Blogia
LA TECLA CON CAFÉ

Cronicafeando

Todavía no es San Arnulfo

Todavía no es San Arnulfo


6:45:06 a.m.


Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue beatificado este sábado en El Salvador, pero muchos consideran que puede ser venerado como un santo, sin embargo, este proceso todavía no se ha consolidado, ya que falta que pase por la canonización. 

El Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue declarado beato este sábado en una multitudinaria ceremonia realizada en la plaza Salvador del Mundo de la capital salvadoreña. Siendo el primer beato de Centroamérica, surgen ciertas dudas en torno al proceso de beatificación. 

¿Monseñor Óscar Arnulfo Romero es ahora santo después de la beatificación? No. Una persona es declarada santa, cuando la Iglesia tiene la certeza de que el aspirante a santo tiene un privilegio divino y está en contacto directo con Dios. Para ser santo debe pasar por el proceso de canonización, cuyo paso debe contar primero con la beatificación.

¿Cuál es la diferencia entre un beato y un santo? Cuando se habla de beato, es cuando alguien ha sido reconocido por entrar en el cielo y que puede interceder por aquellos que rezan en su nombre. En cambio, una persona es declarada santa, cuando la Iglesia tiene la certeza de que el aspirante a santo tiene un privilegio divino y está en contacto directo con Dios.

¿Por qué es importante el Papa Francisco en la beatificación? Porque fue pieza clave en que se acelerara la beatificación de Romero, ya que la misma estaba pausada desde que se abrió el proceso en 1977.  El Papa aseguró que Romero es un "hombre de Dios" y que no había “algún impedimento” para su beatificación. El sumo pontífice Aprobó el decreto que reconoce el "martirio" de Monseñor "in odium fidei", es decir, que fue asesinado por "odio a la fe".  El "martirio" es decisivo para su beatificación, porque de esta forma no es necesario reconocer un milagro. Tras este paso, se podrá continuar el proceso hacia la canonización.

¿Después de aquí, qué viene? Ya Monseñor Romero fue declarado beato, el primer paso para la canonización. El Vaticano comenzará ahora a buscar sus milagros para poder canonizarlo. Este es uno de los requisitos para que el martir de los pobres pueda acceder al canón y entrar en la lista de los santos, aunque para los salvadoreños Romero ya tiene 35 años de Santo.

¿Por qué su beatificación no fue interpretada como algo religioso? Su proceso de beatificación se vio perturbado en muchas oportunidades, porque en el Vaticano dudadan de si era un martir del evangelio. Algunos decían que Romero era mártir de la política, pero lo cierto es que tuvo que ser Arzobispo en medio de una situación de gran violencia y eso no hacía simple su conducta pastoral. Por ello, la beatificación constituye un reconocimiento a su esfuerzo por cambiar la forma de vida de los salvadoreños en tiempos de dictadura.

¿Los asesinos de Monseñor Romero pagaron por el crimen? No. La falta de acciones judiciales para esclarecer el martirio de Monseñor Óscar Arnulfo Romero cubre a los responsables de su asesinato con un velo de impunidad que sigue vigente hasta la fecha.

(Fuente: teleSURtv.net) 

Lea también:



Muerte de Martí: La obra más vilipendiada de Esteban Valderrama

Muerte de Martí: La obra más vilipendiada de Esteban Valderrama


2:18:56 p.m.

Adscrita a la tendencia academicista de asunto histórico, La muerte de Martí en Dos Ríos fue concebida por Esteban Valderrama en el primer semestre de 1917. La obra fue blanco de la crítica, señalándole inexactitudes históricas y defectos de composición que poco o nada le restaban al lienzo. Tal fue la insistencia de la crítica, que el amor propio del joven pintor se sintió herido, lo suficiente, como para destruir la tela. Al correr de los años, ¿quién le iba  a decir a Valderrama que su obra más vilipendiada sería la más recordada? 

Entusiasmado, quizás, por la acogida que había tenido años atrás La muerte de Antonio Maceo (1908), del ya consagrado artista académico Armando Menocal, Valderrama se propuso reeditar el hecho, ahora con el tema de la muerte del Apóstol.

Sin referente visual alguno, como casi todas las obras académicas que abordaron el asunto histórico a inicios de la República, en esta su autor también partió del testimonio oral y escrito. Pero no tuvo igual suerte.

La obra fue blanco de la crítica, señalándole inexactitudes históricas y defectos de composición que poco o nada le restaban al lienzo. Tal fue la insistencia de la crítica, que el amor propio del joven pintor se sintió herido, lo suficiente, como para destruir la tela.

No obstante, quedaron tres imágenes de la pintura: una en blanco y negro aparecida en la portada de El Fígaro (3 de febrero de 1918), foto que se reimprimió semanas después en el número correspondiente al 24 de febrero, para ilustrar la entrevista que le hiciera el periodista Franco Varona al pintor, y una tricromía que reprodujo en su portada la revista Bohemia, de igual data que la anterior.

Desde entonces y durante todo el siglo, cuantas veces se quiso ilustrar en los más diversos medios de comunicación visual y audiovisual la caída en combate del Apóstol, se recurrió a la citada foto en blanco y negro de la obra de Valderrama. En cambio, muy pocas veces se reprodujo a color. La tricromía, en este caso, por ser la única versión a color de dicha pintura, no reflejaba con la calidad requerida la obra en cuestión, ya que la impresión con esta tecnología todavía se hacía a partir de una foto en blanco y negro; situación que sólo vino a superarse en la década del treinta, cuando se introdujo la transparencia o diapositiva a color.

Arturo Carricarte, quien vio la obra in situ, anotó: “No puede apreciarse en ella (en la tricromía) sino muy imperfectamente los méritos del original” (1). Habría, pues, que esperar la imagen digitalizada, para que la obra más señalada de este pintor académico, se pudiera rehacer para la historia del arte cubano, así como para la iconografía de asunto martiano.

Esta situación empezó a hacerse realidad a partir de 2002, cuando el que escribe estas líneas, llevado por la necesidad de reproducir a color el citado cuadro para su Antología visual: José Martí en la plástica cubana (Editorial Letras Cubanas, 2004), recurrió al fotógrafo y artista digital Guillermo Bello, quien de inmediato se entusiasmó con la idea.

Luego de digitalizar la comentada tricromía, surgieron las primeras dudas. La primera de todas, por ser la más evidente —y que sirvió de introducción a las restantes—, fue el color rosado con que aparecían representadas las nubes. Según la hora de la muerte de Martí: una de la tarde, aproximadamente, y de la fidelidad del artista al hecho histórico en cuestión, dicho color no debía de ser el del original.

