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LA TECLA CON CAFÉ

Suscribe ETECSA acuerdo con IDT Domestic Telecom

Suscribe ETECSA acuerdo con IDT Domestic Telecom


2:15:38 a.m.

La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A., ETECSA y la compañía norteamericana IDT Domestic Telecom, INC. (IDT) han concluido las conversaciones, con el propósito de suscribir un Acuerdo de Servicios para la Operación de Telecomunicaciones Internacionales, que permitirá la interconexión directa entre Estados Unidos y Cuba.

Según nota de Dirección de Comunicación Institucional de ETECSA publiada en Cubadebate, se esperan las aprobaciones correspondientes de las autoridades norteamericanas para su posterior implementación.

El restablecimiento de las comunicaciones directas entre los Estados Unidos y Cuba, permitirá mayores facilidades y calidad en las comunicaciones entre los pueblos de ambas naciones.

Presentan en La Habana el libro de Alejandro Castro Espín

Presentan en La Habana el libro de Alejandro Castro Espín


2:32:40 a.m.

 

Se trata de El precio del poder, de Alejandro Castro, presentado por Abel Prieto, asesor del presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la XXIV feria habanera.

En sus palabras, Abel Prieto lo catalogó de un texto esencial, de utilidad incalculable, que parte de una investigación muy completa y acuciosa, verdaderamente detallada, y con un punto de vista analítico, que no es propagandístico, pero termina siendo demoledor, aseveró.

El libro es una gran contribución al pensamiento antiimperialista, que es hoy tan necesario en Cuba, afirmó. Al decir de Prieto, cuando se lee este material uno siente que tiene más argumento para ser radicalmente antiimperialista.

El autor expone la crueldad sin límite que está en la base del expansionismo yanqui, la falta de ética, el uso sistemático y sin ningún pudor de la mentira, apuntó.

Por su parte, el escritor de la obra expresó que se trata de un texto que muestra una continuidad histórica más actualizada de lo que está ocurriendo en estos momentos.

Según Alejandro Castro, en la medida en que la sociedad humana avanza y que la humanidad va encontrando senderos para el mejoramiento humano la extensión de la vida de los imperios debe ir reduciéndose de manera exponencial.

Asimismo consideró que el libro, de cinco capítulos y publicado por la Casa Editorial Capitán San Luis, puede contribuir a que las más jóvenes generaciones conozcan las esencias del poder imperial.

(Fuente: Cubadebate)

Lea también:

Alejandro Castro Espín habla del futuro de Cuba (Entrevista)


Inflable complaciente, por Linares

Inflable complaciente, por Linares

 

11:00:14 a.m.

Los neandertales no eran tan imperfectos

Los neandertales no eran tan imperfectos


6:45:11 a.m.

Los neandertales dividían algunas de sus actividades por sexos, según demuestran algunas evidencias halladas por el Consejo superior de investigaciones científicas (CSIC) español.

Lo prueba el hecho de que las estrías dentales presentes en los fósiles femeninos siguen un mismo patrón y es distinto al encontrado en los individuos masculinos.

El trabajo, presentado por el CSIC en Madrid y publicado en Journal of Human Evolution, analizó 99 dientes incisivos y caninos de 19 individuos de tres yacimientos: El Sidrón, en Asturias, L'Hortus, en Francia y Spy, en Bélgica.

La hipótesis de los autores del estudio es que, al igual que en las sociedades cazadoras-recolectoras modernas, las mujeres se habrían encargado de la preparación de las pieles y la elaboración de vestimentas, y los hombres tendrían como tarea propia el retoque de los filos de las herramientas de piedra.

Esta especialización "probablemente se limitase a unas pocas tareas, ya que es posible que tanto hombres como mujeres participasen de igual manera en la caza de grandes animales", señalan los investigadores.

La división por sexos "se establecería en las tareas post-caza".

Hasta ahora "pensábamos que la división sexual del trabajo era típica de las sociedades sapiens, pero eso parece que no es así", explicó el investigador del CISC Antonio Rosas, uno de los autores del estudio.

"En estas sociedades, como ocurre en algunos pueblos actuales, existía la costumbre de usar la boca como una tercera mano en tareas como la preparación de las pieles y el troceado de carne", añadió Rosas.

