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LA TECLA CON CAFÉ

Cronicafeando

El fin del mundo según Nostradamus

El fin del mundo según Nostradamus


 

03/06/2011 10:57:08 PM

 

El fin del mundo según Nostradamus. A mediados de los años 90, la periodista italiana, Enza Massa, descubrió en la Biblioteca Nacional de Italia, un extraño manuscrito fechado en el siglo XVII, que portaba una serie de dibujos hechos con acuarela, que parecían mensajes simbólicos y sin ningún significado claro. Sin embargo se sorprendió cuando vio el título título: Nostradamus Vaticinia Codx, y era firmado nada menos que por el propio Nostradamus. 

 

Cuenta con ochenta acuarelas supuestamente pintadas a mano por el propio Nostradamus, que estaban acompañadas de dos cartas, una introductoria y otra a modo de conclusión en las que se puede leer que el vidente francés legó el manuscrito a su hijo César y que según su mandato debía de ir a parar al Cardenal Maffeo Barberini, quien se convertiría en el Papa Urbano VIII. 

Según los investigadores que han tenido la oportunidad de ver las imágenes, el códice mostraría representaciones, desde el futuro de la Iglesia Católica hasta el atentado de 11 de septiembre, así como  la fecha exacta del fin del mundo; en lo que se refiere a la imagen referida al atentado de las Torres Gemelas de Nueva York, el libro muestra una torre de gran tamaño devorada por unas enormes llamaradas, que más parecen producto de una explosión que de un incendio. 

En su análisis del libro de Nostradamus, se puede decir que el mundo está inmerso  en un tiempo de tribulación que iniciado en el 2008 y que durará hasta el 2012, coincidiendo justamente con la fecha señalada en las profecías Maya, en donde vaticinan que al mundo ingresará en un período de gran cambio el 21 de diciembre del 2012. 

Estos hechos se encontrarían en las últimas siete páginas del códice, que parecen ser el relato exacto de cuándo y cómo podría ocurrir el fin del Mundo. Varias investigaciones señalan que la imagen 66,  en donde el sol está prominente resaltando la fecha del acontecimiento que cambiará la tierra. 

La siguiente imagen muestra al árbol de la vida siendo atacado por un monstruo además de la estrella de ocho puntas y la rueda de ocho línea que para muchos demuestra una alineación estelar que sólo ocurre una vez cada 13 mil años, la última vez que ocurrió esto fue 11 mil antes de Cristo. 

Por último se encuentra la imagen que daría la hora exacta del Apocalipsis, en la parte superior se observan tres eclipses conectados con un eclipse de Luna, si buscamos tres eclipses solares vinculados con eclipses de Luna, aparece un período de 20 años,  que coincide con la profecía maya entre 1992 hasta el 2012.

 

(Fuente: laterceraguerramundial)

 

 

 

 

HARVARD EN SANTA CLARA

HARVARD EN SANTA CLARA


 

31/05/2011 6:02:39

 

Una colaboración de Luis Machado Ordetx

 

El sinfonismo del nacionalista checo Antoni Dvoráv (1841-1904) provocó exaltaciones en Santa Clara, una ciudad cubana que, alejada a 280 kilómetros al este de La Habana, conoce a la perfección el virtuosismo musical que engendra la paleta de una orquesta foránea o su anfitriona surgida allí en las postrimerías de la segunda década del pasado siglo.

 

Esa forma fresca, novedosa y reluciente del compositor europeo vino con la majestuosidad de la sección de cuerdas y los cornos de la Orquesta de Harvard-Radcliffe, de Cambridge, Massachussets, durante el instante en que interpretaron la «Novena Sinfonía»; la habitualmente conocida «Del Nuevo Mundo», ante un teatro «La Caridad», con más de mil capacidades, de lleno total.

No se notó la ausencia de una tuba en el lirismo del segundo movimiento, y mucho menos en la estructuración del tercero y cuarto, al suplirse por el hechizo entre cuerdas y cornos, en medio de esa dignidad que Dvorák transfirió al tiempo cuando compuso su sinfonía durante la estancia en Estados Unidos en plena demarcación del siglo decimonónico.

Fue el «plato fuerte» del saludable programa que ejecutó la agrupación juvenil estadounidenese, por vez primera de visita en Cuba, tras la presentación el jueves en el coliseo «Tomás Ferry», de Cienfuegos, y luego aquí en Santa Clara, anfitriona de ese encuentro entre dos culturas hermanadas en torno al sinfonismo y un lenguaje que no marca fronteras entre los pueblos del mundo.