El testimonio de Carricarte, aunque era de tener en cuenta, no explicaba las razones que lo habían llevado a sostener criterio tan rotundo sobre la imperfección de la tricromía. De ahí la importancia de la mencionada entrevista de El Fígaro. En ella, Valderrama precisa:

“Los asuntos históricos, si han de hacerse a conciencia, si han de ajustarse a la verdad, tal cual ella sea, no dan margen al artista para componer a su antojo. Pero como no es posible confundir una obra histórica con una puramente decorativa, en la que el pintor puede hacer gala de su fantasía, no me descorazonaba y seguía laborando” (2). “¿Y los obstáculos?”, pregunta el periodista. “El primero y más poderoso ha sido la sencillez del asunto —responde Valderrama—, por el número tan reducido de personajes y por el poco aparato —por decirlo así— del mismo suceso, tal como me lo narraron los testigos más autorizados que estuvieron en la acción memorable (ya que nadie, salvo Ángel de la Guardia, muerto hace algunos años, pudo ver morir a Martí).

Y prosigue el pintor: “Para hacer mi cuadro me documenté todo cuanto me fue posible. Fui al mismo lugar donde cayó el héroe. Fui a Bayamo recomendado debidamente al coronel Lores, quien puso a mi disposición dos hombres para que me acompañaran a caballo desde Jiguaní hasta Dos Ríos. La travesía fue penosa, pues estuvimos tres o cuatro horas galopando sin cesar. Por fin, atravesamos el Contramaestre, por el mismo lugar que lo hiciera Martí... Al andar yo por aquellos lugares históricos me llenaba el pecho de emoción... Llegamos. Estudié el paisaje; hice un apunte del lugar y procuré clavar en la memoria toda la sencillez de aquel emocionante panorama. En todo el paisaje que sirvió de fondo a la tragedia, no hay un detalle que salve al artista y le dé un motivo ‘pictórico’; todo es sencillo, vago, de color humilde, sin grandes contrastes, sin rarezas ni extravagancias efectistas de tanta necesidad para la pintura moderna decorativa. Y fiel al aspecto de la naturaleza en aquellos lugares, la sentí y la trasladé al lienzo sin la vana pretensión de “corregirla” ni la idea del recurso siempre falso de ‘contrastarla’” (3) (4) 

Lo expuesto por Valderrama se verifica en una de las fotografías que ilustran la entrevista, donde se le ve con capote militar sobre su cabalgadura en medio de una vegetación rala, poco atractiva, incapaz de darle un motivo “pictórico” —como bien él dice—, tal cual la representó en la pintura.

Otro testimonio de interés es el de Billiken (seudónimo de Félix Callejas), en su sección “Arreglando el mundo”, del periódico El Mundo, en el que si bien se presenta como un periodista no especializado en arte, fue lo suficientemente sagaz como para advertir el propósito del pintor, cuando afirma: “Todo parece indicar que estas (las críticas) giraron en torno a que el artista, devoto de la realidad, no buscó precisamente el efecto agradable y fácil, sino que, sacrificando tal vez su propio gusto artístico, presentó el personaje de su obra tal como su mente analítica lo concibió en el momento enorme y doloroso de darle a Cuba la ofrenda de su vida”. (5)

En un momento de la entrevista hecha al pintor, este afirma, “de lo sencillo en lo natural se prescinde y se desprecia” (6). Y, justamente, esto fue lo que no hizo Valderrama, ni prescindió ni despreció la sencillez de la naturaleza de Dos Ríos.

Su obra, por ser de reconstrucción histórica, más dictada por el cerebro que por la sensibilidad, fue demasiado verista para los criterios dominantes en la pintura cubana del momento. Esto explica que ni siquiera un crítico poco conservador como Bernardo G. Barros, pasara por alto este aspecto de la pintura, al señalarle “poco horizonte, naturaleza bravía pero mal interpretada en lo que a la perspectiva se refiere y que por ello hace el efecto de un telón cercano —demasiado cercano— a las figuras del drama”. (7)

El cuerpo de Martí impactado, ya sin control de la cabalgadura, debió ser una imagen molesta para una crítica y un público que aspiraba a ver algo más “clásico”, esto es, más idealizado, en correspondencia con el “supuesto” respeto que hacia la imagen del Apóstol debía de tenerse en el primer óleo que abordaba el tema. (Compárese si no, con el estatismo que rige en La muerte de Maceo, de Armando Menocal, cuya composición, dicho sea al paso, es una apropiación del Descendimiento de Cristo, del Tiziano.) A lo que se sumó, cual colofón de los prejuicios dominantes en el género, el tratamiento de la cabeza del Apóstol, y el ademán elegido por el artista para representar el trágico momento. “Cabeza de caja de fósforos”, fue uno de los tantos calificativos que recibió. Mientras Barros definía la mano en el pecho, como una actitud “de ópera lírica” (8).

A simple vista, es evidente que la cabeza de Martí se ve un tanto más grande que lo normal en relación con el cuerpo sedente; pero, a nuestro juicio, ello está dado por el gran formato y el referente elegido por el pintor para su representación. El formato, superior a los dos por dos metros y medio, obligó a Valderrama a darle una dimensión un poco mayor de la que reclamaba la escala, para que resaltara lo que, a todas luces, era el centro visual del cuadro: la frente de un hombre que en versos proféticos había querido morir “de cara al sol”. En cuanto al referente: la única foto de Martí, solo y de cuerpo entero (Jamaica, 1892), se aprecia parecida desproporción. Las otras obras de asunto martiano del autor que siguieron a La muerte de Martí en Dos Ríos, a saber, los retratos para el Palacio Nacional de México y el Liceo de Guanabacoa, ambos de 1945, y el de 1951 (en la actualidad en el Centro de Estudios Martianos de La Habana), también tuvieron por referente la comentada foto. Sólo que, en estos tres últimos retratos, Valderrama representó al Apóstol de medio cuerpo y recontextualizado en ámbitos nada dramáticos: los dos primeros, bajo un palmar; el tercero, al lado de un escritorio.

Por último, es de destacar la omisión del rostro de Ángel de la Guardia, la cual se justifica con su caída del caballo. Es de inferir que Valderrama no poseía testimonio visual alguno sobre el joven mambí, como ya se dijo, muerto poco antes de la investigación que realizara el pintor con vista al proyectado óleo, por lo que este recurso le ahorró cualquier interpretación al respecto, así como el riesgo de faltarle a la verdad histórica que se propuso en relación con el hecho recreado.

