principios de responsabilidad y disposición al trabajo, no creo en otra manera sentirlo vivo, de verdad.
Japón causa nueva controversia ambiental por asesinato de 177 ballenas
miércoles, 27 de septiembre de 2017
8:47:02 p.m.
En Japón se tiene, desde hace siglos, la tradición de cazar ballenas, el problema es que desde hace muchos años esa actividad ha resultado ser un objeto de duras críticas de la comunidad internacional. Sus principales detractores argumentan que la caza de ballenas, además de ser algo cruel, no es una actividad barata y resulta irrelevante para la alimentación de la población.
A pesar de estos argumentos, la respuesta del gobierno japonés es continuar con la caza de los mamíferos marinos. Japón asegura que la caza de ballenas es una parte importante de su cultura, que los pescadores han cazado ballenas durante siglos y que Japón nunca permitirá que los extranjeros le digan a su pueblo lo que puede o no puede comer.

Gracias a esa falta de sensibilidad del gobierno japonés es que la caza del mamífero ha seguido hasta estos días. Apenas esta semana se informó que la Flota Pesquera japonesa capturó 177 ballenas en el Océano Pacífico, frente a la costa noreste del archipiélago, esto durante una misión de verano.
Según la información dada a conocer por medios japoneses, tres buques especializados partieron en junio y capturaron 43 ballenas Minke y 134 rorcuales sei, también conocido como rorcual de Rudolphi. Claro que las críticas no tardaron en llegar por parte de los defensores de animales.

El gobierno japonés respondió enfático asegurando que la caza letal de ballenas es "necesaria" para estimar la cantidad que se podrá cazar a largo plazo. El objetivo, según palabras del funcionario Kohei Ito, es «reanudar la pesca comercial».
Aunque Japón cree estar en su derecho de cazar ballenas, la Comisión Ballenera Internacional (CBI) determinó el fin de la caza comercial de ballenas a través de una moratoria internacional que se hizo efectiva en la temporada 1985-1986.
Con todo esto y a pesar de las duras críticas y la prohibición a la caza de ballenas, ¿por qué Japón continúa con la idea de perseguir a los mamíferos?
Japón sostiene que el objetivo de la caza de ballenas es contribuir a la gestión de los recursos marítimos «a partir del análisis del contenido de sus estómagos, cuyos resultados serán transmitidos a la CBI».
Con este argumento el país asiático estaría tratando de demostrar que la población de ballenas es lo suficientemente grande para reanudar la caza comercial. Esta posición es la que denuncian las organizaciones de defensa de los cetáceos y varios países, que consideran que Tokio usa deshonestamente una excepción de la moratoria de 1986.

Esta situación ya se había presentado en 2014, pero la Corte Internacional de Justicia ordenó a Tokio detener la caza en aguas antárticas, ya que no cumplía los criterios científicos exigidos. Japón tuvo que cancelar la caza 2014-15, pero reanudó la persecución al año siguiente como parte de un programa modificado.
Gracias a esto la Antártida resultó ser escenario de enfrentamientos entre balleneros japoneses y defensores de los cetáceos hasta que la organización ambientalista Sea Shepherd anunció el mes pasado que renunciaba al acoso de los balleneros japoneses.
Noruega e Islandia son los únicos países del mundo que se dedican abiertamente a la caza comercial. Japón, por su parte, está tratando de demostrar que la población de ballenas es lo suficientemente grande para sostener la caza comercial y así no tener ningún problema con las instituciones defensoras de los animales.
(Fuente: CC/ Vicente Rendón)
Trump belicoso y desatinado
domingo, 24 de septiembre de 2017
9:37:42 p.m.
''Siempre colocaré a Estados Unidos primero'', expresó el presidente Donald Trump en la ONU, donde profirió amenazas contra varios países y mostró que solo le interesa la cooperación internacional en función de sus propias prioridades.
Falto de coherencia, desatinado, belicoso y contradictorio fueron algunos de los adjetivos empleados por medios, analistas y figuras políticas para referirse a su alocución del martes pasado ante la Asamblea General de la organización.
Se trató de un “discurso equivocado, en el momento equivocado, ante la audiencia equivocada”, resumió luego la canciller sueca, Margot Wallstrom.
Hubo un momento en el que el republicano dijo no esperar que las diversas naciones compartan las mismas culturas, tradiciones o sistemas de gobierno. “En Estados Unidos no buscamos imponer nuestro estilo de vida a nadie”, afirmó.
Tales palabras hubieran representado un cambio significativo en la política norteamericana si no se hubieran rebatido pocos minutos después, cuando Trump arremetió contra Estados que escogieron caminos con los que Washington no está de acuerdo.
El jefe de la Casa Blanca reiteró la continuación del bloqueo impuesto por su país a Cuba durante más de 55 años si el gobierno de la isla caribeña no cumple con “reformas sustanciales” exigidas por el territorio norteño.
Tal declaración la realizó en el mismo foro donde la abrumadora mayoría de la comunidad internacional se pronuncia año tras año por el fin de ese cerco, y donde Bolivia, Costa Rica, Guyana, Namibia, Ecuador y Sudáfrica, entre otros, volvieron a demandar ahora el levantamiento de esa política.
Las advertencias de Trump también incluyeron a Venezuela, al señalar que está preparado para tomar medidas adicionales en su contra; y fue altamente beligerante su tono sobre la República Popular Democrática de Corea, a la que amenazó con la total destrucción si Estados Unidos debe defenderse a sí mismo o a sus aliados.
Además, condenó nuevamente el acuerdo nuclear alcanzado entre Irán y seis potencias mundiales en 2015, al cual calificó como “una de las transacciones más unilaterales de Estados Unidos en su historia”, pese a que las partes participantes en el convenio reconocen el cumplimiento de la nación persa de los puntos pactados.
Para la senadora demócrata Dianne Feinstein, de California, Trump empleó su intervención en las Naciones Unidas como escenario para amenazar con guerra en lugar de fomentar la paz y la cooperación global.
Analistas en política exterior, en tanto, consideraron que el discurso del republicano probablemente cimentó las opiniones de muchos líderes mundiales de que él no se preocupa en involucrar a la comunidad global más allá de para perseguir sus propios intereses.
Precisamente la intención de Washington de promover su visión del mundo y de lo que debe ser la ONU llevó a unas 70 naciones a no participar el lunes último en un foro de alto nivel ideado por Trump para abordar la reforma de la organización.
Si bien la mayoría de la comunidad internacional coincide en la necesidad de transformar el organismo, muchos países ven con preocupación la inclinación del republicano a erigirse en abanderado de una causa concerniente a los 193 miembros de la ONU.
Funcionarios de Rusia, uno de los territorios que no firmó la declaración de 10 puntos circulada por los estadounidenses, sostuvieron que la reforma de Trump es una señal hacia un mundo unipolar y hacia la reducción del papel de Naciones Unidas en la arquitectura internacional del siglo XXI.(Tomado de Semanario Orbe)
(Fuente: PL/ Martha Andrés Román Corresponsal jefa/Washington)