Las marcas aparecen en los dientes cuando el individuo sujeta algo con la boca y lo corta con la otra mano, lo que daña su superficie.

 "Hemos visto que las mujeres tienen más rallas y que son más largas", dijo la también investigadora Almudena Estalrrich.

Además, al fijarse en los desconchones del esmalte de los dientes, los individuos masculinos presentan mayor cantidad de mellas en el esmalte y la dentina de las piezas superiores, mientras que en los femeninos estas imperfecciones aparecen en las inferiores.

En los últimos años los científicos han pasado de pensar en los neandertales "como seres poco evolucionados, pues a saber que cuidaban a los enfermos, enterraban a sus muertos, comían marisco e, incluso, tenían características físicas distintas a las esperadas: los había pelirrojos y de tez y ojos claros", apuntó Rosas.

(Fuente: ANSA)

Lou Reed llamó basura a los Beatles

Lou Reed llamó basura a los Beatles

 

6:34:39 a.m.

Después de muerto, Lou Reed sigue dando guerra. PBS, la televisión pública de los Estados Unidos, ha rescatado para su serie “Blank on Blank” una entrevista que Lou Reed le concedió el 20 de marzo de 1987 al periodista Joe Smith y le ha añadido un vídeo de animación. 

Entre otras cosas, Reed dice “Nunca me gustaron los Beatles. Pensaba que eran basura. Si preguntas, ‘¿Quién te gustaba’. No me gustaba nadie”. 

Hablando de The Velvet Underground, asegura que el resto de grupos del momento no estaban a su mismo nivel.Y añade: “Quiero decir que eran dolorosamente estúpidos y pretenciosos. Cuando trataban de ser, entre comillas, ‘arty’, era peor que rock and roll estúpido. Qué quiero decir con ‘estúpido’, quiero decir como The Doors”.

Y lamenta el poco reconocimiento que tuvo The Velvet Underground, “lo que hubo fue un montón de mala prensa. Me desconcertó un poco la salvaje reacción contra nosotros”. 

(Fuente: EFEEME)

 

Apple ya puede exportar a Cuba parte de sus productos

Apple ya puede exportar a Cuba parte de sus productos

 

5:40:35 a.m. 

La compañía Apple informa que algunos de sus productos y parte de su software, se encuentran ya dentro de las categorías legales para exportarse a Cuba, aunque no precisa cuáles son. 

Apple se encuentra entre las compañías estadounidenses que están tomando posiciones para abrir nuevos mercados en Cuba gracias a la flexibilización de las regulaciones sobre exportación de productos. 

La página web de Apple, en la sección que informa sobre su política de comercio global hacia países con una legislación especial, incluye un apartado titulado “Apoyo al pueblo cubano” en el que recoge los cambios que afectan a sus productos y que fueron emitidos el 16 de enero por el Departamento de Comercio de Estados Unidos. 

También informa de que algunos de sus productos y parte de su software están ahora dentro de las categorías legales para venderse a Cuba. La compañía indica que al autorizar el Gobierno la venta de los artículos englobados bajo ciertas excepciones de licencia de consumo, y ya que la OFAC también publicó las modificaciones del Reglamento de Activos Cubanos (CACR) permitiendo la exportación y reexportación de artículos autorizados a exportar, se abre una nueva vía de comercio con la isla. 

(Fuente: Cubadebate)

 

 

El mejor libro que Julito nos dejó

El mejor libro que Julito nos dejó

 

5:34:05 a.m.

Por Mercedes Rodríguez García

La segunda edición de «Revolución, Socialismo y Periodismo: La prensa y los periodistas cubanos ante el siglo XXI», de Julio García Luis (Sagua la Grande, 1942-La Habana, 2012), ya se vende en la 24 edición de Feria Internacional del Libro, en La Habana.

Parecía que iba a dormir el sueño de los justos desde que su publicación fuera recomendada por el tribunal calificador de aquel aplaudido ejercicio académico, que le valió a su autor el título de Doctor en Ciencias de la Comunicación, en 2004.

Pero nunca es tarde si la dicha es buena, ocho años después, publicado por la editorial Pablo de la Torriente Brau, de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC)— «Revolución, Socialismo y Periodismo…» fue presentado por primera vez en el IX Congreso de la UPEC, celebrado los días 14 y 15 de julio de 2013.

