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Fidel y la prensa escrita como trinchera de combate

Fidel y la prensa escrita como trinchera de combate


15/03/2013 12:15:52 

 

Por Raúl Quintana Suárez

Tomado del libro Fidel Castro y la prensa escrita: legado y contemporaneidad,  de  Raúl Quintana Suárez

 (Etapa del 10 de marzo de 1952 a vísperas del 26 de julio de 1953)


El 24 de marzo de 1952 un joven abogado por iniciativa propia, sin respaldo de ningún partido político, en valiente gesto, frente a la actitud pusilánime de los «prestigiosos» líderes de la nueva oposición ante el «cuartelazo», presenta una denuncia ante el Tribunal de Urgencia de La Habana contra Fulgencio Batista, por delitos de sedición, rebelión y ataque nocturno.

 

Como ya es característico en los escritos de denuncia de éste, contra los desmanes de los gobiernos de turno de la época, realiza una exposición pormenorizada de todas las leyes y preceptos legales violados por la nueva camarilla en el poder, para resumir como…«…por todos estos artículos y otros más que sería prolijo enumerar, el señor Fulgencio Batista y Zaldívar ha incurrido en delitos cuya sanción le hacen acreedor a más de 100 años de cárcel»

El 11 de marzo aparece publicada en el periódico «Hoy» una declaración del Partido Socialista Popular, que aunque condena el golpe de estado es incapaz aún de precisar una acción concreta y realista para enfrentar a los nuevos dueños del poder, aún incluso por parte de una organización política tan disciplinada y combativa como la de los comunistas cubanos, lo que refleja el estado de desconcierto que provocó el relativamente sorpresivo hecho en los círculos políticos y sindicales progresistas.

En el mismo se hace un llamado al pueblo…«…a intensificar la lucha por la paz, contra la utilización de los cubanos como carne de cañón por la democracia, la erradicación del gangsterismo y del porrismo, por la eliminación de la discriminación racial, por el 30% del aumento de los salarios, sueldos y pensiones, por $80 mensuales de subsidio para los desocupados, por la reforma agraria que acabe con el latifundio y reparta la tierra gratuitamente entre los campesinos, por la unidad obrera y la democracia sindical, por la honestidad administrativa…»

En ellos exhorta, además, «a las masas populares de todos los partidos a agruparse, a unirse, a formar nuevos comités de frente único, a luchar porque se mantenga vigente la Constitución, porque se respeten las libertades públicas y los derechos democráticos, porque se celebren elecciones libres el próximo primero de junio…»

 

Ese propio día 11 de marzo, al día siguiente del golpe de estado, Fidel Castro comienza la redacción de un documento que aspiraba fuese publicado en algún órgano de prensa. Se encontraba en ese momento, en su constante peregrinar por distintos domicilios, en la casa de la colaboradora Eva Jiménez, sita en 42 entre 15 y 17, en el entonces municipio de Marianao. (Actualmente municipio Playa).

En una pequeña mesa, anexa a la cocina, inicia su trabajo, que concluye el 12 de marzo. Ya terminado, lo titula «! Revolución no, zarpazo! » y pide a Eva Jiménez y a René Rodríguez soliciten a Ramón Vasconcelos, propietario y director del diario «Alerta», la publicación del mismo, lo que no fue posible por dos razones esenciales: ya había sido impuesta la censura a los medios de difusión y ya Vasconcelos, sagaz periodista pero oportunista sempiterno, valoraba las posibilidades de cambiar de bando político.

Como efectivamente ocurrió, al ser designado poco después Ministro de Comunicaciones en el gobierno de facto. En definitiva el documento fue impreso en mimeógrafo, en una hoja suelta, por orientación de su autor y gestiones personales de Raúl Castro y Ñico López. En el mismo Fidel Castro denuncia:

«!Revolución no, zarpazo!. Patriotas no, liberticidas, usurpadores, retrógrados, aventureros sedientos de oro y poder. No fue un cuartelazo contra el Presidente Prío, abúlico, indolente; fue un cuartelazo vísperas de elecciones cuyo resultado se conocía de antemano. No había orden, pero era al pueblo a quien le correspondía elegir democráticamente, civilizadamente y escoger a sus gobernantes por voluntad y no por la fuerza».

Después de argumentar la similitud entre Prío y Batista, como representantes de la misma oligarquía y portadores de los mismos males, culmina su escrito planteando que  «no sé cual será el placer mesiánico de los opresores, en el látigo que dejan caer como caínes sobre la espalda humana, pero si sé que hay una felicidad infinita de combatirlos, en levantar la mano fuerte y decir: ¡No quiero ser esclavo!. Cubanos, hay tirano otra vez, pero habrá otra vez Mellas, Trejos y Guiteras. Hay opresión en la patria, pero habrá algún día otra vez libertad. Yo invito a los cubanos de valor, a los bravos militantes del Partido glorioso de Chibás; la hora es de sacrificios y de lucha, sise pierde la vida nada se pierde, vivir en cadenas es vivir en afrenta y oprobio sumidos. Morir por la patria es vivir»

Desde sus propias opciones político-clasistas tanto la dirigencia del PPC(O) como del PRC(A) asumieron la posición de la resistencia pacífica, para complacencia del régimen, que lejos de erradicar los viejos males de la politiquería de la República neocolonial, los acrecentó, llevándolos a extremos increíblemente críticos. Los asesinos y corruptos ya estaban instalados en la propia estructura de poder.

Una férrea censura fue impuesta. Por diversas vías, más o menos encubiertas, sobre los medios de difusión.

El 6 de abril de 1952 la policía impidió la circulación del primero y único número de la publicación «La Palabra» del periodista José Pardo Llada, muy vinculado a la nueva dirigencia conservadora del PPC(O). Realmente era una hoja impresa por las dos caras, que intentaba sustituir el espacio de comentarios políticos que éste mantenía diariamente por la emisora Cadena Oriental de Radio, prohibida por la dictadura.

En dicha publicación debía aparecer un escrito de Fidel Castro titulado «¿Qué diferencia hay?» donde denunciaba como  «la piara que asaltó el Palacio, la Hacienda Pública y la Gaceta Oficial para gobernar este país al estilo de Leónidas Trujillo (represivo dictador desde la década de los 30 en la República de Santo Domingo. N. del A.), ha pensado seguramente que este es el pueblo más miserable del mundo (...) Vencidos de antemano en las urnas, asaltaron el poder de un zarpazo…¿Qué diferencia hay entre un Prío que se largó con 40 millones de dólares y un Batista que se largó con 50?

«¿Qué diferencia hay entre un Prío que manda a Salas (Cañizares. N. del A.) a apalear al pueblo hundiéndole el cráneo a Carlos Rodríguez y un Batista que lo hace jefe de la policía?....Los vendidos y los timoratos dicen que hay libertad de prensa y de palabra, si, para hablar a favor de Batista o para enjuiciarlo dulzonamente, no para decir la verdad y desenmascararlo de pies a cabeza. Pero la verdad será dicha revolucionariamente, desafiando la represión (...) La semilla de la rebeldía heroica se irá sembrando en todos los corazones (…) Frente al peligro, el heroísmo invita, germina con la sangre generosa que se vierta…

«…! Atrás los que con consejos pueriles y acomodaticios quieren apartar la juventud del sacrificio! A nosotros no nos importan las frustraciones del pasado…! Vergüenza y oprobio a los colaboracionistas y los traidores que hoy como ayer niegan la libertad a la patria y el decoro a su pueblo! ¡Adelante los buenos cubanos, los que quieren ponerse en esta hora difícil bajo las banderas de la honra!...»

Aproximadamente por la misma fecha, en las semanas posteriores al golpe de estado, un grupo de jóvenes de firmes ideales martianos integrada por Abel Santamaría, su hermana Haydee, Jesús Montané, Raúl Gómez García, Melba Hernández y Elda Pérez, inician la publicación de «Así somos», hoja mimeografiada, portadora de valientes denuncias contra el régimen con el lema «Para decir la verdad en el gobierno de la mentira».

En total se realizaron 9 ediciones, la última de las cuales apareció el 29 de julio de 1952 con el titular, «Batista es caos, hambre y miseria» y un editorial «La mala hierba», escrito por Raúl Gómez García, donde se afirma como…«…la mala hierba que nos trajo este hombre (Batista. N. del A.) es peor que todas las plagas que acosaron a la república en su largo martirologio cívico» (26).

 

El primero de mayo de 1952 ante la tumba de Carlos Rodríguez, en el Cementerio de Colón, se conocer Fidel Castro y Abel Santamaría. Casi de inmediato se establece una animada conversación. Ambos coinciden en la necesidad de intensificar la propaganda revolucionaria contra la dictadura por todos los medios disponibles, no obstante los limitados recursos materiales de que se disponía.

Unos días más tarde, viajan ambos hacia Colón, en la provincia matancera, en el auto de Abel y acompañados de Jesús Montané, con el objetivo de recabar el apoyo del médico radio-aficionado, Mario Muños, para instalar una planta clandestina. Durante el trayecto, Fidel Castro sugiere cambiar el nombre de la publicación clandestina «Así somos« por la de «El Acusador», así como ampliar su radio de distribución.

El primer número aparece el 1ro de junio de 1952, el segundo en julio del mismo año y el tercero y último, el 16 de agosto, que se distribuye por el propio Fidel, en la tradicional peregrinación ortodoxa, ante la tumba de Eduardo Chibás. En esta última edición aparece bajo el nombre del periódico:

«Somos jóvenes y si no hacemos lo que la República espera de nosotros, seremos traidores. Las República es una jefatura de policía con un sargento atrevido a la cabeza». En el mismo se publica el editorial «Yo acuso” que plantea en sus líneas iniciales:

«Fulgencio Batista, los perros que lamen tus heridas diariamente, no lograrán jamás ocultar los fétidos olores que salen de ella. Tu vida, tu pasado, tu presente, tus mentiras, te pierden irremisiblemente. Dices que aspiras a la gloria. Es cierto, Machado tendrá que luchar duramente para defender la gloria triste que aspiras a quitarle (...) Frente a ti, a Cuba le queda un sólo camino: el sacrificio, la inmolación en aras de sus amadas libertades (...) De las desdichas que ella sufra, de las desgracias que la acechan, de la sangre que caiga (...) YO TE ACUSO…TIRANO RUÍN»

Ese mismo número de «El Acusador» contiene el escrito de Fidel Castro, bajo el seudónimo de Alejandro, con el título de «Recuento crítico del PPC», donde éste expresa como «el formidable aldabonazo del paladín de la ortodoxia, dejó al partido un caudal tan inmenso de emoción popular que lo puso a las puertas mismas del poder. Todo estaba hecho, solo era necesario saber retener el terreno ganado (...) La primera pregunta que debe hacerse todo ortodoxo honrado es esta: ¿Hemos engrandecido el legado moral y revolucionario que nos legó Chibás (...) o, por el contrario, hemos malversado parte del caudal? (...) Quien crea que hasta ahora todo se ha hecho bien, que nada tenemos que reprocharnos, ese será un hombre muy poco severo con su conciencia »

Los acontecimientos muestran a Fidel Castro y sus compañeros que la única salida a la crisis en que se debate la nación, cerradas las vías pacíficas, es la lucha armada, por lo que inician los preparativos que desembocarán en los asaltos a los cuarteles «Moncada» en Santiago de Cuba y «Carlos M. de Céspedes» en Bayamo. La labor de proselitismo, de convencer, conseguir armamento y el entrenamiento de los futuros combatientes, le ocupa casi todo el tiempo al joven abogado.

El contexto nacional e internacional sumamente complejo condiciona esa decisión histórica. A nivel internacional impera la llamada «Doctrina de la Guerra Fría» iniciada durante el mandato presidencial de Harry Truman y continuada por sus sucesores, hasta bien avanzada la década de los 50 del pasado siglo.

Mientras tanto la URSS, aún bajo la etapa stalinista, con sus méritos y errores, ejercía escasa influencia real en América Latina, a excepción de las direcciones de la mayoría de los partidos comunistas, no pocos de ellos de escasa influencia en las masas, por sus propias contradicciones internas y estar sometidos a una sistemática propaganda hostil así como a la constante represión de las dictaduras militantes entonces imperantes, la tristemente conocida como «Cortina de Espadas», entre las que descollaban la de Rafael Leónidas Trujillo en Santo Domingo; Anastasio Somoza en Nicaragua; Alfredo Strossner en Paraguay; Marcos Pérez Jiménez en Colombia y más recientemente, Fulgencio Batista en Cuba. Todos ellos apoyados por el gobierno de Estados Unidos, como supuestos valladares contra la penetración de la ideología marxista-leninista en su «patio trasero».

