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LA TECLA CON CAFÉ

Cafetal adentro

Momento de cambio, cultura del entendimiento

Momento de cambio, cultura del entendimiento


3:04:53 p.m.

Por Luis Machado Ordetx                                

Pronunciamientos recíprocos originaron, de un lado y de otro, la noticia de fin de año. Contundentes cambios en la política estadounidense hacia Cuba lo anuncian. En primer orden está el  restablecimiento de relaciones diplomáticas, rotas desde el 3 de enero de 1961, días antes de proclamarse el carácter socialista de la Revolución. También se incluye el levantamiento de las restricciones que impiden a los norteamericanos a efectuar viajes a la isla caribeña y conocer de cerca su realidad histórica. Es el paso del triunfo de la razón.

Hace más de nueve décadas, un nacionalista, por derecho antimperialista de Santa Clara, Luis Marino Pérez, lo declaró enfático. Dijo que «nada puede evitar que Cuba y los Estados Unidos estén unidos estrechamente en el orden económico, y un gran pueblo que ama la justica, jamás podrá mantener íntimos lazos con otro pueblo si esos lazos no descansan sobre un trato justo y recíprocos beneficios». Fue el fundamento solicitado siempre por nuestra isla antillana en el concierto de las naciones del mundo.

Un camino queda ahora expedito entre ambos países y pueblos, sin imposiciones de ningún tipo. Todo marcará el curso de la historia para deshacer un diferendo que imposibilitó los nexos bilaterales.

El mundo aplaude ese diálogo entre los Presidentes cubano y norteamericano. Aunque todavía se mantienen intactas las provisiones claves del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a isla durante más de medio siglo, las tensiones se relajan, y el Congreso estadounidense dirá la última palabra.

Así lo exigieron los sucesivos editoriales publicados por el diario norteamericano The New York Times,empeñado en poner fin al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, giro de la política norteamericanapara acabar con un bloqueo insensato.

Desde 1767, una década antes de que las Trece Colonias inglesas declararan su independencia, Benjamín Franklin describió la necesidad de colonizar el valle del Mississippi para que fuera “usado contra Cuba o México…”. Eso demostró que la política agresiva estaba enraizada en los fundamentos históricos de la nación norteña. Al presidente Barack Obama tocó poner fin a un enfoque anticuado en el capítulo entre las naciones de las Américas. Aparecerán para los cubanos otras batallas colosales. El bloqueo criminal, de un modo u otro, y el desencuentro político de las administraciones norteamericanas ha sido un fracaso. Las iniciativas para eliminarlo enfurecen a miembros recalcitrantes del exilio cubano, un grupo electoral decisivo en los comicios nacionales. La generación de cubanos que, desde los Estados Unidos, defiende el embargo está desapareciendo.

Como dijo Obama, «Ni el pueblo estadounidense ni el pueblo cubano se benefician de una política rígida que tuvo su origen en los acontecimientos que tuvieron lugar antes de que la mayoría de nosotros hubiéramos nacido», y es primer rumbo hacia una convivencia civilizada que posibilitará un clima de distención entre todos los países americanos y el mundo.

Sin renunciar a uno solo de nuestros principios, como afirmó Raúl, se ha alcanzado una victoria política trascendente. Ahora, según palabras de nuestro Presidente y General de Ejército, “debemos aprender el arte de convivir, de forma civilizada, con nuestras diferencias”.

 

Un vistazo en claroscuro a la economía cubana en 2014

Un vistazo en claroscuro a la economía cubana en 2014

 

8:21:44  p.m. 

A lo largo de 2014 se han desplegado las acciones económicas de mayor profundidad y alcance desde 2011, sin que todavía los índices de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) remonte el 1,3 por ciento. 

Sí, el año a punto de concluir ha sido la etapa más compleja y decisiva de los cambios del modelo económico cubano. Y aunque todavía los salarios continúan deprimidos y los precios no bajan, los cubanos nos mantenemos confiados en que para el 2015, la economía crecerá a una tasa superior al 4 por ciento. 

Pero ello implica asumir cada tarea con responsabilidad, empeño y compromiso de todos, algo que muchos aún no han interiorizado y esperan sentados a que le maná caiga del cielo. 

Precisamente, con el fin de oxigenar las arcas nacionales con tasas más dinámicas, el Parlamento cubano apostó a fines de marzo por una nueva ley de inversión extranjera, acción de mayor connotación hasta la fecha en el proceso de implementación. 

De ahí el papel activo y fundamental del capital foráneo en pos de reanimar los sectores y actividades más significativas, protagonismo bien diferente a cuando solo se le concedía el papel de complemento a los esfuerzos de la nación antillana. 

Muy oportuna, con tales deseos, fue la presentación cinco meses después de una amplia y diversa cartera de oportunidades de inversión extranjera en el ámbito de la XXXII Feria Internacional de La Habana, dedicada esta vez a promover esa nueva buena entre los miles de empresarios participantes de diferentes latitudes. 

Y ahora viene la acción más esperada por el Liborio de los bolsillos colapsados: eliminación de la dualidad monetaria (política anunciada desde 2013). Las condiciones continúan creándose,  y el hecho de ya poder pagar con moneda nacional (CUP) en tiendas minoristas —antes solo se hacía en CUC— hace que al famoso “chavito” le queda poco. 

En total sintonía, el Banco Central de Cuba anunció la posibilidad de potenciar la utilización de las tarjetas magnéticas y así evitar el uso de efectivo y facilitar las operaciones, además de emitir billetes de más alta denominación, esfuerzos todos encaminados al “día cero” de la unificación. 

Para expertos cubanos el fin de la dualidad cambiaria en el sector estatal resulta el paso más estratégico, al ser un elemento requerido para alcanzar la máxima efectividad de las restantes acciones acometidas en las transformaciones del modelo nacional. 

No obstante, y como advirtió el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl “esta medida no significa la solución mágica a todos los problemas presentes en la economía, sino que será un factor decisivo en pos de un sustantivo incremento de la eficiencia y la productividad…” 

El 2014 también vio correr desde su quinto mes la materialización del nuevo Código de Trabajo, documento jurídico que ya exigía estar atemperado a los cambios actuales, y que avizora para el próximo calendario un entorno diferente en los centros laborales, sobre todo, en el sector no estatal, al quedar reguladas por vez primera las relaciones entre los titulares de negocios y sus empleados.    

En este contexto vale a su vez recordar que se aprobó un conjunto de medidas en aras de otorgar más independencia y autonomía a la empresa estatal socialista, esfera donde se han adoptado las políticas de mayor alcance, complejidad y profundidad. Sin embargo los directos todavía actúan muy conservadoramente. 

Y así lo hacen con la puesta en vigor del más relevante elemento normativo salarial, la Resolución 17 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, la cual establece el pago sin límites administrativos, con la única restricción de no distribuir más dinero que la riqueza creada. 

Asimismo este constituyó el primer año del ensayo de comercialización de productos agropecuarios en provincias “experimentales” de la capital del país (Artemisa y Mayabeque), transformaciones que aún no han influido en la disminución de los  precios, lo cual  depende de otras tantas variables, pero que el Estado debería topar en aras de terminar de una vez con revendedores e intermediarios. 

El año 2014 ha sido testigo del desarrollo de escenarios emergentes y formas de hacer que van ganando poco a poco terreno entre la sociedad, ante la presencia de casi medio millón de trabajadores por cuenta propia y 329 cooperativas. 

