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LA TECLA CON CAFÉ

Cafetal adentro

La CIA, Maquiavelo y las redes sociales

La CIA, Maquiavelo y las redes sociales

Por Mercedes Rodríguez García

Según escribe el joven colega Miguel Ernesto Gómez Masjuán, no solo amigos nos leen en Facebook, Twitter, Flickr o YouTube. La Agencia Central de Inteligencia está detrás de todo este andamiaje -reitera- y le encarga a determinada compañía clasificar los contenidos, identificar las visiones «positivas» y «negativas». El resultado final de esas búsquedas diarias culmina en un reporte para Langley. «El método es sencillo y, al mismo tiempo, maquiavélico», expresa. El estudio solicitado, responde a decenas de preguntas Así que ahora In-Q-Tel velará porque Visible Technologies se centre en las redes sociales y establezca un sistema de alerta que posibilite conocer cómo se están abordando determinados temas de interés para la CIA.

Dice Masjuán que Twitter continúa preguntando a los usuarios ¿qué estás haciendo? Y que las respuestas le interesan también a la agencia de inteligencia norteamericana, y que de esta manera las compañías identifican lo que se habla sobre ellas en internet y así establecen mejor sus estrategias publicitarias.

A esa conclusión puede llegar cualquier persona que lea las múltiples reacciones que generó el anuncio realizado por In-Q-Tel, brazo tecnológico de la CIA, sobre su reciente acuerdo con Visible Technologies, una compañía con más de una década de experiencia en el monitoreo de las redes. (No seas, ingenuo, Migue, eso lo hace la CIA y todos los cuerpos con similar misión, solo que la Agencia Central de Inteligencia es la más famosa y poderosa, aunque no siempre la más eficiente.)

In-Q-Tel apareció en 1999 para «trabajar con compañías tecnológicas que ayudaran a distribuir soluciones a la CIA» y ahora se convierte en un cliente más de Visible Technologies que tiene en su larga lista a multinacionales muy poderosas como Dell e, incluso, Microsoft. Aunque no se reveló la cifra monetaria del pacto, lo más probable es que sea enorme, sobre todo si se analiza que la Administración Obama aprobó el mayor presupuesto militar de la historia.

Cierto, Masjuán, que la alianza de Visible Technologies con instituciones militares o de inteligencia se inició en 2008. En ese año la empresa comenzó a trabajar con la consultora Concepts & Strategies, dedicada a traducir medios de comunicación foráneos para el Comando Estratégico del Pentágono.

Dices que de acuerdo con la revista Wired, el contrato de la CIA forma parte de un movimiento mayor dentro de la comunidad de inteligencia que busca mejorar la capacidad de utilizar «fuentes abiertas de inteligencia», es decir, información disponible en el ámbito público.

La idea de In-Q-Tel -léase la CIA- es que Visible Technologies se centre en las redes sociales y establezca un sistema de alerta que posibilite conocer cómo se están abordando determinados temas de interés para la CIA. (Claro, eso se llama monitoreo, recuerda que quien tiene la información tiene el poder.)

Visible Technologies es capaz de buscar en más de medio millón de web interactivas cada día y sus «arañas» pueden recopilar cerca de un millón de post, comentarios en los blogs, charlas en los foros online; también encuentra las fotos o videos más visitados en sitios como Flickr o YouTube.

Luego, el sistema de la compañía clasifica los contenidos, identifica las visiones «positivas» y «negativas» -según los estándares de la CIA- que se obtuvieron en las búsquedas diarias y elabora un reporte para Langley. El método es sencillo y, al mismo tiempo, maquiavélico. (Maquiavelo y los maquiavélicos se están reproduciendo en todo el mundo la velocidad de la luz, el famoso «Ministro de Satanás», sigue siendo un enigma sin solución y un referente obligado para quienes pretenden afianzarse en el poder.)

Y la CIA no se queda atrás pues sus hombres-cerebros, deben saberse de memoria sus consejos cínicos y sus preceptos impúdicos. Como afirmas, la CIA justifica la inversión porque estas acciones le permitirían, entre otras cosas, «proteger a Estados Unidos de posibles ataques terroristas» que serían detectados a tiempo. Solo que no muchos creen que estos sean los únicos propósitos, en especial, cuando se recuerda el triste historial de la Agencia.

No pierdas tu tiempo preguntándote ¿qué garantías tienen, entonces, los usuarios de las redes sociales de que un comentario «negativo», detectado por Visible Technologies, no sea malinterpretado y sus datos personales, supuestamente secretos, terminen en manos de la CIA? ¡Claro que muy pocas!

Un tweet en la popular red de microblogging Twitter -ya con una versión en español-, un post, un simple comentario en un foro con críticas al gobierno norteamericano, cualquier cosa pudiera despertar la «alarma» en los cuarteles generales de la CIA.

Lo real del caso, como bien afirmas, es que las llamadas redes sociales continuarán creciendo, tal y como lo enuncian los numeritos de YouTube, Facebook, Twitter, Tuenti y tantas otras que existen en internet, porque los usuarios cada vez colocan más información en línea... Pero Masjuán, ¿tú has leído bien toda las ramplonerías y mentiras que se escribe en esos sitios?

Mira, sería muy ingenuo pensar que lo cuerpos de seguridad, de inteligencia y contrainteligencia de cualquier nación, obvien la valiosa fuente de información que constituye hoy la red de redes...

Sigue mi consejo, si no quieres que nadie sepa nada de ti y mucho menos cómo piensas, hazte la idea que vives en la Edad Media, -anterior a Gutenberg-, escribe con tinta indeleble tus ideas en soporte papel, busca una botella no biodegradable, y entiérrala donde pienses que nadie la pueda encontrar, y ni así, amigo, estaría seguro tu «documento-pensamiento».