Si tenemos presente que por estos años la norma culta de la visualidad de la población cubana y mundial se relacionaba con las obras de la pintura renacentista, barroca y neoclásica, con las de una fotografía en su mayor parte posada y no menos idealizada, y con las imágenes grabadas (xilografías, calcografías, litografías, fotograbados), que, a manera de transcripciones de los modelos brindados por la pintura y la fotografía, eran reproducidas por las publicaciones periódicas y las revistas de arte y literatura, está claro que el lienzo de Valderrama no se aviniera con la cultura visual del momento.

Amén del tema como tal, donde la imagen de Martí —idealizada por el pueblo— nunca se había concebido en postura tan dramática. Téngase presente, además, que hoy día nacemos con un legado visual y audiovisual en demasía enriquecido por el cine, la televisión y el video, en los cuales posturas como la concebida por nuestro artista para representar la muerte de Martí, se dan a diario por decenas, sin que por ello se sienta rechazo alguno, debido a la evolución que ha operado en la sensibilidad de los receptores, como consecuencia de tales condicionamientos mediáticos. Pero a principios del siglo pasado no sucedía así.

Incluso, los filmes silentes que por entonces abordaron la temática del oeste norteamericano —generalmente, considerados los más violentos de la época—, tenían por regla que sus actores, heridos o muertos, cayeran con cierta “elegancia”. Y treinta años atrás, cuando la fotografía experimental captó las primeras imágenes de personas caminando, nadie daba crédito que la planta del pie, en un momento de la marcha, quedara casi de frente, luego de decenas de siglos de representaciones pictóricas donde se plasmaba visto de perfil (Egipto, Mesopotamia) o desde arriba.

Pero si el “verismo” de Valderrama, por llamarlo de alguna forma, le atrajo el ataque de la crítica y de una parte del público conocedor, ese mismo verismo contribuyó a que años más tarde esta obra deviniera emblemática del hecho histórico apuntado. A lo que no menos contribuyó la foto en blanco y negro de la portada de El Fígaro. El valor testimonial de la fotografía, por entonces, en pleno auge, hizo de su imagen criterio último de la verdad.

A falta de un testimonio fotográfico de la caída en combate de Martí, el fotograbado en blanco y negro de la obra de Valderrama, reproducido en periódicos, revistas y libros de texto, terminó por identificarse como la foto del señalado hecho.

Parece que el pintor no llegó a reponerse del ataque o concluyó por darle la razón a la crítica —con criterios estéticos parecidos a los de él—, ya que nunca más abordó el tema de la muerte del Apóstol. A partir de entonces, cada vez que volvió a interpretar el icono, lo hizo como retrato pictórico, género en el que sus contemporáneos siempre lo reconocieron como un virtuoso.

Tan es así, que en un artículo sobre el Salón de Bellas Artes de 1920, aparecido en la revista Social de febrero del mismo año, y que firman varios, se lee: “Valderrama se presenta con Dura Tierra, cuya tela nos parece muy inferior a sus admirables retratos al pastel. A pesar de esto, creemos que Dura Tierra es un paso de avance del artista, si recordamos su infortunada Muerte del Apóstol”. Sin comentarios.

El trabajo de reconstrucción digital aún no ha concluido. Pero lo hecho hasta hoy, permite augurar un feliz término. ¿Quién le iba a decir a Esteban Valderrama, que su obra más vilipendiada fuera la más recordada?

Pero, sobre todo, que ella se empiece a recuperar para la cultura visual cubana a partir de una tecnología que ni en sueños pudo imaginar su conservadora imaginación. Dos buenas paradojas en una, para que La muerte de Martí en Dos Ríos, sea un cuadro para recordar.

 * El presente trabajo es parte de uno mayor correspondiente al libro Martí, comunicador visual, en proceso de edición.

Notas:

 (1) Arturo Carricarte. Ob. cit. lám. 49.

(2) Franco M. Varona. “La génesis de un cuadro notable”, El Fígaro, La Habana, 24 de febrero de 1918, p.240, que se reproduce en este mismo número en la sección Entrevista.

(3) El subrayado es del autor.

(4) Ibíd.

(5) Félix Callejas (Billiken). “Arreglando el mundo”. El Mundo, febrero de 1918.

(6) Franco M. Varona. Ob. cit., p. 241.

(7) Bernardo G. Barros. “Salón de Bellas Artes de 1918”. Revista de Bellas Artes, La Habana, eneromarzo, 1918, p. 12.

(8) Ibíd. En 1945, el pintor Jorge Arche concibió su retrato de Martí, en el que lo representó de guayabera y con la mano en el pecho, presumiblemente, inspirado en el óleo El caballero de la mano en el pecho, de El Greco. Sobre el ademán que le da título a este cuadro, mucho se ha escrito desde su realización en 1578 hasta la fecha. Aquí, sólo recogemos dos versiones: una religiosa y otra profana. La primera lo relaciona con un pasaje de los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola: “Cada vez que caemos en pecado […] llevar la mano al pecho”; la segunda, en cambio, cree ver una personificación de la caballerosidad castellana de su tiempo. Es probable, que el referente primero por el cual Arche llegó a reparar en la citada obra de El Greco, fuera el estudiado cuadro de Valderrama, aun con la crítica adversa que le hizo Barros. (N. del A.)

(Fuente: librinsulaPor Jorge R. Bermúdez*)

 

 

 

Gauguin: estrellas, show y multitudes

Gauguin: estrellas, show  y multitudes

 

10:06:17 a.m.

Merced a una puesta en escena y a una audaz estrategia de mercado, la retrospectiva de Gauguin que presenta la Fundación Beyeler, de Basilea, atrae a numerosos visitantes. ¿A costa de la calidad? No, dice el sociólogo Olivier Moeschler. Por el contrario, un buen uso de las nuevas tecnologías permite descubrir el arte a nuevos públicos.

Se trata de una exposición superlativa. Con la retrospectiva consagrada a Paul Gauguin (abierta hasta el 28 de junio), la Fundación Beyeler considera haber logrado “la más bella exposición” realizada sobre el artista, cuyo radicalismo es siempre fascinante. No solamente algunas de las obras exhibidas no se habían visto desde hacía tiempo, sino que la muestra incluye diversas innovaciones.

Algunos ejemplos: estrellas de cine fueron invitadas a lecturas previas a la apertura de la exposición, proyecciones multimedia interactivas que permiten a los visitantes “navegar” en la información a su guisa, y listas de reproducciones musicales disponibles en línea. Pero, ¿todos esos esfuerzos, suerte de paquete de lujo para envolver una caja vacía, no terminarán por matar la percepción del arte?, preguntamos a Olivier Moeschler, investigador asociado del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lausana y especialista en Sociología de la Cultura.

