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LA TECLA CON CAFÉ

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EL REINO DESTROZADO DE ESTE MUNDO

EL REINO DESTROZADO DE ESTE MUNDO

Por Mercedes Rodríguez García

Los haitianos han aprendido a resistir ante una serie de devastadores huracanes, aunque este último desastre supone un revés que pocos países, ricos o pobres, serían capaces de afrontar. « ¿Qué hizo Haití para merecer tanta desgracia junta?». «¡Oh, Dios! ¿Por qué te has ensañado con los pobres?» Hoy Haití semeja un espejo ante el cual el drama humano destella sin misericordia. Pero ningún Fin de la Tierra, ninguna maldición. Desde siglos antes la agobian penurias económicas, degradación ambiental, violencia, inestabilidad y gobiernos de facto. Ahora, de nuevo, otra catástrofe.

Desde la tarde del pasado martes 12 de enero decenas de miles de victimas del sismo en Haití, viven en la incertidumbre, el miedo la zozobra y la desesperanza. Aun con las réplicas reiteradas, 60 integrantes de la Brigada Medica cubana Henry Reeve se sumaron a los más de 300 que se encontraban allí, repartidos en los 10 Departamentos del hermano pueblo, a veces conviviendo con los haitianos en comunas prácticamente inaccesibles.

Desde el primer momento enfrentaron las consecuencias derivadas del terremoto en el más pobre de todo el Hemisferio Occidental, agobiado por el SIDA, el analfabetismo, la deforestación y décadas de violencia, inestabilidad, regímenes de facto.

No creo que valga la pena reiterar los elementos noticiosos del hecho que, gracias a la instantaneidad de Internet, saturan las portadas de los principales medios de prensa, incluyendo los weblog o páginas personales. Incluso, con las comunicaciones telefónicas colapsadas pero con algunos servicios de WWW todavía disponibles, las primeras fotos, vídeos y testimonios de lo que ocurría allí provinieron de usuarios de la red social Twitter.

En este caso un rápido «paseo» por Internet nos permite, además de conocer múltiples aristas del suceso, saber cómo piensan los públicos que acceden a los contenidos y dejan en sus opiniones, juicios y reflexiones respecto. Aún imágenes difundidas por nuestra televisión, no muestran la rudeza del desastre.

«Eso son los fines de la Tierra, que viene en el 2012», comenta un internauta que firma Eridania; otro, llamado Alex, responde: «Qué ignorancia la del hombre, es normal temblores en esta zona pues la atraviesa el cinturón de fuego del Caribe, área de temblores, terremotos, volcanes. Nada que ver con fin del mundo ni mucho menos».

Un tal Sherift se pregunta «¿Qué maldición pesa sobre Haití el país más pobre del Caribe, golpeado por una serie de tormentas y huracanes en 2008, Fay, Gustav, Hanna y Ike, los cuales dejaron cientos de muertos y millones de personas sin hogar?»

Ningún fin de la Tierra, ninguna maldición. Sí un terremoto de grandes proporciones. Y los ha habido muy poderosos, como el de Valdivia, en Chile, el mayor movimiento telúrico jamás registrado: marcó 9,5 grados en la Escala Richter y dejó más de 2.000 muertos. O el que devastó Nicaragua, sacudido 23 de diciembre de 1972 por un sismo de 7,6 y donde perdieron la vida unas 25.000 personas.

Todos eventos destructibles de la Naturaleza, pero que sufren el doble o el triple las naciones más aniquiladas del Planeta. Haití, como tantos otros países del llamado Tercer Mundo, no está equipada para responder a un desastre de tal magnitud, mucho menos en medio de la actual crisis capitalista, generalizada en los cuatros puntos cardinales del Planeta.

Haití fue la primera república negra del mundo y el primer estado en la región en lograr su independencia. Pero su orgullo histórico resultó borrado por décadas de penurias económicas, degradación ambiental, violencia, inestabilidad y gobiernos de facto. Esa ha sido su mayor desgracia, junto con la inestabilidad y la violencia de la década de los 80.

En lo adelante, continuas crisis políticas y económicas, cada vez más violenta, muertes extrajudiciales, tortura y brutalidad, confrontaciones violentas entre pandillas y grupos políticos rivales.

En la actualidad siete de cada 10 haitianos viven en niveles de pobres, y la nación ocupa la posición 150 de 177 países en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU. Tan sólo el 52,9% de la población está alfabetizada y, en general, se espera que un haitiano no viva más de 60 años. Esto, entre otras cosas, se explica porque apenas tres de cada 10 personas tienen acceso al sistema de salud.

No, Haití no es una tierra maldita ni maldecida. Tras la tragedia todo empeorará. Se calcula que el país necesita unos US$3.000 millones en ayudas desde el exterior para reactivar la economía, proveer acceso a servicios básicos y reducir la vulnerabilidad del país ante los desastres naturales.

El año pasado representantes de 40 países y agencias internacionales se reunieron para coordinar un nuevo esfuerzo. Allí se obtuvieron US$324 destinados a la reconstrucción de la infraestructura dañada por el paso de cuatro huracanes consecutivos a fines de 2008.

Mas, la ausencia de una administración pública eficiente y la decadente infraestructura del país dificultan la distribución efectiva de los recursos, aseguran analistas.

Un terremoto de ese rango ¿hubiera causado tanto estrago, conmoción planetaria y víctimas, por ejemplo en Canadá o en Suiza? Aunque exiguo resulta el ser humano contra las fuerzas de la Madre Natura, ahora como nunca sentimos toda su fuerza, toda su ira, aunque hayamos sido los pobres del Planeta los más benevolentes. Bien se sabe quienes la han lacerado hasta extinguirla prácticamente en algunas áreas del Planeta.

Sin embargo es hora de ayudar, y los cubanos lo hacemos por costumbre. La esencia solidaria se reafirma y crece. Allá, bajo carpas improvisadas, nuestros cirujanos atienden sin descanso a quienes llegan heridos o mutilados. La fila es interminable, como innumerable la fila de personas en busca de atención médica. Y los hay también nativos formados en la hermana antillana Mayor.

Cientos de nuestros galenos ayudaron, entre 2001 y marzo de 2007, a devolver la vida o calmar del dolor de las 132.000 personas que quedaron sin hogar tras los desastres naturales, causantes en esa etapa de 18.000 víctimas entre muertos, heridos y desaparecidos.

No, no se extiende sobre Haití ninguna maldición, aunque con relación a los desastres naturales resulta influyente su ubicación en zonas tropicales y el medio ambiente degradado. La disminución de la producción agrícola debido a los efectos de la deforestación y la erosión, entre otros factores, impulsó una fuga masiva hacia las ciudades. Puerto Príncipe, con 2,5 millones, soporta a más de un cuarto de la población, lo que ha repercutido en la proliferación de barrios de chabolas. Y la infraestructura no da abasto.

Quienes hemos sobrevolado La Española vemos que desde las alturas se puede observar la diferencia entre los dos países: de una parte, la geografía de República Dominicana luce verde; la otra, la de Haití, completamente rapada. La deforestación contribuye a que las tormentas tropicales se tornen más devastadoras, y los analistas afirman que la raíz de los problemas de seguridad alimenticia de Haití constituye el resultado de una agricultura de quema que ha destruido el medioambiente. Cabría preguntarse: ¿Por qué cortan leña los pobres?

