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LA TECLA CON CAFÉ

Cafetal adentro

CUANDO SE LEVANTE EL BLOQUEO

CUANDO SE LEVANTE EL BLOQUEO

28/10/2010 21:15:43

(Tomado de Cubadebate*)

Cuando el gobierno de los Estados Unidos finalmente decida poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero a que habrá tenido sometido a su pequeño y pobre vecino durante no se sabe cuantos años, Cuba saldrá convertida en una superpotencia moral de enorme prestigio por haberse mostrado capaz de resistir el más largo asedio de la historia de parte de la superpotencia militar, económica y tecnológica más agresiva que haya conocido la humanidad.

Será una simpar derrota de la superpotencia imperial, porque no habrá logrado el objetivo original de la medida, según consta en documentos del Departamento de Estado de abril 6 de 1960 desclasificados en 1991 que decía:

«La mayoría de los cubanos apoyan a Castro… el único modo previsible de restarle apoyo interno es a través del desencanto y la insatisfacción que surjan del malestar económico y las dificultades materiales… hay que emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba… una línea de acción que, aun siendo lo más habilidosa y discreta posible, logre los mayores avances en privar a Cuba de dinero y suministros, para reducirles sus recursos financieros y los salarios reales, provocar el hambre, la desesperación y el derrocamiento del Gobierno».

Obviamente, una agresión tan cruel por parte de una potencia con tantos recursos de todo tipo, contra una nación subdesarrollada en los terrenos económico, tecnológico, militar y científico, con una población seriamente afectada por el analfabetismo, la insalubridad, la incultura y la dependencia en sus relaciones internacionales de la superpotencia que precisamente era la que pretendía impedir su acceso a la independencia, parecía imposible de alcanzar.

Pero no han sido muchos los cubanos que han bailado al ritmo impuesto por Washington. Un reducidísimo grupo de ellos y ellas ha optado por servirse de la confrontación entre la pequeña isla y la enorme potencia estadounidense para, desempeñando funciones contrarrevolucionarias directa o indirectamente remuneradas por el gobierno norteamericano, disfrutar de un modo de vida menos austero que aquel a que obliga a sus ciudadanos la condición tercermundista de su patria, agravada por la hostilidad del imperio.

No son pocos, sin embargo, aquellos que se han aprovechado que Washington ha puesto en práctica medidas que privilegian a los inmigrantes cubanos con respecto a los de otras nacionalidades como parte de su estrategia para derrocar a la revolución y han optado por la emigración sin motivación política, aunque a sabiendas de que el fenómeno emigratorio era utilizado para las campañas mediáticas difamatorias contra Cuba.

El 26 de octubre de 2010, por décimo noveno año consecutivo, la Asamblea General de las Naciones Unidas se pronunció contra el irracional asedio que ha costado a Cuba, según cálculos muy conservadores, unos 750 mil  millones de dólares, al cambio actual de esa moneda.

La votación tuvo lugar en sesión plenaria del órgano máximo de Naciones Unidas convocado para tratar sobre una propuesta de resolución titulada  «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba».

En esta ocasión fueron 187 países los que se pronunciaron a favor de esa resolución condenatoria del cerco norteamericano contra la isla antillana, con solo dos votos en contra (Estados Unidos e Israel) y tres abstenciones (Palau, Islas Marshall y Micronesia).

Las votaciones contra el bloqueo comenzaron en noviembre de 1992, cuando la XLVII sesión ordinaria de la Asamblea aprobó por primera vez, con 59 votos a favor, 3 en contra y 71 abstenciones, una resolución así. Cada año se fueron sumando más países a la condena.

El pasado año 2009 la votación de censura al bloqueo fue igualmente de 187 países, solo que en esta ocasión hubo un país menos votando en contra la medida norteamericana, Palau, que esta vez se limitó a abstenerse.

Esta es la segunda ocasión en que la comunidad internacional representada en la ONU ha votado, casi unánimemente, contra la política genocida de Estados Unidos contra Cuba desde que Barack Obama asumiera la presidencia estadounidense sin que hasta ahora haya dado muestra alguna de voluntad de rectificación ante el consenso mundial y de respeto por esta evidente unanimidad global.

Obviamente, como resultado de una manipulación reiterada de los medios informativos  a lo largo de muchos años, la mayor parte de la población de los Estados Unidos seguirá sin saber que hace casi medio siglo su gobierno intenta un genocidio contra el pueblo de esta pequeña nación vecina. Seguirá creyendo que Cuba ha constituido y sigue siendo un peligro para la seguridad de Estados Unidos y una amenaza para el orden regional y la paz del mundo.

Cuba ha resistido 50 años el cerco criminal; ¿cuánto tiempo más resistirá la superpotencia el vergonzoso aislamiento a que cada año le condena la comunidad internacional por su espuria política contra la independencia de Cuba?

 

* Manuel E. Yepe es periodista cubano, especializado en temas de política internacional.

 

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«Establecer enlaces entre las generaciones que llegan y las que están en activo»

«Establecer enlaces entre las generaciones que llegan y las que están en activo»

24/10/2010/ 09:34:30 

Opina la periodista española Rosa María Calaf, quien trabajó en TVE 37 años y fue su corresponsal más veterana hasta que salió de la cadena pública, el 1 de enero de 2009, por la aplicación de un polémico expediente de regulación de empleo (ERE).

Esta es una entrevista que recomiendo leer —salvando las distancias—, a aquellos directivos de los medios de prensa en Cuba, que aún no saben aprovechar el talento y la pericia de sus periodistas de mayor edad, por no hablar del amor y el apego que sienten por su profesión, algo que todavía les queda por aprender a las nuevas generaciones de colegas. Se publicó en el sitio web Cubaperiodistas, el 20 de octubre pasado.

Rosa María Calaf (Barcelona, 1945), es Licenciada en Derecho, titulada en Periodismo, Doctora Honoris causa por dos universidades. Ha cubierto algunos de los últimos grandes acontecimientos internacionales: de Moscú a Nueva York, de Roma a Pekín.

Les paso el texto completo:

—¿El periodista se jubila o, más bien, lo jubilan?

—Ni una cosa ni otra. No me parece que uno pueda jubilarse jamás del periodismo, del hecho de ser periodista, que es una forma de vida. Uno no puede dejar de ser como es; lo que ocurre es que ya no estás en la primera línea, porque ahí, sobre todo si haces televisión, no puedes estar por tu cuenta.

—Usted ha denunciado, en alguna ocasión, cómo las empresas, al prescindir de los periodistas veteranos, apagan, también, la memoria de la profesión. Nada bueno para el oficio.