El espíritu del compositor checo, deslumbrado por el «Nuevo Mundo», registró esa bienvenida, prolongada después con la «Obertura Cubana», escrita en 1932 por George Gershwin (1898-1937), cuando se radicó por un tiempo en La Habana para respirar los aires del afrocubanismo de Amadeo Roldán y Alejandro García Catarla en torno a la herencia africana en la cultura antillana e isleña.

El maestro Federico Cortese, al frente de una orquesta muy joven, pero de notable talento, insufló aires de lucimiento a las interpretaciones de los instrumentistas que, en más de una ocasión, y sin decantar irrespeto o desconocimiento musical, atinó al aplauso prolongado y a la ovación conclusiva.

A primera hora, la Orquesta Sinfónica de Villa Clara, bajo la batuta de la maestra Irina Toledo Rocha, acogió, ante invitados y el público, un bosquejo de lujo que incluyó los «Tres Preludios», del romántico húngaro Franz Liszt (1811-1886), inventor de la música programática, quien imprimió a esa pieza un vigor cautivante en el diálogo entre los trombones y las cuerdas. Allí se palpa una nota de agrado   en la ejecución poemática del sinfonismo, firmeza en la que Liszt formuló parte de sus conceptualizaciones.

Los villaclareños también incluyeron en su programa el «Tema para una marcha de esculturas» y «Cuasi conga, cuasi caringa», escritas por el cubano Jorge López Marín, y «Guaguancó», pieza del también isleño Guido López-Gavilán, la cual pudo quedar mejor ante las incongruencias persistentes entre las secciones de cuerda y el tiempo que asumen los «ritos» de percusión cautivante.

 No obstante, ese diálogo sonoro entre los pupilos de los maestros Cortese, y Toledo Rocha, constituyen puentes de hermandad en torno a la más «bella forma de lo bello», como dijo Martí al abordar la jerarquía impostergable que concede el tiempo a la más universal de las artes fundida en los pueblos que conforman el universo.

Este martes, al término de su tercera y última presentación en Cuba, la sinfónica de Harvard-Radcliffe, de Cambridge, Massachussets, actuará en La Habana antes de partir hacia los Estados Unidos tras un importante paso en sus periplos internacionales. No dudo, que, justo allí, el repertorio del clacisismo, con Ludwing Van Beethoven (1770-1827), aparezca con la interpretación de la «Novena Sinfonía», invocando siempre al «Himno de la Alegría» y la hermandad soberana y cultural que persiste en los pueblos; sería una invocación al preludio imperecedero del humanismo universal.

 

 

Más información en:


 


ÁNGELES Y TESTIGOS

ÁNGELES Y TESTIGOS


 

24/05/2011 5:46:25 AM

 

(Una colaboración de Luis Machado Ordetx)

 

Ante la «inservible» diversión de antaño, los niños, golosos, perdían la mirada en los inmóviles animalitos.  En sus créditos inocentes, los cuadrúpedos pastaban entre hierros en desuso sin que existiera un campo transpuesto. Llevaban unos largo tiempo abandonados a su ¿suerte? En medio de tanta soledad, solo los pequeñines dedicaban con los ojos una caricia lastimera. Inquirían, incluso, el ¿por qué? merecían tanta desatención. Nadie daba la consabida respuesta. Todo devenía en mutismo.

 

Recordé a Lezama Lima cuando abordó al malagueño Picasso, y dijo que «A buen ángel, mejor testigo.» Las razones sobraron ante aquellas manitas infantiles prendidas a la alambrada que delimita el bullicio callejero del acarreo interior de un taller de mecánica. 

Creen algunos que de los aparentes animalitos amontonados no saldrá ningún beneficio. Otros piensan lo contrario: les sobra ingenio; sabiduría, y reverberan en la utilidad de las cosas. 

Estuve entre el coro de los absortos. Quedé pensando… La hierba crece poco en las cercanías de «caballitos» que consideran enanos. Sin embargo, los niños los consideran inmensos, como gigantes en pos de una cabalgadura de esas que a veces regocijan los lomeríos. 

A lo lejos, como escondidos, diviso algunas piezas de lo que antes pretendió convertirse en un carrusel. Hay incluso maquinistas, en perfecto estado. Intuyo en la tamaña tomadura de pelo en medio del deseo de acariciar el lomo y las patas de los presuntos caballitos que hicieron delicias en los tiempos de infancia. 