Y no será una realidad distinta para 2015, con el traspaso gradual a formas no estatales de los establecimientos dedicados a los servicios gastronómicos, personales y técnicos, en busca de inyectar eficiencia en actividades de alta demanda y garantizar mayor protección al consumidor. 

El telón de este año se descorrió con una noticia muy esperada por muchos cubanos: la posibilidad de comprar medios automotores en tiendas minoristas, decisión que levantó tremenda algarabía dentro y fuera del país, pues precios de los vehículos en oferta resultaron  irrisorios incluso  para los cooperantes cubanos que más moneda convertible tuviera ahorrada durante su misión en otros países. 

Pero una de cal y otra de arena. Como una medida justa y que favoreció a más de 440 mil trabajadores del sistema de salud cubano, figuró la aprobación por el Consejo de Ministros del incremento salarial en ese ramo. 

Además,  quedaron legisladas las nuevas funciones que en enero próximo asumirá el Instituto de Planificación Física, acción que prevé centralizar el exceso de trámites que la población realiza en materia de vivienda, y eliminar las numerosas restricciones existentes en ese sentido. 

Esperemos, sin dejar de trabajar con tesón y honestidad, que llegue y avance 2015. Para entonces  las medidas aprobadas en el 2014 continuarán fortalecen las bases en pos de impulsar la decisiva agenda para el año que viene. 

Pero si la economía no crece al ritmo esperado, no habrá remontada del PIB, ni moneda única para echar en los bolsillos y atender la casa y los estómagos como es debido. 

La luz de Haydée Santamaría «hacía que todo se viera»

La luz de Haydée Santamaría «hacía que todo se viera»

 

8:43:45 a.m.

Por Mercedes Rodríguez García

Pasaron ya los aniversarios del Asalto al Moncada, del asesinato de Abel, de la muerte Haydée. Sus hijos, Celia María y Abel Enrique Hart Santamaría, perdieron la vida en un accidente del tránsito ocurrido en La Habana, el 7 de septiembre de 2008. De la primera, dedicado a su hermano, fue presentado en Villa Clara, un libro sobre su madre, de quien también habla en esta entrevista, que hoy reedito por su plena y trascendente vigencia.

Coincidí con Celia María Hart Santamaría en dos ocasiones, siempre durante actividades de esas que llaman oficiales o protocolares y en las cuales la alta jerarquía de los visitantes marca pautas y circunvala el acceso. En ninguna me fue posible conversar tranquilamente con la hija de la Heroína del Moncada.

La tercera, en Encrucijada, no la dejaría escapar, así que apenas se me presentó la ocasión la abordé preguntándole si se acordaba de mí. «Bueno, si... ¿la periodista de Villa Clara, no?» Y aproveché el desconcierto atacando antes de que reaccionara: «Quiero conversar contigo, puede ser durante la visita al museo, antes o después del acto, durante el recorrido... ¿Sí o sí?», le propuse. «Bueno, cáeme atrás, no conozco el programa pero debe haber un chance, me imagino.»

La sigo, la observo, grabo absolutamente todo lo que conversa, anoto precisiones en mi agenda, le pregunto; a veces me responde y otras, francamente, me ignora, pues alterna constantemente con el escritor y poeta Roberto Fernández Retamar, quien luego de la muerte de Haydée (26/julio/1980), asumiera la dirección de Casa de las Américas.

En un momento me refiere sentirse agotada por el calor y el viaje, y que «prefiere escribir a hablar (...) estos homenajes no me agradan, asisto por puro compromiso (...) pero no te preocupes, vendré de nuevo a finales de diciembre, para el cumpleaños de mamá. Y así fue. El 23 nos reencontramos». El intercambio no resultó tan atropellado.

Hoy, gracias a la coyuntura histórica y a mi costumbre de guardar documentos, manuscritos y transcripciones, reedito aspectos de una primera entrevista —publicada en la edición escrita del periódico Vanguardia  (28 de diciembre de 2002)—, a la que añado preguntas y respuestas del último encuentro, y otras que entonces quedaron excluidas por razones de espacio y pruritos editoriales.

—¿Cómo era tu mamá contigo, cuando eras una niña?

—Tenía la capacidad de ser muy cariñosa y muy exigente, una mezcla que nos resultó muy difícil de enfrentar a mi hermano y a mí. A veces no necesitaba palabras.

A una segunda pregunta sobre la muerte de su madre —formulada con el mayor tacto posible— solo me respondió que lamentaba no estuviera «enterrada aquí, debajo de una palma, en medio del batey del central, donde ella quería.  De modo que rápidamente le solté una de esas insinuaciones  ingenuas con las que el periodista pretende ganar tiempo, si no es que lo dejan plantado…

—Háblame de tu tío Abel.

—No, primero mi madre. Era muy preocupada, sobre todo porque yo fuera una persona útil y honesta. Nos sacaba la punta a los lápices, nos forraba las libretas, con la misma devoción y energía con que nos exigía el máximo de puntuaciones. El cariño hacia mi tío Abel me llegó a través de ella, más por el sentimiento que por las descripciones o narraciones que pudiera haberme hecho de ese que fue su hermano más chiquito y mimado, y en el que no dejó de pensar ni un solo instante.

—Existe una carta a tus abuelos Benigno y Joaquina, a quienes Haydée trata de conformarlos llamándoles «padres privilegiados»...

—Sí, es bastante conocida. Pienso que escribió eso para sacarles del dolor una sonrisa. También les dice que al morir Abel tendrán un hijo que no se convertirá en un viejo feo y arrugado, sino que continuará con su cara linda y tierna. ¡Mentirillas piadosas para autoconsolarse!. Mamá me contó que cuando estaba en el Movimiento con Abel, antes de conocer a Fidel, mi tío era lo máximo. Pero un día llegó Fidel al apartamento, y cuando él se va ella le replica en tono inquisitivo: «Abel, ¿tú estás claro que el jefe es él?».

—¿Alguien de la familia se te parece a Abel?

—Mi mamá decía que mi hermano. A mí no, porque mi tío tenía los ojos muy claros, y era sí, bien parecido y portado, muy elegante. Pero lo importante no es el físico. No me canso de decir que Abel transpiró en mi hermano y en mí ese sentimiento que siempre la inundó y que la dejó marcada de manera imborrable.

—¿Crees que nunca superó su ausencia, la de Boris Luis, que era su novio en aquellos tiempos de clandestinaje?

—Mira, se equivocan de cabo a rabo aquellos que especulan diciendo que mamá no soportó el Moncada y que no pudo sobrevivir a los ojos de Abel sumergidos dentro de una palangana y todas esas cuestiones. Después de eso mamá fue mucho más. Del Moncada sacó fuerza y nunca debilidad. El Moncada, Boris y Abel fueron apenas un buen comienzo para ella. Si decidió quitarse la vida, no fue por cobardía. No nos queda otra alternativa que respetar a todas las personas que deciden mejor estar muertas que vivas. El viejo cliché de que los revolucionarios no se quitan la vida, y eso lo decía ella también, es tan infantil que bastan algunos nombres para echarlo por tierra.

—Por ejemplo, Hemingway, Violeta Parra, Alfonsina Storni ...

—Así mismo, y los Lafargue. ¿Acaso las campanas que hizo doblar Hemingway en su novela no hicieron resonar la de todas las iglesias del mundo con el grito de su última bala? ¿Quien diría que Violeta no le daba «Gracias a la Vida» con honestidad para cruzar a la muerte sin temor y segura de sí misma, al dejarnos en su voz el candor de todo un continente...

