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LA TECLA CON CAFÉ

Cafetal adentro

¿QUÉ DIRÍA EINSTEIN?

¿QUÉ DIRÍA EINSTEIN?

08/01/2011 10:53:56

En su última Reflexión publicada el 25 de agosto de 2010, bajo el título «La opinión de un experto», el líder histórico de la nación cubana se refiere a una actividad de Estados Unidos y sus aliados que, a su juicio, «subrayaba el riesgo de un conflicto de carácter nuclear con Irán». También hace referencia —entre otros—a un artículo del periodista Jeffrey Goldberg, publicado en la revista norteamericana The Atlantic, correspondiente a septiembre de ese año, titulado «El punto tras el que no hay vuelta atrás».

Destaca Fidel que Goldberg «no era anti israelita, sino por el contrario admirador de Israel, cuya ciudadanía comparte con la de Estados Unidos, y en aquel país cumplió su servicio militar».Y remite a la parte inicial de este artículo para destacar una «enigmática frase del articulista (operaciones de frustración), que alude a las llevadas a cabo por los organismos de inteligencia de Israel, Estados Unidos, Gran Bretaña y otras potencias occidentales destinadas, a subvertir el esfuerzo nuclear iraní a través del sabotaje y, ocasionalmente, a la desaparición coordinada cuidadosamente de científicos nucleares

Tras mencionar la «enigmática frase», Fidel proseguí con el análisis de «aquel nudo gordiano de la política internacional» capaz llevar a la guerra tan temida por Einstein. «¿Qué diría él si hubiese llegado a conocer las ‘operaciones de frustración’ destinadas a la desaparición física de los científicos nucleares más capaces?», se pregunta el líder cubano. «Quizás por absurda e increíble no le presté demasiada atención, pero al leer meses después las denuncias recientes del gobierno de Irán, así como noticias y opiniones de personas bien informadas, volvió con fuerza a mi mente el recuerdo de aquel párrafo», explica.

Luego remite a un despacho de la agencia AFP que leyó cuatro semanas antes de finalizar el 2010, que reporta el asesinato de un científico nuclear iraní en Teherán, muy cerca de su casa: Majid Shariari, profesor en la Universidad Shahid Beheshti de Teherán y miembro de la Sociedad Nuclear de Irán. Señala también un ataque de similares características en el que resultó herido un colega de Shariari, especialista en láser. «Con el atentado de ayer —destaca el cable— son ya tres los científicos iraníes asesinados desde 2007».

Escribe Fidel que no recuerda otro momento de la historia en que el asesinato de científicos se haya convertido en política oficial de un grupo de potencias equipadas con armas nucleares. «Lo peor —dice—es que, en el caso de Irán, lo están aplicando a una nación musulmana, con la cual, si bien pueden competir y superarla en tecnología, no podrían jamás hacerlo en un terreno donde, por cuestiones culturales y religiosas, podría superarlos muchas veces en la disposición de sus ciudadanos para morir en cualquier instante si Irán decidiera aplicarles a los profesionales de sus adversarios la misma fórmula absurda y criminal».

De inmediato se refiere a otros graves acontecimientos relacionados con la carnicería de científicos, organizados por Israel, Estados Unidos, Gran Bretaña, y otras potencias contra los científicos iraníes, «sobre los cuales los grandes medios no informan a la opinión mundial».

Y  refiere titulares y partes del contenido de otros varios artículos de publicaciones web y reportes de agencias que abordan el tema. En todos ellos se apoya Fidel, hasta concluir su coherente discurso argumentativo:

«En los tiempos de la diáspora, la izquierda del mundo se solidarizó con el pueblo de Israel. Perseguidos por su etnia y religión, muchos lucharon en las filas de los partidos revolucionarios. Los pueblos condenaron los campos de exterminio que la burguesía europea y mundial pretendían ignorar.

«Hoy los líderes del Estado de Israel practican el genocidio y se asocian con las fuerzas más reaccionarias del planeta.

«Todavía está por dilucidar la alianza que sostuvieron los dirigentes de ese Estado y la Sudáfrica del odioso apartheid a la que, en complicidad con Estados Unidos, suministraron la tecnología para desarrollar las armas nucleares destinadas a golpear las tropas cubanas que en 1975 se enfrentaron a la invasión de la Sudáfrica racista, cuyo desprecio y odio a los pueblos africanos en nada se diferenciaban de la ideología de los nazis, que en los campos de exterminio de Europa asesinaron a millones de judíos, rusos, gitanos y de otras nacionalidades europeas.

«De no haber sido por la revolución iraní —que desprovista de armas barrió al aliado mejor equipado de Estados Unidos en el flanco sur de la superpotencia soviética—, hoy el Sha de Irán, provisto de armas nucleares, y no Israel, sería el baluarte principal del imperio yanki y de la OTAN en esa región tan estratégica e inmensamente rica en petróleo y gas para el suministro seguro de los países más desarrollados del planeta.

«Es un tema casi inagotable».

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Lea la Reflexión completa en Cubadebate

Artículos de Fidel Castro Ruz publicados en exclusiva en Cubadebate sobre diversos temas de actualidad. En Twitter: @ReflexionFidel


 

EL SORTILEGIO DE LA FELIZ POETA CARILDA OLIVER

EL SORTILEGIO DE LA FELIZ POETA CARILDA OLIVER

05/01/2011 11:13:48

No es mi costumbre republicar íntegramente materiales de otras web o medios de comunicación masiva. Mas,  hoy lo hago con mucho placer. Primero, por lo que en el orden personal e intelectual aprecio a esta vieja amiga de los años 70, época que marcó mi tránsito de la Literatura hacia el Periodismo, y segundo, porque la considero una de las entrevistas más logradas de Amaury en «Con 2 que se quieran». Cedo entonces espacio en La Tecla con Café a esta mujer extraordinaria, valiente, desprejuiciada, hermosa por dentro y por fuera. Ella conserva a su edad, dulzura, ternura, y una extraña y pícara melancolía. Su carisma subyuga, es sortilegio del que nadie puede escapar. Adelante, Amaury, despeja el camino de incógnitas y mitos que rodea a la matancera Carilda Oliver Labra.

Amaury. ¿Llegó a tiempo el Premio Nacional de Literatura?

Carilda. Claro que te voy contestar y te voy a tratar de tú. Aunque no hemos tenido mucha oportunidad de vernos personalmente, pero te he visto en escena, en televisión, y en sueños…

Amaury. Ay, Dios mío…

Carilda. Primero, tengo que agradecerte la invitación.

Amaury. Gracias, muchas gracias.

Carilda. Después, todas esas cosas lindísimas que has dicho y en el transcurso del programa creo que se podrá ir haciendo presente esa admiración que es mutua.

Amaury. Ah, muchas gracias.

NUEVE AÑOS ESPERANDO EL PREMIO

Carilda. Y que hoy para que no parezca esto una asociación de bombos recíprocos no te puedo hablar de tu música ni de tus interpretaciones. Yo creo que tú eres un poeta, lo de músico, ¡figúrate!, pero bueno, vamos a pasar a responder tu pregunta. Que si llegó, si tomó mucho tiempo… eso, en cierto modo, pues no es descorazonador, diríamos, no, no me angustió. Fui candidata 9 veces, o sea, 9 años seguidos, al Premio Nacional de Literatura que es, como todo el mundo sabe, el premio más importante en la carrera de un escritor. Fueron escogiendo los mejores escritores de Cuba, no puedo decir otra cosa, pero bueno, mi turno no llegaba y yo pensaba: bueno, es que yo no soy tan buena, yo no soy tan buena.

Además, yo había tenido mis problemas, había estado fuera de las editoriales mucho tiempo, y decía: esto puede ser que influencie, era un tribunal, parece que compasivo, digo yo, también, a lo mejor no era tan justo, pero dirían: esta pobre mujer lleva 9 años esperando seguramente. No, yo ya no esperaba.

Amaury. ¿No esperaba nada?

Carilda. Cuando me lo dieron, que me llamaron por teléfono para decírmelo. Dije: Esto es una broma, esto es una broma. ¡Pero era verdad!

Amaury. ¡Pero era verdad!, ¿y lo disfrutó?

Carilda. ¡Ay, cómo no! Lo disfruté muchísimo, lo estoy disfrutando todavía. Sí, sí, porque eso, claro, es un compromiso, es un compromiso histórico y algo que nos obliga a tratar de ser mejores y ya va siendo imposible porque la vida…, con sus añitos… es posible que nos esté haciendo daño. Desde luego, nosotros no nos damos cuenta. Esto es una coquetería, esto es una coquetería.

Amaury. Téngala conmigo porque la está teniendo con los televidentes nada más. La veo que mira para la cámara y para la cámara, tiene que hablarme a mí, porque me estoy poniendo celoso.

Carilda. Yo coqueteo con los televidentes… (risas)

Amaury. (risas) Yo estoy celoso, me estoy poniendo celoso de la cámara.

Carilda. No esté celoso, porque más celoso estará mi marido. (risas)

Amaury. Ah, sí, seguramente. (risas)

Carilda. Y ten cuidado no se cele de ti porque es karateca. (risas)

Amaury. ¡No. no, no! Además él sabe que usted es un amor antiguo mío, pero somos amigos, usted lo sabe, Raydel y yo somos amigos, así que no se va a poner celoso conmigo.

SI NO EXISTIERA LA INSPIRACIÓN…

 Ahora, ¿Usted escogió el camino de la poesía, Carilda, o la poesía la escogió a usted?

Carilda. Bueno, yo creo que sería presumir mucho por parte mía si digo que yo fui escogida por la poesía. Es presumir mucho. Lo que pasa que de ella no me he podido escapar. He sido muy feliz siendo poeta. No hubiera querido ser nada más.

Amo mucho la música, la plástica. He intentado y hasta me he graduado de pintura, pero realmente… el ballet, bueno, el teatro, todas las artes, pero, sinceramente, nací poeta.

Y quiero decirlo, porque cuando yo tenía tres o cuatro años, que mi mamá me cantaba canciones, ella me contó mucho tiempo después, que yo le modificaba las canciones.

Amaury. ¿Ah, sí?

Carilda. La letra.

Amaury. La letra, claro.

Carilda. Entonces ella dijo: esta niña va a ser poeta y parece que resultó. Claro, la poesía es muy difícil y me parece a mí, que aparte del don que se pueda traer, hay que estudiar y tiene mucho que ver con la técnica y con la inspiración.

Amaury. Ahí vamos, porque hay gente que dice que no hace falta… que la inspiración no existe.

