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LA TECLA CON CAFÉ

Cafetal adentro

El Club Bilderberg pone sus ojos en América Latina

El Club Bilderberg pone sus ojos en América Latina

 

8:25:38 a.m.

En los últimos tiempos América Latina atrae cada vez más la atención de Occidente: implementación de bases militares, introducción de sanciones, críticas a sus principales proyectos estratégicos y económicos realmente viables. ¿El Club Bilderberg está descontento? ¿Por qué Occidente clava sus ojos en América Latina?

Según destaca en su artículo el escritor y periodista Nil Nikandrov, el multimillonario David Rockefeller, uno de los fundadores del Club Bilderberg, siempre ha seguido de cerca los procesos revolucionarios en América Latina. En particular, Fidel Castro mereció especial atención de Bilderberg, que no escatimó esfuerzos por estrangular económicamente a Cuba y tratar de eliminar el sistema socialista y principales figuras del Gobierno cubano.

Parece que al Club Bilderberg le tomó más de 50 años entender que Cuba es un país inquebrantable cuando se trata de la defensa de sus intereses y derechos y EE.UU. tuvo que abandonar la práctica de ultimátum al reabrir su embajada en Cuba.

Pero no todo es tan simple como puede parecer. Aún quedan numerosas cuestiones  problemáticas en las relaciones entre ambos países, entre ellos el coste del bloqueo al pueblo cubano, las sanciones y multas impuestas por EE.UU. a entidades por mantener relaciones con Cuba y la devolución de la base militar de Guantánamo.

Y se aplica no solo a Cuba, sino a países como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua que condenan abiertamente el genocidio israelí del pueblo palestino, el uso de las fuerzas armadas contra Libia, los planes de EE.UU. e Israel de "operaciones preventivas" contra Irán, que promueven proyectos económicos a gran escala como el Gran Canal de Nicaragua.

Los planes de largo alcance

Según destaca Nikandrov, sirve de recordatorio del problema geopolítico principal planteado por Bilderberg para los países del hemisferio occidental: la eliminación de las fronteras nacionales y la creación de la Unión Americana, que en la primera etapa debe integrar a EE.UU., Canadá y México. Los planes de futuro son la inclusión gradual de los países de América Central y Colombia, que, según los planes de Bilderberg, serviría de caballo de Troya para introducir conflictos y luchas en el proyecto de integración de América del Sur.

Otro objetivo de importancia primordial en América Latina es Bolivia, y su presidente Evo Morales, que defiende los intereses de indígenas que, según Bilderberg, son naciones condenadas que impiden la realización de su particular El Dorado.

En general, se puede decir que el Club Bilderberg sigue cada vez más de cerca de lo que pasa en América Latina, lo que prueba la red avanzada de bases militares de EE.UU. en la región, ejercicios militares continuos y la guerra de información.

Comenzó la cuenta atrás

Los expertos en la materia de Bilderberg destacan que solo unos miembros seleccionados del Club conocen la verdadera estrategia del grupo, ya que es responsabilidad exclusiva de 30 personas, que incluso no se revela en las reuniones anuales. Tomando en cuenta este hecho se puede decir que la intervención militar directa en la región puede tener lugar cuando a uno de ellos le venga la idea, en otras palabras: en cualquier momento.

Y parece que ya ha empezado la cuenta atrás con planificadas manifestaciones multitudinarias contra Dilma Rousseff en Brasil, contra Rafael Correa en Ecuador, movimientos contra Evo Morales en Bolivia, sin olvidar la 'ucranización' de Venezuela para derrocar a Nicolás Maduro.

(Fuente: RT)

 

 

Elpidio Valdés cumple 45 años

Elpidio Valdés cumple 45 años


3:45:57 p.m.

Uno de los personajes más emblemáticos de la cultura cubana, Elpidio Valdés, arriba a su cumpleaños número 45. Transcurrió casi medio siglo desde que el 14 de agosto de 1970 el semanario infantil Pionero publicara la historieta “Elpidio Valdés contra el Gun Market”, original del matancero Juan Padrón. 

No era, sin embargo, la primera concebida por Padrón con el protagonismo de ese mambisito que irrumpía con intrepidez. Había dibujado antes Elpidio Valdés contra los Ninyas, que se desarrollaba en Japón en torno a las andanzas del samurái Kashibashi.

En entrevista concedida a Cuba contemporánea, Juan Padrón revela a Luciano Castillo cómo se las ingenió para insertar nada menos que un mambí en pleno Medioevo nipón:

“Se me ocurrió que el personaje iría a las aventuras de otros personajes. Así, fue a Japón con Kashibashi, luego al planeta Marte con Talkitos Tars (Tars Tarkas, el amigo de John Carter, personaje de Edgar Rice Burroughs en la serie de novelas de Una princesa de Marte), y otros caracteres que, al final, no dibujé”.

Al rememorar el proceso de diseño de los rasgos de Elpidio, si tuvo variaciones o bocetos antes de que estuviera satisfecho, Padrón explica: “En esa época yo era muy desesperado y trabajaba a la prima, a la primera, así que lo dibujé, y como quedó así empezó. Luego, para los animados, tuve que variar el diseño para que no lo deformaran los animadores”.

Otra pregunta se impone cuando nos remontamos a los primeros, aunque nada vacilantes, pasos sobre el papel del insurrecto criollo:

—¿Cuál fue la primera historieta en que se independizó de la de Kashibashi y cobró vida propia Elpidio?

—Cuando en la trama de la historieta de Kashibashi apareció Elpidio, que era un personaje secundario, me gustó tanto que paré el trabajo y empecé de nuevo con Elpidio de protagonista y Kashibashi quedó de secundario. Nunca terminé aquella primera historieta de Kashibashi.

Pero los límites de una página semanal en el esperado Pionero pronto fueron insuficientes para las inquietudes de Juan Padrón, nacido en el valle de Guacamaro el 29 de enero de 1947.

Desde niño, allá en el batey del ingenio azucarero Carolina, en la provincia de Matanzas, a Juan Manuel y su hermano Ernesto les gustaba mucho contar cuentos, leer historietas, dibujar otras propias con guiones que inventaban a partir de lo aprendido en libros sobre cómo hacerlas escritos por el famoso dibujante español Emilio Freixas, filmar cortos en 8 mm, también sobre sus argumentos originales, y ver cuanto dibujo animado les era posible.

Su primo Jorge Pucheux, que trabajaba como asistente de cámara en el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), invitó al joven Juan Padrón en una de sus incursiones a la capital a visitar el Departamento de Animación, fundado en 1960.

Juan, que nunca cursó estudios de dibujo, se sintió fascinado ante aquel mundo y en contacto con esos profesionales, entre ellos el australiano Harry Reade, aprendió ingeniosas soluciones y el uso de la tinta china. Ver cuadro a cuadro en una vieja moviola las películas producidas por Walt Disney le permitió detectar algunos errores que no descubrió en la gran pantalla al verlas una y otra vez. 

Padrón reconoce la influencia ejercida en él por el dibujante y animador catalán Juan José López, del que fue discípulo hasta finales de los años sesenta, y poco después la fraterna relación con el experimentado Tulio Raggi. Aunque no estaba seguro de cuándo ocurriría, era consciente de que, tarde o temprano, el personaje de Elpidio Valdés cobraría vida propia y saltaría machete en mano de las páginas de la historieta al celuloide.

“Siempre quise hacer animación -recuerda-. Logré entrar a colaborar en el ICAIC por la Unión de Pioneros de Cuba, haciendo primero unos cortos sobre asuntos y temas de pioneros, didácticos, etc. Elpidio llevaba casi tres años en el semanario Pionero y los niños lo conocían, así que presenté un guion titulado Una aventura de Elpidio Valdés, y se hizo en 1974.

“Pero la historia se repite: por problemas técnicos, salió primero la segunda película corta, Elpidio Valdés contra el tren militar. Luego se detuvo la producción para que los iluminados pudieran estudiar si el personaje convenía (o era veneno) para la infancia. No es broma, algún iluminado dijo que era un Super Ratón cubano, un asco, que se copiaba la manera de hacer de los animados americans. (Como ves, me gusta más usar american que estadounidense)”.

