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LA TECLA CON CAFÉ

Dinosaurio se "jubila" y deja en su lugar a una ballena azul

Dinosaurio se "jubila" y deja en su lugar a una ballena azul


6:39:02 a.m.

Una reproducción exacta de un dinosaurio que se encontraba en el hall central del Museo de Ciencias Naturales de Londres será jubilada tras 109 años en esa prestigiosa institución. Será reemplazada por el esqueleto de una ballena azul. De un tamaño de 25,2 metros de largo. Tras el "retiro" de Dippy en 2017, el molde del dinosaurio viajará en una gira por todo el Reino Unido.

Conocido como "Dippy el Diplodocus", el molde de yeso del esqueleto fue visto por varias generaciones de niños y adultos en el museo londinense, que ahora consideró no es pertinente para el estudio moderno de las ciencias.

La copia en el Hintze Hall será reemplazada por el esqueleto de una ballena azul. De un tamaño de 25,2 metros de largo, el esqueleto real del cetáceo será suspendido del techo del museo, para incentivar a los visitantes a pensar sobre la creciente destrucción del medio ambiente.

"Dippy" había sido instalado inicialmente en 1905 en la Galería de los Reptiles y durante los bombardeos nazis de Londres, conocidos como los "Blitz", fue desmantelado y guardado en el subsuelo del museo para su protección.

Los huesos del dinosaurio fueron comprados por el museo en 1891, por la suma de 250 libras esterlinas.

Se está evaluando la posibilidad de reproducir los huesos de "Dippy" con materiales más resistentes, para que puedan soportar las inclemencias del clima inglés al ser expuesto en los jardines del museo.

Tras el "retiro" de Dippy en 2017, el molde del dinosaurio viajará en una gira por todo el Reino Unido.

(Fuente: ANSA

 

Con José Martí: raíces y luz*

Con José Martí: raíces y luz*


6:21:42 a.m.                         

Por: Luis Toledo Sande

Concisión y sonoridad pudieran explicar que el topónimo Yara se haya sobrepuesto con facilidad a Radiocentro, nombre que identificó durante años a un céntrico cine habanero, y tal vez explique asimismo que en el habla popular se use como sinónimo del adverbio ya. 

Pero hasta en esas sustituciones debe considerarse el prestigio y la familiaridad de Yara en la tradición patriótica del país. En enero de 1869, poco más de tres meses después de comenzar la Guerra de los Diez Años, José Martí, erguido en las señales de su entorno, plasmó el dilema que en su tiempo tenía ante sí la nación cubana en formación: “O Yara o Madrid”. 

Tal ha sido la significación de Yara que, entre muchos aciertos, ha dado lugar a una confusión histórica: se ha suplantado la realidad que fue el Grito de Demajagua por una de nombre más fácil de pronunciar, Grito de Yara. El error está presente en documentos fundamentales de la patria, y se implantó con firmeza pétrea y crédito de nombre oficial en la chimenea de un central azucarero. Como en el justo afán de revertir la infundada identificación del levantamiento del 24 de febrero de 1895 como Grito de Baire, con lo que se rinde homenaje a una sola entre las localidades envueltas en el estallido simultáneo de aquella fecha, poco éxito han tenido los reclamos de recordar correctamente los hechos: el 10 de octubre de 1868 el grito de independencia de Cuba se dio en el ingenio Demajagua, y lo sucedido en Yara, el bautismo de fuego de las tropas mambisas, tuvo lugar el 11.

Era natural que una tropa irregular, escasa en experiencia militar y pertrechos, no pudiera derrotar a representantes de un ejército que gozaba de ventaja. Para los independentistas el valor de aquella vivencia fue moral: no se rindieron ante el enemigo poderoso, y ello hizo de Yara un símbolo que remite por derecho a la voluntad de lucha del pueblo cubano, a su afán de triunfar con la justicia y convertir los reveses en victoria, por lo menos desde el período que José Martí llamó “de preparación gloriosa y cruenta”, la antesala del estallido del 68, arrancada patente de una nación que braceaba por dejar de ser colonia.