Carilda. ¡Pero imagínate!, si no existiera la inspiración, si fuera una cosa de aprender lo que es un endecasílabo, lo que es una cesura, lo que es un hemistiquio, lo que es un soneto, lo que es un verso libre, pues sería, vaya, un objetivo de cualquier persona.

Amaury.  Cualquier persona se aprende la técnica y ya es poeta.

Carilda. Claro y yo creo que…, claro, se pueden hacer versos, pero una cosa es un verso y otra cosa es la poesía, ¿eh? El verso es la línea, el fondo, la forma, diría, la forma. Pero tú puedes aprender…, bueno, vamos a hacer octosílabos. Me voy a leer a Martí, que era magnífico poeta y que además en los octosílabos, sí, era un príncipe y ya, voy cogiendo esa música, que la rima y el ritmo, pero si se te fue la chispa, que es el fuego, es más que el fuego, la luz del verso, no puedes hacer poesía. Bueno, no es una lección, es una idea muy humilde.

Amaury. Bueno, es humilde pero está viniendo de Carilda Oliver. No me lo está diciendo cualquiera.

Carilda. Además, no creo que sea una idea mía, yo creo que todos los que escribimos sabemos. Hay veces que uno hace cosas que rompen. Que las miras después y en todo…, uno puede escribir un poema breve de cinco o seis o siete versos y tener un solo verso, y si merece la pena lo dejamos porque es imposible que, por ejemplo, en un soneto, los catorce versos sean buenos.

GABRIELA Y DULCE MARÍA

Ahora, me preguntaba Gabriela Mistral. ¡Ay, bueno, es una anécdota…! Perdóname que te la haga.

Amaury. No, ¡pero qué bueno que me la hace! Por favor.

Carilda. Bueno, el día que tuve la dicha de conocerla, porque fue tan generosa Dulce María Loynaz, nuestra enorme, inmensa, inolvidable Dulce María, que me invitó a su casa, la primera vez que fui, porque estaba allí Gabriela. Y entonces Gabriela, después que leyó unos sonetos míos, me dice: con una modestia, que es digna de mencionar. No por lo que entraña el elogio que me hizo, sino por la forma en que ella asumió el conocimiento de una muchacha, como ella llamaba «del campo», una niña del campo, porque yo era matancera y Dulce María era capitalina y además una mujer que había viajado y yo no había salido de Tirry 81 (calle y número de la casa de Carilda en Matanzas).

Amaury. De Calzada de Tirry 81.

Carilda. Fue después que he viajado y he tenido otras oportunidades, pero bueno, Tirry 81, para mí, es el planeta.

Entonces, ¿qué pasa?, que ella me dice: ¿Y cómo cierra tan bien los sonetos? porque en el último verso a mí siempre se me va la fuerza, palabra textuales de Gabriela, y luego paso mucho trabajo y a fin de cuentas lo dejo así, ¿pero cómo tú lo cierras tan bien? y entonces yo le dije: A mí, casi siempre, los sonetos me suceden en los momentos menos oportunos. Estoy sentada en el cine viendo una película, y me viene un solo verso y me levanto y voy para mi casa a escribir, porque después se me olvida. Es así, eso va en aumento, porque la inspiración es como que se consolida en determinado momento, ya es como una efervescencia, como una llama que crece, que crece y que luego no se vuelve humo, sino se vuelve luz. Y ese verso de la luz, a veces, aparece en el segundo terceto, en el último, o aparece en el primer cuarteto, en cualquier parte, pero uno tiene que darse cuenta y dice: este es el final y lo pone al final y después empieza la rima de abajo para arriba.

Amaury. Nunca había oído que nadie empezara un soneto de abajo para arriba.

Carilda. Sí, pero eso es una técnica, que yo no sé si yo la descubrí, yo creo que no, pero es un recurso, es un apoyo, y ahí está el soneto a mi madre. Búscalo.

Amaury. ¡A claro, claro! Aquí, este soneto, por ejemplo. (Amaury le acerca el soneto Madre mía que estás en una carta, escrito por Carilda)

Carilda. No lo vamos a leer todo completo.

Amaury. ¡Léalo completo!

Carilda. Ah, ¿completo?

Amaury.  Completo.

MADRE MÍA, LA DE LA CARTA

Carilda. Y entonces ustedes verán que el último verso, que no lo voy a decir ahora, es realmente el cierre, pero es que ese fue el primero que yo escribí y no lo puse arriba porque echaba a perder el soneto.

Amaury. ¡Qué bárbaro!

Carilda. ¿Comprende? él se llama: «Madre mía que estás en una carta».

Madre mía que estás en una carta

Y en un regaño antiguo que no encuentro.

Quédate para siempre aquí en el centro

de la rosa total que no se aparta.

Madre mía que estás tan lejos

Harta de la nieve y la bruma,

Espera que entro a ponerte a vivir con el sol dentro

Madre mía que estás en una carta.

Puedes darle al misterio alguna cita,

Convenir con las sombras hechiceras.

Puede ser una piedra que se quita

O secarte ahora mismo las ojeras,

pero acuérdate madre de tu hijita,

¡No te atrevas a todo, no te mueras!

Amaury. ¡Madre santa, es que eso es un poema! ¿Cuán duro fue, ya que me leyó esto, el exilio de sus padres, para usted, que decidió quedarse?

Carilda. Bueno, imagínate si fue duro el exilio, que yo los acompañé al aeropuerto y en el momento que el avión despegó, yo me quedé sin habla y sin oír. Y recuperé el habla a las pocas horas y todavía me falta por recuperar, que ya es imposible, de eso hace muchos años, el oído derecho. Yo oigo solo de este oído, del izquierdo, que lo recuperé después, de la impresión. Eso fue muy duro, pero la decisión la tomé sin dame cuenta.

Desde que empezaron con el asunto de los pasaportes y tengo que significar que ninguno de los dos era desafecto a la Revolución. Pero se iban en pos de hijos y en pos de nietos.

Amaury. Claro.

Carilda. Mi papá era abogado y quería sacarme el pasaporte como para embullarme, pero sin decírmelo, siempre me respetaron mucho mi opinión, ni siquiera hicieron presión. Y, era muy triste, porque imagínese, ellos se iban…, aparte del amor, de la compañía, yo estaba en aquel momento sola, no tenía a nadie. Pero yo soy una palma que nací aquí y aquí tengo la raíz y no me podía, de ningún modo cortar las raíces, me quedé, eso fue todo.

Amaury. Bueno, ya no sé ni cómo hacer las preguntas. La gente tiene una imagen, la imagen que se quiere crear de Carilda.  Pero evidentemente hay una Carilda imaginada y hay una Carilda real. Hay una oculta, la que habita en Tirry 81, la que tiene una familia, la que tiene hace veinte años un compañero, un matrimonio, su esposo. Y hay una que es la que la gente quiere fantasear, que es la que acusan de… los términos son feos, pero la Carilda que dicen que es libertina (Carilda ríe), que cuando uno se pone a buscar los sinónimos de libertina… Y yo, yo puedo dar fe en televisión de que usted es una dama, de que usted es una señora.

ME DESORDENO, AMOR, ME DESORDENO

Carilda. Gracias, gracias. Bueno, eso es hasta simpático, no me ha traumatizado, aunque desde luego, en cierto modo ha tergiversado la personalidad literaria de uno.

A mí no me afecta desde el punto de vista personal. A mí…, Carilda, es así, es asao… generalmente los artistas arrastramos una serie de comentarios, que son muy convenientes porque así hablan de nosotros, buscan las poesías, y se venden los libros y entonces uno puede hacer una carrera, pudiéramos decir, vamos a llamarle así a esto de ser poeta, que no es ninguna carrera. Ser poeta es una cosa muy difícil, cuando uno, bueno, quiere serlo de verdad.

Entonces ¿qué pasa?, que yo, figúrate, muy jovencita escribí el tal «Me desordeno…» y la gente siguió desordenándose por su cuenta (risas), pero me han echado la culpa a mí de todo. La cantidad de hombres que me han dicho a mí y de mujeres: Ay, le agradezco su Me desordeno, porque con esa poesía yo he enamorado y he hecho, y qué sé yo. Y a mí me da risa, porque esa poesía es hasta inocente, es inocente incluso esa parte que dice: «Cuando quiero besarte arrodillada», esa parte, la gente le da unas explicaciones… que bueno, no lo voy a decir aquí porque estamos en la televisión (risas), pero los televidentes ya saben de lo que estoy hablando. Entonces…, me van a tachar todo esto… (risas)

Amaury. (risas) No le vamos a tachar nada.

Carilda. ¿Qué dirá el ICRT? (risas)

Amaury. No, no, nada, el ICRT es muy comprensivo con este programa. (risas)

Carilda. Ay, perdónenme, pero yo, bueno, soy un poco irreverente, pero buena muchacha. (risas) Lo de muchacha es peor que lo de irreverente (risas).

Amaury. (risas) ¡Señora, señora, señora!

Carilda. Bueno, chico, pero me estoy divirtiendo un poco. (risas)

Amaury. Claro que sí, diviértase.

Carilda. En estos programas hay que reírse también.

Amaury. Claro, no se puede ser tan grave…

Carilda. A veces tenemos que llorar por cosas…, que tampoco debiéramos llorar…

Amaury. No, pero si yo lo que la quiero es ver divertida. ¿Cómo llorando? No, yo no quiero verla llorando.

Carilda. Estoy divertida, pero es culpa tuya, porque yo no sé qué vueltas me has dado, que mira dónde me has puesto (risas), porque yo no iba a venir a ningún programa. Bueno, entonces me atreví a celebrar las piernas de los  hombres, de un hombre.

Amaury. De uno, claro, no de los hombres.