En Cuba la propaganda insidiosa anticomunista de la prensa, aún de la tildada más progresista como la revista «Bohemia», secundaban tales propósitos, creando en la conciencia del pueblo serios prejuicios al respecto, favorecidos por el bajo nivel cultural de grandes sectores de la población, carentes en su mayoría de acceso a la educación media y superior y a la cultura.

Por otra parte, la oposición de los partidos políticos tradicionales ante la dictadura batistiana era endeble y mayoritariamente oportunista. Mientras que el PRC(A), falto de apoyo popular tras 8 años de desgobierno (1944-1952) había sufrido múltiples escisiones y notorias deserciones.

A su vez el PPC (O), tras la muerte de su carismático líder Eduardo Chibás, bahía quedado al arbitrio de dirigentes sin respaldo de las masas, que realizan pactos políticos con propósitos electoreros, con los auténticos de Carlos Prío. Los restantes eran simulacros de partidos, tanto los de la coalición batistiana, como los creados en etapa posterior al 10 de marzo, con posiciones supuestamente oposicionistas y que en definitiva le hacían el juego a la dictadura.

Sólo sectores importantes de la Juventud Ortodoxa, del Partidos Socialista Popular y estudiantiles, nucleados estos últimos en la FEU, ofrecían seria resistencia al régimen, apoyados por escasos líderes políticos, intelectuales y sindicales, como Manuel Bisbé, Rafael García Bárcena, Pelayo Cuervo, José Antonio Echeverría, Lázaro Peña y Blas Roca, entre otros.

La prensa de la época nos permite una visión panorámica de ese contexto. Miguel Ángel Quevedo, director y propietario de la revista «Bohemia», más empresario que periodista y de ideas conservadoras, en su nadar constante entre dos aguas, brindó no obstante la oportunidad a Fidel Castro y la oposición más radical, de publicar algunos de sus escritos.

En la citada publicación se destaca la «Sección en Cuba», con un grupo de redactores honestos, nucleados alrededor de la figura de Enrique de la Osa, que se convirtió en trinchera de denuncia permanente a las tropelías de la dictadura, hasta los límites permisibles por la censura oficial y los intereses personales del propio Quevedo.

 

Súmese a la «prensa seria», los libelos financiados por la dictadura como «Ataja» de Alberto Salas Amaro, desertor del autenticismo y ahora aliado incondicional de los «golpistas» desde el propio 10 de marzo; «Tiempo en Cuba» del oportunista y asesino Rolando Masferrer, sentina de injurias infamantes contra los revolucionarios; la revista «Gente» o el propio diario«Alerta», del tránsfuga permanente, Ramón Vasconcelos.

La aprobación de los llamados Estatutos Constitucionales, en sustitución de la Constitución de 1940, redactados y aprobados por los incondicionales miembros del Consejo Consultivo, designado de dedo por Batista, provocó la repulsa popular y una airada reacción de los estudiantes.

Fulgencio Batista, quien a lo largo de su funesta trayectoria política, siempre ansió en convertirse en un líder de la democracia representativa, como evocan sus nostálgicos y trasnochados apologistas de hoy (31), nunca pudo reprimir sus instintos más primarios de ególatra, autoritario y represor cuartelario nato.

Ejemplo de tales métodos resultó la acción violenta de porristas del régimen, en los estudios de la emisora radial CMQ, en el estudio 15 de Radiocentro, mientras se transmitía el programa «La Universidad del Aire» en plena disertación sobre la temática del cincuentenario de la República, los destacados intelectuales Elías Entralgo, profesor de Historia de Cuba de la Universidad de La Habana y el profesor Gerardo Canet, por la enseñanza media y actuando de moderador el Dr. Jorge Mañach

Al contrario de la etapa de gobiernos auténticos, ya los atentados y crímenes no eran perpetrados por supuestos movimientos revolucionarios subvencionados por “botellas” otorgadas por los diversos ministerios. Ahora los asesinos y torturadores eran parte integrantes de los cuerpos armados, con patente de corso oficial.

Uno de los más tristemente recordados, Lutgardo Martín Pérez, al mando de fuerzas policíacas, irrumpió violentamente, el 14 de junio de 1952, en el local del PPC(O), en Prado # 109, en los momentos en que se efectuaba un acto en conmemoración del aniversario del nacimiento de Antonio Maceo y Grajales. A golpes y porrazos se disolvió el acto, considerado subversivo por las autoridades.

La llamada línea insurreccional alcanza demagógica notoriedad en sectores políticos auténticos, lidereados por Aurelio Sánchez Arango, fundador de la llamada Triple A, verdadero «capitán araña», que desde el cómodo exilio de Miami, propició la inmolación en acciones irresponsablemente organizadas, a valerosos jóvenes, como ocurriría posteriormente en al asalto al «Cuartel Goicuría» de Matanzas, en abril de 1956 y en la expedición del yate «Corinthia», en Holguín, antigua provincia de Oriente.

El 20 de mayo de 1952, el profesor universitario Rafael García Bárcena, intelectual revolucionario, honesto y de elevados ideales, pero de marcada ingenuidad política, funda el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), cuyo plan de asaltar la fortaleza de Columbia, contando con el apoyo de oficiales del ejército resultó abortado el 5 de abril de 1953, po las fuerzas represivas.

 El 27 de abril del mismo año se inicia el juicio a los acusados como supuestos participantes. Como defensor de García Bárcena y por solicitud expresa de éste, se desempeña el muy joven abogado Armando Hart Dávalos, cuyo alegato, se convierte en una dura crítica al régimen de facto.

Por su parte el Dr. Justo Carrillo funda en julio de 1952 un grupo político que denomina «Acción Libertadora», que nace y muere sin pena ni gloria. Por el contrario, el movimiento estudiantil, liderado por José Antonio Echeverría funda oficialmente el 24 de febrero de 1955, el Directorio Revolucionario, de desarrollará heroicas acciones revolucionarias contra la dictadura.

En julio de 1952 el periodista y destacado revolucionario Luís Orlando Rodríguez funda el periódico «La Calle», en su primera etapa, que es clausurado desde su primera edición. Al mes siguiente sería detenido y torturado el conocido periodista opositor Mario Kuchilán Sol. Ambos hechos provocan una airada reacción popular que tiene como marco de divulgación los diversos órganos de prensa.

En la esfera de la politiquería criolla, los nuevos líderes conciliadores del PPC(O), Millo Ochoa, José Pardo Llada y Carlos Márquez Sterling, partidarios de establecer pactos electores con los auténticos de Carlos Prío, suscriben en Canadá el llamado Pacto de Montreal, el 7 de junio de 1953 .

Meses antes, en enero del propio año, Fidel, que participa de la reunión, celebrada en el local de Prado # 109, donde triunfa la posición de los «pactistas», con el repudio del sector juvenil ortodoxo y de líderes históricos como Manuel Bisbé, Pelayo Cuervo y Roberto Agramonte se retira indignado de la misma, con un grupo de simpatizantes de sus ideas, con un pronunciamiento premonitorio:

«Vámonos de aquí. Con estos políticos no se puede contar para hacer una Revolución». La decisión había sido tomada.

El 15 de enero aparece profanado el busto de Julio Antonio Mella, en el recinto universitario, lo que provoca una combativa manifestación estudiantil. En el enfrentamiento con la policía, cae mortalmente herido el joven Rubén Batista (38). Otro hecho que conmovió a la opinión pública lo constituyó la irrupción de la policía en el estudio del escultor Manuel Hidalgo en Marianao, por considerar de carácter subversivo la creación artística por éste de bustos del Apóstol, que tenían grabados en su base: «Para Cuba que sufre».

La agresión primero y el sistemático acoso a que el artista fue sometido en los días siguientes, por las fuerzas represivas, lo obligó en definitiva a marchar al exilio en México. Indignado por este hecho, Fidel Castro escribe su artículo «Asaltado y destruido el estudio del escultor Fidalgo» que constituye el primer escrito de éste publicado por la revista Bohemia.

En el mismo se expresa como  « (...) asaltado el viernes, dos días después del natalicio de Martí: a las diez de la mañana se presentó un grupo de perseguidoras frente a los talleres del conocido escultor en El Calvario, allí comenzó el destrozo que continuó después en sus estudios situados dos cuadras más arriba. Como de costumbre carecían por completo de mandato judicial; jamás lo han usado (...) El crimen de Fidalgo era haber puesto al pie de sus estatuas aquellas palabras del Maestro pronunciadas en un momento similar a este “para Cuba que sufre”» .

Otro ejemplo de la falta de garantías impuesta por el régimen de facto es la detención del dirigente ortodoxo y profesor universitario, Pelayo Cuervo Navarro, por sus valoraciones críticas en su intervención en el programa televisivo «Ante la Prensa». En represalia el gobierno prohíbe a sus funcionarios comparecer ante el mismo por considerar que se les otorga un tratamiento inadecuado. Ante el hecho y el constante acoso de las autoridades a la libertad de prensa, los empresarios de la CMQ TV, los hermanos Goar y Abel Mestre, determinan la suspensión del citado programa, ante la evidente falta de garantías. Ya en reiteradas ocasiones se aplicaron las leyes represivas contra otros programas de la oposición.

Ante tal sombrío panorama sólo la insurrección armada era el único camino válido.

Puede bajar el libro completo en PDF comprimido ZIP (124 páginas, 330 kb) pulsando aquí 

 

 

Una opinión polémica: «El Papa Francisco viene a disputar consenso social»

Una opinión polémica: «El Papa Francisco viene a disputar consenso social»

 

13/03/2013 23:37:27


Por Julio C. Gambina

(Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP)


La Iglesia es parte del poder mundial, y no sólo del poder económico. La Iglesia disputa históricamente el consenso de la sociedad. Es una realidad a considerar en tiempos de crisis capitalista, considerada también una crisis de civilización, ya que esta civilización contemporánea está ordenada por el régimen del capital, o sea, por la explotación del hombre por el hombre, por la depredación de la Naturaleza.

  

Cuando el sistema mundial estaba desafiado por el avance de los pueblos y el socialismo (como forma que intentaba ser alternativa del orden mundial) se abrió camino la teología de la liberación, en abierta confrontación con el poder institucional de una Iglesia retrógrada. Así, la Iglesia de los pobres se mostraba desde el sur del mundo, más precisamente desde Nuestramérica. La Iglesia oficial no podía negar este rumbo que se abría paso entre los curas de base y habilitó un gran debate mundial en el seno de la Iglesia.

Los rumbos de la ofensiva popular tocaban la puerta de la Institución. La respuesta contemporánea de la Institución Iglesia fue acompañando la ofensiva capitalista para recuperar el poder del régimen del capital. Esa ofensiva se materializó en los 80´ contra el socialismo y los pueblos, abriendo el camino al poder reaccionario de los Ratzinger y los Bergoglio.

Hace 40 años que el neoliberlismo se ensayó en nuestros territorios con las dictaduras y el terrorismo de Estado, para luego extenderse por todo el orbe. La Iglesia en la Argentina, salvo honrosas y escasas excepciones acompañaron a la genocida dictadura en ese parto neoliberal, aunque ahora hablen contra la pobreza y la ética. 

Un Papa polaco llegó a la Iglesia para acompañar el principio del fin de la experiencia socialista, aunque se discuta el mismo carácter de aquella experiencia. El capitalismo mundial necesitaba del Este de Europa. Alemania así lo entendió. EEUU también. Sin el este de Europa, aún ya abandonado el proyecto socialista originario, el mundo dejó de ser bipolar y se constituyó el rumbo unipolar del capitalismo, transnacional y neoliberal.

El rumbo unipolar está siendo desafiado por el cambio político en Nuestramérica y el resurgir del socialismo, sea de la mano de la revolución cubana o por los procesos específicos que emergen en algunos países (Venezuela o Bolivia), incluso en variados movimientos políticos, sociales, intelectuales, culturales, en nuestra región.

Con la muerte de Chávez y millones movilizados para constituirse en sujetos por el cumplimiento del legado revolucionario y socialista de Hugo Chávez, la Iglesia lanza al ruedo el símbolo de un Jefe de la Iglesia nacido en el sur y compenetrado con el proyecto del norte.

El Papa argentino, Francisco, viene a cumplir el proyecto del poder mundial para disputar el consenso de la sociedad, especialmente de los pueblos. No solo se trata de sustentar posiciones contrarias al matrimonio igualitario, o contra el aborto, ampliamente difundidas por el obispo Bergoglio, sino de gestar una conciencia de disciplinamiento hacia el orden contemporáneo, reaccionario, de dominación transnacional.

