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LA TECLA CON CAFÉ

Cronicafeando

Con el diablo en el saco

Con el diablo en el saco

 

miércoles, 08 de noviembre de 2017
10:35:05 p.m.

Por Ricardo Riverón Rojas         

El Mejunje, en materia de retos a la creatividad, es sede de todo lo imaginable: lo insólito y lo común, lo lírico y lo burlón, lo luctuoso y lo festivo. Todo el espíritu de una Santa Clara que conserva parte de su gracia rural, sin renunciar a los códigos citadinos, se expresa entre esas paredes, otrora ruinosas y hoy restauradas por la magia de quienes a diario le trasfunden sus vidas.

Todo el que quiso salvarse fue al Mejunje la noche del 21 de diciembre de 2012, para evadir la profecía maya en “El Arca de Silverio”, que bajo el lema de “Si el mundo se va a acabar, que me sorprenda bailando”. De haber chocado la Tierra con el planeta Nibiru –me dijo Silverio poco después– el fin del mundo nos hubiera encontrando moviendo los pies, “entre frijoles, papa y ají”, con Los Fakires como bodegueros.

Las antenas del Mejunje son del tamaño del sol: todo lo captan, por eso ha sido, si no pionero, sí riguroso promotor de tantas cosas malditas o preteridas: el travestismo, el repudio a la homofobia, el trabajo comunitario en las montañas con su brigada Los Colines (desde 1986), la promoción del rock, el rap, la Trovuntivitis, los Filingbusteros, la fiebre de la vitrola, el teatro vernáculo, la décima humorística, el danzón. Y también, cómo no, del Halloween.

 “El líder del Mejunje le dio vida a la noche de los disfraces, entonces con carácter competitivo”.

Recientemente me comentaron que en una zona específica del Vedado habanero (la transgresora calle G) un grupo relativamente numeroso de jóvenes de los llamados “mikis” han comenzado a reproducir, con lamentable matiz imitativo, los rituales de la que también se conoce como “Noche de brujas”. Remití entonces mis recuerdos a los finales de la década de los 90, cuando coincidiendo con la fecha del Halloween, el líder del Mejunje le dio vida a la noche de los disfraces, entonces con carácter competitivo.

Mientras estos “chicos bien” hoy despliegan enmascaramientos de colores naranja, morado y negro, y van de puerta en puerta para soltar el consabido "Trick-or-treat" (truco o trato), Silverio, tal un Jack el Tacaño (o Jack el del Farol) moderno, encierra al diablo en un saco y se convierte él mismo en un Dios frente al cual cada joven involucrado asume las más inusitadas identidades que pueda nadie imaginar, todas muy cubanas, muy paródicas, muy originales, algunas de ellas rebosantes de genialidad.

Me comentó también Silverio que del Halloween solo aprovechó la fecha, pues lo que en el Mejunje se hace no tiene nada que ver con los rituales de esa tradición. En la actualidad —abundó— resulta imposible seguir con el carácter competitivo con que empezaron las jornadas, porque todo el mundo va disfrazado, y además, son tantos que apenas se puede caminar en el coliseo, donde tampoco logran entrar todos los aspirantes. Baste saber que a la última edición asistieron más de mil jóvenes y, al menos 500, tuvieron que hacer su fiesta en la calle, cuyo tráfico fue necesario cerrar. Son personas de todas las extracciones, filiaciones, preferencias, niveles culturales, credos y razas: una verdadera apoteosis del demos.

Reseño entonces algunos de los premios de la época competitiva: un joven conocido por El Mojón ganó al menos tres lauros en distintos años; uno de ellos disfrazado de “Proteína vegetal”, otro de “Olla arrocera Liya”, y el más loco de todos, a dúo con El Niño Fongo, cuando se vistieron de “Torres Gemelas” tras los lamentables sucesos del 11 de septiembre de 2001. El Químico fue otro que llamó mucho la atención, pues interpretó a “El pensador” de Rodin, y se mantuvo en pose estática por cerca de tres horas. Los personajes de telenovelas tuvieron siempre sus pariguales en esas noches, igual los de los programas humorísticos, los güijes, ciguapas, madres de agua, extraterrestres, fantasmas, instrumentos musicales, y vaya usted a saber cuántos sujetos u objetos más.

El único código para descifrar el injerto que los jóvenes habaneros hacen del festejo de origen celta en nuestra rica, volumétrica y millonaria atmósfera mítica, me remite a una mimesis exacerbada por la desinformación, junto a unos consumos culturales centrados en el despliegue audiovisual donde lo light de los parlamentos, el culto a lo fastuoso y el desborde lumínico protagonizan casi todo. Y si digo casi es porque la otra tajada se la lleva la exaltación a ultranza de la individualidad.

Me permito, en consecuencia, una digresión: hace dos décadas más o menos una, —para mí— injustificada tendencia egocéntrica compulsó a todos los directores de agrupaciones salseras a rebautizar sus proyectos con nombres que pasaron a ser “Fulano y sus equis”. Se trataba de un fenómeno poco frecuente en nuestra tradición, porque si bien es cierto que existieron Arcaño y sus maravillas o Chapotín y sus estrellas, quienes acompañaban al director en el nombre de la orquesta eran maravillas o estrellas, no los entes bastante desdibujados ─apenas números─ del momento que puntualizo.