—Sí. Mi queja, y no sólo mía ya que empieza a ser una percepción general, es que prescindir de la experiencia es malgastar la inversión hecha en la formación de esas personas. En los países más serios, y en cualquier profesión, procuran establecer enlaces entre las generaciones que llegan y las que están en activo; nadie nace enseñado. Hay que compartir lo que uno aprende por el camino, y no aprovechar esa experiencia me parece poco inteligente. Es más, en el caso de la televisión pública, me parece una malversación. El aprendizaje sólo se consigue haciendo camino, con el gerundio, y desperdiciar todo eso es muy poco inteligente si lo que se quiere es hacer buen periodismo. Ahora bien, si sólo se pretende entretener y convertir al espectador —en el caso de la televisión— en un ser no pensante, pues entonces mejor contar menos cosas.

—Le he leído que empezó con crónicas televisivas de tres minutos y que, en su última etapa, lograr un minuto era todo un éxito.

—Así es, se quiere un periodismo de titulares, muy efímero, con el que se busca impactar y nada más. La gente se acostumbra a ese lenguaje con el que no es necesario pensar y, claro, una crónica de tres minutos les parece, ya de mano, algo tremendamente aburrido. Pero la información no tiene que ser divertida, sino reflejar la verdad, y ser honesta y necesaria.

—¿Es el triunfo de la trivialización?

—Sí, sí, totalmente. Es eso, no gastar tiempo en asuntos importantes y, a ser posible, pasar por encima, tener entretenida a la gente.

—¿El periodismo riguroso ha cedido espacio al espectáculo?

—Así lo creo. Hay un diseño general y las empresas periodísticas están cambiando su objetivo, que ya no es la excelencia informativa, sino ganar dinero, simplemente. Se sacrifican los contenidos para hacer negocio.

—¿Quiénes son los responsables de esa situación: los periodistas, las empresas, los lectores, los espectadores?...

—Es una responsabilidad compartida, pero cuanto más poder de decisión se tiene, pues más responsabilidad hay, lógicamente. Los medios lo hacen, los políticos lo amparan, los profesionales nos adaptamos y la sociedad mira para otro lado con apatía e indiferencia. El resultado es obra de todos.

—¿Qué peligros deben enfrentar y evitar los profesionales del periodismo?

—Todo esto que estamos comentando. Tenemos que luchar para que el periodismo no se convierta en otra cosa, para que sea lo que debe ser y pueda ofrecer los elementos necesarios que necesita una opinión pública sana y bien informada. No otra es la clave para que la sociedad pueda tomar decisiones adecuadas; lo probable es que con una mala información tomemos decisiones inadecuadas. La opinión es libre, pero los hechos son sagrados.

—Sus crónicas destacaban por una perfecta elocución y un uso correcto del castellano. ¿Los profesionales que se han incorporado a la televisión en los últimos años tienen un registro lingüístico más pobre?

—Es un fenómeno que está relacionado con esa devaluación de la calidad. Es muy peligroso aceptar que todo vale: cedemos con el lenguaje y podemos continuar con otras cosas muy serias. Está claro que no se cuida el lenguaje, pero es que no se cuida ya en la escuela.

(Fuente: Cubaperiodistas / lne.es)

 

 

EL ASESINO QUE ME TUVO ENTRE SUS MANOS

EL ASESINO QUE ME TUVO ENTRE SUS MANOS

Por Mercedes Rodríguez García

17/10/2010 11:56:23

Si de indignidades, agravios y deshonor se trata, Villa Clara, San Juan de los Yeras, Samuel Feijoo y yo, figuraríamos por estos días en el top de una lista de ofensas y abominables actos, por esas desgraciadas historicidades y vergonzosos privilegios que nos vinculan a un personaje siniestro, homenajeado por estos días en Miami, desde donde anunció que en unas pocas semanas estarán a la venta sus memorias, en las que esperamos  no figurar dado lo distante que deben figurar en su satánica y cavernosa testa aquellos tiempos de cubano.

Se trata nada más y nada menos que de Orlando Bosch Ávila, malnacido en la pintoresca localidad villaclareña, terruño también del insigne escritor, pintor y folklorista. En lo que a mí respecta, la historia se vincula a la casa No. 113 de la calle Cuba, entre Síndico y Nazareno, en Santa Clara, alquilada en una época por Bosch quien también tuviera su consultorio más conocido en la calle San Mateo, entre Esquerra y Zayas. Al cabo de los años la primera resultó mi hogar por más de una década.

A contrapelo de lo expresado al connotado terrorista durante un reciente homenaje en el llamado «Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo», por aquí nadie lo quiere. Y si se recuerda al  hijo de Miguel Ángel y Rosa, malavenido al mundo el 18 de agosto de 1925, es por su abultado y harto conocido currículo de contusiones morales y materiales causadas sus coterráneos.

Me sobrecoge haber estado de pequeña entre sus pacientes temporales, cuando por una razón o por otra se ausentaba el doctor Onelio Fleites Díaz, pediatra de cabecera de la grey familiar, y hermano de Silvio, dentista, miembro de la Resistencia Cívica, muerto por una bala escapada, durante la batalla de Santa Clara.

Nunca había escrito una sola línea al respecto porque no me gusta escribir sobre lo que no me gusta. Y tal es el caso, tanto por el quien como por el como y donde. Es decir, el personaje, sus exámenes médicos, y el inmueble que habité desde finales de 1980 hasta 1997, y que —según me contaron los vecinos más antiguos de esa cuadra—de consultorio privado tenía poco, ya que con frecuencia lo utilizaba para  llevar a sus ¿amantes? ¡Amantes!, deben haber sido bien pocas  a juzgar por la halitosis que le provocaba por una úlcera gástrica y los gases infectos de sus pedos furtivos.

Nos mudamos para aquella casona muy a disgusto ya que siempre he preferido los apartamentos. Pero ante la decisión de mi tío, el dueño, no quedó otro remedio que, sin haber visto siquiera la futura vivienda, recoger los bártulos de ahora para ahorita y subirlos al camión. Mi esposo, mis dos hijos y yo, nos fuimos caminando con varias cajas y maletines acuesta, pues apenas distaban 300 metros entre una y otra.

En cuanto traspasé el umbral de la nueva residencia fue como si me clavaran dardos en la garganta. Y digo garganta porque era esa cavidad donde por más tiempo hurgaba el doctor Bosch.

EN MANOS DEL ASESINO: UNO

Alguna vez allí, otra en San Mateo o en la Clínica del Maestro,  siempre retendré —como el de un cíclope— su ojo derecho escudriñándome tras el agujero del refractor metálico asido a su cabezota. De igual modo, aquel depresor que, sin cuidado ni misericordia alguna, mantengo la sensación que hundía entre el velo del paladar la entrada del esófago y la laringe.

