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LA TECLA CON CAFÉ

Cronicafeando

Neonazis de Bogotá

Neonazis de Bogotá

 

 

 10/09/2011 12:16:00 AM

 

Lo que está sucediendo en el corazón de la capital colombiana seguramente haría que Hitler se retorciera de felicidad en su tumba. Imágenes extrañas, que parecen haber salido de una película de clase, pueblan las calles de Bogotá.  

 

Se trata de un grupo de neonazis que se llama a sí mismo «Tercera Fuerza Nación» (TFN) y marcha por las calles con esvásticas bordadas a mano y entonando cánticos nazis. Las mujeres van teñidas de rubio y los hombres con cabezas que brillan como bolas de billar, vestidos con uniformes y símbolos que emulan a organizaciones nazis como la SS.

Los «cabezas rapadas» de Bogotá son autores de ataques violentos en varias ciudades colombianas y se declaran antisemitas militantes. Para combatirlos, el Parlamento colombiano dio, a fines de agosto, el primer paso hacia un proyecto de ley contra la discriminación y la promoción de doctrinas que propicien el genocidio, gracias a la cual la actividad de los neonazis se enmarca la ilegalidad.

Todavía se espera la aprobación, en sesión plenaria del Parlamento colombiano, de la Ley Antidiscriminación, impulsada por el presidente Juan Manuel Santos, que castigará con penas de uno a tres años de prisión toda conducta discriminatoria por razones de raza, etnia, religión, nacionalidad, ideología, sexo u orientación sexual.

 

«Grupos pequeños pero muy violentos»

 

La revista colombiana de investigación «Semana» filmó uno de los encuentros de la organización neonazi a fines de abril en un hotel del centro de Bogotá. No faltaron los retratos de Adolf Hitler, las esvásticas y una bandera que intentaba imitar a un estandarte de las SS, colocada decorativamente sobre una calavera, con la inscripción «Mi honor es la fidelidad». En la reunión se proyectaron películas sobre la Segunda Guerra Mundial y se conmemoró a los camaradas caídos al grito de «¡Sieg Heil!».

El fenómeno de los nazis criollos no sólo preocupa en Colombia, sino también en Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina y Brasil. En Brasil, hace pocos días, un joven murió como consecuencia de un ataque de neonazis. Sergio Widder, director de la filial sudamericana del Centro Simón Wiesenthal, en Buenos Aires, observa hace tiempo los excesos de los grupos neonazis.

«La mayoría son grupos pequeños, pero muy violentos, y eso es lo que los hace tan peligrosos». Según Widder, en el sur de Brasil, la policía disolvió una de las agrupaciones luego de que cometieron un asesinato. «Ya advertimos a las autoridades colombianas que los neonazis anunciaron que iban a celebrar el cumpleaños de Rudolf Hess. Pero la mayoría de las veces, estos grupos actúan en secreto», explica Sergio Widder.

 

Odio antisemita y a homosexuales


«Los que une a los skinheads y a los neonazis es su odio, basado en teorías conspirativas, a los judíos, a los comunistas, a los homosexuales y a personas que tienen un color de piel un poco más oscura de lo que la tiene el común de los latinoamericanos», señala el director del Centro Simón Wiesenthal en Buenos Aires.

Pero el racismo, latente o manifiesto, es un problema que afecta también a las capas medias de la población de algunos países de América del Sur. Sergio Widder no cree, sin embargo, que esto tenga que ver con los antiguos nazis alemanes que emigraron a Argentina luego de finalizada la II Guerra Mundial. «Creo, sí, que los neonazis de Sudamérica tratan de formar parte de esa tradición, pero no creo que los antiguos nazis hubiesen estado dispuestos a aceptarlos», ironiza Widder.