En el camino se ubicaron el propio estancamiento de la gesta iniciada entonces y la heroica Protesta de Baraguá, que no tuvo la repercusión práctica merecida: revertir los designios del Pacto del Zanjón, como tampoco lo consiguió la Guerra Chiquita entre 1879 y 1880. Sobreponerse a golpes y alcanzar metas mayores estuvo en la médula del afán que llevó hasta el alzamiento del 24 de febrero de 1895, preparado por Martí. Los fanáticos del pragmatismo, corriente de pensamiento que no por gusto surgió con signo capitalista, y no se debe confundir con el espíritu práctico sano, serán quienes supongan que el triunfo material certifica la razón de los actos.

Otras han sido y serán la actitud y las perspectivas de quienes en Cuba seguirían las luces del 68 y del 95. Recordemos los ejemplos de las vanguardias representadas por Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena y Antonio Guiteras; los afanes más esclarecidos de quienes, en la luz encendida por Mella, abrazaron juntas las lecciones de Martí y las del marxismo; los actos de lo que ha pasado a la historia como generación del centenario martiano, una avanzada capaz de acometer proezas como las emblemáticas del 26 de julio de 1953, y movilizar crecientemente al pueblo hasta el triunfo de 1959.

En el centro de las frustraciones sufridas por Cuba operaba la herencia, o presencia viva, de la realidad implantada desde que en 1898 las crecientes fuerzas imperiales de los Estados Unidos intervinieron en la guerra que el patriotismo cubano libraba contra el colonialismo español, e impidieron el triunfo de los mambises y la instauración de la república moral con que soñó y por la cual luchó y murió Martí. Él había logrado un movimiento unitario sin precedentes en nuestra historia, y nos legó el fundamento moral —así lo ha llamado el líder histórico Fidel Castro— de lo que nuestra patria ha hecho después, y está convocada, por su deber y su honor, a seguir haciendo.

El héroe a quien rendimos tributo por el aniversario 162 de su nacimiento y en el año en que se cumplirán 120 de su muerte en combate, sigue vivo como guía motor en ese fundamento, porque pensó y actuó a la altura de sus circunstancias, con resolución y luz válidas para entonces, para hoy y para el porvenir. Preparó una guerra cuyos fines mayores no terminaban en la liberación nacional de Cuba: incluían asegurar la independencia de las Antillas, como afirmó en su carta póstuma a Manuel Mercado, para que los Estados Unidos no se apoderasen de ellas, lo que le permitiría a la emergente potencia caer, “con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

La contienda recién empezaba, estaba por delante la necesidad de derrotar al ejército colonialista español, y el héroe, expresaba rotundamente su voluntad de impedir que se consumaran los planes del poderoso vecino: “Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso”. Liberar a la patria significaba también impedir que se hiciera realidad la teoría de la “fruta madura”. Ese engendro —resumen de una apetencia que venía de los fundadores de una nación voraz y expansionista— tuvo su bautismo textual en los Estados Unidos en 1823, treinta años antes de que naciera José Martí, y más de un siglo antes que Fidel Castro.

El afán imperial de apoderarse de Cuba hallaría la complicidad de anexionistas y autonomistas, especies políticas que no han desaparecido. A lo sumo se han fundido en una misma actitud antipatriótica, con ideólogos o ideologuillos abrazados a la “razón instrumental”, no a la guía moral que Martí continúa encarnando. En la carta citada repudió ambas tendencias, y dijo que la primera era “menos temible”, pero no porque fuera mejor que la otra, sino “por la poca realidad de sus aspirantes”, quienes soñaban con que Cuba fuera un estado más en una federación imperialista cuyos gobernantes lo que buscaban era sustituir a España en su dominación colonial. Por su parte, los cabecillas del autonomismo preferían tener “un amo, yanqui o español”, que les asegurase sus privilegios de “prohombres” que, tanto como sus primos anexionistas, despreciaban a “la masa mestiza, hábil y conmovedora, del país,—la masa inteligente y creadora de blancos y negros”.

Las señales decisivas sobre el peligro que venía de los Estados Unidos se las había dado al agudo veedor el Congreso Internacional de Washington, celebrado en lo que el autor deVersos sencillos definió como “aquel invierno de angustia” de 1889-1890. El foro le confirmó su previsión sobre los planes que el Norte urdía para los pueblos de nuestra América ya entonces independientes. De ahí su pregunta increpante: “¿A qué ir de aliados, en lo mejor de la juventud, en la batalla que los Estados Unidos se preparan a librar con el resto del mundo? ¿Por qué han de pelear sobre las repúblicas de América sus batallas con Europa, y ensayar en pueblos libres su sistema de colonización?”