Lo mismo me sucede cuando evoco la inspección que hacía a mis oídos, y sus manazas atenazaban  —una mi cabeza, y la otra, mi barbilla— girándolas a su gusto, como suelo hacer la lámpara de mi escritorio. Una y otra vez, hasta provocarme dolor en la nuca. Ahora me sobresalto al pensar que literalmente hablando, ¡estaba en manos de un asesino!

Después me pasaba por el fluoroscopio a través del cual observaba mi interior. Entonces no se encimaba tanto como para asfixiarme con  sus nauseabundos vahos bucales o silenciosas eclosiones intestinales escapadas por el inmundo agujero excretor trasero.

En la oscuridad de la habitación, con un peto plomado a modo de delantal, Bosch se me antojaba uno de aquellos robots de pila de mi hermano, con pistola láser disparando todo el tiempo… ¡gases inhalantes! La maniobra duraba unos cinco minutos. Al concluirla prendía la luz, se sacaba de un tirón la coraza protectora y le decía a mi tía:

«Teresa, la niña no tiene nada, solo una amigdalitis pasajera. Píquele hielo en trocitos y déselos a chupar, si le da fiebre habrá que inyectarle antibióticos». Dos días o tres días me ingresaron en la clínica Santa Clara, con  una laringitis aguda complicada con neumonía.

EN MANO DEL ASESINO: DOS

Otra anécdota que desgraciadamente me vincula a uno de los autores intelectuales de la voladura de un avión civil cubano, que costó la en 1976 a 73 personas, es la siguiente:

Yo tenía fiebre muy alta y deliraba. Me habían friccionado todo el cuerpo con alcohol antipirético, pero descendía a 30 ºC. El doctor Onelio se encontraba en La Habana, y otros recomendados no aparecían por ninguna parte. Ante la urgencia, mi abuela localizó a Bosch por teléfono. Primero se negó, pero como su hija Ileana —o sobrina, no recuerdo bien—estudiaba conmigo en Las Teresianas, aceptó.

Como su Pontiac ya estaba aparcado en el garaje, pidió que lo fueran a buscar. Entonces mi tía alquiló un auto y lo fue recoger a su chalet de la carretera Central, relativamente cercano y al frente del tostadero de café, según hoy trato de hacer memoria.

Ya la fiebre había cedido por lo que me sacaron de mi cama y me pasaron —en busca de mayor claridad— para la de mi tía Mary, dependiente de la juguetería El Fuego y ferviente fidelista colaboradora del M-26-7. De las cuatro hermanas de mi padre con las que me crié, fue la única que se atrevió a desafiar a los sicarios de Batista y, en este caso, a violentar las férreas disposiciones del orden de las cosas reinante en la casa… Así que, ¡porque sí!, cambió la imagen de la Purísima Concepción que tenía en un cuadro por una de Fidel. Según la escuchaba defenderse —y luego yo repetía para mortificar a mi abuela—, «porque, mamá, de santa a santo, me quedo con el manto».  

Pues aquella vez —la última que me auscultó— Orlando Bosch no demoró mucho en dar el dictamen, gracias a Dios, sin hurgarme en profundidad, pues estaban tan inflamadas y purulentas que se hallaban las amígdalas, solo recomendó a mi abuela: «No pierdan tiempo, Mercedes, y llévenla para la clínica, porque  no la puedo pasar por el fluoroscopio y va y se complica otra vez. De inmediato vamos a empezar con penicilina».

No sé si al imaginarme los pinchazos que vendrían o porque aún estuviera a tiempo de girarme la cabeza como un tornillo, me senté como muelle, lista para echar a correr. Fue tan brusca mi reacción que con un pie le tumbé el estetoscopio que ya enrollaba con la diestra en la siniestra.

Del mismo modo que pudiera enfrentarse a una pared de concreto la barrena de tungsteno de un taladrado eléctrico, sentí su mirada corriéndome de arriba abajo. Como si me hubiera mordido una serpiente venenosa quedé paralizada, observándole con el rabillo del ojo mientras acomodaba la pluma de fuente, junto a otras que traía en el bolsillo de la camisa, y buscaba alrededor la chaqueta del traje.

Fue en ese carrusel orbital que topó con el cuadro de Fidel —creo que lo miró como a mí minutos antes—, dio hacia la puerta que daba a la sala y, girando en seco, sin pronunciar palabra, retrocedió hasta la imagen, se le paró enfrente, sacó la estilográfica, le quitó la tapa y con rabia o frenesí trató de dibujar una ¿herida? en la cara del líder, pero el cristal no se lo permitió. Apenas quedó un hilillo discontinuo y caliginoso que en segundos disipó el aire frío que entraba por la ventana.

Años después me tía Mary me explicaría al gesto de odio extremo que llevó a la familia a despreciar hasta los últimos días de cada una de ellas al doctor Orlando Bosch Ávila. También me ratificaría las palabras que pronunció luego de aquel intento «ensayo gráfico» fallido para eliminar a Fidel Castro: «Hace rato que bebías estar muerto, cabrón».

DEL «SANTO», DEL «MANTO» Y DEL DIABLO

Los recuerdos de la foto son borrosos y no tengo ni idea a dónde fue a parar el cuadro. Pudiera tratarse de alguna copia rústica del reportaje que publicara Mathews en su encuentro con Fidel en la finca «El Chorro», en las cercanías de la Sierra, el 17 de febrero de 1957, y demostrar que el líder rebelde no había muerto en combate como repetían los batistianos para desmotivar la revolución.

Tal vez recortada de la entrevista de Bigart, publicada en The New York Times el 23 de Marzo de 1958, o de alguno de los tres primeros números que Paris-Match publica sobre Sierra Maestra, fechados el 8 de marzo, y el 12 y 19 de abril1958. Mi padre, que murió en noviembre de 1995, afirmaba que se trataba de la edición de una copia de la que acompañaba la edición clandestina del alegato pronunciado por Fidel en el juicio del Moncada, el 16 de octubre de 1953, conocido como La Historia me Absolverá. 

Con la misma edad que Fidel Castro Bosch ha jurado repetiría todo lo que ha hecho por acabar con el líder de la revolución cubana, asunto en que el tiro le ha salido por la culata al «brillante» especialista en Pediatría, ex interno del Hospital Infantil de La Habana, ex médico interno del Toledo Hospital, Ohio, USA, y ex médico residente en Pediatría del St. Joseph Hospital, Tennesse, como se anunciaba en sus días santaclareños.

