martes, 10 de marzo de 2020
9:38:40 p.m.

Las emotivas actuaciones del bailarín japonés en silla de ruedas Kenta Kambara son un testimonio sin palabras de la pasión artística y lo que se puede alcanzar.

Kambara, que nació con espina bífida, un trastorno que paralizó la parte inferior de su cuerpo, tiene como meta actuar en las ceremonias de apertura o clausura de los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, para enviar un mensaje a las personas discapacitadas y sin discapacidad: está bien ser diferente.

 

“Si no se puede caminar con las piernas, está bien caminar con las manos. Si hay algo que quieres hacer pero no puedes, está bien encontrar otra manera”, dijo Kambara, de 34 años, ingeniero en sistemas informáticos y padre de un niña de dos años.

“En estos días, las personas usan la palabra ‘diversidad’ pero no muchas personas la han experimentado por sí mismas”, afirmó.

“Quiero que la gente entienda al verme bailar que, precisamente porque mi cuerpo es diferente, es interesante. Entonces eso se convertirá en un motivo para aceptar a otras personas diferentes”.

Kambara estaba en tercer grado en la escuela primaria en Kobe, en el oeste de Japón, cuando su madre le dijo que nunca caminaría.

“Fue una gran sorpresa y recuerdo haber llorado”, dijo. “Pero ese fue el detonante para pensar en cómo enfrentar mi discapacidad y encontrar diferentes formas de lograr mis objetivos”.

Kambara, cuya parte superior del cuerpo está bien desarrollada porque se ha impulsado con los brazos desde la infancia, comenzó a bailar hace cinco años y menos de un año después actuó en la ceremonia de clausura de los Juegos Paralímpicos de Río.

El repertorio autodidacta de Kambara incluye pararse de manos en su silla de ruedas, movimientos serpentinos de sus brazos musculosos y delgados, y giros vertiginosos en una silla de ruedas, una parte integral de sus actuaciones.

“Ya había llegado a un acuerdo con mi discapacidad antes de comenzar a bailar, así que no es como si el baile me ‘salvó’. Pero antes de comenzar a bailar, a menudo sentía que mi silla de ruedas era engorrosa en mi vida diaria (...) Pero cuando se trata de bailar, siento que mi uso de una silla de ruedas lo hace único”, declaró.

Además de apuntar a las ceremonias paralímpicas, Kambara alberga un sueño más grande: bailar en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos como una forma de aumentar el interés en los Juegos Paralímpicos.

“No debería haber una división tal que si estás discapacitado solo puedas presentarte en los Juegos Paralímpicos”, dijo, pero señaló que, a diferencia con los Juegos Paralímpicos, no hay audiciones abiertas para las ceremonias olímpicas.

(Fuente: Reuters/Linda Sieg)