En soliloquio las décadas se fueron volando, raudas, a momentos de la inocencia. Rememoré cuando arriban a las comarcas rurales o urbanas los circos ambulantes, con payasos, estrellas giratorias, animales amaestrados y los festines de serpentinas. 

Alguien espetó: ¿qué observa?, y contuve la respiración luego de anunciar que los caballitos y otros aparatos destinados a un parque infantil llevaban años allí. ¡Muchos!, apuntó en su énfasis el hombre que detuvo su paso al comprender el instante de meditación. 

«Creo que fueron construidos, indicó el otro, con la paciencia y los recursos estatales de la Fábrica de Botes Plásticos. Salieron del Hanabanilla. Hoy, cualquiera echaría a andar esos aparatos, y casi seguro no se erogarían tantos recursos monetarios y mucho menos derrocharían materiales deficitarios para el país. Solo falta ingenio; voluntad. Estaban destinados a un parque recreativo de Manicaragua.» Ahora, unos pocos caballitos de esos conservan su “inmóvil” y próspera existencia allá en el círculo infantil «Pequeños del Escambray», justo a la entrada de la localidad del sur villaclareño. 

Quedo más pensativo. ¿Nadie se percata que muchos de esos caballitos y cochecitos plásticos atesoran todavía sus colores originales y ninguna de las partes esenciales sufre de roturas? ¿Cómo no colocarlos, aunque sean fijos, en un sitio de disfrute infantil? «Nada, confiesa el anónimo interlocutor, en determinada ocasión los innovadores del municipio solicitaron materiales para recobrar la vida del parquecito, pero todo quedó en «papeleos» y palabras hueras. El paraíso que proyectaron cayó al vacío. 

Una vez se ideó un tiovivo, con sus estructuras metálicas, y los caballitos en sus vueltas interminables. Sería el fiestón de los niños. Todos los aparatos, sin embargo, perseveran amontonados, en un rastro a la intemperie, aquí en un taller ubicado en la calle Juan Bruno Zayas esquina Faustino Reyes, en Manicaragua, sitio que ahora descubro. 

Algunos creerán que son despojos de plástico. No, nada de eso. Todavía conservan sus características originales. Hago una consideración, y creo que estuvieron protegidos en un «almacén»; bajo techo, guarecidos del resistero del sol y los estragos de la lluvia. Ahora no. 

Ángeles, magníficos testigos, esos que perseveran en la inocencia, desde una cerca perimetral, prodigan el sueño para que un día se devuelva la vida a los solitarios artefactos. Los caballitos, y demás implementos destinados a la recreación, aguardan apenados, ante la desfachatez adulta. Ojala que una mano se tienda en el impostergable descubrimiento destinado al retozo infantil. 

 

 

¿SOMOS ASÍ LOS CUBANOS?

¿SOMOS ASÍ LOS CUBANOS?

 

18/05/2011 1:08:15 AM

 

No sé quien es el autor (a) de esta descripción, que imagino salidA de la mente y pluma de algún extranjero que nos quiere bien. Puede que la misma vaya «contra la lógica de la idiosincrasia y el trato extrovertido de mis compatriotas». Pero me gustó tanto la «pintura» publicada en el blog Imaginados, que decidí reproducirla en mi Tecla con Café. La ilustración —un original y «sexual» mapa de nuestra Isla—, lo agradezco a mi amigo José Ángel, quien con frecuencia, desde Madrid, me hace llegar por email tales curiosidades gráficas. Les dejo entonces a mis «cafeinómanos» lectores, la croniquilla en cuestión. Disfrútenla.

 

Cuando Dios hizo al mundo, quedó tan asombrado por la bonitura de su obra, que dejó caer entre los dedos cascajos involuntarios que fueron la más bella chambonada de la creación: el archipiélago cubano. 

Conmovido por la feliz casualidad, no puso en él ni fieras ni escorpiones, ni víboras ni volcanes, ni cosa alguna que lastimara a los soñadores de la intemperie. Fue así que con el tiempo y los sucesos nació lo criollo en el aluvión de las razas, golpe de amor y faena, en la obsesiva añoranza de ser país, nación, desmesura de lo suyo. De España heredaron la adarga y la terca altanería quijotesca; de África el pié fácil para el baile, el oído musical, la sonrisa a ultranza; de China la tenaz resignación, el misterio; de Francia la discreta elegancia del amor en pareja, los adornos de la vida. 