Lo imitación de la producción cultural de un primer mundo globalizado discurre por nuestra dinámica cotidiana con una naturalidad que espanta; se ha convertido en piedra de toque para el acceso a las preferencias populares. Habría que preguntarse si era necesario que una idea tan feliz como la de Sonando en Cuba, aparte de la exacerbada ponderación de las composiciones de dos de los mentores, la concibieran acogidos a los mismos códigos comunicativos del globalizado La Voz. Cuando vemos estas manifestaciones, unidas al espaldarazo que reciben de los medios, comenzamos a explicarnos, y a sufrir aún más por lo incorregible, frente la imitación del Halloween en la preciosa Avenida de los Presidentes.

Hace 20 años, en su ensayo La globalización y la crisis de lo popular, Jean Franco precisó:

Si el capitalismo trasnacional fundamenta su dominación global en la constitución de una red simbólica que reduce al extremo toda posibilidad de un Afuera, si lo real se retira hasta el punto de que la naturaleza y el inconsciente no son ya más que en la medida en que la industria cultural los produce como simulacros, si estamos reducidos a la indigencia de tener que pensar la historia a partir de la ausencia de historia, ¿cuál es entonces el sentido que pueden guardar las diferencias locales? ¿Qué hace a Brasil diferente de Francia o a Uruguay de España?[1]

Ramón Silverio, que no es “Jack el del farol”, de momento sigue con el diablo encerrado en su saco y sueña con que cada año, en la noche del 1 de noviembre, la imaginación popular nos regale a los santaclareños un nuevo performance multitudinario donde la cubanía exponga, con toda su picardía, gracia y vigor, los destellos que la distinguen.

Nota: [1] Jean Franco: "La globalización y la crisis de lo popular", en Nueva Sociedad (Democracia y política en América Latina),Nº 149,  Mayo-junio de 1997, ISSN: 0251-3552, fecha de consulta, 27 de octubre de 2017, disponible en http://nuso.org/articulo/la-globalizacion-y-la-crisis-de-lo-popular/

(Fuente: La Jiribilla)

Un año en la era Trump

Un año en la era Trump


miércoles, 08 de noviembre de 2017
1:12:16 p.m. 

Trump, impopular y polémico, es el presidente estadounidense con menos popularidad en su primer año de gestión, posesionado como ejecutante de una política injerencista contra Corea del Norte, Irán, Cuba y Venezuela. Además, ha sido criticado por su racismo y xenofobia. 

Tras un año de su elección como mandatario de Estados Unidos, Donald Trump es visto como un personaje polémico dentro de la política estadounidense e internacional, y considerado como el presidente más peligroso del mundo de acuerdo con un informe de 27 expertos, con base a su perfil psicológico. Pero más allá de valoraciones psicológicas, la política de Trump es rechazada por el 59 por ciento de la población estadounidense.


La política contra países como Irán, Corea del Norte, Cuba y Venezuela; la agenda económica ejecutada y sus maniobras contra el sistema de salud son algunos puntos esenciales sobre la gestión de Trump durante 12 meses. 

En materia de política exterior, a pesar de que Trump rechazó en su campaña la posición injerencista y militar de Estados Unidos en sus anteriores gobiernos, no ha hecho otra cosa que dar continuidad a las mismas. Como candidato presidencial propuso "una salida pacífica" en cuanto a las intervenciones en Siria. Sin embargo, el 6 de abril de este año ordenó el lanzamiento de 60 misiles Tomahawk desde dos buques estadounidenses que se encontraban en el Mediterráneo, con el objetivo de penetrar en la base aérea de Shayrat.

Asimismo  ordenó el lanzamiento en Afganistán de la bomba es GBU- 43/B Massive Ordnance Air Blast (MOAB), conocida como la "madre de todas las bombas”. De acuerdo con especialistas, la intención del presidente no fue otra que advertir que puede usar bombas no nucleares con un poder destructor cuando, a su juicio, haga falta. 

Otro aspecto de la era Trump en franco retroceso acontece con las relaciones bilaterales EE.UU-Cuba,  percibidas  como una continuación al plan intervencionista norteamericano desde hace más de medio siglo contra la isla. Por otro lado, la Casa Blanca estableció sanciones económicas contra Venezuela, entre ellas  la prohibición de transacciones en bonos emitidos por la petrolera de Venezuela. Sobresale su retórica belicista contra Corea del Norte, bajo el argumento de que representa una amenaza nuclear.  Al respecto ha dicho estar dispuesto a destruir a la nación asiática en caso de verse forzado a defenderse, o a defender alguno de los países aliados.

A la lista de países enemigos de Trump se suma Irán. El mandatario anunció en octubre que no certificará el pacto nuclear establecido con Irán rubricado junto a Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia y China.

Por sus política dirigidas hacia los inmigrantes mexicanos y musulmanes, Trump ha sido considerado como racista. En su gestión decretó por 90 días un veto al territorio estadounidense para ciudadanos de siete países diferentes, en su mayoría musulmanes: Siria, Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen. En el caso de los refugiados les prohibió su acceso al país por 120 días. No hablemos del famoso muro que propuso levantar para separ México y EE.UU., en franca amenaza a los derechos humanos y a la biodiversidad de la zona.

Maureen Meyer, coordinadora principal del programa de México de la organización WOLA, expresó: "no nos habíamos dado cuenta de la magnitud del racismo y de la xenofobia hasta que ganó Trump". Pensaba ella "que esto se había superado".

Respecto a la agenda económica Trump la emprendió argumentando la seguridad de su país, por lo cual promovió rebajas de entre el 35 % al 20% a la tasa impositiva para las empresas que se establecieran en el territorio estadounidense. Para quienes decidieran irse, un aumento de aranceles. (Entre 35 % a
45 % en los productos de China y México). 
Estas acciones llevaron a que entre noviembre y diciembre del 2016, se perdieran 12.228 empleos en las compañías estadounidenses registradas en Ciudad Juárez, catalogada la mayor caída en ese área laboral en los últimos 16 años.