¿Y qué es lo que más recuerdas de tu madre?

—Su criterio agudo e inteligente, su fuego. Era muy obsesiva, por ejemplo, con las cosas de la escuela. Nos repasaba cualquier materia por tal de que saliéramos bien. Nada la detenía. Así que la recuerdo con la misma fuerza que tuvo su muerte.

—Defíneme los rasgos más sobresalientes de su personalidad.

—Yo diría que era una mujer liberal, no le importaba mucho los que otros pensaran, defendió a los marginados, a los excluidos por una u otra razón; siempre trató de acercarse al lado humano. Le llamaba al pan, pan; y al vino, vino, y eso a algunos le caía mal. Era generosa, sensible pero firme de carácter, honesta, apasionada, valiente. Y al contrario de lo que muchos piensan acerca del suicidio, creo que ese fue su último gesto de valentía.

—¿Qué era para Haydée  la Revolución?

—A mi madre la Revolución le entró por la puertecita del apartamento de 25 y O. Fue la razón de toda su existencia. Amó como nadie la Revolución, porque mi madre era una eterna enamorada. Siempre confió en Fidel y muchas veces me dijo que Fidel debería vivir por muchos años.

—¿Y El Che?

—Te cuento que cada 8 de octubre mi hermano y yo no podíamos salir a ninguna parte porque nos ponía a transcribir las cartas del Che a sus hijos. Ellos fueron verdaderos camaradas, colegas en ese estrecho cubículo de los iluminados. Al igual que con Celia, sufrió mucho su muerte, y cuando me hablaba de él me daba la sensación de que sufría mucho más que al hablar de mi tío Abel. La recuerdo una vez, cuando yo era muy chica, en medio de un ataque de lágrimas, decirme: «Fue un machista imperdonable. Me juró que me llevaría a América a hacer la revolución, y acá me ha dejado». Y era cierto que se lo había prometido.

—Háblame un poco de ti, de tus años escolares, de tus amores no materiales...  

—Me parezco a muchos y no me parezco a nadie. Como mi madre, odio el formalismo más allá del límite. Desprecio la burocracia, el oportunismo, la mediocridad, el capitalismo; soy una eterna enamorada de Martí, de Fidel, de la bandera rojinegra del 26 de Julio, de las letras frescas del Gabo, de los iluminados porque no miden la vida con los patrones comunes, su métrica es la de las estrellas.

—¿Por qué no escribes sobre la vida de ustedes y la relación con tu madre y el mundo que la rodeó?

—Lo he pensado, si coincidimos nuevamente, te contaré. Creo que llevo una periodista adentro. Disfruto escribir y decir lo que siento, sin las fabulaciones de mamá que hasta cambió el día de su cumpleaños del 30 para el 31 de diciembre... ¡Los disfrutaba tanto!  Participaban Carpentier, Benedetti, Mariano, Retamar... La casa era como un puerto abierto a todas las naves, como sus bordados. ¡Qué lindo bordaba mi mamá! ¿Por qué esas dotes no se heredan? Mi madre era especial, debe haber tenido, como tío Abel, una luz…

—¿Una luz?

—Sí, una luz por dentro. Una luz que hacía que todo se viera, una luz que nunca se ha apagado.

Cuba: revisando las expectativas y alcances de la unificación monetaria (II)

Cuba: revisando las expectativas y alcances de la unificación monetaria (II)

 

7:17:44 a.m.

Por José Luis Rodríguez*

Cuando se planteó a finales de los años 90 la posibilidad de avanzar hacia la reunificación monetaria del país, [1] esta decisión se tomó en un momento en que hubo que enfrentar simultáneamente las deformaciones económicas existentes, las consecuencias del Período especial y la presión acrecentada del bloqueo norteamericano, unida a una crisis económica internacional que se hizo recurrente a partir de los años 2000.

Sin embargo, el principal obstáculo que se pondría de manifiesto ya desde entonces es que ese proceso no podía emprenderse como una medida aislada, sino que era necesario un conjunto de transformaciones en el modelo económico cubano para que resultara exitoso.

Esa premisa solo se pondría en marcha a partir de la aprobación del proceso de actualización de la política económica que se recoge en los Lineamientos aprobados en abril de 2011. Pero aun en ese momento se afirmaba que “se avanzará hacia la unificación monetaria, teniendo en cuenta la productividad del trabajo y la efectividad de los mecanismos distributivos y redistributivos. Por su complejidad, este proceso exigirá una rigurosa preparación y ejecución, tanto en el plano objetivo como subjetivo”.[2]

La aprobación del cronograma para iniciar este proceso se dio a conocer mediante una nota oficial en octubre de 2013. En ella se expresaba que los principales cambios en una primera etapa involucrarían a las personas jurídicas y se comenzaría por la preparación de condiciones para elaborar normas jurídicas, así como la introducción de cambios en los sistemas informáticos para cubrir las modificaciones en las normas de contabilidad y en los registros correspondientes.

Con posterioridad se publicaron en marzo de 2014 las resoluciones No. 19, 20 y 21 del Ministerio de Finanzas y Precios, en las que se establecen los procedimientos contables para registrar el proceso de eliminación del peso convertible (CUC) en las relaciones entre entidades económicas y precisar la reevaluación de activos y pasivos a que ese proceso dará lugar.

Todas estas modificaciones deben partir de que los registros contables correspondientes se encuentren actualizados para proceder a los cambios correspondientes en el momento en que se tome la decisión de realizarlos, por lo que —tomando en cuenta los problemas que ha presentado la contabilidad empresarial— se requiere un esfuerzo especial y un período para llevarlo a cabo adecuadamente.

En esta primera fase se trata en esencia de un doble proceso. Por un lado se unificarán las monedas, permaneciendo solo el peso cubano (CUP) en circulación, pero la mayor complejidad radica en la modificación de la tasa de cambio del peso frente al peso convertible (CUC), que hoy es de 1:1 y equivale a 1 dólar norteamericano (USD). Esta tasa deberá ajustarse, y como evidentemente con un CUP no puede adquirirse un USD, el mismo deberá devaluarse para reflejar el valor real de la divisa en nuestra moneda nacional.

La velocidad y el modo en que se emprenda la devaluación de la tasa de cambio oficial son de gran importancia, tomando en cuenta que en una sociedad como la cubana no es posible que esta llegue de la mano con los negativos efectos típicos de las políticas neoliberales que se han aplicado en otros países.

En este caso, y a los efectos de conocer experimentalmente los efectos de esta medida, ya se han ensayado desde 2012 diferentes tasas de cambio, que han llegado a 10 CUP por CUC en las ventas de productos agrícolas al turismo. En la agroindustria azucarera se utiliza un sistema múltiple de tasas de cambio, y un grupo de empresas comprendidas en el experimento empresarial en curso, así como una cooperativa de servicios de transporte, están trabajando con tasas de 10 CUP por CUC.

En relación con los impactos de la devaluación cabe señalar que la misma tenderá a beneficiar a las empresas exportadoras en la misma medida en que recibirán una mayor cantidad de pesos por cada divisa que ingresen. Por el contrario, la devaluación tenderá a limitar las importaciones, en tanto las empresas tendrán que erogar una mayor cantidad de pesos por cada importación en divisas que realicen, lo cual debe estimular su sustitución.