 

(Fuente: DW / Kai Laufen / Cristina Papaleo)

 

 


 

POR LA VIRGEN DE LA CARIDAD, Y ANA SOFÍA

POR LA VIRGEN DE LA CARIDAD, Y ANA SOFÍA

 


 08/09/2011 10:37:44 PM

 

Hoy los cubanos celebramos la fiesta de Ntra. Sra. De la Caridad (del Cobre), Madre y Patrona de Cuba desde 1914. A  ella, advocación de la virgen María, hace exactamente un año, encomendé la salvación de mi nieta Ana Sofía, con solo un mes y ocho días de nacida.

 

No sé como su cuerpecito resistió tantos pinchazos y aparatos. «¿Se salvará, médico?», pregunté a mi antiguo vecino, amigo de la familia y especialista de primer grado, Profesor Dr. Rogelio Caballero, de visita ese día en la Sala de Terapia Intensiva del Hospital Pediátrico Docente «José Luis Miranda», de Santa Clara.

«Está en estado de shock, pero aquí lo tiene todo, tranquila, Merceditas, ten confianza, aquí están los mejores especialistas, pero sí crees en Dios, reza», me respondió.

Y a Dios la encomendé. Pero era 8 de septiembre y confié a la Virgen de La Caridad la vida de mi nieta.

«Sálvala, Madre mía, y dame fuerzas para sobrellevar lo que pueda suceder», rogué con desacostumbrado ardor. Tanto, que sentí, primero, un leve dolor en el pecho; luego,  más intenso, por todo el cuerpo, como una quemadura que se iba extendiendo  y consumiéndome desde lo más hondo de  mi ser, hasta dejarme exhausta.

De aquella especie de trance me sacó mi hijo, que golpeaba impotente la pared preguntando(se) —no sé a quién— en voz baja, pero con furia: «¿Por qué tiene que ser la mía? ¿Por qué? ¿Por qué?»

En sus 27 años nunca le había visto tan indefenso. Es alto, fuerte, lleno de bríos; por lo regular, calmoso, introvertido, con una autoestima tan elevada que a veces suele confundirse con la prepotencia. A diferencia mía, educada en colegios religiosos, padece de un nihilista empedernido.

Sin embargo, ahora, ¡qué diminuto, confundido y desprotegido lo sentía! Mas, me contuve de abrazarlo, de soltarle una lágrima. Debía sentirme fuerte, indemne. Bien sé que soy su primer escudo y que nada lo descompondría más — ¿más de lo que estaba?— que verle a mi adarga señorial una abolladura, una fisura, un rasguño, un orificio.

«Cálmate, Alejandro, tú no crees en nada, pero Ana Sofía no se va a morir ahora. Tal vez Dios quiera tantearte para ganarte entre sus fieles», le dije con extraordinaria firmeza y más autoridad que nunca.

No me respondió una sola palabra. Me pidió un cigarrillo, lo encendió, inhaló y expelió casi a la vez, impetuoso. Fue un humo exorcizante, limpiador, digo yo. 

La niña fue mejorando. El 21 de septiembre regresó a casa. Tres días después, tuvo una recaída. De vuelta a las mismas angustias, a la misma sala del mismo hospital y a los mismos médicos…

Falta de respuesta al tratamiento. Conteo sanguíneo completo con fórmula leucocitaria. Coprocultivo para salmonella. Resistencia al antibiótico disponible. Al fin aparece el indicado, una cefalosporina de tercera generación, adquirida por Cuba en terceros países o a través donaciones. (Esto lo que más duele del bloqueo).

Ana Sofía estaba desnutrida. La madre, no podía lactarla. Solo toleraba el yogurt natural, que le suministraban por sonda gástrica y junto con un medicamento para asimilar la lactosa, igualmente deficitario, por la misma e inhumana razón. En un momento, quedaba solo para cuatro o cinco dosis más. Por suerte y en menos de 73 horas, unos amigos de la abuela materna lo trajeron del mismo país que lo embargaba.

El primero de agosto mi nieta cumplió un año. Ha crecido saludable, alegre, con peso y talla por encima de su edad. Gracias a Dios y a Ntra. Sra. De la Caridad del Cobre. Porque la fe, salva. Y gracias a la Ciencia, al personal médico y paramédico que la atendió, y la sigue atendiendo.