Con un cargadito dossier de acciones terroristas, de nuevo Orlando Boch Dávila disfrutó los aplausos de los exiliados cubanos más recalcitrantes que acudieron el pasado 12 de octubre a la Casa Bacardí,  también en Miami. Entre el público ocuparon primera fila conocidos terroristas y los «historiadores» Enrique Ros, Enrique Encinosa y Agustín Alles.

Enrique Ros es el padre de la congresista de origen cubano Ileana Ros-Lehtinen,  participación en el intento de secuestro del niño Elián González; Agustín Alles Soberón, ex director de noticias de la apócrifa Radio Martí, dirigida contra Cuba, y  Enrique Encinosa, de «La voz de la resistencia», una emisora de radio clandestina que promovía acciones terroristas en Cuba desde Centroamérica, vinculada a Luis Posada Carriles, el otro autor intelectual del sabotaje contra el avión cubano.

MEMORIAS RETOCIDAS

Las memorias de Orlando Bosch deberán ser muy interesantes, sobre todo si ha salido transfiguradas por de su mente retorcida, y el histrionismo propio de su personalidad egocentrista.

Nada ha cambiado este personaje desde que abandonó Cuba dejando a su paso por Santa Clara una estela de diagnósticos confusos, un paciente inválido, ciertos anuncios clasificados que incluían los horarios de atención a enfermos y el teléfono del consultorio, y un oportunista comentario publicado en la edición del 14 de septiembre de 1955 del vespertino «El Villareño», titulado «El parasitismo cunde en la población infantil pobre en más de un 100 %».

Dice en un de sus párrafos: «Creo que la creación de un hospital Infantil en Las Villas, más que una necesidad, es una medida de urgencia, pues muchos son los niños pobres que mueren en nuestra Sala del Hospital San Juan de Dios, por llegar allí en condiciones tan depauperadas, que todas las medicinas que se emplean son inútiles. Si esos niños hubieran tenido medicina a tiempo sus vidas hubieran sido salvadas».

A juicio del colega, periodista e investigador, Luis Machado Ordetx,  el «talentoso» médico, devenido años connotado terrorista, y por entonces director del Dispensario Infantil del Club de Leones de Santa Clara, tramaba para sí un puesto ventajoso como especialista y administrativo de alta jerarquía en la futura clínica ONDI (actual hospital José Luis Miranda), que construirían, a propuesta de Marta Fernández Miranda de Batista la esposa del presidente de facto de Cuba, Fulgencio Batista Zaldívar, a un costo de 800 mil pesos.(Ver artículo «Posada Carriles, Terrorista protegido por Estados Unidos»)

Investigaciones realizadas en 1978 por la Comisión Permanente del Comité de Asesinatos de la Cámara de Representantes de Estados Unidos confirman que Bosch fue reclutado por la CIA desde 1960, pero desde los primeros meses de 1959 ya conspiraba contra la Revolución.

A mediados de 1960, período en que Bosch se atribuye falsamente una larga y destacada participación como cabecilla de una banda de alzados en el Escambray, integrada por asesinos como Sinesio Walsh y Porfirio Ramírez, abandona los campamentos para dirigirse a Miami, con el fin de recabar dinero y armas, no regresando más al país.

El galeno de San Juan de los Yeras fue toda su vida un marrullero capaz de engañar a quienes lo eligieron subcoordinador del M-26-7 en Las Villas, y para lo cual le valieron sus antecedentes  al frente de la Asociación del Instituto, la Federación Estudiantil Villareña y la FEU en la Escuela de Medicina. Pero, según Enrique Oltuski, en su libro «Gente del Llano», Bosch Ávila no participó en la reunión del Movimiento 26 de Julio, y por tanto, por tratarse en esa ocasión de un oportunista, se autotituló en el cargo.

Supongo que en sus memorias retorcidas descarte este capítulo villaclareño, y con la omisión, olvidemos  la indignidad, los agravios y el deshonor que por esas desgraciadas historicidades y vergonzosos privilegios, nos vinculan a tan abominable y siniestro personaje.

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DESEMASCAR LA MENTIRA Y ORGANIZAR LA VERDAD

DESEMASCAR LA MENTIRA Y ORGANIZAR LA VERDAD

14/10/2010 1:03:04


Primera parte: Hace apenas tres semanas se publicó la noticia de la pronta distribución de un espectacular libro de Bob Woodward, periodista de The Washington Post, cuyos artículos compartidos con Carl Bernstein, hace 38 años, dieron al traste con el gobierno de Nixon por actos de espionaje contra el Partido Demócrata en junio de 1972, que originaron el escándalo de Watergate, por violaciones de leyes que la sociedad norteamericana no podía darse el lujo de ignorar. (Ver Reflexión completa)


Segunda parte: En la Reflexión de ayer aparece un párrafo clave extraído del libro de Woodward: «Un secreto importante que nunca había sido reportado en los medios ni en ninguna otra parte era la existencia de un ejército encubierto de 3 000 hombres en Afganistán, cuyo objetivo era matar o capturar a los talibanes y en ocasiones adentrarse en las zonas tribales para pacificarlas y obtener apoyo.»

Tal ejército, creado y manejado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), entrenado y organizado como «fuerza especial», ha sido integrado sobre bases tribales, sociales, antirreligiosas y antipatrióticas; su misión es el seguimiento y la eliminación física de guerrilleros talibanes y otros afganos, calificados como extremistas musulmanes. Nada tienen que ver con Al Qaeda y Bin Laden, un saudita reclutado y financiado por la CIA para luchar contra los soviéticos cuando sus tropas ocuparon Afganistán. Cuando el Vicepresidente Biden viajó a Kabul, a principios de 2009, David Mckiernan, jefe de las tropas de Estados Unidos en Afganistán, le dijo cuando este preguntó por Al Qaeda: «que no había visto ni un solo árabe en dos años allí». (Ver Reflexión completa)


Tercera parte: «El Almirante  Mullen compareció ante el Comité de Servicios Armados del Senado para su audiencia de confirmación con vista a un segundo mandato de dos años, dos días después de la primera sesión dedicada a la estrategia.  En su alegato el Almirante se refiere a la estrategia sugerida por McChrystal y añade que esto ‘probablemente signifique más tropas’.