Y otro serio problema social, nada apreciable desde el aire, divide a la sociedad haitiana: la inequidad. La brecha entre la mayoría negra empobrecida, cuya lengua es el creole, y los mulatos francófonos, el 1% de los cuales es dueño de casi la mitad de las riquezas.

Bienvenidas ahora todas las ayudas, incluso, la «muy oportuna» de Estados Unidos, que despachó el miércoles rumbo a Haití un portaviones nuclear y tres embarcaciones anfibias.

¿Causalidad? El USS Carl Vinson ya estaba en ruta, con  un grupo anfibio que incluye el USS Bataan, un barco de 844 pies de eslora capaz de transportar a unos 2.000 infantes de marina con helicópteros, así como dos navíos más pequeños, con sus bomberos, paramédicos, especialistas en rescate, médicos de urgencia, ingenieros estructurales, técnicos en materiales peligrosos, especialistas en comunicaciones y en logística, seis perros especializados en la búsqueda de víctimas bajo los escombros y 48 toneladas de equipo de rescate.

Todo proveniente del mismo Imperio que en 2004 forzó al exilio al presidente Aristide, actualmente refugiado en Sudáfrica y convertido en el principal acusador Washington, que niega haberlo expatriado.

¿Señor, qué hizo Haití para merecer tanta desgracia junta?». «¡Oh, Dios! ¿Por qué te has ensañado con los pobres?» Son preguntas que corren en boca de miles de cristianos en el mundo, pero jamás entonadas con la carga de dolor y e impotencia de los supervientes que vagan desconcertados sobre los escombros en que se ha convertido Puerto Príncipe, la capital haitiana.

«Invito a todos a unirse en oración ante el Señor por las víctimas de esta catástrofe y por aquellos que lloran su desaparición», dijo el Papa Benedicto XVI en la catequesis de la audiencia general a la orden de los mendigos Franciscanos y Dominicanos, el pasado miércoles.

¡Pobres infortunados y siempre desamparados haitianos! El mundo entero se muestra solidario, pero la solución no puede venir a ritmo de desgracias que enrumban al alivio humanitario, pero no a resolver situaciones de fondo.

La devastadora sacudida ha trastocado los modestos indicios de progreso en el desarrollo de la empobrecida isla caribeña. En lo adelante urge un enorme y continuo esfuerzo mundial para reconstruir Haití, nación donde un nativo de la región central de Hinche asegura que comer «galletas» de fango «da fuerzas y es buena para la salud». Ineludible que todos los habitantes del Planeta miren hacia esta pequeña porción del Globo, para que no continúe sobreviviendo de crisis en crisis.

No, Haití no es una nación maldita ni maldecida, y sus hijos han aprendido a resistir ante una serie de devastadores huracanes, aunque este último desastre supone un revés que pocos países, ricos o pobres, serían capaces de afrontar.

Haití semeja un espejo ante el cual el drama humano destella sin misericordia. Mirarse el alma en el azogado cristal, de frente o de costado, equivaldría a contemplar más de las cercas del vecino ardiendo.

Como también señaló el Sumo Pontífice, vivimos en «una sociedad en la que a menudo prevalece el tener sobre el ser.» Sí, la magullada Naturaleza anda agonizando y cobrando todos los dolores sin dar señales de remordimiento. Tampoco el Imperio parece arrepentido.  Al menos que enviar un portaviones nuclear constituya su acto de constricción, que tiene más de alegoría carpenteriana... Como otro Henri Christophe de «El reino de este Mundo» finalizando ya la primera década del siglo XXI.



 

BASILIA: CON EL UNIFORME Y DE CUERPO ENTERO

BASILIA: CON EL UNIFORME Y DE CUERPO ENTERO

Quién no conoce, aunque solo sea por la voz amplificada desde el auto parlante o difundida por la radio, a la oficial de Tránsito en Santa Clara Basilia García Agüero? Pobre, negra y mujer, confiesa que nada bueno le depararía la vida si no llega aquel 1º de Enero de 1959. Sin la edad requerida, se va con las milicianas a hacer guardia. Próxima a cumplir los 45 años en la Policía Nacional Revolucionaria, le sobran condecoraciones y distinciones como para cubrirse el pecho de medallas. Sin embargo, nada la enorgullece más que el reconocimiento de su pueblo, que la eligió diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Toda una vida como agente del orden público, muy pocos reconocerían a esta capitana vestida para una fiesta, porque como ella misma dice, siempre suele andar vestida de policía, con el uniforme en la cabeza, en el cuerpo y en el corazón.

Por Mercedes Rodríguez García

Ha recibido 20 condecoraciones, incluyendo cinco Servicio Distinguido del MININT, y otras otorgadas por los CDR y la FMC, muy significativas para ella, porque es —afirma —como si el pueblo entero reconociera su trabajo.

De asuntos teóricos y prácticos sobre Tránsito no hay quien le haga cuentos. Y aunque su misión específica en caso de accidentes consiste en evitar la presencia inoportuna de curiosos que puedan entorpecer el trabajo de los investigadores, su asidua presencia en el escenario de grandes eventos la ha identificado, paradójicamente, más con la vida que con la muerte. «¡Cuánto dolor y sufrimiento no habré visto en tantos años de servicio! Por eso no me canso de alertar, de enseñar, de educar a la ciudadanía, pero sobre todo a los niños, adolescentes y jóvenes, que se han convertido en las principales víctimas de los sucesos en la vía», afirma.

-Cómo aprendiste a enfrentar la crudeza de ciertos accidentes?

-La fuerza de la costumbre, pero ni te creas. Cuando la reciente gravedad de mi madre, me fallaron el valor y la fuerza para enfrentar el dramatismo de una sala hospitalaria. Parecido me sucede ante el fallecimiento de niños porque un irresponsable violó las regulaciones establecidas, digamos, por conducir en estado de embriaguez.

-¿Un caso que todavía recuerdes?

-El de un panelito que se volcó en la Autopista y cayó desde el puente de Ranchuelo. Como ocurrió de madrugada, nadie pudo auxiliarlos. Los encontró un campesino cuando fue a ordeñar su vaca. Se mataron los cinco que venían, incluyendo un niño de siete años. Cuando llegó el forense determinó que todos sucumbieron al instante y que solo el pequeño quedó con algo de vida, y por eso pudo arrastrarse hasta el cuerpo de la madre. Lo encontramos muerto, con su manito en el pecho de ella.

-¿Cómo transcurre para ti un día normal de trabajo?

-Salgo de casa entre las seis y siete de la mañana, y no sé la hora de regreso. En nuestro trabajo predomina lo contingente.

-¿Algo que te haya ocurrido de forma inesperada?

-Había escapado de su jaula el león del Zoológico. Yo conducía y Heriberto, el actual jefe de Tránsito en la provincia, hacía la locución. Le pedía a la población que no saliera de sus casas. Bueno, subimos los cristales y nos preparamos por si saltaba la cerca. Al final lo capturaron, sin más percances.

-¿Y si la fiera, hambrienta como estaba, los atacaba? ¿Sentiste miedo entonces?