Todo el aire que respiran viene del mar, la arena de sus playas es como polvo de oro, en su tierra la semilla germina sin ayudas, no tienen inviernos ni veranos, sino todo lo contrario, con una media de 25oC, imprevistos y efímeros aguaceros y una corta temporada en que las masas frías anulan algunas horas el paisaje. 

Al cubano le gusta el buen vivir sin debérselo a nadie y para conseguirlo ejercita todas sus artes y mañas, apela a la suerte, a lo divino, o lo resuelve con picardía tropical. Aunque todavía usan bueyes para roturar la tierra, ya se ven desde el cosmos y comprueban que los cartógrafos no se equivocaron al dibujarlos con silueta de caimán. Apuestan siempre a tener lo mejor, ya sea la mujer o la tumbadora, los zapatos o el sillón del portal. 

Les gusta la mesa bien servida, el menú diverso, suma sabrosa del congrí, el pollo frito y los tachinos, el tasajo con boniato, el picadillo con papas fritas, el cerdo asado y la yuca con mojo, los frijoles negros, el huevo frito, el chilindrón, el fricasé o el ajiaco resucitador. Son también apegados al dulce, los cascos de guayaba, el ajonjolí y la garapiña, el boniatillo y la raspadura, los merengues, el flan, natilla y caramelos, pero lo mejor de su dulce azúcar pasa por los alambiques y termina en los toneles donde se añeja un ron superior. 

Y al final, la imprescindible tacita de café, sabroso, aromático, y el habano de perfume sonsacador, quizás lo único que les sigue identificando con los primeros cubanos. Pero también saben sentarse a la mesa escasa, si no hay pan comen casabe, todos los días repiten el milagro de los panes y los peces, son inventores audaces de la sobrevivencia. 

El cubano lo sabe todo, lee los periódicos entre líneas y solo necesita un par de cervezas para arreglar el mundo. Eso sí, es de memoria flaca, no devuelve libros prestados y sólo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena. La necesidad ha sido su maestra, el orgullo su consejero, pero atienden más a las razones del corazón que a las evidencias de la oportunidad y la conveniencia. Son gente de paz, no les ciega la victoria, pero no saben perder. 

Enfrentaron la dominación colonial con coraje, pelearon en condiciones inferiores contra tropas más numerosas que la suma de las emplazadas contra O´Higgins, San Martín, Bolívar y Washington. 

Entre ocho mil especies de su rica flora, adoran a la Ceiba, respetan la palma real, árbol nacional, su flor es la mariposa y el ave nacional es el tocororo. 

Su deporte es la pelota, su juego el dominó, con piezas que suenen fuerte sobre la mesa. Necesitan muy poco espacio para ser felices, saben multiplicar los domingos, son fiesteros, desinhibidos, noveleros, rehúsan el tratamiento de usted, entran en las casas hasta la cocina, se burlan de su propia desgracia, hasta en los funerales se cuentan chistes. 

Son el mejor amigo del perro, cohabitan también con gatos, cotorras y gallos finos. Les gustan las azoteas, los balcones, el rumor de las guitarras y los ríos, el resplandor bullicioso del carnaval, la playa, el malecón, la guayabera, la cerveza helada. Son dicharacheros, escandalosos, desmesurados. Hijos del cálido clima en los límites tórridos, se les tilda de violentos, improvisadores, tropicalmente despaciosos, amigos del choteo y del relajo, expansivos, inconstantes, derrochadores, presumidos. 

Desprecian a los delatores, envidiosos, a los cazadores de oportunidades ajenas, detestan la ambición, la mentira y la avaricia, la doble cara y el lamento. Saben apreciar lo grandioso de la menudencia, la brevedad de la vida, el sentido obligado de la reciprocidad, aunque, como dijera un patriota, a veces no llegan y otras se pasan. 

Creen en el azar, el martes trece y los horóscopos, en la cartomancia, el biorritmo y el mal de ojos. Tienen varios dioses y cielos, su Olimpo está disperso de Nairobi hasta Roma. 

Cuba es hacendosa y constante, candorosamente hospitalaria, espontánea, solitaria, material noble para cualquier noble empeño. Es también una palabra bonita como guaracha, mulata, guateque, siboney. Son buenos en los oficios y artes, y también en el amor, que hacen con vehemencia y concediéndole tiempo al encanto. 