Los seres normales, comunes y corrientes como tú y yo, no tenemos nada que ocultar ni nada que perder. Y échale una ojeada a la obra de Nicolás Maquiavelo. ¿Te lo imaginas contestándole a Twitter qué estás haciendo? Pues yo sí: «Han malinterpretado mis lecciones, me han manipulado, me han dejado chiquitico. Nicocolò Machiavelli, istorico, comico e tragio.»

 

Carta de Frei Betto a un joven internauta

Carta de Frei Betto a un joven internauta

Sé que pasas largas horas en el ordenador navegando por todos los rumbos disponibles. No te envidio la adolescencia. A tu edad yo me estaba iniciando en la militancia estudiantil y me inyectaba utopía en las venas. Ya había leído todo el Monteiro Lobato y me adentraba en las obras de Jorge Amado guiado por los «Capitanes de arena».

No me atraía la televisión y después del almuerzo me juntaba con mi pandilla en la calle, entregado a las emociones de amoríos juveniles, o me sentaba con mis amigos en la barra de una sangüichería para hablar del Cinema Nuovo, de la bossa nova -porque todo era nuevo- o de las obras de Jean Paul Sartre.

Sé que Internet es una inmensa ventana al mundo y a la historia, y suelo parafrasear diciendo que Google es mi pastor y nada me ha de faltar...

Lo que me preocupa de ti es la falta de síntesis cognitiva. Al ponerte ante el ordenador recibes una avalancha de informaciones y de imágenes, al igual que las oleadas de lava de un volcán se precipitan sobre una aldea. Sin tener claridad acerca de lo que realmente suscita tu interés, no consigues transformar información en conocimiento ni entretenimiento en cultura. Mariposeas por interminables sitios, mientras que tu mente navega a la deriva cual barca sin remos llevada al capricho de las olas.

¿Cuánto tiempo pierdes recorriendo sitios de conversación insulsa? Sí, está bien intercambiar mensajes con los amigos; pero al menos conviene saber qué decir y qué preguntar. Es excitante perderse por los corredores virtuales de personas anónimas acostumbradas al juego del escondite. ¡Pero cuidado! Esa joven que te fascina con tanto palabrerío picante quizás no pase de ser un viejo pedófilo que, encubierto por el anonimato, se disfraza de beldad. Desconfía de quien no tiene nada que hacer, excepto atrincherarse durante horas en la digitación compulsiva a la caza de incautos que se dejan encandilar por mensajes eróticos.

Haz buen uso del Internet. Úsalo como herramienta de investigación para profundizar en tus estudios; visita los sitios que emiten cultura; conoce la biografía de personas que admiras; consulta la historia de tu época preferida; mira las increíbles imágenes del Universo captadas por el telescopio Hubble; escucha sinfonías y música pop.

¡Pero cuida tu salud! El uso prolongado del ordenador puede causarte lesiones en las manos por el esfuerzo repetitivo (leer) y volverte sedentario, obeso, sobre todo si, al lado del teclado, mantienes una botella de refresco y un paquete de papas fritas...

Cuida la vista, aumenta el tipo de las letras, deja que tus ojos se distraigan periódicamente en algún paisaje que no sea la simple pantalla del monitor.

Presta atención: no hay comida gratis. No te engañes con la idea de que el ordenador te cuesta apenas el consumo de energía eléctrica, la mensualidad del proveedor y el acceso a Internet. Lo que mantiene en funcionamiento esta máquina en la que estoy redactando este artículo es la publicidad. Fíjate que aparecen anuncios por todos los rincones. Ellos enmarcan el Google, las noticias, la Wikipedia, etc. Es la polución consumista al acecho de nuestro inconsciente.

No te dejes esclavizar por el ordenador. No permitas que robe tu tiempo de descanso, de leer un buen libro (de papel, no virtual), de convivencia con tu familia y tus amigos. Somételo a tu ritmo de vida. Ponlo a funcionar sólo algunas horas al día. Vence el arrebato que él provoca en muchas personas.

Y no te dejes engañar. Nunca la máquina será más inteligente que el ser humano. Ella contiene millones de informaciones, pero no sabe nada. Es capaz de vencer en el ajedrez, pero porque alguien semejante a ti y a mí la programó para jugar. Exhibe las mejores películas y nos permite escuchar las músicas más emocionantes, pero nunca se deleitará con el amplio menú que nos ofrece.

Si prefieres la máquina a las personas y la usas como refugio de tu aversión a la sociabilidad, te recomiendo que busques un médico; porque tu autoestima está muy baja y el ordenador nunca dirá que tienes que tratarlo como si fuera un virus. O tu autoestima alcanzó las nubes y crees que no existen personas a tu altura, que es mejor quedarse solo.

En ambas hipótesis estás siendo canibalizado por el ordenador. Y poco a poco te transformarás en un ser meramente virtual. Lo que no es ninguna virtud; antes bien la comprobación de que ya sufres de una enfermedad grave: el síndrome del onanismo electrónico.

Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1&lang=ES&cod=42709

 

EL HALLOWEEN Y LA VENTANA ABIERTA DE LA CALLE G

EL HALLOWEEN Y LA VENTANA ABIERTA DE LA CALLE G

Por Mercedes Rodríguez García.

Dicen los psicólogos que el alcoholismo no se cura hasta que el alcohólico acepte que lo es y se disponga al tratamiento. Y como enfermedad al fin requiere atención específica y no se debe considerar secundario a otro problema subyacente. Pero no voy a hablar de este fenómeno conocido como dipsomanía, sino de otro. Me refiero al anómalo comportamiento de ciertos grupos: el fenómeno de las tribus humanas, extendido a nivel mundial y del cual no escapa Cuba, aunque se encuentra muy focalizado en su Capital, específicamente en el escenario nocturno de la populosa calle G. Me refiero a los denominados emos, los satánicos, los vampiros y cierta clase de rockeros marginales, entre otros estratos sociales, etiquetados como desajustados, inadaptados, alienados...