Nuestramérica es hoy laboratorio del cambio político. La Iglesia institución quiere intervenir en este proceso, y no para empujar esos cambios, sino para frenarlos. La disputa es por las conciencias. Es una batalla de ideas, por el cambio, o por el retroceso. Les preocupa el efecto Chávez en la región. Les preocupa la sucesión política en Venezuela y la capacidad de extender el rumbo socialista. Necesitan disputar el consenso.

Pero, por más intentos institucionales por acompañar la ofensiva del capital contra el trabajo, los trabajadores y los sectores populares, incluida la iglesia de los pobres, el movimiento religioso popular, persiste en la búsqueda por organizar la sociedad del vivir bien (Bolivia), el buen vivir (Ecuador), el socialismo cubano, o la lucha por la emancipación social de gran parte de la sociedad de abajo en Nuestramérica.

El Papa Francisco viene por lo suyo. Los pueblos debemos continuar nuestra búsqueda y experimentación por una nueva sociedad, por otro mundo posible, ese que se construye en la continua lucha contra la explotación, por la emancipación social, contra el capitalismo y el imperialismo, por el socialismo.

 

(Fuente: argenpress.info)

 

 

 

 

Amor, inmutabilidad de los afectos

Amor, inmutabilidad de los afectos


15/02/2013 0:50:44

 

Escuchamos la palabra amor y pensamos, invariablemente, en una pareja o en el amor romántico; todos parecemos estar familiarizados con este concepto, sin embargo, es más complicado definir el amor como idea o incluso como sentimiento. 


El amor no ha sido siempre el mismo: las costumbres, la cultura, el tiempo, lo han matizado y han hecho que varíe de rostro. ¿De dónde viene nuestra idea moderna del amor como una pasión trágica? ¿Por qué todas las canciones «románticas» son tremendistas? 

En esta entrevista* con el filósofo Edgar Morales Flores podemos ver que no hay una sola definición de amor y cómo, a lo largo de la historia, la filosofía ha abordado este tema desde distintos ángulos. 

—¿Existe una definición del «amor» en filosofía? 

—El problema de las definiciones en filosofía no es que se carezca de ellas, es que nos enfrentamos a la abundancia de las mismas; esto mismo se aplica al concepto de «amor», hay casi tantas definiciones del mismo como filósofos han existido, sin embargo, yo diría que, en este caso, se pueden reducir a dos principales núcleos semánticos... 

—¿Eros y Ágape? 

—Esto es válido para la filosofía occidental, que se ha nutrido históricamente de dos fuentes culturales básicas, me refiero al pensamiento clásico grecolatino y a la matriz judeocristiana. Los griegos llegaron al punto en el que las principales discusiones alrededor del amor se centraron en el tema «erótico», es decir, en los afectos del alma que partían del impulso hacia los cuerpos bellos y llegaban al ámbito de lo divino. 

«Por ejemplo, para Platón el amor es el producto de una tensión entre la abundancia y la necesidad, de ahí su plenitud pero también su carencia: el amor es análogo al deseo que busca completar su satisfacción, pero cuya dinámica existencial es terriblemente agotadora por el proceso de búsqueda que supone. 

—¿Y la noción cristiana?

—La noción cristiana de ágape refiere más bien al ámbito de la gracia divina, su modelo es la plenitud y perfección del amor de Dios hacia los hombres, amor inmerecido que se otorga sin condiciones a quien incluso lo desprecia, el patetismo propio de esta noción cristiana tiene su precisa iconografía en la crucifixión del hijo de Dios, sangrando por su insensato amor a los hombres. 

—Entiendo, la noción de Eros, demasiado humana, estética y extática, y la noción de Ágape, divina, perfecta, compasiva y ética. ¿Y qué ha pasado con ellas en el tiempo? ¿Han cambiado? 

—Ciertamente, entre los mismos griegos no hay un genuino consenso respecto a la naturaleza del «eros», muestra de ello es la serie de opiniones expresadas por los diversos personajes del Banquete de Platón, texto celebérrimo en la historia filosófica del tema, ahí los personajes discuten si eros refiere a un dios y de ser así cuál es su naturaleza y cuál nuestra capacidad para comprenderlo; se le exalta como divinidad primordial, como energía cósmica que mantiene unidos a los entes, como mero impulso sexual (heterosexual y homosexual) y como demonio que habita en la región intermedia entre humanos y dioses. 

—Pero Platón parece no llegar a un acuerdo definitivo en lo tocante a las implicaciones existenciales de «lo erótico». 

Por ejemplo, en el Banquete... se concluye con la defensa de la autarquía socrática, incorruptible por el mero apetito carnal, que es capaz de desprenderse de toda afección que pudiera desfigurar la belleza del alma; pero en el Fedro, otro de sus diálogos, defiende más bien la noción maniática del rapto erótico que implica una serie de desfiguros patéticos para el alma: desasosiego, dolor, locura… 

—¿Cuál es la verdadera posición platónica respecto a la naturaleza del amor? 

—Es asunto interpretable. Con todo, como debe ser obvio, la noción platónica del amor sigue en la línea antes dicha, el amor es un deseo que busca su satisfacción y en esa búsqueda imprime sus huellas existenciales dolorosas, de ahí que Platón concluya su «imperfección» intrínseca. 

—¿Qué otros cuestionamientos del amor podemos encontrar en la filosofía occidental? 

—Es necesario hacer una aclaración importante, nuestra noción de amor no se puede aplicar de manera precisa y unívoca a otras matrices culturales o históricas, quiero decir que el «amor» puede implicar para nosotros relaciones románticas o sexuales, pero no necesariamente encontramos un solo término análogo en otras culturas. Entre los mismos griegos se podían hacer separaciones entre eros, filia, aphrodisia, epithemia (amor pasional, filial, sexual, deseante) y otras tantas acepciones que hoy podríamos cómodamente englobar bajo una sola palabra:amor. 

—Pero Aristóteles nunca aborda la temática erótica como tal. 

—No, pero en él encontramos brillantes ideas respecto al amor entre amigos y las responsabilidades éticas que la amistad implica, es decir, si partiéramos sólo de los textos aristotélicos para hacernos una idea de la noción de «amor» que tenían los griegos, seguramente concluiríamos que eran demasiado conservadores. 

—¿Y el amor cristiano? 

— No siempre ha sido presentado como armonía de perfección divina, los cristianos antiguos pronto separaron el ágape de la cupiditas, polos de afecto entre los cuales se instauró una tensión que llegó a perfilar escenas tan dramáticas como las que escribió San Agustín en su libro VIII de las Confesiones o como el caso de Orígenes, quien prefirió castrarse a tener que vivir un día más con las pulsiones concupiscentes. 

«Podríamos deducir que el “amor” en la Antigüedad tardía no implicaba, por supuesto, ninguna polución corpórea, que el verdadero y genuino amor se debía de dar en el marco de la moral ascética, es decir, en el contexto de una conciencia religiosa que había transformado el ágape de las comunidades cristianas del primer siglo en charitas, es decir, en amor moral, en prelación afectiva por los seres humanos desprovistos de cualidades “amables”, enfermos, afligidos, menesterosos, extranjeros...» 

—A la luz de este contraste es que toma sentido lo que afirmaba Simone Weil: «debe ser considerado un milagro que exista amor por quien sufre». 

—De ello se trata el Amor Dei, amor a Dios, que funda una comunidad moral, justa y bella, la civitas Dei, la ciudad de Dios, opuesta a la civitas diaboli, ciudad del diablo, fundada en el amor sui, amor de un sí mismo interesado y egoísta. Y a pesar de tales maniqueísmos San Agustín logró llegar a la refulgente conciencia cristalizada en su dictum: «ama y haz lo que quieras». 

«Pero tampoco es para ponerse demasiado contentos, dicha noción de “amor” suponía la existencia de los márgenes morales propios del “verdadero” amor, amor puro que no está motivado por intereses egoístas o concupiscentes. De hecho la tradición cristiana pronto conoció la propuesta de un “amor puro” (con pensadores como Clemente, Madame Guyon o Fenelon), amor tan perfecto y divino que derivó por un lado en el quietismo heterodoxo, y por otro en el desprecio jansenista al amor a otro ser humano puesto que cualquier apego a otro ser que no fuese Dios implicaba un robo de atención al único que lo merecía». 

—Pero en la tradición cristiana también aparece asimilado y procesado el eros de la cultura pagana. 

—Es un claro ejemplo es lo que sucede en las ramificaciones de la mística occidental, en ellas se puede encontrar una peculiar amalgama con la erótica, muchos místicos cristianos (piénsese en Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Johanes Tauler, Angela de Foligno, entre otros) expresaron sus profundas experiencias espirituales en lenguajes llenos de retóricas emocionales: dolor, sufrimiento, éxtasis, desfallecimiento, gozos divinos... 

—¿De ahí que hayan evolucionado las ideas en torno al amor en la cultura occidental? 

—Los matrices se han cruzado, han irrigado campos diversos y aparentemente antagónicos; de hecho es curioso que la primer encíclica del papa Benedicto XVI esté dedicada al tema del amor de Dios, y en la cual, sorprendentemente (recuérdese la alineación conservadora de Ratzinger), se atestigua una reivindicación del eros en el seno de ágape. 

«Pero regresando al punto de las variedades que podemos encontrar en los cuestionamientos que se han dado en la filosofía occidental, debemos recordar la gran revolución de valores que se dio en la Baja Edad Media con la difusión del patrón cortesano del amor. 

«A partir de entonces surge una novedosa forma de entender este fenómeno, ahí se teje la cuna de nuestro actual ideal romántico, desde entonces los filósofos han sesgado su comprensión del amor al encuadre pasional, tal como sucede en Descartes o en Hobbes, en quienes ya vemos algunos esfuerzos por encuadrar la temática amorosa en el espectro de una antropología psicológica, o en pensadores como Rousseau o Schopenhauer quienes ofrecen una perspectiva más bien irracional de las pasiones amorosas, el amor como trampa, como cárcel y como engaño de la naturaleza para lograr sus propios fines. 

—Y el llamado amor cortés, fue ahí realmente donde nació nuestra actual idea de amor? 

—Sí y no. El tipo de amor que se expresa en la poesía de trovadores, Minnensänger y juglares o en leyendas celtas cristianizadas (como la de Tristán e Isolda), ciertamente trasluce ya las valencias románticas del amor, la elección libre y fiel a un solo amado, la pasión que se debe alimentar incluso con obstáculos artificiales, la lucha contra la moral, la deshonra que conlleva la desatención de la pasión amorosa, la melancolía aunada al apego excesivo, etcétera. 

«Todas estas son características que, si bien acotan la proximidad con nuestra noción de “amor”, realmente no nacen ahí, nacen en tradiciones diversas. Puede resultar asombroso o exagerado remontar hasta sufíes como al-Hallaj, a juristas musulmanes como Ibn Hazm, a herejías dualistas como el bogomilismo, para dibujar los orígenes de la amatoria cortés; pero quien haya estudiado tales fuentes queda convencido de este hecho». 

—¿No fue el filósofo francés Denis de Rougemont quien, en su libro clásico L’Amour et l’Occident, había insinuado tales tesis? 

—No es necesario quedarse con todas las provocaciones a las que incita pero es irrebatible que nuestra actual idea de amor mucho debe a una transformación cultural que se atrevió a incorporar elementos francamente heterodoxos, al menos en tanto el gnosticismo, el sufismo, los movimientos dualistas y las tradiciones europeas precristianas pueden ser considerados ajenos al corpus de la ortodoxia cristiana de la Baja Edad Media. 

—¿Son estas fuentes de donde surge, por ejemplo, la consagración de la patología del amor pasional como verdadero amor, amor deseable hasta la muerte no obstante el dolor que ocasiona? 

—Tal idea supone una transformación de los valores que hacían ver el mórbido amor hereos (síndrome mortal caracterizado por la cogitatio inmoderada, la consunción y la melancolía) como algo deseable. Otro ejemplo está en la extensión de la concepción cabalística del beso de Dios (recuérdese el Cantar de los Cantares) que nadie puede recibir sin morir, o bien la trágica historia contada por sufíes sobre Layla y Qays, amantes que fueron separados durante años y que al momento de encontrarse muestran ya los efectos de la locura, historia tan pasional como sacra... 

—Lo recuerdo. Qays rechaza unirse a Layla porque toma conciencia de que la verdadera Layla no es la externa sino la que vive en él.

 —Estos ejemplos, y otros más que podríamos relatar, son modelos que anteceden y dan forma al ideal cortés del amor y, por tanto, a nuestra actual noción romántica del mismo. 

—Parece un poco absurdo pensar que nuestra idea profana de amor romántico posea raíces religiosas. 

