Blogia
LA TECLA CON CAFÉ

Cafetal adentro

Mausoleo Frente de Las Villas en detalles

Mausoleo Frente de Las Villas en detalles


El Mausoleo a los combatientes del Frente de Las Villas en detalles. Otra parte de la memoria fecunda la Historia contada a partir del 6 de abril de 1987, fecha en que comenzó la construcción civil de la Plaza de la Revolución Ernesto Che Guevara, en la otrora Loma de la Tenería, e inaugurada el 28 de diciembre del siguiente año. Blanca Hernández Gibernau, fue la arquitecta-proyectista principal que laboró junto a un equipo de especialistas para crear la idea constructiva, en cuya ejecución también laboraron de muchos villaclareños.

Su experiencia profesional, auxiliada de un equipo de expertos de la Empresa de Proyectos del MICONS en Villa Clara, impusieron una ruta a su actividad creativa. No importa que ahora goce de la jubilación laboral: siempre estará dispuesta -dice- a validar soluciones y colaborar en similares misiones. Ella constituye un orgullo de mujer marcada por su innegable talento. (Fotos: Cortesía de la entrevistadas y tomadas de la TV)

Lea «Che Guevara, flor de vida», entrevista completa a la destacada especialista, graduada hace 43 años por la Universidad de La Habana, en Cubanos de Kilates  Agradezco la gentileza a su autor, el colega Luis Manuel Machado Ordetx.

 

 

JUNTOS EN LA ACCIÓN Y MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

JUNTOS EN LA ACCIÓN Y MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

Unos cayeron combatiendo por la liberación definitiva y otros permanecieron construyendo un país en permanente Revolución. Pero en algún momento las vidas de todos se cruzaron. En el tránsito por la historia de la nación, los que sobrevivieron pudieron ofrecer sus testimonios a las nuevas generaciones. Hoy, cuando sus restos se juntan para siempre en el Mausoleo Frente de Las Villas, publicamos en un solo relato, fragmentos de entrevistas que unen más allá de la muerte a seis de estos hombres: Vicente Guillermo La O Gutiérrez, Carlos Amengual García, Roberto Rodríguez Fernández (El Vaquerito), Raúl Nieves Mestre, Roberto Fleites González y Ramón González Coro.

Por Mercedes Rodríguez García

El Comandante médico Vicente Guillermo La O Gutiérrez, subió a la Sierra en los primeros días se 1958, junto con Vilma Espín y otros revolucionarios del llano. En un caserío en Los Lirios, los esperaba El Vaquerito, «que parecía un americanito, un muchachito, con pelo rubio, rizado, un gran caminador», según los describe el propio La O en un relato publicado en el periódico Granma del 1º de diciembre de 1967.

«Cuando después a la invasión, con la columna del Che, tuvimos algunos muertos y varios heridos. Después ya no estaba como médico, más bien era el suministrador de la tropa, el que salía a buscar los víveres. Cuando llegamos al Escambray, en Gavilanes, sí pusimos un pequeño hospital, donde hacíamos la misma labor de la Sierra de atender a todo el campesinado de la zona, además de tener otras misiones relativas a la Reforma Agraria...»

En el combate de Güinía de Miranda, junto con el Dr. Serafín Ruiz de Zárate, atienden heridos de ambos bandos. Durante el combate le extraen un proyectil a un soldado de la tropa de Bordón, y tratan de salvar, infructuosamente, las vidas de dos combatientes rebeldes, uno de ellos Carlos Amengual García.

Tuve la oportunidad de conversar con el Dr. Ruíz de Zárate en más de una oportunidad, siempre acerca de actividad primero en la resistencia cívica, en Cienfuegos, y luego en El Escambray, y en la Batalla de Santa Clara.

-Usted se incorporó definitivamente a columna del Che en el en Caballete de Casa...

-Figurábamos en la jefatura. Allí mi actividad de tipo médico era poca, porque viajábamos siempre con el Che, y otros compañeros como Vicente La O.

Pero tal vez el más inestimable de sus testimonios es el que refiere la muerte del Capitán Roberto Rodríguez Fernández:

«Allí, en la misma batalla de Santa Clara, estando e el parquecito que da a la Estación de Trenes, nos comunican que habían herido a El Vaquerito. (...) Era una herida en la cabeza y estaba completamente descerebrado. Prácticamente al llegar a la clínica, segundos después espiraba el compañero tan valioso.

«Era de una personalidad interesantísima, muy joven, muy bajito -prácticamente el fusil era más grande que él-, pero de un coraje extraordinario, que siempre tenía cuentos, anécdotas que referir a los demás. Muy querido por toda la tropa, por su valentía, aún a su corta edad.»