Ella representa los valores del reino de Dios, y al contrario de lo que muchos puedan pensar, el modo en Jesucristo vivió su vida, su relación con la gente —especialmente con los que sufren—, debía ser el paradigma de todos los que participan en la vocación de sanar, curar, salvar…

Yo la venero, porque también es un símbolo de la nación. En los días azarosos  de las guerras por la Independencia su imagen no faltaba en ningún campamento, y no pocos mambises cayeron en el campo de batalla con su puño apretando la medalla con su efigie.

Siempre es un acontecimiento la celebración de la Virgen porque ella representa lo más preciado de la fe cristiana, y también un signo de la unidad de nuestro pueblo. Y el pueblo también necesita símbolos que lo hagan pensar, salir de la indiferencia, revivir la fe dormida, callada en el fondo por temor o por compromiso y, en ocasiones, desconocida por las nuevas generaciones. ¡Y cuánta amargura, resentimiento, violencia y aún odio se alberga en los corazones cuando falta la fe cristiana!

Es imprescindible sembrar amor, para que haya esperanza. Y eso también se lo agradezco, en el caso de mi hijo ya menos descreído, pienso. Al menos, no me reprocha, y acata. No me critica el gasto de electricidad por la lucecita prendida permanentemente a  en mi cuarto, a la Virgencita, y por Ana Sofía.

Mi bolsillo no da para velas, ni para promesas como viajar al santuario en El Cobre y colocarle una ofrenda. Ella me habita por dentro. Ella, como la Bandera, el Himno, el Tocororo y la flor Mariposa, yacen en el centro de mi espiritualidad.


Agüeros del lomerío escambradeño

Agüeros del lomerío escambradeño


 

15/08/2011 2:38:29 AM

 

 

Por Mercedes Rodríguez García

 

No existen muchas diferencias sustanciales en lo relativo a la creencia en augurios entre los pobladores de la montaña y los de otros escenarios geográficos de Cuba, aunque las distintas condiciones de vida entre unos y otros habitantes pueden provocar  variaciones al respecto. Como mismo sucede con los refranes.

 

Recuerdo un día que subí sin previo aviso a Picos Blancos, punto bastante elevado del Escambray villaclareño, en busca de una mujer que cultivaba plantas medicinales.  La puerta de su casa estaba abierta, por lo que me limité a dar los buenos días en voz alta antes de traspasar el umbral. Pero me sorprendió por la espalda diciéndome:

«¡Sabía que tendría visita!, ayer andaba un moscón revoloteando por toda la cocina».

Pero ya ese agüero, yo lo conocía.

En otra ocasión, bastante fui a visitar a mi hija a Cordovanal, durante una de las escuelas  al campo. En un improvisado asiento, fuera del albergue, comimos las pizzas que llevaba y, como toda fumadora, después del cafecito, encendí un cigarro y apagué el fósforo soplándolo:

«¡No haga eso que trae mala suerte!», me dijo alguien de la zona, que apilaba unos sacos muy próximos a donde nos encontrábamos, debajo de unos árboles.

Ese vaticinio, no lo conocía.

Subiendo a lomo de mulo una mañana rumbo a Manantiales, hicimos alto a la vera del camino para tomar unas fotos. Sin percatarme en donde ponía los pies en busca del ángulo deseado, pisoteé unos trozos de carbón, al parecer caídos al paso. ¡Qué susto, dios mío! Por poco me lanza al vacío el arriero que me servía de guía:

«¡Quítese de allí rápido!, que pisar carbón le trae mala suerte.»

Ese «anuncio», me resultaba totalmente desconocido. Y así, que si me «exprimo» la memoria de tantos años de quehacer periodístico de oriente a occidente y de norte a sur de esta preciosa Isla, llenaría varias cuartillas con anécdotas similares.