Carilda. En uno están todos los demás. Entonces la boca, los ojos, vaya, decirles piropos a los hombres. Porque siempre eran a las mujeres y bueno, pues yo rompí con eso, porque yo no veo nada en eso de extraordinario, ni de cosas subversivas, irreverentes, que estoy faltando el respeto, porque piensan que estoy hablando de una cosa carnal. Y el amor es espiritual y carnal y tiene que integrarse de las dos cosas, porque si no realmente no responde a la verdadera esencia del amor. Y bueno, todas esas cosas empezaron a traerme, aparte de algunas cosas de la vida de uno, que se han ido deformando y se han exagerado cosas y pasiones. Han inventado cosas con Hemingway, que no pasó nada en lo absoluto, ese era un hombre muy caballeroso, que me dio un elogio, un piropo delante de periodistas y eso empezó a dar vueltas, es un ejemplo que pongo. Y bueno, a cada rato pues a la gente le ha parecido muy natural que yo tenga romances de acuerdo con los versos que he escrito y esos versos están escritos para mis esposos, para las personas que yo he amado y que me han amado. Mi vida ¡figúrate!, en la Ciudad de Matanzas, que es una ciudad como todo el mundo sabe, como todas las provincias de Cuba. Yo allí salía sola con mi novio, cosa que la gente no hacía, mi familia me lo permitía. Estoy hablando de los años 50. Mi primer matrimonio data del 52. Íbamos a sentarnos en el parque…, allí lo más que hacíamos era cogernos las manos. El primer noviazgo mío eran dos días a la semana por la noche, dos horas, y mi mamá sentada cerca, que uno no se podía dar ni un beso porque, ¡imagínate!, ella, cuando ya el novio se iba, se paraba a la mitad del zaguán y ya. Esas cosas de la época…, que ahora los jóvenes disfrutan de otra libertad que ¡bienvenida sea!, porque creo que todo aquello era… Mi mamá era de una educación española. Mis abuelos eran españoles, por parte de madre, pero siempre mi madre, a pesar de haberse educado en aquel sitio, me respetaba, me veía como…, ella decía que no se podía interferir en la vida de los hijos hasta el extremo de querer dirigirlos en todo, que había que dejarles que respiraran el aire de la libertad, que ella no lo había tenido de niña, que siempre estaba con la religión a cuestas. Y, fíjate que todo eso no juega con que después yo escribiera determinados versos, pero a lo mejor era aquel hálito que había en mi casa de respeto lo que me hizo soltarme como un pájaro y volar.

Amaury. Y no como un papalote donde hay una cuerda. Porque el papalote parece que está libre, pero hay una cuerda que lo ata.

Carilda. Exacto, perfecta la imagen, perfecta la imagen. No sé si te contesté.

Amaury. Sí, claro que me contestó. No, me contestó, y de más, qué maravilla.

LA SOLEDAD ES UNA COSA TERRIBLE

Carilda. Me he casado tres veces. Estuve muchos años sin compañía. Luego llegó un muchacho joven a mi vida, demasiado joven. Toda la ciudad se escandalizó y yo diría que toda Cuba, cuando él empezó a visitarme. Él estuvo como dos años detrás de mí y yo me acuerdo que el primer día que lo vi, lo vi a través de la mirilla de la puerta. Esto no viene al caso, pero bueno. (risas)

Amaury. ¡No, cómo no!, sí viene al caso, claro, porque yo voy a leer ahora una cosa que él me mandó.

Carilda. ¿Ah, sí?

Amaury. Así que sí viene al caso, aquí todo viene al caso y, viniendo de usted, más al caso.

Carilda. Bueno, pues entonces yo lo veía por la mirilla de la puerta. Él tenía el pelo largo  -¡imagínese! que andaba por los veinte años y yo andaba por… vamos a no hablar de eso.

Amaury. No lo diga, no lo diga.

Carilda. Yo decía: Este es otro de esos muchachos que vienen a leer versos y a enamorarla a una, porque yo tenía una casa y vivía sola en la casa ¿comprende?, y sabe cómo son las cosas, como había tanta diferencia de edad, yo siempre pensaba… y eso es cosa de malicia también del pueblo.

Amaury. Claro.

Carilda. Que no nos perdonaron cuando empezamos el romance y cuando nos casamos. Siempre creyeron que él venía por la casa y porque ya yo tenía cierto nombre, y que él era un muchacho joven que empezaba. Pero yo me enamoré de aquel muchacho por muchas cosas. La primera porque la soledad es una cosa terrible, llevaba años viuda…, con mis gatos.

Amaury. Con sus gatos, ¡qué maravilla!

Carilda. Mis gatos que han sido mis nenés, mis niñitos, mis compañeros. Bueno, y ahí me conoció él, que yo no tenía ni un centavo y él tenía una casa magnífica donde vivir, había huido del campo porque quería estudiar y esa es la historia de ese joven.

Amaury. Claro, él me manda hoy, porque no pudo venir al programa por asuntos personales vinculados con su mamá. Él me manda una carta que no voy a leer completamente porque es una carta privada, pero hay una parte que sí quiero compartir con Carilda, que no la conoce.

Carilda. No.

Amaury. Y con ustedes. Él me dice, bueno, empieza con «Mi muy admirado Amaury», muy cariñoso. «Lamento profundamente no asistir a este encuentro con nuestra Carilda. Pero me ha resultado imposible»(y ahí me explica por qué). Pero después dice: «Gracias Amaury por llevarte contigo, en esta feliz ocasión, a una mujer que ya no se puede amar desde un solo cuerpo, que se ha hecho menos mía para volverse propiedad de un pueblo que ha encontrado en su voz la suya propia, prohijada por un deseo interminable de amor y de vida.» Y después me señala: «Hay muchas personas que tal vez contemplen nuestra pareja como un sacrilegio porque nos hemos atrevido a unir nuestras dos juventudes en un matrimonio que ya casi cumple dos decenios.»

Y es lo que usted ahora ha estado aclarando y eso es lo que me manda a decir.

Carilda. ¡Qué casualidad!

FE, AMOR Y VERDAD

Amaury. Ahora, él toca aquí un punto, fíjese que yo no lo tenía ni anotado… pero él toca un punto donde dice, hablando de usted y, ahora entonces vamos a hablar de este tema que él toca aquí.

«Carilda ha tenido fe en la justicia, en el amor de su gente y en el triunfo de la verdad. Por ello en mi opinión creo que durante aquellos casi veinte años de silencio en su amada Patria, no supo en la soledad ser infeliz.»

¿Por qué usted cree que hubo tanto tiempo sin que a usted la consideraran lo que siempre ha sido? Una cubana fiel, digna y amante de su Patria.

Carilda. Bueno, hay cosas que realmente ni el tiempo ha podido aclarar. Porque la verdad, sí, yo siempre creí que todo pasaría y así fue, todo pasó. Yo había escrito, inclusive, un Canto a Fidel cuando estaba en la Sierra (Maestra) porque yo había conocido a Fidel en la Universidad. Ya yo terminando en la Universidad, Derecho, él empezaba y, naturalmente, al ver que estaba en la Sierra -y esa historia no la voy a hacer porque es larga y ya se ha publicado- Me emocionó mucho aquel compañero de la adolescencia, que alentaba una Revolución que era una esperanza.

Amaury. Un símbolo.

Carilda. Y así, bueno, entonces ¿qué sucede? La Revolución realmente triunfó, pero inmediatamente, casi, a mí me dejaron cesante de mi trabajo. ¿Por qué? porque yo trabajaba en la Alcaldía de Matanzas. Porque las revoluciones son convulsas y cuando comienzan, como en este caso, hay un problema: Que hay mucha gente que se sube al carro de la Revolución sin haber estado en esa Revolución. Y a mí me parece que los intermediarios fueron, no en este caso, pero en muchos casos, fueron responsables de las injusticias y de las cosas que pasaron. Yo tuve la suerte de que no me quedé completamente cesante y esto es muy bueno decirlo, porque siempre hay alguien que esclarece, que salva, que es un abogado, que hoy es muy notable y es uno de los defensores de los Cinco Héroes, que es el doctor Rodolfo Dávalos.

Amaury. Una eminencia, el doctor Dávalos es una eminencia.

Carilda. Una eminencia, jurista y él me dijo: no, no importa, tú eres abogada y tú no has cometido delitos… Además, tú tienes ese Canto a Fidel. Él es poeta, pero de esos silenciosos, que no publican.

Amaury. Sí, que no quiere publicar.

Carilda. Tremendo escritor ¿eh? Y entonces, bueno, entré en aquel bufete colectivo y fui muy feliz en ese bufete, porque allí se pudo hacer mucha justicia y muchas cosas y no se habló de nada. Pero el veto empezó a pesar de estar yo en el bufete.

Amaury. ¿Y no se le publicaba entonces, nada?

Carilda. Esto es bueno que se sepa, ¡qué me van a publicar! Pasaron muchas cosas.

Amaury. ¿Y cuándo termina el veto?

Carilda. Eso termina un día, un buen día, un magnífico día, estoy nombrando personas porque estoy hablando verdades.

Amaury. Claro, claro.

Carilda. No me gusta hacer anonimatos, y fulano, y que esto. Bueno y además, estoy muy agradecida al doctor Armando Hart.

Amaury. Un hombre de la cultura y un hombre justiciero.

Carilda. Se apareció en Matanzas un día, a averiguar qué pasaba conmigo, porque él no entendía nada.

Amaury. Pero usted nunca abandonó ninguna Revolución ¿qué Revolución abandonó usted?

Carilda. ¿Pero qué abandono?, ¡pero si no me exilé con toda mi familia y seguí en mi Tirry 81 pasando calamidades! Yo he comido sopas de yerbas y todas esas cosas. Yo tuve que arrancar las puertas grandes de Tirry 81, que están detrás de las ventanas, para un pobre guajiro que vino, bueno, no era pobre porque tenía más dinero que yo, y me compró las puertas y con eso comí como seis meses. ¡Ay, pero no soy ninguna víctima!

Amaury. ¡Claro que no!.

Carilda. No, no, no.

Amaury. ¡Y con esos ojos!.

Carilda. Muy dichosa. Muy dichosa, porque escribí más poesía que nunca. Escribe y escribe y escribe y feliz, feliz.

EL CUARTO SONETO DE LA COLECCIÓN

Amaury. Bueno, aquí están sobre la mesa sus libros… Carilda trajo sus libros. Yo me he quedado frío.

Carilda. Tengo 43 libros. Claro, entre ediciones, reediciones y cosas en el extranjero. En España tengo cinco libros.

Amaury. Ahora, yo quiero de todas maneras, porque cuando hablamos por teléfono el otro día…

Carilda. Sí.

Amaury. …Hablamos mucho, hablamos más por teléfono que lo que vamos a hablar en la entrevista. Y pasó una cosa bien curiosa, porque yo le dije que a mí me encantaba este soneto, de Sonetos a mi padre, el cuarto soneto.

Carilda. Ah, sí.

Amaury. Y usted de pronto me dijo: qué casualidad, era el que le gustaba a ¡Eliseo Diego!

Carilda. Sí, así mismo es.

Amaury. Léame, por favor, ese soneto.

Carilda. ¿El último?

Amaury. Ese soneto, el último, yo se lo escogí.

Carilda. Este es el Cuarto Soneto de la colección, pero cuatro son demasiado.

Tu sillón de dentista ¿dónde está?