Otro episodio de la Batalla de Santa Clara, me lo narró en una ocasión el capitán Raúl Nieves Mestre, quien al frente de un grupo, cumplía la misión cercar el Escuadrón 31.

«Frente al Escuadrón había un solar yermo, casi sin posibilidades de parapeto (...) Organizamos el ataque situando a los hombres detrás de casas y edificios, hasta rodear el cuartel. Así trabamos combate. Los tanques y tanquetas que se encontraban frente a la fortaleza abrieron fuego rasante contra las avanzadas rebeldes, al tiempo que la aviación nos hostigaba con ametralladoras...»

-Hay un momento en que usted acude donde el Che para solicitarle granadas y municiones, ya llevaban varios días combatiendo y él poseía las arrebatadas en la acción al Tren Blindado.

- Me preguntó que para qué quería las balas, si para ir dejar a los soldados. Le contesté que a mí no se me iba ningún soldado, Entonces se sonrió y ordenó que me entregaran inmediatamente el parque que necesitaba. (...) Con el abundante parque recibido, la noche del 31 de diciembre, intensificamos el tiroteo. Desde la tapia de una casita que colindaba unos veinte metros con el cuartel me dirigí al jefe del Escuadrón, capitán Milián, y lo conminé a rendirse. Demoró en deponer las armas porque era un militar pundonoroso. Pero al amanecer, sobre las seis de la mañana nos encontramos en la explanada frente al cuartel y pactamos el alto al fuego. Me propuso rendirse a condición de que se le diera la libertad a él y a sus oficiales, clases y soldados. Acepté con excepción de su libertad porque eso no lo decidía yo. Estuvo de acuerdo.»

-Los soldados del 31 también recibieron refuerzos del Regimiento Leoncio Vidal, incluso con tanques, que ustedes trataban de detener junto a ciudadanos que lanzaban botellas incendiarios, los famosos «coteles molotov». ¿Es en uno de estos encuentros que cae Roberto Fleites González?

-Hay un momento en que sale un tanque del Escuadrón 31 disparando sobre el entro de operaciones del domando rebelde. Roberto disparaba su M-1 contra aquella bola de hierro imposible de detener con armas de infantería, pero Fleites continuaba disparando. »

-¿En algún monumento usted le grita que se aparte?

-Sí, pero era tremendamente osado, más allá de los límites de la elemental prudencia. Un cañonazo del tanque le dio en pleno rostro y lo mató en el acto.

-¿Qué más me puede contar de este combatiente?

-Se destacó mucho en la lucha clandestina sobre todo por su participación en el ajusticiamiento ejemplarizante del aviador que señalaba los puntos a bombardear en El Escambray y en el del un sargento torturador y asesino. También en el rescate de un revolucionario preso en la cárcel de Santa Clara, ocasión en que cayó Ramón González Coro.

Fuentes bibliográficas: Diversos artículos del archivo particular de la autora, que incluye entrevistas realizadas a los protagonistas y publicadas en el periódico Vanguardia, y otros materiales inéditos del libro en preparación «Crónicas de una Batalla»

 

 

 

 

FESTIVAL DE LA PRENSA ESCRITA:LOS GANADORES

La entrega de Premios, una entrevista con la redactora de este weblog e instantes de las conlusiones a cargo de Antonio Moltó Martorell, vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y director del Instituto Internacional de Periodismo «José Martí», en La Habana.

Enlázate y deja tu comentario en: http://www.youtube.com/watch?v=84fyV5k3Ulk&layer_token=24baa492a97aefe

Música y poder, una relación peligrosa

Música y poder, una relación peligrosa

 

Me lo envió un amigo, y estimo oportuno reproducirlo con sus variantes. Para meditar...

En la historia, muchos músicos han sido instrumento de gobernantes ambiciosos. La incursión de cantantes populares en la política y un libro que analiza la vinculación del Tercer Reich con una de las mejores orquestas del mundo vuelven a poner sobre el tapete este cruce delicado.

En el principio, podría haber dos frases. La primera es de Joseph Goebbels, el ministro de Propaganda del régimen nazi, a propósito de lo que él entendía sería la "música del futuro": "El arte alemán del próximo siglo será heroico, aceradamente romántico será nacional y con pathos o no será". La segunda pertenece al pianista y compositor Ferruccio Busoni, que definió la música como "aire sonoro". Si es cierta esta idea de Busoni, que tanto le gusta citar a Daniel Barenboim, quedaría por saber cómo, por qué y por intermedio de quiénes la música se carga de otros atributos y sentidos. Quedaría por saber por qué el poder necesitó y necesita tanto de la música; saber, en el fondo, si la política llega a la música desde afuera, o bien el poder encuentra algo en ciertas músicas que puede proyectarse hacia fuera.