—De acuerdo, no afirmo que nuestra actual concepción de amor sea religiosa, por el contrario, es demasiado profana, sin embargo posee una estructura irrefutablemente simbólica, y recordemos que las mejores formas de expresión del pensamiento dualista y simbólico son las que se dan en el seno de las creencias religiosas. 

—¿La mítica lucha cósmica entre la luz y las tinieblas? 

—Que no sólo adquiere sentido en el ámbito de los mitos y las doctrinas, también se logran filtrar hasta las prácticas cotidianas más profanas, es decir, los procesos amorosos que vivimos, si es cierto lo que hemos dicho antes, traslucen las ancestrales luchas simbólicas entre el bien y el mal. 

—¿Cómo en el último capítulo de la telenovela de moda? 

— O una canción de música popular... Todavía llevamos las cargas que impuso el amor cortesano. El “amor verdadero” es amor pasional, de nada sirve expresar las nimiedades del amor filial, se impone un imperativo dramático que coloca a los amantes en las peores situaciones, son presa fácil de un funesto destino que no logran comprender ni aplacar, aquí se instauran todas las retóricas del obstáculo, los amantes no logran satisfacer su unión más que a costa de muchos sacrificios, la muerte, la enfermedad, la ruina moral, la calumnia, y un sin fin de obstáculos suelen acechar a los amantes, quienes constantemente están frente a la tentación de abandonar todo y retornar a la paz del orden moral. 

«Es curioso, pero debemos recordar que una de las primeras parejas que posee este desgarro existencial no surge de la fantasía literaria sino de la vida real, hablo del filósofo Pedro Abelardo y de su alumna Eloísa, ambos atravesaron las pasiones amorosas más intensas pero se expusieron a la purga moral correspondiente, Abelardo termina castrado y expulsado, Eloísa tomará los hábitos de la vida religiosa. 

«Y este patrón se reinaugurará múltiples veces, Tristán e Isolda, Romeo y Julieta, Laura y Petrarca. Aún hoy se deja sentir esta inercia en el imaginario amoroso, que pensamos como puramente secular pero que sigue siendo tan profundamente religioso como los antiguos mitos hierogámicos, donde el amante estaba condenado a una serie de pasiones trágicas (piénsese por ejemplo en la relación Tammuz-Innana, o Isis-Osiris)». 

¿Podemos afirmar entonces que toda expresión contemporánea del amor es necesariamente trágica? Esto puede parecer reduccionista. 

—De acuerdo. No se afirma que todo “amor” en nuestros días sea amor pasional (trágico, malhadado, doloroso), sino que dicha noción pertenece a nuestra herencia simbólica, psíquica, que lidiamos con ella en el seno de nuestras relaciones ordinarias, que los medios de comunicación se encargan de recordarnos este arquetipo y que las crisis amorosas de quienes nos rodean suelen dar una vuelta más a la tuerca del amor pasión. 

«Pero hay que traer a la memoria otra revolución axiológica: la del nihilismo, que ciertamente no pudo anular el halo significativo del amor pasional, en venganza lo hizo “extraordinario” e inoculó dosis letales de amor aletargado, intrascendente, indoloro». 

—¿Es este tipo del que hablamos cuando pensamos en el «amor» hoy en día? 

—Me parece que no es así, y que de hecho la fuerza simbólica que adquieren las obras nihilistas es posibilitada por la nostalgia de algo que se ha perdido para siempre. Nos alarma pensar, lo digo por la opinión generalizada, que nuestras relaciones amorosas sean frágiles y estrictamente temporales, imperfectas, ordinarias e irredentas.

—¿Esto quiere decir que el amor o es trágico o es intrascendente?.

«Es trágico en la medida simbólica correspondiente, todos estamos en capacidad de relatar nuestras tragedias amorosas, pero resulta sintomático que dichas “tragedias” sean más bien convencionales, si comenzamos a hurgar en los expedientes amorosos de los demás pronto nos damos cuenta de cuán ordinaria es la tragedia y cuán vulgar es el desgarro. 

«Por lo mismo, contamos con múltiples válvulas que permiten nuestra sobrevivencia, las nuevas fábricas de imaginarios son los medios de comunicación, y en ellos está dictado el impersonal “imperativo de felicidad”, pero debe resultar obvio, a quien piense en ello, que no se trata de un imperativo novedoso, está en nuestra sangre cultural desde hace varios siglos, expresa las necesidades eufémicas del imaginario, si nos entregamos al amor sufriremos múltiples penas pero al final seremos recompensados». 

—Este patrón narrativo permite oxigenar la imaginación que queda aplanada por la intrascendencia e insatisfacción real producidas por las contingencias y caprichos de las relaciones ordinarias... 

—Por supuesto, el amor no es esencialmente trágico ni intrascendente, como tampoco es esencialmente bueno, bello y armonioso: se trata solamente de luchas en el imaginario. A fin de cuentas no sólo vivimos en la realidad de hechos fácticos sino también en la región de los significados y aspiraciones. 

—¿Qué fuentes podría recomendar a los lectores para aproximarse a las perspectivas filosóficas del amor? 

Hoy en día contamos con numerosos estudios filosóficos dedicados a desentrañar el complejo amoroso, entre ellos habría que destacar las investigaciones realizadas por Anders Nygren, Denis de Rougemont, Eric Fromm, Jean-Paul Sartre, Roland Barthes, Julia Kristeva, Alain Finkelkraut, Comte-Sponville, Anthony Giddens, I. Singer y varios otros. Aunque sin duda una mejor opción es leer a los clásicos, Platón, Agustín, Ficino, Bruno, Kierkegaard, Fourier, y un largo etcétera. 

—¿Y los textos literarios y espirituales? 

—Es en ellos donde el imaginario amoroso cristaliza de forma óptima, hablo de textos como el Cantar de los Cantares, El collar de la paloma de Ibn Hazm, el Futuhat al-Makkiyya de Ibn Arabi, las múltiples versiones de la historia de Tristán e Isolda, el Roman de la Rose de Lorris y Meun, por mencionar sólo los que me pasan en este momento por la cabeza. 

«Durante mucho tiempo me ha parecido que las mejores fuentes para acercarse a la comprensión del amor no son las que abordan de manera directa el tema, o de forma científica o estrictamente académica. ¿No afecta al imaginario el saber que, por ejemplo, que sean los índices de serotonina u oxitocina, la información genética o los inputs evolutivos adquiridos por la especie los que determinen nuestras necesidades «amorosas». 

«Insisto, no sólo vivimos en el cuerpo sino también en la dimensión del espíritu plagado de imágenes y vectores simbólicos, por eso las producciones simbólicas que otorga la poesía, la novela, el cine o la música pueden resultar mejores “fuentes”». 

—Con respecto a temas amorosos ¿debemos preferir las obras artísticas a las filosóficas. 

—Creo que debemos preferir la vida, es ésta la que antecede a las artes y a toda filosofía. Afirmaba Ibn Hazm en su Collar de la paloma que en el día del juicio Alláh llamará a las almas para leer los registros de las experiencias vividas por ellas durante su estancia en esta vida, Él resolverá el buen destino de cada una de ellas excepto de las que no posean registros. La convocatoria no es pensar en el “amor” sino a padecerlo al grado de alcanzar su desfiguro, una vez alcanzado este grado, que es relativo en cada persona, todo aspecto amoroso se entrega a la actitud reconstructiva». 

—Alguna reflexión final para nuestros lectores. 

—Me gustaría dejar claro que no hay una «naturaleza del amor» que deba ser respetada, nada hay que no esté condicionado por la relatividad, lo que llamamos «amor» está atravesado por las contingencias del lenguaje y sus símbolos. 

—¿Podemos concluir en el amor posee su fabulación histórica, y que dicha fabulación vive en nuestra piel nostálgica por una otredad que suele adornarse, cristalizarse, con mil y un virtudes? 

—Es la mano del imaginario colectivamente aceptado la que nos encamina en la búsqueda del grial amoroso, y no hablo del patético «príncipe azul», o de supuesto «amor de mi vida», sino de algo más elemental, de la pretensión de inmutabilidad de los afectos, de imperturbabilidad de la alegría. 

«Me parece que debemos desdibujar nuestros prejuicios respecto al amor, no sólo por llana salud mental, sino para conducir de mejor forma nuestras experiencias amorosas en el campo magnético de los símbolos». 

 

(Fuente: revista.unam / Libia Brenda Castro R.) 

 

 

* Esta entrevista intitulada El amor como concepto filosófico y práctica de vida fue extraída de la revista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y modificados el título y el cuestionario, pero sin alterar las respuestas. Su autora, Libia Brenda Castro R. es editora web del sitio www.deportes.unam.mx. Como escritora tiene cuentos publicados en revistas y antologías de México, Argentina, España e Italia. También imparte clases, talleres y asesorías de literatura y creación literaria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mali, la rapiña colonial de turno

Mali, la rapiña colonial de turno



13/02/2013 23:27:57

 

A Francia no le interesa proteger al pueblo de Mali, sino a sus propios objetivos políticos y económicos. Aún fresquísimas en la memoria las imágenes del mandatario libio arrastrado por las calles (las cuales remitían al triste final de Hussein o a la cabeza en picota de Najibullah), ya los espectadores occidentales tienen en programación, a todo color y en directo para sus plasmas de 65 pulgadas, cuanto le dejan ver sus medios, financiados-dirigidos por grandes grupos corporativos de fortísimos nexos con los poderes políticos cuya agenda en muchos casos guían, de la nueva empresa colonial en la históricamente esquilmada África.

 
La narrativa mediática occidental de cualquier campaña de este tipo (por cierto, la octava contra musulmanes), siempre estará antecedida por el presunto «combate al terrorismo», el recurso más empleado —y probado— luego del singular derrumbe de las Torres Gemelas hace doce años. No utilizarán jamás, obvio, el concepto «despojo imperial de recursos naturales».

La verdad del asunto nunca se encontrará en los reportes de Fox News o CNN; ni siquiera hasta en los mismos diarios «progresistas» o en las páginas de Le Monde, el principal periódico francés editado en la capital desde donde se dirigen, desde el 11 de enero, las acciones de los aviones Mirage 2000-D, los helicópteros de combate y un grupo de efectivos —llegará según Francois Hollande a 2 500 soldados—contra la «rebelión tuareg» en la mencionada antigua colonia gala en el continente negro, hasta el 21 de septiembre de 1960. Todavía esfera de influencia de París, cuya incidencia fue del mismo modo remarcada en la invasión a Libia.

«El presidente está totalmente convencido de que debemos erradicar a esos terroristas que amenazan la seguridad de Mali, de nuestro propio país y de Europa», es una frase del ministro de Defensa francés Jean-Yves Le Drian, ya célebre por sus inexactitudes, muy repetida en dichos órganos de la gran prensa corporativa. Dichas fuerzas militares salafistas emergen victoriosas sobre los rescoldos de un derrocado gobierno de Bamako afín a los intereses de la antigua metrópoli y de Occidente en general; a Francia no le interesa proteger al pueblo de Mali, sino a sus propios objetivos políticos y económicos.

Las razones son distintas a las expuestas por el señor de la guerra en los Elíseos, y de diverso orden. El segundo país en extensión geográfica del continente africano, pese a figurar entre los cincuenta más pobres del planeta y observar altísima tasa de desempleo y analfabetismo, posee grandes reservas por explorar de oro —hoy día es el tercer productor del metal precioso allí—, yacimientos de hidrocarburo, así como una sospechada (aunque por ahora todavía no confirmada) presencia de hidrógeno, sin parangón en el globo. Sin mencionar su uranio, hierro, bauxita, manganeso, cobre, litio, fosfato, plomo, zinc, lignito, diatomita, esquisto bituminoso, caolín, mármol, yeso, diamantes, pegmatita, granate, corindones, cuarzo, carbonato y minerales magnéticos raros o metamorfoseados. Mas, tal como observa Eric Pauporté, especialista en la nación en litigio, «si miran el mapa minero de Malí verán que es un territorio que se ha privatizado y repartido como una torta entre las multinacionales». Buena parte galas. Eso preserva la nación de De Gaulle.

Astérix y Obélix estarían avergonzados de que el gobierno «socialista» de Hollande, continuase la política tradicional del «fracafricanismo» y solo esté cuidando su área geoestratégica de poder y la poción mágica que tienen en Níger: el uranio mediante el cual trabajan las centrales nucleares que ellos sí pueden tener, a diferencia de los iraníes.