"Las compañías no se marcharán de Estados Unidos sin ninguna consecuencia. ¡No volverá a pasar!", aseguró Trump en diciembre pasado.

No quedó fuera de sus promesas la salud. Desde su campaña, prometió la derogación de la Ley de Cuidado de Salud Asequible, conocida como “Obamacare”, por considerarlo un modelo desastroso, pero se encontró de frente con el rechazo del Congreso. Para el mandatario los intentos no terminaron, e insistió por otras vías para desmantelar la ley a través de una orden ejecutiva.

El pasado 12 de octubre, Trump derogó los subsidios federales a las aseguradoras, bajo el argumento de que no hay fondos para los pagos de reducción de costes compartidos con las compañías de seguros. Diferentes líderes demócratas del Congreso estadounidense manifestaron que estas medidas afectarán a la clase media y trabajadora del país. “Parece que el presidente Trump aumentará las primas de salud sin ayuda de nadie", señalaron.

(Fuente: TeleSURtv)

Trump, una viuda y legisladores incautos

Trump, una viuda y legisladores incautos


domingo, 29 de octubre de 2017
6:19:43 a.m.
 

Estados Unidos tiene presencia militar en al menos 172 países. Resurge debate sobre autorización de presidentes para enviar tropas a acciones bélicas. (Foto: Myeshia Johnson recibió el cuerpo de su esposo, el sargento LaDavid Johnson, en un aeropuerto de la ciudad de Miami, Florida. El soldado fue muerto el 4 de octubre, en Níger, África). 

Pocos dentro y fuera del gobierno sabían que casi mil militares estadunidenses operan en Níger, hasta que la viuda del sargento LaDavid Johnson, uno de los cuatro caídos en el país africano, destapó la controversia cuando declaró a la prensa —hace ya varios días— que Trump no recordó el nombre de su marido el día que la llamó para consolarla.

Parecerá extraño, pero los legisladores encargados de supervisar el Pentágono no estaban enterados de la operación ni de las dimensiones de la presencia estadunidense. “No sabía que había mil tropas (estadunidenses) en Níger”, dijo el influyente senador republicano Lindsey Graham, del Comité de Fuerzas Armadas.


El líder de la minoría demócrata en la cámara alta, Chuck Schumer, también afirmó que no tenía conocimiento de la presencia de tantas tropas de su país ahí. El presidente del Comité de Fuerzas Armadas y veterano de guerra John McCain insistió en que el Pentágono —después informó que tiene 800 efectivos en Níger— debe proporcionar más datos sobre sus operaciones en África.

Según datos oficiales, Estados Unidos tiene hoy día más de 240 mil tropas desplegadas en por lo menos 172 países —casi todas las naciones—, más otros 40 mil que aparentemente cubren misiones secretas, ya que el Pentágono no revela tales ubicaciones.

Hasta ahora, la lista de países donde hay militares estadunidenses incluye lugares menos conocidos, como Níger, junto con Jordania, Tailandia y Somalia, además de los frentes más conocidos: Afganistán, Irak, Siria y Yemen. El Pentágono informó —después de lo ocurrido en Níger— que tiene
aproximadamente seis mil efectivos en 53 países en África.

Suman miles las tropas que han permanecido durante décadas en Europa o Japón y Corea del Sur desde que Estados Unidos se convirtió en el superpoder militar tras la Segunda Guerra Mundial, solo que en estos tiempos la misión militar en diversas regiones gira en torno al “contraterrorismo”, y se les llama “operaciones de contingencia”.

 

Aunque el nivel total de tropas estadunidenses desplegadas en el exterior se ha reducido en las últimas décadas, su alcance es tal vez más amplio. Vale señalar que el Congreso aprobó unos 700 mil millones para el presupuesto militar del próximo año, más de los que había solicitado el comandante en jefe Donald Trump, quien carece de credibilidad, entre otras cosas porque evadió el servicio militar durante la guerra de Vietnam.

Ante las tensiones con Corea del Norte, tal comandante en jefe ha regresado al centro de atención, pues calificado de mentalmente inestable por expertos, tiene bajo su influencia a 25 millones de habitantes, y su dedo sobre el botón del "almacen" atómico más grande del mundo, con unas cuatro mil ojivas, arsenal que considera “debería de multiplicarse por 10”, según expresó durante una reunión en julio.

Por el momento, bajo la Ley de Energía Atómica de 1946, el presidente tiene el control exclusivo para lanzar bombas nucleares. “Podría desatar la fuerza apocalíptica del arsenal nuclear sólo por su palabra, y en minutos”, recuerda el New York Times en un editorial reciente . No por gusto el Congreso está considerando promover una ley que prohíbe al mandatario lanzar un ataque nuclear sin una previa declaración de guerra por el poder legislativo.

El experto militar y ex coronel Andrew Bacevich, en un texto de ha afirmado que hoy día dos hechos son indisputables: Estados Unidos está permanentemente involucrado en operaciones de conflicto en por lo menos siete países, y el segundo es que a la mayoría de los estadunidenses no les importa.

En el Estados Unidos del siglo 21 la guerra dejó de ser un gran tema. Los estadunidenses podrían no darle la bienvenida a la guerra, pero han aprendido a vivir con ella… hasta el día que la “degusten” en su territorio, aunque ¡ojalá! no llegue nunca.

(Fuente: La Jornada/David Brooks)

Tramposo Trap

Tramposo Trap

martes, 24 de octubre de 2017

9:39:50 p.m.  