En cierto modo, esta ambigüedad es propia de la música en toda su historia. En su progreso a la autonomía, tributó siempre a una instancia externa: las iglesias, los monarcas, la naturaleza y, en medida no menor, al sujeto mismo en cuanto artista. Más que del poder de la música, asunto que merecería otro tipo de consideraciones, se trata aquí de la música del poder y de los modos en que el poder moldea la música.

Es cierto que la música no porta significados referenciales, pero las razones por las que algunos poderes políticos se sirven de determinadas músicas son también musicales. La naturaleza escasamente conceptual de la música es su blindaje y su debilidad; blindaje, porque, en primera instancia, nada en ella impone un sentido unívoco; debilidad, porque la ausencia de concepto parece autorizar la adjudicación del que se quiera o del que convenga en determinadas circunstancias. Por su misma naturaleza (la microforma, que la torna portátil), la canción, y especialmente la canción popular (ver página 8) ha sido proclive a semejantes utilidades.

Hay entonces legiones de cantantes que hacen campaña política, gobernadores más preocupados por exhibir sus trofeos en la vidriera de los recitales masivos que por políticas culturales a largo plazo, o presidentes que subvencionan con dinero público a aquellos artistas que serán los responsables de la banda de sonido de su gestión. Todo para conseguir el mayor reconocimiento (cercanía emocional) con sus posibles, afectivos y efectivos votantes.

Claro que la relación entre la música y el poder se torna crítica -como tantas otras relaciones- en los casos de autoritarismo. Sin embargo, concluir que cada poder tiene la música que merece nos pondría en una situación vergonzosa. Mucha de la música que odiamos procede de quienes ejercieron inmoderadamente el poder. Y también -he ahí el problema- mucha de la que amamos.

Absolutismo en la música absoluta Tal vez no sea inoportuno volver a contar aquí la pequeña historia de Gott erhalte Franz der Kaiser , el himno que Franz Joseph Haydn compuso hacia 1797 para el mperador del Sacro Imperio Romano Francisco II, con letra de Lorenz Leopold Haschka, uno de los vínculos más felices entre un monarca y un compositor.

Se trataba, en pocas palabras, de componer una obra que compitiera simbólica y políticamente con La Marsellesa , y que tuviera alguna vaga alusión al God save the King inglés. Como hace notar el musicólogo argentino Esteban Buch en La novena de Beethoven , libro imprescindible para la comprensión de los vínculos entre música y política, "a diferencia de sus dos precedentes, el himno austríaco no surge del espacio público para ser luego incorporado a los rituales oficiales: es un alto funcionario quien toma la iniciativa de imponer un ritual de canto colectivo".

Esa música fue luego el himno del Imperio Austrohúngaro y, más adelante, también de Alemania, con el famoso texto "Deutschland, Deutschland über alles". Casi inmediatamente, Haydn la utilizó en el segundo movimiento del Cuarteto para cuerdas op. 76 nº 3 , significativamente llamado "Kaiserquartett". Es una melodía simple en Sol mayor, algo grave, cantabile , una de las más bellas del compositor. La música instrumental en general, y en particular los cuartetos de cuerda, carecen de objeto y de objetivo; no expresan más que el ser de la música.

En un fascinante trompe-l’oreille, Haydn despliega allí una serie de variaciones que no se generalizan a la melodía. Todos los parámetros varían, menos la melodía. Consigue que todo parezca cambiar mientras que, en realidad, nada cambia. Haydn introdujo así el poder (y un homenaje musical a la permanencia del soberano) en el corazón mismo de la música absoluta, paradigma estético de la cultura musical alemana del siglo XIX, sin que esa música perdiera su autonomía. Cuando escuchamos ese segundo movimiento, no escuchamos su origen político. Según Buch, "[Haydn] no habrá visto, como podría suceder hoy, ninguna discontinuidad estética en ese paso de lo público a lo privado".

Tras la humillación que implicó el tratado de Versalles y la primavera inconclusa de la República de Weimar había que buscar algo que fuera singular, y completamente propio de la nación alemana, largamente acosada por un provincialismo secular. Ahí estaba esperando Beethoven. La música de Haydn podía ser un

himno oficial, pero había otro himno, no oficial: la Novena Sinfonía , y, en especial, su movimiento coral con el poema de Friedrich Schiller. En verdad, había una relación entre ambas. "Esa pieza está tallada en la misma madera que aquella melodía sobre la alegría que el más grande discípulo de Haydn escribiría unas décadas después", observó el genial director Wilhelm Furtwängler en Ton und Wort (Sonido y palabra), libro que recopila sus inteligentísimos ensayos y artículos y que ilumina el pensamiento de un músico durante elnazismo (salvo un puñado de excepciones, la mayoría de los textos fueron escritos entre 1933 y 1944).