Entonces —como ahora en la Feria Internacional del Libro, en La Habana —  su presentadora, la colega Rosa Miriam Elizalde, editora y prologuista del texto, reconoció que no se trataba de un libro tardío, pero que no debió esperar al final del pasado siglo ni tampoco a los años que ya hemos avanzado de este XXI».

Y argumentó: « (…) sobre todo, porque es un libro que ya estaba escrito. Solo faltaba ponerlo en blanco y negro. Con todo y ello ¿por qué tan larga espera?». Me imagino el (los) argumento (s), y no creo que la dilación obedeciera entonces a causas editoriales, ya que en el transcurso varios textos salieron de la Pablo de la Torriente, y también otras casas editoras afines , incluso fuera de plan, y con premura.

Sucedía que el catalejo (el de la canción del dúo Buena Fe) seguía enfocado 180º al «más allá» y no hacia el interior de esta Isla nuestra, bella y heroica de cada día.

Ahora, Rosa Miriam pide que abracemos esta segunda edición, y se siente privilegiada porque «posee la copia digital, todavía con el rótulo que él le puso en enero de 2012, en la víspera de su muerte, y no hay día en que no surfee en ella con el buscador de mi laptop»… Lo mismo que yo hago, pero remando sobre el ejemplar de papel a falta de tablet o cualquier otro miniequipamiento electrónico portable.

En el libro «descubrimos cada vez nuevas aproximaciones a temas muy complejos de las Ciencias Sociales y a otros, ya bastante llevados y traídos entre nosotros.  En cualquier caso, Julio es una brújula en medio de la confusa sobreabundancia de información y en tiempos de Internet, de “Paquetes” semanales y redes jíbaras», como bien apunta Rosa Miriam.

Ella, que tuvo por años muy cerca a Julito, el Maestro, no puede escapar del influjo de este extraordinario hombre que aún físicamente ausente continúa dándonos lecciones de vida y compostura. De ahí, que más que una presentadora se haya comportado como una alumna agradecida o una buena amiga.

Y como ella misma dijo, «se supone que un presentador les recomiende la lectura del volumen que tiene en sus manos. Es lo que me ha pedido la Editorial Pablo de la Torriente, de la Unión de Periodistas de Cuba. Bien, compren el libro porque es inteligente, documentado y rotundo, pero hagan algo más: abrácenlo porque tendrán en sus manos la vida de un periodista genial, de un investigador sin el que no se puede interpretar la cultura cubana del último medio siglo, y de un padre, amigo, esposo y maestro inolvidable. Abracen este libro, abracen a este hombre bueno».

Yo hubiera recomendando, además —y ante los numerosos periodistas presentes— hacer lo que Julio propone en su texto, si es que de verdad luchamos por una sociedad próspera y sostenible, a la que mucho aportará un modelo de periodismo que informe de manera, oportuna, veraz y lo más amplia posible, afianzado siempre en valores humanos básicos como la dignidad, la justicia, la solidaridad y el apego a la verdad.

Y no creo se trate de reinventar, sino cambiar ese tan llevado y traído paradigma comunicacional basado no solo en la teoría sino en las realidades del país y del mundo, apoyado en la movilización de la opinión pública y en la fuerza política y moral que ella es capaz de ejercer. En otras palabras, un modelo comunicacional de servicio público que ayude a sustentar derechos y libertades ciudadanas —reconocidas constitucionalmente—, y con los cuales está estrechamente ligado el periodismo.

Desde estos ángulos, el libro de Julio no solo recupera el desdeñado acento del periodista cubano y su dignidad, sino que renueva y vigoriza las opiniones morales y políticas que  hoy angustian al sector, pero que pienso —y así lo ruego a los santos apócrifos culpables de tantas penurias y  desasosiegos— deberán ir desapareciendo más temprano que tarde.

Ya todo o casi todo, se ha dicho y redicho. Lo que faltaba, nos lo deja Julio por escrito. Mas, siempre habrá ciegos que no quieren ver y sordos que no quieren oír. A esos, tendremos que pasarles como una aplanadora por encima, y no continuar esperando a que sea  la historia  quien les pase la cuenta. Sus deudas son impagables y no tienen absolución posible.

