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Mariela Castro expone en Congreso de Educación, Orientación y Terapia Sexual

Mariela Castro expone en Congreso de Educación, Orientación y Terapia Sexual

 

6:12:50 p.m.

Con la conferencia de la Doctora en Ciencias Mariela Castro Espín sobre La estrategia para la integración social de las personas transexuales en Cuba, comienza hoy la segunda jornada del VII Congreso de Educación, Orientación y Terapia Sexual.

 Este evento, que reúne a más de 200 especialistas de 26 países, tiene como meta consolidar una Agenda para el Desarrollo Sostenible, a partir del debate y la construcción colectiva y multidisciplinaria respecto al tema..  

Como parte de las actividades paralelas a la cita, se inaugurará el V Coloquio Internacional Trans-identidades, Género y Cultura, y se evaluará el Programa Nacional de Educación y Salud Sexual en la mayor de las Antillas.

Además, se prevé que el doctor Roberto Fumero exponga sobre los avances del Programa Materno Infantil en el país, y las acciones referentes a la reproducción.

 Las dinámicas de población, la fecundidad en la mujer adulta y la educación sexual de las personas con necesidades especiales, son otras de las temáticas a debate.

 El programa científico de este jueves contempla también la conferencia sobre el desafío en materia de políticas para erradicar la violencia contra las mujeres en América Latina y el Caribe, por la especialista Neus Bernabeu García.

Con sede en el Palacio de Convenciones de La Habana, el VII Congreso Cubano de Educación, Orientación y Terapia Sexual, sesionará hasta mañana, viernes.

(Fuente: RHC)

 

Inauguran centros de prensa para cobertura a visita papal

Inauguran centros de prensa para cobertura a visita papal

 

5:30:42 p.m. 

Los centros de prensa que facilitarán la cobertura periodística a la próxima visita apostólica del Papa Francisco a Cuba se inaugurarán simultáneamente esta tarde en La Habana, Holguín y Santiago de Cuba. 

Desde dichas instalaciones, ubicadas en los hoteles Nacional de Cuba, Pernik de Holguín y Meliá Santiago de Cuba, la prensa nacional y extranjera acreditada podrá seguir en vivo los detalles de la visita de Su Santidad a la mayor de las Antillas, que se extenderá desde el 19 hasta el 22 de septiembre. 

Humberto Macías Pino, director del Centro de Prensa Internacional, informó a la AIN que han sido acreditados mil 200 reporteros, entre ellos 900 foráneos y 300 cubanos. 

Adelantó que ya están dispuestas todas las condiciones para la prensa, lo cual incluye la creación de más de 100 puestos en cada una de las salas habilitadas. 

Además, los reporteros dispondrán de conexión inalámbrica a Internet, lo que permitirá ampliar la capacidad de trabajo en los respectivos salones, señaló. 

Entre los medios de prensa que dejarán constancia de esta visita se encuentran representantes de las principales cadenas noticiosas de EE.UU., nación a la que viajará el Sumo Pontífice al concluir su estancia en Cuba. 

En la nación caribeña, los periodistas podrán seguir minuto a minuto las misas que oficiará el Obispo de Roma en la Plaza de la Revolución José Martí, de La Habana, prevista para el día 20, al día siguiente en Holguín, y el 22 en la Basílica Menor del Santuario de la Virgen de La Caridad del Cobre, en territorio Santiaguero. 

Asimismo podrán dar cobertura, a través de la televisión y la radio cubanas, a la mayor parte de las actividades del jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano en la Isla durante esta visita histórica, que coincide con el aniversario 80 del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y la Santa Sede. 

(Fuente: CU)

 

 

 

Editorial de Granma da la Bienvenida al Papa Francisco

Editorial de Granma da la  Bienvenida al Papa Francisco


7:31:11 a.m.

El Papa Francisco, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y Jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano, realizará una visita apostólica a Cuba entre el 19 y el 22 de septiembre.