No les asustan los huracanes ni los augurios, si se miran a un espejo, ven la buena voluntad con biografía complicada. Son, en fin, lo que son: cubanos.

 

 

 


LA CANCIÓN MÁS POPULAR A LA VIRGEN DE LOS CUBANOS

 

17/05/2011 12:22:03

A propósito del recorrido de la Patrona de Cuba por la Isla y su llegada a Villa Clara el pasado 4 de mayo, un relago musical a mis lectores. Al paso de la santísima y venerada imagen miles de fieles cantan la inspirada canción, que ya es símbolo de cubanía junto con la popular «Guántamera» de Joseíto Fernández. 


Generalmente se conoce como «Virgen de la Caridad», pero en realidad el nombre original del tema es «Mi Veneración» y fue una canción compuesta en homenaje a la Virgen de la Caridad del Cobre por Miguel Matamoros. Luego fue interpretada por Victor Piñero con Los Melódicos, en 1974 como «Veneración» y de allí se ha interpretado como «Veneración».

Aquí les dejo la letra y un vídeo  a cargo del trío Matamoros (Siro, Cueto y Miguel), uno de los más grandes de todo los tiempos, interpetando «Virgen de La Caridad», y el enlace si quieren disfrutarla como «Veneración», por Los Mélodicos. 

http://youtu.be/QocHMIY73Qg


VENERACIÓN
(Rafael Cueto, Noemí Matos Cueto)


Cuando tú vayas a Oriente
mi legendaria región
tierra que tiembla caliente
cuna del sabroso son.

Llégate a Puerto Bonito
mira la luna en San Juan
vete al Caney por un rato
y prueba las frutasque allí dulce’ están.
(Música)

Cuando pienso en mi morena
que se llama Caridad
rezo como alma buena
por toda una eternidad.
 
Virgencita tú eres buena
hazme un milagro de amor
mira que muero de pena
si tú no mitigas a mi cruel dolor.
 
(Música)
 
Y si vas al Cobre
quiero que me traigas
una Virgencita de la Caridad.
 
¡Ay! que si vas pa’llá
donde está Cachita
traeme una estampita
de la Caridad, pa’ mi mamá.

Y si vas al Cobre
quiero que me traigas
una Virgencita de la Caridad.

¡Ay! yo no quiero flores
yo no quiero estampas
lo que quiero es Virgen
de la Caridad, pa’ mi mamá.
(Música)

Y si vas al Cobre
quiero que me traigas
una Virgencita de la Caridad.

Y si vas pa’llá
donde mi negrita
traeme una estampita
de la Caridad.

Y si vas al Cobre
quiero que me traigas
una Virgencita de la Caridad.

¡Ay! que si vas pa’llá
donde está Cachita
tráeme una estampita
de la Caridad, pa’ mi mamá.
(Música)

Ver mapa del itinerario

 

De la Piña a la Naranja en el deporte cubano

De la Piña a la Naranja en el deporte cubano

 

 

16/05/2011 2:16:47

 

Tradicionalmente el mayor poderío del deporte villaclareño ha estado centrado en las disciplinas colectivas. Basta señalar que de las 22 preseas físicas olímpicas alcanzadas por nuestros atletas, 17 (11-3-3) corresponden a las competencias de equipos, mientras que solo 5 (1-3-1) han sido obtenidas de forma individual. 

 

En el plano nacional ningún once de fútbol guarda más trofeos en las vitrinas que el Expreso del Centro (10), igual sucede con los Lobos en el baloncesto (9) y las Sirenas del polo acuático (17). 

Los softbolistas comparten con los capitalinos el liderato en coronaciones (7) y el hóckey sobre césped experimentó una época exitosa entre 1978 y 1995, cuando se adueñó de ocho coronas. 

Cinco títulos han aportado las softbolistas, cuatro los peloteros y las balonmanistas y tres el plantel femenino de baloncesto y el elenco masculino de voleibol. 

De esa historia hemos vivido, un poco sin hacernos eco de una realidad: Villa Clara ha descendido en los deportes colectivos. Un vistazo a la primera década del presente siglo permite apreciarlo. 

Los Lobos no dan un aullido triunfal desde el 2001, los hockeístas y softbolistas se fueron en blanco en este decenio, al igual que la pelota, a pesar de presentar el rendimiento más estable, pero hace tiempo que le debe un alegrón a la afición. 