Con su experiencia académica, afianzada en el más legítimo y auténtico magisterio normalista y en el sostenido ejercicio reporteril, Julio García Luis sostiene que «solo una prensa más libre, cubana y autorregulada» puede llegar a convertirse en ese «can guardador de la casa paterna» del que habla Martí refiriéndose al periodismo. Y solo será así «en la medida que vigile, indague y alerte con suficiente autonomía, que trabaje sin temor y de modo responsable».

Son muchos, muchos, los postulados contenidos en este texto que tienen para los del gremio una concreción palpable en el día a día de nuestra profesión. Sin embargo su gran valor no radica en decir lo que no hayamos dicho nosotros mismos, sino —como dijera Omar George Carpi—«en el sustrato conceptual y teórico que nos aporta para explicarnos mejor el por qué de nuestras frustraciones y de nuestras expectativas».

Al respecto es bien clara la dedicatoria de Julio. «A las compañeras y los compañeros del gremio: lo que hemos conversado tantas veces».

Reitero, nada que desconozcamos, ni que no hayamos padecido, ni que no constituya tema de tertulias o corrillos en las redacciones o en los encuentros formales e informales entre colegas.

Y es Omar —miembro del Comité Nacional de UPEC—  quien me refresca la memoria al referirse concretamente  al origen de esta cita, y que no es otro que la intervención de Julio en el VI Encuentro Nacional de la Crónica Miguel Ángel de la Torre, celebrado en Cienfuegos, en noviembre  de 2011, apenas dos meses antes de su fallecimiento (La Habana el 12 de enero de 2012).

Transcribo textualmente: «Ustedes saben, igual que yo que nadie va a llegar un día a decirnos: hasta ayer, llegaron hasta aquí; a partir de hoy, van a llegar hasta acá. Eso no existe y nunca existirá. Nadie hablará por nosotros. Nadie hará lo que nos toca hacer a nosotros. Tendremos lo que nos ganemos, lograremos lo que nos merezcamos, dispondremos del espacio que sepamos ocupar. En el mundo del poder no se regala nada y nada viene por añadidura. Ideas, prácticas y hechos son los únicos que pueden movernos hacia delante».

Así lo dijo Julio entonces y así está sugerido en su obra póstuma al referirse a las potencialidades para generar un mejor periodismo, capaz de cumplir una función más eficaz de legitimación y fortalecimiento de nuestro socialismo».

Idea de Omar a la que me sumo, es la capacidad  de Julio para fortalecernos con elementos de juicio indispensables para el conocimiento y la acción, dignificándonos como  profesionales, en momentos en que la autoestima no es precisamente un sentimiento muy arraigado en el sector. Nos reafirma algo que se supone sepamos pero que a veces olvidamos: el deber principal de un periodista es producir información según criterios profesionales.

Y Nunca será así mientras que sigamos esperando a que nos digan lo que debiéramos decir nosotros. Hay cosas que nadie puede decir por nosotros, porque corresponden al discurso de la profesión.

¿Cuál es el deber elemental de un periodista si no cuestionar lo que la población cuestiona y preguntar lo que el pueblo pregunta a quienes están en la obligación de responderle, en virtud de sus responsabilidades públicas, con total transparencia?

Por eso, el libro de Julito nos hace, en verdad, mucha falta. Sin embargo, por sí solo no va a mover conciencias ni sensibilidades a favor de un mejor periodismo. Ese complemento tendremos que ponérselo nosotros con nuestra actuación y, si es necesario, hasta con nuestra intransigencia.

Ojalá que llegue a muchos más actores, y sobre todo a quienes en cumplimiento de otras funciones se relacionan con el quehacer de la prensa. Ojalá que este libro cada vez más deje de ser teoría para convertirse en práctica.

Como afirmara el miembro del Buró Político y Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en la clausura del IX Congreso de la UPEC; «Se necesita mucho de la prensa cubana para construir un socialismo próspero y sostenible».

Para los periodistas y comunicadores en ejercicio, para estudiantes de periodismo y de comunicación social, el texto de Julio García Luis constituye más que lectura obligatoria, manual de estudio y consulta permanente.

Esperamos que el mejor libro que García Luis nos dejó esté presente en la Feria del Libro en Villa Clara, y a un precio asequible en honor a la modestia, la dignidad, la honestidad, la fidelidad y el genio de ese Doctor ido antes de tiempo, y al que invariablemente seguiremos llamando Julito, ese profesor, amigo y revolucionario a quien abrazo todos los días.