Pero no quiero pasar por alto otros augurios  predominantes en el lomerío escambradeño, como romper un espejo o mirarse en uno que está roto; derramar o botar sal, aceite, pimienta o arroz; tener un cuadro inclinado colgando de la pared, encontrar un alfiler o escuchar el «canto» de la lechuza.  Todos poseen un origen.

Por ejemplo, la pérdida o vertimiento de un producto que en cierto momento era de lujo, muy necesario y muy caro, explica por qué se considera «mal agüero» romper un espejo o botar sal. De igual forma puede comprenderse el carácter de señal negativa que tiene pasar por debajo de una escalera o de un andamio al ser estas acciones peligrosas de por sí.

Igual sucede con el aullido del perro en casa del moribundo, considerado como señal inequívoca de la muerte del mismo, fenómeno que ya se sabe reside en la capacidad de los canes para oler enzimas y hormonas internas del ser humano como ocurre con la adrenalina. De ahí aquello de que el perro «huele el miedo de las personas».

Lo que el perro olfatea es una sustancia resultante de la descomposición de las proteínas, que tiene lugar —además de en los procesos de putrefacción—  en enfermos consumidos por un largo padecimiento que puede comenzar a producirse en «vida» del sujeto agonizante.

En cualquier caso los augurios, como otros muchos aspectos comprendidos dentro del catálogo de supersticiones del pueblo, no carecen de valor cosmovisivo, conceptual, que pretende satisfacer el vacío que la ignorancia —y el temor pueda provocar— deja en la mente y en la acción de la gente sencilla. Aunque, a decir, verdad, no solo los «sencillos» son portadores de tales supersticiones.

Se trata de la luz de los nuevos tiempos. De ahí que este tipo de interpretaciones solo se manifiesta en determinadas condiciones, y aunque  las personas conozcan los agüeros cada vez tienen menor repercusión en la conducta y en el pensamiento, pues ven y llevan vida de forma diferente a la de sus antecesores.

Y por si le ha gustado el tema, aquí les dejo una brevísima muestra de malos y buenos augurios, recogidos  en una investigación  que hiciera en 1983 la zona montañosa del Escambray mi colega profesor de la Universidad Central, Manuel Martínez Casanova, quien les puedo asegurar que en este asunto, sí no cree en lo que escribe.

Por sí o por no, grite «¡solavaya!» si escucha a una lechuza o ve pasar el carro de la funeraria; tire a la basura el espejo roto y cómprese uno nuevo; échele agua a la sal derramada; si no tiene otro camino, renuncie a pasar por debajo de una escalera. Recuerde que más vale precaver que tener que lamentar.

 

Malos:

 

1. Colocar un sombrero o vela encendida sobre la cama 2. Dejar moviéndose un sillón desocupado 3. Pronunciar la palabra «culebra»  4. Caerse una cuchara al piso 5. Dejar colgado el peine de la cabeza  6. Prestar la escoba 7. Clavar de noche 8. Casarse lloviendo 9. Remover las brazas de la candela con un cuchillo 10. Guardar loza rota.

 

Buenos:

 

1. Caerse una cuchara al piso 2. Presencia de hormigas en la casa 3. Encontrar un alfiler 4. Traer encima una piedra imán 5. Quemar cáscara de ajo 6. Echar agua de rosas en los rincones 7. Colgar un alacrán de un hilo 8. Que lo siga constantemente un perro ajeno 9. Soñar con piojos 10.Soñar con que uno mismo está muriendo

 

 

 

 

 

Reencuentro en Cuba con el espíritu y la memoria Lucius Walker

Reencuentro en Cuba con el espíritu y la memoria Lucius Walker

 

 

23/07/2011 11:00:00 PM

 

Por Mercedes Rodríguez García.

 

Las cenizas del pastor norteamericano Lucius Walker, ya están en Cuba. De acuerdo con su voluntad, reposarán para siempre en esta tierra. Los días 25 y 26 del presente sus restos incinerados permanecerán en la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), en Santa Clara. El 27 regresarán a La Habana, y el 30, la urna será colocada para el reposo definitivo en el centro Martin Luther King, donde serán reverenciadas como las de un hijo propio.  