El último conjunto varonil en apoderarse del cetro fue el Expreso del Centro en la temporada de 2004-2005, lo cual significa que la sequía de gallardetes en la vitrina de los hombres se extiende a seis años. 

A los futbolistas les sucede algo similar a los peloteros, transitan exitosamente por el tramo clasificatorio, y luego no son los mismos en los play off. 

Les ha tocado a dos combinados femeninos sacar la cara por el deporte colectivo: las polistas, que se mantienen renuentes a entregar el trofeo que han conquistado en cinco ocasiones en los últimos diez años, y las softbolistas que se adjudicaron cuatro veces la posición cimera en el señalado período. 

¿Cuándo volverá a ser naranja la Serie Nacional de Béisbol? 

No podemos seguir viviendo de viejas historias. Habría que preguntarse, por ejemplo, cómo Ciego de Ávila con  muchos menos habitantes que nosotros, y quizá con una fuerza técnica de menor calibre, nos ha arrebatado la cúspide en disciplinas que antes gobernábamos en la rama masculina como el baloncesto, softbol y hóckey sobre césped, e incluso, tal vez pocos sepan que es la provincia que más premios dorados exhibe en el fútbol en este decenio. 

Un campeón de ajedrez villaclareño, Yuniesky Quesada, pero Ciego de Ávila, es la sede del campeonato nacional. 

Hasta la sede del campeonato nacional de ajedrez nos han «quitado» los avileños, aun sin tener un jugador que los represente en el torneo. 

¿Pasó el tiempo de la naranja? Bueno, por ahora, he visto más abundante la piña. 

 

(Fuente: Periódico Vanguardia / Osvaldo Rojas Garay)

 

 

La Tecla con Café… y el «mezclado de la cuota»

La Tecla con Café… y el «mezclado de la cuota»

 

14/05/2011 10:44:59

 

Por Mercedes Rodríguez García

 

A partir de este mes de mayo, me he propuesto dejar de tomar el café de la cuota normada con destino a la población. Y no es que haya renunciado al «néctar negro de los dioses blancos», epíteto racista, cuyo origen confieso desconocer. He declinado, sencillamente, porque no me agrada la mezcla actual del aromático grano.

 

Ya sé que las dificultades económicas por las que atraviesa el país obligan a retomar aquellas mixturas que hicieron histórico al chícharo, lo cual no constituye un «secreto de estado». Sin embargo, prefiero las bondades de la bebida pura, dada nuestra tradición e idiosincrasia, y también por resultar menos dañina a la hora de unirse con los jugos gástricos.

La decisión responde a los bajos índices de producción nacional y al incremento del precio, que hoy se compra a mil 740 dólares en el mercado internacional, un 69 % más alto que el año anterior. 

Han caído los volúmenes de las cosechas y los rendimientos, según los investigadores, debido a la combinación de factores relacionados con suelo y el clima, y a otros sociales, tecnológicos y económicos. Desde hace años el tema preocupa a la palestra pública, constituye motivo de análisis de los economistas e inquieta a los productores.

En cuanto al chícharo, el precio también aumentó, pero en menor cuantía. Ante esta coyuntura, se determinó vender la bolsa de café de cuatro onzas (115 gramos) a 4,00 pesos en moneda nacional, para respaldar las entregas a la población. También, por acuerdo del Ministerio de Comercio Interior, se suprime la cuota normada a los consumidores de 0 a 6 años.

El café mezclado, está compuesto por un 50 % de café robusta y el otro 50 % de chícharo, para lo cual está garantizada la materia prima… ¡aunque no me estómago ni mi vieja cafetera italiana!

Mas, para que no haya problemas a la hora de preparar la infusión, el sobre trae impreso el modo de usar la cafetera. Se recomienda que el agua no sobrepase la válvula. El café añadido al colector o gorro no debe ser comprimido ni llenado completamente; mientras que la cafetera se colocará en la hornilla, preferentemente a fuego lento.

Tal vez la decisión me ayude a alejarme un poco de esas reconfortantes tazas que van y vienen de la cocina a mi mesa de trabajo mientras escribo, y que en exceso han acelerado mi músculo cardíaco al punto de infarto.

Entiendo y comprendo la coyuntura. ¡Pero jamás!—como me han sugerido en broma algunos de mis lectores y coterráneos—, le pondré a mi «Tecla con Café», el apellido de «¡Mezclado!», que no es lo mismo ni se escribe (se toma) igual.