Tu violín de estudiante, ¿cómo suena?

Enterrabas centavos en la arena

Y otros nombres ponías a mamá.

Guardo todas tus cartas y retratos

En mis sueños tu próstata se cura,

Por el fondo del patio y la ternura

Se encaminan tus últimos zapatos.

Quiero verte salir en un postigo,

¡Ven fantasma, ven ángel oportuno!

Ya no sé lo que hago, lo que digo,

Porque quiero beber el desayuno,

Con mi padre, mi sabio, mi mendigo

En Calzada de Tirry 81.

Amaury. ¡Es que es algo…, es precioso ese soneto! y se ve que a usted le afecta, todavía le afecta. No sé ni para qué lo traje. Fíjese qué rápido vamos a hablar de otro tema. A ver si usted me quiere decir este secreto. En este libro (Amaury le muestra un libro) hay una carta, están sus prosas, aparte que hay una foto aquí tremenda, la foto de la portada, con el pelo corto.

Carilda. Está agotado ese libro.

Amaury. Ese libro está agotado, ah, bueno. Pero ya uno va teniendo cosas que están agotadas, uno se va quedando con ellas. Pero hay un momento, donde hay varias cartas. Usted no quiere, ya me lo dijo por teléfono, hablar de a quién le había hecho las cartas y yo, por supuesto, respeto eso, pero no puedo privar al televidente de esa Carilda irónica que aparece aquí en un momento de esta carta.

Carilda. ¡Ah!, va a leer esa, ¡vale!.

ESE MITO ES UN ADORNO

Amaury. En un momento de esta carta yo por poquito me…, yo me arrastré cuando la leí la primera vez -carta número 4 se llama-,

Te escribo por recomendación de este papel amarillo que vi sobre la mesa y para que me perdones el incumplimiento de la amenaza: El director tropieza con todos los sueños, así que dispuso sin mi permiso, que trabajara hoy de noche.

Como te encantan las sorpresas, estarás muy contento de ver a otra mujer y no a la que pronosticó el telegrama. Pues bien, deseo con todos los humores negros de mi venganza, que solo caiga en tus brazos una soprano calva de 190 libras.

No vamos a hablar de a quién se la hizo, pero vamos a hablar de esa Carilda maldita, esa Carilda, que vaya, es que no… «Lo que deseo es que caiga en tus brazos una soprano calva de 190 libras». (risas)

Carilda. (risas) Ay, son cosas de la juventud.

Amaury. Ahora, ¿cómo fue aquello del tren que viene de Santiago, pasa por Matanzas y una persona que la amaba le ponía mensajes en el tren? ¿Qué cosa es eso, Carilda?

Carilda. Ay, pero mira lo que estás sacando hoy. Óyeme, pero ¿cuántos cuentos te han hecho? Qué cosas…

Amaury. Pero es que eso es tan bello.

Carilda. Bueno, es  verdad, es una cosa de…, y estoy hablando del año 50, porque fue el año, lo recuerdo perfectamente, en que salió Al sur de mi garganta.

Al sur… nace en el 49, pero se lleva el Premio Nacional de Poesía del 50. Y entonces él es un poeta, por cierto, un poeta muy singular, porque es que tenía muchos oficios y era matemático, era graduado de La Sorbona, de Yale, yo no sé de cuántos lugares. Era un hombre muy talentoso que apareció en Cuba. Y como él quería enamorarse, porque él quería enamorarse de algún modo de alguna cubana, y sobre todo que fuera un amor imposible, digo yo, porque hizo todo lo posible. Yo tenía mi novio, yo era novia de Hugo Ania que era un noviazgo reciente y que después nos casamos. Y entonces, pues… No voy a contar lo que pasó en el medio, porque hubo problemas muy serios.

Amaury. No, no.

Carilda. Esa es la mitología con que el pueblo cubano me ha adornado a mí, porque ese mito es un adorno.

Amaury. Claro.

Carilda. La gente quiere que yo sea como me han inventado.

Amaury. Exactamente.

Carilda. Y realmente yo soy una señora muy respetable, ¡Ay!, ¿qué dije? (se tapa la boca)

Amaury. No, sí lo es. Sí, Carilda, sí lo es.

Carilda. No, pero es que todo el mundo se va a disgustar.

Amaury. No, nadie se va a disgustar.

Carilda. ¿Tú crees que no?

Amaury. No, nadie se va a disgustar. La gente va a seguir con la mitología que quiera crearse sobre usted. Pero es bueno que de una vez se diga, que lo importante de usted, aparte de su belleza, aparte de su talento, de su simpatía, es su gran obra poética, que es lo que la va a trascender. Y la mitología que la gente se crea sobre los artistas, esa se va a quedar en el camino y lo que va a quedar al final, son estos poemas, son estos libros, eso es lo que va…

Carilda. …Ay, Amaury. ¡Qué generoso eres!

Amaury. No, generoso no, soy justo con usted.

Carilda. Te quiero.

Amaury. Carilda ¿Y entonces lo del tren? ¿El tren salía de dónde?

Carilda. Él tren venía de Santiago y llegaba a La Habana, aquí, pero claro, pasaba por Matanzas. Y entonces, este escritor, uruguayo, me escribía, después que se fue de Matanzas, me escribía desde allá. Pero él quería que llegaran las cosas tan pronto que iba al último vagón del tren. Ya me lo había advertido por teléfono: por la mañana me decía: Carilda, ahora voy a escribirte un mensaje en la pared del vagón último del tren, bueno, yo iba por la noche cuando llegaba el tren a Matanzas a ver aquello, a leer aquello. ¡Qué lindas cosas escribía!

Amaury. Por eso ahí empiezan las historias.

Carilda. Y ahí empiezan las historias de Carilda ¿comprende?

Amaury. Claro

Carilda. Que después de todo son historias muy lindas y no hay por qué renunciar a ellas.

Amaury. Pero mire, yo le voy a decir algo. El pueblo cubano, el lector cubano y más que el lector cubano, incluso, el que no la ha leído -que se está perdiendo una de las maravillas del mundo- la quiere a usted, usted es amada. Usted es amada por todo el mundo.

Carilda. No, porque amo, porque amo al pueblo.

AL SUR DE MI GARGANTA

Amaury. Claro, porque eso va y viene, eso es un efecto de ida y vuelta.

Ahora, yo quiero, Carilda, porque ya el programa lo estamos terminando. Mire, usted me trajo hoy de regalo la última edición de Al sur de mi garganta, es esta.

Carilda. 60 años cumplió el año pasado.

Amaury. Con una dedicatoria que es para mi corazón, yo no voy a leer lo que dice, que es muy emocionante y ya yo tengo hace rato los ojos aguados. Pero es que yo traje para que Carilda me firmara…

Carilda. …¡Ay, chico!…

Amaury. …La edición Príncipe…

Carilda. …Eso me emocionó…

Amaury. …De Al sur de mi garganta...

Carilda. Porque nadie la tiene, porque se hicieron 300 ejemplares. Imagínense, en el año 49.

Amaury. Claro, del 49 y esto se lo regala a mi tío Raúl y por supuesto a mi tía María Luisa también, Pascualito, un amigo, el 11 de marzo de 1950. Y aquí está con las ilustraciones. ¿Cuántos libros se hicieron de esta edición?

Carilda. 300 nada más. Esto lo pagó mi padre. Entonces no había editoriales.

Amaury. ¡Fíjese que es propiedad del autor!.

Carilda. Y tuve la suerte de que con ese librito gané el premio.

Amaury. Entonces usted me va a hacer el favor de poner su nombre aquí. Y después, porque estamos en televisión, me pone una cosita más, porque eso es un tesoro de la biblioteca nuestra, de mi esposa y mía. Un programa bien emotivo y bien difícil. Esto no se puede creer.

Carilda. Es que tú no habías nacido cuando el libro se publicó.

Amaury. ¡Claro que no había nacido!.

Carilda. Ah, imagínate.

AMOR A CUBA, AMOR A LA PATRIA

Amaury. Pero ya había nacido usted, había nacido su poesía y a lo mejor, quién sabe si yo nací de algún poema de estos. Entonces, ahora va a terminar el programa usted. Yo antes le voy a agradecer su gentileza, su viaje, el suyo y el de sus compañeros que la han traído. Ha sido un programa muy especial. Es además el programa con el que estamos comenzando este año 2011, es el primer programa de enero de 2011.

Todavía hay una grata temperatura afuera, hemos acabado de pasar las Navidades…, yo quiero que usted me lea este poema que es uno de los poemas que más me gusta suyo, y que de esa manera despida el programa y le agradezco señora, su poesía, su talante, su genio, su gentileza, su belleza. Su amor a Cuba, su amor a la Patria.

Carilda. Gracias, la agradecida soy yo. Gracias.

Adiós locura de mis treinta años,

Besado en julio bajo luna llena,

Al tiempo de la herida y la azucena

Adiós mi venda de taparme daños.

Adiós mi excusa, mi desorden bello,

mi alarma tierna, mi ignorante fruta

Estrella transitoria que se enluta,

Esperanza de todo por mi cuello.

Adiós muchacho de la cita corta,

Adiós pequeña ayuda de mi aorta,

Tristísimo juguete violentado

Adiós verde placer, falso delito

Adiós sin una queja, sin un grito

Adiós mi sueño nunca abandonado.

 Amaury. Gracias, Carilda, muchas gracias por existir. Nos veremos pronto.

Carilda. Gracias.

(Fuente: Cubadebate)

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UN BUEN MÉDICO, PERO MEJOR CRISTIANO

UN BUEN MÉDICO, PERO MEJOR CRISTIANO

04/01/2011 6:48:03

Por Mercedes Rodríguez García

Días antes del 1º de enero de 1951, al culminar la Batalla de Santa Clara, el hoy Dr. José Manuel González Santos tenía 8 años. Fue a esa edad, sin mucha conciencia de los acontecimientos, muy cerca de su casa, en la céntrica esquina de las calles San Miguel y Colón, que tuvo el privilegio de conocer frente a frente a Ernesto Che Guevara, acontecimiento que lo marcó para el restro de su vida.

Para entonces, el actual Msc. Prof. González Santos, estudiaba la primaria en el colegio de los Hermanos Maristas, y yo, en las Teresianas, ambos católicos. Pero no nos conocíamos. Tampoco cuando el curso de los acontecimientos revolucionarios dictara un cambio brusco en nuestras vidas y nos juntara en una escuela pública, mixta y laica, nombrada «Marta Abreu», pero a la que todos llamaban Tandrón, por haber servido en sus aulas durante varias décadas toda una familia de pedagogos con ese apellido.

