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Sobre el caso de los cinco voleibolistas cubanos que fueron condenados a hasta cinco años de cárcel, por la violación agravada de una mujer finlandesa durante la participación del equipo nacional en la Liga Mundial en julio, o el match point para el voli cubano en medio de una larga cadena de suspensos, especulaciones y expectativas en torno al proceso, aún pendiente de apelaciones. 

Respetando el derecho que toda persona tiene sobre su vida privada —y lo mucho que se ve amenazada actualmente debido el desarrollo de la sociedad de la información y la expansión de la informática y de las telecomunicaciones—, el caso de los voleibolistas cubanos juzgados y condenados en Finlandia por el delito de violación agravada a una mujer adulta, merece —aún a estas alturas— ser tratado en profundidad por la prensa cubana. 

Ajena al sensacionalismo y en aras de la objetividad, muchas veces nuestra prensa soslaya las urgencias del periodismo y el derecho ciudadano a la información, permitiendo que —¡nada más y nada menos en la era de internet!— sean otros quienes marquen la agenda mediática, no tan separable de la pública y de la política, como pueden creer o pensar algunos, fuera y dentro del gremio. 

Más allá de la existencia de una estrategia de medios —cuestionable o no, eficiente o no— los públicos requieren no solo de voces oficiales que, si bien resultan confiables por manejar información de primera mano, nunca serán lo suficientemente objetivas por constituirse en juez y parte del asunto. De ahí el reclamo de un profesional entrenado en los haberes y saberes del oficio —obvio lo de responsable y confiable—, para que además de documentos y variedad de fuentes —y su imprescindible contraste—, con objetivos bien delimitados, sea capaz de interpretar, desapasionadamente y desde diferentes aristas, los acontecimientos. 

Y no me refiero a ese reportaje investigativo cuya historia, teoría y metodología se imparte en la academia y que muchos estudiantes de periodismo suelen idealizar si el “profe” no se los “aterriza” en nuestra compleja y sui generis islita caribeña. Porque ni siquiera aquellos de la sección En Cuba de la revista Bohemia funcionarían en la práctica, ni tampoco esos fríos, incoloros y densos trabajos que la más de las veces, a dos páginas o en serie, acogen algunos periódicos cubanos. Por no hablar de la nulidad cinematográfica; ni de la radio y la televisión, que me parece, les va mejor. 

Me gustaría un artículo, o varios, incluso de autores diferentes, pues en este género se impone el estilo de quien lo escribe. Es el género periodístico de mayor libertad. Por su amplitud de contenido y diversidad de formas, el que  mejor permite interpretar, valorar o explicar ideas actuales de especial preeminencia, de acuerdo con la certidumbre de quien lo redacta. Al final será la suma de datos y argumentos —no de adjetivos— los que convenzan o no a un público cada vez más exigente e informado por los más diversos canales que hoy surcan la red de redes.

Y discúlpenme el preámbulo antes de cederle La Tecla con Café a quien fuera mi alumna y hoy integra la redacción del periódico cienfueguero 5 de Septiembre. Ella se llama Darilys Reyes Sánchez y es la autora de El match point para el voli cubano, uno de los pocos trabajos que se han acercado al tema desde un ángulo más personal, y ya eso es encomiable. Claro, no lo dice “todo”, porque con seguridad el “todo” no fue su objetivo. Porque, precisamente, el “todo” se halla en la diversidad de voces y puntos de vista. 

No la calificaría de valiente ni de atrevida, como suele hacerse cada vez que un (a) colega joven se sumerge en uno de esos temas que otros no asumen por uno u otro motivo, y que puede ir desde la autocensura a la censura, que existe y es facultad de directores y editores de medios en todas partes del mundo. (En el mejor de los sentidos, quien paga, manda. O  quien manda… no quiere buscarse dolores de cabeza). 

Respecto a los públicos, los receptores, las audiencias del patio, cubanitos al fin, que sin conocer las leyes ni idiosincrasia finlandesas, emiten apasionados juicios a priori (Vean los comentarios, por ejemplo en este enlace a la edición digital de Granma), somos nosotros quienes estamos en el deber de explicarles. Y al respecto, nada he leído, ni visto ni escuchado. 


No se trata de revelar el “misterio” de esa mujer finlandesa, mayor de edad, que no ha querido decir su nombre, y que aún siendo una prostituta las leyes de su país amparan o protegen… Tampoco, de narrar y describir con habilidades literarias los hechos y escena del “crimen; mucho menos, de “perforar” la privacidad de los encausados; y menos que menos, de más información de tal o más cual organización oficial. 

Para quienes le gusta el “morbo” la prensa cubana seguirá siendo  mala, ¡malísima! Para quienes buscan “la verdad absoluta”, tendrán que sacar sus propias conclusiones informándose a través de todo lo que topen ojos y oídos. (Toda verdad es relativa). Por naturaleza el ser humano es curioso, y si no le damos lo que busca, lo conseguirá donde lo encuentre, lo escuche o lo vea. Y cada cual es libre de formarse y propalar sus juicios, sus ideas: con los abundantes vapores venenosos http//www, o con el jarabe dispensarial que suelen ofrecerles nuestros medios de prensa.

Sí, doloroso remate. Pero en nuestro equipo de prensa, está fallando el saque. El equipo que no sabe sacar, no puede ganar.

Perdóname Darilys, pero tú sabes que digo lo que pienso, y pienso lo que digo. Hoy, La Tecla con Café, es toda tuya. 