Hitler vampirizó, para pervertirla, toda la gloria musical y poética del prerromaticismo y del romanticismo alemanes. Ajustó su infinitud y su trascendencia a la finitud crasa de sus criminales metas políticas. Incluso en el caso de Richard Wagner, no debería creerse que su asociación con el nazismo se debió únicamente al antisemitismo rampante de su opúsculo, ahora casi inhallable, Das Judentum in der Musik (El judaísmo en la música, panfleto inmundo que empieza con la frase "No necesitamos confirmar la judeización del arte moderno; salta a los ojos por sí misma").

Después de todo, y aunque por causas meramente cronológicas, Wagner no fue nazi, ignoramos si lo hubiera sido y por lo tanto tampoco fue el compositor oficial de ningún régimen. Hitler era asiduo visitante del templo de Bayreuth por otras razones: "Richard Wagner -decía- es más que un gran artista; en su persona y en su obra se realiza el anhelo alemán de una unidad infinita de la forma simbólica". Emerge aquí la profanación nazi de la herencia romántica.

Sin embargo, había en todo esto algo artísticamente enrarecido. "No debemos juzgar a los artistas por sus opiniones políticas", parece que le dijo Hitler al arquitecto Albert Speer en una ocasión. Desde luego, eso no impidió un cuidadoso sistema de exclusiones en el repertorio, donde, desde ya, Felix Mendelssohn, Giacomo Meyerbeer, Gustav Mahler y Arnold Schönberg fueron excluidos por judíos, y otros, como Ernst Krenek o Alban Berg, por cultivar una estética "degenerada". Con todo, no puede pasarse por alto que las músicas excluidas como "degeneradas" eran fuertemente disruptivas, ajenas tanto al colectivismo como al retorno a las formas feudales y precapitalistas que alentaba el Tercer Reich. Las tensiones sin reposo y la supresión de las relaciones de jerarquía entre los sonidos de la escala que definen el atonalismo libre, por ejemplo, difícilmente podían encontrar una correspondencia en un orden totalitario y jerárquico (será un breve período de aparente libertad; tiempo después, el dodecafonismo y sus prohibiciones introducirán una nueva legalidad). Y, más allá de la apropiación por parte del régimen nazi de las ideas de Wagner (y de los elementos internos de su música que alentaban esa apropiación), es claro que el nazismo no advirtió que el

radicalismo de muchos de estos músicos era una consecuencia del cromatismo wagneriano. La paradoja es que la impugnación del atonalismo y del dodecafonismo se realizaba en nombre de un "humanismo tonal" (como si el humanismo fuera un valor que consideraran defendible) y como hará Furtwängler aun después, en un artículo de 1953, por razones "biológicas".

Pero una cosa era la tarea de selección casi racial que el nazismo realizó sobre la música del pasado y otra, muy distinta, las obras cuya escritura fue permitida; obras que apenas han sobrevivido y que se oyen como meras excrecencias del régimen. Entre 1933 y 1944, se estrenaron en Alemania alrededor de 174 óperas de compositores alemanes.

Con la notable excepción de las últimas óperas de Richard Strauss, nadie las representa ahora y nada ha quedado de ellas. Nada salvo la cantata Carmina Burana , de Carl Orff, escrita para las Olimpíadas de 1936, alianza perfecta de los instrumentos más preciosos para el poder: la música y el deporte. El primitivismo rítmico y mitológico de Orff, no exento de una belleza amoral, tiene un signo muy distinto de la mitología wagneriana, que nunca fue artísticamente regresiva. La idea parece ser que todos puedan "cantar" el poder para que algunos lo ejerzan. En cierto modo, el kitsch es la introducción del mal en el sistema de valores del arte.

"La esencia del kitsch consiste en la sustitución de la categoría ética con la categoría estética; impone al artista la obligación de realizar, no un "buen trabajo" sino un trabajo "agradable": lo que más importa es el efecto." Esto escribía Hermann Broch en su artículo " Kitsch y arte de tendencia" fechado, emblemáticamente, en 1933. Para el autor de La muerte de Virgilio, el que produce kitsch no es un mal artista; más bien, es un "ser éticamente abyecto, un malvado que desea el mal". En la medida en que espera la consecución de un cierto efecto (la persuasión casi hipnótica), el poder no puede mantener con el arte otra relación que no sea kitsch . El hecho de que Carmina Burana , cumbre de la sublimidad kitsch , sea seguramente la obra del siglo XX más ejecutada debería provocar, por lo menos, alguna consideración acerca del consumo de la música en nuestras democracias.