El moderno género musical invade el espacio sonoro cubano con su apología a las drogas, la violencia de género, las armas, el sexo, el dinero...

Andro tiene apenas 10 años y corea un estribillo un poco fuerte para su edad: Sigue tu camino que sin ti me va mejor/, ahora tengo a otras que me lo hacen mejor/. Si antes yo era un hijo’e p… ahora soy peor…/ Prácticamente no sabe deducir lo que repite, pero ya es víctima de la epidemia trap que se expande de memoria en memoria y a través del mundo Zapya. 

El género urbano se ha colado como un estupefaciente que demuestra el poder destructivo, escandalizador y vulgar que puede llegar a alcanzar la música; contrario a la buena educación, la virtud y los valores morales de antaño. 

Yo quiero hacerte las 50 sombras de Grey/, amarrarte de la cama con tape/, comenzar a las 11 y terminar a las seis.../ Déjame empezar cuando yo quiera/. Aquí no mandas tú/, silencio, presta atención, bandolera/, hoy a mucho placer te sentencio/… Se oye en 50 sombras de Grey, de Arcángel. 

Las letras son misóginas y machistas, extremadamente pobres, y se repiten en singles de varios minutos de duración. Los temas devienen alabanza a la violencia de género, la subasta de curvas femeninas con un único valor sexual, “disponible” a los gustos y necesidades del macho alfa. 


El tema La ocasión, de Ozuna, De La Ghetto, Anuel Aa y otros, bien lo refleja: «Yo estoy claro de lo que de mí te han dicho, que lo tengo grande, y que bien rico chicho. Y dale, métele, solo por capricho sométele, motívate, agárralo con tu mano y verás que es algo sano». 

El contenido grosero y denigrante de las polémicas canciones se tararea en centros nocturnos y otros espacios públicos, bodas y cumpleaños, incluso en actividades escolares. Al cuestionar a los jóvenes ante la preferencia por este género, alegan que “es lo que se usa”. Como tantas otras veces, el hombre masa se multiplica y el trap deja su impronta en los estilos de vida y el comportamiento de muchos cubanos. 

La trampa musical 

El género surge en la década de los 90 del pasado siglo y proviene del sur de Estados Unidos, de los barrios más periféricos de ciudades como Atlanta y Houston, donde el tráfico de drogas, la marginalidad y la violencia se hicieron canción bajo el apodo trap (trampa, en español). Irrumpió en Latinoamérica a finales de 2015, a partir de la popularidad adquirida por el controversial tema Cuatro babys, de Maluma, y el auge de cantantes como Bad Bunny, Ozuna, Arcángel, Noriel o Bryant Myers. 

El trap mezcla el rap con el hip-hop y la música electrónica. Las composiciones mantienen una banda sonora constante, densa y sombría, que entra en litigio con la escasa letra de las canciones. 

Erige su principal plataforma en Youtube y Vevo, y cuenta con un gran impacto en redes sociales como Facebook e Instagram. Seis temas de este género se encuentran actualmente en la Billboard Top 50 Latin Songs, lista de éxitos de música latina que califica las canciones según las ventas físicas, digitales y emisiones de radio que logren. 

Bad Bunny destaca como uno de los traperos más populares entre el público joven cubano. 


Canciones como Si tu novio te deja sola, Dama y Soy peor invaden el espacio sonoro a lo largo de toda la isla. Este compositor e intérprete urbano cuenta con más de cuatro millones de oyentes mensuales en Spotify, una de las plataformas digitales de música más importantes en todo el mundo. Como si esto fuera poco, cuenta con más de cinco millones de seguidores en Instagram y tres millones de suscriptores en Youtube. 

Pero las canciones tienen sus detractores dentro del propio género urbano. El boricua Don Omar, en una entrevista que le hiciera la revista especializada estadounidense Uforia Music, afirmó: “Nunca haría trap. Se me hace difícil aceptar que un niño quiera referirse con ese tipo de letras hacia mi hija. Quien busque mi música puede ver que en los últimos diez años he sido sumamente selectivo con todo lo que sale de mi boca”. 

Mientras que el colombiano Carlos Vives, en entrevista concedida al diario argentino Clarín, se declaró en contra del “contenido sexual explícito» del trap, que califica como “música pornográfica”. 

“Para un caballero es difícil entenderlo [...]. Soy papá, tengo cuatro hijos. Sabes lo que quieres para ellos y lo que no quieres. A mucha gente eso le parece muy chévere para el pueblo, pero no para sus propias hijas», manifestó el vocalista de La bicicleta, en franca oposición al tema Cuatro babys, de su compatriota Maluma. 

En el espacio sonoro cubano 

Gudelia Zardón Herrera tiene un nieto de 17 años que escucha trap a todas horas. La abuela no conoce el nombre del género, mas está convencida de que es nocivo para el buen desarrollo mental de niños y jóvenes. «Esa música es  irrespetuosa, violenta y grosera; se escuchan muchas malas palabras y continuamente el cantante habla de infidelidades, droga y borrachera. Lo triste es que oyen eso todo el día, y aunque yo no se lo permito en la casa, esas cancioncitas están en la calle acabando con la educación que les hemos dado a los muchachos». 


La epidemia musical acecha a todos y tiene una marcada influencia en adolescentes y jóvenes. Los que se ufanan de ser más inte­lectuales llevan la carpeta bien escondida en su dispositivo electrónico; saben que para encajar en un grupo social de su edad en algún momento deberán al menos tararear el estribillo para no ser tachados de «raritos». 