Desde su llegada a La Habana, recibirá una cordial bienvenida del Gobier­no cubano y del pueblo de la capital. Su Santidad podrá apreciar el respeto, afecto y hospitalidad, que todos le brindaremos, durante su estancia en nuestra Patria.

Constatará nuestro patriotismo y el arduo y fructífero esfuerzo de la Nación por enaltecer al ser humano, por la justicia y la cultura; por ese mundo mejor que no es solo posible, sino indispensable.

Su presencia en Cuba confirmará el buen estado de las relaciones existentes entre el Gobierno cubano y la Santa Sede, que este año celebraron su 80 aniversario de nexos ininterrumpidos.

Entre sus más importantes mo­men­tos se destacan las visitas del Coman­dante en Jefe Fidel Castro Ruz a la Santa Sede en 1996, las realizadas a Cuba por los Sumos Pontífices Juan Pablo II en 1998 y Benedicto XVI en el 2012, así como el positivo encuentro sostenido, en mayo pasado por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Raúl Castro Ruz con el Papa Francisco, en el Vaticano.

En los últimos meses, las autoridades vaticanas y la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, junto al Gobierno, han trabajado para crear las condiciones que permitan la exitosa realización de las actividades previstas.

Los peregrinos de otras partes del mundo, que querrán acompañarnos en esta significativa ocasión, serán acogidos con la amabilidad que caracteriza a los cubanos.

Las misas que oficiará en las plazas de la Revolución “José Martí” y “Calixto García”, de La Habana y Holguín, respectivamente, en las mañanas del domingo 20 y el lunes 21 de septiembre, contarán con la presencia masiva de compatriotas de todas las provincias.

Se encontrará con obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y laicos. Saludará a jóvenes y familias cubanas. Celebrará una misa en el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, declarada por el Papa Benedicto XV, como Patrona de Cuba.

Escucharemos las palabras de Su Santidad con respeto y atención, mostrando que somos un pueblo educado y noble, que como digno anfitrión, le presentará su historia, cultura y tradiciones; inmerso en el proceso de actualización de su modelo socioeconómico, comprometido en la defensa de la soberanía nacional y en preservar sus conquistas sociales y alcanzar el mayor bienestar para todos sin exclusiones.

Despediremos al primer Papa latinoamericano desde la heroica ciudad de Santiago de Cuba, después de haberle ofrecido una fehaciente de­mostración de nuestra unidad, solidaridad y compromiso con la Hu­manidad. 

(Fuente: Cubadebate)

 

 

 

 

La visita del Papa Francisco a Cuba: un acontecimiento popular

La visita del Papa Francisco a Cuba: un acontecimiento popular


7:23:48 a.m.

La próxima visita del Papa Francisco a Cuba, más allá de sus implicaciones religiosas, políticas y mediáticas, ha generado en el pueblo cubano una verdadera expectativa, especialmente si se piensa que es este un país donde el sincretismo y la interconexión entre las diferentes creencias han creado un verdadero ajiaco que hace a veces imposible la separación entre católicos y practicantes de otros cultos.

Incluso los ateos se preparan para celebrar el gran acontecimiento, que ocurre en medio de la celebración del 80 aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y la Santa Sede y a pocos días de los festejos por el día de la Virgen de la Caridad del Cobre —a la que hace 100 años los veteranos de la Guerra de Independencia pidieron se proclamara Patrona de Cuba— y de la Virgen de Regla, para muchos cubanos la reina de las aguas y de ese mar que separa, por ejemplo, a Estados Unidos y Cuba, ahora en proceso de normalizar sus relaciones bilaterales.

Prendas amarillas el día 8 de septiembre y azules la víspera se verán en las calles cubanas mientras las iglesias sacan sus altares hacia la calle como muestra de que se trata no sólo de símbolos de la iconografía católica sino de representaciones de una identidad nacional y cultural que alcanza también a los ateos, porque el Papa Francisco será recibido aquí por todos y su visita será en Cuba un hecho nacional, aspecto que la distingue de otras realizadas en distintos lugares del mundo.