 

 

 

 

 

Abracen este libro, abracen a Julio García Luis

Abracen este libro, abracen a Julio García Luis

 

4:52:56 a.m.

Por Rosa Miriam Elizalde*

Palabras en la presentación del libro de Julio García Luis, Revolución, socialismo y periodismo: La prensa y los periodistas cubanos ante el Siglo XXI, en la Feria Internacional del Libro de La Habana 2015.

Este no es un libro, es una enciclopedia. O si prefieren los más jóvenes: es  la Wikipedia del Periodismo en Cuba.

Tengo una ventaja sobre ustedes, que saldrán hoy de aquí con la versión impresa de esta nueva edición de Revolución, socialismo y periodismo: La prensa y los periodistas cubanos ante el Siglo XXI, de Julio García Luis. Poseo la copia digital, todavía con el rótulo que él le puso en enero de 2012, en la víspera de su muerte, y no hay día en que no surfee en ella con el buscador de mi laptop.

¿Qué nos dice Julio, por ejemplo, si buscamos la palabra “periodismo”? Muchísimo, pero destaco una idea: El periodismo puede real y formalmente adherirse a valores universales y políticos; pero solo si hay valores profesionales se podrán realizar los primeros, es decir, los más trascendentes.  Y aquí recuerda lo dicho por Rosa Luxemburgo sobre la función social del arte: “Tiene que ser, ante todo, arte”. Es decir, el periodismo tienen que ser, ante todo, periodismo.

¿Y esta enciclopedia qué dice del “partidismo”, de la “prensa militante” y de la Revolución, un debate que por 50 años ha recorrido todo nuestro campo profesional? “Podemos ilusionarnos con la idea de una prensa militante

—advierte—, que cumple las misiones del día, pero esa misma prensa puede arrastrar carencias que en el proceso a mediano y largo plazo induzcan su propia deslegitimación y, con ella, la de todo o parte del sistema político”. 

Julio, además, ofrece la evidencia empírica de lo que significa esta afirmación cuando se acompaña de la palabra socialismo:

“La Unión Soviética y su Partido Comunista —escribe— creían tener prensa, pero el modelo asumido bajo el supuesto de contar con todas las ventajas y evitar todas las desventajas, no fue capaz de crear auténtico periodismo, y llegado el momento los dejó inermes frente a sus adversarios.”

Juego con algunos conceptos que dan título a este ejemplar, porque yo misma, que llevo el libro a dondequiera que voy como oráculo para mis investigaciones y que lo he leído varias veces, de manera lineal o saltando entre las palabras, descubro cada vez nuevas aproximaciones a temas muy complejos de las Ciencias Sociales y a otros, ya bastante llevados y traídos entre nosotros.  En cualquier caso, Julio es una brújula en medio de la confusa sobreabundancia de información y en tiempos de Internet, de “Paquetes” semanales y redes jíbaras.

Con un pie en el ámbito periodístico y otro en el académico, García Luis es una irrepetible y polifacética figura de dos mundos que son recíprocos, y es, a mi juicio, el sociólogo de la comunicación más importante de nuestro país. Por él hay que pasar para comprender no sólo cómo se ha forjado esa disciplina en el último medio siglo, sino cuál es la estructura y la lógica de las relaciones entre ella y la construcción del socialismo en Cuba, y sobre todas las cosas, para tener idea de cuáles son nuestras posibles soluciones en este entorno.

Siendo como lo era un campesino de Sagua la Grande que se forjó a sí mismo, tenía la sensibilidad y la lúcida sencillez de los grandes en una profesión que es como Sísifo, que debe empezar de nuevo todos los días. Y una y otra vez, y a un ritmo vertiginoso en los tiempos de Internet. Me dijo en una ocasión que los periodistas somos como los trapecistas: hijos de lo efímero, además del resultado directo de otras maternidades no siempre tan nobles. A decir verdad, en este oficio existen dos estirpes: la de quienes no dejan jamás de jugar sobre la fragilidad del alambre –el buen periodismo requiere una extraña mezcla de prudencia y riesgo– y aquellos que antes de poner una letra delante de otra prefieren curarse en salud y caminar por el sendero convenido, que suele ser tan ajeno como inofensivo, y en algunos casos bastante rentable. Por si acaso.