«Cuando Obama supo del testimonio de Mullen, le hizo saber a su equipo cuán descontento se sentía al saber que Mullen públicamente estaba apoyando la estrategia de McChrystal. El Almirante declaró que ‘el talibán había crecido tanto en tamaño como en complejidad’, y que por eso apoyaba los esfuerzos encaminados hacia una contrainsurgencia con los recursos adecuados. ¿Acaso el Almirante ignoraba lo que Obama había dicho apenas dos días antes? ¿No le había dicho el Presidente  a todos los presentes, Mullen incluido, que ninguna de las opciones parecía adecuada, que era necesario que ellos desafiaran sus propias presunciones y que iban a tener cuatro o cinco sesiones de debate sobre este asunto? ¿Qué era lo que estaba haciendo el principal asesor militar del Presidente al informar públicamente estas conclusiones preliminares? haciendo el principal asesor militar del Presidente al informar públicamente estas conclusiones preliminares? (Ver Reflexión completa)


Cuarta parte: «Continúan las valoraciones sobre las opciones relacionadas con la guerra en Afganistán. Se identifican tres prioridades en términos de esfuerzos de carácter civil: la agricultura, la educación y la reducción de los cultivos de amapola.  Si se lograban estos objetivos se podría socavar el apoyo al Talibán.

«La gran pregunta seguía siendo qué se podía hacer en un año. (Ver Reflexión completa)


Quinta y última parte: «Obama bajaba de la residencia cuando se encontró a Biden. Éste le advertía: ‘Lo que usted está a punto de hacer es una orden presidencial; ya no se trata de la continuación de un debate. Esto no es lo que usted piensa. Esto es una orden. Sin ellos, estaríamos atrapados en una situación parecida a la de Vietnam.’

«Obama le respondió: ‘No voy a enrolarme en un fracaso. Si lo que yo propuse no funciona, no voy a hacer como otros presidentes que se aferran a eso, por razones de mi ego o mi política, mi seguridad política. Esto es lo que voy a anunciar’, y repartió copias de su documento de seis páginas. (Ver Reflexión completa)


 

 

 

 

 

 

 

DEMAJAGUA: LA CAMPANA QUE SIGUE TAÑENDO

DEMAJAGUA: LA CAMPANA QUE SIGUE TAÑENDO

Por Mercedes Rodríguez García

El último sobreviviente del 10 de octubre de 1868, fue testigo excepcional  del acontecimiento. A él correspondió tañer la campana que llamó a los cubanos para la «Guerra Grande Prácticamente inédito, este relato del coronel Miguel García Pavón ofrece una óptica distinta a la presentada por otros autores sobre el alzamiento de Céspedes en «La Demajagua».

Acerca del tema, centenares de artículos con la firma de prestigiosos historiados e investigadores, nutren páginas de no menos ilustrados periódicos y revistas. También proliferan las crónicas y, en menor cuantía, los testimonios ofrecidos por sobrevivientes de La Demajagua.

Sin embargo poco o casi nada se ha escrito al respecto a partir de la visión del coronel  Miguel García Pavón, el cubano designado por Céspedes para tocar la campana que llamó a la sublevación.

Nacido en Bayamo, en 1839, cuando  murió —ya en plena República— era el último sobreviviente de los sublevados. No participó en la Guerra del 95, y su grado militar no aparece precisado en el escalafón del Ejército Libertador.

En su relato «Ofrenda de Cariño» reflexiona sobre la situación económico-social de Cuba hacia 1868, la toma de conciencia de los patricios iniciadores de la lucha; y la concepción del diseño de la bandera de Céspedes, sus principales características, colores y valor simbólico de la estrella solitaria.

García Pavón describe los momentos previos al alzamiento, la respuesta de Céspedes al telegrama del gobernador Francisco Lersundi, recibido en su ingenio el 9 de octubre,  y en el que ordenaba apresar a los conspiradores, y causa por la que Céspedes decidiera   adelantar el alzamiento independentista para el día siguiente, en Oriente. El 4 de noviembre, Camagüey;  el 12, La Habana, y Las Villas, el 7 de febrero.

Acerca de la cantidad hombres que se reunieron el día 10 de octubre en el ingenio  Demajagua, llamado comúnmente «La Demajagua» —según la interpretación del pintor cubano Domingo Ramos— algunos historiadores, hablan de hasta 500 hombres, a partir  quizás del informe realizado por el insigne patricio manzanillero Bartolomé Masó. Según García Pavón:

«El crepúsculo vespertino extinguía sus últimos destellos de luz, cuando terminábamos los preparativos de marcha para ir a pernoctar en San Francisco, el día 9 de Octubre de 1868 […] El toque de campana de La Demajagua vibra en nuestros oídos como clarín de guerra: acudimos a dicha llamada los treinta y cinco legionarios que allí quedábamos, pues los demás compatriotas habían salido en comisión por los barrios de Manzanillo y parte de Bayamo».

Sobre la hidalguía de Céspedes, la forma emocionada con la cual le habló a los presentes, refiere:

« […] De porte distinguido, nos habla sobre los grandes beneficios que disfrutan las naciones libres, donde rigen los sagrados derechos del hombre  que podemos conquistar empuñando las armas, ya que el país lo quiere y no faltarán rifles que traerán las expediciones. Luego que terminó su discurso […] exclamamos: ¡Independencia o Muerte! ¡Viva Cuba Libre! ».

Acerca de ambas consignas García Pavón cuenta que surgieron «La primera como un compromiso de  los masones  implicados  en la acción libertaria,  y  la  segunda, como  una forma para identificación a las tropas amigas y reconocer las enemigas. Pero con el decursar del tiempo, la toma de conciencia del concepto de patria por los mambises,  las convirtió en principios inalienables del pueblo cubano.»  

En «Ofrenda de Cariño» el último sobreviviente del 10 de octubre de 1868,  detalla el instante cuando los hermanos Marcano se unen a las fuerzas de Céspedes. Momento que evidencia la solidaridad de los combatientes dominicanos:

«Con cincuenta hombres nos reunimos Rafael Izaguirre Pavón y yo al General Luis Marcano, quien con sus hermanos Francisco y Félix —los tres naturales de Santo Domingo— venían de más arriba, al frente de trescientos hombres, ¡qué júbilo¡,  ¡qué entusiasmo¡, ¡qué confraternidad¡ entre dominicanos y cubanos. ¡Viva Cuba Libre! resonó también por aquellos confines donde brotaba la simiente de nuestra propaganda eficiente y afortunada».

Del ataque a Yara, García Pavón anota: «Al llegar a Yara encontramos las fuerzas de Carlos Manuel intrincadas en feroz lucha con otra española, que llegó poco antes por el Este de Bayamo, para auxiliar a Manzanillo; y se parapetó en los mejores edificios para defenderse… La llegada a tiempo del General Marcano, fue oportunísima. Él pensó con serenidad de juicio y dijo: hay que suspender el ataque, ya hay gentes dispersas que hay que recogerlas; el sacrificio por el momento es innecesario y habrá muchas desgracias lamentables... »

Las primeras horas vividas por los cubanos después del alzamiento del 10 de octubre en la Demajagua, sus sentimientos personales, patrióticos y la intervención de personalidades como las de Bartolomé Masó, Luis Marcano y el propio García Pavón, son importantes, pero poco conocidas a través de documentos y fuentes originales.