Pero juntos —y aún desconocidos— continuamos la enseñanza secundaria en la «Julio Pino Machado» y la preuniversitaria en el «Osvaldo Herrera González». Luego, «le perdí el rastro», aunque no algunas compañeritas a quienes llamaba la atención por su seriedad y excelentes resultados académicos.

José Manuel y yo fuimos vecinos durante mucho tiempo y sus hijos y los míos compartieron en el barrio niñez y adolescencia. Comprábamos los víveres en la bodega que administraba su padre, hombre callado, trabajador servicial  y de extraordinaria nobleza, casado con una señora digna de su hidalguía, y ejemplo de maestra, esposa y madre.

Él primero y yo un curso después, matriculamos la carrera de Medicina, en el Instituto Superior de Ciencias Médicas «Victoria de Girón» de La Habana.  Él, por vocación, continuaría, y yo —también por «vocación»— la abandonaría  en un plácido y perseguido «deambular hippie» del rock a la literatura, a una fábrica, a una oficina… Un mundo más cerca de lo pagano que del cristiano al que José Manuel nunca dejaría de pertenecer, pero del que yo sin negarlo, me alejé en la práctica.

Callado, trabajador servicial  y de extraordinaria nobleza como su padre, y abnegado y metódico como su madre, José Manuel  continuó los restantes años en la Escuela de Medicina de Santa Clara, hasta el sexto año o internado vertical, que lo hizo en Pediatría.

Hizo trabajo asistencial en El Purio, Encrucijada; en el Crucero Barquero, Jatibonico, y en Cascajal, Santo Domingo. Pero Joven de su tiempo —y en su tiempo— también cortó caña durante 66 días durante  la Zafra de los 10 Millones, en campos de Aguada de Pasajeros.

Mientras yo «deseambulaba» entre música y poemas, José Manuel enfrentaba el servicio médico social en diferentes unidades asistenciales: Hospital Municipal y Policlínico Integral de Caibarién, central Marcelo Salado (antiguo Reforma). En todo se destacó  y llegó a desempeñar cargos administrativos y sindicales, hasta que en 1978 iniciara la residencia en Pediatría en el Policlínico Comunitario Docente «Chiqui Gómez Lubián» de Santa Clara.

Fue por estos años que mi familia se mudó para un apartamento, en la misma esquina donde José Manuel conoció al comandante Ernesto Guevara de la Serna. Eran los días finales de 1958 cuando, descarrilado el tren blindado y ya en manos rebeldes los principales enclaves de la tiranía en Las Villas, el Che penetraba en la ciudad que ya comenzaba a desbordarse para recibirlo en su avance indetenible.

«Creo que en aquel breve encuentro,  el Che me hubiera trasmitido su vocación  humana, revolucionaria e internacionalista, esta última alcanzada durante  los años 1979 y 1980 en Uige, República Popular de Angola, donde cumplí misión civil en tiempo de guerra, y salí convencido para siempre de que “ser internacionalista es salvar nuestra propia deuda con la humanidad”, como él mismo proclamara».

En esa provincia africana fue Jefe de la Brigada Médica y profesor de la escuela de enfermería,  y donde una semana antes de su muerte, «conocí personalmente al Dr. Agostinho Neto, primer presidente de esa nación una vez que este estado alcanzó la independencia. De él guardo un grato recuerdo».

En enero de 2006 recibió reconocimiento por la abnegada y consecuente participación en la «Operación Carlota», aquella que puso fin al Apartheid, liberó a la RPA y constituyó la victoria más grande de nuestro tiempo.

De regreso a Cuba, continuó la residencia en la especialidad de Pediatría en el Hospital Infantil «José Luis Miranda» de Santa Clara. En mayo de 1982 la concluye con 100 puntos de calificación, y recomendaciones para que su tesis  fuera publicada.

En 1982 fue a la República Democrática Alemana en un viaje de estímulo; en ese año obtuvo la categoría docente de Instructor, labor que ya desempeñaba desde 1978.

Entre 1983 y 1985, al llamado de la Revolución, va a la provincia oriental de Las Tunas. Trabaja en el Hospital Pediátrico Provincial como vicedirector docente, jefe del Departamento de Pediatría y jefe del servicio de enfermedades diarreicas.

En enero de 1983, en una entrevista que le realizara para el periódico Vanguardia, José Manuel expresó al respecto: «Durante ese tiempo ayudaré con modestia y decisión a convertir a Cuba en una potencia médica, porque como dijera nuestro Comandante en Jefe, todo lo que se haga por la humanidad es lo que puede dar sentido a la vida de un revolucionario».

¿Lo ratificas al cabo tantos años?

«Sin quitarle ni una sola letra, pero además, aquella fue también una misión, una misión nacionalista,  y otra prueba en que pude evaluarme integralmente, y que cumplí con infinito amor y profesionalismo».

De regreso a Santa Clara, trabajaste durante dos años como jefe de Servicio de Urgencias del «José Luis Miranda», tremenda responsabilidad…

«Sí, labor difícil y compleja que desempeñé con gusto y responsabilidad».

Sigues en el Pediátrico de Santa Clara, actualmente como jefe de Servicio de Neurología, también labor bastante complicada. ¿Cómo te sientes ya cuando la edad le pesa un tanto al cuerpo?

«Muy satisfecho y orgulloso de que ese servicio ostente la condición de Colectivo Moral».

En 1988 obtuviste por concurso de oposición la categoría docente de Asistente, y en 1989 el título de Especialista de Segundo Grado en Pediatría, pero ese mismo año cursaste un entrenamiento en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía. En 2002 obtuviste la categoría docente de Profesor Auxiliar; en 2004 el título de Especialista de Segundo Grado en Neurología, y en 2007 te diplomaste  en Neurología Pediátrica y titulaste Máster en Atención Integral al Niño. ¿Cuándo termina de estudiar un médico? 

«Nunca mientras conserve su lucidez, haberes y saberes. Pienso que nadie que ame su profesión y se respete a sí mismo, mucho menos un médico, piense que ya terminó cuando alcanzó determinado grado científico, docente o especialidad».

Con motivo de la ceremonia nacional de despedida de duelo a los  combatientes internacionalistas cubanos caídos en Angola, efectuada  el 7 de diciembre de 1989 en el mausoleo de El Cacahual, escribiste  para el periódico Vanguardia:

«Pienso que este jueves los cubanos protagonizaremos otro gesto de patriotismo ante el orbe. El recibimiento de los restos de nuestros hermanos caídos y su descanso eterno en suelo patrio nos hace más fuertes, porque aunque no están físicamente entre nosotros viven en cada uno con la perennidad de su ejemplo».

¿Cómo ve un médico la muerte de un compatriota, lejos de la patria, de la familia, los amigos? ¿Cómo darle consuelo a sus madres, esposas, hijos, hermanos…?

«No somos indiferentes al dolor ajeno, solo nos sobreponemos a él. Pero en ese caso específico te reitero: nuestro deber es estar con los familiares para demostrarles que si perdieron a sus seres queridos en el cumplimiento del deber, existen miles de compatriotas que reemplazan ese lugar abandonado. Ellos vibran junto a nosotros porque están en el justo sitial de los héroes eternos».

¿Te consideras un médico revolucionario, en el amplio y profundo sentido del término y en armonía con la definición de Revolución que ha dado Fidel?

«Que otros me juzguen. Soy un cubano comprometido con su patria, fiel a sus destinos. Vivo y actúo de manera consecuente con lo que pienso. No me gusta ni mentir, ni sentirme engañado. Soy exigente conmigo y con todo lo que emprendo y me rodea. Soy un hombre de pueblo, para quien la fe cristiana se integra naturalmente a la patria, a la familia y al prójimo… Y todo eso para mí es la Revolución».

—Bien, pero además de eso logras  involucrarte en un montón e tareas, actos y misiones que otros eluden, esquivan o simplemente no pueden asumir por cuestión de salud o capacidad de trabajo.

«Bueno, hay que ordenarse un poco, porque es cierto que a veces  las llamadas actividades extracurriculares o político-sociales, tienden a abrumarte. Pero yo me las arreglo, asisto regularmente a las reuniones trimestrales, cumplo con la cotización establecida, soy activista de la salud y del enfrentamiento ante las ilegalidades, los delitos, la corrupción y las indisciplinas; cada año realizo de forma anticipada el pago por el Día de la Patria, asisto con regularidad a las actividades de la defensa, trabajos voluntarios, matutinos, debate-reflexión, guardia obrera, actos políticos y de masas, ya sea por el cumpleaños de José Martí, el 1º de Mayo, la muerte de Antonio Maceo, la Jornada Camilo Che, el Día de la Medicina Latinoamericana, la Operación Tributo, el Día del Educador, la Batalla de Santa Clara, el Triunfo de la Revolución...»

—No, no sigas que no vamos a acabar nunca. Mándame tu currículo por correo electrónico. Tu vida es como una tesis de grado, necesita anexos y un experto como oponente. Fíjate si es así que con 60 años  te encuentras en el proceso para obtener el título de Doctor en Ciencias Médicas y la Categoría docente principal de Profesor Consultante, y posees una trayectoria como cuadro científico-pedagógico y político-ideológico de excelencia a lo largo de casi tres décadas consecutivas.

«Y soy miembro del Comité de Defensa de la Revolución No. 5 de la Zona 8 de Santa Clara hago la guardia cederista, cumplo con la cotización y la entrega de materia prima; estoy casado desde hace 37 años, tengo dos hijos, uno médico y el otro enfermero».

Ya que  tocas el tema de la familia ¿cómo consideras la tuya?

«Una familia muy unida basada en los principios humanos y cristianos necesarios para consolidar y sostener la vivencia del amor en nuestra sociedad».

¿Sé que fuiste bendecido por el papa Juan Pablo cuando visitó Cuba en 1998?

«No exactamente. En la misa del 22 de enero de ese año, dedicada a la familia cubana, mi esposa, nuestros dos hijos y yo tuvimos el privilegio de recibir de manos del Santo Padre el Abrazo de Paz».

También dialogaste con el Comandante en Jefe.

«Sí, otro privilegio ».

¿En qué momento u ocasión?

«En el 2003, una vez concluido el pesquisaje de personas con retraso mental y otras discapacidades. Sostuvimos una reunión que él presidió en el  Palacio de las Convenciones y con la cual concluyó oficialmente este estudio».

Te cito tres personas que, en este mismo orden, y metafóricamente  hablando «te han tocado con su varita mágica»: Che Guevara, Juan Pablo II y Fidel Castro. ¿Satisfecho?