Además, cual provisto de razón, apunta Il Manifesto, órgano del Partido Comunista Italiano, a la hora de emprender las acciones unilaterales contra el antiguo Sudán Francés (cuanto hizo Paris fue adelantarse, porque la guerra imperial santificada por la ONU iba de a todas, solo que algo más adelante), «Francia pensaba probablemente que le asistían el derecho y el deber por su calidad de expotencia colonial. Mali se estaba acercando demasiado a los EE.UU., al punto de haberse constituido en una sede oficiosa del Africom, el comando militar unificado para África, creado en 2007 por Bush y consolidado por Obama. Resulta lógico preguntarse cómo una gran potencia se puede dejar sorprender por un golpe del ejército que ella misma arma, entrena y realmente controla».

La ironía, paradoja o contrasentido para Occidente del asunto maliense, lo descifra el científico social norteamericano James Petras: «debemos analizar cómo las fuerzas islámicas ganaron tanta capacidad a tomar territorio en casi todo el norte de Mali y nadie habla del hecho de que los islámicos ahora bajo ataque de Francia y los otros países, recibieran sus armas y financiamientos durante la invasión de Libia. Es decir, Francia, Inglaterra, los EEUU entregaran las armas a los islámicos que derrocaran a Gadafi, y estas mismas fuerzas, después de terminar con Gadafi, bajaran las armas y las fuerzas invadiendo Mali. Entonces, es un efecto boomerang, destruir Libia, fomentar el islamismo, armarlo y ahora Europa está combatiendo precisamente las fuerzas islámicas que eran la principal punta de lanza de la OTAN contra el gobierno secular e independiente de Libia». Similar historia se ha repetido varias veces, sabemos.

 

(Fuente: 5 Septiembre / Julio Martínez Molina)

Arnaldo Milián, hombre de acrisolada lealtad

Arnaldo Milián, hombre de acrisolada lealtad


13/02/2013 6:08:01

Por Mercedes Rodríguez García y Luis Machado Ordetx 

                                           «[…] Se puede mucho juntos

                                                                              J. Martí

Jueves 13 de febrero de 1913, un siglo atrás, en la finca de Crimea, a casi seis kilómetros de Jagüey Grande, allá en Matanzas, nació un sencillo cubano. Como  Martí, creyó y predicó siempre que, por « […] el poder de erguirse se mide a los hombre […] Las columnas se rompen, pero no se doblegan.»1 Arnaldo Milián Castro siguió ese ejemplo. Fue de esos mortales que, a su paso por la vida, vibró en la estirpe de aquellos predecesores mambises, monte adentro y conquistando pueblos y ciudades, en la aspiración por enaltecer y acrisolar la patria.

 

De niño, casi seguro, escuchó las historias inconfundibles de Ángel Guerra, Juan Fernández Ruz, Carlos Roloff, el Polaco, Henry Reeve, el Inglesito, generales del Ejército Libertador que, paladines,  trazaron una huella histórica para conquistar el porvenir en su territorio natal. 

Forja de la hombradía

En el humilde hogar formado por Manuel Milián Ramírez, obrero ferroviario y luego empleado público, y Rosalía Castro, ama de casa, nació Arnaldo, quien solo pudo cursar hasta el quinto grado en una escuela rural de la localidad.2 Después, el niño tuvo que incorporarse a labores agrícolas para socorrer, como ocurrió en otros hogares cubanos de la seudorepública, al soporte económico de la familia. El respeto a los mayores, y la entereza, caracterizaron la formación de quien, al paso del tiempo, forjaría una vocación revolucionaria, antiimperialista y comunista. 

Había miserias por todas partes. En 1930, con 17 años de edad, Milián Castro va hacia Camagüey, zonas cañeras que propician un trabajo seguro en tiempos de zafra. Está en el central Violeta, donde trabaja en el departamento de tráfico. Durante cuatro zafras permaneció allí. En el denominado tiempo muerto, otra vez de vuelta a Jagüey Grande, lugar en que ya residía la familia. 

En 1932 está vinculado a las luchas de los obreros agrícolas y sus reivindicaciones económicas y político-sociales. Forma parte de una de las células del Partido Comunista, de fuerte arraigo en la localidad. De ahí viene la forja de su hombradía, de enfrentamiento a los desmanes del gobierno de Machado y de otros que luego le seguirían en la despolítica delm país. A partir de entonces el joven Milián Castro, dijo María de las Mercedes Sánchez Alfonso, acentúa su sensibilidad humana y su espíritu de superación política, ideológica y cultural, vitales en el despliegue  ulterior de una férrea personalidad histórica y de dirigente comunista.3  

El dirigente, cuadro previsor 

La organización de huelgas obreras entre los campesinos de Crimea, la tierra natal, frente a la corrupción político-administrativa, y las actividades revolucionarias, unas veces clandestinas y otras abiertas, en Jagüey Grande, Matanzas, Camagüey, o territorios villareños, condujeron a Milián Castro a la persecución constante; a la prisión. 

En la segunda mitad de la década de los años 30 va hacia La Habana. De inmediato se incorpora al movimiento revolucionario, distribuye propaganda comunista y es activo militante en los barrios de Atarés y Villa Nueva. En octubre de 1935 lo sancionan a un año de prisión: «[…] lo detuvieron en la calle y se negó a informar dónde vivía; pero un chivato lo identificó y delató la dirección de la casa. Hicieron un registro y encontraron una bandera roja que él usaba en los actos…»4 Diez meses duró el encierro. 

Entonces escribió cartas a los familiares, y también poemas de corte social. Igual hizo José Felipe Carneado, el dirigente comunista durante esa fecha cuando cumplía sanción. Ya en libertad, ambos combinarían misiones como militantes comunistas y dirigentes obreros. Entre 1936 y 1937 Milián Castro se desempeña como tarimero en el Mercado Único de a Habana. Por esa fecha figura en la dirección del Partido en ese territorio, y se relaciona con la creación de Unión Revolucionaria Comunista (PURC), momento en el cual amplía su experiencia como dirigente obrero. Tres años después pasó a Matanzas con el propósito de consolidar las actividades partidistas en esa región. Allí permanecerá 17 años. 

Desde la clandestinidad, o la legalidad, a pesar de su formación escolar autodidacta, Milián Castro está entre los propagadores de la producción literaria o periodística de las principales publicaciones marxista-leninistas de Cuba. Cree en la vitalidad y urgencia de los órganos de prensa. También tiene ojos para la consecuente unidad de los revolucionarios, y la educación teórica y práctica de los trabajadores. Figura entre los que divulgan el mensuario Fundamentos, el rotativo Noticias de Hoy, la revista Dialéctica,así como las ideas que transmite la emisora Mil Diez, o los proyectos cinematográficos y de teatro Popular. También distribuye y divulga en círculos campesinos, obreros y de clase media Los Fundamentos del Socialismo en Cuba (1943), texto escrito por Blas Roca Calderío como plataforma de los comunistas cubanos para acometer la liberación nacional y el socialismo.5 

Milián Castro está consciente de la fuerza de la propaganda comunista, y de la existencia de un periódico del Partido en elcual se difundan sus postulados orientadores. Antes del 9 de agosto de 1962 —fecha entre aparece entre los mayores animadores de la fundación de Vanguardia, el rotativo de la antigua provincia de Las Villas—, conoció de la eficacia del marxismo-leninismo a partir de las hojas impresas. Era vital la salida de un diario de noticias que educara, uniera y fortaleciera los conocimientos del pueblo. Mayor claridad habría sobre el acontecer nacional o internacional, y se daría impulso a la lealtad a las ideas del socialismo. Todo contribuiría a acentuar la educación económico-laboral del pueblo en defensa de los intereses de los obreros y campesinos y de toda la sociedad. 

Las Villas, prédica política 

En medio de la cruenta cruzada de la dictadura de Fulgencio Batista Zaldívar y el hostigamiento de la embajada norteamericana en Cuba contra el movimiento revolucionario, estudiantil y comunista, la dirección del Partido Socialista Popular encomendó a Milián Castro para que, desde la clandestinidad, instaurara y fortaleciera las tácticas y estrategias de su organización en el territorio de Las Villas. 

Es diciembre de 1957 y el dirigente está en la zona central del país empeñado en un respaldo activo a la lucha guerrillera e insurreccional en la sierra y el llano. En Oriente, Fidel, Raúl y Almeida coordinan acciones de guerra en los diferentes frentes de combate existentes en la Sierra Maestra. Acá, en Las Villas la situación era sumamente complicada. Por un lado, la Columna número 2 «Antonio Maceo», comandada por Camilo, acampaba en la parte norte de la provincia donde se estableció un frente guerrillero en coordinación con el Partido Socialista Popular.

 El dirigente rebelde había desechado la Operación Caja de Tabaco propuesta por el PSP, dirigido por Milián Castro, quien creyó en el  propósito de trasladar los efectivos militares de esa columna hasta Pinar del Río. 

El Che Guevara, al frente de la columna 8 «Ciro Redondo», desde el Escambray, firmó el Pacto del Pedrero y asumió, por orientación de Fidel, el mando de todas las fuerzas militares que operaban en Las Villas. Milián Castro se erigió en  puntal de la unidad, y un ejemplo de las estrategias civiles y militares trazadas por el Líder de la Revolución desde la Sierra Maestra. 

El viernes 1o de julio de 1983, al fallecer Milián Castro, víctima de una penosa enfermedad, Fidel declaró que fue un compañero «excelente, fraternal y eficaz»; un dirigente que realizó un “brillante trabajo al frente de la provincia de Las Villas”, y esas cualidades innatas, quedaron resaltadas por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, cuando en la despedida de duelo afirmó que ese propulsor comunista estuvo presente en los «[…] momentos culminantes de la historia de nuestra patria en los últimos 50 años […], siempre optimista y creyó en la victoria final...»6 

 En Las Villas, Arnaldo Milián Castro sustentó —desde 1959 hasta 1976, fecha en que la dirección político-administrativa del país le asignó otras decisivas tareas—, su prédica y práctica revolucionaria, de forjador de cuadros de dirección, de vanguardia comunista y de diversificación económica del territorio.

Aquí residió en calidad de dirigente del Partido Socialista Popular (PSP), de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), del Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS), y después en 1965 del Partido Comunista de Cuba. 

Durante 18 años, al frente de la dirección política en Las Villas, se consagró a la unidad del pueblo, al contacto sistemático con obreros, campesinos, estudiantes y deportistas. Nada quedó ausente de su sagaz pupila de orientador político, de revolucionario cabal en la lealtad a las ideas de Fidel  y el socialismo. La consagración de su espíritu comunista residió en el entusiasmo y la disciplina en las transformaciones económicas, sociales y culturales de la región, y también del país. 

Por su probada ejecutoria de dirigente fue miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba durante el Primer Congreso (1975). Un lustro después recibió su ratificación, fecha en que  ocupó la vicepresidencia del Consejo de Ministro y se le designó titular del sector de la Agricultura. 

El IV Pleno del Comité Central (1977) lo eligió miembro del Secretariado. Un año antes, en la constitución de la Asamblea Nacional del Poder Popular, figuró como Diputado. La lealtad a Fidel y la Revolución, su desempeño como cuadro dirigente, hicieron de Arnaldo Milián Castro, un hombre consagrado al estilo de dirección partidista, a la planificación y organización del trabajo, y un baluarte en el ejemplo y constancia humanística. 

Notas: 

1. José Martí: «Autonomismo e Independencia», en Obras Completas, Tomo 1, p. 356, Editora Nacional de Cuba, La Habana, 1963.

2. María de las Mercedes Sánchez Alfonso: «Arnaldo Milián Castro: Práctica revolucionaria en Las Villas entre 1959 y 1976», Tesis en opción al título de Máster en Estudios Sociales, Santa Clara 2006.

3. Idem., pp. 18-19.

4. Idem., p. 20.

5. En agosto de 1939 se denominó Partido Unión Revolucionaria Comunista (PURC) y a partir de enero de 1944 Partido Socialista Popular (PSP).

6. Vanguardia, julio 2 de 1983

Entrevista a Peter Seewald, sobre conversación Benedicto XVI

Entrevista a Peter Seewald, sobre conversación Benedicto XVI


 

12/02/2013 11:35:19 

 

ACI Prensa conversó en exclusiva con Peter Seewald, autor del libro-entrevista con Benedicto XVI «Luz del Mundo: El Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos».


ACI Prensa: ¿Usted se considera amigo del Papa Benedicto XVI? 

Peter Seewald: Debo decir que no tenemos una amistad. Yo soy periodista y desde antes que Joseph Ratzinger fuera Papa hemos coincidido en diferentes lugares y por su edad, él podría ser mi padre. Lo conocí como periodista cuando en mi redacción me encargaron la tarea de escribir su semblanza y haciéndola me encontré frente a su trabajo, sus escritos y su actuación.

