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LA TECLA CON CAFÉ

Cafetal adentro

Víctor y Marcos, juntos en el llamado de la hora

Víctor y Marcos, juntos en el llamado de la hora

 


06/06/2012 12:31:21

 

Por Mercedes Rodríguez García

 

Al resumir en su diario las incidencias de marzo, Che  escribe por primera y única vez el nombre de Víctor.  El seudónimo corresponde a Casildo Condorí Coche, asignado grupo de retaguardia, al mando  de Juan Vitalio Acuña Nuñez (Vitalio, Joaquín, o Vilo).

 

En febrero de 1967se suma a la guerrilla, como parte del grupo de Moisés Guevara. Es incorporado al grupo de Juan Acuña Nuñez, (Vitalio, Joaquín, o Vilo), el cual se separa de la columna del Che el 17 de abril. Ambos grupos jamás volverían a reencontrarse.

El 2 de junio de 1967 Antonio Sánchez Díaz, Pinares; Casildo y Antonio Jiménez Tardío (Pedro o Pan Divino),  salen de exploración en busca de alimentos. Marchan confiados. Conocen la senda que en  otra ocasión anduvieron sin novedad. Pero esta vez el ejército ha tendido una emboscada en Peñón Colorado, muy cerca del poblado de Bella Vista…

El primero en caer herido de muerte es Marcos, que iba al frente, después Víctor. Pedro logra escapar y llega al campamento donde informa los hechos.

Contrario a Condorí Coche, el nombre de Marcos aparece 79 veces en el Diario del Che, quien al tercer mes de vida guerrillera cree que no «ha estado a la altura de lo que se esperaba de él» y lo califica de  «indisciplinado» y algo más, aunque reconoce que últimamente «se le ve un intento de mejorar y en su función de punta de vanguardia es eficiente».

El propio Che lo había elegido para integrar el grupo de 16 cubanos integrantes de Guerrilla de Ñancahuazú, incluso como segundo comandante y jefe de la vanguardia. Mas, por «sus continuas irresponsabilidades» pasa a ser «soldado en la retaguardia».

La severidad con que el jefe guerrillero califica en cuaderno aparte a cada uno de sus hombres, no constituye óbice para que reconozca en Pinares su «decisión de seguir aquí, pase lo que pase», al punto de pedir la ametralladora 30 como voluntario, tal vez porque un arma de igual calibre fue su inseparable compañera durante todo un año en la Sierra Maestra.

El 22 de marzo Che deja constancia en su diario de quien era verdaderamente este cubano nacido el 7 de diciembre de 1927 y a quien pusieron el nombre de Antonio en honor al Titán de Bronce.

Cuenta Che que Inti le plantea «una serie de faltas de respeto cometidas  por Marcos. «Yo me exploté y le dije a Marcos que de ser cierto sería expulsado de la guerrilla, contestando él que moría, antes fusilado».

Tanto Víctor como Marcos eran de extracción humilde. El primero, vino al mundo el 9 de abril de 1941, en Corocoro, minas de cobre de la provincia de Pacajes, en el departamento de La Paz.

Hijo de Faustino y Simona, compartió trabajos y penurias junto con seis hermanos. En Corocoro nunca hubo electricidad, aunque existían dos pozos donde más de mil mineros extraían cada día el cobre de las entrañas de la tierra y un laboratorio para procesar el mineral.

Tampoco la había en 1985, cuando Matilde Condorí habló sobre el hermano caído en la guerrilla: «Mi madre —dijo— falleció sin conocer la muerte de su hijo. Ella no sabía leer y le dijimos que él estaba en Cuba... nada más. Mi padre sí, porque lo leyó en el periódico».

Pero la madre de Pinares murió cuando él tenía 19 años. Junto a ella, Narciso, el padre, y 10 hermanos, creció Antonio Sánchez Díaz, en la finca Cantera, en una casa en la carretera que va hacia Viñales, cerca de la ciudad de Pinar del Río… Hasta un día, en que cansado de tanta injusticia, vendió sus herramientas de carpintero  y partió hacia la Sierra Maestra en busca de Fidel.

Sus hermanas Leonila y Dulce lo recuerdan rebelde, voluntarioso. Corriendo por la campiña, nadando y pescando en el río. Nunca perdió la alegría, era dado a las bromas y cuando terminó el sexto grado comenzó a estudiar comercio por las noches. Así arribó a los 20 años.

Quizás como el mismo describiera en un gracioso pero profundo retrato de su vida —publicado en la revista Verde Olivo— muchas de aquellas indisciplinas recriminadas por Che, debiánse a que  siguió siendo  «un niño-hombre».

Casildo también fue un muchacho amigo de las bromas. Para Faustino, su padre, era «el mejor de sus hijos, el más capacitado, lo ayudaba en el trabajo. Los vecinos lo llamaban el rojo y me decían “éste es el papá del rojo”», pues Casildo militaba en el Partido Comunista Boliviano, el cual fundó y llegó a ser el primer secretario de su Comité Local.

Casildo y su esposa Nancy Yujra tuvieron tres hijos, un varón y dos hembras. Dos murieron en una misma noche, enfermos de escarlatina; solo quedó Lena, una de las muchachitas.

Igual número de descendiente nacieron de la unión de Pinares con Lidia Caridad Gil. Ellos fueron testigos de los desvelos de su padre como jefe militar durante la Limpia del Escambray, en el propio territorio pinareño, Camagüey y en la entonces Isla de Pinos, donde ocupó altas responsabilidades en las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

En sus vidas de guerrilleros, tanto Marcos como Víctor  realizaron riesgosas exploraciones, abrieron trochas, construyeron balsas y pusieron emboscadas.

Víctor desconocía de armas, pero aprendió. Inadaptado físicamente a los rigores de la montaña, su formación de obrero hambreado le permitió soportar las vicisitudes de la guerrilla. Él impuso su voluntad de hierro y se entregó a las tareas que le asignaron en la Retaguardia, donde cumplió silenciosa y sencillamente sus deberes en cada momento.

A Pinares hasta el enemigo tuvo la oportunidad de valorarlo. Rubén Sánchez, oficial del ejército boliviano, cayó prisionero de la guerrilla el 10 de abril.  En 1985,  al ser entrevistado por Adys Cupull y Froilán González, contó:

« [...] el combate se había desarrollado dentro del río, la mayor parte estábamos mojados y la fogata nos venía muy bien a todos. Esto hizo posible que otros guerrilleros vinieran a conversar, particularmente uno  que después supe era  Marcos. Él conversó bastante conmigo, mandó a preparar café que tenía en su bolsillo [...] yo deseaba que fuera para mí, pero pensé que se lo iba a tomar pero no, me lo ofreció con mucho respeto. Un acto noble de Marcos, porque estábamos con mucho frío».

Eusebio Tapia, Eusebio, quien pertenecía a la resaca y de­sertó del grupo, al rememorar los hechos dijo: «Yo había intimado mucho con Marcos, porque el contó una serie de anécdotas de la guerrilla cubana y de la Revolución. El deseaba, cuando acabara la guerra, regresar a Cuba. No podíamos recoger los cadáveres, porque los soldados seguían emboscados […] Marcos tenía una herida en la frente y Víctor en el estómago».

Pinares fue uno de los primeros en descubrir la verdadera identidad del Comandante Guevara cuando, transfigurado, se presentó ante los cubanos que recibían entrenamiento.

El coronel retirado Leonardo Tamayo, superviviente de la gesta de Bolivia, recordó en una ocasión aquella mañana de 1966, cuando los internacionalistas recibieron la orden de reunirse «para recibir a un extranjero que tenía un carácter difícil».

Relató el coronel Tamayo, Urbano, cómo «aquél hombre comenzó a gastarles bromas pesadas, hasta que se detuvo ante Sánchez Díaz preguntándole por anécdotas ocurridas en Pinar del Río durante los días de la Crisis de Octubre, y este, sobresaltado,  gritó: “¡Bicho!, eres tú...¡es el Che, caballeros, es el Che!...”».

Así de sencillos son los héroes. Ambos guerrilleros, Víctor  y Marcos, aunque de latitudes distintas, no eludir el llamado de la hora. Por eso pertenecen al bando de imperecederos. Y aún muertos, inspiran.

 

 

Los secretos de los atletas cubanos

Los secretos de los atletas cubanos


 

20/05/2012 21:33:11

 

Las autoridades del INDER explicaron a BBC Mundo cuales fueron las estrategias que le permitieron a Cuba alcanzar tan altos niveles, las razones del descenso y las políticas que planean para mantener la capacidad deportiva.

 

«En la relación de medallas/títulos contra millones de habitantes Cuba está en el primer o segundo lugar por países en el mundo», dice al corresponsal de la BBC en La Habana, Arnaldo Rivero, Director Nacional de Docencia del instituto cubano de los deportes y la recreación (INDER).

Los resultados deportivos de la isla son enormes, desde 1959 mantuvo un crecimiento sostenido y su punto culminante fueron Los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992, donde se mostró como una verdadera potencia ocupando el 5º lugar a nivel mundial.

Sin embargo, tras la desaparición de la Unión Soviética —su principal socio comercial—  se inició una durísima crisis económica que repercutió en todos los sectores de la sociedad y terminó arrastrando a Cuba hasta el lugar 28 del medallero olímpico en Pekín.

Arnaldo Rivero, quien también es presidente de deportes de la UNESCO, nos cuenta que al triunfar la revolución había apenas 800 profesores no graduados de educación física y solo recibían estas clases 14.500 alumnos en todo el país.

«De esa realidad pasamos a una explosión educativa general, dando educación física en todas las escuelas, hoy tenemos 84.000 licenciados en cultura física. Hubo una efervescencia muy grande del deporte y una gran masividad, ese es uno de nuestros secretos», explica Rivero.

«Los jóvenes tenían una sesión de clase en las escuelas y dedicaban otra a la práctica deportiva» y en 1961 nacen los Juegos Escolares, a los que Rivero define como «la principal competencia del deporte cubano» porque es donde se captan los talentos.

Afirma que el deporte en la escuela es clave: «las mayores posibilidades de desarrollar a un niño es entre los 6 y los 10 años, lo que no se logre entonces en cualidades y capacidades como la rapidez, la flexibilidad, la agilidad o el ritmo, es casi imposible de lograr después».

Después crearon escuelas especiales en todas las provincias donde los alumnos reciben el curso académico y un concienzudo entrenamiento deportivo. Si los juegos escolares fueron la cantera, estas instituciones son las que pulen cada prospecto extraído de ellas.

El otro gran secreto del deporte cubano, según Rivero, fue la diversificación. «Nosotros hemos obtenido medallas de oro, olímpicas y mundiales hasta la edad de cadetes, o sea incluyendo a los juveniles, en 25 deportes».

Los resultados de Cuba son también importantes en los Paralímpicos. El medallista de oro Antonio Sánchez es un buen ejemplo.

Mientras «Alemania cifraba todo su presupuesto y energía en 8 deportes individuales porque daban más medallas. Nosotros diversificamos y empezamos a tener resultados donde no teníamos ningún antecedente como polo acuático, deportes con pelotas o de combate».

La expansión masiva y la diversificación abrieron las puertas a los sectores más humildes de la población donde estaban los afrocubanos y «hoy la mayoría de nuestros deportistas son de raza negra, incluso en deportes eminentemente de blancos como la gimnasia artística, la esgrima o la natación».

Rivero agrega que todos los atletas cubanos estudian. «Nos preocupamos porque tengan una profesión, muchos optan por Licenciatura en Educación Física pero otros se hacen médicos o ingenieros. Nuestra delegación a Londres tiene 2º año de universidad como promedio».