«Infinitamente.»

SANTA CLARA: EL TRIUNFO VERDE OLIVO DE LAS LUCES

SANTA CLARA: EL TRIUNFO VERDE OLIVO DE LAS LUCES

30/12/2010 6:52:44

Por Mercedes Rodríguez García

Corren los últimos días de diciembre de 1958. Placetas ya está en manos rebeldes. En la habitación 22 del hotel Las Tullerías, el Che ultima detalles para caer sobre la capital provincial.

—La fecha ya la conocen: entre las 23:00 y 24:00 horas del 27 las tropas deberán estar formadas y listas para partir. Núñez, tú que le sabes a la topografía, necesitamos un camino que nos conduzca a Santa Clara sin tener que ir por la Central.

—Sí, Comandante, existe un camino vecinal poco transitado,

— ¿Y hasta dónde llega exactamente?

— Cruza por Sabanas Nuevas, Callejón de las Casas y otros puntos. Termina al fondo de los terrenos de la Universidad.  Le dicen «La Vallita».

—  Ya sabemos los puntos ocupados por el enemigo. Es preciso que Acevedo salga a explorar desde Camajuaní, por la carretera que une al pueblo con Santa Clara.

EN LA UNIVERSIDAD CENTRAL

La madrugada del 28 los hombres de la Columna 8 «Ciro redondo» instalan campamento y comandancia la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas.

Entre los obreros que han quedado cuidando las instalaciones está el tractorista Longino. Las pisadas fuertes y los pasos acelerados de los rebeldes lo sacan de la cama. De inmediato se pone a las órdenes del Che. En el local que ocupa una pequeña fábrica de conservas, comienza a trabajar en la fabricación de botellas incendiarias.

Hasta él llega un joven barbudo:

—Deje lo que está haciendo, que él Che quiere verle, acompáñeme.

Una vez frente al jefe guerrillero Longino le extiende la mano y se ofrece «para lo que sea».

—Amigo, preciso que me informe sobre el estado y la disponibilidad de los tractores y, sobre todo, de una buldócer que tienen por acá, ¿cierto?

— ¡Cómo no!, Comandante, ahora mismo vamos a ver esos equipos.

—Y la buldócer ¿es fácil de manejar, qué tiempo puede estar con el motor trabajando…?

—Mejor no la quiero, está en perfectas condiciones, es una Caterpillar, americana, fácil de manejar.

Pues revise el combustible y téngala lista que no las llevamos.

Ese mismo día, todavía oscuro, la tropa rebelde parte hacia Santa Clara. Forman dos columnas a ambos lados de la carretera.

Los pelotones delanteros de Alfonso Zayas, Miguel Álvarez, Ramón Pardo y Emerio Reyes, divisan una tanqueta que avanzaba con ametralladora descubierta. La mayoría de los rebeldes se tiran al suelo, se arrastran  sobre la cuneta y alcanzan los portales de las casas marginales. El enemigo dispara sin piedad. Repuestos del sorpresivo ataque los guerrilleros repelen la agresión y toman la ofensiva. La tanqueta retrocede hacia la ciudad; los rebeldes, hacia la Universidad. En un aula velan a sus muertos y en otra se improvisa un hospital de sangre.

Luego la columna se reorganiza y emprende nuevo la marcha hacia Santa Clara.

ARENGAS Y FANFARRONERÍAS

El día 26, por orden expresa de Fulgencio Batista el general José Eleuterio Pedraza se reincorpora al ejército y viaja al centro de la Isla y habla a la soldadesca reunida en el Regimiento Leoncio Vidal».Con palabras presuntuosas y alardes de valor, arenga a la tropa.

—Bien, yo soy el general Pedraza y he venido aquí para restablecer la  ley y el orden, de ahora en lo adelante vamos a ver qué pasa. Nosotros, las Fuerzas Armadas, somos el poder.  No quiero escuchar un reclamo, una queja, una lamentación. En Cuba hay un solo ejército, los demás son forajidos que pretenden echar abajo el orden constitucional…

Luego del discurso salió a recorrer las calles de Santa Clara con la intención de mostrarse y provocar un estado de opinión, se expuso deliberadamente, se exhibió en los lugares más públicos y repitió algunas fanfarronadas.

Pero las poses teatrales fueron efímeras. En realidad ya sentía la guerra en sus narices y regresó tan pronto pudo a La Habana. Desde entonces su puesto de mando sería la torre de control del aeropuerto de Columbia.

— ¡Aviones, aviones, aviones y más aviones! Se creen que tenemos una fábrica?

—Santa Clara está siendo atacada, no hay agua ni corriente eléctrica.

—Pues caven  pozos y alúmbrense con chismosas. Ya salieron bombarderos B-26, cazas a reacción y avionetas, llevan bombas hasta de 500 libras, cohetes de gran fuerza de penetración, ametralladoras con balas calibre 50… Así que háganse dueños del cielo de Santa Clara que por tierra ya avanza el blindado.

DESCARRILAMIENTO Y RENDICIÓN

Es lunes 29 de diciembre. A la entrada de la ciudad las tropas del Che mantienen a raya a los soldados del tren apostados en la loma del Capiro. Con la «Caterpillar», levantan un tramo de de más de 30 metros de la línea férrea, y atraviesan la motoniveladora.

Como a las 03:00 horas aparece el tren en marcha atrás, a regular velocidad. No tuvo ni tiempo de frenar. Descarrilado el gascar de cola y volcado uno de los carros sobre un garaje inmediato a la línea, el resto del tren queda paralizado, bloqueando el tránsito por el lugar.

Sin darles tiempo a que reaccionaran comienza el combate. Por el lado de Camajuaní avanzan refuerzos y hacia allá va el Che a disponer la defensa. Al frente de las operaciones queda el capitán Pardo Guerra, quien pasadas las 04:10 horas propone una tregua. Los guardias aceptan.

—¿Quién es el jefe del convoy, quiero hablar con él?

Del vagón más cercano se tira un teniente con una Thompson en la mano.

—No vamos a rendirnos, mejor dígale a los suyos que lo hagan, ya vienen los tanques del ejército y contra ellos no van a poder

—Con usted no tengo nada que hablar y tampoco nos van a intimidar. ¿Dónde está su jefe?

Entonces aparece el comandante Ignacio Gómez Calderón, jefe del tren blindado.

—¿Quién los manda?

—El comandante Guevara.

—¡Ah, el Che, el argentino! Pues búsquelo, no puedo abandonar el tren bajo ningún concepto.

Una vez recibido el aviso el Che llega y por última vez advierte:

—Si no se rinden de todas formas van a caer prisioneros, pero si continúan peleando serán responsables por el derramamiento de sangre que habrá.

—No nos rendiremos.

—Pues dentro de 15 minutos reanudamos el combate.

Antes de cumplido el plazo la tropa especial del Cuerpo de Ingenieros, depone armas. En camiones son embarcados hacia Caibarién.

DENTRO DE SANTA CLARA

Pequeños grupos han penetrado   en la ciudad y ocupado cuanto vehículo encuentran en los garajes con el objetivo de atravesarlos en las calles: ómnibus, rastras, autos, motoniveladoras, cilindros…

Los cocteles Molotov hacen  estragos  contra los tanques y posiciones enemigas. Para pasar de una casa a la otra, dueños y rebeldes rompen las paredes. De ese modo lo mismo podían conseguirse alimentos de una bodega, que petróleo de una tintorería o acceder a determinado enclave, como hizo «El Vaquerito» para poder llegar lo más próximo posible a la Estación de Policía.

Pero lo más temibles resultan los B-26. Bombardeaban y ametrallaban la ciudad, el escuadrón 31, la Policía Motorizada, la cárcel, la Audiencia y, con más saña, los alrededores de la intersección ferroviaria hacia donde se encuentra el Tren Blindado.

Las fuerzas batistianas se han atrincherado en los puntos más prominentes y desde allí disparan sus armas automáticas. También hay francotiradores del ejército en los techos de las casas y azoteas de los edificios más altos. Luego de estas mismas posiciones dispararían los rebeldes sus Garand y Sprinfield.

Los combates duran toda la noche del día 31. En manos rebeldes han caído las principales defensas batistianas.

Jefatura de la Policía Nacional. Ubicada frente al parque El Carmen. Unos 300 hombres entre policías, y chivatos y adictos al régimen allí refugiados. Para su defensa cuenta con ametralladoras de mano abundante parque, y dos tanques tipo «cometa». Al frente, el sanguinario coronel Cornelio Rojas.

Escuadrón 31 de la Guardia Rural. Situado en una manzana del terreno en la prolongación de la calle Colón. Para su defensa poseía alrededor de 250 soldados dotados de ametralladoras calibre 50 y 30, y dos tanques.

Gobierno Provincial. Situado frente al parque Vidal sirvió de fortificación a unos 30 hombres, entre soldados y civiles.

«Gran Hotel». Para entonces considerado uno de los edificios de mayor altura en el interior del país. Parapeto de los más connotados esbirros y asesinos de la tiranía, entre ellos francotiradores.

Aeropuerto Civil. En las afueras de la ciudad, banda Esperanza. Dominaba el acceso a Santa Clara desde La Habana. Sirvió de trinchera a unos 80 soldados.

Patrullas por Carretera. Más conocido como Cuartel de «Los Caballitos». Ubicado a la entrada de la ciudad por la banda de Placetas, y defendido por unos 30 soldados pertenecientes a ese servicio.

Regimiento «Leoncio Vidal». Lo ocupan unos 1 300 soldados, apoyados por tanques ligeros, tanquetas, morteros, piezas de artillería y la ayuda de los aviones con base en Columbia. Al frente, el coronel Joaquín Casillas Lumpuy, nombrado por Batista pocos días antes del inicio de la batalla. Es el último en levantar bandera blanca, en las primeras horas del martes 1º de enero de 1959.

APOTEOSIS Y DESPEDIDA

El Batista ha huido. Santa Clara entera se desborda en las calles por donde extenuados, pero jubilosos, saltan, corren, se abrazan a conocidos y desconocidos, incluso, entre ellos mismos. Hay fiesta, se celebra, como escribiera en un poema el Indio Naborí, «¡la muerte de las sombras amarillas / y el triunfo verde olivo de las luces!»

A las nueve de la noche del día 2 la Columna 2 «Antonio Maceo», procedente de Yaguajay, llega a la ciudad liberada. El Comandante Camilo Cienfuegos entra en el edificio de Obras Públicas, y allí comunica al Che las órdenes de Fidel. Esa misma madrugada ambas tropas parten con el objetivo final, los principales cuarteles cercanos a la fortaleza de La Capital. Camilo tomará la Ciudad Militar de Columbia, mientras que el Che atacará la fortaleza de La Cabaña.