-No. Le temo más a un chofer indolente que a un animal fuera de control. Subimos los cristales del auto y nada más. Lo de nosotros era recorrer las inmediaciones y alertar a la ciudadanía para que se resguardara. Se trata de una labor de educación vial indispensable, que no todo el mundo sabe apreciar porque no tienen idea de cuántos percances evitamos al pedirle a un transeúnte que abandone la calle y camine por la acera, o al advertirle a un conductor que va contrario al tráfico.

-Pero a veces «suena» demasiado autoritario.

-Sí, y también le pongo multas a los transgresores.  Pero en este caso el tono de la voz, la forma en que proyectamos el mensaje constituyen recursos para hacer cumplir nuestra autoridad. Lo que no puede hacer ningún policía es comportarse de forma descortés ni faltarle el respeto a nadie.

-Ya no haces ese trabajo...

-Es una lástima, porque para mí es lo más lindo que se puede hacer en Tránsito. Lo recuerdo con mucho cariño, al igual que Nena, Andrea, Teresa, Lucía, Adalgisa, mis compañeras. Le poníamos alma, corazón y vida.

-Esos carros parlantes, ¿desaparecieron? Si es así, ¿por qué no rescatarlos ante el incremento de las indisciplinas sociales?

-No. Solo que ahora se llaman carros móviles y prestan, además, servicio de patrulla. Concuerdo con tu idea y así mismo lo he planteado en muchas ocasiones.

-El policía de Tránsito ¿corre menos riesgos?

-Los mismos que un policía del frente. ¿O es que piensas que no voy a intervenir en una bronca, en un accidente, en un robo si mi presencia en determinada zona coincide con algún hecho de este tipo? El policía es policía todo el tiempo, andes o no andes en funciones, con uniforme o sin él.

-Nunca te he visto sin uniforme...

-Pero me encanta vestirme elegante y ponerme zapatos de tacón alto, pintarme los labios y sombrearme los ojos, el pelo siempre bien arreglado. No, ¡nada de collares ni cadenas!, solo mi reloj y los anillos de compromiso. Yo traigo el uniforme en mi cabeza.

-Me contaron una anécdota tuya con un cochero un día que ibas a un acto, muy bien vestida...

-Cierto. Iba contra el tráfico por la calle Maceo. Casi me tira el caballo encima. Lo enfrenté de tal modo que me decía: «Pero, señora, ¡póngase para la acera que la va a matar un carro!» Y yo recriminándole y exigiéndole la patente una y otra vez. Hasta que le pregunté si no me conocía. Entonces me quité las gafas y lo miré bien de frente. Se moría de vergüenza. «Sí, ya sé, usted es Basilia; Basilia, la de Tránsito». Andaba muy apurada, así que le dije que me fuera a ver al otro día a la Unidad.

-Y hablando de calles congestionadas, ¿no han pensando en reordenar el tráfico vehicular en Santa Clara, bien complicado luego del cierre del Parque Vidal, al menos abrir las dos alas que desembocan en  las calles Cuba y Colón; en establecer pasos peatonales, las llamadas cebras, colocar semáforos en pasos estratégicos... ?

-En algún momento habrá que sentarse y tomar una determinación respecto al cierre del Parque. Lo demás responde a normas que manejan los especialistas en ingeniería de Tránsito. Pero también resulta muy importante educar a la población para que aprenda a comportarse, ya sea peatón, chofer o pasajero. En esto centro mi labor al frente de los seis círculos de interés que atiendo en el Palacio de Pioneros. 

-Hay que insistir mucho en ese sentido, con las comisiones de Vialidad y Tránsito, con las escuelas, con los medios de difusión...

-En un tiempo coexistieron muy buenos espacios televisivos, spots y hasta personajes como el Oso Prudencio. ¿Recuerdas cómo salía advirtiendo con voz grave y tan lenta como su paso bamboleante: «Eso no se hace, eso no se hace»?

-¡Claro, si era mi esposo disfrazado! Lo montaban en un carro y lo paseaban por toda Cuba.

-¿Cuándo lo conociste?

-En 1965, pasaba la Escuela de Tránsito en La Habana. Yo era auxiliar de la PNR, y él, mecánico de los carros patrulleros. Fue un noviazgo largo para hoy en día; muy bonito, un matrimonio que se ha mantenido contra viento y marea desde el 24 de octubre de1970, cuando nos casamos.

-Háblame de Basilia en su hogar, ¿qué labores domésticas te gustan más?

-Lavar, cocinar frijoles negros. Sí, me gusta la música, pero suave, no soporto las escandaleras. Veo poca televisión porque llego tarde y cansada. Sigo la novela y, cada vez que puedo, el NTV y las mesas redondas. Paseo poco, prefiero un buen libro para distraerme.

-¿Qué ejercicio te produce más placer, el de diputada o el de policía?

-Ambos. Policía porque lo he sido toda mi vida y diputada porque me hace inmensamente feliz, pues ello me permite transmitir en las sesiones en que participo, con respeto y sin temor, todo lo que pienso y siento, que no difiere en nada de lo que piensan y sienten quienes me eligieron.

-La Asamblea Nacional aprobará en julio la Ley 60 del Código de Vialidad y Tránsito, y como dijera Ricardo Alarcón de Quesada, presidente del Parlamento, ese día será la culminación de un proceso de levantamiento de la conciencia social sobre esta temática. Junto al incremento de las acciones preventivas, ¿no crees que la Ley debía ser más severa?

-Claro que sí. Apenas ha comenzado el año y ya, solamente en Santa Clara, se han producido 49 defunciones por accidentes del tránsito.

-¿Por qué no te has jubilado?

-Me lo han sugerido, pero no, trabajaré mientras me asistan fuerzas, ánimo, capacidad y lucidez. Todavía hay mucho por hacer en mi trabajo de prevención y educación vial.

-¿Qué te queda por hacer? ¿Planes inmediatos?

-Seguir enseñando, seguir educando. Ver a mi hija graduada de abogada. Luchar, luchar por mis tres hijos, mis dos nietas, mis padres, mi familia, mis electores, mi pueblo, que lo es todo para mí.

-Con el tiempo que llevas en el Ministerio del Interior, Basilia, ya podías ostentar un grado superior.

-Desde 1969, cuando me entregaron los de sargento, he pasado por todos, hasta que en 1998 me ascendieron a capitana y hasta el día de

hoy: ¡feliz y contenta con la satisfacción que produce el cumplimiento del deber!

-¿Y no piensas en llegar a mayor?

-Si me alcanza la vida, tal vez, pero ello depende del MININT.

-¿Y post mórtem?

-¡Jamás! Todas las alegrías, reconocimientos y recompensas que me las den en vida. No reclamo ni mendigo nada. Quiero viva lo que me merezco por mi trabajo y mi incondicionalidad a Fidel, al Partido y a la Revolución. Y si a alguien se le ha ocurrido cosa semejante... Mira, deja eso, ¡me muero de capitana!

-¿Con el uniforme en la cabeza?

-Y en el cuerpo, que para eso lo he sabido llevar.