Denuncia así el inicio visible del panamericanismo imperialista, contra el cual todavía es necesario seguir luchando en nuestra América, y se han dado pasos tan importantes como la creación del ALBA y la CELAC, impensables sin la resistencia de la Revolución Cubana frente a la agresividad imperialista. Sin esa resistencia sería difícil explicar la fuerza emancipadora impulsada, junto a Cuba, por países como Venezuela, Ecuador, Bolivia y otros. Y esa Cuba de la resistencia revolucionaria se hizo revirtiendo la tragedia histórica iniciada en 1898.

Con aquel Congreso Internacional de 1889-1890 a la vista, para Martí quedó claro que a Cuba, todavía colonia y, por tanto —como Puerto Rico—, ni siquiera representada en el temible foro, las fuerzas dominantes en los Estados Unidos le reservaban un destino todavía peor: “Sobre nuestra tierra […] hay otro plan más tenebroso que lo que hasta ahora conocemos y es el inicuo de forzar a la Isla, de precipitarla, a la guerra, para tener pretexto de intervenir en ella, y con el crédito de mediador y de garantizador, quedarse con ella. Cosa más cobarde no hay en los anales de los pueblos libres: Ni maldad más fría”, escribió Martí a su colaborador Gonzalo de Quesada Aróstegui.

Ve la trampa que se urde, y añade a lo citado: “¿Morir, para dar pie en qué levantarse a estas gentes que nos empujan a la muerte para su beneficio? Valen más nuestras vidas, y es necesario que la Isla sepa a tiempo esto. ¡Y hay cubanos, cubanos, que sirven, con alardes disimulados de patriotismo, estos intereses!” Pero también, o sobre todo, es consciente de la necesidad de hacer la guerra para librar a Cuba, en lo inmediato, del poderío español. La opción será, pues, hacerla de modo que no conviniera a los planes estadounidenses.

Siete años antes, en carta del 20 de julio de 1882, le había expresado a Máximo Gómez que la patria necesitaba tener “en pie, elocuente y erguido, moderado, profundo, un partido revolucionario que inspire, por la cohesión y modestia de sus hombres, y la sensatez de sus propósitos, una confianza suficiente para acallar el anhelo del país”, e impedir que este se vuelva “a los hombres del partido anexionista que surgirán entonces”. A inicios de 1895, fundado desde el 10 de abril de 1892 ese cuerpo con la creación del Partido Revolucionario Cubano, habrá llegado la hora de poner en pie a las tropas independentistas para librar la guerra necesaria, que debía ser bien organizada y dirigida, para conjurar las aspiraciones injerencistas del poderoso vecino.

El 5 de abril de 1894 había publicado en Patria el artículo “Crece”, donde se refiere a la posibilidad de que las fuerzas revolucionarias no triunfaran. Habría sido funesto insistir en esa posibilidad cuando urgía allegar recursos y hallar combatientes para la guerra, pero el líder expone resueltamente: “En lo que cabe duda es en la posibilidad de la revolución. Eso es lo de hombres: hacerla posible. Eso es el deber patrio de hoy, y el verdadero y único deber científico en la sociedad cubana. Si se intenta honradamente, y no se puede, bien está, aunque ruede por tierra el corazón desengañado: pero rodaría contento, porque así tendría esa raíz más la revolución inevitable de mañana”.

Doce días después de aparecer “Crece” —donde su concepción del deber científico se opone a males como el pragmático positivismo de la cúpula autonomista—, en el mismo periódico Patria circula “El tercer año del Partido Revolucionario Cubano. El alma de la revolución, y el deber de Cuba en América”, artículo más conocido que aquel, y donde resume grandes desafíos que urge vencer: “En el fiel de América están las Antillas, que serían, si esclavas, mero pontón de la guerra de una república imperial contra el mundo celoso y superior que se prepara ya a negarle el poder,—mero fortín de la Roma americana;—y si libres—y dignas de serlo por el orden de la libertad equitativa y trabajadora—serían en el continente la garantía del equilibrio, la de la independencia para la América española aún amenazada y la del honor para la gran república del Norte”. 

Ante circunstancias tales, afirma, “es un mundo lo que estamos equilibrando: no son solo dos islas las que vamos a libertar”. Ello recuerda cómo define el artículo inicial de las Basesdel Partido el propósito inmediato de la organización: “lograr con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de la Isla de Cuba, y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico”. Él, que ha calado en las entrañas de los foros de 1889-1890 y 1891, acelera desde entonces los preparativos de la guerra.