Antes de marcharse el Che deja un «Mensaje al pueblo de Las Villas».

«En ocasión de retirarme de esta Capital y de la Provincia con destino al nuevo cargo que la comandancia general de nuestro Ejército me ordenara asumir, expreso mi agradecimiento más sentido a este magnífico pueblo que tanto colaborara con la causa de la Revolución y en suyo suelo se han dado muchas de las importantes batallas finales contra la tiranía. Expreso mi deseo de que se brinde el más amplio apoyo al Gobernador militar de Las Villas, compañero Capitán Calixto Morales, para normalizar rápidamente la vida institucional de esta sufrida provincia.

«Sepa el pueblo de Las Villas que al retirarse nuestra Columna Invasora, enormemente aumentada por el aporte de los hijos de este pueblo, lo hacemos todos con el sentimiento de dejar un lugar querido y profundos afectos personales. Invito a mantener el mismo espíritu revolucionario para que en la gigantesca tarea de la reconstrucción también sea Las Villas vanguardia y puntal de la Revolución».

 

 

 

 

PARA QUE EL CAFÉ SEA LA BEBIDA DE TODOS

PARA QUE EL CAFÉ SEA LA BEBIDA DE TODOS

27/12/2010 20:53:46

(Una colaboración de Luis Machado Ordext)

El café, otra vez se sitúa en la palestra pública. El cubano en lo adelante, por dificultades económicas, retomará aquellas mezclas  que hicieron histórico al chícharo. Eso no es un secreto, aunque nadie duda de las bondades de la bebida pura, una de las más cotizadas en el mercado internacional y también en nuestra tradición e idiosincrasia.

El declive de los volúmenes de las cosechas y los rendimientos se deben, según los investigadores, a la combinación de factores relacionados con suelo y el clima, y a otros sociales, tecnológicos y económicos. Desde hace años el tema es de obligatorio debate público, de análisis de economistas, y de profunda inquietud entre los caficultores, quienes ven en ese cultivo un paliativo a la subsistencia económica.

No es solo un problema de Cuba; también azota a otros productores del mundo. Obvio, en nosotros existe un mayor cuestionamiento por la elevada calidad del grano recolectado en los macizos montañosos de Guaniguanico, Guamuhaya, Sierra Maestra, Nipe-Sagua-Baracoa, principales centros cultivadores, y la probada competitividad del fruto en los mercados foráneos.

Cierto es que «si queremos, seguir tomando café puro y sin racionamiento, la única solución es producirlo en Cuba», aseguró el General de Ejército Raúl Castro Ruz hace menos de una semana.

La preocupación no era solo de un instante, de un día. Durante un lustro todos disfrutamos del café puro, importado, libre de cualquier otra mezcla, pero la economía está en aprietos, y se precisa de  una revitalización agrícola a partir de la introducción acelerada de variedades genéticas que acentúen progresos productivos, resistentes a plagas y enfermedades y de adaptabilidad a las condiciones de los suelos, una vía posible  de  incrementar la fitodiversidad del cultivo y de contribuir a la estabilización de los acopios.

En 1990 la tercera parte de los sembrados cubanos de cafetos cumplieron su vida útil por vejez o estado de deterioro, y los rendimientos descendieron a unas 0,25 toneladas por hectárea, cuando en realidad pudiera cuadruplicarse esa cantidad. Desde  2002 se trazó un programa para la recuperación del cultivo; se entregaron tierras en usufructo y se aplicaron medidas económicas y financieras para el ascenso.

La labor conjunta de científicos y productores será vital para la recuperación cafetalera de Cuba.

 

No obstante, los resultados no son satisfactorios, sobre todo en una renovación de plantaciones que garantizara la adecuada proporción en la edad de los sembrados.

Así dicen científicos de la Estación de Investigaciones del Café de Rincón Naranjo, en la serranía villaclareña, quienes a veces ven que sus esfuerzos y estudios quedaron en terreno de ciertas esterilidades por inobservancias de los propios cosecheros.

Si preguntaran cuántas toneladas necesita el país para cubrir la cuota que recibe la población, incluso el consumo social, diría que rebasan las 25 mil. Sin embargo, la producción no alcanza para autoabastecer al país, lo que hace que algunos recurran al mercado negro, subterráneo, cosa que también lacera la economía nacional.

Cuba tiene que importar granos de inferior calidad y más baratos de Viet Nam y Brasil, porque es obvio, una parte de lo que producimos va a la exportación, principalmente el comercializado como Crystal Mountain, de zonas del Escambray, muy cotizado por el mercado japonés.

De lo que se trata, y quedó claro en el discurso del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros durante la clausura del Sexto Período Ordinario de Sesiones de la Séptima Legislatura de la Asamblea Nacional, es que la economía cubana no se puede dar el lujo de importar café por valores superiores a los 47 millones de dólares, sobre todo en cotizaciones alcistas de ese producto, cuando en realidad hay sobradas condiciones en los suelos serranos, y también en los llanos, para producir un grano que satisfaga nuestras demandas internas.Ž

No dudo que en lo inmediato, y ahí están los debates que propician el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, de conjunto, científicos y cosecheros, propicien a nuestros cafetales la renovación que demanda un cultivo del cual en el siglo antepasado, Cuba constituyó el principal exportador del mundo.

(Fuente: Periódico Vanguardia/ Luis M. Machado Ordetx)

 


 

 

5 DÍAS POR LOS 5: LEVANTEMOS NUESTRAS VOCES

5 DÍAS POR LOS 5: LEVANTEMOS NUESTRAS VOCES

10/12/2010 9:56:24

A propuesta de los delegados de América Latina y Europa reunidos en el VI Coloquio Internacional por la Libertad de los 5 Héroes y contra el Terrorismo, se propuso realizar una acción inmediata el 10 de Diciembre, Día Internacional de los  Derechos Humanos. (Recibido desde Asociación de Cubanos en Cataluña «José Martí»)

Desde hoy a las 9 de la mañana a las 5 de la tarde, y por 5 días consecutivos, llame por teléfono, o envíe un fax o escriba un correo electrónico o envíe un telegrama para demandar al Presidente Obama que libere a los 5 Patriotas Cubanos presos en EEUU por defender la vida.

El significado de esta fecha es que el 10 de Diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos decretando ese día como el Día Internacional de los Derechos Humanos.

En un informe emitido el 13 de Octubre, 2010, Amnistía Internacional demanda al Gobierno de los EEUU que revise el caso y mitigue cualquier injusticia a través del proceso de indulto o cualquier otro medio apropiado, en caso de que nuevas apelaciones legales resulten ineficaces.

El Presidente Obama tiene pruebas más que suficientes de que los 5 Cubanos son inocentes, que jamás significaron una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos, que no tenían armas y que su único objetivo era monitorear organizaciones terroristas con sede en Miami para evitar más muertes de personas inocentes.

En el Día Internacional de los Derechos Humanos, haciendo uso de las facultades que le confiere la Constitución de los EEUU, como abogado, como padre, como hijo, como esposo, como persona decente, amante de la justicia, como Premio Nobel de la Paz, exigimos al Presidente Obama que ponga fin a esta colosal injusticia y  que libere a los 5 ¡ahora!

Diferentes formas de comunicarse con la casa blanca

Por teléfono: 202-456-1111

Si llama desde fuera de los EEUU, marque el Código Internacional del respectivo país + 1 (Código de EEUU) 202.456.1111

Por fax: 202 456-2461

Si envía un fax desde fuera de los EEUU, marque el Código Internacional del respectivo país + 1 (Código de EEUU) 202-456.2461

Por correo electrónico: http://www.whitehouse.gov/contact

Para enviar un telegrama

Presidente Barack Obama

The White House

1600 Pennsylvania Ave, NW

Washington, DC 20500

EE.UU.

Esta acción colectiva solo podrá ser efectiva si personas de los EEUU y de todas partes del mundo, llaman por teléfono, o envían faxes, correos electrónicos o telegramas, desde el 10 al 14 de diciembre. si nadie responde el teléfono deje un mensaje.

Para enterarse de las últimas novedades sobre el caso

www.thecuban5.org

¡JUNTOS PODEMOS  LOGRARLO!

International Committee for the Freedom of the Cuban 5

P.O. Box 22455

Oakland  

CA  94609

 

 

 

 

 

 

NOTICIAS DEL CÓLERA EN HAITÍ

NOTICIAS DEL CÓLERA EN HAITÍ

02/12/2010 07:07:52

Hay muchas cosas de las cuales hablar cuando Estados Unidos está envuelto en un colosal escándalo como consecuencia de los documentos publicados por Wikileaks, cuya autenticidad -independientemente de cualquier otra motivación de ese sitio web- nadie ha puesto en duda.

Sin embargo, nuestro país en este instante está inmerso en una batalla contra el cólera en Haití, que a su vez se convierte en amenaza para los demás pueblos de América Latina y otros del Tercer Mundo.

En medio de las consecuencias de un terremoto que mató o hirió a más de medio millón de personas y causó una enorme destrucción, se desató la epidemia que, casi de inmediato, fue agravada por el azote de un huracán.

El número de personas afectadas por la enfermedad se elevaba ayer, 29 de noviembre, a 75 mil 888, de las cuales la Brigada Médica Cubana atendió a 27 mil 015, con 254 fallecidos para el 0.94%. El resto de las instalaciones hospitalarias estatales, ONGs y privados, atendieron a 48 mil 875, de las cuales fallecieron 1 721 para el 3.03%.

Hoy, 30 de noviembre, la Misión Médica Cubana, que cuenta por cierto con 201 graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina, atendió a 521 pacientes de cólera para sumar un total de 27 536.

El pasado domingo, 28 de noviembre, llegaron al Centro de Tratamiento al Cólera del hospital de referencia comunitario situado en la comuna L’Estere del Departamento Artibonite,  18 personas en estado muy crítico, procedentes de una subcomuna llamada Plateau, las que fueron atendidas inmediatamente por los 11 médicos y 12 enfermeras de la Brigada Médica Cubana que allí labora. Afortunadamente, pudo preservarse la vida de todos.

El lunes 29 llegaron desde la misma subcomuna 11 casos más, entre ellos, un niño de cinco años cuyos padres habían fallecido por cólera. Pudo de nuevo preservarse la vida de los mismos.