Elpidio Valdés, ¡felizmente!, derrotó con su intrépida carga de cubanía y con las tropas de admiradores que enseguida convocó, aquella resistencia inicial de ciertos funcionarios retrógrados. El rescate por el ingenioso mambí de su caballo Palmiche, capturado por los españoles, significó la incorporación de Juan Padrón al ICAIC y el inicio de una exitosa serie.

El intrépido personaje descarrilaría un tren militar; explicaría la transformación del machete de instrumento de trabajo del campesino cubano en arma de combate de los mambises; difundiría los distintos toques de corneta del Ejército Libertador; asaltaría un convoy con pertrechos de guerra; cumpliría en Nueva York la misión de organizar una expedición con armas para los insurrectos en la Isla; entrenaría a su inseparable potrico; burlaría el cerco de las tropas que pretendían atraparlo; derrotaría a los rayadillos colaboradores del ejército español y forzaría la trocha para llevar balas a sus compañeros de armas… 

Al cabo de cinco años de arrojadas acciones y divertidas peripecias, Elpidio Valdés (1979), realizado por Juan Padrón al precio de 30 000 dibujos y cerca de 500 fondos, devino el primer largometraje de animación en la historia del cine cubano. Apasionado por la historia, las investigaciones emprendidas en bibliotecas y museos de Cuba y España las reunió en El libro del mambí (1975).

Sin dejar de cabalgar en Palmiche, este personaje acogido en Cuba por todos prosiguió sus aventuras en dos cortos (Elpidio Valdés y el fusil y Elpidio Valdés contra la cañonera), hasta que en 1980, año en que realizó este título, a Padrón se le ocurrió la idea de desarrollar los Filminutos con chistes para adultos. 

Doce mil dibujos conformaron Elpidio Valdés contra dólar y cañón (1983), el segundo largometraje. Con el fin de no encasillarse ni repetirse, por no ser esa creación la única que por su innata ductilidad le interesaba, Padrón intercaló títulos como N’vula (1981) y ¡Viva papi! (1982). Abordó en estos otros temas con variadas gradaciones del humor y un estilo y ritmo inconfundibles, sin traicionar su principio de que “hacer una historieta es hacer cine y viceversa”. 

Le siguieron los no menos exitosos seis números de la serie Quinoscopios (1985-1987) sobre propuestas del humorista mendocino Joaquín Lavado (Quino) y el tercer largometraje de animación: ¡Vampiros en La Habana! (1985), devenido filme de culto en todo el mundo.

En un momento en que llegó al agotamiento por tanto trabajar sobre las ocurrencias de este mambí, Juan Padrón recurrió entonces a dos veteranos compinches, Tulio Raggi y Mario Rivas, para en compañía de ellos continuarlas en casi una decena de cortometrajes entre 1988 y 1991, en los que Elpidio Valdés ataca a Jutía Dulce, es capturado, desafía al 5to. de Cazadores, emprende la campaña de verano, se ve involucrado nada menos que con la abuelita de Weyler, arremete junto a Palmiche contra los lanceros… y se casa con María Silvia. 

Más se perdió en Cuba (1995), serie televisiva de seis capítulos coproducidos con España, prosiguió las aventuras de Elpidio Valdés, inmerso ahora en el complejo período de la guerra hispano-cubano-norteamericana. Fue sintetizada para su exhibición en los cines cubanos como Contra el águila y el león (1996). En los albores del nuevo siglo, el creador no vaciló en dejarlo al cuidado de Tulio Raggi, quien en solitario realizó dos cortos: Elpidio Valdés contra el fortín de hierro y Elpidio Valdés se enfrenta a Resóplez.

Todo indicaba que Elpidio Valdés ataca Trancalapuerta (2003), tres décadas después de su aparición en Pionero, había marcado la despedida de Juan Padrón del personaje con su “¡Eso habría que verlo, compay!”. 

Los espectadores cubanos no queríamos admitirlo, y si por tanto tiempo le insistieron en la secuela de la saga de los bebedores de Vampisol hasta que concibió Más vampiros en La Habana (2003), ahora retorna, para dotar de vida, con nuevas tecnologías aunque sin el encanto de los innumerables dibujos, 45 años después, para celebrar su cumpleaños en Elpidio Valdés ordena Misión Especial. Si hay vampiros para rato, Elpidio Valdés también vuelve a la carga, ¡y de qué manera!, porque llegó para quedarse.

Juntos en la palabra y el bronce

Juntos en la palabra y el bronce

 

3:26:28 p.m.

Por Mercedes Rodríguez García

 

Por el ímpetu y bravura con que enfrentaron al enemigo —salvando la distancia de 83 años que los separan en el tiempo—, dos hombres nacidos el mismo día adquieren en la historia aureola de estrategas militares, combatientes por excelencia y jefes de elevado prestigio. Hoy, sus recuerdos alcanzan «luces propias» y se erigen como ejemplo por la contundente dignidad de sus acciones.

Me refiero al general Antonio Maceo y Grajales y al comandante Ernesto Guevara de la Serna. Sobre el primero dijo el segundo en un memorable discurso por el ani­versario 66 de la caída del Titán de Bronce: «Fue uno de los tres grandes pilares en que se asentó todo el esfuerzo de liberación de nuestro pueblo». Aquel 7 de diciembre de 1962 no se hablaba aún del Guerrillero Heroico en que se convertiría un lustro después.

Pero eso sí, ante aquel pueblo fervoroso reunido en el Cacahual, se alzaba la voz del siempre rebelde Che Guevara, del querido, admirado y carismático argentino en funciones de gobierno, al que todos respetaban porque nadie le superaba en ejercer con firmeza y disciplina el mando. Habría que haberlo visto y oído entonces para percibir que hablaba con la Revolución bien metida en la cabeza y repleto el corazón de huellas, semillas y caminos de luchas maravillosas y muertes heroicas.

Parecía como si el Comandante hubiera sido el General Antonio, redimensionado ahora el rumbo com­­pleto de su vida, «el sentido del sacrificio para la liberación definitiva del pueblo», las fuerzas más importantes, las expresiones más altas de la Revolución de aquella época. Como Maceo, él también acudió a la lucha ardiente en que se debe arrebatar por la fuerza la libertad y no mendigar derechos.

Por eso el Che se sentía útil. Porque el hombre más útil y más real es el que mejor sabe ocupar el lugar que debe, el que le correspondía en ese momento histórico de construcción del socialismo en Cu­ba. La maravillosa isla caribeña, que empezaba una nueva etapa de la historia de América. Esa misma América Latina de las venas abiertas por la que más tarde él entraría y quedaría: eterno.

Por eso el Che quiso hablar del Maceo de la Invasión. Del hombrísimo mulato que cruzó la Isla de una punta a otra y llevó el fuego revolucionario a provincias que no lo habían conocido en la anterior etapa de la guerra de liberación. Misión semejante le había encomendado Fidel, 63 años después, ya librados memorables combates en el Oriente cubano, y puesto a prueba el valor y la firmeza del rebelde argentino. Y para ello, como él mismo dijera del Mayor General del Ejército Libertador «se necesitaba un inmenso poder de organización, una inmensa fe en la victoria y en la capacidad de lucha de sus hombres, y un poder de mando extraordinario para ejercerlo día a día, durante años de lucha, en condiciones extremadamente difíciles...»

No era su discurso copiado ni dictado, ni frío ni distante, ni opor­tunista ni calculado. El bronce del Titán ya venía siendo bronce en Gue­rrillero, y en el crisol de su pecho fundíase la misma fe encendida en el porvenir de todo lo noble de la Humanidad, de cada una de las frases de Maceo, a quien catalogó como ejemplo de un revolucionario que lucha por la liberación de su país.

No repitió ni citó hasta el cansancio tanto de pensamiento que tenía Maceo, y a él lo unía. Solo estimó oportuna «esa frase que está inscripta al costado del Monumento: “Quien intente apoderarse de Cu­ba, recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”».