Lógicamente, una vez que se ajusten los registros contables de las empresas habrá que realizar un análisis de su rentabilidad en las nuevas condiciones. En este caso, aquellas que presenten una situación de irrentabilidad temporal podrán recibir un apoyo mediante la política fiscal y monetaria del país hasta que puedan recuperarse. En las nuevas condiciones, las empresas que –incluso hoy– son irrentables deberán reestructurarse, siguiendo los procedimientos que están definidos para estas situaciones.  (Continuará) 

Notas:

[1] En la Resolución Económica del V Congreso del PCC celebrado en octubre de 1997 se planteaba: “Esta dolarización no es lo normal y de ella saldremos tan pronto sea económicamente factible”. Al definir los principios de la política monetaria a aplicar se destacaba que “reviste particular importancia avanzar de forma gradual en la determinación de un tipo de cambio más adecuado (…). Contar con tal tipo de cambio, además de hacer más eficientes las diferentes políticas regulatorias que inciden en las empresas, permitiría ir a una paulatina eliminación de la doble circulación monetaria”. Partido Comunista de Cuba: “Resolución Económica V Congreso de Partido Comunista de Cuba”, Editora Política, La Habana, 1997 pp. 7-8 y 24.

[2] VI Congreso del Partido Comunista de Cuba: “Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución”, aprobados el 18 de abril de 2011, p. 15.

*El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.

(Fuente: CC) 

 

Cuba: revisando expectativas y alcances de la unificación monetaria (I)

Cuba: revisando expectativas y alcances de la unificación monetaria (I)


7:13:55 a.m.

Por José Luis Rodríguez*

En los próximos días hará un año de que se anunciara oficialmente el inicio del proceso de unificación monetaria en el país, y a lo largo del tiempo transcurrido desde entonces el tema ha mantenido presencia en los medios y en las discusiones entre la población.

Sobre este asunto, en un comentario de finales del pasado año se subrayaba “no debe perderse de vista que se trata de un complejo proceso interrelacionado con el programa de transformaciones estructurales en curso, y que requerirá tiempo para su aplicación gradual”.

Sin embargo, algunos trabajos publicados desde entonces —si bien han destacado la complejidad de este proceso— no han resaltado las razones que llevan a considerarlo así, lo que ha llevado, en ocasiones, a pensar que se trata de un conjunto de medidas que únicamente depende de la toma de decisiones y que estas no tienen por qué demorarse.

Parece entonces válido retomar el tema para tratar de entenderlo mejor.

Al respecto es necesario recordar que la implantación de un régimen de dualidad monetaria en agosto de 1993 se decidió para alcanzar objetivos de gran importancia a corto plazo. En primer término, evitar una fuerte devaluación del peso cubano, cuya tasa de cambio oficial se situaba en un peso (CUP) igual a un dólar (USD), cuando en la economía informal las cotizaciones llegaron a niveles de 120 a 150 CUP por USD en los primeros meses de 1994.

En las condiciones que enfrentaba el país entonces una decisión de ese tipo —que también podía acompañarse de un cambio de moneda, como proponían algunos economistas— hubiera provocado un impacto de consecuencias imprevisibles, ya que implicaba modificar de una sola vez toda la contabilidad social y ajustar abruptamente los parámetros de funcionamiento de las empresas, así como el poder de compra de la población, en una coyuntura de descenso sostenido del PIB.

Resultó entonces preferible introducir modificaciones graduales para segmentar las relaciones económicas entre las empresas, diferenciando aquellas cuyos resultados podían generar divisas a corto plazo —las cuales comenzarían a operar directamente en moneda convertible— de aquellas que debían mantenerse trabajando en moneda nacional (CUP), al tiempo que estas últimas eran sometidas a un proceso paulatino de redimensionamiento, y se les asignaban centralmente los recursos en divisas indispensables para su operación.

Por otra parte, al autorizarse la circulación legal de un grupo de monedas extranjeras en el país con el Decreto Ley Nº 140, se abrió paso a la tenencia de divisas mediante remesas para un segmento de la población, lo cual permitió al país recibir recursos que el Estado colectaría a través de un impuesto sobre las ventas en las tiendas de recaudación de divisas (TRD) especialmente diseñadas para ello, en tanto parte de la población podría acceder a la compra de diversos bienes en los mencionadas establecimientos.

Esta decisión —valorada como inevitable en esas circunstancias— introducía una diferenciación en las entradas de la población. Para tratar de mitigar sus efectos, el gobierno estableció claramente una política de redistribución de los ingresos captados en las TRD a favor de toda la sociedad, posibilitó el acceso a la moneda fuerte mediante su adquisición en moneda nacional y creó sistemas de estimulación en divisas para los trabajadores.

De tal modo, se estima que en el primer año de aplicada esta medida entraron al país unos 537 millones de dólares por esa vía, lo cual permitió a una parte de los cubanos —estimada en el 21% del total— recibir ingresos que en ese contexto podrían considerarse extraordinarios, al tiempo que el Estado se nutría de recursos indispensables para cubrir necesidades elementales de quienes no tenían acceso a esos recursos.

Complementariamente se crearon las Casas de Cambio en octubre de 1995 (CADECA), las cuales permitieron convertir la liquidez acumulada en CUP en USD o CUC, a una tasa de cambio determinada por el mercado. Esa tasa fue inicialmente de 35 CUP por USD/CUC y varió hasta la actual, de 24/25 CUP por CUC.

Por otra parte, desde el punto de vista de la política económica, puede decirse que la dualidad monetaria facilitó la inversión extranjera, al crear mejores condiciones para operar directamente en moneda convertible en una economía segmentada que no llevaría a cabo una devaluación monetaria abrupta.

No obstante, el régimen de dualidad monetaria en Cuba siempre se concibió como temporal y en el V Congreso del PCC, celebrado en 1997, ya se había establecido la necesidad de su eliminación gradual, dadas las complejidades asociadas con su operación en la medida en que la economía se recuperaba.

En resumen, los beneficios de la dualidad monetaria a corto plazo se materializaron en la creación de condiciones para el rápido incremento de la inversión foránea a partir de 1994, el establecimiento de esquemas de autofinanciamiento descentralizado en moneda convertible para empresas estatales, el ingreso de remesas al país y la implementación de esquemas de estimulación en divisas a partir de 1993 para trabajadores estatales, siempre de acuerdo con los resultados del esfuerzo laboral.

Sin embargo, los beneficios a corto plazo comenzaron a ser superados por los costos que imponía la dualidad monetaria en la medida en que esta se extendió en el tiempo. Entre ellos estaba la dificultad para medir adecuadamente la actividad económica del país al sumar costos imputados en CUP con los calculados en USD/CUC.

Desde finales de los años 90 se hizo evidente la necesidad de emprender un proceso de reunificación del sistema monetario en el país, pero numerosos obstáculos impidieron entonces llevarlo a cabo de manera expedita.  

(Fuente: CC)

*El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial. 

 

 

Las causas económicas y políticas de la epidemia de Ébola

Las causas económicas y políticas de la epidemia de Ébola


9:47:46 a.m.

El Centro para el Control de Enfermedades (CDC, Center for Disease Control) del gobierno federal de EE.UU., uno de los centros de mayor prestigio y reconocimiento internacional, perteneciente al Servicio de Salud Pública (U.S. Public Health Service) de dicho gobierno, publicó en el mes pasado un informe sobre la epidemia creada por el virus del Ébola en el que escribía que “los casos de Ébola podrían expandirse en una cantidad que podría variar de 550 000 casos a 1,4 millones en los primeros cuatro meses”. 