—El éxito de la exposición no obedece más a la estrategia de mercado que a la manifestación de un interés preponderante del público?

—Esta estrategia de comunicación demuestra simplemente que una gran exposición se “vende” o, mejor, se promueve, como una superproducción de Hollywood para despertar la curiosidad de un público amplio. Incluso se recurrió a Bastian Baker para seducir a un público más helvético y más joven, probablemente para rejuvenecer y renovar el público de la institución.

—¿Esta lógica económica tiene cabida en el mundo de las bellas artes?

—En el fondo, nada de malo hay en ello si está bien hecho. Hace tiempo que la economía -no de los bienes simbólicos, sino de los bienes en general- comprendió que más que satisfacer deseos, había que suscitar, crear necesidades, crear demanda. Eso demuestra también que las instituciones culturales —por lo menos cuando se lo pueden permitir— dominan perfectamente las reglas del juego mediático y el lenguaje para atraer a un público más amplio. Este éxito permite amortizar la inversión. Estuvo bien presentar la seria lectura de Keanu Reeves y la voluntad de hacer entrar a Bastian Baker en la lógica de la exposición y del museo, y no a la inversa.

«Esto permite igualmente beneficiar a un amplio círculo de visitantes. Se puede entonces entender esta estrategia como una bendición, como una herramienta para la democratización cultural, para el acceso de un número mayor de personas a obras de valor. También es una confirmación de que la cultura y sus instituciones se han visto obligadas a descender de su pedestal. Deben justificar su existencia, mostrar cifras, interesar a multitudes, para legitimar sus costos -una presión mucho mayor aquí al tratarse de una fundación privada. Pero si esto puede realmente ampliar y diversificar el público, es algo bueno». 

—¿Se requiere ahora acompañar las exposiciones de arte de medios tecnológicos sofisticados para atraer al público?

—Las imbricaciones entre lo numérico y las obras físicas “tradicionales”, los lugares reales y los digitales, son múltiples hoy en día. Las fronteras a veces son borrosas entre las instituciones y el internet, entre creadores y espectadores, entre profesionales y aficionados... Con el libro digital, presentado al final de la exposición, se recurre a una cierta creatividad y a la dimensión participativa  entre los espectadores. Uno de los logros de los años 60-70 fue el de pensar que “todos somos artistas”, en línea directa con el individualismo burgués convertido también en subjetivismo, prolongado hoy por la “sociedad creativa” que observa a todo el mundo crear y difundir sus obras todo el tiempo, al menos potencialmente, por supuesto.

—¿Los altos costos de organización (seguros, transporte, mantenimiento ...) explican la necesidad de hacer rentables las exposiciones?

—En términos puramente económicos y pecuniarios, hay probablemente una necesidad de atraer a mucha gente para rentabilizar las inversiones, pero las motivaciones no pueden nunca, mucho menos en el sector cultural, reducirse a un interés material. Siempre hay muchas lógicas, entre la necesidad de sujetarse a un presupuesto y dar a conocer los nombres de mecenas y patrocinadores, en efecto, pero también la democratización cultural, el placer de atraer a un amplio público, el deseo de cambiar nuestra mirada sobre el arte y, con ello, sobre el mundo...

—¿El espectáculo y lo espectacular, no terminan por ocultar la percepción del arte como tal? Hablaríamos entonces más del libro táctil que de las pinturas de Gauguin...

—Todo depende del dispositivo de la exposición, del camino concebido por los diseñadores, del lugar que reservan para el público. En este caso, se trata de un elemento moderno y de moda que debería generar interés en los medios y, probablemente, de un público más joven. Es uno de los objetivos de la cultura y las instituciones culturales, hoy tal vez más que nunca: hay que rejuvenecer al público, renovarlo, y mantenerse así con vida. Pero si la forma está en acuerdo con el contenido y la experiencia aporta algo al público y los organizadores, incluso en la relación con las obras y el público, entonces es un éxito. 

«El ámbito cultural es amplio y variado, y por ello habrá siempre “grandes producciones”, casi hollywoodescas, como esta exposición de gran presupuesto y gran público, y manifestaciones de tamaño medio, incluso más modestas. No hay que confundir el tamaño de un evento cultural con su importancia, no es debido a que un espectáculo es grande que es interesante. Lejos de eso. Las cosas en cultura son, como en otros campos, complejas y a veces inesperadas, y recordarnos esto es, incluso, lo propio del arte».

(Fuente: SWCh)

 

Flora Fong, el arte, el elixir de la vida

Flora Fong, el arte, el elixir de la vida


8:33:33 p.m.

Bajo esta entrada poética la Galería ArteMorfosis, de Zúrich, dedica una gran exposición, la primera en Suiza, a Flora Fong, pintora, escultora y dibujante cubana de origen chino. Se trata de una de las figuras más destacadas de la escena artística contemporánea de Cuba.

De padre chino, emigrado a Cuba en los años 40, Flora Fong nació en Camagüey en 1949 para florecer, valga el término, desde muy temprano en el arte. Siendo niña, empezó a frecuentar los centros de enseñanza artística que se abrieron gracias a la democratización cultural que acarreó la Revolución Cubana. Este hecho permitió a la isla dar un paso firme en el desarrollo de las artes —música, artes visuales, literatura y danza—, aunque como un medio de propaganda revolucionaria.

"Recuerdo que la prueba de ingreso a la escuela de nivel medio que existía en Camagüey en ese momento consistía en dibujar la mascarilla de un niño a claro oscuro, de la estatuaria griega. En esa época, la enseñanza en Cuba de la Academia se basaba fundamentalmente en los cánones estéticos del Renacimiento italiano", relata a swissinfo.ch Flora Fong.

"Se estudiaba la pintura moderna y la vanguardia de esos años. Pintábamos paisajes al aire libre y se estudiaba la historia del arte en sus diferentes etapas. Esta enseñanza artística se mantuvo en la primera época de la Revolución Cubana y de acuerdo a sus valores sigue aplicándose".

La mirada de la diáspora

Como su padre, el chino Francisco Fong, la artista cubana se mueve, navega de un lugar a otro. Emigra con cada una de sus composiciones donde ella va interiorizando el entorno inmediato que la rodea: de la vida cotidiana al paisaje tupido de palmas, de los jardines a los bosques agitados por ciclones o lluvias, de los montes al esplendoroso mar que termina por aislar y mantener la pureza de la denominada ‘Perla del Caribe’.

"Desde niña”, dice, “observaba cómo mi padre hacía las cometas chinas que fueron determinantes en mi obra escultórica actual. Considero que la diáspora china en las Américas es muy rica y estudiarla es una fuente de inspiración. Por eso empecé a incorporar los elementos de la caligrafía china en mi pintura y comencé a estudiar el idioma". Uno de los cuadros que expone la Galería ArteMorfosis, ’Chino en las Américas’, forma parte de una serie de obras que hacen referencia al tema de la emigración.