Y ello lo considero más grave que el alcoholismo porque para la curación de tal mal no existen clínicas especializadas ni unidades específicas en los hospitales generales y psiquiátricos.

No hace mucho leí  en El Blog de Vladia, un comentario al respecto, aunque abordado tangencialmente. Digo yo, en su arista menos perjudicial. Porque lo de menos es que centenares de jóvenes se reúnan para celebrar allí el Halloween (Noche de Brujas), nombre anglosajón aplicado a la celebración de la noche del 31 de octubre que precede a la fiesta cristiana del Día de Todos los Santos, y cuyo origen se remonta a los antiguos druidas, quienes esa noche Samán, el señor de la muerte, provocaba a las huestes de los espíritus malignos.

No sé por qué rayos hay que celebrar el Halloween y qué tenemos los cubanos en común con esa tradición para que se haya extendido hasta los preuniversitarios y universidades. Tal vez les atraiga sobremanera disfrazarse para de ese modo, sentirse durante algunas horas su personaje favorito, ya sea del cine, del arte y la literatura, de la historia antigua o la mitología. Recuerdo que de niña me vestía de Caperucita durante los carnavales, fiestas populares que fueron perdiendo poco a poco esta característica, por no hablar de los bailes de disfraces que tanto disfrutaron nuestros abuelos. Y También se trataba de celebraciones «traspoladas» del Viejo Continente, en este caso España.

Cuenta Vladia que al preguntarle a uno de aquellos jóvenes por qué Halloween y no otra cosa, le respondió: «Es lo que se usa». Y más adelante refiere otra celebración que cobra adeptos: las Piyamadas, (de piyama o pijama), para caer de lleno -y culpar por sus influencias perniciosas- a la televisión con su tanda de películas y videos foráneos, en su mayoría de factura estadounidense, sin soslayar los mensajes provenientes de Internet y sus influjos en las mentes y actitudes humanas.

Claro, Vladia reconoce la carencia de opciones recreativas acorde con los intereses de un grupo etáreo cuya característica fundamental es la rebeldía -con o sin causa-, y cuyas bases pueden hallarse en la necesidad de ser reconocidos y aplaudidos por los mayores, siempre machucándoles la vida porque simplemente se han olvidado de lo que fueron e hicieron y de que los tiempos cambian, y seguirán cambiando porque así sucede desde que el mundo es mundo y Sócrates era Sócrates.

Ahora bien, lo cortés no quita lo valiente. El fenómeno (no el Halloween, sino del desacato, la violencia, la delincuencia, los excesos rayanos en el vandalismo) se extienden, como mala yerba, y me parece que no basta con echarle la culpa a los medios de comunicación audiovisual, encargados también de investigar y denunciar el fenómeno, sin descontar la labor persuasiva y educativa  que también les corresponde.

¿Por qué la juventud está aburrida? ¿Por qué busca diversión en fiestas foráneas? Sí, Vladia, como tú escribes: para eso están los investigadores que, luego de pasarse meses revisando la bibliografía, haciendo trabajo de campo, analizando resultados, ofrecen  conclusiones y recomendaciones que, en mucho casos, suelen morir en el intento de cambiar todo aquello que debe ser cambiado.

«Aspiramos a un hombre nuevo -escribe Vladia-, se hacen reuniones y más reuniones sobre los valores; pero los pulóveres con la imagen del Che solo es posible adquirirlos en dólares; las gorras con la bandera cubana ¿dónde están?, ¿dónde las imágenes que refuercen el sentido de nacionalidad? No hay una sola película norteamericana en que no aparezca al menos un par de veces la bandera de esa nación, que es también la de Martin Luther King y George Washington.»

Bien eso de afianzar las raíces, cuestión que no sucede de un día para otro. Hemos sido solidarios pero no falta una cuota de nacionalismo. No podemos escapar del mundo y de sus influencias; tampoco, encerrarnos en una campana de cristal. Tempos difíciles hemos pasado, pero los problemas que predominaban actuaban más sobre los estómagos y el cuerpo que sobre los cerebros. Las sirenas van a continuar emitiendo sus cantos. ¿Taparnos los oídos para no caer en la tentación? O, ¿coger al toro por los cuernos? Lo que son se encuentra en casa, se busca afuera. 

La cuestión es el debilitamiento cívico debido a varios factores sociales, políticos e ideológicos, amén de los influjos de la industria cultural, por demás globalizada y capitalista. Se han perdido los referentes, valores y paradigmas revolucionarios, deteriorados por errores y carencias propias.

Como sucede con el alcoholismo, a medida que la sociedad adquiera conciencia de la verdadera naturaleza de éste, disminuirá su consideración como estigma social. Los enfermos y sus familias lo ocultarán menos y el diagnóstico no se retrasará tanto.

No es el vértigo desde la ventana alta, sino el mareo desde la puerta baja, el reflejo en la superestructura de problemas en la base económica no debidamente resueltos, o no suficientemente atendidos a tiempo, y que van ahondándose. Es ver también la sombra, los lunares y las manchas. No todo es luz. Porque de tanto ver solo la luz, podemos quedarnos ciegos, y entonces sí no veremos la ventana. Y volver a cerrarla... ¡sería una estupidez!

 

 


 

LO ÚNICO ÉTICO: ELIMINAR EL BLOQUEO

LO ÚNICO ÉTICO: ELIMINAR EL BLOQUEO

Declaración de la Unión de Periodista de Cuba (UPEC)

En vísperas de la votación por decimoctava ocasión en la Asamblea General de las Naciones Unidas de la Resolución de Cuba sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, la Comisión Nacional de Ética de la Unión de Periodistas de Cuba, elegida por los afiliados de todo el país, expresa el sentir de todos los periodistas cubanos contra la no oculta obsesión imperialista de mantener clavado en el pecho de Cuba la daga del bloqueo con el propósito de matar de hambre y enfermedades a todo un pueblo.