En la fase final de esos preparativos la revolución sufre un duro golpe, que no podría verse como un mero acontecimiento aislado. Es enero de 1895, y en el puerto floridano de Fernandina autoridades estadounidenses, apoyadas por un cubano algo más que sospechoso de traidor a la patria, descubren un plan expedicionario cuidadosamente preparado por Martí, quien había actuado en secreto. Lo sabía necesario para imprimir fuerza a la guerra desde el inicio con un levantamiento que, además de simultáneo en las localidades comprometidas, fuera sorpresivo. La contienda debía ser “breve y directa como el rayo”, según él había señalado en uno de sus textos sobre Cuba y Puerto Rico, y de distintas formas en otros, no solo para que el derramamiento de sangre fuera el menor posible, sino también para no dar tiempo y ocasión a los pretextos intervencionistas de los Estados Unidos.

El factor sorpresa lo frustra el golpe de Fernandina; pero en aquellas circunstancias no hay marcha atrás, ni Martí desea que la haya: la guerra indispensable se hace a tiempo, o no se hace. Lo revelado en Fernandina era obra grande, y el líder desplegó su capacidad de persuasión, el respeto y la confianza que se había ganado entre sus seguidores, y logró que el revés no impidiera el levantamiento necesario.

Lo que vino después se conoce. El fundador murió prematuramente, sin que la República en Armas tuviera la estructura necesaria, en función de la cual había concebido él —en términos y realidades que expresan, incluso en las condiciones de la guerra, su sentido de la sincera democracia defendida en las Bases del Partido— “la Asamblea de Delegados de todo el pueblo cubano visible”. Este, en su concepto, lo formaban “todas las masas cubanas alzadas”, de las cuales los jefes serían parte. Circunstancias adversas, y señaladamente su muerte, a la que se unió el 7 de diciembre de 1896 la de Antonio Maceo, obstaculizaron la eficacia de las fuerzas patrióticas, y en 1898 se consumó la intervención estadounidense.

Sesenta años después de ese violento acto injerencista, el imperio no perdonaría la decisión cubana de hacer realidad, con el triunfo de 1959, el proyecto de liberación, soberanía y república plena heredado de Martí. Tras el triunfo de la Revolución, el Norte puso en marcha contra Cuba la hostilidad que incluiría una invasión armada y actos terroristas varios, junto a un férreo bloqueo económico, financiero y comercial.

La resistencia del pueblo cubano en la defensa de sus ideales haría fracasar tales prácticas agresivas, que acabaron aislando a los Estados Unidos en el concierto de países latinoamericanos y en la comunidad internacional. Si a inicios de los años 60 del siglo pasado aquella nación —OEA mediante, y con la complicidad de casi todos los gobiernos del área— consiguió instalar contra Cuba el acoso y el aislamiento, distinta es la realidad de un continente que reclama la presencia de este país en las Cumbres de las Américas. Y durante más de dos décadas, año tras año, la Asamblea General de las Naciones Unidas se convierte en escenario de una aplastante votación contra el bloqueo. Ahora el anuncio de que ese engendro será levantado no debe verse como suficiente para sacarlo de la agenda de la mencionada Asamblea.

El aislamiento de Cuba se ha revertido más allá del continente. La Rusia de hoy, en la que nada apunta al afán de crear una nueva Internacional Comunista, y una China que crece como una de las mayores economías del planeta, intensifican sus vínculos con Cuba, y con el conjunto de nuestra América, donde el influjo de la Revolución Cubana se mantuvo contra la voluntad del imperio. Para este no es solo una isla el área donde necesita mantener o reforzar su influencia, sino todo un continente, como parte de su afán por seguir capitalizando el desequilibrio mundial.

A finales del siglo XX las fuerzas imperiales supondrían que ese desequilibrio estaba alcanzando su culminación. Desmontado el socialismo europeo —lo cual representó un duro golpe para Cuba no solo en términos económicos—, los ideólogos y voceros del imperio creyeron que se consolidaba un mundo unipolar coyundeado por el pensamiento único propio de la pretensa unipolaridad. Pero la realidad va siendo otra, con los cambios experimentados en nuestra América desde los mismos finales del siglo XX y, sobre todo, en lo que va del XXI. 