Llegaron los 90 y con ellos la peor crisis económica de la Cuba revolucionaria. Las escuelas deportivas perdieron capacidad de albergue, el entrenamiento se redujo por falta de alimentación adecuada y la industria de implementos de deportes cayó en picada.

Una de las vías para conseguir recursos es la venta de servicios. «Nosotros hemos tenido en los últimos dos años más de 15.000 técnicos en 106 países del mundo», asegura Rivero pero la demanda se redujo mucho con la crisis mundial.

El viceministro de deportes y medallista olímpico, Alberto Juantorena, dice que de todas formas los recursos no son suficientes, cuando «una garrocha vale US$890, un landing pit de garrocha US$ 52.000 un landing pit de salto de altura US$25.000 y nosotros no tenemos ese financiamiento».

Juantorena, quien es también economista, nos asegura que no piensan obtener esos fondos vendiendo atletas cubanos para que compitan en las ligas de otros países. «La estrategia es ahorrar los recursos, estudiar donde ponerlos y después exprimirlos».

En cuanto al deporte popular el viceministro propone «sumar a la gente, porque no vamos a tener instalaciones sofisticadas a corto plazo. En uno de los barrios donde empezamos a trabajar, junto con los vecinos, hemos convertido un basurero en un área deportiva».

 

(Fuente: BBC / Fernando Ravsberg)

 

No podremos entender la Revolución sin la República

No podremos entender la Revolución sin la República

 


20/05/2012 21:06:27

 

Explica el Historiador de La Habana Eusebio Leal, en  entrevista publicada por la revista Temas. A continuación reproducimos la entrevista completa:

 

—¿República mediatizada, Seudorrepública o simplemente República, la cubana que nació el 20 de mayo de 1902 y terminó el Primero de enero de 1959?

«Creo que República, y que, además, es una República que nace bajo las circunstancias de no ser la hija legítima de la Revolución, sino su aborto. Quiero decir: se había fundado una república en Guáimaro, ahí está nuestra tradición revolucionaria, democrática. Los principios fundamentales de nuestras esperanzas futuras se sentaron en Guáimaro, en abril de 1869. Si observamos el proceso que vino después, vamos a ver cómo a partir de la creación de ese territorio libre del colonialismo español —el que el Ejército Libertador pudo sostener y donde, querramos o no, estuvo el gobierno revolucionario con todas sus luces y sombras, nace ese proceso.

«Y se extingue cuando se declara disuelto el Gobierno Revolucionario, no el que fenece con la paz de El Zanjón, y ni aun con el Consejo Revolucionario que se crea después de la Protesta de Baraguá, y que persuade a Antonio Maceo de la necesidad de su partida al exterior, convenciéndolo de que no perezca en una reyerta inútil, cuando ya no había esperanzas materiales y solamente quedaba y quedaría el eco y la luz del acto moral de Baraguá; sino el que termina después de los hitos posteriores, aun el de 1895, con la disolución del Ejército Libertador más tarde, y con la del gobierno presidido por Bartolomé Masó.

«Podríamos analizar todos y cada uno de estos hitos: la primera república, la cespediana; la que se extingue con el pacto de El Zanjón; la que sobreviene con el Consejo Revolucionario, presidido por el venerable Silverio del Prado, por Manuel Calvar, por Maceo, por Vicente García; la que sobreviene después, en el 95, con posterioridad a la discusión en La Mejorana entre Martí, Gómez y Maceo, en la que se debate la forma de gobierno. Esto queda atrás en el momento en que, de hecho, se declara disuelto el Ejército mambí, se extingue el gobierno revolucionario, y comienza ese lapso oscuro que es la ocupación norteamericana, enjuiciada por Máximo Gómez, de forma breve y precisa, en su anotación del 8 de enero de ese año 1899: “tristes se han ido ellos [los españoles] y tristes nos hemos quedado nosotros, porque un poder extranjero los ha sustituido”.

«Máximo Gómez reconoce implícitamente que había un poder real -el español-, que a lo largo de siglos había privado al pueblo cubano de ejercer, llegado a la madurez de su vida, estando presentes en la sociedad cubana los elementos formativos que la favorecían, una opción independentista -a la que nunca tuvimos en realidad acceso-, fallido primero el intento de que Cuba se incorporase al movimiento de liberación hispanoamericana iniciado en México, y en todo el sur por Bolívar y por los padres fundadores; el resultado del 68 después, y finalmente el desastre de la intervención norteamericana, que Gómez en ese mismo párrafo señala. En esa misma anotación, dice que es una “intervención impuesta por la fuerza”. En esta entrevista no podemos explayarnos en criterios diversos sobre el hecho, pero lo cierto es que los norteamericanos llegan, eso es lo histórico; desconocen al gobierno revolucionario; utilizan al Ejército Libertador como unos cargadores, como unas tropas de adelanto que van limpiándoles el camino, hasta que se esfuma la ilusión de que los americanos vienen a Cuba como aliados.

«El propio Gómez —para volver a citarlo— en su célebre carta de respuesta al Capitán General Ramón Blanco, que le insta a una alianza entre tropas cubanas y españolas para arrojar fuera a los yanquis, le responde: “Me asombra su atrevimiento, al proponerme nuevamente términos de paz, cuando usted sabe que cubanos y españoles jamás pueden vivir en paz en el suelo de Cuba. Usted representa en este Continente una monarquía vieja y desacreditada y nosotros combatimos por un principio americano; el mismo de Bolívar y Washington [...] Yo solo creo en una raza: la Humanidad; y para mí no hay sino naciones buenas y malas; España habiendo sido hasta aquí mala, y cumpliendo los Estados Unidos, hacia Cuba, un deber de humanidad y civilización, en estos momentos”; para, poco después, con aquella agudeza que tenía, y como hombre que conocía demasiado la cuestión cubana por dentro, y había oído tanto a Martí, diga: “No veo el peligro de nuestro exterminio por los Estados Unidos, a que usted se refiere en su carta. Si así fuese: “La Historia los juzgará”". El juicio está montado en la ocupación americana, en ese período de ocupación —1900-1902—, cuando quedan claras todas las intenciones; cuando estas se ponen de manifiesto, con brutalidad absoluta, en la asamblea constituyente de 1901 en el Teatro Martí; cuando se les advierte a los asambleístas que si no hay enmienda no hay República. Y a la constituyente, que tenía como único objetivo —para el cual había sido elegida—, preparar una base constitucional para la República futura, le impone el deber de legislar sobre cómo serían las relaciones futuras entre Cuba y los Estados Unidos, y le impone la Enmienda Platt, que no solamente merma, sino mutila todos los atributos de soberanía de la República que nace el 20 de mayo de 1902.

«Sí, fue una República, fue reconocida por las grandes potencias, por España, por los Estados Unidos; fue reconocida por Europa, por Japón, por China. Ahí tenemos las cartas de reconocimiento de todas aquellas personalidades. Fue reconocida por todos los pueblos iberoamericanos; pero en realidad la República, como tal, no existió, porque desde el punto de vista jurídico, el gobierno de los Estados Unidos podía intervenir en Cuba sin consultar al Congreso ni al Presidente. Y eso lo ejerció entre 1902 y 1905, en todas las presiones sobre el gobierno de Tomás Estrada Palma, y de una forma brutal cuando ese propio presidente, prevaricando de sus deberes, llama al gobierno norteamericano, en una acción en la cual participa el Ministro de Cuba en Washington, Gonzalo de Quesada, quien pide al presidente de los Estados Unidos la intervención en Cuba. Ambos, Gonzalo de Quesada y Estrada Palma, eran discípulos amados de Martí. Hasta el último momento de su vida está refiriéndose con cariño y con afecto a Estrada, a quien él había llamado “el cenobita de Central Valley”. En la carta del Secretario de Estado norteamericano está citado el telegrama de Quesada que dice: “esto aquí nadie lo sabe, solamente el Presidente y yo”.

—Es decir, se hizo a espaldas del Congreso, a espaldas de los sectores de opinión. En medio de un conflicto interno, se solicita la intervención norteamericana. Es un acto de soberbia del presidente Estrada Palma, al no querer reconocer los resultados de unos comicios electorales que estaban viciados, porque la República que se entroniza nació con todos los vicios de corrupción propios del modelo que le había sido propuesto como fórmula de existencia. Dicen que el Presidente norteamericano estaba muy molesto, porque la torpeza de los políticos cubanos venía a deshacer la imagen “grande y generosa” que los Estados Unidos habían dado ante el mundo. La nación norteamericana había cumplido el compromiso solemne de ambas cámaras —expresado en la fórmula de que el pueblo de Cuba es y de derecho debe ser libre y soberano— al intervenir en Cuba. Esa libertad había sido conculcada por la Enmienda Platt, pero quedaba una formulación pública, un teatro montado, y ese teatro venía a ser disuelto por Tomás Estrada Palma, y eso no convenía a los intereses norteamericanos. Ellos no querían estar aquí, la escena maravillosa había sido la partida, la entrega de la República; pero tuvieron que volver, y cuentan que el Presidente norteamericano le expresó a Gonzalo de Quesada: “Dígale al presidente Palma que yo puedo enviar ahora mismo los barcos que me pide, pero que piense en la mancha imborrable que caerá sobre su nombre”».

—A partir del 20 de mayo de 1902 nace un nuevo Estado, y se crea una república que usted dice que no existió en los primeros años por la vigencia de la Enmienda Platt, pero que ha dejado una historia con luces y sombras, a partir de Estrada Palma, pasando por José Miguel Gómez, Menocal, Zayas, Machado…

«Nosotros podemos explicar la historia; lo que no podemos hacer es borrarla. Cuando no se tiene el valor de explicarla, se acude al expediente de omitirla. Yo pienso que eso es un grave error, que ha costado muy caro a los que la han negado. Varias veces he escuchado decir al compañero Fidel que quienes han negado su historia han desaparecido.

«No podemos dejar de pensar que el Secretario de Educación Pública del gobierno interventor, en un período, fue Enrique José Varona. Ya sabemos qué representa Varona en la historia de la evolución del pensamiento cubano. Sabemos que en el momento del voto por la Enmienda o contra la Enmienda se escinde la opinión cubana. Una posición era la de quienes creían necesario rechazarla -recurriendo a un expediente de heroísmo que no tenía convocatoria, porque se habían roto las bases de unidad, y la información que podría haber permitido movilizar a muchos, estaba fragmentada.

«Otros creían que debíamos tomar lo que se nos daba y luchar por lo que aspirábamos, o por lo que habíamos luchado siempre. Esa es una verdad; y vamos a observar cómo, tanto en el gobierno de Tomás Estrada Palma como en los posteriores, participa un conjunto de figuras de gran relevancia para Cuba que no pueden ser, en forma alguna, borradas y tijereteadas de la historia. Nos quedaríamos sin nadie si no somos capaces de situar lo que usted ha llamado, con razón, la luz y la sombra de un proceso. No hay posibilidad ninguna, es un proceso en el cual se forja un sentimiento antimperialista, en que renacen con fuerza, después de la poda, los más valiosos sentimientos patrióticos. Es un período en el cual figuras como Juan Gualberto Gómez, Manuel Sanguily, Enrique José Varona, por citar solamente algunos nombres, van a librar la batalla por el análisis y la búsqueda de una posición cubana frente a las nuevas amenazas de injerencia norteamericana -que son en muchos casos rechazadas- y contra las relaciones que se han creado en Cuba, precisamente por no haber triunfado la revolución martiana “con todos y para el bien de todos”.

