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domingo, 01 de julio de 2018
3:40:46 p.m. 

La selección no es capaz de superar a Rusia en 120 minutos (1-1) y los fallos de Koke y Aspas en la tanda acaban con el sueño mundialista. (Foto: Iniesta consuela a Jordi Alba (Lavandeira Jr - Lavandeira Jr / EFE) 

Se acabó el Mundial para España. La selección cayó en la tanda de penaltis, tras empatar a uno ante Rusia en otro partido discreto. Esta vez la lotería de los penaltis no le fue favorable y los fallos de Koke y Aspas acabaron con el sueño mundialista, mientras que los anfitriones no fallaron ni uno.

  

Hierro hizo cambios en el once y trató de sacudir al equipo, pero lo hizo a costa de sacrificar a Iniesta y perdió fútbol. Desde el minuto uno, España tuvo el balón, pero la mayor parte del tiempo fue una posesión estéril, porque no servía para crear peligro ante el marco ruso.

El primer gol del partido llegó pronto. Falta lateral cometida sobre Nacho, otra de las novedades, que Marco Asensio centró con acierto al corazón del área pequeña. Ahi Sergio Ramos estorbó al central Ignasevich, que se marcó en propia puerta. España se encontró pronto con el marcador a favor, el mejor guión posible para encarar el resto del encuentro.


Con el resultado favorable, la selección se sintió cómoda y la posesión era insultante. Pero eso no se traducía en ocasiones de gol y en cambio los rusos, con muy poco, iban llegando al marco de De Gea. Tampoco creaban peligro, pero sin hacer prácticamente nada iban ganando metros. Golovin dispuso de una ocasión clara en el 35, pero su remate salió desviado.

España tocaba y tocaba, pero sin profundidad. Isco era el único que brillaba con luz propia junto a un Jordi Alba que físicamente está un peldaño por encima del resto. Silva seguía sin aparecer y Busquets no parecía cómodo en el nuevo sistema con Koke a su lado.

Y Rusia, poco a poco, se lo fue creyendo. Consiguió forzar un par de saques de esquina y un par de llegadas tímidas hasta que Gerard Piqué cometió un penalti tan claro como absurdo. El central saltó de espaldas al balón, pero con los brazos en alto. Penalti claro que transformó Dzyuba al filo del descanso. Con muy poco, Rusia había logrado igualar el partido ante una España que aún no había disparado ni una sola vez a puerta. El único remate fue un flojo cabezazo de Diego Costa ya en el tiempo añadido, que Akinfeev detuvo sin ningún problema.


El guión poco varió tras el descanso. Pelota para España, dominio claro pero sin ocasiones de gol y Rusia tratando de salir a la contra con más ímpetu que acierto. La primera aproximación con peligro fue de Isco, no podía ser otro, pero la jugada acabó en córner, el primero del partido para España, en el minuto 58. Y en el 66 Hierro rectificó y dio entrada a Andrés Iniesta por un Silva que volvió a hacer un mal partido.

  

Ya con Iniesta en el campo, España siguió buscando el segundo tanto, aunque el duelo parecía un partido de balonmano. Rusia cerrada atrás y España pasando el balón de un lado a otro del campo, pero sin poder dar un solo pase vertical. Hierro, mientras tanto, seguía deshaciendo sus inventos y sentó a un intrascendente Nacho para dar paso a Carvajal. Pero los cambios apenas hicieron variar el panorama.

Los últimos quince minutos del partido se jugaron en el campo ruso, ya con Aspas sobre el césped y con España volcada en ataque, pero incapaz de generar una sola acción de peligro. En el minuto 84 llegó la primera ocasión de la selección en todo el partido, un disparo de Iniesta que despejó el meta ruso y que Aspas no alcanzó a rematar el despeje.


Al minuto 90 se llegó con empate a uno, por lo que España y Rusia disputaron la primera prórroga del Mundial. La tónica, la misma, la selección atacando y los locales defendiendo como podían. Rusia estaba cada vez más encerrada atrás, pero España no lograba poner en aprietos a Akinfeev. Lo probó Asensio, con un tímido disparo, y Piqué, con un flojo remate de cabeza, pero el meta detuvo el cuero sin problemas. La ocasión más clara la tuvo Rodrigo, que acababa de salir, en la segunda mitad de la prórroga, pero el portero local se lució entonces con un paradón. Sergio Ramos reclamó un penalti casi al final y el árbitro lo consultó, pero esta vez el VAR no ayudó.

No hubo manera de romper el empate y la eliminatoria se resolvió en los penaltis. Y esta vez salió cruz. Fallaron Koke y Aspas y España vuelve a casa.

(Fuente: mundodeportivo)