* El presente artículo y “Con José Martí: para que la victoria siga siendo victoria”, que le dará continuidad en esta sección, provienen de las cuartillas que el autor preparó para cumplimentar, con un resumen de ellas, la invitación a participar el pasado 21 de enero enDialogar, dialogar, espacio que auspicia la Asociación Hermanos Saíz y sesiona en el habanero Pabellón Cuba. El encuentro de esa fecha se dedicó al tema José Martí en la actualidad cubana.

 

Bacardí no, Havana Club, sí

Bacardí no, Havana Club, sí


11:35:14 p.m.

Cuba recalca ante la OMC ilegalidades en registro de la marca Havana Club. La compañía Bacardí se mantiene desde 1997 comercializando de manera ilegal en territorio estadounidense, un ron que no se produce en Cuba, utilizando la reconocida marca de ron cubano.

Cuba recalcó este lu­­nes ante la Organización Mun­dial del Comercio (OMC) las persistentes ilegalidades del proceso de registro de la marca Havana Club en Estados Unidos.

Durante la primera reunión de es­te año del Órgano de Solución de Diferencias (OSD) de la OMC, la is­la caribeña abordó una vez más el incumplimiento de la nación norteña en el caso de la Sección 211 de la Ley Ómnibus de Asignaciones de 1998. 

Se trata del caso que aborda la negación del registro de la marca Havana Club en Estados Unidos. En correspondencia con las regulaciones del bloqueo contra Cuba, este país se ha mantenido durante casi 13 años sin implementar las decisiones del OSD.

El in­forme presentado por Estados Uni­dos mantiene la misma línea de todos los anteriores, sin ofrecer una solución sobre el diferendo.

Como consecuencia la compañía Bacardí se mantiene des­de 1997 comercializando de ma­nera ilegal en territorio estadounidense, un ron que no se produce en Cuba, utilizando la reconocida mar­ca de ron cubano.

Rodríguez recordó que en el 2000 se estableció en la OMC la reclamación presentada por la Comunidad Europea en representación de los intereses de la empresa mixta cu­bano-francesa Havana Club Hol­din­gs.

Como resultado del proceso, des­­de el 2002 ese Órgano constató que la Sección 211 infringía diferentes disposiciones establecidas en el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio y en el Convenio de París para la Protección de la Propiedad Industrial.

El OSD solicitó que Estados Unidos reformara su legislación, acorde con las obligaciones jurídicas que imponen los mencionados Acuer­dos. A pesar de ello se mantiene intacta y vigente la Sección 211.

La empresa mixta cubano-francesa ha continuado en vano sus acciones legales ante las correspondientes instancias judiciales estadounidenses. Hasta el momento prevalece la negativa de conceder a su titular original, la licencia para renovar la marca de ron Havana Club.

(Fuente: Granma / PL)

 

Posible “cura” para la calvicie

Posible “cura” para la calvicie

 

11:35:14 p.m.

Según un estudio del Instituto de Investigación Médica Sanford-Burnham (EE.UU.), las células madre pluripotentes humanas (iPS) son capaces de generar nuevo pelo. El estudio, dicen sus autores, representa el primer paso hacia el desarrollo de un tratamiento basado en células madre para las personas que han perdido el cabello.

Hasta ahora la mayoría de los intentos de tratar la calvicie con células madre han fracasado, debido especialmente a que las técnicas utilizadas no han sido capaces de generar el número suficiente de células madre para regenerar el pelo. Hace apenas un año un estudio publicado en «Nature Communications» diseñó un sistema capaz de convertir las células adultas en células madre epiteliales (EPSC). Sin embargo, advertían que desgraciadamente las células madre epiteliales derivadas de iPSC aun no estaban listas para su uso en seres humano.

El método, explica Alexey Terskikh, emplea células madre pluripotentes humanos para crear nuevas células capaces de iniciar el crecimiento del pelo humano. El sistema, dice, «supone una notable mejora sobre los actuales que se basan en el trasplante de folículos pilosos existentes de una parte de la cabeza a otra. Según este experto, su sistema proporciona una fuente ilimitada de células del propio paciente para el trasplante y «no está limitado por la disponibilidad de los folículos pilosos existentes».