«No estaba publicada todavía la mayor parte de la obra de Martí; por eso comprendemos la avidez con que Mella, profundamente flechado por el Maestro, busca testimonios martianos en las figuras sobrevivientes de la gran gesta; por eso el papel del doctor Eusebio Hernández, por ejemplo; una tremenda figura, no solo un gran científico, sino un gran patriota, de primerísima línea, consejero de Maceo, compañero y amigo de casi todos los fundadores. Hay un libro precioso con su correspondencia y con todo lo que significó. Además, Mella lo pondera de forma extraordinaria.

«Es la etapa en que nace el movimiento obrero, en que se llevan a cabo las primeras huelgas, en que va surgiendo, precisamente, una conciencia proletaria en medio de las necesarias influencias, que venían de nuestra propia matriz española o europea, como el anarcosindicalismo. Tuvimos hasta la fortuna de tener en esa corriente a hombres de la talla de Alfredo López, a quien Mella reverencia como una verdadera figura de primera línea en el orden humano. Es la etapa en que se forja y nace el primer Partido Comunista de Cuba, con un Primer Secretario que era español y que es deportado poco después; lo cual agrega condimento a que nuestra ruptura con España siempre fue con la España política, pero no con la de la raíz, de la rabia y de la idea de que hablaba García Lorca; porque de ahí nos vienen los fundadores de las organizaciones obreras, de la masonería librepensadora y anticlerical, de las organizaciones culturales iniciales. No olvidemos que sin esa continua relación con la España vital no se comprendería la partida a España, apenas treinta años después, de aquella masa de jóvenes que va a combatir por el sueño democrático de la humanidad, en defensa de la República, y que vaya entre ellos uno de los jóvenes más esclarecidos de su generación, Pablo de la Torriente Brau.

«Esto es muy complejo, no admite simplificación, no admite decir que todo ha comenzado con nosotros. El movimiento encabezado por Fidel es, como él mismo lo definió, una continuación de la revolución iniciada por Céspedes. Esa revolución adopta, desde el 68 hasta el 59, distintas etapas, y una de ellas es la de la lucha en el período republicano, proclamado luego de la primera y segunda intervención norteamericana en Cuba, y del terrible amago de intervención que sobreviene a la revolución del 30. Hubo entonces injerencia política, pero ya no pudo haber intervención militar con desembarco, porque ya había cristalizado una conciencia que pone al país al borde de una verdadera y grande revolución.

«Tampoco podemos omitir que, en medio de todo eso, hay en la República elementos vitales que luchan, por ejemplo, de una forma patriótica por deshacer la Enmienda Platt, desde el punto de vista jurídico, y lo logran cuando hacen que sea finalmente abolida, no como un acto de generosidad del nuevo trato preconizado por Franklin D. Roosevelt, sino como resultado de una gran lucha nacional, en la cual los embajadores, los ministros cubanos —entre ellos Cosme de la Torriente— van a desempeñar un papel muy importante para la desarticulación del aparato jurídico de la Enmienda. Ellos logran barrenarla completamente. Además, estaba delante el proceso revolucionario, fallido, inconcluso; pero real, en el cual se paga el altísimo precio del exilio y muerte de Mella, de la partida frustrada y del asesinato de Guiteras, hechos que nos permiten pensar en el precio que paga el pueblo cubano por todo esto.

«También hay un movimiento obrero que tiene una significación enorme en este período, con una gran ventaja para Cuba, y es que los grandes dirigentes obreros del país, formados en el seno de aquel primer Partido Comunista, lo fueron de una forma muy flexible. Dirigentes muy originales porque partían de experiencias vividas muy originales, porque cumplían sus deberes de cara a la clase trabajadora; verdaderos dirigentes, extraordinariamente queridos por el pueblo cubano. No se puede concebir la historia de ese movimiento sin hablar, por ejemplo, de Jesús Menéndez, caído en plena juventud y que logró lo que parecía imposible, en una batalla contra las más poderosas transnacionales de aquel momento.

«No podemos olvidar -en la Habana Vieja en particular- el papel de Aracelio y de Margarito Iglesias, como no se puede olvidar el de Miguel Fernández Roig o el de José María Pérez, por solamente citar los nombres de los mártires.

—Durante la República se crea también la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), y en la Protesta de los 13 hacen irrupción los intelectuales.

«Claro que sí, un movimiento intelectual muy fuerte que se inicia, precisamente, con aquellos jóvenes libertadores que, al concluir el proceso independentista, quedan inconformes con el destino incierto de Cuba. Entonces se produce un movimiento, y ahí está ese fermento intelectual de hombres de los que hoy estamos conmemorando los centenarios. Con nombres como Don Fernando Ortiz que, ya desde el comienzo, desde su juventud, está buscando las raíces y las claves interpretativas de la sociedad cubana; Emilio Roig de Leuschenring, “el infante terrible”, como lo llamaron; aquella generación que está en la Protesta; figuras que conocimos y nos pudieron dar un testimonio tan hermoso de aquellos años como José Zacarías Tallet y Juan Marinello, por citar algunos nombres.

«Tenemos a Rubén Martínez Villena, siguiendo la huella de Mella, a quien Neruda, con tanta razón, llama “el discóbolo cubano”; detrás de ellos, Raúl Roa y toda esa gran generación, extraordinariamente elocuente, dotada de la capacidad de la oratoria, de la conversación, que logran en sus tertulias en el Naranjal, en el hotel Ambos Mundos, en el Lafayette, en el corazón de La Habana, donde se reúnen con los viejos representantes del pensamiento cubano, con el propio Eusebio Hernández, con Juan Gualberto, con Sanguily, con Varona. Vemos el fin de la vida de Varona; ahí está Roa describiendo en una semblanza lo que significó este para la juventud cubana, y cómo van a buscarlo, y cómo Varona -despojado ya de todo, sin nada material-, se convierte en el abanderado de esa moral, de esa ética cubana, indestructible.

«Creo que sí, que hubo un movimiento de cambio, de transformación, una generación que tuvo articulistas brillantes, caricaturistas brillantes como Conrado Massaguer, por ejemplo; revistas espléndidas de pensamiento cubano como Social, hasta llegar al momento crucial, ya en el 30, con una generación aún más joven que viene detrás. Por ahí llegaremos a Nuestro «Tiempo, por ahí llegaremos a Orígenes, por ahí llegamos a toda la pintura cubana de esa época; por ahí andamos del brazo de músicos como Amadeo Roldán, de Caturla. Entonces, simple y sencillamente, te diré que esa República fue extraordinariamente fecunda, en todos los aspectos».

—¿Cuáles son los momentos o facetas de la historia de aquella República que demandan hoy un ejercicio más acuciante de reinterpretación o revalorización?.

«Creo que toda la historia republicana es muy importante para su estudio; porque se corre el riesgo siempre de simplificaciones, de reducciones muy mecánicas, en las cuales falta la capacidad de investigar situaciones concretas nacionales e internacionales, el papel de las grandes personalidades en la historia de Cuba, el de las vanguardias políticas y culturales que fueron tan importantes y que borran por completo la imagen del proceso republicano como desierto de virtudes. En él aparecen precisamente los precursores y promotores del proceso revolucionario en su doble vertiente; quiero decir en su vertiente política y en su vertiente cultural.

«Esta es una coincidencia muy importante en la historia de Cuba, que marca una regularidad de la Revolución, y es la coincidencia de las vanguardias culturales con las vanguardias políticas. Una inclinación a los problemas sociales ha sido determinante, de forma permanente en esas vanguardias cubanas. Las élites han sido, son, se hacen evidentes, pero son intrascendentes. Las que desempeñan un papel importante son las vanguardias, y no se puede confundir lo uno con lo otro. El proceso republicano es riquísimo: en las relaciones internacionales, por ejemplo, la batalla librada por Cuba por la derogación del apéndice constitucional, es decir, de la Enmienda Platt. ¿Cómo se logra esa derogación formal, que fue una victoria jurídica sobre el Departamento de Estado norteamericano? ¿Cómo se logra el reconocimiento de la pertenencia de Isla de Pinos a Cuba, que era discutida?

«Y con Isla de Pinos se discutía también la existencia virtual del archipiélago. Se le concedía a Cuba soberanía nada más que sobre la isla grande. Esa batalla fue importantísima. La presencia de Cuba en la fundación de la Liga de las Naciones, la presencia de Cuba en la fundación de la UNESCO, la presencia de Cuba en el Tribunal Internacional de La Haya. El hecho de que haya sido un cubano su presidente —el doctor Bustamante—, el papel que su doctrina jurídica tuvo para los derechos internacionales, y sobre todo el derecho de las pequeñas naciones, particularmente las pequeñas naciones hispanoamericanas. Entonces yo considero que hay que estudiar la República, que no puede ser borrada de un plumazo; hay que ver el papel que desempeñaron las contradicciones, las posiciones de los grupos de batalla en esa época. Por ejemplo, los que aprobaron la Enmienda Platt, bajo qué condiciones. Generalmente no hubo ninguna anuencia, o casi ninguna a favor del carácter real de la Enmienda como elemento de intervención, como elemento de sujeción, como elemento de menoscabo de la soberanía cubana, hasta hacer inviable esa soberanía. No hubo generalmente anuencia a eso. Los que la aceptaron para continuar la lucha consideraban que era necesario tomar en ese momento lo que se nos daba, para buscar y aspirar a lo máximo. Quiero decir que hay que estudiar, estudiar profundamente, y no se puede, de ninguna manera, hablar de la República como de un monstruo inexistente, de algo que no existió. No es posible.

—¿Cómo evalúa la labor realizada por la historiografía republicana? ¿La obra, por ejemplo, de figuras como Ramiro Guerra, Herminio Portell Vilá, Leví Marrero y Emilio Roig de Leuchsenring?

«Son, a veces, enfoques distintos, distanciados por una actitud fundamental ante la cuestión de la injerencia norteamericana en Cuba. Ramiro Guerra, por ejemplo, es el historiador; es un maestro, un pedagogo. Su Historia es un documento de una eticidad absolutamente inobjetable, y él en sus libros se asoma, se coloca ante el dilema de la injerencia norteamericana en la República, la denuncia; no produce un análisis profundo de las causas y razones, y no desnuda el fenómeno; pero llega hasta el umbral, evidentemente; es hasta ahí donde podía llegar. Y eso está avalado por su conducta, por su vida personal, y por su carácter. Emilio Roig sí entra de lleno en el problema.

«Yo te diría, por ejemplo, que para comprender el pensamiento cubano, es indispensable estudiar La expansión territorial de los Estados Unidos, de Ramiro Guerra. Es un libro fundamental para poder entenderlo. Pero también es importante estudiar a Herminio Portell Vilá, que después, con su vida, se aparta de las que habían sido sus convicciones; pero no olvidemos nunca que es el autor de una obra monumental que se llama Cuba y sus relaciones con Estados Unidos y España. Es un libro esencial para estudiar, para comprender el diferendum cubano-norteamericano; esta obra y otras del profesor Portell Vilá.

«Tomó un protagonismo importante en los congresos internacionales de historia, convocados por Emilio Roig; estuvo en un círculo de amigos, muy apreciado por Roig; después vino un distanciamiento profundo cuando, llevado por su anticomunismo absoluto, no se da cuenta de las originalidades y de las virtudes que estaban presentes en la Revolución cubana. No la interpreta, y aterrorizado, se va a poner al servicio de los propios intereses que ha combatido. Este es un análisis que hay que hacer, pero sin invalidar la obra. Esto es importantísimo».