Para conocer sobre los preparativos de tan importante acontecimiento, Cuba Contemporánea se acercó al escritor y Consultor del Pontificio Consejo de  Cultura de la Santa Sede, Roberto Méndez, quien nos dijo:

“La preparación de la visita del Santo Padre Francisco no ha estado limitada al funcionamiento de una comisión conjunta de la Iglesia católica de Cuba y las autoridades del Estado. Podría afirmarse que esta ha previsto lo que tiene que ver con las cuestiones formales y la logística necesaria, pero no podría ignorarse la preparación espiritual generada por las comunidades católicas, sean parroquias o capillas, especialmente en las diócesis que visitará el Papa.

“Conozco particularmente lo previsto en La Habana, donde se ha encontrado el momento litúrgico privilegiado que representan las fiestas en honor a dos advocaciones de la Virgen María: Nuestra Señora de Regla (7 septiembre) y Nuestra Señora de la Caridad, Patrona de Cuba (8 de septiembre).

“Como son devociones muy populares y extendidas que implican no solo a los católicos practicantes sino a muchas personas del pueblo que no frecuentan habitualmente los templos pero tienen esa devoción privada, se ha previsto que las respectivas novenas no solo se dediquen a la devoción de la Virgen sino que se aproveche para explicar el sentido de la visita del Pontífice, sobre todo el título que se le ha adjudicado para la ocasión: Misionero de la Misericordia.

“Además, se ha procurado dar una condición más abierta a estas novenas; en muchos casos estas no se celebran en el propio templo, sino que cada día son convocadas para una casa particular de una persona de la parroquia, lo cual implica a toda una casa o barrio.

“Por otra parte, han salido a las calles decenas de misioneros voluntarios, entre ellos muchos jóvenes, que van casa por casa, no solo llevando propaganda alusiva a la visita e invitando a la misa a celebrarse, sino explicando la importancia de la visita, su valor espiritual y mostrando que no solo tiene sentido para los cristianos sino para todo el pueblo cubano.

“Estoy seguro de que, una vez concluida la visita, más allá del impacto que genere el personal carisma de Francisco, estas labores previas serán fructíferas en lo espiritual pues parten no de una visión cerrada de iglesia sino que acuden a esos elementos de la religiosidad popular que tan arraigados están en la cultura cubana”.

(Fuente: CC/ Marilyn Bobes)

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La devoción a la Virgen María en Cuba

La devoción a la Virgen María en Cuba

 

7:15:09 a.m.

La devoción que los historiadores constatan por la Madre de Cristo en Cuba colonial se relacionaba, en los siglos XVI y XVII, con las representaciones europeas de la Madre de Cristo. Tendrían que pasar muchos años del hallazgo en la Bahía de Nipe, en 1612, de aquella imagen con la inscripción “Yo soy la virgen de la Caridad”, para que ocupara el centro del culto mariano en la Isla.

Casi siglo y medio después, en 1756, la declaración del entonces obispo de Cuba, Pedro Morell de Santa Cruz, de que la de la Caridad del Cobre era la más milagrosa de las devociones de la Isla, distante aún de soñar siquiera su independencia de España, indica cuánto había avanzado en posicionarse en el corazón de la fe cristiana de los criollos.

No sabemos hasta qué punto pueda haberse sentido el poder colonial amenazado por este culto un siglo después, pero seguramente lo fue si recordamos que el Padre de la Patria oró ante su imagen en el santuario del Cobre el 2 de enero de 1869, con el poblado ocupado por las tropas independentistas.

Los mambises fueron a la lucha bajo la advocación de la Caridad del Cobre, la imagen que muchos de ellos, esclavos africanos libertos, conocían y adoraban ya como la divinidad yoruba de Ochún. Se trata de un proceso de sincretización que el erudito cubanoamericano Emilio Cueto ha localizado, en su minuciosa investigación sobre nuestra Patrona, hacia la década de los 40 del siglo XIX, como resultado de la entrada masiva de esclavos de Benin y Nigeria.