Iroide Turca Brito tiene 24 años y prefiere escuchar a Buena Fe o los clásicos de la Trovuntivitis, pero en estos días su móvil emite coros que reniegan del buen gusto melódico. “Para la mayoría de las muchachas de ahora, si no tienes temas de Bad Bunny eres un aburrido y ni se fijan en ti; parece que su hombre ideal es un bruto que solo quiere usarlas como vasos desechables. Es triste reconocer que a veces la ignorancia de las mujeres por seguir una moda es directamente proporcional a las curvas que aguanta la armazón”. 

“Se ha criticado el reguetón por su banalidad, pero si lo comparamos con el trap estamos en franco retroceso. Este nuevo género maneja un discurso aún más agresivo y machista. Si bien tiene un ritmo pegajoso y producciones visualmente atractivas, los jóvenes no deberíamos tomarlo como tendencia”, comenta a Vanguardia Luis Javier González Velázquez. 

Por fortuna, debido a la explicitud de las letras degradantes, estas canciones no resultan de interés para estaciones de radio ni canales de televisión en nuestro país. Al respecto, Vivian Suárez García, subdirectora de programación e información de la cadena provincial de radio en Villa Clara, comenta: 

“La radio cubana tiene dentro de sus tareas la promoción de la buena música, sea cubana o internacional, con predominio de los temas del patio en nuestros espacios musicales. Evitamos darles promoción a textos de mal gusto, de calidad artística nula o dudosa, que sean groseros o lesivos a la dignidad o integridad de la mujer. Los temas se someten a una comisión de música que valora su idoneidad antes de lanzarlos al éter”. 

Yanara Machado Trujillo, joven promotora cultural del municipio de Camajuaní, se niega a escuchar una música que refleje a las féminas como “un mero pedazo de carne”, y hace un llamado a las entidades culturales a “fomentar los valores de la música cubana” en contraposición a las nuevas fórmulas musicales. 

Apelar a la suerte para que el trap resulte una moda pasajera sería un facilismo; más bien, reanalicemos las motivaciones y oportunidades que llevan a nuestros niños y jóvenes a consumir el género urbano, en una sociedad marcada por el deterioro moral y la pérdida de valores. En tiempos de imputar convencionalismos y romper dogmas, seamos entonces transgresores, pero respetuosos; proconsumidores responsables e inteligentes para no sucumbir ante estas trampas musicales. 

(Fuente: Vanguardia/Claudia Yera Jaime)  

La otra cara del pretty boy Maluma

La otra cara del pretty boy Maluma


martes, 24 de octubre de 2017
8:40:14 p.m. 

El artista habla de su fundación El arte de los sueños, su gira europea y de la música urbana. 

Cuando está lejos de los reflectores y no está llenando escenarios con miles de fans, o se desconecta de los millones que lo siguen en redes sociales —solo en Instagram es el artista masculino latino con mayor número de seguidores: más de 30 millones—, Maluma  baja de ese Olimpo mediático y glamoroso que le consume su tiempo y se instala en un terreno en el que se siente muy a gusto: su fundación El arte de los sueños. La entidad, creada hace un año y que actualmente ayuda a través del arte a 110 niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad, entre los 11 y los 17 años, muestra una cara menos conocida del “pretty boy”. 

El artista le respondió a El tiempo una entrevista vía correo electrónico, en la que habla de esta faceta, de su gira europea —vendió más de 150.000 entradas del Maluma World Tour 2017—, de la música urbana y de sus proyectos:

​—Está de lleno en sus proyectos, pero no deja de lado la parte social con su fundación. ¿Dónde está la fundación y cuál es su objetivo?


—Con El Arte de los Sueños lo que hacemos es transformar vidas por medio del arte urbano, canto, baile, pintura, etc. Les demostramos a los jóvenes que sí se puede, que todo aquello por lo que trabajemos con disciplina, entrega y dedicación podemos lograrlo, que no hay nada imposible desde que esté presente el amor por lo que hacemos, pero, sobretodo, enseñamos a que crean en sus capacidades artísticas para poder alcanzar sueños.

“En el momento estamos en Medellín y su área metropolitana y esperamos para el 2018 poder transformar más vidas en todo Colombia y así irnos expandiendo por el mundo entero, llevando arte y amor a los jóvenes que tanto lo necesitan”. 

—¿Qué tan involucrado está con la fundación?

—Estoy constantemente en comunicación con mis "soñadores" (así llama a los niños y jóvenes que reciben ayuda de la entidad) y las personas que están a cargo de la Fundación. Manuela, mi hermana, gerencia y lleva a cabo que estos sueños también se cumplan. Pueden conocer más en: www.elartedelossuenos.com Yo me involucro lo más que puedo… en noviembre tendremos el grado de los jóvenes, donde demostrarán lo aprendido en este año. Será muy emocionante verlos en acción.

—Estará con Eva Longoria en una gala social, ¿para qué causa?


—Esta gala me tiene muy feliz, será el primero de noviembre en Ciudad de México. Junto con Eva seremos los anfitriones de una noche donde el único objetivo será recoger fondos para ayudar, para pensar en otros, para ofrecer nuestra imagen y nuestras fundaciones, en este caso, para los afectados por el terremoto de México.

“Será un momento para hablar de nuestro trabajo con los niños, en mi caso, cómo desde El arte de los sueños construimos nuestros horizontes para pequeños que han sido víctimas de abandono o violencia en Antioquia, inicialmente. Este primero de noviembre cuatro asociaciones, con el apoyo de la comunidad mexicana, aportaremos un granito de arena para fortalecer la esperanza de los mexicanos, ayudando a miles de mujeres, niños y familias que han sido afectadas por este desastre”.