En concreto, los investigadores desarrollaron un protocolo que programa a las células madre pluripotentes humanas para que se conviertan en células de la papila dérmica. Estas células, afirma Terskikh, constituyen una población única de células que regulan la formación del folículo piloso y el ciclo de crecimiento. Sin embargo, hasta ahora no servían para los trasplantes de pelo debido a que no se pueden obtener en las cantidades necesarias y pierden rápidamente su capacidad para inducir la formación del folículo piloso en cultivo.

El método de Terskikh impulsa las células madre pluripotentes para que sea capaces de diferenciarse en células de la papila dérmica. Y, cuando se trasplantaron las células en ratones, confirmaron su capacidad para inducir el crecimiento del pelo. «Nuestro próximo paso es trasplantar células de la papila dérmica derivados de células madre pluripotentes humanas en personas», añade Terskikh.

(Fuente: Cubadebate /lapatilla)

Lo que no sabías de los emoticones

Lo que no sabías de los emoticones


8:07:00 a.m.

Usar estos símbolos para comunicar emociones positivas tiene buenos resultados tanto en el trabajo como en redes sociales, según estudios científicos.

La carita sonriente que muchos incluyen en sus correos electrónicos, mensajes de texto o en redes sociales tiene ya 32 años desde la primera vez que fue utilizada por Scott Falham, un científico de computación de la Carnegie Mellon University, para dar a entender que estaba haciendo una broma en un correo.

En ese momento era solo la combinación entre dos puntos, un guión y un paréntesis pero ahora no solamente cobró color sino que ha derivado en tantas emociones que hay una que reproduce la cara del desesperado personaje del cuadro El grito, de Edvard Munch.

Aunque en el ámbito laboral son vistos como “poco serios” y aún hay personas que se les resisten, un artículo publicado en The Next Web resume algunas razones basadas en estudios científicos por las que es recomendable usarlos.

Según indica el artículo, los emoticones están cobrando cada vez más espacio en la comunicación laboral en algunos sectores. En la Universidad de San Luis, Missouri, un grupo de investigadores comparó la reacción de la gente al recibir dos tipos de mensajes, uno laboral y otro en un tono más amistoso, con y sin emoticones.

Los resultados mostraron que incluso en los casos en que se trataba de un correo con una propuesta de entrevista para un empleo, los receptores reaccionaban de forma positiva ante los íconos. La inclusión de emoticones en los mensajes era para el receptor una demostración de agrado.

Aunque en los mensajes laborales se espera cordialidad y un tono impersonal, “usar emoticones en correos puede transgredir esto con un gesto amigable, emocional y personal”, concluye el estudio.

Y en los casos en que se necesita ayuda para que una crítica no sea tan pesada, los emoticones pueden dar una mano. Una corrección, crítica o comentario negativo de un superior es mejor recibido si va acompañado por un emoticón sonriente, constataron investigadores de la Universidad de Hong Kong.

¿Más emoticones es igual a más popularidad? Esto es lo que concluye el análisis de 31 millones de tuits y medio millón de publicaciones de Facebook realizado por la Universidad de Cambridge. 

Al analizar todas las publicaciones a través de diferentes métodos y priorizando determinados parámetros, los investigadores se dieron cuenta que estos íconos eran un denominador común en los posts más influyentes.

Un ícono que refleja una emoción genera la misma reacción en una persona que el gesto real en un rostro humano. Esto pudo comprobar un grupo de científicos que durante 2013 se dedicó a experimentar las reacciones de 20 personas ante diferentes símbolos.

Al parecer, los gestos son formas de atraer la atención de las personas y muchas registran más la gestualidad que otras formas de comunicación. La investigación comprobó que cuando el cerebro identifica la forma de una cara sonriente, por ejemplo, su cerebro actúa de forma similar a cuando identifica una sonrisa.

(Fuente: Cromo)

 

Frei Betto: Fidel goza “muy buena salud”

Frei Betto: Fidel goza “muy buena salud”

 

7:58:51 a.m.

El compañero Fidel y el destacado intelectual brasileño Frei Betto sostuvieron una amistosa conversación, en el curso de la cual abordaron variados temas nacionales e internacionales. Fidel disfruta de buena salud y se mantiene interesado en diversos temas, afirmó el teólogo brasileño.

Betto, quien este martes se reunió con Fidel en la capital cubana, aseguró hoy a la Televisión Cubana que conversó de muchos temas con el líder de la Revolución, al que encontró con “muy buena salud”, con su “observación privilegiada” y como siembre “muy optimista”. 