Las pérdidas y daños ocasionados por el bloqueo a Cuba ascienden a más de 96 mil millones de dólares, y esa política criminal de Estados Unidos sigue siendo el principal obstáculo al desarrollo económico y social del país, con idéntico propósito con que lo mantuvieron diez administraciones norteamericanas, a pesar de que en Washington hay un gobierno que ha prometido cambios y hacer esfuerzos para fortalecer la cooperación entre los pueblos. 

Ninguna esfera de la vida de Cuba ha dejado de sentir los terribles efectos de este huracán destructivo permanente. Los medios de prensa y sus periodistas sienten además sus poderosos vientos que obstaculizan el ejercicio cabal de nuestra profesión, ejemplificado en la guerra ideológica que encabeza el gobierno de Estados Unidos y las grandes empresas mediáticas que siguen sus directrices. 

Es una verdadera cacería más allá de la competencia profesional y que rebusca en palabras e imágenes evidencias para desacreditar el ejercicio de un periodismo objetivo y no mercantilista, trasponiéndolo al mundo, por lo general, acompañado de epítetos que a modo de clichés se instala en las mentes de millones de personas sometidas a un mensaje hegemónico y manipulado que demoniza el tratamiento del tema Cuba. 

El bloqueo es por ello también una barrera a la comunicación, además de limitar nuestro derecho a disponer de modernas tecnologías para el desarrollo de la prensa impresa y digital, de la programación informativa de la radio y la televisión, e incluso impedir coberturas informativas de los periodistas cubanos en Estados Unidos, al no recibir visas de las autoridades de ese país.  

Con relación a este tema, a diferencia del caso de Los Cinco luchadores antiterroristas, no ha habido absoluto silencio en la prensa norteamericana ni en la gran prensa mundial. Pero sí permanece una constante manipulación de las palabras para deformar la realidad. Se ha querido presentarlo como un embargo, un asunto que implica solo a Cuba y Estados Unidos, con lo cual se ha pretendido ocultar que viola los derechos soberanos de muchos otros Estados por su carácter extraterritorial. 

El respeto a la verdad es uno de los principios básicos de los códigos de ética que norman la conducta profesional en casi todos los medios y organizaciones periodísticas. Si se cumpliera en el caso del bloqueo contra Cuba, la sociedad estadounidense pudiera conocer los detalles de una guerra contra una pequeña nación que no ha sido ni será enemiga de su poderoso vecino del Norte, a pesar del trato como tal que recibe del gobierno de ese país. 

Ejemplos sobran, pero veamos lo que ocurre con el tan traído y llevado tema del acceso a internet. Cuba solo ha tenido posibilidades de conexión a la red internacional a través de satélite, lo que es más costoso y menos operativo que el uso de la fibra óptica, limitando la capacidad de conexión a mayor número de usuarios. Además, los proveedores tienen prohibido el acceso a distintos servicios gratuitos o incluso abonados, en vista de la imposibilidad de efectuar los pagos. Sin hablar de que el bloqueo impide la compra de computadoras y componentes de fabricación o con piezas estadounidenses, muchas veces imprescindibles para equipos y servicios vitales destinados a salvar vidas. 

Lo único ético, en fin, es levantar el bloqueo, que se acerca al medio siglo de instaurado, considerado no solo anacrónico e injusto, sino inmoral e injustificable. Mientras eso no ocurra, los periodistas cubanos seguiremos trabajando con las limitaciones que nos son impuestas a nuestra misión, en la construcción de un periodismo digno y honesto, basado en el derecho del pueblo a recibir una información veraz, y sin desmayar en nuestra lucha contra la mentira y la manipulación. 

Como hasta ahora, habremos de permanecer siempre alineados junto a las fuerzas que aspiran a un mundo mejor, junto a los profesionales e instituciones que tienen un compromiso ético con los valores universales del humanismo. 

Esas banderas son nuestra más poderosa arma para alcanzar la victoria.

Comisión Nacional de Ética
Unión de Periodistas de Cuba
La Habana, 22 de octubre de 2009 

 

 

LEOPOLDO: UNO DE LOS BUZOS QUE BUSCÓ A CAMILO

LEOPOLDO: UNO DE LOS BUZOS QUE BUSCÓ A CAMILO

Tras la noticia de la desaparición del comandante Cienfuegos, el Club de Pesca y Exploración Submarina de Cienfuegos recibió la orientación de cooperar con las fuerzas armadas. Así, varios buzos de la localidad se ofrecieron para cumplir la misión. Entre ellos figuraba Leopoldo Álvarez García, alias Polín, quien recuerda aquellos días de intenso y ansioso rastreo.

«Era muy grande el deseo de no encontrar nada, para poder seguir alimentando la esperanza de que estaba vivo y podía aparecer en algún cayo», refiere Leopoldo a Laura Brunet Portela, estudiante de Periodismo en la Universidad Central, autora de la entrevista que publica el diario digital

5 de Septiembre, y que puede consultar para más detalles.

EL TESTIMONIO

«Se conformaron brigadas de reconocimiento. Nosotros llevábamos rastras, o sea, una pareja de barcos remolcadores con motores potentes unidos por una cadena lo suficientemente pesada como para llegar al fondo e ir peinando la zona. No había descanso, trabajábamos día y noche, comíamos una sola vez, a mitad del día».

Leopoldo refiere que la zona era muy fangosa y la visibilidad, casi nula, de ahí que les llamaran «buzos ciegos».

«A veces uno de los integrantes del grupo se sumergía atado para evitar accidentes a causa del cambio de la densidad del agua; arriba, en la embarcación, quedaban los responsables de impedir algún percance que comprometiera la vida del buzo, pues muchas veces en un abrir y cerrar de ojos ya estaba metido en el fango, sin contar con que nos arriesgábamos a bajar a un lugar donde hay varias especies marinas peligrosas».