El hecho que me parece poco discutible es que la devoción a la Caridad del Cobre cobró el lugar cimero de la devoción religiosa de los cubanos, y no solo de la criollización del culto mariano: cubana ya, más que criolla. Se había extendido por el país, primero a Camagüey (Puerto Príncipe), donde se le dedicó la primera capilla que tuvo la virgen fuera de Oriente. En La Habana reapareció también en la imagen de la Virgen de Regla, que Torres Cuevas nos muestra vinculada a una imposición de don Pedro de Aranda y Avellaneda, castellano de La Punta, evidentemente bajo la presión devocional de la cubanía en el puerto capitalino.

No se desconectó el culto a la Virgen de Regla del dedicado a la Caridad ni se confundió en el imaginario popular, más importante que las teologías para encontrar definiciones. Se celebran normalmente en días sucesivos, y la localización marinera de este cobró identidad en la deidad yoruba Yemayá, y no en una reiteración mimética de Ochún, como creyeron ver algunos autores de finales del XIX. 

A pesar de remontarse el hallazgo de la imagen de la Caridad por los tres remeros a 1612, tuvo que esperar más de tres siglos la virgen cubana para ser consagrada como Patrona de Cuba, legitimación que solo corresponde al pontífice romano hacer. Fue Benedicto XV, en 1916, cuando el patronato regio había desaparecido junto al poder colonial hacía casi dos décadas. La alta jerarquía católica la reconocía, al fin, a plenitud. El 8 de septiembre de 1927 se inauguró el actual santuario de El Cobre, donde, en 1936, Mons. Valentín Zubizarreta coronó a la imagen en nombre del Papa Pío XI. No estoy seguro de que las coronaciones signifiquen un momento relevante desde una perspectiva doctrinal cristiana.

Ciertamente, la imagen de la Caridad del Cobre es la de una Virgen coronada desde las más antiguas reproducciones que han recogido los estudiosos, a diferencia de otras imágenes de la Madre de Cristo que se veneran sin que una corona remate su manto. Pero se explica muy bien que en este caso fuera hallada una imagen coronada y que el sentido de María Reina fuera exaltado en la época. La Virgen de la Caridad del Cobre volvió a ser coronada por el Papa Juan Pablo II el 24 de enero de 1998, en la misa que le dedicó a su advocación en Santiago de Cuba, y al día siguiente, al rezar el Ángelus, después de la misa en la Plaza de la Revolución de La Habana, expresó: “Desde su santuario la Reina y Madre de todos los cubanos —sin distingo de razas, opciones políticas o ideológicas— guía y sostiene, como en el pasado, los pasos de sus hijos hacia la Patria celeste y los alienta a vivir de tal modo que en la sociedad reinen para siempre los auténticos valores morales…”.

El Papa Wojtyla reconoció, con todo el peso de su autoridad eclesial, el alcance espiritual de la Caridad del Cobre en el sentir del pueblo cubano. Lo confirmaron sus palabras en la primera audiencia general después de su regreso al Vaticano: “La Virgen de la Caridad del Cobre, Madre y Reina de Cuba, acompaña a cada uno de sus hijos de esta tierra con su presencia materna… a ella le confío todos los anhelos y esperanzas de este pueblo”.

En vísperas de una nueva visita del pontífice, ahora en la persona del Padre Francisco, de la cual hay motivo para esperar nuevos alientos, vale recordar, una vez más, el significado de María de la Caridad del Cobre en la espiritualidad propia de la cubanía.

(Fuente: CC)

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Cuba: a 25 años del inicio del Período especial (III)

Cuba: a 25 años del inicio del Período especial (III)


7:06:28 a.m.

Por José Luis Rodríguez*

El impacto de la crisis del Período especial fue enorme para la economía cubana. El PIB cayó 34,8% entre 1989 y 1993, retrocediendo ese año al nivel de 1981; las importaciones se redujeron 75,3%; las inversiones bajaron 61,8%; la agricultura perdió 47,3% en el valor de su producción y la productividad del trabajo descendió 33,7%.

