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El principal partido de la oposición, el socialista (PSOE), decide hoy domingo si permite o no al conservador Mariano Rajoy seguir gobernando España, una de las decisiones más trascendentales de la formación política en las últimas décadas.

El partido se dividió ante esta decisión aunque parece que finalmente en el comité ejecutivo convocado para mañana se impondrá la abstención del PSOE, lo que permitiría a Rajoy ser investido presidente. Al menos así lo aventuran analistas locales.

Esta es la posición que defiende el presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, que lo considera el "mal menor" pues sostiene que en unas nuevas elecciones, que serían las terceras, el Partido Popular (PP) de Rajoy saldría reforzado.

En caso de que Rajoy, ganador de las elecciones sin mayoría suficiente, se presentase a la investidura y no resultase elegido, el día 31 se disolverían de forma automática las cortes y se convocarían nuevas elecciones, que serían en diciembre.

Rajoy ya se presentó hace dos meses a la investidura, que resultó fallida al obtener 170 votos a favor —los del PP y los del centrista Ciudadanos— y 180 votos en contra (entre ellos los 85 socialistas).

Tras esta investidura fallida, las diferentes posturas provocaron una crisis en el PSOE y la renuncia como secretario general de Pedro Sánchez, defensor de votar en contra de Rajoy, y el partido quedó en manos de una gestora temporal.

Entre los socialistas favorables a mantener el voto contrario a Rajoy se encuentran los siete catalanes, a quien Fernández pidió hoy que respeten la disciplina de partido en caso de que el comité federal decida abstenerse.

En caso de que el PSOE decida abstenerse la forma de hacerlo ha dividido nuevamente a los socialistas entre los favorables a que se abstengan once diputados —los que bastarían para que Rajoy fuese elegido— o todo el grupo parlamentario (85 escaños).

 (Fuente: ANSA)