“He escrito un articulo para Brasil sobre mi encuentro con Fidel y decía que a Fidel se aplica perfectamente un axioma que yo siempre repito: hay que dejar el pesimismo para días mejores”, dijo Betto en declaraciones divulgadas por el NTV. 

Según el teólogo brasileño, quien es autor, entre otros, del libro “Fidel y la religión“, Fidel le preguntó sobre sus actividades en La Habana, mientras apuntaba información de la conversación en un cuaderno. 

“Me preguntó de mi encuentro con el papa Francisco, él tiene una profunda admiración por el papa Francisco”, indicó Betto, quien en abril se reunió con el pontífice argentino en el Vaticano.

Asimismo relató que Fidel le preguntó sus opiniones sobre la nueva fase de relaciones que viven Cuba y Estados Unidos: “Yo dije que pensaba que es muy bueno, muy positivo, pero todavía uno habla en FM y el otro habla en AM, la sintonía va a llevar tiempo. Pero (dije) que, como él ha escrito en la carta a la FEU, es un paso importante para la paz, un diálogo que tiene que darse”, contó Betto.

Dijo que “Estados Unidos, tiene cambiar no solo sus métodos, sino sus metas: ¿con qué objetivos quiere mantener buenas relaciones con Cuba? El pueblo tiene que prepararse muy bien para el choque entre camión de consumismo con el Lada de la austeridad. Hay que preservar las conquistas, los valores y las virtudes de esta Revolución”.

Fidel y Betto conversaron sobre temas nacionales e internacionales “en un clima afectuoso”, afirmó. 

(Fuente: Cubadebate)

Expertos cubanos investigan fósiles vivientes

Expertos cubanos investigan fósiles vivientes

 

7:32:02 p.m.

Expertos del Jardín Botánico de Las Tunas colaboran con un proyecto internacional para el estudio de la familia de las zamias, considerados fósiles botánicos vivientes, cuyas poblaciones se encuentran en peligro de extinción.

La existencia en la institución científica de la oriental provincia de una colección muy bien documentada permitió su inserción en la investigación, en la que participan el Instituto de Ecología y Sistemática, la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna y el instituto Montgomery Garden, de Estados Unidos.

Raúl Verdecie, especialista del Jardín, dijo a la AIN que las zamias, también conocidas como yuquillas de ratón, son plantas muy primitivas que se formaron durante el periodo carbonífero, cuando la reproducción de las especies vegetales se realizaba a través de conos y no de flores.

Estos tipos de organismos coincidieron en el tiempo con la palma corcho, quizá el fósil botánico viviente más conocido en Cuba, precisó Verdecie.

La mayoría de los organismos vegetales de aquella etapa ya desaparecieron —agregó el investigador— de ahí la importancia de conservar esta familia, cuyo comercio internacional está prohibido, aunque en la Isla existen personas inescrupulosas que se dedican a venderlas como plantas ornamentales o trabajarlas para la confección de artesanías.

Según Verdecie, el estudio permitirá conocer la salud de las actuales poblaciones de zamias y en él se emplean modernas técnicas moleculares, así como también el apoyo de los habitantes de las comunidades en las que crecen estas plantas.

En Cuba su distribución es muy diversa y pueden encontrarse desde las laderas de la Sierra Maestra, hasta el sur de Las Tunas, fundamentalmente sobre suelos cársicos, explicó Verdecie.

Las zamias fueron muy populares como alimento entre los aborígenes cubanos para la elaboración de atoles, mientras que las campesinas las utilizaron para almidonar la ropa.

(Fuente: RC/AIN)

Mi Martí contigo

Mi Martí contigo

 

6:31:53 a.m.

Por Mercedes Rodríguez García

El primer Martí me llegó de niña, ¡muy niña!, junto con una caja de 24 colores: «Para Mercy, duran toda una vida, cuídalos». Así decía la tarjeta que —con exquisita grafía— colocó dentro de un sobre adjunto mi tía Olga, por entonces maestra rural en Sagua la Chica. Leí machaconamente, como leen los niños cuando están aprendiendo.

Una segunda recomendación —tan dulce como autoritaria— me llegaría de inmediato en su propia voz: «Aquí tienes una hoja de papel, dibújame al Apóstol de la independencia de Cuba». «Pero ¿ahora mismo?, tía», le pregunté con el tono más fastidioso que recuerdo. «Sí, ahora mismo, ven, vamos a sentarnos a la mesa».