La canción de cuna del "Padrecito"

Pocas cosas habrían complacido más a Sergéi Prokófiev que recibir la noticia de la muerte de Josef Stalin. Lamentablemente, no tuvo tiempo. Los dos murieron el mismo día, el 5 de marzo de 1953. Hubo una gran confusión nacional que conspiró contra el funeral del músico, sofocado por las regias exequias del "padrecito de los pueblos". Pocos músicos lo habrán llorado. Incluso, alguien encontró llorando a la hermana del pianista Emil Gilels y trató de consolarla. "Ya tendremos otros líderes", le dijo. Pero la mujerrespondió: "Me importa un bledo Stalin; lloro por la muerte de Prokófiev".

Prokofiev fue posiblemente el primer compositor ruso del siglo XX que sufrió el asedio de las autoridades soviéticas. Pero, en el martirologio del régimen, nada se compara con el destino de Dmitri Shostakovich,

alternativamente usado y humillado durante el estalinismo, y aun después. El itinerario estético de Shostakovich, que formó parte de la primera generación de músicos realmente soviéticos, fue el resultado

de exigencias externas. Con su énfasis maquinista, Stalin creía que los artistas eran "ingenieros del alma", lo que derivó en que él mismo se convirtiera en un ingeniero de artistas. Una sinfonía como la nº 7,"Leningrado" , tiene ahora un sentido casi arqueológico. La música que Shostakovich compuso impelido por las exigencias del estalinismo muestra la forma torturada de una mascarilla distorsionada por el horror. Las cosas empezaron a andar mal cuando Stalin se retiró indignado de una representación de Lady Macbeth deMtsenk , de 1934. Evidentemente, la muerte del tirano en escena le sentó mal al tirano en el poder. La obra fue acusada de "formalista", como si existiera otra cosa que la forma, o como si lo social no fuera también, en el arte, pura forma.

"Caos en lugar de música" tituló Pravda , el periódico del Partido Comunista. La consigna general era que para guiar al pueblo hay que hablar el lenguaje del pueblo. La babel musical de algunas de sus obras (como el Concierto para piano, op. 35 ) se fue escindiendo. En lugar de forzar su estética para complacer al pueblo tal como quería su "padrecito", Shostakovich empezó a componer con dos públicos en mente: de un lado quedaron las obras de compromiso; del otro, las especulativas, como los 24 Preludios y fugas op. 87.

Después de la radical ironía de la Sinfonía n° 4 , la Sinfonía nº 5 , llevó el título "oficial" de "Respuesta de un artista soviético a unas críticas justificadas". En verdad, la "respuesta del artista soviético" estuvo en otros lugares, un poco más secretos, inaudible para el idiotismo musical de los jerarcas. Por ejemplo, en la proliferación de la passacaglia (esa danza típica de las suites con un bajo ostinato que se repite sin variación con una voz superior libre) desde Lady Macbeth hasta el final de su última sinfonía, la n°15 . La opción por la passacaglia es en sí misma alegórica: allí está la pugna entre lo que no varía y lo que puede variar. Es la imagen del terror y la presunción de que la muerte podría ser preferible a ese terror.

Shostakovich era un hombre espiritualmente débil. Y los poderosos no quieren la compañía de los débiles. No se ha salido de eso. La coerción consiste, desde hace tiempo, en la exigencia de inmediatez: arte para aquí y para ahora. También en este caso, la música, desde su mera forma, nos dice algo acerca de quienes ejercen el poder. En un artículo dedicado al compositor renacentista Carlo Gesualdo ("Gesualdo: Variations On A Musical Theme"), Aldous Huxley se asombraba de quiénes eran en esa época los destinatarios de los

encargos. El juicio, emitido en el siglo que pasó, se proyecta de manera aciaga sobre el que corre: "Uno queda sorprendido por el buen gusto de los soberanos de Europa. Papas y emperadores, reyes, príncipes y cardenales: nunca cometían un error. Invariablemente, infaliblemente, elegían como maestros de capilla o compositores de la corte a hombres cuya reputación había resistido el paso del tiempo y a quienes reconocemos ahora como los más talentosos. ¿Qué músicos elegirían patrocinar nuestros monarcas y presidentes del siglo XX? Da escalofríos al pensarlo".

 

HONDURAS. VIDEO.

Allí se engendra una revolución

Allí se engendra una revolución

El pasado 16 de julio dije textualmente que el golpe de Estado en Honduras "fue concebido y organizado por personajes inescrupulosos de la extrema derecha, que eran funcionarios de confianza de George W. Bush y habían sido promovidos por él."

Cité los nombres de Hugo Llorens, Robert Blau, Stephen McFarland y Robert Callahan, embajadores yankis en Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, nombrados por Bush los meses de julio y agosto de 2008 y que los cuatro seguían la línea de John Negroponte y Otto Reich, de tenebrosa historia.

