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Por tercera vez han iniciado las excavaciones en la misma zona, en Granada,para exhumar a víctimas de la guerra civil española. Según investigaciones en breve podría darse con el paradero de los restos del poeta y dramaturgo Federico García Lorca, quien fue asesinado durante la Guerra Civil en España, que inició en 1936 con la llegada del dictador Francisco Franco al poder*. 


Un equipo de arqueólogos de la asociación Regreso con Honor inició este lunes en Alfacar (Granada) los trabajos en la zona en la que podría estar enterrado Federico García Lorca, quien fue fusilado el 18 de agosto de 1936 junto al maestro nacional Dióscoro Galindo y los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas. 


Los trabajos se prolongarán durante unas tres semanas, tras conseguir la asociación los permisos de la Junta y el Ayuntamiento de Alfacar, así como la financiación necesaria, aunque los restos del poeta no constituyen la prioridad. 

Las labores comenzarán con el uso de una retroexcavadora para retirar el material de relleno en la zona, lo que se prevé que requiera unas dos semanas de trabajo. Proseguirá luego el estudio del terreno en este paraje, en el Peñón del Colorado, para intentar localizar los pozos que se cree que pudieron ser usados como fosas comunes, una de ellas la de García Lorca, Galindo y los dos banderilleros, según las fuentes manejadas. 

En caso de localizarse, los pozos serán delimitados para hacer los sondeos arqueológicos que permitan comprobar si hay restos humanos, lo que en ese supuesto sería documentado y notificado.

De momento participa un grupo reducido de cinco personas, entre ellos arqueólogos procedentes de Zaragoza, Barcelona y Madrid. En los días que siguen se sumará el resto del personal implicado, incluyendo antropólogos e investigadores, que han prefijado los lugares donde con más posibilidad pueden encontrarse los pozos.

Lorca: el poeta sin tumba


Tras dos intentos fallidos, en septiembre comienza la tercera búsqueda de sus restos y los de sus compañeros en la muerte. 

El poeta se había refugiado en casa de su amigo Luis Rosales porque creía que la pertenencia de los cinco hermanos a la Falange lo protegería. No fue así. En la tarde del 16 de agosto de 1936 se lo llevaron detenido al Gobierno Civil de Granada. 

De allí lo sacaron al día siguiente en dirección al frente. Lo mataron a tiros de madrugada, en algún punto del camino entre Víznar y Alfacar. Por comunista por homosexual o por rencillas familiares, según quien lo diga. Lo enterraron junto a un maestro nacional y dos banderilleros anarquistas hace 80 años. Y todavía lo andan buscando. 

Aunque no militó en ningún partido, el poeta de Fuente Vaqueros era un firme defensor de la República, para la que trabajó como vocal de la Junta Nacional de Música y Teatro y como secretario del ministro Fernando de los Ríos. El alcalde de Granada, Manuel Fernández Montesinos, fusilado pocas horas antes que él frente a las tapias del cementerio, estaba casado con su hermana Concha. 

Hay quien sostiene que algunas de sus obras habían levantado ampollas: una de las piezas de «Romancero gitano» molestó a la Guardia Civil y con «La casa de Bernarda Alba» ofendió a unos parientes con los que su padre, próspero hombre de negocios, mantenía una disputa por lindes de tierras. En el pelotón de fusilamiento había dos familiares lejanos. 

La noticia tuvo eco mundial. En octubre de ese mismo año, H. G. Wells, presidente del PEN Club de Londres, pidió explicaciones al Gobierno Militar. La búsqueda de sus restos la inició en 1948 el investigador galo Claude Couffon, en 1949 la continuó el británico Gerald Brenan y en 1955, el norteamericano Agustín Penon. 


Hace medio siglo, el hispanista irlandés Ian Gibson también comenzó una incansable misión que aún no ha cesado: en base al testimonio que le ofreció Manolo «El Comunista», que aseguraba haber participado en el enterramiento, la Junta de Andalucía realizó en 2009 la primera excavación en Fuente Grande, junto al parque en memoria de poeta. Removieron miles de metros cúbicos de tierra durante más de dos meses. Ni rastro.