—¿Leví Marrero y Emilio Roig?

«Leví Marrero: una obra monumental. Una obra mo-nu-men-tal, que nadie puede desconocer. Hay que situarlo dentro de esa obra de la geografía política cubana, en que cada cual hace un aporte importantísimo, muy concluyente: es el trabajo de Pedro Cañas Abril, son las investigaciones de Sara Isalgué y de Salvador Massip, son los propios trabajos del joven Núñez Jiménez en su momento. Pero Leví Marrero es un hombre de gran sabiduría y su obra es una obra enciclopédica que tendrá que ser consultada, independientemente de sus posiciones personales. Es algo a lo que se puede aplicar aquello de que “el arte no tiene patria, pero los artistas sí”. O sea, podemos enjuiciar las posiciones personales del doctor Leví Marrero; podemos someterlas a debate; pero no su obra».

—¿Y Emilio Roig?

«Emilio Roig de Leuschenring fue uno de los hombres más completos, a mi juicio. Pero es un hombre que se desenvuelve en otros rangos. Emilito se percató de la importancia de la polémica política y de la prensa; no se perdió nunca en su gabinete a hacer historia, solamente a investigar y a publicar libros, sino que fue un polemista; y además un costumbrista. Se dio cuenta de que las costumbres y el carácter tenían mucho que ver y condicionaban o tipificaban mucho la posición de los cubanos ante la sociedad y la historia; por eso fue un costumbrista, por eso fue un periodista.

«Advirtió el papel de la ciudad, de las grandes ciudades, y particularmente de La Habana, como lugar que tiene un gran peso en la historia de los acontecimientos. Y por eso fue, además, el historiador de la ciudad. Se dio cuenta de la importancia de los monumentos públicos como resortes de la memoria, y por eso defendió y creó instituciones. Pero lo más importante de su obra, de su sentido martiano, de su carácter cubano, es que está signada por una comprensión de que el pueblo cubano había luchado y había logrado su independencia por su propio esfuerzo; de que Cuba debía ser libre -como decía Martí- de España y de los Estados Unidos; de que el imperialismo norteamericano había tenido un papel nefasto en sus relaciones con Cuba. No hablo de la cultura norteamericana, no hablo de la nación norteamericana, hablo de la acción imperial desnudada a lo largo de su obra: en su estudio sobre la Enmienda Platt, en su ensayo luminoso “Cuba no debe su independencia a los Estados Unidos”. Él deja claro, muy claro, que hay una diferencia absoluta entre las vanguardias políticas, defensoras de la justicia, defensoras de los inmigrantes, defensoras de los pobres, de los negros, de Cuba, y la élite política plagada de intereses inconfesables que siempre creyó que Cuba era la fruta madura que debía desprenderse del árbol. He ahí la distinción entre Roig y las otras personalidades que hemos mencionado».

—En el Centro Histórico de La Habana hay algunos símbolos de esa República; está el Palacio Presidencial, el Capitolio, y está también el Palacio del Segundo Cabo, que es anterior, pero donde sesionó la primera Legislatura cubana.

«Y acabamos de terminar la restauración de la Cámara de Representantes, construida en 1913, anterior al Capitolio y que hemos conservado; porque el Palacio del Segundo Cabo se transformó, se cambió; pero hemos logrado restaurar la Cámara de Representantes, restituir en ella un busto de Máximo Gómez, cien años después, el mismo día y a la misma hora en que había sido expulsado por una Asamblea Legislativa formada por muchos cubanos de mérito, no solo por oportunistas y traidores. El que se paró allí para decir “si hay que fusilar a Máximo Gómez y hace falta un General para hacerlo, cuenten conmigo”, era un patriota imborrable de la historia de Cuba. Tal era la confusión del momento.

«El mismo día y a la misma hora, entronizamos su monumento en bronce en el hemiciclo de este primitivo Parlamento, de esta Cámara Baja cubana. En el mismo edificio en el que Raúl Roa realizó su impresionante labor editorial y de divulgación cultural en el Ministerio de Educación, en los tiempos de Aureliano Sánchez Arango. En el mismo lugar a donde llegó Eduardo Chibás, con su denuncia, que era en definitiva un enfrentamiento contra la corrupción conceptual y latente de la República, independientemente de que fuese cierto o no que Aureliano tuviese las fincas que se le atribuían en Guatemala. El lugar desde donde Armando Hart dirigió la campaña de alfabetización -porque ya era Ministerio de Educación en el momento del triunfo de la Revolución. Ahí estuvimos, y el doctor Hart me dijo, “desde aquí dirigimos el movimiento de la alfabetización en Cuba”. Ese lugar está totalmente restaurado, con todos los atributos del Ministerio de Educación y los de la Cámara de Representantes, las condecoraciones de aquella época, las medallas conmemorativas, los documentos, el texto constitucional de 1940. Es decir, no podemos explicar la historia de Cuba, ni amar la historia actual, desconociendo el pasado, ni admitir tampoco una explicación simplista porque, sencillamente, es poco serio».

—¿Cuál sería a su juicio el balance de la cultura de aquella República y su legado al momento actual?

«Bueno, figúrate. Si nosotros, por ejemplo, no comprendemos el papel desempeñado por el grupo de Avance, o por Orígenes, o por la Sociedad Pro-Arte Musical, no podemos entender la cultura cubana. Fue allí, en Pro-Arte Musical, donde se abrió un espacio a la cultura, un espacio muy democrático, porque las vanguardias políticas cubanas -que eran vanguardias de izquierda, no crípticas, sino confesas- estaban allí; allí fueron a participar en la musicología, en el ballet, en las artes plásticas, en el teatro, pero sobre todo en la música. En ese período cristaliza el teatro cubano. ¿Qué pensar del grupo de Avance? Son las ideas, la defensa de las ideas, la organización de la vida cultural, las exposiciones, el trabajo con las personalidades políticas.

«¿Qué pensar de Orígenes? Un grupo de meditación, de reflexión, como siempre tiene que haberlo en toda sociedad. No era una élite en una torre de marfil, era una vanguardia. Quizás menos polémica, una vanguardia que estaba en el culto de ciertas cosas, que son indispensables a toda sociedad y que la mezquindad de la vida republicana y de la sociedad -que podríamos llamar política- no permitía generar, y ellos lo hicieron. Y, desde luego, estaban también las grandes individualidades de la cultura cubana. En ese período hay una serie de cosas de una importancia tal, que no podríamos entender la Revolución sin la República.

 

 

(Fuente: Revista Temas /Pedro Martínez Pírez )

Conversación con el el amado y temido Tomás Borge

Conversación con el el amado y temido Tomás Borge

 

 

 06/05/2012 20:21:54

 

He leído bastante sobre Tomás Borges, y de Tomás Borges. Sin embargo, así como así, sin «buscarla» ni «bajarla», di con esta entrevista, realizada por un escritor y fotógrafo peruano en julio de 2005.  El autor se llama Frank Otero Luque,  y el texto tiene copy right. Lo confieso, no la había leído.


La entrevista me encantó en forma y contenido. Otero Luque sabe   que, cómo y cuándo preguntar, de forma sencilla y directa. También Tomás Borges sabe responder,  y lo hace con precisión militar… Así que de hecho asumo los riesgos de esta violación de los derechos de autor, pensando además que constituye un texto paradigmático para cualquier estudiante de periodismo.

Los dejo pues en compañía del diálogo con este hombre sepultado bajo la luz de la luna y las estrellas, el pasado 3 de mayo, en el mausoleo de su compañero de partido Carlos Fonseca, en la plaza de la Revolución, donde pidió ser enterrado.

—¿Qué significa ser Sandinista?

—Ser solidario y valiente, antiimperialista y haber echado su suerte con los pobres.

—¿Qué responsabilidad implica ser el único sobreviviente de los fundadores del FSLN?

—Una responsabilidad histórica dolorosa. A veces, se me demanda más allá de mis posibilidades y, en otras, se desconoce deliberadamente este hecho.

—Has sido un luchador social desde muy joven. ¿Estarías dispuesto a repetir la historia? ¿Te arrepientes de algo? Con la experiencia que tienes, ¿harías hoy algo mejor o diferente?

—No me arrepiento de nada. Debí haber sido más humilde cuando estuve en el poder, y haber dedicado más horas a la reflexión y al trabajo.

—Cuando fuiste Ministro del Interior algunas personas te consideraban «el hombre más temido de Nicaragua». ¿Le das crédito a esa apreciación?

—Fui amado, temido y odiado. No se puede amar al pueblo sin ser temido y odiado por los enemigos del pueblo.

—La revolución nicaragüense costó decenas de miles vidas, lisiados y huérfanos (muchos jóvenes, entre ellos). ¿Cuántos muertos, lisiados y huérfanos justifican una revolución?

—Las revoluciones verdaderas producen llagas en los costados. Siempre son costosas. La historia está llena de ejemplos. Muchas veces no es posible lograr transformaciones y cambios trascendentales a pesar de los sacrificios. No obstante, el sacrificio de los revolucionarios hace resucitar a los pueblos.

—¿El fin justifica los medios?

—De ninguna manera. Quien piense de esa forma se convierte en criminal.

—Tienes una anécdota muy graciosa relacionada con el criterio aplicado por tus celadores, cuando estabas en prisión, para filtrarte los libros que debías o no leer.

—Sí. Hice una relación de libros que deseaba leer. Entre ellos estaba «La energía mental», del desconocido Orison Sweet. Me lo prohibieron porque pensarían que me podía escapar usando esa energía. Sin embargo, me permitieron leer «El Capital» porque lo asociaron al régimen capitalista.

—Creía que el libro prohibido había sido uno relacionado con «el cubismo», de Picasso, porque lo habían asociado con Cuba.

—No, ése es un ejemplo que suele dar Marcela para graficar cuán ignorantes eran.

—¿Qué te sostuvo, qué te mantuvo vivo durante esos años de prisión?

—El amor a los seres humanos. Mientras estuve prisionero y torturado tuve la convicción absoluta de que nunca nadie me obligaría a revelar secretos de mi organización. Me sentía poderoso e invulnerable Por eso mismo, los meses de tortura fueron los más felices de mi vida.

—Nicaragua ha sido azotada por numerosos huracanes, como el Mitch, en 1998, y varios terremotos, como el de 1972, que han cobrado miles de vidas y han ocasionado millonarias pérdidas materiales. ¿Consideras que Dios es, en ocasiones, injusto?

—Dios nada tiene que ver con eso; son fenómenos naturales. Dios no hace maldades ni travesuras.

—Algunos entendidos afirman que, en numerología, el 23 de julio de 1961, la fecha de fundación del FSLN, equivale al número 11, una frecuencia metafísica y el acceso a una puerta dimensional muy importante. ¿Crees en ese tipo de cosas?

—Absolutamente, no.

Nicaragua es uno de los países más deprimidos de América Latina, hablando en términos socioeconómicos. ¿Dónde radica la esperanza y la fuerza de los países del llamado Tercer Mundo?

—Aunque las reglas de la lógica formal indiquen que estamos destinados al abismo, la historia ha demostrado que hemos sobrevivido por la fe. Vamos a sobrevivir y a ser libres del Imperio, condición necesaria para el desarrollo.

—¿Por la fe en qué?

—El pueblo tiene fe en sí mismo, en su terquedad de existir y en la certidumbre de ser inmortal.

—¿Quiénes son los líderes mundiales a quienes más admiras?