Ante tal situación, el Dr. Somarriba, jefe de la Misión Médica, decidió el envío de un vehículo todo terreno con 5 médicos, 2 enfermeras, un enfermero y un rehabilitador a la subcomuna, con los recursos necesarios para atender con urgencia los casos.

De los cinco médicos, cuatro son graduados de la ELAM: una uruguaya, un paraguayo, un nicaragüense, un haitiano y el jefe de la brigada cubana del departamento de Artibonite.

Recorrieron seis kilómetros por carretera, caminaron  seis más por terraplén, y finalmente otros dos kilómetros por terreno abrupto con todo el equipamiento y los recursos encima para llegar a la subcomuna.

Plateau está situada entre cinco montañas con casas humildes agrupadas en tres puntos; se calcula que el número de habitantes se aproxima a cinco mil.  No hay calles, ni electricidad, ni comercios según informaron, y solo una iglesia protestante.

La población, de pobreza extrema, se dedica fundamentalmente al cultivo de maní, millo, frijol y calabaza.

Cuando llegaron a Plateau, el pastor de la iglesia se brindó para organizar dentro de la misma el Centro de Tratamiento, con seis catres y cuatro bancos de los fieles, que permite ingreso de urgencia a 10 personas.

Hoy ingresaron ocho, tres en estado crítico.

Los vecinos comunican que han fallecido alrededor de 20. Esos datos no aparecen en la cifra oficial de fallecidos. Durante la noche trabajarán con las linternas que portaron.

La Misión decidió crear un Centro de Atención al Cólera en esa intrincada comunidad, que tendrá 24 camas. Mañana se enviarán todos los recursos, incluyendo la planta eléctrica.

Informa igualmente que los camarógrafos acudieron a la comuna al conocer la noticia.

Hoy no hubo fallecidos, y se abrió un centro más en el norte, para un total de 38 centros y unidades de tratamiento al cólera.

Relato el caso para explicar las circunstancias y los métodos con los que allí se libra la lucha contra la epidemia, que con decenas de fallecidos diariamente se va aproximando a 2 000 víctimas mortales.

Con los métodos de trabajo que se están aplicando y el refuerzo programado, será más difícil que el número de fallecidos continúe al ritmo que llevaba.

Conociendo las pasiones con que los procesos electorales tradicionales se desarrollan, aparte del abstencionismo típico que caracteriza a muchos de ellos, nos preocupaba lo que pudiera ocurrir en Haití en medio de la destrucción y la epidemia. Un principio básico y jamás violado es el respeto a las leyes, los partidos y las creencias religiosas de los países donde prestan sus servicios nuestros médicos o la Brigada “Henry Reeve”.

Nos inquietaron, sin embargo, las versiones ampliamente divulgadas por los medios internacionales de prensa que presentaron un cuadro de violencia generalizada en el país, que estaban lejos de ser realidad. Los observadores internacionales estaban asombrados de aquellas noticias que se divulgaban en el exterior, cuando en verdad los hechos que dieron lugar a los mismos fueron aislados, afectando solo en un reducido porcentaje a los electores que ejercieron su voto.

Los propios líderes que llamaron al pueblo a salir a las calles comprendieron que no era correcto, en medio de la trágica situación del país, la realización de acciones que podían estimular enfrentamientos violentos que harían imposible controlar y derrotar la epidemia. Si tal objetivo no se logra, esta podría convertirse en endémica y dar lugar a un desastre sanitario en Haití y a una amenaza permanente para el Caribe, así como para la América Latina, donde millones de personas pobres en número creciente se acumulan en las grandes ciudades; también para otras muchas naciones pobres de Asia y África.

No olvidar nunca que Haití debe ser además reconstruido desde sus cimientos, con la ayuda y la cooperación de todos. Es lo que esperamos para su noble y abnegado pueblo.

Fidel Castro Ruz

Noviembre 30 de 2010

9 y 34 p.m.

 

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HAITÍ: EL SUBDESARROLLO Y EL GENOCIDIO

HAITÍ: EL SUBDESARROLLO Y EL GENOCIDIO

29/11/2010 21:52:52

Hace solo unos meses, el 26 de julio de 2010, Lucius Walker, líder de la organización norteamericana Pastores por la Paz, en un encuentro con intelectuales y artistas cubanos, me preguntó cuál sería la solución para los problemas de Haití.

Sin perder un segundo le respondí: «En el mundo actual no tiene solución, Lucius; en el futuro del que estoy hablando sí. Estados Unidos es un gran productor de alimentos, puede abastecer a 2 000 millones de personas, tendría capacidad para construir casas que resistan a los terremotos; el problema es la forma en que se distribuyen los recursos. Al territorio de Haití hay que restituirle otra vez hasta los bosques; pero no tiene solución en el orden actual del mundo.»

Lucius se refería a los problemas de ese país montañoso, superpoblado, desprovisto de árboles, combustible para cocinar, comunicaciones e industrias, con un elevado analfabetismo, enfermedades como el VIH, y ocupado por las tropas de Naciones Unidas.

«Cuando esas circunstancias cambien —le añadí— ustedes mismos, Lucius, podrán llevarle alimentos de Estados Unidos a Haití.»

El noble y humanitario líder de Pastores por la Paz falleció mes y medio después, el 7 de septiembre, a la edad de 80 años, legando la semilla de su ejemplo a muchos norteamericanos.

No había aparecido todavía una tragedia adicional: la epidemia del cólera, que el 25 de octubre reportó más de  3 000 casos. A tan dura calamidad se suma que el 5 de noviembre un huracán azotó su territorio, causando inundaciones y el desbordamiento de los ríos.

Este conjunto de dramáticas circunstancias merece dedicarle la debida atención.

El cólera apareció por primera vez en la historia moderna en 1817, año en que se produjo una de las grandes pandemias que azotaron a la humanidad en el siglo XIX, que causó gran mortalidad principalmente en la India. En 1826 reincidió la epidemia, invadiendo a Europa, incluyendo a Moscú, Berlín y Londres, extendiéndose a nuestro hemisferio de 1832 a 1839.

En 1846 se desata una nueva epidemia más dañina todavía, que golpeó a tres continentes: Asia, África, y América. A lo largo del siglo, epidemias que afectaban a esas tres regiones se fueron repitiendo. Sin embargo, en el transcurso de más de 100 años, que comprende casi todo el siglo XX, los países de América Latina y el Caribe se vieron libres de esta enfermedad, hasta el 27 de enero de 1991, en que apareció en el puerto de Chancay, al norte de Perú, que primero se extendió por las costas del Pacífico y después por las del Atlántico, a 16 países; 650 mil personas se enfermaron en un período de 6 años.

Sin duda alguna, la epidemia afecta mucho más a los países pobres, en cuyas ciudades se aglomeran barrios populosos que muchas veces carecen de agua potable, y las albañales, que son portadoras del vibrión colérico causante de la enfermedad, se mezclan con aquellas.

En el caso especial de Haití, el terremoto deshizo las redes de una y otra donde estas existían, y millones de personas viven en casas de campaña que muchas veces carecen incluso de letrinas, y todo se mezcla.

La epidemia que afectó nuestro hemisferio en 1991 fue el vibrión colérico 01, biotipo El Tor, serotipo Ogawa, exactamente el mismo que penetró por Perú aquel año.

Jon K. Andrus, Director Adjunto de la Organización Panamericana de la Salud, informó que la bacteria presente en Haití era precisamente esa. De ello se derivan una serie de circunstancias a tomar en cuenta, que en el momento oportuno determinarán importantes consideraciones.

Como se conoce, nuestro país viene formando excelentes médicos haitianos y prestando servicios de salud en ese hermano país desde hace muchos años. Existían problemas en ese campo muy serios y se avanzaba año por año. Nadie podía imaginar, por no existir antecedentes, que se produjera un terremoto que mató a más de 250 mil personas y ocasionó incontables heridos y lesionados. Frente a ese golpe inesperado, nuestros médicos internacionalistas redoblaron sus esfuerzos y se consagraron a su trabajo sin descanso.

En medio del duro desastre natural, hace apenas un mes se desató la epidemia de cólera con gran fuerza; y como ya expresamos, en tales circunstancias desfavorables se presentó el huracán.

Ante la gravedad de la situación, la Subsecretaria General de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, Valerie Amos, declaró ayer que se necesitaban 350 médicos y 2 000 enfermeras más para hacer frente a la enfermedad.

La funcionaria llamó a extender la ayuda más allá de Puerto Príncipe, y reveló que los suministros de jabón y de agua limpia solo llegan al 10 por ciento de las familias instaladas fuera de la capital, sin señalar a cuántos llegaban en esa ciudad.

Diversos funcionarios de Naciones Unidas lamentaron en los últimos días que la respuesta de la comunidad internacional al pedido de ayuda hecho para enfrentar la situación no llegaba al 10% de los 164 millones de dólares solicitados con urgencia.

«Amos reclamó una reacción rápida y urgente para evitar la muerte de más seres humanos a causa del cólera», informó una agencia de noticias.

Otra agencia comunicó hoy que la cifra de haitianos muertos se eleva ya a «1 523 personas, 66 mil 593 han sido atendidas, y más de un millón de habitantes siguen durmiendo en las plazas públicas».

Casi el 40% de los enfermos han sido atendidos por los integrantes de la Brigada Médica Cubana, que cuenta con 965 médicos, enfermeros y técnicos que han logrado reducir el número de muertes a menos de 1 por cada 100. Con ese nivel de atención el número de bajas no alcanzaría la cifra de 700. Las personas fallecidas, como norma, estaban extremadamente debilitadas por desnutrición o causas similares. Los niños detectados a tiempo, apenas fallecen.

Es de suma importancia evitar que la epidemia se extienda a otros países de América Latina y el Caribe, porque en las actuales circunstancias causaría un daño extraordinario a las naciones de este hemisferio.

Se impone la necesidad de buscar soluciones eficientes y rápidas a la lucha contra esa epidemia.

Hoy se tomó la decisión por el Partido y el Gobierno de reforzar la Brigada Médica Cubana en Haití con un contingente de la Brigada «Henry Reeve», compuesto por 300 médicos, enfermeras y técnicos de la salud, que sumarían más de 1 200 colaboradores.

Raúl estaba visitando otras regiones del país, e informado en detalle de todo.

El pueblo de Cuba, el Partido, y el Gobierno, una vez más estarán a la altura de su gloriosa y heroica historia.

Fidel Castro Ruz/ Noviembre 26 de 2010/ 9 y 58 p.m.

(Ver también: Envía Fidel felicitación a brigadas médicas cubanas)

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