¡Ah!, y lo del chícharo es cubano-cubanísimo. Al menos, no encontré el «guisantico salvador» en las listas de sucedáneos del café o de otras plantas cuyas semillas se han torrefactado, digamos: algarrobo, altramuz, bálanos, cebada o malta (cereal), soja, mistol, achicoria centeno, raíz de diente de león…

A juzgar por los nombrecitos y mis precarios conocimientos de granos y semillas, me quedo con los chícharos a lo cubano. Ya lo dice el refrán: «vale más malo conocido que bueno por conocer».

 

Para más información, siga los siguientes enlaces:

 

 


 

 

 

De los viajes turísticos y otros demonios

De los viajes turísticos y otros demonios

 

12/05/2011 12:33:58

 

 

Por Mercedes Rodríguez García

 

Aunque no con la celeridad que muchos cubanos deseamos vamos adelantando en materia de reformas de todo tipo, o como quieran llamarles: cambios, transformaciones, levantamiento de prohibiciones, nuevas medidas económicas, etc., etc.

 

Ahora la comidilla dentro y fuera de la isla es la autorización a viajar, algo que en realidad nunca ha estado prohibido sino entorpecido por decenas restricciones migratorias como la famosa carta blanca, carta de invitación, permiso oficial de salida, etc., etc.

Mis amigos «post-fronteras» me preguntan a través de email desde sus respectivos países sobre las expectativas positivas al respecto y, en general, acerca del «paquete de reformas» (más de 300), aprobado por el VI Congreso del Partido Comunista.

Muchos compatriotas están entusiasmados por eso de «viajar al exterior como turistas», supongo —con lógica criolla— que siempre previa solicitud de visado, requisito indispensable en la mayoría de los países desarrollados.

Pero que yo sepa, desde este pedacito central de tierra caribeña desde donde escribo, oficialmente solo se ha hablado «estudiar una política que facilite a los cubanos residentes en el país viajar al exterior como turistas».

A mi juicio sería muy bueno pues, entre otras cosas, los cubanos tendrían la oportunidad de comprobar con sus propios ojos que «no todo lo que brilla es oro», independientemente de que algunos no regresen a su tierra natal alentados por el brillo de las baratijas, las lucecitas de neón y otras cosillas incapaces de competir con la autoctonía e idiosincrasia criolla. (Caballeros, y ¡cómo se extraña el «cubaneo»…)

Pero bueno, para que el mundo sea mundo tiene que haber de todo, y debemos aprender a vivir las diferencias, pues no hay utopía más grande que pensar que existe un ser humano idéntico a otro semejante. Las igualdades convivieron mucho tiempo bajo el disfraz del igualitarismo.

Cuba ha tenido que cuidarse años y años de una política estadounidense desestabilizadora de su sistema político, y no es cuento cuánto se ha fomentado desde el mismo triunfo de la Revolución, el robo de cerebros. Entonces es de esperar que, en este caso, establezca condiciones.

¿Por qué no regresar a la tierra que los vio nacer? Si sacamos la cuenta son más, mucho más, los que han viajado a otros lares y han retornado a sus hogares, junto a la familia, los amigos…

Miren, hablando en plata: uno solo sabe lo que tiene cuando lo pierde o… cuando ve de cerquita cómo se vive en otros países sin cobertura gratuita de salud y educación, y otras garantías en materia de seguridad social. Porque aquí, todavía, ni los asilos ni los funerales cuestan. Así que de verdad usted puede morirse tranquilo.

¿Por qué colocar en un extremo a un ciudadano normal y corriente, y en el otro, a un artista o a un intelectual que sale y entra a su patria cada vez que lo desea?

Las cosas van cambiando, y seguirán cambiando. Pero no por arte de magia, pues muchas de las transformaciones tendrán que convertirse en leyes o en modificaciones de lo legislado anteriormente.

No vivimos en el país de las maravillas aunque sí en un país maravilloso. Tampoco existen recetas para esto y recetas para lo otro. Lo cierto: el Estado no puede continuar asumiendo todos y cada uno de los actos y necesidades ciudadanos.

No es tanto el infierno, que algunos sitúan en Cuba, ni tantos los demonios (¡con platica!), que  ya han comprado computadoras, celulares, tienen sus negocitos, o pueden visitar hoteles exclusivos.

Tiempo al tiempo, pero no exceso de tiempo. Digo, me parece. Esa es la cuestión.