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sábado, 26 de agosto de 2017
10:04:28 p.m.
 

Han pasado casi ochenta años desde su estreno, pero Fantasía sigue siendo un clásico imprescindible de la factoría creada por Walt Disney. Elisa Hernández nos recuerda por qué. (Fantasia (1940)–Trailer) 


Producida por el propio Walt Disney (1940), dirigida y realizada por muchos de sus colaboradores y procedente del modelo de las Silly Simphonies*  pero buscando dar un paso más allá, Fantasía es una rara avis dentro del canon Disney.

El film se compone a partir de un conjunto de segmentos cuya animación, base o historia se conciben a partir de la música que buscan ilustrar.

 

La banda sonora** no es original, sino que se trata de música clásica, desde una fuga de Bach hasta el Ave María de Schubert, pasando por algunos fragmentos de El Cascanueces de Tchaikovski y la sexta sinfonía de Beethoven, entre otros.

Los críticos —subidos en ciertos pedestales— la atacaron por el tratamiento “popular” dado a la música clásica, una de las grandes artes que todavía no había sido absorbida, masticada y regurgitada por la cultura de masas. Sus defensores alabaron el coraje y la originalidad de la propuesta.

La elección no es banal, ni tampoco fruto de la valentía de su creador, sino que encaja de forma estratégica en las pretensiones del propio Walt Disney de elevar la animación a los altares, de consolidarla como algo más que mero entretenimiento para niños, anhelos que, lamentablemente, todavía no han sido del todo satisfechos.

 esta compleja ambición proceden, quizás, algunos de los elementos que más llaman la atención por su singularidad: la inclusión de secuencias muy estremecedoras, el tono didáctico con que el presentador nos informa de lo que vamos a ver o el uso de las imágenes de la orquesta y su director preparándose para tocar como hilo conductor y enlace entre las diferentes secciones.


Pero a pesar de este anclaje histórico, Fantasía ha conseguido sobrevivir a las casi ocho décadas que han pasado desde su estreno, demostrando una capacidad de sincronización entre lo visual y lo musical inexistente en otras películas posteriores, un ritmo casi perfecto, una cadencia por la que dejarse llevar.

Al ofrecernos este espectáculo sin igual, Fantasía es, y seguirá siendo, lo que Walt Disney siempre quiso que fuera: una obra de arte total.

(Fuente: EFEEME)

* Cortometrajes de animación acompañados de música alegre y divertida creados por Walt Disney Productions en los años 30.

** Quizás el elemento que más se recuerda de Fantasía y lo que la distingue del resto de clásicos Disney