Fueron días de extrema tensión, con momentos que pusieron a prueba el valor humano. Cuenta Leopoldo que en una ocasión, cuando le correspondía bajar a él, la cadena se enredó. Un día, en la zona de Trinidad hubo un hecho que cambió la dirección del rastreo...

«Una señora de la serranía cercana a la costa informó haber visto la caída de un objeto semejante a un avión. Se tomaron muestras de una mancha de aceite fino y las enviaron al laboratorio, en La Habana. Allí estimaron que se trataba de lubricante de aviación, pero análisis posteriores, demostraron que nada tenían que ver trágica desaparición de Cessna 310 ejecutivo en que viaja Camilo».

De haber encontrado algún vestigio de la avioneta, Leopoldo no sabe qué hubiera pasado, «porque realmente era muy grande el deseo de no encontrar nada, para poder seguir alimentando la esperanza de que Camilo estaba vivo y podía aparecer en algún cayo.»

MAL TIEMPO. LA AVIONETA CAE AL MAR

Desde el 21 de octubre hasta el 28, fecha de su desaparición, hizo frecuentes viajes por vía aérea a la capital camagüeyana con el objetivo de normalizar la situación en la ciudad, donde se había amotinado el jefe militar de la provincia, el traidor Hubert Matos.

Generalmente utilizaba un avión ejecutivo marca Cessna, que tripulaba el piloto Luciano Fariñas. El 28, cuando salió del aeropuerto de Ciudad Libertad a las 11:59 a.m. rumbo a Camagüey, lo acompañaban además el Capitán Senén Casas y el soldado Félix Rodríguez en función de escolta.

Camilo y Rodríguez descendieron en la ciudad de Camagüey, mientras Fariñas continuó viaje a Santiago de Cuba para llevar a Senén Casas. A las 4:40 p.m. ya estaba de regreso el pequeño aparato identificado con las siglas FAR 53. El despegue rumbo a la capital se produjo a las seis y un minuto. El viaje a su base desde este punto requería dos horas de vuelo como promedio y llevaba gasolina para tres.

En la terminal aérea militar de Libertad, el Capitán Manuel Espinosa (Cabeza), ayudante personal de Camilo, comenzó a impacientarse, pues su jefe le dijo que lo esperara de 7:00 a 7:30 p.m., sabe que había salido y tenía tiempo suficiente para haber llegado.

El 29 de octubre, y pese a los ingentes esfuerzos por ubicarlo, no apareció en ninguno de los lugares en que se suponía podía encontrarse. Fidel, junto con Raúl, Almeida, el Che y otros dirigentes, se dan cita en la Jefatura de la Fuerza Aérea Revolucionaria (FAR) y comenzaron de inmediato los preparativos de la búsqueda.

El viernes 30 de octubre se desató la vorágine. Decenas de aviones de diferentes tipos, militares y civiles se hicieron al aire con las primeras luces desde los aeropuertos capitalinos. Pasadas las 7:00 a.m. despegó el bimotor Sierra Maestra llevando a bordo al Jefe de la Revolución, Celia Sánchez, Osmany Cienfuegos, William Gálvez... rumbo a Camagüey.

Simultáneamente con la pesquisa aérea, numerosas unidades de la Marina de Guerra, así como yates de recreo y embarcaciones pesqueras recorrían los archipiélagos de Jardines del Rey al norte y de Jardines de la Reina al sur de Cuba, al tiempo que miles de ciudadanos peinaban el terreno en toda la región central del país, sin resultado alguno.

La hipótesis aceptada por la mayoría era la de que, ante la severa turbonada encontrada aquel día aciago en el trayecto, el piloto Fariñas decidió desviarse hacia el norte, y el pequeño avión desorientado y alejado en extremo de su ruta cayó al mar por falta de combustible.

 

HONDURAS: ¿REALISMO MAGICO O DESESPERACIÓN?

HONDURAS: ¿REALISMO MAGICO O DESESPERACIÓN?

Por Mercedes Rodríguez García.

Con su ironía característica mi amigo Rodrigo, hondureño residente en Nicaragua, me aclara vía email algunos puntos sobre ese convulso país centroamericano. Me da gracia, porque sin estar comprometido con la llamada izquierda, él hace un análisis bastante acertado de la situación que allí se vive y la cual cataloga de «realismo mágico», género de ficción cultivado principalmente por los novelistas iberoamericanos durante la segunda mitad del siglo XX.

«Como el realismo mágico -me escribe- lo que sucede en mi país rompe la delgada línea entre lo real y lo irreal para explicar lo común, y aunque no constituye un pueblo con gran tradición literaria, este género bien podría servir para explicar el surrealismo al que se nos condena...»

Y continúa: «La mayor parte de los escritores latinoamericanos más famosos pertenecen a una corriente literaria muy particular, definida por el interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común, como sucede con García Márquez y Juan Rulfo, por ejemplo. .

Según Rodrigo para entender lo que sucede hoy en día en Honduras, resulta necesario «buscar en los lugares más recónditos de la imaginación para conseguir explicarse el surrealismo al que se ven abocados sus ciudadanos, posiblemente provocado por más de quinientos años de soledad».

Para él Manuel Zelaya Rosales «no es únicamente uno de los presidentes hondureños más famosos del los últimos años, sino que es también uno de los empresarios de mayor envergadura (...) llegado al poder como líder del Partido Liberal, con propuestas que no distaban mucho de sus contrincantes, y apoyado por sus colegas empresarios, los mismos que según todos los indicios han le enfilan ahora los cañones».

Para Rodrigo, muy al contrario de lo que se esperaba, Zelaya más que recibir ayuda de las grandes fortunas de país, lo que consiguió fue «una exigencia en la devolución de los servicios prestados.