 

Los «atacazos» de la Disney Channel

 

El programa fue creado por Neil Buchanan y Tim Edmunds. Ambos hicieron el piloto de Art Attack en una alberca en Gillingham en 1988, y la serie comenzó al año siguiente. Al inicio duraba solo 15 minutos pero fue ampliada a 20 minutos a partir de la serie 11. En Latinoamérica, es conocido también como Arte Manía, y el programa se transmite en dos versiones: una presentada por el mexicano Rui Torres (2000-2002) y la española de Jordi Cruz (2003) que luego fue doblado para neutralizar el acento. Desde octubre del 2008, el propio Neil Buchaman ha trabajado también como conductor en Latinoamérica, en una versión doblada de Disney Channel.

Una de las inclusiones más famosas de Art Attack son los "atacazos artísticos", hechos por Neil Buchanan a gran escala en áreas al aire libre. Uno de los más conocidos es un "cuadro" gigante de la cara de la Reina Isabel II, el cual fue hecho utilizando 25.000 billetes de libras esterlinas; otro, de sus más famosos es el horizonte de Manhattan, Nueva York, con sus apartamentos iluminados como si fuera una escena de navidad. Las obras de Buchanan son mostradas mundialmente

 

Art Attack y lo que no hace la televisión cubana

Art Attack y lo que no hace la televisión cubana

Por Mercedes Rodríguez García

No sé porqué mi exalumna de periodismo Leticia Martínez Hernández tiene tanta puntería para escribir sobre determinados temas en los ya yo había pensado comentar. En este caso me refiero a Art Attack, un espacio que trasmite la televisión cubana y como bien dice ella, «rebasa los límites de la creatividad».  

La otra coincidencia sería en algunos de sus criterios, pues si bien ella analiza desde la perspectiva de sus veintitantos años al evocar «aquellos muñes que nos vieron crecer. Esos que parecían de cartón y se movían con rigidez» -allá por finales de 1980 del pasado siglo-

yo, con mis treintitantos por encima, pudiera hacerlo desde referentes muchos más antiguos, como «Pelusín del Monte», «Tía Tata cuentacuentos» o los «muñe» del gato Félix, las urracas parlanchinas, el pájaro Loco o el pato Donald.

Mas, prefiero sumarme un tanto a los suyos porque son también los de mis hijos y los de toda esa generación en la que algunos compatriotas pasaditos de edad no quieren confiar, pese a que en los brazos y cerebros de los jóvenes descansan los destinos de una nación. Idea que ¿subyace? en el artículo de Leticia, titulado Art attack contra los límites de la creatividad publicado en el sitio digital EnVivo

Dice Leticia: «Deslumbrarse con lo grande es bien sencillo; tener a mano muchos recursos aliviana el camino, aunque no siempre asegura el éxito. Con el paso del tiempo, recordar lo fastuoso se vuelve fácil; difícil resulta marcar el recuerdo con pequeñas cosas. Solo las buenas ideas que las impulsan pueden salvar a unas u otras del descalabro».

El sólido planteamiento no deja resquicios para arribar ambas a conclusiones parecidas. O sea, que no se requieren grandes recursos para distraer a los más pequeños, educarlos, y hacer que su imaginación vuele por los aires. Pero yo voy un poco más a las entrañas del fenómeno. De ahí que no comparta al ciento por ciento «que bastan el ingenio y los deseos de hacer», aunque reconozco la precariedad de talento e ingenio en gran parte de nuestra programación televisiva.

Y no se trata de calcar Art Attack ni de regresar a aquellos años de muñequitos rusos ni a «Arcoíris Musical», ni a los raros «Alegrina y Tristolino» u otros tantas espacios de los cuales yo también disfrutaba pese a que dejaban a mis chicos encolados a los asientos, mientras mi esposo y yo les chillábamos para que hicieran la tarea de la escuela o porque se les enfriaba el agua caliente para el baño.

Pues ahora, con su Art Attack, cede algo parecido; lo perseguimos y esperamos con la misma insistencia de antaño, aunque ahora ni nietos tengo para exigirles la tarea de colegio. Solos, mi esposo y yo,

-y claro, mis hijos cuando me visitan o desde sus casas- embobecemos ante los pedazos de cartulina, lápices de colores, crayolas, temperas, papel de periódico... como bien apunta Leticia: «los medios para lograr los objetos más asombrosos, desde una tarjeta de felicitación, un ingenioso cuadro, una pecera llena de peces, hasta una caja fuerte».

Y así hasta que viene lo mejor de todo el programa: los «atacazos artísticos», hechos por Neil Buchanan a gran escala en áreas al aire libre, como ese que aún no hemos visto pero que figuran entre los más famosos o conocidos. Me refiero a la gigantesca cara de la Reina Isabel II, construida con 25.000 billetes de libras esterlinas o el horizonte de Manhattan, en Nueva York, con sus apartamentos iluminados como si fuera una escena de navidad. De lo demás se encargará la cámara sobre una plataforma elevada a gran altura.

Entonces me hago la misma pregunta que Leticia: ¿No puede la televisión cubana llevar a cabo parecidos proyectos ingeniosos con nuestros artistas plásticos, inventivas y maneras de hacer? También recuerdo que hace ya algunos años, la Revista de la mañana -luego la Revista Buenos Días-, y en especial su sección «Amanecer feliz», dieron espacio para que Cecilio Avilés, uno de los más grandes caricaturistas del patio, enseñara a dibujar personajes tan cubanos como Cecilín, Coti, Guaso, Carburo...

Pero, como tantas buenas y pequeñas ideas, esta no tuvo el necesario fijador. Hace unos días, bien temprano, cuando encendí el televisor me impresioné mucho cuando apareció Cecilio de nuevo dibujando un velero que ni el más ducho de nuestros pequeños podría dibujar... ¡a esa hora de la mañana!

Y qué no vengan a decirme como un recalcitrante vecino, idólatra de todo lo «huele» a economía de mercado y capitalismo: «Yo no sé para qué pasan eso en Cuba, a ver ¿de dónde van a sacar las pinturas, la goma de pegar, los pinceles, las cartulinas de colores , los celofanes...»

Ya dije que no había que calcar ni de imitar, ni siquiera soy partidaria de crear lo ya creado porque Art Attack es Art Attack y no será superado pese a que pienso no exige muchos gastos. Un presentador, un busto animado, y ese artista gestor de los impresionantes «atacazos» conforman todo el elenco. Ello, sin hablar de la escenografía, primaria pero muy atrayente.

Este es el quid. Creatividad, originalidad, inspiración y los recursos imprescindibles. Porque si alguien tiene bien en cuenta los costos, son las televisoras capitalistas, así que todo lo que emprenden ha de resultarles rentable. Nada convierten en producto hasta analizar hasta el último centavo, y por supuesto, los más mínimos detalles del proyecto o guión, bien pagado sí, pero nunca porque seas el mejor amigo-socio del director, productor o editor en cuestión.

Mientras, en esta pequeña pero grande Isla de Cuba, la televisión sigue esperando el gran capital para hacer los megaprogramas, y lo peor nuestros niños crecen prefiriendo -como escribe Leticia- «a las Barbies» o los Mangas, «soñando con alejados mundos y desconociendo sus verdaderas capacidades creadoras».

Nos urge, más que dinero, cambiar la mentalidad y asumir la renovación como un reto. De lo contrario, en la televisión o en cualquier sector de la economía y los servicios, se saldrán con la suya los encapsulados, anquilosados, dinosaúricos y culiatornillados que se niegan a ver la luz que ya le hiere las pupilas...