Adicionalmente, la enorme presión inflacionaria se expresó en un aumento de la liquidez en manos de la población que superaba el 66% del PIB y se manifestaba también en la depreciación del valor del peso cubano, cotizado en la economía informal entre 120 y 150 pesos por USD en el primer trimestre de 1994, frente a 7 pesos por USD en 1990. De igual modo, el déficit de presupuesto llegó al 33% del PIB en 1993.

Por otro lado, y a pesar de la política implementada para proteger a la población, el consumo de los hogares por habitante cayó 34,6% de 1989 a 1993, con un insumo calórico que se redujo 34,5% y un insumo proteico que descendió 37,7%. Esto significaba que -como promedio- la población cubana consumió en 1993 solo 1 863 kilocalorías diarias (de un mínimo estimado en 2 100) y 46 gramos de proteína, de un mínimo de 56. Tales niveles de consumo se mantendrían por debajo de lo requerido hasta 1996-1997. Esta se señalaría como una de las causas probables de la aparición de enfermedades como el brote de neuropatía de origen tóxico-nutricional detectado en 1993, que alcanzaría una tasa de incidencia de 493,3 por 100 000 habitantes entre 1992 y 1996.

De igual modo, servicios básicos como el suministro eléctrico también sufrieron fuertes afectaciones, ya que la generación en relación con la capacidad instalada se redujo hasta 38% en 1994, lo cual motivó que ya desde julio de 1992 comenzaran los cortes programados de electricidad, en condiciones en que el país vio reducida su disponibilidad de petróleo equivalente a unas 6,5 millones de toneladas anuales, para un recorte de 50% respecto a 1989.

A las consecuencias anteriormente señaladas se sumaría el incremento de las tensiones sociales que una situación de crisis como la descrita provoca. Estas tensiones tendrían su expresión más aguda con la llamada crisis de los balseros en el segundo semestre de 1994. Sin embargo, un impacto de mayor extensión y calado en el tiempo se registraría como consecuencia del deterioro del nivel de vida de la población, que se manifiesta -entre otros indicadores- a partir de una caída estimada de 56% del salario real en cuatro años, aunque otros autores consideran una disminución de hasta 80%.

No obstante, la magnitud de ese deterioro a partir del incremento en los precios —tal y como ha sido estimado por diversos autores— debe ser tomada con reserva. Al respecto señalaría con razón la investigadora Angela Ferriol que “…en los años de la crisis económica desaparecieron productos de la oferta, aparecieron otros, y se crearon y desaparecieron segmentos del mercado. Considerar todos esos elementos en un estimado del índice de precios requiere de tratamientos técnicamente complejos, de una base de información empírica para esos años que no está disponible y de un estudio conciliado, por lo que los porcentajes de variación del índice de precios al consumidor (…) deben ser considerados con reserva”.

De igual forma, durante estos años se produjo una distribución regresiva de los ingresos en medio de las presiones inflacionarias presentes en el Período especial, las que se agudizarían con la introducción de las remesas de divisas a una parte de la población a partir de agosto de 1993.

El coeficiente Gini mostraba hacia 1989 un valor de 0,25, que denotaba una distribución de ingresos equitativa. Los estimados disponibles para los años 90 muestran que el valor de ese coeficiente se elevó a una cifra entre 0,38 y 0,40, lo cual refleja el deterioro sufrido, aunque, aun así, el indicador se mantenía por debajo de los más importantes países de América Latina. En efecto, el coeficiente Gini en los años 90 llegaba a 0,63 en Brasil; 0,52 en Argentina, Chile y México; 0,44 en Uruguay y 0,42 en Costa Rica.

A pesar de los esfuerzos realizados por el Estado para minorar el impacto de la crisis, no fue posible impedir en estos años el inicio de un proceso de reestratificación social. Según la socióloga Mayra Espina, este proceso llevó a que el índice de población en riesgo de no satisfacer sus necesidades elementales aumentara de 6,3% en 1986 a 14,7% en 1995.

La distribución regresiva de ingresos tuvo como base la diversificación de sus fuentes debido a la expansión de la economía sumergida y el trabajo no estatal, así como las remesas y la creación de fuentes de ingresos diferenciales en divisa para una parte de los trabajadores.