 El mismo informe cuestionó las cifras proporcionadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS, la agencia de salud de las Naciones Unidas) sobre el número de casos de la enfermedad causada por el virus del Ébola (5 800 casos) y el número de muertos (2 800 casos). El CDC señalaba que probablemente los números sean mucho mayores, alrededor de 20 000 casos de afectados por la enfermedad. Y subrayaba que era probable que el número de nuevos casos de afectados y de muertos aumentara exponencialmente, pasando de cientos de casos a miles por semana.

El CDC también indicaba que hoy la epidemia se centra en tres países del oeste de África, Liberia, Sierra Leona y Guinea, donde las infraestructuras de higiene, salud pública y servicios sanitarios son muy deficientes, habiendo empeorado en los últimos años como consecuencia de las políticas de austeridad del gasto público, incluyendo el gasto público sanitario, impuestas a tales gobiernos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, instituciones conocidas por sus políticas de “ayuda al desarrollo”, las cuales se centran, entre otras medidas, en la reducción del gasto público a fin de reducir su déficit y deuda públicos. Estas políticas de austeridad, que están teniendo un impacto muy negativo en el bienestar de la población en los países de la Eurozona, tienen un impacto devastador en la salud y la calidad de vida de las poblaciones africanas expuestas a tales políticas.

¿Cómo y dónde se inició la epidemia de Ébola?

La epidemia actual se inició en Guinea a finales del 2013. Pero no fue noticia hasta marzo del año siguiente, 2014. Es una de las infecciones más mortales que se conocen. Es decir, la mortalidad entre los enfermos del Ébola es mucho mayor que la que suele ocurrir en otras enfermedades infecciosas. El virus del Ébola, sus efectos y cómo podría curarse, ha estado menos desarrollado y conocido que otros virus, causa de otras enfermedades más conocidas en países más desarrollados económicamente. Como indicaba un artículo en la revista International Journal of Infectious Diseases, “tal virus es de los que se conoce menos de la familia de virus a la que pertenece. Tenemos una gran ignorancia sobre tal virus…”. Y ello ocurre a pesar de que la existencia y elevada letalidad del virus es muy acentuada.

El primer caso que se conoce del Ébola, según el CDC, se detectó en el antiguo Zaire, en el año 1976, donde se inició su transmisión como consecuencia de las condiciones muy poco higiénicas de los servicios hospitalarios en aquel país, con la utilización de jeringas pobremente esterilizadas. Un nuevo brote se registró en Sudán en 1979, con 34 enfermos y 22 muertos. Y más tarde, hubo uno en Zaire de nuevo.

El escaso conocimiento del comportamiento y la naturaleza del virus explica que no se hayan elaborado fármacos que puedan curar la enfermedad, una situación muy común en enfermedades que se presentan con mucha mayor frecuencia en los países llamados pobres. La industria farmacéutica no presta atención a enfermedades y pacientes que no son rentables. Hay muchos casos como este. Y la bien conocida insensibilidad de los Estados de los países ricos hacia el bienestar de las poblaciones de los países llamados pobres explica la escasa atención hacia este tipo de enfermedades, al considerar erróneamente que no les afectarán. El SIDA demostró, sin embargo, el error de estos supuestos.

Pero a esta insensibilidad hay que añadirle su considerable responsabilidad por la existencia y permanencia de la pobreza en estos países. Y ahí está el quid de la cuestión, que raramente aparece en los mayores medios de información.

Las causas políticas y económicas de la epidemia del Ébola

La mayoría de las economías de estos países africanos están, en gran parte, en manos de grupos financieros y económicos que obtienen su riqueza de tales países sin que esta riqueza se filtre al resto de la población. El total de la población que vive en estos países (Liberia, Sierra Leona y Guinea) es aproximadamente de 20 millones de personas.

Su principal medio de producción es la tierra, constituyendo los productos minerales y agrícolas su mayor riqueza, la cual, sin embargo, está principalmente en manos de propietarios de empresas transnacionales (también conocidas, erróneamente, como multinacionales) que extraen dicha riqueza sin que con ello se enriquezca la población. Los beneficios se van al país sede de esas transnacionales.

Tales países no son, por lo tanto, países pobres, pues tienen muchos productos enormemente valiosos. En cambio, la gran mayoría de la población, que trabaja en el campo, vive en condiciones misérrimas (ver Tariq Ali and Allyson Pollock “The Origins of the Ebola Crisis”, CounterPunch, 12.10.14, y también Horace G. Campbell, “Ebola, the African Union and Bioeconomic Warfare”, CounterPunch, 12.10.14).

En casi ninguna de las informaciones sobre el Ébola aparecidas en la mayoría de medios de información se ha hablado de las causas profundas de la epidemia de Ébola en estos países, siendo la primera la enorme miseria de la gran mayoría de la población, resultado de la alianza entre las élites gobernantes en estos países, por un lado, y los intereses económicos y financieros que controlan sus economías, por otro.

Y cada vez que hay movilizaciones políticas para romper con tales estructuras, los gobiernos de los países ricos (sumamente influenciados por aquellas transnacionales) envían tropas o ayuda militar para que el sistema de poder permanezca intacto. Esta es, repito, la realidad que explica la pobreza de los países mal llamados pobres (véase mi libro Imperialism, Health and Medicine. Baywood,1981).

Esta enorme pobreza explica la segunda causa de la aparición de esta epidemia masiva: la pobreza de la infraestructura de los servicios sanitarios, de saneamiento y de salud pública. Estos países tienen una estructura salubrista y sanitaria muy insuficiente. Estructura que se ha ido debilitando dramáticamente como consecuencia de las políticas neoliberales del FMI impuestas a la mayoría de países africanos, incluyendo estos tres (Liberia, Sierra Leona y Guinea).

Tales políticas tienen un impacto desastroso en estos países, cuyos gastos públicos sanitarios por habitante son, junto con los de Bangladesh y Haití, los más bajos del mundo. Y se está incluso reduciendo más como consecuencia de las políticas de austeridad (con los recortes del gasto público social, incluyendo el sanitario) impuestas por el FMI a fin de que reduzcan su deuda pública, y ello como condición para que puedan recibir dinero prestado para poder estimular la economía (véanse los artículos en el International Journal of Health Services, volúmenes 39 y 40, años 2009 y 2010, sobre el impacto del FMI en a salud de los países pobres.

Estas políticas neoliberales del FMI, que están causando el enorme empobrecimiento del sector público, incluyendo las infraestructuras de saneamiento y sanitarias públicos, tienen un impacto muy negativo en los países más desarrollados económicamente (la planta del Hospital Carlos III en Madrid dedicada a enfermedades infecciosas —donde ahora está ingresada la enfermera contagiada por el Ébola— había sido cerrada como consecuencia de los recortes del gasto público, resultado de las políticas de austeridad de la Comunidad de Madrid y del gobierno Rajoy), y tienen también un impacto, repito, devastador en los países mal llamados pobres (como Liberia, Sierra Leona y Guinea).

Es también importante resaltar que en estos países, como también ocurre en España, los servicios sanitarios están altamente estratificados por clase social, con una medicina privada para las clases pudientes (dependientes de los intereses transnacionales) que controlan la vida política y mediática del país.