—Además de estos proyectos, cómo logra tener los pies en la tierra a los 23 años, sabiendo que es el ídolo de millones de jóvenes?


—Tengo una familia que sabe quién soy, que me aterriza, que me apoya, una mamá que es como cualquier mamá en el planeta, que si me tiene que regañar, lo hace y muy seguido, es mi polo a tierra. Mi familia lo es todo y estamos enfocados en permanecer en el amor y qué mejor que eso para estar bien aferrado a la realidad cuando estoy lejos de los escenarios.

  

 —Acaba de terminar la larga gira por España de su Maluma World Tour 2017, donde vendió más de 80 mil boletos en 9 conciertos. ¿Se imaginó todo lo que paso? 

—Imaginé muchas veces llegar a lugares lejanos llevando mi música, pero ver realizados estos sueños y tan pronto me ha parecido increíble. La música, sin importar el género, permite que nos unamos y disfrutemos de momentos donde necesitamos diversión, saltar, gritar, sacar de las entrañas emociones que podemos vivir en los conciertos.

“Ver más de 100 mil personas en esta gira de España y en países de Europa significa mucho para mí; significa que cuando sentimos que hacemos bien nuestro trabajo y devolvemos el amor, millones de seguidores nos demuestran y multiplican su cariño en cada concierto. La descripción la puedo definir en una palabra: alucinante”.

—Ya había debutado en España con shows de su álbum ‘Pretty Boy, Dirty Boy’. ¿Qué fue lo nuevo que presentó en esta gira?


Cada gira es diferente, con Pretty boy, Dirty boy en 2016 llegamos explorando nuevos territorios. Era la primera vez que iba de promoción, entonces comenzaba a crear una conexión con los seguidores, la prensa y las ciudades. Ahora, con el ‘Maluma Word Tour 2017’, hay una evolución tecnológica, llegamos con canciones más fuertes que se han convertido en ’hits’ mundiales, como Chantaje, Felices los 4, Vente p’a acá, Sin Contrato y muchas más. Ya nuestro espectro es otro y ahora buscamos avanzar, seguir soñando en grande y triplicar el éxito de hoy.

—Primer artista de música urbana en Colombia con certificación de Diamante, primer artista colombiano que fue tendencia mundial en Twitter, 7 nominaciones al Latin Grammy... ¿Hasta dónde quiere llegar?

—Es muy bonito todo lo que está pasando… muchas veces ni me lo creo… es muy emocionante sentir que la gente está en cada concierto por uno, porque quieren salir a disfrutar de momentos donde no pensamos nada más que en mover el cuerpo, en cantar y decirle al mundo que podemos hacer lo que queramos. Al fin y al cabo necesitamos del entretenimiento para salirnos de la monotonía diaria. Y si yo puedo hacer que otros se diviertan y sean felices como lo deseen, voy a seguir hasta donde Dios me lo permita.

“Tengo muchos sueños que aún quiero seguir buscando. Agradezco a la Academia de los Grammy, es uno de los pasos más importantes en mi carrera, ya con estas 7 nominaciones me siento un ganador, tengo los mejores seguidores, una familia perfecta y un equipo de trabajo que hace que todo sea posible”.

—¿Qué piensa de la abundancia de alianzas entre cantantes y géneros? ¿No es un indicador de que a veces solos es difícil dar la pelea en el mercado? 

—El mercado es muy grande y no se trata de dar o no una pelea. Todos podemos darnos la mano para nadar en las mismas aguas, tener trabajo, hacer lo que nos gusta pensando siempre en la felicidad que le daremos a nuestros seguidores. Por ellos hacemos cada cosa y cada canción. La música siempre nos va a unir, sin importar el idioma.

—¿Cuál es la colaboración que le quita el sueño? 

—Siempre lo he dicho, Justin Timberlake. ¡Uff!, es un gran sueño para mi.

 

 

—¿ A qué le atribuye que el reguetón sea un éxito Made in Colombia?

—Los éxitos Made in Colombia o Made in Latinoamérica mejor, están en todo, no solo en un género musical, están en el deporte, en las novelas, en el cine, en la gente, en la música y la cultura. Puedo decir, también, que Colombia está de moda y a donde quiera que vayamos nos relacionan con lo bonito que tenemos como país.

—¿Qué diferencia al reguetón colombiano? ¿Qué le aporta Colombia al género? 

—La raíz es la misma, cambian las mezclas, los sonidos, las voces, los efectos… hoy en día podemos divertirnos en el estudio con lo que queramos. Colombia siempre tendrá el mejor de los aportes y es la sabrosura que tenemos en las venas y en el alma.

—Tiene 23 años, una carrera que comienza y siete años con logros impresionantes, ¿cuáles son sus metas como artista y como persona?


—Metas hay muchas, como vengo diciendo. Siempre tengo un sueño nuevo. Por lo pronto trabajar en hacer música es mi meta, seguir haciendo canciones, seguir llevando lo que se hacer por el mundo entero. En este momento tengo una gira que continuará todo el año. Ya la agenda de 2018 está llena también, me verán en La Voz México como coach.

El 20 de octubre estreno una película musical. Luego, en noviembre, vendrá el nuevo sencillo, se trata de una versión en español del tema Você Partiu Meu Coração, del brasileño Nego do Borel. Este 24 de octubre tenemos un gran evento en el Teatro Colón de Bogotá, se llama Latin Grammy Acoustic Sessions, así que no paramos.

 
—¿Si pudiera devolver el tiempo, qué no repetiría o qué definitivamente haría mejor? 

