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Por Osmaira González Consuegra 

Falleció entre las llamas del incendio de la tienda El Encanto, el 13 de abril de 1961. Pocos villaclareños saben que su ciudad natal era Remedios, y la mayoría de las personas la relacionan con la capital del país. (Foto: Fe del Valle Ramos junto a sus hijos Robin y Erick Ravelo). 

Pero Fe del Valle Ramos, o Lula, como la llamaban cariñosamente sus familiares allegados, nació en San Juan de los Remedios y durante su infancia radicó en este municipio de Villa Clara. 

Nació el 1ro de agosto de 1917. Era la más pequeña de tres hermanos, huérfanos de padre, pues su progenitor falleció unos meses antes de ella nacer. Estudió hasta primer año de bachillerato en el colegio Mario Pando, donde su madre tenía a su cargo los alumnos internos. Como esta dejó de recibir su salario a causa de que el gobierno de Gerardo Machado (1925-1933) suspendió las instituciones subvencionadas por el Estado, la familia empezó a atravesar una crítica situación económica y se trasladó a La Habana en busca de mejor sustento. 

En la capital de la República, la remediana empezó a trabajar desde los 17 años como aprendiz en la confección de sombreros. Después laboró como dependienta en la tienda Fin de Siglo y más tarde en El Encanto, colaborando en la lucha contra la tiranía batistiana. 

El 13 de abril de 1961, hace 55 años, se produjo el incendio que le costaría la vida, pues al intentar rescatar los fondos recaudados para la creación de círculos infantiles, murió entre las llamas del voraz incendio. 

El autor del siniestro que causara, además, 18 lesionados y alrededor de 20 millones de dólares en pérdidas económicas a la Isla fue Carlos González, trabajador del departamento de discos de la tienda y miembro del grupo terrorista Movimiento de Recuperación del Pueblo (MRP), en el que figuraba su pariente Reynold González como cabecilla. 

Una semana antes del sabotaje a la tienda El Encanto, estalló un petardo en una de las puertas del establecimiento y se recibieron llamadas anónimas que amenazaron con colocar otros artefactos explosivos. 

Fe, dirigente sindical, y un grupo de trabajadores se dieron a la tarea de revisar cada lugar de la espaciosa y lujosa tienda para evitar que ello pudiera llevarse a cabo. 

Por esos días, en una carta escrita a uno de sus hijos que estudiaba en Checoslovaquia, Lula le hablaba de la rápida marcha del proceso revolucionario y expresaba: «Desde luego que todas esas maravillas no pueden conseguirse sin gran esfuerzo de parte del pueblo y así lo explicó bien el Che en una reciente comparecencia y en la cual dijo que esto es una lucha a muerte con nuestros enemigos y que tenemos que estar preparados para todo.» 

Al fallecer, víctima del terrorismo, contaba solo con 44 años de edad. Con ella se perdía una valerosa mujer, miliciana y fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas. 

Fe del Valle Ramos no pudo disfrutar de esas maravillas que más tarde se consiguieron con la construcción del Socialismo en Cuba, pero a 55 años de su muerte, su ejemplo perdura entre las féminas cubanas. 

(Tomado de Vanguardia)