"Como artista aspiro a que mi obra sea conocida en otros continentes. Es la primera vez que expongo en Suiza, pero afortunadamente mi obra ya ha hecho camino por el mundo, como Estados Unidos, México, Chile, Panamá, España, Portugal, Grecia, Emiratos Árabes, China, Corea del Sur, Malasia y Japón". 

En los viajes que la pintora ha hecho a China en busca de sus raíces orientales, esta cultura ancestral le ha revelado otra cara de la vida y el arte.

"Ir a China fue fundamental para recibir esa vivencia que ya estaba en mi propuesta artística. Pude entender mejor el pensamiento filosófico oriental, descubrí la pintura tradicional, los conceptos y las técnicas orientales que me interesaban y, por supuesto, los gestos caligráficos y las estructuras cuadradas de algunos caracteres, que han dejado su huella en mi obra".

La mujer y la creadora

En 1970, Flora Fong se graduó en la Escuela Nacional de Arte de la Habana y de inmediato comenzó a impartir cursos en la Academia de Artes ’San Alejandro’, la más antigua del país. Todo esto al lado de su propia creación artística, de la escasez de materiales para trabajar debido al embargo, de nutrirse espiritualmente con lo que ofrece la isla, del tiempo para formar una familia y, en fin, de presentarse en exposiciones y salones de arte haciendo que se reconozca la proyección que ha tenido su obra en el panorama artístico internacional.

"Mi carrera ha sido hecha con mucho sacrificio y mucho esfuerzo”, afirma. “Pero recuerde que también tengo sangre china y soy muy sistemática, analítica y valiente. Por ello, en 1989 decidí ser artista independiente. Nutrirse espiritualmente con lo que ofrece la isla es fundamental, los colores del mar Caribe, su luz, la naturaleza que me rodea me nutren muchísimo. Es verdad que tenemos dificultades con los materiales, pero siempre buscamos alternativas y para  eso están los amigos amantes del arte por el mundo que nos ayudan."

"Estoy feliz de vivir en Cuba, tener una familia, mis dos hijos son igualmente artistas plásticos y también se sienten satisfechos de vivir en nuestro país, donde tenemos la oportunidad de participar en ferias, bienales y proyectos nacionales e internacionales", dice.

En la obra de Flora Fong aparecen peces, barcos, el mar inconmensurable que abraza la isla desde cualquier punto, pero es la presencia inefable de las esbeltas y elegantes palmas lo que atrae en la iconografía personalísima de la artista china caribeña.

Palmas que se yerguen como señoritas formales y bien educadas, o despeinadas y alebrestadas por el viento despiadado que casi las quiebra. De todo esto se compone el universo de Flora Fong, de esa esencia que ella sabe decantar en su arte para revelar un modo de vida que solo es posible en la gran isla que da entrada al Golfo de México.

En la composición ‘Cubano mirando al otro lado del mundo’, aparece un hombre sobre una loma que trata de atrapar lo que sucede más allá de sus ojos por medio de una lente. Uno se pregunta quién es y qué hace.

"Es el cubano que desea saber que la tierra donde vivimos no es solo ese espacio donde él está, que hay ciudades muy bellas que quisiera ver a través de la lente. Es una obra que disfruté mucha haciéndola, sobre todo porque acababa de regresar de Shanghái que tiene edificios imponentes y una iluminación glamorosa. De esta manera ingenua también yo, como artista, le doy la posibilidad al cubano simple de ver un poco más allá".

El buen café, solo se hace con café...

Las cafeteras de tiempos de las abuelas con sus coladores de tela y echando humo por la boca, son personajes con vida propia en la obra de Fong. Humildes y sencillos utensilios, indispensables en los hogares de cada cubano, estas cafeteras saben filtrar el tiempo justo para el hervor del café. El café hecho al punto, con su textura y su sabor, anuncia el inicio de la jornada.

"Efectivamente, en ’Díez minutos de descanso’, título de una de mis obras -dice Flora- el café es una figura omnipresente en todos los hogares de Cuba y su aroma se siente. Esto me gusta afirmarlo porque guarda con estilo propio lo que soy: una artista cubana y universal".

(Fuente: swissinfo.ch)

Hoy, el regalo de MercylaTecla

Hoy, el regalo de MercylaTecla

 

8:48:11 a.m.

Olga, la rusa de Santa Clara

Olga, la rusa de Santa Clara

 

8:57:27 p.m.

El amor los unió en París. Él, médico cubano; ella, una moscovita llegada a Santa Clara desde la lejana Rusia. Uno de sus tres hijos, el gemelo Iván, formó parte del ejército soviético y luchó en la Gran Guerra Patria. El otro, Yuri, fundó familia en la gloriosa villa. Ambos, junto a Boris, el primogénito, entroncan en este reportaje que parece novela. En el aniversario 70 de la victoria sobre el fascismo, y a solo horas del Día de las Madres, retomamos actualizada la sorprende historia de los Tristá Skvortsov, o mejor, la de aquella mujer a la que todos llamaban…

Por Mercedes Rodríguez García

Fue en febrero de 1982, mientras transitaba del hotel Rossia a la Plaza Roja de Moscú, cuando me vino a la mente la carta que en 1960 escribiera desde la capital soviética Olga Skvortsova a su nieta cubana Ana María, con fecha 23 de igual mes.

Por entonces, Enrique Cirules preparaba una novela sobre Santa Clara, cosmopolita localidad del centro de Cuba a la cual quedaría atada la extraordinaria mujer.

Pero, ¿quién era aquella moscovita llegada de la legendaria y desconocida Rusia a la Ciudad de Marta, patriota y benefactora que el día de la inauguración del teatro La Caridad hiciera su entrada acompañada del brazo del Dr. J. Rafael Tristá Valdés, alcalde y padre del hombre con quien contrajo nupcias Olga en París de 1907?

AMOR A PRIMERA VISTA

Joaquín Tristá, médico de 23 años, ampliaba estudios en la Sorbona cuando conoció a Olga Skvortsova, de 19 años, quien trabajaba como aya en una mansión francesa.

Dicen que la lozanía, encanto, forma de pensar e independencia de la joven desquiciaron al no menos atractivo cubanito, cuyos relampagueantes ojos castaños desordenaron a su vez el corazón de la muchacha, con la cual se casó un año después.