—Mejoraría mis movimientos futboleros, ya que los dejé por la música, o aprendería más pasos de baile. No repetiría la forma en que le dije a mi papá que ya no volvería a jugar al fútbol, creo que debí ser más sutil, me hubiera ahorrado un señor regaño. Aunque hoy en día mi papá (‘el cucho’) (Luis Londoño) trabaja conmigo y hacemos un gran equipo. Él tiene puesta la camiseta Maluma.

—Este año ha estado convulsionado para Maluma en todos los aspectos, ha sido centro de críticas, de triunfos, elogios… ¿Qué enseñanza le deja todo?


—La enseñanza más grande está en seguir trabajando con la cabeza en alto.

—Lo vemos apoyando a colegas como Pipe Peláez o Piso 21 que han estado en sus giras. ¿Qué tan importante son los amigos en la música?

—Cuando comencé hace más de 7 años tuve que trabajar duro por un puesto en ésta industria, fui conociendo amigos que me dieron la mano y siempre tuve claro que esos son los amigos con los que hay que seguir construyendo.

“Hoy, tener a Piso 21, por ejemplo, abriendo algunos de mis shows en países como Chile, México o Argentina, y a Pipe Peláez en España, es seguir mostrándole al mundo más talento colombiano y eso es lo que vale la pena, llevar muchas banderas colombianas a todas las latitudes”.

 

Canción del Elegido

 

viernes, 20 de octubre de 2017
8:46:45 a.m.

Silvio Rodríguez, 1968. Dedicada a Abel Santamaría. Una historia que tiene que ver con el curso de la Vía Láctea. Es una historia enterrada, es sobre un ser de la nada...  

 

  
 

Siempre que se hace una historia
se habla de un viejo, de un niño o de sí.
Pero mi historia es difícil,
no voy a hablarles de un hombre común.
Haré la historia de un ser de otro mundo,
de un animal de galaxia.
Es una historia que tiene que ver
con el curso de la Vía Láctea.
Es una historia enterrada,
es sobre un ser de la nada. 

Nació de una tormenta,
en el sol de una noche,
el penúltimo mes.
Fue de planeta en planeta
buscando agua potable;
quizás buscando la vida
o buscando la muerte
—eso nunca se sabe—;
quizás buscando siluetas
o algo semejante
que fuera adorable
o, por lo menos, querible,
besable, amable.  

Él descubrió que las minas
del Rey Salomón
se hallaban en el cielo
y no en el África ardiente,
como pensaba la gente.
Pero las piedras son frías
y le interesaban
calor y alegrías.
Las joyas no tenían alma,
sólo eran espejos,
colores brillantes.
Y al fin bajó hacia la guerra
(perdón, quise decir: a la tierra).

Supo la historia de un golpe,
sintió en su cabeza
cristales molidos,
y comprendió que la guerra
era la paz del futuro.
Lo más terrible se aprende enseguida
y lo hermoso nos cuesta la vida.
La última vez lo vi irse
entre humo y metralla,
contento y desnudo.
Iba matando canallas
con su cañón de futuro. 
 

¿Es Donald Trump un patriota?

¿Es Donald Trump un patriota?


miércoles, 18 de octubre de 2017
11:46:53 p.m.

El ataque impulsivo de Trump a sus predecesores, tras una conferencia de prensa conjunta con el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, ha vuelto a suscitar una interrogante que, desde el mismo discurso inaugural del presidente norteamericano, ha obsesionado a David Von Drehle, columnista del  Washington Post. Su pregunta: ¿Trump es patriótico? (Foto: Los periodistas levantan la mano mientras esperan a hacer preguntas al presidente Trump y al líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell). 

En caso de que se lo haya perdido, se le preguntó al presidente por qué había estado en silencio durante casi dos semanas sobre la muerte de cuatro soldados estadounidenses en Níger el 4 de octubre. Trump podría haber respondido de varias maneras: al señalar el peligro de hablar por adelantado de todos los hechos; citando la necesidad de cuidado con los detalles de una operación encubierta. En lugar de eso, acorralaba y leía las cartas que había escrito a las familias de los soldados muertos (pero aún no las había enviado), antes de agregar que también podría llamar a las familias si tiene tiempo.

Cambiando al ataque, como lo hace a menudo cuando se siente amenazado, Trump acusó a sus predecesores de no apreciar plenamente el precio de sus decisiones sobre los hombres y mujeres que ellos mandan.

"Si miras al presidente Obama y a otros presidentes, la mayoría de ellos no hicieron llamadas, muchos de ellos no hicieron llamadas. Me gusta llamar cuando sea apropiado, cuando creo que puedo hacerlo. Han hecho el último sacrificio ", dijo Trump. Dejemos a un lado la insinceridad informal de esta calumnia, que lo hizo retroceder en el momento en que dejó su boca. Trató de retomar "la mayoría" y sustituirlo "mucho". Y no espere que llame a todas las familias, solo a las que son "apropiadas" y solo cuando él piense que él es "capaz de hacerlo". Ese punto no había llamado a ninguna de las cuatro familias).

Lo que me impactó fue el desprecio de Trump por sus predecesores. Con apenas un pensamiento, no atacó sus políticas, sino sus personajes, acusándolos de ser informales sobre la muerte de soldados estadounidenses.

En su libro revelador "The Presidents Club", mis amigos Nancy Gibbs y Michael Duffy documentaron la empatía profunda y compleja fomentada entre los presidentes en ejercicio y sus predecesores. Solo ellos pueden comprender la pesada experiencia de la oficina, y esto convierte incluso a rivales políticos amargos en "compañeros de viaje en el universo paralelo donde el desenfoque del pasado, el presente y el futuro, donde el terreno del arrepentimiento se ve muy diferente y donde casi nunca hay tal una cosa como resultado perfecto".