El match point para el voli cubano

Por Darilys Reyes Sánchez*

Confirmadas las sentencias de los voleibolistas cubanos en Finlandia por el delito de violación agravada a una mujer adulta, la colega Darilys Reyes Sánchez, del periódico 5 de Septiembre, contactó con uno de los letrados inmersos en el proceso, que se extendió por cerca de dos meses. El señor Pirkka Lappalainen respondió dudas sobre los recientes acontecimientos, siempre desde su criterio personal, pues su defendido, Dariel Albo Miranda, fue absuelto semanas antes. 


¿Cuándo será la apelación? ¿Cumplirán su sentencia en tierras finesas o los regresarán a Cuba? En caso de permanecer allá, ¿recibirán algún tratamiento especial por ser extranjeros o irán a alguna cárcel común a cumplir la sentencia? Dichas interrogantes mueven hoy la opinión de los cienfuegueros, las cuales atendió gentilmente Lappalainen. 

“Los jugadores deben hacer su notificación de apelación en siete días y el tiempo de demora para el recurso es de 30 días, explicó. No he estudiado sus casos en específico, no podría asegurar si cumplirán la mitad de sus sentencias en Finlandia y luego serán deportados a Cuba. Esa información está en manos del Ministerio de Justicia. 

“En mi opinión personal, son presos normales y el estado de Finlandia le brindará todas las garantías para su seguridad. Esa es la razón por la cual están en prisiones diferentes, señaló. Además, estimo recibirán un tratamiento cortés por parte del personal de prisión por tratarse de atletas profesionales”. 

Con la parquedad de las malas noticias trascendió esta semana la sentencia a los cinco integrantes de la selección nacional. Terminó una larga cadena de suspensos, especulaciones y expectativas en torno al proceso, aún pendiente de apelaciones. 

A cinco años de privación de libertad fueron condenados los jugadores Rolando Cepeda Abreu (27 años), Abraham Alfonso Gavilán (21), Ricardo Norberto Calvo Manzano (19) y Osmany Santiago Uriarte Mestre (21), mientras Luis Tomás Sosa Sierra (21) recibió tres años y medio. Además, deben pagar una indemnización de 24 mil euros (26 mil 800 dólares) por concepto de daños y perjuicios. 

De acuerdo con lo publicado por la agencia Reuters, los atletas pidieron penas mitigadas, argumentando la pérdida de contratos deportivos por la mala publicidad del caso. El tribunal denegó la solicitud pues “son declarados culpables de un delito sexual grave (…) Teniendo en cuenta el delito en cuestión, la pérdida de contratos de los jugadores fue una consecuencia previsible”. 

Según lo dictaminado por dicha institución, los testimonios de los jugadores resultaron contradictorios, restándole credibilidad a su versión de los hechos.   

No ocurrió así con Dariel Albo Miranda, quien fue absuelto y regresó a Cuba: “si bien no hay dudas de que Albo Miranda aconsejó borrar las huellas, había una duda considerable sobre su culpabilidad”, aclararon los jueces. Su abogado, Pirkka Lappalainen, comentó a la agencia AFP que el deportista valoraba la posibilidad de pedir indemnización al gobierno finlandés por los dos meses de prisión. 

En cambio, en lo referente a sus compañeros, el tribunal expuso que “forzaron juntos y de común acuerdo (a la víctima) a mantener varias relaciones sexuales por medio de la violencia y aprovechando su miedo e impotencia”. Durante el juicio, tres de los condenados reconocieron tener relaciones sexuales con la mujer; pero manifestaron contar con su consentimiento, lo cual ella contradijo. Los otros dos alegaron no haber mantenido ningún tipo de contacto sexual con la demandante, mas la corte no dio crédito a tales argumentos. 

Como agravante a su condición, medios de prensa señalan que los atletas filmaron y fotografiaron momentos de la agresión. Esas pruebas, de conjunto con los SMS intercambiados entre los acusados aquella noche y el testimonio de la víctima, sirvieron de soporte a las sentencias impuestas. 

La historia comenzó en la medianoche del 2 de julio, cuando uno de los jugadores dialogó con la mujer en las afueras del hotel Ilves, donde se alojaba la selección cubana. Tras la conversación, ella accedió a subir a la habitación del deportista, con quien “tuvo una relación sexual consentida”, sostiene AFP. La complicación vino cuando este invitó a sus compañeros de equipo. En la madrugada tuvo lugar la denuncia, luego llegaron los arrestos, vistas orales, acusación formal, juicio y sentencia. 

De este lado no hubo otra declaración que la inicial, cuando la Federación de casa habló de “actos totalmente ajenos a la disciplina, sentido de honradez y respeto que tiene nuestro deporte (…) comportamientos que no se corresponden con la ética y los principios con que hemos sido educados”. Entonces parecía apresurada la postura; mas la realidad les confirmó el conocimiento de causa. Aunque nunca dieron detalles, al menos eran conscientes de lo que vendría. 

A estas alturas, cualquier esperanza choca contra la ned. Si en los últimos años el voli cubano iba de capa caída, el reciente desenlace viene a ser otro remate contra esta disciplina, acompañada de uno de los mayores escándalos del deporte cubano. Y si en efecto resultaron culpables, que cumplan. Aun así, todos los sentenciados niegan los cargos y quedamos al pendiente de una eventual apelación. 

*Darilys Reyes Sánchez. Licenciada en Periodismo. Graduada en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas en 2009.

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