—Primero, a Fidel Castro. Segundo, a Fidel Castro. Tercero, a Fidel Castro. Cuarto, a Fidel Castro, Quinto, a Fidel Castro. ¿Alguna otra pregunta?

—¿Por qué esa devoción hacia Fidel Castro?

—Es el líder más completo. Tiene una capacidad extraordinaria de entregarse a los demás. Es respetuoso, delicado y equitativo con sus compañeros. No tiene la enfermedad de la rivalidad ni de la envidia. No conoce el miedo ni la fatiga. Y nunca miente.

—Lo describes casi como un mesías. ¿Qué le criticarías a Fidel Castro?

—No haber tenido el olfato suficiente para detectar a futuros traidores.

—¿Consideras saludable para un país tener a un mismo gobernante durante casi medio siglo?

—En el caso de Cuba fue una necesidad y, para Fidel, un enorme sacrificio personal.

—¿Desde cuándo escribes poesía?

—Desde que estaba en el vientre de mi madre.

—¿Algún poema emblemático tuyo?

—Sí. Encerrado en la cárcel me interrogaron y me dieron papel y lápiz para que les hiciera una confesión. En vez de eso, escribí un poema a mi hija Ana Josefina, recién nacida. Me dieron una tremenda paliza.

—¿Qué decía ese poema?

—No recuerdo el texto. Hablaba de ser valiente, generoso y justo hasta la consumación de los siglos.

—¿Quiénes son tus escritores favoritos?

—Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Gustave Flaubert, Jorge Luis Borges y Karl Marx. Y en poesía Rubén Darío, José Martí, César Vallejo, Carlos Martínez Rivas y Gioconda Belli.

—¿Qué vasos comunicantes podría haber entre todos ellos?

—Su maestría en el manejo del lenguaje. Aunque Borges me parece el más completo y Julio Cortázar el más amado, pienso que García Márquez organiza mejor las palabras; llegan al oído como canto de pájaros, repique de campanas y ladridos de lobos dulces.

—¿Por qué Cortázar es el más amado?

—Porque fue mi amigo entrañable personal. Vivió muchos meses en mi casa durante sus últimos años.

-¿Hay poesía en la política y/o política en la poesía?

—Los defensores del «realismo socialista» consideraban poesía tan sólo aquélla comprometida con los temas sociales. Ridículo. En mi opinión, la poesía amorosa, el canto a la ternura, es perfecta. En algunos casos, la política puede prestarse para la antipoesía. Hay una gran diferencia entre cantarle al palpitar de los tractores y al palpitar del corazón.

-Has escrito varios libros, incluyendo ensayos y poesía. ¿Cuál consideras que es tu obra más trascendental y por qué?

—«Un grano de maíz» es la que más ha circulado, pero muchos consideran como más importante «La paciente impaciencia».

—«La paciente impaciencia» mereció incluso el Premio Casa de las Américas (Género Testimonio, 1989). ¿Qué significa ese reconocimiento para ti?

—Los miembros del Jurado eran amigos míos. Sobre todo Chuchú Martínez y Eduardo Galeano. Esto debe haber sido decisivo pero, para muchos, está bien escrita. A lo mejor estaban premiando más a Nicaragua que a mí.

—Una vez le dijiste a alguien que desconocer la obra de Kafka era, en sí mismo, «kafkiano». Cuéntanos la anécdota.

—Me negué a presentar «La paciente impaciencia» en Checoslovaquia porque únicamente fui recibido, en privado, por el presidente de la Asociación de Escritores. No había un auditorio lleno de estudiantes o algo así, como es lo usual. El sujeto llegó para cumplir un trámite burocrático. Para vengarme le dije que no me sorprendía que Milan Kundera se hubiese ido a vivir a otro país, y que desconocer a Kafka —en la Checoslovaquia Socialista se le ignoraba— era kafkiano. No me entendió nada, lo cual era todavía más kafkiano.

—¿Cuál ha sido tu mayor triunfo en la vida?

—El triunfo de la revolución Sandinista.

—¿Y cuál tu mayor dolor?

—La muerte de mi madre, la muerte de dos de mis hijas, la muerte de Carlos Fonseca. Siempre la muerte. Y el estado de catalepsia de la revolución.

—¿Tu felicidad más grande?

—El nacimiento de cada uno de mis hijos.

—¿Y tu peor derrota?

—No haber escrito una novela.

—¿Cómo interpretas las pasadas derrotas electorales del FSLN? (febrero 1990, octubre 1996, noviembre 2001).

—No ganamos las elecciones debido al enorme peso del poder del Imperio, quien nos hizo la guerra y nos asfixió, además de nuestros propios errores.

—¿Quisieras ser el futuro presidente de Nicaragua?

—No quise ser presidente y no quiero serlo ahora ni nunca.

—¿Cómo es un «día típico» en la vida de Tomás Borge?

—Hago ejercicio físico todos los días, voy a la oficina, asisto a la Asamblea Nacional, participo en las reuniones del FSLN, como huevo frito con cebolla, les miro las piernas a las mujeres y regreso a casa a eso de las ocho y media; hablo por teléfono, leo mucho y suelo acostarme temprano.

—Se nota que Marcela, tu esposa, es muy dulce y sensible, pero a la vez una mujer de firmes convicciones y de carácter fuerte. ¿Quién manda en casa, Tomás?

—Definitivamente, ella. Y aunque no me lo preguntes, después de Anita, mi madre, ella es la mujer más importante de mi vida.

 

(Fuente: Mundo Cultural Hispano)

 

Este artículo tiene © del autor y no se puede utilizar sin su expreso consentimiento. 9358

 

 


¡Filantropicapitalismo!

¡Filantropicapitalismo!

 


29/04/2012 23:54:33

 

 

Por Renán Vega Cantor

 

“En el capitalismo cultural, la caridad es parte del sistema económico, antes existía una división entre la caridad y el capital, se ganaba dinero y luego este se regresaba como caridad, pero ahora se han borrado las fronteras y son parte del mismo acto, se fusiona la caridad con el consumo”.

 

Slavoc Zizeck, «La hipocresía de la filantropía (la forma en que el sistema mantiene el Statu Quo».) 

“Así como los peores dueños de esclavos fueron los que trataron con bondad a sus esclavos, evitando así que los que sufrían el sistema tomaran conciencia del horror del mismo, y los que observaban lo comprendiesen (…) la caridad degrada y desmoraliza. (…) Es inmoral usar la propiedad privada a fin de aliviar los terribles males que resultan de la misma institución de la propiedad privada. Es a la vez inmoral e injusto".

Oscar Wilde, «El alma del hombre bajo el socialismo» 

 

Shakira aparte de entonar con voz destemplada y en forma equivocada el himno nacional de Colombia, fue la encargada de presentar en la Cumbre de las Américas la “novedosa” idea del filantropicapitalismo, aplicado a la educación. Ante centenares de capitalistas de América, la cantante recitó una perorata neoliberal que duró veinte minutos. 

Sostuvo que la inversión en educación temprana es un prometedor negocio en el cual se obtienen ganancias inesperadas. Incluso, cuantificó esas ganancias, señalando que por cada dólar invertido se pueden obtener 17 dólares de beneficios en su edad adulta, lo que indica la rentabilidad de dedicarse a obras sociales, la esencia de lo que se denomina filantropicapitalismo, en lo cual ella misma se presenta como un ejemplo a imitar. Con seguridad, sabe por qué lo dice, por la exención de impuestos y los privilegios tributarios de que ha gozado en Colombia y en otros países.

Repitió las formulas consabidas que la educación es un instrumento que termina con la pobreza y que ella desde hace 17 años viene realizando un proyecto filantrópico en educación que le ha permitido redimir a unos 6 mil niños.

Les pidió a los empresarios que invirtieran en educación y criticó por obsoleta y anticuada la idea que el Estado es el que debe proporcionar educación.

Consideró que la educación no sólo ayuda a la gente a salir de la pobreza, sino que tiene la virtud de convertir a las personas en clientes potenciales, con lo que las empresas que invierten salen ganando por partida doble: al obtener réditos directos en la educación y al asegurar compradores futuros de sus productos. Esto, sostuvo, no es la vieja caridad, que consistía en regalar algo a cambio de nada, sino un negocio en el cual se invierte para obtener ganancias como empresarios y fama mundial como filántropos, muy al estilo de Bill Gates o de Georges Soros.

Shakira anunció, además, que está adelantando vastos proyectos educativos en distintos países de América Latina con la fabulosa cobertura de 6.200 niños, de un total, léase bien, de 35 millones de niños que en toda América Latina no tienen acceso a ningún tipo ni nivel educativo. Es decir, que su proyecto educativo de tipo filantrópico, y con el que obtiene grandes dividendos económicos, le ha resuelto los problemas de educación a un extraordinario 0.018 por ciento de los niños del continente ¡Como quien dice que se necesitarían 5.385 empresarios filantrópicos para atender las necesidades de todos los niños sin educación en América Latina y solucionar ese problema social, que sólo ha sido resuelto en Cuba!

Este sermón neoliberal sobre educación no es ninguna novedad, porque es el mismo que repiten como una salmodia los tecnócratas y economistas Made in USA, los rectores de las universidades, los voceros del Ministerio de Educación, el Banco Mundial y los pedagogos neoliberales.

La novedad estriba en que haya sido una desafinada cantante la que haya asumido la vocería de ese proyecto y la haya acompañado con la idea, que no es ni mucho menos de su cosecha, que el filantropicapitalismo es el mejor medio para salir de la pobreza y el atraso y para lograr construir la América Latina “prospera, fuerte y segura que nos merecemos y que siempre hemos soñado”. ¡Como se sabe, los sueños del capitalismo son la pesadilla de los pueblos!

Pero el objetivo central de esta nota no es comentar las “originales” ideas de Shakira sobre la educación, con las cuales algún día podrá ser designada Directora General de la UNESCO o de instancias parecidas. Mencionamos al filantropicapitalismo porque ella lo nombró de manera explícita, y tenemos la intención de mostrar que el laboratorio primigenio de experimentación del filantropicapitalismo fue la VI Cumbre de las Américas, realizada en Cartagena.

Miremos por qué en esa cumbre se dieron varias lecciones de desprendimiento empresarial y corporativo, propias del Manual del Perfecto Filantropicapitalismo Latinoamericano

Primera Lección: Filantropicapitalismo tropical invertido

Lo que sucedió con la orgía que los agentes secretos de Barack Obama organizaron en la ciudad de Cartagena, ahora si entendemos porque la llaman la Ciudad Heroica, es el más claro ejemplo de lo que Estados Unidos entiende por filantropicapitalismo. Lo es porque los truhanes gringos que se desempeñan como embajadores, agentes secretos, consejeros militares, mercenarios, tienen la inveterada costumbre, propia de lo que puede llamarse sin exageración imperialismo sexual, de convertir a los lugares donde llegan en burdeles y a prostituir a las jóvenes nativas, con el agravante que eso se hace a bajo precio o gratis, como si fuera un honor para las mujeres de estas tierras que sean mancilladas por los yanquis. 

El filantropicapitalismo invertido en este caso reside en que luego de satisfacer sus bajos instintos, los guardaespaldas de Obama se negaron a pagar el precio acordado con las trabajadoras sexuales, exigiendo filantropía de las damas, que deberían ser comprensivas con el sacrificio que los matones gringos realizan al venir a estas tierras tropicales y subdesarrolladas. Ellos, aseguran, que están poniendo en peligro su seguridad al atreverse a invertir su capital sexual de altísimo riesgo en estos lares, a cambio de lo cual es normal que, luego de su sacrificio, las trabajadoras sexuales los recompensen no cobrándoles por sus servicios y antes por el contrario les agradezcan por fijarse en ellas.

