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8:07:27 a.m. 

El sexto juego de la gran final beisbolera entre los Tigres de Ciego de Ávila y los Vegueros de Pinar del Río tendrá lugar hoy a las 7:15 p.m., en el estadio avileño José Ramón Cepero. 

Muchos no pensaron llegar tan lejos en la discusión del título de la 55 Serie Nacional de Béisbol, pero el mágico despertar de los vueltabajeros ha dado vida a una serie que parecía liquidada hace solo un par de jornadas. 

Solo dos equipos (Santiago de Cuba en 1999 e Industriales en el 2010) se recuperaron de dos derrotas iniciales en la gran final, pero ningún plantel ha logrado borrar una desventaja de 0-3 en la última instancia del campeonato, justo lo que se ha planteado la nave de Jorge Ricardo Gallardo, ahora cargada de ilusión. 

La pretensión de los pinareños es fruto de sus dos victorias entre lunes y martes, de ahí el sueño de poner contra las cuerdas a un rival superior en cuanto a ofensiva y defensa, con mucho mayor equilibrio en todas sus líneas. 

Salvo la primera derrota, el resto de los tropiezos pativerdes han llegado por la mínima, uno en extrainnings y otro borrando una diferencia de 0-6 en la pizarra. En ambos casos pagaron bien caro sus errores en el corrido de las bases y la pobre productividad con hombres en posición anotadora, hasta el momento sus grandes males de la final. 

Esas deficiencias los han acompañado en cada salida, incluso en las victorias, solo que ha mejorado el desempeño de sus lanzadores y han emergido los héroes impensados de cada postemporada con inusitada oportunidad. Donal Duarte, William Saavedra y Yosvani Alarcón, el núcleo fuerte de la alineación pinareña, solo remolcaron dos anotaciones entre lunes y martes, pero Michael González, Andy Sarduy y Reinier León, la tanda baja, suman nueve impulsadas en el mismo trayecto. 

Ahí ha estado la clave del resurgir de los Vegueros, necesitados de un mayor aporte de sus maderos centrales y un ritmo similar de los escuderos para los desafíos en el Cepero, donde los Tigres sacarán las garras en pos de culminar la faena. 

Sus armas son las mismas del primer día, las mismas que los lanzaron a barrer a Industriales en semis y obtener siete victorias en línea durante los play off. Desde el alto mando avileño ven con mucha naturalidad lo sucedido en el San Luis, sobre todo por la calidad y espíritu de lucha de sus rivales, y todavía respiran confiados de lograr su segunda corona al hilo. 

Ciertamente, las bajas de Yorbis Borroto y Yorelvis Charles, titulares y experimentados en este tipo de choques, han menguado el poderío de los Tigres, aunque es posible que ambos regresen de cara a los pleitos definitivos. Además, el plantel respira seguridad por los cuatro costados, a sabiendas de que tienen armas en todos los frentes para superar a los combativos pinareños.    

Pese a sus fortalezas, Ciego de Ávila afronta un riesgo mucho más grande de lo que podemos imaginar. Todavía tienen ventaja en la serie (3-2) y jugarán como local, pero en el sexto partido se medirán al primer abridor pinareño (Yosvani Torres) y ellos utilizarán al tercero de su rotación (Dachel Duquesne), detalle que favorece mínimamente a los más occidentales. 

Torres trabajó el pasado domingo sin fortuna y ahora lanzará al quinto día, mucho más cerca de su rutina habitual. Si poco descanso perjudica, el exceso también puede ser mortal para algunos brazos, y ese es el caso del as vueltabajero, quien subirá al box con la misión de aportar una salida de calidad a su equipo en la discusión del cetro. 

En honor a la verdad, resulta extraño que Pinar haya llegado tan lejos sin el aporte del líder de su rotación, no por menospreciar al resto de su staff, sino porque en estas instancias, generalmente, se requiere de un rendimiento destacado de las figuras cimeras para sobrevivir más allá de cuatro o cinco partidos. 

El derecho es consciente de ello, y afronta la salida con un plus de motivación por el nacimiento de su hijo en la noche del martes. Colina de por medio encontrará a un Duquesne en su mejor temporada, con 23 aperturas y 11 victorias, dos de ellas en los play off, instancia en la cual presenta efectividad de 0.68, WHIP (promedio de corredores embasados por inning) de 0.98 y average oponente de 224. 

Por supuesto, el camino que han tomado las cosas en esta final nos indica que ningún precedente es garantía de éxito de uno u otro bando, razón suficiente para asegurar un puesto y disfrutar de lo que viene, que puede ser lo mejor. 

(Fuente: Granma)

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