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7:10:54 a.m.

Por Mercedes Rodríguez García

Aunque no es mi intención en este comentario vaticinar el futuro de Venezuela, no puedo pasar por alto las adversidades y peligros que se avecinan luego de las pasadas elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, donde la coalición que aglomera los principales partidos de derecha en Venezuela —autodenominada Unidad Democrática (MUD)— obtuvo la mayoría de curules en la Asamblea Nacional (112, incluyendo tres votos de las comunidades indígenas ), contra los 55 del Gran Polo Patriótico (GPP).

Increíble, pero cierto. Lo que muchos cubanos apasionados por la justicia social no pensaron, sucedió. Ahora, en medio de la crisis económica que atraviesa esa nación, la realidad se torna muy cruda. Con dos tercios de los escaños en el Parlamento, las tensiones políticas se incrementarán, sobre todo a partir de enero de 2016, cuando las fuerzas reaccionarias de la derecha asumirán sus asientos en el Parlamento.

Sin embargo, no pueden olvidarse las lecciones de moral y democracia que durante años el gobierno chavista ha dado a las fuerzas retardatarias de la derecha local, generadoras de una guerra económica protagonizada por empresarios y opositores, apoyada por efectivas estrategias mediáticas, y por supuesto, aupada y financiada por quienes desde los Estados Unidos mueven los hilos desestabilizadores de cuanto huela a revolución y socialismo.

Pensemos que se trata de dificultades coyunturales que el presidente constitucional y su renovado gabinete sabrán enfrentar y sortear con efectividad a partir de acciones rectificadoras reorganizativas tendentes a eliminar fisuras internas, y no pocas medidas en aras de fortalecer la maquinaria revolucionaria y proteger al pueblo de las amenazas de la derecha que, envalentonada, escala de manera expedita a nivel internacional, lo cual pone en situación riesgosa la integración suramericana.

Hay que ser objetivos, tal y como lo reconoció el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, cuando denunció que entre los planes de la derecha en su país figura acabar con los convenios suscritos con Petrocaribe y otros organismos de unión regional, «con el fin de atacar la nueva independencia e integración de los países emergentes», expresó.

Sí. La iniciativa cooperativa promovida por Chávez, Kirchner y Lula para garantizar el suministro de recursos energéticos no renovables acordes con las economías de los países de la región, «ya empezó a ser tiroteada», aseveró Maduro. Todo ha sido planificado desde Washington, y el plan para que el imperio retome su poder en el continente incluye a Caracas, Brasilia y Buenos Aires.

En ese sentido, aseveró que el Estado venezolano no se someterá a ningún chantaje, al mismo tiempo precisó que de verse atacado Petrocaribe, se generaría una crisis humanitaria en la región y, «no lo vamos a permitir», afirmó.

Y esta no sería la cara más dolorosa y cruel de la moneda. Los planes de la MUD buscan derogar varias leyes populares, creadas desde la llegada de Chávez a la Presidencia, que tienen como objetivo defender la soberanía y los derechos económicos y sociales de los venezolanos.


A muchos por ahí he escuchado preguntarse cómo si el gobierno ha hecho tanto por los indígenas, los marginados, los pobres, los sin casa, los sin trabajo, incluso los delincuentes —allá nombrados malandros—, los venezolanos votaron por una derecha que representa los intereses empresariales privados, por además, una junta con divisiones internas, que no han logrado conclusiones comunes y viables en beneficio de la nación.

«Cría cuervos, que te sacarán los ojos», han expresado otros cubanos por ahí, los más dolidos por muchísimas razones: por agradecidos y solidarios que somos, por eso nos hincan y duelen hasta el tuétano. Mas, pensemos en el escenario creado por la oposición en el que la guerra económica, la desestabilización, el miedo y la manipulación mediática hicieron de las suyas, en una población que aún no alcanza los niveles de instrucción, educación y cultura política que poseen los hijos de esta paradójica isla, corazón antillano.

La MUD promete, y no precisamente milagros, en su escalada neoliberal. La MUD, embiste. La MUD funciona a través de la venganza e irán en contra de Cuba. Intentará causar un retroceso de lo que hasta ahora han sido los lazos bilaterales con nuestro país. Y sin duda uno de sus primeros ataques será contra los convenios que tanto han beneficiado al pueblo de Bolívar en materia de salud, educación, cultura y deporte.

Pero la mayoría parlamentaria de la MUD contra la minoritaria del GPP no será coser y cantar. En Venezuela los otros cuatro poderes públicos —ejecutivo, judicial, ciudadano y electoral— son dominados por seguidores del Gobierno de Maduro y éstos tienen la última palabra frente a cualquier reforma legal, así que podrían vetarla, no promulgarla o en el mejor de los casos, retrasarlas.

De momento, Maduro ha retomado los Gobiernos de Calle, y ha llamado al pueblo al debate y a reorganizarse para fortalecerse desde la base, y reconstruir una nueva mayoría revolucionaria. «Será una nueva etapa de la revolución», de «profunda rectificación, ¡de sacudimiento!», manifestó el mandatario en su 50 programa televisivo En Contacto con Maduro, trasmitido desde el Cuartel de la Montaña, una trinchera donde yace sembrado y vigilante del Comandante Chávez, cuyo cuerpo —según declaraciones del dirigente de la opositora MUD— han amenazado retirar.

«Han amenazado que van a venir aquí a quitar al comandante Hugo Chávez, no se atrevan, he decido por Ley Habilitante entregar el cuartel de la montaña a la Fundación Hugo Chávez y a partir del decreto esto le pertenece al pueblo de Chávez por los siglos de los siglos, por ley toda esta estructura le pertenece a la Fundación Hugo Chávez, a nuestro comandante no lo tocan, dejen quieto a quien quieto está, por eso en un acto de paz anuncio esta Ley Habilitante para proteger la paz, porque hay que ver qué es lo que podría suceder si tratan de sacar a Chávez de aquí», recalcó Maduro.

No debemos equivocarnos —como la derecha— en la lectura de los resultados de las parlamentarias en Venezuela. Tampoco, ignorar —por indoctas ilusiones— la etapa de ralentización del ciclo progresista que vive Latinoamérica con los a intentos de golpe y ataques antidemocráticos a los gobiernos, sumado ello a la poderosísima ofensiva propagandística de las corporaciones mediáticas proimperialistas.

Pensemos con optimismo que Venezuela sabrá superar las dificultades actuales y por venir. Lo deseo de todo corazón por la paz, el bienestar y la esperanza de nuestros pueblos, para continuar avanzando por la senda que el Comandante Supremo Hugo Chávez Frías delineó a favor de la unidad de los pueblos del Caribe y la América Latina.