El 7 de septiembre de 2010, el corazón batallador de Lucius Walker no soportó el ataque, y dejó de existir. La hija Gail anunció la muerte del reverendo, ocurrida en su residencia de Demarest, New Jersey. Un mes antes, este buen hombre había festejado su 80 cumpleaños.

No es extraño ni causal que Lucius haya pedido una parada definitiva en Cuba. Aquí yacen los huesos y cenizas de quienes combatieron con las armas y derramaron su sangre en luchas libertarias, pero también los de otros que defendieron con las ideas y pusieron su pensamiento humanista, científico, filosófico y político a favor de una causa.

Muchos de ellos «llegaron a formar parte definitiva del armazón esencial sobre el que se sustenta el cuerpo de la nación cubana», como apuntara Wilkie Delgado Correa, en el sitio digital Rebelión.

Lucius descansará en suelo martiano porque su vida intercepta con la Isla. Porque a lo largo de su historia —incluyendo los momentos actuales—, «Cuba ha seguido siendo un punto de la geografía que atrae, enamora, encanta y, en muchos casos, impele al compromiso con sus destinos, su suerte y proyección en el mundo», al decir del articulista.

Junto con sus seguidores «Pastores por la Paz», Lucius, desafió con valentía y entereza de cristiano verdadero, los injustos rigores del bloqueo de EE.UU. contra Cuba, para entregar, sucesivamente, 21 cargamentos de ayuda humanitaria.  

A Lucius le asistía el convencimiento de que la amistad y solidaridad de su pueblo con el nuestro era una causa por la cual valía la pena correr cualquier riesgo, incluso una huelga de hambre por 23 días, en 1993.

«La Biblia dice que alimentar a los hambrientos, vestir a los pobres. No dice que matar de hambre a los comunistas», expresó Walker en una entrevista con The Washington Post en 1996. Cinco años después, el periodista Ross Douthat no vaciló en tildarlo junto con su organización de «pieza bien establecido en la maquinaria política de la izquierda.»

Y como desde el lado izquierdo de su pecho le gritaba el corazón, en el 2000 Walker ayudó a formar un comité nacional para devolver al niño Elián González a su padre en Cuba, frente a la actitud oportunista de los familiares en Miami, y la agresiva oposición de grupos de cubano-americanos y conservadores con sede en la Florida.

También destacó por su incansable lucha a favor de la libertad de los Cinco cubanos presos en Estados Unidos.

Fue uno de los creadores de la Fundación Interreligiosa para la Organización Comunitaria (IFCO), creada en 1967. De 1973 a 1978, ocupó el cargo de Secretario General Asociado del Consejo Nacional de Iglesias de Cristo en los EEUU.

Hijo de albañil y ama de casa, Lucius Walker nació el 3 de agosto de 1930, en Roselle, New Jersey. De adolescente, ya era reconocido como predicador. Después de graduarse de la Universidad Shaw, en Raleigh, Carolina del Norte, realizó un Doctorado en Divinidad en Andover Newton Theological School como parte de su «historia de amor con las enseñanzas de Jesús». En 1958 y recibió su ordenación como sacerdote. Más tarde, la Universidad de Wisconsin, cursó una maestría en el trabajo social.

Este año Lucius no vino físicamente al frente de la 22 caravana, pero sí en cada uno de los hombres y mujeres que ya desandan el territorio cubano, luego de recorrer más de 130 ciudades de EE.UU. y Canadá recopilando más de 100 toneladas de donativos, entre ellos medicamentos, computadoras, material escolar, herramientas, paneles solares portátiles y 14 vehículos, prohibidos por una ley que desde 1963 los considera fuera de los límites del comercio norteamericano con la isla.