No tardó la llegada del primogénito Boris, nacido en Minsk —actual capital de Bielorrusia—, mientras viajaban para conocer a la familia materna. Poco después emprenderían de nuevo un largo viaje, esta vez hacia Cuba,  visado el joven doctor de que su padre se hallaba gravemente enfermo.

Pero el también doctor en Medicina don J. Rafael Tristá Valdés no pudo conocer al nieto. El notable abuelo, hombre público y erudito, de inteligencia cultivada, varias veces alcalde de Santa Clara y activo gestor

de obras públicas, falleció el 28 de enero de 1909, a dos meses de haber celebrado su cumpleaños 59, y días antes de la llegada del barco a puertohabanero.

La casona de dos plantas —en la entonces calle que hoy lleva su nombre—, altos techos y numerosas habitaciones, acogió al matrimonio y al pequeño, no sin cierto disgusto, pues Joaquín, al marchar a Europa, estaba comprometido con una distinguida y aristocrática señorita de la localidad.

Y para que el escándalo fuera mayor, Olga se pasaba días enteros vagando por las calles de la ciudad y conversando con la gente, cuestión prohibida de modo terminante a las damas de la aristocracia.

A ello se unían sus visitas a los barrios pobres donde vivían los negros, y los paseos con Boris por el parque Vidal. Allí, muy tranquila, sentada en un banco, encendía un cigarrillo, inhalaba exóticamente el humo, y lo soltaba en lentas y diminutas hélices que los paseantes miraban de reojo y con malicia.

En el hogar las cosas tampoco marchaban bien. Sin tener en cuenta el luto riguroso que imperaba por la muerte del cabeza de familia, ligera de ropas —decía que el calor la asfixiaba—, se sentaba al piano a tocar algunos de los valses o minués aprendidos de memoria en casa de sus empleadores franceses. Si no, como alma en pena, y vestida de igual modo, deambulaba por las habitaciones de la casona de dos plantas, rodeada de amplios ventanales.

«¡Pánico, horror, sacrilegio!», comentaban las damas en corrillos y velorios; y no tanto los caballeros, complacidos solo con imaginarse a la rusa de los Tristá envuelta en vaporosos camisones y sin corsé, y no solo en mente, porque, a decir verdad, más de uno fue acusado de fisgón por aquella sociedad plagada de prejuicios religiosos y sociales.

Sin embargo, a Olga nada le importaba, pese a que con el correr del tiempo el amantísimo esposo se volvió receloso, precavido, partidario de las tradiciones y de salir a compartir con los amigos. Como es lógico, Olga se quedaba sola muy a menudo, ronroneando para sus adentros: «Joaquín no me ama, ¡ya no es aquel cubano que conocí en París!» Nadie podía imaginar cómo iba a reaccionar en adelante la decidida y desprejuiciada extranjera, que terminó contándoles penas, temores y tribulaciones a sus parientes en San Petersburgo.

Y un buen día, en La Habana, ¡sorpresa! Al hotel San Carlos donde se hospedaba el matrimonio con su hijo, llegaron un tío y una tía de Olga. La decisión parece que se tomó en un instante. Cuando Joaquín regresó a la habitación la encontró vacía y recogida. En vano esperó. Un vapor se llevaba ya a Boris, Olga y a sus parientes a Nueva Orleans, desde donde zarparon luego rumbo a Europa.

A LA PUERTA TOCA UNA UCRANIANA

Yurí Tristá Skvortsov, uno de los gemelos, junto a sus hijos Antonia María y Boris Rafael, en 1961, durante una visita a la exposición Logros de la Ciencia y la Técnica Soviética, en La Habana. La foto la tomó Joaquín.

 Yurí Tristá Skvortsov, uno de los gemelos, junto a sus hijos Antonia María y Boris Rafael, en 1961, durante una visita a la exposición Logros de la Ciencia y la Técnica Soviética, en La Habana. La foto la tomó Joaquín.

De regreso Joaquín a Santa Clara, la localidad es pábulo para largas murmuraciones y comentarios de los más diversos tipos. Pero el escándalo más gordo estalló en el verano de 1912, cuando tocó en la casa de los Tristá una mujer vestida con un atuendo desacostumbrado en Cuba: ancha falda y blusa bordada con profusos y brillantes motivos en colores.

—¿Usted es el doctor Joaquín Tristá? Soy amiga de Olga. Le traigo a su hijo Yuri, es gemelo, nació en Moscú, el 28 de junio de 1910. El otro, Iván, uedócon su mujer.

A pesar de que la familia conocía la existencia de los mellizos, y también de una carta en la que Joaquín pedía a Olga le mandara uno de ellos —«el más fuerte»—, las nuevas circunstancias los paralizaron. Lo cierto, Yuri creció junto a su padre, en Santa Clara. Iván y Boris, junto a su madre, en la lejana Unión Soviética. Con el caer de las hojas del calendario, la historia de la Skvortsova fue pasando al olvido.

REVOLUCIÓN, GUERRA CIVIL Y HAMBRUNA

Octubre de 1917 sorprende a Olga, junto con Iván y Boris, en Járkov, segunda ciudad más grande de Ucrania. Después de la victoria de los bolcheviques, Rusia sufre una Guerra Civil. En 1922, al enterarse por la prensa de la hambruna desatada, Joaquín vuelve a escribirle a Olga para que le mande a los otros dos muchachos. Son casi adolescentes. Ellos mismos deciden. Boris se negó. En enero de 1923 Iván se reunió con su padre y su hermano Yuri. En Santa Clara, juntos cursaron la segunda enseñanza. Les llamaban «los moscovitas». Terminado el bachillerato, en 1928, ambos matriculan en la Universidad de La Habana.

Gobernaba en Cuba Gerardo Machado. Acosada por los excesos cometidos por el régimen y el rápido deterioro de la situación económica bajo los efectos de la crisis mundial de 1929 —con los estudiantes y el proletariado como soportes fundamentales—, la oposición al presidente desencadenó una interminable sucesión de huelgas, intentos insurreccionales, atentados y sabotajes. Iván ha entrado en contacto con la intelectualidad de izquierda e intima con Rafael Trejo. Yuri participa en una rebelión armada y luego se suma al movimiento progresista liderado por Guiteras. En la década de los años 30 Cuba yace sumida en el terror.

CONTINÚA LA HISTORIA UN HIJO DE YURI

«Con este bastón entró mi bisabuelo Rafael Tristá del brazo de doña Marta Abreu, al teatro La Caridad el día de su inauguración», contó en 2001 a Vanguardia Joaquín Tristá Pérez (ya fallecido) Yuri y nieto de Olga Skvortsova.