El Titán le iba por dentro. Cuba también. Y Cuba se había comportado a la altura de Maceo en ese mismo año de 1962 cuando se de sencadenó la denominada Crisis de Octubre. Ni la amenaza de una intervención militar directa de los Estados Unidos la atemorizó. Ni un posible ataque nuclear la amilanó.

Por eso las palabras del Titán le resonaban tan hondo. «Porque todas las frases de Antonio Maceo, de Martí o de Gómez, son aplicables hoy en esta etapa de la lucha contra el imperialismo, porque toda su vida y toda su obra, y el final de su vida, no es nada más que un jalón que marca el mismo largo camino de liberación de los pueblos».

Habría que haberlo visto y oído para imaginar al Che en su discurso, ni luengo ni premioso. Suelto, sí, de admiración, anhelos y deberes. Vuelto ya al camino con su adarga al brazo, tocado él mismo por las estrellas que conquistó el Titán a punta y filo de machete.

Juntos deben habitar dirigiéndose miradas y saludos, signados más que por una coincidencia histórica, por el final de sus vidas, «por ese mismo jalón que marca el mismo largo camino de liberación de los pueblos». Regando en sus palabras todo el bronce del universo. Dándoles pavor a los poderosos. Tejiendo con hilos de amor la Patria Grande, que es la humanidad toda.

Nota:

Los entrecomillados pertenecen al discurso pronunciado por el comandante Ernesto Guevara en el acto por el ani­versario 66 de la caída del Titán de Bronce, efectuado en el Cacahual el 7 de diciembre de 1962. (Ernesto Che Gue­vara. Escritos y discursos, Tomo 6, Editorial Ciencias Sociales, 1977)

«¡General, cumpliré su orden!»

«¡General, cumpliré su orden!»

 

11:56:50 a.m.

Así le respondió en una ocasión la revolucionaria recientemente fallecida, Margot Machado Padrón, al General de Ejército Raúl Castro. La anécdota contada por la madre del mártir Julio Pino Machado en 1999, revela la vitalidad, temple, disposición y alegría que animaron siempre a esta dirigente del M-26-7 en Las Villas, doctora en Pedagogía, nacida en Báez, el 24 de septiembre de 1909. 

Por Mercedes Rodríguez García 

Al salir el entierro, cuando el público desbordado frente a la funeraria desafiaba a la Policía, Joaquina Cuadrado tomó del brazo a Margot y, ante los fusiles de los esbirros que apuntaban a la multitud, le dijo: «Yo no pude enterrar a mi hijo, pero quiero ayudarte a enterrar el tuyo, ¡vamos!».

Aquella decisión de la madre de Abel Santamaría para con Margot Mercedes Machado Padrón, expresada el 27 de mayo de 1957, no cobró en mí verdadera dimensión hasta que en 1999 la escuché, prácticamente deletreada, en boca de quien acababa de cumplir el día anterior nueve décadas de existencia, tiempo que fue superando hasta que su corazón dejó de funcionar, el sábado 30 de mayo de 2015.

Aún la recuerdo en la penumbra de la habitación del hotel donde se hospedaba, porque no quiso «prender la luz blanca» ni descorrer las cortinas para que «no fueran a escapársele los recuerdos de la tarde». Recién había regresado de «visitar a sus muertos» en el cementerio local, y Margot sé que tenía ganas de llorar…

«Pero no voy a llorar. De lo único que puedo presumir en mi vida es de amar. Algunas personas se cuestionan como yo, que tuve que soportar la trágica muerte de Julio, la prisión de Quintín, la mía propia, la de mi hija Verena, puedo presumir de eso, de amar, de ser feliz. Y es que una convicción tan firme como la que tenemos los cubanos de luchar por la dignidad, supera todo sentimiento y nos ayuda a soportar la tristeza, la pena por la muerte de un hijo, de jóvenes como Abel, Frank, Marcelo Salado…»

La imaginé entonces fiel al mandato de Joaquina, ocultando el dolor íntimo en el entierro de Julio, el menor de sus muchachos, y de Chiqui, el amigo y compañero de la lucha clandestina, muertos una «tarde fatal», cuando en el automóvil que utilizaban para realizar acciones revolucionarias explotó a destiempo el artefacto que llevaban. Las historias fueron variadas y confusas. Según me había dicho, Julio era conciliador y atemperado. ¿Cómo fue posible que perteneciera a una brigada juvenil de acción y sabotaje del 26? ¿Cómo imaginarlo en una acción tan riesgosa como esa en la que perdió la vida? ¿Qué lo haría cambiar?

«No cambió, evolucionó de acuerdo con las circunstancias», me respondió.

—¿Por quién sentía más afinidad, por Quintín, el mayor de sus hijos, o por Julio?

—Eran dos personalidades distintas, pero con el mismo pensamiento. Quintín fue quien me llevó al movimiento, era el jefe, al que se sentía más atada en la acción. Julio era muy pensador, sin embargo, chistoso. Yo sentía gran afectividad por él; como yo, leía mucho. Jamás he gastado un centavo en maquillaje ni en joyas; mira, no llevo tan siquiera aretes, en libros sí que he invertido plata. En esta pasión por la lectura éramos muy afines.

—¿Sabía en lo que andaba Julio?

—¡Claro que sabía en lo que andaban los muchachos.  Mas ignoraba a lo que salieron aquella tarde; tampoco me rondó ningún mal pensamiento.

«Dentro del auto llevaban una bomba casera destinada a dañar el edificio del Gobierno Provincial. Murió, si, pero podía no haber muerto. Fue una fatalidad que tenemos que aceptar… No es que yo quiera hacer alardes de corajuda, simplemente que soy una persona formada en la Cuba mediatizada. Maestra al fin estaba obligada a dominar la historia de mi país, no podía ser de otra forma, me asistía convicción y entereza para la lucha».

Y me reconforté en la vitalidad, temple, disposición y alegría que animaron siempre a esta increíble mujer, dirigente del M-26-7 en Las Villas, doctora en Pedagogía, nacida en Báez, el 24 de septiembre de 1909.

—¿De quién heredó esa certeza, esa integridad de carácter?

«De la sangre mambisa de mi abuelo paterno; y de mis maestros, la vocación y el fervor martiano.

«Tengo la suerte de recordar no solo el nombre y los apellidos, si no las características físicas de cada uno de mis maestros y profesores. Yo te aseguro, basándome en mis 90 años, que eran magníficos porque supieron formar en sus alumnos, además del amor por la profesión, la pasión por la Patria, que es otro magisterio».

—¿No le aburre la pasividad de la casa?

—No, todavía bordo, tejo y remiendo, de vez en cuando. No me gusta la cocina. Trabajo voluntario con la FMC; con el Partido, en lo que la Revolución me necesite. Apenas las molestias normales de la operación en la rodilla derecha me impiden largas o tortuosas caminatas.

—¿Cuánto quisiera vivir?

—Mucho, para conocer los destinos de Cuba y de la humanidad. Mis  nietos y bisnietos son ya hombres y mujeres.

— Pero ¿cuánto es ese «mucho», Margot?

—Te voy a responder con una anécdota: En el aniversario 40 de la caída de Frank me invitaron a Santiago de Cuba. Como estaba recién operada de la pierna, me llevaron en un avión de las FAR. Cuando el Jefe de nuestro Ejército fue a despedirme al aeropuerto, me dijo en tono amigable y cariñoso: "¡Cuídese, Margot, tiene que vivir 100 años!". Y yo le respondí: "¡General, cumpliré su orden!" Y he tomado su deseo como un decreto militar, ¡así que voy a durar 10 años más!

Y no faltó a su palabra. Margot Machado murió faltándole apenas cuatro meses para cumplir 105 años, sobrepuesta a todos los dolores, presumiendo de amores y del destino cierto de su Patria. 

La fortaleza del dólar ahuyenta a los compradores extranjeros de bienes raíces en EE.UU.

La fortaleza del dólar ahuyenta a los compradores extranjeros de bienes raíces en EE.UU.

 

8:46:36 a.m.