Realmente quedé sorprendido al descubrir que el Cardenal Joseph Ratzinger no fuera como aquel retrato que me habían mostrado y que tenía de él, sino que más bien es una persona que puede analizar muy bien la sociedad, que conoce muy bien la situación y que tiene una gran capacidad de análisis.

ACI Prensa: ¿Cuánto cree conocerlo? 

Peter Seewald: Lo conozco de los diversos encuentros que hemos sostenido por mi trabajo. Además de la semblanza que hice de él, hemos coincidido varias veces por las entrevistas que le he hecho para los libros anteriores y por las ocasiones en que por mi trabajo nos hemos encontrado en diferentes partes del mundo.

«Creo ahora tener la capacidad de decir, basándome en lo que he presenciado como periodista y haber visto lo que hace y lo que dice, que es un hombre que piensa, dice lo que piensa y además hace lo que dice; no dice las cosas externamente, sino que es un hombre auténtico, fiel a su personalidad».

—¿Cuáles son los conceptos erróneos más frecuentes de la prensa internacional sobre este Papa?

—El primer concepto erróneo está en la idea que se tiene de Joseph Ratzinger como un Papa conservador, duro, demasiado recto, un hombre al que le gusta el poder. Ninguna de estas caracterizaciones coincide realmente con la personalidad de Joseph Ratzinger, un hombre que es, si se puede decir, una de las mentes más grandes de la Iglesia Católica; alguien de mucho corazón, y —tiene que ser así— un luchador por naturaleza, que se mantiene de pie ante una tormenta, alguien que no tiene miedo.

«Creo es importante decir que una de sus metas es compartir el Evangelio. Es alguien que no se queda en el pasado ni donde está; es alguien que está muy presente en nuestra época, conoce el desarrollo, siempre está muy bien informado, observa muy bien desde la Iglesia, conoce todos estos cambios en la sociedad y siempre se preocupa por los cambios de la modernidad. Basándose en el Evangelio, los Padres de la Iglesia, las tradiciones, siempre intenta ver las cosas de una manera crítica, se pregunta por ellas para poder entenderlas, especialmente en el marco de los nuevos tiempos.

«Joseph Ratzinger no es ningún reaccionario, siempre lo he visto como un hombre muy moderno, alguien a quien siempre se puede llegar, que promueve y busca el diálogo, que siempre está preocupado por entender otras formas de pensar: a los agnósticos, a los ateos, entre otras tendencias; es alguien que se interesa por conocerlos bien y entenderlos como parte de nuestra base intelectual y como parte del pensamiento.

«Si me piden que describa ampliamente a Joseph Ratzinger, debo decir que es un hombre correcto, y de lejos una de las personalidades más grandes de nuestro tiempo. Creo que es un hombre de gran corazón y a la vez, en cuanto a su personalidad, se puede decir que es un educador, un hombre con mucho amor. Es una persona muy jovial, aunque por su timidez tal vez no lo demuestre. Además, es un hombre que siempre está dispuesto a escuchar, porque no solo es un gran pensador, sino también un gran maestro espiritual».

—¿Qué conceptos erróneos del Papa ve en el mundo católico?

«El mundo católico como tal no existe porque es muy variado. Aunque históricamente algunos lugares pueden ser muy parecidos o pueden estar alcanzando el mismo nivel de desarrollo, son diferentes. Por ejemplo, Sudamérica definitivamente muestra un clima diferente al de África; y la realidad de Europa es diferente a la de Asia.

«En algunas partes del mundo, la Iglesia ni siquiera está presente, mientras que hay regiones en que sí está presente y en el mundo secularizado se espera que tenga una posición.

«Creo que en Alemania no preocupa mucho el Papa actual y creo que en mi tierra, hay un reflejo negativo de él. Tengo la impresión de que esta situación está ligada al centralismo y a una atmósfera de desarrollo en la que lamentablemente se esconden muchas situaciones y se producen errores.

«Realmente me sorprende mucho que hoy en día en Alemania no se aprecie la gran suerte que tenemos de tener en la Iglesia a un Papa como Benedicto XVI, que es uno de los pensadores más grandes de nuestro tiempo y definitivamente uno de los más grandes hombres. Un hombre que busca el diálogo en la historia de la Iglesia, especialmente hoy en día, en un tiempo complejo y en un ambiente lleno de críticas. Este gran pontificado se encuentra ahora en una situación difícil cuya tarea es asentar a la Iglesia y a Cristo.

—¿Cuáles son las principales características de este Papa que más pasan desapercibidas?

—Algo que en general se ha escuchado poco de él es que el Papa Benedicto XVI es un gran educador. Esa es una de sus grandes capacidades. Él comprende muy bien el Evangelio, siempre encuentra nuevas facetas y ve en ellas otras posiciones ante el secularismo, oportunidades para encontrar la posición de la Iglesia en este tiempo.

«Algo importante que deben saber y conocer los medios es este gran punto a favor que tiene, como educador, como un gran pensador, y naturalmente como alguien que no escucha solamente al mundo católico, sino también a la cristiandad. Creo que eso es algo que se ve muy poco, pero es importante señalarlo en esta época de crisis de la sociedad moderna. Puedo decir que tener eso es un regalo: En un mundo que con frecuencia está ciego es importante tener a alguien con esta actitud inquebrantable de apertura. Creo que en el futuro esto será mejor apreciado.

—Hay quienes dicen que «Benedicto XVI no es un Papa para el siglo XXI…»

—Ese comentario es incomprensible, creo que podría venir de alguien que no entiende en qué tiempo estamos y que no comprende todas las cualidades que tiene este Papa. Los cardenales sabían muy bien cuando lo escogieron, habían visto que para este tiempo no había nadie mejor que el Cardenal Joseph Ratzinger. De hecho podemos echar un vistazo a los últimos cinco años, que son un testimonio de que, con la gracia del Espíritu Santo, tomaron la decisión correcta.

«Ha habido fracasos durante este pontificado que radican en algunos errores, y especialmente en algunos sacerdotes católicos que han cometido abusos sexuales. Sin embargo esto no se puede poner por encima de los cinco años de pontificado ligados a grandes avances y al hecho de que éste no solo sea un Papa para la Iglesia, sino también para todo el mundo. Es alguien que se da mucho, alguien que puede estar inmerso en este mundo y ver un camino. Definitivamente se tienen que ver estos cinco años de pontificado y todo lo que se ha logrado en este tiempo».

—Una parte importante de la prensa ha representado a Benedicto XVI como alguien que nunca hizo, ni como arzobispo, ni como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe ni como Papa, lo suficiente para prevenir el abuso sexual de menores ¿Es posible coincidir con este juicio?

—Esta posición viene de autores que buscan que estas acciones terribles tengan una repercusión negativa contra el Papa. Se ha dicho que incluso cuando era Arzobispo de Munich y se presentó un caso de abuso sexual, Joseph Ratzinger tenía que ver en ello, que cometió un error, que eventualmente no hizo nada.

«Desde la época de Munich, no hubo ninguna posibilidad de que el Arzobispo Ratzinger dejara de lado el tema; él siempre ha tenido una buena actitud, además como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe se preocupó rápidamente por este tema; inmediatamente hizo los cambios necesarios e impuso sanciones por estos errores.

«Se dijo que estos errores se le fueron de las manos, sin embargo él siempre ha condenado estas acciones y como Papa ha buscado a las víctimas. En octubre de 2006 se encontró con un obispo de Irlanda y le dijo que había que buscar la verdad, que se tiene que hacer todo lo necesario para que estas situaciones inaceptables no se vuelvan a repetir.

«Algo muy importante es que lo primero que hay que hacer es curar a la víctima, hay que sanarla; estas cosas no deben quedar en el silencio, no se debe dejar impune al culpable. Ratzinger como Arzobispo de Munich, como Prefecto de la Congregación de la Fe y como Papa siempre ha mostrado una conducta recta frente a estos errores, a pesar que en realidad diferentes medios de comunicación no lo han visto así y han mostrado una posición contraria a él».

—Se ha visto que los esfuerzos de comunicación entre el Vaticano y la prensa secular en los últimos tiempos no han tenido mucho éxito. Muchas actuaciones y decisiones papales no han sido transmitidas con exactitud y con frecuencia el Santo Padre se ha visto expuesto a críticas muy duras de la prensa. Aún recordamos lo ocurrido en su visita a Regensburg con los musulmanes, el caso del obispo lefevbrista Williamson, la tergiversación de las declaraciones de Benedicto XVI sobre el SIDA en su viaje a África . ¿Necesita este Papa una mejor «asesoría» de prensa?

—Lo único que puedo decir es que sí. Es evidente que en este aspecto hay mucho que hacer, hay mucho que aprender de los errores. A los medios de comunicación deben proporcionarle con anterioridad la información, para que no se escriban errores sobre el Papa. El mismo Benedicto XVI ha criticado esta situación y también menciona, en este nuevo libro, que eso afecta naturalmente el trabajo realizado.

«Es todo un esfuerzo porque el Papa hace mucho en el mundo pero hay que presentarle las situaciones, decirle por ejemplo si es que hay un video que se prevé se va a difundir o llamarlo cuando vayan a aparecer ciertas publicaciones. Bueno, creo que en este sentido hay muchas posibilidades para mejorar el trabajo».

—¿Qué quisiera Usted que la Iglesia y el mundo conocieran mejor de este Papa?

—Todos los hombres deberían ver la enorme capacidad de análisis que tiene, es alguien que tiene un gran entendimiento, no solamente sobre este tiempo y no sólo escucha el catolicismo.

«Él es alguien que se compromete mucho cuando tiene una misión, cualquiera que sea. Él quiere y está abierto a entrar de lleno con ahínco en esta misión; se compromete totalmente, no se cansa, a pesar de su edad tiene una actitud joven y es muy reconocida. Personalmente, a mí lo que más me impresiona de él es la simplicidad de sus creencias y su poder para comprenderlas.

«Él vivió de una manera muy simple y creo que esta simplicidad de sus creencias se ha vuelto la esencia de su pontificado. Por otro lado, es realmente excelente tener a alguien que combate los aspectos negativos de los avances. Su mensaje en realidad es un llamado dramático a la Iglesia y al mundo, pero también un llamado a una toma de consciencia para que se tome una posición. La humanidad está en un momento de decisiones, un momento para aprender, para redescubrirse».

—¿Qué temas ha abordado directamente con el Papa en el libro “Luz del Mundo”?

—En el libro se habla en general de la crisis de la Iglesia, de su Pontificado, así como de los dramáticos problemas de la sociedad. Además, se habla de los escándalos de los abusos sexuales y de cómo es que en sí el Pontificado hace frente a los escándalos de abuso sexual, qué es lo que esto traerá consigo; cómo va a llevar a cabo la reforma de Iglesia; cuál es la actitud frente al Islamismo; cómo es que esta crisis afecta nuestro tiempo.

«La cuestión radica en si la crisis de este tiempo es algo que no hemos visto a lo largo de la Iglesia. Incluso dentro de la Iglesia también hay algunos a los que no les gusta que el Papa sea tan abierto pero se asombrarán con sus palabras proféticas en este libro».

—Muchas gracias, Sr. Seewald.

—No tienen nada que agradecer.

 

(Fuente: aciprensa)

 

SOBRE PETER SEEWALD

Peter Seewald nació en 1954 en el seno de una familia católica de la región de Passau, Alemania. En su joven se alejó de la Iglesia Católica y se alineó con la ideologías de izquierda. Ejerce el periodismo desde 1981 y actualmente vive en Munich. En 1993 decidió dedicarse a los temas religiosos como periodista y escritor.

En 1996 publicó su primer libro sobre el entonces Cardenal Josef Ratzinger, «La sal de la tierra», basado en una larga entrevista que determinó el regreso Seewald a la Iglesia Católica. En el año 2002 publicó el libro «Dios y el mundo», que también recoge sus conversaciones con el Cardenal Ratzinger.

En el verano pasado, Seewald mantuvo durante varios días una extensa entrevista con el Papa Benedicto XVI en la residencia de Castel Gandolfo. De estos diálogos surgió «Luz del Mundo: El Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos».

 

Martí: fuerza salvadora

Martí: fuerza salvadora


27/01/2013 8:46:38 

 

(Fragmentos de la entrevista realizada por la AIN y publicada por Granma)

 

Un tema urgente convocó la invitación y bien pronto, el doctor Eusebio Leal, Historiador de La Habana y Profesor Emérito aceptó. Le ocupan todo su tiempo el trabajo, los deberes, sus anhelos y sueños, pero Martí le apasiona.

 

Intervendrá en la ya cercana Tercera Conferencia Internacional Por el Equilibro del Mundo, del 28 al 30 de este mes, en el Palacio de Convenciones de La Habana.