Por lo demás, este es un típico ejemplo de la forma como Estados Unidos ve a los países latinoamericanos y a sus pueblos, como burdeles habitados por meretrices baratas, y a sus gobernantes como proxenetas incondicionales, como lo acaban de mostrar con lujo de detalles los gobernantes del protectorado yanqui, que todavía se sigue llamando Colombia. 

Segunda Lección: Empezó a funcionar el TLC entre Colombia y los Estados Unidos, o el filantropicapitalismo a vasta escala

Aunque con bombos y platillos y con la risa traidora de los que saben que han entregado por un plato de lentejas las riquezas del país al imperialismo estadounidense, diversos voceros del gobierno colombiano anunciaron que a partir del 15 de mayo próximo entra en vigor el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Colombia.

En realidad, éste empezó a funcionar en la cumbre de Cartagena, y se inició con un intercambio económico y sexual de tipo desigual: los guardaespaldas de Barack Obama disfrutaron de lo lindo con unas trabajadoras sexuales de Cartagena, pero se negaron a pagarles el precio de sus servicios. Una clara muestra del filantropicapitalismo tropical que el Sur le ofrece al Norte.

Este es un botón de muestra por adelantado de todo lo que nos espera con respecto al filantropicapitalismo de los Estados Unidos, en donde se va a repetir a vasta escala lo acontecido en un hotel cartagenero. En efecto, en pocas semanas se va a generalizar el saqueo de los recursos y del territorio colombiano y ya se dice que esto es para el progreso y el beneficio del país y que debemos estar agradecidos con los Estados Unidos por todos los sacrificios que han hecho por los colombianos y por haber tenido la amabilidad de aprobar, por fin, el Tratado de Libre Comercio.

Con la llegada de productos de los Estados Unidos va a aumentar aún más el desempleo y la informalidad, pero los propagandistas oficiales y sus medios de desinformación aseguran que se van a crear nuevos empleos como nunca antes. 

Con el TLC aumenta el acoso y asesinato a sindicalistas y dirigentes populares en Colombia, pero tanto los círculos gubernamentales de los Estados Unidos como los de aquí aseguran que ese acuerdo es una bendición para los sindicatos. Se van a arrasar los ecosistemas, los mares, los ríos, los bosques del país, como resultado de la búsqueda insaciable de riquezas naturales y la creación de obras de infraestructura de fuga, para sacar productos del país y llevarlos a Estados Unidos, pero los periodistas nos dicen que todo esto va a significar una mayor protección ambiental y aprovechamiento de nuestras riquezas. Se va a privatizar lo que queda de educación y de cualquier sector público, pero nos aseguran que tales medidas van a significar un mejoramiento de los servicios y un ingreso de los empresarios privados que van a ayudarnos a salir de la pobreza y el subdesarrollo, como Shakira, pero lo único que hacen es generalizar el analfabetismo, la ignorancia y la estupidez. Se van a destruir los endebles cimientos de la producción agraria nacional, con la importación brutal de comida basura procedente de los Estados Unidos, pero se nos quiere convencer que vamos a mejorar nuestra dieta y nuestra seguridad alimenticia al consumir esa chatarra.

Por si hubieran dudas de lo que estamos diciendo, sólo baste mencionar dos hechos que muestran el nivel de abyección al que puede llegarse en estas tierras de filantropicapitalismo: de una parte, las posturas del gobierno colombiano, encabezado por Juan Manuel Santos, en la Cumbre de Cartagena ante la exclusión de Cuba y el reclamo argentino de las Islas Malvinas, sobre los que guardó un silencio cómplice y se plegó a los dictados del amo imperialista de los Estados Unidos; de otra parte, la actitud antilatinoamericana asumida ante la visita de Mariano Rajoy, presidente del gobierno de España, a quien Santos le dijo, en referencia a la política de nacionalización de YPF en Argentina, que “a diferencia de otros países aquí no expropiamos”.

Una forma descarada de afirmar: vengan y llevasen lo que quieran, como en los tiempos de la colonia, cuando venían los virreyes y otros enviados de la monarquía ibérica. Este es el verdadero filantropicapitalismo transnacional en funcionamiento, con el cual, como siempre, nos queda la miseria y el horror, mientras otros se quedan con nuestras riquezas y las ganancias. Aparte de todo, no sobran los arrodillados, como Shakira, que digan que todo lo que hacen los empresarios nos produce muchos beneficios.

Tercera Lección: El filantropicapitalismo del Estado colombiano

El discurso filantropicapitalista recalca la importancia de que los capitalistas inviertan en obras sociales para obtener ganancias y que ojala esa inversión se haga al margen del Estado o, cuando mucho, en una relación en la que el Estado se limita a secundar al capital privado. Pero en la Cumbre de Cartagena nada de eso sucedió, porque fue el Estado colombiano el que invirtió a manos llenas para agasajar a todos los invitados, entre ellos a cientos de empresarios que se hicieron presentes en la Cumbre.

En una clara muestra de filantropicapitalismo estatista, el Estado colombiano y sus fuerzas represivas se dieron a la tarea, y el término militar nunca fue tan preciso, de peinar la ciudad de Cartagena, calle por calle, casa por casa, para sacar los pobres del centro de la ciudad, porque la afeaban y eran una mala vitrina para la venta del país al capital transnacional.

Se sacaron de la zona histórica de la ciudad hasta los perros, junto con mendigos, vendedores ambulantes, cocineras populares y todos los que estorbaban. Se remodelaron avenidas para que la caravana de Barack Obama compuesta de una veintena de limosinas y coches lujosos no tuviera que hacer ninguna parada en su camino. La ciudad se militarizó como nunca antes se había visto, puesto que se emplearon miles de policías, militares, agentes secretos, buzos y pilotos para custodiarla.

Todo este dispositivo de seguridad, control y embellecimiento artificial de Cartagena, junto con los gastos de la cumbre, han significado un elevado costo para el erario público de Colombia, que puede haber llegado a los 50 millones de dólares (unos 100 mil millones de pesos colombianos), una cifra que bien se hubiera podido invertir en escuelas, hospitales, parques o universidades, a los que buena falta les hacen los recursos estatales, en gran medida destinados al pago de la deuda externa y a financiar la guerra contra los pobres de este país.

Por supuesto, que nada de esto importa, porque de lo que se trata es de vender la idea que Colombia es un seguro destino para la inversión extranjera, y que como buenos esclavos de los Estados Unidos, los gobernantes de este país están dispuestos a postrarse todo el tiempo y hacer hasta lo imposible por mostrar su carácter incondicionalmente servil.

En estas condiciones, en la cruda realidad la filantropía funciona en un sentido contrario al anunciado por los voceros del capitalismo. Eventos tan rimbombantes e inútiles, como la Cumbre de las Américas, no son patrocinados por el capital privado y sus empresas, sino por el Estado colombiano, el cual empleó el patrimonio público para acoger al capital privado y permitir que Barack Obama roncara durante dos noches en Cartagena, un privilegio que no tienen todos los esclavos del mundo, pero que le ha resultado muy costoso al pueblo colombiano.

 


(*) Renán Vega Cantor es historiador. Profesor titular de la Universidad Pedagógica Nacional, de Bogotá, Colombia. Autor y compilador de los libros Marx y el siglo XXI (2 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 1998-1999; Gente muy Rebelde, (4 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 2002; Neoliberalismo: mito y realidad; El Caos Planetario, Ediciones Herramienta, 1999; entre otros. Premio Libertador, Venezuela, 2008. 

 

Este artículo ha sido publicado por Rebelión con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

El pequeño capitán valiente de Che Guevara

El pequeño capitán valiente de Che Guevara


 

29/04/2012 23:13:07

 

Por Mercedes Rodríguez García

 

En 11 de agosto de 1966,  junto con un selecto grupo de 16 cubanos más, Eliseo Reyes Rodríguez  comenzó el entrenamiento en San Andrés, Pinar del Río. Dos meses después el «el mejor hombre de la guerrilla» partió hacia Europa para desde el viejo continente emprender viaje a tierra americana. Al respecto relató Ana Francisca, su madre.

 

«Cierta mañana Eliseo se nos apareció en la casa. Nos invitó a almorzar, y luego me pidió que le arregláramos la maleta porque se iba para la Unión Soviética a pasar un curso. El viaje se iba demorando, hasta que un día viene un chofer y nos pide en nombre de Eliseo que le mandáramos dos mudas de ropas. “¿Y dónde va con tan poca ropa”?, le pregunté extrañada. “No sé, pero dice que se las eche en la mochila»”, me respondió. “Eso me huele a monte”, pensé […] ».

«Antes de partir de Cuba no dijo nada, solo reunió a toda la familia y nos tomamos unas fotos. Pensaba volver pronto», relató años después la madre de Eliseo, hermano de diez hijos más nacidos del matrimonio con Marcelino, todos campesinos humildes asentados en una finca del barrio Chamarreta, municipio San Luis, actual provincia de Santiago de Cuba.

En carta que le envió a su esposa desde Bolivia, escribió Eliseo:

« […] siento por una parte el dolor que me ocasiona la partida del lado de mis seres queridos —de tu lado, del de mis hijos, del de mis padres— pero me reconforta saber que lo hago para luchar contra el enemigo que separa a millones de personas de sus seres más queridos».

«Eliseo era muy especial, no diferente a los demás niños de su edad —continúa Ana Francisca—  pero tenía un algo particular que le hacía sobresalir, pensaba mucho antes de hacer las cosas y era muy reservado […] yo creo que por eso el Che lo puso de mensajero en la Sierra Maestra, tal vez fue una prueba que pasó con éxito, y ello le ganó su confianza, cosa que no era muy fácil. Yo pienso que por esas cualidades le dio tantas misiones importantes, entre ellas la integrar la columna invasora y marchar junto con él a Las Villas.

«Estuvimos muchos meses sin saber de él. Al triunfar la Revolución nos mandó a buscar desde Sancti Spíritus. “Hijo, ¿tú de capitán?”, le pregunté al encontrarnos. No me respondió. Por él habló un soldado que estaba a su lado: “Si, es nuestro jefe”. Se le notaba en el rostro la satisfacción».

A partir de entonces el Capitán San Luis, recibió nuevas misiones: jefe de la Policía Militar en La Cabaña, responsable del G-2 de la Policía Nacional y, en 1962, delegado del Ministerio del Interior en la misma provincia donde recibió el entrenamiento como guerrillero internacionalista.

Fue allí donde tuvo lugar el último encuentro con el Che en Cuba, irreconocible entonces: alto, ni fornido ni delgado, de hombros encorvados y  prominente calvicie y un rostro donde sobresalían la nariz y el mentón, acentuados por unos espejuelos de gruesos lentes.

Nada que ver con aquel guerrillero argentino que en julio de 1957, en el campamento El Hombrito, aceptó incorporarlo al Ejército Rebelde. Mucho menos, con el médico guerrillero que lo atendió cuando fue herido durante la toma Guayos, en 1958. Imposible asociarlo con el Comandante con quien, en 1959, compartiera importantes responsabilidades de mando en la fortaleza de la Cabaña.  

Difícil imaginar de que se trataba del Che Guevara cuya carta de despedida a sus hijos había escuchado en boca de Fidel, el 3 de octubre de 1965, durante la presentación del primer Comité Central del Partido al cual ya pertenecía? Cuando lo  identificó se sintió «extraordinariamente conmovido», anotó Eliseo en su cuaderno de apuntes.