El fortalecimiento del dólar está poniendo el paraíso de los bienes raíces de Estados Unidos fuera del alcance de algunos inversionistas extranjeros.

Después de años de encontrar ofertas en un mercado inmobiliario bajista, algunos compradores extranjeros se enfrentan ahora a precios de viviendas marcadamente más altos debido a que las monedas de sus países han caído frente al dólar. Eso podría reformular algunos mercados de vivienda de EE.UU. en los que los compradores del exterior han sido una fuerza estabilizadora.

“Los compradores extranjeros han sido una gran parte del repunte de los precios de la vivienda en EE.UU.”, dijo Stan Humphries, economista jefe del sitio web de bienes raíces Zillow. “La reciente fortaleza del dólar tiene implicaciones importantes para el atractivo del mercado” para dichos compradores, agregó.

Los valores inmobiliarios de EE.UU. han subido 5% en términos de dólar que hace un año, dice Zillow. Esto representa una estabilización del crecimiento después de las fuertes ganancias de 2012 y 2013. Pero para los usuarios de muchas monedas extranjeras, la historia es muy diferente.

Para un inversionista ruso en rublos, por ejemplo, el precio de los bienes raíces de Miami fue el doble en febrero que un año atrás, según Zillow. Un residente de la euro zona en busca de una propiedad en Nueva York durante ese período vio un aumento de 24%, y un canadiense ahora tiene que pagar 20% más para comprar una casa de vacaciones en el área de Phoenix.

Mientras que los turistas de Canadá y Europa pasan apuros, algunos agentes inmobiliarios dicen que sudamericanos y chinos acaudalados están aún tratando de comprar propiedades en EE.UU., incluso si piensan dejarlas vacías, como lugares para almacenar sus riquezas. Algunos agentes dicen que esta tendencia ha sido reforzada por la reciente alza del dólar.

Los compradores canadienses son de particular importancia para el mercado inmobiliario estadounidense. En 2014 representaron el 19% de todas las transacciones internacionales, de acuerdo con la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios. Esa cifra era 23% en 2011, cuando la tasa de cambio del dólar canadiense era más favorable.

Peter Terracciano, propietario de RE/MAX Consultants, una agencia en Palm Desert, California, dijo que los canadienses representan la mayor parte de sus clientes de propiedades vacacionales de temporada. Ese segmento de su negocio se ha reducido 30% respecto de hace un año, dijo. El descenso es aún mayor entre las propiedades a un precio de US$1 millón o más.

“Simplemente no están dispuestos a perder un cuarto de millón en la canje de moneda”, dijo Terracciano. En cambio, algunos de los clientes canadienses que hizo durante un viaje a la Columbia Británica en 2012 están ahora tratando de vender para beneficiarse de los movimientos cambiarios, agregó.

Uno de esos clientes, Billy Harasymchuk, de Victoria, BC, recientemente puso en el mercado la casa que compró en Palm Desert hace cinco años, esperando que el dólar más fuerte le permita maximizar su retorno. Entre julio del año pasado y marzo de este año, el dólar estadounidense se apreció un 20% frente al dólar canadiense, aunque éste se ha fortalecido un poco en las últimas semanas.

Harasymchuk, de 55 años, dijo que se enfrenta a un mercado difícil, en parte porque los canadienses que vacacionan en el área son reacios a comprar. “Es una buena oportunidad para que un comprador estadounidense haga un buen negocio”, dijo. “Pero desde un punto de vista canadiense, ni siquiera se molestarán”.

Una dinámica similar se está dando en el área de Phoenix, otro destino popular para los canadienses. Esos compradores se aprovecharon de la caída de los precios de las viviendas luego de la recesión, en momentos en que el dólar canadiense era relativamente fuerte y los altos precios del petróleo proporcionaban un ingreso adicional en regiones ricas en crudo cerca de Edmonton y Calgary.

En marzo de 2011, los canadienses representaron el 5% de todas las ventas de casas en el área de Phoenix, según la Escuela de Negocios W.P. Carey de la Universidad Estatal de Arizona. Esto representó una fracción mayor de compradores que de cualquier lugar fuera de Arizona. En marzo de este año, los canadienses representaron sólo el 1% de las ventas.

En algunas comunidades de jubilados de Arizona, los canadienses representaron una cuarta parte de todas las compras desde 2008 hasta el 2012, dijo Mike Orr, director del Centro de Teoría y Práctica de Bienes Raíces de la Universidad.

“Ellos suavizaron el golpe cuando el mercado estaba en su peor momento, pero probablemente están poniendo un freno al crecimiento ahora que el mercado se ha recuperado”, dijo.

En otras áreas, sin embargo, los inversionistas ricos ven una oportunidad en la apreciación del dólar y la economía relativamente estable de EE.UU.

“Los compradores adinerados están actuando como los compradores estadounidenses actuaron cuando las tasas de interés empezaron a subir”, dijo Aaron Drucker, un corredor de bienes raíces de Redfin en Miami. “Piensan que el aumento del dólar va a seguir, y quieren actuar en consecuencia”.

El dólar se ha fortalecido en relación con la mayoría de las divisas durante el año pasado. La ganancia refleja las perspectivas más alentadoras para EE.UU. en comparación con muchas de las economías en el extranjero. Y las acciones por parte de algunos bancos centrales de otros países han disminuido el valor de su moneda con respecto al dólar.

Drucker dijo que frecuentemente muestra a inversionistas de América del Sur y de Europa propiedades de exclusivas con vistas al mar, spas de lujo, helipuertos y vecinos casi inexistentes. Mientras que esas unidades de condominio se utilizan para vacacionar de vez en cuando, la mayoría de los compradores las consideran como depósito de riqueza y las dejan vacías la mayor parte del año, dijo Drucker.

Las tasas de cambio tienen menos influencia sobre los compradores chinos, porque el yuan sigue de cerca al dólar. Pero la escalada de los valores inmobiliarios, especialmente en California, y la fortaleza del dólar frente a otras monedas han hecho que las inversiones estadounidenses se vuelvan atractivas para los compradores chinos, dijo Li Li Hwang, una agente con Century 21 Beachside en Rancho Cucamonga, California, que frecuentemente trabaja con los compradores chinos y publicita activamente su condición de bilingüe.

Dos clientes chinos recientemente compraron una propiedad durante una visita de una semana al sur de California, dijo Hwang. Los compradores a menudo buscan la propiedad para mejorar sus posibilidades de obtener una visa de EE.UU. o como vivienda para sus hijos que asisten a una universidad local.

Para los compradores chinos, el “dólar más fuerte indica que EE.UU. es el país más seguro” para los inversionistas preocupados por una desaceleración de la economía en su propio país, dijo Hwang. “Les da mucha más confianza y protección”.

(Fuente: lat.wsj)

 

 

 

 

 

 

 

 

Los cinco entierros de José Martí

Los cinco entierros de José Martí


2:44:57 p.m.

Para todos los que de una manera u otra nos hemos acercado o dedicado al estudio de la vida y la obra de José Martí, una invariable interrogante nos vemos obligados a responder a quienes participan en un recorrido por una de las instalaciones martianas, cuando impartimos una clase, o dictamos una conferencia: ¿Es verdad que a Martí lo enterraron cinco veces?

El solo hecho de la formulación de la pregunta, en la mayor parte de los casos, se desplaza desde un hecho que resulta insólito para muchos, hasta algo que parece un insulto a la memoria del Apóstol, para otros. Acerca del tema se han escrito diversos artículos, y elaborado pequeños folletos como el confeccionado por el profesor Francisco Javier Ibarra Martínez, quien fuera tesorero de la Comisión Por una Tumba digna de José Martí, en Santiago de Cuba, que a pesar de tener algunas apreciaciones incorrectas en su contenido, resulta hasta hoy el que con mayor cientificidad lo aborda, y el que a pesar de su modesta tirada, es popularmente conocido.