«Mucha gente en Santa Clara me llama Yuri, por mi padre, que se casó con una cubana llamada Mercedes Pérez de Alejo, con la que tuvo tres hijos: Antonia María, yo y Boris. Papá murió en 1989. Está enterrado en Santa Clara», contó a Vanguardia en 2001, Joaquín Tristá Pérez.

—Y, ¿qué fue de su tío, el gemelo Iván Tristá Skvortsov?

—Cuando se recrudeció la lucha contra la dictadura machadista no tuvo otra alternativa que  pasar a la clandestinidad, así que marchó junto con su madre y su hermano Boris a la URSS. Como ciudadano soviético fue llamado al ejército y combatió en varios frentes, incluso, en 1936 acudió como militar en ayuda de la República Española. Terminó la guerra antifacista con los grados de Komandarm (Comandante). Ya en tiempos de paz y durante largos años,  ejerció como profesor en el Instituto Pedagógico moscovita de Lenguas Extranjeras.

—¿Volvió a Cuba alguna vez?

En 1988, los tres hijos del gemelo Yuri Tristá Skvortsov: Joaquín, Ana María y Boris Rafael.

«Sí, después del triunfo de la Revolución. Junto con mi padre visitaron viejos amigos y compañeros de la lucha antimachadista en La Habana. También fue a la tumba de José Antonio Echeverría, hijo de Conchita Bianchi Trista, una prima hermana. En 1969, volvió. Falleció en Moscú, en  julio de 1985, a los 75 años. 

—¿Y Borís, el primogénito?

—Llegó a ser destacado ingeniero metalúrgico, laureado con el Premio Estatal. Solo se reunieron en 1960, durante un viaje turístico a Moscú. También murió. Pero mi hermana Bibi sí compartió mucho con él porque estudió becada en Moscú.

—¿Su hermana Bibi , la que está casada con un comandante sandinista?


— Enviudó en 1973, sí su esposo era nicaragüense, lo asesinaron los somocistas, se llamaba Oscar Turcios Chavarría.

—¿Y su hermano Boris Rafael?

—Vive en La Habana.

—Tiene usted una sorprendente familia…

—¡Sí, ya lo creo!

—¿Conoce de la novela que escribe Enrique Cirules? 

 —Sí, le he ayudado en lo que he podido. No sé cómo se las habrá arreglado a la hora de reconstruir casi un siglo de historias. Supongo que, como literatura al fin, tenga que construir muchos pasajes y ficcionar bastante porque ninguno de la familia se ocupó de recoger las memorias, y todo yace en el imaginario. ¡Ni yo mismo me acuerdo de muchas cosas!

EPÍLOGO DE BORIS RAFAEL

A casi 15 años de la publicación de aquella entrevista

(Vanguardia, sábado14 de julio de 2001, Pág. 3) me proponen, reconstruir la historia de «dos santaclareños que pelearon en la II Guerra Mundial». Pero no es así. Los entresijos del tiempo tienden a confundir los hechos si no se evocan con relativa frecuencia. Y si bien algunos de los hilos nos llevan a la Unión Soviética de aquellos años, sus protagonistas no nacieron en nuestra Gloriosa villa. Sí, nos toca la grandeza de su ascendencia, y de haber vivido en ella dos de los hijos de la tierra que hoy celebra los 70 años de la victoria sobre la Alemania nazi.

En los años 1980, durante un viaje del Dr. Boris Rafael a la URSS. Aparecen, de izquierda a derecha, un primo, el Dr. Boris Rafael, otro primo, los tíos gemelos Boris e Iván; un primo más, y la señora de la casa donde fue tomada la fotografía.

De los descendientes directos de familia Tristá Skvortsov solo vive, en La Habana, Boris Rafael, el más pequeño de los hijos del gemelo Yuri, nombre que fue «afrancesado» por el padre, «de modo que aparece como Joury en su inscripción de nacimiento», según me cuenta vía email. Joaquín, falleció de viaje en los Estados Unidos, el 29 de febrero de 2013. Sobre la muerte de Bibi solo recuerda que, «ocurrió en 2007 como consecuencia de un cáncer linfático […] Le apodamos Bibi , porque era más “mala” que la BiBijagua», acota.

Localizar a Boris Rafael, no resultó tarea difícil, pero sí ingeniosa y atrevida. Mas, no viene al caso.  El Doctor en Ciencias Económicas cumplió este enero 70 años. Actualmente es Director del Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior de la Universidad de La Habana.

«Yo viajé a Moscú en los años 80, y conocí a mis dos tíos, Boris e Iván. Mi tío Iván estaba comenzando un proceso de demencia senil, pero pude conversar un poco con él. También conocí a mis primos, pero perdimos el contacto cuando murió mi hermana Bibi, que era nuestra traductora, porque yo no aprendí ruso ni ellos español.

De la mi abuela Olga recuerdo muy poco, debió morir octogenaria. Lo que le contó Joaquín, es así, había pasado menos tiempo y su memoria siempre fue muy buena […]  Me hubiera gustado escuchar de boca de mi tío Iván sus relatos de la guerra, los que me pudiera haber narrado el tío Boris sobre mi abuela Olga, a todas luces una mujer valiente  […] Y sí, razonaba bien mi hermano cuando le afirmó que tenía una familia sorprendente. […] De la novela que usted me habla, quisiera leerla. Pero la vida supera cualquier ficción. Siga usted desempolvando la historia, que mucha falta hace».

Fundador de Reporteros Sin Fronteras denunciado por fichar niños musulmanes

Fundador de Reporteros Sin Fronteras denunciado por fichar niños musulmanes

 

7:23:42 p.m. 

Por Jean-Guy Allard 

Robert Ménard, el fundador y exjefe de Reporteros Sin Fronteras (RSF) – organización que recibe financiamiento norteamericano y que no se pierde una oportunidad de difamar Cuba y Venezuela – reveló de nuevo su verdadera opción política al autorizar que los niños musulmanes de la ciudad francesa donde ahora es  alcalde, Béziers, sean “fichados” como tal en la escuela. 

Numerosos organos de prensa franceses denuncian ahora a Ménard y reclaman su arresto por este comportamiento ilegal y asimilado a practicas promovidas por neonazis. La Fiscalía de la República ya ha abierto una investigación. 

Ménard, asociado y elegido gracias al Frente Nacional (extrema derecha),  ha confesado en una entrevista televisiva que mantenía un archivo de clasificación de los niños de su municipio según su nacionalidad, lo que es ilegal y pasible de una pena de cinco años de prisión y una multa de € 300.000. 

Invitado en el programa “Mots Croisés” e interrogado  por Anne-Sophie Lapix, Robert Ménard reveló que  64,9% de los niños en las escuelas de su ciudad son musulmanes. 