Sin embargo, el miembro más reciente del club parece incapaz de empatía. Por lo tanto, puede malignar no solo las decisiones, sino también la decencia de los presidentes anteriores. Y no como cuestión de principio, simplemente por impulso, por capricho.

El patriotismo no nos exige alabar lo que no es digno de alabanza. Al igual que cualquier otro estadounidense, Trump es libre de criticar como mejor le parezca. Pero cuando un líder electo desacredita, sin causa, la buena fe de otros líderes electos, está derribando al país. ¿Qué tipo de nación, después de todo, los elegirá?

Podría estar leyendo demasiado en un comentario pasajero, excepto que Trump ha estado en este negocio desde el principio. Su campaña fue una diatriba contra líderes "estúpidos" que nunca lograron hacer cosas que entregaría el primer día. (Todavía estamos esperando.) La transición se llenó con la charla de agencias de inteligencia incompetentes.

Su discurso inaugural le dijo al mundo que la política exterior bipartidista de Estados Unidos de los últimos 75 años no era más que un robo deliberado y deliberado de la riqueza de la nación por parte de sus propios líderes, para ser "redistribuidos en todo el mundo".

Nadie podía escuchar y prestar atención a ese discurso sin pensar menos en los Estados Unidos. Porque este no era un presentador de programas de entrevistas persuasivo lanzando cargos velados de traición. Este fue el nuevo presidente. No creo que alguna vez hayamos sido dirigidos por una persona con tan baja opinión de América. Y casi no soy el único en notarlo. El senador John McCain (R-Ariz.), cuyo servicio militar Trump denigró durante su campaña, dijo lo siguiente el lunes:

"Temer al mundo que hemos organizado y dirigido durante tres cuartos de siglo, abandonar los ideales que han avanzado en todo el mundo para rechazar las obligaciones del liderazgo internacional y nuestro deber de seguir siendo "la última mejor esperanza de la Tierra" en aras de un poco de nacionalismo espurio a medias", para ser Trump, en otras palabras, es "antipatriótico".

El presidente insiste en que los jugadores de fútbol muestren respeto por el himno nacional, pero él no respeta la buena fe de quienes sirvieron antes que él. Se queja de que los críticos son injustos para él, incluso cuando maldice injustamente a sus predecesores. A los 71 años, Trump está experimentando el servicio público por primera vez. No podemos sino esperar que el valor de esto eventualmente se apoderará de él.

(Fuente: WP) 

Trump vs. Cuba: más revelación de su demencia

Trump vs. Cuba: más revelación de su demencia


miércoles, 18 de octubre de 2017
11:14:38 p.m. 
 

El show reiterado acerca del inexistente ataque a sus diplomáticos alimenta la tesis que sobre Donald Trump fundamentan 27 prestigiosos profesionales de la salud. 

Semanas atrás —argumentaba el articulista— cómo el jefe de la Casa “Oscura” en su relación con la Mayor de las Antillas demostraba su insensatez al provocar el retiro de funcionarios de las embajadas en ambos lados del Estrecho de la Florida a partir de un ilusorio ataque de su personal en la Isla (1). Y en las últimas horas —respaldado por el bochinche mediático (2)—, el aprendiz de estadista vuelve a sus andanzas al declararles a periodistas: “Creo que Cuba es responsable. Creo eso y es un ataque muy inusual, pero creo que Cuba es responsable” (3). 

La información tiene lugar después de que el jefe de gabinete de Donald John, el general John Kelly, insistiera en que Cuba no había hecho lo suficiente para prevenir una serie de “ataques” que según habían sugerido funcionarios estadounidenses pudieron haberse llevado a cabo con algún tipo de dispositivo acústico. “Creemos que el gobierno cubano podía detener los ataques a nuestros diplomáticos” —dijo Kelly en rueda de prensa la semana pasada. 

Quizá para aminorar el ridículo, R.C. Hammond, principal asesor de asuntos públicos del secretario de Estado Rex Tillerson, expresó que Trump quiso decir que el Caimán Verde tiene una “responsabilidad de prevenir ataques, proteger a los diplomáticos” a contrapelo de la imposibilidad para dar señal alguna de que nuestro Gobierno tenga la menor responsabilidad en la trama, mucho menos luego de The New York Times divulgó que “los científicos dudan que un arma de ultrasonido oculta pueda explicar lo que sucedió en Cuba” (4). 

En este ambiente, es significativo que Philip Zimbardo, profesor emérito en la Universidad Stanford (California) e integrante del equipo conformado por 27 psiquiatras y profesionales de la salud mental, sentenciara: “Creemos que Trump es el hombre más peligroso del mundo, un poderoso líder de una nación poderosa que puede ordenar disparar misiles contra otra nación debido a la angustia personal que siente él o un miembro de su familia al ver escenas tristes de personas que han sido gaseadas hasta la muerte” (5). 

Entonces, no dudo en acreditar que el “odiador en jefe” (6) con el show reiterado acerca del inexistente ataque a sus diplomáticos en la embajada de Washington en La Habana alimenta la tesis que sobre él fundamentan esos prestigiosos especialistas en la salud mental y, consiguientemente, asimismo certifico que con el espectáculo de marras la actitud de Trump vs. Cuba constituye más revelación de su demencia. ¡Qué pena! —en el mejor de los escenarios. 

(Fuente: KELR/Noel Manzanares Blanco)