Hasta el 22 de octubre de 1966 duró la preparación. Apenas una semana para despedirse de la familia de la esposa Nelia Barreras Hernández, y de sus hijos Maricela, Eliseo y René. «Eliseo se dedicó por entero a la Revolución, ni siquiera tuvimos luna de miel porque nos casamos el 15 de abril de 1961 y ese mismo día le avisaron de la Policía Militar que aviones enemigos estaban bombardeando los aeropuertos militares. Salió de inmediato. Era el preludio de la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos », contó Nelia, que sí sabía de la misión.

El 16 de noviembre de 1966 Rolando (seudónimo del guerrillero Eliseo Reyes Rodríguez, Capitán San Luis) y Marcos (Antonio Sánchez Díaz, Pinares), partieron de Praga hacia Sao Paulo, en un largo viaje de escalas en varios países.

El 20, en  campamento de Ñacahuasú los recibe el jefe guerrillero, a  quien entregaron armas, municiones y mercancías. También estaban Tuma (Carlos Coello Coello), Pombo (Harry Villegas Tamayo) y Pacho (Alberto Fernández Montes de Oca). Ese día consigna el Che en su Diario: «A mediodía llegaron Marcos y Rolando. Ahora somos seis. Tardaron tanto porque el aviso les llegó hace una semana. Son los que viajaron más rápido por la vía de Sao Paulo».  

Por sus su capacidad política, disposición combativa espíritu de sacrificio, el Che lo nombró comisario del grupo y lo asignó a la fuerza Centro, que él mismo comandaba. Bien sabía que la pequeña y menuda figura de Rolando se multiplicaba ante cada tarea.

Una anécdota de Leonardo Tamayo (Urbano), confirma esta faceta:

«...El Che recibió un mensaje de Pinares que decía que el ejército avanzaba hacia el campamento central [...] me planteó que hiciera una balsa y me lanzara a cruzar el río, que continuaba muy crecido, y me adelantara con un mensaje para Pinares. San Luis, con ese espíritu combativo [...] esa disposición de hombre incansable y siempre dispuesto a los mayores sacrificios, le pide al Che que lo deje a él cumplir la misión porque, le dijo, sabía nadar mejor que yo. Efectivamente, San Luis era un peje en el agua y el Che lo utilizó.»

Desde el inicio de la guerrilla Rolando recibió de Che la orden de organizar la mayoría de las emboscadas. En una de ellas abril, cae herido de muerte, en la finca El Mesón, situada entre Ticucha y el río Iquira, el 25 de abril de 1967. Le faltaban solo dos días para cumplir 27 años. El hoy coronel retirado Leonardo Tamayo (Urbano), al referirse a los hechos relató en una ocasión:

«[…] El día de su muerte, el Che le había ordenado poner una emboscada relámpago ante el inmi­nente encuentro con tropas del ejército boliviano.

«Rolando trata de colocar a los combatientes en los lugares más seguros y con la valentía que lo caracterizó siempre queda en una posición menos protegida, donde tiene que hacer frente a una ametralladora 30,06 mm. Cuando llevábamos como cinco minutos de combate y el fuego empieza a detenerse, el Che me dice que vaya a ordenar la retirada.

«Al llegar al lugar donde estaba Rolando, lo encontró prácticamente sin conocimiento, con el fusil entre las piernas, pues había intentado hacerse una especie de torniquete para detener la hemorragia. De inmediato voy a informarle al jefe de la situación. El Che me pregunta sobre la herida, ordena traerlo de inmediato y manda a buscar al médico que estaba lejos.

«Lo llevamos ya exangüe y mientras el Che trataba de pasarle el único plasma que teníamos, con el mismo cuchillo de Rolando cortamos para buscar la femoral, pero no dio tiempo, murió desangrado», sin que Che pudiera hacer nada.

Roberto Varona Fleitas, en «Crónicas sobre la historia de la guerrilla que dirigió Ernesto Che Guevara en Bolivia», refiere lo que un testigo presencial —no revelado— narró posteriormente.

«…Y allí se para Che, y lleno de dolor afirma: “hemos perdido a uno de los más valientes y a uno de los más queridos de nuestros compañeros...”. Y vemos como si quisiera seguir hablando, pero ya no tuviera palabras».

De seguido la misma fuente, recuerda el día que enterraron a Rolando « [...] y cuando abrimos una sepultura y ponemos a San Luis, Che se viró de espaldas [...] y le vimos sacar el pañuelo sin darnos el frente. Luego, como siempre, se dominó y dice: “¡A ver, carijo, a su lugar! ¡No nos van a matar aquí a todos!”».

Creer o no creer. Pero grande debió ser la tristeza del Che cuando, en franca alusión a «Canto General», de Pablo Neruda, trocó su lápiz guerrillero en pluma de poeta:

« […] de su muerte oscura sólo cabe decir, para un hipotético futuro que pudiera cristalizar: ‘Tú cadáver pequeño de capitán valiente ha extendido en lo inmenso su metálica forma’»

Con la muerte de Eliseo Reyes Rodríguez  se perdía no solo ——como también acotara Che— «el mejor hombre de la guerrilla y, naturalmente, uno de sus pilares», sino también «al cuadro más completo, tanto en lo político como en lo militar». No existe mejor epitafio para el pequeño gran capitán San Luis, el Rolando internacionalista de la guerrilla de Ñacahuasú.

 

 

Lo increíble creíble del «Loro» guerrillero

Lo increíble creíble del «Loro» guerrillero

 


21/04/2012 6:41:11


Por Mercedes Rodríguez García

 

Algunas de las amistades y familiares nunca hallaron justificación a las convicciones revolucionarias de aquel joven que, de pequeño,  disfrutaba las piezas ejecutabas al piano por doña Elvira Viana, una dama de la alta sociedad boliviana que lo trajo al mundo el 5 de enero de 1939.

  

De seguro sus ideales ya venían en lo genes del progenitor, don Humberto Vázquez, prestigioso escritor e historiador de Bolivia, promotor de la nacionalización de los yacimientos de hidrocarburo de la Standard Oíl Company.

¿Cómo creer que Jorge Vázquez Viaña,  hombre culto e inteligente, militara en el Partido Comunista de Bolivia (PCB)? ¿Cómo explicar  que asimilara la lucha armada como única alternativa de liberación? ¿Cómo suponerlo recibiendo entrenamiento militar en Cuba? ¿Cómo no mostrar recelo de que Jorge, cortés, atento y gentil en todo momento fuera  el Loro integrante de la vanguardia de la de Guerrilla del ce en Bolivia?

Pues sí. Existieron incrédulos. Diríamos  que hasta 1996, cuando el periodista Carlos Soria Galvarro, en su reportaje «Tras las huellas del Che en Bolivia» (Diario La Razón, La Paz, 9 de octubre de 1996) publica algunas imágenes y datos hasta ese momento guardados «bajo siete candados» en las bóvedas del Banco Central de Bolivia, luego de que fueran sustraídos y recuperados, a punto de rematarse en una subasta londinense, el 26 de febrero1986.

Hoy no quedan resquicios a la duda. Ni siguiera alentada por la remotísima esperanza de que sus restos nunca fueran hallados. Jorge, también conocido como Bigote (s), cometió un error que más tarde le costaría la vida, y que la maquinaria mediática aprovecharía para poner en evidencia su fidelidad, sin que falten a estas alturas testimonios apócrifos que tildan de hereje al Che y de mito a la Guerrilla.

El día que Jorge desapareció  —22 de abril de 1967— la intención del Che el  era cargar una camioneta  que acababan de ocupar Eliseo Reyes, Manuel Hernández, y Orlando Pantoja,  y avanzar con la vanguardia hasta el cruce del camino a Tikucha, situado a cuatro kilómetros del punto en que fueron sorprendidos por el enemigo.

«Al anochecer —anota el Che en su Diario— una «avioneta comenzó a dar vueltas en torno a nuestra posición y  los ladridos de los perros de las casas vecinas se hicieron más insistentes, […] evidencias  de que se había detectado nuestra presencia, cuando comenzó un corto combate y luego se oyeron voces intimándonos a la rendición».

La guerrilla se movilizó velozmente para evitar el cerco, por lo que pierden de vista al Loro.  […]  «Todos estábamos descuidados y no tenía idea de lo que pasaba, afortunadamente, nuestras pertenencias y mercancías estaban sobre la camioneta. Al rato se organizaron las cosas; faltaba solamente el Loro pero todo indicaba que hasta ahora no le había pasado nada, pues el choque fue con Ricardo  […]», precisa el Che. 

Sin resultados en la búsqueda, y pensando que la ausencia  del  Loro sería «transitoria», los guerrilleros continúan la ruta trazada.

Pasan los días. De la suerte o desgracia del  Loro, nada se sabe. Hay quienes especulan una posible fuga. Al finalizar abril, en el acostumbrado resumen mensual, el Che lo consigna como baja y lo da por «desaparecido luego de la acción de Taperillas».

No fue hasta el 4 de mayo que la radio divulga el arresto de Jorge Vázquez Viaña, «capturado el 29 de abril, mientras huía de efectivos militares». Al respecto razona el Che en su Diario:

«Está herido en una pierna, sus declaraciones son buenas hasta ahora. Según todo parece indicar, no fue herido en la casa sino en otro lado, presumiblemente tratando de escapar». Sin embargo, el día 5, se muestra en extremo lacónico: «Del Loro nada», refiere.

El 29 de mayo la radio difunde un comunicado oficial  que  informa entre otros pormenores y con el marcado interés de convencer a la audiencia, la fuga del guerrillero Jorge Vázquez Viaña. En el resumen correspondiente al mes el Che la califica como «la noticia del mes», y supone que ahora el Loro «deberá incorporarse o dirigirse a la Paz a hacer contacto».

En una oportunidad, al evocar los hechos, el hoy coronel Leonardo Tamayo (Urbano) contó: «Estábamos en una emboscada y Orlando Pantoja le ordena ocupar una posición, que todo indica no llegó a hacer. Estoy completamente seguro que se perdió y no nos abandonó […]».

En realidad el Loro andaba «dislocado» cuando un campesino lo avista y le ofrece ropas y guardar sus pertenencias. No obstante el cambio de vestimenta, un proveedor de materiales de la construcción, informó a las autoridades. Por un tiempo logra evadir al enemigo internándose en la selva. En la espesura, oculto en un árbol, le descubren, disparan y capturan.

Cuenta Roberto Varona Fleitas en sus «Crónicas sobre la historia de la guerrilla que dirigió Ernesto Che Guevara en Bolivia» que vivo lo trasladaron a Vallegrande y luego a la jefatura de la IV División, en Camiri, donde los asesores norteamericanos y los agentes de la CIA lo sometieron a brutales torturas. Pero de Vázquez Viaña el enemigo no pudo obtener la más mínima información.

Versiones periodísticas de aquellos días, publicadas en periódicos bolivianos, «aportaron elementos contradictorios acerca de supuestos intentos de fuga del Loro. Otros observadores, más preclaros, alertaron sobre una posible desinformación a cargo de la Central de Inteligencia yanqui», indica Varona Fleitas, quien reconoce en el libro «Desde Ñacahuasu a La Higuera»,

la investigación realizada en Bolivia por sus autores Adys Cupull y Froilán González, también citados por la colega Elsa Blaquier en su libro «Seguidores de un sueño».

De acuerdo con lo consignado por el matrimonio de historiados cubanos  a los jefes del comando militar les preocupaba «qué hacer con el Loro por la importante familia a que pertenecía». Por ello había que buscar un pretexto y fabricar la situación para desaparecer al Loro sin dejar rastros.