Señalé la base yanki de Soto Cano como punto de apoyo principal del golpe de Estado y que "la idea de una iniciativa de paz a partir de Costa Rica fue transmitida al Presidente de ese país desde el Departamento de Estado cuando Obama estaba en Moscú y declaraba, en una universidad rusa, que el único Presidente de Honduras era Manuel Zelaya". Añadí que "con la reunión de Costa Rica se cuestionaba la autoridad de la ONU, la OEA y demás instituciones que comprometieron su apoyo al pueblo de Honduras y lo único correcto era demandar del Gobierno de Estados Unidos el cese de su intervención en Honduras y retirar de ese país la Fuerza de Tarea Conjunta."

La respuesta de Estados Unidos, tras el golpe de Estado en ese país de Centroamérica, ha sido pactar con el Gobierno de Colombia un acuerdo para crear siete bases militares, como la de Soto Cano, en ese hermano país, que amenazan a Venezuela, Brasil y todos los demás pueblos de Suramérica.

En un momento crítico, cuando se discute en una reunión cumbre de Jefes de Estado en Naciones Unidas la tragedia del cambio climático y la crisis económica internacional, los golpistas en Honduras amenazan con violar la inmunidad de la Embajada de Brasil, donde se encuentra el presidente Manuel Zelaya, su familia y un grupo de sus seguidores que fueron obligados a protegerse en ese recinto.

Está probado que el gobierno de Brasil no tuvo absolutamente nada que ver con la situación que allí se ha creado.

Es por tanto inadmisible, más aún inconcebible, que la Embajada brasileña sea asaltada por el gobierno fascista, a no ser que pretenda instrumentar su propio suicidio, arrastrando el país a una intervención directa de fuerzas extranjeras como ocurrió en Haití, lo que significaría la intervención de tropas yankis bajo la bandera de Naciones Unidas. Honduras no es un país lejano y aislado en el Caribe.  Una intervención de fuerzas extranjeras en Honduras desataría un conflicto en Centroamérica y crearía un caos político en toda América Latina.

La heroica lucha del pueblo hondureño, después de casi 90 días de incesante batallar, ha puesto en crisis al gobierno fascista y pro yanki que reprime a hombres y mujeres desarmados.

Hemos visto surgir una nueva conciencia en el pueblo hondureño. Toda una legión de luchadores sociales se ha curtido en esa batalla. Zelaya cumplió su promesa de regresar. Tiene derecho a que se le restablezca en el Gobierno y presidir las elecciones. De los combativos movimientos sociales están destacándose nuevos y admirables cuadros, capaces de conducir a ese pueblo por los difíciles caminos que les espera a los pueblos de Nuestra América. Allí se engendra una Revolución.

La Asamblea de Naciones Unidas puede ser histórica en dependencia de sus aciertos o errores.

Los líderes mundiales han expuesto temas de gran interés y complejidad. Ellos reflejaron la magnitud de las tareas que la humanidad tiene por delante y cuán escaso es el tiempo disponible.

EINSTEIN IMPACTA EN EL PENSAMIENTO DE HOY

EINSTEIN IMPACTA EN EL PENSAMIENTO DE HOY

Para una mejor comprensión de los orígenes de la teoría de la relatividad y su impacto en el pensamiento de hoy les ofrezco un fragmento elegido de la Antología de Textos, seleccionados por L. Pearce Williams, sobre La teoría de la relatividad, escrito por el propio de Albert Einstein.

ESPACIO Y TIEMPO EN LA MECÁNICA CLÁSICA.

Si yo formulara la tarea de la mecánica del siguiente modo: «La mecánica debe describir cómo varía con el tiempo la posición de los cuerpos en el espacio», sin añadir prolijas consideraciones y explicaciones detalladas, estaría cargando sobre mi conciencia algunos pecados mortales contra el santo espíritu de la claridad; en primer lugar, descubramos estos pecados.

No está claro lo que hay que entender aquí por «posición» y «espacio». Me encuentro en la ventanilla de un vagón de ferrocarril animado de un movimiento uniforme y dejo caer una piedra sobre el terraplén, sin comunicar a aquélla impulso alguno. Veré entonces (prescindiendo de la influencia de la resistencia del aire) que la piedra cae en línea recta. Un peatón que observa la fechoría desde la carretera nota que la piedra cae a tierra según un arco de parábola... Pregunto ahora: las «posiciones» que recorre la piedra, ¿se hallan «en realidad» sobre una recta o sobre una parábola? ¿Qué significa además aquí movimiento «en el espacio»?

A partir de las consideraciones hechas en § 2, la respuesta es evidente. En primer lugar dejamos a un lado la oscura palabra «espacio», bajo la cual -reconozcámoslo sinceramente- no podemos formarnos ni el más ligero concepto, y la sustituimos por «movimiento con respecto a un cuerpo de referencia prácticamente rígido».