Porque como las realizaciones de Neil Buchanan -a gran escala y al aire libre- la obra no está completa hasta que se le observa desde arriba y a gran altura.

Allá quién quiera o prefiera, no levantar la mirada y continuar mirando al rasero de sus ojos, o afianzados a la nostalgia de los Krim-18 y Lolek y Bolek, cuando el mundo corre a «atacazos» limpio.

 

 

 

 

LORGIO NO CREE EN «ABELARDITOS» Y LO INSPIRAN LAS MUSAS

LORGIO NO CREE EN «ABELARDITOS»  Y LO INSPIRAN LAS MUSAS

De los casi 50 años de ejercicio docente de Lorgio Batard Martínez, 42 han transcurrido en la Universidad Central «Marta Abreu» de las Villas. Doctor en Ciencias Físico- Matemáticas, Profesor de Mérito y Miembro de Mérito de la Sociedad Cubana de Matemática y Computación, es autor del libro «Las ciencias exactas y naturales en Cuba, contribución a su historia», libro que saldrá a la venta en el 2010 con el sello de la editorial Nuevo Milenio. Hombre de conocimiento universal y cualidades humanas extraordinarias ha escrito decenas de artículos sobre temas tan variados como la Matemática, la Historia de la Ciencia, la Cosmología o la Pedagogía.  Acabados de cumplir los 68 años de vida terrestre -pues cree en la posibilidad de otras formas- mantiene una energía y mentalidad apasionantes. Sin embargo, no se considera un genio ni un ser de otro planeta. Se trata de un profesor- investigador que asegura:

Por Mercedes Rodríguez García


En su casa, durante más de cuatro horas, conversamos sobre lo humano y lo divino, del más allá y del más acá, siempre tratando de atraparle el alma que dice mucho más que el rostro. De palabra diáfana y diálogo fácil, Lorgio asegura no haber abandonado ni un solo semestre el aula de pregrado y que no piensa en una jubilación inmediata.

De nombre poco común -tal vez por algún beato del santoral cristiano- se lo puso el abuelo a su padre, su padre a él, él al primero de sus dos hijos y éste, al nieto primogénito. «Yo soy Lorgio II, y ya vamos por un Lorgio IV», bromea. Luego sería la «dinastía» de los Batard, legada por el bisabuelo y su hermano venidos a Cuba desde Francia en busca una fortuna que solamente encontraron en el trabajo y los libros.

-Y la Matemática ¿también una tradición familiar?

-Hasta cierto punto. Mi abuelo materno era maestro de escuela y mi madre, una doctora de Pedagogía que dedicó toda su vida a dar clases de Matemática en el nivel medio. Así que genéticamente soy portador del magisterio más que de la llamada ciencia de los números. Nunca me imaginé que me dedicaría a la investigación», argumenta.

- ¿Siempre sentiste predilección por la Matemática? ¿Eras uno de esos chicos geniales?

-Era la asignatura que más disfrutaba y además, donde sacaba los escasos sobresalientes que alcancé. Después, de adolescente, sentí inclinación por la Historia, la Astronomía, la Cosmología. Fui un muchacho más bien intranquilo, amigo de hacer maldades, todavía recuerdo una que hice en el bachillerato a un hermano marista y que me costó un castigo grande.

- ¿Fue por ello que te desaprobaron y cambiaste para el Martí, un colegio mixto y laico?

-No, en los Hermanos Maristas todos éramos varones y yo quería conocer muchachas de mi edad. Como mis padres no me autorizaban el traslado, se me ocurrió dejar montones de preguntas sin contestar en los exámenes internos de esa escuela y aprobar, sin embargo, todos los oficiales del Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara, al cual estábamos incorporados. Así logré que me dieran baja por insuficiencia académica, y pude terminar allí el quinto y último año del Bachillerato.

-No practicas ningún culto o religión. Entonces, ¿qué te quedó de aquella enseñanza devota, escolástica, inflexible...?

-El hábito de estudiar a diario, la capacidad de integrar los conocimientos, y tal vez principios y valores como la honestidad, el amor al prójimo, la constancia, la capacidad de sacrificio...

-Luego del triunfo revolucionario matriculas Ingeniería Química en la Universidad de Las Villas. ¿Por qué?

-Era la única que incluía Matemática en su currículo. La licenciatura en Matemática no la abren hasta 1963, cursando yo el tercer año de Química. Solo me faltaba una asignatura para terminarlo, y aunque solo me convalidarían muy pocas asignaturas, decidí cambiarme.

- ¿Estudiabas y trabajabas?

¡No!, trabajaba y estudiaba. El Ministerio de Educación convocaba a oposiciones y yo me presentaba, aprobaba y me iba a enseñar Matemática en escuelas e institutos tecnológicos, incluso, laboré como inspector de la asignatura en lo que hoy constituyen las tres provincias centrales.

En 1967, sin el título en sus manos, Lorgio comienza a impartir clases en la Universidad Central como técnico auxiliar de la docencia y, sucesivamente, sin dejar de impartir clases, ocupa diferentes cargos: director de la Escuela de Matemática, vicedecano de la antigua Facultad de Ciencias y miembro del Buró Universitario Sindical. Desde hace tres lustros funge como asesor del vicerrectorado Docente.

-Escribes a toda hora y me enteré que recién terminaste un libro de historia universal de la Matemática en coautoría con Yanelys Estrada a quien diriges en su doctorado. ¿Cómo te distraes, qué queda para tu esposa, para los hijos de una y de otro, para los nietos, los amigos? En buen cubano, ¿cómo «desconectas»?

-Me gustan la música, el baile y las fiestas con familiares y amigos, pero en gran medida yo disfruto mi trabajo. Siento tanto amor por mi profesión que no encuentro mejor forma de recrearme, aunque te aclaro que en la casa me corresponde fregar y sacar la basura.

Lector incansable Lorgio repasa hasta tres títulos a la vez. Duerme poco. Le gusta acostarse relativamente tarde. «Con cuatro o cinco horas de sueño me basta. Escribo durante la noche-madrugada, es mi tiempo de óptimo rendimiento. Por la mañana me levanto, hago dos o tres planchas, y listo para lo que venga».

-En marzo de 2010 cumplirás 50 años de ejercicio docente. ¿Has llegado a algunas conclusiones acerca del paradigma de profesor universitario?

-A mi juicio y de modo inseparable debe reunir las siguientes cualidades: buen ser humano, amor por la profesión, dominio de la especialidad, de los métodos pedagógicos, y una cultura universal, además de sólidos valores revolucionarios, en toda la acepción del término. Una buena clase radica en recitar contenidos que aparecen en la bibliografía básica. El alumno de ver en el profesor a un amigo, lo cual le permite aconsejarle con prudencia y reprenderle, sin sermones. La clase no termina cuando uno sale del aula; el buen maestro lo es todo el tiempo, en cualquier lugar o situación.

- ¿Y tu modelo alumno universitario?

-Cualquiera que me haya demostrado interés en el estudio. No importa si sus calificaciones son de 5, de 4 o de 3; incluso, si lo he desaprobado en alguna oportunidad.  Para mí también es muy importante, la calidad humana de mis alumnos.  