«Este hecho -aclara- sumado a la gran influencia de la canciller Patria Rodas, política siempre cercana a posturas de izquierda, provocaron el paulatino acercamiento del nuevo presidente al ALBA y al ‘satanizado’ Hugo Chávez».

Para nadie constituye un secreto que Honduras recibió petróleo, inversiones económicas e incluso préstamo, a cambio de la realización de proyectos sociales en todo el país. Comedores sociales en los barrios más desfavorecidos, subvenciones en comunidades agrarias o proyectos para la protección ambiental fueron sus baluartes.

Ya a mediados de 2009, Zelaya comienza a promocionar un plebiscito extender los límites al periodo presidencial. En ese entorno anuncia la destitución del general Romero Vázquez Velázquez, lo cual provoca la dimisión del Ministro de Defensa y de los jefes de las tres ramas de ejército hondureño. (...) Durante la madrugada del 28 de Junio, fuerzas militares entran disparando a la casa presidencial y secuestran a «Mel».   

Honduras -cuenta Rodrigo- «se llenó nuevamente de ese surrealismo tan peculiar, sobre todo en las espectaculares declaraciones posteriores, negando la existencia de un Golpe de Estado y haciendo pública una supuesta carta del presidente anunciando su renuncia, hechos que no tardaron en desmentirse».

Lo que sigue a continuación es bien conocido: motines, marchas, protestas callejeras, cientos de personas lesionadas, multitud de denuncias por desaparición y decenas de muertos.

Ahora transcribo parte del diálogo sostenido ayer por chat entre Rodrigo y yo:

-Es sorprendente la capacidad de aguante», Merche

-Y ¿qué me dices de los medios de comunicación?

-Como siempre, en el centro del conflicto.

- Y ahora, ¿ha bajado la tensión o todo lo contrario?


-  La necesidad del gobierno Micheletti de mejorar su imagen ha provocado que, si bien no del todo, la situación comience poco a poco a normalizarse.

 

- ¿Con Zelaya en la embajada de Brasil...?

-Sí, es una especie de cárcel diplomática, Zelaya espera el final de un conflicto rodeado de barricadas militares.

-Desde hace algo más de una semana en la mesa de negociación se sientan miembros de las dos partes, y delegados de la OEA para llegar a un acuerdo definitivo...

-Nada, estas reuniones simbolizan todo el surrealismo del conflicto: ultimatos que expiran sin consecuencia alguna, periodistas hacinados en las pequeñas salas donde se celebran ruedas de prensa semi improvisadas, delegados que salen por la puerta de atrás para llevarle las propuestas a sus líderes...

-Sí, me imagino.

-Un Macondo hondureño: por la mañana parece que se llegará a algún acuerdo; por la tarde, que todo se romperá, y entrada la noche deciden volver a reunirse al día siguiente.

-Siguiendo tu metáfora, ¿las últimas propuestas no se alejan de esa pequeña línea que separa la realidad de la ficción...?

-La comitiva Zelayista pide que sea el Congreso el que decida el único punto en el que no consiguen ponerse de acuerdo, su restitución, mientras que la delegación que representa a Micheletti pide que sea el poder Judicial el que tome la decisión. Como niños que pretenden que sean los amigos de uno o del otro los que digan quien se quedará con la pelota.

-Mientras tanto, las elecciones previstas para finales de noviembre se acercan...

-Sí, así mismo, eso puede causar una nueva situación de ingobernabilidad al retirarse muchos de los Partidos con posibilidades y sin legitimidad por parte de la comunidad internacional.

-¿Cómo ves el final?

-Por desgracia para Honduras, todo esto no es parte de un relato que se acabará al cerrar el libro.

-¿Un relato a lo Carpentier?¿Sabes que fue este novelista cubano quien acuñó el término de lo real maravilloso. ¿Qué es la historia de América Latina sino una crónica de lo maravilloso en lo real?, se preguntó en el prólogo a su novela El reino de este mundo, publicada en 1949...

-Me parece que se ajusta más lo de realismo mágico garciamarquianpo...

-¿Por qué?

-El realismo que impregna la vida del hondureño de hoy, está más cerca de la desesperación que de la magia.

Lo último en diarios hondureños:

http://www.latribuna.hn/web2.0/?p=54052

http://www.laprensahn.com/Ediciones/2009/10/20/Noticias/Zelaya-invito-a-Corrales-a-embajada-de-Brasil


 

Del lobo LOS CINCO pelos.

Del lobo LOS CINCO pelos.

Un comentario a tono con la reciente determinación de la jueza Joan Lenard, de Miami, de rebajar a 21 años y 10 meses la condena de Antonio (Tony) Guerrero Rodríguez.

Por Mercedes Rodríguez García

Se les llama indistintamente: agentes, espías, héroes, compañeros, según la filiación o tendencia del medio de prensa donde aparecen estos calificativos antecedidos o precedidos de sus nombres: Antonio, Fernando, Ramón, Gerardo y René. Cada cual desde su «bando» cuenta la historia de todos o de cada uno de ellos por separado.

En Cuba, cuando hacemos referencia a estos hombres -no ya tan jóvenes- apresados en Miami en 1998 y condenados a penas que van de 15 años de prisión a dos cadenas perpetuas por monitorear la actividad anticubana de grupos terroristas asentados en la Florida, les nombramos, simplemente, LOS CINCO. Como los dedos de una sola mano, como las puntas de la estrella solitaria en medio del triangulo rojo de la insignia nacional.

Ahora uno de ellos vuelve a ser noticia: Antonio Guerrero Rodríguez (Tony), quien fuera condenado este martes a la pena de 21 años y 10 meses de cárcel de acuerdo con la decisión de la jueza Joan Lenard, en audiencia celebrada este martes, a las 10:30 de la mañana, en Miami.

Antonio había sido condenado a cadena perpetua y a otras dos penas de cinco años de privación de libertad. Los justos jueces de la Florida lo hallaron culpable de espionaje bien, aunque las evidencias referían que «no fue capaz de obtener o pasar secretos a sus jefes en La Habana.», tal y como consigna el Miami Herald.

