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En el mismo lugar donde otrora se encontraba la mayor tienda por departamentos de Cuba, y en el parque erigido en nombre de Fe del Valle se rememoraron los hechos acontecidos el 13 de abril de 1961. 

La injusticia le arrebató a Robin Ravelo del Valle, con apenas 14 años, y a su hermano mayor, el calor de una madre. Cayeron, con el sabotaje a la tienda El Encanto —perpetrado por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos—, los sueños de otra familia más, que sufría los efectos del  ensañamiento contra Cuba. 

"Dio la vida por sus ideales, por la Revolución. Nos educó a mí, mi hermano y toda la familia en su ejemplo, que hemos tratado de mantener durante toda nuestra vida. Ojalá que un poco de esa ejecutoria la hayamos podido lograr en estos años", dijo a la prensa Robin, marcado por el dolor de una ausencia que le dura 55 años, refiriéndose a su mamá Fe del Valle Ramos, víctima del atentado. 

En el mismo lugar donde otrora se encontraba la mayor tienda por departamentos de Cuba, y en el parque erigido en su nombre, se encontraron este miércoles, junto a su familia, los trabajadores del sector del comercio, la gastronomía y los servicios, y representantes del pueblo de Centro Habana, para rememorar los hechos acontecidos el 13 de abril de 1961. 

A Lula, “como la llamaban sus amigos”, se le recordó como fundadora y secretaria general de la delegación de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), promotora de la creación de los círculos infantiles, madre y esposa, miliciana y trabajadora. “Su vida es la leyenda misma de la patria… La larga lista de sabotajes y crímenes cometidos por el imperialismo han marcado el destino de nuestro pueblo... Olvidar es un lujo que no nos podemos permitir”, expresó la joven Karina Rodríguez Martínez, en nombre de la FMC. 

En tanto, Pedro Simón Rodríguez, secretario general del Sindicato Nacional de los Trabajadores del Comercio, la Gastronomía y los Servicios, fue a los inicios de la muchacha de Remedios, Villa Clara, luchadora contra la tiranía de Fulgencio Batista, quien con solo 17 años comenzó a trabajar como aprendiz de confección de sombreros y más tarde laboró en la tienda Fin de Siglo y en El Encanto, lugar donde ocupó la plaza de jefa de departamento y encontró la muerte, intentando rescatar del incendio los bienes del pueblo. 

Cuando faltan pocos días para desarrollar el VII Congreso del Partido, instó a los trabajadores del sector a eliminar las insuficiencias y prestar un servicio de calidad al pueblo. Ante la cercanía también del desfile por el Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, sostuvo que ese será “el mejor regalo de la clase obrera y el pueblo al compañero Fidel en su 90 cumpleaños”. 

Al acto de recordación asistieron Olga Lidia Tapia, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido; la general de brigada Delsa Esther Puebla (Teté), Héroe de la República de Cuba y vicepresidenta de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana; Humberto Camilo Hernández, miembro del buró provincial del Partido en La Habana; Arelys Santana Bello, segunda secretaria de la FMC, y Martha Hernández Romero, presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular. 

(Fuente: Granma)