Esta polarización social creó condiciones favorables para el incremento de las conductas antisociales, con fenómenos tales como la prostitución, la corrupción y el delito, comportamientos en los que también se expresaba una pérdida de valores morales por un segmento de la población.

En el discurso pronunciado por el presidente Raúl Castro ante la Asamblea Nacional en julio de 2013, se reconocería el impacto de esta situación al señalar: “Hemos percibido con dolor, a lo largo de los más de 20 años de Período especial, el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás”.

A pesar de las enormes dificultades enfrentadas, Cuba rebasaría gradualmente a partir de 1994 los peores impactos del Periodo especial a base de enormes sacrificios y sin renunciar a sus principios. (Continuará)

* El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.

* Este trabajo se basa en el capítulo II del libro El Período especial en Cuba: la batalla económica, en proceso de publicación por el autor.

(Fuente: CC)

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Cuba: a 25 años del inicio del Período especial (II)

Cuba: a 25 años del inicio del Período especial (II)


7:01:42 a.m.

Por José Luis Rodríguez*

Las causas de fondo que llevaron a la crisis del Período especial fueron el derrumbe del socialismo en Europa y la desaparición de la URSS; el recrudecimiento del bloqueo económico de Estados Unidos y las propias insuficiencias de la economía cubana.

De este modo, las razones que llevaron al estallido de la crisis y a la proclamación del Período especial incluyeron aspectos internos y externos a la economía cubana. En torno a la influencia mayor o menor de estos aspectos  ha girado una interesante polémica a lo largo de más de veinte años.

Dejando a un lado el análisis de la posición de un grupo de autores para los que el elemento explicativo fundamental de la crisis radica en deficiencias insalvables del modelo socialista cubano, y que abogan de una u otra forma por la transición al capitalismo en Cuba, existen otros análisis en los que se atribuye el mayor peso a las dificultades ya presentes en la economía a finales de la década de 1980.

Asimismo, es posible encontrar otras valoraciones que consideran el Periodo especial en el contexto de las deficiencias e insuficiencias de la construcción del socialismo que llevaron al proceso de rectificación de errores y tendencias negativas y, como tal, ven sus causas en factores internos, pero con una perspectiva metodológicamente diferente.

En este sentido, cabe señalar ciertamente la existencia de elementos que mostraban la necesidad de introducir cambios en el modelo económico vigente en los años previos al Período especial, lo que permite hablar de serias insuficiencias del modelo existente.  Pero esta conclusión no debe llevar a que se interprete la desaparición abrupta del socialismo en Europa como una mera profundización del agotamiento del modelo anterior, ni resulta válido situar el inicio de la crisis de los años 90 a la altura de 1985.

Al respecto, no puede obviarse que con la desintegración del modelo económico cubano existente hasta 1990, al desaparecer el sistema económico del socialismo a escala mundial, se produjo un cambio radical que abarcó por completo el sistema de reproducción de la economía nacional, lo que condujo al país a una crisis económica y social de incalculables consecuencias.

Si se toman en cuenta estas observaciones, resulta evidente que en la valoración de las causales que llevarían a la necesidad de implantar el Período especial, más que las fallas y errores domésticos, tuvieron un peso determinante los factores externos.

Vale la pena recordar que la elevada dependencia externa de la economía cubana a finales de los años 80 obedecía a un conjunto de factores seculares vinculados a la deformada estructura económica heredada, la reducida extensión territorial y la relativa escasez de recursos naturales del país, lo que conllevaba que en un proceso de desarrollo, ante la demanda de elevados volúmenes de maquinaria y equipos, materias primas y combustible, estos tuvieran que obtenerse únicamente a través del comercio exterior. A ello se sumaba que la tecnología disponible, mayormente originaria de los países socialistas, adolecía de un elevado índice de consumo material y energético. De tal modo, el coeficiente importado de la demanda interna alcanzaría un valor aproximado del 51% en la década de 1980.