La pobreza del gasto público ha estimulado el enorme crecimiento de la privatización, que contribuye a la pobreza del sistema público. Hoy, en España, estamos viendo el debilitamiento de los grandes centros sanitarios a costa de la expansión de la medicina privada. Esta situación se repite en los países africanos, con resultados catastróficos. A la enorme pobreza de la gran mayoría de la población, se añade la enorme insuficiencia de su infraestructura sanitaria y de saneamiento. En realidad, lo que ocurre en los países mal llamados pobres es muy semejante a lo que ocurre en los países “ricos”, aunque debido a la enorme pobreza en estos países los resultados son inmensamente peores. Hoy, en Liberia, Sierra Leona y Guinea los pacientes con Ébola son rechazados en los hospitales y mueren en la calle, a plena luz del día.

La respuesta a la crisis actual

La respuesta a la crisis en aquellos países africanos ha sido predeciblemente muy lenta. Y cuando ha tenido lugar, se han pedido urgentemente recursos humanos y dinero. Solo para Sierra Leona, su gobierno ha pedido 1 000 médicos y 3 000 enfermeros. Y la OMS ha indicado que se necesitan 4 300 camas hospitalarias para tratar a todos los pacientes con Ébola en estos tres países (Liberia, Sierra Leona y Guinea), más de diez veces el número total de camas en existencia en tales países.

Los primeros países en responder fueron Cuba y China (Cuba, por cierto, ha sido siempre ejemplar en su respuesta a las peticiones de ayuda, tal como en su día subrayó el Presidente Mandela de Sudáfrica). Cuba fue el primer país que respondió, y envió inmediatamente 165 médicos y profesionales, ayuda especialmente valiosa, pues Cuba, a pesar de su pobreza económica, tiene uno de los programas más avanzados del mundo contra las enfermedades infecciosas, tal como han reconocido no solo la OMS, sino también la Asociación Americana de Salud Pública, APHA. China ha enviado 200 profesionales sanitarios y, por fin, el gobierno Obama enviará 3 000 profesionales sanitarios.

Esta ayuda en personal es de una gran urgencia. Ahora bien, dicha ayuda será paliativa y no resolutiva, a no ser que haya cambios masivos dirigidos a atacar las causas de la epidemia de Ébola a las que me he referido en este artículo, a saber, la miseria de la población que vive y trabaja en estos países y la gran insuficiencia en sus infraestructuras salubristas, de saneamiento y sanitarias. A no ser que ello ocurra, las epidemias de Ébola se irán reproduciendo. Ni que decir tiene que tales epidemias pueden controlarse y así está ocurriendo incluso en países vecinos de los tres más afectados (Liberia, Sierra Leona y Guinea). Nigeria y Senegal, por ejemplo, parecen haber contenido la epidemia. El Ébola es muy letal. Pero no es muy contagioso. En realidad, es de las menos contagiosas entre las enfermedades víricas. Y es muy poco probable que, como ocurrió con el SIDA, se expanda en los países ricos. Ello podría ocurrir, pero la infraestructura sanitaria de los países desarrollados es lo suficientemente avanzada como para poder controlar la difusión de la enfermedad.

Pero este supuesto tampoco es definitivo, pues el desmantelamiento de los servicios públicos sanitarios que estamos viendo, incluso en la UE (muy notable en España), puede diluir y debilitar esta garantía de forma alarmante, como ha ocurrido en España. El neoliberalismo ha sido la causa de esta posibilidad tanto en los países del este de África como en los del sur de Europa.

“Vicenç Navarro. Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

(Fuente: PS/Tomado de Público.es)

COMANDO FRUSTADO

COMANDO FRUSTADO

1:47:37 p.m.

Por Mercedes Rodríguez García 

En la madrugada del  sábado 15 de octubre de 1994, siete ciudadanos de origen cubano miembros de la organización contrarrevolucionaria Partido Unidad Nacional Democrático (PUND) con sede en La Florida, EU., desembarcan en una lancha rápida, logran penetrar en el pedraplén Caibarién- Cayo Santa María,  tres de ellos interceptan un Lada en el que viajaban cinco pescadores deportivos, y asesinan a uno de ellos. Sobre cómo ocurrieron los hechos, en boca de dos de sus protagonistas, trata este reportaje realizado por la autora pocos días después del asesinato, durante la reconstrucción de lo ocurrido*.

EL CRIMEN

La del viernes 14 es una de las tantas tardes en que Israel, Arcilio, Tony, Claudio y Tito salen de pesquería al pedraplén, donde esta vez les sorprende un aguacero que los obliga a permanecer hasta más o menos las 9 y media de la noche, en el punto de guardafronteras inmediato al kilómetro  6 ½

Cuando escampó todo quedó en calma, la brisa soplaba de tierra a mar y la luna se dejó ver en cuarto creciente. Había que aprovechar porque dentro de dos días estaría llena y entonces nada picaría. En el kilómetro 12 permanecieron hasta que la luna se ocultó por completo. Exactamente —según manifiesta Israel Martínez—a las 3 menos 10 de la madrugada. 

Luego de recoger los avíos, con medio saco de pescado, montaron en el Lada y abandonaron satisfechos el sitio de pesquería. 

Israel conduce, a su lado va Arcilio; detrás Tony, Claudio y Tito. A unos 500 metros del puesto de guardafronteras, tres hombres les hacen señas para que se detengan. Están vestidos de camuflaje y portan armas largas.

«Pienso que son gente nuestra aunque pronto me percataré de lo contrario. De forma grosera nos ordenan bajar. Yo lo hago por mi puerta; Arcilio, por su derecha, y los de atrás, por la izquierda». Narra Israel Martínez.

 «Arcilio le explica al que tiene enfrente que somos gente pacífica, que estamos autorizados a pescar y que no portamos armas. Sin esperar respuesta nos mandan a replegar hacia las piedras. Obedecemos. Mas, una ráfaga corta a nuestras espaldas nos para en seco. Habían matado a Arcilio, que cae a unos cuantos centímetros del carro. Enseguida uno da la orden de matarnos a todos. No esperamos más y —excepto Tony que no sabe nadar y se esconde entre las piedras— nos lanzamos al agua.

«Fue un salto increíble y del salimos ilesos porque otro de los infiltrados —parece que atemorizado ya con la muerte de Arcilio—contraordena no disparar. Eso, por la parte de ellos, porque los peñascos que hay dentro del agua también pudieron desbaratarnos la cabeza. Incluso, Tony se puso más que dichoso pues el bandido que mató a Arcilio llegó a pararse sobre la misma piedra que lo ocultaba». 

La acción duraría unos cuatro minutos. La dirección del viento no dejó oír a los del puesto la breve ráfaga de muerte. Desde el agua escuchan cuando ponen en marcha atrás el carro, en el que escapan que a toda velocidad.

Todos salen del mar, comprueban que Arcilio está muerto y se dirigen al puesto. Aquí coinciden con otro pescador a quien uno de los infiltrados, apodado El Ninja, le arrebató su bicicleta mientras esperaba a que algo mordiera su anzuelo en el kilómetro 4. Por radio comunican lo ocurrido.

EN GUAJABANA

En esta cantera, cercana a la entrada del pedraplén, hace su guardia Juan José Pérez Luna. No hace un mes que trabaja allí como CVP. Trae en bandolera un fusil M-52. Atento, recorre la extensa área a proteger. Por un momento  se detiene detrás de un camión de carga parqueado. Ve luces, avanza hacia el vehículo y le hace señas con la mano indicándole que se detenga. A unos 50 centímetros de la ventanilla delantera derecha pregunta en alta voz:

—Compañero, ¿qué hora trae ahí?