Tal y como mismo escribiera Delgado Correa, Lucius continuará viviendo en la organización Pastores por la Paz. «Ambos a nivel individual o colectivo merecieron el Premio Nobel por la Paz por sus acciones concretas y relevantes en este campo y, en consecuencia, debieron haberlo recibirlo».

Pero existen premios mayores en este mundo que el Nobel, pues los otorgan la conciencia y el corazón de los pueblos y se expresan no en un valor monetario, sino en un valor excelso consustancial a la gratitud y la inmortalidad.

Lucius era de esos hombres imprescindibles de que hablaba Bertold Brecht. Siempre le recordaremos. La más de las veces, sonriente, amoroso; otras, ceñudo y pensativo. Y si con tristeza recibimos hace un año la noticia de la muerte del querido pastor bautista, negándonos a «pensar un mundo sin Lucius Walker».

Sin embargo, ya el mundo dispondrá en Cuba de un sitio para venerarlo. Aquí yace, regresado en polvo de luz, amor y fe, uno de los pacifistas más incansables y más importantes de estos tiempos.

Valga en lo adelante la alegría del reencuentro con su espíritu y su memoria.

 

(Fuentes documentales utilizadas: Periódico Granma Internacional; Cubadebate; Terra-EFE; The New York Times)

 

  

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No soy de aquí, no soy de allá

 

13/07/2011 3:37:20

Por Facundo Cabral
Album: Sencillas y Otras

Me gusta el mar y la mujer cuando llora 
las golondrinas y las malas señoras 
saltar balcones y abrir las ventanas 
y las muchachas en abril.
 
Me gusta el vino tanto como las flores 
y los amantes, pero no los señores 
me encanta ser amigo de los ladrones 
y las canciones en francés.
 
No soy de aquí, ni soy de allá 
no tengo edad, ni porvenir 
y ser feliz es mi color 
de identidad.
 
Me gusta estar tirado siempre en la arena 
y en bicicleta perseguir a Manuela 
y todo el tiempo para ver las estrellas 
con la María en el trigal. 

La muerte desplanificada de Facundo Cabral

La muerte desplanificada de Facundo Cabral

 

 

13/07/2011 2:46:20 AM

 

 

Por Mercedes Rodríguez García

 

 

Luego de nacidos la muerte es lo único que sabemos ocurrirá con certeza: cualquier día, a cualquier hora, en cualquier lugar y de cualquier manera. A la Parca todos le temen, aunque existen quienes la desafían, quienes la planifican y otros a quienes les toma por sorpresa.

 

Mas, lo peor no resulta abandonar «por naturaleza» el mundo de los vivos, sino que por error, estos te manden con 16 perforaciones de bala a donde yacen las almas de los justos, como le ocurrió la madrugada del pasado sábado a Facundo Cabral. 

Tenía 74 años útiles este cantautor argentino cuando fue asesinado en la capital de Guatemala, mientras viajaba hacia el aeropuerto con David Llanos, su representante, y el empresario nicaragüense Henry Fariña, quien conducía el vehículo objetivo de los homicidas. 

De haber cumplido sus planes, nada le hubiera ocurrido a Facundo Cabral, quien realizaba una gira de despedida de su carrera musical. Pero el diablo y el destino —que a veces andan de la mano— le hicieron cambiar de idea de marcharse al aeropuerto en el ómnibus del hotel. 

Al aceptar la noche anterior la propuesta de Fariñas, Facundo adquirió su boleto a lo desconocido. Nadie sabe si aceptó por cortesía o si porque en realidad le resultaba más cómodo trasladarse a la terminal área La Aurora en la Range Rover del empresario. 

Lo cierto, a las 5:00 de la mañana, atento y puntual como siempre, Henry abrió la puerta derecha de su blanca camioneta, y Cabral tomó asiento sin mucha dilación. Detrás, un Chevrolet Tahoe, con cuatro guardaespaldas del empresario. Pronto el hotel Grand Tikal Futura, no fue más que oro recuerdo agradable en el incansable «aquí» y «allá» de Facundo Cabral. 