Sentí deseos de devolverle aquel precioso estuche que me hubiera gustado estrenar tirada en el piso, coloreando cuando tuviera deseos, pintando lo que me viniera en ganas. Pero fui. Y salió él, desproporcionado y bigotudo, en medio de un jardín con flores.

Mi segundo Martí vino en un libro: La Edad de Oro, regalo también de otra tía, Mary, dependienta en tienda de ropa, el día de mi quinto cumpleaños, y con una sola condición: «Es para ti, para tu prima y tu hermano». De modo que el ejemplar permaneció siempre al alcance de ellos, y  además, de los amiguitos del barrio que por las tardes venían a jugar a la escuelita, en la cual invariablemente yo hacía de maestra.

Mi tercer Martí fue rojo y dorado, impreso en un diploma. Me lo gané cursando el sexto grado, cuando en el primer semestre de clases salí vanguardia del grupo de la señorita Georgina Irastorza.

El cuarto, lo compré en una quincalla, un cuadrito de pequeño formato, por solo 50 centavos. Los había de Maceo, Céspedes, Agramonte, Gómez, La Caridad, San Lázaro, Santa Bárbara, Mike Mouse, Pato Donald, Lazie, Rin Tin Tin, mas, el dinero solo alcanzaba para uno.

Pero el que más recuerdo me lo dejó Martica Ubals, mi compañera de secundaria, cuando se fue de Cuba y nos despedimos en la plaza del mercado, que en menos de un año sería Coppelia. Lo colgué en mi cuarto y allí estuvo hasta que una foto de Camilo ocupó su lugar debajo del cristal. (Mi madre decía que ya había muchos Martí en la  casa, y mi padre, que hacían falta más Martí en la calle).

El sexto, lo compré en la recién estrenada librería Pepe Medina. Ya estudiaba en el preuniversitario Osvaldo Herrera, y muy pocos entendían mis desafueros por The Beatles, que para la «gran cátedra» no era más que una banda diversionista, y nada tenía que ver con el idioma que el profesor Mauro de la Torre me repasaba en «secreto» con ejemplos extraídos de Míster Postman, Yellow River , Sgt. Pepper's  o Lady Madonna.

Ese, mi Martí más lindo, el de Jorge Arche, paisaje rural de fondo, vestía de guayabera, y como El Sagrado Corazón de Jesús en eso de llevar la mano al pecho, resultaba a mi ojo —afinado por la pintora Aida Ida Morales en sus clases de Artes Visuales— un Martí icónico, sublimado: el de «con los pobres de la tierra», el de «con todos y para el bien de todos», el que años después, en la Universidad me revelara como un Martí seminal, el doctor Ordenel Heredia.

Otro Martí, de busto en bronce, estaba en casa antes de yo nacer en posesión de mi abuelo, calzando adeudos sobre el aparador. Un día desapareció y apareció luego en una caja, entre sus cosas de muerto. Pasó a mi padre que lo cedió por derecho justo a su hermana, la maestra, que lo llevó a su escuela en la montaña.

Martí volvió. Lo trajo chamuscado. Fue lo único que no se quemó cuando los alzados prendieron fuego al cañaveral del fondo. Lo limpié con agua, detergente y franela. Apenas le quedó la pátina del tiempo. Martí fue mío. Desde el librero vio crecer mis niños, disfrutó mis fiestas, mis lutos, mis desvelos nocturnos apremiada por el cierre. Ese ha sido mi Martí más íntimo y valiente. Fundacional, vigila ahora la casa de mi hijo, los pasos de mi nieta.  

Y tengo más Martí: Martí moneda conmemorativa por el Centenario de su natalicio, y otros Martí valores numismáticos, y muchos Martí libros, obras completas, grabados, recortes, Bohemias incunables. Y algunos que me enervan y me salvan de odios y egoísmos. Martí romántico, didáctico, político, poético. Martí sol, Martí rosa, Martí abeja, Martí ojo del canario… 

¡Ah!, cuánto tiempo ha pasado. Martí dibujado, aprendido, querellado, heredado, compartido, interpretado, desde que era niña, ¡muy niña! Martí necesario, imprescindible, entrañable, enraizado, avizor, eterno. Es mi Martí. El que me va por dentro y quisiera compartir contigo.