Pero la dimensión de quién es Julio lo refleja el registro que él hacía de la realidad, eso que comúnmente se llama “obra”, una obra que mayoritariamente permanece inédita. Cuando estaba preparando mi Tesis de Doctorado, Nadia, su compañera de toda la vida, me permitió hurgar en su archivo. Fue una experiencia alucinante. Yo sabía que era organizado y meticuloso, pero no tenía idea de cuánto. En carpetas perfectamente ordenadas encontré notas, cartas, estudios teóricos y artículos escrupulosamente fechados durante más de medio siglo de hacer y pensar el periodismo. En uno de esos apuntes registra la visita del líder de la Revolución al diario Granma, el 19 de mayo de 1970, después de enterarse el pueblo, en voz de Fidel, que la Zafra de los Diez Millones había fracasado.

Julio, que fue editorialista de ese diario, relata el debate del momento en que se estaba preparando el titular del día siguiente: “Teníamos a un pueblo para hacer los diez millones, y ese pueblo no nos ha fallado. Pero no teníamos el aparato administrativo para hacerlo”, comentó Fidel a los periodistas en la oficina del director del Granma. Pero lo que Julio subraya es que el líder sugirió destacar en titulares la mala noticia, aunque esta convivía, por azar, con un acontecimiento feliz, el rescate de un grupo de pescadores cubanos secuestrados por terroristas provenientes de EEUU.  ¿Por qué dar relieve a la noticia del fracaso de los Diez Millones y no a la de la victoria del regreso de los pescadores? Porque nadie tiene derecho a mentirle ni a edulcorarle las verdades a un pueblo y no lo haría por nada del mundo aquel individuo que se asuma como revolucionario, y agrega entonces Fidel, según los apuntes de Julio: “La medida de un revolucionario no debe ser de orden relativo, sino de orden absoluto”.

¡Vaya lección! Julio la registra, la guarda en la urna de sus papeles durante muchísimos años, y lo hace casi inconscientemente, con toda naturalidad, porque solo puede ver la verdad de las cosas quien viva esa verdad. Y él fue eso, un revolucionario absoluto, lo que le permitió ser un periodista absoluto y un investigador del periodismo y la comunicación absoluto. Es lo que explica cómo y por qué tenía la capacidad de ver más allá de todos nosotros y por qué cada palabra de este libro tiene su peso específico y cobra autonomía cuando rastreamos en sus páginas aleatoriamente.

Miren, por ejemplo, lo que sale si buscamos la palabra “Ética”:

“En este tema de la ética del periodismo presto especial atención a los enfoques de la sociología de la cultura, que nos previenen frente a las ideas automatistas, inmediatistas, manipuladoras, de las sociedades de mercado y sus criterios positivistas. Un periodismo ético requiere valores.  Valores universales, valores políticos, y también valores profesionales.”

Por eso, finalmente, quería decirle, no a ustedes, sino a él, aún cuando sienta que le grito o le ruego a un océano: “Te extrañamos tanto, Julio. Tenemos tantas conversaciones pendientes contigo”, y sin embargo, qué justicia estar aquí. Ni él mismo pudo imaginar que tendría su Feria y sus lectores, más allá de los profesionales de la prensa que leímos su Tesis de Doctorado en copias que se pasaron en CD y memoria flash, y que luego accedimos a una versión de este libro, especialmente concebida para el IX Congreso de los periodistas.

Se supone que un presentador les recomiende la lectura del volumen que tiene en sus manos. Es lo que me ha pedido la Editorial Pablo de la Torriente, de la Unión de Periodistas de Cuba. Bien, compren el libro porque es inteligente, documentado y rotundo, pero hagan algo más: abrácenlo porque tendrán en sus manos la vida de un periodista genial, de un investigador sin el que no se puede interpretar la cultura cubana del último medio siglo, y de un padre, amigo, esposo y maestro inolvidable. Abracen este libro, abracen a este hombre bueno.

(Fuente: Cubadebate) 

* Periodista cubana y editora del sitio Cubadebate. Es Doctora en Ciencias de la Comunicación y autora o coautora de los libros “Antes de que se me olvide”, “Jineteros en La Habana”, “Clic Internet” y “Chávez Nuestro”, entre otros. En twitter: @elizalderosa

 

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