Las posiciones con respecto al cuerpo de referencia (vagón de ferrocarril o suelo de la tierra) fueron ya definidas con detalle en la sección anterior. Si en lugar de «cuerpo de referencia» introducimos el concepto de «sistema de coordenadas», concepto útil con vistas a una descripción matemática, podemos decir entonces: respecto a un sistema de coordenadas rígidamente unido al vagón, la piedra describe una recta; respecto a un sistema de coordenadas rígidamente unido al suelo, una parábola. En este ejemplo se ve claro que no existe ninguna trayectoria propiamente dicha, sino sólo trayectorias con relación a un cuerpo de referencia determinado.

Ahora bien, no existirá una descripción completa del movimiento en tanto no se especifique cómo varía la posición del cuerpo con el tiempo, es decir, para cada punto de la trayectoria hay que especificar en qué momento se encuentra allí el cuerpo. Estos datos han de completarse con una definición de tiempo tal que, en virtud de ella, podamos considerar esos valores del tiempo como magnitudes esencialmente observables (resultados de mediciones).

En el caso de nuestro ejemplo -y moviéndonos en el terreno de la mecánica clásica- podemos satisfacer ese requisito de la manera siguiente. Imaginemos dos relojes de idéntica construcción, uno de ellos en manos del hombre que está en la ventanilla del vagón de ferrocarril y el otro en manos del hombre que se encuentra en el camino de peatones.

Cada uno de ellos determina en qué lugar de su propio cuerpo de referencia se halla la piedra cada vez que el reloj que tiene en su mano marca un «tic». Aquí prescindiremos del análisis de la imprecisión introducida como consecuencia de la finitud de la velocidad de propagación de la luz. De ello y de una segunda dificultad que también prevalece aquí hablaremos con detalle más adelante.

El principio de la relatividad (en sentido restringido).

Con el fin de alcanzar la máxima claridad partiremos una vez más del ejemplo del vagón del ferrocarril que viaja uniformemente. Su movimiento lo denominamos traslación uniforme («uniforme» porque su velocidad y dirección son constantes, «traslación» porque si bien el vagón varía de posición con respecto al terraplén, al hacerlo no ejecuta rotación alguna). Imaginemos que un cuervo vuela en línea recta y uniformemente -visto desde el terraplén- por los aires.

Observado desde el vagón en marcha, el movimiento del cuervo sería ciertamente un movimiento de distinta velocidad y distinta dirección, pero seguiría siendo rectilíneo y uniforme. Expresado lo mismo de un modo abstracto podemos decir: si una masa m se mueve rectilínea y uniformemente con respecto a un sistema de coordenadas K, también se moverá rectilínea y uniformemente con respecto a un segundo sistema de coordenadas K', siempre que este último ejecute con respecto a K un movimiento de traslación uniforme. Teniendo en cuenta la digresión de la sección anterior, se sigue que:

Si K es un sistema de coordenadas de Galileo, entonces también será de Galileo cualquier otro sistema de coordenadas K' que con respecto a K posea un movimiento de traslación uniforme. Con respecto a K' las leyes de la mecánica de Galileo-Newton son igual de válidas que con respecto a K.

Demos un paso más en el proceso de generalización y expresemos el siguiente principio: si K' es con respecto a K un sistema de coordenadas animado de un movimiento uniforme y libre de rotación, entonces los sucesos de la naturaleza transcurren con respecto a K' según unas leyes generales que son exactamente las mismas que con respecto a K. Esta afirmación la denominamos «principio de la relatividad» (en sentido restringido).

El segundo argumento, sobre el que volveremos más adelante, es el siguiente. Si el principio de la relatividad (en sentido restringido) no es válido, entonces los sistemas de coordenadas de Galileo K, K', K", etc., que se mueven uniformemente unos con respecto a otros, no serán equivalentes a la hora de describir los sucesos de la naturaleza.

No tendríamos por menos entonces que pensar que las leyes de la naturaleza sólo se podrían formular de una manera sencilla y natural si de entre todos los sistemas de coordenadas de Galileo eligiésemos uno (K0), con un estado de movimiento determinado, como cuerpo de referencia.

A este sistema lo calificaríamos con toda razón (por sus excelencias en la descripción de la naturaleza) de «absolutamente en reposo», mientras que de todos los demás sistemas K de Galileo diríamos que son «móviles». Por ejemplo, si el terraplén fuese el sistema K0, nuestro vagón de ferrocarril sería un sistema K con relación al cual se cumplirían leyes menos sencillas que con respecto a K0. Esta menor simplicidad sería imputable al hecho de que, con respecto a K0 (es decir, «realmente»), el vagón K se halla en movimiento.

En las leyes generales de la naturaleza formuladas con respecto a K tendrían que desempeñar cierto papel la magnitud y la dirección de la velocidad de marcha del vagón. Por ejemplo, sería de esperar que el tono de un tubo de órgano fuese distinto al colocar este último con su eje paralelo a la dirección de marcha que al colocarlo perpendicular a la misma.