Una alta representación internacional distinguirá este evento. ¿Por qué cree usted que se ha logrado reunir tan excelsa participación?

A mí me parece que es resultado del trabajo consagrado y amoroso de Armando Hart, al frente de la entidad que él dirige (la Oficina del Programa Martiano).

También es muy decisivo, yo diría que determinante, la importancia que le otorgan Cuba y la intelectualidad de la Isla, y mundial, al pensamiento martiano en este momento que vive el país y el mundo.

Martí es la fuerza salvadora, porque es el pensamiento más coherente. Sus ideas, fuente de inspiración, punto de partida y fundamento, junto a las de Fidel y su visión del mundo futuro, de Cuba y de América, y de su sentido del internacionalismo, son los dos pilares del arco sobre el cual se sostiene la esperanza de nuestra nación.

¿Cómo ve usted a Martí? ¿Cómo debemos verlo los cubanos?

Ocurre que todos hemos contribuido, alguna vez, a convertir en mármol y bronce a los héroes, a considerarlos puros e infalibles, hemos querido que sean la imagen de nuestro ideal más que de la vida real.

Yo pienso que lo más hermoso de Martí es su sufrimiento agonal por su patria, la incomprensión familiar, su fracaso matrimonial, sus problemas de salud que supo enfrentar —pero que a veces fueron avasalladores—, y el deseo y voluntad de unir.

A pesar de que algún contemporáneo ha señalado que era de carácter impositivo, absolutista, irascible, pero es que para dirigir a un pueblo como el cubano en aquellas terribles circunstancias, ¿hasta qué punto tenía que ser así?

No podemos imaginarlo desvanecido, oliendo el perfume de una rosa. Tenemos que verlo siendo así y a la vez expresando las más nobles emociones en su poesía sentimental y amorosa, en sus cartas.

Fue Martí también como el poeta Rilke (Rainer María, quien fuera además novelista austro-germano nacido en Praga, capital de la República Checa, y reconocido como el más importante escritor en lengua alemana), herido por la espina de la incomprensión, del chisme, de las habladurías, de la disolución de las ideas.

Pero él es el Apóstol de la unidad, el que logra en principio ese objetivo, aunque no consigue alcanzarlo. Quizás el mérito más grande de Fidel como martiano, al colocar en la base del proyecto del Moncada el pensamiento de José Martí, es haber conquistado la unidad nacional.

De ella estuvieron privadas las generaciones anteriores. Fuimos formados como cespedianos, maceístas, agramontinos, martianos, y solo la Revolución hizo posible experimentar ese sentimiento de unión y entender que todo el que sirvió es sagrado, en especial el Héroe Nacional.

Por ahí está el concepto y la importancia de conocer su férrea voluntad. Martí muere como soldado de la Revolución que él mismo había convocado, cuando muchos opinaban que debía irse de Cuba. Es más, algunos creen que el sentimiento mayoritario de los jefes principales indicaba que Martí era más útil allá que aquí.

Y él discrepaba de eso, opinaba que en la Isla tenía una labor que realizar como garante, como rehén político, para asegurar que nunca volvieran las oscuras sombras del pasado y que la desunión no hiriera nuevamente a la Revolución.

Por eso quería ir a Camagüey, por ejemplo, y constituir allí un órgano político y dinámico, ejecutivo, que fuese a la par de la guerra que debía ser generosa, victoriosa y rápida, para impedir tres cosas: la movilización militar española, que fue terrible, la mayor jamás vista en esta latitud del mundo y en lucha contra todas las independencias juntas.

Segundo, la intervención norteamericana, alerta que dejó recogida en la carta a su amigo Manuel Mercadocuando dice: «lo que hice hasta hoy y haré es para eso», y en esta decisión fue absoluto.

Y lo tercero, el desgaste del pueblo y del ejército en una batalla que sería sangrienta contra un adversario que no podía darnos democracia ni libertades, porque era todavía el régimen despótico que privaba a su propio pueblo —el español—, de esos derechos.

Martí se adelanta a todo ello, y va a la lucha y viene a su patria por eso, contra muchos criterios. Incluso, hay un momento en el que él dice: «Vengo a Cuba como preso» y añade: «y a que me echen fuera», porque se da cuenta que todavía no ha calado ni cristalizado en todos la idea de que el camino era la lucha armada.

En ello radica su extraordinaria genialidad. La virtud que lo distingue de ser uno más es la capacidad que tuvo de anticiparse a su tiempo, y para esa unidad trabajó con fervor.

Luego, tristemente, vio cómo por hechos circunstanciales y cuestiones a veces banales y por falta de comunicación, se empieza a romper ese cuadro.

La Conferencia dedicará un momento especial a los jóvenes, nacionales y extranjeros. Si tuviera que extenderles un mensaje, ¿qué ideas, qué valores del ideario martiano les transmitiría?

La juventud siempre está por conquistar, esa generación comprometida no es otra cosa que la vanguardia, la punta de la flecha y, por tanto, le toca a ella, en el vuelo, arrastrar el vástago y guiarse por el timón de las plumas.

Pero la juventud, aún la organizada, es solo la vanguardia, nunca una organización de masas.

¿Cómo transmitir, entonces, a esa multitud el sentimiento?, ¿cómo arrastrarla?, ¿cómo superar la decepción, el comercialismo, la invasión de la propaganda de otras formas de vida, sin explicarles cuál es el precio que hay que pagar por ellas?, ¿hasta qué punto nuestro discurso a veces resulta repetitivo, aburrido e insufrible para los jóvenes?

Por eso existe la necesidad de un cambio de mentalidad y de renovación, sin temor alguno, porque la Revolución ha sido lo suficientemente poderosa como para resistir todo a cuanto se ha enfrentado.

Hoy existen condiciones internacionales en América Latina que son más favorables, casi mucho más que en ningún otro momento. Ahí están los pueblos buscando cada uno su sendero y mientras más original sea, mejor.

¿Y qué opina usted del aprendizaje que hace hoy la juventud cubana del ideario martiano?

Entre las cosas en las que se debe profundizar y debemos cambiar está el trabajo en la escuela, a todos sus niveles.

Mientras más se acerque a nuestros jóvenes a Enrique José Varona, a José de la Luz y Caballero, al padre Félix Varela, estaremos más próximos al camino verdadero. Ellos fueron puntos de partida, los asideros morales de Martí.

Es importante, también, tener clara la idea de que el maestro no suple a la familia, esa célula que hoy todavía tiene muchos problemas de disgregación y de autoridad para educar en la casa, lo cual se refleja en las manifestaciones de grupos gregarios y las llamadas tribus urbanas.

Fenómenos que no me asustan, porque ese es un mundo a conquistar más que a condenar. Es más fácil quemar que educar. Yo siempre insisto en que no debemos dejar de hablar, de enseñar y de sumar.

Igualmente, de parte de los jóvenes tiene que haber un interés por el saber y la búsqueda constante de la verdad. No se pueden conformar con lo que oyeron o les contaron, tienen que investigar y leer.

Por eso digo: un Martí fragmentado no. Vamos a descubrir al patriota, al amigo, al orador político, al hombre de amores, al hijo doloroso, quien a pesar de todas las incomprensiones logró conquistar a su padre, hombre rudo con el que supo establecer, sin embargo, una comunicación tal que lo llevó a escribir: «Mi padre ha muerto y con él, parte de mi vida».

Hay que leer, revisar su epistolario, como el que dedicó a su madre que siempre fue sufrimiento y dolor, y a quien redactó la carta más bella que nunca se escribió: «Hoy 25 de marzo, en vísperas de un largo viaje, estoy pensado en usted».

Fue Martí, además, padre espiritual de muchos. Ahí están los mensajes a su hijo, a la niña María Mantilla. Estudiemos su obra toda y hagámoslo sin prejuicios, sin olvidar nunca que él, como nosotros, fue un hombre, un ser humano sujeto a error, a equivocaciones, y que hizo malas elecciones. Pero hay que indagar, para ver que en esa búsqueda de su humanidad está la verdadera grandeza de Martí.

Creo que los jóvenes tienen esa posibilidad. Nosotros hemos tenido la fortuna de conservar siempre en la intelectualidad cubana verdaderos martianos, extraordinarios, como Cintio Vitier, un gran maestro de generaciones y quien, a diferencia de muchos, mientras se hizo más maduro, más viejo, fue más radical y revolucionario.

Para mi generación, que estaba desprovista de toda oportunidad de alcanzar grandes objetivos, no existía el camino expedito, pocos llegaban a ser algo y si lo lograban era con mucho trabajo e infinitos esfuerzos. Fue la Revolución la que abrió todas las posibilidades y entre ellas el don inefable de la cultura.

No olvidemos la idea de Fidel cuando dijo algo que es una gran verdad: «Las revoluciones solo son hijas de la cultura y de las ideas». Si no hay cultura no hay nada que hacer.

Y sin que caiga yo en el hábito mezquino y viejeril de empezar a decir que los jóvenes de hoy están perdidos o no les interesa nada, sí noto que falta más por hacer y una mejor propaganda.

Se necesita que el liderazgo de la vanguardia aliente a los demás a la altura, a los conciertos, a la comunicación, a la meditación, dentro de una sociedad plural que es, hoy, menos hermética y donde tienen cabida todos los matices del ser, de la opción y del género.


(Fuente: Cubadebate /Ana Ivis Galán García y Lisandra Romeo Matos)

 

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Carlos Varela: Poseído por el hechizo de la música

Carlos Varela: Poseído por el hechizo de la música

 

22/01/2013 5:13:28 

 

Está en la banda sonora de varias generaciones que acompañan con sus textos la emoción y el pesar. Su «Foto de familia» sintetiza las consecuencias de la emigración en Cuba; su «Guillermo Tell» emplaza el dogma de poderes universales; sus «Memorias» hacen crónica de una época de (des)ilusión; sus «Nubes» dan cuerpo a la libertad.

 

Carlos Varela, el gnomo de la generación trovadoresca de los 80, supo ganarse al público cantando de frente, nombrando el sentimiento de su tiempo y, desde esa narración cotidiana de los más complejos asuntos de la realidad en la Isla, alcanzar prestigio internacional. 

Los 30 años de carrera desde su entrada al Movimiento de la Nueva Trova en 1980 evocan contradicciones, osadías y nostalgias. Van desde los conciertos en los parques con instrumentos prestados hasta los grandes espectáculos del Karl Marx en La Habana; las giras junto con Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Joaquín Sabina y Jackson Browne o la utilización de sus temas en el cine de Hollywood, como sucedió con la canción “Una palabra”, utilizada en la película Man on fire, de Tony Scott.

Para festejar sus andanzas musicales, Varela ofreció un concierto de más de tres horas el pasado 12 de enero de la Sala Avellaneda del Teatro Nacional, en el cual recorrió temas de la mayoría de sus ocho discos y mostró, como es habitual, un dominio escénico indiscutible, tal vez heredado de sus estudios de teatro en el Instituto Superior de Arte. Pasada la euforia del show, el cantautor cedió a La Jiribilla algunas reflexiones sobre su trabajo y la vigencia que puede encontrar en los contextos actuales en que se desarrolla la música. 

Dentro de la segunda generación del Movimiento de la Nueva Trova —en la que suele incluírsele junto con músicos como Santiago Feliú, Gerardo Alfonso o Frank Delgado—, Carlos Varela suele identificarse por sus textos ácidos e incisivos, así como por sus fuertes influencias del rock. 

—¿Está conforme con esa catalogación? ¿Pensaba en una imagen así cuando comenzó su carrera? 

—Bueno, realmente no me gustan las etiquetas. Entiendo que la prensa necesita catalogar o clasificar el estilo de un artista, pero eso siempre es relativo y tiende a confundir. Si bien es cierto que muchas de mis letras son incisivas, otras son más bien filosóficas. 

«Aunque en mi música hay indudablemente una fuerte influencia del rock, lo cierto es que también me he nutrido de muchos otros géneros musicales, como el blues, el jazz, la trova tradicional, el pop, la música cubana, la llamada música culta o clásica y hasta de la música irlandesa. 

—Probablemente sea el músico de su generación más reconocido a nivel internacional. ¿Cuánto ha repercutido esto en su estética? 

—Cualquier reconocimiento que hemos logrado no es otra cosa que el resultado de mucho trabajo y esfuerzos en estos 30 años. De cualquier manera sentimos que aún nos queda muchísimo por hacer. 

«Decidir vivir y desarrollar una carrera internacional desde Cuba es también una actitud, seas artista o no. Todo el mundo sabe que desde aquí te vas a enfrentar a muchos más obstáculos, pero eso no me desanima porque las piedras en el camino también te hacen crecer y volverte más creativo. 