A mi juicio, la Historia yace repleta de interpretaciones y análisis muy particulares, útiles en las diferencias y necesarios para todos. A todas debemos acudir y confrontar. Sin embargo, el valor de las que acabo de abordar me posibilitó analizar, comparar, contraponer criterios desde una óptica diferente. Mucho más emotiva y humanizada.

No es mi intención polemizar. Tampoco  imponer mis pareceres. Lo importante, lo que a nadie se le ocurriría negar es su carácter anticolonialista, antiesclavista y de liberación nacional;  que La Guerra de los Diez Años— o como se le conoce también Guerra Grande (1868-1878) —, constituye uno de los hechos más relevantes y de mayor trascendencia en la historia de Cuba. Ella dio a la lucha por la total independencia, al inicio  de una revolución que se prolongaría casi cien años.

El 10 de Octubre de 1868, constituyó el motor impulsor que transmitió la suficiente energía a los posteriores levantamientos de Oriente, Camagüey y Las Villas. Posibilitó, además que por primera vez blancos y negros compartieran ideales y sacrificios; que cientos y miles de esclavos fueran liberados por sus propios amos o por los patriotas insurrectos; que gente de pueblo compartiera honores y responsabilidades en un plano de igualdad con los de la clase rica.

La campana de «La Demajagua» —otrora tañida por el coronel  Miguel García Pavón—deberá continuar llamando a rebato y acompañando a los cubanos en sus aspiraciones actuales de defender lo conquistado, en aras de perfeccionar lo realizado y en marcha permanente hacia una sociedad superior.

Fuente bibliográfica:

1. García Pavón Miguel. En «Ofrenda de cariño». 14 de julio de 1923. Ciudad de la Habana, referenciado por el Lic. Pedro Bárbaro Caymari Díaz. Universidad de  Ciencias Pedagógicas Blas Roca Calderío. Granma.

2. Revista Bohemia, Año 65, 11 de mayo de 1973, No. 19.

3. Guerra Ramiro. Manual de Historia de Cuba desde el descubrimiento hasta 1868. Segunda Parte. Editorial Pueblo y Educación. La Habana 1987

 

 

Gracias a la verticalidad del Presidente Correa

Gracias a la verticalidad del Presidente Correa
(Una colaboración de Noel Manzanares Blanco)
04/10/2010 0:40:33

«Me matarán a mí, como decía Neruda, podrán cortar las flores, pero no quitarán la primavera. Vendrán miles de Rafael Correa». «Lo que más puedo perder es la vida, que la perderé gustoso para sacar adelante la Patria» —fueron palabras del Presidente del Ecuador ante el intento de Golpe de Estado que se le practicó el pasado 30 de septiembre.

He aquí, quizás, el servicio más trascendental de los tantísimos que el mejor discípulo de El Viejo Luchador, Eloy Alfaro, le haya prestado al pueblo ecuatoriano, a Nuestra América y al Tercer Mundo. Sin duda alguna, ello fue determinante para abortar la conjura de la oligarquía de ese país sudamericano en contubernio con el «Norte revuelto y brutal» —a través de la CIA, dos años atrás, el Águila imperial había penetrado a la protagonista de esa intentona, de acuerdo con el título «Informe confirmado: inteligencia USA penetró a fondo la policía ecuatoriana»

No obstante, la jefatura de las Fuerzas Armadas ecuatorianas cumplió con su obligación de respetar y hacer cumplir la Constitución y de garantizar la inviolabilidad del Presidente de la República legítimamente electo y asegurar el Estado de derecho. Así, vale un reconocimiento a este órgano militar.

También, es oportuno resaltar las declaraciones de Presidentes latinoamericanos, particularmente de la Alianza Bolivariana para las Américas/ Tratado de Comercio de los Pueblos, y de organizaciones internacionales que exigieron el cese de la intentona golpista.

A la vez, hay que destacar que la actitud del Presidente Correa, el apoyo irrestricto de su pueblo a la Revolución Ciudadana y el respaldo internacional, evitó la repetición de la página bochornosa que tuvo lugar contra Manuel Zelaya en Honduras, con la participación de sectores de poder de los Estados Unidos y la complicidad de la derecha del Sur del Río Bravo. Es decir, se reveló una muy importante zancadilla a la reacción regional.

Entretanto, considero que debo significar lo que sigue: hasta el mismísimo El Nuevo Herald, vocero de la terrorista-mafia-gusano-yanqui radicada en la Florida, se hizo eco del asunto con el título «Ecuador: Correa sale fortalecido tras sublevación», firmado por Gonzalo Solano, de The Associated Press

Es justamente en este contexto que me atrevo a apreciar en alguna medida la relación entre el desenlace del acontecimiento de marras y el anuncio realizado por el arzobispo de Concepción Ricardo Ezzati este viernes 1ro de octubre, acerca del final de la huelga de hambre de la mayoría de mapuches chilenos que están presos, luego que las autoridades de su nación aceptaron la demanda de no ser procesados por una ley antiterrorista y al mismo tiempo por la justicia militar así como no usar en sus procesos a testigos sin rostro —aunque sigue la lucha de esa etnia, según otros trascendidos de prensa.

Por cierto, los medios de comunicación en Cuba dieron a conocer a la opinión pública internacional un tema opacado por la gran prensa mundial, a saber:

El citado viernes, en el programa de la CNN en español EN EFECTIVO que conduce Gabriela Frías, el ecuatoriano Eduardo Peña Hurtado, gorila local, explicó que la presencia de Correa en el cuartel fue el desencadenante de «Un día que no deberíamos haber vivido», raro comentario de uno de los que tal vez sabían de hacía rato lo que el 30 de septiembre último iba a pasar en su país.

Al mismo tiempo, está sin aparecer el reclamo del compañero Fidel Castro cuando dijo al calor de la asonada versus Rafael Correa que «Obama y la Clinton no tendrán más alternativa que condenar» el referido intento de golpe de Estado.

Por todo ello y mucho más, doy las Gracias a la verticalidad del Presidente de la hermana nación de Ecuador, al compañero Rafael Correa.