La propuesta consistía en disminuir los años a 20, pero la magistrada del la rechazó por «ser demasiado suave», y sentenció a Antonio a 21 años y 10 meses., pues si bien Guerrero no obtuvo secretos del gobierno estadounidense «toda la evidencia indica que él estaba buscando hacerlo».

El diario añadió que «el año pasado, Lenard fue criticada por la Corte de Apelaciones del 11 circuito en Atlanta por imponerle una sentencia de cadena perpetua, condena la cual la corte consideró excesiva debido a la falta de pruebas de peligro a la seguridad nacional»..

Si pensara ingenuamente estaría más o menos satisfecha porque, como dice un refrán popular, «del lobo (¿la loba?), aunque sea un pelo». Pero no, todavía quedan varias arbitrariedades judiciales por rectificar, aunque no pienso que será mi fácil ni relativamente rápido conseguirlo, pues de momento no existe esa voluntad y continúan las presiones de los grandes de la mafia anticubana aderezadas con una peligrosa de odios y cuentas lejanas por cobrarle a Fidel Castro, amén del intrincado laberinto del sistema de leyes de la gran potencia norteamericana donde la corrupción corre a la par del dinero.

Sin embargo mantengo las esperanzas. Mucho más ahora que el carismático e inteligente presidente Obama a pocos meses de alcanzar la presidencia de los Estados obtuvo el Premio Nobel de la Paz, nada más que por hechos intencionales muy bien definidos en sus discursos pero que aún no se han concretado. Y ojalá se cumplan.

Con ese fin, Ramón, Antonio y Fernando se encuentran desde finales de agosto pasado en el Centro de Detención Federal de Miami, a donde fueron llevados procedentes de las diferentes prisiones en que han sido confirmados. En otras palabras, cuando Barak Obama no ha andado ni la mitad del camino anunciado durante su campaña electoral, y por supuesto previsto en su agenda presidencial.


 

CREO EN LA FUERZA DE LA PALABRA ESCRITA

CREO EN LA FUERZA DE LA PALABRA ESCRITA

¿La escritura puede hacer que algo cambie? A propósito de los festivales de la prensa que tienen lugar en toda Cuba, y culminarán con el evento nacional en diciembre próximo, en Ciudad de La Habana. En todos los celebrados hasta la fecha ha sido exhortación general buscar nuevas maneras de decir mediante la palabra, a partir de la incorporación de antecedentes y causas, el contraste de fuentes y el uso de titulares más atractivos.Debemos escribir pensando en nuestros lectores, cuyos ojos no vemos ni corazones sabemos, independientemente de lo que nos digan algunos dirigentes y directivos o unos cuantos conocidos o amigos con quienes nos tropezamos en la calle.

Por Mercedes Rodríguez García

Desde hace 36 años soy una periodista de la prensa diaria. Desde que comencé mi vida laboral no he conocido más felicidad ni más sufrimiento que el proporcionado por la letra impresa. Como mismo entendía Ryszard Kapuscinski, yo también creo en la fuerza de la palabra escrita.

La reacción a la palabra escrita es más bien mediata. En el primer momento puede ser incluso invisible, indetectable. Se necesita tiempo para llegar a la conciencia de los lectores, para empezar a formarle o cambiarle esa conciencia, e influir actitudes y acciones.

Ante el reto de las nuevas tecnologías y la era televisiva, me siento en franca desventaja. Pero ambas no compiten con el valor y la pujanza de la palabra escrita y sobre la cual el autor de un texto no tiene mayor influencia.

Según Kapuscinski «el que la escritura produzca cambios no lo deciden sólo los autores, sino sobre todo los lectores: su sensibilidad y confianza en la palabra, su prontitud y deseo para reaccionar a la palabra recibida. Es también importante el contexto, el ambiente, el estado de una cultura imperante en que esa palabra cae y es recibida.»

No obstante estoy segura de que escribir puede provocar cambios. Y lo digo con base en la experiencia, y sobre todo la de algunos colegas que han fungido como corresponsales de guerra, aunque en tales misiones llevadas a cabo en Angola y Etiopía siempre se les haya tratado de proteger lo más posible.

Pero no seré yo quien ponga el humilde ejemplo. Dejaré que el periodista y escritor polaco que tanto admiro lo refiera.

«Desde 1959 Ruanda fue un país de masacres entre tribus y castas que se repetían en forma sistemática. El mundo lo ignoraba. Durante decenios ese país no dejó entrar a periodistas. Yo mismo, viviendo en la vecina Tanzania, traté en varias ocasiones, sin resultado alguno, de cruzar la frontera. Fue hasta que se escribió sobre las masacres de 1994 que la opinión mundial despertó. Y a partir de ese año Ruanda, por primera vez en su historia, dejó de ser lugar de sangrientos y masivos ajustes de cuentas internas.»

Fue precisamente la escritura «desenmascaradora y acusadora, y a menudo simplemente informativa», la que tuvo una importante papel en el conocimiento de los Gulags y de los campos de concentración, así como en el derrumbe de muchos regímenes criminales, de dictaduras del tipo de Pol Pot, Mobutu, Amin o Duvalier.

De ahí, apunta Kapuscinski, la prensa escrita haya «provocado durante siglos el temor de todo poder autoritario que la ha combatido mediante diversos métodos. De ahí la colocación de libros en los índices eclesiásticos, de ahí la quema libros en las piras, de ahí obligar a los escritores al exilio, de condenarlos a muerte...»

En el fondo dice, «no podemos imaginarnos un libro de texto de la historia universal que no tuviera un capítulo de cómo la palabra escrita en forma de volantes, escritos secretos, prensa clandestina y editoriales irregulares influyeron en el resultado de luchas sociales y políticas.»