- ¿Qué opinas de esos que en el ámbito académico llamamos «Abelarditos», por puntillosos y siempre detrás del 5?

 -Yo no creo en «Abelarditos». La vida me ha demostrado que muchos de esa índole no han sido tan buenos profesionales. Y por el contrario, sí aquellos que alguna vez tildamos de cabezones, los que andan con el chiste a toda hora, aunque sin abandonar su responsabilidad fundamental en la Universidad: estudiar. O esos otros que practican deportes, actúan en una obra de teatro durante los festivales, hacen la guardia, participan en las BET y son capaces de mantener una trayectoria docente decorosa. Respeto mucho a esos estudiantes integrales.

-Existen varios mitos respecto a la Matemática y los matemáticos. Los tildan de entretenidos, ajenos a las fiestas y a cualquier tipo de diversión, una especie de «abstemios integrales». Otro refiere que no pocos jóvenes, literalmente hablando, la odian.  Incluso los hay tan concluyentes que se «refugian» en carreras humanísticas «huyéndoles» a los números. A los que se deciden por carreras con fuerte componente matemático, ¿los consideras «habitantes de otra galaxia»? Los alumnos de preuniversitario que son buenos en Matemática ¿lo son en cualquier carrera universitaria?  ¿Especulo, estoy en lo cierto o exagero y generalizo?

-Existen y muy mal fundados por cierto. Ocurre también para con las especialidades de Física, y Química. Claro, no descarto la concurrencia de factores genéticos así como otros de índole social y familiar que determinan inclinación hacia las ciencias o hacia las letras, sin anular eso que llaman vocación. No obstante el cerebro de Einstein ha sido estudiado y no han descubierto nada especial. Se trata de muchachos y muchachas normales, con características biológicas y psicológicas muy parecidas a las de quienes cursan Filología, Derecho o Periodismo, por ejemplo. La Matemática desarrolla el pensamiento abstracto, lo cual beneficia el aprendizaje. Pero de ahí a que puedan estudiarla solo un grupito de superdotados, va un gran trecho.

- También persiste la idea de que los egresados de licenciatura en Matemática solo encuentran ubicación como profesores. ¿Y al que no le gusta la docencia? ¿A a larga no hará más daño que bien?

-La Matemática ya la definió Galileo Galilei cuando dijo que la Naturaleza era un libro abierto escrito en lenguaje matemático. O sea, que hoy en día no se puede hacer nada sin la Matemática, que es muy amplia. La docencia, constituye una posibilidad más, pero el matemático tiene la noble y dura misión de enfrentarse a todos los problemas de la ciencia y la tecnología, que van desarrollándose en progresión geométrica.

- ¿Algo así como que ya no hay matemáticos generales?

-Hoy se trabaja en rinconcitos de la Matemática. Y aquí se da la paradoja que enunciaba el endocrinólogo español Gregorio Marañón: «El médico que solamente sabe de Medicina, ni de Medicina sabe».

-Interpreto que por un lado eres especialista, pero por otro integralista o generalista, que también los matemáticos deben poseer conocimientos humanísticos. 

-En todo el adelanto tecnológico de que disponemos en la actualidad existen los modelos matemáticos, porque donde está la Matemática presente existe una garantía de llegar a resultados.

-Y si tuvieras que hacer promoción entre los jóvenes de preuniversitarios para que matriculen Matemática, ¿qué se te ocurre?

-Llevarles estudiantes de la especialidad. Nadie mejor que la propia generación para entender y explicarles a sus contemporáneos. Hay que desterrar la idea de que se trata de estudios para genios. Si tuviéramos que captar genios para cursar Matemática o Física y lograr todo lo que hemos alcanzado nos quedaríamos sin desarrollo porque los genios nacen uno o dos cada cien años.

- ¿Nunca le han gastado una broma sus estudiantes?

-Unas cuantas. Fue por un chasco que aprendí a tratar de no pasarme del tiempo estipulado para la clase. Me pusieron un reloj despertador dentro de una cubeta de metal debajo del buró, cuestión de que multiplicara el sonido. Me llevé tremendo susto, pero en lugar de molestarme me sumé a las risotadasas del grupo.

- ¿Algún momento difícil en su vida de profesor?

-Debe haber sido por los años 70. Le di a un alumno 99 puntos. Luego viene y me pregunta dónde se había equivocado. Reviso el examen y no veo ninguna de las marcas que yo acostumbro hacer en estos casos. Le doy la razón y le sobrescribo 100. Otros muchachos del aula se me acercan y me dicen que fulanito la había borrado. Y quién te dice que coloco la hoja de papel a trasluz y compruebo la trampa. Eran tiempos de una batalla campal contra el fraude académico. Pues por un punto, por un miserable punto que no le restaba el excelente, perdió la carrera.

- ¿Qué tipo de estudiante es al que siempre recuerdas?

-A los talentosos y brillantes, y a otros que me dieron mucha guerra pero que finalmente se graduaron. Y a un tercer tipo, memorable por sus atributos morales, delicadeza, afabilidad, trato respetuoso y agradable.

- ¿Disfrutas más la docencia o la investigación?

-Disfruto todo lo que asumo, de lo contrario jamás lo aceptaría.

-Y dentro del amplio espectro de las Matemáticas, ¿qué te deleita?

-Las ecuaciones diferenciales aplicadas a los problemas de la Física.

-He leído muchos de tus artículos en publicaciones diversas, sobre todo aquellos en que integras lo matemático y lo humanístico.  Pero hay un libro tuyo me encanta por su lenguaje ágil, claro, sencillo: «Ciencia y Esperanza», de la editorial Capiro. Contiene anécdotas, pinceladas históricas, importantes descubrimientos científicos, problemas de agilidad mental, huellas de contacto con extraterrestres y otros temas de interesantísimos relacionados con la evolución de la humanidad...

-Seguí la idea un ensayo periodístico del científico y escritor inglés Charles Snow titulado «Las dos culturas». Se refiere a la incomunicación existente entre los hombres de ciencia y los cultores del arte y la literatura. ¡Pobres aquellos hombres de ciencia incapaces de estremecer su espíritu ante una gran composición literaria o una obra relevante de la plástica universal!

- ¿Te consideras un científico inspirados por las musas?

-Sí, como cualquier poeta que requiere de una fuente inspiradora. La belleza de una teoría científica puede ser un criterio de su veracidad.

-Decía Séneca que nuestro universo resultaría muy limitado si no ofreciera a cada época algo que investigar; que la naturaleza no revela sus misterios de una vez para siempre. ¿Qué le queda por resolver a las Matemáticas, por ejemplo?

-Si el gran filósofo greco-latino viviera se asombraría del sentido profético de sus palabras. A pesar de los asombrosos adelantos de la Computación, la Nanotecnología, la Genética, etc., es más lo que queda por descubrir que lo descubierto. Y en todos estos hallazgos futuros estará, indefectiblemente, la Matemática.


 

¿Podrán venir estadounidenses al torneo Hemingway?

¿Podrán venir estadounidenses al torneo Hemingway?