Por otro lado, el bloqueo económico norteamericano y el desequilibrio financiero externo en moneda convertible llevaron a un alto nivel de concentración del comercio exterior con los países socialistas, como única alternativa posible. Los países miembros del CAME absorbieron el 63% de las exportaciones cubanas de azúcar, el 73% de las de níquel y el 95% de las de cítricos, entre los rubros fundamentales, en tanto que en las importaciones de ese origen cubrieron el 98% de los combustibles y lubricantes, el 86% de las materias primas, el 63% de los alimentos y el 80% de maquinarias y equipos.

No menos importante es el hecho de que -a pesar de las dificultades que comenzaron a surgir en las relaciones con la URSS y otros países socialistas a partir de 1986- los efectos de una reducida pero aún favorable relación de intercambio y el financiamiento compensatorio recibido propiciaron que el ingreso nacional disponible superara en un 28% al ingreso creado durante los años 80.

La desaparición abrupta y sin compensación de estos vínculos con los países socialistas creó una crisis imposible de paliar a corto plazo, lo que -unido a la contracción de las importaciones en moneda convertible-, hacía prácticamente inevitable pasar a una economía de emergencia bajo las premisas establecidas para el Período especial en la estrategia defensiva del país.

Por último, la hostilidad norteamericana contra Cuba aumentó notablemente en estas circunstancias, con el objetivo de destruir el modelo político en medio del Período especial, al incrementar adicionalmente las medidas asociadas al bloqueo económico  que debía enfrentar el país.

Ya desde 1988 se habían instrumentado en el Congreso norteamericano un conjunto de acciones con el objetivo de endurecer el bloqueo contra Cuba. Entre 1989 y 1990 se presentó la Enmienda Mack en el órgano legislativo, la cual estaba dirigida a retrotraer las disposiciones del bloqueo a lo existente hasta 1981, cuando se autorizó el comercio de Cuba con filiales norteamericanas radicadas en terceros países, con vistas a su prohibición nuevamente.

Aunque esta enmienda no avanzó entre los legisladores, sus objetivos fueron alcanzados al aprobarse la Ley para la Democracia en Cuba, conocida como Ley Torricelli, en octubre de 1992. Esta prohibió nuevamente el comercio de las subsidiarias de compañías norteamericanas establecidas en otros países con Cuba; prohibió a los barcos que entraran a puertos cubanos, con propósitos comerciales, tocar puertos en Estados Unidos o en sus posesiones durante los 180 días siguientes a haber abandonado el puerto cubano, y estableció sanciones a los países que brindaran asistencia a Cuba, según las penalidades previstas en la Ley de Comercio con el Enemigo.

Ante este conjunto de circunstancias adversas, es conveniente examinar los factores que potencialmente permitirían enfrentar los desafíos del Período especial. (Continuará) 

 (Fuente: CC)

 * El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.

* Este trabajo se basa en el capítulo II del libro El Período especial en Cuba: la batalla económica, en proceso de publicación por el autor.

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¡Máxima de 38,2 grados en La Habana!

¡Máxima de 38,2 grados en La Habana!

 

6:35:03 a.m. 

Un nuevo récord absoluto de calor se implantó el sábado último en La Habana, al marcar el termómetro una máxima de 38,2 grados Celsius en la estación de Casablanca, para dejar atrás la primacía anterior de 37,0, establecida el 26 de abril del presente año.

Según indicó a este diario el máster en Ciencias Armando Caymares, del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, otros valores de interés ocurridos el propio sábado fueron los de 36,9 en Indio Hatuey, y 36,5 en Jovellanos, ambos en Matanzas, que constituyen récords para septiembre.

Como publicó Granma la pasada semana, hasta el 31 de agosto el 2015 clasifica como el año más cálido registrado en Cuba desde 1951 a la fecha, mientras los pronósticos apuntan que el noveno mes del calendario será también muy caluroso, con temperaturas máximas y mínimas por encima de lo normal en las tres regiones del país.

El récord nacional de máxima es de 38,8 grados, y data del 17 de abril de 1999, en Jucarito, provincia de Granma.

(Fuente: Granma)