 

 

 

Ecuador, una lección para los Tyrannosaurus «pinochetzuelosos»

Ecuador, una lección para los Tyrannosaurus «pinochetzuelosos»

Por Mercedes Rodríguez García

02/10/2010 21:24:37 

Ha quedado manifiesta la imposibilidad de volver a la época de los años 70 en América Latina. Sería como regresar a la prehistoria, a los tiempos de los Tyrannosaurus «pinochetzuelosos». Lo ocurrido este jueves en Ecuador ha demostrado en América Latina ya no se pueden hacer fácilmente golpes de Estado, porque existe una sanción internacional, una conciencia ciudadana y gobiernos con liderazgo y legitimidad en la región

Lo que para algunos medios es definido como una sublevación policial contra el Gobierno, para el presidente ecuatoriano, Rafael Correa —secuestrado durante varias horas y liberado en un operativo militar—, constituye  un intento de golpe de Estado, y sin tapujos y valentía culpa como instigador al ex mandatario Lucio Gutiérrez.

Sus acérrimos detractores  insisten ante la opinión pública que se trata de un show montado por el presidente Correa, y al que algunos han llegado a llamar, en su frenesí, intento de Golpe de Estado o autogolpe.

Ahora—arguyen— «escudado en el autogolpe mediático de este jueves Correa querrá radicalizar todavía más el proceso revolucionario que ya padece Venezuela y desde hace más de medio siglo sufren los cubanos».

Sin embargo —y sin que les quede más remedio— califican a Correa como «el presidente más popular que ha tenido Ecuador en 30 años», cuyos «seguidores le reconocen como tenaz, fiel a sus principios, y la ciudadanía».

Difaman de Correa porque se negó a renovar el contrato con EEUU para el uso de la base de Manta, por sus críticas a las políticas migratorias de los europeos, por los abusos de las empresas multinacionales, por su decisión de no pagar ciertos tramos de la deuda externa, por su adhesión a la unidad latinoamericana como primera gran razón de su mandato, por su proyecto de revolución ciudadana,  por defender la supremacía del trabajo humano sobre el capital…

La Espinosa, calificó los sucesos de «revuelta de orden gremial» e «insubordinación de un sector de la policía»,  y acusó a la oposición de tratar de aprovechar ese descontento «para generar el caos» y «amenazar la estabilidad democrática del país».

Nada más cierto e irrefutable por donde quiera que se le mire: la oposición ecuatoriana se halla desconcertada y presiente que en las urnas no podrá vencer, porque no tiene proyecto, porque no tiene propuesta, porque no tiene legitimidad. Y la coyuntura se le pinta sola para generar el caos, el desgobierno y amenazar el orden interno y la estabilidad democrática del país.

Sobran las declaraciones del oportunismo de la oposición, muestra más que evidente de voluntad que no prosperó porque el pueblo mostró y defendió  en las calles la confianza en el proceso que está viviendo Ecuador.

Lo ocurrido en ese país sudamericano constituye una voz de alerta para el resto de los países que han tomado el camino de la independencia, y no permitir que la oposición encuentre ni una hendija en su juego politiquero, ante la posibilidad real de una mayoría, pobre, desposeída, y ya no iletrada ni desconocedora de sus derechos ciudadanos.

Los «Golpes» enseñan, dice el refrán. De modo que de este —llámenlo como quieran llamarlo—, Correa y el pueblo ecuatoriano han salido fortalecido. En lo delante nadie dudará de su legitimidad, de su liderazgo, ni del enorme apoyo popular con que cuenta.

¿Si no por qué el abrumador apoyo internacional recibido tras la «sublevación», incluso de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon? ¿Por qué el respaldo del alto mando militar ecuatoriano, que entendió su papel como entidad de mantenimiento del orden y no de la subversión del este?

¿Por qué el repudio de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) a los hechos desestabilizadores y su exigencia de condenar a los responsables? ¿Por qué sus advertencias de que no tolerara ningún ataque desestabilizador en la región?

Después del Golpe de Estado en Honduras son muy pocos los incrédulos.

Creo que fue el presidente cubano Raúl Castro ¿en unas de las reuniones de UNASUR, a raíz del derrocamiento del presidente Zelaya? quien le dijo a Correa, algo así como « ¡cuídate que puede venir el tuyo!».

Saben los pueblos a lo que han conducido las intentonas golpistas y los zarpazos de políticos corruptos apoyados por militares traidores.

Aprendan bien la lección Tyrannosaurus  «pinochetzuelosos»: El Pleistoceno, la Mesoamérica, quedaron a tras. Muy atrás. Hace mucho rato.  

 

 

 

 

PIEDAD CÓRDOBA Y SU LUCHA POR LA PAZ

PIEDAD CÓRDOBA Y SU LUCHA POR LA PAZ

(Tomado de Cubadebate)

02/10/2010 17:28:58

Hace tres días se publicó la noticia de que el Procurador General de Colombia, Alejandro Ordóñez Maldonado, había destituido e inhabilitado por 18 años para ejercer cargos políticos a la prestigiosa Senadora colombiana Piedad Córdoba, por supuesta promoción y colaboración con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Frente a una medida tan inusual y drástica, contra la titular de un cargo electivo de la más alta institución legislativa del Estado, ésta no tiene otra alternativa que recurrir ante el propio Procurador que engendró la medida.

Era lógico que tal arbitrariedad provocara un fuerte rechazo, expresado por las más diversas personalidades políticas, entre ellas, ex prisioneros de las FARC y familiares de los que fueron liberados por gestiones de la senadora, ex candidatos a la presidencia, personas que ocuparon ese alto cargo, otros que fueron, o son, senadores o miembros del poder legislativo.

Piedad Córdoba es una persona inteligente y valiente, expositora brillante, de pensamiento bien articulado. Hace pocas semanas nos visitó acompañada de otras personalidades destacadas, entre ellas, un sacerdote jesuita de notable honestidad. Venían animados por un profundo deseo de buscar la paz para su país y solicitaban la colaboración de Cuba, recordando que durante años, y a solicitud del propio gobierno de Colombia, prestamos nuestro territorio y nuestra colaboración para las reuniones que tuvieron lugar en la capital de nuestro país entre representantes del Gobierno de Colombia y el ELN.

No me sorprende, sin embargo, la decisión tomada por el Procurador General, que obedece a la política oficial de ese país virtualmente ocupado por las tropas yankis.

No me gusta hablar a medias tintas, y diré lo que pienso. Hace sólo una semana, estaba a punto de iniciarse el debate general del 65 Período de Sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. Durante tres días, se habían discutido las penosas metas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y el jueves 23 de septiembre se iniciaba la Asamblea General, con la participación de los Jefes de Estado o de altos representantes de cada país. El primero en hacer uso de la palabra sería, como es costumbre, el Secretario General de la ONU y, de inmediato, el Presidente de Estados Unidos, país sede de la Organización y presunto amo del mundo. La sesión comenzaba a las 9 de la mañana. Como es lógico, estaba interesado en conocer qué diría el ilustre Barack Obama, Premio Nobel de la Paz, tan pronto concluyera Ban Ki-moon. Imaginé ingenuamente que la CNN en español o en inglés trasmitiría el discurso, generalmente breve, de Obama. Por esa vía escuché los debates entre aspirantes a ese cargo en la ciudad de Las Vegas, dos años antes.

