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Por Mercedes Rodríguez García

24/10/2010 7:03:31

Del 20 de octubre de 1927 a la fecha  han transcurrido 83 años. La edad cumplida de haber vivido el héroe asesinado. Abel, el cuidador  intacto de su telúrica Isla, como creo haberle visto el miércoles entre la muchedumbre convocando infinita a la memoria.

Encrucijada alegre y dispuesta le esperaba. La casa de madera y tejas parecía de gente persiguiéndole sin lágrimas los pasos, aplaudiéndole sin fin por el regreso a tiempo, todavía juvenil,
pariendo luz desde el azul más claro tras lo lentes.

Hogar para exhibir,  no ya días de infancia y primera juventud, sino la historia de la historia de la historia.  Es él mismo, pieza innombrable. Ninguna foto ni documento, encuentro que lo tase. Hondo de alma, sí, muchas imágenes: junto a la familia, Fidel, Celia, Tasende, y casi siempre Haydeé. Haydeé en la Sierra, Haydeé  de América, en su Casa.

Hay mucha algazara juvenil que en un solo segundo congela el Himno. Luego palabras: escritas y leídas, habladas y sentidas, pensadas  por el cronista-periodista, Alberto González Rivero; el amigo de siempre, Armando Rodríguez Bermúdez;  la hija del maestro, Lucía Lima Abreu; los trabajadores del Museo Casa Natal,  Amparo Vila Hernández y Julio Dreke Toriza; la alumna de Preuniversitario, Claudia Betancourt Andreu.

Ya van quedando pocos testigos directos de los juegos, las ansias y los sueños de Abel. Pero de una forma u otra las anécdotas coinciden en el punto revelador de la nobleza, la pureza y la honestidad del más joven, generoso intrépido de los asaltantes  al cuartel Moncada.

¿Decir más? No había literalmente espacio. Ni una voz más alta, ni siquiera en susurro, desentonaban. Resaltaban decenas de uniformes blancos, marrones, azules, carmelitas, verde olivos, camisas cotidianas, pulóveres de trabajo.

Abel jamás será olvidado. Sus raíces yacen fuertes en la tierra natal, pedacito al centro de la tierra grande, plasmado en un dibujo, en una composición, en un poema de los nueve estudiantes premiados  y allí congratulados.

Dichosa Encrucijada, «volcán espiritual de aquel Moncada», como dijera Juan Carlos Palacios León, el primer secretario del Partido en ese municipio.

Memorable coloquio para quienes desde el auditorio, encabezado  por Julio Lima Corzo, principal autoridad del PCC en Villa Clara, sentimos de nuevo Abel entre Nosotros: vivo, cuidando de su Isla para que permanezca fuerte, unida, ¡telúrica de ideas y bravura!