No se encuentra el asunto que nos ocupa, entre los temas de interés investigativo al cual nos hemos dedicado; preferimos estudiar y promover el ideario martiano y todo aquello que contribuya a la formación de valores, y a perfeccionar el trabajo docente educativo con las nuevas generaciones de cubanos. Sin embargo, nos parece un deber ineludible esclarecer algunos aspectos que ayuden a desmitificar estos cinco entierros y posibilitar que puedan ser correctamente valorados por nuestro pueblo.

PRIMER ENTIERRO

Este tiene lugar en el cementerio de Remanganagua el día 20 de mayo en horas de la tarde; el cadáver de Martí es arrojado, sin ataúd, a una fosa de tierra, lo que para muchos resulta una muestra del desprecio del coronel Ximénez de Sandoval, jefe de la columna española que dio muerte al Delegado del PRC.

En nuestra opinión, si bien Sandoval hace evidente ese desprecio en carta enviada a sus superiores días después, resulta imprescindible valorar que el eufórico coronel conocía del interés mostrado por las tropas del generalísimo Máximo Gómez por rescatar al Maestro, vivo, o muerto; que habían transcurrido poco más de 24 horas del combate de Dos Ríos, y que por presentar su cuerpo tres heridas de bala y los traumatismos ocasionados por su caída del caballo y su traslado hasta ese lugar, su inanimado cuerpo podía haber comenzado a descomponerse y esto imponía proceder a su inmediato enterramiento, sin esperar que un residente del poblado, algo alejado del cementerio, pudiera construir un rústico ataúd.

SEGUNDO ENTIERRO

Al percatarse de la trascendencia política que tendría la caída en combate del Apóstol, el mando español decidió comprobar con certeza, si el occiso realmente era José Martí, y decidió exhumarlo para hacer la autopsia. El 23 de mayo el doctor Pablo Aurelio Valencia Forns, realizó el examen médico forense, acondicionó su cuerpo para trasladarlo a Santiago de Cuba, y los restos mortales fueron depositados en un rústico ataúd de madera construido por un campesino de Remanganagua. De inmediato la columna española se puso en camino hacia la ciudad, donde su cuerpo sería exhibido públicamente, para que la población apreciara cómo terminarían los cabecillas insurrectos, práctica usual del ejército español desde la guerra iniciada en 1868.

Cumplidas ambas ordenanzas militares, el 27 de mayo de 1895, en el nicho 134 de la galería sur, del cementerio de Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, se ordenó proceder a su enterramiento. En esta ocasión, el propio coronel Ximénez de Sandoval, con todo respeto, pronunció la oración fúnebre, luego de percatarse que no se encontraba allí presente ningún amigo o familiar de José Martí.

Tal comportamiento, si bien cumplía sus fines propagandísticos para intentar atemorizar a los patriotas y resaltar la superioridad de las tropas españolas, posibilitó identificar el cadáver del mayor general José Martí, obtener una primera versión médica de las heridas que le causaron la muerte, y que sus restos pudiesen preservarse para la posteridad, pues al ser depositados en uno de los nichos de la necrópolis de la ciudad de Santiago de Cuba, se hacía mucho más difícil que los mismos pudieran desaparecer, como ocurrió con los del mayor Ignacio Agramonte.

TERCER ENTIERRO

Ataúd en que fueron depositados sus restos luego de la exhumación en Remanganagua (23/5/1895).Este tendría lugar el 24 de febrero de 1907, mientras la Patria se encontraba ocupada militarmente, por segunda vez, por el gobierno imperialista de los Estados Unidos. El Ayuntamiento de Santiago de Cuba había decidido de acuerdo con una disposición sanitaria, demoler los nueve nichos de la galería sur del Cementerio General, dado su avanzado estado de deterioro, y entre ellos el identificado con el número 134 contenía los restos de Martí.

En atención a ello el coronel del Ejército Libertador Federico Pérez Carbó, gobernador civil de esa localidad, concibió y promovió la idea de respetar aquel nicho y construir en el lugar un modesto monumento hasta que pasasen los aciagos días que vivía la República y su pueblo agradecido pudiese erigirle un mausoleo digno a su memoria.

Para acometer dicha obra debía procederse a la exhumación de su cuerpo para depositar su osamenta en una urna metálica que la conservaría a perpetuidad. Quienes asistieran al cortejo podrían observar los remanentes de su organismo, contenido en el ataúd y serían testigos del más solemne y emotivo homenaje en su memoria.

Ante la más valiosa reliquia del patrimonio martiano y de la nación, los hijos de su tierra amada le rendían el homenaje que se le debía desde aquel 19 de mayo de 1895, y procedían a depositar sus restos en la caja de plomo, junto a una copia del acta escrita en pergamino que, aislada dentro de un tubo de cristal con la leyenda “MARTÍ”, quedaron sellados herméticamente y depositados luego dentro de un arca de caoba con igual inscripción.

A partir de aquella fecha y hasta el 21 de octubre de ese propio año, se levantaría alrededor del nicho 134, el primer monumento ante su tumba. El modesto mausoleo de estilo jónico, combinaría el aspecto sencillo y elegante, que en su interior llevaría como póstumo recuerdo un ramo de flores y una bandera.Templete edificado alrededor del nicho 134 donde depositaron nuevamente los restos del Maestro tras ser ubicados en un osario.

CUARTO ENTIERRO

Retablo de los Héroes, en Santa Ifigenia. En éste sitio histórico fueron depositados provisionalmente los restos del ApóstolLa inconformidad de un pueblo expresado en la voluntad de un selectivo grupo de martianos, por tan modesto monumento erigido al Maestro al pie de sus restos mortales, y los daños ocasionados por las intensas lluvias al panteón donde estos descansaban, dio lugar a que en 1947 se constituyera el Comité: Por una Tumba Digna del Apóstol Martí, promovido por el Club Rotario de Santiago de Cuba.

Ante la necesidad de erigir dicho obelisco, preservando el lugar exacto donde se encontraban depositados los restos, se impuso la necesidad de trasladar provisionalmente el osario hacia el Retablo de los Héroes, lugar donde descansan los mayores generales Moncada, José Maceo y Flor Crombet, entre otros heroicos mambises.

Con la solemnidad correspondiente a su alto rango y de manera sencilla, el 8 de septiembre de 1947 eran depositados en aquel lugar, hasta tanto culminaran las obras del nuevo monumento.

QUINTO ENTIERRO

Urna que guarda hasta la actualidad los restos de Martí, vista interior de la cripta y general del Mausoleo dedicado a Martí en el cementerio de Santa Ifigenia.Culminadas las obras en Santa Ifigenia, a las dos de la tarde del 29 de junio de 1951 era extraído el osario con los restos de José Martí, del Retablo de los Héroes. Luego de la comprobación de rigor, fueron transferidos de la vieja caja donde habían sido colocados en 1907 y depositados en el interior de una urna de bronce, elaborada al efecto, y, ante el público asistente, fue sellada con una soldadura autógena para que se conservaran a perpetuidad.

Terminado dicho acto, en reverente peregrinación, sus restos fueron trasladados al Salón del Gobierno Provincial de Oriente, donde colmado de coronas de flores se le rendirían Guardias de Honor por las más altas figuras de la nación, sin distinción de credo o filiación política, desde las dos de la tarde del día 29 hasta el día 30, a las tres de la tarde, cuando se trasladaría la urna cubierta con la enseña nacional en un armón de artillería, hasta su definitiva tumba erigida en Santa Ifigenia.

Una solemne y emotiva ceremonia encabezada por el Presidente de la República, doctor Carlos Prío Socarrás, marchaba detrás del armón, acompañado por Hortensia, Alia y Aquiles, hijos de Amelia Martí Pérez, hermana del Apóstol, y otros integrantes del Gobierno, seguidos de unas cincuenta mil personas, mientras las mujeres santiagueras colocadas en ambas aceras, desde el Gobierno Provincial hasta Santa Ifigenia, arrojaban pétalos de rosas al paso de los restos del más grande de los cubanos.

En medio de un silencio sepulcral, una batería colocada a la entrada de la necrópolis santiaguera, disparaba una salva de 21 cañonazos, en honor al Mayor General y Delegado del Partido Revolucionario Cubano, muerto en campaña, mientras en brazos del Presidente de la nación, el tesoro más valioso del patrimonio martiano, era depositado en una hermosa cripta en la que descansaría para siempre.