La inteligencia boliviana —con la CIA como tutora— se encargó del asunto. Le dirían a Vázquez Viaña que sería «llevado a juicio y presentado a la prensa, sin permitir ofensas al gobierno ni al honor de las Fuerzas Armadas». De lo restante se encargarían dos colaboradores. Uno, en el papel de enfermero del guerrillero-paciente, y otro, en el rol de periodista «enviado por el Gobierno cubano».

Llegado el momento se armó un «disturbio» a la entrada del hospital y detuvieron a unos periodistas. Inmediatamente, el «enfermero»  fue donde El Loro a contarle lo ocurrido. Más tarde entró en acción el «periodista» quien le dice que su misión «obtener noticias sobre el Che», no sin antes compartir nombres y hechos «claves» del  conocimiento de Vázquez Viaña.

Del resto de la se encargarían dos habilidosos oficiales, indicados para informarle a Vázquez Viaña que el «periodista» era un agente de la CIA de origen cubano», y «prometerle garantías, dinero y comodidades en la República Federal de Alemania,

donde se encontraban su esposa e hijos, a cambio de que delatara a los miembros de la red urbana y ubicara las casas de seguridad».

Como respuesta —relata Elsa Blaquier— «el revolucionario se aba­lanzó contra militares, quienes lo golpearon y ordenaron matarlo».

No bastó un tiro en la nuca y los propios pilotos del general Barrientos lo montaron en un helicóptero y lo lanzaron al vacío.

Doña Elvira Viaña solo pudo ver a Jorge  a escondidas y desde lejos, cuando se encontraba herido en uno de los hospitales. Nunca recibió una comunicación oficial sobre el día que mataron a su hijo, ni el lugar donde yacen sus huesos.

En las pocas veces que concedió entrevistas, Doña Elvira reconoció el coraje y el valor de su hijo guerrillero Jorge, aunque no compartiera con él la totalidad de sus ideas, como sí sucedía con la música y las artes plásticas. Le  gustaba verlo bailar y muchas veces trataba de que fuera su pareja de baile. Para ella resultaba inconcebible un Jorge desleal ni cobarde.

Por eso admitió como ciertas las palabras del hijo al enfrentarse a sus asesinos: «Pueden ustedes matarme, pero moriré con la conciencia de haber luchado por mi Patria».

No están grabadas, ni referidas en un documento desclasificado u oculto todavía. Lo contaron algunos individuos involucrados en los acontecimientos, y nadie ha salido a desmentirlas.

Mariela Castro: La sexualidad debe ser enfrentada como esencia misma del socialismo.

Mariela Castro: La sexualidad debe ser enfrentada como esencia misma del socialismo.


21/04/2012 6:36:32

 

Por quinto año consecutivo Cuba celebrará en mayo próximo la Jornada contra la Homofobia. A continuación ofrecemos una versión del extenso diálogo que sostuvo la pasada semana Mariela Castro Espín , directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), con el periodista Francisco Rodríguez Cruz. (Paquito) 

 

Refirió las principales novedades que tendrá esta año la Jornada, «pasado un lustro de un trabajo estable, sostenido, que se ha ido perfeccionando de año en año», con «el apoyo de algunas instituciones del Estado y de la sociedad civil». 

Informó sobre un acuerdo del CENESEX con el Ministerio de Educación Superior para trabajar en todas las universidades del país, «no especialmente en relación con las Jornadas contra la Homofobia, sino en todo lo que es educación integral de la sexualidad, promoción de salud sexual». Otro proyecto se desarrolla con las universidades médicas —con estudiantes cubanos y extranjeros— mediante cursos electivos de verano y de invierno, y como contenidos transversales de las distintas materias. 

O sea, «en esta 5ta. Jornada estaremos celebrando no solamente el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia, sino todo lo se ha logrado en el Programa Nacional de Educación Sexual», en el cual existen avances en la reorganización de las líneas investigativas que coordina el CENESEX.

 «Por ejemplo, yo coordino una investigación ramal sobre la atención integral a las personas transexuales en Cuba como política social humanista. Esa es su formulación general, que tiene como salidas varias investigaciones específicas, que aportan propuestas de políticas a seguir con estas personas, ya sea a través del sistema nacional de salud, el Ministerio de Educación, el trabajo con las familias y los servicios especializados».

Destacó  el fortalecido del componente artístico en la Jornada,  particularmente,  la Gala contra la Homofobia, que «ha tomado una organización y un estilo muy peculiar» e «integran al transformismo como un hecho artístico», resultado del trabajo de muchos años, «no solamente en estas galas, sino de los grupos y centros nocturnos que realizan actividades de transformismo.

La V Jornada tendrá como anfitriona a Cienfuegos, provincia «con la cual —reconoció— ha sido difícil trabajar en el sentido de que no todas las autoridades estaban sensibilizadas e involucradas de la misma manera en la tarea», y sumó a la insuficiente divulgación en los medios nacionales de comunicación sobre lo que sucede durante las Jornadas. 

 A la pregunta, ¿cómo puede contribuir la Jornada al cumplimiento de los objetivos de trabajo del Partido Comunista de Cuba en cuanto a enfrentar la discriminación por orientación sexual y reflejar toda la diversidad de la población cubana en los medios de comunicación?, Mariela consignó la contribución de la Jornada para que esos objetivos estuviesen dentro de la Conferencia del Partido.

«[…] El hecho de que ya estén dentro de esos compromisos, explícitamente expuestos en la política del Partido y por supuesto del país, le abre puertas a esta estrategia.[…] se está diciendo que el país necesita trabajar contra todas las formas de discriminación, y que la homofobia, la transfobia y todo lo que se asocie a temas de sexualidad como forma de discriminación debe ser también enfrentado como esencia misma de una sociedad emancipadora, como esencia misma del socialismo».

Dijo no  concebir al socialismo «conviviendo con formas de discriminación, y esta es una de ellas, en la que para trabajar, hay que hacer una intervención de cambio cultural profundo, el cual se logra a través de la incidencia educativa, de la política que avala esa estrategia, de los medios de comunicación, de las leyes. […] No basta con la Jornada, no basta con la labor del CENESEX, no basta con el trabajo del Ministerio de Salud… y el hecho de que el Partido dé luz verde y conscientemente acoja este objetivo, es fundamental. […] le corresponde al Partido, porque según las posiciones marxistas, es la vanguardia, el grupo que está impulsando las ideas nuevas para llevarnos a una sociedad nueva, y si el Partido no logra articular estas ideas nuevas, después que se haya despojado de todos los prejuicios que establecen desigualdades ¿cómo podría propiciar las condiciones para que realmente seamos capaces de crear una sociedad justa y equitativa? Entonces, me parece que fue absolutamente coherente, y yo considero que resultó histórico el hecho de que lo hayan dejado así establecido».

Encontró «muy chocante» el «silencio» de de los medios de comunicación nacionales antes de 2011. «Me dolía mucho que toda la información estuviese manejándose desde la prensa internacional solamente —porque esta realmente ha jugado un papel importante que aprecio— y que la prensa nacional no pudiese desarrollarse, porque realmente es la que más nos ha importado, la capacidad de nuestra prensa para informar a la población y para transmitir lo que estábamos haciendo. Me dolía mucho que no sucediera y ahora estoy muy satisfecha de que ya desde el año pasado la prensa nacional comenzó a participar más activamente».

Valoró la presencia de prejuicios no solo en las personas heterosexuales, sino también entre la población LGBT, donde existe «homofobia y muchos prejuicios que se deben trabajar, tendencias a discriminarse unos a otros, a establecer sistemas de castas prácticamente, y esta es la esencia de lo que tenemos que modificar». […] No podemos creer que por eliminar la homofobia estaremos resolviendo el problema de la discriminación en la sociedad cubana. […]Aspiro en algún momento a crear una tradición con esa conga contra la homofobia por nuestras principales avenidas. […] tal vez fragüe como una tradición histórica […]»,

En estas Jornadas contra la homofobia también participan cubanos y cubanas que viven en los Estados Unidos o que radican en otros países. «[…] Me han dicho cosas preciosas, porque además ¡se sorprenden! Se enteraron de una actividad, llegaron sin saber exactamente de qué se trataba y allí se han sorprendido mucho y me han dicho cosas muy interesantes y bonitas». 

Hay quienes afirman y repiten que todos los gays, lesbianas, transexuales que se fueron del país están llenos de rencor, le comenta el periodista: 

«Al contrario, no pocos vienen a agradecerlo, vienen porque quieren verlo. Me han dicho “yo quiero verlo con mis ojos, por eso vine, yo estoy tan sorprendida, tan asombrada, qué maravilla”. Recuerdo una lesbiana que vive en Canadá y su novia estaba aquí y no se quería ir; a ella allá las cosas le estaban yendo bien desde el punto de vista económico, y me decía “si se da la posibilidad de que podamos legalizar nuestra pareja, yo regreso para acá, yo regreso” […] Así, cantidad de cosas que me han dicho […] y de las que además he aprendido mucho; también escriben muchísimo, por carta, por correo electrónico, expresiones muy hermosas…»

 Durante estos cinco años el CENESEX ha pasado de ser un centro de estudios de un organismo del Estado solamente a liderar, coordinar y amparar una labor de activismo ciudadano que aboga por los derechos de las personas LGBT, lo cual para algunos excede su razón social, cuestión que Mariela valoró dentro del objeto social del CENESEX […], aunque fue «a partir de la iniciativa de un grupo de mujeres lesbianas en Santiago de Cuba, Las Isabelas, fue surgiendo espontáneamente el interés de personas que querían recibir atención del CENESEX. Eso dio lugar a que nacieran otros grupos en diferentes lugares del país, que han solicitado ser articulados y atendidos por el CENESEX». […] cuando el CENESEX recibe fondos de alguna organización de la sociedad civil de otro país, los dedicamos al trabajo de esas redes que se han ido conformando. Y ha sido muy bueno, porque hemos utilizado tales financiamientos para capacitar activistas, promotores y promotoras de salud sexual. Esos grupos se han ido constituyendo como redes sociales comunitarias, que se han convertido así en una fortaleza importante del trabajo educativo y de incidencia en la sociedad del CENESEX. […] Su estilo es muy democrático, la gente se siente bien, quiere seguir fortaleciéndolo y cada vez surgen nuevos grupos con nuevas ideas […] Poco a poco se ha ido articulando lo que hemos identificado como un movimiento cubano LGBTI y H, pues tenemos la peculiaridad de haber integrado a las personas intersexuales y a las personas heterosexuales». 

Finalmente, habló sobre lo que piensa acerca de los cuestionamientos que le hacen por ser una mujer heterosexual liderando un  movimiento gay… 

«El problema es que para participar del movimiento de afro descendientes y contra el racismo no hay que ser afro descendiente ni ser negra; para apoyar el movimiento feminista, los movimientos de mujeres por sus derechos, no hay que ser mujer, hay hombres que participan y apoyan en estos procesos; para apoyar a las personas discapacitadas no hay que ser discapacitada; para apoyar a los hombres en la lucha contra las masculinidades hegemónicas, no hay que ser hombre, hay que ser mujer que quiere luchar contra esas masculinidades hegemónicas; para apoyar los derechos de los campesinos no hay que ser campesina. Mira, Marx apoyó los derechos de obreros y campesinos y era un intelectual, y así mucha gente más…

 

(Para leer el texto íntegro de la entrevista visite el sitio de  de Cubasí)

 

 

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