Llegó la hora, pasaban los minutos y CNN ofrecía noticias aparentemente espectaculares sobre la muerte de un jefe guerrillero colombiano. Estas eran importantes, pero no de especial trascendencia. Continuaba yo interesado por saber qué decía Obama de los gravísimos problemas que sufre el mundo.

¿Acaso la situación del planeta está para que ambos estén bobeando y haciendo esperar a la Asamblea? Pedí que pusieran en otro televisor la CNN en inglés y tampoco una palabra sobre la Asamblea. Entonces, ¿de qué hablaba la CNN? Daba noticias, y esperaba que concluyera las que emitía sobre Colombia. Pero pasaron 10, 20, 30 minutos y seguía en lo mismo. Narraba incidencias de un colosal combate que se estaba librando, o se había librado, en Colombia, los destinos del continente iban a depender de eso, según se deducía de las palabras y el estilo de la narración del locutor. Se mostraban fotos y filmes en todos los colores de la muerte de Víctor Julio Suárez Rojas, alias Jorge Briceño Suárez o «Mono Jojoy». Es el golpe más fuerte recibido por las FARC, afirmaba el locutor, supera la caída de Manuel Marulanda y la de Raúl Reyes juntos. Acción demoledora, afirmaba. Según se deducía, había tenido lugar un espectacular combate con la participación de 30 aviones de bombardeo, 27 helicópteros, batallones completos de tropas selectas empeñados en feroz acción bélica.

Realmente, algo más que las batallas de Carabobo, Pichincha y Ayacucho juntas. Con la vieja experiencia en estas lides, no concebía semejante batalla en una región boscosa y apartada de Colombia. La descomunal acción estaba condimentada con imágenes de todo tipo, viejas y nuevas, del comandante rebelde. Para el redactor de noticias de CNN, Alfonso Cano, quien sustituyó a Marulanda, era un intelectual universitario que no gozaba de apoyo entre los combatientes; el verdadero jefe había muerto. Las FARC tendrían que rendirse.

Hablemos claro. Las noticias referidas a la famosa batalla en la que murió el comandante de las FARC -un movimiento revolucionario colombiano que surgió hace más de 50 años, después de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, asesinado por la oligarquía- y la destitución de Piedad Córdoba, están muy lejos de llevar la paz a Colombia; por el contrario, podrían acelerar los cambios revolucionarios en ese país.

Imagino que no pocos militares colombianos estén abochornados por las grotescas versiones de la supuesta batalla en que murió el Comandante Jorge Briceño Suárez. En primer lugar, no hubo combate alguno. Fue un burdo y bochornoso asesinato. El almirante Edgar Cely, tal vez embarazado con el parte de guerra con que la autoridad oficial informó la noticia y otras versiones oscuras, declaró que: «Jorge Briceño, alias ‘Mono Jojoy’, murió por ‘aplastamiento’ cuando [...] la construcción en la que estaba escondido en la selva se le vino encima.»         «‘o que sabemos es que murió por aplastamiento, su búnker le cayó encima’, [...] ‘no es verdad que tuviera un tiro en la cabeza’». Así lo declaró a la emisora Caracol Radio, según la agencia de noticias norteamericana AP.

A la operación le pusieron un nombre bíblico «Sodoma», una de las dos ciudades castigadas por sus pecados, sobre ella cayó una lluvia de fuego y azufre.

Lo más grave es lo que falta por contar, que ya hasta el gato lo sabe, porque los propios yankis lo han publicado.

El gobierno de Estados Unidos le suministró a su aliado más de 30 bombas inteligentes. En las botas que le suministraron al jefe guerrillero, le instalaron un GPS. Guiadas por ese instrumento, las bombas programadas estallaron en el campamento donde estaba Jorge Briceño.

¿Por qué no se explica al mundo la verdad? ¿Por qué sugieren una batalla que nunca tuvo lugar?

Otros hechos bochornosos observé a través de la televisión. El Presidente de Estados Unidos recibió efusivamente a Uribe en Washington, y lo respaldó para ofrecer clases sobre «democracia»en una universidad estadounidense.

Uribe, fue uno de los principales creadores del paramilitarismo, sobre cuyos miembros cae la responsabilidad del auge del narcotráfico y la muerte de decenas de miles de personas. Fue con Barack Obama que Uribe suscribió la entrega de siete bases militares y virtualmente, de cualquier parte del territorio de Colombia, para la instalación de hombres y equipos de las fuerzas armadas yankis. De cementerios clandestinos está lleno el país. Obama, a través de Ban Ki-moon, concedió a Uribe la inmunidad, asignándole nada menos que la vicepresidencia de la comisión que investiga el ataque a la flotilla que llevaba ayuda a los palestinos sitiados en Gaza.

Uribe en los últimos días de su presidencia tenía ya organizada la operación utilizando el GPS en las botas nuevas que necesitaba el guerrillero colombiano.

Cuando el nuevo presidente de Colombia viajó a Estados Unidos para hablar en la Asamblea General, conocía que la operación estaba en marcha, y al conocer Obama la noticia del asesinato del guerrillero, abrazó efusivamente a Santos.

Me pregunto si en esa ocasión se habló algo del acatamiento de la decisión emitida por el Senado de Colombia, declarando ilegal la autorización de Uribe para establecer las bases militares yankis. En ellas se apoyó el grosero asesinato.

He criticado a las FARC. Expresé públicamente en una Reflexión mi desacuerdo con la retención de los prisioneros de guerra y los sacrificios que para estos implicaban las duras condiciones de la vida en la selva. Expliqué las razones y la experiencia adquirida en nuestra lucha.

Fui crítico de las concepciones estratégicas del movimiento guerrillero colombiano. Pero jamás negué el carácter revolucionario de las FARC.

Consideré y considero que Marulanda fue uno de los más destacados guerrilleros colombianos y latinoamericanos. Cuando muchos nombres de políticos mediocres sean olvidados, el de Marulanda será reconocido como uno de los más dignos y firmes luchadores por el bienestar de los campesinos, los trabajadores y los pobres de América Latina.

El prestigio y la autoridad moral de Piedad Córdoba se han multiplicado.

Fidel castro Ruz /Septiembre 30 de 2010

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