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Investigadores revelan nuevos usos del misterioso mecanismo de Anticitera, fabricado en el siglo II antes de Cristo, y hallado en 1901 junto a esa isla griega.

El mecanismo de Anticitera, una primitiva calculadora de metal, no sólo servía para seguir el movimiento de los cuerpos celestes y predecir eclipses y otros fenómenos de la bóveda celeste, sino también para determinar la fecha exacta de celebración de los Juegos Olímpicos, según ha revelado un equipo de investigadores en la revista Nature.

Los Juegos Olímpicos de la Antigüedad, que marcaban el comienzo de un periodo de tiempo de cuatro años llamado olimpiada, empezaban con la luna llena más cercana al solsticio de verano. Realizar dicho cálculo hacía necesario un elevado conocimiento en astronomía.

Ahora, usando tecnología de rayos X en tres dimensiones, los investigadores han descifrado pequeñas inscripciones del interior del artefacto, que apuntan su función olímpica.

Junto a un pequeño dial del mecanismo se halla el nombre "Nemea" que hace referencia a uno de los Juegos más importantes durante el periodo olímpico, según los investigadores. También aparece el nombre de Olimpia.

"Nos ha sorprendido de verdad el hecho de que mostrara el ciclo de cuatro años de los antiguos Juegos griegos, incluyendo los Juegos Olímpicos", señala Tony Freeth, investigador del mecanismo de Anticitera.

Los primeros Juegos Olímpicos tuvieron lugar el 776 antes de Cristo y continuaron celebrándose hasta que fueron prohibidos por el emperador romano Teodosio I, cristiano, hacia el 394 después de Cristo.

Los científicos habían pensado que el artefacto era originario del Mediterráneo Oriental porque fue encontrado entre objetos de esa región, señala Freeth.

Pero los nombres de los meses utilizados en el aparato eran de origen corintio, lo que indica que el mecanismo proviene de la zona contraria del mundo griego, es decir, al noroeste de la antigua Grecia, en Corfú o Sicilia, agrega Freeth.

En Occidente, aparatos de tal complejidad no se conocieron hasta la aparición de los relojes en las catedrales medievales.

(Fuente: REUTERS)