El político que durante años pretendía defender a los periodistas y la libertad de expresión,  entonces reveló la existencia de un archivo de los escolares en Béziers clasificados por religión y por sus nombres. “Estas son las figuras de mi ciudad. Lamento decirle que el alcalde tiene los nombres y apellidos de estos niños. Sé que no tengo el derecho, sino que así se hace". 

“Los nombres dicen las confesiones. Decir lo contrario es negar lo evidente", añadió. 

Las declaraciones de Ménard provocaron de inmediato rechazo. Entre otras personalidades, la diputada a la Asamblea Nacional,  Karine Berger respondió en Twitter, denunciando “un insulto infinito a la República". 

Cuando líder de RSF, Ménard reconoció recibir fondos del gobierno norteamericano a través de la USAID y de la National Endowment for Democracy, dos instrumentos de propaganda del aparato de ingerencia imperial. 

Estos vergonzosos lazos de Ménard y RSF con la inteligencia norteamericana ha sido objeto de un amplio trabajo de investigación de la periodista californiana Diana Barahona que obtuvo de las autoridades, gracias a la ley de acceso a la información (FOIA), pruebas irrefutables de esta confabulación. 

Ménard se vinculó —entre otros— con Frank “Paquito” Calzón, agente de la CIA patentado y dueño del Center for a Free Cuba (CFC) en Washington y con el político derechista español José María Aznar asociado a los mecanismos de propaganda del Departamento de Estado. 

Ménard se hizo entonces famoso por alimentar con el dinero de la USAID  sus cuentas bancarias “cubanas” de Virginia mientras en el CFC, Felipe Sixto, el brazo derecho de Calzón, era investigado, arrestado y condenado por desviar medio millón de dólares. 

(Fuente: Contrainjerencia)

 

 

 

 

"Rusos y cubanos debemos contribuir a un mundo multipolar"

"Rusos y cubanos debemos contribuir a un mundo multipolar"


6:37:5 a.m.

Entrevista exclusiva con el Embajador de la Federación de Rusia en La Habana, Mijaíl Kaminin. 

A cinco décadas y media del restablecimiento de sus relaciones diplomáticas, Cuba y Rusia vuelven a estar de luna de miel, tras superar un período de crisis que casi las lleva al divorcio.

Sobre el relanzamiento de esta asociación estratégica entre ambos países, Sputnik Nóvosti conversó con una de las personas que más ha trabajado por reconstruir lo mejor de esos vínculos, el Embajador de la Federación de Rusia en La Habana, Mikjaíl Kaminin.

"En vísperas del 55 aniversario del restablecimiento de relaciones diplomáticas (el próximo 8 de mayo) puedo constatar que la interacción entre nuestros países se encuentra en uno de sus mejores momentos, tanto en la ámbito político, parlamentario, económico y cultural", declaró el embajador.

“Tenemos un montón de páginas brillantes de la historia común, aunque reconocemos que ha habido periodos difíciles pero así es la vida. Lo más importante es que hoy día otra vez estamos juntos, defendiendo los mismos valores, recordando lo mejor de nuestra larga amistad y estamos seguros q el día de mañana nuestra cooperación pasará a un nivel más alto, desarrollando relaciones estratégicas”.

¿Cuáles son los principales proyectos concretos que se llevará a cabo por parte de Rusia en Cuba?

—La comisión mixta ruso- cubana para la cooperación económica, comercial y de inversiones ha sesionado recientemente en Kazán, con gran éxito e importantes resultados para ampliar nuestras relaciones en la esfera material.

“Es importante destacar que muchos proyectos están vinculados con la modernización de aquellos equipos y plantas que fueron construidos por la URSS en Cuba.

“Un proyecto de gran escala es el vinculado con la construcción en Cuba de cuatro bloques energéticos de 200 megabytes cada uno, para las centrales eléctricas de Mariel y Santa Cruz del Norte. Esto será un hecho importante que servirá de base para el desarrollo económico del país. 

“Tenemos grandes proyectos vinculados con la aviación civil. Cuba es el primer país en el mundo por número de aviones modernos importados de Rusia. Cubana de Aviación tiene muchos aviones de este tipo y hay planes Varias empresas rusas participan en los trabajos de modernización de los ferrocarriles cubanos también.

“Los empresarios rusos están interesados en establecer negocios en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), tenemos varios proyectos conjuntos y tendremos algunos nuevos en la esfera biofarmacéutica”.

—Se acerca también el aniversario 70 de la Victoria sobre el nazismo ¿qué importancia concede usted a esa celebración en Cuba?

—A pesar de que pasaron 70 años, el mundo sigue turbulento y aparecen fuerzas que quieren reescribir la historia a fin de minimizar el papel decisivo de la URSS en la derrota de la Alemania nazi, quieren olvidar las vidas de 28 millones de soviéticos que se sacrificaron para obtener esta victoria. Tenemos que celebrar este Día de la Victoria para traer la verdad a las nuevas generaciones y demostrar la peligrosidad del nazismo, por desgracia somos testigos del renacer del fascismo en algunos países europeos, con el apoyo incluso de algunos círculos gubernamentales.

“En Cuba vamos a celebrar a lo grande pues compartimos la misma visión de aquellos tristes periodos y estamos juntos defendiendo los mismos valores y en la lucha contra los intentos de reescribir la historia de la Segunda Guerra Mundial. Estamos haciendo cosas que ayudan a mantener la paz y hacer del mundo un lugar más seguro”.

—¿Cómo valora usted el futuro de los vínculos entre Cuba y Rusia, en el nuevo escenario de la normalización de relaciones con Estados Unidos?

—Rusia está a favor de la normalización, es una palpable muestra de la victoria cubana, que durante tantos años defendió sus ideales en una situación complicada por el bloqueo. Estoy seguro que lograremos el levantamiento del bloqueo y siempre estaremos con el pueblo cubano.

“Los Estados Unidos siguen pensando que son los únicos que pueden dictar reglas en el mundo y es un error. Basta recordar la Cumbre de las Américas, otro gran triunfo de los pueblos latinoamericanos, que obligaron a EEUU a cambiar su posición y aceptar la participación de Cuba.

“Por nuestra parte, entendemos la responsabilidad de nuestros países con la paz universal y Rusia está abierta a conversar con EEUU todos los temas y buscar el entendimiento, podemos decir que la pelota está del lado norteamericano.

“El principio de nuestra cooperación con Cuba y otros países, incluidos los BRICS, es el respeto del derecho internacional, con el papel rector de la ONU. Rusos y cubanos podemos y debemos contribuir a ese mundo multipolar”.

(Fuente : MSN)