(Fuente: Tribuna de La Habana/ Carlos Manuel Marchante Castellanos, Profesor U.H. Museo Fragua Martiana)

 

El pensamiento a caballo

El pensamiento a caballo


2:25:37 p.m.

Especulaciones y distorsiones históricas ignoran que al caer abatido en Dos Ríos, el recién ascendido Mayor General José Martí montaba con destreza innegable y muy seguro de sí mismo en el potente y brioso caballo Baconao.

En realidad poco se ha hablado del jinete José Martí. En su Diario de Cabo Haitiano a Dos Ríos, anotó: «De La Esperanza, a marcha y galope, con pocos descansos, llegamos a Santiago de Los Caballeros, en cinco horas». Y añadió: «Vuelvo riendas, sobre la tienda azul, a que el potro repose unos minutos».

Con solo cuatro años, en 1857, en Valencia, España, lo imaginamos por los campos, de aprendiz de jinete, de la mano cuidadosa de su padre don Mariano. Después en Santa Cruz de Tenerife, tierra de doña Leonor Pérez, lo evocamos en su sagaz aprendizaje de alegre y precoz jinete —también de manos de su progenitor—, cuando estuvo por un tiempo el matrimonio español en Islas Canarias para que la familia materna conociera a su primer hijo. 

En abril de 1862 don Mariano es nombrado capitán juez pedáneo de Caimito de Hanábana, jurisdicción de Nueva Bermeja, en la Alcaldía Mayor de Colón, al sudeste de Matanzas. Allí el niño, de su puño y letra, con rasgos increíblemente bellos para su corta edad, se declaró jinete.

Con solo nueve años, perfeccionó por sí mismo sus anteriores pininos sobre el lomo de una bestia, regalo de un entrañable amigo de la familia. Y a solas pudo entonces hacer de las suyas el inteligente muchacho, que se vio feliz con el corcel. 

En su primera y reveladora carta conocida, escribió: «A mi señora madre Dña. Leonor Pérez… Hanábana… Octubre 23 de 1862: (…) ya todo mi cuidado se pone en cuidar mucho mi caballo y engordarlo como un puerco cebón, ahora lo estoy enseñando a caminar enfrenado para que marche bonito, todas las tardes lo monto y paseo con él, cada día cría más brío...». 

A CABALLO POR SANTO DOMINGO 

Adulto ya, Martí anduvo a caballo por Santo Domingo en 1892, 1893 y 1895. Quizá recordara los tiempos de aprendiz sobre su cabalgadura. Pero lo cierto es que fue esa la última tierra que cabalgó antes de viajar a Cuba en son de la guerra que llamó «necesaria», ataviado del noble propósito de construir una república «con todos y para el bien de todos». 

El 31 de agosto de 1892, con 39 años, partió hacia ese país por primera vez, desde Nueva York, con escalas en Gonaives y Cabo Haitiano —en Haití— y en Dajabón y en Montecristi, República Dominicana. 

De Montecristi a La Reforma (finca de Máximo Gómez), 20 leguas de caminos desconocidos los recorrió Martí sobre su corcel, el 11 de septiembre de 1892. Se detuvo en la casa del cubano Santiago I. Massenet.

En la finca La Reforma habló con el general Gómez. Los dos cabalgaron hacia Santiago de Los Caballeros y llegaron el 13 de septiembre. Y el 19 fue a visitar Martí sobre su noble bruto la vivienda del Ministro de Relaciones Exteriores de Santo Domingo, quien le comentó: «Señor Martí, ¡usted se mata! Tenga más cuidado con su persona». Le hablaba a un jinete con tanta ansiedad como el sudoroso animal que llenaba su bocado de blanca espuma. El Apóstol afirmó: «Esto es solo (…) un ensayo, pues estoy obligado a viajar por meses y años de esta y de peor manera».

El día 24, tras una larga cabalgata, el Maestro arribó a Puerto Príncipe, capital haitiana, donde estuvo diez días y luego partió hacia Jamaica.

El 30 de enero de 1895 volvió a República Dominicana. Del primero al 5 de marzo hizo un recorrido por Dajabón, en Santo Domingo. Después por Ounaminthe, Fort Liberté, Cabo Haitiano; y retornó a Montecristi: ¡todo el trayecto a caballo!

Uno de sus amigos de Santo Domingo, Augusto Franco Bidó, lo vio de esta manera: «Hace tres años se presentó en mi humilde residencia un hombre joven, de regular estatura, de tez blanca y ojos, pelo y bigote negros, altivo, diligente y cariñoso (…) Venía de jinete».

En Barahona y en distintos sitios de Santo Domingo —según escribió Carlos Motta— anduvo primero Martí sobre un arisco mulo, y en un vigoroso caballo después, con unas espuelas finas de plata que el propio Motta le prestó.

La tarde del 19 de febrero de 1895 llegó a la casa de Nicolás Ramírez, montado en una joven yegua alazana de casi siete cuartas de alzada, luego de transitar un buen tramo, hasta Santiago de Los Caballeros. Solo de Montecristi a esa ciudad lo separaba un largo tramo de irregular camino. Buen ensayo: ¡36 leguas a caballo!

El primero de marzo de 1895, por la mañana bien temprano, salió Martí también a caballo, rumbo a Cabo Haitiano, acompañado por Panchito Gómez Toro, el hijo del Generalísimo. Y luego, sobre un asustadizo potro moro azul, atravesó la frontera durante tres días de azarosa marcha.

Antes de llegar, arregló su pasaporte en la localidad de Ounaminthe. El día 2, en Dajabón, le dijo a Panchito que regresara y continuó él solo su peregrinaje, hasta que arribó a su destino, el día 3 a las cinco de la tarde, ya «graduado» de jinete que llevaba un evidente apuro…

SOBRE BACONAO EN SON DE GUERRA 

El 12 de mayo de 1895 llegaron Martí y sus compañeros a La Bija, en los campos de Dos Ríos, donde establecieron improvisado campamento. Allí pronunció el Apóstol un elocuente discurso. Contaron quienes lo oyeron ese día que de pie, sobre los estribos de su caballo, arengó a las tropas.

Al otro día, el 13 de mayo, el Maestro —según lo cuenta en su Diario— con el coronel Francisco Blanco, «Bellito», en buenos caballos, dio un breve recorrido por las cercanías y anotó: «Voy aquietando: a Bellito, a Pacheco, y a la vez impidiendo que me muestren demasiado cariño. Recorremos de vuelta los potreros de ayer...».

Martí luego montó sobre «el caballo bayo claro, casi blanco, de crines rubias, de seis y media cuartas de alzada, gallardo y muy brioso, regalo del general José Maceo», según refirió el comandante Rafael Gutiérrez en su trabajo La Heroica Acción de Dos Ríos.

Él mismo dijo que después de la muerte del Maestro, el corcel que montaba se quedó en la finca Sabanilla, con la prohibición absoluta de Gómez de que nadie lo montara, en recuerdo prácticamente sagrado del prócer caído.

Las versiones posteriores han pretendido distorsionar los hechos, al señalar que aquella bestia obsequiada al Apóstol por el hermano del Titán de Bronce, fue escogida especialmente porque el Maestro no era un avezado jinete. Y hasta se ha sugerido lo contrario: que murió porque su bestia era tan rebelde y briosa, de tanta «clase», que por su inexperiencia a caballo, no pudo dominarla y lo llevó, sin control, a la fuerza y en contra de su voluntad, ante el enemigo, aquel 19 de mayo de 1895.

¡Nada más alejado de la realidad! José Maceo le obsequió su bestia en Arroyo Hondo. Es cierto. Pero un animal excepcionalmente inquieto e hipersensible a las espuelas como aquel, se entrega solo a un diestro jinete cuya maestría la propia bestia detecta enseguida en su vigoroso lomo, sobre todo la que está acostumbrada a una destreza y un coraje como los de José, el de temperamento más bravo de los hermanos del Titán.