¿La escritura puede hacer que algo cambie?

Sí, la escritura puede lograr volver la hoja del status quo, aunque la mayoría de las veces pensamos que se trata de un cambio positivo, dirigido a lograr determinadas mejorías. Pero también, según Kapuscinski «puede conseguirse un efecto contrario, es decir, a aumentar el mal, el odio y la agresión. Tal función la cumple cuando se escribe en el tono del fanatismo y la xenofobia, del fundamentalismo y el racismo.» Por ejemplo, los libros al estilo de Mi lucha, de Hitler.

Autor de una veintena de libros que se caracterizan por una estructura originalísima, Kapuscinski fue nombrado en 1999 como «el mejor reportero del siglo XX», manteniéndose eterno candidato al Nobel de Literatura.

Pienso que la pregunta sobre cuál es el carácter de la relación entre la escritura y el cambio debió hacérsela inspirado en algún suceso en concreto y relacionado con sus múltiples denuncias. Por su importancia y actualidad en estos días de Festival de la Prensa Escrita en todas las provincias, la interrogante cobra importancia y actualidad.

Y lo digo por lo que han planteado mis colegas sobre la necesidad de revertir el facilismo y el acomodamiento entronizado en a partir de la desaparición del diarismo, del escaso seguimiento a la noticia, de la desacertada planificación de las coberturas y del desconocimiento de las necesidades comunicativas inherentes a los potenciales lectores, entre los principales factores capaces de lastrar el buen ejercicio del periodismo.

Ya no hablo de un periodismo más objetivo, sino de aquel que propicie el debate y aporte soluciones tangibles en estos tiempos de crisis internacional, que ayude a los receptores a identificar los problemas económicos, energéticos, alimentarios y de salud del mundo actual y a orientarlos sobre esa la realidad.

Debemos escribir pensando en nuestros lectores, cuyos ojos no vemos ni corazones sabemos, independientemente de lo que nos digan unos cuantos con quienes nos tropezamos en la calle.

Se cuestionaba Kapuscinski «la eficacia de nuestras acciones literarias por el valor mismo de la escritura. Porque por un lado vemos una enorme proliferación de la palabra escrita -hay cada vez más libros, revistas y periódicos- y al mismo tiempo percibimos cuánto mal hay en este mundo y como la cantidad de temores y conflictos en nuestro planeta aumenta en lugar de disminuir. De ahí el escepticismo de muchos creadores, de ahí la frecuente desconfianza e incluso la incredulidad en el sentido de nuestra escritura.»

La mente de un hombre contemporáneo es constantemente regada con un diluvio de palabras, por lo que éstas pronto pierden su valor y fuerza. Cada vez nos hablan menos y más nos desorientan, agotan y fastidian. Y sin embargo, ese exceso, esa sobreproducción no debería desanimarnos.

La literatura siempre ha asumido su responsabilidad. Desde hace miles de años ha acompañado la vida de las sucesivas generaciones, a veces cambiándolas para ser mejores. Y hoy nada la libra de esa obligación. Por el contrario, los tiempos difíciles en los que vivimos nos ordenan que, con una fuerza y fe especial, digamos: "Sí, la escritura puede cambiar algo para que sea mejor, aunque sea poco, pero puede".

Además de periodista Kapuscinski fue autor de una veintena de libros, algunos de los cuales aparecen traducidos a más de treinta idiomas. Dueño de una técnica narrativa única, Kapuscinski siempre se sintió fascinado por los rincones más exóticos del mundo y sus gentes.

La primera de sus obras fue Bus po polsku (1962), a la que siguieron libros como El Emperador (1978), una crónica sobre la decadencia del reinado de Hailé Selassié I en Etiopía; El Sha (1987), narración sobre el último sha de Irán; La guerra del fútbol (1992); El Imperio (1993), sobre la decadencia de la Unión Soviética; Ébano (1998), ensayo sobre el futuro del continente africano; y Viajes con Hero doto (2004).

No he tenido la suerte de leerlos todos. Pero siguiendo al profesor que fue este maravilloso polaco defensor del Tercer Mundo, asumo como propias muchas de sus ideas. Sí, hacen mucha falta las palabras, las que ya cuesta sacarle a la gente, a esa especie de seres humanos idiotizados ante los televisores y computadoras, incluso a mis colegas «culiatornillados» frente a la PC, indiferentes incluso al saludo mañanero de entrada a la redacción.

Necesitamos palabras, un diluvio de palabras habladas, que a veces desorientan, agotan, fastidian y sobran. (Es el caso de ciertos oradores en desafortunadas reuniones) Pero más, nos urge un diluvio de palabras escritas que nunca perderán su valor y su fuerza, aunque muchos aseguren que los periódicos desaparecerán... Y ya ese sería otro tema.

La literatura (el periodismo también lo es, aunque urgente), siempre ha asumido su responsabilidad. Desde hace miles de años ha acompañado la vida de las sucesivas generaciones, a veces cambiándolas para ser mejores.

Y hoy nada la (nos) libra de esa obligación. Por el contrario, los tiempos difíciles en los que vivimos nos ordenan, como decía mi buen amado Ryszard Kapuscinski que con una fuerza y fe especial, digamos: «Sí, la escritura puede cambiar algo para que sea mejor, aunque sea poco, pero puede».

Ryszard Kapuscinski (1934-2007) Agudo observador de la realidad, Ryszard Kapuscinski fue reconocido mundialmente por sus crónicas, reportajes y libros sobre la actualidad mundial. Kapuscinski nació el 4 de marzo de 1932 en Pinsk (Bielorrusia) y estudió Historia en la Universidad de Varsovia, donde se especializó en arte. Cuando en Cuba triunfaba la Revolución, fue que comenzó a ejercer como periodista, profesión con la que viajó por el mundo cubriendo las guerras y revoluciones más importantes del siglo XX en América, Asia y África.