La respuesta es la boca de un AKM apuntándole.

—Entrega el arma, esto es una invasión…

—¡Qué invasión ni ocho cuartos, déjense de jodederas!

Juan José piensa que se trata de una broma de mal gusto. Pero otra vez la orden y la boca del AKM, que sigue amenazándolo le hacen cambiar de idea.

«Me quito el fusil de la espalda y simulo el gesto del quien va a entregarlo. Mis movimientos son muy lentos, busco obligar al que me apunta a hacer un giro a la derecha, de modo que se desvíe un poco la punta de su arma. Esa fue la fracción de segundo que aproveché para rastrillar mi M-52, al tiempo que de un salto me coloco en la parte posterior del Lada.

«La ráfaga que me tiraron fue suficiente para que yo también les disparara seis tiros. El parabrisas trasero se desbarató, herí al chofer en un brazo y al otro, a sedal en la cabeza».

Juan José les da medio minuto para que salgan del auto, con las manos en la nuca. Ellos mismos se quitan las cananas y avanzan hacia el costado del camión. Uno intenta escapar pero de un gaznatón lo pone en «cuatro patas», posición que mantuvo en su avance hacia el pesado vehículo.

—¿Quieres mi reloj?, te lo regalo, muchacho.

—No necesito reloj para vivir.

—Mira que somos parte de una invasión de mil hombres.

—No coman mierda, ¡cien mil hombres no caben ni parados en el pedraplén…!

—¿Qué recompensa te van a dar por todo esto?

—La mejor, quitarles todo lo que traen y desbaratarles los planes.

Ya está controlado el enemigo. Mientras los mantiene a raya con su viejo fusil en la mano izquierda, con la derecha extrae por la ventanilla del carro un AKM, con el cual dispara una ráfaga al aire para que se escuche en el contingente. Al rato siente pasos y ordena, «al que sea», detenerse y luego avanzar pegado a la loma de rocoso con las manos en alto.

—Luna, soy Macana, no vayas a tirar.

—Hasta que no veo caras no conozco a nadie, así que dale, dale, pero bien arrima’o a la lomita.

Reconocido su compañero de trabajo, Juan José le alcanza un R-1 de los abandonados en el carro. Minutos después llegan en una camioneta Raúl, el chofer y Osmel, otro CVP.

«Es maravilloso como en nada se formó una especie de milicia popular. Yo no sé qué piensa esa gente. Aquí la cosa no es fácil y yo sí que se las cepillaba. Les tiré a matar y les vuelvo a tirar porque ellos lo hicieron primero y tenía que salvar mi pellejo. A mí para quitarme un arma hay que matarme y bien mata’o», expresa Juan José.

LA VÍCTIMA 

Arcilio Dionisio Rodríguez García era de Rojas, Remedios. Cuando le asesinaron tenía 34 años. Alto, fuerte, alegre, saludable. Hombre de hermosa y constante trayectoria revolucionaria, militante del PCC desde los 26 años, ocupó diversas responsabilidades como cuadro partidista en Remedios. Apenas dos meses antes había recesado sus funciones como miembro profesional del Buró del Partido en ese municipio, y nombrado jefe de departamento de la Unidad Básica de Servicios en Caibarién, donde residía. Su sepelio fue una verdadera manifestación de pueblo.

«Éramos una familia feliz, y Arcilio, un magnífico padre, esposo e hijo, muy querido por quienes le conocían», relató entonces Xiomara, su esposa.

«¿Qué derecho tiene un asesino a sueldo de arrebatarle la vida a un hombre como él, a mansalva, desarmado, sin poder defenderse?», se quejó. Marta, la madre. 


Al morir Arcilio dejó dos hijos: Ernesto, de 11 años y Rocío de 4. Ya son hombre y mujer. Han pasado dos décadas. Continúa el dolor. 

LOS TERRORISTAS 

El comando de la organización contrarrevolucionaria Partido Unidad Nacional Democrático (PUND), tenía como objetivo establecerse en las montañas del Escambray para organizar bandas terroristas y realizar acciones dirigidas a desestabilizar el orden interno. 

Se les ocuparon cinco fusiles AK-47, un fusil AR-15, un fusil M-14, cuatro pistolas y proyectiles para estas armas. 

Durante la investigación se pudo comprobar que Humberto Real Suárez (alias KP3), disparó el arma que le desbarató el cráneo a Arcilio.

Todos los infiltrados fueron arrestados el propio día por fuerzas combinadas del MININT. El último, apodado «El Ninja», es apresado al día siguiente, en el poblado de Vueltas. 

Todos fueron juzgados y declarados convictos, y finalmente, ratificadas las condenados por el Tribunal Supremo de Justicia.

Sin embargo cabecillas de la mafia anticubana en La Florida—y organizaciones internacionales que aún le hacen caso, así como cierta prensa canalla— continúan arguyendo que las sentencias de esos terroristas violan los derechos humanos. 

Lo que no dicen es que al asesino y terrorista Humberto Real Suárez le fue conmutada la pena capital por la de 30 años de privación de libertad,  deshumanizando de ese modo a la verdadera víctima: Arcilio Dionisio Rodríguez García, quien tenía 34 años cuando lo mataron. 

¡Qué grado de abyección! ¡Qué desprecio a la verdad y a la decencia! 

*Versión del reportaje realizado por la propia actora durante la reconstrucción de los hechos, y publicado en la página 4 del periódico Vanguardia, el sábado 22 de octubre de 1994. 

 


A la Serova, segunda astronauta rusa, le encantaría viajar a Marte

A la Serova, segunda astronauta rusa, le encantaría viajar a Marte

 

6:41:53 p.m.

El 26 de septiembre Elena Serova se convirtió en la segunda mujer astronauta de Rusia que vuela al espacio, luego que el 16 de junio de 1963 a bordo de la nave ‘Vostok-6’lo hiciera la legendaria Valentina Tereshkova. Serova pasará varios meses en la Estación Espacial Internacional, donde realizará trabajos de investigación.

Actualmente Elena Serova es diputada en la Duma Estatal. No es muy dada a conceder entrevistas, aunque en un despacho entre sesiones el corresponsal de Rossiyskaya Gazeta pudo charlar con ella.

—Comenzó practicando el paracaidismo como deporte. ¿Le gustan las experiencias extremas? 

—Nunca me he considerado una amante del riesgo. Cada persona hace lo que sabe hacer, se topa con dificultades en la vida y las supera. 

“En aquella época mucha gente quería ir al espacio y la hazaña de Gagarin resultó muy alentadora; sobre todo para quienes se dedicaban a deportes relacionados con la aviación. Cualquier profesión tiene sus riesgos. A nosotros nos preparaban expertos que habían vivido la guerra. Pilotos de combate. Por aquel entonces Yuri Gagarin y Guerman Titov ya habían estado en el espacio. 

“A finales de 1961, me pidieron que me presentara a las pruebas. Los representantes de los clubes de aviación de Moscú ya las habían superado. Escogieron a cinco chicas de entre más de mil candidatas: dos de Moscú, otra de Riazán, una chica de Sverdlovsk y a mí, de Yaroslavl. En aquel momento no se hablaba de la salida al espacio. Nos propusieron probar una nueva técnica y nos sometieron a todo tipo de pruebas: físicas y psicológicas. 