Eugenio Deschamps, un dominicano respetuoso e ilustre, dejó escrito que Martí en su estancia en Santo Domingo, en 1895, le recordó: «Cuando entré a caballo a la capital de usted, no hace dos años, en un peñón de las Antillas, donde nos juntó por unas horas la suerte, me saludó Manuel de Jesús Galván, su compatriota, con esta extraña exclamación: “¡He aquí lo que le faltó a la América, hasta ahora, el pensamiento a caballo!”».

Y al caer abatido en Dos Ríos, el recién ascendido Mayor General José Martí montaba con destreza innegable y muy seguro de sí mismo —la rienda en la mano izquierda y el revólver en la derecha— en el potente, brioso y guerrero caballo Baconao.

(Fuente: JR/ Luis Hernández Serrano)

Bibliografía consultada por el autor: Diario de Montecristi a Cabo Haitiano, José Martí; La ruta de Martí. De Playitas a Dos Ríos, Rafael Lubián Arias, Mined, 1953; Martí en Santo Domingo, Emilio Rodríguez Demorizi, 1949; José Martí, Jorge Mañach, Tomo II, Editorial Mundo Nuevo, 1960; Semblanza biográfica y Cronología mínima, Roberto Fernández Retamar e Ibrahim Hidalgo Paz, Centro de Estudios Martianos, Editorial Pueblo y Educación, 1990; Caballos famosos por sus jinetes, Bohemia, 13 de julio 1990; Epistolario, Luis García Pascual, Tomo I, Editorial de Ciencias Sociales, 1993 y Granma, 18 de marzo 2007. 

MARTI, EL HÉROE

MARTI, EL HÉROE

 

5:33:30 a.m.

Por Mercedes RodrÍguez García 

«La muerte engrandece cuanto se acerca a ella; y jamás vuelven a ser enteramente pequeños los que la han desafiado».

José Martí, Obras completas, tomo XIII, p. 306  

Un verano, empezando el siglo XXI, lloré a Martí. Fue en Santiago de Cuba, un mediodía terrible de luz. Desde hacía ratos ya sentía ganas. No llanto numeroso, apenas un nublarse de los ojos. Desde el lucenario de la tumba más gloriosa de esta Isla, la vida entera del Apóstol cobró escenario en mi cabeza. Tres disparos; dos mortales en el cuello y en el pecho —por donde corren arterias mayores — y en el muslo. Lo vi caer mientras cabalgaba. Terminaba el drama de su vida. A nadie se le da la vida hecha.

La historia se ha contado muchas veces. ¿Cuántos le dispararon? ¿Desde dónde? ¿Cayó con vida? ¿Fue rematado? ¿Suicidio? Abundan las versiones. En un final su muerte fue divina, celeste, encandilada. Tal vez apetecida. De cualquier modo, muerte indócil, muerte osada. En Dos Ríos, ya se sabe.

VALOR MARTIANO

«Quienes fundan una teoría suicida solo piensan en vituperarlo», me respondió en 1978, Raúl García Martí, uno de los 18 sobrinos de nuestro Héroe Nacional, hijo de Rita Amelia, la quinta hermana del Apóstol, único descendiente directo residente en Cuba por aquel entonces, y autor del libro Biografía familiar de José Martí.

«Yo me adhiero a lo que contó Máximo Gómez en su diario. Él estuvo a su lado hasta poco antes de su caída. […]  Enrique Collazo, quien termina embarcándose con mi tío hacia Quisqueya, fue muy injurioso al tildarlo de Capitán Araña, y decirle que al volver a encenderse la guerra, continuaría predicando la acción, pero sin ir al combate. Ahí está la respuesta a esa misiva, que le llegó como una daga en su exilio neoyorquino, cuando ya había logrado unificar los distintos clubes y estaba a punto de fundar el Partido Revolucionario Cubano».

Y citó de casi de memoria, con intrascendentes pausas hilvanadoras la respuesta dada por José Martí: «Creo, señor Collazo, que he dado a mi tierra, desde que conocí la dulzura de su amor, cuanto hombre puede dar. Creo que he puesto a sus pies muchas veces fortuna y honores. Creo que ya no me falta, el valor necesario para morir en su defensa».

CONJETURAS

Por decir, se ha dicho y conjeturado bastante durante todo un siglo, incluso, que Martí pudo haber sido rescatado y salvado; que su caballo se desbocó y se lanzó hacia los españoles; que Martí cabalgó deliberadamente hacia las tropas enemigas para hacerse matar «de cara al sol», como él mismo lo había vaticinado; que por qué creerle a Gómez cuyas relaciones con el Delegado estuvieron bastante tensas, antes y después de entrar en la manigua…

Y no hablemos de los abundante artículos plagados de retórica literaria y fraseología sentimental, entorno a un hombre que nada tiene de incomprensible si se le estudia y proyecta en su tiempo, sin extrapolaciones ni descontextualizaciones, como sucede y ha sucedido; sin sobreponer el dato privado e insustancial a la órbita biográfica, independientemente de que la apreciación de un hecho o experiencia cualquiera dependerá siempre del punto de vista del que ve y juzga.

NO HAY UNA SOLA VERDAD

«A caballo y con el sol en la frente» se titula el libro donde el Dr. Rolando Rodríguez García explica, con detalles, la caída en combate de José Martí y reproduce los documentos que el Apóstol llevaba encima cuando fue abatido. (Editorial Capiro, Santa Clara, 2013)

El abogado, filósofo e historiador villaclareño (Santa Clara, 1940, Hijo Ilustre de esta ciudad, tiene fama de  imparcial y de decir la verdad, aunque para él, incansable rastreador de archivos en Cuba y otros lugares del mundo, «nunca hay una sola verdad», y esa idea «debería estar ya superada», como también, la de «imparcialidad y despolitización». Eso sí, ha afirmado: «Jamás digo algo que sea de mi invención; siempre tiene que haber una base, algo en lo que pueda apoyarme, un documento o un testimonio, pero todo lo que digo tengo que poder demostrarlo».

MARTI, FIDEL Y ROLANDO

Urgida por incertidumbres particulares, más que otras planteadas por estudiosos de la obra martiana, incluyendo la de quienes ponderan —por encima de toda emoción— al estratega General en Jefe de las tropas revolucionarias cubanas en la Guerra del 95, Máximo Gómez Báez, contacto vía telefónica con el Premio Nacional de Ciencias Sociales, 2007 y de Historia 2008. La llamada se cortó, pero en su móvil quedó mi número. A la media hora me localizó.

—Tengo enfrente su libro  «A caballo y con…», que me ha servido para aclarar muchas dudas sobre la muerte del Apóstol, algunas mías y otras de la historia. ¿Me autoriza Ud. a responderlas en forma de entrevista? ¿Alguna nueva investigación que pueda variar lo planteado o asumido al respecto? ¿Incertidumbres que no haya podido despejar aún?

—Todo se mantiene, la única duda que me queda es sobre cómo iba vestido nuestro Héroe Nacional, y que Gómez describe «de saco negro, pantalón claro, sombrero negro de castor y borceguíes negros», en lugar del sombrero de paja y la chamarra de dril ruso que llevara por aquellos días y describe el propio Martí.

—Bueno, eso sería un pormenor menor, le digo en un rejuego de palabras tratando de aliviar la presión que, contra el cierre de la edición, nos asalta a los periodistas.

—No le resto importancia, pero sabrás que esa duda se la plantee en una oportunidad al Comandante en Jefe, y con esa mirada pícara que él tiene me respondió: «A lo mejor, con lo limpio y escrupuloso que era, Martí mandó a lavar la ropa de tantos días…» Y no deja de tener razón, es una posibilidad.