Los organizadores de la edición 60 del Torneo de Pesca de Aguja Ernest Hemingway, solicitaron al Gobierno de Estados Unidos que permita la participación de ciudadanos de ese país. Sería un símbolo de las relaciones de fraternidad entre los pueblos de Estados Unidos y Cuba, pues se trata de una competencia que promueve la amistad y la unión entre los amantes de la pesca en el mundo.

Para la ocasión se espera que asistan Hillary Hemingway, sobrina del autor de El viejo y el mar, y James Meredith, presidente de la Fundación y Sociedad que lleva el nombre del escritor, que residió por varias décadas en las afueras de La Habana a mediados del siglo pasado.

Aunque meses atrás el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, eliminó algunas restricciones que tenían los estadounidenses de origen cubano para viajar a Cuba, los restantes ciudadanos de ese requieren un permiso especial al Departamento del Tesoro, que no siempre lo otorga.

El Torneo de Pesca de Aguja Ernest Hemingway, tuvo lugar por en 1950, y constituye uno de los más antiguos del mundo. Actualmente tiene la modalidad de «marcar y soltar» para proteger la especie.

 

 

DE TALES GENIOS TAL REMEDIO: EL TRABAJO

DE TALES GENIOS TAL REMEDIO: EL TRABAJO

Por Mercedes Rodríguez García

Sófocles, considerado hoy por muchos estudiosos como el mayor de los dramaturgos griegos, no se cansaba de repetir a quienes les elogiaban obras y suerte que sin trabajo nada prospera, sentimiento que requiere asentarse en la conciencia de muchos, y no precisamente de los economistas, contadores y auditores cubanos que el pasado 26 celebraron su día, instituido en recordación al aniversario 50 de la designación del Che como primer presidente del Banco Nacional de Cuba.

«Yo creo bastante en la suerte. Y he constatado que, cuanto más duro trabajo, más suerte tengo», decía Thomas Jefferson, político y filósofo estadounidense, autor de la Declaración de Independencia y tercer presidente de Estados Unidos, país epicentro de la crisis económica internacional y generador del sostenido y sistemático bloqueo, que tanto ha perjudicado la vida de los cubanos, afectada como nunca antes por el exponencial aumento de los precios del combustible y de los alimentos, y ese otro bloqueo interno con tendencia a la inercia. 

Y hablo de trabajo -que según Marx hizo al hombre-, porque no podemos esperar soluciones mágicas a problemas tantas veces señalados y aún sin solucionar, solo porque los especialistas en las ciencias económicas debatan, analicen , propongan alternativas y hagan recomendaciones al Gobierno para sobrellevar, revertir y salir de la grave situación que atravesamos.

Creo en la experiencia y cultura que ha venido consolidando la Asociación de Economistas de Cuba (ANEC), ya con 30 años de existencia, bien dotada de estatutos, reglamento orgánico y demás instrumentos desde el punto de vista jurídico y económico, y que tan atinadamente ha llamado a cerrar filas entorno a un equilibrio del mundo, a esa integración de pueblos y naciones al que se refería nuestro José Martí.

Pienso que para muchos «el economista» es solo aquel que, sumergido entre cuentas y números, lleva las riendas contables de cualquier entidad. Sin embargo, el calificativo sobrepasa tal concepto si tomamos en consideración que por las manos de estas huestes transitan hoy los más diversos planes y estrategias encaminados a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, pero siempre a través de la búsqueda de la eficiencia y la eficacia en las esferas productivas.

Imposible olvidar las enormes carencias que padecimos en aquellos inicios del período especial, y mucho menos, pasar por alto las dificultades que aún subsisten al tener que enfrentar el desbalance financiero externo. Y ese es un factor que constantemente está añadiendo desembolsos e impidiendo ingresos en nuestras relaciones económicas con el exterior, bastantes torpedeadas por el imperio norteamericano, ahora matizado con la doble cara de un Obama bueno y un Obama malo, como bien lo calificara el presidente venezolano. En otras palabras: lo vendido es muy barato y lo comprado, más caro.

El país no puede avanzar más rápido por esa situación que no se resuelve de un día para otro. Debemos ir equilibrando las finanzas externas mediante el crecimiento de las exportaciones, la sustitución de importaciones y siendo más eficientes, es decir, gastando menos por cada unidad de producto creado, de manera tal que se vaya cerrando la brecha.

Como si yo fuera especialista en el tema o dispusiera de una bola de cristal, vecinos, amigos y alumnos suelen preguntarme si «lo que se avecina»superará las restricciones, carencias y vicisitudes de los años 90 del siglo pasado. Nada, cosas de cubanos que ya perdimos el miedo a pasar trabajo, siempre confiados en un Estado protector que nos mal enseñó a abrir la boca sin salir del nido. Ahora resulta que a lo que muchos temen es a doblar el lomo, a sudar la camisa, a estropearse las manos.

No acaba de aumentar la producción lo suficiente y sigue creciendo el ingreso de una parte de la población de manera notable, aunque mucho menos que meses atrás. Hay que poner en concordancia estas dos cosas. Los precios no pueden bajar si no aumenta la producción. Para lograr lo último es preciso ser más eficientes, y ahí es donde radica la clave del problema. ¿Otro? La insuficiente producción agrícola por habitante. Grandes extensiones de tierra permanecen incultivables, la fuerza productiva en el campo es insuficiente y predominan el campesinado de avanzada edad. ¿Otro más? El Perfeccionamiento Empresarial ha marchado lento; la contabilidad no está a tono con las necesidades o existen determinados problemas que no dan las capacidades de gestión supuestas. Se pudiera hacer un poco más. Por ejemplo, un empresario ineficiente frena determinada medida económica, y de esos Juanes hay cientos.

Por todas partes prolifera el llamado a «apretarnos el cinturón» y flota como un anatema la supresión de la tarjeta de abastecimiento, la dualidad peso-dólar y el bajar más los precios, entre otros asuntos estratégicos pero de interés de la población ansiosa por conocer con certeza sus destinos.

No voy a elucubrar al respecto. Pero más temprano que tarde deberán suceder ambas transformaciones, sin que queden abandonadas a su suerte las personas de más bajos ingresos. ¿Qué lo impide? La falta de productividad. Sin ello resulta imposible. El peso cubano ha de recobrar su valor productivo. Nada de será abolido por decreto.

Pues, amigos, supongo que estos y otros muchos temas vitales, candentes, urgentes, hayan sido -y continúen siendo- objeto de debate, pensamiento y reflexión para los economistas cubanos, a quienes felicito de todo corazón, y en el fondo, compadezco.

Mas, para este empeño no basta el amplio ejército de profesionales de las ciencias económicas. Cada cubano deberá convertirse en un economista. Lo cual no implica solamente poseer un dominio sobre un grupo de conocimientos y habilidades específicas de la materia, sino también desarrollar una lógica generalizada de racionalidad económica, para buscar y poner en práctica soluciones colectivas a los problemas cotidianos, incluyendo los domésticos.

Repito. No habrá remedios prodigiosos a los numerosos problemas que todavía arrastramos del período especial y a otros que sin duda surgirán en las nuevas circunstancias y en la misma medida en que trabajemos hasta enderezar la pirámide social invertida que, al cantar de los Van Van -como La Habana- ¡no aguanta más!  