“Ya a principios de 1962 comenzaron los entrenamientos intensivos. Aunque era encantador, el jefe del destacamento —Yuri Gagarin— era también muy exigente. En los entrenamientos nos preparaban más para la presión psicológica que para la física. Entramos siendo paracaidistas: saltábamos todo el día, en tierra y en agua. Esos eran los primeros vuelos. Las historias y los consejos de Gagarin, Titov y Nikoláev eran de mucha ayuda. Pero todo era nuevo para nosotras, incluso la sensación de ingravidez. Entonces aún no existían los simuladores ni los laboratorios de flotabilidad. Se generaban momentos breves de ingravidez mediante la realización de maniobras especiales en aviones para que pudiéramos familiarizarnos y acostumbrarnos a esa sensación. 

“Había un asiento giratorio especial en el que no solo teníamos que estar sentadas, también teníamos que inclinarnos. En la cámara térmica debíamos aguantar vestidas con el traje de vuelo a una temperatura de 70 grados Celsius. Otra prueba era la cámara sorda, completamente aislada del sonido, donde debíamos pasar diez días seguidos”. 

—¿Qué le ayudó a soportar la soledad en aquel espacio cerrado?  

—Nunca he sufrido de claustrofobia. En la cámara sorda ponían a prueba el estado psíquico de la persona, la frecuencia cardíaca... Se llevaban a cabo muchas pruebas como, por ejemplo, pruebas de agudeza visual. En el vuelo nos dejaban llevar un libro. A mí me encantaba leer poemas de Nekrásov. 

Hay quien piensa que a los astronautas se los abandona a su suerte cuando salen al espacio y que por eso sufren de soledad, están a merced de sus sensaciones, luchando contra el estrés o simplemente sentados. En realidad tienen que llevar a cabo todo un programa de tareas. Apenas queda tiempo libre. 

“Practicar ejercicios físicos era obligatorio; tomarse la tensión de forma periódica, sacar muestras de sangre y, en definitiva, realizar todas las tareas encomendadas. Además, había que examinar la nave en profundidad, todo el equipo y los aparatos que se encontraban a bordo”. 

—Es como en un hospital: piensas que tendrás tiempo para descansar, pero luego todo son pruebas, desayunos, rondas, visitas de familiares... ni un minuto de tranquilidad. 

—Exacto. Y los médicos están constantemente observando cómo te comportas, cómo reacciones. Tú no ves ni oyes a nadie, pero cada movimiento tuyo está siendo observado. 

—El pasado 26 de septiembre voló al espacio la rusa Elena Serova tras una larga interrupción en el envío de astronautas rusas. También Svetlana Savítskaia voló después de usted tras un largo paréntesis de 19 años. ¿Por qué? 

—Después de mi vuelo, Serguéi Koroliov tenía un sueño: enviar al espacio a una tripulación exclusivamente femenina. Ya habíamos empezado los preparativos, cuando en 1966 murió Koroliov. Nuestro vuelo se pospuso. Probando la primera nave Soyuz, murió en 1967 Vladímir Komarov, cuya experiencia ayudó a entender el comportamiento de la nave, el funcionamiento del sistema y, en definitiva, sus anotaciones permitieron terminarla. 

“Entonces empezaron los vuelos. Esperábamos que nos incluyeran en el calendario, pero en 1971 fallecieron trágicamente Gueorgui Dobrovolski, Vladislav Volkov y Víctor Patsáev cuando regresaban de la estación Mir. Así que de nuevo se pospuso. Teníamos que entender lo que había ocurrido. Luego siguieron una serie de desgracias y desatinos y se llevaron a cabo trabajos de mejora. 

“Cada vuelo es una prueba y aporta algo nuevo. Pasó mucho tiempo hasta que Svetlana Savítskaia pudo volar al espacio, esta vez como parte de una tripulación. Ella fue la primera mujer en salir al espacio abierto. En 1986 fue ella quien debía encabezar la primera tripulación espacial femenina. Pero finalmente no pudo ser. 

“Elena Kondakova voló dos veces y pasó en el espacio un tiempo récord entre las mujeres: 180 días en órbita. La astronáutica femenina en general tiene mucho futuro. Actualmente, se están preparando muchas mujeres para vuelos espaciales en el centro de entrenamiento de astronautas que levantamos nosotros con nuestras propias manos. 

“Por cierto, con respecto a las sanciones, he de decir que los astronautas norteamericanos se entrenan junto con los nuestros, vuelan en nuestras naves. La imposición de sanciones no les es rentable. 

“Nosotros trabajamos con ellos cuando vienen al centro de entrenamiento para aprender a volar en nuestras naves, mientras que los nuestros no viajan al centro de la NASA en Houston. Ahora los norteamericanos están incumpliendo las condiciones del acuerdo de cooperación y les hemos advertido de que si nos imponen sanciones, también nosotros impondremos las nuestras. Esto será más problemático para ellos que para nosotros”. 

—¿A usted le gustaría volver a viajar al espacio? 

—Claro. Es una pena que ya no tenga edad para ello. Me encantaría viajar a Marte. Dediqué muchos años a este planeta, estudiando todo lo que se escribía sobre él. 

—En Junio de 1963 usted dio 48 vueltas a la Tierra con el nombre en clave de Chaika (Gaviota) y durante el despegue pronunció la famosa frase: “¡Hey, cielo: quítate el sombrero!”. ¿Celebra usted ese día? 

—Aún mantenemos una tradición que empezó Yuri Gagarin. Nos reunimos, recordamos viejos tiempos, hablamos de la profesión, de las novedades y de nuestros intereses. Es un encuentro de profesionales. También compartimos nuestros pequeños cambios en la Tierra. Por ejemplo, el 30 de mayo celebramos juntos el 80 cumpleaños de mi gran amigo el astronauta Alexéi Leónov. También tengo una amiga norteamericana, una francesa y una inglesa. Y es que se trata de una profesión que une a las personas y deja ver quiénes somos en el fondo. La política está de más, aquí solo sirven las competencias profesionales del astronauta. 

—¿Habiendo estado en el espacio, cree usted en un origen inteligente del universo? ¿Cree que hay vida en alguna otra parte?  

—De momento no ha tenido éxito ningún intento de encontrar formas de vida inteligente por parte de los científicos, pero el universo es enorme y no podemos descartar que haya otros planetas en los que existe la vida. Si hay seres vivos, están muy lejos y no dan señales. Nosotros enviamos permanentemente al espacio datos sobre la Tierra, sobre las personas, pero no hemos recibido ninguna respuesta. Y eso que llevamos décadas sondeando el universo. 

—Usted fue una de las primeras políticas rusas que apoyaron los cambios en Crimea. ¿Tiene algún vínculo personal con la península? 

—Estuve en Crimea durante la preparación para el vuelo espacial. En Feodosia practicábamos el aterrizaje sobre el agua lanzándonos con paracaídas y con las pesadas escafandras al Mar Negro. Después simplemente íbamos con los niños allí de vacaciones. 

“Con Ucrania tengo más vínculos aún. Allí vivía la hermana mayor de mi madre, ya fallecida. Mis primos eran mineros en la región de Donbass. Allí viven mis sobrinos y sobrinas. Ahora las llamadas que recibimos de ellos resultan bastante inquietantes. Seguimos en contacto. Por supuesto, los recibiremos si hace falta, pero de momento no nos lo planteamos. Es mucho lo que les ata a su tierra: las tumbas de sus seres queridos, el trabajo…” 

(Fuente: RG/ Larisa Iónova)