Veinte minutos después aparecieron tres furgonetas agrícolas de color oscuro: una por delante, con el objetivo de hacerles disminuir velocidad. Las otras dos, una a la derecha y otra a la izquierda, les bloquearon el paso en el bulevar Liberación, cerca de El Trébol. De uno y otro flanco, vinieron los disparos. Según dicen, de AK-47. 

Mientras tanto la prensa arranca su maquinaria bien engrasada para estos casos. Aumenta la circulación promedio de diarios pagados, que entre 2005-2009,  creció un 5 por ciento en Sudamérica, (Gracias a hechos violentos, digo yo) y cayó un 11 por ciento en Norteamérica, de acuerdo con la revista The Economist.  Las ojivas cablegráficas amenazan explotar las 3W, los noticieros desbordan los mares digitales, raquíticos de sucesos relevantes y ya sobresaturados de Obama, Bin Laden, Gadaffi, Assange, protestas, crisis, desempleo, desastres naturales… 

Los «asesinos de Facundo Cabral buscaban al empresario nicaragüense». El cantautor fue asesinado «por sus ideales». Su muerte es producto del «odio [contra] los seres que luchan por cambiar el mundo». Se trata de un «operativo bien montado» por el crimen organizado. Henry Fariña se dedicaba «al blanqueo de dinero» por medio de una cadena de Casinos y a algunos restaurantes italianos, de Managua. «Fariña había recibido amenazas». A Fariñas se le encontró «una identificación que le acredita como Asesor de la Bancada del Frente Sandinista de Liberación Nacional»… 

Todos, en mayor o menor grado, especulan y asientan su opinión en los consabidos «de acuerdo con la fuente consultada», «según declaraciones» de Fulano, de acuerdo con el «portavoz policial» Mengano. Cada cual según sus fines e intereses, perfiles editoriales, y hasta la carta de estilo que define el puntaje de los titulares, etc., etc. Y por supuesto, con el visto bueno de esos editores jefes que aprueban las coberturas y publican sin mucha revisión las informaciones, porque —entre otras cosas— «el periodista también tiene que comer, el periodista también tiene familia que mantener una familia». 

Y todo y como, porque desde siempre y hasta ahora las «buenas noticias son las malas noticias», mucho más ahora con la muerte a destiempo del trovador argentino, se cumplen al 100% los ítems de noticiabilidad, apoyados en la fatal coyuntura,  tan cotidiana en países del área, como México y Colombia, por ejemplo, pero un tanto «extraña» en Guatemala. 

Ya lo dije. Facundo, no tenía planificada su muerte, al menos, de tal forma.

 Cabral habría tomado el bus del hotel Grand Tikal Futura, en el que se hospedaba, para trasladarse al aeropuerto La Aurora, donde abordaría un avión hacia a Managua, con destino final Buenos Aires. Pero la noche anterior, al encontrarse la noche anterior con Henry Fariñas, Facundo aceptó que este lo llevara a la terminal aérea. 

Pasadas las 5:00 a.m., del lunes partieron en una camioneta Range Rover blanca custodiada por otra Chevrolet Tahoe con cuatro guardaespaldas. Alrededor de las 5:20 horas tres furgonetas agrícolas les bloquearon el paso en el bulevar Liberación, cerca de El Trébol. Una, delante, les obligó a aminorar velocidad. De las otras dos, una por cada lado, los atacaron a tiros, según dicen, con fusiles AK-47. 

Cuando Fariñas hable, si sale de su delicado estado de salud podrá aportar datos importantes para las investigaciones. Tal vez aclare sobre los «supuestos vínculos» con el cartel de Sinaloa de México, aunque fuentes de la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA) hayan negado conocer algún tipo de dato al respecto.

Nada ni nadie revivirá el cuerpo baleado de Facundo. Ni las condolencias diplomáticas ni la «profunda consternación y profundo repudio» del presidente guatemalteco a su homóloga argentina. 