Aristóteles, filósofo y científico griego planteaba que se estima lo que con más trabajo se gana. De otro modo lo esbozaba Charles Baudelaire, poeta y crítico francés: «El mejor remedio contra todos los males es el trabajo». Y ya ven, ni ellos, ni los geniales ya mencionados, eran economistas.

 

SERRAT REGRESA A MIGUEL HERNÁNDEZ

SERRAT REGRESA A MIGUEL HERNÁNDEZ

Por Jesús Ruiz Mantilla


El músico graba un nuevo disco con 13 poemas del escritor para su centenario . La pugna con los herederos ha tenido estancado el proyecto durante tres meses

Han sido muchos los niños o los jóvenes que escucharon por primera vez un verso de Miguel Hernández por boca de Joan Manuel Serrat. De aquella Elegía (a su amigo Ramón Sijé), a Menos tu vientre, las Nanas de la cebolla o Para la libertad han pasado casi 40 años. Pero hay poetas inagotables. Por eso, Serrat ha decidido hacer una segunda visita al armario de los versos hernandianos y ha parido un nuevo disco: Hijo de la luz y de la sombra.

Han sido muchos los niños o los jóvenes que escucharon por primera vez un verso de Miguel Hernández por boca de Joan Manuel Serrat. De aquella Elegía (a su amigo Ramón Sijé), a Menos tu vientre, las Nanas de la cebolla o Para la libertad han pasado casi 40 años. Pero hay poetas inagotables. Por eso, Serrat ha decidido hacer una segunda visita al armario de los versos hernandianos y ha parido un nuevo disco: Hijo de la luz y de la sombra.

También es verdad que no se le ocurría mejor idea para celebrar el centenario que comienza en 2010: componer para 13 poemas y una gira dedicada al artista muerto en 1942, con 32 años, en la cárcel de Alicante. Desapareció de este mundo tuberculoso, amargado, hambriento y con el puñal del fracaso en la frente.

Recuerda Serrat estos días cosas buenas. Cuando entusiasmado terminó su primer trabajo en 1972 y fue a enseñárselo a la viuda, Josefina Manresa. "Llegué a su casa con las canciones grabadas debajo del brazo y me dijo: '¿Cómo lo vamos a oír si no tengo tocadiscos?". El artista reaccionó como un cirujano: "No se preocupe usted, que ahora mismo bajo a una tienda, le compro uno y lo escuchamos juntos". Así fue como le presentó el disco. Era su segunda exploración en la obra de un poeta después de haberle dedicado un monográfico a Antonio Machado. Serrat encontró en Josefina Manresa a una mujer especial: "Era una señora dulce, que me transmitió mucho cariño. No había en ella ninguna aspereza, ni temor, ni desconfianza. Me mostró tanta gratitud que me sentía avergonzado".

Nada que ver con su experiencia de ahora. Sacar adelante su proyecto le ha costado bastante sudor y no menos de un desvelo. Desde el principio transmitió a los herederos lo que quería hacer. Se mostraron conformes. Lo compuso, lo grabó y cuando tenía el disco terminado, la lucha por editarlo ha sido un calvario. La sociedad Centenario Miguel Hernández, SL -que ahora representa a la familia- le planteaba unas condiciones imposibles de cumplir. Hasta que la semana pasada, llegaron a un acuerdo rápido después de varias maniobras dilatorias. Pero Serrat no quiere comentar nada sobre un asunto que pocos querían airear en los meses previos al centenario.

"Hablemos del disco...", invita el músico. "Evitemos asuntos desagradables". Pues del disco, que iba a aparecer este mes de noviembre y ha retrasado su lanzamiento por la negociación a cara de perro con los gestores del legado, dice Serrat que espera suene distinto al anterior: "Es diferente, pero me gustaría pensar que está a la altura". Son 13 poemas de diferentes épocas. "Hay creaciones de juventud como La palmera levantina, Ay del ay por el ay, El silbo del dale, Las abarcas desiertas o Tus cartas son un vino. También otros de la guerra: Canción del esposo soldado, El hambre o un homenaje que hizo a los brigadistas internacionales que he titulado simplemente Canción".

Está el Hernández inocente de la primera época, el combatiente y el desolado. "Aquel que pasó de escribir como san Juan de la Cruz a descubrir el amor y el sexo en Madrid. Con eso comprobó que la mujer, en vez de pecado, representaba la gloria". El poeta que trasciende su realidad para hacerla universal. El niño autodidacto que venció y se rebeló contra su destino de cabrero y se hizo, en cierto sentido, símbolo y profeta. "Odiaba la pobreza. No para hacerse rico, sino porque sabía que era la causa de la opresión y la incultura". Pero jamás renegó de sus orígenes. "Fíjate que cuando le cuenta a Juan Ramón Jiménez sus años cuidando cabras, le escribe: 'Soy pastor desde niño, es un oficio de dioses paganos y héroes bíblicos".

Está el amigo absolutamente leal sin dejar que las ideologías empañaran el cariño hacia personajes como Ramón Sijé, un hombre profundamente conservador, o José María de Cossío. "Una de las cosas que más me llamó la atención cuando visité a Josefina Manresa fue su gratitud hacia Cossío. Yo en aquella época era un radical cuadriculado que lo tenía todo claro. Un bobo. No entendía cómo un poeta así podía querer tanto a un tipo de derechas. A Cossío se le ha maltratado en este país por eso y Hernández nos da otra lección con su amistad incondicional".

También aparece el hombre orgulloso, el luchador y el derrotado. "Murió sin poder salvar a su hijo desde la cárcel. Podían haber evitado el final, pero nadie quiso. Le dejaron caer. Lo suyo, por falta de apoyos, fue un asesinato", dice Serrat. Pero dejó una obra importante, unos 1.200 folios de versos y teatro, además de una jugosa correspondencia. "No dejo de imaginar lo que pudo haber venido después", lamenta Serrat.

Pero lo que hay es lo que hay y no resulta poco para prender la inspiración. Su obra da pie a Serrat para montar una gira exclusivamente hernandiana. "Comenzará en Elche y me gustaría que acabará en Orihuela el 30 de octubre del 2010, justo el día que se cumplen 100 años del nacimiento". Hernández y sólo Hernández: "Es algo que a algunos puede que les resulte difícil de comprender. Pero tratamos de crear un espectáculo especial. Él tiene fuerza y vigencia como para montar algo muy digno. Al final, estoy seguro de que nadie me pedirá que cante Mediterráneo. No lo voy a hacer".

Es una gira que está preparando con mimo y con amigos entregados. No sólo músicos, sino también cineastas que han querido homenajear al poeta junto a Serrat sin cobrar un euro. Cada canción irá acompañada de un vídeo filmado por un realizador importante: Isabel Coixet, Manuel Gutiérrez Aragón, José Luis Cuerda, Jaime Chávarri, Sergio Cabrera, Javier Mariscal, Montxo Armendáriz...

Una lista grande. "Me lo pidió Joan Manuel y ni lo pensé, lo he hecho por admiración al poeta y por cariño a Serrat", asegura Coixet. Lo mismo Gutiérrez Aragón, que recalca, después de la polémica que se ha desatado por la gestión actual de los derechos del poeta: "Lo hemos hecho como un homenaje sentido, esto no se puede cobrar", comenta.