CON EL SOL EN LA FRENTE

En el capitulo III del mencionado texto, el profesor titular de Historia de Cuba de la Universidad de La Habana, miembro de número de la Academia de la Historia de Cuba, fiel a los documentos consultados escribe: por fin, el 19.  Gómez retornó al campamento. Apareció en el lugar tarde en la mañana. […] El encuentro derivó en un pase de revista a las tropas agrupadas en el lugar […] desde su cabalgadura, habló Martí, quien dijo: por Cuba estaba dispuesto a dejarse clavar en la cruz. Con la Revolución triunfará la verdadera república y el decoro del hombre. Con la Revolución —aseguró  Martí— «triunfará la verdadera república y el decoro del hombre.

La Revolución triunfará por la abnegación y el valor de Cuba, por su capacidad de sacrificio y decoro de modo que el sacrificio no parezca inútil, ni el decoro de un solo cubano quede lastimado. La Revolución trabaja para la República fraternal del porvenir. Sobre las filas heroicas la bandera de Cuba abatirá al opresor».

—Combate «rudo y mal preparado», escribió Gómez sobre Dos Ríos.

—… Quien también instruyó al Apóstol que volviera a la retaguardia, porque aquel no era su lugar. Bien sabía que su compañero, rebosante de voluntad de lucha, no era uno de aquellos centauros capaz de batir al enemigo con tajos poderosos de su machete o disparar el Remington de manera certera desde la montura de su cabalgadura.

—Pero no creo radicara solo en esto la preocupación del Generalísimo.

—Claro, había algo mucho más determinante: el valor trascendente para la revolución de aquella vida que, de hecho, tenía confiada y que, por tanto, debía preservar a toda costa, pero no lo hizo, lo dejó solo. Debió hacerlo acompañar de 20 hombres.

—No era Martí hombre que por temperamento aceptara, como usted bien escribe, tal determinación, viniera de quien viniera.

—¿Acaso en Santo Domingo, cuando quisieron impedirle que se incorporara al campo de batalla, no había demostrado su decisión de enfrentar sobre el terreno el lance bélico y, en La Mejorana, cuando le plantearon que su puesto estaba en el exterior, no anunció que no abandonaría la manigua sin antes haber presenciado uno o dos combates? ¿Y, acaso, venir a Cuba no era participar en la lucha? ¿Acaso presenciar refriegas bélicas no excluía la posibilidad de quedarse en el campamento, de estar lejos del mosconeo de las balas?

A CABALLO


—Ya Ud. lo ha dicho,  señalarle  a Martí que estuviera ausente del peligro, resultaba exigirle en demasía a aquel hombre de nervio entero.

—En realidad, todo sugiere que Martí, después de la indicación imperativa de Gómez de que retrocediera, no se marchó del lugar. Seguramente, mientras se producía el primer choque contra la avanzada española, debió quedar a la derecha de la ruta que tomaba curso paralelo al Contramaestre, y a menos de 150 metros de la margen del río. A su izquierda, hacia el centro del lance bélico y batido por la defensa española, bregaba Gómez con sus fuerzas.

«Posiblemente, Martí merodeó por el entorno en busca de la manera de aproximarse al escenario inmediato de lucha. Hasta que al fin, y sin que nadie se percatara, acompañado de Ángel de la Guardia, de quien se dice pasó a su lado después de cumplir una misión encomendada por Masó, y al que invitó a marchar con él a la carga, en arranque ardoroso se lanzó al galope en pos del olor a pólvora y el zumbido de los plomos.

—Sin duda, un blanco magnífico.

«Estaban a unos 50 metros a la derecha y delante del general en jefe de las armas cubanas cuando, sin saberlo, presentaron un blanco excelente a la avanzada española, que estaba envuelta por los yerbazales del campo de batalla. En la mano Martí solo llevaba, aquel mediodía, su revólver colt con empuñadura de chapas de nácar, regalo de Panchito Gómez Toro. Al pasar entre un dagame seco y un fustete corpulento caído, los disparos de los emboscados dieron en el cuerpo del Maestro. La luz cenital lo bañó, soltó las bridas del corcel, y su cuerpo aflojado fue a yacer sobre la amada tierra cubana. Había acontecido la catástrofe de dos Ríos.

—¿Cree que todavía tenía vida?

—No, dos de los disparos fueron mortales. Su arrojo lo conduce a una situación en el campo de batalla donde la intensidad del combate es superior y, por tanto, las probabilidades de ser impactado por los proyectiles enemigos es mayor. Trágicamente Martí fue la única baja cubana en ese momento.

—Y ¿no disparó Martí ni una sola vez su revólver?

—De su revólver, atado al cuello por un cordón, no faltaba ni un cartucho.

¿Y de Baconao, su caballo? Gómez hizo residir la causa del arranque de Martí en «su valor temerario y la fogosidad de su caballo».

—En cuanto a la fogosidad del caballo, aunque no debe ser la razón del avance impetuoso, resulta de interés conocer numerosos testimonios que reiteran el carácter brioso e incontrolable del corcel.

Si bien algunos aseguran que la bestia procedía de las ocupadas a las fuerzas del coronel Copello, en Jobito, otra versión afirma que procedía de una recría de la zona de Guantánamo, y el año anterior, un primitivo comprador del caballo lo había devuelto a su propietario, «porque padecía el mal de asustarse y desbocarse».Este propietario se incorporó después a las huestes mambisas con sus corceles.

—¿Pero no creo que Martí fuera un experto jinete?

—Si bien Martí no era un jinete consumado tampoco era un inexperto. Desde su niñez había galopado y, de nuevo, durante sus viajes, lo había hecho muchas veces. Además, sobre todo, hay que pensar que de habérsele desbocado el caballo hubiese llegado antes a las filas españolas y, en efecto,  por los disparos recibidos por Martí y por el corcel de Ángel de la Guardia, se evidencia que Martí  marchaba delante y detrás Ángel de la Guardia. 

—¿Qué fue de Baconao?, alguien me dijo que lo habían embalsamado?

—A Baconao, una bala le hirió en el vientre y le salió por el anca. Sobrevivió y Gómez ordenó soltarlo en la finca Sabanilla, con la prohibición expresa de que nadie más lo montara. Era un tributo de respeto y cariño hacia Martí. Gómez lo mando buscar para su entrada en La Habana.

SIN UTOPÍAS

—¿Qué piensa de un posible suicidio de Martí?

—Hablar de la búsqueda deliberada de la muerte por parte de José Martí solo evidencia desconocimiento de su carácter, afiliarse a esa tesis únicamente puede conducir a pensar que lo suyo —y lo de todo revolucionario auténtico— consistía en utopías y que en él todo emergía de una veta romántica. Después de la acción de Dos Ríos solo quedaría un arrebato hijo de la frustración, de la obcecación, de la desilusión, porque lo hacían salir de la manigua. Se desconocería u olvidaría que Martí era un político depurado que sabía de litigios, ataques injustos y hasta de humillaciones, sin que esto lo condujera nunca a depresiones: por la sencilla razón de que no podía permitírselas.

—De hecho, nunca se le vio flaquear.

—Fue un luchador que se enfrentó, sin lirismo alguno, con temple y nervio, a la adversidad y cuando se impuso la tarea de independizar a Cuba, sabía que su ruta se repletaría más de zarzas que de flores.

— Existen unos croquis del coronel  Ximénez de Sandoval sobre la defensa del campamento, el combate y la retirada…

—En uno se aprecia con una línea de pequeñas cruces, a la orilla del bosque y frente a la 2ª compañía del batallón 2° Peninsular, lo que debió ser la cerca de cuatro hilos. Y, también, entre esta y la compañía, tres pequeños rectángulos a la izquierda, sobre el camino y a la derecha cerca del bosque, que representan las avanzadas. La dislocada sobre el camino, debe ser la macheteada por Gómez y la situada más a la izquierda, cercana a la margen del Contramaestre, la que disparó contra Martí. Resulta muy probable que este haya avanzado paralelamente al camino y en la inmediatez de la sección española.

—¿Y entonces?

—Entonces, se escuchó la desflagración de unas armas que todavía resuenan en la historia de Cuba, y el Apóstol cayó.

—Terminaba el drama de su vida. ¿Ha llorado usted a Martí?

—Sí, cuando encontré en el archivo militar de Madrid las cartas que recibió. Entonces sentí que se me aguaban los ojos.