Ahora bien: debido a su movimiento orbital en torno al sol, nuestra tierra es comparable a un vagón que viajase a una velocidad de unos 30 km. por segundo. Por consiguiente, en el caso de que el principio de la relatividad no fuere válido, sería de esperar que la dirección del movimiento de la tierra en cada momento interviniese en las leyes de la naturaleza y que, por ende, el comportamiento de los sistemas físicos dependiese de la orientación espacial con respecto a la tierra. Pues debido a la alteración que en el transcurso del año se opera en la dirección de la velocidad de revolución de la tierra, ésta no puede hallarse todo el año en reposo con relación al hipotético sistema K0. Sin embargo, y pese al esmero que se ha puesto en ello, jamás se ha logrado observar una tal anisotropía del espacio físico terrestre, es decir, una no-equivalencia física de las distintas direcciones. Esto constituye un argumento de peso en favor del principio de la relatividad.

(Fuente: Einstein, Albert y otros. La teoría de la relatividad. Madrid: Alianza Editorial, 1978.)

Otro textos que recomiendo consultar:

 
  • Vida de Einstein, su formación, descubrimientos, teorías, pensamiento, con textos, citas e imágenes, en una exposición del Instituto Americano de física (en inglés).Disponible en

http://www.aip.org/history/einstein/

 
  • Albert Einstein. Página en inglés sobre la vida del físico alemán, su tiempo, sus trabajos, fotos y citas. Disponible en:

http://www.humboldt1.com/~gralsto/einstein/einstein.html

 
  • Albert Einstein, el perseguidor del fotón. Página sobre Einstein: biografía, trabajos, escritos y fotos, entre otras cosas. Disponible en: http://www.albert-einstein.org/
 
  • Einstein Archives Online. Página Web dedicada a Albert Einstein con acceso a gran parte de sus trabajos y escritos originales. Disponible en: http://www.alberteinstein.info

 

 

Today, can we believe in change?

Today, can we believe in change?

An Open Letter to President Obama

By Arnold August (1)

President Obama,

Eleven years ago today five young Cubans, Gerardo Hernández, Ramon Labañino, Antonio Guerrero, René Gonzalez and Fernando González, were arrested after infiltrating extreme right-wing Cuban American groups based in southern Florida in an attempt to prevent further terrorist attacks against the Cuban people. Tried in 2001 during a judicial process in Miami in the biased and threatening anti Cuban environment, they were condemned to harsh and disproportionate sentences
.

Before and since your election to the presidency, you have travelled not only throughout the USA, but also to many countries in the world including Canada, vowing that your administration is in favour change. When it comes to international affairs, you put accent on the need to respect other countries and deal with other nations on an equal footing, rejecting human rights violations so characteristic of your predecessor. Your message has been and is that people can and should believe that this change is possible. There are many ways for you to prove it.

Today, seeing as that it is an important but regrettable anniversary, I would like to draw your attention to the case of the Cuban Five. You have the constitutional power, and I would add the moral obligation, to free the Cuba Five right now. You have just recently eased restrictions for Cuban-Americans to visit their families on the island. If you really believe in family families, how can you refrain from exercising your prerogative to free the Cubans so that they can return to their families at home? By keeping the five innocent men in prison, you are insulting over 11 million Cubans who over this eleven-year period have grown to adopt the Cuban Five as part of their very own Cuban families. By maintaining their jailing, it is tantamount to imprisoning part of Cuban society right in US territory.

How can you even hope to establish improved relations with Cuba while Washington is keeping an element of Cuba in US prisons? You know very well that this is a political case and that they are political prisoners whose freedom has been demanded by innumerable personalities, heads of states and international organizations from every continent.

You also know about Luis Posada Carriles. He is responsible for many crimes such as the terrorist attack on September 4th, 1997, in a Havana hotel. This caused the death of a young Italian-Canadian visitor to Cuba. At the time of his assassination, he was residing in my city, Montreal. His name is Fabio Di Celmo. The Cuban Five infiltrated the Miami-based terrorist group precisely in order to stop these types of actions. Fabio Di Celmo's assassin, Carriles, is today walking the streets of Miami with the protection of the US authorities. How can one explain this flagrant anomaly: anti-terrorists in prison, while terrorists are in liberty? If you really are interested in the people of the world believing that your administration is for change, there are many ways to prove this. Perhaps the most convincing way is to free the Cuban Five now.
Ver: yucatn5.blogspot.com


(1)Writer and member the Comité Fabio Di Celmo pour les 5 of the Table de concertation de solidarité Québec-Cuba and of the International Committee for the Freedom of the Cuban Five.