Cinco años después, otro equipo, volvió a intentarlo en los Llanos de Corbera, a 400 metros del sitio anterior. La ubicación fue elegida esta vez siguiendo los testimonios recogidos por el investigador Eduardo Molina Fajardo, que sitúa allí la plaza de armas donde formaban las tropas. Para el historiador, es más probable que los testigos de aquellos hechos trágicos —hoy todos muertos—dijeran la verdad a alguien del bando franquista, como ellos, que a unos investigadores extranjeros. 

Otra pista que guió al equipo no vino de la parte de los asesinos, sino de las víctimas: Isabel García Lorca, hermana pequeña del poeta, dirigió en 1998 una carta indignada al alcalde de Alfacar —con copia al presidente de la Junta y al New York Times— quejándose de la «afrenta» que suponía el plan de construir allí un campo de fútbol y una urbanización, «justo donde fueron a caer miles de hombres asesinados (...). También está ahí mi hermano». 

Las obras se pararon. En noviembre de 2014 se realizó la segunda excavación. 

De nuevo los investigadores han confrontado los testimonios orales con cientos de fotografías aéreas realizadas en 1937 por la República, y en 1945 y 1956 por el Ejército de Estados Unidos, imágenes de prensa e incluso la acuarela de un artista. Han registrado cada olivo arrancado, cada cambio del terreno. Y realizaron un nuevo estudio de georradar que detectó, a solo 20 metros de la zona ya levantada en 2014, tres pozos de agua fallidos. 

El actual tercer intento cuenta con luz verde del Ayuntamiento de Alfacar y del parque natural. Y con la mayor parte de los 33.000 euros que necesitan para cavar en un área de 18 por 24 metros y a una profundidad de 4 a 7. Las donaciones llegaron de todo el mundo a través del «crowdfunding» y la CNT aportará 5.000 euros. 


En alguno de esos pozos esperan encontrar los cuatro cadáveres. Si hay huesos, se tomarán muestras de ADN de cada cuerpo para cotejarlas con los familiares que se presten; ya disponen de material genético de una nieta de Galindo, el único al que podrían exhumar. Si aciertan, a uno de los cadáveres le faltará una pierna —el maestro de Pulianas era cojo— y otro tendrá un defecto en los pies y un cráneo algo más grande de lo normal. Ese sería Federico, la leyenda. 

Más allá de Lorca

En un área de unos 10.000 metros cuadrados se estiman están sepultadas unas 2.000 víctimas —por los testimonios orales y escritos que constan—, figuras destacadas de la sociedad de Granada de 1936 como el que fuera rector de la Universidad, Salvador Vila Hernández, y otras personas no tan conocidas porque "creyeron que si acababan con maestros, bordadoras, segadores, obreros del campo, costureras, acabarían así con la verdad", al decir de Luis Naranjo, director general de Memoria Democrática.   

Las probables fosas comunes se sitúan en torno al monolito que recuerda en el barranco que "Lorca eran todos", a unos 800 metros del Parque Federico García Lorca donde en 2009 se excavó en busca de los restos del autor de la Generación del 27, del maestro nacional Dióscoro Galindo, y los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, ejecutados y enterrados juntos el 18 de agosto del 36.


Poco antes de su muerte, el poeta granadino y universal nacido en Fuente Vaqueros el 5 de junio de 1898, que legó obras como Poeta en Nueva YorkYerma oBodas de sangre, manifestaba en una entrevista al diario El Sol de Madrid su "odio al que es español por ser español nada más. Yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el solo hecho de que ama a esa patria con una venda en los ojos", dando así definición lorquiana al nacionalcatolicismo que lo pasaría en días por las armas.

"Canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que esto, soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política", admitía aquel 10 de junio, apenas dos meses antes de su asesinato, en el encuentro entre dos personalidades de la cultura de la España republicana, el bohemio periodista y caricaturista Luis Bagaría, y el propio Lorca.

*En el período entre el golpe de Estado de Franco y su muerte (1936-1975) se estima fueron fusilados 130 mil o 150 españoles, de los cuales la mayoría permanece en fosas sin ubicar. Al mismo tiempo, 300 mil personas debieron exiliarse, 270 mil fueron encarceladas y unos 10 mil hijos de padres republicanos resultaron secuestrados.

(Fuente: TeleSurtv/ABC/eldiario)

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