«Mi mánager (Carlos Iglesias) y yo hemos desarrollado desde hace muchos años estrategias para llegar a otros mercados usando las nuevas tecnologías, pero nadie dijo que es fácil. 

«Algunos de mi generación colocaron muy bien sus trabajos en otros países, como el caso de Santi Feliú por Argentina y el Sur. 

«El hecho de haber podido conocer una buena parte de este mundo a través de la música, me ha permitido ver las cosas con una visión más profunda, más universal. Al comienzo yo era como una especie de fotógrafo o cronista del entorno de mi ciudad. Luego, con los años, descubres que los sentimientos humanos son los mismos en cualquier parte. Las ciudades solo son telones de fondo. Que mis canciones se hayan vuelto más universales con los años no significa para nada que dejen de estar conectadas con la realidad de mi país y de mi generación. 

«Canciones como “Graffiti de amor” o “El árbol de los pájaros dormidos” tienen lecturas universales pero son cubanas. 

«Conocer el mundo te hace crecer, descubrir mejor quién eres y lo que significa tu país para ti y para el resto y eso siempre es un buen pasto para la creación». 

—Nunca ha dejado de tocar regularmente para el público cubano. ¿Tocar en Cuba tiene alguna connotación especial? 

—Tocar en Cuba es siempre muy especial para nosotros y para todo músico que nos visita. Para el público cubano cada una de estas canciones tiene múltiples lecturas, son relatos que tienen que ver con sus vidas, su medio y su historia. En nuestros shows en Cuba suceden verdaderas catarsis en el espectador que van más allá de la relación normal entre artista y público. Es algo que tiene más que ver con la comunicación, no solo de una idea, sino más bien de un sentimiento. 

«Cuando sientes que el público está pendiente palabra por palabra de cada tema, que de pronto estalla en determinado verso, descubres que en Cuba la comunicación es mucho más emotiva y profunda. 

«Cuando percibes ese misterioso silencio cómplice que te hace escuchar desde el escenario la respiración de la gente, entonces sientes que algo está pasando por sus almas y eso es una bendición que tiene el pueblo que vio nacer estas canciones. 

—La emigración es un tema recurrente en sus canciones. ¿Cree que las nuevas legislaciones marquen un nuevo camino para este fenómeno en Cuba? 

—La migración no es solo un fenómeno del pueblo cubano sino del mundo, pero, sin duda, no hay una sola familia cubana que no haya sido tocada por el conflicto de la migración. En el caso de Cuba la migración ha separado a muchas familias durante años y lo peor es que muchos se perdieron en el mar sin llegar a ningún puerto. Es una tragedia que he tratado en varios de mis temas. 

«Siento que todos hemos recibido la noticia de estas nuevas legislaciones con mucho agrado. Poder viajar libremente no solo era un sueño de cada cubano, sino también un derecho. Que muchos se puedan reencontrar mañana con sus familiares y amigos es lo normal y lo más justo. Somos un pueblo con enormes valores humanos que necesita ese contacto frecuente con sus familiares y amigos. 

«Que muchos puedan viajar servirá también para que los cubanos descubran por sí mismos que no somos el centro del universo y vean lo que es el verdadero mundo real y no el que cuentan los diarios y las televisiones. Conozco a muchos que por salir de Cuba se volvieron más cubanos, incluso, más patriotas. 

«Espero que pronto otros países nos concedan a los cubanos de la Isla las visas más fácilmente y que pasemos a ser parte de la aldea global en igualdad de condiciones. 

—Muchos de sus temas más reconocidos cuentan historias, pudiera decirse que son casi relatos cortos. ¿De dónde surgió esa manera de componer? 

—Desde muy joven hice teatro y luego estudie cinco años en el Instituto Superior de Arte (ISA) y me gradué como actor. Estudiar teatro te enseña a observar, a contar relatos, a resumir, a dominar la dramaturgia de cada historia, de cada show y de tus discos. Me gusta contar historias urbanas sobre personajes reales e imaginarios, ya sean de mi barrio o que están en mi cabeza. 

«El teatro ha sido una herramienta fundamental para desarrollar un estilo de trabajo e incluso para encontrar mi propia voz. 

—En sus textos asoma toda una generación de cubanos. ¿Cómo describiría a esta generación? 

—Mi generación creció en una Cuba muy diferente a la de hoy. Una Cuba donde éramos felices de otras maneras. Crecimos en un país donde daba la impresión que todos éramos iguales y que nos conformábamos con muy poco. Un país donde parecía que no hacía falta el dinero. Por otro lado, tuvimos la suerte de tener grandes maestros tanto en las escuelas como en la cultura. Maestros que nos enseñaron a pensar. Fue una generación que vivió la experiencia de perder familias, amigos y hermanos, lo mismo en la guerra de Angola que en el mar. Una generación que vio como en el 90 los mapas cambiaron de color mientras parecía que el muro de Berlín caería en pedazos sobre Cuba. Todo esto influyó en cada una de mis canciones. 

«Los finales de los 80 fueron muy duros y de mucha presión para muchos artistas de mi generación, algunos fuimos incomprendidos y censurados, pero decidimos pelear. Otros decidieron abandonar Cuba para intentar desarrollar sus carreras en otras partes. A muchos les ha ido muy bien, pero otros tuvieron que dedicarse a otros oficios para poder sobrevivir. 

«Creo que la canción “Memorias” tiene un verso que resume ese sentimiento de mi generación: “No tengo mucho más de lo que puedo hacer, Y a pesar de todo lucho.” 

—Sus estudios de teatrología, ¿han influido en su concepción del espectáculo? ¿Cuánto le aportaron aquellos años en el ISA y cómo los recuerda hoy? 

—Definitivamente mis estudios de actuación en el ISA definieron la concepción de mis show y la teatralidad interna de mis temas. La importancia de la luz, el sonido, la escenografía, la dramaturgia del espectáculo es algo que aprendí allí. 

«Recuerdo al ISA con mucho cariño. Ir allí todos los días era para mí como ir a una isla mágica. Entraba a las 8:00 am. y muchas veces me quedaba hasta tarde en la noche. Era un espacio maravilloso de creación constante. El hecho de convivir a diario con pintores, músicos, actores, bailarines era algo que nos formó e influyó a todos. 

«Podía empezar mi día haciendo yoga antes de entrar a las clases de teatro. A menudo podía ver a Gonzalo Rubalcaba descargando en un piano con Oriente López a la hora de almuerzo. Muchas veces me sentaba a componer una canción en una escalera o en algún rincón, para luego montarla con un cuarteto de cuerdas en la Facultad de Música. Disfrutaba mucho sentarme a discutir un libro con un grupo de pintores. Fueron años muy especiales para todos los que estudiamos allí en los 80. De allí salieron muchos de los más grandes actores, actrices, dramaturgos, pintores, bailarines y músicos de mi generación. 

«Quiero hacer un concierto en el ISA este año para celebrar sus 36 años, es algo que les debo y que voy a hacer. 

—¿Cuánto cree que le aportaron los nuevos arreglos de Aldo López-Gavilán a algunas de sus canciones antológicas? 

—Mucho. Aldito tiene un talento extraordinario y una sensibilidad muy especial como pianista y como arreglista. Él y yo llevamos casi un año trabajando juntos, pero en un formato de trío y hacía tiempo que soñábamos con vestir estos temas con arreglos para cuerdas sin abandonar el sonido de la banda, así que nos dimos a la tarea de seleccionar los temas y nos pusimos a trabajar desde hace meses en cada arreglo. 

—¿Qué mejor motivo que esta celebración de los 30 años para vestir elegante y darle oxígeno a varias de mis canciones con estos preciosos arreglos de Aldo López, interpretados maravillosamente por la Orquesta de Cámara de La Habana que dirige la maestra Daiana García? 

—Esta idea era una verdadera tentación y como dijo una vez Oscar Wilde: “Para salir de una tentación solo necesitas caer en ella”. Le pusimos manos a la obra y nos entregamos en cuerpo y alma a la música. 

«Varios cantautores han colaborado en otras ocasiones con orquestas de cuerdas, pero en nuestro caso se trataba de conseguir la combinación perfecta entre la orquesta y la banda tocando lo mismo temas de rock sinfónico como “Leñador sin Bosque” o “Foto de Familia” que baladas como “Monedas al aire” o “De vuelta a casa”. Además de los arreglos para cuerdas, también el público agradeció mucho los arreglos para trío de temas como “Una Palabra”, “No es el fin” y “El árbol de los pájaros dormidos” que estrenamos esa noche. Con Aldito y esta orquesta quiero grabar en algún momento muchos de los tantos temas instrumentales que he compuesto para cine y otros proyectos. 

—Tras el concierto por los 30 años de carrera, a teatro lleno, con Aldo López-Gavilán al piano, la Orquesta de Cámara de La Habana y muchísimos viejos amigos. ¿Cuál fue el saldo final de un trabajo tan agotador? ¿Está conforme con el resultado? 

—Estoy muy conforme con el resultado.  Ha sido una suerte poderlo grabar y filmar con un equipo muy profesional de ingenieros y técnicos cubanos y canadienses. Fue algo agotador porque estuvimos preparando y ensayando mucho tiempo antes, pero el resultado superó nuestras expectativas. 

«En realidad hicimos dos conciertos. El primero el miércoles 9 en el escenario del teatro con 300 personas alrededor, tipo teatro arena y donde cantaron todos los invitados, incluyendo a Luis Enrique, que no pudo estar en el concierto del sábado 12 porque ya tenía un compromiso anterior en Nicaragua. 

«Este concierto del 9, que también se grabó y se filmó, nos sirvió además como preparación y prueba de fuego para el del sábado. Creo que tenemos un buen material en la mano, donde además de mi banda, la Orquesta de Cámara y los invitados de lujo como Jackson Browne cantando “Muros y Puertas” en inglés, Ivan Lins cantando “No es el fin” en portugués, la presencia de Eduardo Cabra, Diana Fuentes, Juan y Samuel Formell, X Alfonso, José Luis Cortés, Alexander Abreu, Isaac Delgado, hay un público que estuvo divino cantando y coreando cada tema durante tres horas. 

—La canción de autor no es la que hoy gana los privilegios de la difusión y las disqueras. ¿Cuán complicado resulta insertarse en el mercado de la música sin hacer concesiones? ¿Cuál ha sido su experiencia es ese sentido? 

—Hace mucho tiempo que resulta complicado insertarse en el mercado de la música y mucho más si vives en Cuba, pero eso nunca ha sido mi prioridad o mi meta. 

«No me interesa ser un artista de éxito o de modas porque todas las modas siempre pasan. Me interesa más que mis canciones tengan cierto peso, que digan algo que me libere y que sean más que una bonita melodía para la radio. Tener relevancia es mucho más difícil que tener éxito. 

«Los que me conocen saben que no he hecho concesiones y que aún estoy pagando el precio por eso. 

—De todas sus canciones. ¿Existe una en particular por la que quisiera que lo recordasen? 

—Mis canciones son mis hijos y a un padre no le puedes preguntar cuál es su hijo preferido. 

—Luego de 30 años de carrera. ¿Cuál sería él o los momentos que más la marcaron? 

—Creo que todos esos momentos están reflejados de una manera u otra en la canción “Siete”. Los finales de los 80 fueron años muy convulsos para mí y, a la vez, muy creativos. Creo que hay un antes y un después de aquel fatídico concierto en el cine 23 y 12 en noviembre del año 88 donde se me acusó y censuró por un tiempo. Luego vino el Chaplin de donde nació mi primer disco Jalisco Park. La muerte de mi padre en el 82 y la de mi madre en el 90. También los años duros del Período Especial donde compuse “Como los peces” a la luz de una vela. Todo lo que he vivido me ha marcado de muchas maneras, lo mismo que las ilusiones y desilusiones, los amores y desamores. 

—¿Qué nuevos proyectos siguen a este concierto? 

—Comenzamos una gira nacional el 28 de enero por varias provincias, y aunque esta vez viajo solo con la nueva banda queremos mostrar parte de lo que hicimos en el concierto en La Habana y de esta manera celebrar también mis primeros 30 años por el resto de la Isla.

—Detrás de todos estos años, ¿cómo le gustaría ser recordado, como músico, trovador, poeta? 

—Creo que al final solo soy un contador de historias poseído por el hechizo de la música, que ha hecho algunas canciones que dicen más que sus palabras. Canciones con sentimientos que viajan mucho más lejos que las ideas y que están en la memoria y los corazones de la gente.

 

(Fuente: La Jiribilla/ Helen Hernández, Abel Sánchez)

 

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