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jueves, 21 de junio de 2018
10:10:55 a.m. 

El ajuste de Iniesta y Silva tras el descanso y otras claves del sufrido triunfo de España ante Irán (Foto: Silva, en una acción del partido contra dos jugadores iraníes/AFP)

El Kazan Arena asistió a una sufrida victoria de España ante una sorprendentemente competitiva Irán. Un partido en que los de Hierro no mostraron su mejor versión y en el que no tuvieron la fluidez necesaria para desarbolar al disciplinado equipo de Queiroz. Después de pasar el partido por la lupa, aquí mi visión sobre las que fueron las claves tácticas: 

La apuesta de Lucas no ensancha

La presencia del jugador del Real Madrid fue la sorpresa de la alineación. Con ello se rompió el molde de los dos falsos extremos. La misión encomendada fue la de abrir el campo pero no resultó. Y no fue satisfactoria porque ni él ni Carvajal interpretaron bien el contexto. El extremo se quedó abierto de manera permanente independientemente de si el balón se encontraba en su banda, en el medio o en lado opuesto con lo que no incomodó al lateral en ningún momento.

Por su parte, Carvajal tuvo demasiada prisa por ocupar la zona antes de tiempo con lo que ambos pisaron el mismo carril. Eso facilitó mucho las cosas a la defensa de Irán que tuvo suficiente con la tenue basculación del lateral zurdo para tapar el peligro. Lucas tampoco desafió lo suficiente en el uno contra uno a la marca para sacarle de zona. En definitiva, la pieza que tenía que ensanchar el campo no lo consiguió.

 

El muro de Irán con cierres

Irán entregó su suerte a la defensa. No presionó ni una sola vez la salida de España y, cada vez que salió, lo hizo sin riesgo. El único argumento para progresar fueron balonazos del portero a Azmoun en busca de la ganancia de una segunda jugada. El objetivo principal fue un repliegue rápido para la construcción del muro que diseñó Carlos Queiroz. Pero aparte de este repliegue, la muralla se cimentó en base a otros dos factores clave. Un cierre de bandas muy pronunciado fue el primero de ellos. Irán salió dispuesto a dejar espacio para los centros pero con la intención de desactivar uno de los recursos en los que la selección española es más fuerte, las entradas en los carriles lateral-central. 

El segundo aspecto fue la vigilancia de los picos de área para evitar disparos cómodos o circulación favorable. Los iraníes jugaron descaradamente la carta de la defensa pero lo hicieron con argumentos tácticos tan fuertes como trabajados. Así como España lidera la estadística de pases completados en los dos encuentros disputados (1395 completados), los de Queiroz son ya, con 107 interacciones, los mejores del torneo en despejes y cortes de balón. Un muro que, a la postre, se hizo casi inaccesible para España. 

Mucho de Isco

Isco fue de nuevo el jugador más activo y más deslumbrante en el apartado ofensivo. El jugador responde a la perfección al rol “sin cadenas” que tiene en este sistema. En la globalidad multiplica prestaciones y el equipo le concede este beneficio. El malagueño acabó con 138 intervenciones (el que más de los que participaron) y cuatro disparos (el segundo).

Ello contrasta con los números globales en los “aspectos derivados” del juego. La movilidad fue baja en general y los uno contra uno fueron insuficientes para desarbolar a un rival asentado en situación tan baja. La primera mitad acabó con un escalofriante 89% de posesión para España y 302 pases de diferencia entre ambos combinados. El índice más alto que se ha dado en el total de los 20 partidos del Mundial hasta el momento. Pero tanto ratio únicamente le sirvió a los de Hierro para crear media ocasión en un remate de Silva. Hasta la entrada de Marco Asensio al terreno de juego, España sólo ganó 11 de los 17 en esta faceta (65% de éxito) y ocho de ellos sólo de Isco. Más que escaso para una cuota de balón y de localización tan alta.

El oscurecimiento de marca de Silva e Iniesta

Así como Isco siguió moviéndose con el mismo patrón, el comportamiento táctico de los dos mediapuntas cambió a partir del descanso. Pasaron de recibir atrás y abiertos a “oscurecer su marca” ya desde el inicio del segundo tiempo. Oscurecer significa recibir a la espalda del rival para batir línea con el control. Ya no bajaron tanto a por el balón y siempre uno de los dos buscó recibir en esta posición. Tocaron menos balón pero en zonas de más peso ofensivo. Y aunque el cambio de cara de la selección española no fue brusco, eso provocó una resaltable mejora en el ataque.

  

Y así llegó el ansiado gol. Iniesta se apoyó en una pared de Silva en tal posición para asistir a un Diego Costa que se benefició de un rechace para anotar. Pequeños matices pero importantes y que dotaron de un poco más punch a los ataques. Tan cierto es que España tuvo menos balón en el segunda mitad como que esta fue más punzante.

Los centrales, un oasis en la fragilidad

España mostró una imagen de fragilidad alarmante. Ofensivas previsibles y sin elaboración bastaron para que Irán pusiera contra las cuerdas al combinado español. Sólo la gran actuación de la pareja de centrales concedió cierta tregua entre tanto desorden. No fue un partido fácil para ellos y estuvieron fantásticos. Piqué y Ramos tuvieron que desactivar por igual tres vías de peligro diferentes. Por un lado, atajar cabalgadas frontales de los oponentes en igualdad. En segundo lugar, estar finos en los duelos aéreos que Irán puso para Azmoun y compañía en el balcón del área. Y por último, estar activos ante los rechaces derivados de ellos. Y todo eso, con un David de Gea sin el mejor estado de confianza.


Entre Piqué y Ramos ganaron 13 duelos aéreos y sólo el barcelonista acabó con siete despejes para detener situaciones de emergencia. Únicamente fueron rebasados en una sola ocasión en el global del partido

(Piqué a botas de Amiri ) y promediaron 90% i 92% de acierto en los pases de inicio. Descomunal actuación del eje central. Con una Irán que puso en jaque a la selección española (con gol anulado incluído), la jerarquía que demostró esta pareja de centrales fue el elemento primordial para acabar con la portería a cero.

Ficha técnica:

Irán 0: Beiranvand; Rezaeian, Hosseini, Pouraliganji, Haji Safi (Mohammadi, m.69); Ebrahimi, Taremi, Ezatolahi, Amiri (Ghoddos, m.86), Ansarifard (Jahabakhsh, m.75); y Azmoun.

Seleccionador: Carlos Queiroz.

España 1: De Gea, Carvajal, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba, Busquets, Iniesta (Koke, m.70), Lucas Vázquez (Marco Asensio, m.79), Isco, Silva y Diego Costa (Rodrigo, m.89).

Seleccionador: Fernando Hierro.

Goles: 0-1, m.54: Diego Costa.

Árbitro: Andrés Cunha (URU). Amonestó a los iraníes Amiri (78) y Omid Ebrahimi (90).

Incidencias: Partido correspondiente a la segunda jornada del grupo B del Mundial de Rusia 2018, disputado en el Kazán Arena ante 42.718 espectadores.