Pero de Guatemala salía cuando le arrebataron la vida física, no así su espíritu, su música, esas coplas que «hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son». 

No sé si el «Mensajero de la Paz», descanse en paz o permanezcan tan intranquilo como sus dedos sobre las cuerdas de la guitarra. Facundo no era de los que temía a la muerte, y pienso que alguna vez más que otra, la desafió. Pero el sábado 9 de julio de 2011, lo tomó por sorpresa. 

Su voz, por encima de los disparos, seguirá cantando a la libertad, paz y justicia. ¡Y ojalá sus canciones se conviertan también, en un himno contra el odio y la violencia! para que se feliz no sea solo el color de la identidad de Facundo Cabral, sino la de todos los latinoamericanos, y no de «aquí» ni de «allá».

 

Fuentes: 

 

www.canal15.com.ni

www.telesurtv.net

www.cubadebate.cu

www.impre.com

www.100porcientoliberal.com

www.elpais.com

http://www.elperiodico.com.gt

http://knightcenter.utexas.edu

http://www.prensalibre.com

 

 

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¿Acabará el cáncer facial con el demonio de Tasmania?

¿Acabará el cáncer facial con el demonio de Tasmania?


 

05/07/2011 3:20:49 AM

 

No se trata del simpático marsupial que ha llegado a todos nosotros a través de los dibujos animados, sino de la especie que inspiró al artista: el demonio de Tasmania. Este mamífero que solo se encuentra en libertad en la isla australiana a la que debe su nombre, sufre un extraño cáncer facial todavía sin solución que amenaza con exterminar el género en el plazo de unos treinta años.

 

La enfermedad actúa de una forma implacable. Desfigura la cara del animal hasta extremos repulsivos y, lo que es mucho peor, incapacitarle, de forma que la víctima muere por hambre o sofocación en el plazo de unos meses. 

En la actualidad y gracias a las tecnologías de secuenciación de ADN de nueva generación, un grupo de investigadores de Australia, Dinamarca y EE.UU. ha conseguido secuenciar el genoma de dos ejemplares, uno enfermo y otro sano.

Las diferencias encontradas entre los genomas de unos y otros han permitido a los científicos encontrar lo que ellos llaman firma genética de resistencia contra la enfermedad: esto es, las partes concretas del genoma en las que los animales resistentes al tumor se diferencian de los sensibles al mismo.

El avance puede ayudar a decidir qué animales deben ser mantenidos en cautividad, con el objetivo de maximizar las posibilidades de preservar la diversidad genética suficiente para que la especie pueda salvarse de la extinción y no sobreviva solamente en los dibujos animados.

 

(El estudio completo aparece publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences)

 

 

 

 

«Las mariposas que pinto»

«Las mariposas que pinto»


 

05/06/2011 3:05:36

 

 

Unas tienen motas blancas,

otras, rayuelas en negro,…

La mariposa que pinto

revolotea en mi pecho.

La miro, mueve sus alas;

me mira, ríe, y me alegro

cuando se posa gentil

en la flor que llevo dentro.

Como un suspiro de amor

salta del cáliz abierto

y con su gracia divina

le da colores al cielo.

Primavera sin jardines

bajo nubes del encierro,

pero vuelan mariposas

en acuarelas y en versos.

 

 

Este poema lo escribió Antonio Guerrero, uno de los 5 Cubanos  presos en los Estados Unidos, en su celda de FCI Florence , Colorado, 21 de junio de 2011. Para Tony el arte también constituye una vía para lograr su libertad y la de sus hermanos de causa. 

Liborio Nobal, renombrado periodista gráfico cubano, fotografió la colección de 25 mariposas existentes en el Instituto de Ecología de la isla, y les hizo llegar a Tony las imágenes. 

Antonio comenzó a pintar las mariposas endémicas de Cuba a comienzos de marzo de este año. Las mariposas fueron pintadas en acuarelas.

 

(Fuente: Cubadebate)